viernes, 2 de diciembre de 2016

La alegría del hambre.


"El sistema que subsidia empresas y ciertas producciones ha hecho que la comida industrial, que se piensa como solución al hambre, sea más barata que la tradicional. El pobre se ve obligado a tener que comprar lo que produce este sistema que produce, básicamente, comida basura que genera consumidores adictos a empresas".

David Rieff es el autor de una investigación imprescindible para comprender el negocio del hambre:

Siempre mejorando. Si un lunes cualquiera un marciano aterrizara en la sede central de la ONU, las oficinas del Banco Mundial o la Fundación de Bill y Melinda Gates y preguntara qué tal va la cosa por este planeta, recibiría una respuesta así. Optimista. Puede que le deslicen que hay cuestiones que todavía no están del todo solucionadas, como los cuerpos flacos y medio rotos que aún se ven en algunas partes de África, algo de Asia, rincones de Latinoamérica. Pero no es motivo para perder la sonrisa. Las cifras globales muestran datos de una realidad mejor que ayer, que se vislumbra aún más promisoria mañana.

Hoy en la Tierra hay lo que nunca antes: objetivos de hambre, pobreza e infelicidad cero con una fecha prevista: 2030. Porque en la Tierra, desde lugares como esos, contra el hambre y la pobreza y la infelicidad se está batallando como contra la polio: con una fuerte inversión en la innovación que dará inevitablemente con las soluciones técnicas adecuadas.

¿Vacunas contra el plato vacío?

Algo así.

Lo que se aplica son inyecciones del dinero de los billonarios conscientes del momento, que permiten inventar semillas mejoradas en laboratorio, combos productivos de avanzada, distribución de nutrientes de diseño. Y multiplicar la esperanza.


Participar de la lucha contra lo que acordamos que está mal ya no es lo que era. Ahora se puede hacer con comodidad desde el living de la casa, gracias a Change.org, con el involucramiento que permite Facebook y -¡anímese, marciano!- con la alegría que necesita el mundo, como hace Bono, de U2.


Marciano: en la Tierra de hoy hemos resuelto que querer es poder.


Pokemones de preguntas:


Si el marciano fuera capaz de creer en eso emprendería con liviandad su regreso a Marte: llevando puras buenas noticias del planeta azul. Si en cambio fuera más despierto -como uno espera que sean los marcianos-, seguramente volvería lleno de preguntas:


¿Cuán cierta es la estabilidad posible para los diez mil millones que van a ser los humanos de acá a poco tiempo?


¿Pueden las personas tener más y mejor comida con más tecnología? ¿No son ya los transgénicos un fracaso?


¿Están los humanos a las puertas de una creación que los salve del colapso inminente que acecha bajo el título cambio climático? ¿O quitaron esos datos incómodos de la ecuación y ya?


¿Pueden los ricos decidir el fin de la pobreza? ¿Cuándo quedó la democracia socavada por la filantropía, erigida como una propuesta tanto más confiable? ¿Qué pasaría si Bill Gates dejara de existir mañana?


¿Están las sociedades humanas ante un amanecer nominalista hecho de puro futuro que podría enterrar la política y hacerlos olvidar del pasado? ¿Tienen las personas la capacidad de cambiar el mundo con los mismos dispositivos con los que ampliaron su realidad para poder salir a cazar pokemones? ¿Ser entusiasta funciona? ¿Puede la alegría ser revolución?


Y si el futuro se rehusa a cooperar, ¿qué?


Si el marciano abrumado tuviera suerte se toparía con el único que se ha tomado el trabajo de responder esas preguntas una por una: David Rieff.


Ensayo sobre el hambre:


Ensayista, corresponsal de guerra, historiador, intelectual, y lo suficientemente extraterrestre como para dedicarse a viajar de China a Brasil, analizar caso por caso, y terminar haciendo con las previsiones oficiales un gran racimo de globos a pinchar hasta dejarlas en evidencia como lo que son: inconsistentes bolas de aire.


El oprobio del hambre, alimentos: justicia y dinero en el siglo 21 se llaman las 400 páginas de un relato monumental, filoso, angustiante con las que Rieff pensó el problema más urgente del mundo hoy: quién está al mando y qué va a ser de nosotros.


El mundo avanza gracias a una promesa de futuro mejor que parece inapelable y resulta casi oscurantista contradecir. ¿Qué le podrías explicar al marciano?


Diría que la realidad trae buenas y malas noticias. Las buenas: la sociedad, al menos temporalmente, ha logrado mejorar ciertas dinámicas de acceso y distribución de alimentos que hicieron que el hambre aguda retrocediera del centro de las hambrunas más trágicas, que históricamente se ha concentrado en Asia, donde hoy no hay ninguna. Habría que preguntarse hasta cuándo, claro. Y preguntarse también si el crecimiento sostenido de la Humanidad, el cambio climático y el aumento de precios permitirán que esta tregua continúe. También habría que apuntar a zonas de África, donde eso no ocurrió: el hambre no ha retrocedido. Pero dejemos eso para más adelante. La otra buena noticia que da el mundo -aunque resulta compleja-, es que el ascenso de China ha disminuido la pobreza global. Entender esto es complejo porque se trata de un crecimiento que no tiene que ver con el desarrollo al que le quieren dar mérito. Se trata de un país que creció sin recibir jamás ayuda de nadie. En última instancia, y por más que me cueste decirlo, el de China es un caso de éxito del neoliberalismo más cruel e injusto. Sin embargo, los desarrollistas lo toman como prueba de éxito del resto del sistema. Eso nos deja frente a la mala noticia: entramos a una época que, lejos de estar gobernada por la realidad, está gobernada por las fantasías narcisistas de quienes deliberadamente dicen que en 2030 van a estar abolidas la pobreza y el hambre y vamos a estar mejor que nunca.


