jueves, 19 de enero de 2017

Reflexiones en voz alta acerca de la paz (I)


Dolors Oller. 


Hace pocos días que hemos empezado un nuevo año. Desde 1967 se celebra el 1 de enero la Jornada Mundial por la Paz. Este año ha coincidido con la 50ª edición desde que fue instituida por Pablo VI a fin de ser una ocasión propicia para orar y reflexionar cómo construir la paz. El papa Francisco, siguiendo la tradición de sus predecesores, ha publicado un mensaje que lleva por título “La no violencia: un estilo de política para la paz” y tiene el interés de asumir como propiamente cristiana la tradición de la no violencia, a la vez que la afirma no sólo como reto personal sino también como verdadero reto colectivo.


El Papa constata la violencia presente por doquier: conflictos en todas las partes de un mundo desigual, fragmentado y dividido (Siria, Irak, Yemen, Palestina, Somalia, República Centroafricana, Colombia, Ucrania…), que se multiplican y se interconectan, lo que ha disparado el fenómeno del llamado terrorismo global; aumento de la criminalidad en muchos lugares; abuso contra migrantes, y víctimas de tráfico de personas, y podríamos continuar. Toda esta violencia, como es sabido, tiene nefastas consecuencias y así nos encontramos que hoy, en el mundo, hay más de 290 millones de desplazados forzosos a causa de los conflictos armados, la vulneración de los derechos humanos, el cambio climático y el empobrecimiento. Y 60.000 personas con derecho a protección internacional están retenidas en campos europeos, mientras otras lo están en terceros países si es que no han sido ya devueltas a sus países de origen, porque les hemos cerrado el paso a los nuestros internalizando la gestión de los flujos migratorios por la vía de declarar “países seguros” a países que dudosamente lo son. En otras palabras, Europa, olvidando su pasado migratorio, prefiere mirar a otro lado ante una tragedia humana que se ha cobrado ya demasiadas vidas: el 2016 lo acabamos de cerrar con la estremecedora cifra de 5.000 muertos en el Mediterráneo, que se ha convertido en una gran fosa común. Pero el drama y el sin sentido de los conflictos armados no termina aquí: detrás de las guerras hay quien se lucra, quien mueve el negocio de la destrucción y posterior “construcción”. Las compañías exportadoras de armas ofrecen sistemas de blindaje de las fronteras europeas para cerrar el paso a los que huyen de los conflictos que ellas mismas contribuyen a crear. En definitiva, un perverso negocio sobre el que directa o indirectamente edificamos nuestro bienestar.


Con valentía, el papa Francisco denuncia que la pretensión de responder a la violencia con violencia no lleva otra situación que a más sufrimiento, muerte, desplazamientos forzados, destrucción, privación de recursos para atender las necesidades reales de las poblaciones. Y hace un llamamiento universal a conformar los sentimientos y valores más profundos de las personas a la no violencia, a fin de que esta actitud se convierta en “el estilo de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas las formas”, tanto en el ámbito local y cotidiano como en el orden mundial. Es, por tanto, un llamamiento en favor de la no violencia activa, que no se puede confundir con la pasividad o la resignación ante el mal y la injusticia, pues en realidad es justamente lo contrario: la no violencia activa consiste en el compromiso radical en defensa de la vida y en favor de las víctimas, pero por el camino del amor, “devolviendo bien por mal”. No es desinterés y pasividad, sino solidaridad, generosidad, perdón compasivo. Y, para los cristianos, la persona central en quien debemos centrarnos en este tema es Jesús el Señor. El papa Francisco recuerda que es Jesús quien nos ha mostrado el origen de la violencia, que no se encuentra sino en la interioridad del ser humano, pues el “corazón” de la persona es un verdadero “campo de batalla entre la violencia y la paz”, desde donde surgen los pensamientos perversos (Mc 7,21). En consecuencia, la superación de la violencia requiere una transformación interior de las personas, asumiendo la propuesta de vida de Jesucristo, que pasa por acoger el amor y el perdón incondicionales de Dios, reconocer la propia violencia y, desde ahí, optar por el amor a los enemigos, el camino que Jesús mismo siguió. Para Francisco, esta actitud representa una verdadera “revolución”, que es justamente la única vía que puede llevar la paz al mundo. Jesús constituye un modelo nítido de no violencia a lo largo de su vida y sus enseñanzas, como amar a los enemigos, poner la otra mejilla, no lapidar a la adúltera, el no desenvainar la espada dirigido a Pedro y, sobre todo, su coherencia de vida hasta darla por amor, perdonando a sus enemigos, ha sido el camino de muchos cristianos a lo largo de la historia que han hecho suyas las bienaventuranzas y se han convertido en instrumentos de paz, como también hace notar el Papa. Por lo tanto, hay que hacer notar que el papa Francisco no sólo propone la no violencia activa como estilo para una política de la paz, que ponga el acento en la resolución de los conflictos y en la lucha contra la violencia estructural que provoca tantas víctimas (es todavía hoy la primera causa); también, y muy especialmente, propone la no violencia como estilo de vida que empape nuestros gestos, opciones, actuaciones.


