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jueves, 4 de julio de 2019

La era de los troles y los acosadores llorones.




Columnas de Opinión de The New York Times en Español 

A lo largo de los últimos años, las tasas de suicidios entre adolescentes han aumentado terriblemente. Los índices de depresión están incrementando y la salud mental en general en Estados Unidos se está deteriorando. ¿Qué está pasando?

Mi respuesta comienza con la tecnología, pero en realidad se trata del tipo de conciencia que induce la vida en línea.

Cuando los estilos de comunicación cambian, también lo hace la gente. En 1982, el académico Walter Ong describió la manera en que, hace siglos, un cambio de la cultura oral a la impresa transformó la conciencia humana. Alguna vez, la narrativa era una experiencia compartida, con énfasis en los proverbios, las parábolas y los mitos. Con el inicio de la prensa se convirtió en una experiencia más privada y el contenido de esa narrativa, más realista y lineal.

Como lo argumenta L. M. Sacasas en la edición más reciente de The New Atlantis, el cambio de la comunicación impresa a la electrónica está demostrando ser trascendental de manera parecida. Yo diría que la gran diferencia es esta: la atención y el afecto han pasado de ser vínculos privados a productos públicamente comerciables.

Es decir, hasta hace poco, la mayor parte de la atención que recibía una persona provenía de la familia y los amigos, y era bastante estable. Pero ahora, la mayor parte de la atención que recibe una persona puede provenir de muy lejos y es tremendamente volátil.

A veces tu publicación en línea puede volverse viral y ser admirada o ridiculizada de manera masiva, mientras que en otras ocasiones tu publicación puede dejarte solo y completamente ignorado. La comunicación en sí, que alguna vez fue en gran medida colaborativa, ahora a menudo es competitiva, con pujas para obtener afecto y atención. También es más manipuladora, con gestos diseñados para generar una respuesta.

Es más probable que la gente atrincherada en las redes sociales esté siempre en alerta: ¿cómo van mis índices de audiencia en este momento? También es más probable que sientan que la cantidad de atención que están recibiendo es inadecuada.

Como lo dijo David Foster Wallace en ese famoso discurso de graduación de Kenyon, si orientas tu vida hacia el dinero, jamás sentirás que tienes lo suficiente. De igual manera, si orientas tu vida hacia la atención, siempre te sentirás menospreciado; siempre te sentirás emocionalmente inseguro.

Los nuevos tipos sociales surgen en un régimen de comunicación como ese. El nuevo tipo más prominente es el trol y, de hecho, los estadounidenses han elegido a un trol como presidente.

Los troles buscan atención tratando de hacer que los demás se sientan mal. Los estudios de la gente que se dedica a trolear hallan que tienen puntajes altos en medidas de psicopatía, sadismo y narcisismo. Los medios en línea no los han vuelto despiadados; simplemente lo son: internet les ha dado una plataforma para usar ese salvajismo en todo su esplendor.

Los troles también tienen altos puntajes de empatía cognitiva. Intelectualmente, entienden las emociones de la gente y cómo hacerla sufrir. Sin embargo, califican más bajo en la empatía afectiva. No sienten el dolor de los demás, así que, cuando te lastiman, no les importa.

El troleo es una manera muy efectiva de generar atención en una economía competitiva y volátil de la atención. Es una manera de sentirse virtuoso e importante, sobre todo si afirmas estar troleando en nombre de algún grupo marginado.

Otro tipo prominente de personalidad en esta economía es el acosador llorón. Esta es la persona que toma su dolor y victimización y los utiliza para asegurarse de que todas las conversaciones giren en torno a sí mismo. “Esta es la era del acosador llorón, un híbrido horrendo de víctima y vencedor, llorón y atacante”, escribió Julie Burchill en The Spectator hace algunos años.

El acosador llorón comienza con un trauma genuino. Aquel suceso terrible que sucedió naturalmente hace que el acosador llorón se sienta poco seguro, en estado de alerta y cohibido a tal punto que está absorto en sí mismo. El trauma hace que esa persona esté preocupada de manera intensa por su autoimagen.

El problema proviene de la necesidad subsecuente de controlar cualquier situación, de no ser capaz de ver el panorama completo, la tendencia a reaccionar violentamente por miedo y furia como una manera de fijar la atención en sí mismo y anular a los demás. Este tipo de comportamiento está en el núcleo de muchos de los casos de cierres de plataformas y escándalos de censura en los campus.

El troleo, el ciberacoso y otras tácticas para llamar la atención surgen de un sentimiento de debilidad y fomentan un entorno que causa más dolor, en el que no es seguro dirigir con vulnerabilidad ni probar ideas ni hacer las cosas que generan compañerismo genuino.


