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miércoles, 19 de junio de 2019

El orgullo del macho está por encima de su capacidad de amar.

"No solo está por encima sino que la absorbe totalmente y la desfigura"



La visión evolutiva de la realidad nos ha acostumbrado a comprender que las cosas no aparecen en la historia porque sí, ni de golpe, sino que suelen ir gestándose callada y lentamente, hasta que comienzan a adquirir las formas en que nosotros las conocemos. Teilhard de Chardin solía decir, con expresión que me gusta mucho, que todo lo que aparece al final de la evolución, estaba ya en sus inicios de una manera “oscuramente primordial”. Llega incluso a poner el ejemplo de la ley de la gravedad como prenuncio borroso del amor humano: de la atracción de los objetos a la atracción de las personas.

Desde este modo de ver, conocer la gestación de lo que va apareciendo en la historia ayuda luego a comprender, cuando nace, cuáles son sus mejores posibilidades y cuáles pueden ser sus mayores peligros. Porque, como tantas veces he dicho, nada aparece en la historia inmaculado, perfecto y sin “pecado original”. Y el arte del progreso consiste en conducir la evolución de modo que cada novedad dé lo mejor de sí y evite todos los riesgos que la acompañaban al nacer. Sin que esos riesgos nos lleven a rechazarla (porque eso sería “tirar al niño con el agua sucia de la bañera”), pero también sin que su novedad nos dispense de criticarla (porque eso sería no bañar o no alimentar al recién nacido).

Uno de los signos de nuestro tiempo es la promoción de la mujer y su lucha por la igualdad con el varón, sin que esta igualdad degenere en uniformidad y acabe anulando las diversidades cuando pretendía acabar con las desigualdades. Husmeando en mis recuerdos literarios he creído encontrar dos obras, donde podría adivinarse, de esa manera “oscuramente primordial”, algo de lo que hoy llamamos feminismo. Me refiero a la Casa de muñecas, de Ibsen y Madame Bovary de Flaubert. Ambas de mediados del s. XIX, ambas provocadoras de un gran escándalo social y, desde luego, muy opuestas entre sí. Para pasar al lenguaje de hoy hablaría de un feminismo humano y un feminismo burgués. Una palabra sobre cada una.

Feminismo


Feminismo humano

La obra de Ibsen se estrenó hacia 1870, creo. Su protagonista, Nora, es una mujer a quien el marido quiere mucho, muchísimo. Pero la quiere como a una “muñeca”: preciosa, encantadora e incapacitada para tomar una decisión por sí misma. Habrá de ser, pues, el marido que tanto la ama, quien la lleva, quien la trae quien le dice lo que tiene que hacer y le obliga a hacerlo. Siempre con las palabras más cariñosas, por supuesto; pero de un cariño paternalista y que se considera superior…

Esa Nora es la más completa expresión de la “mujer-objeto”: porque en este caso, el objeto no es solo su cuerpo sino su siquismo y toda su personalidad. Pero resulta que esa infeliz muñeca se ha jugado el tipo contrayendo deudas serias, para poder pagar la curación de su marido durante una enfermedad (que implicaba emigrar a un país cálido) y sin que éste supiera nada. Cuando luego, por el chantaje de un acreedor, aparecen esas deudas y el marido se entera, no le importa nada cuál ha sido el motivo de aquellos cambalaches de su mujer. Lo que cuenta para él es esta frase que define todo el sentido del drama: “ningún hombre sacrifica su honor a su amor”.

Esa puede ser una excelente definición del machismo, si le damos al honor un significado más amplio que el de la estima social: el orgullo del macho está por encima de su capacidad de amar. No solo está por encima sino que la absorbe totalmente y la desfigura.

Y así es como surge la ruptura: porque ella quiere ser persona y no muñeca. Quiere ser querida como ser humano y no como joya del macho. Joya que, en fin de cuentas, no deja de ser un objeto por precioso que parezca.

Manifestación de feministas


Feminismo burgués

Sobre la obra de Flaubert debo decir que no la considero tan excepcional como suele decirse, aunque sí creo que el autor es un estilista de primera. Pero me resulta demasiado melodrama y los personales no me parecen bien construidos porque todos actúan en función de la protagonista. No obstante, puede servir para presentar otro tipo de feminismo germinal que yo calificaría de burgués y que, sin dejar de interpelar al varón, marca los peligros de esta novedad histórica.

Ese feminismo burgués, representado por Madame Bovary (Emma) es una especie de egocentrismo que utiliza su condición de mujer como arma en favor de su propio egoísmo. Es interesante para nuestro análisis comparar la relación de Emma con el resto de mujeres que aparecen en la novela, y que son bastantes pero de estamentos sociales más bajos que el de Mme. Bovary. Esa relación es simplemente nula. 

