jueves, 29 de septiembre de 2016

El 92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de calidad del aire no alcanzan los límites fijados por la OMS.


La Organización Mundial de la Salud advirtió que una de cada nueve muertes en el mundo es a causa de la exposición a la contaminación del aire. Casi no existen ciudades en el mundo donde la contaminación no sea un problema.

“Para que las personas estén sanas, deben respirar aire limpio, desde la primera inhalación hasta la última”.

Eso afirma la doctora Flavia Bustreo, subdirectora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, casi no hay ciudades en el planeta donde el aire no esté contaminado.

El 92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de calidad del aire no alcanzan los límites fijados por la OMS.

Eso según un informe en el que la organización evalúa la calidad del aire a la que está expuesta la población mundial y cuantifica las enfermedades y muertes derivadas de esta contaminación.

El reporte contiene los datos más detallados jamás publicados por la OMS, que usa cifras procedentes de mediciones por satélite, modelos de transporte aéreo, y de monitores de estaciones terrestres en relación con más de 3.000 ubicaciones en 103 países, tanto rurales como urbanas.

El modelo de calidad del aire utilizado en el informe mide la cantidad de las partículas más pequeñas, de menos de 2,5 micrómetros de diámetro, que pueden entrar en el torrente sanguíneo y llegar al cerebro.

Nueve de cada diez personas en el planeta respira aire contaminado.

Alrededor de 3 millones de muertes cada año están relacionadas a la contaminación del aire exterior.

Y cuando se suma la contaminación del aire “interior”, que incluye el humo de la madera o el de los fuegos que se utilizan para cocinar, la contaminación del aire está vinculada a una de cada nueve muertes en el mundo, según la OMS.
Qué dice el mapa

Las zonas más afectadas por la contaminación del aire son aquellas pintadas de rojo, mientras que las menos, o aquellas que sí cumplen con los parámetros de la OMS, están coloreadas de verde.

Por lo tanto, el aire en las áreas de amarillo y naranja también está contaminado.
Las regiones más perjudicadas

La calidad del aire es más pobre en las regiones de Asia oriental y el sudeste delMediterráneo, seguidas por los países africanos.

La OMS advirtió que los países más pobres son los que más sufren la contaminación del aire.

Según las conclusiones del informe, casi el 90% de las muertes relacionadas con la contaminación del aire se producen en países de ingresos bajos y medios.

Y dos de cada tres fallecimientos ocurren en las regiones de Asia Suroriental y Pacífico Occidental.


Los países más afectados


Turkmenistán tiene el mayor índice de mortalidad asociada a la contaminación del aire exterior.

Tayikistán, Uzbekistán, Afganistán y Egipto completan la lista de los cinco primeros.

“Cada vez más, los países ricos realizan acciones para mejorar la calidad del aire”, dijo el Dr. Carlos Dora de la OMS a la agencia AP.

El transporte ineficiente aporta a la contaminación del aire.

Mientras, la situación en “los países más pobres se vuelve cada vez peor”, señaló.

Sin embargo, dijo,en América del Norte está haciendo mejor las cosas que enEuropa, sobre todo porque Europa depende más del combustible diesel y de prácticas agrícolas que crean amoníaco y metano.

China, el país con la sexta tasa más alta de mortalidad vinculada a la contaminación del aire, es relativamente rico, pero está plagado de nieblas tóxicas en sus ciudades y del aire contaminado procedente de fuentes industriales.
Por qué se contamina el aire

Entre las principales fuentes de contaminación del aire figuran los modos ineficientes de transporte, la quema de combustible en los hogares y dedesechos, las centrales eléctricas y las actividades industriales.

Pero los humanos no son los únicos que contaminan.

Pese a que China no es un país pobre, sufre las consecuencias de la mala calidad del aire.

Por ejemplo, las tormentas de arena, especialmente en regiones cercanas a desiertos, también pueden influir en la calidad del aire.