Sería un mundo maravilloso.


En ese mundo tienden a ser muy hubrísticos cuando planean el futuro y el desarrollo. Están convencidos de que el progreso es permanente. Es una forma de ver la Historia. Yo estoy más con los griegos que con los cristianos: creo que la historia es más cíclica que lineal. Y que pensar el progreso como un continuum es un error intelectual y moral, pero a ellos les permite imaginar muchas cosas. En Silicon Valley hay personas que piensan que pueden vivir para siempre, que serán prácticamente inmortales por su fusión con las máquinas. La tecnología para ellos puede resolverlo todo y hacernos avanzar.


Es lo que creen los filántropos del momento: Bill y Melinda Gates.


Mi libro es lo más feroz que se haya escrito contra ellos, sin embargo creo que son sinceros con sus intenciones.


Explicalo un poco mejor, por favor…


Si me dieran para elegir entre conspiración y confusión mundial voy por la segunda, y eso incluye a los filántropos, los oficiales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Ninguno se despierta cada mañana en su mansión a decir: “Jo jo jo, como voy a joder hoy a Burkina Faso”. Ellos creen que están haciendo lo correcto, algo bueno. Y esa es la verdadera tragedia. El pathos de los Gates es ese: quieren donar todo su dinero para hacer el bien. Tienen un poder descomunal que nadie erigió con votos y que no requiere la autorización de nadie para ser ejercido. Que incluso pueden decidir no ejercer más. Supongamos que Bill se encuentra con Jesús mañana y decide cerrar la fundación: no tiene que dar explicaciones aunque deje a muchos miles de millones a la deriva. Tampoco tiene que hacerlo cuando apoya dictaduras como la de Uganda, ni cuando quiere hacer la Segunda Revolución Verde en África…


Hoy es parte del club que quiere cambiar la técnica sin cambiar el sistema que provoca los problemas.


Bill Gates invierte su dinero, pero no va a suicidar a su clase. Él cree que el mundo puede mejorar sin modificar las estructuras de injusticia globales que tiene la sociedad. Y eso es incomprensible desde mi punto de vista, pero desde el suyo es perfectamente útil a sus intereses. Él –y todos los demás- cree que la pobreza y el hambre son problemas técnicos que se resuelven con soluciones técnicas. Entonces se para en universidades como Stanford y mira a los alumnos y les dice: ‘ustedes pueden resolver estos problemas’. Y luego se va de ahí. Y como Gates es una persona con esa convicción, pero sin ninguna calificación para alcanzar esos supuestos descubrimientos, termina apoyando descubrimientos e imponiendo cosas como la Revolución Verde en lugares donde lo último que falta es ese tipo de agricultura que va a expulsar a muchas personas de su territorio, y va a dar mucha más entidad a las multinacionales del agro.


Optimismo y política:


¿Lo que estamos viendo es el fin de la política, la democracia y la ideología?


El filantrocapitalismo se basa en el ángel de ciertas personas y oculta que es profundamente antidemocrático. Ellos pueden hacer cosas que los gobiernos no pueden porque tienen más dinero y porque no tienen que mantener contentos a sus votantes. No tienen votantes. Tampoco tienen críticos, más allá de algunos expertos en derechos humanos. Porque cuando uno habla de alguien como Bill Gates habla de una persona con una influencia descomunal, que inyecta dinero en muchísimas oenegés para que no lo critiquen, pone funcionarios en distintos organismos y en bancos.


Parece una monarquía sin Estado en la cual los reyes la pasan bastante bien…


Es algo así. No hay lugar para pesimismo. Jeffrey Sachs -que ve el mundo como si fuera Estados Unidos y unas pocas socialdemocracias- comparte esa visión. Es la que impuso en el Banco Mundial: el optimismo es la única opción moral y al mundo le irá mejor si tiene un optimista como jefe. El discurso optimista es el que se impone en el mundo y, de algún modo, acá ganó una elección: la revolución de la alegría.


El futuro es un slogan.


Sí: “Queremos un mundo mejor, vamos a tenerlo”. Hagamos que nuestros sueños se hagan realidad. Es Hollywood. Yo creo que toda esa retórica es un profiláctico contra el pensamiento. Si sos pesimista estás desestimando la lucha que se está llevando a cabo. Yim Yong Kim lo dice siempre: para trabajar contra la pobreza hay que ser optimista. Entonces llega alguien como yo y dice: el emperador está desnudo, o los objetivos del milenio que fijan el 2030 como el de pobreza y hambre cero, no tienen ningún sentido de principio a fin y soy un aguafiestas. Como sea sostengo que el discurso es de lo más infantil y eso refleja una sociedad que no quiere crecer, ni hacerse cargo de su historia.


¿Creés que a toda esta situación tan vacía de contenido le falta también buen periodismo? ¿Reporteros que lean los reportes, cotejen datos, vayan a los lugares, hablen con las personas?


Hace 40 años había tres periodistas por cada relacionista público en Estados Unidos. Ahora esa ecuación se invirtió. En las redacciones no hay chequeadores de datos y quedan unos pocos medios libres que intentan ser responsables con la información. Y acá pasa igual. Una de las cosas más interesantes de pasear por Argentina para mí es pasear por los kioscos y ver las tapas de los diarios: se plantean realidades incompatibles.


Ciencia vs. cultura:


La solución diferente al filantroca- pitalismo y la responsabilidad social empresaria que exponés en tu libro es la de Brasil y el programa de Hambre Cero de Lula. ¿Qué podrías decir al respecto?


