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jueves, 23 de abril de 2020

Brasil registra un récord de fallecimientos con 407 en las últimas 24 horas.


Estados Unidos sigue siendo el foco rojo de la covid-19 y desde este jueves ya supera los 842.600 contagios, según los datos de la Universidad Johns Hopkins, con 46.785 muertes, la cifra de fallecimientos más alta del mundo hasta ahora. 

El presidente Donald Trump ha suspendido la tramitación de algunas ‘green cards’ durante dos meses porque considera a los inmigrantes como un “riesgo para el mercado laboral de EE UU”. El epicentro latinoamericano está en Brasil, que suma 407 muertos en las últimas 24 horas y alcanza los 3.313 decesos. 

El nuevo ministro de Salud de este país ha elegido a un general como su número dos. México, donde el número de contagios ha escalado a 10.544 y la cifra de muertos a 970, entró en la fase más crítica de la epidemia. El Gobierno ha anunciado que reducirá el gasto público y los salarios más altos para hacer frente a la crisis. 

Ecuador suma ya 22.160 diagnósticos positivos tras procesar las pruebas pendientes y se ubica como el segundo país con más contagios de la región después de Brasil. 

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha alertado sobre una “crisis de derechos humanos” a raíz del coronavirus y ha urgido a los Estados a garantizar protecciones básicas para todos los ciudadanos y a no abusar de las medidas de emergencia.

En el mundo, hay más de 2,6 millones de contagiados y 184.643 muertos por el virus, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

Perú acumula 20.914 contagios y 572 muertes.

Colombia supera los 4.350 casos positivos y más de 200 decesos.

En Chile, han fallecido 168 personas y hay 11.812 casos confirmados.

Fuente: elpais.com

martes, 14 de abril de 2020

La pandemia coloca a indígenas latinoamericanos ante nuevos desafíos.

En Manaus, capital del estado Amazonas, en el norte de Brasil, tratan de esterilizar puntos de diseminación del coronavirus, como puertos, atracaderos y mercados alimentarios. (Imagen de Ione Moreno/ Semcom-Fotos Públicas)

Por Mario Osava*

IPS, 13 de abril, 2020.- El nuevo coronavirus llegó al extremo noroeste de Brasil, en la Amazonia profunda, sonando la alarma de su arribo a comunidades donde viven numerosos indígenas, en un temor común en los países latinoamericanos.

Por una cruel ironía el portador del coronavirus fue un médico de la Secretaría Especial de Salud Indígena, responsable en Brasil de la asistencia a los pueblos originarios en sus territorios.

“Él vino del Sur, atendió gente en Atalaia do Norte, donde contagió a un pariente marubo (pueblo indígena), luego estuvo en Santo Antonio do Içá y dejó cuatro con el virus, entre los cuales una indígena kokama. Hoy se informó que en São Paulo de Olivença, donde vivo, hay otros dos enfermos”, relató a IPS el líder indígena Francisco Guedes, desde su localidad.

Entre los siete comprobados con el nuevo coronavirus por lo menos dos son indígenas, “parientes” como los identifica Guedes, presidente de la Federación de las Organizaciones, de los Caciques y las Comunidades Indígenas de la Tribu Ticuna del Alto Solimões, en el estado de Amazonas, en el norte del país.

“Estamos preocupados”, porque no se ve posibilidad de tratamiento para los enfermos graves, señaló Guedes, profesor de enseñanza básica en la lengua ticuna, el pueblo indígena más numeroso de Brasil, con 70 000 miembros estimados, en un país con una población de 211 millones de habitantes.

“Acá el hospital no tiene equipos siquiera para asistencia común, mucho menos para cuidados intensivos. Y Manaus, donde hay recursos, queda a tres días y medio en barco”, el único medio de transporte, acotó.

Además Manaus, la capital de Amazonas, con 2,2 millones de habitantes, tiene su red de hospitales ya en colapso, admitió el alcalde Arthur Virgilio Neto. Es una de las siete capitales cuyo índice de contagiados por el SARS-CoV-2 más preocupa al Ministerio de Salud.

Manaus es la capital de estado con mayor índice de contagios hasta ahora, y allí ha muerto uno de los dos indígenas registrados como fallecidos hasta ahora por la covid-19, ambos en la Amazonia brasileña.

En México, en la occidental península de Yucatán, donde los indígenas constituyen por lo menos la mitad de sus 2,2 millones de habitantes, ellos enfrentan otras dificultades.

“Aún hay pocos casos (de la covid-19), por suerte, y la mayor parte en la capital Mérida, pero como no hay ningún plan del gobierno ante la pandemia, un contagio masivo provocaría muchas muertes”, teme Pedro Uc Be, miembro de la Comisión de Seguimiento de la Asamblea Maya en Yucatán.

“Lo que se necesita ahora es comida y trabajo, no tanto para los indígenas que viven en sus pueblos, que tienen la ventaja de una dinámica propia, con producción de alimentos. El problema son los que emigraron principalmente a Mérida y ahora regresan a sus pueblos sin trabajo, ni ingresos, ni comida”, destacó a IPS desde Buctzotz, un municipio de Yucatán.

El gobierno del estado de Yucatán, uno de los tres en que se divide el territorio peninsular, ofreció un bono de 2500 pesos (cerca de 102 dólares) a cada desempleado, pero en la mitad del primer día hubo más de 25 000 solicitudes y se canceló el programa.

Una reunión de la Asamblea Maya, en la península de Yucatán, en México, que lucha por la defensa de su territorio. Ahora sus líderes buscan defender a sus miembros de la propagación del coronavirus. Foto: Cortesía de AM

“No tenemos seguridad, pero se cree que el coronavirus llegó a los pueblos indígenas por los regresados de la capital”, observó Uc Be, campesino, profesor de literatura y escritor en lengua maya.

En México, con 130 millones de habitantes, la epidemia está creciendo y hasta ahora se trata de contenerla por un confinamiento voluntario de las personas. “La mayoría se queda en casa”, pero el éxito sigue pendiente de políticas “adecuadas y a tiempo”, sostuvo.

El gobierno local amenazó con hacer obligatorio el aislamiento social, pero no lo hizo ante críticas de las organizaciones de derechos humanos, dijo el profesor, tras explicar que la Asamblea Maya lucha en la defensa del territorio indígena contra intentos de despojo por grandes empresas, proyectos energéticos y siembras de soja transgénica.

En Ecuador, la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) también se quejó de la falta de medidas y de coordinación de los esfuerzos centrales, provinciales y locales, pero se dispuso a poner en marcha “un plan de solidaridad en apoyo a sectores del campo y la ciudad”, con aporte de productos de primera necesidad.

“Pondremos nuestro granito de arena”, declaró el presidente de la Conaie, Jaime Vargas, en una rueda de prensa digital desde Quito el martes 7.

No hubo registro de la covid-19 en las comunidades indígenas de la Amazonia Ecuatoriana, pero si en la costa, con “compañeros fallecidos”, resumió.

“No tenemos estadísticas, datos exactos” con nombres y origen de los indígenas afectados, reclamó. La prioridad debe de ser la protección de los productores campesinos, para que puedan vender sus productos, para que tengan sus ingresos y contribuyan a la seguridad alimentaria, arguyó Vargas.

