viernes, 17 de agosto de 2018

Cambio civilizatorio para afrontar estructuralmente el cambio climático.

Fuente de la imagen: Pixabay

Para hacer frente al cambio climático hay que repensar la apuesta civilizatoria, repensar el pensamiento y el conocimiento para generar posibilidades que vayan más allá de lo instituido. No podemos seguir con la premisa de crecimiento ilimitado e insensible al mundo natural, del cual nosotros mismos formamos parte. Así lo sostiene el ingeniero Rodrigo Arce, doctor en Pensamiento Complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de México.
Cambio civilizatorio como respuesta para afrontar estructuralmente el cambio climático.

Por Rodrigo Arce Rojas*

El concepto de adaptación al cambio climático encierra tres ideas fundamentales:
Ajustarse al clima.
Moderación del daño.
Aprovechamiento de las oportunidades.

Por su parte el concepto de mitigación alude a dos conceptos:
Reducir las fuentes de emisiones de Gases de efecto invernadero (GEI).
Incrementar los sumideros de GEI.

Veamos las implicancias de cada uno de estos elementos:

Ajustarse al clima: Parte por reconocer que el cambio climático es una realidad que se manifiesta al presente y que se proyecta al futuro por lo que no queda otra cosa que tomar las medidas necesarias que hagan compatible la vida (humana y no humana) con estos cambios.

Moderación del daño: Implica desarrollar las acciones necesarias para disminuir la intensidad de los daños que ya se están dando (o de todas maneras se van a dar).

Aprovechamiento de las oportunidades: Esta es una perspectiva en la que los cambios pueden ser usados a favor del interés humano y que dice que no hay que dejar pasar los aspectos positivos que genera el cambio climático.

Reducir las fuentes de emisiones de GEI: apela al reconocimiento que la causa del cambio climático refiere a los GEI generados tanto por el ser humano como por factores naturales y que existe la necesidad de detener los procesos excedentarios de producción de GEI.

Incrementar los sumideros de GEI: implica mejorar la capacidad de captura y retención de C02.

Del análisis de los componentes de la mitigación y adaptación al cambio climático se desprenden las siguientes premisas:

- El cambio climático es fundamentalmente producto de un proceso histórico de emisiones excedentarias de GEI y que se proyecta amenazadoramente sobre la vida en la tierra.

- En tanto fenómeno complejo que ya está aquí no queda otra opción que aceptarlo y hacer todo lo necesario para reducir los impactos negativos.

- Los cambios del clima no siempre son negativos y existe la necesidad de aprovechar las oportunidades que se generan.

Una lectura crítica de las premisas identificadas señala dos situaciones. Una que refiere a una visión de resignación que dice que es un problema del cual no podemos desprendernos y que existe la necesidad de actuar para ajustarse a los cambios y otra visión optimista que señala que los efectos del cambio climático también generan nuevas posibilidades de desarrollo para la gente y los inversionistas. Esta segunda situación se ve reforzada por el optimismo tecnológico que dice que no importa cuán grave sean los problemas y que el ser humano siempre ha encontrado soluciones a partir del poder de la ciencia y la tecnología.


En el abordaje convencional (conservador) de la mitigación y adaptación al cambio climático no hay un cuestionamiento al modelo civilizatorio ni al modelo económico hegemónico que son precisamente los factores claves que han producido el cambio climático 

En el abordaje convencional (conservador) de la mitigación y adaptación al cambio climático no hay un cuestionamiento al modelo civilizatorio ni al modelo económico hegemónico que son precisamente los factores claves que han producido el cambio climático. En tanto se considera que el sistema económico predominante es sólido y efectivo para generar riqueza entonces la lógica predominante para hacer frente al cambio climático es resolver el problema incorporando las leyes fundamentales del sistema económico que tienen que ver con valorar, dar precio, dar propiedad y favorecer la libre transacción económica.


