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miércoles, 24 de abril de 2013

Celibato, otro desafío en horizonte de Francisco.




En esta foto del 12 de abril del 2013, Clelia Luro muestra una foto suya con su fallecido esposo, Jeronimo Podesta, un ex obispo de Avellaneda, en su casa de Buenos Aires, Argentina. Luro, cuyo romance con el ex obispo y eventual matrimonio se convirtió en un gran escándalo en los 1960s, es tan cercana amiga del Papa Francisco que él la llamaba cada domingo cuando era el principal cardenal de Argentina. Está convencida de que el Papa Francisco eventualmente conducirá a la iglesia global a terminar con la observación obligatoria del celibato, un requisito que ella cree que \”el mundo ya no comprende\”.
Foto: Natacha Pisarenko / AP

Clelia Luro batalló más de la mitad de sus 87 años contra el celibato impuesto por la Iglesia Católica a sus sacerdotes. Hoy, sentada en una silla de ruedas, guarda la esperanza de que su amigo el papa Francisco ponga fin a ese mandato “que el mundo ya no comprende”.
Esta mujer, que en la década de 1960 escandalizó a la opinión pública argentina por el romance que sostuvo con un obispo —que luego se convirtió en su esposo— tiene razones para guardar la esperanza: sostiene una amistad de más de una década con Jorge Bergoglio, quien la ha llamado religiosamente todos los domingos hasta que partió rumbo a Roma para el cónclave que lo terminó eligiendo sumo pontífice.
De las largas conversaciones que ha sostenido sobre el tema con el hoy papa, cree que Francisco va a resolver la crisis global de la falta de sacerdotes autorizándoles la celebración del matrimonio y la constitución de una familia.
No hay cifras oficiales, pero varios miles de sacerdotes han dejado la Iglesia Católica para casarse. Muchos otros, particularmente en África y América Latina, continuaron con su ministerio pese a mantener relaciones con mujeres e incluso convertirse en padres.
“Creo que de acá a un tiempo probablemente se va a imponer el celibato opcional… estoy segura que Francisco lo va a plantear”, dijo Luro en entrevista con The Associated Press en su casa de Buenos Aires luego de enviarle al papa una carta abierta en la que manifestó “que tenemos una gran esperanza de renovación para nuestra Iglesia”.
Con Bergoglio “hemos discutido bastante el tema del celibato… Hoy en día el mundo no entiende que los curas no puedan casarse”, dijo Luro mientras acariciaba con su mano una cruz tallada en plata que pertenecía a su esposo Jerónimo Podestá, el primer obispo católico que contradijo la ley del celibato y se casó sin abandonar el sacerdocio. “Hoy en día la mujer ya no es considerada un peligro para el hombre”.
Algunas referencias públicas que ha hecho Bergoglio sobre la cuestión así como la comprensión y respaldo que brindó a sacerdotes que dejaron el ministerio por amor entusiasman a activistas como Luro.
Creen además que la elección como papa de un hombre del perfil de Bergoglio, un jesuita comprometido con los pobres, evidencia la voluntad de la iglesia Católica de avanzar sobre cambios profundos para frenar la diáspora de fieles.
Juan Pablo II, Benedicto XVI y sus antecesores prohibieron cualquier discusión sobre un cambio a la regla del celibato y Francisco no ha mencionado el asunto desde que se convirtió en el primer papa latinoamericano hace más de un mes.
“No veo viable que esto sea parte de su agenda”, dijo el sacerdote Roberto Gahl, teólogo de la agrupación ultra conservadora Opus Dei de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma.
Sin embargo, antes de su elección como papa, Bergoglio habló del controvertido tema en un tono que ilusiona a muchos.
