miércoles, 22 de mayo de 2013

No hay santos de izquierdas.




En la tumba del Óscar Arnulfo Romero, en los sótanos de la catedral de San Salvador, se arremolinan unas monjas vestidas de blanco. Su uniforme de fe contrasta con la piedra negra de una tumba protegida por los símbolos de los cuatro evangelios y el báculo del difunto. Un hombre llamado Honorio, que cumplió los 70, es el encargado de dar la bienvenida a los foráneos, narrarles las idas y venidas del cuerpo, que yace en su tercer enterramiento, y los hechos que rodean al arzobispo. Horacio camina con dificultad. Dice que dejó las muletas por milagro del protector de los pobres. Mientras llegan los nuevos prodigios sobrevive de las monedas que recibe.

“En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión”. Esta fue la última homilía completa de monseñor Romero antes de morir asesinado por las balas de la extrema derecha el 24 de marzo en 1980. Los que le mataron se sentían fuertes, impunes; tanto que continuaron matando. Más de 80.000 muertos en la guerra civil. Se firmó la paz. No hubo justicia. Otra transición que se basa en el olvido, en el desprecio de las víctimas.

En la plaza de la catedral va y viene un tráfico denso. Se respira humo. A la derecha, las tiendas de los vendedores, un termómetro de la pobreza. Esa plaza sin apenas gente bajo una solana de justicia. La memoria que viene caliente con Óscar Romero proyecta imágenes de los funerales, de las explosiones y disparos que causaron el pánico y la muerte de nuevos inocentes. De esa memoria vienen las fotos de cientos de zapatos abandonados en la huida.

En el campus de la Universidad Nacional de San Salvador se escucha el último discurso a través de unos altavoces. Los jóvenes se educan en no olvidar los referentes morales en una tierra que vivió horrores y violencias. El nombre de Óscar Romero y su obra sobreviven el paso del tiempo. Más allá de la avenida que le dieron y el respeto que se le profesa en El Salvador.

La presencia en Roma del papa Francisco empuja la esperanza de que este jesuita con sensibilidad social desatasque el proceso de beatificación de un arzobispo que murió denunciando las injusticias.

No hay muchos santos recientes de los pobres, más allá del lejano y célebre Francisco de Asís y otros de menos renombre. Los últimos dos papas optaron por santos conservadores, como los españoles que murieron en la guerra civil. Nada de veleidades con los iconos de la teología de la liberación, con los prelados progresistas, con los que no se callaban.
Romero, y otros como él en Latinoamérica, podrían ser un camino para que la Iglesia católica recupere la prédica entre los más necesitados. Otros esperan reconocimiento, como Ignacio Ellacuría y los otros cinco jesuitas asesinados el 16 de noviembre de 1989, también en El Salvador.

Son asuntos abiertos, pertenecen a la memoria histórica.

Tampoco es beato y mucho menos santo oficial de la iglesia en la que llegó a ser obispo el brasileño Elder Cámara, quien consagró su vida a los pobres, a la denuncia de la injusticia. “Cuando vives rodeado de miseria acabas preñado de ella”, dijo en una entrevista.

Ni Cámara ni Romero tuvieron aliados en el Vaticano. El primero mantuvo sus diferencias con Pablo VI; el segundo con Juan Pablo II, que le pidió prudencia. ¿Qué tipo de prudencia se puede tener ante la injusticia y el asesinato, ante los escuadrones de la muerte?

martes, 21 de mayo de 2013

Honduras: Obispo Darwin Andino persigue manu militari a sacerdotes ambientalistas e indígenas.


Catequistas en reunión luego de su liberación
Por Ollantay Itzamná*
19 de mayo, 2013.- La Diócesis de Santa Rosa de Copán (conformada por los departamentos de Intibucá, Copán, Lempira, Ocotepeque, Santa Bárbara), ubicada en la región occidental del país, abarca la zona más empobrecida de Honduras, y está constituida, en su gran mayoría, por indígenas lencas y maya chortís.
Las estadísticas indican que el empobrecimiento deglute a más del 80% de la población en dicha región. Además, la desnutrición carcome a más del 70% de los menores de 5 años de edad. Casi el 40% de la población es analfabeta.
En esta región occidental se encuentran los yacimientos mineros más importantes del país.  No por casualidad, en los departamentos lencas como Lempira e Intibucá están las cuencas hídricas importantes, y los ecosistemas más megadiversos en plantas medicinales (la Montaña de Celaque es una muestra). En esta región  indígena también está la mayor extensión de tierras comunales de propiedad colectiva. Estas bondades ponen en permanente peligro a la población indígena del lugar frente a la “inversión privada”.
Cándido Pineda, Párroco de La Campa. Amenzado de muerte
Departamentos como Lempira e Intibucá, por su bajo nivel de escolaridad, históricamente fueron (y aún lo son) el bastión del voto electoral cautivo del tradicional Partido Nacional. Además, por su ubicación geográfica, los departamentos como Ocotepeque, Copán, Santa Bárbara, desde las últimas décadas son parte de la fluida autopista del cargamento de la droga hacia el Norte, y de las armas hacia el Sur.

Una Diócesis comprometida con la liberación integral de las y los empobrecidos

Las condiciones de empobrecimiento y vulnerabilidad en las que se encontraba la población en esta región, hizo que la Diócesis de Santa Rosa de Copán, dirigida por su Obispo Luis Alfonso Santos y sus cerca de 40 párrocos, asumiera un proceso de evangelización centrada en la liberación integral del ser humano.
Para este cometido se construyó, de la manera más participativa y horizontal posible, un Plan Pastoral de Conjunto, cuya implementación creó y puso en funcionamiento cerca de 4,500 comunidades eclesiales de base (CEB), en las 43 parroquias. Haciendo de la Diócesis una Iglesia profética al servicio para la liberación de indígenas y campesinos empobrecidos.
Fruto de esta apuesta por la formación integral, centrada en derechos, las y los católicos de esta Diócesis son los más beligerantes del país. Muchos sacerdotes, y el propio Obispo Santos, fueron y son tildados como curas “rojos” porque desde las calles resistieron a las empresas mineras y madereras que invadieron y contaminan a la región.
Mientras prelados, sacerdotes y pastores intentaban contener desde los púlpitos la bronca popular contra el golpe de Estado del 2009, la Diócesis de Santa Rosa de Copán se opuso, de manera expresa, y desde las calles, a aquel fatídico golpe. Quizás porque intentaba prevenir que Honduras cayese al agujero sin fondo en el que ahora se encuentra.

Los dueños de Honduras imponen a Darwin Andino como nuevo Obispo para retomar el control en el occidente


Feligrés lenca
En la Honduras actual, el adoctrinamiento cristiano aún funciona como el instrumento más eficaz para el atontamiento y sometimiento del empobrecido pueblo. Eso lo saben las élites conservadoras del partido Nacional que históricamente abortaron intentos de revolución liberal o procesos de modernización del país utilizando a obispos y curas predicadores de miedos y deseos.
Todos los golpes de Estado y procesos de despojo y crucifixión del pueblo fueron sistemáticamente bendecidos y defendidos por jerarcas católicos, y últimamente también evangélicos. En este sentido, la defensa cerrada y pública que el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez hizo y hace del golpe de Estado del 28 de junio del 2009 es una doctrina recurrente de la jerarquía católica hondureña.
Pero éste feliz golpe de Estado, lejos de intimidar al pueblo, activó una resistencia popular sin precedentes. Fue entonces que el doctrinero de la dominación (actual asesor del Papa de los pobres), declaró una guerra frontal al movimiento social del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP).
Asumió como su tarea prioritaria la desarticulación de la dinámica y objetivos de la “rebelde” y profética Diócesis de Santa Rosa de Copán, que supuestamente servía de semillero de la resistencia popular en el occidente del país. Para ello, aceleró la renuncia del Obispo Luis Santos, e impulsó el rápido nombramiento de Darwin Andino, como el nuevo Obispo de la Diócesis de Santa Rosa. Andino, ya era conocido públicamente como uno de los principales apologetas de los ricos, del sistema neoliberal y del golpe de Estado del 2009.
Dicho nombramiento fue celebrado con algarabía y esperanzas por las élites conservadoras y católicas del país que preparaban su caballería para marchar y subyugar nuevamente al insubordinado occidente del país, y deshacerse de curas y obispo “rojo”.

