Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de febrero de 2019

En la lengua mapuche no existe la palabra muerte.

Imagen: Masdemx.com

El borramiento de la identidad mapuche en la muerte y en el nacimiento es uno de los pilares que el cristianismo instaló en nuestro territorio. Cruces al morir, y dolor al parir

Por Verónica Azpiroz Cleñan*

1 de febrero, 2019.- Esta mañana mi abuela, Manuela Díaz de Cleñan, inició su viaje final al wenu mapu, al espacio azul. Dicen los antiguos que subió en su sulky, lleno de zapallos, camotes y sandias. En los bolsillos llevó muchas semillas. Entre ellas maíz y trigo para no pasar hambre. Dicen que la esperan los Antiguos. Habrá gran asado de lechón y cordero estos cuatro días allá, porque eso le gustaba comer y seguramente algún pavito también.

Su transformación en puro espíritu inició hoy, 26 de enero y se completará en cuatro días. Espero escuchar el tue tue, para avisarme que ya llegó bien. Que hubo encuentro con su linaje ancestral.

Evidentemente su descanso no será alrededor de la Laguna La Azotea, cementerio histórico mapuche aún sin habilitar en Los Toldos. Todos sabemos que ese conflicto no está resuelto y es una deuda pendiente de la gestión actual y de la que vendrá: reconocer los espacios sagrados y los rituales mortuorios de la nación mapuche como un derecho. Derecho a Buen Vivir y derecho a Buen Morir.

El Estado prohibió al pueblo mapuche enterrar a su gente en La Azotea, desde 1901 y el responsable de perpetuar este impedimento hoy, es el Municipio de General Viamonte.

Mi abuela será despojada aún en su entierro de su cultura – su territorio. Su espíritu volverá en amaneceres y atardeceres luminosos, rodeado de cantos de grillos, ranas, calandrias, chajás, de teros y de zorros.

En los amaneceres – de niña – siempre vi a mi abuela hacer su jejipun, su oración de la mañana en una ventana de su cocina que daba al pwel al este, en su hermosa casa de adobe, llena de flores. Nunca la vi pobre a la casa de mi abuela. La sentí hermosa. Un patio de tierra barrido por las mañana por ella, lleno de gallinas que también alimentaba con su maíz. Nunca me explicó por qué hacía su jejipun con yerba. Pero, sí. La ví hacerlo.

Manuela fue madre de ocho hijos y abuela de treinta y cinco nietos, bisabuela de más de diez bisnietos. Soy la primera de todas sus nietas. Manuela fue una mujer elegante. Sus pómulos sobresalientes mostraron siempre su cara de kulxug, aunque ella no asumía su ser mujer mapuche públicamente. Su rostro lo anunciaba y su tez morena también. Su cotidianeidad la hablaba: mujer mapuche que organiza y ordena su entorno.

Vivió una relación de género difícil con mi abuelo. Como todas las mujeres mapuche, aprendió a callar sus miedos en los silencios del atardecer. Eran más peligrosos los wigka que vinieran a sacarle el campo, que el viejo que aveces volvía borracho a la noche a casa. Entendió perfectamente cuál era el verdadero peligro. Aprendió a defender su territorio con su agricultura: carneaba, pelaba gallinas, hacía con su grasa unto sin sal para el cuidado de su familia. En las noches de tormenta sabía qué hacer para dialogar con los pu newen para que no afectara su casa, sus animales.
Manuela no supo leer y escribir en castellano. Pero supo el lenguaje de su tierra: cuidó la semilla antigua, la atesoró y resembró siempre. Aún hoy, después de cinco años de regresar al territorio yo no sé cultivar la huerta como ella. Desde las cuatro de la mañana carpía su quinta para alimentar sus hijos. ¿Cuántas mujeres mapuche actualmente cuidan las semillas, las cultivan y alimentan sus hijos?

Un entierro digno, para mí es un entierro con los rituales de la cultura a la cual perteneció. No lo entendieron así sus hijos. Les ganó la colonización. El borramiento de la identidad mapuche en la muerte y en el nacimiento es uno de los pilares que el cristianismo instaló en nuestro territorio. Cruces al morir, y dolor al parir. Símbolos y creencias que se reproducen y se reproducen. El otro gran rasgo de la evangelización es: el autoritarismo. La catolicidad es eso: la pretensión de universalizar una creencia y sus rituales por encima de las otras religiones y creencias.

¿Qué se dispara en las familias mapuche para llevar a su familiar muerto en un cajón con una cruz y ver quizás un cura con alguna cara de circunstancia, haciendo rituales inentendibles y leyendo frases inertes para la cultura mapuche? ¿Cuál será el salvajismo que la cristiandad condenó para que el Estado se hiciera eco de universalizar ese modo de morir y ser enterrado? ¿Quiénes son los salvajes, hoy?

Nosotros en estos cuatro días de viaje de mi abuela al encuentro con sus ancestros, comeremos lo que a ella le gustaba. Tomaremos vino blanco en su memoria, su preferido: vino blanco. Haremos nuestros rituales porque a pesar del intento del borramiento de la identidad, algunxs de sus nietxs y bisnietos amamos la forma mapuche de entendimiento de la vida y de la muerte. Sin lágrimas, sin vacíos, sino con una profunda reflexión sobre los ciclos de la vida, los ciclos naturales que acompasamos con nuestra existencia y el ciclo que Manuela terminó e inició.

No existe la palabra muerte en la lengua mapuche para describir ese estado en las personas. Cuando alguien muere, se dice “mapulugün”. Mapulugün es volverse territorio. Manuela, ya es territorio – vida. Por eso, con Kajfükura seguiremos afirmando que no hay muerte: “En los hijos, de mis hijos me levantaré”. Küme rupu ñi chuchu Manuela! Pewmagen ñi püjü remapuchegeiñ

---
*Verónica Azpiroz Cleñan es de la Comunidad Mapuche Epu Lafken – Los Toldos.
----
Fuente: Publicado el 31 de enero 2019 por Cosecha Roja: http://cosecharoja.org/no-existe-la-palabra-muerte-en-la-lengua-mapuche/?

jueves, 3 de enero de 2019

Mentes sumisas, mentalidad sumisa.


José María García Mauriño

Por mentalidad entendemos esa capacidad que tiene todo ser humano para pensar sobre unos determinados contenidos. Puede ser también el conjunto de creencias y costumbres que conforman el modo de pensar, enjuiciar la realidad y actuar de un individuo o de una colectividad. O bien, es una “cultura y modo de pensar que caracteriza a una persona, a un pueblo, a una generación”. La mentalidad sumisa, o mentes sumisas, siempre hacen referencia a modos de pensar de personas individuales o colectivos o pueblos. Mentalidad es el abstracto del concreto “mentes”.
Aquí vamos a tratar del poder que el sistema capitalista ejerce sobre las mentes de las personas, individual o colectivamente.

Una pregunta inicial, ¿pensamos por nosotros mismos o pensamos con los valores propios del sistema? Porque el poder del sistema ya no es tanto un “poder opresor”, que no soportamos, cuanto un “poder seductor”, que nos complace y estamos a gusto conviviendo con él, hasta hacernos ver la vida como realmente no es. Es la cultura capitalista la que se nos impone. Se trata de la mentalidad sumisa a un ideario ya sea político, jurídico o religioso. Sumisión a un ideario que responde a intereses ocultos y quizá inconfesables. Pero, sobre todo, sumisión sin condiciones porque sabemos por experiencia que la sumisión nos da seguridad. Y bien sabemos que la satisfacción de nuestros intereses y la seguridad en nuestra posición, esas dos cosas, tienen más fuerza para determinar nuestra conducta, que los ideales éticos por más elementales o más sublimes que sean.

Partimos de esta constatación; vivimos inmersos en una sociedad regida por los valores del sistema capitalista, El capitalismo tiene dos objetivos claros: la acumulación de beneficios, de riquezas, y la dominación del mundo, Es un poder que domina y que crea sumisión, en personas, instituciones y pueblos. La mayoría de las personas viven sometidas a los dictámenes del sistema, en su pensamiento y en su proceder, pero sobre todo en su pensar. Hay muchos grados de sumisión, y en lo más alto se sitúa la alienación.

A) Sometidos al poder del Sistema
El poder puede definirse de modo muy general como la posibilidad de imponer la propia voluntad sobre la conducta de otros (Max Weber). Se trata, pues, de un dominio que impone sumisión. El sistema no soporta a personas libres, las persigue y si puede las elimina. Quiere personas, hombres y mujeres, sometidas a sus normas y valores. El sistema no tolera los Derechos Humanos. Porque los DH son un canto a la libertad, empezando por el art, 1 “Todos los SH nacen libres e iguales…”

Los instrumentos del poder son tres:
1) La capacidad de intimidar, que usa la violencia y la coacción, y además amenaza con el castigo.
2) La capacidad de recompensar, que compra la adhesión con la promesa de estima, riquezas y honores; para eso se sirve de la ambición de los otros y su deseo de seguridad.
3) La capacidad de persuadir, que inculca una ideología que exalta el poder y presenta la obediencia y la sumisión como un bien deseable; se aureola de autoridad en el saber y en obrar, y explota la ignorancia o la falta de criterio y espíritu crítico.