El internet se ha convertido en un lugar en el que la gente se comunica con base en su ego competitivo: soy más fabuloso que tú (gran parte de esto se vive en Instagram). Eres más tonto que yo (gran parte de esto se vive en Twitter). No es un lugar donde la gente comparta información con el corazón y el alma.

Desde luego, es más probable que la gente involucrada en ese tipo de entorno se sienta deprimida, y sufra de problemas de salud mental. Claro, es más probable que vean las relaciones humanas a través de la óptica del abusador y la víctima, y que sean extremadamente sensibles a cualquier desequilibrio de poder. Imagina que tienes 17 años y que unas personas que apenas conoces están diciendo cosas amables o desagradables acerca de ti, alguien que aún no se ha creado una identidad. Eso genera ansiedad existencial y, por lo tanto, fanatismo.

Dos palabras nos acechan en este momento: trauma y equidad. El trauma es vivir con las consecuencias de un suceso negativo o, lo más importante: no tener un lugar adonde ir para sanar las consecuencias porque la conversación pública no es segura. La equidad es el sueño de un mundo en el que a todos les den el mismo nivel de atención y dignidad. El sueño aún es posible, pero se está desvaneciendo con cada ataque despiadado que se asesta en su nombre.

Fuente: nytimes.com


jueves, 11 de julio de 2013

Suicidio: la epidemia que reta a la sociedad actual.


En el mundo se suicidan 2700 personas al día y 54.000 lo intentan, “cifras que superan a la suma de las víctimas mortales de todas las guerras y homicidios que se producen en el planeta” informaba el programa Documentos TV.

A pesar de que hay tantos casos, el suicidio es un tema tabú que los medios silencian por el llamado “efecto imitación”. Los familiares y personas que rodean a este problema no hablan de ello, pero muchos profesionales están trabajando para que esto cambie y poder dar la vuelta a las estadísticas.

Carmen Tejedor, psiquiatra, lleva más de 30 años investigando el suicidio. En 2006 implantó un programa que redujo en un 23% el reintento de suicidio en sus pacientes. Tejedor definía al suicida como aquel que “quiere poner fin a una situación que considera intolerable. Su sufrimiento puede estar causado por varios motivos: sentirse maltratado por la sociedad, anticipar desgracias, o el grupo más numeroso, el que quiere poner fin a su sufrimiento”.

LAS CAUSAS

El 90% de los suicidios están vinculados a una enfermedad mental, aunque los profesionales advierten que también hay otros factores de riesgo como las adicciones al alcohol y las drogas o las alteraciones afectivas.

El psicólogo Esteban Figueirido afirmaba para este periódico acerca de ese 10% que no está vinculado con las enfermedades mentales: “Lo que más llama la atención es que una persona sin patología psiquiátrica se suicide. Aunque la realidad es que la persona, en el momento en que se suicida suele encontrarse en un estancamiento o deterioro psicológico importante”.

“Por la causa que sea, el afectado se encuentra en desequilibrio y el trasfondo es la desesperanza y la desesperación, entendiendo que quitarse la vida, para él o para ella, es el único camino que puede aliviar su dolor o resolver la situación en la que se encuentra. Así que esa decisión no es por enajenamiento mental, ni por un mero impulso, sino por ser la conclusión ‘racional’ a la que llega la persona”, explica Figueirido, presidente del Grupo de Psicólogos Evangélicos en España.

La doctora Tejedor afirmaba también que hay diferencias evidentes entre hombres y mujeres: “Las mujeres intentan suicidarse tres veces más que los hombres, sin embargo los hombres son los que finalmente consumen el suicidio más que las mujeres”, sigue explicando la doctora.

SE PUEDE PREVENIR

La buena noticia es que si este problema se reconoce como tal y deja de silenciarse, puede detectarse y trabajar con ello de forma más efectiva, provocando así que el número de personas que deciden quitarse la vida en nuestro país disminuya considerablemente.

El suicidio se puede prevenir. En España no existe un plan global de prevención de suicidio y cada hospital desarrolla cada plan de actuación.

Pese a que algunos familiares afectados por este problema creen que las ayudas son insuficientes o erróneas, profesionales del sector afirman que “el 70% de los reintentos de suicidio constituyen a todos aquellos que no hemos conseguido vincular a estos servicios de ayuda, por tanto tenemos un programa bastante eficaz”.

LOS MÁS AFECTADOS

Los adolescentes y los mayores de 65 años presentan la mayor tasa de suicidio consumado. En el caso de los mayores de 65 años, suele verse conectado con la soledad o enfermedad.

“Cuando una persona mayor dice ‘yo ya he hecho lo que tenía que hacer en la vida, soy una carga, por eso voy a suicidarme’, esta lucidez está tan desprovista de vida que es realmente muy poco libre”, dice Tejedor.