Darwin Andino recurre a las fuerzas de seguridad para “recuperar” parroquias

El 2012, Darwin Andino fue ordenado Obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Copán. Pero a la vez, fue el año en el que por primera vez las élites políticas económicas del centenario bipartidismo (Nacional y Liberal) tambalearon electoralmente ante la inédita irrupción de Libertad y Refundación-Libre (instrumento político del FNRP). El voto cautivo del bipartidismo en el occidente del país disminuyó sin precedentes.
Fue entonces cuando el Obispo Darwin Andino, intentó acelerar la ejecución de la agenda de cambios que los dueños de Honduras le habían encomendado. Tenía que frenar a como dé lugar la rebeldía y organización social de la Diócesis de occidente, y limpiar el camino para la ampliación de la “inversión privada” en bosques, ríos, yacimientos mineros, tierras, etc. Además, en el occidente del país, en noviembre próximo, se debía garantizar el triunfo electoral del “cachorro” del régimen continuador del golpe, Juan Orlando Hernández (del Partido Nacional, originario de Lempira) para asegurar el olvido final del fatídico golpe.
Para este ambicioso cometido, Andino identificó como su principal tarea la desarticulación de las comunidades eclesiales de base (cerca de 4,500), donde se educaban campesinos e indígenas analfabetos sobre su dignidad y derechos humanos, la democracia y defensa de los bienes comunes, etc. Un verdadero semillero de dignidad y conciencia social.
Archivó el Plan Pastoral de Conjunto en vigencia (construido en casi 3 décadas). Emprendió un brusco traslado de párrocos, como si se tratase de fichas de ajedrez, aislando a los sacerdotes más beligerantes (defensores del pueblo) y premiando a los más sumisos y espiritualistas. (1)
Estas imposiciones sin previa consulta, en una Iglesia local acostumbrada a la dinámica del diálogo, generaron más resistencia. Al límite que las comunidades indígenas y campesinas de las diferentes parroquias se auto convocaron en las calles de la ciudad sede del obispado (Santa Rosa de Copán) y demandaron públicamente el diálogo y denunciaron los abusos del nuevo Obispo. (2)
Unos meses después, Andino, rodeado de militares y policías armados invadió a las instalaciones de la Parroquia en Intibucá para expulsar al Párroco Bonifacio Alvarado y a la feligresía indígena lenca que exigía diálogo. El delito de este Sacerdote, aparte de haber concientizado a la gente y rechazado la invasión de hidroeléctricas, fue haber desobedecido al Alcalde nacionalista del lugar.
Como los tiempos electorales apremian, además, Xiomara Castro, del Partido Libre, a 6 meses de elecciones generales lleva la delantera en las encuestas de opinión, la desesperación en la coalición Partido Nacional y Jerarquía Católica es más que evidente, el Obispo Andino, sin mediar reflexión alguna, pertrechado de patrullas policiales armados y activistas del Partido Nacional (según testimonios de sacerdotes y feligresía del lugar), decidió avanzar, esta vez, hacia el indígena Departamento de Lempira para “recuperar” a las parroquias que supuestamente habían caído en manos de la conciencia popular, como es el caso de La Campa y de Lepaera.
Pero el fiasco fue bochornoso en La Campa. El Obispo se encontró con una feligresía organizada y educada que lo apabulló con citas textuales del Derecho Canónico sobre conductas jerárquicas y procedimientos para remover párrocos.
Le dijeron: “No estamos en contra de los cambios. Estamos en contra de la manera de su proceder”. Mons. No tuvo más que ponerse de rodillas, en un templo (La Campa) lleno de centenares de fieles lencas rodeado de policías, pedir perdón, hacer una “media misa” y salir de regreso.
Un joven indígena, con el rostro sudado, en las inmediaciones del templo colonial de La Campa, Lempira, dice: “Somos catequistas. Queremos que venga a visitarnos nuestro Obispo. Hasta con flores vamos a preparar su venida. Pero, que no venga secretamente aquí, para reunirse en casas particulares, luego ingresar con militares al templo para sacar a nuestro sacerdote”.

Sacerdote ambientalista es amenazados de muerte, y 22 indígenas lencas detenidos por prestar ayuda

El pasado martes 14 del presente mes, el Obispo Andino intempestivamente irrumpió en la Parroquia lenca de La Campa, Lempira, escoltado con tres carros patrulla de policías armados y varios activistas del Partido Nacional, para desalojar al Párroco Cándido Pineda, conocido activista contra las mineras y defensor de los bosques del lugar.
Este párroco de 46 años de edad, “trabaja en dicha parroquia con indígenas, de manera ejemplar”, según palabras del anterior Obispo Luis Alfonso Santos. Y es verdad. En más de una movilización se le escuchó predicar sobre la espiritualidad de los pueblos indígenas y la dignidad de la Madre Tierra.
En aquella incursión hirieron a uno de los feligreses, pero no pudieron sacar al Párroco porque varios centenares de agentes de pastoral, quienes se encontraban en actividades de formación en la Iglesia, lo defendieron. El Obispo pidió perdón y salió llevándose consigo al escuadrón policial.
Al jueves siguiente (16 de mayo), aprovechando la ausencia de las actividades en la Parroquia, varias decenas de personas armadas (según indica el Padre Pineda, y el Comisario Zavala, Jefe de la Policía Nacional del Departamento de Lempira) amenazaban con atacar a la casa parroquial para desalojar al sacerdote “rojo”.
Ante este peligro, Pineda pidió solidaridad a sus colegas párrocos, quienes enviaron a algunos catequistas para que lo acompañasen en vigilia. Pero, a las 2:00 de la madrugada del viernes siguiente, irrumpieron en la Parroquia 4 patrullas de la Policía Nacional, encabezadas, nada menos que, por el Comisario Zavala, Jefe Departamental de Lempira. Detuvieron a todos los fieles solidarios que prestaban protección al Párroco y los llevaron al calabozo de la ciudad de Gracias (22 personas, incluyendo una mujer y un menor de 13 años de edad).
Consultado sobre los cargos imputados, el Comisario Zavala respondió: “había peligro de confrontación con un grupo armado que se encontraba en la parte alta del pueblo”.  Y ante la pregunta de dónde estaban detenidos los integrantes del grupo armado, el Comisario respondió: “Ellos son de la comunidad”, y rehuyó a más preguntas.
El Sacerdote Esteban Guzmán (también amenazado de muerte), Párroco de Lepaera, Lempira, quien en solidaridad se encontraba cerca de sus feligreses detenidos en Gracias, Lempira, nos dice: “Felizmente la solidaridad se movilizó a tiempo, sino, en este momento estaríamos buscando al Padre Cándido en alguna morgue o exigiendo a la Fiscalía que nos devuelva su cuerpo”.
Todos los entrevistados (con excepción del Comisario y autoridades estatales del lugar) concuerdan que el principal responsable de esta persecución, intimidación y división es el Obispo Darwin Andino al servicio del poder económico y del Partido Nacional.
Cándido Pineda, Párroco de La Campa, consultado sobre el porqué de la persecución, nos dice:
“El Obispo no nos trata como a sacerdotes. No nos quiere escuchar. Somos completamente marginados. Nos humilla. Ahora, pues, a mí me amenazó con esa presencia policial. Me dijo que si alguien disparaba y me mataba, era la voluntad de Dios. (…) Cualquier daño que le suceda a mis feligreses, cualquier daño físico o moral que me suceda a mí, es responsabilidad del Mons. Darwin Andino. (…) ¡Mons., deje de perseguir a los indígenas, a los desamparados! Los persigue por el delito de ser pobres, de organizarse, de reclamar sus derechos. Por el delito de cantarle al hermano bosque,  a la hermana agua…”
Blanca Lidia Medina, de 35 años de edad, agente de pastoral detenida por la Policía Nacional, responsabilizó al Obispo Andino de la violencia en los siguientes términos: “Lamentablemente en nuestra Iglesia estamos viviendo un sistema de represión. El culpable de lo que le pueda pasar a alguno de nuestros sacerdotes o alguno de nosotros es el Obispo Darwin Andino. Si él no se siente capaz de gobernar una Iglesia, mejor que presente su renuncia. Es una vergüenza que esté provocando división y violencia en la Iglesia. Desde enero venimos exigiéndole diálogo, reunión, pero nos ignora”.