Los efectos propios del poder tienen este común denominador de crear la sumisión:
a) la sumisión por temor hace cobardes;
b) la sumisión por ambición hace despreciables;
c) la sumisión por ignorancia o falta de espíritu crítico, hace infantiles, gregarios.
Los tres instrumentos se combinan de maneras muy diversas. El gran triunfo del poder está en hacerse venerar e incluso amar por aquellos que oprime. Se trata de la “servidumbre voluntaria””: ser sumisos, más o menos esclavos del sistema, a quien servimos a gusto porque nos da seguridad.

B) La alienación:
En la cota máxima de la sumisión está la Alienación, Se trata de lo siguiente: Yo no soy yo, estoy alienado, enajenado, soy un ser ajeno a mí mismo, yo no me conozco a mí mismo, yo no pienso por mi mismo, soy un producto del sistema, el sistema lo abarca todo, lo penetra todo, pensamientos, sentimientos, modas, costumbres, lo económico, lo laboral, lo jurídico, lo social, etc. es el orden establecido, por eso, en mi pensar, en mi sentir, en mi proceder, yo no soy yo, es el sistema el que actúa por mí. Es posible que no seamos conscientes del todo, de ese tremendo poder de persuasión que tiene el sistema. Nos parece lo “más natural”, es el aire que respiramos. Es una lucha constante, larga y dura. Si queremos vivir dignamente hay que vivir al margen del sistema. al menos en lo referente al modo de pensar. Es difícil, pero es posible. Hay que estar muy atentos para que no se nos “cuele” alguna norma o valor o costumbre propio del sistema. El sistema es perverso y no existe un “capitalismo de rostro humano”, que es una invención del pensamiento conservador para amortiguar los trazos duros e implacables del sistema. .

También la religión produce mentes sumisas, Porque la religión es jerarquía y obediencia y produce desigualdad y sumisión.

Para no ser sumisos, para ser medianamente libres, hay que liberarse del sistema. Es preciso mantener siempre vivo el espíritu de rebeldía frente al sistema, para poder pensar distinto que el sistema, y llegar a actuar independiente del “orden establecido”.

Y espíritu crítico frente a la religión para liberarse del dogmatismo católico.

¿Algún comentario?

sábado, 8 de diciembre de 2018

Culturas y religiones en una sociedad plural.


Nos ha tocado vivir la globalización, un intento de unidad por el dinero y el mercado, con muros, reales o burocráticos, que mantienen al margen de la vida a los que no tienen dinero. Un mundo en el que todavía las religiones forman parte de la identidad cultural. Un mundo en el que Dios manda matar a los diferentes. Un mundo en el que no tienen cabida los emigrantes ni los pobres.


Punto Omega


Hablaba Teilhard de Chardin de que la materia, la vida y la conciencia están en una evolución continua y que esta evolución lleva a una cada vez mayor unidad, al mismo tiempo que a una cada vez mayor complejidad, hasta llegar al Punto Omega, punto de máxima unidad y máxima complejidad: una sociedad única de diferentes.

Decía que el fascismo y el comunismo son intentos de unidad fallidos porque no soportan la complejidad y la diversidad e intentan acabar con ella por la violencia.


La nueva era antropozoica

Hemos llegado a un momento en la evolución que algunos consideran una nueva era, la era antropozoica, porque el ser humano interviene en la evolución y la puede dirigir.

Apostamos en Utopía por una sociedad plural en la que tengan cabida todas las culturas y todas la religiones. Cosa bien difícil y alejada de la realidad en una sociedad fortificada que no permite la entrada de subsaharianos, que mueren a diario en el intento de llegar. Recuerdo el fuerte impacto que nos produjo el primer cadáver traído por el mar; ahora llegan cientos y ni nos impresiona. Es lo normal. Hasta ahí hemos llegado.


Publicamos tres reflexiones:


Identidad y convivencia con los diferentes en una sociedad plural, de Jesús Bonet


Cultura y religión en una sociedad violenta, de Emiliano de Tapia


Los inevitables dioses, de Antonio Zugasti


Apostamos por una utopía: una sociedad plural en la que tengan cabida sin problemas las diferentes culturas y las diferentes religiones.

En una sociedad cada vez más plural todos hemos de definir bien nuestra identidad, pero sin miedo a las identidades de otros ni a las diferencias, rechazando únicamente los fundamentalismos y la violencia. El “diferente” cuestiona al “normal”, sus seguridades; pero la “diferencia”, la diversidad, es una riqueza para cualquier sociedad.



Podemos llegar a una sociedad laica, pero creo imposible que lleguemos a una sociedad sin dioses. Pueden ser los dioses más diferentes, pero ahí están todos, señalándoles su camino a los seres humanos. Caminos que pueden llevar a la hecatombe. Nuestra tarea es seguir el camino de Jesús, un camino de salvación.


Y hoy está clarísimo cuál es el dios verdadero de la sociedad capitalista. El clamor de los musulmanes: “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”, ha sido sustituido por la profesión de fe capitalista: “No hay más dios que el Dinero y el Mercado es su profeta”.

lunes, 13 de agosto de 2018

La coproducción, un medio para reforzar la autonomía cultural.



Sergio Ferrari, de Locarno, Suiza

Fenómeno muy presente en la producción iberoamericana.
Pendiente: el desafío de mejorar canales alternativos de distribución.

Muchas de las películas latinoamericanas presentes en las diversas sesiones de Locarno 2018 (que se desarrolló entre el 1 y el 11 de agosto), son producidas en colaboración entre casas productoras, festivales o fondos públicos de diferentes países. La coproducción se convierte hoy en un fenómeno de importancia que puede aportar a la autonomía cultural de un país o región. Quedan pendiente mejorar los canales intrarregionales de distribución.

El film Tarde para morir joven, de la realizadora chilena Dominga Sotomayor, una de las dos latinoamericanas de la Competición Internacional, contó con fondos provenientes de Chile, Argentina, Brasil, Holanda y Catar.

Familia sumergida, de la joven directora argentina María Alché, una de los cuatro filmes iberoamericanos de la sesión Cineastas del Presente, es una coproducción argentina, brasilera, alemana y noruega. En tanto otros dos -el mexicano Fausto y la española Trote-, involucran, cada uno de ellos, recursos de al menos dos países diferentes.

La coproducción, que no es un fenómeno nuevo en el mundo del cine, se convierte, sin embargo, de más en más, en un mecanismo casi esencial para la existencia misma del cine independiente latinoamericano.

Un camino realista

Durante varios años “buscamos fondos para mi película en Chile mismo, y no los encontrábamos. Estuve a punto de dejar caer mi proyecto”, explica, no sin algo de nostalgia, Dominga Sotomayor.

Hoy, Tarde para morir joven es una realidad y compite con otras 14 obras por el Leopardo de Oro, el premio más importante de la competición locarnesa.

Entre el desaliento de un primer momento y el film finalizado y competitivo proyectado esta semana en las pantallas del festival de Locarno, un elemento detonante: la participación del productor brasilero Rodrigo Teixeira, que movilizó, luego, otros recursos, como los del INCAA (Instituto del Cine Argentino), o los aportados desde Holanda y Catar.

El proyecto pudo así concretizarse a un costo total de unos 750 mil dólares. Con un mes de filmación en el 2017 en Santiago de Chile y todo el trabajo posterior para que llegue, en tanto que estreno mundial, a esta edición 71 del más importante de los festivales helvéticos.

Aproximando así al público europeo las imágenes de esta ficción de 110 minutos que dibujan una experiencia de vida comunitaria en las afueras de Santiago en el momento de la transición política del fin de la dictadura a inicios del año 1990.

Si bien la película tiene pasaporte chileno, “las fronteras nacionales del financiamiento se fueron diluyendo, creándose una estructura internacional con recursos que permitieron realizarla”, enfatiza Sotomayor.

La autonomía cultural en debate

El fenómeno de las coproducciones no es nuevo en el terreno internacional, aunque sí es significativa la importancia que va tomando cada día más en América Latina, explica Tatiana Leite, coproductora brasilera del film Familia Sumergida, presente en la selección oficial de Locarno, en la sesión Cineastas del Presente.

En algunos casos, puntualiza, “se están fortaleciendo considerablemente las coproducciones latinoamericanas”, sin depender de otros continentes. Se crean relaciones de colaboración de gran calidad, explica Leite. Quien reivindica esta tendencia que latinoamericaniza aún más a su país, Brasil, “que a veces se aislaba demasiado debido a su tamaño de continente y a la lengua diferente del resto”.

Esta forma de coproducción que inspiró a su film, desde el respeto, la apertura y la participación horizontal, refuerza y desarrolla la capacidad creativa. “Mis coproductores hicieron aportes importantes que repercutieron positivamente en lo artístico” afirma María Alché, directora de Familia sumergida en la que sobresale la actuación de la reconocida actriz argentina Mercedes Morán. “Siento que este tipo de colaboración puede reforzar la autonomía cultural” de la región latinoamericana frente al resto del mundo, reflexiona.

El film, que contó finalmente con el apoyo principal de entidades y productoras de Argentina, Brasil, Alemania y Noruega, recibió también 50 mil francos (semejante valor en dólares estadounidenses) de *Vision Sud Est*, que es el Fondo Suizo de Ayuda a la Producción cinematográfica.

¡Cuidado con los riesgos!

