jueves, 6 de abril de 2017

Monseñor Romero: piedra de tropiezo.


No se puede conmemorar con verdad el martirio de monseñor Romero cuando el pueblo salvadoreño, su pueblo, es dispersado por el hambre, la extorsión y el asesinato. Tampoco se puede desear con verdad su canonización cuando se mata para imponer el orden que, en realidad, es un desorden, disfrazado de legalidad, que no solo expolia a los más débiles, sino que, además, los obliga a recurrir a la violencia para sobrevivir. Porque a monseñor Romero le dolía su pueblo, profanan la memoria del mártir quienes declaran soberbiamente que el asesinato de pandilleros y de supuestos pandilleros no debe llorarse. Profanan la memoria del mártir quienes pretenden resolver los graves problemas sociales del país con la violencia, porque él siempre propuso el diálogo y el entendimiento. Es hipocresía solicitar al papa Francisco la canonización del beato e invitarlo a El Salvador cuando se pretende resolver el conflicto social con el uso de la fuerza y no con el diálogo; cuando en lugar de humanizar la sociedad, la deshumanizan; cuando no se ocupan del pueblo salvadoreño, el mismo pueblo del que monseñor Romero dijo que no costaba ser pastor.

Pastor no es solo el obispo. Los gobernantes y los políticos, en cierto sentido, también están llamados a ser pastores. Pero son malos pastores, porque no cuidan del pueblo que dirigen. No le procuran alimento ni seguridad, sino que lo esquilman y lo abandonan a su suerte. Ellos engordan, mientras el pueblo languidece. Ellos protegen su salud con seguros privados, mientras la gente muere de enfermedad y abandono. Ellos viajan por el mundo en primera clase para asistir a importantes reuniones, mientras al pueblo lo mantienen en la ignorancia. Ellos aplauden con entusiasmo las remesas, pero no se ocupan de los que regresan deportados y humillados. Y cuando el pueblo se vuelve un estorbo, lo acosan, lo persiguen y lo matan con la buena conciencia del deber cumplido.

Conmemorar a un mártir como monseñor Romero exige conversión, es decir, vencer el deseo aparentemente irresistible de acumular dinero y juntar propiedades, de imponer la propia voluntad mediante el uso de la fuerza, de vengar las ofensas recibidas, de destruir al adversario, de abusar de los débiles, de aprovecharse de los desprevenidos. Esta dimensión negativa de la conversión es inseparable de otra positiva. La renuncia a esos aparentes bienes es seguida de la vuelta a los demás, en particular, a los vulnerables, los abandonados y los pobres. En la medida en que el converso se vuelve hacia ellos, encuentra al Dios de Jesús. Un mártir de la injusticia, de la intolerancia y de la violencia como monseñor Romero no puede ser conmemorado sin conversión.

El problema es que muchos piensan que no la necesitan, porque dicen caminar en la legalidad, atenidos a las reglas del juego. Cumplen los preceptos civiles y religiosos. Pero a su paso siembran inhumanidad al mismo tiempo que ellos mismos se deshumanizan, dominados por oscuras pasiones destructivas. Estos tales confunden la legalidad con la miseria humana, la propia y la que crean a su alrededor. Las víctimas de la injusticia y la violencia también necesitan de conversión para desterrar el resentimiento y el deseo de venganza, una reacción hasta cierto punto comprensible, pero contraria al precepto evangélico de amar al enemigo. No es la violencia la que vence al mal, sino la bondad y la misericordia. Aceptar esta realidad exige una dolorosa conversión.

La conmemoración de monseñor Romero en el actual contexto de horror, disfrazado de justicia, muy similar al experimentado en sus días, es un nuevo llamado a la conversión. En cualquier caso, aquellos que se obstinan en caminar en las tinieblas debieran abstenerse de pedir su canonización y de invitar al papa Francisco a visitar el país. Y el cuadro que preside el salón principal de Casa Presidencial debiera ser descolgado, porque quienes se reúnen bajo su mirada sonriente no han acogido sus enseñanzas. Viven del poder y para el poder, todo lo contrario a monseñor Romero, que puso su poder arzobispal y el poder institucional de la Iglesia al servicio del pueblo salvadoreño. Monseñor Romero es un ejemplo de cómo poner el poder al servicio de las mayorías pobres de El Salvador.