En el terreno afectivo, Emma no busca ser querida como persona sino adorada como diosa. Y si, en el caso anterior, la culpa del hombre era su machismo, en este caso se puede apuntar una cierta falta de hombría en el marido. La quiere de veras y mucho; y lo muestra en mil conductas para con ella cuando surge algún problema. Pero, sencillo médico de pueblo sin más horizontes, no se ha preocupado de decirle continuamente cuánto la quiere ni de dedicarse a ella en la prosa cotidiana. Entregado totalmente a su profesión, olvida a su mujer y descuida (o desconoce) ese cultivo ordinario del cariño que es tan importante. Y ella, con la hijita además en casa de una nodriza, irá llenando su soledad con ensueños y lecturas que le hacen perder el sentido de la realidad.

Al primer amante, que es un vividor sin escrúpulos que la arrulla con rendidos discursos, se le entrega de una manera desaforada, desproporcionada, que le ocasiona luego una enorme crisis de salud, cuando él la abandona ante la propuesta de huir los dos a París. De esa crisis la sacará precisamente el marido, sin conocer la causa y sin buscarla. Luego, ante una nueva oferta de adulterio, la Bovary coqueteará primero buscando solo la adoración pero sin entregarse (“gato escaldado…”). Se regodeará con todos los discursos del amante (que esta vez va con mejor voluntad que el anterior) pero lo somete a un suplicio de Tántalo que es ahora la fuente de su placer. Sin embargo cuando por fin se entrega para no perderlo, nunca tendrá bastante. Cae en una símbiosis de dependencia y ensueños de amores aristocráticos (“como los de París”), y se embarca en una busca de más y más, que acaba metiéndola en aventuras económicas que arruinan al marido y la llevan a la desesperación.

Me resulta increíble que, en pleno s. XIX, pudiera una mujer, moverse con tanta libertad en la vida social y en la economía, sin que el marido se enterase absolutamente de nada. Y más en un pueblo de provincias. Esto obliga a examinarle a él. Ese pobre marido ha sido un claro factor causal, más que culpable, de la evolución de Emma: su cariño era otra forma de dependencia que se sentía tranquilo teniéndola a su alcance, pero que se derrumbará cuando la pierde. Y que nunca había sospechado que ella podría no sentirse tan bién como él.
En conclusión

Estos comentarios quieren ser solo como dos chispazos, que no son ellos la luz pero avisan que la luz existe. Aquí hemos aludido solo a las relaciones de pareja, pero queda todo el campos social donde quizás habría que remontarse hasta la Antígona de Sófocles...

Mirando de inculturar lo dicho en nuestro siglo XXI, se me ocurre que el dilema “profesión-pareja” forma hoy parte de la condición alienada del trabajo en nuestra sociedad opulenta. Y es bueno que esto no lo desconozca hoy la mujer cuando, desde la difícil óptica del encierro doméstico, ha ido buscando la salida laboral como “liberación”, en una sociedad como la capitalista. Ahora que vuelve a hablarse de los curas obreros, vale la pena recordar que ellos fueron al trabajo no para liberarse sino para compartir la condición del oprimido; lo cual contrasta con la aspiración laboral de algunas mujeres.

Con eso no quiero decir (¡por supuesto!) que la mujer no deba salir de casa y haya de quedar reducida a aquellas “sus labores” de antaño, no remuneradas además. Puede salir, por supuesto, pero no con aquella mentalidad que buscaba “amores como los de París”, sino como quien se incorpora al trabajo y a la profesión, para la liberación humana en este mundo tan injusto.

Añadiré que lo que me sugirió esta reflexión fue aquella pancarta (que ya critiqué en otro lugar), que llevaba una mujer en la primera gran manifestación del 8M y que apareció fotografiada en la primera página de El País del día siguiente. La pancarta decía simplemente: “quiero hacer lo que me salga del coño”. Me temo que aquella buena mujer era una Madame Bovary del s. XXI.

Así que, por todos los santos, no estropeemos las promesas de la historia. Recordemos aquello de Pablo de Tarso: “trabajar por nuestra salvación con temor y temblor”.



Feminidad y feminismo

jueves, 24 de enero de 2019

COICA responde ante la violencia contra las mujeres en Ecuador.

Las mujeres de la comunidad amazónica Waorani / Foto: Kimberley Brown


Servindi, 23 de enero, 2019.- La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica(COICA), se pronunció sobre los hechos de violencia contra las mujeres en Ecuador condenándolos de "inhumanos". 

Mediante un pronunciamiento la COICA y sus organizaciones miembros se solidarizaron con los familiares de la víctima de la violación grupal en Quito y de Diana Caralona R. asesinada en plena vía pública en la ciudad de Ibarra.

Asimismo, hicieron un llamado a las instituciones competentes a actuar con responsabilidad y firmeza para garantizar justicia y a los Gobiernos Amazónicos para que, mediante un trabajo en conjunto, puedan defender los derechos humanos erradicando la violencia, el racismo y la xenofobia.


El machismo

Así como se ha manifestado el sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ecuador, la violencia contra las mujeres y niñas es un problema que afecta a las estructuras sociales a nivel global.

El enfoque machista origina el maltrato físico y psicológico de las mujeres en todo el mundo. América Latina sufre un alto porcentaje de violencia de género que pone en peligro la vida de muchas mujeres en la región.