La OMS señaló también que el transporte sostenible, la gestión de residuos, las energías renovables y la reducción de emisiones industriales son opciones posibles para reducir la contaminación del aire.


Método


La OMS aclaró que este último informe es el más detallado que se ha publicado hasta ahora.

El estudio se llevó a cabo con el análisis combinado de mediciones por satélite y más de 3.000 estaciones de vigilancia aérea sobre el terreno.

En países de medianos y bajos ingresos, y donde la población es menor, el impacto de la contaminación es mucho más alto.

La exposición a la contaminación del aire en los países se analizó teniendo en cuenta la población (habitantes y densidad) y los niveles de contaminantes.

Por ello, países de ingresos altos como los Estados Unidos y Canadá donde la densidad de población es mucho mayor con respecto a la contaminación, en el mapa aparecen de color verde.

Y en países de medianos y bajos ingresos, y donde la población es menor, el impacto de la contaminación es mucho más alto y en el mapa aparecen coloreados desde el amarillo al rojo.

En tanto, las diferencias abruptas entre fronteras de países (como sucede en el límite de EE.UU. y México) puede estar relacionada a la escases o ausencia de datos de monitoreo y poca información en general sobre otros factores que afectan las estimativas, explicaron desde la OMS a BBC Mundo.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Para reactivar la economía, emplear a más mujeres.



Muchos economistas lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo. Facilitar la incorporación de las mujeres al empleo no es solo una estrategia esencial para evitar la discriminación injusta entre mujeres y hombres y para que éstas últimas puedan elegir y realizarse como personas en las mismas condiciones y con la misma libertad que los hombres. Además de eso, que no es poco, favorecer el empleo de las mujeres es fundamental porque la evidencia empírica demuestra que cuando una mujer se incorpora al empleo remunerado el número total de empleos de la economía no aumenta solo en una persona sino en algo más. Eso es así porque el empleo femenino (dicho con palabras muy llanas) “tira” de otros puestos de trabajo remunerados adicionales y porque, además, aumenta la demanda total, lo que hace que sean necesarios más empleos para satisfacer el consumo adicional de las nuevas mujeres con ingresos propios.

Lina Gálvez y Ruth Rubio-Marín acaban de publicar un artículo muy interesante con propuestas para lograr ese objetivo (El mercado tiene sexo: ¡la desigualdad también!). Y, casualmente, acaba de publicarse una nota del Fondo Monetario Internacional que insiste en que para impulsar el crecimiento lo que conviene es emplear a más mujeres (To Boost Growth: Employ More Women).

Me alegra que una institucion tan conservadora, habitualmente reacia a hacer planteamientos que se salgan del pensamiento mayoritario y que tanto ha dificultado la incorporación de las mujeres al empleo remunerado, imponiendo políticas que reducen el gasto social y la provisión de servicios públicos, esté empezando a asumir que es fundamental cambiar de rumbo. Años atrás, algunos de sus economistas publicaron estudios que demostraban que, cuanto más empleo femenino hay, se generan mejores rendimientos macroeconómicos, y ahora menciona un caso exitoso como es del Canadá.

Según los análisis que se han realizado para este país, si desapareciera la brecha entre la tasa de actividad de la población masculina y la femenina (de 7 puntos porcentuales a favor de los hombres) el PIB de Canadá sería un 4,5% más elevado que el actual. Aunque ya sabemos que el PIB es un indicador bastante bruto, al menos sirve ahora para indicarnos que el efecto de esa mayor actividad femenina no es poca cosa.