La mercantilización de las soluciones de mercado permite que procesos económicos puedan mantener sus esquemas de producción emisoras de GEI a cambio de pagar sus culpas con dinero, en una suerte de modernas indulgencias 

En la lógica de mercado del carbono no importa dónde se generan ni tampoco dónde se captura el carbono excedentario (Espósito y Zandvliet, 2013) ello ha dado pie a que se genere un mercado del carbono. La mercantilización de las soluciones de mercado permite que procesos económicos puedan mantener sus esquemas de producción emisoras de GEI a cambio de pagar sus culpas con dinero, en una suerte de modernas indulgencias. Al respecto Magrin (2015) señala que:

En la región es muy frecuente que al momento de planificar las intervenciones para disminuir la vulnerabilidad ante el cambio climático se piense en opciones específicamente dirigidas a reducir los impactos de eventos climáticos adversos como medidas tecnológicas, de cambios de hábito, de infraestructura, y de transferencia del riesgo. Pero, generalmente, se ignoran las medidas que aumentan la capacidad adaptativa y reducen la vulnerabilidad subyacente relacionada con factores socioeconómicos (acceso a los recursos, disponibilidad de información y conocimientos), e institucionales (8).

Para completar el enfoque de Magrin habría que señalar que no se analiza con suficiente profundidad las bases que han generado el cambio climático y por tanto comprenderla a plenitud implica comprender sus fundamentos epistemológicos, teóricos y metodológicos pues las alternativas generadas surgen a partir de la matriz cultural predominante. 

La economía neoclásica ha sido cuestionada por reduccionista y por basarse en premisas que no siempre se sustentan en la práctica. En su afán de parecer científica, la ciencia económica trata de saldar sus deficiencias epistemológicas a través de métodos cuantitativos cada vez más sofisticados (Abreu, 2014). Dos corrientes económicas que tratan de dar respuesta a las críticas de la economía neoclásica son la economía verde y la bioeconomía. Para el UNEP (2012), desde la perspectiva de la economía verde, las respuestas para hacer frente a los problemas ambientales pasa porque los bienes y servicios de los ecosistemas ingresen a la dinámica de los mercados. De ahí la importancia que le dan a la valoración de los servicios ecosistémicos.


el tema con la “economía verde” es que no busca variar un ápice el modelo de globalización basado tanto en el Consenso de Washington como en el Consenso de los Commodities 

Según Campos (2010) la economía verde no va en contra ni del mercado ni del libre comercio, simplemente trasciende el modo de producción actual al incorporar variables sociales y ambientales en él. La pregunta es si es que esta renovada sensibilidad por las dimensiones ambientales y sociales es genuina o si es otra de las variantes de un “desarrollo sostenible” que se inscribe en una propuesta de ecología superficial y sustentabilidad débil. La pregunta surge a raíz del mantenimiento de la apuesta extractivista de la naturaleza, la fuerte dependencia a la energía procedente de los combustibles fósiles, la transformación del bosque para destinarlo a monocultivos agroindustriales, entre otras manifestaciones. Como señala Ugarteche (2018) el tema con la “economía verde” es que no busca variar un ápice el modelo de globalización basado tanto en el Consenso de Washington como en el Consenso de los Commodities (109).

En este contexto, la bioeconomía aparece como una formulación superior a la economía verde. Aramendis et al. (2018) presentan las principales características de la bioeconomía:

La bioeconomía promueve nuevas formas de organización de las cadenas de valor asociadas a la biodiversidad (bio-cadenas) y la generación de flujos de economía circular. Busca reducir la dependencia de los recursos fósiles y promueve la producción y utilización intensiva del conocimiento que se tiene de los recursos, procesos y principios biológicos, para el suministro sostenible de bienes y servicios en todos los sectores de la economía (bioenergía, agrícola y bioinsumos, alimentos, fibras, productos para la salud, productos industriales y bioplásticos). Reconoce el rol primordial del conocimiento científico-tecnológico como motor fundamental para redefinir las relaciones entre el sector agropecuario, la biomasa y la industria. Se reduce o elimina producción de residuos, se generan nuevos productos y servicios y se crean nuevas fuentes de crecimiento económico y social equitativo (4).

