domingo, 7 de marzo de 2010

Otro 8 de marzo...y seguimos igual

De nuevo vamos a celebrar el Día de la Mujer Trabajadora -o sea, todas-. En agosto de 2008 y en Zaragoza, en el marco de la Expo, vimos una foto que nos mostraba el estado de la cuestión de la igualdad, en nuestro campo protestante. Sólo había hombres en la foto que se hicieron los “jefes”

Creo que a día de hoy no habría ninguna modificación si se repitiera la foto. Todo sigue igual, pero tranquilos: si en el campo religioso estamos mal las mujeres, en el campo civil no estamos mejor.

He asistido a unas Jornadas sobre Igualdad, organizadas por la Diputación de Alicante, un meritorio intento de reflexionar sobre el desigual cumplimiento de la Ley Orgánica de Igualdad, donde nos dieron algunos datos que me resultaron interesantes y que quisiera compartir con los lectores.

Las estadísticas que todos estamos muy acostumbrados a oír y leer, nos muestran datos muy significativos sobre cómo estamos posicionadas las mujeres en este mundo, del que somos el 51%, y en el que se pasa alegremente de nosotras.

Según los últimos datos, se confirma que representamos el 51% de la población, el 75% de horas trabajadas, el 25% en el tema sueldos y ahora viene el dato clave: ostentamos el 1% del poder. Sin comentarios.

No es de extrañar, si hasta nuestras mismas autoridades académicas, véase la Real Academia Española de la Lengua, no nos ponen en nuestro sitio. Daré como ejemplo tres definiciones, unas más conocidas que otras, pero todas muy significativas del problema:

Sombrero: 1. m. Prenda de vestir, que sirve para cubrir la cabeza, y consta de copa y ala. 2. fm. Prenda de adorno usada por las mujeres para cubrirse la cabeza.

Gobernante: 2. m. Hombre que se mete a gobernar algo. Si le ponemos una a al final nos saldría: 1. f.

Gobernanta: Mujer que en los grandes hoteles tiene a su cargo el servicio de un piso en lo tocante a limpieza de habitaciones, conservación del mobiliario, alfombras y demás enseres.

Hombre público / mujer pública, no hace falta explicar nada. Todos sabemos la diferencia.

Por eso no es de extrañar que aunque las mujeres seamos mayoría de estudiantes en las Universidades y saquemos mejores calificaciones, y mayoría también en casi todas las plantillas de las grandes empresas…, todavía sea noticia que una mujer esté en puestos directivos Podemos hacer el siguiente ejercicio: ¿cuántas mujeres dirigen periódicos a nivel nacional? (puede haber alguna hoja parroquial que sí dirijamos), ¿qué porcentaje de mujeres trabajan en las plantillas de los mismos? Cuándo terminemos este sencillo ejercicio, ¡prohibido llorar! Toca seguir luchando.

Según un estudio realizado por una Universidad sobre el papel de la mujer en el profesorado, nos encontramos con los siguientes datos: la mujer ocupa un 96% en guarderías, 93% en Preescolar; 70% en Primaria y el 15% si nos referimos a catedráticas en la Universidad.

Cuando hablamos de criterios de igualdad, no nos estamos refiriendo a cuestiones biológicas. Ni somos iguales ni queremos serlo; faltaría más. Estamos reclamando la igualdad en el terreno de las oportunidades. Por muchas leyes que se hagan, es difícil que se cumplan si no cambian los planteamientos de los hombres… y lamentablemente también de algunas mujeres.

Y ahora pasamos a nuestro terreno. Si nuestro sentido de existir como cristianos es “cambiar el mundo”, “ser sal y luz”…, lo llevamos crudo. Para ello, la mejor forma es predicar con el ejemplo, siempre hemos hablado que lo más eficaz es nuestro testimonio personal.

Cómo vamos a querer cambiar a los hombres en el respeto a las mujeres si hay una inmensa mayoría de cristianos que están de acuerdo con San Pablo, en aquello de nuestra igualdad en el terreno espiritual, pero que se resisten a darnos categoría de personas completas en nuestro paso por este mundo.

¿Qué se está haciendo por corregir estos datos en nuestras iglesias? Mi respuesta sería: NADA. Es verdad que algunas de nuestras denominaciones admiten a las mujeres incluso en el pastorado y en el gobierno de las iglesias a nivel local, pero todavía no nos reciben en los órganos de poder; seguimos siendo un adorno aceptable o un impuesto “obligado”.