Al leer esos datos he pensado los avances que se podrían producir en España si nuestros gobiernos adoptaran políticas efectivas para promover el empleo femenino como las que proponen Lina Gálvez y Ruth Rubio-Marín en su artículo mencionado o en otro trabajo anterior y más amplio titulado Por una política económica que incorpore la igualdad de género. Y si, además, entendieran que para crear empleo masculino o femenino (y, en general para generar ingresos dignos para toda la población) es fundamental modificar la distribución de los tiempos de trabajo y, sobre todo, asumir de manera efectiva como principio de actuación que el trabajo humano no es una mercancía. Un principio, por cierto, que muchísimos países (entre ellos España) han asumido al ratificar la Declaración de Filadelfia de la Organización Internacional del Trabajo que así lo señala expresamente.

En nuestro país, la diferencia entre la tasa de actividad de mujeres y hombres es aún mayor que la canadiense (11,3 puntos, según la EPA del segundo trimestre de 2016), lo que quiere decir que, posiblemente, podríamos lograr un impulso incluso aún mayor si la hiciésemos desaparecer. Pero, eso sí, siempre que esas políticas no se lleven a cabo de cualquier forma.

La brecha en las tasas de empleo de mujeres y hombres ha disminuido muchísimo en los últimos años en España (del 24,7 a 11,2, según Eurostat: aquí o aquí). Sin embargo, esa disminución no se puede considerar como un fenómeno por sí solo positivo. Se ha producido a costa de una gran precarización del empleo y de un incremento muy grande de las mujeres empleadas, contra su voluntad, a tiempo parcial, lo que ha reforzado la división de trabajo tan sesgada que “especializa” a las mujeres en el trabajo doméstico, al que dedican cada vez más horas y muchas más que los hombres.

Si en España se pudiera conformar un gobierno de progreso apoyado en una amplia mayoría parlamentaria, una de sus tareas más importantes debería ser la de poner en marcha, en colaboración con todas las autonomías y administraciones locales, una estrategia estatal para la igualdad y la corresponsabilidad entre mujeres y hombres que facilitara de verdad el empleo femenino. El impulso económico que produciría sería extraordinario y el aumento del bienestar que llevaría consigo mucho más impresionante.

Desgraciadamente, los dirigentes de los partidos que podrían llevar a cabo un plan de este tipo prefieren seguir tirándose los trastos a la cabeza.

martes, 27 de septiembre de 2016

Ante la grave crisis socio-ambiental, la urgencia de una ética planetaria.


23 septiembre 2016 · by Oscar Mateos · in CJ, Cuadernos CJ, Ecología, Economía, Ética, Globalización


[Este artículo forma parte del Cuaderno CJ número 200 y corresponde al primer capítulo del mismo. Durante las próximas semanas publicaremos en este blog el resto de capítulos del cuaderno.]

Oscar Mateos. 

Nuestro mundo globalizado y su modelo de consumo son un gran transatlántico con rumbo al desastre. Dicha afirmación no es algo distópico ni exagerado: nuestra huella ecológica ha alcanzado niveles extraordinarios, el planeta ya no es capaz de regenerar buena parte de lo que consumimos y los expertos advierten de que si mantenemos el ritmo actual de consumo, en 2050 necesitaremos el equivalente a por lo menos tres planetas para abastecernos. Las consecuencias de todo este modelo son sabidas y reconocidas por todos: calentamiento global, cambio climático, refugiados ambientales…

El sentido de urgencia respecto a esta grave coyuntura ha sustituido al tratamiento casi anecdótico que la cuestión del cambio climático recibía hace tan solo unos años. La justicia ambiental se ha convertido así en parte intrínseca e ineludible del debate amplio sobre la justicia en el siglo XXI. 

Desde grandes organismos internacionales hasta los principales líderes mundiales, pasando por científicos o multinacionales, todos hoy reconocen algo que es innegable y ha sido denunciado repetidamente por algunas voces desde hace años: el modelo de vida occidental no es universalizable. 