Te cuento por qué hablé de Brasil. Aunque soy pesimista con respecto al futuro mientras no se quieran tocar las bases de injusticia y se sostenga este pensamiento lineal que sostiene al sistema, quería encontrar un ejemplo de algo bueno. Yo no creo en lo que repite el movimiento antiglobalización: otro mundo es posible. Claro que es posible, pero también es poco probable y ese deseo no ayuda a nada en el corto plazo. Esa es mi crítica contra los que se oponen a este sistema, incluso con Vía Campesina con quienes comparto el punto de vista. Soy escéptico con respecto a los transgénicos, sobre todo por temas políticos e ideológicos, y por fiascos como el del arroz dorado y Vía Campesina dice que la agroecología puede alimentar a 10 mil millones de personas. No tengo argumentos científicos en contra ni abordé el tema por ahí. Lo que me preocupa es qué hacemos mientras tanto. ¿Qué hacemos mientras nadie les hace lugar a los campesinos con las personas que tienen que comer mañana o en los próximos cinco años? Creo que lo único que queda son los Estados fuertes que retomen el mando del desarrollo quitando del centro a las multinacionales. Y eso es lo que hizo Brasil con Hambre Cero y lo que hicieron muchos programas sociales en Latinoamérica. Cambiar el debate y quitar al universo corporativo y de las oenegés –beneficiarias como pocos de la privatización del mundo- del rol protagónico del desarrollo social, para resubordinarlo al Estado.


¿Por qué creés que cuando se analiza el hambre nunca hablan de comida, ni siquiera hablan de personas, de culturas, aunque los análisis se hacen generalmente sobre lugares con tradiciones milenarias, o grupos indígenas, que no se han insertado en el modelo capitalista? ¿Hay alguien en este gran escenario pensando alternativas distintas que incluyan otras formas de ver el asunto y que tampoco tengan que ver con el asistencialismo?


Dentro de estas oficinas de las que hablábamos claramente no. Lo mejor que se ha podido hasta ahora es la transferencia de dinero que habilite a las personas a mantener su cultura, si pueden. Porque si son las personas las que reciben la plata tal vez no la gasten en lo que los filantropistas, las oenegés o incluso los gobiernos querrían. O tal vez sí. Esa es una cuestión interesante. Pero antes que eso quiero decir: a quienes piensan este asunto no les gusta hablar de cultura. Porque la cultura es anticientífica y eso hace que mucha gente se sienta incómoda. Ban Ki Moon va a escuchar mucho más seriamente a Bill Gates que a Evo Morales. También hay una pelea que ganan los precios: el sistema que subsidia empresas y ciertas producciones ha hecho que la comida industrial, que se piensa como solución al hambre, sea más barata que la tradicional. El pobre se ve obligado a tener que comprar lo que produce este sistema que produce, básicamente, comida basura que genera consumidores adictos a empresas que, a la vez, están profundamente vinculadas al filantropismo y a la responsabilidad social. La Fundación Gates trabajaba con Coca Cola y Melinda Gates hizo una Ted Talk hablando maravillas de esa empresa. Eso es lo que termina tomando la gente y dándolesela de tomar a sus hijos, porque ya no saben qué hacer con ellos.


"Si esto es el mundo hoy no hay por qué ser optimista”, dice David Rieff mientras se pone su clásico sombrero y sonríe. Es una sonrisa rara, pero satisfecha: la de alguien que sabe que quizá esté hablando para el futuro, cuando la Tierra haya estallado y los marcianos quieran saber qué pasó.


Fuente: La Vaca.org

jueves, 1 de diciembre de 2016

El amianto, un problema nuestro de cada día.


Paco Puche 

“Ignorar es una forma de Matar pero sin ensuciarte las Manos”. Mafalda


En España se prohibió la importación y uso del amianto a partir del año 2002. Para el resto de la Unión Europea, a más tardar, se hizo en el 2005, aunque se empezó con esta medida desde 1983 en Islandia, con más de 20 años de diferencia. Muerto el perro se acabó la rabia. No tenemos problema… si el amianto que aún queda instalado no se manipula o se deteriora, al decir de los responsables de la salud pública. 
Pero el amianto sigue siendo un grave problema hoy, y lo será en el futuro, incluso en los 55 países en que ya está prohibido Paco Puche 23/11/2016 Si la afirmación que da píe a este epígrafe es cierta, la sentencia de Mafalda es equivalente a la de un crimen perfecto, perpetrado sin ensuciarte las manos ni la conciencia. Es evidente que es un problema al día de hoy. 

Bastará repasar la sucesión de enfermedades, muertes y días de vida perdidos de millares de personas en todo el mundo, que son registradas por las estadísticas oficiales de defunción (siempre muy discretas e insuficientes) y por las asociaciones de víctimas que proliferan en todos los lugares, rija es ellos o no la prohibición de su uso (1). Se calcula que el llamado “pico del mesotelioma ” (2) (punto de máxima incidencia de este cáncer específico que produce el amianto y solo él) tendrá lugar en los países de la prohibición alrededor del año 2020; en el resto, en los que sigue permitido, dicha fecha será 40 años después de los periodos de máximo consumo. 

Es decir, que si en China se prohíbe (Dios lo quiera) en 2025, y los picos de consumo han sido en 2015, el mayor número de afectados por la exposición tendrá lugar en 2055 y el fin de la epidemia en 2065. Todo esto en plan muy optimista pues se ignora el manejo que tiene lugar con el amianto instalado y que sigue su progresión de contaminación y muerte. 