La fidelidad al evangelio del reino de Dios y su justicia ha hecho de Monseñor Romero una piedra de tropiezo para quienes se niegan a convertirse. El mártir pone en evidencia la hipocresía de quienes lo celebran sin aceptar su palabra profética. Solo quienes aspiran a que se haga verdad sobre el pasado de violaciones a los derechos humanos y justicia, donde predomina la mentira y el despojo, celebran con verdad a monseñor Romero. Ellos recogen su palabra profética y sueñan con una sociedad igualitaria, solidaria y fraterna. Ese era su sueño y por eso lo mataron. Pero no ha muerto, tal como quisieron sus asesinos, sino que vive en lo mejor de su pueblo.

Fuente: uca.edu.sv

martes, 4 de abril de 2017

"Nuestra economía mata, porque está fundada en el robo con guante blanco, en la mentira bien vestida"


José I. González Faus, sj 

"Lo más negativo de nuestra política es la hipocresía de la derecha y el simplismo de la izquierda"

Si el prestamista gana sólo por prestar, eso es claramente usura. La filosofía griega, el islam y el primer cristianismo son muy duros con la usura. Aristóteles la compara al proxenetismo

Etimológicamente, el interés designa algo que está entre la realidad y yo (inter-esse): así me vincula y me pone en relación con las cosas. Pero la palabra degenera cuando su significado principal pasa a ser el de "beneficio económico": de modo que lo único que me pone en contacto con la realidad es la posibilidad de lucro.


Eso explica por qué Francisco sostiene que nuestra economía "mata". He leído artículos que, queriendo defender la enseñanza social de este papa, parecen tropezar cuando afrontan esa frase tan dura: quizá Francisco sólo quería decir que mata cuando la gestionamos mal, etc.


Pues no: nuestra economía mata porque está fundada en el robo con guante blanco, en la mentira bien vestida, en la explotación y en la falta de respeto.


Veamos:


1. Fundamental en nuestro sistema es el crédito y el interés. Pero éste último se ha convertido hoy en usura pura y dura: de ser compensación razonable por una pérdida o un riesgo, ha pasado a ser un lucro gratuito. Si el prestamista gana sólo por prestar, eso es claramente usura. La filosofía griega, el islam y el primer cristianismo son muy duros con la usura. Aristóteles la compara al proxenetismo: aprovechar la necesidad del otro para el enriquecimiento propio. Y escribe que es "la más aborrecible de todas las formas de obtener dinero, porque en ella la ganancia procede del dinero mismo y no de los objetos naturales". Si hoy eso nos parece anormal, debe ser por aquello de que "nuestro mundo ha perdido el sentido del pecado". Pero aplicando esa frase donde debe ser aplicada...


2. Ese atraco del interés se apoya además, como ya sugería Aristóteles, en la mentira de que el dinero es fecundo por sí mismo. Pero el dinero sólo puede ser oportunidad, nunca causa de riqueza. Su presunta fecundidad se apoya además en otra ficción: el dinero que me presta el Banco no es tal: el Banco me da un dinero que no tiene (pues en cada momento los Bancos están prestando mucho más dinero del que tienen y es falsa la idea de que el Banco presta con los depósitos de los ciudadanos). El Banco lo que hace es darme una especie de aval o de ficción, poniendo en mi cuenta unas cifras con las que yo podré empezar a invertir. Y por ese dinero que no me ha dado, el Banco me cobrará unos intereses grandes mientras que, por el dinero que yo le he depositado, me dará un interés mínimo, ridículo (que luego además recupera en comisiones por sacar de un cajero etc.)


Buen ejemplo lingüístico: en griego, tiktô significa engendrar, de ahí viene vg. tokós (padre, engendrador); y en griego moderno el interés se llama toketós (= engendrado). El dinero queda así, como una especie de semilla: un germen vital que, con sólo caer en buena tierra, ya fructifica.


3.- Esa fábula del dinero, falso y fecundo a la vez, tiene que acabar fallando, sea porque a uno no le salen los negocios o porque lo dilapida. Así se producen las crisis que por eso, según Piketty y otros economistas, son intrínsecas a nuestro mercado y más cuanto más perfecto mercado sea. En las crisis, la reacción lógica es ir a sacar el dinero de los Bancos, pero resulta que éstos ya no lo tienen. Con lo que el estado habrá de sostenerlos (¡con dinero de los ciudadanos!) para evitar que se pierdan los depósitos de la gente. Así se acuñó la más criminal de las defensas: el "too big to fail" ("demasiado grande para dejarlo caer"). Como si dijera: no podemos tocar a los Bancos porque tienen armamento atómico...