El gran crecimiento económico de los llamados países emergentes en base al modelo de desarrollo capitalista no ha sido una buena noticia, pues ha servido para constatar que el desarrollo era algo más que crecimiento económico y que el progreso se ha alcanzado en nombre de la depredación ambiental y la consolidación de un modelo de consumo insostenible. Ha sido necesario esperar a que centenares de millones de personas en el Sur global (especialmente en China e India) abrazaran el modelo, que antes únicamente ostentábamos el 15% del planeta, para darnos cuenta de que el progreso y el desarrollo deben definirse siguiendo unos criterios y valores que no se limiten a la capacidad de consumo y la riqueza económica.

Estamos en un callejón sin aparente salida, una verdadera encrucijada, una cuenta atrás a la que la humanidad debe ser capaz de dar la más urgente y diligente de las respuestas. «El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad» (Laudato Si’, nº 25). «Un grito que viene de la humanidad y de la Tierra misma, uno que tiene que ser escuchado por la comunidad internacional», exhortaba Francisco a los reunidos en la Conferencia de París sobre Cambio Climático(COP21) celebrada en diciembre de 2015. No cabe duda de que la COP21 ha significado un primer paso al poner de relieve la urgencia de la situación actual, pero asimismo ha mostrado una vez más la falta de instrumentos y alternativas para trascender el modelo de producción, consumo y desarrollo que se practica. La rueda del capitalismo necesita seguir girando… En palabras de Pere Casaldàliga: «¿Quién, cómo y cuándo bloqueará sus radios?».

Regular por arriba: una comunidad terrestre con un destino común

La coyuntura es compleja. Existen instrumentos o iniciativas que abordan algunos de los efectos colaterales de todo este desvarío medioambiental, configurando una «gobernanza fragmentada». No obstante, seguimos careciendo de instrumentos vinculantes que conformen una verdadera gobernanza global, poniendo de relieve uno de los dramas de este siglo XXI: mientras que nuestros problemas se han globalizado, los mecanismos de los que disponemos para regularlos se han quedado atrapados en el marco del Estado-nación.

Dentro de este preocupante contexto nos queda por lo menos una buena noticia: parece existir cada vez mayor consciencia de que esta cuestión no es algo ficticio, ni teórico, ni procedente de un reducido grupo de científicos, sino que cunde una creciente sensación de que estamos ante un problema real y acuciante. Incluso el Foro Económico Mundial, que se reúne anualmente en Davos, o los informes de los principales centros de inteligencia mundiales como la CIA han incluido este asunto en sus agendas tras calificarlo como la principal amenaza a la seguridad mundial. Esta toma de conciencia es positiva,siempre que no sea ya demasiado tarde.

Sea como fuere, la inexistencia de una ética planetaria y la hegemonía de un modelo económico, social y cultural muy individualista, basado en el consumo, hace difícil afrontar el problema buscando una solución global.

Como afirma el prólogo de la Carta de la Tierra, «somos una sola familia humana y una única comunidad terrestre con un destino común». Un destino que no solo nos compromete a nosotros sino también a otras especies, así como a las generaciones que están por venir. El sentido de interdependencia es hoy mucho más importante que en cualquier otro momento histórico: interdependencia con la biosfera e interdependencia con las generaciones futuras.

No debemos eludir ese sentido de urgencia. Necesitamos un gran pacto global que supere el paradigma de la seguridad nacional para abrazar el de la seguridad planetaria. Un pacto que implique, comprometa y obligue a todos (individuos, estados, organizaciones, empresas…) a producir, consumir y estar en el planeta de una forma que garantice el futuro de todos. Esa gobernanza global, tan difícil y casi inimaginable en un contexto en el que los intereses nacionales y privados priman por encima del bien común, deberá ser posible si queremos que el planeta siga existiendo.

Desbordar por abajo: hacia una civilización de la sobriedad y la pobreza compartidas

Pero además de regular este modelo por arriba, es necesario un modo de vida que sea capaz de extenderse y desbordar al sistema por abajo, impulsando una transformación cultural, re-politizando y re-educando nuestras conciencias y nuestros hábitos, pasando, como señala Jorge Riechmann, de una «cultura de la hybris [de la desmesura] a una cultura de la autocontención».

