Mostrando entradas con la etiqueta inmigrantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inmigrantes. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de abril de 2019

Vía crucis de los pobres y migrantes.



Juan Simarro Fernández

Inmigrantes: El multiforme rostro de Dios

Vivimos en un país en donde hay personas que, en esta Semana Santa, se van a centrar más en el dolor que en la alegría de la resurrección. Parece que a la gente le gusta en España la celebración del dolor y del sufrimiento. Muchos cofrades celebrarán en España las catorce estaciones del Vía Crucis. Pasean en procesión todo el sufrimiento de Jesús. Es más, muchos quieren participar de él: se dan latigazos, cargan cruces pesadas pero a veces se olvidan del dolor y sufrimiento del hermano.

Primera estación: Huerto de los Olivos. Ellos, los pobres, también se han angustiado en su Huerto de los Olivos, quizás muchos han tenido su alma triste hasta la muerte antes de tomar la decisión de subirse a una patera o a un cayuco… o a un avión. Es la primera estación del vía crucis de los pobres.

Segunda estación: El Beso de Judas. Muchos de los pobres del mundo aguantan su soledad al haber sido traicionado por el Judas de nuestro tiempo, adorador del dios Mammón, dios que acumula capitales desequilibrando el mundo. Seguidores de Mammón que, a veces, dicen que no se olvidan de los pobres y que rezan u oran en las iglesias. Rezan u oran también ante sus opulentas comidas diciendo que se acuerdan de los pobres. Es el Beso de Judas. La 2ª estación

Tercera estación: La condena del Sanedrín. Los pobres, tanto los países como las personas, han sido condenados por el Sanedrín acumulador contemporáneo de los países ricos. Estos usan sus materias primas, aseguran su bienestar con los cobros de la deuda externa. Los pobres han sido condenados a ser los excluidos de la tierra, un remanente sobrante que llega a estorbar a los que detentan el capital. La condena dictada por el Sanedrín opulento es la tercera estación de su vía crucis.

Cuarta estación: La negación del pobre. Cuando el hambre acucia, cuando no se tiene una vivienda digna, cuando no se tiene acceso a un trabajo capaz de sustentar a la familia, se sale de los países de origen y se emigra. Llegan a las sociedades ricas y éstas les reciben. Los necesitan, los usan… los explotan o se les rechaza con brotes xenófobos o racistas. Se les niega. Es la negación de Pedro, pero sin arrepentimiento. Es la cuarta estación de los sufrientes del mundo.

Quinta estación: El juicio. Los pobres son juzgados por los políticos, por los Pilatos de nuestro tiempo. Juzgan, condenan y, después, se lavan las manos. Hay políticos que hablan de los peligros de la inmigración, de la inseguridad, de expulsiones, de controles. Son los resultados de un juicio político… juzgados por el Pilatos de nuestro tiempo. Es la quinta estación. El juicio a los pobres y migrantes del mundo.

Sexta estación: La flagelación. Jesús fue flagelado, pero muchos pobres también. Apaleados y pateados en el Metro como vimos en los telediarios. ¡Cuántos apaleados que no graban las cámaras de seguridad! Flagelados de mil formas, con las miradas, con las palabras, con las exclusiones… Es la sexta estación del vía crucis de los pobres. Tienen que soportar durante esta estación, su pesada y dolorosa corona de espinas.

Séptima estación: Tienen que cargar con la cruz, con la pesada carga que no quieren llevar los ricos del mundo, con trabajos que ellos, los satisfechos y ahítos, no quieren hacer ni encuentran quienes los hagan. Hoy muchos pobres tienen que cargar con la cruz, por un poco de dinero y, quizás, sin seguridad social, ni vacaciones, ni pagas extra. Es la séptima estación del vía crucis de los pobres cargando con la pesada cruz. Espaldas cansadas, brazos agotados, cansancio, mala alimentación. Triste estación.

Octava estación: Cirineo. Un punto de descanso, de solidaridad. También hay Cirineos en el mundo que intentan ayudar a llevar la cruz. Las ONGs, algunas iglesias, algunos creyentes… algunos ateos y humanistas del mundo. Es la mano tendida en medio del vía crucis. Hoy también, afortunadamente, Cirineo se mueve por el mundo, siendo las manos del crucificado, siendo los pies del Siervo Sufriente. Es la octava y bendita estación dentro del vía crucis de los pobres. 