Una lucha desigual entre indígenas y la oligarquía

Casi todos los y las indígenas y sacerdotes entrevistados coinciden en señalar que detrás de este conflicto hay intereses económicos por parte de las empresas que no se siente cómodos con indígenas y sacerdotes organizados en contra de la minería y en defensa de los bosques y de los ríos. En la jurisdicción de la Parroquia de La Campa, el pasado año, 2012, se frenó y evitó el ingreso de una empresa minera no metálica a la zona. “Esas cosas no me perdonan”, dice el Padre Cándido.
Por eso, Luis Alfonso Santos, ex Obispo de Copán, indica que: “Esto no es una contradicción religioso. Es una contradicción económica”. “Los defensores del sistema neoliberal no van a retroceder fácilmente. Golpearán y matarán, peor aun cuando ahora se ha unido la jerarquía eclesial con los políticos de turno”, continúo el ex Obispo, quien también se movilizó hasta la ciudad de Gracias, Lempira, para expresar su solidaridad con las parroquias conflictuadas.
Durante la reunión que tuvimos con el Delegado Departamental de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CONADEH), la Fiscalía y el Jefe Departamental de la Policía Nacional, en Gracias, Lempira, se evidenció que estas tres entidades están parcializadas con el Obispo Darwin Andino, y acusan como políticos a los sacerdotes Pineda y Guzmán. Intentaron hacernos creer que el Sacerdote Esteban Guzmán en el momento de la reunión andaba persiguiendo a la gente en La Campa, pero a nuestra salida de la Comisaría encontramos a dicho Sacerdote, quien nos contó la desgarradora historia de persecución y amenazas de muerte que soporta por parte del Obispo Andino y caudillos locales del Partido Nacional en función de gobierno.
De esta manera, esta desigual lucha se entabla entre indígenas organizados desde las parroquias para defenderse de la “inversión privada” y la coalición expresa entre oligarquía- Estado represor y la Jerarquía Católica.
Duele encontrar en Honduras que, después de 500 años del profetismo de Fray Bartolomé de las Casas en estas tierras, la gran mayoría de la Jerarquía Católica continúe al servicio de los jinetes del Apocalipsis hondureño, ahora bajo la bandera de la “inversión privada”.
Notas
(1) http://www.defensoresenlinea.com/cms/index.php?option=com_content&view=article&id=2451%3A-obispo-darwin-andino-impone-a-occidente-un-plan-malevolo-de-grupos-de-poder&Itemid=159
(2) http://www.latribuna.hn/2013/01/24/feligreses-se-le-sublevan-al-obispo-darwin-andino
*Ollantay Itzamná, indígena quechua. Acompaña a las organizaciones indígenas y sociales en la zona maya. Conoció el castellano a los diez años, cuando conoció la escuela, la carretera, la rueda, etc. Escribe desde hace 10 años no por dinero, sino a cambio de que sus reflexiones que son los aportes de muchos y muchas sin derecho a escribir “Solo nos dejen decir nuestra verdad”

Otras noticias:


Fuente: Servindi

Bergoglio a secas.


Redacción de Atrio, 18-Mayo-2013


Víctor M. Fernández, es un sacerdote argentino, rector de la Universidad Católica Argentina, recientemente nombrado Arzobispo, que tal vez sea el teólogo y gestor en el que más confía el papa Francisco. Seguramente está llamado a ser en el futuro una persona importante en el gobierno de la Iglesia universal. Por eso resulta especialmente significativo este artículo en el que habla sobre el Bergoglio bien conocido por él, con sorprendentes revelaciones sobre sus relaciones con la curia y con el episcopado argentino. Agradecemos este desconocido artículo al amigo argentino Jorge Gerbaldo, quien nos remite a La Voz para conocer más sobre Fernández, a quienes casi todos llaman Tucho. ¡Gracias, armigos argentinos, que nos proporcionáis este fin de semana buenos elementos para la reflexión! Como a vosotros, no nos importa la iglesia, sunque tengamos que volver sobre ellas, sino el pueblo


Estos días escribí varias cosas por pe­dido insistente de periodistas y me parecía que esas notas debían ayu­dar al pueblo de Dios a valorar con esperanza la figura del nuevo papa. Ahora, pensando más en los agen­tes pastorales, me gustaría entrar en otras consideraciones. No obstante, anticipo que no lo voy a hacer desde una perspectiva crítica, pero sí desde el corazón y al mismo tiempo desde convicciones bien personales.

Novedades que puede aportar Bergoglio como Papa

Prefiero decir “Bergoglio” como él si empre se presentaba a sí mismo, pero lo hago para destacar cosas que tienen que ver con característi­cas que él tuvo siempre. Porque sin duda, en esta nueva misión Dios re­cogerá providencialmente esa histo­ria personal.
Profundo sentido popular

La palabra “pueblo” es una de las que Bergoglio usa con brillo en los ojos. Valora al pueblo como sujeto colectivo, que debería estar en el centro de las preocupaciones de la Iglesia y de cualquier poder. No es poca cosa decir esto, cuando en algunos sectores de la sociedad y de la Iglesia el pueblo es considerado sólo como una masa llena de de­fectos que deben ser saneados por la acción educativa de los “sabios y prudentes”. No podemos igno­rar que, como obispo, siempre les insistía a los curas no sólo que fue­ran misericordiosos, sino también que supieran adaptarse a la gente, que no sostuvieran ni una moral ni unas prácticas eclesiales rígidas, que no complicaran la vida de la gente con normas bajadas autori­tariamente desde arriba. “Nosotros estamos para dar al pueblo lo que el pueblo necesita”, es una convic­ción que expresó insistentemente. Estoy convencido de que esto no es un populismo oportunista (aun­que pueden llamar lo como quieran), sino la seguridad de que el Espíritu Santo actúa en el pueblo, y lo hace con esquemas y categorías muchas veces intragables para los sectores i lustrados o acomodados, que en su incomprensión suelen demostrar el mismo autoritarismo irracional que ellos critican.
Constante y sentida valoración de la piedad popular

La mayor parte del pueblo argentino manifiesta su fe en el modo propio de la “religiosidad popular”, que no siempre coincide con las propuestas de la jerarquía eclesiástica, y que con un di­namismo original crea sus formas propias de expresión. Bergoglio hizo suya esta valoración positiva de la fe popular, entendida como re­sultado de la libre y misteriosa acción del Es­píritu. Cuando estábamos en Aparecida, una noche me dijo que lo que más le interesaba era que el documento conclusivo plasmara de un modo más contundente esa valoración. Me pidió un texto breve pero bien orientado en esa línea. Después me indicó algunos ajustes y me guió para completarlo y enriquecerlo. En Buenos Aires mostró de muchas maneras esta convicción, remarcando que los agentes pas­torales están al servicio de esa vida que corre por las entrañas del pueblo, que nadie es due­ño de ese dinamismo y que más que aplicar le críticas y límites hay que acompañarlo y ofre­cerle cauces.
Opción por los pobres

Su preferencia por los pobres es de toda la vida. Siendo arzobispo la orientó dando un especial apoyo a los curas que viven en las vi­llas y barrios pobres. Pero es una opción que se entiende en el marco de los dos puntos anteriores. El pobre no es sólo objeto de un discurso, ni siquiera de una mera asistencia, y tampoco exclusivamente de una “promoción” que lo libere de sus males. La opción por los pobres es todo eso, pero más. Porque es pres­tarles atención, tratarlos como personas que piensan, tienen sus propios proyectos, e inclu­so el derecho de expresar la fe a su modo. Son sujetos, activos y creativos desde su propia cultura, no sólo objetos de un discurso, un pensamiento o una acción pastoral. De todos modos, nadie puede decir que él no haya planteado una crítica a las causas estructura­les de la pobreza. Lo hizo de distintas maneras y en muchas ocasiones.
Pobreza y austeridad personal

Su pobreza personal no es oportunista ni mediática. Todos saben que fue siempre así. Austero hasta el sacrificio. Porque hay que re­conocer que cuando uno tiene responsabilida­des importantes, trata de usar los medios que le permitan optimizar el aprovechamiento del tiempo. Pero Bergoglio es coherente con su sentida opción por una vida pobre. Nunca se sintió digno de hacerse servir y son conocidos sus gestos de servicio sencillo, evitando mostrarse como superior.
Sencillez evangélica

El gusto por la sencillez es otro aporte que puede llegar a descolocar las prácticas y cos­tumbres del Vaticano. Sencillo no sólo en la ropa y en e! lenguaje (lejos de discursos abs­tractos) sino en las costumbres, con lo cual parece difícil que pueda soportar por mucho tiempo los modismos palaciegos, algunos ritos y formalidades que él más bien detesta, porque no reflejan la simplicidad del Evangelio de Jesús.

Jerarquía de verdades y virtudes

Si bien Bergoglio no es estrictamente un pro­gresista, y siente un serio respeto por las en­señanzas tradicionales de la Iglesia y de los papas anteriores, tiene claro que hay algunas cosas más centrales y medulares (el amor, la justicia, la fraternidad…) y otras que no dejan de ser secundarias. Sin restar importancia a nada, entiende que en la predicación hay que mantener una sana proporción donde la insis­tencia en cosas importantes no debería opa­car el brillo de las más importantes, de aque­llas que más directamente reflejan al Jesús del Evangelio.