Y claro: si el Banco siempre está seguro y el ciudadano nunca lo está, esa es una economía que mata. Si, cuando se derrumba esa fábula del dinero fecundo por sí mismo, lo pagan los otros, no el Banco que se aprovechaba de ella, entonces esa economía tiene que matar como el arsénico, por más que nos digan que es "arsénico por compasión".


4.- Finalmente, en una sociedad donde todo es mercantil y donde cada cual aspira a tragarse al otro buscando el máximo interés, la única manera de crear empleo es no pagarlo, o darle una calderilla de hambre. Marx todavía hablaba de pagar "lo justo para que pueda reponer su fuerza de trabajo"; hoy ni eso: porque si no repone sus fuerzas siempre hay una multitud esperando poder ocupar su puesto. ¿Cómo no va a matar esa economía?


Ya hace tiempo fue acuñada la expresión "capitalismo de casino". Quiere decir que nuestro sistema económico es como uno de esos juegos de cartas donde uno puede apostar fuerte con poco juego; pero asusta a los demás y, a lo mejor, gana. La única diferencia con los casinos reales es que, cuando en nuestro capitalismo falla la treta y el jugador pierde la partida, no pierde él el dinero que apostó: ese dinero lo perderá el croupier, o el repartidor por las cartas que dio, o el portero por haberle dejado entrar...


Ladrona, mentirosa, explotadora e impune. Y gracias a eso eficaz. Dígame Ud si esa economía no ha de matar. Por eso creo que lo más negativo de nuestra política es la hipocresía de la derecha y el simplismo de la izquierda. Pero éste queda para otro día.


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sábado, 1 de abril de 2017

Mujeres: Su rol en la soberanía y seguridad alimentarias, desde los saberes y la identidad cultural.


La investigación de la organización CARE, realizada junto con el equipo investigativo del Instituto de Estudios Ecuatorianos, tiene como propósito analizar el rol de las mujeres campesinas indígenas, afroecuatorianas y mestizas, en la defensa de la seguridad y soberanía alimentarias. Se trata de una investigación que explora las condiciones sociales y productivas de mujeres campesinas en cinco cantones de la zona norte del Ecuador, para identificar las oportunidades y limitaciones que enfrentan estos grupos de mujeres en la presente coyuntura política económica, marcada por las reformas constitucionales que incluyeron a la soberanía alimentaria como principio y derecho.

Resulta determinante comprender el contexto en el que se enmarca la investigación, el cual tiene que ver con la implementación de una política pública que corresponde a un modelo de desarrollo que consolida la matriz primaria exportadora instaurada desde la época neoliberal. Esto se materializa en la intensificación agrícola, por parte del MAGAP –entidad responsable de la agricultura, la ganadería y la pesca ante el pueblo ecuatoriano– basada en la expansión de monocultivo, en las intervenciones homogéneas y verticales en contextos locales distintos, en la deificación de la tecnología agraria, y en la despolitización de la planificación y la toma de decisiones. Tomar en consideración este contexto, que también está marcado por una estructura histórica de desigualdad socioeconómica y étnica, entre territorios y espacios rurales-urbanos, permite comprender la razón por la cual las contribuciones potenciales de las mujeres rurales suelen verse limitadas.

En esta investigación se evidencia la inviabilidad del modelo de desarrollo del Estado pues, por un lado, prioriza criterios de productividad a través de entrega paquetes productivos, capacitación y tecnología, requisitos de crédito excluyentes; mientras que, por otro lado, se propone garantizar la soberanía alimentaria para que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades alcancen la autosuficiencia de alimentos sanos y culturalmente apropiados de forma permanente (Art. 281). La coexistencia de estos modelos antagónicos es palpable en los estudios de caso. El agronegocio potenciado desde el Estado convive con iniciativas de soberanía alimentaria promovidas por las organizaciones de las mujeres rurales. Se trata de una convivencia que lejos de llevarse a cabo desde la complementariedad, se desarrolla desde la subordinación de la una hacia la otra; y desde la resistencia de la una frente a la otra.