Novena estación: El llanto. Las mujeres de Jerusalén llorando ante Jesús que carga con la cruz. Coro de mujeres que se lamentan y dejan correr sus lágrimas por sus mejillas. Yo no sé si hoy falta este coro de mujeres que lloren por el mundo. Necesitamos esta novena estación. Es la estación del llanto, la del grupo que une sus lágrimas a las de los sufrientes del mundo. No lloréis sólo por los sufrientes, llorad por vosotras mismas. Cuando un niño se muere de hambre en el mundo, algo de vuestros hijos perdéis. Llorad por vuestros propios hijos, los coetáneos de los que mueren por el hambre o la desnutrición. Que no falten las lágrimas de esta estación novena

Décima estación: Es el momento del Jesús crucificado. Jesús en su agonía. ¿Cuántos de los pobres del mundo estarán pasando ya por esta estación? Los clavos ya clavados, las manos y los pies ya sangrantes. ¡Cirineo, ayúdanos! Pero hasta ahí ya no puede llegar el Cirineo. Es la estación de la ejecución de la condena. La décima estación. El niño va a morir, el adulto no va a llegar a los cuarenta años, ha envejecido prematuramente y ya está en la cruz esperando la muerte. ¿Dónde está la justicia?

Décimo primera estación El buen ladrón tiene premio. Apelemos a la conversión de los ladrones del mundo, que se conviertan y compartan.

Décimo segunda estación: A los pies de la cruz. La madre y el discípulo amado al pie de la cruz. La necesidad de los que aman. El discipulado, el seguimiento de Jesús. No dejemos solos a los que sufren. Pongámonos a los pies de su cruz particular.

Décimo tercera estación: La muerte. Jesús muere. Su figura crucificada nos anima a no permitir que mueran impunemente más inocentes. ¿Cuántos pobres y migrantes han muerto hoy? ¿A cuántos se les ha matado su dignidad o su autoestima en este día?

Décimo cuarta estación: La tumba. Jesús es depositado en un sepulcro nuevo. Con los ricos fue en su muerte. Muchos pobres no tienen ni siquiera esta estación. Son lanzados al mar desde las pateras o los cuervos se comen sus carnes. Hoy los abismos del mar sienten nauseas por tanta muerte. Fin del vía crucis.

¿Marca el fin este vía crucis? ¡No! El vía crucis no marca el fin. Sigamos andando hasta la resurrección. Sería un error quedarse ahí. ¡Hay esperanza! Jesús resucitó y nos llama a ser sus discípulos en medio de un mundo de dolor. 

El vía crucis debe ser derrotado, el Reino de Dios ya está entre nosotros y puede tener su acción en el mundo a través de sus hijos solidarios, activos y comprometidos. Señor, ayúdanos a eliminar el vía crucis de los pobres del mundo. Lo queremos hacer por ti, Señor. Que la memoria del crucificado nos lance al amor y a la solidaridad, que nos sintamos movidos a misericordia. Estamos en tiempos de resurrección. Tu muerte es la que puede dar vida al mundo, pero mientras no terminemos con el vía crucis de los pobres, no seremos nosotros tampoco felices. La primavera no habrá llegado. Tendremos nuestro personal vía crucis ¡Ven, Señor Jesús!

sábado, 8 de diciembre de 2018

Culturas y religiones en una sociedad plural.


Nos ha tocado vivir la globalización, un intento de unidad por el dinero y el mercado, con muros, reales o burocráticos, que mantienen al margen de la vida a los que no tienen dinero. Un mundo en el que todavía las religiones forman parte de la identidad cultural. Un mundo en el que Dios manda matar a los diferentes. Un mundo en el que no tienen cabida los emigrantes ni los pobres.


Punto Omega


Hablaba Teilhard de Chardin de que la materia, la vida y la conciencia están en una evolución continua y que esta evolución lleva a una cada vez mayor unidad, al mismo tiempo que a una cada vez mayor complejidad, hasta llegar al Punto Omega, punto de máxima unidad y máxima complejidad: una sociedad única de diferentes.