Es necesario que apliquemos un proceso de transversalidad, es decir: los principios de igualdad en todas las áreas y órganos de dirección en nuestro mundo eclesiástico -la Ley así lo contempla en el terreno civil-. De este modo lograríamos entre todos, hombres y mujeres, que de hacerse hoy la foto de la Expo, ya no pudiéramos decir que estamos totalmente ignoradas.

Fuente:
http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2093&Itemid=1
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Un hombre llamado Jesús


En la Feria del Libro 2010 de La Habana se presentó el libro “Un hombre llamado Jesús”. Se reproducen las palabras del pastor Raú Suárez, bautista, creador del Centro Dr. Martín Luther King Jr.. Entre otras responsabilidades es diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba.

Si la Obra del artista nos lleva a la majestuosidad del Universo, Un hombre llamado Jesús, nos presenta con toda naturalidad la plena humanidad de Jesús de Nazaret; el mismo que provocó un movimiento revolucionario con su proyecto histórico: el Reino de Dios y su justicia. .

Por esa razón uno de los primeros intentos de biografiar su breve recorrido histórico y destacar su ministerio profético, sintetiza la significación ética y política al decir: ”Todo comenzó en Galilea de los gentiles”. Sin embargo, aquel breve recorrido histórico, no quedó en Galilea, hoy es un paradigma que motiva una vez más a colocar “la mano en el arado y no mirar atrás”. Y mucho más, colocar su tienda entre nosotros y nosotras, marcar su identidad, su presencia, compromiso y consecuencia.

Hoy, cuando un retoño de la raíz aymara con osada valentía contrapone, Sumak kawsau, el buen vivir de la rica tradición de nuestros pueblos originarios, al descrédito del vivir mejor del maltrecho concubinato de la civilización occidental y el cristianismo constantiniano;

Hoy, como ayer Jesús de Nazaret colocaba al samaritano como su protagonista de la Parábola, en América Latina hay gobernantes que intentan hacer lo mismo, curar las heridas históricas de nuestros pueblos maltratados y humillados por los ladrones a la vera del camino;

Hoy, cuando en Honduras se unieron los descendientes de los levitas y sacerdotes con miserables ansias de hegemonía recibir migajas del poder con los que han importado, consumen y promueven el american gospel, y a la vez se unen con lo más reaccionario del legado de la Iglesia que abandonó la sombra de la cruz para cobijarse bajo la sombra del trono para aplaudir y legitimar el golpe de Estado;

Hoy, cuando el capitalismo prácticamente ha destruido las dos fuentes de la vida, el ser humano y la naturaleza, es bueno dar a conocer un Hombre llamado Jesús, y ofrecer una imagen completamente diferente del Maestro de Galilea.

Una nueva imagen, como aquella de León Felipe que fue hallada en la mochila del Che cuando fue asesinado en Bolivia y que algunos proselitistas de turno la quisieron usar para decir que Ernesto Guevara se había arrepentido antes de morir:

Cristo, te amo no porque bajaste de una estrella.
Sino porque me revelaste
Que el hombre tiene lágrimas,
Congojas,
Llaves para abrir las puertas cerradas de la luz.
Sí, tú me enseñaste
Que el hombre es Dios.
Un pobre Dios crucificado como tú.
Aquel que está a tu izquierda,
En el Gólgota, el más ladrón,
También es Dios.

En esta hora de nuestra Patria, cuando realmente vivimos en un kairos, palabra del griego popular del Nuevo Testamento, término que señala el tiempo donde se le da un empujón a la historia porque algo nuevo va acontecer para lograr una realidad mucho mejor; lo que Lenin llamaba “situación revolucionaria”, Fidel “sentido del momento histórico”, y nuestro Silvio Rodríguez, “la era está pariendo un corazón”: Una vez más, la prosa profética de Frei Betto ofrece a los cubanos y cubanas que formamos un pueblo experimentado en la resistencia, a las limitaciones y estrecheces, pero tercos en la esperanza, la imagen humana de Jesús de Nazaret, como para decirnos, parafraseando a José Martí, con los tercos de esta tierra quiero yo mi suerte echar, y cantar por nuestras ciudades y municipios: “Quiero un sombrero de guano; una bandera, quiero una guayabera y un son para bailar”. (PE/Caminos)

Fuente:

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4349

sábado, 6 de marzo de 2010

Los cuatro "terremotos" de Chile


Al seísmo le siguió un 'tsunami', pero también los saqueos y una ola de psicosis

La eternidad en minuto y medio. El domingo 28 de febrero el concierto de Los Jaivas, un grupo de folclore-protesta muy activo durante la dictadura, terminó de tocar a las tres de la madrugada (cuatro horas más tarde en la España peninsular) en el Estado Atlético de Concepción. Era el colofón de la fiesta de la chilenidad, uno de los tantos actos puestos en marcha para celebrar el bicentenario de la independencia de las repúblicas hispanoamericanas.

