domingo, 18 de noviembre de 2018

No hay migrante ilegal.


por Pedro Pierre

Ese es el lema a favor de los migrantes frente a las calificaciones de indocumentados, ilegales, extranjeros, refugiados: “¡Ningún migrante es ilegal!” Pues la tierra y sus bienes son de todos. Desde que nuestros primeros antepasados salieron de África, todos somos el resultado de migraciones que nunca han parado a lo largo de la historia de nuestro planeta. Estados Unidos es el ejemplo más recién: el territorio de lo que es hoy América del Norte ha sido invadido hace apenas 250 años por migrantes europeos -a veces de la peor calaña- que eliminaron a físicamente sus ocupantes milenarios.

Ahora se nos habla de 4 caravanas de migrantes centroamericanos que viajan a Norte América huyendo del hambre, la miseria, la violencia, los asesinatos estatales, la falta de seguridad, de empleo, de condiciones mínimas de vida digna… situación provocada por los mismos Estados Unidos, por gobiernos apoyados por ellos, por un sistema capitalista impuestos por el imperio norteamericano. Estos migrantes van a buscar en Estados Unidos lo que se les robó, en definitiva lo que es de ellos… En las Américas en particular, las fronteras han sido inventadas para separar los pueblos, oponerlos los unos a los otros, asegurar la dominación de unos pocos sobre los demás, organizar la explotación por parte de las multinacionales e instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), OMC (Organización Mundial del Comercio), BM (Banco Mundial), BID (Banco Internacional de Desarrollo), etc.

Acaba de darse en México el 8° Foro Social Mundial de las Migraciones frente al actual desastre humanitario de dimensiones nunca vistas antes. Su lema era: “Migrar, resistir, construir y transformar”. Dentro de un mes la ONU (Organización de las Naciones Unidas) está convocando a los países del planeta para lograr un ‘Pacto Mundial’ que promueva una migración “segura, ordenada y regular”. Al Foro Social de las Migraciones, el papa Francisco ha enviado un mensaje particularmente frontal.

Advierte el papa que no nos podemos limitar a denunciar las injusticias y sus responsables sin promover medidas que las van contrarrestando y superando: todos somos cómplices, directa o indirectamente, de estas migraciones que hoy se vuelven inmensas caravanas de decenas de miles de gentes y familias enteras. Hace notar el papa que “migrantes, refugiados y desplazados son ignorados, explotados, violados y abusados en el silencio culpable de muchos… La ‘cultura del descarte’ se ha vuelto una enfermedad ‘pandémica’ del mundo contemporáneo… Hay maldades que extirpar, injusticias que arrasar, discriminaciones que destruir, privilegios que derrocar, dignidades que reconstruir y valores que plantar”. Recuerda el papa que las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos populares, están invitados “a comprometerse para promover una repartición de responsabilidades más equitativa en la asistencia de los solicitantes de asilo y refugiados”.

En este tiempo en que ya los grandes almacenes nos manipulan para hacer una Navidad de derroche, ¿qué vamos a hacer, individual y organizadamente, para que nos solidaricemos tanto con migrantes como con las y los que son demasiados pobres para migrar…?

Fuente: redescristianas.net

sábado, 17 de noviembre de 2018

Rapa Nui con AMOR: Isla de Pascua trabaja y actúa por el bien común.

Rapa Nui, Isla De Pascua. Chile (Foto: Pixabay)


Rapa Nui, como se conoce a Isla de Pascua en su lengua original, camino a ser un territorio cien por ciento autosustentable, movido por completo con energía natural y libre de contaminación.

La Isla de Pascua, ubicada en la región de Valparaíso en el país hermano de Chile, viene desarrollando el plan AMOR, acrónimo que refiere a una comunidad Autosustentable, en la que se realizan Mejoras continuas que ofrezcan mayores Oportunidades de desarrollo y Respeten el ecosistema natural.

Ese es el objetivo que persigue la Isla de Pascua, como una solución global a todos sus desafíos, incluído el cambio climático. Apuntan a las oportunidades y fortalezas de la sociedad para motivar a las personas de su comunidad a trabajar y actuar por el bien común.


Plan AMOR


Lograr la autosustentabilidad, el resguardo y el cuidado de los recurso naturales 

El plan AMOR fue lanzado en el año 2014, con un horizonte de 20 años de desarrollo; impulsado por una búsqueda de cambio de conciencia para construir el futuro autosustentable de la comunidad isleña, explicó el alcalde de Isla de Pascua, Pedro Edmunds Paoa.

Actualmente, en Chile, las playas de la Isla de Pascua son las más contaminadas con plástico, debido a la basura de todo el mundo que viaja por el océano Pacífico.