Decía que el fascismo y el comunismo son intentos de unidad fallidos porque no soportan la complejidad y la diversidad e intentan acabar con ella por la violencia.


La nueva era antropozoica

Hemos llegado a un momento en la evolución que algunos consideran una nueva era, la era antropozoica, porque el ser humano interviene en la evolución y la puede dirigir.

Apostamos en Utopía por una sociedad plural en la que tengan cabida todas las culturas y todas la religiones. Cosa bien difícil y alejada de la realidad en una sociedad fortificada que no permite la entrada de subsaharianos, que mueren a diario en el intento de llegar. Recuerdo el fuerte impacto que nos produjo el primer cadáver traído por el mar; ahora llegan cientos y ni nos impresiona. Es lo normal. Hasta ahí hemos llegado.


Publicamos tres reflexiones:


Identidad y convivencia con los diferentes en una sociedad plural, de Jesús Bonet


Cultura y religión en una sociedad violenta, de Emiliano de Tapia


Los inevitables dioses, de Antonio Zugasti


Apostamos por una utopía: una sociedad plural en la que tengan cabida sin problemas las diferentes culturas y las diferentes religiones.

En una sociedad cada vez más plural todos hemos de definir bien nuestra identidad, pero sin miedo a las identidades de otros ni a las diferencias, rechazando únicamente los fundamentalismos y la violencia. El “diferente” cuestiona al “normal”, sus seguridades; pero la “diferencia”, la diversidad, es una riqueza para cualquier sociedad.



Podemos llegar a una sociedad laica, pero creo imposible que lleguemos a una sociedad sin dioses. Pueden ser los dioses más diferentes, pero ahí están todos, señalándoles su camino a los seres humanos. Caminos que pueden llevar a la hecatombe. Nuestra tarea es seguir el camino de Jesús, un camino de salvación.


Y hoy está clarísimo cuál es el dios verdadero de la sociedad capitalista. El clamor de los musulmanes: “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”, ha sido sustituido por la profesión de fe capitalista: “No hay más dios que el Dinero y el Mercado es su profeta”.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Migrantes.


Fuente: Amerindia

Ningún muro detendrá la migración porque los gobiernos no han hecho las cosas bien, dice Verzeletti
El sacerdote Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante, en la zona 1 capitalina, celebró este domingo una misa de acción de gracias por la solidaridad de todos los que colaboraron en la reciente crisis por la caravana de migrantes. 

Mauro Vezeletti, director de la Casa Migrante, dice que los gobiernos deben tomar medidas urgentes para detener la migración.
“Ningún muro ni ninguna estrategia van a detener los flujos de migración, porque nuestros gobernantes no han hecho las cosas bien”, dijo Verzeletti, en la misa celebrada en el templo del colegio Santa María, de las Hermanadas de la Caridad, zona 1 capitalina, frente a casi un centenar de personas que colaboraron en atender a los migrantes. 

El sacerdote dijo a Prensa Libre que las caravanas de migrantes son un fenómeno inédito en Centroamérica, porque salen masivamente familias enteras, con niños, madres embarazadas, lo que llama la atención, porque las políticas que han adoptado los gobiernos en la región han fallado.
“A partir de este momento, los gobiernos de Centroamérica y la comunidad internacional tienen que sentarse para realmente discutir qué deben hacer en forma urgente en la región para que estas personas puedan permanecer en sus países”, dijo Verzeletti. 
El director de la Casa del Migrante hizo un llamado a la comunidad internacional, al gobierno de EE. UU. y al Congreso de ese país, para que detengan las políticas antimigrantes, xenofóbicas, conservadoras y racistas.

“Donald Trump es un conservador populista que realmente está en contra del derecho humano a migrar que tienen todas las personas, por lo que los demócratas tienen la oportunidad, ahora que serán mayoría en la Cámara baja, de trabajar realmente por una reforma migratoria”, expresó Verzeletti, quien enfatizó que la gente migra porque hay pobreza y por las estructuras criminales que operan en la región centroamericana. 