En el caso de los adolescentes esto sucede porque suelen tener más dificultades en la toma de decisiones. “Si les dotamos para aprender a dar múltiples soluciones posibles a un problema, seguramente no se planteen el suicidio como una opción”, explicaba Joaquim Puntí, psicólogo clínico juvenil.

El tener unas expectativas altas sobre algo concreto puede generarles un malestar emocional. Si a esto añadimos que el adolescente es alguien de carácter impulsivo y le sumamos una baja tolerancia a la frustración, empezará a realizar conductas negativas. Sin embargo, si a esta persona se le enseña que tiene más alternativas y opciones se puede reducir el riesgo de suicidio. “La idea es que los adolescentes se sientan más competentes a la hora de tomar decisiones.”

LA SITUACIÓN EN ESPAÑA

Se considera que España tiene una tasa baja de suicidios. Sin embargo se cree que nuestro sistema de registros no es totalmente fiable: “Los suicidios en España se contabilizan a través del INE. Lo que ocurre es que muchas muertes que se cuentan como por accidentes de tráfico u ahogamiento son encubiertas cuando realmente ha habido un suicidio detrás. Si no hay una nota de despedida o alguien que haya visto el suicidio, se dictamina que es un accidente”, explica Javier Jiménez, psicólogo clínico.

Un dato alarmante, que explica el periodista y escritor Álvaro Colomer, es que tendemos a pensar que en los países escandinavos, el número de suicidios es mucho mayor que en un país como España. Sin embargo, “lo que se sabe es que en estos países las estadísticas son mejores y desde el principio se registran las muertes por suicidio como tal”.

LOS DESAHUCIOS

La oleada de desahucios en nuestro país está provocando una desesperación tal, que muchos son ya los afectados que han decidido quitarse la vida ante esta situación. Según informa la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), los suicidios por causa de los desahucios no se contabilizan de forma correcta y los medios de comunicación no quieren informar de ello.

Aún así, se estima que actualmente, el 34% de los suicidios que se dan en España provienen por casos de personas que han sido desahuciadas.Uno de los últimos casos fue el de una pareja de jubilados de Mallorca el pasado mes de febrero, que se suicidaba tras haber recibido el aviso de desalojar su casa.

MANTENER LA ESPERANZA

Esteban Figueirido, psicólogo, afirmaba acerca del suicidio para Protestante Digital: “A mucha gente se le pasa por la cabeza, otros tienen intentos y algunos lo consiguen. Aunque no es una problemática nueva, es cierto que la situación económica que vivimos con todas sus consecuencias, hace que se vea el suicidio como una manera de salir de una situación insostenible”.

Sin embargo, el suicidio no sólo acontece por nuestra situación de crisis actual: “No creo que sea la solución de raíz, decir que si restauramos nuestra situación económica haremos desaparecer o disminuir esa problemática. El problema tiene más fondo. Principalmente lo que las personas necesitan para no desear y menos ejecutar un suicidio, es tener esperanza”.



Autores: Vanesa Moreno

Fuentes: Documentos TV, Protestante Digital

Editado por: Protestante Digital 2013

jueves, 15 de noviembre de 2012

Española vende órganos para pagar su casa.



La Jornada 12/11/2012

Madrid, 11 de noviembre. Una española de 44 años asegura haber puesto a la venta todos sus órganos no vitales para pagar una vivienda y mantener a su hija, en una entrevista divulgada este domingo.

"Comencé vendiendo un riñón, ahora también vendo las córneas, uno de los pulmones y un pedazo del hígado, y los vendo por pura desesperación”, afirma la mujer, cuya identidad no se divulgó, en una entrevista de vídeo difundida en la página web del diario El Mundo.

En tanto, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) español respaldará a todos los agentes que por problemas de concienciase nieguen a participar en la expulsión de familias endeudadas de sus hogares, afirmó su responsable, en un contexto de creciente rechazo a esta práctica.

Según El Mundo, la mujer, que no ha recibido aún ninguna oferta, contactó con una doctora de Melilla, enclave español en el norte de África, que la está ayudando a gestionar las posibles demandas que puedan surgir y la extracción de las partes que vaya a vender.

El diario señala que en España es prácticamente imposible realizar una extracción de un órgano y un posterior transplante sin que las autoridades competentes tengan conocimiento y la mujer podría enfrentar 12 años de cárcel por tráfico ilegal de órganos.

La presión social contra los desahucios se ha intensificado en los últimos días, tras un segundo caso de suicidio, ante la reunión clave que celebrarán el PP y el PSOE para intentar alcanzar un acuerdo político que cambie la ley hipotecaria y paralice los desalojos que han arrojado a la calle a cientos de miles de familias.

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Fuente: Chacatorex