La producción anual de residuos se estima en 4.700 toneladas, el 66,8 por ciento de la isla presenta algún grado de erosión; además, el aumento del nivel del mar amenaza con inundar la isla al final de este siglo.

A diferencia de la mayoría de los planes, que se centran en las debilidades y amenazas que hay que combatir, el plan AMOR apunta a las oportunidades y fortalezas de la sociedad para motivar a las personas a trabajar y actuar por el bien común, contó el alcalde.

"Es lograr la autosustentabilidad, el resguardo y el cuidado de los recursos naturales" a partir de "la forma de vivir, de alimentarse, de cuidar el estado físico de cada persona, el respetarse a uno mismo y al otro", añadió Paoa.

La gerente general de la Corporación Municipal de Deportes de Rapa Nuy, Kiri Rojas Pakomio, expresó también que el plan AMOR, en un sentido holístico, "más que de una forma romántica de que el amor todo lo logra, se trata de la voluntad".

"Si yo amo mi espacio, yo lo voy a cuidar. Acá en la isla si miras las calles no hay basura porque todos tenemos un gran sentido y una gran conciencia sobre lo que es el medioambiente", agregó Pakomio.

Así, el plan AMOR se ha convertido en el lema de la Municipalidad de la Isla de Pascua, "Rapa Nui con AMOR" ("Rapa Nui Hai Mahatu", en idioma propio).

Además, dicho plan fue el eje de la exposición de Rapa Nui en la Primera Cumbre de Gobiernos Locales de Chile contra el cambio climático, desarrollado los últimos días de octubre y los primeros días de noviembre.

Cabe resaltar que, la educacuón de los niños de la comunidad, desde la primera edad, juega un rol fundamental para el cambio de conciencia que propone el plan AMOR, surgiendo de esa manera la Red de Educación Ambiental de Rapa Nui, con el objeto de desarrollar una planificación de educación medioambiental para los niños de la isla.


La planta de reciclaje de Orito es clave en el desarrollo del plan (Foto: EFE)


Red de Educación Ambiental de Rapa Nui

Esta red incentiva a la comunidad a realizar limpiezas del borde costero, lo que ha permitido recoger toneladas de plásticos. 

El Proyecto Ecokuhane también es fruto de esta voluntad de formar a los ciudadanos del futuro, instituyendo salas de educación ambiental, realizando exhibiciones de procesos de reutilización y reciclaje de residuos, huertos orgánicos y viveros, entre otras actividades.

Iniciativa que supondrá, además, la instalación de un centro de tratamiento integral de residuos que se ubicará en el actual vertedero y valorizará el 90 por ciento de los residuos sólidos a través del reciclaje, la reutilización, la biodigestión, la lombricultura, el compostaje o la incineración.

En los últimos años se han instaurado puntos limpios de reciclaje comunitario y hoy la tasa de reciclaje supera el 30 por ciento.

Para luchar contra la erosión, que afecta sobre todo a la zona del volcán Poike, se han reforestado hasta ahora 47,8 hectáreas de un total de 200, principalmente con "casuarina esquisifolia" (ahito), pero también con otras especies, incluidos alcornoques.

Finalmente, la sustentabilidad de la isla, que cuenta con una superficie de 163,6 kilómetros cuadrados en los que habitan 7.750 personas, y que en 2017 fue visitada por visitada por 120.000 turistas, también depende de su carga demográfica.

Para armonizar actividad turística, población, sustentabilidad y la conservación de sus bienes históricos, los visitantes tienen limitada a 30 días su estadía por ley y el Gobierno chileno instituyó un Consejo de Carga Demográfica, del que forma parte el alcalde de Rapa Nui, para velar por ese equilibrio.



Ciudadanos trabajan en la reforestación de la zona del volcán Poike (Foto: EFE)


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Fuente: Servindi.org

viernes, 16 de noviembre de 2018

Razones para el diálogo interreligioso e intercultural.

En el artículo de la semana pasada (blog de Juan José Tamayo en amerindiaenlared.org):
escribí sobre “El diálogo interreligioso, respuesta a la violencia” con motivo de mi participación en el II Foro Mundial sobre Violencias Urbanas y educación por la convivencia y la Paz”, convocado por el Ayuntamiento de Madrid.

Hoy ofrezco una nueva reflexión sobre el tema centrado en “Las razones para el diálogo interreligioso e intercultural”, que expuse en mi intervención en el Seminario Internacional Permanente Diálogos Oriente-Occidente sobre “El diálogo intercultural e interreligioso como herramientas para prevenir y erradicar el extremismo”, organizado por la Facultad de Filología y el Instituto Universitario de Ciencias de las Religiones, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la Embajada de los Emiratos Árabes Unidos y la Euromediterranean University Institute bajo la coordinación científica del Dr. Mohamed Dahiri, profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la UCM.

