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jueves, 6 de junio de 2013

El obispo Pagura, ciudadano ilustre de Arroyo Seco.


El obispo metodista Federico Pagura fue declarado ciudadano iluste de Arroyo Seco, y será homenajeado el martes próximo por el Concejo municipal de esa ciudad. La distinción se dispuso "en honor a su vasta trayectoria, incansable e invalorable aporte en el campo del ecumenismo y la defensa de los derechos humanos en todo el mundo", reza el documento sancionado por el cuerpo.

Por ello, el próximo martes a las 12.30, se le entregará el diploma en el recinto del Concejo, ubicado en Belgrano 698.

Pagura nació en Arroyo Seco en 1923. Casado, con dos hijos, se recibió de maestro y se graduó después en el Seminario Teológico Unidos de Buenos Aires. Hizo posgrados en Estados Unidos y ya licenciado en teología, fue ordenado pastor de la Iglesia Metodista en 1950.

En los considerandos de la ordenanza se recuerda que el pastor es hijo de la inmigración: sus abuelos paternos llegaron en los años 20 a Argentina procedentes de Friuli, en el norte de Italia y por parte materna tiene origen indígena, de la tribu Quom, del norte del país. Fue su abuelo Natalio, organista y sacristán, quien reunió en una fe cristiana inconformista orígenes tan dispares.

Trayectoria. El obispo metodista fue primero pastor y superintendente en varios lugares en la Iglesia Evangélica Metodista Argentina. Fue elegido obispo de Costa Rica y Panamá, residió en San José de Costa Rica entre 1969 y 1973. Volvió a Argentina y se asentó en Mendoza, donde fue "llamado al servicio" entre 1973 y 1977. Trabajó también al frente de la Comisión Evangélica Latinoamericana de Educación Cristiana y desde 1977 a 1989 y presidió el consejo de obispos de la Iglesia Metodista Argentina.

Aunque se retiró del ministerio activo en agosto de 1989, no deja de ejercer cargos de responsabilidad. Desde su constitución en 1978 en Oaxtepec, México, fue el primer presidente del Consejo Latinoamericano de Iglesias, junto con otros dos presidentes de Chile y Puerto Rico. Dejó su cargo en febrero de 1995 y fue nombrado miembro de la junta directiva del Instituto Vida y Paz, con sede en Uppsala (Suecia) hasta 1998. También dirigió la Comisión Misión Mundial y Evangelización del CMI.

En Argentina preside el Movimiento Ecuménico pro Derechos Humanos desde la dictadura militar. Una bomba estuvo a punto de acabar con la vida de su esposa, su hija y su suegra. "Esto nos afirmó más que nunca a trabajar en defensa de la vida de nuestros compatriotas", dijo.

Sin rodeos. La ordenanza que lo declara ciudadano ilustre destaca especialmente la carta que le envió al presidente de Estados Unidos, Barak Obama, y a la secretaria de Estado Hillary Clinton: "Lamentablemente los hechos, tanto en relación con el bloqueo a Cuba, la multiplicación de bases militares en Colombia, la permanente presencia de vuestra cuarta flota en aguas del Atlántico sur, la continuidad abierta o encubierta de vuestra prolongada política belicista en Medio Oriente, y la ambigua cuando no hipócrita política relacionada con el origen y posterior desarrollo del conflicto en Honduras, han desinflado en muy corto tiempo las expectativas y esperanzas que también gran parte de las iglesias latinoamericanas y caribeñas habían depositado en la nueva administración estadounidense", les espetó.

Fuente: LACAPITAL

miércoles, 11 de enero de 2012

Golpes a la conciencia.



Por Federico Pagura. (*)
Rosario. Santa Fe.