Carolina Villarroel y Enrique Águila se acababan de meter en la cama después del concierto cuando su casa empezó a agitarse como una batidora: cogieron a sus cuatro hijos a oscuras (la luz tardaría seis días en volver), los calzaron para que no se cortaran con los vidrios rotos que alfombraban la casa y, sorteando los muebles que les cerraban el paso, salieron a la puerta. Desde allí se veía el incendio de la Facultad de Bioquímica de la Universidad. Los depósitos de nitrógeno de los laboratorios habían comenzado a arder. A unos metros de ese edificio, el reloj de la torre que preside el campus se paró a las 3.29 de la mañana. Todavía señala la hora en la que arrancó el terremoto, de 8,8 grados en la escala de Richter. Con un pico de minuto y medio, el proceso total del movimiento sísmico se prolongó durante siete minutos, el más largo de la historia. Una marca que añadir a los 9,9 grados del seísmo de 1960, el más potente jamás registrado, ocurrido también en esta zona del país.

Se salió el mar. En el mismo minuto, los padres de Carolina estaban abandonando su casa en Penco, en la costa del Pacífico, a 11 kilómetros de Concepción. Los dos habían vivido el terremoto de 1960 y sabían que el agua siempre replica los movimientos de la tierra, por eso corrieron hacia una colina de la que no bajaron hasta cuatro horas más tarde. A esa hora empezaron a circular los coches de seguridad ciudadana pidiendo a la gente que volviera al pueblo porque todo había pasado y no había riesgo de tsunami. Mientras recogían los muebles del suelo escucharon la voz de una vecina que venía de la playa cercana gritando: "Se salió el mar". El maremoto provocó en ese pueblo 30 muertos y un caos de lodo, barcas llevadas tierra adentro y frigoríficos forrados de algas en medio de las calles.

Al otro lado de la bahía, en Talcahuano, el puerto industrial más importante del Cono Sur, murieron 90 personas y toda la industria pesada ?refinerías y siderurgia? quedó seriamente afectada. Tanto en la costa de la región del Bío Bío, cuya capital es Concepción, como en lugares de la región del Maule como Constitución, 100 kilómetros más al norte, el océano causó más muerte y destrozos que el seísmo.

El terremoto social. Enrique Águila, abogado especializado en responsabilidad civil, cuenta que en Concepción hubo cuatro seísmos: el terremoto, el maremoto, los asaltos a los supermercados y la psicosis. Del primero no avisó la tierra, del segundo no avisaron las autoridades (la Armada reconoció haber suministrado información confusa a la presidenta Michelle Bachelet, que ayer destituyó al director del Instituto Oceanográfico por no haber dado la alarma del tsunami), y de los otros dos no supieron prevenirlos los responsables regionales. No todos: la falta de luz, los motines en las cárceles y los movimientos en los barrios más conflictivos llevaron a la alcaldesa de Concepción, Jacqueline van Rysselbergue, a pedir desesperadamente que el Ejército saliera a la calle. En la noche del domingo una turba arrasó los comercios del centro llevándose alimentos, ropa y electrodomésticos. El general Guillermo Ramírez se convirtió al día siguiente en la máxima autoridad en una zona en la que desplegó hasta 7.000 soldados recibidos entre aplausos y decididos a garantizar el toque de queda durante 16 horas. Para entonces los vecinos habían organizado turnos para cortar las calles con barricadas y fogatas durante la noche. El miércoles a las 11.15 el piquete de la calle de la Victoria debatía sobre la presencia militar en las calles, algo inédito desde la dictadura de Augusto Pinochet, y un símbolo en un país en el que durante años milico era sinónimo de represión.


