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lunes, 6 de abril de 2020

Venezuela enfrenta dos virus.


El dirigente opositor venezolano, refugiado desde abril de 2019 en la Embajada de España en Caracas, plantea en esta tribuna, la primera que escribe desde entonces, una propuesta a todos los sectores políticos para salir de la grave crisis por la que atraviesa el país

LEOPOLDO LÓPEZ MENDOZA

El esfuerzo por afrontar la crisis del Covid-19 en Venezuela es inseparable de la lucha en contra de la dictadura. No son, como intenta promover el régimen, ámbitos que puedan resolverse separadamente. Ni se podría, tampoco, entregar recursos financieros o de otra índole, a un dictador que roba todo cuanto encuentra a su paso: un poder que ha demostrado su naturaleza delincuente.

No es posible enfrentar la pandemia sin enfrentar al dictador. Y ello, en lo esencial, porque la responsabilidad absoluta de la debacle venezolana es de Nicolás Maduro. A esta hora, cuando los contagios avanzan en todo el país, la dictadura y la pandemia constituyen para los demócratas un único y simultáneo objetivo.

Tanto los sistemas de salud como los servicios públicos y la industria petrolera han sido destruidos y saqueados por el régimen. El país, que por su población debería contar con, al menos, 100.000 camas hospitalarias, no alcanza las 15.000. Es decir, la capacidad está hoy muy por debajo del 20% mínimo necesario. Más alarmante aun, es el dato de la disponibilidad de UCI con respiradores mecánicos: solo 84 en el sector publico y 120 en el privado. Apenas 200 unidades para responder a una enfermedad que ataca el funcionamiento de los pulmones y que si llegara a afectar a la mitad de la población como se estima en la mayoría de los países, se requerirán al menos 150.000 atenciones en cuidados intensivos.

La narco-dictadura ha convertido la pandemia en su escudo humano

Las denuncias y testimonios de médicos, paramédicos, sindicatos y usuarios de los hospitales son unánimes: el sistema hospitalario venezolano está en ruinas. Muchos no tienen agua -léase bien: hospitales sin agua-, el más elemental e imprescindible recurso para la acción sanitaria y el insumo básico para la recomendación elemental: lavarse las manos. En la mayoría son recurrentes los fallos del servicio eléctrico -léase bien: hospitales sin energía eléctrica-. Todos, absolutamente todos, carecen de los insumos mínimos básicos para atender a los pacientes y para proteger a los profesionales de salud. No hay batas, gorros, guantes, mascarillas, provisiones de alcohol, jabón y demás artículos para evitar la multiplicación acelerada de los contagios. No hay medicamentos -léase bien: hospitales sin medicamentos-. No hay desinfectantes. El único recurso con el que cuentan, es la voluntad de los trabajadores de la salud, que ahora mismo se preguntan cómo harán para salvar las vidas de los enfermos, cuando la mayoría tiene dificultad para llegar a su centro de salud por la falta de combustible que ha paralizado al país durante los últimos días. Han sido las políticas encabezadas por Maduro las que han creado esta hecatombe.

La preocupación que me impulsa a escribir este artículo no se origina solo en la catástrofe del sistema público de salud. En el centro de nuestra angustia está el crecimiento de la precariedad, el cada más acusado deterioro de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los venezolanos. Tenemos los demócratas de Venezuela y del mundo, que pulsar el botón de alarma, cuando leemos que menos del 7% de la población dispone de agua potable constante, y que casi el 18% no la recibe nunca. Hay que pulsar el botón de alarma cuando leemos que menos del 10% recibe un servicio eléctrico constante. Hay que levantar la voz en todos los escenarios, para decir que solo el 6% de la población tiene acceso garantizado a los alimentos necesarios para vivir. Hay que hacer lo indecible para llamar la atención del mundo, para advertir que, ahora mismo, menos del 1% tiene acceso al combustible. Lo repito: la responsabilidad exclusiva de la casi inexistencia de servicios públicos y de combustibles es del dictador.
Debemos actuar sin demoras para evitar que la enfermedad arrase el país

Debo agregar que, en nuestro país, el 87% de las familias no tienen el dinero que le permitan quedarse en su casa sin salir a la calle en búsqueda de sustento. Ni un día. No tienen alimentos en sus alacenas, ni desinfectantes, ni jabón, ni agua -insisto en ello-. Al menos dos tercios, tienen una edad biológica que no se corresponde con el tiempo real de vida: sus cuerpos han envejecido, producto del hambre, las enfermedades y las condiciones en las que viven. Un cuerpo desnutrido es campo fértil para el virus.

La primera ola del Covid-19, que tuvo su epicentro en la región asiática, enseñó el papel precioso que la información cumple como una barrera a la enfermedad. La segunda ola, en pleno desarrollo en Europa, ha puesto a prueba las capacidades de respuesta de Gobiernos y sistemas sanitarios. En ello consisten sus principales lecciones. La tercera ola, de la que Venezuela es parte, tiene sus principales focos en América Latina y África, donde la diseminación del virus podría sobrepasar las peores previsiones. Una tercera ola que apenas comienza y que la OMS ha recomendado a los países en desarrollo a “prepararse para lo peor”.

¿Qué acciones ha tomado la dictadura de Nicolás Maduro para responder a la acción del Covid-19? En primer lugar, hacer chistes y minimizar el peligro y crear una falsa expectativa de control. A continuación, mentir: afirmar, con arrogancia, que el Gobierno dispone de todos los recursos necesarios. Luego, aprovechar la coyuntura, para pedirle a su denostado Fondo Monetario Internacional, 5.000 millones de dólares. De seguidas, militarizar el país y convertir la venta de combustible en una -otra- gigantesca red de corrupción y controles políticos, y lo mas grave, ha arreciado la represión metiendo presos a médicos y periodistas que se han atrevido a alzar la voz, así como a muchos miembros del equipo cercano del presidente Guaidó, cuya persecución ha cobrado mayor intensidad durante la pandemia. Nadie puede llamarse a engaño: la narco-dictadura ha convertido el coronavirus en su escudo humano, en su herramienta, en la excusa que necesitaba para prolongar la usurpación, aumentando el control social y la represión.
Un Gobierno de emergencia podrá habilitar los recursos necesarios

Maduro se ha fundido con el virus. Son una misma entidad, a la que no es posible conceder una tregua. Hay que combatirla en todos los terrenos, sin descanso. Tenemos la responsabilidad de actuar sin demoras para evitar que la pandemia arrase a Venezuela. El Gobierno Interino, bajo el liderazgo del presidente Juan Guaidó ha planteado una ruta para la solución:

1. Conformar un Gobierno de Emergencia Nacional con representación de todos los sectores del país. Para que sea ajustado a nuestra Constitución y pueda reinsertarse plenamente en la comunidad internacional, no puede ser conducido por imputados con cargos de narcotráfico o terrorismo, ni por violadores de derechos humanos.