Aunque la bioeconomía se constituye en una propuesta que supera la visión de dependencia hacia los combustibles fósiles y destaca el valor de la biodiversidad como opción de desarrollo (entiende la sustentabilidad como la descarbonización de la economía) no se aprecian los derechos de la naturaleza y por lo tanto tampoco aparece explícitamente la dimensión ética.

Las dificultades que se han encontrado en las Conferencias de las Partes para arribar a acuerdos sólidos para hacer frente al cambio climático radican en que no se han guiado por la responsabilidad o la ética ambiental sino por no afectar los intereses de las grandes corporaciones multinacionales (López, 2015: 6)

Existe por tanto la necesidad de generar propuestas transformadoras que aborden el cambio climático desde una perspectiva más sistémica y sustentable. Ello podría estructurarse haciendo la correlación del cambio climático con cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y entendiendo las interrelaciones e interdependencias. Al respecto, Merlinsky (2017) menciona que:

Considerando que son las crecientes tasas de extracción de recursos naturales y la quema de combustibles fósiles las principales causas de la mayor inestabilidad climática, la sostenibilidad global depende más que nunca de un cambio de naturaleza eco-política (1)

Eso quiere decir que no es un problema técnico, legal o institucional únicamente sino un todo integrado en el que no puede evadirse el tema del poder. El reto es cómo abordar el cambio climático desde la perspectiva de la justicia ambiental, desde los derechos humanos y los derechos de la naturaleza.


Eso quiere decir que no es un problema técnico, legal o institucional únicamente sino un todo integrado en el que no puede evadirse el tema del poder. El reto es cómo abordar el cambio climático desde la perspectiva de la justicia ambiental, desde los derechos humanos y los derechos de la naturaleza. 

Más que contentarse con procesos de adaptación de manera pasiva, acrítica y superficial se requiere incorporar un espíritu crítico y transformador que lleve a una genuina sustentabilidad. Es obvio que en esta perspectiva no se elimina la dimensión económica sino que se articula efectivamente con las dimensiones sociales y ambientales en un enfoque interdimensional, multiescalar y multitemporal. De lo que se trata es de desarrollar propuestas de economía y mercado social y culturalmente pertinentes que implica acompañarlo de equidad, justicia y ética.

Por tanto, además de desarrollar capacidades para la mitigación y adaptación al cambio climático se requiere fortalecer las capacidades de resiliencia. Según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España et al. (2016) la resiliencia es la capacidad de un sistema socioecológico de afrontar un suceso o perturbación peligrosa respondiendo o reorganizándose de modo que mantenga su función esencial, su identidad y su estructura, y conservando al mismo tiempo la capacidad de adaptación, aprendizaje y transformación (47). Estamos hablando resiliencia del socioecosistema por tanto estamos haciendo referencia a la resiliencia ambiental y resiliencia social.

En esta precisión conceptual las capacidades de aprendizaje y transformación son claves porque implica ponerle pensamiento complejo (que incluye una diversidad de formas de pensamiento incluyendo el pensamiento crítico) y no quedarse en un esquema de pensamiento lineal y determinista que sólo entiende de la lógica de mercado. Aquí es cuando se valora los espíritus que buscan posibilidades, incorporan la creatividad e innovación, se atreven a pensar más allá de lo establecido o instituido. En esta perspectiva inclusiva cobra real sentido los aportes de los conocimientos tradicionales y de las mujeres.

En esta perspectiva amplia y religante se incorpora la ética del cuidado como una manifestación de profundo respeto a todas las manifestaciones de la vida y no sólo aquello que tiene utilidad para el ser humano. Además, no todo puede tener precio ni todos los elementos son internalizables.

Se concluye entonces que para hacer frente al cambio climático hay que repensar la apuesta civilizatoria, repensar el pensamiento y el conocimiento para generar posibilidades que vayan más allá de lo instituido. No podemos seguir con la premisa de crecimiento ilimitado e insensible al mundo natural (del cual nosotros mismos formamos parte).