Según la ONU, la violencia de género afecta 1 de cada 3 mujeres en el mundo y según indica la Organización Mundial de la Salud, la violencia de género es la primera causa de muertes de mujeres entre 15 y 44 años.

Por esa razón, la COICA declara que es "urgente que los gobiernos prioricen sus acciones para prevenir esta lacra social y direccionen recursos a garantizar normas eficaces, procesos de información y concientización a la población". Ello, con el fin de erradicar la violencia de género y atender debidamente a las víctimas. 


A continuación el comunicado de prensa:


Fuente: Servindi.org

domingo, 5 de marzo de 2017

Contra el machismo cultural y el feminismo fanático.



El expresidente (uruguayo) escribió sobre los feminicidios y el "todos y todas"

El dos veces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, consideró que la propuesta de instaurar la figura del "feminicidio" para castigar con mayor dureza a quienes matan a una mujer, no servirá para atacar el problema.

"Las leyes deben ser asertivas, no simbólicas. El feminicidio ya está comprendido en el artículo 311 del Código Penal, no hay vacío legal. Y una nueva figura puede incluso complicar antes que ayudar. Los cambios —imprescindibles— deben producirse en el campo de la cultura, que es la raíz de este problema que ha engendrado tantas tragedias. (...) Como es difícil oponerse dada la buena motivación inspiradora, seguramente saldrá en el Parlamento, pero no se equivoquen los movimientos feministas: no significará nada", escribió Sanguinetti en el semanario digital Correo de los Viernes en una columna titulada "La cultura machista".

El exmandatario consideró "natural" la reacción de las organizaciones feministas ante el asesinato de mujeres a manos de hombres con los que tenían algún tipo de vínculo. Pero dijo que se debe asumir que la pelea contra el machismo no es sencilla porque es necesario poner en marcha un cambio cultural que requiere "un enorme esfuerzo educativo".

"No hay nada más persistente que la mentalidad y en la nuestra está, desgraciadamente, el predominio masculino. Las cuatro religiones monoteístas establecieron la subordinación femenina, pero mientras las judeo-cristianas fueron cambiando ante el empuje del liberalismo, la musulmana persiste en esa idea (y de un modo tan radical que indigna). La filosofía liberal y democrática fue logrando, en los dos últimos siglos, un gran avance, pero con enormes resistencias", señaló Sanguinetti.

Recordó además que el voto de las mujeres se alcanzó en Europa después de las guerras "porque, dada su enorme contribución entre 1914 y 1918, era imposible negarse".

"Es notorio que todavía hoy el tema es desafiante y cuesta. Basta salir a la calle y observar cómo se trata a las mujeres, tanto por los demás automovilistas, como por esos presuntos limpiavidrios de los semáforos, para advertir que el machismo está ahí, delante de nuestros ojos", observó Sanguinetti.


Pero advirtió que "los movimientos feministas han batallado mucho aunque no siempre bien, porque en ocasiones sus excesos rozan el ridículo y, en vez de abogar por la buena causa, logran lo contrario".

"El 'todas y todos' cuando desde siempre se iniciaron los discursos diciendo 'señoras y señores', ha sido, a nuestro juicio, un retroceso. El fanatismo semántico llegó hasta una ministro española, que en una comisión se dirigió a los "miembros y miembras" para solaz de los machistas, que pudieron reírse a sus anchas. Cuando aparecieron en nuestro país niñas musulmanas con su velo en las escuelas públicas, dijimos que debía prohibirse, porque era aceptar un símbolo de la subordinación femenina. Las autoridades educativas resolvieron lo contrario, incurriendo en un lamentable extravío de la laicidad y una contribución —involuntaria pero muy expresiva— de la degradación de la condición femenina. Esa sí que es 'una señal' y nuestra voz fue solitaria en el reclamo", sostuvo.

Por último, Sanguinetti recomendó: "Hay que batallar y seguir batallando. Los hombres algún día entenderán que, siendo hijos de una madre que les dio vida, ninguna otra mujer será su propiedad sino lo contrario, su compañera si es su cónyuge o bien su responsabilidad y alegría si es una hija o una nieta. En el plano público, las 'señales' más importantes deben venir desde lo simbólico, en las parejas notorias, sean artistas o políticos, que en su actitud de respeto hacia sus cónyuges, hagan docencia. Y ni hablar de maestros, mujeres u hombres, docentes en general, que han de inspirar a los muchachos a sentirse más hombres respetando y queriendo, que agraviando o mandoneando. En una palabra, sacarse de la mente la idea de que quien comprende y sigue a su mujer no es 'un pollerudo' sino lo contrario, un ser maduro, consciente de su fuerza, que necesita de la fuerza de 'la otra' para que la vida valga la pena ser vivida".

viernes, 24 de febrero de 2017

Apoyo masivo a las mujeres en huelga de hambre contra la violencia machista en España.


MADRID

CANDELA SALVADOR



Centenares de personas se han reunido en la madrileña Puerta del Sol para mostrar su apoyo a las 5 mujeres que continúan en huelga de hambre tras 14 días en protesta por la violencia machista. El pasado 8 de febrero ocho mujeres comenzaron esta protesta, y que a día de hoy solo continúan 5, ya que las otras tres se han visto obligadas a abandonarla por motivos personales. Una de esas 5 activistas se encuentra hospitalizada por problemas pulmonares. 