“Hace cien años, en un día como hoy, se concluía la Primer Guerra Mundial, y hoy tenemos una nueva guerra mundial, la guerra comercial, la guerra que está dejando a las personas en la pobreza y en la miseria”, dijo el sacerdote al comienzo de la celebración, en la que había médicos, maestros, religiosos y voluntarios.
“Damos gracias a Dios porque en estos días realmente se vivió el evangelio con la ayuda de muchas personas”, dijo el religioso. 
El sacerdote Verzeletti celebra la misa de acción de gracias con invitados que apoyaron durante el paso de la caravana de migrantes. (Foto Prensa Libre: William Oliva)

Sobraron 12 canastos
Delma Alfaro Pérez, coordinadora regional de la Sagrada Familia, del colegio Belga, cuyos maestros, estudiantes, exalumnos y padres de familia se volcaron a ayudar, dijo que fue palpable la solidaridad de los guatemaltecos. 
“Los migrantes descansaron, comieron, se saciaron y todavía sobraron 12 canastos gracias al buen corazón de las personas que ayudaron”, dijo Alfaro. 
Entre los voluntarios que asistieron a la misa estuvo Carlos Paz, médico guatemalteco que participó gratuitamente en la atención a los migrantes, y quien expresó a Prensa Libre su satisfacción por poder ayudar.

“La caravana de migrantes lleva un mensaje al mundo: una denuncia de injusticia y de pobreza”. Mauro Verzeletti
“Estuvimos con ellos en los ratos libres atendiéndolos. Creo que, como médicos, ayudar está en nuestro compromiso y es nuestro trabajo. Sentimos mucha satisfacción de poder ayudar a nuestros compatriotas, porque todo centroamericano debe ser nuestro compatriota”, dijo Paz. 
“Hubo muchas instituciones, parroquias, socios y población en general que aportaron y coordinaron para poder atender a los hermanos migrantes”, explicó, en tanto, Carol Girón, coordinadora de proyectos de atención al migrante.

Sor María del Pilar García, directora del nivel básico del colegio Santa María, dijo que como cristianos la obligación es abrirle la puerta al pobre.
“No podíamos quedarnos con los brazos cruzados ante la llegada de los migrantes, y yo nunca imaginé la cantidad de personas que llegaron a este establecimiento. En ese momento hubiese querido ser enfermera para curar las heridas que traían en sus pies”, dijo la religiosa.
Continúan su travesía
“En Guatemala debemos construir nuevos acuerdos de paz, porque la violencia sepultó a los anteriores”, Mauro Verzeletti. 

Verzeletti dijo que sólo este año en la Casa del Migrante han sido atendidos casi 16 mil migrantes, de los que casi 14 mil fueron de las últimas caravanas de hondureños y salvadoreños. 
La principal caravana, que desató la oleada migratoria, partió el 13 de octubre de San Pedro Sula, Honduras. Desde entonces, ha recorrido más de mil 500 kilómetros, y este sábado, tras permanecer casi seis días en la capital mexicana, la caravana prosiguió su camino hacia el central estado de Querétaro, donde pernoctaron, según la agencia AFP.

A ese grupo le siguen a la distancia dos más, con unos dos mil migrantes cada uno.

https://www.prensalibre.com/guatemala/migrantes/ningun-muro-detendra-la-migracion-porque-los-gobernantes-no-hacen-bien-su-trabajo-dice-mauro-verzeletti
Fuente: redescristianas.net
imagen

domingo, 18 de noviembre de 2018

No hay migrante ilegal.


por Pedro Pierre

Ese es el lema a favor de los migrantes frente a las calificaciones de indocumentados, ilegales, extranjeros, refugiados: “¡Ningún migrante es ilegal!” Pues la tierra y sus bienes son de todos. Desde que nuestros primeros antepasados salieron de África, todos somos el resultado de migraciones que nunca han parado a lo largo de la historia de nuestro planeta. Estados Unidos es el ejemplo más recién: el territorio de lo que es hoy América del Norte ha sido invadido hace apenas 250 años por migrantes europeos -a veces de la peor calaña- que eliminaron a físicamente sus ocupantes milenarios.