Referencias bibliográficas:

- Abreu, Pedro. (2014). Crítica a la epistemología de la economía neoclásica. SAPIENS vol.15 no.1 Caracas jun. Disponible en: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1317-58152014000100002

- Aramendis, Rafael; Rodríguez, Adrián; y Krieger, Luiz. (2018). Contribuciones a un gran impulso ambiental en América Latina y el Caribe: bioeconomía. Santiago de Chile: CEPAL. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43825/1/S1800540_es.pdf

- Campos, Melina. (2010). Economía verde. CEGESTI. N° 151. Disponible en: http://www.cegesti.org/exitoempresarial/publicaciones/publicacion_151_060611_es.pdf

- Espósito, Carla y Zandvliet, Hans (2013). Las negociaciones sobre Cambio Climático en Naciones Unidas y la realidad de las emisiones. Perspectivas desde el Sur global. En: Espósito, Carla [et.al.]. 2013. Crisis socioambiental y cambio climático. 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO, 2013. Disponible en: https://www.crop.org/viewfile.aspx?id=496

- López, Aida. (2015). Cambio climático y conflictos ecológicos distributivos en regiones indígenas de México. El caso de la industria eólico en el istmo de Tehuentepec, Oaxca. Tesis para optar el grado de Doctor en Sociología. Universidad Autónoma de Barcelona. Disponible en: https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2016/hdl_10803_384605/allg1de1.pdf

- Magrin, Gabriela. (2015). Adaptación al cambio climático en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile: CEPAL Unión Europea.

- Merlinsky, Gabriela. (2017). EL CAMBIO CLIMÁTICO COMO PROBLEMA ECO-POLÍTICO. Megafón. N* 18/3 | Octubre. Disponible en: https://www.clacso.org/megafon/pdf/Megafon_18_3_Gabriela_Merlinsky.pdf

- Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España, Fundación Biodiversidad y la Oficina Española de Cambio Climático (2016). Cambio climático. Informe de síntesis. Guía resumida del Quinto Informe de Evaluación del IPCC. Basado en materiales contenidos en el Quinto Informe de Evaluación del IPCC. Madrid: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España. Disponible en: https://www.mapama.gob.es/es/ceneam/recursos/mini-portales-tematicos/guia-sintesis-resumida_tcm30-376937.pdf

- Ugarte, Oscar. (2018). Modelos de desarrollo alternativos actuales y emergentes. En: COEECI & ANC. (2018). Desarrollo y Democracia en el Perú: La contribución de la cooperación internacional y el rol de las organizaciones de la sociedad civil. Lima: COECCI & ANC.

- UNEP. (2012). Economía Verde en el contexto del desarrollo sostenible y erradicación de la pobreza: Una perspectiva desde América Latina y el Caribe. Quito: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Oficina Regional para América Latina y el Caribe. Disponible en:


----
Rodrigo Arce Rojas es doctor en Pensamiento Complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de México. Su correo electrónico es: rarcerojas@yahoo.es

Fuente: Servindi

miércoles, 15 de agosto de 2018

Ágora de los pueblos latinoamericanos.


Por: Marcelo Barros

En esos días (de 14 a 16) en Santiago, protegidos por la bella cordillera, hermanos y hermanas de todo el continente estarán reunidos en un encuentro que quiere establecer una alianza de ciudadanos/as de diversos países latinoamericanos para un nuevo pacto de la humanidad. El seminario internacional “Clamores del Sur” – una nueva humanidad habita la Casa Común - es patrocinado por organismos de la Iglesia Católica y de la sociedad civil. 

Todos están de acuerdo con la fragilidad de los organismos internacionales de la ONU. Es urgente una nueva integración de los ciudadanos de la Tierra, organizados desde las comunidades más pobres y en función de la vida y de la paz. Ya en 1826, en el congreso de Panamá, Simón Bolívar, inspirado en el sistema de confederación de las antiguas ciudades griegas (anfictionismo), propuso formar en el continente que los indios llaman Abya Yala una grande patria nuestra, una comunidad de naciones hermanas. No era solamente una estrategia de defensa militar o de comercio integrado. Era una alianza de solidaridad entre los pueblos. “La agenda del Congreso Anfictiónico de Panamá proponía el apoyo a la independencia de los países, la abolición de la esclavitud en todo territorio confederado y organizar un cuerpo de normas de derecho internacional”(Tricontinental, 174/ 2012, La Habana).