La tolerancia, el diálogo y la no-violencia no han sido precisamente valores que hayan caracterizado a las religiones, o al menos a sus dirigentes, ni en el comportamiento con las personas creyentes ni en su actitud ante la sociedad. La mayoría de las religiones han impuesto un pensamiento único y han perseguido, castigado y expulsado de su seno a los creyentes considerados disidentes y heterodoxos. Han invadido espacios civiles que no eran de su competencia y han impuesto sus creencias, muchas veces por la fuerza, recurriendo a la violencia. Por lo mismo, el diálogo ha brillado por su ausencia. Se ha impuesto, más bien, el anatema, la condena, la exclusión. Lo mismo cabe decir de la no-violencia y de los mensajes de paz, que están presentes en los mensajes originarios de las mayoría de las religiones, pero con frecuencia ausentes en sus prácticas, que suelen ser violentas.
Lo que con gran lucidez decía de los cristianos Baruc Spinoza, que había sufrido en su propia carne la exclusión de la comunidad judía, es aplicable a no pocos creyentes de otras religiones:
“Me ha sorprendido a menudo ver a hombres que profesan la religión cristiana, religión de paz, de amor, de continencia, de buena fe, combatirse los unos a los otros con tal violencia y perseguirse con tan terribles odios, que más parecía que su religión se distinguía por este carácter que por lo que antes señalaba. Indagando la causa de este mal, he encontrado que proviene, sobre todo, de que se colocan las funciones del sacerdocio, las dignidades y los deberes de la iglesia en la categoría de las ventajas materiales, y en que el pueblo imagina que toda religión consiste en los honores que tributa a sus ministros” (Spinoza, 1986: 66).

¿Quiere esto decir que la intolerancia y la violencia constituyen la ley de las religiones? No. Yo que creo:
ni el choque de civilizaciones es la ley de la historia;
ni las guerras de religiones son una constante en la vida de los pueblos;
ni los fundamentalismos pertenecen a la esencia de las religiones;
ni los enfrentamientos entre las diferentes etnias están en la naturaleza de éstas;
ni las diferencias culturales tienen que desembocar en conflictos entre ellas;
ni las diferentes disciplinas tienen que estar enfrentadas por defender celosamente su campo de estudio;
ni los pueblos tienen que resolver sus problemas y conflictos violentamente;
ni las identidades se construyen imponiéndose y destruyéndose unas a otras;
ni la sumisión de las mujeres bajo el imperio del patriarcado constituye el principio de organización de la sociedad ni el modelo de relaciones humanas.