En términos concretos, los estudios de casos dan cuenta de que la economía familiar campesina ha optado por la pluriactividad como un método de subsistencia ante la falta de rentabilidad del trabajo campesino, provocada por la estructura histórica de desigualdad que mencionamos, la cual termina consolidando la división sexual del trabajo que, a su vez, configura el escenario de un campo feminizado y envejecido. La mujer asume la carga reproductiva y productiva; mientras que, el hombre campesino, en su búsqueda por mejorar el sustento familiar, se convierte en proletario del campo ajeno, de la construcción, o de cualquier otro trabajo que le represente una fuente de ingresos.

Esto sucede al mismo tiempo que aumentan los índices de migración a las ciudades de las poblaciones juveniles que van en busca de oportunidades de estudio y de trabajo desvinculados con las prácticas campesinas.

Cada uno de los estudios de caso describe las iniciativas que las organizaciones de las mujeres rurales construyen en favor de la soberanía y la seguridad alimentarias. Algunas de las prácticas que encontramos tienen que ver con intercambio de semillas y productos, ferias de comercialización, producción diversificada, restitución de prácticas culturales en la dinámica productiva y en los sistemas de producción, creación de artesanías locales, fomento de autonomía económica, fortalecimiento organizativo desde el bienestar colectivo.

Sin embargo, a la par de estas iniciativas, la investigación vislumbra expresiones de una realidad paralela basada en un modelo de desarrollo moderno primario exportador que afecta, de manera más o menos visible, la viabilidad de las iniciativas consolidadas por las mujeres: en Pedro Moncayo está presente el agronegocio de florícolas, avícolas y ganado; en Cotacachi está presente el agronegocio de florícolas, café y uvilla, a la vez que la estimulación de producción de cebada por parte de la Cervecería Nacional a partir la agricultura bajo contrato; en Putumayo está presente el agronegocio de café, cacao, palma africana y banano, a la vez que están presentes actividades extractivas de petróleo y de basalto; en San Lorenzo está presente el agronegocio de palma africana, plátano, café, cacao y banano; en Mira está presente el agronegocio de tomate riñón, fréjol y caña de azúcar.

Al retomar la voz de las mujeres rurales entrevistadas, nos encontramos con preocupaciones en varios ámbitos. En el plano de lo productivo, mencionan que la agroecología no siempre resulta rentable por lo que hay quienes todavía dependen de productos químicos, reconocen que se requiere apoyo en el trabajo en el campo y apoyo institucional para el fomento de la producción agroecológica, comentan que padecen el limitado acceso al agua y a la tierra, señalan la falta de condiciones para la reproducción de semillas de algunas especies genera dependencia institucional. En el plano de lo económico, perciben que la competencia con el mercado convencional es avasalladora, y padecen la desvaloración de la calidad de productos por parte de las personas consumidoras. En el plano de lo cultural, reconocen que la asimilación de valores occidentales fomenta el desarraigo cultural que se materializa en la pérdida de identidad gastronómica, la pérdida de idiomas ancestrales, la migración de las juventudes en búsqueda de trabajo y estudios fuera del campo, la pérdida de lo colectivo en la individualización de la propiedad de la tierra.

Esta realidad compleja nos permite comprender que la coexistencia antagónica entre estos dos modelos agrarios, lejos de proveer un espacio político, económico y cultural en el que ambos modelos convivan de manera paralela y equitativa, termina socavando una en detrimento de la otra. Así, dentro del vasto ámbito de las capacidades sociales humanas y los múltiples modos en que la vida social podría ser vivida, las actividades del Estado, de manera más o menos coercitiva, “alientan” algunas mientras suprimen, marginan, corroen o socavan otras (Corrigan y Sayer, 2007: 45).

Pese a estas circunstancias, pese a las adversidades plasmadas por una estructura histórica de poder de injusticia y desigualdad, pese a un Estado legitimador de un modelo de desarrollo ilegítimo para las diversidades rurales, pese a la institucionalización de una soberanía alimentaria teórica, discursiva y manipulada, la investigación nos ofrece un destello de luz para demostrar que la soberanía y la seguridad alimentarias se pueden construir desde lo colectivo y desde las raíces de identidades culturales mil veces violentadas, pero mil veces resucitadas. Habrá que ir detrás de estas luces en las páginas del libro, y aceptar la invitación que las autoras nos hacen de profundizar aún más en la búsqueda de rastros de autonomía, soberanía y esperanza.