El sistema de coproducción va adquiriendo una importancia significativa en particular en Latinoamérica, África y Asia. Sin analizar algunos acuerdos oficiales, incluso bilaterales, que existen entre Estados,”la colaboración entre firmas productoras, entes y fondos públicos, adquiere un rol relevante en la producción latinoamericana”, explica Thierry Jobin, experto cinematográfico y director del Festival Internacional de Filmes de Friburgo (FIFF).

Presente como cada año en Locarno, Jobin considera esta tendencia como muy positiva. “Una forma de intensificar el diálogo entre sujetos principales del mundo del cine; de reforzar la producción, en especial en aquellos países con menos recursos; de ampliar las posibilidades de promover la actividad fílmica; de enriquecerse mutuamente” subraya.

Una consecuencia de la globalización que “puede aportar incluso a la democratización de la cultura”, insiste Thierry Jobin. Quien explica que en Friburgo, -uno de los festivales suizos como más espacio para la producción del Sur-, “promovemos activamente ese encuentro entre realizadores y productores de todas las latitudes, muchos de los cuales mantienen y refuerzan, luego, sus contactos e intercambios”.

Tendencia, sin embargo, que produce también riesgos, alerta el experto suizo. Señalando, dos aspectos que pueden ser contra productivos si no se manejan con criterio. “En primer lugar, lo que nos dicen algunos realizadores del sur, las exigencias de ciertos productores del Norte para que participen en talleres, espacios, encuentros, antes de definirles los fondos de apoyo”. Inflación de exigencias que puede conspirar contra la misma capacidad artístico-productiva.

“En segundo lugar, el interés escondido que puede haber detrás de algunas coproducciones: que fondos destinados para una película no sean totalmente libres y deban ser empleados en el país donde se origina el apoyo”, explica Jobin.

Promover la distribución alternativa

Sin negar la trascendencia de la co-producción como factor estimulante de la producción cinematográfica, “faltan todavía políticas dinámicas que permitan mejorar la distribución de los filmes de autor en regiones como América Latina”, enfatiza Stéphane Goël.

Para el cineasta helvético que presenta en Locarno su último film Insular -sobre la descendencia helvética en la lejana isla Robinson Crusoe del Pacífico chileno-, su experiencia le indica que tan significativa como la promoción de la producción es también asegurar que las películas puedan mostrarse.

“Me sorprende saber, por ejemplo, que el principal mercado de los 150 filmes brasileros producidos anualmente, es, en primer lugar, Francia, muy por detrás Portugal, y tremendamente atrás, los otros países sudamericanos”, concluye.

*en colaboración con swissinfo.ch

miércoles, 14 de marzo de 2018

La cultura, el conocimiento y la sinrazón del hombre.

Imagen de Dariusz Klimczak.


Por Oscar Guerrero

Cuando Immanuel Kant propuso que el talento y las diversas creaciones están obligadas a rendirle tributo a la moral seguramente no se imaginaba que el hombre sería capaz de concebir en un tiempo relativamente corto sus propias armas de autodestrucción.

Reflexionar en torno a esta premisa nos aproxima a lo que en algún momento sostuvieron los intelectuales de la Escuela de Frankfurt: “La misma razón que defendieron los enciclopedistas como símbolo de libertad y justicia, ha hecho que el hombre creara la bomba atómica”. Semejante sentencia podría inducir a que algunos despotricaran de esa cuestionada razón.

Sin embargo, las connotaciones de este punto de quiebre rumbo a la barbarie más se vinculan a las reflexiones de Gabriel García Márquez en su célebre conferencia ¨el cataclismo de Damocles¨. En aquella oportunidad, Gabo se refirió a un estudio realizado por UNICEF basado en el cálculo para resolver los problemas esenciales de los 500 millones de niños más pobres, incluidas sus madres. El costo de este programa equivale a la compra de cien bombarderos estratégicos B-1B.

Indudablemente generaciones de científicos, literatos y artistas colaboraron en una amplia gama de planes gubernamentales que a menudo recortaban las libertades y los años de sosiego en poblaciones civiles.

Podríamos recordar por ejemplo al filósofo alemán Martin Heidegger cuando asumió el cargo de Rector de la Universidad de Friburgo siendo militante del partido nacionalsocialista nazi. Una misión cumplida que inició la carrera hacia la sin razón humana la protagonizaron científicos liderados por Robert Oppenheimer que trabajaron en el proyecto Manhattan de desarrollo de las primeras armas atómicas de la historia. En el mismo rubro el sentido común coloca a Albert Speer, arquitecto del nazismo y a escritores aduladores de la corona británica cuando ésta se dedicaba a ultrajar los derechos humanos más elementales en sus dominios de ultramar. Por último, el escritor italiano Luiggi Pirandelo se inscribió en el selecto grupo de celebridades que solía visitar al dictador Benito Mussolini.

En contraposición a lo anterior, es tan absurdo negar la naturaleza humana en cuanto a sus anhelos de progreso, como acusar a quienes engrandecen las maravillas del pasado –y en algunos casos las superan–, de egocentrismo académico al servicio de proyectos malévolos. Las mentes más lúcidas del planeta han contribuido notablemente a que mucha gente conozca la felicidad y se abra nuevos horizontes. ¿Qué hubiera sido de quienes nos fascinamos de la belleza que caracterizan a toda una gama de obras de arte, composiciones musicales, piezas teatrales y poemas del alma, si nunca hubiéramos podido conocerlos? ¿Acaso nunca hemos amado, no tenemos sentimientos, carecemos de humanismo?

Pareciera claro que la mejor manera de asimilar el conocimiento y luego aplicarlo con ética y sentido crítico es garantizando el acceso al universo de fuentes y bibliografía que se ha ido acumulando en los cinco continentes y a través de todos los tiempos. Quien aspire a convertirse en escritor, artista, científico, músico etc., está obligado a practicar la honestidad en su profesión. Y la honestidad lleva irremediablemente a realizar el cruce de información entre documentos y literatura antagónicos. Pero la realidad, lamentablemente, es otra.

Poco se habla en los colegios, institutos y universidades de sociedades avanzadas que se desarrollaron en regiones del globo donde se ubica China, India, Irán, gran parte de la Rusia asiática, Medio Oriente en su conjunto, algunos países de África y territorios que antaño conformaron la civilización eslava. Los sistemas educativos de naciones donde la investigación científica, la promoción del talento y la autonomía académica no importan, otorgan una desproporcionada relevancia al conocimiento que emana del mundo occidental. Esta dicotomía del saber y la presencia abrumadora de bibliografía ligada al pensamiento occidental en diversos campos del quehacer humano dificultan visualizar los logros más notables registrados en el conjunto del planeta.

Nadie puede negar los aportes de la cultura griega al mundo civilizado, como tampoco el conocimiento acumulado en las culturas más antiguas, incluyendo a Mesopotamia y Caral.

En tamaña verdad reside precisamente el reconocimiento de que para conocer “al otro” resulta imperativo acceder a la historia completa. El mundo es un lugar demasiado grande como para pretender monopolizar la validez del conocimiento y arte occidentales en perjuicio de otras cosmovisiones.

Dicho esto, se acepta que el surgimiento de la Ilustración y sus ideas progresistas en cuanto a la nueva perspectiva que se abrió para la comprensión de la vida en una sociedad con principios morales, justa y libre, creó las condiciones para que intelectuales de toda rama se realizaran a plenitud. Todavía se creía que la razón llevaría a la civilización a un estado de equilibrio y goce masivo donde cada pueblo podría conservar su mentalidad, lengua y tradiciones coexistiendo en paz.

Pero la misma naturaleza del poder y el control pronto se encargaron de limitar los márgenes en los que podía desenvolverse un artista conminándolo muchas veces a expresar una representación de la vida y la naturaleza a la medida de intereses políticos concretos.

Al ocaso de los históricos aportes dados a la humanidad por parte de los enciclopedistas europeos siguió una época confusa marcada por la restauración de formas de dominio monárquico. Nuevamente la creatividad sufrió los embates del absolutismo y, los autores se vieron condenados a proseguir sus actividades, colmados de angustias y al mismo tiempo esperanzas.

Ni la excesivamente publicitada bomba de hidrógeno, ni las armas biológicas, ni el control de las mentes por computadora, serán las últimas muestras de la estupidez humana. Todavía hay algo de tiempo para ver desfilar “ingeniosos proyectos” que desembocarán en el exterminio de nuestra especie. En suma, el sobrevaluado “ser civilizado” puede activar unas fuerzas tan destructivas que él mismo no podrá luego controlar.

Con todo y aún en las circunstancias más adversas los autores nunca dejaron de mostrar su compromiso con los problemas del tiempo que les tocó vivir. Como si ello fuera poco y para suerte de las generaciones que se han ido sucediendo, el deseo de sentar un derrotero hizo que intelectuales aclamados y anónimos aún vivan entre nosotros. Sus obras inmortales estarán siempre allí, cautivando una y otra vez a todos los amantes del arte, el estudio y la investigación.
----

lunes, 17 de abril de 2017

Convocan conferencia mundial sobre comunicación y pueblos indígenas.

La conferencia mundial se realizará del 16 al 20 de julio en Cartagena, Colombia / Foto: IAMCR

Por Roger Tunque

La Conferencia mundial “Transformación de la cultura, la política y la comunicación: Nuevos medios, territorios y discursos” buscará debatir, problematizar y profundizar las transformaciones culturales y políticas en el campo de la comunicación.