2. Delegar en el Consejo de Estado las competencias ejecutivas para atender la emergencia, hasta la celebración de elecciones presidenciales libres.

3. Una vez constituido el Gobierno de Emergencia, se levantarán progresivamente las sanciones.

4. Fortalecer la presencia y capacidad de acción de agencias internacionales humanitarias y de derechos humanos en territorio venezolano.

5. Aprobar una Ley de Garantías que genere los mecanismos para garantizar la estabilidad nacional y la atención y reparación de las víctimas.

6. Ejecutar un plan de emergencia nacional con apoyo humanitario y financiero internacional que permita dotar a los hospitales de insumos médicos, ayuda humanitaria alimentaria, subsidios directos para la población más vulnerable, importación de gasolina y gas para abastecer al país, facilitar el acceso al agua, entre otras prioridades.

7. Realizar elecciones libres en un plazo no mayor de 6 a 12 meses, imprescindibles para resolver la crisis política y retomar el hilo constitucional y democrático de Venezuela.

Esta propuesta es incluyente, goza con amplio apoyo de la comunidad internacional y está dirigida a todos los sectores, tanto a los sectores democráticos y a quienes hacen vida dentro del Estado venezolano, en particular en el ámbito militar, e incluso a aquellos quienes siendo del círculo cercano del dictador y dándose cuenta que este está perdido, decidan evitarle más traumas a nuestro pueblo a cambio de algunos beneficios que la justicia internacional ha manifestado estar de acuerdo en dar.

La propuesta ha recibido el pronto apoyo de Estados Unidos y de países de Europa y América Latina, que ya suman un total de 47 países. Ese Gobierno de emergencia podrá habilitar, muy rápidamente, los recursos financieros necesarios y la ayuda de las agencias internacionales para la enorme tarea que sería necesario abordar.

Pero, debo insistir en esto, es una sola lucha: contra esa entidad única y asesina que conforman la dictadura y la pandemia.

Leopoldo López, político venezolano, encarcelado en 2014, desde abril de 2019 está resguardado en la Embajada de España en Caracas. Es coordinador del Centro de Gobierno de Juan Guaidó.




viernes, 18 de enero de 2019

¿A dónde va Venezuela? (si es que va a alguna parte).

Fuente de la imagen: Nueva Sociedad 

Entrevista con Manuel Sutherland 

Como en la Cuba del «Periodo Especial», la oposición venezolana, fuertemente dividida, espera un desmoronamiento del poder que nunca llega, mientras el gobierno sigue denunciando conspiraciones externas y muchos venezolanos votan con los pies y abandonan el país. El economista Manuel Sutherland explica la situación en diálogo con Nueva Sociedad. 




Nueva Sociedad, 17 de enero, 2019.- La reciente asunción de Nicolás Maduro para un segundo mandato de seis años volvió a poner el foco en Venezuela y su crisis. Con la Asamblea Nacional en manos de la oposición y declarada en «desacato», el presidente juró ante una Asamblea Constituyente que, más que redactar una Constitución, actúa como una suerte de supragobierno. 

Entretanto, el escalamiento de la crisis no ha logrado fortalecer a la oposición que, con un nuevo líder de la Asamblea Nacional, busca renacer de su fragmentación y sus cenizas. El economista Manuel Sutherland brinda algunas claves de lectura de la coyuntura venezolana, con una mirada más amplia sobre una Revolución Bolivariana que ya está por cumplir dos décadas. 

- Nicolás Maduro propuso en su asunción «un nuevo comienzo». Dado que el chavismo ya lleva dos décadas en el poder, ¿qué significado tiene eso?

En el acto de asunción de Nicolás Maduro escuchamos una promesa que nos retumba en los oídos. El presidente prometió, en efecto, un «nuevo comienzo», y adornó sus ofrendas con frases como: «ahora sí», «esta vez sí». Dichas frases podrían dar la esperanza a millones de sus seguidores sobre la posibilidad de políticas de cambio estructural, que permitirían de algún modo elevar el precario nivel de vida que sufre la población. Sin embargo, Maduro lleva cinco años seguidos prometiendo exactamente lo mismo: un cambio, y demandando más poder para tener la capacidad de hacer «más cosas por el pueblo». En plena hiperinflación, Maduro sigue prometiendo que «esta vez sí va a controlar los precios» y que tratará con «mano dura» a quienes se atrevan a incrementarlos más allá de unas listas de precios regulados que son básicamente el hazmerreír de la población. Cada año que promete que «esta vez sí» va a derrotar a la fementida «guerra económica», la gente no hace más que mirar hacia el suelo y suspirar. Las promesas mueren inmediatamente después de nacer. La sonrisa con sorna de algunos de sus adláteres en el acto de asunción de Maduro al oírlo prometer fue de real antología.

Los millones de bombas y el genocidio perpetrado por los nazis en Polonia causaron una caída de 44% del PIB (1939-1943). La caída del PIB en Venezuela ronda el 50% en los últimos cinco años, un récord absoluto para el continente

Pero mientras tanto el quinquenio 2014-2018 se caracterizó por cinco caídas sucesivas en el PIB, algo nunca antes visto en nuestra economía. Los millones de bombas y el genocidio perpetrado por los nazis en Polonia causaron una caída de 44% del PIB (1939-1943). La caída del PIB en Venezuela ronda el 50% en los últimos cinco años, un récord absoluto para el continente, una tragedia sin parangón. Para los años 2017 y 2018, se vio el agravamiento de la crisis con el penoso protagonismo de una hiperinflación que ha roto varias marcas históricas en el mundo. La hiperinflación en Venezuela ya lleva alrededor de 14 meses consecutivos y se erige como la octava hiperinflación más larga de la historia.

- Las preguntas del millón: ¿por qué la catástrofe económica no parece erosionar el poder del gobierno como imaginaba la oposición? ¿Por qué los sectores populares no bajan de los cerros? ¿O bajan para migrar?