La crisis de la pandemia en Ecuador repercutió internacionalmente por los muertos sin sepultura, abandonados en las calles de Guayaquil, la mayor ciudad del país andino, con 17 millones de habitantes.

Vargas divulgó también las resoluciones del Consejo Político de Conaie, reunido el lunes 6.

“Rechazar la decisión del gobierno nacional de pagar la deuda externa y no destinar esos recursos al Sistema de Salud Pública para combatir el covid-19 en el cual hasta el momento hay la escalofriante cifra de 1600 miembros del personal de salud contagiados por falta de equipos de bioseguridad”, es el tercero de los 13 puntos de la declaración.

Una escuela del pueblo juruna, en la orilla del río Xingú, en la Amazonia brasileña. Los pueblos indígenas de la ecorregión del norte del país tratan ahora de informarse y reclamar medidas para evitar los daños y la mortalidad que provoca la pandemia del nuevo coronavirus, a que son muy vulnerables por razones sociales y culturales, como el modo de vida, lejanía de los hospitales y la invasión de sus tierras. Foto: Mario Osava/IPS

Una escuela del pueblo juruna, en la orilla del río Xingú, en la Amazonia brasileña. Los pueblos indígenas de la ecorregión del norte del país tratan ahora de informarse y reclamar medidas para evitar los daños y la mortalidad que provoca la pandemia del nuevo coronavirus, a que son muy vulnerables por razones sociales y culturales, como el modo de vida, lejanía de los hospitales y la invasión de sus tierras. Foto: Mario Osava/IPS

La Conaie condena la política neoliberal, beneficios a las empresas extractivas y centrales hidroeléctricas, los despidos masivos y los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, para reclamar una elevación de 60 a 400 dólares el bono de emergencia concedido a los trabajadores informales privados de sus ingresos.

Además propone la creación de un fondo para la compra de alimentos producidos por el sector indígena y campesino, para asegurar el abastecimiento de las ciudades.

Los indígenas latinoamericanos tratan de superar el olvido a que fueron relegados en esta crisis sanitaria y también humanitaria, un efecto natural de la multiplicación de los enfermos y muertos en algunas de las grandes ciudades.

“Los pueblos indígenas no están preparados para la pandemia del coronavirus debido a la limitada oferta de servicios de salud (instalaciones y personal sanitario) en sus comunidades”, declaró el epidemiólogo Omar Trujillo, quien se ocupa de la población originaria dentro del Ministerio de Salud de Perú, otro país con alto número de comunidades nativas.

Esta vez el virus no es el arma biológica con que invasores coloniales exterminaron pueblos indígenas en las Américas. El SARS-CoV-2 golpea a todos, sin distinguir etnias o colores.

Nadie estuvo expuesto antes a ese nuevo coronavirus para desarrollar anticuerpos y evitar formas graves de la covid-19, explicó a IPS el epidemiólogo Eduardo Costa, asesor de cooperación internacional de la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSP).

Indígenas, blancos o negros están teóricamente en las mismas condiciones inmunológicas ante esa pandemia que amenaza millones de vidas humanas y los sistemas sanitarios, económicos y sociales en todo el mundo

Pero hay otros indicadores sanitarios y sociales que recomiendan incluir los indígenas en América Latina y el mundo entre los grupos más vulnerables, sostuvo Ana Lucia Pontes, médica investigadora de la ENSP, quien coordina el Grupo de Trabajo de Salud Indígena en la Asociación Brasileña de Salud Colectiva.

Las condiciones varían entre los pueblos originarios, territorios y modos de vida, hay muchos grupos que acumulan comorbilidades por efectos de enfermedades sufridas, como malaria, dengue, gripes, sarampión, diabetes entre los adultos, anemia relacionada a problemas alimentarios, explicó.

Además de las distancias de las aldeas a los hospitales y frecuente escasez de agua potable, se presentan dificultades de comunicación y por ende de información sobre riesgos y cuidados impuestos por el coronavirus, acotó.

Aunque vivan apartados, numerosas comunidades indígenas en Brasil y el resto de América Latina dependen de compras de alimentos afuera y esa relación frecuente con los mercados urbanos representa un riesgo de contagio peligroso, concluyó Pontes.

Ya el 13 de marzo, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) llamó a los gobiernos de los ocho países de la ecorregión a adoptar medidas urgentes, ante la especial vulnerabilidad de los pobladores originarios.

“Son 506 pueblos indígenas que estarían en inminente riesgo, además de 76 pueblos indígenas en aislamiento, cuyo sistema inmunológico es muy débil y cualquier gripe los puede llevar a la desaparición. Una pandemia de esta magnitud para las comunidades nativas significaría una catástrofe de grandes proporciones”, planteó entonces uno de sus coordinadores, el colombiano Robinson López.

El brasileño Guedes, por su parte, comentó una realidad que se repite entre comunidades indígenas de la región.

Los ticunas, dijo, aún disponen de mucho pescado y producción agrícola para sostenerse con cierta autonomía alimentaria. Pero muchos “parientes” ya no cuentan con esa posibilidad, con tierras escasas y cercadas o invadidas por la minería y la ganadería y el pescado escaso en ríos bloqueados por embalses hidroeléctricos, se lamentó.

El SARS-CoV-2 hizo recordar que los cinco millones estimados de indígenas que vivían en Brasil cuando llegaron los portugueses, en 1500, se redujeron a 897 000 en el censo de 2010, después de haber bajado a cerca de 250 000 en los años 80. Otros virus fueron factores de muchos casos de exterminio.

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*Chizuo Osava, más conocido como Mario Osava, es periodista responsable de la corresponsalía en Brasil de la agencia de noticias Inter Press Service desde 1980.
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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

martes, 25 de febrero de 2020

Biblias para los últimos indígenas no contactados de Brasil.

Jair Bolsonaro coloca a un misionero evangélico al frente del área del Gobierno dedicada a los pueblos originarios que aún no han tenido contacto con el hombre blancoTres nativos de una tribu no contactada, en el estado de Acre (Brasil). REUTERS


El Valle del río Javari, que traza la frontera entre Brasil y Perú, alberga el mayor número de indígenas no contactados del mundo, es un enorme pedazo de selva amazónica con casi 7.000 nativos que, en su gran mayoría, nunca tuvieron contacto con el hombre blanco. Cuando lo hicieron fue para dejar claro que querían seguir solos.

La forma en que Brasil ha lidiado con estas comunidades ha ido cambiando con el tiempo, pero a finales de los 80, con el regreso de la democracia, se acordó que se respetaría su voluntad, poniendo fin a décadas de políticas de integración y asimilación. Ahora, los pueblos del Javari viven en una inmensa área protegida. A pesar de que sufren continuas invasiones de madereros ilegales, sobre el papel, nadie puede entrar en su territorio.

Pero las cosas están cambiando. Hace unos días, el Gobierno de Jair Bolsonaro colocó al misionero Ricardo Lopes Dias al frente del departamento para los Indígenas Aislados de la Fundación Nacional del Indio (Funai), el órgano estatal que cuida de la cuestión indígena. Para poderle nombrar, la presidencia de la Funai alteró el reglamento interno, retirando la exigencia de que el coordinador del área de indígenas aislados fuera un funcionario de carrera.