Es desde aquí que apuesta por una ética de la fraternidad, para que la relación entre personas y pueblos no se base en la lógica del miedo y la violencia, sino en la responsabilidad, el respeto y el diálogo sincero, que ha de empezar ya en el seno de la familia, espacio fundamental de aprendizaje para la superación del conflicto a través de la vía del diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón. Y concluye con un llamamiento a todos los líderes políticos y religiosos y a los responsables de las instituciones internacionales y de los medios de comunicación, a aplicar las bienaventuranzas (Mt 5, 3-10) en el desarrollo de sus responsabilidades, a fin de construir la sociedad como trabajadores de la paz, practicando la misericordia, evitando “descartar” personas y dañar el medio ambiente o pretender ganar a toda costa, eligiendo la solidaridad y la no violencia activa como estilo de vida.


Pero la no violencia no es algo exclusivo de los cristianos sino que es patrimonio de las tradiciones religiosas de la humanidad, para las que la compasión y la no violencia son esenciales y producen frutos importantes, como los alcanzados por Gandhi, Luther King y Leymah Gboiwe con miles de mujeres liberianas. Ninguna religión es terrorista, no se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia, sólo la paz es santa, no la guerra, recuerda el papa Francisco, y nos dice también que todo esto no ha de quedar en una convicción intelectual; hay que incorporarlo como hábito de nuestro carácter, educando nuestros sentimientos y los mecanismos personales más profundos e inconscientes, para no caer en la violencia cuando las circunstancias nos llevan al límite y también para evitar hacernos promotores o partícipes de estructuras colectivas generadoras de violencia. Difícilmente podremos alcanzar este reto si no aprendemos a reconocer en nuestro interior la gratuidad del amor incondicional de Dios, expresado de forma plena en Cristo Jesús, y nos dejamos conducir por Él. De ahí la importancia de la oración, que nos ayuda a poner a Dios en el centro de nuestra existencia.

miércoles, 18 de enero de 2017

Vamos a desafiar al sistema machista, racista y patriarcal.


Por Meylinn Castro

Durante un conversatorio sobre la creación del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) en México, los representantes del Congreso Nacional Indígena (CNI) aseguraron que el nombramiento de una mujer indígena como vocera para el concejo desafiará al sistema machista.

El evento se realizó en el auditorio del Instituto de Investigaciones Histórico - Sociales de la Universidad Veracruzana, ubicado en la ciudad mexicana de Xalapa. En él participaron los jóvenes representantes de los pueblos Nahua, Popoluca y Totonaco.

Maribel Cervantes, delegada del pueblo Popoluca, señaló que el desafío es superar el menosprecio que se tiene hacía los pueblos originarios. “No solo por ser indígenas o mujeres, sino por atrevernos a pensar juntos cómo reconstruir este país”, enfatizó.