En el libro “Sobre el cielo y la tierra”, una transcripción del diálogo interreligioso que mantuvo Bergoglio con el rabino Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, el ahora papa comentó que “por el momento estoy a favor de que se mantenga el celibato, con los pro y los contra que tiene porque son 10 siglos de buenas experiencias más que de fallas”.
Sin embargo, al mismo tiempo subrayó que “es una cuestión de disciplina, no de fe. Se puede cambiar”.
“En el supuesto caso de que la Iglesia decidiera revisar esa norma… sería por una cuestión cultural, como es el caso de Oriente, donde se ordenan hombres casados”, reflexionó en “Papa Francisco, conversaciones con Jorge Bergoglio”, de sus biógrafos autorizados Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti.
El padre Thomas Reese, analista del Vaticano en la Universidad de Georgetown, se sorprendió por algunas expresiones de Bergoglio como “por el momento” para referirse al tema.
“No es el tipo de comentarios que uno suele escuchar cuando obispos y cardenales discuten sobre celibato”, dijo Reese, un jesuita al igual que Bergoglio.
“El Vaticano liderado por Juan Pablo II y Benedicto XVI decía que ciertos temas estaban fuera de la mesa (de discusión) y cualquier obispo que los discutiera estaría en problemas y los teólogos que escribieran sobre ello se meterían en problemas”, dijo Reese. “Entonces, esto es parte de una pregunta mayor sobre cuánto estará el papa Francisco abierto al debate. Ese es el gran desafío”.
Con el debate sobre celibato, el Vaticano hasta ahora ha adoptado una postura similar a la de los padres que se cuidan de no discutir frente a sus hijos para no confundirlos, describió Reese.
El cardenal Claudio Hummes de Brasil, gran amigo de Bergoglio, fue protagonista de una controversia cuando dijo que el celibato no es un dogma de fe sino una cuestión de derecho canónico.
Las declaraciones, ofrecidas en una entrevista de 2006 antes de que el cardenal llegara a Roma para hacerse cargo de la oficina del Vaticano para el sacerdocio, desataron toda suerte de especulaciones acerca de un posible cambio que Hummes tuvo que emitir una extensa declaración reafirmando el celibato.
De hecho, el celibato es una norma que rige en la Iglesia Católica de Occidente desde el siglo XII y no un dogma de fe, por lo cual se puede cambiar.
El Canon 277 del Código de Derecho Canónico del Vaticano establece que “los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato, que es un don peculiar de Dios mediante el cual los ministros sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres”.
La Iglesia Ortodoxa, en cambio, permite que hombres casados puedan ordenarse sacerdotes. Algo similar ocurre en países donde predomina el rito bizantino, como la Iglesia de Ucrania. Algunos sacerdotes anglicanos casados pudieron convertirse al catolicismo e incluso algunos viudos con familia pudieron ordenarse.
“Los que hemos pertenecido al clero y estamos militando la causa por una Iglesia distinta, que incluya la opción de un celibato, no una obligación, vemos con mucho entusiasmo y mucha esperanza que Francisco pueda rever la medida canónica”, dijo Guillermo Schefer, un ex sacerdote que junto a su mujer Natalia Bertoldi son vicepresidentes de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados.
“Hoy en día la sociedad pide también testimonio de varones probos, gente del pueblo, que tenga una familia”, dijo Schefer. “Es importante que los sacerdotes también puedan optar por una vida de matrimonio y de familia, ayuda más a integrarse con el pueblo”.