Los indígenas no tardaron en manifestarse en contra de una posible evangelización: "La actuación de misioneros en las aldeas ha sido tan nociva como las enfermedades, pues causa desorganización étnica, social y cultural de los pueblos indígenas. En el Valle del Javari los misioneros nos dividieron entre quienes eran de Dios y quienes eran del Diablo, y eso, para los asilados, significa la completa extinción". Quienes hablan son representantes de la Univaja, una entidad que agrupa a los indígenas del Javari que sí fueron contactados en el pasado: los Matsés, Marubo, Matis, Kanamary, Kulina, Korubo y Tsohom-Djapá.


Estos pueblos ya conocen el trabajo de las misiones evangelizadoras, que llegaron a la región en los años 60, sobre todo de la mano de ONG de EEUU. En una de ellas, de hecho, trabajó el nuevo fichaje estrella del Gobierno.

Lopes Dias formó parte durante 10 años de la Misión Nuevas Tribus de Brasil (MNTB) como parte de un trabajo de disertación sobre los indígenas Matsés. Se propuso "identificar las necesidad y oportunidades entre aquellos que nada o poco escucharon a Cristo". Lopes Dias estudió la lengua local para generar material didáctico que pudieran entender y les incentivó a que construyeran sus propias iglesias. Tal como ocurre hoy día en cientos de aldeas en otros territorios.
EXPLOTACIÓN DE LA AMAZONÍA

"Esto no es de ahora, es de siempre. Lo innovador es que ahora la Funai forme parte de este proceso", dice a EL MUNDO una portavoz de Indigenistas Asociados, una asociación de trabajadores de este organismo estatal que no quiso identificarse por miedo a represalias. "Donde el Estado falla estos grupos proselitistas tienen el espacio abierto. Imponen su religión pero al mismo tiempo llevan alimentación, ropa, agua... y con el tiempo pasan a condicionar esos beneficios a la participación en esa nueva fe", añade.

La presencia de misioneros es común en muchas comunidades. Los Terena, en el estado de Mato Grosso y los Baniwa, en el de Amazonas, por ejemplo, ya son predominantemente evangélicos. En otras zonas la presencia católica es más fuerte, por las misiones instaladas durante siglos, pero éstos perdieron terreno en las últimas décadas, tras las nuevas directrices de la Iglesia Católica a favor de la no imposición.

La ley brasileña tan sólo prohíbe expresamente la entrada de evangelizadores (y de todo tipo de personas) en aldeas de pueblos no contactados, precisamente el departamento que ahora gestionará Lopes Dias.

La Fiscalía presentó esta semana un recurso para frenar el nombramiento, alegando un evidente conflicto de intereses. Además, los procuradores resaltaron que los datos que este nuevo coordinador puede tener tras su paso por el Valle del Javari son extremadamente sensibles: "El acceso de misioneros a ellos puede colocar a los pueblos en riesgo de genocidio y etnocidio", advirtieron.

Los indígenas suelen argumentar que la entrada de estos grupos religiosos forma parte de una estrategia para asimilar a las poblaciones nativas a los núcleos urbanos, para así despejar sus tierras en favor de los intereses del sector agrícola y ganadero. Los mismos días en que resonaba la polémica por el nombramiento del misionero, Bolsonaro presentó a bombo y platillo una ley que abre la puerta a todo tipo de actividades económicas dentro de las tierras indígenas, desde minas y pozo de gas y de petróleo hasta presas hidroeléctricas.

Fuente:elmundo.es

jueves, 27 de junio de 2019

Piden a la Unión Europea detener las negociaciones comerciales con Brasil.

Mato Grosso, Brazil – Photo by Icaro Cooke Vieira/CIFOR, cifor.org CC BY-NC-ND 2.0

Más de 340 organizaciones de la sociedad civil piden a la Unión Europea (UE) poner fin de inmediato a las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con el Mercosur debido al deterioro de los derechos humanos y la situación ambiental en Brasil.
El Mercosur está integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

En un carta abierta dirigida a los presidentes de las instituciones europeas piden garantizar que ningún producto brasileño vendido en la UE, ni los mercados financieros que lo sustentan, estén provocando un aumento de la deforestación, el acaparamiento de tierras indígenas o las violaciones de los derechos humanos.

Exigen la confirmación, con pruebas materiales, de que el gobierno brasileño cumplirá sus compromisos resultantes del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Asimismo, incrementar el apoyo a la sociedad civil organizada brasileña, incluido el refuerzo de la aplicación del Plan de Acción de la UE sobre derechos humanos y democracia y las consultas pro-activas con las organizaciones de la sociedad civil brasileña que se ocupan de los derechos humanos.

Finalmente, piden además vigilar que la UE vigile y responda a las violaciones de derechos humanos y fortalezca los mecanismos para proteger a los defensores de derechos humanos.

Para las personas en situación de mayor riesgo, incluidos los pueblos indígenas y los defensores del medio ambiente, la UE debería proporcionar apoyo directo y urgente cuando sea necesario, incluso a través de representaciones políticas.