Lo mejor y lo peor. Fernando Villarroel, un asistente social que se refugia por las noches en la casa de su hermana pero que se pasa el día recorriendo las comunas del gran Concepción (un conglomerado de más de un millón de habitantes) dice que un terremoto saca lo mejor o lo peor de la gente. Por eso la otra cara de los saqueos es la red espontánea tejida por los vecinos para calentar agua en casa de quien tenía todavía cocina de gas, garantizar la comida de los niños, las medicinas de los enfermos o amasar pan con lo que alguien había conseguido en un barrio de mala fama. En una ciudad en la que no funcionaban los semáforos y tomada por las colas de coches en busca de gasolina y agua antes de que el toque de queda obligase a despejar las calles, el tráfico era más ordenado y bastante menos ruidoso que en Madrid o Barcelona un día laborable. Pasada la psicosis de las noches en las que algunos salieron a la calle cómicamente armados con sables, la gente supo sobreponerse incluso a la rabia provocada por la actitud de sus gobernantes, que no les avisaron de la catástrofe marina, dudaron antes de protegerles y tardaron en distribuir las canastas familiares de auxilio. A algunos barrios llegaron por primera vez el viernes. Villarroel lo resume con una de las pancartas desplegadas al otro lado del río Bío Bío: "Santiago no es Chile".

El llanto de los perros. Dice la gente de Concepción que los perros presienten el ruido subterráneo que precede a un temblor, y esta semana los perros no han parado de llorar. Cada día no menos de cinco movimientos sísmicos (el viernes hubo uno de 6,3 grados) siguen sacudiendo la maltrecha estructura de los edificios más dañados. La alcaldesa, nombrada nueva intendente, ha firmado la orden de derribo de cinco. Otros 12 esperan su turno. Algunos tenían menos de un año. A nadie se le escapa que la reciente avaricia constructora se saltó la estricta norma arquitectónica de un país que en los últimos 500 años ha sufrido 46 terremotos destructivos, es decir, de una intensidad superior a 7,5 grados. Sebastián Piñera, propietario hasta hace meses de aerolíneas, farmacias y constructoras y nuevo presidente de Chile a partir del jueves, dijo que el suyo no sería el Gobierno del terremoto sino el de la reconstrucción.

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Fuente:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/terremotos/Chile/elpepuint/20100306elpepuint_11/Tes

Las mujeres y el sacerdocio universal


Amparo Lerín Cruz, México

Si Dios dio gracia a algunas buenas mujeres, revelándoles algo santo y bueno a través de su Sagrada Escritura, ¿Tienen ellas que, por causa de los difamadores de la verdad, atreverse a no escribirlo, no hablarlo o no declararlo a los demás? ¡Ah! Puede ser demasiado impúdico cubrir el talento que Dios nos ha concedido, nosotras que debemos tener la gracia de perseverar hasta el fin. ¡Amén!1

Marie Dentière


I. SOLA FE, SOLA GRACIA, SOLA ESCRITURA, ¿SÓLO VARONES?2

Para Martín Lutero la estructura eclesiástica era posible de reformar y debería estar orientada al servicio. ¿Cuál es la relación entre esta comprensión y el Sacerdocio Universal de los Creyentes? La estructura jerárquica de la iglesia no debe estar integrada solamente por hombres. La Reforma Protestante del siglo XVI fue muy revolucionaria en su época, porque apuntaba a crear cambios en la estructura misma de la Institución. ¿Podemos nosotros hombres y mujeres miembros de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México3 crear cambios en la estructura de nuestra Iglesia?

El sacerdocio universal de los creyentes es una relectura que hace Martín Lutero de la teología paulina. Todos tenemos la condición de pecadores hombres y mujeres, y si Jesús nos rescata del pecado a todos y todas por igual, por lo tanto no hay justificación para considerar a unos puros y a otras pecadoras. Es decir ni los hombres son totalmente puros, ni las mujeres somos totalmente pecadoras. Todas y todos somos justos y pecadores al mismo tiempo, dignos y dignas del sacerdocio.

Bajo la luz del sacerdocio universal del los creyentes deberíamos plantearnos la necesidad de revisar nuestro modelo de iglesia presbiteriana en México. Lutero afirma en El manifiesto a la nobleza cristiana de la nación alemana que todo cristiano es sacerdote, también afirma que las Escrituras son inteligibles para los creyentes, defiende el libre examen personal y el derecho de todo fiel cristiano de apelar al concilio. Este es el planteamiento del desarrollo de la doctrina del Sacerdocio Universal de los Creyentes. La capacidad transformadora del Sacerdocio Universal de los Creyentes es capaz de promover innovaciones y renovaciones en nuestra INPM.