De manera similar a la oposición cubana en pleno «Período Especial», después del derrumbe de la Unión Soviética y los gobiernos de Europa oriental, los más connotados líderes opositores venezolanos esperan que una voraz crisis económica obligue a la gente a salir a la calle y a hacer una «revuelta de hambre» que barra con el gobierno de alguna forma. En el exilio, presa o muy lejos de las bases empobrecidas de la nación, la mayoría de la elite opositora aspira a un desmoronamiento del presunto castillo de naipes bolivariano. Cuando ello no ocurre, confía en que el tiempo hará que las cosas empeoren y provoquen al fin la ansiada rebelión. Lo que parecen no entender, aunque lo dicen todo el tiempo, es que el gobierno de alguna forma desarrolla un plan muy amplio de dádivas, prebendas y asistencias sociales masivas que contienen de manera relativamente efectiva a la población más abiertamente empobrecida. De tal forma, el gobierno atiende a los sectores de las barriadas con bolsas de comida (mediante los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción, CLAP), dinero en efectivo en sus cuentas (Bonos de la Patria), servicios de electricidad, agua, aseo, transporte público ampliamente subsidiado, gasolina casi gratuita. Ni hablar de sus políticas muy permisivas con la delincuencia barrial, el tráfico de drogas, el comercio de bienes subsidiados y el contrabando. El gobierno entrega infinidad de mercancías a precios muy bajos, que son revendidas en el mercado negro con enormes márgenes de beneficio. Así las cosas, a través de empleados del gobierno, se obtienen ilegalmente beneficios que pueden ir desde una casa o un auto hasta unos 500 gramos de carne de cerdo. Con muy poco dinero el gobierno desarrolló una red política clientelar de gran magnitud, que logró profundizar un proceso de lumpenización social de amplios sectores de la población. Todo ello contiene el estallido de las capas más empobrecidas de la sociedad.

Con muy poco dinero el gobierno desarrolló una red política clientelar de gran magnitud, que logró profundizar un proceso de lumpenización social de amplios sectores de la población.

Aunque la emigración de venezolanos de las capas más pobres lleva al menos tres años, no es lo más común en las barriadas. Las formas de conseguir dinero de manera subrepticia o abiertamente ilegal son muchas, lo que generalmente desestimula una emigración aún mayor. Y cabe destacar que la oposición no tiene prácticamente ningún trabajo político en las barriadas. Aparte de ser peligroso hacer política en contra del gobierno en muchas zonas populares, la oposición ha abandonado por completo la tarea de organizar a esas bases sociales que, desgraciadamente, se van con quienes tienen los recursos a la mano para «resolver» problemas cotidianos. Dicho músculo solo lo tienen organizaciones estatales o delincuenciales. Por ende, las barriadas populares están totalmente desconectadas de la política opositora que ha encontrado su nicho en Twitter.




- Esa oposición no logra hasta ahora resultados en la calle, ni en las urnas, ni en las instituciones que conquista, ¿qué podría hacer entonces?

El gobierno ha sido tremendamente exitoso en colocar el mote de «fracasada» a la oposición. De tal forma, ha venido proyectando entre sus líderes una sensación de derrota y frustración. A pesar de su enorme e inusitado éxito electoral en 2015, cuando obtiene la mayoría en la Asamblea Nacional, el bloque opositor se ha ido desintegrando con extrema velocidad. En plena desbandada, han deshecho la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y se han dedicado a usar las redes sociales para atacarse entre sí de la manera más chocarrera posible. En ese tortuoso devenir, la oposición ha optado por presentar todo proceso electoral como fraudulento, con razón, pero con una postura derrotista que ni siquiera le permite pelear por defender los votos.

A partir de ello se ha desarrollado una política de abstención que ha logrado despolitizar aún más a las bases opositoras. La oposición se ha abstenido sucesivamente y se ha alejado de manera poco astuta de ámbitos políticamente útiles para sus fines, lo que la ha debilitado de manera dramática, hasta el punto de parecer formalmente disuelta. En ese contexto, han emergido al primer plano sus querubines más extremistas y, por ende, más antipolíticos. A pesar de que estos últimos son muy buenos para encender las redes sociales y atraer el entusiasmo de quienes no hacen política real, en la práctica tienden a ser los menos inteligentes y hábiles en el arte de construir alianzas y consensos. Todo esto hace a la oposición aún más inoperativa y estéril. El tiempo parece indicar que no le queda otra opción que tratar de reimpulsar un proceso de articulación política cada vez más complicado. Cuando se requiere hacer más trabajo de hormiga, decide apelar a una diatriba maximalista: enfrentar al llamado gobierno «usurpador» desde una absoluta desventaja y esperando que llegue un milagro desde Estados Unidos. o desaparecer a la luz de sus propias promesas irrealizables.

- Ahora el país tiene casi dos presidentes, si tomamos en serio la proclama, aún confusa, de la Asamblea Nacional.

La oposición venezolana llevaba meses diciendo que Maduro dejaría de ser presidente legítimo luego del 10 de enero. Habían desconocido la elección del 20 de mayo de 2018 –en la que solo participó el ex-gobernador Henry Falcón– y, por ende, Maduro iba a convertirse en un «usurpador». Entonces comenzaron a discutir qué hacer el 10 de enero. Las corrientes más moderadas dijeron que nada nuevo iba a pasar. Las más radicales auguraban el advenimiento de los marines y los paramilitares colombianos en aras de «liberar» el país.

Pero el 10 de enero pasó sin sobresaltos en cuanto a protestas o posibles enfrentamientos en la calle. La nota la dio el joven presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó, quien con cierta timidez ofreció una concurrida rueda de prensa en la que, de una manera sorprendente, dio el paso de desconocer a Maduro como presidente de la República y aseguró estar listo para asumir la Presidencia interina del país, ante lo que la oposición considera como una usurpación de funciones por parte de Maduro. Acto seguido, calificó la asunción de Maduro como nula y llamó a las Fuerzas Armadas y a la comunidad internacional a actuar ante lo que denominó un fraude electoral.

En la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Caracas, Guaidó habló en un acto que concentró a unas 3.000 personas y donde estuvo a punto de autoproclamarse presidente de la nación, pero no lo hizo del todo. Blandiendo el artículo 233 de la Constitución, alegó que si el presidente electo no llegaba a asumir sus funciones, el presidente de la Asamblea Nacional quedaría como encargado para dicha labor. Guaidó dijo que se está preparando una Ley de la Transición y una posible amnistía general para los militares que se plieguen al nuevo gobierno de transición que en 30 días convocaría a nuevas elecciones generales. Guaidó, del partido Voluntad Popular, insistió en que requiere un apoyo popular masivo en las calles y un soporte sólido de la comunidad internacional para hacer realidad sus proclamas. Hacia el final de su discurso, dijo que asumiría «las competencias para una encargaduría de la Presidencia de la República», en el marco de una propuesta confusa y cargada de supuestos poco claros. La forma esópica de su perorata parece deberse al imperativo de evitar que las fuerzas de seguridad del gobierno lo encarcelen por protagonizar un golpe de Estado.

- ¿Y cómo reaccionó el gobierno?

La soflama de Guaidó deja muchos cabos sueltos. Lo que sí es cierto es que la Organización de Estados Americanos (OEA) y los gobiernos de Brasil y Estados Unidos pasaron inmediatamente a reconocerlo como presidente legítimo. El Tribunal Supremo de Justicia (en el exilio) emitió un comunicado de respaldo a Guaidó y lo exhortó a que se juramente de una vez como presidente.