En la década pasada, ese sueño de integración, que el libertador no pudo ver plenamente organizado, si concretizó a través de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y otros organismos de integración continental. El nuevo bolivarianismo, animado por el presidente Hugo Chávez, si propone a fortalecer una integración hermana de todos los países latinoamericanos y caribeños. Eso supone la victoria en contra todo tipo de colonialismos y un caminar hacía un nuevo socialismo, radicalmente democrático y con la cara de nuestros pueblos.

Ese camino empezado en el inicio del siglo pudo funcionar hasta pocos años. Actualmente, la mayoría de los gobernantes que han conquistado el poder en nuestros países es conservadora y favorable al imperio norteamericano. Hicieran con que todo volviera à los niveles de los años 80. Ahora, mismo sin contar con muchos gobiernos favorables, ciudadanos/as de diversos puntos del continente si unen para una ágora, una nueva base de alianza de la humanidad solidaria. Los retos son inmensos y el camino aún es largo. Sin embargo, quien cree en Dios percibe que su proyecto para la humanidad es la unidad y la solidaridad de todos hombres y mujeres, como hermanos y hermanas en una sola familia humana. 

Imagen: https://www.pinterest.es/pin/544583779914925990/

martes, 14 de agosto de 2018

Papa Francisco: “El clericalismo es la perversión de la Iglesia”.


Lo ha dicho muy claramente Francisco a 70.000 jóvenes reunidos con él en Roma.
Por desgracia, el clericalismo está muy instalado en las estructuras eclesiásticas: curia romana, obispados, parroquias...
Clericalismo existe cuando no se da participación a los laicos en las decisiones que se adoptan, cuando se margina a la mujer en la iglesia


Cuando el obispo hace y deshace a su antojo actuando como un señor feudal, más que como un pastor que consulta con los laicos previamente. Cuando no pone en marcha o más bien destruye las pocas instancias algo democráticas que puedan existir en la diócesis...(consejos de pastoral, reuniones de arciprestazgo...), dejando todas las decisiones en sus propias manos o en un núcleo muy reducido de personas de su confianza, pero sin ninguna participación de sacerdotes y laicos...



Cuando realiza una política de nombramientos en las parroquias actuando a su libre albedrío, sin consultas previas a los interesados, sin diálogo con ellos ni con los fieles de la parroquia..cuando se cambian sacerdotes nativos por otros llegados de afuera, que no conocen nada de la idiosincrasia del pueblo, ni de sus costumbres, ni de su cultura... como lanzados en paracaídas sobre una parroquia totalmente extraña para ellos y para la gente... Ahora estamos viendo como no pocos obispos se surten de sacerdotes rumanos o de otros países para ponerlos al frente de las parroquias...



Igualmente en las parroquias. El párroco no puede ser un pequeño dictador que "ordena y manda" (siempre atentos a las directrices del obispo, más que de consultar a los fieles y de darles participación en la toma de decisiones). Hay que promover instancias más democráticas y participativas como los consejos de pastoral, equipos de laicos que organicen las distintas tareas: economía, liturgia, catequesis, equipos de pastoral obrera, de juventud, de temas sociales etc...Que no todo lo decida el párroco, sino que participen los laicos.

Es el obispo el que debe impulsar esta "democratización" tan necesaria en la Iglesia. Porque, como dice Francisco si no se hace, se cae en "el clericalismo que es la perversión de la Iglesia".






Como bien acaba de decir el famoso teólogo José Antonio Pagola, "la Iglesia del futuro no podrá sustentarse en los presbíteros"...Es la hora de los laicos...En Chile los laicos se están coordinando y actuando en casi todas las diócesis...ante el terrible problema que han creado no pocos obispos al colaborar con delitos de pederastia cometidos por obispos y sacerdotes...Por eso dicen que los obispos son parte del problema y deberían marcharse...