Descargue el libro haciendo clic a continuación:




IEE / Reseña realizada por Stephanie Andrade Vinueza


Fuente: OCARU

viernes, 31 de marzo de 2017

La alimentación escolar transforma su receta en América Latina.


Tito Díaz, coordinador subregional de la FAO en Mesoamérica, durante su exposición en uno de los paneles del encuentro “La Alimentación Escolar como estrategia para el alcance de los Objetivos de Desarrollo, que se celebró en San José de Costa Rica del 20 al 22 de marzo. Crédito: Diego Arguedas Ortiz/ IPS

IPS, 29 de marzo, 2017.- Sunita Daniel recuerda claramente cómo eran los programas de alimentación escolar en su natal Santa Lucía hasta hace un par de años: menús con comidas procesadas, productos importados y poca integración con las comunidades cercanas.

Todo esto cambió después de que la santalucense visitó Brasil, en 2014, y conoció el sistema brasileño que prioriza una atención continua, dietas balanceadas e integración con la agricultura familiar de cada localidad.

“Cuando regresé, le dije a mi gobierno: este es un buen ejemplo de algo que podemos hacer nosotros”, dijo Daniel, quien entonces era jefa de planificación del Ministerio de Agricultura de su país.

Ahora, el pequeño Estado insular del Caribe prioriza las compras a productores locales, especialmente aquellos dedicados a la agricultura familiar, y trabaja en mejorar las dietas que reciben los escolares en los diferentes centros.

El caso de Santa Lucía no es único. Una nueva generación de programas de alimentación escolar que combinan nutrición saludable, compras públicas a agricultura familiar e integración social está transformando comedores y comunidades por la región de América Latina y el Caribe.

Estos proyectos toman como referencia la experiencia del Programa Nacional de Alimentación Escolar de Brasil, un amplio programa estatal que maduró por años y ahora se ubica en el corazón de un proyecto regional, impulsado por el gobierno brasileño.

Actualmente, el proyecto regional busca fortalecer la alimentación escolar en 13 países latinoamericanos y caribeños, mediante la cooperación triangular Sur-Sur que recibe el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Delegados de los países participantes en la iniciativa, de la FAO y del gobierno brasileño se dieron cita en la capital costarricense entre el lunes 20 y el miércoles 22 para participar en el encuentro “La Alimentación Escolar como estrategia para el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, los ODS, y compartir sus experiencias.

“Este tipo de talleres fortalecen a todos. Al propio programa de Brasil, fortalece a los países y a los gobiernos. De verdad, funciona como una retroalimentación para inspirar el cambio”, explicó Najla Veloso, coordinadora regional del Proyecto de Fortalecimiento de los Programas de Alimentación Escolar en América Latina y el Caribe.

El sistema brasileño centra su atención en garantizar la cobertura de la alimentación escolar de manera continua y con alimentos de calidad. Los menús utilizan alimentos producidos por agricultores locales y huertas escolares en los propios centros educativos.

“(En Brasil), estamos hablando de ofrecer comida saludable y de manera continua todos los días del ciclo lectivo, alineado con educación alimentaria y nutricional y compras a agricultores familiares”, detalló Veloso a IPS durante el encuentro.

En un país de 208 millones de habitantes, más de 41 millones de estudiantes brasileños reciben una o más comidas en comedores de centros educativos, explicó Veloso, mediante una coordinación del gobierno federal, las autoridades de cada Estado y los representantes municipales.

“En ningún país del mundo se tiene esto”, aseguró la especialista brasileña.


Alumnas de una escuela en una aldea indígena del occidente de Honduras, en el huerto pedagógico donde cultivan y aprenden a la vez sobre la importancia de la alimentación nutritiva y saludable. Honduras tiene desde 2016 una ley que regula un programa de alimentación de nueva generación, donde la nutrición saludable, agricultura familiar de cada localidad y los huertos escolares se dan la mano. Crédito: Thelma Mejía/IPS

Con este caso de éxito como referencia, el proyecto de cooperación técnica regional comenzó en 2009 con cinco países, llegó a trabajar con 17 y ahora se mantiene el respaldo a 13 programas de nueva generación, en una iniciativa que está planificado que concluya este año.