Del mismo modo, Gabriela Citlahua, representante del pueblo Nahua, lamentó que México siga siendo un país machista.

“Para nosotras es muy difícil estar aquí cuando todos nos dicen que nuestro lugar es la casa, haciendo tortillas, atendiendo al papá, al hermano, a tus hijos o al marido. Nos dicen que no pensamos y que no podemos abrir el diálogo”, aseveró.

Concejo Indígena de Gobierno

En el marco del XXIII aniversario del levantamiento armado zapatista, los integrantes del CNI informaron que se creará el Concejo Indígena de Gobierno, para gobernar el país mexicano.

La vocera del concejo será una mujer indígena, que postulará como candidata para las elecciones presidenciales de 2018.

Ante ello, Gabriela Citlahua y Jesús Flores, delegados del pueblo Nahua, dijeron que la importancia de la creación del concejo es la reivindicación de sus derechos.

“No importa si se ganan o no las elecciones, lo que importa es el desafío, la insumisión, y recuperar el lugar en este país que se nos ha negado por siglos”, expresaron.

Por otro lado, Maribel Cervantes habló sobre el rol que desempeñará la vocera.

“Quien va a gobernar es el Consejo Indígena de Gobierno. La vocera jugará un papel importante, porque ya de por sí recibimos críticas y discriminación solo por la propuesta. Pero, este es el camino que elegimos juntos y ya nos estamos preparando colectivamente”.
Amenazas

Durante el conversatorio, los participantes también denunciaron que las concesiones para fracking —técnica para la extracción de hidrocarburos—, los parques eólicos, los cultivos transgénicos, la privatización del agua, la corrupción y el narcotráfico atentan contra sus vidas.

“Aquí no hay hospitales ni escuelas, las embarazadas mueren por falta de atención a la salud, como si los indígenas no existiéramos”, reclamaron.

“Vamos a desafiar al sistema machista, racista y patriarcal” fue una de las frases en la que coincidieron los delegados de los pueblos Nahua, Popoluca y Totonaco.

Fuente: Servindi

martes, 17 de enero de 2017

Distribución de tierras. Lo primero es la desigualdad.

Los pueblos originarios reclaman por sus derechos arrasados. Foto: Página12

La distribución de tierras en Latinoamérica es la peor en el mundo, el dato surge de una investigación de la ong Oxfam. En Argentina, el 1 por ciento concentra el 36 por ciento de la tierra

Por Darío Aranda

Página 12, 17 de enero, 2017.- El 1 por ciento de las estancias más grandes de América Latina acapara la mitad de la tierra agrícola y el 80 por ciento de las fincas cuentan con solo el 13 por ciento del territorio. “América latina es la región del mundo más desigual en la distribución de la tierra”, asegura una reciente investigación de la ONG internacional Oxfam. En Argentina, el 1 por ciento de las estancias más grandes concentra el 36 por ciento de la tierra. La injusta distribución tiene directa relación con el avance minero, petrolero, agronegocio y forestal. “El extractivismo ha dado lugar a una crisis de derechos humanos en la región, amenaza derechos y libertades fundamentales”, alerta Oxfam.

Desterrados: tierra, poder y desigualdad en América Latina”, es el nombre de la investigación que, en base a datos oficiales, analiza la situación de todos los países de la región. Colombia es el país más desigual en el reparto de la tierra. El 0,4 por ciento de las explotaciones agropecuarias domina el 68 por ciento de la tierra del país.

Colombia es el país más desigual en el reparto de la tierra. El 0,4 por ciento de las explotaciones agropecuarias domina el 68 por ciento de la tierra del país. Sigue Perú, donde el 77 por ciento de la tierra está en manos del 1 por ciento de estancias 

Sigue Perú, donde el 77 por ciento de la tierra está en manos del 1 por ciento de estancias. Le siguen Chile (74 por ciento) y Paraguay (71). En Bolivia el 1 por ciento de las chacras maneja el 66 por ciento de la tierra, y en México el 56 por ciento. En Brasil, el 44 por ciento del territorio agrícola es para el 1 por ciento de las fincas. En Argentina, el 36 por ciento está en manos de esa mínima porción de estancieros y pooles de siembra.