El Papa Francisco anima a los jóvenes a que hagan realidad sus sueños. Y es que el clericalismo está demasiado incrustado en las estructuras de la Iglesia y eso será su destrucción.

lunes, 13 de agosto de 2018

La coproducción, un medio para reforzar la autonomía cultural.



Sergio Ferrari, de Locarno, Suiza

Fenómeno muy presente en la producción iberoamericana.
Pendiente: el desafío de mejorar canales alternativos de distribución.

Muchas de las películas latinoamericanas presentes en las diversas sesiones de Locarno 2018 (que se desarrolló entre el 1 y el 11 de agosto), son producidas en colaboración entre casas productoras, festivales o fondos públicos de diferentes países. La coproducción se convierte hoy en un fenómeno de importancia que puede aportar a la autonomía cultural de un país o región. Quedan pendiente mejorar los canales intrarregionales de distribución.

El film Tarde para morir joven, de la realizadora chilena Dominga Sotomayor, una de las dos latinoamericanas de la Competición Internacional, contó con fondos provenientes de Chile, Argentina, Brasil, Holanda y Catar.

Familia sumergida, de la joven directora argentina María Alché, una de los cuatro filmes iberoamericanos de la sesión Cineastas del Presente, es una coproducción argentina, brasilera, alemana y noruega. En tanto otros dos -el mexicano Fausto y la española Trote-, involucran, cada uno de ellos, recursos de al menos dos países diferentes.

La coproducción, que no es un fenómeno nuevo en el mundo del cine, se convierte, sin embargo, de más en más, en un mecanismo casi esencial para la existencia misma del cine independiente latinoamericano.

Un camino realista

Durante varios años “buscamos fondos para mi película en Chile mismo, y no los encontrábamos. Estuve a punto de dejar caer mi proyecto”, explica, no sin algo de nostalgia, Dominga Sotomayor.

Hoy, Tarde para morir joven es una realidad y compite con otras 14 obras por el Leopardo de Oro, el premio más importante de la competición locarnesa.

Entre el desaliento de un primer momento y el film finalizado y competitivo proyectado esta semana en las pantallas del festival de Locarno, un elemento detonante: la participación del productor brasilero Rodrigo Teixeira, que movilizó, luego, otros recursos, como los del INCAA (Instituto del Cine Argentino), o los aportados desde Holanda y Catar.

El proyecto pudo así concretizarse a un costo total de unos 750 mil dólares. Con un mes de filmación en el 2017 en Santiago de Chile y todo el trabajo posterior para que llegue, en tanto que estreno mundial, a esta edición 71 del más importante de los festivales helvéticos.

Aproximando así al público europeo las imágenes de esta ficción de 110 minutos que dibujan una experiencia de vida comunitaria en las afueras de Santiago en el momento de la transición política del fin de la dictadura a inicios del año 1990.

Si bien la película tiene pasaporte chileno, “las fronteras nacionales del financiamiento se fueron diluyendo, creándose una estructura internacional con recursos que permitieron realizarla”, enfatiza Sotomayor.

La autonomía cultural en debate

El fenómeno de las coproducciones no es nuevo en el terreno internacional, aunque sí es significativa la importancia que va tomando cada día más en América Latina, explica Tatiana Leite, coproductora brasilera del film Familia Sumergida, presente en la selección oficial de Locarno, en la sesión Cineastas del Presente.

En algunos casos, puntualiza, “se están fortaleciendo considerablemente las coproducciones latinoamericanas”, sin depender de otros continentes. Se crean relaciones de colaboración de gran calidad, explica Leite. Quien reivindica esta tendencia que latinoamericaniza aún más a su país, Brasil, “que a veces se aislaba demasiado debido a su tamaño de continente y a la lengua diferente del resto”.