Conozca el texto completo de la carta abierta a continuación:
Estimado Presidente del Consejo Europeo, Presidente de la Comisión Europea, Presidente del Parlamento Europeo,
Las organizaciones de la sociedad civil abajo firmantes reclamamos a la Unión Europea que use su influencia para prevenir el empeoramiento de la situación de los derechos humanos y la destrucción del medio ambiente en Brasil.
En abril, más de 600 científicos europeos y dos organizaciones indígenas brasileñas, en representación de 300 grupos indígenas de Brasil, pidieron a la UE que actuara como líder mundial en apoyo de los derechos humanos, la dignidad humana y un clima habitable, haciendo de la sostenibilidad la piedra angular de sus negociaciones comerciales con Brasil. Apoyamos plenamente este llamamiento.
La UE y sus Estados miembros, vinculados por el Tratado de la Unión Europea, se comprometieron a respetar y promover los derechos humanos como objetivo general en sus relaciones con otros países. La propia Comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, reconoció la necesidad de nuevos acuerdos comerciales que cumplan realmente con el objetivo del desarrollo sostenible.
Desde la toma de posesión del Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en enero de 2019, hemos sido testigos del aumento de las violaciones de los derechos humanos, los ataques a las minorías, la comunidad LGBTQ+, los pueblos indígenas y otras comunidades tradicionales. Además, la administración sigue amenazando el funcionamiento democrático básico de la sociedad civil al tiempo que prepara la destrucción de algunas de las regiones más preciosas y ecológicamente valiosas del mundo como la Amazonía.
Estamos profundamente preocupados por lo siguiente:
  • La propuesta de poner la demarcación de las tierras indígenas bajo la jurisdicción del Ministerio de Agricultura, allanaría el camino para que los poderosos agronegocios ganaderos y sojeros aceleren su avance a través de la Amazonía, el bosque tropical más grande del mundo y el Cerrado, la sabana más biodiversa del mundo. Aunque esta controvertida medida parece haber sido temporalmente revocada por el Senado brasileño, el Presidente Bolsonaro aún puede imponerla.
  • Ha habido un aumento dramático de los ataques contra los pueblos indígenas y otras comunidades tradicionales y sus territorios. En febrero, se informó de que al menos 14 territorios indígenas protegidos estaban siendo atacados por invasores. Además, el gobierno abolió más de 35 consejos nacionales de participación social. Están aumentando los ataques contra las personas que defienden sus territorios o recursos naturales en las zonas rurales de Brasil, lo que se traduce en un aumento de las muertes de líderes comunitarios, campesinos y activistas.
  • La promesa de campaña de Bolsonaro de «poner fin a cualquier forma de activismo» fue implementada en su primer día en el cargo, facultando al gobierno para «supervisar, coordinar, monitorear y observar las actividades y acciones de las agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales dentro del territorio nacional».
  • Tanto el Ministerio de Medio Ambiente como el Ministerio de Asuntos Exteriores están ahora encabezados por quienes niegan el calentamiento global, lo que lleva a la anulación de los departamentos ministeriales responsables del cambio climático. Aunque Brasil sigue siendo firmante del Acuerdo de París sobre el cambio climático, es cada vez más improbable que la administración tome las medidas necesarias para aplicar el acuerdo.
  • La legislación y las políticas socioambientales se han debilitado drásticamente durante los primeros 100 días del gobierno Bolsonaro. El Código Forestal ha sido socavado con nuevas medidas que proponen la reducción de las reservas legales y un plazo más flexible para la regularización de las tierras por parte de los expropiadores. En enero de 2019, la deforestación en la Amazonia aumentó en 54 por ciento en comparación con el mismo período de 2018.
Los actores de la sociedad civil organizada, activistas sociales, comunidades campesinas e indígenas y sindicatos enfrentan peligros extremos por la retórica incendiaria del gobierno de Bolsonaro y sus partidarios. Esto incluye el calificar de «terroristas» a los miembros de movimientos sociales como el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra y el Movimiento de los Sin Techo, lo que genera la preocupación de que la polémica ley antiterrorista de Brasil sea utilizada para criminalizar a los activistas sociales.
La UE es el segundo socio comercial de Brasil en su conjunto, el segundo importador de soja brasileña y un importador fundamental de carne de vacuno, otros productos agrícolas y recursos naturales mineros brasileños. Por lo tanto, la UE tiene la responsabilidad de abordar las injusticias en materia de derechos humanos y medio ambiente que tienen lugar en Brasil bajo el gobierno de Bolsonaro. Debe utilizar su influencia para apoyar a la sociedad civil, los derechos humanos y el medio ambiente.
La UE está negociando un acuerdo comercial de gran alcance con Mercosur que pretende ampliar el acceso al mercado y el comercio entre las dos regiones, incluido Brasil. Es imperativo que la UE envíe un mensaje inequívoco al Presidente Bolsonaro de que la UE se negará a respaldar un acuerdo comercial con Brasil hasta que se ponga fin a las violaciones de los derechos humanos, se adopten medidas estrictas para poner fin a la deforestación y se contraigan compromisos concretos para aplicar el Acuerdo de París.
En el pasado, la UE ha suspendido las preferencias comerciales con países implicados en graves y sistemáticas violaciones de los derechos humanos, como Myanmar y Filipinas. Además, la UE ha restringido las importaciones de productos cuya producción está relacionada con la violación de los derechos humanos como en el caso de los minerales de conflicto. Es hora de que la UE adopte una postura similar y firme para evitar el deterioro de la situación de los derechos humanos y del medio ambiente en Brasil.
Por lo tanto, reclamamos que la Unión Europea:
  1. Detenga inmediatamente las negociaciones del acuerdo comercial UE-Mercosur.
  2. Garantice que ningún producto brasileño vendido en la UE, ni los mercados financieros que lo sustentan, estén provocando un aumento de la deforestación, el acaparamiento de tierras indígenas o las violaciones de los derechos humanos.
  3. Exija la confirmación, con pruebas materiales, de que el gobierno brasileño cumplirá sus compromisos resultantes del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.
  4. Incremente el apoyo a la sociedad civil organizada brasileña, incluido el refuerzo de la aplicación del Plan de Acción de la UE sobre derechos humanos y democracia y las consultas pro-activas con las organizaciones de la sociedad civil brasileña que se ocupan de los derechos humanos y del funcionamiento democrático de la sociedad civil brasileña.
  5. Vigile y responda a las violaciones de derechos humanos -incluyendo la investigación de casos desde la elección de Bolsonaro- y fortalezca los mecanismos para proteger a los defensores de derechos humanos. Para las personas en situación de mayor riesgo, incluidos los pueblos indígenas y los defensores del medio ambiente, la UE debería proporcionar apoyo directo y urgente cuando sea necesario, incluso a través de representaciones políticas.
Atentamente,
Fuente y foto: Collectif Stop TAFTA
 Fuente: Servindi.org

jueves, 2 de mayo de 2019

Brasil, el país más agresivo para los defensores ambientales


Un reciente informe ha revelado que en América Latina se han registrado 1 179 ataques a defensores ambientales en la última década. Brasil lidera la tabla seguido por México entre los países más agresivos con los ambientalistas. De todos esos casos solo existen 50 sentencias por el momento.

Por José Díaz

La situación de los defensores ambientales en América Latina se ha precarizado progresivamente en los últimos años. Uno de los casos actuales más críticos en esta región es el de Brasil, país que se encuentra en el ojo de la tormenta desde que asumiera la presidencia el ultraderechista Jair Bolsonaro. De hecho, esto coincidiría con el hecho de que Brasil sería el país más peligroso para ejercer el activismo ambiental.

Según un reciente estudio titulado “Tierra de resistentes”, en la última década se han registrado 1 179 ataques a activistas defensores de los bosques y las fuentes de agua. Brasil, con 754 es el país que mayor número de ataques registra, seguido por México con 222 y Colombia con 180. Es Bolivia el país analizado con menor índica de agresiones con solo 18 casos.

“Cuando decidimos que fuera un tema de derechos humanos y que incluyera líderes tomamos las listas de la ONU y cinco de los países que están incluidos en este proyecto están en los primeros lugares en el número de asesinatos de líderes sociales”, explicó Dora Montero, presidenta del Consejo de Redacción de Efe.

El estudio se realizó en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México y Perú, y se llevó a cabo con fondos de la Agencia de Cooperación Alemana en conjunto con Deutsche Welle Akademie (DW) y con el Consejo de Redacción de la Agencia EFE.


Nativos bajo peligro

En materia de ataques a comunidades indígenas y afrodescendientes, se registraron 177 ataques, siendo Brasil también el país con más alto índice al marcar 35 agresiones en los últimos 5 años, mientras que México cuenta con 30 en el mismo periodo. En este último país, el grupo étnico Nahua ha sido el más afectado en los últimos años.

“El blanco de un alarmante 56 % de esos episodios de violencia pertenece a alguna minoría étnica, demostrando que los territorios indígenas y afrodescendientes son especialmente vulnerables a estos intereses criminales”, señala el informe.

Otro dato alarmante de este informe es que, de los 1 179 ataques registrados en la última década en todos los países analizados, solo existen 50 sentencias firmes. Mientras que aún hay 274 casos bajo investigación. Sin duda alguna, un claro síntoma de la impunidad con que se agrede a los defensores ambientales en América Latina.

Fuente: servindi.org

miércoles, 3 de abril de 2019

Cinco países latinoamericanos en lista de ciudades con peor aire.


Perú, Chile, Colombia, Brasil y México son las únicas naciones latinoamericanas del listado de los 73 países con los peores índices de contaminación del aire en el mundo.