Las razones para todo esto son triples: una el periodo de latencia. Sabemos que la exposición inicial al amianto de cualquier persona conlleva un riesgo de producir una enfermedad grave a los 40 años de este primer evento. A esto llamamos periodo de latencia. 

Es un concepto clave para entender lo fácil que ha resultado a los negacionistas del daño (los empresarios-verdugos (3) y sus colaboradores) mantener a las víctimas en la más profunda ignorancia. Y esta estimulada ignorancia ha dado lugar a unas prohibiciones muy tardías (o a una vigencia de la legalidad de su uso en otros casos) respecto a las evidencias científicas e institucionales (4) que proclamaban al amianto como un cancerígeno de la peor especie. 

Y ésta es la segunda razón: la conspiración de silencio propiciada por el cártel del amianto en el siglo XX ha tenido un fatal éxito, a mayor gloria de los seis o siete magnates enriquecidos por el mortal mineral. Super-ricos que han envuelto sus crímenes en una nube de filantropía y cooptación de líderes sociales (5,6). Pero el hecho es que el amianto, una vez instalado e incorporado a las cosas de uso común (se calcula que ha estado y está presente en más de tres mil productos), sigue produciendo daño,  enfermedad, muerte y días de vida perdidos, en contra de la propaganda de los servidores públicos y las empresas responsables que mantienen discursivamente su inocuidad si se conserva en reposo y sin agresión alguna. 

Y esta es la tercera razón de su gravedad. Se trata de minimizar sus efectos en el imaginario social por todos los medios. Sería, caso de que las mayorías tomaran conciencia, que se produjera una alarma social objetiva en toda regla. El amianto de la vida cotidiana: una telaraña global Si en un lugar no está vigente la prohibición no cabe la menor duda que produce enfermedades, sufrimientos muerte y días de vida perdidos, cuyos cálculos hemos anticipado. 

Pero si está vigente, como es en nuestro caso, el mero amianto instalado produce enfermedades, sufrimientos, muertes y días de vida perdidos, igualmente que si se procede a un desamiantado inadecuado o se deposita en vertederos inapropiados o se recicla como material de construcción, que de todo sigue habiendo. El estar y haber estado en tantos materiales y productos de uso cotidiano, en nuestras viviendas, automóviles, trenes, barcos, industrias, puertos, infraestructuras, colegios, juguetes y un largo etcétera, engendra una tela de araña cancerígena que a todos nos envuelve. 

Porque el amianto y los materiales que lo contienen (fibrocemento, por ejemplo) tienen una llamada vida útil, a partir de la cual el producto pierde sus propiedades, es decir se hace más desmenuzable en pequeñas fibras invisibles pero altamente tóxicas. Por eso, la legislación de la UE y española advierten que en su decreto de prohibición que “el amianto estará permitido hasta el fin de su vida útil” y solo hasta ella. Hay pues legislación suficiente para erradicarlo. 

Es más, la Directiva europea aconseja que “los Estados miembros podrán prohibir en su territorio, por razones de protección de la salud, el uso de tales productos antes de su eliminación o el fin de su vida útil” (7). La anticipación a la que la Directiva hace alusión se debe a que estos materiales están expuestos a muchos meteoros naturales o a intervenciones que lo degradan antes de su vida útil. 

Hablamos de fuertes vientos, tsunamis, terremotos (el caso de la ciudad de Lorca es paradigmático), atentados, incendios, movimientos de tierra, granizos, fuertes lluvias, y también del manejo inadecuado como el arreglo de tuberías usando radiales y sin protección alguna o el derribo de edificios sin limpieza previa de amianto. 

Por no hablar de la inquietante realidad del amianto presente en los miles de km de tuberías que conducen nuestras aguas potables, erosionando las planchas de fibrocemento, de cuya carcinogenicidad hay sospechas más que fundadas, aunque no evidencias. En este contexto resulta especialmente inquietante la situación en que se encuentran los escolares de todo el mundo conviviendo en sus escuelas con materiales que contienen amianto. 

La Cámara de los Lores británica se preocupa En una sesión monográfica de preguntas sobre mesotelioma, formuladas al Gobierno, celebrada en la Cámara de los Lores el pasado 27 de octubre, entre muchas otras aportaciones interesantes, se podía oír lo siguiente: “Me concentraré inicialmente en el efecto iceberg. Estamos viendo sólo la punta debido al asbesto en las escuelas. 

Alrededor del 94% de los casos de mesotelioma son efectivamente prevenibles porque están asociados con la exposición crónica al asbesto de una manera u otra, y sabemos que tres cuartas partes de nuestras escuelas tienen asbesto en su centro. 

El número de maestros que murieron de mesotelioma ha estado subiendo de alrededor de tres al año a principios de 1980 a 22 en solo 2012. El Comité de Carcinogenicidad de Productos Químicos en Alimentos, Productos de Consumo y Medio Ambiente ha señalado que no sabemos si los niños son intrínsecamente más susceptibles a desarrollar mesotelioma después de la exposición al asbesto. Sin embargo, parece que el riesgo de por vida si se exponen a la edad de cinco años es aproximadamente cinco veces el de alguien de 30 años que está expuesto a la misma cantidad de amianto. Por lo tanto, parece que exponer a los niños es almacenar problemas para el futuro. ” (Baronesa Fynlay of Llandaff) 

Y esta otra voz del Gobierno afirmaba que: “Las tasas de mesotelioma han aumentado casi cinco veces en Gran Bretaña desde finales de los años setenta. En 2014, hubo 2.343 registros de mesotelioma en Inglaterra. Se espera que la incidencia alcance su punto máximo en los años 2020, pero, como se ha mencionado, seguirá siendo un problema de salud significativo en la década de 2050. No es una enfermedad hereditaria. Va a matar a muchas personas durante los próximos 30 ó 40 años.” (Subsecretario de Estado, Departamento de Salud. Lord Prior of Brampton). 