El congreso es organizado por la Asociación Internacional de Estudios en Comunicación Social (IAMCR, por sus siglas en inglés), y se llevará a cabo en el Centro de Convenciones Cartagena de Indias del 16 al 20 de julio, en la ciudad colombiana de Cartagena.

A lo largo del evento se abordarán algunas líneas de trabajo que fueron aportes de América Latina al campo de la investigación en comunicación, para lo cual participarán investigadores sensibles a las transformaciones políticas, sociales y culturales que afectan tanto el ámbito local como global.

Asimismo, se buscará contribuir a la construcción colectiva de una comunicación intercultural que permita visibilizar la pluralidad, las cosmovisiones y maneras de ver el mundo de los diferentes pueblos del Abya Yala con la participación de los pueblos indígenas.





Cabe destacar que desde la experiencia del proyecto de la Red de Universidades Indígenas Interculturales y Comunitarias de Abya Yala (RUIICAY), la IAMCR viene convocando y participando del congreso.
Pre conferencia

La Minga de pensamiento “Comunicación y Pueblos Indígenas” se realizará el 15 de julio en la ciudad de Cartagena y buscará la unidad de diferentes personas o pueblos en el tema de comunicación con la finalidad de encontrar propuestas y procesos comunes para comprender y hallar soluciones a diversas situaciones.

Los interesados en participar de este encuentro de diálogo pueden inscribirse mediante el correo electrónico mingadepensamiento2017@gmail.com con el asunto "INSCRIPCIÓN PRECONFERENCIA" e indicar el motivo por el cual desea participar en la Minga.


Dora Muñoz de la UAIIN

El evento iniciará con la conferencia de apertura a cargo de Dora Muñoz Atillo, de la Universidad Autónoma Indígena Intercultural de Colombia (UAIIN).

La actividad contará con un panel sobre políticas públicas de comunicación indígena y otra sobre Comunicación propia y comunicación apropiada y tendrá como moderadores a profesores de universidades de Noruega y Australia.

Asimismo, se aperturarán mesas de trabajo para construir el manifiesto a cargo de los colombianos Jair Vega, Adolfo Conejo y Eliana Herrera y finalizará con el Cine foro: saberes y haceres de la comunicación indígena dirigido por Mileidys Polanco.

Fuente: Servindi

domingo, 5 de marzo de 2017

Contra el machismo cultural y el feminismo fanático.



El expresidente (uruguayo) escribió sobre los feminicidios y el "todos y todas"

El dos veces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, consideró que la propuesta de instaurar la figura del "feminicidio" para castigar con mayor dureza a quienes matan a una mujer, no servirá para atacar el problema.

"Las leyes deben ser asertivas, no simbólicas. El feminicidio ya está comprendido en el artículo 311 del Código Penal, no hay vacío legal. Y una nueva figura puede incluso complicar antes que ayudar. Los cambios —imprescindibles— deben producirse en el campo de la cultura, que es la raíz de este problema que ha engendrado tantas tragedias. (...) Como es difícil oponerse dada la buena motivación inspiradora, seguramente saldrá en el Parlamento, pero no se equivoquen los movimientos feministas: no significará nada", escribió Sanguinetti en el semanario digital Correo de los Viernes en una columna titulada "La cultura machista".

El exmandatario consideró "natural" la reacción de las organizaciones feministas ante el asesinato de mujeres a manos de hombres con los que tenían algún tipo de vínculo. Pero dijo que se debe asumir que la pelea contra el machismo no es sencilla porque es necesario poner en marcha un cambio cultural que requiere "un enorme esfuerzo educativo".

"No hay nada más persistente que la mentalidad y en la nuestra está, desgraciadamente, el predominio masculino. Las cuatro religiones monoteístas establecieron la subordinación femenina, pero mientras las judeo-cristianas fueron cambiando ante el empuje del liberalismo, la musulmana persiste en esa idea (y de un modo tan radical que indigna). La filosofía liberal y democrática fue logrando, en los dos últimos siglos, un gran avance, pero con enormes resistencias", señaló Sanguinetti.

Recordó además que el voto de las mujeres se alcanzó en Europa después de las guerras "porque, dada su enorme contribución entre 1914 y 1918, era imposible negarse".

"Es notorio que todavía hoy el tema es desafiante y cuesta. Basta salir a la calle y observar cómo se trata a las mujeres, tanto por los demás automovilistas, como por esos presuntos limpiavidrios de los semáforos, para advertir que el machismo está ahí, delante de nuestros ojos", observó Sanguinetti.


Pero advirtió que "los movimientos feministas han batallado mucho aunque no siempre bien, porque en ocasiones sus excesos rozan el ridículo y, en vez de abogar por la buena causa, logran lo contrario".

"El 'todas y todos' cuando desde siempre se iniciaron los discursos diciendo 'señoras y señores', ha sido, a nuestro juicio, un retroceso. El fanatismo semántico llegó hasta una ministro española, que en una comisión se dirigió a los "miembros y miembras" para solaz de los machistas, que pudieron reírse a sus anchas. Cuando aparecieron en nuestro país niñas musulmanas con su velo en las escuelas públicas, dijimos que debía prohibirse, porque era aceptar un símbolo de la subordinación femenina. Las autoridades educativas resolvieron lo contrario, incurriendo en un lamentable extravío de la laicidad y una contribución —involuntaria pero muy expresiva— de la degradación de la condición femenina. Esa sí que es 'una señal' y nuestra voz fue solitaria en el reclamo", sostuvo.

Por último, Sanguinetti recomendó: "Hay que batallar y seguir batallando. Los hombres algún día entenderán que, siendo hijos de una madre que les dio vida, ninguna otra mujer será su propiedad sino lo contrario, su compañera si es su cónyuge o bien su responsabilidad y alegría si es una hija o una nieta. En el plano público, las 'señales' más importantes deben venir desde lo simbólico, en las parejas notorias, sean artistas o políticos, que en su actitud de respeto hacia sus cónyuges, hagan docencia. Y ni hablar de maestros, mujeres u hombres, docentes en general, que han de inspirar a los muchachos a sentirse más hombres respetando y queriendo, que agraviando o mandoneando. En una palabra, sacarse de la mente la idea de que quien comprende y sigue a su mujer no es 'un pollerudo' sino lo contrario, un ser maduro, consciente de su fuerza, que necesita de la fuerza de 'la otra' para que la vida valga la pena ser vivida".

domingo, 15 de mayo de 2016

Racismo: un legado del poder colonial.

Imagen: WRM
Por Movimiento por los Bosques Tropicales
La autora Nigeriana Chimamanda Ngozi nos alerta de los riesgos de escuchar una y otra vez una sola versión de un mismo relato. Ese relato que escuchamos reiteradamente en los libros de historia, los medios de prensa o la literatura, sobre un pueblo o una cultura o un lugar en particular es UNO de los muchos relatos existentes y posibles. Pero entonces, ¿cuál es ese relato que se repite constantemente?  La prevalencia de una historia en particular responde casi siempre a las estructuras mundiales de poder: “cómo están contadas, quién las cuenta, cuándo son contadas, cuántas son contadas, es algo que depende verdaderamente del poder (…) las historias han sido usadas para despojar y para difamar.” (1)
La “raza” es una construcción mental de la dominación colonial y que desde entonces permea las dimensiones más importantes del poder mundial. Dicha historia, es decir, que las personas pudieran ser clasificadas según una idea de “raza”,  significó una manera de legitimar relaciones de superioridad / inferioridad entre dominados y dominantes
 
La mayor parte de los relatos dominantes que conocemos hoy en día, han sido escritos durante la época de la colonización, por el hombre blanco. A través de estas historias se construyeron e impusieron estereotipos y prejuicios en base a la clasificación de la población mundial sobre la idea de “raza”: negros, blancos, indios, marrones. Por supuesto, como quien escribía la historia, era blanco y era hombre, a los hombres blancos se le atribuyeron las mejores cualidades posibles. A partir de ese momento comienza a gestarse el racismo. La “raza” es una construcción mental de la dominación colonial y que desde entonces permea las dimensiones más importantes del poder mundial. Dicha historia, es decir, que las personas pudieran ser clasificadas según una idea de “raza”,  significó una manera de legitimar relaciones de superioridad / inferioridad entre dominados y dominantes (2).
En esta edición del boletín, queremos contar otras historias. Historias que a muchos les incomodan y que tienen que ver con el racismo ligado a la destrucción y contaminación del entorno, a la apropiación de los territorios, a la destrucción de los bosques, de los ríos: se le conoce como Racismo Ambiental.
Es necesario enfrentar y denunciar que el sistema capitalista, enraizado en la lógica colonial, es estructuralmente racista. El modelo económico actual implícitamente bota su destrucción, contaminación, ocupación y violencia sobre las poblaciones negras, indígenas, campesinas con el objetivo de poder seguir explotando, produciendo y por ende, acumulando. Son estas poblaciones a las que el sistema (y todos los que lo defienden) ve como “el otro”. Poblaciones o “razas” que deben ser asimiladas en el sistema o despojadas de todo derecho de ser como “otro”. Y las formas de negar la existencia de otros/as, de seguir imponiendo una narrativa que categoriza a la población sobre la idea de “raza”, puede darse de muchas y diversas formas, aunque casi siempre son violentas.
Cuando se extrae petróleo en Nigeria, cuando se queman millones de hectáreas de bosques en Indonesia para abrir espacios al monocultivo de palma, cuando se construye una mega represa en Brasil, cuando se establece un “parque de conservación” en Tailandia donde se prohíbe la entrada a las poblaciones locales, cuando se establece un proyecto REDD en la República Democrática del Congo: ¿a quién le pertenecen estos territorios? ¿Cuáles son las poblaciones que se ven afectadas? De igual manera, cuando se abre una refinería de petróleo en una ciudad o se instala un vertedero de residuos municipal, ¿acaso se construyen en los alrededores de los barrios ricos, privilegiados, casi siempre “blancos”?
Las respuestas a estas preguntas son las otras historias que hemos elegido abordar en esta edición del boletín. Este boletín habla de manera directa sobre el racismo ambiental.
En este difícil reto de reflexionar sobre el racismo como un proceso de opresión, reconocemos y nos solidarizamos también con las muchas resistencias que lo confrontan. A pesar de todo, los pueblos siguen resistiendo y trazando redes de unidad, contando las muchas historias para construir un mundo donde quepan muchos mundos. Otra vez,  recordando las palabras de Chimamanda Ngozi, creemos que “las historias también pueden ser usadas para empoderar y humanizar. La historias pueden romper la dignidad de la gente, pero también pueden reparar esta dignidad rota.”