En este ranking Perú lidera con el puesto 21, Chile en el 26, seguido por México en el 33, según informa el Reporte Mundial de Calidad del Aire 2018 de IQAir y Greenpeace.

Luego Brasil figura en el puesto 44 y Colombia está en la ubicación número 50.


Clasificación por países.


Conforme al documento, la contaminación es causada por la agricultura, el transporte con vehículos ineficientes y los estándares de combustible, la quema de biomasa para la calefacción y cocción doméstica y comercial.
Asimismo, se advierte que el aire contaminado tomará aproximadamente siete millones de vidas en el mundo el próximo año, consecuencia que costará a la economía mundial casi 225 mil millones de dólares.

En el ranking global de ciudades capitales, los asiáticos lideran con Delhi (1), Dhaka (2), Kabul (3), Manama (4) y Ulaanbaatar (5). Santiago y Lima están en alerta amarilla y ocupan los puestos 20 y 22 respectivamente.


Clasificación por ciudades capitales: rojo el peor aire.

Posicionamiento de Latinoamérica 

Si Perú aparece en el primer lugar, el panorama cambia con la clasificación por ciudades latinoamericanas: Chile es el país con la mayor cantidad de ciudades contaminadas con material particulado 2.5.

Se trata de Padre las Casas, Osorno, Coyhaique, Valdivia y Temucho, quienes aparecen en los primeros cinco puestos de las ciudades más contaminadas en América del Sur.

Chile sufre de altos niveles de contaminación por la quema de madera para calefacción, situación que las políticas públicas intentan reducir la promoción del acceso a tecnologías de calefacción más limpias.



Fuente: Servindi

jueves, 24 de enero de 2019

COICA responde ante la violencia contra las mujeres en Ecuador.

Las mujeres de la comunidad amazónica Waorani / Foto: Kimberley Brown


Servindi, 23 de enero, 2019.- La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica(COICA), se pronunció sobre los hechos de violencia contra las mujeres en Ecuador condenándolos de "inhumanos". 

Mediante un pronunciamiento la COICA y sus organizaciones miembros se solidarizaron con los familiares de la víctima de la violación grupal en Quito y de Diana Caralona R. asesinada en plena vía pública en la ciudad de Ibarra.

Asimismo, hicieron un llamado a las instituciones competentes a actuar con responsabilidad y firmeza para garantizar justicia y a los Gobiernos Amazónicos para que, mediante un trabajo en conjunto, puedan defender los derechos humanos erradicando la violencia, el racismo y la xenofobia.


El machismo

Así como se ha manifestado el sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ecuador, la violencia contra las mujeres y niñas es un problema que afecta a las estructuras sociales a nivel global.

El enfoque machista origina el maltrato físico y psicológico de las mujeres en todo el mundo. América Latina sufre un alto porcentaje de violencia de género que pone en peligro la vida de muchas mujeres en la región.

Según la ONU, la violencia de género afecta 1 de cada 3 mujeres en el mundo y según indica la Organización Mundial de la Salud, la violencia de género es la primera causa de muertes de mujeres entre 15 y 44 años.

Por esa razón, la COICA declara que es "urgente que los gobiernos prioricen sus acciones para prevenir esta lacra social y direccionen recursos a garantizar normas eficaces, procesos de información y concientización a la población". Ello, con el fin de erradicar la violencia de género y atender debidamente a las víctimas. 


A continuación el comunicado de prensa:


Fuente: Servindi.org

domingo, 9 de diciembre de 2018

Agua, producto ambiental de la agricultura en Brasil.

La jubilada Elizabeth Ribeiro planta el primer árbol de su vida, una especie de papaya silvestre, en una finca a unos 50 kilómetros de Brasilia. Plántulas donadas durante el Foro Mundial del Agua, realizado en la capital de Brasil en marzo, se sembraron en la cuenca del río Pipiripau para "producir agua", que abastece a dos ciudades cercanas. Crédito: Mario Osava/IPS 

Por Mario Osava


IPS, 8 de diciembre, 2018.- Solo ahora, ya jubilada como profesora de educación física, Elizabeth Ribeiro plantó el primer árbol de su vida, un jaracatia, también conocido como papaya silvestre, nativo en las sabanas centrales de Brasil.

La oportunidad le surgió el 28 de noviembre, cuando el Proyecto Productor de Agua de Pipiripau, que se desarrolla a unos 50 kilómetros de Brasilia, promovió la siembra de 430 plántulas donadas por participantes en el octavo Foro Mundial del Agua, celebrado en esta capital brasileña en marzo.

“Conocí el proyecto durante el Foro y me enamoré”, así explicó Ribeiro su donación del equivalente a 13 dólares para la adquisición de plántulas y la invitación al plantío. Igual comportamiento tuvo Vanira Tavares, una veterana traductora de inglés y también flamante plantadora de árboles.

“Antes el 100 por ciento de la irrigación acá se hacía por surcos en la tierra. El agua que tenemos hoy no alcanzaría ni para cubrir 10 por ciento de las necesidades, porque esa manera de irrigar desperdicia mucha agua y ahora llueve menos, el índice bajó de 1.600 milímetros al año a 1.100”: Geraldo Magela Gontijo.

Reforestar, especialmente riberas, es solo una de las múltiples acciones que componen el Programa Productor de Agua (PPA) diseñado en 2001 por la Agencia Nacional de Aguas (ANA), el órgano regulador nacional de recursos hídricos.

Medidas de conservación del suelo, que retienen el agua, evitando la erosión y la sedimentación de los ríos, contribuyen también a la cantidad y calidad del agua disponible en cada sitio.

Recorrer las carreteras vecinales de la cuenca del Pipiripau es más cómodo que en otras áreas rurales. La ausencia de agujeros, surcos y charcos contrasta con zanjas laterales que conducen a hoyos excavados que acopian el agua de lluvia, llamadas localmente “barraginhas” (pequeñas presas).

Junto con las cunetas se construyen pequeñas elevaciones transversales para que el agua no escurra por la misma carretera, sino que vaya a las crateras laterales. Eso se menudea según se acentúa el declive.

Los torrentes de las lluvias dejan de anegar la tierra y arrastrar nutrientes y desechos. El agua retenida alimenta manantiales y siembras por más tiempo.

El agua también se siembra, es el concepto que trata de difundir y poner en práctica el PPA, que ya generó 60 proyectos diseminados por todo el Brasil, con el objetivo de recuperar subcuencas que abastecen grandes manantiales o ríos de los que dependen millones de personas.

Los agricultores que adhieren a sus proyectos reciben un pago por servicios ambientales, estimado según distintos criterios, como el posible aporte en agua o el valor de la cosecha a que se renuncia por destinar la tierra a la reforestación.

Ese pago es central para estimular la adhesión, pero su monto varía mucho en los contratos entre el ente pagador, en general la municipalidad, y los propietarios de la tierra. “Donde hay carencia de un producto, su precio aumenta”, subrayó a IPS el coordinador adjunto de Proyectos Inductores de la ANA, Ewandro Moreira.