El sacerdocio universal de los creyentes se diferencia del sacerdocio ministerial únicamente en que en el primero todos los hombres y mujeres somos sacerdotes por medio del bautismo. Lutero decía que el bautismo es el que nos capacita para participar del sacerdocio de Cristo. En el bautismo todos somos llamados a servir, sin distinción.4 El sacerdocio universal de los creyentes es uno de los principios motores de la Reforma Protestante. Reconoce en el seno de la iglesia la igualdad de todos los bautizados, pastores y laicos. El pastor o pastora protestante no es superior a ningún creyente, sólo tiene una función específica, que es de servicio a la comunidad.

Cuando somos recibidos por el sacramento del bautismo, hombres y mujeres gozan de todos los derechos, privilegios y responsabilidades de la comunión de los santos. De este principio reformador, se desprende el acceso de la mujer al ministerio ordenado en las iglesias protestantes. Dios nos autoriza por medio del bautismo al sacerdocio común de los fieles. Si Dios nos autoriza para el sacerdocio común y no nos limita para el sacerdocio ministerial, no hay ningún motivo o impedimento justificado que impida que las mujeres sean ordenadas al ministerio pastoral.

Hombres y mujeres somos iguales ante Dios, por lo tanto dentro de la iglesia no deberíamos hacer distinción entre ministerios masculinos y ministerios femeninos, pues simplemente existen ministerios y hombres y mujeres que son llamados por Dios a cumplirlos.

Si nuestra INPM acepta la doctrina del sacerdocio universal de todas y todos los creyentes y la doctrina calvinista de la soberanía de Dios, ¿cómo pueden los hombres de nuestra INPM decirnos a las mujeres, miembros de la misma, miembros del cuerpo de Cristo que no podemos, ni debemos aspirar a los distintos ministerios ordenados? ¿Cómo pueden ellos acallar un llamado que sólo hace Dios a través del Espíritu Santo? ¿Cómo pueden ellos interponerse a la voluntad de Dios sobre sus siervas?

Cuando se niega la ordenación a las mujeres no sólo se dejan de lado sus dones, sus perspectivas y se violentan sus derechos humanos. No sólo es cuestión de igualdad de género, también se violenta el ejercicio libre de su ministerio, se violenta la libertad de obedecer a Dios en el llamado que Él nos hace al Santo Ministerio por medio del Espíritu Santo, se deja de lado la soberanía de Dios, y esto ¡es una blasfemia!


II. ECCLESIA REFORMATA ET SEMPER REFORMANDA

Definitivamente, el movimiento de la Reforma Protestante fue un movimiento de renovación. Somos una iglesia reformada ¿Qué hace falta reformar en nuestra iglesia? ¿Hasta dónde estamos comprometidas a involucrarnos en esta reforma?

En nuestros días, ¿cómo es Ginebra? ¿Cómo son las iglesias reformadas en el mundo? ¿Cuál es la trascendencia que ha tenido la Reforma sobre la vida de las mujeres? En Ginebra, por ejemplo, se encuentra la pastora y teóloga Isabelle Graesslé, primera mujer moderadora de la Compañía de Pastores y Diáconos de la Iglesia Protestante en Ginebra, puesto que ocupó el reformador Juan Calvino.5 La gran mayoría de iglesias reformadas en el mundo ordenan mujeres al ministerio pastoral, ancianato y diaconado, en Europa, América del Norte, Centro y Sur, el Caribe, Australia, etcétera. ¿Por qué la INPM continúa sin permitir la ordenación de las mujeres?

Hemos celebrado los 500 años del natalicio de Juan Calvino, lo que nos recuerda que somos una iglesia que vive en un proceso continuo de reforma y renovación. Ahora es el momento de recuperar el gran lema de la Reforma, Ecclesia reformata et semper reformanda, y recurrir a él para afrontar los problemas de la vida y el testimonio de la actualidad.

En un inicio, no se proponía crear nuevas iglesias sino renovar la misma, desde dentro. ¿De qué manera somos agentes de la renovación dentro de la INPM? ¿De qué manera promovemos la igualdad de la mujer dentro de nuestra Iglesia?

Los tiempos de la Reforma fueron tumultuosos y se caracterizaron por escabrosos debates y luchas. Generalmente el cambio trae consigo miedo, miedo al mismo cambio, miedo a que la situación sea diferente aun cuando prometa ser mejor. Desde mi muy particular punto de vista cuando se impide a las mujeres llegar a ser ordenadas como ministros de culto es por miedo. Cuando la iglesia decide aferrarse a su situación y no promover un cambio desde la raíz, se vislumbra como un ser atrofiado, tullido y sin vida.