Empeño ecuménico y amistad con el Judaismo

Como arzobispo de Buenos Aires dedicó mu­cho, muchísimo tiempo a conversar con no católicos. Una vez más, quiero destacar que no se trata de una estrategia diplomática. No es frecuente que alguien que esté lleno de compromisos dedique a los “diferentes” tanto tiempo de calidad a encuentros tan gratuitos. El año pasado se pasó varios días encerrado con un grupo de pastores, compartiendo con ellos un retiro. También se mezcló con la gen­te en el encuentro de grupos pentecostales (CRECES) del Luna Park. Recuerdo además, por mencionar algo bien conocido, sus prolonga­das conversaciones con el rabino Skorka y el gusto con que le confirió el doctorado honoris causa en la UCA a pesar de las críti­cas que esto le ocasionaba. Si éste no es un rostro abierto y dialogante de la Iglesia…

Cuestiones eclesiales oscuras

En los últimos años parece haberse desarrollado un estilo de Iglesia que no es el que Bergoglio promovería, porque él es un hombre del Concilio Vaticano I I. Hay que decir con toda claridad que abogó siempre por una Iglesia misionera y servidora, no cen­trada en sí misma sino al servicio de la gente. Bergoglio abraza a las vie­jas, besa a los pobres, visita a cual­quiera, atiende o llama a las perso­nas más sencillas, pierde tiempo con gente que no tiene poder alguno, muestra una Iglesia despojada y en salida. Se cansó de pedir a los curas que estuvieran disponibles para el pueblo, que se mantuvieran abier­tos a la escucha y al diálogo, que no fueran jueces implacables, que salie­ran a las periferias, que se ocuparan de los “descartables” de la sociedad. No siempre ha sido esa la opción de algunos hombres de Iglesia. Es más, pensando que Bergoglio ya estaba por jubilarse, e imaginándo­lo encerrado en al asilo sacerdotal, abundaban las intrigas para conso­lidar con su desaparición un poder que fueron amasando en los últimos años. Yo mismo estuve en reuniones donde algunos obispos argentinos, y algún representante importante de la Santa Sede (excluyo al actual Nuncio, que es un caballero) se so­lazaban sin pudor criticando a Ber­goglio. Le cuestionaban no ser más exigente con los fieles, no remarcar mejor la identidad sacerdotal, no predicar demasiado sobre cuestio­nes de moral sexual, etcétera. Hace pocos días, antes de la elección del papa Francisco, estuve en un acto donde algunos de ellos —sin imagi­nar lo que iba a pasar— transpiraban aires de inminente victoria. Había allí otro ideal de Iglesia, poderosa, triunfante, jueza del mundo.

La concentración del poder en al­gunos sectores de la Iglesia, y la imposibilidad de resolver todos los problemas con semejante centrali­zación romana, ha dado lugar a una prepotencia que muchos obispos argentinos cuentan haber sufrido en carne propia en algunas visitas a la Santa Sede (excluyen el trato amable y respetuoso del entonces Cardenal Ratzinger).

Una triste experiencia personal Cuando, después de un tiempo de “prueba” que acordamos, el car­denal Bergoglio envió el pedido a Roma para que yo jurara formal­mente como rector de la Univer­sidad Católica, descubrimos que desde Argentina habían enviado algunos artículos míos porque los consideraban poco ortodoxos. Para mostrar lo burdo del asunto, destaco que uno de estos escritos era una brevísima nota periodística que yo había publicado muchos años atrás, por pedido de mi obispo, en un diario de Río Cuarto. En esa nota completamente ortodoxa, yo decía en pocas palabras que la Iglesia no condena a los individuos, pero SÍ opone al matrimonio homosexual porque quiere sostener una deter­minada concepción del matrimonio. Aunque esa nota podría haber sido escrita por San Josemaría, me obje­taban que allí yo no ofrecía todos los argumentos filosóficos que requiere un tratamiento completo contra el matrimonio homosexual. ¿Quién, entonces, podría atreverse a escribir una nota periodística, un artículo de divulgación o intentar algún diálo­go con la cultura?

Por otra parte, llama la atención que esos escritos no habían sido cues­tionados anteriormente, ni para mi designación como profesor ordina­rio, ni como invitado a Aparecida, ni como decano de la facultad de Teo­logía, tres instancias que requerían una aprobación de la Santa Sede. ¿Qué extraños intereses había en la Universidad Católica que aparecían aquellos textos en ese momento (uno de ellos de veinte años atrás)? Ya antes de esta experiencia, siem­pre me preguntaba: ¿Puede ser que alguien sea cuestionado de manera anónima y que no tenga posibilidad alguna de hablar para defenderse? Para colmo de males, parecía impo­sible opinar diferente aun en asuntos de libre discusión teológica, porque todos los temas adquirían el peso de los dogmas de fe, dentro de un cuerpo doctrinal donde cada detalle parecía absolutamente intocable. En aquella ocasión yo tenía previsto un viaje a Roma, Tenía temor de que no me atendieran, pero el Cardenal mandó una carta a una Con­gregación vaticana rogando que me escucharan. Recibí un e-mail que me confirmaba una fecha y hora en que me iban a recibir. Viajé con una copia de la carta de Bergoglio en la mano. Pero ya estando allá, un día antes me avisaron que no me iban a recibir. Llamé al Cardenal, quien lamentó profundamente el episodio (mejor no reproduzco las palabras que dijo) y me pidió paternalmente que tuviera paciencia y no me deja­ra vencer. Me dijo que si yo bajaba los brazos estaría confirmando que esas metodologías antievangélicas podían lograr su cometido. Como objetivamente estas acusaciones no podían sostenerse, Bergoglio aguantaba aplicando uno de los principios de Juan Manuel de Rosas que él si empre cita: “el tiempo pre­valece sobre el espacio”.

El año pasado pedí nuevamente au­diencia a esa misma Congregación, que me la concedió. Cuando llegué allí me dijeron que no estaba regis­trado. Insistí y final mente me aten­dieron sólo unos pocos minutos. En noviembre pasado, me anticipé a pedir audiencia para abril de este año. No me respondieron. Insistí en diciembre para poder organizarme. Tampoco tuve respuesta. El 4 de febrero pedí al Nuncio que reitera­ra mi pedido, pero tampoco él tuvo respuesta. La semana pasada, des­pués de la elección de Francisco, el Nuncio volvió a insistir, e inmediata­mente obtuve la audiencia solicitada en la que espero hablar con abso­luta sinceridad. Debo decir que esa Congregación suele recibir a cual­quier sacerdote, e incluso a algunos que van sin haber pedido audiencia. Cualquiera que me conozca sabe que no soy un santo ni un mártir. Pero me parece que hasta la peor escoria humana merece un poco más de respeto. No juzgo las inten­ciones que pueda haber detrás de estos maltratos, pero sin duda indi­can un estilo que no es el de Bergo­glio, quien solía devolver un llamado o escribir un cariñoso saludo aun a la vieja más sencilla que le hiciera lle­gar alguna inquietud.

Sabemos que para avanzar en el estilo de Iglesia que quiere el papa Francisco hacen falta cambios y re­formas, al menos para que los pro­cedimientos sean más humanos y evangélicos. Además, considero que él puede hacerlo, aunque sea en parte, de un modo eficiente. Acos­tumbrado al poder y conociendo su astucia, creo que no será fácil enga­ñarlo. Desde un punto de vista bien teológico, sabemos que el hecho de que se haya presentado desde el primer momento, e insistentemen­te, como obispo de Roma, ya está indicando un modo de entender el ejercicio del papado. Es papa en cuanto es obispo de una porción del mundo, lo cual indica un ejercicio del poder marcadamente descentra­lizado, que respeta procedimientos, opciones, historias y culturas locales.

Expresiones características de Bergoglio

Para terminar, comparto con uste­des un breve análisis que publiqué en Clarín (17/03/2013) sobre algunas expresiones que Bergoglio ha usado con frecuencia:
“Autorreferencial”. Indica una Iglesia que se mira el ombligo, encerrada en intrigas, internas o necesidades mundanas, en lugar de abrirse, de entregarse con alegría y de servir humildemente.
“Reza por mí”. Lo dice siempre. Muestra la conciencia de sus límites, de que necesita la ayuda permanen­te de Dios y la oración de los demás. Por eso, apenas elegido, se inclinó ante el pueblo pidiendo su oración.
“Descartables”. Expresa con crudeza cómo la sociedad deja afuera a los que sobran, ya que no entran en la lógica de la producción y del consu­mo. Si no tienen belleza, dinero, po­der o juventud, son arrojados como basura al cesto del olvido.
“Humíllate”. Es lo que le dice a una persona que está haciendo mucho bien. Porque está convencido, por su formación jesuítica, de que la humil­dad es indispensable para que no se arruinen las mejores obras: “Humi­llate, para que el Señor pueda seguir haciendo grandes cosas”. Cuando le ofrecieron el papado respondió: “Soy un pecador, pero acepto”.
“Audacia”. La usa para dar aliento a los que se achican o se dejan ven­cer por los temores. Para él nunca está todo perdido. No se echa atrás por más que intenten voltearlo con calumnias y ataques. Está seguro de que al final el bien y la verdad siem­pre triunfan. Yo mismo pasé por situaciones en las que habría pre­ferido desaparecer, pero él me sos­tuvo con firmeza diciendo: “Ánimo. Levanta la cabeza y no dejes que te quiten tu dignidad”.
“Periferias existenciales”. Invita a los agentes pastorales a no quedarse encerrados y a llegar a las periferias allí donde nadie va: “Salgan de las cuevas, salgan de las sacristías.. Prefiero que los atropelle un auto; no que se queden encerrados”. Exhorta a salir de la comodidad personal o del círculo de personas agradables, para estar cerca de todos. Asi lo hacía Jesús, que dedicaba tiempo al ciego del camino, al leproso, a la mujer pecadora.
“Fervor apostólico”. Lo dice para motivar una entrega generosa desde el corazón. Porque entiende que nadie cambia el mundo haciendo cosas por obligación. Los que han dejado huellas en la tierra siempre han tenido un fuego de fervor inte­rior que los ha movilizado. Por eso critica la “mundanidad espiritual” de los que se aterran a prácticas exter­nas o a la apariencia religiosa, pero vacíos de la fuerza interna del Espíritu.
“Cultura del encuentro”. Procura fomentar todo lo que acerca, une, suma, conecta a las personas y a los grupos. Es un enamorado del bien común y de laamistad social.
“Cuidar la fragilidad del pueblo“. Lo pide a cualquiera que tenga alguna autoridad. Nadie tiene fuerza o po­der, para obtener beneficios o glorias mundanas, sino para cuidar a ia gente, para sostener y promover a los más débiles. “Cuidar” en general es una palabra que lo define, y que él encuentra plasmada en la figura de San José.
“Déjate misericordear“. Es uno de sus felices neologismos. Invita a las personas que se llenan de culpas y escrúpulos a dejarse perdonar y en­volverpor la ternura del Padre Dios. Como dice el jesuíta Ángel Rossi: “Los más frágiles encontraron en él siempre un padre, casi diría superan­do el límite de lo que puede ser pos i b l e, con una magnanimidad con la fragilidad humana que va a marcar el papado”.