Si la Iglesia Católica aceptara que un sacerdote puede casarse “crearía una división en su corazón, debilitaría su compromiso y sería contrario a lo que viene sosteniendo sobre la necesidad de que los religiosos sean humildes y rechacen los placeres terrenales”, remarcó el sacerdote Gahl. “Los defensores del celibato opcional sostienen que el sacerdocio es ‘muy duro’, entonces ‘¿por qué no hacerlo más sencillo?’, pero el papa lo que viene diciendo es que ‘si tú haces el sacrificio, serás dichoso”’.
Bergoglio también se ha expresado en desacuerdo con aquellos que sostienen que el fin del celibato frenará los casos de pedofilia que involucra a religiosos o que permitirá contrarrestar la escasez de seminaristas.
Otro argumento contra cualquier reforma sobre el celibato apunta a su impacto económico: si los 400.000 sacerdotes que hay en el mundo decidieran casarse y formar familias numerosas, habría que mejorar considerablemente sus salarios.
Para el experto Reese la cuestión exige un debate profundo pues en el caso de la orden de los Jesuitas, por ejemplo, el matrimonio no es compatible con el ejercicio de su ministerio.
“Ellos viven en comunidad y se comprometen con el ministerio de la comunidad, sin importar el lugar del mundo al que son enviados y toman votos de pobreza, castidad y obediencia. Si nos casamos, ¿quién paga el colegio de los hijos o los cuidados cuando la esposa cae enferma?, ¿Dónde vivirás? Como religioso, vivo en comunidad, comemos y rezamos juntos y trabajamos en proyectos comunes. Si mi superior me manda a California y mis hijos me dicen: ‘mis amigos del colegio están aquí’, no veo cómo puede funcionar”, aseveró el jesuita.
Cuando conoció al obispo Podestá, Luro tenía 39 años, estaba separada y tenía seis hijas. Podestá tenía 45 y corría el año de 1966. Él era obispo de Avellaneda, suburbio al sur de la capital. Era un sacerdote progresista, muy comprometido con las causas sociales y que apoyó el movimiento de sacerdotes del Tercer Mundo.
“Yo fui la primera mujer para Jerónimo”, confesó Luro. Lejos de esconderse, la pareja hizo pública la relación y se embarcó en una campaña a favor del celibato opcional desde la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados, que los llevó hasta las puertas del mismo Vaticano.
Al poco tiempo el entonces papa Paulo VI emitió la encíclica “Sacerdotalis Caelibatus” en 1967 que ratificó los votos de castidad perpetua.
Luro dijo que conoció a Bergoglio poco antes de la muerte de Podestá en 2000. Contó que el entonces Arzobispo de Buenos Aires tuvo una actitud completamente diferente a sus antecesores en el cargo y se puso a disposición de la pareja cuando el obispo cayó gravemente enfermo.
“Después de la muerte de Jerónimo, Bergoglio me llamaba todos los domingos”, dijo Luro. “Para mí fue un apoyo. Hablábamos de la Iglesia, discutíamos, le mandaba material de Jerónimo”. Luro dijo que para su sorpresa recibió días atrás un llamado del papa Francisco, pero se reservó lo conversado.
La cercanía de Bergoglio con los Podestá no debe extrañar ya que como líder de la Iglesia argentina ha sido igual de comprensivo con otros sacerdotes que pasaron por situaciones similares.
“Soy el primero en acompañar a un sacerdote en ese momento de su vida; no lo dejo solo, lo acompaño en todo el camino; en la elaboración espiritual de lo que está viviendo. Si está seguro de su decisión, incluso lo ayudo a conseguir trabajo. Eso sí, lo que no permito es la doble vida. Si no puede llevar su ministerio, le pido que se quede en su casa, que solicitemos lo que llamamos “la dispensa”, el permiso a Roma y así pueda estar en condiciones de recibir el sacramento del matrimonio”, reflexionó Bergoglio en “El Jesuita”.
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La corresponsal Nicole Winfield en el Vaticano contribuyó con este reportaje.