“La extrema desigualdad en el acceso y control de la tierra es una de las causas de los niveles intolerables de pobreza. Sin políticas que aborden este reto (la tierra) no será posible reducir la desigualdad económica y social”, afirma la investigación de Oxfam e interpela la concentración de tierra en pocas manos: “Es un orden social arraigado y más cercano al feudalismo que a una democracia moderna”.

La investigación, de cien páginas y con extensa bibliografía de referencia, vincula claramente la extrema desigualdad al modelo de explotación de recursos naturales. “El extractivismo se ha hecho con el territorio”, resume la investigación y advierte que tanto gobiernos de izquierda como derecha han optado por favorecer la explotación petrolera, minera, forestal y el agronegocio. “La explotación minera y petrolera se aceleró a partir del 2000. La nueva oleada fue atraída por reformas estructurales que desprotegían los territorios comunales y relajaban los controles medioambientales”, explica. Entre los numerosos ejemplos, cita la situación de Colombia, que en 2002 contaba con un millón de hectáreas en concesión minera y en 2015 ya era de 5,7 millones de hectáreas (el cinco por ciento del territorio nacional).

Precisa que la soja, la palma de aceite y la caña de azúcar tuvieron una “expansión sin precedentes en las últimas dos décadas”. En el apartado “geopolítica de la soja”, destaca que los gobiernos “han impuesto un modelo de organización territorial a la medida de las necesidades de transnacionales”. En base a datos de 2014, precisa los datos del monocultivo: el 68 por ciento del territorio cultivado de Paraguay tiene soja, le siguen Argentina (49), Uruguay (45), Brasil (37) y Bolivia (30 por ciento). “Los cincos países conforman lo que se conoce como ‘repúblicas unidas de la soja’, producen más de la mitad de la soja del mundo”, detalla Oxfam.

Las pequeñas explotaciones agropecuarias son mayoría, pero tiene muy poca tierra. En Colombia, el 84 por ciento de las fincas ocupa solo el cuatro por ciento de la superficie agrícola. Paraguay es otra mala referencia: el 91 por ciento de las chacras cuenta con sólo el seis por ciento de la tierra. En Argentina, el 83 por ciento de las explotaciones agropecuarias tiene sólo el 13 por ciento del territorio.

“La tierra se encuentra cada vez más concentrada en menos manos y sometida a un modelo de extracción y explotación de los recursos naturales que, si bien ha ayudado a crecer a las economías de la región, también ha acentuado la desigualdad" 

“La tierra se encuentra cada vez más concentrada en menos manos y sometida a un modelo de extracción y explotación de los recursos naturales que, si bien ha ayudado a crecer a las economías de la región, también ha acentuado la desigualdad. Los beneficios de este modelo extractivista se concentran en manos de unas élites”, resume la investigación. El informe llama a una “urgente y necesaria nueva distribución de la tierra en América latina”.

Entre los sectores más perjudicados se encuentran campesinos y pueblos originarios. “La impunidad con la que se asesina a los activistas indígenas debe terminar. Es urgente que los gobiernos en todo el mundo actúen de forma inmediata para protegerlos”, destaca el informe

La injusta distribución de la tierra se profundiza con el uso de violencia. “Con la expansión de las actividades extractivas se han multiplicado los conflictos territoriales y se han disparado de forma alarmante los índices de violencia contra quienes defienden el agua, los bosques y los derechos de las mujeres y las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. Estos grupos son marginados, perseguidos, agredidos y criminalizados por defender su derecho a la tierra”, denuncia Oxfam.
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Fuente: Publicado en Página12 el lunes 16 de enero de 2017: https://www.pagina12.com.ar/14484-lo-primero-es-la-desigualdad

Descargar la publicación completa o el resumen ejecutivo:



Fuente: Servindi

lunes, 16 de enero de 2017

Mujeres ganan terreno en el periodismo de Bangladesh.