No jodamos

Por favor, los que queremos estar con la gente no dejemos de reconocer los valores que encarna este papa Francisco. Hoy estos valores no son tan frecuentes. Dejémonos de joder. Podemos detenernos a encontrar el pelo en la leche y lo vamos a encon­trar. Pero en este mundo no existe la pureza absoluta y creo que estamos ante una oportunidad inmensa para volver a poner en el centro a Jesu­cristo y al pueblo que Dios ama. Las últimas declaraciones de Jalics, junto a la opinión de gente de iz­quierda con buena información, como Pérez Esquivel, Oliveira, Fer­nández Meijide, Navarro y otros, muestran que Bergoglio no cagó a nadie, no fue cómplice de la dicta­dura, no dejó de ayudar a ocultarse o a escapar a quienes se lo pidieran e intercedió por algunos en la medi­da en que podía, porque ni siquiera era obispo. Hace treinta años Pablo Tissera, un jesuíta progresista, me decía que en la dictadura Bergoglio había actuado según una convicción que tuvo siempre: “los curas tene­mos que mantenernos siempre lejos de los que tienen poder en el país, para no quedar pegados”.

Para Rossi “los pobres son los que mejor entenderán la designación de Francisco”. Cuánta gente sencilla lle­na de alegría uno se encuentra por la calle. Cuando se transmitió el acto de inicio del pontificado frente a la catedral, la plaza de mayo estaba desbordante de cristianismo popu­lar. Allí festejaban muchos villeros con banderas, murgas, bailes, imá­genes de la Virgen de Lujan en an­das… Perdámonos en el corazón del pueblo con confianza en el Espíritu y compartamos esa alegría.

Fuente: La revista online de editorial SAN PABLO: www.sanpablo.com.ar/rol/

[Esta es la referencia que consta en el documento PDF que nos llegó por Internet. Pero ATRIO no ha podido encontrar este documento en ese lugar]

Fuente: ATRIO

lunes, 20 de mayo de 2013

¿Qué saben los protestantes realmente sobre Søren Kierkegaard?



Manfred Svensson, autor chileno, destaca algunos de los aspectos del pensador danés que los evangélicos deberían tener en cuenta.

Tiene un apellido difícil de pronunciar, forma parte de los ‘existencialistas’, era de origen danés y fue muy crítico con la iglesia de su país. Estos son algunos de los aspectos más populares que podrían definir al filósofo Søren Kierkegaard. Pero más allá de algunas de sus citas célebres, ¿qué conocen los protestantes del filósofo? Tras celebrarse recientemente el bicentenario de su nacimiento, Manfred Svensson ha explicado a este diario lo que cree que se puede aprender de Kierkegaard, aquí y ahora.

“Hay, obviamente, quienes conocen su nombre, y que saben que se encuentra entre ‘los grandes’. Hay también quienes asocian un par de conceptos con su nombre: ‘angustia’, ‘individualidad’, etc.”, explica Manfred Svensson, Doctor en Filosofía, en respuestas a Protestante Digital.

Pero para la mayoría de cristianos, el filósofo de principios del siglo XIX es más bien un desconocido. Lo que se conoce de su aportación es relativamente poco. “Hay una distancia casi infinita entre eso [conocer algunos datos sobre la vida de Kierkegaard] y verdaderamente leer un libro suyo -¡aunque sea solo uno!- dejándonos impactar por más que frases sueltas”.

Quién tenga interés en profundizar un poco más en las ideas de este cristiano danés atípico, se dará cuenta de que no es fácil catalogar su pensamiento en conceptos básicos. Según Svensson, “Kierkegaard es, en cierto sentido, el Nietzsche cristiano, y eso hace que sea muy difícil nombrar ideas puntuales por las que es importante”. Aunque si algo domina la obra del filósofo es “el modo en que fuerza a decisiones radicales”, una intención que mostró ya al titular su primer gran libro: “O lo uno o lo otro”.

El danés fue polémico, pero buscó mantener siempre una discusión con significado. Presentaba sus ideas de forma contundente, “pero de un modo profundo, sin convertirse en un agitador. Quienes buscan ser ‘radicales’ por lo general son ‘agitadores’, pero en ese desierto la obra de Kierkegaard es un oasis”, cree Svensson.

¿VÍNCULOS CON UNAMUNO?

Definido por muchos como el primer ‘existencialista’, Kierkegaard es comparado con muchos otros pensadores de todo el mundo. Entre ellos, en España, se le ha relacionado con Miguel de Unmauno. ¿Qué tienen en común? Svensson llama la atención sobre el hecho de que “en ‘El sentimiento trágico de la vida’, Unamuno no habla de Kierkegaard como ‘padre’, sino como ‘hermano’: no se trata de una ‘influencia formativa’ sobre Unamuno, pero sí descubrió en Kierkegaard a un espíritu afín”.

Esos puntos en común hacen que “no sea extraño que un lector pueda sentirse atraído porafinidades entre ambos. Pero personalmente creo que el énfasis puesto en la influencia de Kierkegaard -trátese de Unamuno o de la idea de que Kierkegaard sea ‘padre del existencialismo’-, ha entorpecido mucho nuestra lectura de su obra”, opina Svensson.


DESESPERACIÓN QUE LLEVA A LA FE



Kiekegaard vivió una vida corta. Murió con sólo 42 años, y su experiencia estuvo marcada por una gran nube: la desesperación. “La vida entera es una terapia para lo que Kierkegaard llamó ‘la enfermedad mortal’”. Su enfoque estaba al otro extremo de los positivistas, “de quienes nos andan presionando a ser inmediatamente felices”.

Pero pese a su ansiedad constante, sus escritos demuestran que “no fue un autor morboso”. De hecho, la desesperación le acercaba a Dios: “Kierkegaard escribe que ‘la fórmula de la fe’ es idéntica con la ‘fórmula de la salud’, que ‘apoyarse de modo transparente en el Poder que nos fundamenta’ es decisivo para nuestra vida espiritual y psíquica”, explica Svensson.

DIOS COMO PADRE

Llegados a este punto, la pregunta puede ser, ¿cómo veía Kierkegaard a Dios? “Creo que la respuesta más correcta es la sencilla afirmación de que lo veía como Padre. Pero eso no es ninguna trivialidad”. Svensson explica que puede parecer normal ver a Dios como Padre (es uno de los énfasis más claros que hace la Biblia), pero que en el caso del filósofo, su padre “es alguien bastante peculiar, casi extravagante, podríamos decir. Tal vez eso volvió a Kierkegaard particularmente sensible al modo en que Dios se nos presenta en el Antiguo Testamento. Al respecto puede verse, por ejemplo, su discusión sobre el sacrificio de Isaac en ‘Temor y temblor’”.

Los acercamientos a la teología del danés fueron constantes. Pero no fue un teólogo en el sentido tradicional de la palabra. Tampoco un filósofo, tal como definimos el término habitualmente. Svensson cree que es mejor hablar de “un pensador cristiano fuertemente preocupado por la incoherencia entre el cristianismo aburguesado y la radicalidad del mensaje cristiano original”.