Según dijo Veloso, más de 68 millones de escolares de la región, además de los brasileños, se han beneficiado con los innovados comedores, pero además ha potenciado la articulación con comunidades y agricultores locales.

En la actualidad, el proyecto está presente en Belice, Costa Rica, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Paraguay, Perú, República Dominicana, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas.

El proyecto ha rendido diferentes frutos, ha seguido procesos diferentes en cada país y asume diferentes formatos, según las experiencias intercambiadas en San José.

En el caso de Santa Lucía, por ejemplo, las autoridades se aliaron con el sector privado para recaudar fondos y lograron así proveer comida a entre 8.000 y 9.000 escolares de entre 5 y 12 años, dijo Daniel.

En Honduras catalizó un trabajo desde las bases que permitió una articulación orgánica desde los municipios y las escuelas, compartió durante el encuentro Joselino Pacheco, coordinador del programa de Merienda Escolar.

“Nosotros no teníamos una ley de alimentación escolar hasta el año pasado, pero eso no nos detuvo porque nuestro trabajo viene desde la base”, explicó el delegado hondureño.

La ley, promulgada en septiembre de 2016, construyó sobre lo que venía trabajando un programa estatal fundado en 1998, y se respalda en organizaciones sociales que apoyan el proceso y que en parte son respaldadas por el proyecto regional, dijo Pacheco a IPS

Junto a Honduras, también Bolivia, Brasil y Paraguay cuentan en la región con una ley específica para regular la alimentación escolar.

En el caso del anfitrión Costa Rica, el país ya tenía un programa de alimentación escolar extendido y que brindaba atención continua, por lo que las autoridades decidieron enfocarse en expandir sus capacidades incluyendo los elementos innovadores a favor de la seguridad alimentaria de la nueva generación de iniciativas.

“Desde el año 2015 se ha desarrollado un programa de apertura de comedores durante el receso de mitad de período y al inicio y final del curso lectivo”, explicó la primera dama costarricense, Mercedes Peñas, una reconocida experta en el tema de desarrollo municipal.

En ese primer año se hizo un plan piloto en 121 comedores ubicados en los 75 distritos más vulnerables y para el 2016, el país amplió la cantidad de comedores y sirvió unos 200.000 platos en los primeros 40 días del curso escolar.

Estas son inversiones que ven frutos en el corto plazo, con una mejor alimentación de los niños, pero también tienen un impacto en la salud pública por décadas, dijo Ricardo Rapallo, coordinador técnico del programa Mesoamérica sin Hambre.

“Todo lo que no trabajemos sobre buenos hábitos alimentarios desde niños, es más complicados cambiarlos después”, apuntó Rapallo.

Lo que pase en los comedores escolares es fundamental para lograr un desarrollo económico, social y ambiental en América Latina, coincidieron los expositores, quienes ven este eje como un vehículo fundamental para alcanzar varios de los 17 ODS, que deben cumplirse para 2030.

“La experiencia de un programa de alimentación escolar, aunado a un programa de compras públicas a agricultura familiar, hace posible la agenda al 2030”, dijo Tito Díaz, coordinador subregional para Mesoamérica de la FAO, durante uno de los paneles del encuentro de tres días.

Un caso icónico emergió del testimonio de Daniel. En Belle Vue, una localidad al suroeste de Santa Lucía, el comedor escolar inspiró a las mujeres de la comunidad y ellas empezaron su propio huerto.

“Ellas llegaron al comedor escolar y dijeron que querían producir. Muchos de ellas tienen niños en las escuelas”, apuntó Daniel, quien ahora ejerce como directora del programa de alimentación escolar en Santa Lucía y como enlace en la materia entre la FAO y la Organización de Estados del Caribe Oriental.

La escuela instaló una guardería para atender a los hijos de las madres que aún no estaban en edad escolar y así ellas pudieron dedicarse al huerto. Gracias a ello, unas 30 madres reciben ahora un ingreso fijo.

Veloso explicó que si bien el proyecto de fortalecimiento cierra este año, están analizando qué necesidades y oportunidades existen para valorar si lanzan una segunda etapa.
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IMPORTANTE: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

jueves, 30 de marzo de 2017

El aumento global de temperatura, factor clave en el incremento de catástrofes naturales y humanitarias.