Pasadas las 7 y media de la tarde la Puerta del Sol se iba llenando de personas que acudían a mostrar su apoyo a las mujeres de la asociación 'Ve la luz' que luchan por que la violencia machista sea "cuestión de estado" . Gente de todas las edades se acercaba para mostrar su apoyo a estas mujeres. "Hay que hacer visible este problema, es importantísimo apoyar esto porque es injusto" comentaba una de las asistentes a Público.

El bullicio que suele acompañar a la céntrica Puerta del Sol se convertía en aplausos cuando 3 de las mujeres en huelga de hambre saltaban al centro, cubriendo sus caras con mascaras. Les acompañaban tres jóvenes que decidían romper el silencio de la plaza con un manifiesto en el que reivindicaban "la necesidad de acabar con esta lacra".

Una de ellas, Paula, una joven de 19 años víctima de violencia machista, que se decidía a contar en público por primera vez su situación, "la violencia de género de hombre a mujeres no solo mata, sino que provoca suicidios, y eso hay que visibilizarlo" relataba.


Las 3 mujeres que continúan en huelga de hambre llevan 14 días. PÚBLICO


Otra de las mujeres contaba lo que había sentido tras acompañar a las huelguistas durante 24 horas, "estas mujeres se han convertido en un ejemplo de superación y determinación, gracias por lo que estáis haciendo por todas nosotras". Tras esto Gloria Vázquez, presidenta de 'Ve la luz', lanzaba un manifiesto

"Somos conscientes de algo que el gobierno no, en 13 días que llevamos en huelga de hambre se ha triplicado el número de mujeres asesinadas, mientras tanto el gobierno sigue pensado en que necesitamos un Pacto de Estado y lo que necesitamos es un Gabinete de Crisis ya" denunciaba a Público. 

Los manifiestos y muestras de apoyo que iban recibiendo estas mujeres se interrumpían por cánticos unánimes de la plaza que recordaban coreaban "ni una menos, ninguna agresión sin respuesta, ningún maltratador sin castigo".

En esta concentración se ha criticado la posición de los partidos políticos "la marca España no puede ser que cada dos días y media se permite que una mujer sea asesinada" ha afirmado la portavoz de las mujeres en huelga de hambre. "Gritamos a Cristina Cifuentes y su respuesta fue ponernos un autobús delante para no vernos" denunció una de los jóvenes que ha pasado 24 horas con estas mujeres.

La puerta del Sol, repleta de gente, ha querido recordar que estas mujeres no están solas, afirmando "que viva la lucha de las mujeres" 

Esta es la segunda concentración que se produce desde que el 8 de febrero las mujeres tomaran Sol. El pasado domingo miles de personas abarrotaron el centro de la capital para mostrar su apoyo a estas activistas.

Situación de estas cinco mujeres

Actualmente son 5 las mujeres que permanecen en huelga de hambre, las demás se han visto obligadas a abandonar por motivos personales. Continuar esta lucha cada día les resulta más complicado “nos fallan las fuerzas” afirma Gloria Vázquez, la portavoz de estas mujeres.

Además, en la tarde de este martes una de estas cinco mujeres tuvo que ser hospitalizada tras empeorar su estado de salud. “Celia ha pasado toda la noche en observación pero a pesar de la infección en los pulmones que le han diagnosticado los médicos ha pedido el alta voluntaria y va a volver con nosotras ” afirma la presidenta de Ve la Luz.
La violencia machista no cesa

La reivindicación producida este miércoles coincide con la aparición de tres nuevos casos, catorce mujeres ha sido asesinadas por sus parejas o exparejas en los 53 días que han transcurrido de 2017. Si se confirman los últimos casos descubiertos el número ascendería a 16.

En Barcelona un hombre que tenía una orden de alejamiento asesinó a su mujer este martes en la localidad barcelonesa de Santa Perpètua de Mogoda. El cadáver de la víctima, de 34 años, fue hallado poco antes de la medianoche tendido en la calle por un transeúnte que llamó al 112.

Uno de los casos aún por confirmar como violencia machista ha ocurrido en Valencia, donde un hombre está siendo investigado presuntamente por la muerte de una mujer, con la que mantenía "relaciones esporádicas", que cayó por el hueco de una escalera. La Policía ha revelado que no se puede hablar de violencia de género hasta los resultados de la autopsia.


Asimismo, la policía investiga un posible caso de violencia machista en Gandía, el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Moragues, ha informado este miércoles de la detención de un hombre en Móstoles (Madrid).


El último caso confirmado este miércoles es el que tuvo lugar en un pueblo de Badajoz, Villanueva del Fresno, donde una mujer de 91 años fue sido asesinada a puñaladas por su marido este domingo.

Fuente: publico.es

martes, 17 de mayo de 2016

El machismo y las difamaciones en la red.