Ante esta situación, Maduro activó el ejército de propaganda de redes sociales del gobierno y salieron 1.000 burlas y guasas contra el «presidente de Twitter», por decir lo más decoroso. La oposición que dirige el plan que Guaidó protagoniza espera exactamente que el gobierno reaccione para ver si puede patear el tablero, sacudir de alguna manera el terreno y obligar a los militares o a la «comunidad internacional» (especialmente Estados Unidos y consortes) a ejercer alguna acción más decidida. Entre tanto, los gobiernos de China y Rusia salieron rápidamente a confirmar a Maduro como presidente y a asegurarle apoyo ante cualquier «injerencia externa».

La Asamblea Nacional busca generar una especie de «doble poder» o dualidad gubernamental. De manera abierta, discuten que si Washington y sus aliados –como el Grupo de Lima– reconocen plenamente al «nuevo presidente», este podría de una vez tomar posesión de activos de la nación en el extranjero (como sucedió en el caso de la invasión a Libia) incluyendo el cobro de facturas, fondos estatales y empresas como la enorme petrolera CITGO situada en Estados Unidos, que es una potente fuente de generación de divisas. Obviamente, eso incluiría el oro que el Banco de Inglaterra no quiere devolver a la nación y otros bienes congelados como producto de las sanciones impuestas al país. Los fondos que pueda recoger irían para «ayuda humanitaria», aunque en realidad serían para pagar una milicia nacional para combatir al gobierno.

Lo más probable es que el gobierno no disuelva la Asamblea Nacional, que declarada en «desacato», no tiene ningún poder real en el país.

Lo más probable es que el gobierno no disuelva la Asamblea Nacional, que declarada en «desacato», no tiene ningún poder real en el país. Es factible que se amenace con la cárcel a Guaidó y de alguna manera se lo «incentive» a huir a Brasil o a Colombia para conformar un gobierno en el exilio al estilo del ya conocido Tribunal Supremo de Justicia venezolano que sesiona en Colombia y que ya ha destituido a Maduro varias veces. La efectividad de un gobierno criollo en el exilio parece ser nula y entra a formar parte de los chistes sobre la ineficacia política vernácula. La acción inmediata propuesta por la Asamblea Nacional fue la convocatoria a una gran marcha insurreccional el 23 de enero, fecha histórica de la lucha por la democracia en el país. Nada más. Hay un fuerte rumor de que se llevan a cabo negociaciones secretas entre la oposición y el gobierno para lograr acuerdos mutuos de cooperación en caso de que la situación empeore. Los próximos días serán de enorme tensión.

Las dudas que surgieron inmediatamente después del cabildo abierto que organizó el líder opositor son gigantescas. La primera es por qué Guaidó no se envistió como presidente de la República en la misma Asamblea Nacional. Si jurídicamente lo asiste el artículo 233 de la Constitución, en ese caso debería ser proclamado en solemne acto en el Parlamento. Este debería haber redactado una «Ley de Transición», declarar usurpación o vacancia en el Poder Ejecutivo y nombrarlo de una vez, que es lo que clama el ala radical de la oposición interna y externa. Pero en los «cabildos» que ha hecho ni siquiera asume de manera informal la Presidencia.

El sector más duro de la oposición está ya atacándolo y tachándolo de «blandengue» y «lerdo». Le reprochan no asumir la Presidencia y lo acusan incluso de «omisión administrativa» y de evadir su responsabilidad concreta, además de defraudar a las personas que tenían una esperanza firme en él. Más aún, se escandalizan de oírlo llamar a los militares para que estos le den la Presidencia, cuando en su interpretación de la ley él debería dar las órdenes a los militares y estos obedecer. Ofrecer ese arbitrio a las Fuerzas Armadas parece un retroceso histórico sin precedentes. El llamado a hacer más «cabildos» les suena a muchos como un gesto tímido, apocado e incluso cobarde. Los más encarnizadamente antichavistas creen que está «escurriendo el bulto» porque que teme ir preso. Les parece demasiado lejana la convocatoria a la marcha del 23 de enero y ven cómo la expectativa de conflicto inmediato se va desinflando. Fue llamativo que tres de los cuatros partidos políticos de oposición más importantes no estuvieran en el cabildo caraqueño. En efecto, Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ), Un Nuevo Tiempo (UNT) y otras organizaciones no asistieron o mandaron a funcionarios de menor rango. No participaron y no han hecho nada para impulsar leyes que envistan con la banda presidencial a Guaidó.

Y el domingo 13 pasó algo increíble. El Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), interceptó el carro donde viajaba Guaidó y lo capturó a plena luz del día. En pocos minutos, las redes sociales explotaban con la noticia del «secuestro» del «presidente Guaidó». A los pocos minutos de esta acción, que pudo ser filmada por un aficionado, el SEBIN también apresó a dos periodistas de medios de comunicación de Estados Unidos y Colombia. En plena elucubración del paradero del Guaidó, se publicaron noticias de su liberación que señalaban que ya iba en camino al «cabildo» en Vargas, como lo tenía planeado.

Poco tiempo después, el gobierno salió a decir que la operación del SEBIN había sido «irregular» y que hubo una especie de «infiltración» u actuación independiente de un funcionario que tomó esa iniciativa saltando a la autoridad y con la oscura intención de dejar en entredicho a la gestión del gobierno. Toda la culpa parece ser del comisario Hildemaro Rodríguez, a quien se le han descubierto «nexos conspirativos con la ultraderecha» y que luego de acometer esa acción fue puesto a la orden de la Fiscalía número 126 de Caracas. Así las cosas, el gobierno parece haber quedado en un ridículo histórico, que podría evidenciar una importante fractura interna y una gran descoordinación, más propia de una vecindad arruinada que de un gobierno formal. Es evidente que a Maduro no le convenía apresar a Guaidó y obviamente alguna tecla se movió para, de alguna manera, dejar en ridículo al gobierno o quizás intentar precipitar hechos de violencia al impulsar una agresión grave al presidente del Parlamento. Todo ello entra en el campo de lo posible en un escenario enrarecido.

- ¿Qué pasó con la llamada «izquierda crítica»?

Quizás la víctima más sufrida del proceso bolivariano ha sido la denominada «izquierda crítica». Chávez en 2007 prometió convertir en «polvo cósmico» a las bases de apoyo del proceso que no se adhirieran al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que recién estaba creando. En este caso, esa promesa se cumplió a cabalidad. La «izquierda crítica» que en masa apoyó al chavismo en los primeros años, y que poco a poco se ha ido distanciando del proceso, ha desaparecido casi por completo. Tras años de fallido entrismo en las filas de la mediana burocracia y del partido con el objetivo de izquierdizar «desde adentro» un proceso fundamentalmente dirigido por militares, ha optado por emigrar, pasarse a las filas de la derecha decimonónica o simplemente mimetizarse en el gobierno con el repetido argumento de «no hacerle el juego a la derecha».