“Si algún enemigo tiene Kierkegaard es la mediocridad. Podría aquí poner un ejemplo, tomado de su libro ‘Las obras del amor’. Ahí escribe que según el genuino amor poético, sólo se puede amar a una persona en la vida (Romeo a Julieta, por ejemplo), mientras que según el amor cristiano el deber es de amar a todos. En la ‘cristiandad’ contemporánea, en cambio, poetas y cristianos están de acuerdo en algún punto intermedio: hay que amar ‘bastante’”. Lo cual no es suficiente, criticaría el danés.

CONTRA UNA IGLESIA ACOMODADA

El choque sin contención de Kierkegaard con la iglesia nacional de Dinamarca se dio ya hacia el final de su vida. Las críticas, sin embargo, no se llevaron por delante el respeto a lo que la iglesia representaba. “Creo que la tensión en la que se encuentra salta a la vista si consideramos lo siguiente: Kierkegaard dedicó los dos últimos años de su vida a una campaña panfletaria contra la ‘mundanización’ de la iglesia, y lo hizo de un modo feroz, sin mitigar en nada su severo juicio; pero al mismo tiempo, cuando publicaba sermones propios, los firmaba como escritos ‘sin autoridad’, pues consideraba importante la ordenación de los pastores, y él no era ordenado”, explica Svensson.

“Mirando esos dos polos se puede ver que Kierkegaard es una especie muy particular de “revolucionario”.

ALGO QUE APRENDER: “ESCAPAR A ETIQUETAS”


 
Todos estos equilibrios que se observan en la vida del danés recuerdan de nuevo, la importancia de leer sus obras con atención, para no sacar conclusiones erróneas.

Centrándose concretamente en los protestantes, Svensson considera que “de Kierkegaard podemos aprender la posibilidad de que exista un pensamiento cristiano que sea ‘clásico’ y, sin embargo, no sea ‘tradicional’.Demasiadas veces esas dos cosas se unen, pero en Kierkegaard uno encuentra a alguien que escapa a cualquier etiqueta aunque siga estando profundamente arraigado en el cristianismo”.

Si quiere saber más sobre la figura de Kierkegaard, puede leer el artículo que Manfred Svensson publicó en Protestante Digital el día en el que se cumplían 200 años del nacimiento del pensador: “Kierkegaard: un amante herido habla a la iglesia”. Puede verlo aquí, en el Magacín . Además, Manfred Svensson es autor de “Polemizar, aclarar, edificar. El pensamiento de Søren Kierkegaard” (Clie, 2013). 



Autores: Joel Forster


Energía y la pobreza. No permitan que la primavera vuelva a ser invierno.



Cuando Jorge Bergoglio tomó el nombre de Francisco como Papa, él hizo algo que ningún pontífice ha hecho antes: se colocó en la tradición del Poverello. Es, dice este destacado teólogo, un reto para el sistema romano, en cuanto a la reforma, tanto espiritual e institucional
¿Quién podría haber imaginado lo que ha sucedido en las últimas semanas? Cuando decidí, hace unos meses, a renunciar a todas mis funciones oficiales con ocasión de mis ochenta y cinco años, supuse que en mi vida nunca volvería a ver cumplido el sueño mis décadas de que – después de todos los contratiempos posteriores a la Segunda Concilio Vaticano II – la Iglesia Católica una vez más la experiencia de la clase de rejuvenecimiento que se hizo bajo el Papa Juan XXIII.

Y ahora mi compañero teológica de muchas décadas, Joseph Ratzinger – ambos ahora son 85 – repentinamente anunció su dimisión de su cargo papal efectiva a partir de finales de febrero. Y, el 19 de marzo (su nombre día y mi cumpleaños), un nuevo Papa con el nombre sorprendente y programática Francis asumió este cargo. Ha considerado Jorge Mario Bergoglio por qué el Papa no se ha atrevido a elegir el nombre de Francisco hasta ahora? En cualquier caso, el argentino era consciente de que con el nombre de Francisco estaba conectando a sí mismo con Francisco de Asís – el downshifter del siglo XIII que había sido el amante de la diversión, el hijo terrenal de un rico comerciante textil en Asís hasta la edad de 24, cuando dejó a su familia, la riqueza y la carrera, incluso dando sus ropas espléndidas a su padre Es sorprendente cómo, desde el primer minuto de su toma de posesión, el Papa Francisco escogió un nuevo estilo: a diferencia de su predecesor, que no lleva mitra con oro y joyas, sin capa de armiño recortadas, no hecho a la medida de los zapatos rojos o tocados, utiliza ningún trono magnífico.

Es sorprendente, también, que el nuevo Papa se abstiene deliberadamente de gestos solemnes y la retórica altisonante y habla en el idioma de la gente, como predicadores laicos pueden. Y es asombroso cómo el nuevo Papa enfatiza su humanidad: él pidió las oraciones de la gente antes de que él les dio su bendición, se estableció su propia factura del hotel como todo el mundo, mostró su simpatía a los cardenales en el coche que viaja a su compartida residencia y en la despedida oficial, y el Jueves Santo se lavaron los pies de los presos jóvenes, incluidos los de un joven musulmana.

Este es un Papa que demuestra que es un hombre con los pies en la tierra. Todo esto le hubiera gustado a Francisco de Asís y es lo contrario de lo que el Papa Inocencio III (1198-1216) representó en su tiempo. En 1209, Francis y 11 frailes menores viajó a Roma para exponer ante el Papa Inocencio su corta Regla compuesto enteramente de citas de la Biblia, y para pedir la aprobación papal para su forma de vida, predicación como predicadores laicos “, de acuerdo a la forma . del Santo Evangelio “, y que vive en la pobreza Inocencio III, el duque de Segni, quien sólo tenía 37 años cuando fue elegido Papa, fue un gobernante nato – fue un teólogo educado en París, un abogado astuto, un orador inteligente, un administrador capaz y un diplomático sofisticado. Ningún Papa antes de él o después tenía tanto poder.

La revolución desde arriba iniciado por Gregorio VII en el siglo XI, conocido como la Reforma gregoriana, se terminó por Inocencio. En lugar del título de “Sucesor de San Pedro”, que prefería el título de “Vicario de Cristo”, como el usado por cada obispo o el sacerdote hasta el siglo XII. El Papa, al contrario que en el primer milenio y nunca reconocido en las Iglesias apostólicas de Oriente, desde entonces ha actuado como gobernante absoluto, legislador y juez de la cristiandad – hasta hoy. Pero el triunfo pontificado de Inocencio III demostrado ser no sólo el punto más alto del papado, sino también el punto de inflexión. Ya en su momento, había signos de decadencia que, en parte, hasta en nuestro propio tiempo, se han mantenido las características del sistema Curia romana: el nepotismo y el favoritismo otorgado a los familiares, la codicia, la corrupción y las transacciones financieras dudosas. A finales del siglo XII, sin embargo, poderosos penitentes y mendicante movimientos no conformistas, como los cátaros y valdenses, fueron surgiendo.

Pero los papas y obispos actuando contra estas corrientes peligrosas al prohibir la predicación laica, condenando “herejes” por la Inquisición e incluso por las cruzadas albigenses. Sin embargo, fue el propio Inocencio III que intentó integrarse en la Iglesia Evangélica, las órdenes mendicantes apostólicas durante toda la erradicación campañas contra los “herejes” obstinados como los cátaros. Incluso Innocent sabían que se necesitaba una reforma urgente de la Iglesia, y fue de esta reforma que él llama el Cuarto Concilio de Letrán. Así que después de una larga exhortación, dio Francisco de Asís permiso para predicar. En cuanto al ideal de pobreza absoluta como es requerido por la Regla, el Papa primero trató de conocer la voluntad de Dios en la oración. Sobre la base de un sueño en el que un miembro pequeño, insignificante, de un orden salvó a la Basílica de Letrán papal se colapse – por lo que se le dijo – el papa finalmente permitió la Regla de San Francisco de Asís.

Dejó que esto sea conocido en el consistorio de cardenales, pero nunca se había comprometido con el papel. De hecho, Francisco de Asís representó la alternativa al sistema romano. ¿Qué hubiera pasado si Inocencio y sus secuaces habían vuelto a tomar en serio el Evangelio? Incluso si la hubieran conocido espiritualmente en vez de literalmente, demandas evangélicas de Francisco significaba – y todavía significa – un inmenso desafío para el sistema de poder que se hizo cargo de la causa de Cristo en Roma desde el siglo XI centralizado, legalizado, politizado y clericalised. Inocencio III era probablemente el único Papa que, debido a sus inusuales características, podrían haber dirigido la Iglesia a lo largo de un camino completamente diferente, y esto habría salvado a los pontificados de los siglos XIV y XV cisma y el exilio, y la Iglesia en el siglo XVI la Reforma Protestante.