Ahora se nos habla de 4 caravanas de migrantes centroamericanos que viajan a Norte América huyendo del hambre, la miseria, la violencia, los asesinatos estatales, la falta de seguridad, de empleo, de condiciones mínimas de vida digna… situación provocada por los mismos Estados Unidos, por gobiernos apoyados por ellos, por un sistema capitalista impuestos por el imperio norteamericano. Estos migrantes van a buscar en Estados Unidos lo que se les robó, en definitiva lo que es de ellos… En las Américas en particular, las fronteras han sido inventadas para separar los pueblos, oponerlos los unos a los otros, asegurar la dominación de unos pocos sobre los demás, organizar la explotación por parte de las multinacionales e instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), OMC (Organización Mundial del Comercio), BM (Banco Mundial), BID (Banco Internacional de Desarrollo), etc.

Acaba de darse en México el 8° Foro Social Mundial de las Migraciones frente al actual desastre humanitario de dimensiones nunca vistas antes. Su lema era: “Migrar, resistir, construir y transformar”. Dentro de un mes la ONU (Organización de las Naciones Unidas) está convocando a los países del planeta para lograr un ‘Pacto Mundial’ que promueva una migración “segura, ordenada y regular”. Al Foro Social de las Migraciones, el papa Francisco ha enviado un mensaje particularmente frontal.

Advierte el papa que no nos podemos limitar a denunciar las injusticias y sus responsables sin promover medidas que las van contrarrestando y superando: todos somos cómplices, directa o indirectamente, de estas migraciones que hoy se vuelven inmensas caravanas de decenas de miles de gentes y familias enteras. Hace notar el papa que “migrantes, refugiados y desplazados son ignorados, explotados, violados y abusados en el silencio culpable de muchos… La ‘cultura del descarte’ se ha vuelto una enfermedad ‘pandémica’ del mundo contemporáneo… Hay maldades que extirpar, injusticias que arrasar, discriminaciones que destruir, privilegios que derrocar, dignidades que reconstruir y valores que plantar”. Recuerda el papa que las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos populares, están invitados “a comprometerse para promover una repartición de responsabilidades más equitativa en la asistencia de los solicitantes de asilo y refugiados”.

En este tiempo en que ya los grandes almacenes nos manipulan para hacer una Navidad de derroche, ¿qué vamos a hacer, individual y organizadamente, para que nos solidaricemos tanto con migrantes como con las y los que son demasiados pobres para migrar…?

Fuente: redescristianas.net

viernes, 21 de septiembre de 2018

El curioso caso de unos “refugiados” que piden a su gobierno que los regresen a su país.



Hoy estamos viviendo una tragedia con los desplazados que están hoy llegando a Colombia. Necesitamos la ayuda de la comunidad internacional.
En Venezuela hay de 4 a 5 millones de colombianos.
Si solamente se desplazan esos colombianos de nuevo a nuestro país, ya tenemos una tragedia como la que estamos viviendo”
Andrés Pastrana Arango, expresidente de Colombia


Carlos E. Lippo


Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), institución intergubernamental asociada a la ONU que se ocupa del fenómeno de las migraciones a nivel planetario, un migrante es cualquier persona que se desplaza o se ha desplazado a través de una frontera internacional o dentro de un país, fuera de su lugar habitual de residencia; siendo esa condición de migrante totalmente independientemente de: su situación jurídica; el carácter voluntario o involuntario del desplazamiento; las causas del desplazamiento; y la duración de su estancia.

Considero que de las varias categorías que engloba el término migrante revisten particular gravedad, debido al terrible drama humano asociado a ellas, la categoría de los refugiados y la de los desplazados internos.

La categoría de los refugiados, porque con arreglo al estatuto de refugiados de la ONU, ellos son personas que se han visto obligadas a abandonar el país del que son originarias o en el que han residido habitualmente debido a un temor fundamentado de persecución por razones de etnia, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opiniones políticas, y que no pueden o no quieren reclamar la protección de su país para poder volver.