La «izquierda crítica» que en masa apoyó al chavismo en los primeros años, y que poco a poco se ha ido distanciando del proceso, ha desaparecido casi por completo.

La extrema dependencia de la población respecto al Estado también ha alcanzado a esta izquierda dispersa, que en muchos casos expresa el miedo a confrontar al gobierno por el temor de perder el empleo o una mínima prebenda adquirida. El número de quienes han resistido, más los despidos, la represión y la pobreza, es demasiado pequeño para hacerle sombra al gobierno. Los sindicatos, centros universitarios y gremios están desapareciendo por completo al desvanecerse la producción en todos los ámbitos y haberse trasformado la emigración en el sino de millones de jóvenes. Otra parte de la izquierda crítica de Maduro carga el lastre ideológico de reivindicar a Chávez y tratar de contraponer a ambos gobiernos, cosa que pareciera ser un gancho para atraer a las amplias bases chavistas descontentas, pero que al final resulta confuso y contradictorio para la mayoría de la población que no encuentra referentes políticos consolidados.

- ¿Por qué la izquierda latinoamericana está en una suerte de negacionismo hacia Venezuela?

La izquierda latinoamericana en general ha «vivido» del chavismo, es decir, infinidad de referentes de izquierda han desfilado por el país recibiendo jugosos viáticos, entrevistas y asesorías. Centenares de líderes de pequeños partidos y organizaciones han recibido generosa ayuda del gobierno bolivariano, en muchos casos desde las embajadas. Esa izquierda está en deuda con el gobierno y le cuesta separarse a estas alturas de un régimen al que aplaudieron y defendieron a rabiar, aun si saber muy bien cómo funcionaba en realidad, ya que los pocos viajes realizados fueron cuidadosos tours políticos que reflejaban una realidad acomodada a la vista de quienes, con toda fe, buscaban creer en una luz al final del túnel frente al neoliberalismo o la derecha internacional. A ellos les cuesta mucho dar una opinión distinta de la que dieron antes, para no recibir acusaciones de «incoherentes» o de «traidores». Divorciarse de otro proceso, como fue con la URSS, tiene un costo elevado.

Esa izquierda está en deuda con el gobierno y le cuesta separarse a estas alturas de un régimen al que aplaudieron y defendieron a rabiar, aun si saber muy bien cómo funcionaba en realidad

Por otra parte, una gran porción de la izquierda de América Latina trata honestamente de distanciarse de sus gobiernos de la derecha o de las críticas al proceso bolivariano de las cancillerías de Mauricio Macri, Jair Bolsonaro o Iván Duque. En ese devenir se pierden los análisis concretos de la realidad concreta, sin tantos apasionamientos y sesgos ideológicos. De esta forma, patinan tratando de justificar honestamente políticas claramente erróneas y con consecuencias catastróficas para la clase obrera y el pueblo venezolanos, quienes a la sazón deberían ser el centro de su solidaridad. Como un avestruz, se niegan a ver los hechos más evidentes y se reemplaza el análisis por delirios «geopolíticos».
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Fuente: Publicado por la revista Nueva Sociedad: http://nuso.org/articulo/donde-va-venezuela-si-es-que-va-alguna-parte/


lunes, 27 de agosto de 2018

Gobiernos de la región deben abordar desplazamiento de venezolanos.

Foto: venezolanosenuruguay.com

Tras las oleadas imparables de desplazamiento de venezolanos a diferentes países de América del Sur, diferentes organizaciones y personas llaman a los gobiernos de la región a abordar este problema de manera conjunta. 

Señalan que la crisis que enfrenta la región no tiene paralelo alguno en la historia del continente, tanto por la magnitud de la población en movimiento, como por la celeridad con que este desplazamiento se presenta.

A continuación la carta colectiva.

Piden a gobiernos de la región abordar de manera conjunta el desplazamiento forzado de personas venezolanas

Carta Colectiva


América y el Caribe, 22 de agosto de 2018

A los Gobiernos de la Región
A los Organismos Internacionales Competentes
A la sociedad de las Américas y el Caribe

Las organizaciones y personas abajo firmantes, miembros de un grupo de trabajo de solidaridad con nuestros hermanos y hermanas de Venezuela, en calidad de defensoras de los derechos humanos, de los derechos de la movilidad humana, de ayuda humanitaria, de desarrollo y académicos/as, hacemos un llamado a los Estados de la región, a la sociedad civil y a la comunidad internacional, con el fin de redoblar esfuerzos y trabajar de manera conjunta frente el masivo desplazamiento forzado de más de dos millones de personas venezolanas que se encuentran actualmente en varios países de la región. En particular, resaltamos la importancia del reforzamiento de la protección y de la prevención de cualquier vulneración de los derechos de las personas migrantes y con necesidad de protección internacional.

La crisis que actualmente enfrenta la región no tiene paralelo alguno en la historia de nuestro continente. Tanto por la magnitud de la población en movimiento, como por la celeridad con que este desplazamiento se ha presentado. Ello obliga a todos los actores involucrados a fortalecer, mejorar y, en su caso, desarrollar nuevos mecanismos internos y de responsabilidad compartida para atender la situación de aquellas personas que se han visto forzadas a migrar.

Desde la sociedad civil rechazamos cualquier medida regresiva que culmine en la restricción, eliminación o suspensión del goce y disfrute de los derechos de cualquier persona en situación de movilidad humana.

En este sentido, vemos con preocupación las recientes medidas adoptadas por los gobiernos de Ecuador y Perú de solicitar pasaportes a la población venezolana como único documento para ingresar en su territorio. Asimismo, rechazamos cualquier intento, de hecho o de derecho, de cerrar las fronteras para evitar el paso a ésta o cualquier otra población en necesidad de protección internacional o ayuda humanitaria. Estas medidas contravienen no solamente convenciones y estándares internacionales en materia de derechos humanos y derecho internacional de los refugiados sino, en algunos casos, los propios ordenamientos de orden constitucional de los países concernidos.

Este tipo de medidas solamente pone a las personas en una situación de extrema vulnerabilidad, por ejemplo, facilitando el tráfico y trata de personas, contribuyendo a la separación de familias, limitando la capacidad de un Estado para identificar y brindar la atención especializada que ciertos grupos necesitan, como la niñez para garantizar el interés superior del niño/a, entre muchos otros supuestos.

Es por ello, que planteamos lo siguiente:

1. Por la magnitud del fenómeno de movilidad humana que la región está enfrentando, y que continúa en aumento, pedimos a los Estados que aborden este tema desde una mirada y perspectiva regional, mediante consultas amplias que incorporen a las organizaciones de la sociedad civil, y que puedan generar alternativas coordinadas y complementarias, partiendo de un enfoque integral de derechos y con una mirada de soluciones duraderas.