Si comparamos estas dos afirmaciones con lo que ocurre en nuestro país, nos encontramos que respecto al amianto en las escuelas no tenemos un inventario de en cuantos centros tienen este mineral en sus instalaciones. Al tan ni siquiera saber, mucha más confianza se deposita en el día a día escolar y mayores son las malas prácticas o las precauciones respecto a este insidioso mineral, pero en todo caso los órdenes de magnitud de su incidencia serán comparables. 

En cuanto al número de mesoteliomas anuales, si tenemos en cuenta que en Gran Bretaña la prohibición total se decretó en 1999 y el número toneladas consumido en el siglo XX fue de 2.6 veces el manejado en España, el número proporcional al consumo debería ser de, aproximadamente, unos 900 mesoteliomas al año, y resulta que las cifras registradas en nuestras estadísticas oficiales no llegan a 300 casos. Puede haber diferencias por el tipo de amianto consumido o por los periodos de consumo, pero en todo caso no se justifica un factor multiplicador de tres veces de más afectados. Obviamente, tenemos muy infravaloradas nuestras incidencias patológicas, pero son igual de inquietantes que en el caso británico, con la diferencia que por estos lares el asunto no llega aún tan lejos en el hacer parlamentario. 

¿Qué hago con los depósitos de amianto instalados en donde vivo? Esta inquietante pregunta nos llega cada día a nuestras asociaciones, en nuestro caso a Málaga Amianto Cero y a Ecologistas en Acción. Desde ellas atendemos al angustiado personal en la medida de nuestras posibilidades. Y les decimos, lleváis razón por vuestra inquietud. Hay que presionar a todas las Administraciones a que hagan un plan de desamiantado seguro que incluya el apoyo a los particulares y la retirada programada del existente en los lugares públicos (edificios, calles, vertederos, etc.). 

Y en cuanto a cómo tratar su problema a corto plazo, les recomendamos aquello de no manejar bajo ningún concepto estos materiales por su cuenta (no es baladí recomendarlo pues son muchos los que desesperados o sin medios se lanzan a este bricolaje peligroso) y tratar de retirarlos, cuando puedan, utilizando las empresas que están autorizadas para tal menester y exigiéndoles a las mismas un desamiantado seguro de acuerdo a la legislación existente en España desde el año 2006 (8) , que aborda con bastante rigor esta tarea. 

Toda Esta tela inconsútil que teje el amianto en nuestras vidas, si nos fijamos, se puede ver a simple vista, y no digamos si se hiciera el inventario real de su presencia inmediata a nuestra vida cotidiana. Ya hemos conocido lo que pasa en el Reino Unido, que hasta el 75% de las escuelas contienen amianto y por ellas han pasado todos los niños y niñas británicos, no un ratito sino la friolera de una media de 5 horas al día, durante 40 semanas al año y durante 12 años. 

El profesorado y el resto del personal están mucho más tiempo. Igualmente, y como ilustración del orden de magnitud que manejamos dentro de la telaraña global, diremos que en España se han instalado durante el siglo XX del orden de 370.000 kilómetros de tuberías conducentes de todo tipo de aguas y gases (9). El amianto no es cosa del pasado, que también y por ello las víctimas exigen memoria y reparación, si no muy del presente y lo será del futuro que, entre pitos y flautas, abarcará todo el siglo XXI, en el mejor de los casos. 

La lucha denodada y, si es necesario, alarmante, por la prohibición del asbesto, la justicia para las víctimas y el desamiantado y depósito seguro de este mineral, es una tarea de primera importancia para la salud pública que nos aguarda a la sociedad civil. 


Notas: 

[1] El orden de magnitud de la tragedia, sin contar con los efectos del amianto instalado ni con la minería del mismo, se cifra en diez millones de personas fallecidas por el consumo del siglo XX en todo el mundo. De ellas, un orden de 100.000 pertenecen a España 

[2] “Mesotelioma” es la palabra que más se cita en tratándose de amianto o asbesto. Se trata de un cáncer de la pleura, cuya única causa conocida es la exposición al amianto (o a la eronita en casos puntuales) y que tiene muy mal pronóstico. Decir mesotelioma es invocar la presencia de amianto. 

[3] Hablamos de los grandes oligopolistas del siglo XX. Las familias suizas, belgas y francesas, propietarias de Eternit, las familias y accionistas inglesas y americanas de Turner and Newall y Johns Manville, y de la española familia March. Todos ellos presuntos genocidas. 

[4] La OMS, a través de la IARC, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, desde 1977, decía oficialmente que el amianto o asbesto es un cancerígeno del tipo I, el más potente. Y desde 1965, las evidencias epidemiológicas eran aplastantes. 

[5] Albert Recio Andreu. “El camuflaje del capital requiere aliados y cómplices. Y por ello el análisis de las formas de dominación no puede reducirse a la simple constatación del dominio capitalista sino que debe contemplar todos los procesos sociales que ayudan a generar esta masa social de legitimadores del sistema. El que el gran capital trate de ser etéreo no impide que lo podamos ver. Simplemente se requiere de un mayor esfuerzo colectivo para conseguir que todo el mundo vea al rey desnudo.”30/11/2013, Mientras tanto 

[6] Los casos de las fundaciones AVINA y Ashoka son paradigmáticos en este menester. Dos fundaciones hermanas, financiadas por los beneficios de muerte del amianto, que se dedican a comprar líderes sociales de todo el mundo. 