Dictámenes sociales y ambientes laborales hostiles hacen que el número de mujeres en los medios sea ínfimo. Pero, a pesar de ello, la nueva generación apuesta por el periodismo.

Por Mahfuzur Rahman

IPS, 16 de enero, 2017.- El periodismo es una profesión que atrae a ambos sexos, pero dictámenes sociales y ambientes laborales hostiles hacen que el número de mujeres en los medios de Bangladesh sea ínfimo. Pero una nueva generación de reporteras avanza con el apoyo de sus colegas.

Un informe divulgado en octubre por la periodista Shahnaz Munni, del canal privado de televisión News 24, señala que solo hay cinco por ciento de mujeres trabajando en los medios impresos y 25 por ciento en los electrónicos en este país asiático.

A pesar de las dificultades y de los obstáculos, cada vez se incorporan más jóvenes recién recibidas a la profesión. Wahida Zaman es una de ellas, y se acaba integrar al servicio informativo United News of Bangladesh (UNB) como subeditora en formación.

“A diferencia de muchos de mis compañeros de clase, tanto hombres como mujeres, yo elegí estudiar periodismo. Antes era fotógrafa. Nada me emociona más que pensar en que el periodismo puede darme todas estas oportunidades en un solo paquete”, indicó Zaman a IPS.


A pesar de las dificultades y de los obstáculos, cada vez se incorporan más jóvenes recién recibidas a la profesión. 

“Puedo viajar, conocer nuevas personas, enterarme de nuevas historias, tanto de personas exitosas como otras que no lo son y, por supuesto, tomar muchas fotografías. Así comenzó a florecer mi sueño de ser periodista”, relató.

Pero ser mujer y periodista a la vez no es tan fácil. “Debes de hacer frente a algunos obstáculos, a verdaderos desafíos. Y comienzan en tu casa”, observó Zaman. La familia se muestra reticente porque quieren que las mujeres estén “seguras”, acotó.

“Primero, debes convencer a tu familia de que el periodismo no es para nada una profesión de ‘riesgo’”, se lamentó.

“En nuestra sociedad, a menudo te perjudican por ser mujer. No puedes llegar lejos porque eres mujer, no puedes mudarte sola porque eres mujer, no puedes trabajar tarde en la noche porque eres mujer, no puedes ser lo suficientemente valiente para hacer periodismo de investigación porque eres mujer, y así siguen apareciendo las excusas”, subrayó.

La periodista Nadia Sharmeen, del canal privado Ekattor TV, fue víctima de una agresión en 2013, cuando cubría una manifestación organizada por Hefazat-e-Islam para Ekushey Television, en Daca.


“Las amenazas y la intimidación forman parte de esta profesión para las mujeres”. 

Sharmeen, quien obtuvo el Premio Internacional para Mujeres con Valor, del Departamento de Estado de Estados Unidos, en 2015, dijo a IPS que en este país la población femenina debe hacer frente a muchos desafíos en los más diversos ámbitos. “Las amenazas y la intimidación forman parte de esta profesión para las mujeres”, observó.

Shameen, originaria de Bagerhat, un alejado distrito del sudoeste de Bangladesh, comentó que su familia la apoya en su profesión de periodista.

Por su parte, Sanchita Sharma, editora de noticias de Boishakhi Television, señaló que el ambiente para las mujeres es mejor que nunca en Bangladesh y que cada vez son más, aunque todavía no es satisfactorio.

Uno de los problemas, precisó Sharma, es que las mujeres siguen inclinándose por ser presentadoras de noticias, más que reporteras o editoras, lo que podría permitirles ascender en su trabajo.


Sanchita Sharma, de Boishakhi Television. Crédito: Cortesía de Sanchita Sharma.



Además de los problemas sociales, las periodistas deben hacer frente a dificultades en sus hogares y en el trabajo. “Es un doble problema para ellas”, subrayó.