Internet es un espacio político y debemos apropiárnoslo con inteligencia y creatividad. Reclamar leyes que nos amparen y profundizar una ciber-educación ciudadana desde el respeto y la libertad de expresión.

Por: Loqueimporta.co

#MiPrimerAcoso es una de las iniciativas en internet para denunciar la violencia y barbaridades a las que las mujeres son expuestas en el mundo online y offline. Casos de Colombia, Brasil y Argentina.

Es probable que internet sea simplemente un nuevo espacio para los mismos comportamientos que ocurren en el mundo offline: insultos, desprecio, discriminación. La diferencia es que todo lo que allí se dice tiene un alcance global, por lo que las informaciones íntimas, las acusaciones y las opiniones terminan pareciendo gritos en medio de información caótica. Sacarle el jugo a las redes para fortalecer la buena convivencia offline/online es el desafío.

En Colombia, el caso de la abogada Astrid Helena Cristancho y el Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora ocurrido hace poco es apenas un ejemplo de un uso digno de analizar. Otálora fue denunciado públicamente por acoso sexual y laboral por funcionarios de la Defensoría, y por Daniel Coronell en su columna en la Revista Semana. Este último reveló fotos y conversaciones a través de la aplicación de mensajería Whatsapp en la que Otálora le enviaba mensajes pasados de tono y fotografías íntimas a Cristancho. En medio del escándalo en medios y redes sociales, Otálora se vio forzado a renunciar a su cargo. Dentro de todo lo que estuvo mal en este caso, hay que destacar las reacciones del público en redes sociales, sumado al trato de los medios de comunicación a la denunciante.

Por un lado, recuerda la comunicadora colombiana Nathalie Spitia en un reciente artículo aparecido en la revista de tecnologías libres Pillku, el público general puso en duda si Cristancho en efecto había sido acosada laboral o sexualmente. El caso fue interpretado como una simple pelea de pareja. Las voces de internautas y comunicadores parecían acusar a la abogada de buscar, a través de un escándalo, visibilidad en los medios. Fueron tantos los comentarios sexistas generados, que no se hicieron esperar los memes: en uno de ellos se podía ver una fotografía de Cristancho y una leyenda que decía “¿amiga y ese Iphone 6, rosado, de última generación? #Bendecida y #Afortunada”, ambos hashtags utilizados en Colombia para referirse al aparente interés de mujeres de estar con un hombre con cierto poder económico. Aquí un ejemplo de lenguaje en redes que promueve la violencia de género. En medio de la noticia se señaló que la ex secretaria del defensor también había sido acosada, pero por temor no había denunciado. Los medios por su parte llamaron una y otra vez a Cristancho “exreina” en sus titulares, a un lado dejó su profesión de abogada, aunque fue ejerciéndola que se produjo la violencia.

“Es hora de actuar, hablar, crear y poner al alcance herramientas que visibilicen la violencia de género en entornos digitales”, escribe Spitia.

De hecho, el año pasado desde la Fundación Karisma se invitó a rastrear fenómenos de este tipo en internet con una llamada denominada #AlertaMachitroll y que invita a rastrear las agresiones que aparecen en redes sociales. Una iniciativa que busca mostrar que internet no es un espacio en el que cada quien puede gritar, herir o difamar sin hacerse cargo de las consecuencias. Si no que más bien lo deseable es que internet sea un lugar libre pero cuidado por todas y prestando atención a las agresiones que tienen consecuencias en la vida fuera de línea. “Encontrar un machitroll es fácil. Solo hay que navegar un poco en blogs, periódicos, redes sociales y foros digitales, y encontrar sus comentarios. De ahí, el siguiente paso es clasificar al comentarista según su especie: machitroll incurable o machitroll rescatable”, explica el sitio e invita a hacer el ejercicio de capturar pantallas (PrintScreen) y relatar aquello ocurrido, leído y visto en internet que implicó una actitud violenta hacia las mujeres o grupos LGBTIQ.

De primeros acosos en Brasil

Una mujer enfrenta, en promedio, el primer acoso sexual a sus 9 años, reveló el grupo de comunicadoras ThinkOlga en Brasil. ¿Cómo recabaron los datos? A partir de un debate digital en Twitter. Las activistas convocaron más de 80 mil minirelatos en formato de tuit en las que jóvenes internautas, en su mayoría mujeres, se animaron a revelar las primeras experiencias de acoso detrás del hashtag #MeuPrimeiroAssedio (“Mi primer acoso”).

Lo más llamativo e importante para nosotras es la manera en que estos debates en internet lograron posicionar el tema en los grandes medios de comunicación pero también agregaron un enorme grano de arena en ese proceso lento y pesado de modificar los comportamientos de hombres y mujeres ante violencias micro y macro. Es interesante remarcar en estos casos si cuando sucede una gran movilización en internet resulta de algún impacto en las denuncias de violencia en Consejos de Violencia de Género y en otras instancias legales o judiciales, que lleve en casos como éstos a denunciar casos de acoso infantil.