El espíritu de la Reforma nos llama a promover la renovación y la reforma continua en nuestra Iglesia hoy, a mirar a hacia al futuro a responder a los cambios que son urgentes forjar si queremos que nuestra INPM trascienda la agonía. Nos llama a confrontar y desafiar al sector conservador que justifica y sustenta el sistema patriarcal, que durante tantos años ha sostenido las estructuras de nuestra sociedad. Sobre todo porque en casi todas las iglesias protestantes del mundo ha habido una sensibilización en lo que respecta a la situación de las mujeres y han sido pioneras en la reivindicación de la inserción y participación de la mujer en todos los ámbitos que configuran la vida de una sociedad.

¿Qué papel representan las mujeres en las iglesias protestantes hoy día? Sería mentira decir que en todas las iglesias protestantes se ha practicado la igualdad entre hombres y mujeres. En las iglesias protestantes podemos encontrar grupos en los que hay un fuerte compromiso con la causa de las mujeres y éstas tienen pleno acceso a todos los ministerios ordenados y cargos eclesiásticos así también hay grupos que promueven todo lo contrario negando los principios de la reforma.

Hago un llamado a todas mis hermanas a las que tienen el llamado de Dios para servirle en un ministerio pastoral, como o a las que desde su lugar quieren trabajar en la obra de Dios para prepararse teológicamente, para seguir estudiando en los distintos seminarios, a no tenerle miedo a la palabra “teología”, teología quiere decir pensar y hablar acerca de Dios a partir de sus propias experiencias y su propia lectura de la Biblia.

Que las mujeres seamos voz y no eco. Que hablemos por nosotras mismas, que hablemos a favor de otras mujeres, a favor de nuestras pastoras, de nuestras misioneras, de nuestras hijas, de nuestras hermanas, de nuestras nueras. Siempre la mujer a favor de la misma mujer.

Muchos hombres y mujeres expusieron su vida por la reforma, por la renovación eclesiástica, sus vidas tuvieron un objetivo común. ¿Hasta dónde podemos como mujeres comprometer nuestras vidas para renovar la I.N.P.M. en cuanto a la igualdad de género? ¿Podremos las mujeres luchar unidas por nuestras hermanas?

Estamos llamados a participar en la obra de Dios de transformar este mundo, y a volvernos fuerzas positivas e influir en nuestras comunidades.


Señor, Dios padre y madre, que la luz de tu presencia anime esta celebración e inspire nuestras vidas.

Por una Iglesia Reformada siempre reformándose.


Fuente:
http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2096&Itemid=1

lunes, 1 de marzo de 2010

Bendiciones para los herman@s Chilenos frente a la adversidad


Por Mons.++ Juan Carlos Urquhart de Barros

Acompañamos en el dolor a nuestros hermanos chilenos que sufren estos momentos de adversidad.

Como hijos del mismo Padre elevamos plegarias y ofrecemos eucaristías en esta cuaresma para que el Señor Misericordioso mitigue el dolor y conceda la paz a los familiares de los fallecidos, a los heridos y a todos los seres sufrientes del mundo que estén ligados al querido pueblo de Chile.

Los mártires que hoy nos dejan físicamente comparten la Gloria con el Padre y con: “El que descendió a lo más profundo de la tierra es el que subió a lo más alto de los cielos para llenarlo todo con su presencia”(Ef. 4, 9-10) y desde allí abrazados con el Espíritu Santo contribuirán para que en este Reino definitivamente brille la luz.

En estos momentos Dios misericordioso templa y fortalece la fe del pueblo Chileno que históricamente ha sabido levantarse siempre victorioso de sus tragedias y hoy enfrenta los arrebatos de la naturaleza. Unámonos en oración a estos hermanos, para vencer además, la instigación del diablo que conduce a los oportunistas al saqueo y al desorden.

Demos Gracias a Dios por la vida y lloremos con esperanza por la partida de estos hermanos, confiados en el encuentro final, en ese abrazo conjunto que nos promete Jesús el Resucitado.
Una fuerte Bendición en nombre de toda la Comunidad de Argentina y Chile y del Movimiento Abracista Internacional.
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Mons.++ Juan Carlos Urquhart de Barros
Arzobispo Primado de la Arquidiócesis de Argentina y Chile
Secretario General del Movimiento Abracista Internacional
Iglesia Antigua – Asociación Episcopal Ecuménica
Comunión Apostólica Ecuménica Mundial
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