Inspirado en la palabra y la vida de ese inolvidable mártir cristiano que fue el obispo Oscar Romero (1917-1980) de El Salvador, un querido amigo y director de la revista “Kairos”, se pregunta frente al tradicional saludo que millones habremos pronunciado ante las recientes celebraciones navideñas: “¿Feliz  navidad o feliz vanidad?”  Esa pregunta me acompañó durante todos estos días cargados de memorias y emociones, que se entremezclan con las alegrías y tristezas de los críticos tiempos que estamos atravesando.

Por eso recibo también con suma preocupación (“agonía” como la denomina Unamuno, ese gran vasco que sacudió nuestra conciencia en otra generación) dos palabras proféticas que en estos mismos días han resonado en nuestro continente. 

Me refiero a Fidel Castro, quien desde su mirador en la Habana, a sus ochenta y cinco años, nos advierte con lucidez y crudeza a la vez, sobre la “Marcha hacia el abismo” que hemos emprendido como humanidad. Y en segundo lugar, a nuestro compatriota Osvaldo Bayer, quien con la fuerza y la honestidad que le caracterizan, nos interpela y desafía, particularmente a los creyentes, desde Bonn, en el corazón de ese viejo mundo en crisis, sobre “la búsqueda de un Dios benevolente”. 

Fidel, a partir de los datos más precisos y científicos que logra reunir sobre el presente y futuro de nuestro planeta y sus habitantes, confiesa que podría calificar de “inexorable” esa  marcha hacia el abismo (¿El juicio final implícito en las doctrinas religiosas más extendidas en el mundo actual?), sin que nadie considere “pesimistas”, sino realistas esas convicciones.  Más bien, añade “es deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar por posponer, y tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento”. 

Luego puntualiza que si bien “numerosos peligros nos amenazan, dos de ellos: la guerra nuclear y el cambio climático son decisivos, y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución”.  Finalmente en base a datos mayormente proporcionados por instituciones y científicos norteamericanos, el doctor Castro concluye, que frente a ambos peligros, Estados Unidos y sus aliados son los mayores responsables por la situación creada.  Primero por oponerse a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, segundo por ser promotores de bombardeos y guerras que han exterminado millones de seres humanos, durante los últimos cincuenta años; y por seguir siendo los mayores productores y exportadores de armas en el mundo.
    
En cuanto a Osvaldo Bayer, tras mencionar casos bien precisos de crueldad y doble discurso y moralidad, en las mismas confesiones que hoy denominamos “la familia abrahámica” (Judíos, Cristianos e Islámicos), se formula y nos formula preguntas tan agudas y tan serias como las siguientes:“vayamos al análisis de las religiones: ¿Qué han logrado en el mundo? ¿Cuántas guerras religiosas devastaron las presuntas civilizaciones? El odio nacido entre las religiones existentes, pero también entre las distintas disidencias dentro de una misma religión, ¿Cuántas vidas ha costado?”. 

Por más lamentables y dolorosos que sean estos planteos, estas preguntas para todos los que profesamos cualquiera de estas confesiones religiosas, debemos dar gracias a estas voces proféticas que hoy sacuden nuestras conciencias y deben llevarnos a cambios profundos en nuestras personas, nuestras comunidades religiosas y en aquellos políticos, economistas, profesionales o gobernantes, que deberemos demostrar en nuestras palabras y conductas, si estamos a la altura de la fe que decimos profesar, y comprometidos firmemente con ese “otro mundo posible”, que desde Porto Alegre hemos sido llamados a soñar y a construir, por amor a la humanidad a la que pertenecemos.

Como hace ya mucho tiempo otro de los grandes profetas de nuestro continente Leonardo Boff lo proclamó audaz y vigorosamente: “el gran dilema de nuestro tiempo presente no es: ¿qué futuro tienen las iglesias o la religiones? sino: ¿qué futuro tiene la tierra, la humanidad….y hasta qué punto las iglesias o las instituciones religiosas están contribuyendo a afirmarlo o a garantizarlo”+ (PE)

 PreNot 9777
120111

Fuente: Ecupres