2. Debido las difíciles y precarias condiciones en las cuales las personas realizan sus desplazamientos, es importante atender esta crisis humanitaria desde mecanismos eficaces y articulados, como por ejemplo, la creación de corredores humanitarios de acogida en los cuales las personas puedan ejercer su derecho a la libre movilidad con seguridad. Es por ello que hacemos un llamado a los Estados para liderar los procesos de entregas de ayuda humanitaria en cada uno de sus territorios, lo cual implica proveer lugares de descanso temporal, acceso a alimentos básicos, acceso a sistemas de salud (principalmente para grupos sociales en una situación de mayor vulnerabilidad) y cualquier otra operación que fuese necesaria para garantizar la vida y seguridad de las personas.

3. Los Estados deben avanzar hacia una pronta regularización del estatus migratorio de las personas, para que este desplazamiento se realice con una plena garantía del goce y disfrute de los derechos de cada individuo y en esa medida contribuir a erradicar o eliminar la mayor cantidad de riesgos posibles. Deben evitar poner el énfasis en si estas personas están en tránsito, de manera temporal o como destino final, y enfocar sus esfuerzos en garantizar su dignidad humana. Alternativamente, puede establecerse procesos de flexibilización de requisitos para el acceso a documentación migratoria e incluso pensar en procesos de amnistía migratoria.

4. Solicitamos a cada Estado que adopte medidas para una rápida y efectiva identificación de las personas que se encuentren en la necesidad de protección internacional tal y como lo han planteado la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esta medida puede llevarse a cabo en este contexto a través de la implementación de reconocimientos colectivos de la condición de refugiados/as.

5. Las medidas de regularización migratoria, como la identificación de la necesidad de protección internacional, son pasos fundamentales para que se puedan abrir espacios para la integración local de las poblaciones.

6. La región cuenta con una amplia tradición y marcos jurídicos para la movilidad humana. Los Estados deben asegurar la no regresión de los estándares establecidos en los marcos jurídicos internacionales y regionales en esta materia. Deben además responder a la implementación de las recomendaciones y opiniones consultivas de los órganos y mecanismos especializados del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y de las Naciones Unidas. Por ello, reiteramos nuestro llamado a los Estados para que tomen medidas proactivas en la defensa de los derechos de las personas y rechazamos cualquier forma de abordar este tema desde un enfoque securitista. En consecuencia, conminamos a los Estados a no tomar medidas violatorias a los derechos como el cierre de fronteras, las deportaciones y expulsiones colectivas y otras formas de criminalización de la movilidad humana.

7. Esta crisis ha activado a un gran número de organizaciones sociales, humanitarias y de derechos humanos, cuyos miembros y voluntarios están haciendo frente a las necesidades de los venezolanos forzados a migrar. Los Estados deben reconocer y apoyar el trabajo de estas organizaciones, facilitando espacios de coordinación con las entidades oficiales para asegurar una respuesta eficaz a la situación.

8. Hacemos un especial llamado a los Estados para que tomen medidas para proteger a las personas defensoras de los derechos de los migrantes y refugiados contra cualquier amenazas y represalias derivadas del desarrollo de su labor.

9. Conminamos a los Estados a que se cumpla el ejercicio integral de derechos por parte de la población venezolana y que de esta manera se garantice mecanismo para el acceso a derechos y servicios básicos. En particular solicitamos tener en mayor consideración las necesidades diferenciadas de niños, niñas, adolescentes, mujeres (particularmente de las que se encuentran en estado de gestación), personas afectadas por enfermedades y con requerimientos especiales de salud, población GLBTII, indígenas, adultos mayores, personas con discapacidad, entre otros.

10. Convocamos a la sociedad civil a tener una mirada de empatía y solidaridad con estas poblaciones desplazadas, evitar cualquier acto de discriminación, xenofobia y violencia. Debemos recordar que en algún momento de su historia los países de la región han sido expulsores de su población. Por muchas décadas Venezuela fue un país receptor de muchas de estas personas. Como en su momento se demandaron medidas humanitarias para garantizar sus derechos, en estos momentos debemos ver en cada ciudadano/a venezolano/a obligado a migrar una oportunidad para retribuir la ayuda brindada a nuestros compatriotas.

11. Hacemos un llamado los organismos de derechos humanos del Sistema Interamericano y de Naciones Unidas para que continúen monitoreando y condenando las violaciones a los derechos humanos que se presentan cada vez con mayor frecuencia por la magnitud del reto que enfrenta la región. Todo ello, con la finalidad de identificar y trabajar de manera conjunta en la causa del problema.

12. Finalmente, hacemos un llamado para concretar lo más pronto posible un foro hemisférico en donde todos los actores involucrados podamos contribuir a identificar y diseñar las mejores herramientas y mecanismo para lograr todos los objetivos aquí planteados. Ante ello, manifestamos nuestro total compromiso con los Estados y organismos internacionales para colaborar en la realización de tan importante evento.

Contactos:
Francisco Quintana, CEJIL, Washington,D.C.: fquintana@cejil.org
Guillermo Rovayo, Misión Scalabriniana, Ecuador: guillermo_rovayo@yahoo.com.ar
Ligia Bolívar, Centro de Derechos Humanos de la UCAB, Venezuela: 1ligiabolivar@gmail.com
César Ruiz, Encuentros Servicio Jesuita de la Solidaridad, Perú: refugiados1@encuentros-sjs.org


Organizaciones firmantes del Grupo de Trabajo sobre Movilidad Humana Venezolana

Regional

Amnistía Internacional Asylum Access
Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)
International Institute on Race, Equality and Human Rights
Mercy Corps
Oxfam, Regional
Red Jesuita con Migrantes en Latinoamérica y el Caribe (RJM_LAC)
Servicio Jesuita a Refugiados de Latinoamérica y el Caribe (JRS LAC)
Washington Office on Latin America (WOLA)

Argentina
Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (CAREF)

Brasil
Caritas Arquidiocesana de São Paulo Conectas Direitos Humanos
Instituto Migrações e Direitos Humanos (IMDH) Missão Paz
Serviço Jesuíta a Migrantes e Refugiados Brasil (SJMR Brasil)

Chile
Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados de la Universidad Diego Portales

Colombia
Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES)

Costa Rica
Asociación de Consultores y Asesores Internacionales (ACAI)

Ecuador
Misión Scalabriniana

Estados Unidos
Visión Democrática, Diáspora Venezolana (EEUU)

México
Sin Fronteras IAP

Perú
Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
Encuentros Servicio Jesuita de la Solidaridad

República Dominicana
Centro de Reflexión y Acción Social Padre Juan Montalvo SJ
Centro para la Observación Migratoria y Desarrollo Social en el Caribe (OBMICA)

Venezuela
Acción Solidaria
Asociación Civil Movimiento Vinotinto
Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello
Centro de Justicia y Paz – CEPAZ Conferencia Episcopal Venezolana Pastoral Social Cáritas de Venezuela
Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (PROVEA)
Vicaría de Derechos Humanos de Caracas