Todo lo contrario. El choque de civilizaciones, los fundamentalismos, los enfrentamientos étnicos, los conflictos identitarios y el patriarcado son construcciones ideológicas de los poderes políticos, económicos, militares, religiosos y culturales hegemónicos que establecen alianzas entre sí para mantener su poder sobre el mundo y sobre las conciencias de la ciudadanía. Son construcciones humanas que manipulan las culturas, a las que ponen al servicio de proyectos imperialistas opresores; a Dios, a quien se invoca como aliado suyo; a las religiones, consideradas expresa o tácitamente como sanción moral de sus comportamientos, incluso violentos.
Las religiones y las culturas no pueden caer en la trampa que les tienden los poderes hegemónicos. No pueden seguir siendo fuentes de conflicto entre sí ni seguir legitimando los choques de intereses espurios de las grandes potencias. No pueden estar sometidas al asedio del mercado ni al servicio de los poderosos La alternativa al choque de civilizaciones, al conflicto entre culturas, a la guerra de religiones y a los enfrentamientos éticos es el diálogo, cuyas razones expongo a continuación en un tridecálogo:
1. El diálogo forma parte de la estructura del ser humano como ser social, que implica crear espacios de comunicación y lugares de encuentro.
2. El diálogo forma parte de la estructura del conocimiento y de la racionalidad. La razón es dialógica, no autista; intersubjetiva, no puramente subjetiva. Nadie puede decir que posea la verdad en exclusiva y en su totalidad.
3. El diálogo requiere argumentación y exige dar razones y exponerlas con rigor, pero también escuchar las razones del otro y cambiar de opinión se estas resultan más convincentes que las propias.
4. El diálogo es una de las claves fundamentales de la hermenéutica, ya que nos permite comprender los acontecimientos y los textos de otras tradiciones culturales y religiosas y los textos del pasado de nuestra propia tradición.
5. El diálogo constituye una alternativa al fundamentalismo, al integrismo, al fanatismo, al dogmatismo y es un antídoto contra el enfrentamiento entre culturas y religiones y frente a toda amenaza totalitaria.
6. A favor del diálogo aboga la historia de las religiones, que muestra la gran riqueza simbólica de la humanidad, la pluralidad de manifestaciones de lo sagrado, de lo divino, del misterio, y las múltiples respuestas a las preguntas por el sentido de la vida y el sin-sentido de la muerte.
7. La verdad no se impone por la fuerza del poder, sino que es fruto de acuerdo entre los interlocutores tras una larga y ardua búsqueda, donde se compaginan el consenso y el disenso.
8. El pluriverso de culturas aboga por el diálogo intercultural. Ninguna cultura puede considerarse en posesión única de la verdad como si se tratara de una propiedad privada recibida en herencia o a través de una operación mercantil.
9. El diálogo intercultural e interreligioso constituye un imperativo ético para la supervivencia de la humanidad, la paz en el mundo, la lucha por la justicia, la defensa de la naturaleza y el logro de la igualdad en la diversidad.
10. La interdependencia de los seres humanos, la pluralidad de cosmovisiones, las diferencias de opiniones y los conflictos de intereses demandan una cultura del diálogo.
11. Sin diálogo, afirma Raimon Panikkar, el ser humano se asfixia y las religiones
se anquilosan. Por lo mismo, sin diálogo la diversidad es inalcanzable y sin respeto a la diversidad el diálogo es inútil, confirma el filósofo iraní Ramin Jahanbegloo.
12. El diálogo no puede girar en cuestiones superficiales, sino que tiene que ser radical, es decir, girar en torno a los problemas más acuciantes que viven la humanidad y la naturaleza e ir a la raíz de los mismos.
13. Los interlocutores del diálogo no pueden ser los apologistas de las religiones y culturas, sino las personas críticas de sus propias tradiciones culturales y religiosas. Eso las libra de su instalación complaciente en certezas absolutas y verdades eternas, al tiempo que las lleva a reconocer la complejidad de la realidad y estar abiertas al cambio. .

jueves, 15 de noviembre de 2018

Dos nuevas parábolas: el poliedro y la pirámide invertida.


Por: Víctor Codina, SJ

Francisco, desde el comienzo de su pontificado, nos sorprende con gestos simbólicos: abrazar a enfermos, ir a Lampedusa y Lesbos, viajar en un coche utilitario, vivir fuera de los Palacios Vaticanos, etc. También suele emplear expresiones muy gráficas: oler a oveja, hospital de campaña, puertas abiertas, hacer lío, casa común, Alzheimer espiritual, economía que mata, cara de funeral, sonrisa de azafata, las tres “T” necesarias para vivir : techo, trabajo, tierra, etc.

Junto a estas imágenes populares, Francisco ha añadido dos nuevas imágenes geométricas: el poliedro y la pirámide invertida.

Poliedro no es la clásica esfera redonda donde cada punto es equidistante del centro y no hay diferencias entre unos y otros, sino una figura en la que confluyen todas las parcialidades que conservan su propia originalidad, de modo que la identidad peculiar se integra cordialmente en la comunidad y la enriquece, sin quedar aislada ni esterilizada.

En el modelo del poliedro la Iglesia invita a la comunidad cristiana a los pobres con su cultura y su piedad, a las mujeres, a jóvenes y ancianos, a académicos, empresarios y artistas. Es la Iglesia del diálogo con las diversas configuraciones sexuales, con las diversas culturas, religiones e Iglesias. No es la esfera rígida, uniforme y cuestionadora de las diferencias. (La alegría del evangelio, 235-237).

La imagen de la pirámide es más conocida, aunque sea solo por las pirámides de Egipto: un polígono cuyas caras son triángulos que se juntan en el vértice de la cúspide. Aquí la originalidad de Francisco consiste en afirmar que la Iglesia ha de ser una pirámide invertida, con el Pueblo de Dios en la cúspide y los obispos y el papa abajo, a su servicio, como Jesús que vino a servir y no a ser servido. Es una crítica al centralismo patriarcal y jerárquico, al recalcitrante clericalismo y una invitación a escucharse y dialogar entre todos los miembros de la Iglesia, ya que todos caminamos conjuntamente hacia el Reino de Dios. 

Tanto el poliedro como la pirámide invertida son aplicables también a la sociedad y a la política. Frente a una sociedad uniforme y eliminadora de las diferencias culturales o políticas, consideradas protuberancias peligrosas, el poliedro aprecia, respeta y protege la diversidad, no la encarcela. La pirámide invertida es una invitación a escuchar al pueblo, a oír a los que ordinariamente están abajo, a buscar el bien común y a no convertir la política en provecho de los dirigentes.