Santiago Sáez


Es oficial. 2016 batió, de nuevo, el récord de temperatura global media. La Declaración anual sobre el estado del clima mundial, publicada el pasado 21 de marzo por la Organización Meteorológica Mundial plantea un escenario preocupante: La temperatura ya ha subido más de un grado sobre niveles preindustriales y la concentración de dióxido de carbono ha superado las 400 partes por millón, superando en aproximadamente 14% el nivel considerado seguro (350 ppm).

Durante el año pasado, según el informe, el cambio climático ha sido el principal factor en desastresnaturales como las sequías que han azotado al sur y el este del continente africano, o el Huracán Matthew, que dejó al menos 603 muertos, la mayoría en Haití. Matthew provocó, además, pérdidas económicas por valor de más de 15.000 millones de dólares en Cuba, Bahamas, Haití y Estados Unidos.

A la actividad humana hay que sumar, en 2016, el calentamiento marino producido por El Niño, un episodio natural que eleva la temperatura en el Pacífico Sur, y que se repite en un intervalo irregular de entre dos y siete años, afectando sobre todo a América del Sur y el Subcontinente Indio. El Niño ha sido especialmente intenso este año y su combinación con el cambio climático ha influido directamente en desastres naturales como las sequías en África Oriental y Centroamérica.


El ártico, en situación crítica


El informe avisa de que el aumento de las temperaturas ha sido especialmente severo en el ártico. En algunas zonas (como el norte de Rusia, Alaska y Canadá) se han registrado temperaturas medias anuales 3ºC por encima de la media registrada entre 1961 y 1990. En las islas Svalbard (Noruega), la temperatura superó en 6,5 ºC la media histórica.

Estas temperaturas han significado una caída en picado de la cantidad de hielo en el norte del planeta. Las reservas árticas de hielo suelen derretirse en primavera y verano para recuperarse en otoño e invierno. Sin embargo, nunca ha habido tan poco hielo en el ártico: El punto álgido de congelación de 2016, alcanzado el 24 de marzo del año pasado, ha sido el más pobre desde que hay registros. Según el informe, la superficie congelada incluso se contrajo durante algunos días del mes de noviembre.

El hielo del ártico es fundamental para el mantenimiento de la configuración actual de las corrientes oceánicas. Funcionando como una especie de noria de agua, el hielo del ártico enfría las aguas procedentes de zonas más cálidas, aumentando su densidad y haciendo que se hunda al fondo marino. Esto pone en marcha las corrientes marinas mundiales en lo que se conoce como “cinta transportadora oceánica”. Sin embargo, de acuerdo con la Declaración, el deshielo está modificando estas corrientes, “afectando a las condiciones meteorológicas en otras partes del mundo”.


Avance de los desiertos en España


En España, los efectos del cambio climático amenazan al suelo de las zonas áridas, que constituyen aproximadamente un 74% del país. De acuerdo con el Informe Especial de Eventos Extremos de 2012, publicado por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), en el sur de Europa va a llover cada vez menos (aunque más intensamente) durante el próximo siglo.

Los efectos del cambio climático, unidos a otros factores como la sobreexplotación agrícola y forestal, han encendido las alarmas en el Gobierno. El pasado 13 de febrero, el Portal de Transparencia publicó un informe del Ministerio de Medio Ambiente en el que se avisa que al menos un 74% del territorio nacional se encuentra en riesgo de desertificación, del cual el 18% está en riesgo alto o muy alto. En las próximas ocho décadas, no obstante, las zonas susceptibles de desertificarse podrían aumentar hasta abarcar el 80% del país.


En terreno desconocido


El factor decisivo asociado a los devastadores efectos del cambio climático sigue siendo la creciente concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. David Carlson, director del Programa Mundial de Investigaciones Climáticas de la OMM, admitió en una nota de prensa que la inacción a la hora de reducir las emisiones han empujado al mundo a “terreno desconocido”: “Aun sin la presencia de un episodio de El Niño en 2017, se observan otros cambios notables en todo el planeta que ponen a prueba los límites de nuestra comprensión del sistema climático”, afirmó.

La Declaración es un informe breve presentado por la Organización Meteorológica Mundial que se basa en los datos proporcionados por los servicios meteorológicos de más de 80 países y agencias de la ONU.