Adhesiones de organizaciones al pronunciamiento

A.C. Consorcio, Desarrollo y Justicia, Venezuela
A.C. María Estrella de la Mañana, Venezuela Acceso a la Justicia, Venezuela
ACCSI Acción Ciudadana Contra el SIDA, Venezuela ACDemocracia – , Ecuador
Alianza Américas, Regional
Asamblea de las Diásporas/PERUALLIANCE/CDP, México
Asociación Civil Fuerza, Unión, Justicia, Solidaridad y Paz (FUNPAZ AC), Venezuela
Asociación Civil Venezuela en Ecuador AC , Ecuador
Asociación de Pensionados y Jubilados de Venezuela en Uruguay (APEJUVENUR), Uruguay
Asociación Latinoamericana de Educación y Comunicación Popular – ALER, Regional (19 países de ALC)
Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo, ALDEA, Ecuador
Asociación Pro Derechos Humanos- APRODEH, Perú Asylum Access México (AAMX) A.C., México
C.C.S. – Consultores con Compromiso Social, Ecuador Cabildo Migrante, Ecuador
CEDEAL, Ecuador
CEDESO, República Dominicana
Centro de Acción y Defensa por los Derechos Humanos, Venezuela
Centro de Derechos Humanos de la PUCE, Ecuador
Centro de Derechos Humanos de la Universidad Metropolitana, Venezuela
Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, México
Centro de Documentación en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo S.J.” (CSMM), Ecuador
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Argentina
Centro Internacional para los derechos humanos de migrantes y refugiados. (CIDEHUM), Regional, Sede en Costa Rica
CIVILIS Derechos Humanos, Venezuela
Coalición Nacional de Mujeres del Ecuador, Ecuador
CODEVIDA, Coalición de organizaciones por los derechos a la salud y la vida, Venezuela
Colectiva Tejedora Calceta, Ecuador _ Manabi Colectivo Atopia, Ecuador
Colectivo C.C.S. Consultores con Compromiso Social. Susan Engel, Carlos Leon, Paola C.C.S., Ecuador
Colectivo DDHH Kintyñan, Ecuador
Colectivo MUJERES CONTANDO de Derechos y Comunicación, Ecuador y Colombia
Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, El Salvador
Comisión de Derechos Humanos de la Federación del Colegio de Abogados de Venezuela Capítulo Lara, Venezuela
Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU), Ecuador
Comisión Nacional de Derechos Humanos de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela-Mérida, Venezuela
Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia (Codhez), Venezuela
Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía CODEHCIU, Venezuela
Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, Ecuador
Comité Pro defensa de los derechos Humanos Familiares y Víctimas del Estado Falcón, Venezuela
Comuna Demos-kracia, Ecuador
Congregación de Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo Scalabrinianas
Consejo Cantonal para la Protección Integral de Derechos del cantón Pedro Moncayo , Ecuador
Convite AC, Venezuela
Coordinadora de la Comisión de Derechos Humanos de la Federación de Colegios de Abogados del Estado Táchira, Venezuela
Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), Regional
Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, CCAJAR, Colombia
Corporación Sisma Mujer, Colombia
Cristina Yépez / Estudiante PhD Universidad de McGill, Ecuador
Derechos Humanos UPEL, Venezuela
Diáspora Venezolana en República Dominicana, República Dominicana- Santo Domingo
Dickson Segovia defensor de DD—HH, VENEZUELA Ecuador Today, Ecuador
El Churo, Ecuador
Epikeia, Observatorio Universitario de derechos Humanos, Venezuela
Espacio Público, Venezuela
EXCUBITUS derechos humanos en educación, VENEZUELA
Federación Nacional de Sociedades de Padres y Representantes -FENASOPADRES-, Venezuela
Foro Salud Pública Ecuador, Ecuador
Fraternidad Laical Dominicana de Barquisimeto “Santo Domingo De Guzmán”, Barquisimeto, Lara, Venezuela
Fuerza Liberal, Venezuela
Fundación Aguaclara, Venezuela
Fundación Causana, Ecuador
Fundación Desafío, Ecuador
Fundación Ecuatoriana Equidad, Ecuador
Fundación Lourdel desarrollo integral de la familia, Ecuador Quito
Fundación Pakta , Ecuador
Fundación pro defensa del derecho a la educación y la niñez FUNDAPDEN , Venezuela
Fundamedioa, Ecuador/Regional
Fundamujer, Venezuela
FunDanna, Venezuela Carabobo
Grupo de Mujeres de San Cristóbal Las Casas, AC, México
Grupo de Trabajo LGBTI Ecuador, Ecuador
Grupo Rescate Escolar, Ecuador
Humano Derecho Radio Estación, Venezuela
Junta Cívica de Guayaquil, Ecuador
Juventud Unida en Acción, Venezuela, América Latina y el Caribe
La Barra Espaciadora, Ecuador
Madres y Padres Por Los Niños En Venezuela (Mapani Vzla) , Venezuela
Mesa Local de Víctimas de San Lorenzo, Ecuador
MMFAM ( Movimiento Migrantes y Familiares), Ecuador
Monitor Social A.C. , Venezuela
Nueva Esparta Movimiento Autónomo de Mujeres, Nicaragua
Movimiento Juvenil Scalabriniano Ecuador, Ecuador
Movimiento MAHATMA GANDHI. Patricia Echeverría Andrade Vocera, Ecuador
Movimiento Nacional de Mujeres Luna Creciente, Ecuador
Movimiento socio cultural para los trabajadores haitianos, República Dominicana
MSACV, Colombia
Núcleo de Estudos e Pesquisas sobre Deslocados Ambientais (NEPDA), Brasil
Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes, Venezuela
Observatorio de Derechos y Justicia ODJ, Ecuador
Observatorio Ecuatoriano de Derechos Humanos, Colectivos y Minorías , Ecuador
Observatorio Migraciones universidad Externado de Colombia, Colombia
Observatorio Penal Mérida, Mérida Venezuela
Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), Venezuela
Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres, Venezuela
Oficina Jurídica para la Mujer, Bolivia
Observatorio Penal Mérida OPEM-DDHH Mérida Venezuela, Venezuela
Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), Venezuela
Pastoral Universitária , Roraima BRASIL
Paz y Esperanza, Ecuador
Paz y Esperanza, Perú
Peace and Hope International, Regional
Programa de Asistencia Legal a Población con Necesidad de Protección Internacional, Colombia
Promoción Educación Defensa en DDHH – PROMEDEHUM, Venezuela
Red CLAMOR y del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM
Red de Activistas Ciudadanos por los Derechos Humanos (REDAC), Venezuela
Red Latinoamericana y Caribeña por los derechos de niñas niños y adolescentes (@REDLAMYC), Regional
Red Nacional de Juventudes RNJ Nicaragua., Nicaragua
Redes Ayuda A.C., Venezuela
REDIM Red por los Derechos de la Infancia en México, México
RedOrgBaruta, Venezuela
RESAMA – Red Sudamericana para las Migraciones Ambientales, Regional
Robert F. Kennedy Human Rights, Regional Rosario Utreras, Ecuador
Seguridad en Democracia (SEDEM), Guatemala
Servicio Jesuita a Refugiados Ecuador
Sinergia, Red Venezolana de Organizaciones de Sociedad Civil, Venezuela
Sociedad Hominis Iura (SOHI), Venezuela Somos Abogados, Venezuela
Surkuna, Ecuador
Tearfund , América Latina y Caribe Transparencia Venezuela, Venezuela
Una Ventana a la Libertad , Venezuela
Uno de siete migrando AC, México
Venezuela Diversa A.C
Wambra.ec, Ecuador
Women´s Link Worldwide, Regiona