Ambas parábolas son fuertemente revulsivas para la Iglesia y la sociedad, y no nos ha de extrañar que Francisco sea fuertemente criticado por los defensores de la esfera clásica y de las pirámides egipcias, sobre todo en estos tiempos de conservadurismo eclesial y vientos de neofascismo político.

Pero a través de estas dos imágenes se percibe la frescura evangélica de las parábolas de Jesús de Nazaret: el Reino de los cielos es como un poliedro… El Reino de los cielos es también como una pirámide invertida. Dichosos los que no se escandalizan de ello y lo ponen en práctica.




miércoles, 14 de noviembre de 2018

La mordaza colectiva.


Los gobernantes necesitan acallar las voces y aplican todo su poder para lograrlo

Por Carolina Vásquez Araya*

Contrainformación, 13 de noviembre, 2018.- Las estratagemas de los círculos de poder de corte fascista pasan por encima de los derechos civiles, aplastan los textos constitucionales, rompen el delicado tejido de los valores humanos y terminan por transformar a las sociedades en enormes masas de seres temerosos del abuso y de la violencia institucionalizada. Al final, ante ese ambiente de incertidumbre las sociedades terminan por aceptar un nuevo estado de cosas en donde su voz no incide. Las dictadoras de hoy tienen un efecto psicológico abrumador, pero sobre todo un efecto letal en la confianza respecto de los sistemas democráticos.

¿En qué momento y cómo se ha debilitado la voz del pueblo? ¿Cómo se ha permitido semejante nivel de amedrentamiento contra sociedades cuyos objetivos parecen estar enfocados en las libertades ciudadanas? En esta lucha por los derechos humanos es fácil observar cómo se empiezan a producir ciertas defecciones; por ejemplo, políticos cuyo discurso se va transformando paulatinamente en una oda al odio mediante el cual modifican la percepción ciudadana sobre las posibles soluciones a sus problemas de supervivencia. Luego, a esta ciudadanía desinformada y hábilmente manipulada se la califica de “facho pobre” sin escarbar en las profundas causas que la han llevado a ceder ante semejante atado de mentiras.

En esta ruta van cayendo una tras otra las propuestas de corte social, bajo la misma etiqueta utilizada con profusión durante la Guerra Fría. Es decir, las políticas públicas dirigidas hacia una mayor inclusión de las mayorías en decisiones de Estado, mejores presupuestos para los rubros esenciales como salud, vivienda, educación, alimentación y cultura, mayor participación de las comunidades en decisiones sobre proyectos de explotación de recursos y, sobre todo ello, una presencia más activa de las mujeres en la vida institucional y política, son vistos como retrocesos por los sectores más poderosos.

El fascismo crudo y sin disimulos enquistado en cada vez más países debería llamar a reflexionar sobre los motivos de semejante caída de los derechos ciudadanos. Es imperativo preguntarse por qué las sociedades están cayendo en la búsqueda de sistemas represivos y abiertamente discriminatorios, porque quizá ahí se encuentre la respuesta para identificar el punto de quiebre que ha llevado a las sociedades a perseguir una vía de violencia y odio, de enriquecimiento para unos y miseria para todos los demás.

En esta ruta demencial las primeras víctimas son el estado de Derecho y la justicia. A partir de ese punto, cuando estos regímenes se consolidan gracias a sus métodos represivos, vuelven su mirada hacia los sectores más débiles en términos de derechos y los anulan. Es así como el papel de las mujeres en los círculos políticos e intelectuales se empieza a estrechar hasta casi desaparecer, consolidándose de ese modo el viejo patrón patriarcal, para cuya supervivencia es esencial imponer un sistema de dominio y sumisión sobre la mayoría de la población. En ese mismo sentido, la niñez y la juventud son consideradas los viveros desde donde resulta fácil reproducir una ideología afín a las pretensiones de imponer y eternizar el sistema dominante.

La información y, por ende, la educación y la cultura son los peores enemigos del fascismo. El control de los medios, la censura sobre libros y cualquier medio de difusión de las ideas se convierte en una prioridad para estos enemigos mortales de la inteligencia y de las sociedades libres. Nuestros países ya han vivido esos infiernos y ven con horror cómo hoy regresan esos viejos fantasmas.

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*Carolina Vásquez Araya es periodista, editora y columnista.
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Fuente: Publicado el 9 de noviembre 2018 por Contrainformación: https://contrainformacion.es/la-mordaza-colectiva/

Fuente: servindi.org