En este tipo de campañas hay una pregunta fundamental ¿Qué pasa con el anonimato? Hay una sobre exposición de las identidades de las personas en internet y de sus vidas “reales”. El acceso a no sólo imágenes si no también datos como teléfono, domicilio, hábitos, preferencias políticas, que en casos en que la mujer hace una denuncia la pueden volver vulnerable. Es importante tener en cuenta que el anonimato es un derecho en internet. Tanto para la búsqueda de información como para la denuncia de casos de violencia, ya que resguarda nuestra integridad y especialmente si revelamos datos sensibles relacionados con vivencias, nos preservan de ser difamadas o que dichas informaciones sean usadas en nuestra contra en un futuro próximo.

Argentina: #NiUnaMenos

Desde las micro violencias en las que la Violencia Contra la Mujer aparece en soportes tecnológicos, son necesarias también algunas reflexiones tecnopolíticas sobre el evento #NiUnaMenos que tuvo lugar en Argentina el año pasado y que hasta el día de hoy sigue siendo foco de polémicas y debates políticos.

En Argentina los reclamos sobre el aumento de la violencia contra las mujeres, sumados a las denuncias de coberturas periodísticas con enfoques sexistas de dichos casos, enmarcados en pedidos de aplicación concretas de las leyes de femicidios, actuaron como los resortes más importantes. La multitudinaria marcha del 3 de junio de 2015 tiene sus raíces en un largo proceso de llamados de atención realizados desde los activismos de periodistas con visión de género y de los diversos movimientos feministas. Aquella vez se dio el quiebre: las fuerzas se aunaron, potenciadas por el uso de tecnologías y redes sociales, y las estrategias comunicacionales parieron con fuerza y como nunca antes la consigna #NiUnaMenos.

El 3 de junio #NiUnaMenos permaneció varias horas en el primer lugar como tendencia en Twitter en Argentina y desde las 13 horas se convirtió en tendencia mundial. La consultora de comunicación Becom1 se dedicó a estudiar el temblor de datos que generó la marcha convocada por las redes sociales #NiUnaMenos desde su anuncio el 11 de mayo, realizó un mapeo digital relevando la información minuto a minuto y lo compartió con GenderIT.org. Rastrearon 1,3 millones de internautas participando del debate, estimando que la información fue vista por 7,3 millones de personas en forma directa en redes sociales y en forma indirecta en los portales de noticias.

Unas 200 mil personas marcharon sólo en la capital y se calcula que más de 100 ciudades dentro y fuera de Argentina se sumaron a la marcha esa misma tarde. La mayoría de los medios, tanto nacionales como de las provincias, destacaron esta jornada histórica en sus portadas.

La marcha, con repercusiones en Estados Unidos, Brasil, Chile Uruguay, España, Francia e Italia, tuvo también respuestas inmediatas. Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, se informó a la población que el viernes 5 de junio había quedado conformada la Unidad de Registro, Sistematización y Seguimiento de femicidios y de homicidios agravados por el género, a través de la Resolución Nº 1449, con el objeto de contener los casos ocurridos en todo el territorio nacional.

Sin embargo la violencia contra la mujer no se erradica de manera simple, rápida y mucho menos con un clic. El año comenzó con el caso de los feminicidios de las turistas argentinas Marina Menegazzo y María José Coni, en las playas de Montañita, Ecuador. Sin que aún este determinado si los asesinos actuaron por cuenta propia o si se hablamos de un caso de trata de personas. “Lo sí queda evidenciado es a la violencia que, aún después de muertas, somos objeto las mujeres por el sólo hecho de ser mujeres, como se nos tilda de responsables de nuestros propios asesinatos y la multiplicación de discursos de odio hacía la mujer a través de la red”, señala Spitia.

Que las preguntas que resuenen sigan repitiéndose con el foco en culpar a la víctima, es algo que desde las redes y desde nuestros lugares tenemos que cuestionar: ¿Por qué viajaban solas?, ¿estarían tomando o bailando esa noche?, ¿qué ropa usaban?, ¿qué estarían buscando?, ¿usaban drogas? Cada una de estas frases contiene un claro componente misógino que se reproduce en conversaciones digitales y de carne y hueso.

Al momento de cerrar este artículo una campaña violenta #MujerGolpeadaesMujerFeliz se posicionaba como tendencia entre los hashtags de México y España. Al instante grupos de mujeres organizadas y de manera individual respondían con #MujerRespetadaesMujerFeliz y #RespuestaFeminista. La disputa se ve en línea: bots, personas de tipi-tapa* rápido y redes ciberfeministas que se ponen en contacto a la velocidad de la luz para contrarrestar el discurso agresivo, con mensajes sobre nuestros derechos, creatividad, ironía y presencia en internet.

Internet es un espacio político y debemos apropiárnoslo con inteligencia y creatividad. Reclamar leyes que nos amparen y profundizar una ciber-educación ciudadana desde el respeto y la libertad de expresión. Internet tiene memoria y tanto los daños (como las caricias) que allí se ejercen tienen consecuencias reales.


sábado, 31 de mayo de 2014

Ser mujer, indígena, campesina y luchadora en un continente machista.