Una terraza excavada en medio de un terreno dedicado a la siembra, con el fin de retener el agua y evitar la erosión que arrastra el suelo y sus nutrientes a los cursos de agua, debilitándolos. Esa es una de las técnicas difundidas por el Programa Productor de Agua que ya diseminó 60 proyectos en Brasil, como este en las cercanías de su capital. Crédito: Mario Osava/IPS

El Pipiripau, donde se ejecuta uno de los primeros proyectos del PPA, cruza el noreste del Distrito Federal y abastece gran parte de la población de Planaltina y Sobradinho, ciudades satélites de Brasilia que suman cerca de 260.000 habitantes, según la distrital Compañía de Planificación.

Ese proyecto nació en 2011 a causa de “la disputa entre abastecimiento público e irrigación por el agua del arroyo, acentuada en los momentos de escasez, entre agosto y octubre”, recordó Rafael Mello, superintendente de Recursos Hídricos de la Agencia Reguladora de Aguas, Energía y Saneamiento Básico del Distrito Federal (Adasa).

Adasa coordina la gestión del proyecto en que se asocian 17 entes, involucrando desde agencias gubernamentales de agua, agricultura y ambiente a organizaciones no gubernamentales, además del estatal Banco do Brasil y el órgano oficial que cuida carreteras.

Todos esos “socios” se juntan en la Unidad de Gestión del Proyecto para las decisiones colectivas, basadas en miradas diversas y articuladas, un factor de eficiencia.

“Solo reforestar riberas a veces no es solución”, si, por ejemplo, la agricultura sigue echando agroquímicos y muchos sedimentos al rio, matizó a IPS el especialista en recursos hídricos Rossini Matos Sena, que representa a ANA en la gestión de Pipiripau.

“Es necesario armonizar producción y recursos hídricos”, acotó Moreira. Eso exige técnicas como la siembra directa (que descarta la paja, aunque la deja cubriendo el suelo), seguir las curvas de nivel para frenar las torrentes, hacer “terrazas” (surcos más profundos que retienen agua en medio de las siembras.


Geraldo Magela Gontijo, técnico de extensión agrícola desde hace 32 años, ante el bosque que plantó hace tres años ribera adentro, en la finca donde cultiva diferentes frutas. Crédito: Mario Osava/IPS

Pipiripau se beneficia de los conocimientos de Geraldo Magela Gontijo, con una experiencia de 32 años como técnico agrícola y gerente local de la Empresa de Asistencia Técnica y Extensión Rural del Distrito Federal.

“Antes el 100 por ciento de la irrigación acá se hacía por surcos en la tierra. El agua que tenemos hoy no alcanzaría ni para cubrir 10 por ciento de las necesidades, porque esa manera de irrigar desperdicia mucha agua y ahora llueve menos, el índice bajó de 1.600 milímetros al año a 1.100”, destacó Gontijo a IPS.

La irrigación por goteo, usada “en 99 por ciento de la producción de hortalizas”, ahora muy extendida, permitió la adaptación, según el técnico, que también se convirtió en agricultor y produce tomate, uva, maracuyá, pimientos y hasta pitajaya, una fruta poco conocida de un cactus, común en países andinos y América Central.

Además reforestó la orilla de riachuelo de la cuenca que baña sus 2,3 hectáreas de tierra. En tres años se hizo un bosque tupido con árboles de unos cinco metros de altura, un estímulo a los vecinos.

Pero la gran propagandista del Proyecto Productor de Agua de Pipiripau es Fátima Cabral, nacida en el sur de Brasil hace 59 años, con una vida totalmente urbana hasta que, al inicio de este siglo aceptó, por insistencia de su marido, adquirir una propiedad rural de 40 hectáreas.

La siembra convencional sufrió un vuelco a partir de 2012, cuando conoció el PPA. “Una conmoción, un escalofrío, y adherí”, recordó. También por aspiración de sus hijos, la finca, llamada Pie en la Tierra, se puso en transición a la agroecología.


Agricultores y representantes de organizaciones que promueven el Proyecto Productor de Agua de Pipiripau, junto a un naciente en la finca agrícola Pé na Terra, que va a protegerse con árboles plantados tierra adentro de su ribera a fines de noviembre. Crédito: Mario Osava/IPS

Activa y buena oradora, ella se unió a vecinos y agricultores del asentamiento Oziel Alves III, producto de la reforma agraria, para fundar en 2016 la Asociación de Productores Agroecológicos del Alto São Bartolomeu (Aprospera) y terminar elegida como su presidenta.

“Superé prejuicios hacia las personas de los asentamientos” creados por la reforma agrícola, confesó a IPS.

En ese asentamiento participan 168 familias pobres, con 7,5 hectáreas para cultivar.

El gran avance de Aprospera fue crear 13 grupos de Agricultura Sostenida por la Comunidad (CSA, en inglés), un nuevo modelo de asociación entre grupos de consumidores y de agricultores, para asegurar ingresos fijos a cambio de alimentos saludables en un acuerdo permanente.

En el Distrito Federal hay un total de 25 CSA.

“Es un matrimonio, que genera afecto y, para los consumidores urbanos, una reconexión con la tierra, resumió Cabral. “El CSA mejoró nuestra vida, estabilizó ingresos y nos permitió zanjar la sequía sin sufrir”, reconoció a IPS uno de los asentados, Sebastião dos Santos.

Aprospera ayuda a impulsar el Proyecto Productor de Agua de Pipiripau, que tiene 177 propiedades afiliadas, un tercio del total existente en la cuenca. “Allí plantamos más de 300.000 árboles, reforestando cerca de 200 hectáreas, e hicimos 1.200 ‘barraginhas”, según el balance de Rossini Sena.

Los 60 proyectos del PPA en todo el Brasil pagan servicios ambientales a unos 1.500 agricultores, estima Moreira, quien se lamenta de la dificultad de producir estadísticas confiables, ante la flexibilidad y evolución de los proyectos.

El Distrito Federal, con tres millones de habitantes, se abastece principalmente de agua del sistema de Descoberto, un río con un embalse. En esa cuenca empezaron algunas acciones, pero “no implantamos aún el pago de servicios ambientales”, según dijo Mello, de Adasa.

“El modelo de Pipiripau no le sirve, porque cada cuenca tiene características distintas. El embalse se protege con bosques ribereños más anchos”, concluyó.

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Edición: Estrella Gutiérrez
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Fuente: Publicado el 5 de diciembre por Inter Press Service: http://www.ipsnoticias.net/2018/12/agua-producto-ambiental-la-agricultura-brasil/

martes, 23 de octubre de 2018

Alianza de la humanidad para impedir la venta del mundo.


Por: Marcelo Barros

En estos días, (24 octubre), la ONU completa 70 años de vida, mientras la humanidad vive bajo grave crisis civilizatoria. Para salir de esa situación, no contamos con gobiernos, ni la misma ONU puede ayudar. Incluso las religiones que deberían ofrecer caminos de salvación a la humanidad, no se han movilizado eficazmente para dar al mundo un rumbo más sano. Son militantes sociales, y pueblos originarios que tienen articulado nuevas resistencias y utopías. En los años 90, en el sur de México, por tres veces, indios y aliados se reunieron para "Encuentros de la Humanidad por la Vida y contra el Neoliberalismo". Desde 2001, la sociedad internacional ha celebrado 18 sesiones del Foro Social Mundial y muchos foros temáticos. 