miércoles, 6 de julio de 2011

Jerónimo Podestá: un obispo pionero.


Oscar Varela ha ido sembrando, en diversos hilos, hechos y recuerdos de Jerónimo Podestá, obispo argentino que se opuso como nadie a la dictadura y fue pionero de la Teología de la Liberación y que no dejó de sentir su misión episcopal después de quedar sin diócesis y de haberse casado con Clelia Luro. Ella, su viuda, ha recompuesto unaAutobiografía post mortem”. Publicamos aquí la crónica de la presentación del libro en Roma y una carta que, con esta ocasión, ha dirigido Clelia al papa. A Óscar, que fue secretario particular de Jerónimo, le pedimos que escriba uno o varios artículos sobre este Obispo modelo, aunque pierda su condición de “guardián de secretos” y traspase el ciclo de lo “particular” a lo público.

Acto en Roma / Recuerdo de un escándalo para la Iglesia

Un libro repasa la vida del polémico obispo Podestá

Fue presentado por su viuda, que se casó con el sacerdote en 1972

Elisabetta Piqué, Sábado 02 de julio de 2011


Corresponsal en Italia de lanacion.com

ROMA.- Como quien cierra un círculo, a los 85 años, Clelia Luro de Podestá, esposa de Jerónimo Podestá, el obispo de Avellaneda que en las décadas del 60 y 70 representó una piedra de escándalo para el Vaticano, presentó en esta capital el libro Jerónimo obispo, un hombre entre los hombres; su vida a través de sus escritos .

“Es una autobiografía post mórtem; a través de sus cartas, escritos y documentos, lo hago hablar a él”, explicó Clelia, que calificó a Podestá de patriota y profeta, y espera editar también en Italia este volumen de más de 500 páginas recién publicado en nuestro país por Ediciones Fabro.

En una presentación en la Casa Argentina de la Vía Véneto, Clelia, lúcida y combativa, recordó que conoció a Jerónimo cuando, en la década del 60, éste predicaba con entusiasmo la Populorum Progressio , la encíclica de Pablo VI de la que dijo que “era profundamente revolucionaria, pero que lamentablemente han callado”.

Clelia, en ese entonces de 32 años, separada y madre de seis hijas, se convirtió en secretaria personal y mano derecha de Podestá: eran dos almas gemelas que no se imaginaban que, años más tarde, se convertirían en “una pareja excepcional, de compromiso de vida”, según contó.

“Como Jerónimo se convirtió de pronto en un líder carismático-político, el régimen militar de Onganía se molestó mucho de que hubiera un obispo que levantara al pueblo”, relató Clelia. Y añadió que, para forzar la renuncia de Podestá a su diócesis, se utilizó la “escandalosa” amistad del sacerdote con ella, a la que llevaba abiertamente en todos lados, en unaffaire cuya repercusión también alcanzó las altas cumbres del Vaticano.

Clelia

Clelia Luro de Podestá, con el flamante libroFoto: Elisabetta Piqué

Un encuentro “de gracia”

El libro recuerda cuando Podestá -que murió el 23 de junio de 2000-, antes de ser suspendido a divinis en 1972, viajó junto a Clelia al Vaticano para hablar directamente con el Papa del tema.

En un escrito reproducido en el libro, Podestá afirma: “Le expliqué al Papa el sentido y el alcance de nuestra relación, para concluir que el nuestro era un encuentro de «gracia» y no de pecado [...]. Finalmente, Pablo VI me pidió absolutamente que arrancara ese afecto de mi corazón. Todo esto me cayó muy mal porque estaba y estoy convencido de que no tenía derecho a exigirme tal cosa”.

Fue el famoso arzobispo brasileño Helder Cámara, quien bendijo luego a la pareja. “Sin conocerme, Cámara me dijo: «Ustedes dos tienen que hacer un camino juntos».

Luego de casarse, en 1972, Clelia y Jerónimo, que vivieron en el exilio en Perú, formaron en diversos países la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados, que lucha para que la Iglesia tenga en cuenta a los pobres y para que el celibato de los sacerdotes no sea obligatorio, sino opcional. “Porque la Iglesia tiene que ser un todo, como Jerónimo, que era un todo”, dijo Clelia, que recordó que junto a él nunca habían podido dejar pasar un problema de pobreza o de dictadura militar.

En la presentación del libro, también habló Giovanni Franzoni, prestigioso teólogo italiano progresista, ex benedictino abad de la basílica de San Pablo Extramuros, suspendido a divinis por apoyar en 1974 el divorcio, y que luego también se casó. Franzoni tuvo palabras de elogio y admiración hacia Podestá, de quien fue muy amigo.

“Jerónimo fue un obispo honesto, cuyas memorias deben ser temas de hoy, vivientes”, dijo. “Porque las bienaventuranzas evangélicas no dicen que la pureza del amor es castidad, sino que no hay que ser hipócritas”, agregó.

El embajador argentino en Italia, Torcuato Di Tella, recomendó leer el libro “no sólo desde el punto de vista religioso, sino también político”. “Podestá fue uno de esos personajes como Lutero o Calvino, que lucharon, para bien o para mal, para transformar a la Iglesia”, concluyó.