Desbordar el capitalismo por abajo sería posible aplicando un modelo de civilización basado en la sobriedad y la pobreza compartidas, y tratando de que la política vuelva a recuperar el poder. Son ya muchas las iniciativas que abogan por el cambio para trabajar en red de una forma mucho más democrática y más participativa. Iniciativas emergentes que aportan la consciencia de que es necesario otro modelo social y cultural.

Este modelo cultural debe ser desbordado también desde el plano de la identidad, construida en torno al consumo, entendido como una especie de comensalidad histórica que jerarquiza y genera estratificación social. Todo el mundo consume, pero no todo el mundo consume bien. Deconstruir esta dimensión más cultural, yendo más allá de la dimensión política y gubernamental, es un reto clave para evitar la homogeneización. El diálogo entre civilizaciones y la recuperación de la diversidad cultural del planeta, de sus prácticas y saberes, se impone como un importante reto a tener en cuenta y asumir.

Este es nuestro reto. Como Francisco en su encíclica Laudato Si’, somos cada vez más conscientes del diagnóstico, de las alternativas de las que disponemos y de la responsabilidad que supone condicionar la vida de las generaciones futuras. Ahora bien, la cuenta atrás ha empezado, no podemos esperar más. Un modelo basado en la sobriedad y la pobreza no es algo únicamente deseable sino algo necesariamente posible que puede verse potenciado y reforzado a través de la espiritualidad que conlleva el diálogo interreligioso e intercultural.

lunes, 26 de septiembre de 2016

375 científicos advierten sobre la amenaza inminente del calentamiento global.



Julio César Centeno | Rebelión | 24/09/2016

375 de los científicos más prominentes en la materia, incluyendo 30 premios Nobel, advierten sobre la inacción política ante el calentamiento global en su pronunciamiento del 20 de septiembre 2016.


El calentamiento global es consecuencia de la actividad humana. No es una creencia, ni una teoría; no es un fraude o una conspiración. Es una realidad física.

El consumo de combustibles fósiles motorizó la revolución industrial. Pero también provocó aumentos en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, provocando cambios significativos en el clima del planeta.

Las huellas del calentamiento global son visibles por todas partes: aumenta el nivel del mar, se calientan los océanos, se calienta la atmósfera y la superficie terrestre, se derriten las capas de hielo en el Ártico, en la Antártida, en los glaciares; se alteran los patrones de las lluvias, se acidifican los océanos, se propagan enfermedades, se extinguen especies, se amenaza el suministro de agua y alimentos a la población mundial.

El cambio climático provocado por la actividad humana no es algo alejado de nuestras experiencias diarias, afectando sólo lugares remotos. Es algo presente, aquí y ahora, en nuestro país, en nuestras comunidades. Es posiblemente la mayor amenaza actual para la humanidad, erosionando nuestra habilidad para construir un mejor futuro.

La ciencia del calentamiento global es conocida desde hace más de un siglo. Las evidencias, cada vez más fuertes, claras y contundentes, condujeron a todos los gobiernos del mundo a suscribir elAcuerdo de París en diciembre 2015. Participaron todos los países, a pesar de sus pronunciadas diferencias en sistemas de gobierno, en intereses nacionales, en responsabilidad por las emisiones acumuladas, en vulnerabilidad ante las crecientes consecuencias de los cambios climáticos en gestación. Los líderes de 193 países reconocieron que el calentamiento global es una amenaza real para las generaciones presentes y futuras de todo el planeta.

Las evidencias son incuestionables. Ningún científico con reputación las disputa. Es simplemente la verdad.

Sin embargo, a pesar del Acuerdo de París, corremos el riesgo de cruzar puntos sin retorno, como alteraciones en la circulación oceánica, la pérdida de enormes masas de hielo y la extinción de especies. Tales riesgos provocarían modificaciones dramáticas durante miles de años. No debemos asumir los riesgos de cruzar estos límites.