Notas:

(1) Chimamanda Ngozi Adichie, “The danger of a single story”,https://www.ted.com/talks/chimamanda_adichie_the_danger_of_a_single_story?language=en (video con subtítulos en más de 40 idiomas)
(2) Anibal Quijano, Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina,
https://marxismocritico.files.wordpress.com/2012/07/1161337413-anibal-quijano.pdf
----
Fuente: Editorial del Boletín 223 – Abril 2016 del Movimiento por los Bosques Tropicales (WRM, por su sigla en inglés). Accedar a la vbersión virtual en internet: Ver versión online 

sábado, 20 de febrero de 2016

La cultura y la política lloran la muerte de Umberto Eco.



El mundo de la cultura y de la política de Italia lamentó hoy la pérdida del escritor y semiólogo italiano Umberto Eco, fallecido a los 84 años.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, transmitió su pésame a la familia, y destacó del escritor de “El nombre de la rosa” su “inteligencia única”, capaz de “anticipar el futuro”.

“Fue un ejemplo extraordinario de intelectual europeo, unía una inteligencia única con una incansable capacidad de anticipar el futuro”, destacó Renzi, según informan los medios locales.

“Es una pérdida enorme para la cultura, que echará de menos su escritura y su voz, su pensamiento agudo y vivo, su humanidad”, agregó.

En la misma red social, el escritor Roberto Saviano publicó un mensaje sencillo de despedida en el que citó las últimas palabras de la novela que fue llevada al cine por el director Jean-Jacques Annaud.

“Nomina nuda tenemos. Adiós profesor” escribió.

La frase entera con la que concluye la novela es “stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus”, una expresión en latín que, en esencia, explica la idea de que al final solo queda el nombre de las cosas.

Desde el mundo de la política, el diputado del Partido Demócrata (PD, en el Gobierno) Ivan Scalfarotto lamentó en Twitter la muerte de “un gran italiano”.

También el presidente de la región italiana de Emilia-Romagna y miembro del PD, Stefano Bonaccini, recordó frases del éxito de ventas “El nombre de la rosa” y despidió al Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2000 con un “Ciao #UmbertoEco”.

Nacido en Alejandría el 5 de enero de 1932, Eco fue intelectual, escritor, semiólogo y filósofo de reconocido prestigio a nivel internacional.

Su última novela, “Número Cero”, es una crítica al mal periodismo, la mentira y la manipulación de la historia.

En una entrevista con Efe en abril pasado en su casa de Milán, frente al castillo Sforzesco, cerca del Duomo, tras publicar esta su última novela, Eco declaró es una parodia sobre estos tiempos convulsos porque “esa es la función crítica del intelectual”. EFE

miércoles, 20 de enero de 2016

Homosexualidad, Biblia y cultura.


ESCRITO POR PEDRO ÁLAMO

El libro sagrado

Partimos de la base de que la Biblia es un libro sagrado que no tiene la intención de dictar normas o leyes que anulen la libertad del individuo, sino orientarlo a la convivencia, a la paz, al amor, a la fraternidad, a la concordia…, a la vida, de forma especial para los más desfavorecidos.

Sacar un texto fuera de contexto y usarlo como arma arrojadiza para aquellos que no se ajustan a la norma establecida sería un atentado a la intención de Jesús de Nazaret, porque eso era precisamente lo que hacían los fariseos en su tiempo. Mantener una determinada posición o conclusión a partir de una serie de términos bíblicos confusos, sin atender al entorno sociocultural en el que se escribió un texto es más que peligroso.

El libro sagrado se escribió en un contexto determinado, con unos componentes culturales específicos y en una terminología que, a veces, es difícil de entender. Jesús era judío y vivió en una sociedad judía, en la que la Toráh influía sobremanera en la forma de entender la vida y la espiritualidad.

Así las cosas, si nuestra orientación es la letra de la ley, podremos encontrar sentencias muy graves hacia muchas prácticas cotidianas que para nosotros son normales. Por ejemplo, la Toráh explicita que si alguno tenía un hijo rebelde, su padre y su madre lo debían llevar a los ancianos de la ciudad y debía ser apedreado (Dt 21.18-21); lo importante era el orden establecido, la autoridad patriarcal… Era la ley. En nuestro contexto sociocultural esto es una aberración.

Sin embargo, si nuestra orientación no es la letra, sino es el espíritu de la ley, podemos intentar explicar textos como el que acabamos de citar para comprender la cultura de la época y el interés en preservar el orden establecido en una sociedad patriarcal, pero ajeno a nuestra cultura y, por lo tanto, no normativo; por ello, erigir prácticas religiosas y normas morales sin atender a estos elementos imprescindibles en la hermenéutica, empuja directamente hacia el fanatismo, el integrismo y fundamentalismo farisaico.

Según sea el concepto que tengamos del libro sagrado nuestra comprensión de la religiosidad y la espiritualidad estará condicionada. Letra o espíritu, esa es la cuestión.

Los textos bíblicos

Los textos más importantes en el Antiguo Testamento sobre la homosexualidad aparecen en la Toráh, más concretamente, en el código levítico orientado a la santidad. Lo importante era diferenciarse de los demás pueblos para dar a conocer al Dios de Israel, un Dios santo.

Levítico 18 comienza con una exhortación al pueblo de Dios para que no se comporte como los que vivían en Egipto, ni como los que habitaban en Canaán (v.3). Todo el capítulo 18 está orientado a las relaciones sexuales dentro de la familia patriarcal; es decir, la clave para interpretar este pasaje lleno de prohibiciones es el parentesco. Así, habla de relaciones sexuales con parienta próxima (v.6), padre o madre (v.7), la mujer del padre (v.8), la hermana (v.9), la nieta (v.10), la hermana del padre o de la madre (v.12-13), la tía (v.14), la nuera (v.15), la cuñada (v.16), la sobrina (v.17)… Además, en todas estas relaciones sexuales, aunque sean de parentesco, se daba una situación de dominancia del varón respecto a la mujer, tema no menor en la sociedad de la época.

En este contexto menciona las relaciones con varón como con mujer (v.22) y se concluye que es abominación. En el verso 24 se dice que ese tipo de prácticas correspondía a la corrupción de las naciones que el Señor iba a echar delante de ellos. Además, se advierte que cualquiera que hiciere esas cosas, era abominación y debería ser cortado del pueblo (v.29). Lo mismo tenemos en el capítulo 20, reiterando la prohibición de tener relaciones sexuales con parientes.

En este sentido, no podemos obviar el contexto de estas relaciones, ya que la prohibición se da en el seno de la familia patriarcal. Por ello, llama la atención que entre los 2 capítulos que hablan de las relaciones sexuales prohibidas en los grados de parentesco de la familia (Lev 18 y 20), el redactor intercala las leyes de la santidad y la justicia (capítulo 19) poniendo el énfasis en las normas que permitían la convivencia en el pueblo de Dios y, de forma expresa, la renuncia a la venganza, exhortando al amor al prójimo como a uno mismo (19.18). Por lo tanto, podemos deducir que las leyes de la santidad en lo que afectan a las relaciones dentro de la familia estaban para proteger de la violencia o venganza a los miembros de esa familia. En este sentido, las relaciones sexuales entre varones dentro de una familia estaban prohibidas de la misma manera que lo estaban otras relaciones de parentesco para evitar la venganza y favorecer la convivencia en el pueblo de Dios.

El trasfondo histórico-religioso también arroja luz sobre la intencionalidad del redactor bíblico ya que en Canaán se practicaban orgías sexuales en honor a Baal. Por eso, los hebreos asociaban la homosexualidad a la idolatría; esto apoyaría el que en Levítico 18, después de hablar de las relaciones de parentesco prohibidas desde el punto de vista sexual, se mencione el ritual sacrificial de ofrecer al hijo por fuego a Moloc (v.21) y a continuación habla de las relaciones homosexuales. Seguramente, también Deuteronomio 23.17-18, donde se dice que “no haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel”, se esté refiriendo a personas dedicadas a la prostitución ritual en los templos paganos.