En 2017, científicos sociales y militantes de diversos continentes crearon la Fundación Audacia en nombre de la Humanidad. Ellos proponen que la humanidad pueda ser sujeto principal de la autorregulación del vivir juntos a escala global, responsable de la vida en la Tierra y por la vida de la propia Tierra, contra la mercantilización y la privatización de todas las formas de vida. De hecho, sólo la humanidad puede hablar y actuar para transformar el mundo y proteger la vida en la Tierra y todos sus habitantes. La primera acción colectiva será el Ágora de los Habitantes de la Tierra (AHT). 

Retomando el antiguo Ágora de las ciudades griegas como espacio de discusión democrática, empieza a nacer una alianza de la humanidad, en nombre de todos los/las habitantes de la Tierra, incluso los no humanos. Ese proceso apoya la ONU, pero, al mismo tiempo, quiere crear una Organización Mundial de la Humanidad (OMHU). En diciembre, en el 70º aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, los (las) habitantes de la Tierra tienen que reivindicar la fuerza de la vida, la libertad y la justicia, alcanzadas por los derechos conquistados hasta ahora. A partir de las comunidades locales, deben asumir la gestión de su futuro común sobre una base pluralista, cooperativa y participativa. Así se creará local e mundialmente un proceso que fortalezca una cultura colectiva que exija la erradicación de la guerra, declare ilegal la pobreza y la exclusión social. Esto supone desacreditar el actual sistema financiero especulativo depredador.

Muchos países, como el Brasil, viven un momento de radicalización à la derecha, que impone violencia y regreso a la barbarie. Es necesario defender la democracia, pero como eso es articulado internacionalmente, solo puede ser vencido por una nueva alianza de todos/as los/as habitantes de la tierra. 



miércoles, 3 de octubre de 2018

Tráfico de madera: De la Amazonía hacia el mundo.

TERRITORIO. En lo que va del 2018, Osinfor ha identificado cerca de 4 mil metros cúbicos de shihuahuaco de origen ilegal proveniente de la Amazonía. (Foto: Leslie Moreno)

Un equipo de once periodistas de Perú, Colombia, México, Bolivia y Ecuador; investigó sobre el tráfico ilegal para lavar y saquear la madera en la Amazonía. Los tablones son puestos en el mercado internacional con documentos oficiales pocas veces verificados. 

El reportaje revela cómo las mafias, que muchas veces amenazan y asesinan a líderes e indígenas, ahora están detrás de nuevas especies forestales, y los gobiernos no hacen nada para protegerlas.

Un dato importante que recoge esta investigación es la estimación de que el 30% de la madera vendida a nivel mundial es de origen ilegal, siendo Estados Unidos y China los principales destinos de envío. 

Éste, fue un trabajo en conjunto realizado por ocho medios de comunicación: Ojo Público, Mongabay Latam, El Deber, El Espectador, Vistazo, Connectas, Semana e Infoamazonía.
Los últimos árboles de la Amazonía


Las mafias ahora están detrás de nuevas especies forestales, pero los gobiernos no hacen nada para protegerlas. 

A raíz de los extraños ingresos de taladores en la zona nororiental de la Amazonía de Perú, los miembros de la comunidad indígena Shawi, convocaron a una asamblea para decidir qué acciones tomarían contra este grupo de traficantes que extraían ilegalmente los árboles más longevos de su territorio.

Esa zona es la única vía que conecta a la comunidad con el distrito más cercano: Balsapuerto.

El mecanismo de extracción comenzaba con la maquinaría pesada que destruía la vía de acceso y a su vez, taladores usando la trocha para sacar en camiones los troncos de los árboles cortados.

Así, los shawi decidieron instalar un punto de control y frenar con ello el tránsito de estos camiones. Hicieron lo que hace tiempo el Estado peruano no logra hacer: controlar las rutas del tráfico de madera.

Debido a esto, comenzó una historia violenta de amenazas contra los principales dirigentes de su comunidad, evento que se conecta con el asesinato de un líder indígena, Edwin Chota, quién por más de doce años venía denunciando el tráfico de madera en sus territorios sin que las autoridades iniciaran una investigación seria.

Perú no ha logrado condenar a los asesinos, ni mejorar la seguridad de otros líderes amenazados. Tampoco ha logrado reducir la extracción de árboles en bosques prohibidos que luego acabarán siendo parte de ese millonario y sofisticado negocio del tráfico global de madera en el mundo.

El Programa de la Naciones Unidas para el medio ambiente señalan que este ilícito negocio supera los 50 mil millones de dólares y pueden representar el 30% de toda la madera que se comercializa en el mundo.

#MaderaSucia, es una investigación que analiza la situación actual del mercado de la madera amazónica y los mecanismos que utilizan las mafias para lavar los productos de origen ilegal con el fin de incorporarlos a la cadena de comercio global.
Madera sucia

Dentro de la investigación, el método que las autoridades confirmaron como el más usados por las mafias madereras, es la declaración de información falsa en documentos oficiales.

Es decir, en la mayoría de casos, la madera de origen ilegal se vende con papeles que dicen que esos árboles salieron de una zona autorizada, cuando en realidad fueron extraídas de áreas naturales protegidas o tierras indígenas.

El 'sistema que permite la legalización' de la madera extraída de bosques prohibidos para luego ser comercializada y exportada, se repite en todos los países amazónicos.

Asimismo, los documentos oficiales que no cuentan con procesos de verificación en campo por parte de las autoridades de cada país, están permitiendo desde hace años un sistema impune de saqueo de los recursos forestales de la Amazonía latinoamericana. 

Aqui el ránking de las 10 empresas que compraron la madera amazónica de origen ilegal, reportaje desarrollado por Connectas:





El 30% de la madera que se comercializa en el mundo es ilegal. 
Fuente: 2016, ONU.



El reportaje señala que los ejemplos más recurrentes del tráfico ilegal se encuentran en Perú, país que exporta más madera al mundo después de Brasil.

Durante los últimos años, el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales (Osinfor) ha identificado planes forestales aprobados por los gobiernos regionales que sostienen tener un número determinado de una especie de árboles en tasas científicamente imposibles. 

Cabe resaltar que en Colombia, Brasil y Ecuador, los investigadores señalan que la madera extraída de sus territorios es enviada a la parte amazónica peruana, donde es lavada y comercializada.

Otro dato impactante revelado por la investigación, fue que el negocio de la madera de origen ilegal puede movilizar 750 millones de dólares al año, casi la tercera parte de lo que mueve el narcotráfico.


Entre 50 y 152 mil millones de dólares movió el 2016 este negocio ilícito, más que el 2014.


Deforestación


La tala ilegal en la Amazonía tiene de contexto el incremento permanente de áreas deforestadas. Pese a los esfuerzos, nadie detiene la destrucción de los bosques en manos de ganaderos, mineros ilegales, monocultivos y otras formas de agricultura.

El reportaje muestra que ante los controles y protección de especies de alto valor comercial como la caoba y el cedro, el mercado ha comenzado a presionar otros árboles incrementando la deforestación en nuevas especie amenazadas; como por ejemplo el Shihuahuaco.

Además, Ojo Público ha corroborado que en Perú hace doce años no se actualiza el listado de especies amenazadas.

Así, ante la masiva deforestación, la investigación mostró que las acciones contra el tráfico de madera por parte de los países que comparten la Amazonía no son conjuntas.