Sharma también señaló que en el Club de la Prensa Nacional de Bangladesh, los hombres que dominan el comité ejecutivo son renuentes al ingreso de mujeres. “Es muy lamentable que solo hayan 54 entre los 1.218 miembros”, observó.

Rashada Akhter Shimul, una de las editoras de noticias de Somoy TV, coincidió y comentó que los periodistas malinterpretan el éxito y las mejoras laborales de sus compañeras inventando historias jugosas.

Los jefes se ponen más estrictos con las reporteras, comentó. “Podrían fácilmente ahorrarnos los turnos nocturnos si no hay una emergencia, pero no lo hacen. Por eso muchas jóvenes prometedoras terminan abandonando la profesión”, indicó.

Toda profesión tienen sus dificultades, pero en el periodismo es especialmente desalentador, y en particular para las mujeres. “La situación mejora, pero lentamente”, observó.

Shimul comentó que sus jefes también menoscaban a las periodistas y las ignoran a la hora de cubrir noticias difíciles e importantes, como delitos y la oficina del primer ministro.

Shahiduzzaman, editor de la Red de Noticias, una organización sin fines de lucro y de apoyo a los medios, señaló que el ambiente en Bangladesh para las periodistas todavía está lejos del ideal.

La Red de Noticias fue la primera que en la década de los años 90 ofreció capacitación periodística para las universitarias mediante programas de becas, indicó Shahiduzzaman, representante y asesor de IPS para Asia meridional.

Además, su organización capacitó a casi 300 jóvenes y futuras periodistas con apoyo de Diakonia, Free Press, Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Fundación Ford, la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo, la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional, el Banco Mundial y el Banco Janata, una institución pública local.

El programa resultó muy positivo con 60 por ciento de las participantes trabajando en grandes medios de este país. “Sanchita y Shimul son dos de ellas”, precisó.

Sobre la importancia de la igualdad de género en los medios de Bangladesh, Shahiduzzaman señaló que muy pocas del cinco por ciento de mujeres periodistas en medios impresos están en cargos de decisión, lo que es necesario para lograr cambios profundos.

Por último, se lamentó de que apenas haya periodistas locales trabajando a escala de distrito, y subrayó que se necesitan programas de capacitación para alentar a más jóvenes recién graduadas a dedicarse al periodismo profesionalmente.

“Estaríamos mucho mejor si consiguiéramos el apoyo de donantes como en otros tiempos”, observó.

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Traducido por Verónica Firme
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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

domingo, 15 de enero de 2017

Violencia policial contra comunidad mapuche en Argentina.


La comunidad mapuche de Cushamen, en Chubut, Argentina, sufre las consecuencias de la violencia y represión contra los pueblos indígenas

Telesur, 14 de enero, 2017.- Los atropellos contra la comunidad mapuche en la provincia de Chubut, Argentina, prosiguieron este miércoles, y dejaron como saldo varios heridos y desaparecidos, consecuencia de la represión de los efectivos de Gendarmería, Policía y otros cuerpos represivos.

El nuevo episodio sucedió mientras la comunidad de Cushamen continuaba bajo el estupor de los dos allanamientos que había sufrido el martes. En ambos operativos, medió la violencia. Pobladores de la zona fueron golpeados, esposados y arrastrados de los pelos; sus casas rotas, sus animales secuestrados y muertos. 

Organismos de derechos humanos nacionales e internacionales han denunciado estas acciones. “La orden emitida (por parte de la Justicia) no encuentra correlato con los hechos de la realidad.


Amnistía Internacional condena la falta de un eficaz control judicial sobre los alcances y exabruptos que fueron cometidos en territorio. La opacidad, falta de transparencia y rendición de cuentas no pueden ser los principios que atraviesan los operativos policiales”, indicó Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina en un comunicado difundido. 

"No vamos a dejar que nos saquen, antes nos prendemos fuego de acá salimos vivos o muertos", expresó uno de los líderes comunitarios.

Fuente: Servindi.org