En resumen, cuando la Toráh habla de homosexualidad se prohíbe dentro de una misma familia, en situaciones de dominación, idolatría, violencia, prostitución, ritos paganos…

En el Nuevo Testamento llama la atención el hecho de que Jesús no habla de la homosexualidad. Esto solo es un argumento de silencio y, por lo tanto, poco concluyente; Jesús tampoco habla en contra de la esclavitud y, sin embargo, en las sociedades modernas en las que vivimos y en la cosmovisión religiosa actual, consideramos la esclavitud como una aberración superada en la Declaración Universal de los Derechos humanos en cuyo artículado expresa: “Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas” (art. 4).

Con el apóstol Pablo sí que se introducen textos que tratan de regular las relaciones interpersonales dentro del seno de la Comunidad y de forma expresa habla de relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Veamos algunos textos.

Rom 1.18,ss. En esta sección se habla de la rebeldía del ser humano y, de forma más concreta, los versos 26-27 hablan de las mujeres que dejaron “el uso natural por el que es contra naturaleza” y de los hombres que, “dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres”. La palabra lascivia (orexis) es un término genérico para hablar de todo tipo de deseos. Lo llamativo aquí es que la relación sexual de hombres con hombres es calificada de “hechos vergonzosos” (asjëmosúnë); este término significa “vergüenza, desnudez”, y está en correlación con los textos del Antiguo Testamento que insisten en no descubrir la desnudez de los parientes.

La expresión “contra naturaleza” aplicado a las mujeres en este texto de Romanos, también llama la atención. El texto griego usa“parà phúsin”, y esta misma expresión aparece en 11.24 donde se habla del olivo silvestre y el injerto que se describe como “contra naturaleza” (parà phúsin), misma expresión. El hecho de que la rama injertada no sea original no significa que no tenga vida, que no crezca, que no dé fruto o que sea mala en sí misma, todo lo contrario, es diferente. La preposición “pará” con acusativo significa “al lado de”, “junto a”; usamos la expresión “paranomal” para hablar de aquello que no se ajusta a ciertos patrones generales, como una experiencia que está al lado de otra, que se parece, pero es diferente… En este sentido, ¿qué es natural y antinatural?, ¿cómo determinamos eso? Por ejemplo, volar es “antinatural” para un ser humano, pero cogemos un avión, nos divertimos haciendo parapente, saltamos en paracaídas… También es antinatural cortarse el cabello, llevar gafas, construir carreteras, devolver bien por mal, llevar ropa… Que no sea “según la naturaleza” no significa que sea malo en sí mismo; sencillamente, es diferente. Por ejemplo, ir en bañador en una playa es normal, pero caminar así por la ciudad no lo es. Es el contexto en el que nos movemos lo que determina la “normalidad” de las cosas.

El texto de Romanos nos habla de un deseo que surge en la persona y que le lleva a una situación que socialmente es aceptada como diferente y/o vergonzosa. En este sentido, el entorno cultural es tremendamente importante. Por ejemplo, en la cultura con tradición musulmana, la mujer ha de ir cubierta íntegramente y, de forma especial, la cabeza; lo contrario representa una gran afrenta que avergüenza a su marido. Pero en las tradiciones occidentales, incluidas las religiosas, la mujer es igual al varón en capacidad, dignidad y derechos, no representando ninguna vergüenza ni afrenta el hecho de que vaya con la cabeza descubierta; ¿qué es natural que la mujer lleve un velo sobre su cabeza o que no lo lleve?; la cultura es lo que lo determina. Por ello, parece ser que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, en la cultura romana y judía representaban una “desviación”, siendo una práctica vergonzosa en ciertos contextos, según veremos más adelante.

1ª Cor 6.9: Habla de que los injustos no heredarán el reino de Dios y menciona expresamente a los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los afeminados y los que se echan con varones. Continúa la lista en el verso 10 con los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes y los estafadores. Aquí tenemos 2 términos que hemos de considerar: “afeminados” y “los que se echan con varones”. La palabra “afeminados” (malakós) solo aparece 3 veces en el NT (Mat 11.8; Luc 7.25; 1 Cor 6.9); los 2 primeros se refieren al tipo de vestido y nuestro texto de Corintios que traduce “afeminados” en la versión Reina y Valera 1960, pero puede tener otras connotaciones como persona libertina o inmoral. Ahora bien, ¿quién determina lo que es moralmente aceptable en una sociedad? Esto nos da pistas para pensar que hay conductas que están aceptadas o rechazadas en función de la cultura en la que se den.

La otra expresión a considerar, “los que se echan con varones”, traduce el griegoarsenokoítës que se usa solamente aquí y en 1 Tim 1.10; este término se compone de 2 palabras griegas: koíte (cama) y ársen (varón) y es un tanto inseguro identificarlo con la homosexualidad ya que había otros términos griegos para ello y que no son usados aquí. Lo más probable es que se trate de aquellas personas que estaban dedicadas a la prostitución masculina sagrada en los cultos paganos de Corinto y podrían ser identificadas como “corruptoras de jóvenes”. Con esto concuerda el texto que estamos viendo (1 Cor 6.9) cuando comienza hablando de fornicación y, a continuación, habla de “idólatras”… Todas las conductas aquí descritas en este texto se practicaban en la prostitución pagana; de nuevo tenemos aquí un entorno cultural peculiar.

Por otro lado, hemos de recordar que la ciudad de Corinto fue destruida por los romanos en el año 146 a.C., y sus ciudadanos fueron ejecutados o vendidos como esclavos y se prohibió reconstruir la ciudad. Fue Julio César, un siglo más tarde, quien fundó la nueva ciudad, como una colonia romana y se convirtió a partir del año 26 a.C. en sede del procónsul y capital de la provincia senatorial de Acaya. Entre sus habitantes había soldados romanos retirados; según Estrabón, muchos eran libertos romanos (estaban un escalón por encima de los esclavos), también había judíos, algunos griegos, pero eran los romanos los que dominaban la ciudad con su cultura y leyes, por lo que se sostiene que Corinto era una ciudad más romana que griega.

En el mundo griego la relación sexual entre personas del mismo sexo no representaba una aberración; es más, se entendía como el amor ideal y “perfecto”. Entre los romanos, en los inicios de la república la homosexualidad estaba absolutamente prohibida y no fue hasta finales de la república y comienzos del Imperio que hubo un cambio, las costumbres griegas se fueron asimilando y las relaciones homosexuales se iban normalizando, aunque se mantenían ciertas diferencias respecto a los griegos. Entre los romanos la relación homosexual principal se daba entre un hombre adulto libre y un joven esclavo, lo que nos puede dar indicios para pensar en una relación de dominación entre ambos (amo/siervo).

Así las cosas, si el trasfondo de estos textos del Nuevo Testamento es la prostitución sagrada masculina en los templos paganos y las relaciones de dominación y abuso hacia los jóvenes varones esclavos se daba en un contexto más romano que griego, podría ser entendible la orientación paulina condenatoria sobre este tipo de práctica sexual, a partir de los componentes culturales.

1 Tim 1.10 nos habla de que la ley fue dada para los pecadores…, y dice expresamente que fue dada para los fornicarios (pórnois), para los sodomitas (arsenokoítais), para los secuestradores (andrapodistaïs)… Los 3 términos usados parecen formar una unidad en este texto. El término “sodomitas” está enmarcado entre “fornicarios” y “secuestradores” o más bien, tratantes o traficantes de esclavos; esto nos da a entender que estamos en el meollo del negocio de la prostitución tanto femenina como masculina. Ropero apunta:

Según los últimos estudios del término “cama-varón(es)” (arsenokoítai), parece indicar relaciones sexuales abusivas en el contexto de explotación y opresión, probablemente relacionadas con la compra/robo de muchachos para emplearlos en tales menesteres, tanto en medios profanos como sacros. Quizá se estaría aludiendo aquí a los sacerdotes de los templos donde se practicaba esta abominación, descalificados así como “proxenetas” (Alfonso Ropero, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, Clie, 2013, pág. 1201).

Con ello concuerda el final del verso 10: “cuanto se oponga a la sana doctrina”, en referencia a las prácticas degradantes que se hacían con el ser humano en la sociedad civil y religiosa pagana. El apóstol Pablo habla de una línea de conducta que se aleje de esas prácticas degradantes para caminar a la luz del evangelio de Cristo (sana doctrina), donde las relaciones interpersonales se dan desde el respeto al ser humano (independientemente de su orientación sexual), desde la igualdad, desde la fraternidad y el amor.

A modo de cierre…

Creo que es pertinente introducir aquí el concepto de pecado. Las prácticas citadas en muchos textos bíblicos se identifican cuando representa una maldad contra otro ser humano, pero aquello que no es una maldad contra otra persona no puede ser catalogado como pecado. El mal no está en la relación sexual entre 2 hombres (o mujeres) cuando ambos consienten, sino en el abuso, la obligación, la dominación, la violencia que uno puede ejercer sobre el otro, la prostitución, la promiscuidad, el parentesco, el tráfico con seres humanos… Sería conveniente y necesario contestar a la pregunta: ¿Qué maldad está cometiendo una pareja del mismo sexo que consciente y libremente ha tomado la decisión de desarrollar un proyecto común? Yo no soy homosexual, y mi respuesta a esta pregunta es que no está cometiendo ninguna maldad; eso me basta. Sin embargo, sí veo maldad en algunas relaciones heterosexuales, matrimonios consagrados en los que uno de los dos está subyugado, tiene miedo, padece violencia de género, está dominado por el dinero del otro…, y la parte débil ha de “aguantar” porque no ve una salida. La maldad no está en la relación sexual entre dos personas del mismo sexo, sino en la dominación y control que una persona ejerce sobre la otra.