Finalmente, la investigación reveló que tanto los gobiernos de Perú, Colombia, Brasil, Bolivia y Ecuador no cuentan con un plan integral y conjunto para enfrentar el tráfico global de madera amazónica y ponerle frenos a la depredación de ciertas especies.


Si continuamos talando árboles sanos a este ritmo, en menos de 600 años habrá quedado reducido a un tocón el último árbol del planeta. 
Hope Jahren en “La memoria secreta de las hojas”



Lee el reportaje especial completo aquí

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Con información de Ojo Público: https://ojo-publico.com/especiales/madera-sucia/


Fuente: Servindi

lunes, 24 de septiembre de 2018

Hasta los vientos contrarios nos conducirán a puerto seguro.

Leonardo Boff

El pueblo brasilero se ha habituado a “enfrentar la vida” y a conseguir todo “en la lucha y a la fuerza”, es decir, superando dificultades y con mucho trabajo. Por qué no “enfrentaría” también el último desafío de hacer los cambios necesarios, en medio de la actual crisis, que nos coloquen en el recto camino de la justicia para todos.
El pueblo brasilero todavía no ha acabado de nacer. Lo que heredamos fue la Empresa-Brasil con una élite esclavista y una masa de destituidos. Pero del seno de esta masa nacieron líderes y movimientos sociales con conciencia y organización. ¿Su sueño? Reinventar Brasil.

El proceso comenzó a partir de abajo y ya no hay cómo detenerlo, ni por los sucesivos golpes sufridos como el de 1964 civil-militar y el de 2016 parlamentario-jurídico-mediático.

A pesar de la pobreza, de la marginación y de la perversa desigualdad social, los pobres inventaron sabiamente caminos de supervivencia. Para superar esta anti-realidad, el Estado y los políticos necesitan escuchar y valorar lo que el pueblo ya sabe y ha inventado. Sólo entonces habremos superado la división élites-pueblo y seremos una nación no escindida ya sino cohesionada.

El brasilero mantiene un compromiso con la esperanza. Es la última que muere. Por eso tiene la seguridad de que Dios escribe derecho con líneas torcidas. La esperanza es el secreto de su optimismo, que le permite relativizar los dramas, bailar su carnaval, luchar por su equipo de futbol y mantener encendida la utopía de que la vida es bella y que el mañana puede ser mejor. La esperanza nos remite al principio-esperanza de Ernst Bloch que es más que una virtud; es una pulsión vital que siempre nos hace suscitar sueños nuevos, utopías y proyectos de un mundo mejor.

Existe en el momento actual, marcado por un casi naufragio del país, cierto miedo. Lo opuesto al miedo, sin embargo, no es el valor. Es la fe de que las cosas pueden ser diferentes, de que organizados podemos avanzar. Brasil mostró que no es solo bueno en el carnaval y la música, sino que puede ser bueno en la agricultura, en la arquitectura, en las artes y en su inagotable alegría de vivir.

Una de las características de la cultura brasilera es la jovialidad y el sentido del humor, que ayudan a aliviar las contradicciones sociales. Esa alegría jovial nace de la convicción de que la vida vale más que cualquier otra cosa. Por eso debe ser celebrada con fiesta y ante el fracaso, mantener el humor que lo relativiza y lo hace soportable. El resultado es la levedad y la vivacidad que tantos admiran en nosotros.

Se está dando un casamiento que nunca antes se dio en Brasil entre el saber académico y el saber popular. El saber popular es “un saber hecho de experiencias”, que nace del sufrimiento y de las mil maneras de sobrevivir con pocos recursos. El saber académico nace del estudio, bebiendo de muchas fuentes. Cuando esos dos saberes se unan, habremos reinventado otro Brasil. Y seremos todos más sabios.

El cuidado pertenece a la esencia de lo humano y de toda la vida. Sin cuidado enfermamos y morimos. Con cuidado, todo se protege y dura mucho más. El desafío hoy es entender la política como cuidado de Brasil, de su gente, especialmente de los más vulnerables, como indios y negros, cuidado de la naturaleza, de la educación, de la salud, de la justicia para todos. Ese cuidado es la prueba de que amamos a nuestro país y queremos a todos incluidos en él.

Una de las marcas del pueblo brasilero bien analizada por el antropólogo Roberto da Matta, es su capacidad de relacionarse con todo el mundo, de sumar, juntar, sincretizar y sintetizar. Por eso, en general, no es intolerante ni dogmático. Le gusta acoger bien a los extranjeros. Pues bien, estos valores son fundamentales para una globalización de rostro humano. Estamos mostrando que ella es posible y la estamos construyendo. Infelizmente en los últimos años ha surgido, en contra de nuestra tradición, una oleada de odio, discriminación, fanatismo, homofobia y desprecio a los pobres (el lado sombrío de la cordialidad, según Buarque de Holanda) que nos muestran que somos, como todos los humanos, sapiens y demens, y ahora más demens. Pero eso seguramente pasará y predominará la convivencia más tolerante y apreciadora de las diferencias.

Brasil es la mayor nación neolatina del mundo. Tenemos todo para ser también la mayor civilización de los trópicos, no imperial, sino solidaria con todas las naciones, porque incorporó en sí a representantes de 60 pueblos diferentes que vinieron aquí. Nuestro desafío es mostrar que Brasil puede ser, de hecho, una pequeña anticipación simbólica de que todo es rescatable: la humanidad unida, una y diversa, sentados a la mesa en una comensalidad fraterna, disfrutando de los buenos frutos de nuestra bonísima, grande, generosa Madre Tierra, nuestra Casa Común.

¿Es un sueño? Sí, el necesario y bueno.

*Leonardo Boff ha escrito Brasil, ¿concluir a refundación o prolongar la dependencia? Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Fuente: redescristianas. net

jueves, 6 de septiembre de 2018

Líder indígena califica de etnocidio cultural el incendio del Museo de Río.

José Urutau, líder indígena lingüista e investigador del Museo Nacional de Río / Foto: AFP

“Fue un lingüicidio, un epistemicidio, cuando se extermina todo el conocimiento, toda la cultura de un pueblo", lamentó José Urutau, líder indígena lingüista e investigador del Museo Nacional de Río.

El Museo Nacional de Río, considerado el mayor museo de historia natural y antropológico de Latinoamérica con más de 20 millones de piezas y una biblioteca de más de 530 mil títulos, fue devastado por un incendio que ocurrió el último domingo.

Para el líder indígena de la etnia guajajara, José Urutau, el incendio que causó “una pérdida irreparable” a las culturas indígenas lo que constituye un nuevo etnocidio cultural, comparado con “la invasión europea de 1500”.

En declaraciones a la agencia AFP, el también lingüista e investigador del Museo Nacional de Río, sostuvo que, lo que pasó con el Museo Nacional, es “un ataque a la memoria de los pueblos originarios del y a la lengua”.

“Fue un lingüicidio, un epistemicidio, cuando se extermina todo el conocimiento, toda la cultura de un pueblo", lamentó Urutau.

De acuerdo con AFP, el Museo Nacional contaba con 40 mil objetos de 300 pueblos indígenas y era sede del Centro de Documentación de Lenguas Indígenas (CELIN). En este sentido, Urutau agregó que el Museo contaba con "el mayor acervo de registro de lenguas indígenas a nivel nacional e internacional".


Fuente: Servindi