[7] DIRECTIVA 1999/77/CE DE LA COMISIÓN de 26 de julio de 1999. 

[8] Real Decreto 396/2006 de 31 de marzo y la Guía Técnica del INSHT que lo desarrolla. [9] Ver el trabajo de Bernardo, Báez y Puche: “Amianto por un tubo”. El Observador, dic. de 2014 Ingeniero, economista y librero jubilado. Ecologista. Paco Puche 

Fuente: www.sinpermiso.info, 23 de noviembre 2016 URL de origen (Obtenido en 01/12/2016 - 18:23): http://www.sinpermiso.info/textos/el-amianto-un-problema-nuestro-de-cada-dia

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Transgénicos 2.0: hora de parar.


Por Silvia Ribeiro

Cuando el Convenio sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas (CDB) instale su conferencia global (COP 13) del 4 al 17 de diciembre en Cancún, con delegados de 194 países, tendrá en su mesa una serie de temas de enorme relevancia, algunos muy polémicos y muchos que reclaman atención urgente. (http://tinyurl.com/zl976jn)

Un punto que reúne todas esas condiciones es la biología sintética y, dentro de ella, los llamados impulsores genéticos: nuevas formas de ingeniería genética para manipular especies silvestres, que podrían eliminar o afectar seriamente poblaciones enteras, con impactos transfronterizos e impredecibles en los ecosistemas. (http://tinyurl.com/zkz86hg)

Monsanto, DuPont y muchas otras trasnacionales agrícolas, farmacéuticas y de energía tienen gran interés e inversiones en esto. En el caso de Monsanto, los dueños de la patente de la tecnología base (CRISPR-Cas9) le hicieron firmar que no la usará para desarrollar impulsores genéticos, por los altos riesgo que implican. (http://tinyurl.com/gnao5vq)

La biología sintética abarca una serie de nuevas biotecnologías para la construcción artificial de secuencias genéticas, la alteración del metabolismo de microorganismos para hacerlos producir sustancias como principios activos farmacéuticos o cosméticos y hasta la construcción de organismos vivos completamente sintéticos, que el CBD llama organismos sintéticamente modificados (OSM).

Conlleva nuevos impactos ambientales, a la salud y socio-económicos, ya que la mayoría de las sustancias que se busca sustituir con biología sintética –como vainilla, azafrán, vetiver, patchouli, aceite de coco, stevia, artemisina– son producidas por comunidades campesinas e indígenas en países del Sur.


La industria de la biología sintética amenaza sus pequeñas fuentes de ingreso [de comunidades campesinas e indígenas] que les permiten sobrevivir y seguir cuidando la biodiversidad de campos y bosques. 

La industria presenta sus sustancias, que son excretadas por microbios manipulados, alimentados en tanques con azúcares transgénicas y de trabajo semi-esclavo, como naturales.

Los consumidores no tienen idea de qué se trata, pero al etiquetar naturales las industrias obtienen mejor precio y de paso compiten, no con las versiones sintéticas baratas de fragancias y saborizantes, sino con las verdaderamente naturales producidas por campesinos.

El CBD alberga el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad (que regula movimientos transfronterizos de transgénicos) y el Protocolo de Nagoya sobre acceso a recursos genéticos y participación en los beneficios derivados de su uso.

Ambos protocolos deben revisar sus normas, porque la biología sintética plantea impactos y temas no previstos. Por ejemplo, que con biología sintética se reproduzcan secuencias de plantas u otros organismos, cuya información genética se bajó de Internet, sin pasar por ninguna autorización de acceso.


el Convenio en totalidad debe pronunciarse sobre los impactos socio-económicos y sobre cómo seguir considerando el tema de la biología sintética, incluyendo la papa caliente de los impulsores genéticos, 

Además, el Convenio en totalidad debe pronunciarse sobre los impactos socio-económicos y sobre cómo seguir considerando el tema de la biología sintética, incluyendo la papa caliente de los impulsores genéticos, con altos riesgos e intencionalmente diseñados para tener alcances transfronterizos y globales.

Los impulsores construidos con ingeniería genética (gene drives por su nombre en inglés) son tan nuevos, que no existían cuando el CDB sostuvo su conferencia anterior en 2012. Se trata de una forma de engañar a las leyes de la herencia de las especies de cruzamiento sexual, sean plantas, insectos, animales o humanos. Normalmente, cada progenitor trasmite 50 por ciento de la información genética a su descendencia. Con impulsores genéticos, la meta es que el gen transgénico pase a 100 por ciento de la progenie, y que se distribuya mucho más rápido a toda la población.

La idea de asegurar que toda la herencia de un organismo mantenga una alteración genética existía desde antes, pero sólo con CRISPR-Cas9 se pudo hacer realidad. Se conocen pocos experimentos en laboratorio, con mosquitos, moscas y ratones, de dos equipos de investigadores de Estados Unidos.


Kevin Esvelt, uno de los científicos que crearon los impulsores genéticos, ha advertido repetidamente que no se deben liberar al medio ambiente, porque su impacto intencional o accidental pueden ser catastrófico (...) cualquier liberación accidental podría comportarse, en palabras de otro de sus inventores, como una reacción mutagénica en cadena. 

Kevin Esvelt, uno de los científicos que crearon los impulsores genéticos, ha advertido repetidamente que no se deben liberar al medio ambiente, porque su impacto intencional o accidental pueden ser catastrófico. Incluso para investigación, no existen instalaciones ni protocolos adecuados, ya que cualquier liberación accidental podría comportarse, en palabras de otro de sus inventores, como una reacción mutagénica en cadena.