Obviamente, esto habría significado un cambio de paradigma para la Iglesia católica en el siglo XIII, un cambio que, en lugar de dividir la Iglesia se ha renovado, y al mismo tiempo se reconcilian las Iglesias de Oriente y Occidente. Así, la primera cristiana de base preocupaciones de Francisco de Asís se mantienen aún hoy las preguntas de la Iglesia Católica y ahora por un Papa que, con indicación de sus intenciones, se ha llamado a sí mismo Francis. Se trata sobre todo de las tres preocupaciones básicas del ideal franciscano, que tiene que ser tomado en serio hoy en día: se trata de paupertas o la pobreza, sobre umilitas o la humildad, y sobre simplicitas o simplicidad. Esto probablemente explica por qué ningún Papa anterior se ha atrevido a dar el nombre de Francisco: Las expectativas parecen ser demasiado alto Esto plantea una segunda pregunta: ¿Qué significa para un Papa hoy si va a poder toma el nombre de Francis? Por supuesto, el personaje de Francisco de Asís no debe ser idealizada – que podría ser una sola mente y excéntrico, y él tenía sus debilidades, también. No es la norma absoluta.

Pero sus preocupaciones cristianas deben ser tomadas en serio, aunque no tienen por qué aplicarse literalmente, sino traducirse en tiempos modernos por el Papa y la Iglesia, paupertas, o la pobreza: La Iglesia en el espíritu de Inocencio III significó una Iglesia de la riqueza, pompa y circunstancia, la codicia y el escándalo financiero. Por el contrario, una Iglesia en el espíritu de Francisco significa una Iglesia de políticas financieras transparentes y modesta frugalidad. Una Iglesia que se ocupa sobre todo de los pobres, los débiles, los marginados. Una Iglesia que no se acumule riqueza y el capital, sino que combate activamente la pobreza y que ofrece a sus empleados condiciones de trabajo ejemplares. Humilitas o humildad: La Iglesia en el espíritu del Papa Inocencio significa una Iglesia de poder y dominación, la burocracia y la discriminación, la represión y la Inquisición.

Por el contrario, una Iglesia en el espíritu de Francisco significa una Iglesia de la humanidad, el diálogo, la hermandad, y la hospitalidad de los no conformistas demasiado, sino que significa el servicio sin pretensiones de sus dirigentes y la solidaridad social, una comunidad que no excluye nuevos religiosos las fuerzas y las ideas de la Iglesia, sino que les permite florecer. Simplicitas o simplicidad: La Iglesia en el espíritu del Papa Inocencio significa una Iglesia de inmovilidad dogmática, la censura moralista y cobertura legal, una Iglesia de la ley canónica que regula todo, una Iglesia de omnisciente escolar y de miedo. Por el contrario, una Iglesia en el espíritu de Francisco de Asís significa una Iglesia de la Buena Noticia y de la alegría, una teología basada puramente en el Evangelio, una Iglesia que escucha a la gente en lugar de adoctrinar desde lo alto, una Iglesia que no sólo enseñan pero siempre se entera de nuevo. A la luz de las preocupaciones y planteamientos de Francisco de Asís, las opciones y las políticas básicas se pueden formular hoy para una Iglesia Católica cuya fachada todavía brilla en las grandes ocasiones romanos, pero cuya estructura interna demuestra ser podrido y frágil la vida cotidiana de las parroquias en muchos países, por lo que muchas personas han dejado, en espíritu y con frecuencia también en los hechos.

Aunque ninguna persona razonable esperar que todas las reformas se pueden efectuar por un hombre durante la noche, un cambio sería posible en cinco año: esto fue demostrado por el Lorraine Papa León IX (1049-1054), quien preparó las reformas de Gregorio VII, y en el siglo XX por el italiano Juan XXIII (1958-1963), quien llamó el Concilio Vaticano II. Pero hoy, la dirección debería quedar claro una vez más: no es una restauración a los tiempos pre-consejo, ya que había bajo el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI, sino que considera, planeado y bien comunicada medidas para reformar en la línea del Concilio Vaticano II . Pero no la reforma de la Iglesia encontrarse con una oposición seria? Sin duda, el Papa Francis despertará poderosa hostilidad, sobre todo en el centro neurálgico de la Curia Romana, la oposición, que es difícil de soportar. Los que están en el poder en el Vaticano no son propensos a abandonar el poder que ha acumulado desde la Edad Media. Francisco de Asís también experimentaron la fuerza de tales presiones curia. Él, que quería liberarse de todo lo que por vivir en la pobreza, se aferraba cada vez más a “la Santa Madre Iglesia”. En lugar de estar en confrontación con la jerarquía, que quería ser obediente al Papa ya la Curia, que viven en la imitación de Jesús en una vida de pobreza, en la predicación laica.

Él y sus seguidores, incluso había tonsurado mismos con el fin de entrar en el estado clerical. De hecho, esto hizo que la predicación más fácil, pero por el otro, alentó a la clericalización de la joven comunidad que incluía cada vez más sacerdotes. Así que no es sorprendente que la comunidad franciscana se hizo cada vez más integrada en el sistema romano. Francis últimos años se vieron ensombrecidos por las tensiones entre los ideales originales de los seguidores de Jesús y la adaptación de su comunidad con el tipo existente de la vida monástica. El 3 de octubre 1226, sólo 44 años de edad, Francisco murió tan pobre como había vivido. A tan solo 10 años antes, el Papa Inocencio III murió completamente inesperadamente a la edad de 56 años, un año después del Cuarto Concilio de Letrán. El 16 de junio 1216, se encontró el cuerpo de Inocencio en la catedral de Perugia: este Papa que había conocido a la forma de aumentar el poder, la propiedad y la riqueza de la Santa Sede como ningún otro antes de él fue encontrado abandonado por todos, completamente desnudo, despojado de su servidores propios.

Era como trompeta señalización de llamada la transición de la dominación del mundo papal a la impotencia papal: en el comienzo del siglo XIII hubo Inocencio III reinando en gloria, al final del siglo, no fue el megalómano Bonifacio VIII (1294-1303) detenidos por los franceses; y luego el de 70 años de largo exilio en Aviñón y el Cisma de Occidente, con dos y finalmente tres papas apenas dos décadas después de la muerte de Francisco, el movimiento franciscano se extiende rápidamente en Italia parecían estar casi completamente domesticado por los romanos Iglesia de modo que se convirtió rápidamente en un orden normal al servicio de la política papal, e incluso se convirtió en una herramienta de la Inquisición. Si, entonces, era posible que Francisco de Asís y sus seguidores fueron finalmente domesticados por el sistema romano, entonces, evidentemente, no se puede excluir que un Papa Francisco también podría quedar atrapado en el sistema romano, que se supone que debe ser reformado. Papa Francisco: ¿una paradoja? ¿Es posible que un Papa y Francisco, obviamente contrarios, nunca puedan reconciliarse? Sólo por un evangélicamente mente reformar Papa.

Para concluir, tengo una última pregunta: ¿qué se debe hacer si se desvanecieron las expectativas de la reforma? El tiempo ha pasado, cuando el Papa y los obispos podían confiar en la obediencia de los fieles. Un cierto misticismo de la obediencia también fue introducido por la reforma gregoriana del siglo XI: obedecer a Dios significa obedecer a la Iglesia y que significa obedecer al Papa, y viceversa. Desde entonces, se ha inculcado a los católicos que la obediencia de todos los cristianos a que el Papa es una virtud cardinal, mandar y hacer cumplir la obediencia – por cualquier medio – se ha convertido en el estilo romano. Pero la ecuación medieval de la “obediencia a Dios = a = la Iglesia al Papa” contradice claramente la palabra de Pedro y los otros apóstoles ante el Consejo Superior de Jerusalén: “el hombre debe obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Debemos entonces de ninguna manera caer en la aceptación resignada. En cambio, ante la falta de impulso a la reforma de la jerarquía, hay que pasar a la ofensiva, al presionar por la reforma de abajo hacia arriba. Si el Papa con fuerza a Francisco reformas, se encontrará con que tiene la amplia aprobación de la gente más allá de la Iglesia Católica. Sin embargo, si se permite que las cosas sigan como están, sin borrar el atolladero de las reformas actualmente en curso, como el de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas, la llamada de “¡La hora de ultraje! ¡Indignez-vous! “, Sonará cada vez más en la Iglesia Católica, lo que provocó reformas desde abajo hacia arriba. Estos se aplicarían sin la aprobación de la jerarquía y con frecuencia, incluso a pesar de los intentos de la jerarquía de elusión.