Esta forma de coproducción que inspiró a su film, desde el respeto, la apertura y la participación horizontal, refuerza y desarrolla la capacidad creativa. “Mis coproductores hicieron aportes importantes que repercutieron positivamente en lo artístico” afirma María Alché, directora de Familia sumergida en la que sobresale la actuación de la reconocida actriz argentina Mercedes Morán. “Siento que este tipo de colaboración puede reforzar la autonomía cultural” de la región latinoamericana frente al resto del mundo, reflexiona.

El film, que contó finalmente con el apoyo principal de entidades y productoras de Argentina, Brasil, Alemania y Noruega, recibió también 50 mil francos (semejante valor en dólares estadounidenses) de *Vision Sud Est*, que es el Fondo Suizo de Ayuda a la Producción cinematográfica.

¡Cuidado con los riesgos!

El sistema de coproducción va adquiriendo una importancia significativa en particular en Latinoamérica, África y Asia. Sin analizar algunos acuerdos oficiales, incluso bilaterales, que existen entre Estados,”la colaboración entre firmas productoras, entes y fondos públicos, adquiere un rol relevante en la producción latinoamericana”, explica Thierry Jobin, experto cinematográfico y director del Festival Internacional de Filmes de Friburgo (FIFF).

Presente como cada año en Locarno, Jobin considera esta tendencia como muy positiva. “Una forma de intensificar el diálogo entre sujetos principales del mundo del cine; de reforzar la producción, en especial en aquellos países con menos recursos; de ampliar las posibilidades de promover la actividad fílmica; de enriquecerse mutuamente” subraya.

Una consecuencia de la globalización que “puede aportar incluso a la democratización de la cultura”, insiste Thierry Jobin. Quien explica que en Friburgo, -uno de los festivales suizos como más espacio para la producción del Sur-, “promovemos activamente ese encuentro entre realizadores y productores de todas las latitudes, muchos de los cuales mantienen y refuerzan, luego, sus contactos e intercambios”.

Tendencia, sin embargo, que produce también riesgos, alerta el experto suizo. Señalando, dos aspectos que pueden ser contra productivos si no se manejan con criterio. “En primer lugar, lo que nos dicen algunos realizadores del sur, las exigencias de ciertos productores del Norte para que participen en talleres, espacios, encuentros, antes de definirles los fondos de apoyo”. Inflación de exigencias que puede conspirar contra la misma capacidad artístico-productiva.

“En segundo lugar, el interés escondido que puede haber detrás de algunas coproducciones: que fondos destinados para una película no sean totalmente libres y deban ser empleados en el país donde se origina el apoyo”, explica Jobin.

Promover la distribución alternativa

Sin negar la trascendencia de la co-producción como factor estimulante de la producción cinematográfica, “faltan todavía políticas dinámicas que permitan mejorar la distribución de los filmes de autor en regiones como América Latina”, enfatiza Stéphane Goël.

Para el cineasta helvético que presenta en Locarno su último film Insular -sobre la descendencia helvética en la lejana isla Robinson Crusoe del Pacífico chileno-, su experiencia le indica que tan significativa como la promoción de la producción es también asegurar que las películas puedan mostrarse.

“Me sorprende saber, por ejemplo, que el principal mercado de los 150 filmes brasileros producidos anualmente, es, en primer lugar, Francia, muy por detrás Portugal, y tremendamente atrás, los otros países sudamericanos”, concluye.

*en colaboración con swissinfo.ch

sábado, 11 de agosto de 2018

El próximo imperialismo.



Raúl Zibechi
(La Jornada, Rebelión)

Hacia finales de este siglo China será el nuevo hegemón, sustituyendo a Estados Unidos como líder del mundo, siendo la única duda si habrá guerra nuclear durante el proceso. Resulta curioso que buena parte de las izquierdas del mundo observen con simpatía o neutralidad este ascenso que tiende a convertir a China en una nueva forma de imperialismo.

Los modos como viene ascendiendo China en el escenario global son diferentes a los que mantuvo Estados Unidos en una etapa similar, en particular en los primeros años del siglo XX, cuando intervino militarmente en sus zonas aledañas o patio trasero, en particular en el Caribe, México y Centroamérica. Por el contrario, China se está convirtiendo en superpotencia sin violencia ni guerras, lo que marca una diferencia notable; según las reiteradas declaraciones de sus dirigentes, seguirá por el camino de la paz.