Por otro lado, las sociedades modernas occidentales han aceptado y regulado las uniones entre individuos del mismo sexo, desde el respeto a la dignidad de la persona. ¿Por qué la iglesia, tantas veces a remolque de la sociedad, ha de poner cortapisas abanderando el literalismo bíblico y la intransigencia mal entendidos y peor gestionados? Ya es hora de que la iglesia levante la voz para protestar por el abuso de poder, por la estrechez de miras que impera en los gobernantes respecto a los que sufren y se dedique a proclamar el evangelio de buenas noticias de salvación para todo ser humano independientemente de su condición social, económica o sexual. El apóstol Pedro tuvo que aprender que Dios no hace acepción de personas, pero la iglesia señala con el dedo a los que no se ajustan al estándar de calidad típico del cristianismo tradicional, a los que son “contra natura” por el hecho de ser simplemente diferentes.

La iglesia ha de abrir sus puertas a todo ser humano de la misma forma que Jesús acogió en su Comunidad de seguidores a todo tipo de personas; uno de sus más íntimos, que luego le traicionaría, era ladrón, sustraía de la bolsa (Juan 12.6), pero Jesús en ningún momento le expulsó del grupo. Iglesias acogedoras, integradoras es lo que necesita nuestra sociedad y no inquisidores que busquen pecadores o culpables porque, sencillamente, todos lo somos.

Recordemos que no hace demasiado tiempo las mujeres (sí, nuevamente las mujeres) tenían prohibido hablar en las iglesias evangélicas, bajo pena de disciplina y excomunión y se fundamentaba en la claridad de los textos bíblicos que, ni estaban tan claros, ni se interpretaban correctamente; un poco antes ni siquiera podían votar en unas elecciones democráticas y no tenían derechos sobre los hijos… ¿No estaremos acaso, también en estos momentos, ante un fenómeno similar con el tema de la homosexualidad? Cada uno ha de responder a esta pregunta desde la honestidad y conciencia a la luz del evangelio de Jesús de Nazaret.

domingo, 30 de agosto de 2015

Sin embargo, la cultura también es política.


Extracto de la  Revista SD | La cultura en un país en guerra: violencia modifica la agenda.
Por Mónica Maristain agosto 30, 2015

Decía el nazi Joseph Goebbels, en una frase que se hizo tristemente célebre: “Cuando oigo la palabra ‘cultura’ saco el revólver”, lo que muestra la gran potencia política y de transformación que poseen la literatura, la música, la pintura y todo eso que la humanidad conoce como “bellas artes”.
¿Qué hubiera pasado, por ejemplo, si aquella Feria Internacional del Libro de Acapulco hubiera trasladado su sede a la Escuela Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa, cuna de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala?
¿Cuál hubiera sido el efecto de una sociedad que suele caracterizar –en general– por la anestesia, tan grande es el dolor de los hechos que a diario nos conmocionan?

A la Normal de Ayotzinapa asistieron el pasado 18 de julio actores, escritores y cineastas mexicanos, encabezados por Juan Villoro y Elena Poniatowska, para apadrinar a 117 nuevos maestros rurales egresados de la generación 2011-2015.

La noche del 26 de septiembre de 2014, cuando desaparecieron a los 43 estudiantes, se cernía en el clima de un acontecimiento cultural de honda esencia y de un hecho político militante a todas luces necesario, al punto de que los retratos pintados en óleo de los 43 jóvenes sirvieron de escenario a un acto por demás emotivo.

“Esta lucha ha sido la más difícil y larga. Muchos nos han abandonado y ahora nos culpan de esos hechos, pero en el mundo son millones los que ahora están con nuestro dolor, y seguimos a pesar de los miedos de nuestros padres, porque somos familiares o amigos de los que seguimos esperando su regreso (…) Nunca vamos a olvidar que nos faltan 43 y vamos a seguir con la exigencia de vida”, dijo entonces el secretario general del Comité Ejecutivo Estudiantil, Eduardo García Maganda.

“43 desaparecidos, han muerto otros, han desaparecidos camaradas. Su mirada que se queda, sus manos ya no están. Sus voces las necesitamos, la sangre de los caídos traerá algo nuevo porque callarse no quita el dolor”, dijo el director de la Normal Rural, José Luis Hernández de Rivera.

“Siguen adelante a pesar de tener todo en contra. El delito mayor hoy en México es ser joven, ustedes maestros van a enseñar a leer y a exigir, y defenderse, en un país en donde se sabe leer todo se cuestiona, un país que sabe leer aprende a reclamar lo suyo. Si se lo proponen, serán ilimitados, a su lado todos podemos echarnos a volar”, expresó Elena Poniatowska.

“No olvidar el dolor pero convertirlo en un futuro. Hoy, de las 32 normales rurales solo quedan 17; esto nos muestra la amenaza a estas rurales, solo la resistencia ha mantenido abiertas estas normales. Me parece increíble que en este estado se tenga que luchar para los que buscan enseñar a leer”, precisó Juan Villoro, en un acto al que también dijeron presente el actor Héctor Bonilla, el académico Armando Bartra Verjés, el cineasta Gabriel Retes Balzaretti, el periodista Luis Hernández Navarro, el caricaturista Rafael Barajas Durán “El Fisgón” y la intelectual feminista Marta Lamas.

AYOTZINAPA, EL TERRENO DE LA IGNOMINIA


El 22 de octubre de 2014 cientos de personas marcharon hasta el Zócalo del DF como parte de la Como parte del día de acción global por Ayotzinapa. Foto: Cuartoscuro

Ayotzinapa es y será por mucho tiempo el terreno de la ignominia de un México torturado y torturador. Un terreno al que decidió hacer suyo el escritor zacatecano Tryno Maldonado (autor, entre otros de Temporada de caza para el león negro y Teoría de las catástrofes), quien se trasladó a Iguala para permanecer durante varios meses dando clases a los normalistas.

El resultado fueron varios textos publicados en la revista emeequis y que narran la fuerte experiencia vivida en ese territorio donde la Guerra del Narco, la corrupción de las autoridades y los crímenes innombrables, demenciales, cobran un estado icónico para describir cabalmente la tierra de sangre en que nos hemos convertido.

“Lo que encontré en Ayotzinapa fue la mayor lección de vida que he recibido”, escribe Tryno Maldonado.

“Impartí talleres, lavé ollas, limpié los pisos de la Normal, ayudé en la cocina del campamento, cargué víveres, hice brigadas con los padres, participé en casi todas las marchas y me enfrenté al lado de los normalistas y familiares de los normalistas desaparecidos a la violencia ejercida por el Gobierno mexicano en distintos niveles y formas: desde el robo de mis notas personales y escritos por parte de infiltrados del gobierno; el acoso de los policías de todos los órdenes, hasta el franco ataque de los elementos del ejército, cuando al lado de los padres normalistas desaparecidos, marchamos en enero a las puertas de las instalaciones del 27 Batallón de Infantería en Iguala, el último lugar donde se tuvo la geolocalización del teléfono celular de Julio César Palotzin, uno de los 43 estudiantes desaparecidos”, escribe Tryno en una de sus columnas para emeequis.

Para el joven escritor (nacido en Zacatecas en 1977), no hay que dejar desvanecer Ayotzinapa, pues con ello nos quitarán “la dignidad de todo un pueblo”, el nuestro, el mexicano.

Hay que decir en este punto que la Feria Internacional del Libro en Acapulco tuvo la semana pasada su edición y en dicho marco el periodista y escritor Sergio González Rodríguez presentó el libro Los 43 de Iguala, editado por Anagrama.

“Tengo frente a mí –escribe el autor–, sobre mi mesa de trabajo, fotografías, documentos, informes, transcripciones judiciales, testimonios, grabaciones, videos acerca de la crueldad extrema que aconteció una noche de verano en una ciudad al sur de México, la cual, por un entrecruzamiento avieso de sucesos, predestinaciones, azares, intenciones, se convierte en un ejemplo exacto de la vigencia de lo perverso bajo la apariencia de lo normal: allí donde confluyen el poder y el contrapoder del orden global”, escribe el también autor deHuesos en el desierto.

“Debo hablar –afirma González Rodríguez– de lo que nadie quiere ya hablar. Contra el silencio, contra la hipocresía, contra las mentiras, habré de decirlo. Y lo hago porque sé que otros como yo, en cualquier parte del mundo, comparten esta certeza: el influjo de lo perverso ha devorado la civilización, el orden institucional, el bien común”, agrega.

¿QUÉ HACER? ¿QUÉ NO HACER?


Una de las imágenes retratadas en la inauguración de la Feria Internacional del Libro Universitario, en Xalapa. Foto: Cuartoscuro

La periodista española Laura García Arroyo, radicada desde hace 15 años en México y conocida entre otras cosas por su trabajo en el programa televisivo La dichosa palabra, organiza todos los años “El librotón”.

“El Librotón es un día del año en el que se recolectan libros que la gente ya no quiere. La idea es que si un libro te ha dado una enseñanza, una experiencia significativa, es muy bonito que la puedas compartir con otra persona”, contó la profesional en entrevista conSinEmbargo.

Los libros van dirigidos a dos bibliotecas del Valle del Mezquital, en Hidalgo, donde se promueven además diversas actividades que tienen que ver con la cultura, para combatir la deserción escolar en una zona semiárida y desértica, marcada por la emigración hacia los Estados Unidos.