La tecnología CRISPR-Cas9 es como un GPS con un par de tijeras. El GPS está diseñado para encontrar una secuencia genética y las tijeras (Cas9) para cortarla. Pero esas tijeras siguen activas en el organismo, por eso cuando se cruzan, cortan la información del otro progenitor y la sustituyen con la manipulada.

Si se diseña para eliminar los genes que determinan el sexo femenino (es la intención en la mayoría de experimentos conocidos), quedarían sólo machos y la especie podría extinguirse. Esto no tiene en cuenta la complejidad dinámica de la naturaleza y las especies y puede ser que no funcionen como prevén las empresas. Pero sin duda causarán, como mínimo, graves problemas de desarreglos genéticos en poblaciones.

¿Se puede dejar una tecnología tan poderosa en manos de Monsanto y afines? ¿Quién puede tomar la decisión de eliminar –o intentar hacerlo– una especie entera? Por ejemplo, para Monsanto, el amaranto es una plaga. El tema es tan grave que está incluso en la agenda de la Convención sobre Armas Biológicas. Ahora está en manos del CBD asumir el principio de precaución que está en su constitución y evitar que esta tecnología se pueda liberar. Más información sobre este y otros temas durante la COP 13: www.etcgroup.org

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Silvia Riberiro es Investigadora del Grupo ETC.
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martes, 29 de noviembre de 2016

Standing Rock: La mayor movilización indígena en un siglo.


Por Silvia Arana

ALAI, 29 denoviembre, 2016.- Standing Rock, en el estado de Dakota del Norte, forma parte de la Reservación Sioux, como se llama comúnmente a los pueblos originarios dakota, lakota y otras tribus de las praderas.

El río Missouri, fuente de agua potable de unos 17 millones de personas, atraviesa el territorio, que está bajo jurisdicción de las autoridades indígenas de la Reservación Sioux de Standing Rock según los tratados firmados con el gobierno de EE.UU.

Protectores del agua

En violación de los tratados y en contra de la voluntad de los sioux, la corporación petrolera Energy Transfer Partners está construyendo un oleoducto que destruiría el sitio sagrado y cementerio indígena de Standing Rock y cuyo tramo subterráneo pasaría por debajo del lecho del río Missouri.


El proyecto es una inversión de 3.800 millones de dólares, financiado por Goldman Sachs, Bank of America, HSBC, UBS, Wells Fargo y otros grandes bancos. Tiene una extensión de 1880 km, va desde los yacimientos de petróleo de Bakken en Dakota del Norte, pasando por Dakota del Sur, Iowa hasta llegar a Illinois.


Desde la primavera de 2016, se han congregado en Standing Rock miles de personas, muchas de ellas de diversas naciones indígenas, para protestar por la construcción del oleoducto que destruiría sitios sagrados y contaminaría el agua. Se autodenominan “protectores del agua”.


Se estima que se producen unos 300 derrames de petróleo por año en los oleoductos del país (1), y por tanto los defensores del agua no creen en las promesas de la empresa, del Cuerpo de Ingenieros del Ejército y de las autoridades de que "este oleoducto es seguro".
La mayor movilización indígena en más de cien años


“Standing Rock es la mayor congregación indígena que ha ocurrido en el transcurso de mi vida; día a día se fueron agregando nuevas banderas de las diferentes tribus... A partir de la sexta semana, dejó de ser un campamento para transformarse en una comunidad… Tomamos una postura contra el oleoducto, no sabíamos que tendríamos este inmenso apoyo... Esta tierra es un sitio sagrado del pueblo lakota; además el oleoducto contaminará el agua del río Missouri... El Cuerpo de Ingenieros del Ejército no hizo una consulta apropiada con las tribus. El oleoducto Dakota Access Pipeline tiene trechos subterráneos en el lecho del río Missouri. Los oleoductos tienen un historial de derrames, han contaminado el suelo, el aire, y las napas subterráneas... Si se construye destruirá no solo el río en esta área, sino río abajo también. Las tribus asumen su responsabilidad como protectores. Hay que cuidar de la tierra, el agua, el aire… Un día en nuestra caminata diaria hacia el sitio sagrado, las abuelas y madres les dijeron a los excavadores que no iban a permitir que destruyeran un sitio sagrado. En respuesta, los custodios de seguridad privada lanzaron los perros contra la gente. Varios protectores del agua fueron al hospital por las heridas… Después de los perros, traerán las armas…".


Esto decía en octubre pasado Dennis Banks (79 años), histórico líder indígena y co-fundador de American Indian Movement (Movimiento Indígena de América del Norte). (2)


Tal como lo predijo Dennis Banks la represión contra la comunidad de protectores del agua fue creciendo en las semanas siguientes hasta alcanzar su pico el domingo 20 de noviembre. En temperaturas gélidas de cinco grados bajo cero la policía reprimió a los manifestantes lanzando chorros de agua y provocando cientos de casos de hipotermia. También usaron gases lacrimógenos, gas pimienta y balas de goma que lesionaron a unos trescientos manifestantes. El caso más grave fue el de Sophia Wilansky (21 años) que fue herida por una granada que le impactó en el brazo y le destrozó el hueso y los tejidos. En estos momentos se prepara para la tercera cirugía, y deberá sobrellevar otras adicionales en el esfuerzo por salvarle el brazo que fue prácticamente separado del cuerpo por la granada. Esta joven de Nueva York, que como numerosas otras personas acudieron a Standing Rock para solidarizarse con los pueblos originarios fue víctima de abuso de fuerza cuando ejercía el derecho a la protesta, garantizado por la primera enmienda a la Constitución. Un derecho que está siendo sistemáticamente violado por la policía de Morton (Dakota del Norte) y la Guardia Nacional.