Redacción de Atrio

Un magnífico artículo escrito por la periodista estadounidense Laura Carlsen en la extraordinaria revista digital desInformémonos sobre cómo se forman y se unen mujeres líderes en su lucha por defender a su gente y a su territorio. Nos lo envía Rodrigo Olvera con esta nota: “Me parece que vale la pena para ATRIO, no sólo porque pone el reflector en el que sea quizá el punto central de la lucha colectiva de este lado del charco, sino porque hay muchas empresas españolas entre los agresores contra quienes luchan. Y necesitamos que las personas y las organizaciones en España crezcan en su conocimiento y solidaridad de lo que ocurre”.

Managua, Nicaragua. “Nosotras estamos en territorios estratégicos, estamos viviendo en territorios que no sólo generan vida, sino que también están siendo codiciados. Ellos están luchando por estos territorios, pero nosotras también estamos luchando”. Lolita Chavez Ixcaquic, líder maya k’iche’, educadora y defensora de derechos humanos en Guatemala, resume así el desafío principal que enfrentan las mujeres indígenas y rurales en Mesoamérica hoy. Está hablando a unas 30 mujeres líderes de la región, reunidas en la Escuela Alquimia Feminista, en Managua, en un encuentro celebrado del 12 al 19 de mayo.

Desde las kuna de Panamá, hasta las mixtecas de la frontera México-Estados Unidos, las mujeres indígenas y rurales luchan contra “ellos”–las empresas transnacionales, los gobiernos con sus planes de “desarrollo” respaldados por policías y militares, los invasores, los grupos paramilitares y criminales.

Y simultáneamente luchan contra la discriminación y la opresión patriarcal en sus propias comunidades, organizaciones y familias. Reportan que la suya es una labor ardua y lleno de peligro, pero se nota por la alegría y energía que traen al encuentro que a la vez es una lucha marcada por la esperanza y el amor, y por el gusto de trabajar con mujeres que han sufrido experiencias similares y que comparten sus visiones de una vida mejor.

Aunque vienen de organizaciones que trabajan sobre temas que abarcan los derechos de las mujeres, la representación política, y los derechos colectivos de los pueblos indígenas, la cuestión de defensa de la tierra y territorios siempre está presente. Por un lado porque las amenazas se agudizan día tras día. Claudia Ángel, zapoteca de México, explica la manera en que el proceso actual de despojo impacta en sus comunidades. “Para los pueblos indígenas es muy fuerte que no tengamos tierras. Porque la tierra es la base de nuestro sustento, de nuestra vida– no sólo de la alimentación, sino incluso de la vivienda. Es muy cruel no tener tierra.”

Y, por otro, porque la tierra no es en “tema” para ellas. Es la vida misma, y el centro de su cosmovisión. Como dice Jessica Muller, miskita de Nicaragua, “trabajamos por la reivindicación de los derechos humanos de mujeres y niños y por los derechos de la madre tierra”.

Enfrentando a los megaproyectos, en defensa de la tierra y territorios

Al compartir sus luchas, se observa una etapa de “re-colonialización” en sus países con la llegada de las transnacionales tras los recursos naturales, explica Emérita Sánchez, de Panamá. Emérita es una reina de verdad, del pueblo Naso Tjer Di, uno de los pocos pueblos indígenas del continente con una monarquía tradicional. Para ellos la historia es la guía para el futuro, y para un presente en que ven la repetición de las prácticas coloniales que sufrieron sus ancestros.

Emérita cuenta la historia de que cuando llegaron los españoles a su tierra e intercambiaron el oro de los indígenas por un espejo:

“El señor (naso) llevaba el espejo a la casa y dijo ‘mira, me regalaron eso, es nuevo’. Y la mujer lo queda viendo y dice ‘O, es una mujer–¡otra mujer!’ y era ella misma,” dice, entre risas. Continúa: “entonces son las cosas que nos cuentan nuestros abuelos que con eso robaron nuestro oro, y cuando se dieron cuenta que teníamos mucho oro, empezaron a matarnos, nos terminaron. Y hoy siento que es lo mismo. Nuestros ríos, nuestros recursos–todo lo que nosotros tenemos, nos van a matar por eso. Ahora, en otra forma…”

En su pueblo han instalado la hidroeléctrica del Teribe en los ríos Bonyic y Teribe, bajo el rey anterior, ahora acusado de ser cómplice de la empresa. Aunque no pueden quitar la planta, el pueblo recientemente logró renegociar el acuerdo con la Empresa Pública Medellín para lograr beneficios para sus 12 comunidades. Decidieron no permitir la entrada de ninguna otra hidroeléctrica en su territorio, debido a la afectación al rio y el agua. Han pedido el reconocimiento de una Comarca Naso-Teribe por el gobierno panameño.

Las hidroeléctricas, promovidas bajo el Proyecto Mesoamérica y financiadas por los bancos internacionales y gobiernos nacionales, son unas de las amenazas más fuertes.

En El Salvador, las mujeres están luchando también por el derecho al agua, en este caso contra la contaminación y la privatización de áreas urbanas. Alejandra de la Asociación de la Mujer Salvadoreña, narra la lucha en defensa del agua, y contra la instalación de una fábrica de baterías Record en San Salvador “porque iba a traer plomo a nuestra agua”, como habían documentado en otros casos.