La economía castigada de la zona no vence a los pobladores, quienes luchan para estimular la vida comunitaria por medio de la creación de un Centro Cultural en la localidad de Santiago de Anaya, que Laura amadrina.

“Me acerqué a ellos y participé de un Festival de las Palabras que hacen anualmente, también realizan encuentros de gastronomía, muchas cosas destinadas a estimular la vida de la juventud y de la comunidad en general, para que se ilusionen y puedan quedarse allí a desarrollar su trabajo y con ello hacer crecer la región”, explicó.

¿Constituyen actos semejantes una manera más concreta de acercarse con la cultura a las comunidades más vulnerables, que son las que más necesitan los libros, la música, las bellas artes?

Se cita El Librotón para compararlo con el malogrado Hay Festival, otro centro de atención en este debate de la cultura en guerra, toda vez que se llevaba a cabo en Xalapa, en el Estado de Veracruz, hoy tristemente conocida como “tierra asesina de periodistas”, merced a la política de ensañamiento hacia el ejercicio de la libertad de expresión por parte del cuestionado Gobernador priísta Javier Duarte de Ochoa.

El 6 de octubre de 2014, a pocos días de que se conociera la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, los intelectuales reunidos en Xalapa, en el marco del Hay Festival, se pronunciaban en una nota que publicáramos en SinEmbargo.

“Todo el país será una fosa común”, destacaba entonces la escritora Ana García Bergua.

Entre todas las declaraciones sobresalió la de Rosa Maldonado, del Colectivo por la Paz Región Xalapa, “una casi abogada y fundamentalmente ciudadana”, tal como se presentó aSinEmbargo, quien no se mostró sorprendida por los hechos de Iguala, “puesto que suceden aquí también, en el Estado de Veracruz, casi todos los días”.


“Es una política del Estado la represión y la desaparición forzada de personas para acallar movimientos sociales que luchan por la educación o el medioambiente. Se trata de una política que nos ha perjudicado mucho y que infunde el terror en la población”, afirmó la militante.

“Lo que ha pasado en Iguala es vista por los movimientos sociales en los diferentes Estados de la República como una consecuencia lógica de la política represiva de las autoridades. No nos sorprende, desafortunadamente. Acabo de recibir, aquí, en Xalapa, la llamada avisando la desaparición de una joven de 24 años. Sucede todo el tiempo”, afirmó.

En dicho contexto, se presentó cual estrella de rock el escritor británico Salman Rushdie, rodeado de guaruras y otorgando a la prensa unos 15 minutos de oro para dar tres o cuatro declaraciones que fueron reproducidas por todos los medios nacionales.

Sobresalió entonces una anécdota que quedará para la historia: un joven periodista de un famoso periódico del DF montó en cólera y maltrató a la encargada de prensa del Hay Festival porque no arbitró los medios para que él llegara a tiempo a la conferencia del autor de Los versos satánicos.

A un costado, mientras todo esto sucedía, se acercó a SinEmbargo un grupo de muchachos para pedirle que como medio contara “los crímenes contra activistas y periodistas que suceden en Veracruz a diario”.

¿Estaría allí Nadia Vera, la activista asesinada en la Colonia Narvarte, junto al reportero Rubén Espinosa y otras tres muchachas? ¿Estaría allí el propio Rubén?

El Hay Festival, en una reacción tardía de los organizadores provenientes de Inglaterra –tal vez incapaces de reaccionar inmediatamente ante una realidad que desconocían– dejó de hacerse en Xalapa y se comenta que la próxima edición mexicana se llevará a cabo en el Distrito Federal.


¿Qué periodismo es ese que pierde la compostura por Salman Rusdhie pero ignora los ataques y el sufrimiento de los acosados en el mismo territorio donde toda la banalidad de la fama literaria expresa su lado más pirotécnico?

Frente a la suspensión del Hay Festival en Xalapa, numerosos intelectuales de la zona se pronunciaron en contra y entre ellos la directora de la Feria Universitaria de Xalapa, la también escritora Magali Velasco.

“Lamentamos, finalmente, que colegas veracruzanos críticos de la situación, tanto por miedo como por temor a represalias, no hayan firmado la carta. Ellos serán quienes tengan la última palabra en el diálogo al que fuimos invitados. No seré una autoridad en el ámbito periodístico y cultural de la talla de la mayoría de señores y señoras que firman como responsables de esta campaña, pero sí soy veracruzana y, como otros veracruzanos con los que conversé esta mañana, no recibí la invitación al diálogo. Aunque nadie pida mi opinión, ejerzo mi derecho”, escribía Velasco.

“Cuando viví en Ciudad Juárez, sobre todo en el calderonismo, también fui testigo de propuestas de cancelación de congresos universitarios en protesta por la violencia y por los feminicidios; como una forma de repudio a la ingobernabilidad, escritores y personajes declinaron participar en foros. Aquí en Xalapa y allá en Juárez la sensación es la misma: de castigo. El resto de la comunidad termina privada y condenada a la invisibilidad, al silencio. No he visto grandes cambios con estas iniciativas. Todo lo contrario. Espacios ganados para la cultura, el arte, los saberes, son abandonados y difícilmente vuelven a activarse. Y mientras, la situación en nuestro país se torna cada día más indignante y dolorosa. ¿El costo político para el Gobernante en turno? Desfachatadamente mínimo”, agregaba.

“Qué bien que personajes impresionantes como Noam Chomsky presten atención a un fragmento de tierra mexicana golpeada una y otra vez por el cinismo y la tiranía. Tendríamos que firmar la carta contra la celebración de un Hay Festival en Veracruz (el quinto en 2015) y exigir a la vez, entonces y siendo congruentes con los argumentos expuestos por lo firmantes, que no se celebre en ninguna otra ciudad de México porque, ¿en dónde sí hay garantía del respeto a la vida y a la libre expresión?

No se me olvida que 43 muchachos fueron asesinados, tampoco el asesinato de Regina Martínez Pérez que cumple 3 años este abril. Habría que replantear cómo celebrar festivales de cultura, artes y literatura en un país como el nuestro. Habría que replantear también los eventos de la Ciudad de México”, desafiaba la joven intelectual veracruzana.


El 20 de noviembre del año pasado, durante la convocatoria de paro nacional, en Xalapa, Veracruz. Foto: Cuartoscuro

“Desde mi breve experiencia, los espacios para la discusión y para el encuentro como las Ferias de libro, como otros festivales, como el de Chihuahua del que fui testigo de su formación, o el Cervantino, sí sirven, claro que sirven. Y claro que reciben subsidio de las instituciones. Están obligadas a hacerlo. No les dejemos el espacio, no les permitamos que nos retiren, no les demos la grandiosa oportunidad de cerrar lo que con tanto esfuerzo tanta gente ha invertido trabajo y alma. Llámenlo naif, optimismo patético, también hay enojo y cansancio y obligación ética. Un Gobernador no debería ser la reducción metafórica/esperpéntica de una comunidad”, clamaba.

Esta es la cultura en tiempos de guerra, la misma que hizo que durante muchos años recientes en Monterrey, cuna de una importante Feria del Libro, los escritores fueran escoltados a presentar sus libros y conminados a no salir del hotel por nada del mundo, merced a los bloqueos que se hicieron hábito en la querida capital regia.

La misma cultura que en acontecimientos culturales ya institucionalizados como la Feria Internacional del Libro en Guadalajara o la FILO de Oaxaca produce un efecto de una plena libertad de expresión donde los intelectuales participantes pueden decir lo que se les antoje, incluso en contra de las propias ferias.

Tal es el caso de Juan Villoro, quien en 2012, cuando el invitado de honor a la FIL fue Israel, no dudó en llamar “territorio ocupado” al encuentro librero más importante del continente y uno de los más relevantes del mundo.

“Fue muy molesta esta idea de frontera vedada con la implementación de unas medidas de seguridad que no sé si fueron necesarias”.

En la misma línea se pronunció el también escritor mexicano Ignacio Padilla, al marcar “la falta de disenso” en una feria “militarizada”, caracterizada como nunca por medidas estrictas de seguridad, detector de metales en todos los accesos, vallas alrededor de la Expo Guadalajara, destinadas a proteger la presencia de Israel como país invitado de honor.

“Sabíamos que si Israel era el invitado las medidas de seguridad iban a ser excesivas. Con respecto al Ejército en la calle, creo que todo México está militarizado. Lo que no pensaba encontrar en una fiesta de los libros es esa ostentación de armas por partes de las fuerzas de seguridad y a la que lamentablemente nos estamos acostumbrando en este país”, dijo entonces el joven autor del Crack.

Ambos pronunciaron sus opiniones en la propia FIL, sin que ninguna autoridad tomara represalias por ello, porque a nadie a estas alturas se le daría por pensar o afirmar que en tan prestigioso encuentro de las letras caben la censura o la persecución.

¿Es así en todas las ferias de la República?

¿Hay que animar actos culturales que no pongan como eje central el tema de la libertad de expresión, la persecución a quienes piensan diferente y los crímenes que se acumulan a diario como en una verdadera maquinaria de la muerte?

El debate está en el aire. Corresponde nutrirlo y propiciarlo. No menos de eso se merecen tantas víctimas en nuestro querido México contemporáneo.

Fuente: sinembargo.mx