Foto: AguaEsVida-Indigenous Rising Media


Linda Black Elk, integrante del cuerpo médico de Standing Rock, que presenció la represión del domingo pasado, afirmó: "La policía ha incrementado el nivel de violencia contra los protectores del agua. Yo he visto las diferentes armas usadas en contra nuestro: gas lacrimógeno, balas de goma, granadas. Parece que están poniendo a prueba sus armas contra nosotros en una creciente militarización de la represión". Agregó: "Sentimos una gran decepción con el presidente Obama. Estuvo aquí, hizo promesas y no cumplió ninguna de ellas."

Esta conducta gubernamental contra los derechos de los pueblos originarios no es sorprendente, sino coherente con la conducta histórica del gobierno de EE.UU., que ha cometido y/o permitido abusos en tierras indígenas desde el inicio de la colonización. Ejemplos de los abusos contra los pueblos lakota y dakota son la apropiación de terrenos en Black Hills (Montañas Negras) de Dakota del Sur después del descubrimiento de oro en la década de 1870, y la construcción de embalses en el río Missouri que causó inundaciones en poblados, en zonas forestales y en granjas en Dakota del Norte y del Sur durante la década de 1950.
Mni Wiconi: El agua es vida


El jueves 24 de noviembre medios alternativos como Unicorn Riot e Indigenous Rising Media transmitieron en vivo desde Standing Rock. Es el día en que en EE.UU. se celebra Thanksgiving (Acción de gracias). Según la historia oficial los indígenas salvaron a los peregrinos de la muerte ofrendándoles comida (versión tildada de falsa por historiadores como Roxanne Dunbar-Ortiz, quien dice que los indígenas jamás recibieron con los brazos abiertos a sus opresores).


Como un recordatorio irónico de la fecha, los protectores del agua pusieron mesas con comida. A pocos metros de ellos, varias decenas de policías cortaban la ruta, de uno y otro lado, a modo de cerco. Hay carteles con la frase: “No alimenten a los peregrinos” (Don’t Feed the Pilgrims). La consigna del día es: “No peregrinos, no oleoductos, no prisiones, no problemas”.


Cae una nieve ligera en la pradera desértica, la gente con sus abrigos gruesos, la cabeza cubierta con gorros o capuchas se mantiene en movimiento, algunos empiezan a entonar los poderosos cantos tradicionales lakota, y el grito “Mni Wiconi” (¡El agua es vida!)


Finalizó otra jornada en la larga batalla por Standing Rock, la mayor congregación de pueblos indígenas en más de un siglo, desde la Batalla de Little Bighorn -o Greasy Grass - que tuvo lugar en 1876. Fue una gran victoria de la alianza de tribus de las praderas -lakotas, cheyenes y arapahos- que derrotó al Séptimo Regimiento al mando del general Custer. Se dice que una visión del jefe lakota Sitting Bull fue la inspiración de los guerreros; un sueño en el que los soldados del ejército de EE.UU. caían del cielo. Fue la última victoria de los indígenas de las praderas. Hoy la comunidad de Standing Rock protagoniza una movilización histórica que por su capacidad de convocatoria, diversidad, continuidad y espíritu de lucha está plasmando una nueva y gran victoria.


Nota: Hace algunas horas, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. envió una orden de desalojo -a cumplirse el 5 de diciembre- a las autoridades de la Reservación Sioux. El jefe sioux Dave Archambault, al igual que otros representantes de la comunidad, respondieron que no se moverán.


Notas:



(2) Entrevista realizada por Abby Martin, Empire Files, TeleSur. Traducida del inglés por Silvia Arana: http://youtu.be/KqanmctAoLs
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Fuente: Servindi

lunes, 28 de noviembre de 2016

¿Fue Jesús un anarquista?


Victor Codina. 

Esta es la pregunta que surge al leer al teólogo católico holandés-brasileño Eduardo Hoornaert. El autor parte de la situación de miseria del campesinado ruso en tiempo de los zares y de las diversas reacciones de Marx y Bakunin. Ambos se indignan ante la miseria del pueblo, pero mientras Marx propone la toma del poder y la dictadura del proletariado en orden a una sociedad sin clases, Bakunin desconfía radicalmente del Estado, pues en vez de buscar el bien del pueblo, se corrompe. Hoornaert dice que la historia da la razón a Bakunin, el poder del Estado se corrompe: Stalin, Hitler, Mussolini, Franco, Salazar… e incluso el PT del Brasil. En este contexto el autor se interroga sobre si Jesús fue anarquista como afirman algunos historiadores judíos. Hasta aquí Hoornaert.

Jesús en efecto aunque tenía autoridad, no tuvo poder económico ni político, rechazó ser elegido rey, criticó a los gobernantes que oprimen al pueblo y se hacen llamar bienhechores, privilegió a los pobres y murió en la cruz. Pero al mismo tiempo Jesús eligió a 12 apóstoles y a su cabeza Pedro, para que llevasen adelante su proyecto del Reino.

Es peligroso y anacrónico proyectar sobre Jesús categorías ideológicas de otros tiempos. Jesús no fue comunista ni anarquista, no se movió por ideologías sino por el Espíritu y el evangelio del Reino de Dios. Pero lo que sí queda claro es que tanto el Estado como la Iglesia deben continuamente cuestionarse para no corromperse y han de convertirse continuamente al Reino de Dios.