En la campaña presidencial de los Estados Unidos se vociferan dudas sobre el calentamiento global, o se insinúa que es sólo un proceso natural, o se afirma que el calentamiento global es un fraude. Estos señalamientos son falsos.

No son señalamientos nuevos. Se presentan en cada elección. Para el partido republicano es una condición electoral. Es realmente lamentable que el partido de Abraham Lincoln, el presidente que inició la Academia Nacional de las Ciencias, sea ahora cuestionado por la Academia Nacional de las Ciencias de hoy. Es igualmente lamentable que el partido de Richard Nixon, quien estableció laAgencia de Protección Ambiental, trate ahora de eliminarla. Más lamentable aún es que el partido que presume promover una visión fiscalmente conservadora, con su insostenible posición sobre el calentamiento global provoque costos económicos y sociales muchos más altos para todos los ciudadanos.

Los científicos hemos advertido por décadas sobre los peligros del calentamiento global para todo el mundo. Vemos como tales predicciones se han venido corroborando. Ya no hay científicos de reputación en desacuerdo sobre los factores fundamentales que modifican el clima.

A pesar de este progreso, no faltan quienes pretendan conducirnos al pasado, quienes se ciegan ante las contundentes evidencias científicas. Para aquellos ciudadanos que voten por políticos que niegan la ciencia, que arremeten contra los científicos en lugar de arremeter contra las causas del calentamiento global, su legado será el calentamiento global que pudieron haber contribuido a evitar.

¿Qué le dirán a sus hijos?

Firmado por:

Benjamin D. Santer, Member, National Academy of Sciences^

Kerry A. Emanuel, Massachusetts Institute of Technology^

George B. Field, Harvard University^

Ray Weymann, Carnegie Institution for Science Emeritus^

Peter C. Agre, Johns Hopkina Malaria Research Institute

y 370 científicos más: léalos a todos

domingo, 25 de septiembre de 2016

Que se cumplan las reparaciones a Haití.


Foto: Resumen Latinoamericano

Servindi, 24 de setiembre, 2016.- La coalición Reparación del Colonialismo efectuó un pedido para que brinde reparación a las víctimas del cólera en Haití cuya responsabilidad fue admitida por la Organización de las Naciopnes Unidas (ONU) 

Un informe liderado por el académico Philip Alston, Relator especial sobre la pobreza extrema y los derechos humanos, y filtrado por el diario The New York Times, revela que la ONU es la causante de introducir el cólera en Haití, donde se registran al menos 10.000 muertes por la epidemia en 2010.

El 19 de agosto de 2016 el Secretario general de la ONU Ban Ki-moon se vió obligado a reconocer que "las Naciones Unidas tiene una responsabilidad moral con las víctimas de la enfermedad, por lo que debe apoyar al país en la construcción de los sistemas de agua, saneamiento y salud".

Ello ocurrió luego que la prensa difundiera la Relación sobre la responsabilidad de las Naciones Unidas en relación al cólera a Haití´la cual fue publicada de manera oficial el 26 de agosto, y en la que sustenta que este organismo internacional fue claramente responsable.

La Coalición Reparación del Colonialismo pidió que las reparaciones a las víctimas sean parte de un programa del próximo gobierno. 

El asunto es controversial y será discutido durante la 71ma sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.


La demanda pedía a las Naciones Unidas reparaciones individuales, disculpas públicas, tratamiento medico de las víctimas actuales y futuras y construcción de infraestructuras sanitarias y de depuración del agua.

Colonialism Reparation reiteró su pedido de justicia y reparación se cumplan por la ONU tal como ya solicitado en noviembre de 2011.
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Fuente: Con información de Reparación del Colonialismo: http://www.colonialismreparation.org/es/reparaciones-a-haiti.html