Adhesiones de individuos al pronunciamiento

Adriana Sigcha, Ecuador
Alejandra Olivares Hidalgo. Defensora de Derechos Humanos, Venezuela
Alexis Ponce, Defensor de DDHH, Ecuador
Coordinadora de la Comisión de Derechos Humanos de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela del estado Táchira, Venezuela
Daniela Salazar. Co-Directora Clínica Jurídica Universidad San Francisco de Quito., Ecuador
Daniella Hernández/ periodista, Venezuela
Edmirya González , Ecuador
Francisca Vigaud-Walsh, Experta en Asuntos Humanitarios,E.E. U.U.
Giovanna Tipan Barrera , Ecuador
Harold Burbano Villarreal, defensor de Derechos Humanos y docente universitario, Ecuador
Ignacio Odriozola – Abogado/Académico en Derecho de Migrantes y Refugiados , Argentina
Isabel Proaño, Quito – Ecuador
Javier Chiliquinga, Ecuador
Jenny Sánchez, Ecuador
José Luis Guerra M./abogado defensor de derechos humanos, Quito-Ecuador
José Luis Manzo, Defensor de derechos humanos de migrantes, México
Liliana Rodríguez Montero, OP., Presidente de la Fraternidad Laical Dominicana de Barquisimeto “Santo Domingo De Guzmán”, Venezuela
Liz Mercado, Ecuador
Lorena Liendo Rey, Proyectos-Sinergia , Venezuela
Luis Eduardo García Saavedra, Perú
Mac González, ex- Rector de la Universidad Nacional de Loja, Ecuador
Manuel Martínez Coordinador del Pacto por la Niñez y Adolescencia, Ecuador
Marcelo Larrea, Pan humanismo activo, Ecuador
María Arboleda Comisión Nacional Anticorrupción Ecuador, Ecuador
María Corina Muskus Toro, abogada especialista en derechos humanos, México
María Fernanda Mujica Ricardo, Venezuela
Mayerling Vera Merlo, Venezuela Nueva Esparta
Mayra Graciela Vásquez Baque, Quito – Ecuador
Mila Ivanovic, politóloga , Francia
Mónica Vera Puebla, defensora de Derechos Humanos, especialista en movilidad humana, Ecuador
Mónica Vera Puebla, Ecuador
Moreno, Ralf Oetzel , Ecuador
Natasha Montero Granda, defensora de derechos humanos, Ecuador
Óscar Murillo, Director Escuela de Periodismo de la Ucab Guayana, Ciudad Guayana, Venezuela
Paola Moreno – defensora de derechos humanos, Ecuador
Paola Santacruz O. Médica Salubrista, Ecuador
Patricio Benalcazar Alarcón / Defensor de Derechos Humanos, Ecuador
Pedro Quijada, Estado Unidos
Prof. Moirah Alexandra Sánchez Sanz, Uruguay
Rigoberto Lobo, Director General Promoción Educación Defensa en DDHH – PROMEDEHUM, Venezuela
Rocío Rosero Garcés, Ecuador
Sandra Flores, Diputada Asamblea Nacional de Venezuela, Venezuela
Sarita Montiel Ramírez, Venezuela
Shirley Llain – Docente Investigadora, Directora Clinica de Migrantes de la Universidad del Norte, Colombia
Verónica Redrobán Herrera, Ecuador
Virginia Gome de la Torre, Quito Ecuador
Yaymara Giménez, México
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Fuente: Publicado el 23 de agosto 2018 en el portal de la CNDDHH: http://derechoshumanos.pe/2018/08/piden-a-gobiernos-de-la-region-abordar-de-manera-conjunta-el-desplazamiento-forzado-de-personas-venezolanas/


Fuente: Servindi

lunes, 15 de mayo de 2017

Venezuela tiene "la dictadura más destructiva de la historia latinoamericana"


El expresidente uruguayo, Julio María Sanguinetti, calificó al gobierno venezolano como "la dictadura más destructiva de toda la historia latinoamericana".

En una entrevista publicada hoy por Infobae, el primer presidente electo democráticamente en el país tras el régimen cívico-militar del período 1973-1985 consideró que "muchos (dictadores) podrán haber sido terribles desde los puntos de vista político, de las libertades y de los derechos humanos, pero ninguno llegó a este nivel de destrucción del aparato económico y del funcionamiento de la vida normal de la sociedad".

Sanguinetti dijo que en el país caribeño "el Poder Judicial está subordinado inequívocamente, tanto como que se arrogó en favor del gobierno la facultad de sustituir al Parlamento" y cuando "se armó un gran griterío, el presidente se reunió con su Consejo de Defensa y resolvió retrotraer la decisión de la Justicia, lo cual demuestra que eran empleados suyos".

El dos veces presidente señaló que se está ante "un poder omnímodo" en el que "el Congreso (parlamento) es desconocido (...) no hay separación de poderes, no hay Estado de Derecho".

Sobre el futuro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo que "va a pelear hasta el último cartucho" porque no se ve "la voluntad de conciliar". "A la altura en que han llegado las cosas, creo que Maduro está pensando en su cuello y en la soga con la cual lo podrían colgar. Su horizonte hoy es un exilio en una Cuba donde Raúl Castro va a estar hasta marzo", indicó. Esto, según Sanguinetti, se debe a que "la carga de pasión, de enfrentamiento, de ilegalidad que le ha impuesto al país le va a generar una oleada que puede ir más allá de la justicia, de la venganza".

Según el exmandatario, el diálogo entre gobierno y oposición fracasó porque "no han partido de lo esencial: ¿Usted está dispuesto a hacer elecciones? Si me dice que no, no seguimos hablando. Si me dice que sí, vamos a discutir todo: cuándo, cómo, quién vota, quién no, qué partidos sí, qué partido no, que políticos sí. Pero es evidente que el gobierno no está dispuesto a afrontar el veredicto de las urnas porque ya lo hizo por medio de la Asamblea General y tiene un Congreso con dos tercios en contra".