En segundo lugar, la historia de China es bien diferente a la de las potencias hegemónicas anteriores, Estados Unidos, Inglaterra, Países Bajos y Venecia. El país del dragón sufrió invasiones de las potencias coloniales durante el siglo XIX y de Japón en el siglo XX, lo que nos habla de una sociedad que sufrió los embates del colonialismo y el imperialismo.

En contraste, desde 1823 cuando la Doctrina Monroe proclamó que América Latina era la esfera de influencia de Estados Unidos, la potencia ascendente realizó 50 intervenciones militares en la región, la mitad de ellas en la primera parte del siglo XX. El objetivo era derrocar gobiernos que Washington consideraba enemigos e impedir que personalidades o partidos contrarios a sus intereses llegaran al poder.

La tercera cuestión es que en su historia China nunca fue una potencia imperialista y se limitó a defenderse más que a conquistar territorios. Fue un imperio relativamente frágil y con graves problemas de orden interno, que debió abocarse a resolverlos sin la capacidad de proyectarse hacia el exterior.

Sin embargo, debemos atender otras razones que apuntan en sentido contrario.

La primera es que China se ha convertido en una gran potencia presente en todos los rincones del planeta, en una gran exportadora de capital con poderosos monopolios estatales y privados, orientados por el Estado. Aunque en China no existe aún una oligarquía financiera, como en los países occidentales, que representa el dominio del capital financiero sobre el productivo, se registra una fuerte tendencia en esa dirección, toda vez que el capitalismo chino se orienta por la misma lógica que el capitalismo global.

Sin embargo, la tendencia al predominio del capital financiero y a proteger las cuantiosas inversiones en el exterior mediante formas por ahora diplomáticas de intervención, se registran más allá de la voluntad declarada de sus gobernantes. El ascenso pacífico de China mediante iniciativas como la Ruta de la Seda y el plan Made in China 2025 para convertirse en líder tecnológico mundial, están chocando con la respuesta de Washington que ha declarado una guerra comercial.

El país asiático está forzado a meterse en esa guerra, del mismo modo que debe insertarse en el sector financiero global para internacionalizar su moneda, ya que debe jugar con las reglas vigentes. A lo largo de este largo proceso de ascenso, China va modificando su perfil, construyendo unas fuerzas armadas cada vez más poderosas con capacidad de intervenir en todo el mundo, como lo demuestra la rápida construcción de una flota de portaviones y cazas de quinta generación.

La segunda es que la cultura china es profundamente conservadora, con un sesgo patriarcal muy potente. Sobre esta base está construyendo un gran Estado para el control de su población, que llegará a instalar hasta 600 millones de cámaras de vigilancia en su propósito de formar parte de lo que William I. Robinson denomina como “Estado policiaco global”.

El capitalismo digitalizado chino necesita sobrepasar a Estados Unidos en la revolución industrial en curso, basada en la robótica, la impresión en 3D, el Internet de los objetos, la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, la bio y nanotecnología, la computación cuántica y en nube, nuevas formas de almacenamiento de energía y los vehículos autónomos. China ya es la principal fuerza pro-globalización, que agudiza las tendencias hacia el Estado policial global.

Por último, creo que resulta imprescindible analizar la relación de la cultura política china con los movimientos antisistémicos del mundo. Las tres fechas que los movimientos celebramos en todo el mundo (8 de marzo, 1º de mayo y 28 de junio), nacieron por las luchas populares en Estados Unidos y en países europeos, lo que debe hacernos reflexionar.

No pretendo insinuar que en China no existan tradiciones revolucionarias. La revolución cultural orientada por Mao Tse Tung es un buen ejemplo. Pero esas tradiciones no están jugando un papel hegemónico en los movimientos. Estamos ante un recodo de la historia que nos impone buscar referencias, profundizando las luchas.