En el peor de los casos – como he escrito antes de la elección papal reciente -. la Iglesia Católica va a experimentar una nueva edad de hielo en lugar de un resorte y se correría el riesgo de disminución en una secta grande apenas relevante.

domingo, 19 de mayo de 2013

Pentecostés, un “viento recio” que conmueve el mundo.



por Ignacio Simal Camps
El brutal recorte de gastos sociales por parte de los gobiernos europeos para reducir el déficit económico en el que se ven envueltos es un signo de los tiempos que corren. Austeridad es la receta. Atrás van quedando todas la conquistas, en ocasiones conseguidas con sangre, de los trabajadores y trabajadoras europeos. Ellos son los que más sufren las consecuencias de una crisis que no han creado, mientras que sus artífices se marchan “de rositas” empecinados en seguir manteniendo un modelo de sociedad que tan buenos dividendos les sigue dando.
No solamente Europa sufre las consecuencias de la crisis que se desató hace unos años.  Existen otros pueblos y naciones que la sufren desde hace siglos –de los que Europa se ha nutrido y se sigue nutriendo- y que ahora todavía ven más agravada, si cabe, su situación.
El escenario mundial en el que a los ciudadanos y ciudadanas de a pie sólo se nos permite ser figurantes, está necesitado de un cambio radical. A muchos no nos gusta el escenario social ni la obra que en él se está representando. Tampoco nos gusta el guión que los sabios han escrito, ni los protagonistas que lo interpretan.
El escenario necesita la visita de un viento recio que  haga volar el decorado, los papeles donde el guión está escrito, guionistas, directores y protagonistas principales de la obra que hasta ahora se ha estado representando. Un viento recio que nos traiga un mundo nuevo, un modelo social nuevo, un guión nuevo donde no existan figurantes, sino que todos sus actores tengan un papel protagonista.
Y de ello nos habla la fiesta cristiana de Pentecostés. La historia de un puñado de hombres y mujeres que sintieron como el viento recio del Espíritu de Dios trastocaba su mundo.  Un viento recio cuyo objetivo era el cambio de un escenario social donde los pobres, como siempre, eran mayoría. Un cambio que suponía que sus jóvenes fueran visionarios, que tanto mujeres como hombres fueran profetas de la esperanza y que sus ancianos y ancianas soñaran sueños benefactores que ahuyentaran sus pesadillas.  Un viento del Espíritu creador de espacios de libertad y de fraternidad para todos, sin exclusiones.
Cuando recordamos Pentecostés no debemos quedarnos con las señales y prodigios que la narración lucana registra. Cuando recordamos Pentecostés no debemos quedarnos, con todo lo importante que es, con los contenidos teológicos de la predicación petrina. Cuando recordamos Pentecostés debemos quedarnos con sus resultados.
Y ¿cuáles fueron los resultados? Muy sencillo de explicar. Mediante la experiencia de Pentecostés muchos hombres y mujeres cayeron en la cuenta (arrepentimiento) que su modelo social y religioso era perverso y que debían crear otro. Un modelo social que se entendiera como un espacio de salvación de la inclemencia social que les azotaba. Un modelo social nuevo que se iniciaba desde la base social y no desde el palacio de los poderosos. Un modelo social entendido como germen de transformación universal.
El arrepentimiento producido por el viento recio del Espíritu les condujo a otro escenario social: “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.  Y perseverando unánimes en el templo, y partiendo el pan en las casas,  comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo” (Hch. 2:44-47).
Califiquemos, si queremos, la descripción lucana de idealización de la primera comunidad cristiana. Digamos, si así lo deseamos, que aquellos hombres y mujeres pecaron de excesiva ingenuidad. Defendámonos de Pentecostés con uñas y dientes, pero con ello perderemos la posibilidad de construir, por el poder del Espíritu, un mundo nuevo. Continuemos inyectando botox y practicando diferentes liftings al modelo socioeconómico en el que nos movemos, pero con ello solo lograremos enmascarar la perversidad del sistema. Al final seguiremos sufriendo el mismo escenario, el mismo guión… y las mayorías interpretarán su papel de figurantes silenciosos en el teatro del mundo.
Pentecostés nos convoca a soñar sueños, a ser profetas, a crear realidades sociales alternativas… Pentecostés nos convoca a adherirnos al sueño de aquel profeta hebreo que vislumbró un mundo donde no existía más llanto, ni clamor, ni dolor (Apo. 21:4).  A través de Pentecostés, los cristianos y cristianas, confesamos que Jesús resucitó, y derramó –y sigue derramando- el Espíritu de Dios sobre toda carne a fin de crear un mundo donde reine la justicia.
¡Feliz y esperanzado Pentecostés!

Autor/a: Ignacio Simal Camps


Ignacio Simal es pastor de la Església Evangèlica de Catalunya - Iglesia Evangélica Española en la Església Evangèlica Betel (Orient,28; Hospitalet, Barcelona). Es Presidente de la asociación Ateneo Teológico. Fundó Lupa Protestante en el año 2005. Hasta el mes de julio del año 2012 fue su director. Presidente de la Mesa de la Església Evangèlica de Catalunya - IEE. Es miembro de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, y del Fòrum Català de Teologia i Alliberament.


    sábado, 18 de mayo de 2013

    Responsabilidad ante el futuro de la especie humana.




    por Leo Boff

    Con un voto unánime, el 22 de abril de 2009, la ONU dio la bienvenida a la idea, propuesta siempre por las naciones indígenas y siempre relegada, de que la Tierra es Madre. Por lo tanto, se le debe el mismo respeto, la misma veneración y el mismo cuidado que dedicamos a nuestras madres. A partir de ahora, cada 22 de abril no sólo es el Día de la Tierra, sino el Día de la Madre Tierra. Este reconocimiento conlleva importantes consecuencias. La más inmediata es que la Tierra viva es titular de derechos. Y no sólo ella, sino también todos los seres orgánicos e inorgánicos que la componen son, cada uno a su manera, también titulares de derechos. Es decir, cada ser tiene un valor intrínseco, como se subraya en la Carta de la Tierra, independientemente del uso o no uso que hagamos de él. Tiene el derecho de existir y a seguir existiendo en este planeta y a no ser maltratado o eliminado.


    Esta aceptación del concepto de Madre Tierra viene a cumplir lo que ya en los años 20 del siglo pasado el geoquímico ruso Vladimir Vernadsky (1983-1945), creador del concepto de la biosfera (el nombre fue acuñado por el geólogo austriaco Eduard Suess (1831-1914) ) llamaba ecología global, en el sentido de la ecología del globo terrestre como un todo. Conocemos la ecología ambiental, la político-social y la mental. Faltaba una ecología global de la Tierra tomada como una compleja unidad total. Siguiendo al geoquímico ruso, James Lovelock recientemente, con nuevos datos empíricos, ha presentado la hipótesis de Gaia, aceptada en la actualidad como teoría científica: la Tierra aparece efectivamente como un superorganismo vivo que se autorregula, tesis sostenida por la teoría de sistemas, la de la cibernética y por los biólogos chilenos Maturana y Varela.

    Vernadsky entendía la biosfera como esa finísima capa que rodea la tierra, una especie de tela sutil indivisible que capta las radiaciones del cosmos y de la propia Tierra y los transforma en energía terrestre altamente activa. Aquí se realiza la vida. En ese todo se encuentra la multiplicidad de los seres en simbiosis entre sí, siempre interdependientes, de forma que todos se autoayudan para existir, persistir y coevolucionar. La especie humana es una parte de este todo terrestre, la parte que piensa, ama, interviene y construye civilizaciones.

    La especie humana tiene una singularidad en el conjunto de los seres: tiene la responsabilidad ética de cuidar, mantener las condiciones que garanticen la sostenibilidad del todo.

    Como describimos en el artículo anterior, vivimos en gravísimo riesgo de destruir la especie humana y todo el proyecto planetario. Fundamos, como afirman algunos científicos, el antropoceno, una nueva era geológica con altísimo poder destructivo, resultado de siglos pasados de un desajuste perverso del equilibrio del sistema-Tierra. ¿Cómo hacer frente a esta nueva situación que nunca ha ocurrido de manera global?

    Personalmente hemos trabajado los paradigmas de la sostenibilidad y el cuidado como una relación de amistad y de cooperación con la naturaleza. A continuación presentamos brevemente un complemento necesario: la ética de la responsabilidad del filósofo alemán Hans Jonas (1903-1993) con su conocido principio de responsabilidad, seguido del Principio de la Vida.

    Jonas parte de la triste verificación de que el diseño de la tecno-ciencia ha vuelto a la naturaleza muy vulnerable hasta el punto de no ser imposible la desaparición de la especie humana. De ahí surge la responsabilidad humana, formulada en este imperativo: actúa de tal manera que los efectos de tus acciones no destruyan la posibilidad de vida futura.

    Jonas trabaja también con otra categoría que debe entenderse bien para no provocar un punto muerto: el terror y el miedo (Furcht). El miedo tiene aquí un significado elemental, el miedo que nos lleva instintivamente a preservar la vida y la de toda la especie. Existe el temor de que efectivamente se desencadene un proceso imparable de destrucción en masa, con los medios que no teníamos miedo de construir y que, ahora, tenemos fundado temor de que en realidad pueden destruirnos a todos. De ahí nace la responsabilidad ante las nuevas tecno-ciencias como la biotecnología y la nanotecnología, cuya capacidad de destrucción es inconcebible. Tenemos realmente que responsabilizarnos del futuro de la humanidad por miedo y más aún por amor a nuestra propia vida.


    Fuente: Koinonia