FE, AMOR Y POLÍTICA

Trayectoria. Estudió en La Plata y en Roma. En 1963 lo ordenaron obispo, junto a Eduardo Pironio y Antonio Quarracino.

Ideología. Adhirió al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Fue obispo de la Diócesis de Avellaneda-Lanús entre 1963 y 1967.

Amor. En 1966, Podestá conoció a Clelia Luro. Renunció al obispado en 1967, y se casó con Clelia en 1972. El presidente de facto Juan Carlos Onganía lo consideraba el “principal enemigo” del gobierno militar. En 1974 Podestá se exilió del país, amenazado por la Triple A. Volvió en 1983.




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CARTA de Clelia Luro al Papa Benedicto XVI

Roma 27 de Junio de 2011

S.S. Benedicto XVI

Padre:

Estoy aquí en Roma, he querido traer conmigo un libro para presentarlo aquí y luego iré a Madrid.

La vida de Jerónimo ha sido siempre una vida de compromiso en la Verdad y de defensa de los Derechos Humanos tan lastimados en nuestra querida Patria.

Ha sufrido un exilio por una amenaza de muerte de la AAA Alianza Anticomunista Argentina, Tuvo que vivir 6 años en Lima Perú.

Nunca quiso renunciar a su sacerdocio ni a su Consagración Episcopal. Eligió irse como San Pablo con los Gentiles. Su diócesis fue la Diáspora, la de todos aquellos que por ser fieles a su conciencia, resolvieron consagrar sus vidas en pareja. Muchos fueron suspendidos, pero ninguno excomulgado. Todos esperando y siendo fieles al Tronco Romano y a su vocación primigenia, ayudando a los hombres en el mundo, asumiendo sus luchas en lo político, en lo social y en lo religioso.

Yo, durante 34 años, guardé sus palabras que hoy forman un Archivo digitalizado en el Archivo de la Memoria de Argentina. He logrado a través de sus escritos finalizar una autobiografía post-mortem en la que se puede conocer su compromiso de vida como Sacerdote, como Obispo y como un Hombre entre los Hombres hasta sus últimos años. Siempre fiel a su consagración de Obispo a la que nunca quiso renunciar, solo cargando sobre sus hombros una sanción canónica disciplinaria porque Roma aún no se abre a lo que evangélicamente algún día llegará que es el celibato opcional.

Son miles los que con sus mujeres e hijos llenarían hoy la Plaza de San Pedro, pero el Papa no puede aún verlos.

Creo en la Presencia del Espíritu hasta el fin de los Tiempos, por eso no he sido probada en la Esperanza.

No es solo del celibato que quiero hablarle y al que respeto cuando se lo vive de verdad.

Quiero solo llegar a sus manos y decirle que el mundo de hoy necesita la integración del varón y la mujer como salió de manos de Dios. Unidos en el Amor y compromiso de vida en común, la mujer con el Sacerdocio Bautismal, junto al varón.

En el libro encontrará la historia de un hermano obispo como Ud., que siempre sintió muy profundamente la Colegialidad.

Son tantas las cosas que quisiera decirle si lo tuviera enfrente de mi y ambos frente a Dios, que dejo en Sus manos lo que mis palabras no alcanzan a decirle.

Nuestro matrimonio fue bendecido por Dom Helder Cámara, esto lo encontrará en las páginas de este libro.

Solo he entrado en la Santa Sede en el año 1967 cuando fui llamada por Pablo VI pero al llegar yo a Roma enfermó, y fui recibida por más de una hora por el Cardenal Benelli que supo escucharme como un sacerdote, no como un funcionario.

Quiera Dios ilumine al Papa para que como decía Jesús y es también el lema de Jerónimo Obispo “Que Todos sean Uno para que el mundo crea” ¿Y cómo puede el mundo creer si no nos unimos en El?

Dios bendiga al Papa

Clelia Luro de Podestá

Datos de contacto:Email: jerocle@gmail.comDirección: Av. Gaona 13671416 CABAArgentina

Tel 00 5411 45813064

Fuente: ATRIO