“Hicimos marchas, mandamos proclamas, y se hizo una concientización. Y lo que se logró es que se consensuaran con la misma gente de allí”. Como resultado de la movilización, se detuvo el proyecto.

“Pero se van a ir a otro lado,” avisa Alejandra. “Entonces así está la lucha– para que todos estén conscientes de que vienen estas empresas a robar a nuestros recursos y dañar el medio ambiente y matar a nuestra gente, porque ellos son grandes pero ¿a costo de qué? A costo de nuestra salud y la vida propia de nosotros.”

Todos los países representados –particularmente México, Guatemala, El Salvador y Nicaragua– están frente una embestida de la minería. Ana Sandoval, una joven que lucha contra el proyecto de minería Progreso VII en La Puya, Guatemala, dice que la lucha empezó sin tener ninguna información sobre el proyecto, hasta llegar a un consenso contra la mina, que “nunca contó con el consentimiento de la comunidad”. Hasta la fecha, organizan rondas 24 horas al día para no permitir la entrada del equipo de la empresa.

El movimiento de La Puya tiene un firme compromiso con la no-violencia. En este contexto, el liderazgo de las mujeres es una garantía. Ana dice que aunque los turnos son principalmente de hombres, “en el momento que hay algo, somos las mujeres las que estamos al frente. Los hombres al principio decían ‘cómo es que las mujeres van a estar ahí, nosotros también. Pero ellos han logrado ver que una mujer puede resistir más que un hombre, porque el hombre por naturaleza es más violento y la resistencia de nosotros es pacífica, cero violencia”. Estas mujeres se exponen a grandes riesgos en defensa de su comunidad.

Últimamente, la resistencia de La Puya enfrenta una de las tácticas comunes entre los gobiernos de la región: la criminalización. Con varios participantes detenidos, han tenido que gastar mucho tiempo y recursos en la defensa legal.

Megaproyectos eólicos y de cultivo de piña y palma africana, son otras de las principales amenazas a sus comunidades y culturas. Graciela Arias, kuna de Panamá, advierte también sobre el riesgo del negocio “verde por plata”, que implican los proyectos de captura de carbón en su tierra.

“En mi pueblo está llegando un señor y le dice a la gente que va a trabajar y es como decir que para él todo lo que está verde es plata y nosotros no sabemos qué es esto”. Dice que ahora las autoridades están hablándole para indagar en el proyecto y dejar claro que no puede entrar sin el consentimiento de las comunidades.

Ser mujer, indígena, campesina y luchadora

Las múltiples identidades de las mujeres indígenas y rurales plantean la necesidad de abarcar muchos frentes de lucha.

“Estamos luchando por nuestros derechos específicos como mujeres dentro del movimiento, por los derechos colectivos. Se ha agudizado en nuestro país el mapeo de mineras, empresas eólicas, hidroeléctricas. Estamos saturadas de empresas transnacionales dentro de los ámbitos de la mujer y de los pueblos indígenas. Estamos muchas veces muy saturadas, porque tenemos que luchar en dos sentidos,” destaca Claudia.

Ellas han tenido que encarar múltiples obstáculos para participar en la lucha. Rosalina señala: “si una mujer esté casada, no le gusta a los hombres que ande ahí (en la lucha). En las comunidades hay mucho machismo, pero cada vez hay más participación de las mujeres. Me falta mucho para desenvolverme más en la defensa de los derechos, para que las cosas cambien un poquito.”

La violencia contra la mujer surge como un problema mayor. Varias mujeres enfocan su acción y la de sus organizaciones en el tema, trabajando en los niveles domésticos, comunitarios y sociales y también en ellas mismas. Muchas traen heridas profundas. Lilián López, maya k´uiché de Guatemala, señala que esto tiene que ser parte de su formación como líderes, pues “no podemos pensar en liderazgos fuertes si no nos sanamos a nosotras primero.”


El tema de la Escuela, organizada porJASS(Asociadas por los Justo) fue “construyendo el poder colectivo de las mujeres, formación en liderazgo estratégico para mujeres indígenas y rurales en defensa de sus derechos”. Después de una semana de compartir ideas e intercambiar experiencias y reflexiones, las mujeres compararon sus dibujos sobre cómo ser líder hechos antes del curso, con unos que hicieron terminado el curso. En los primeros, se ven figuras grandes con unas figuritas pequeñas alrededor. El los segundos, hechos a base del proceso de rescatar y analizar sus propios valores y prácticas, se ven círculos de mujeres, del mismo tamaño, unidos en colectivo, en muchos casos con animalitos y ríos y mares alrededor.

Ada Inés Osorio, miskita hondureña, observa: “yo creía que ser líder era eso (indica el dibujo de la figura grande), solamente hablar de temas, de derechos y eso, pero sin incluir lo que son recursos naturales, y ahora he aprendido que no es así, ser líder es mucho más que eso, incluyéndole todo, y para todos y todas.”

Fuente: Atrio