Los desplazados internos, porque se trata de personas que se han visto forzadas a dejar su hogar, aunque manteniéndose dentro de las fronteras de su país por causas que normalmente son: la violencia generalizada, los conflictos armados y las violaciones masivas a los derechos humanos; dándose el caso de que algunas veces son amparadas por su gobierno, pero en otros es el mismo gobierno el causante de su desplazamiento.

Con arreglo a una reciente investigación (1) de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), nuestra vecina Colombia se encuentra detentando por segundo año consecutivo el más alto sitial mundial en lo que a desplazados internos se refiere, con 7,7 millones de habitantes desplazados dentro de su territorio, cifra cercana al 20 % de su población total. Algo que resulta totalmente contradictorio es que tan espeluznante cifra, sustancialmente mayor de la de Siria que padece desde 2011 una cruenta guerra promovida por el imperio y sus aliados de la OTAN, ha sido alcanzada durante el primer año completo de implementación de los acuerdos de paz con las FARC, a cuyo accionar había venido atribuyendo tendenciosamente el gobierno la existencia de la mayor parte de los desplazados. La creciente cantidad de asesinatos de líderes sociales y defensores de los derechos humanos así como los de ex miembros de las FARC registrada durante el mismo período (2), da pie para pensar que la cantidad de desplazados habrá de aumentar durante 2018 y que la causa fundamental de los desplazamientos no era precisamente el accionar de esta fuerza insurreccional.

Así mismo, en lo que respecta a migrantes totales, la cantidad alcanzada por Colombia, unos 12 millones de personas, cerca del 30 % de su población, según estimaciones divulgadas recientemente por el Presidente Maduro (3), le asegura un primer lugar en esa categoría en el ámbito de la región suramericana, siendo así mismo, y con mucho, el país suramericano que menos migrantes acoge dentro de sus fronteras.

De esa inmensa cantidad total de migrantes colombianos, unos 5,6 millones (46,66 %) viven en Venezuela según las mismas estimaciones divulgadas por el Presidente Maduro. A aquellos que puedan considerar exagerada esta cifra debería bastarles con el hecho de que Andrés Pastrana Arango, expresidente de Colombia durante el período 1998-2002 y uno de los más aviesos detractores de la Revolución Bolivariana, poseedor de un extenso prontuario de acciones injerencistas ejecutadas en nuestro propio territorio ha admitido con singular desparpajo en diferentes oportunidades, la más reciente de ellas en la entrevista de la cual se extrajo la cita que da inicio a este artículo (4), que en Venezuela viven entre 4 y 5 millones de sus compatriotas.

Siendo oportuno señalar que esa inmensa cantidad de ciudadanos colombianos que han recibido refugio en Venezuela, representando casi el 20 % de nuestra población actual, tienen acceso a empleo remunerado, atención de salud gratuita, educación gratuita para sus hijos y vivienda propia a ser pagada con arreglo a sus posibilidades económicas en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela. Pero no sólo colombianos viven entre nosotros, ya que en nuestro territorio hemos acogido nacionales de todos los países de la región y del mundo, que sumados alcanzan cerca del 30 % de nuestra población. Venezuela es pues, aún en medio de la severa crisis económica que estamos padeciendo, uno de los países de la región con mayor cantidad de inmigrantes.

Ha de servir esta extensa introducción para dejar plenamente establecido: que no todo aquel que emigra de su país es un refugiado; que la élite gobernante de Colombia que es, y con mucho, la que más denigra de nosotros en la región a causa de nuestros migrantes, carece totalmente de autoridad moral sobre el tema por ser la responsable de que ese país ocupe el primer lugar en el mundo en materia de desplazados internos y sea el de mayor cantidad de migrantes de la región suramericana; y que aun en medio de la crisis económica por la que estamos atravesando seguimos acogiendo una importante cantidad de inmigrantes procedentes de la región así como de todos los rincones del mundo.

Entrando de lleno en el tema central de estas notas es necesario comenzar diciendo que si bien no nos encontramos en medio de una crisis humanitaria, tal como el imperio y sus aliados han pretendido establecer apoyándose en su gigantesco aparato propagandístico, si estamos padeciendo una crisis económica señalada entre otros por el experto independiente de la ONU Albert de Zayas, en un informe presentado ante la Consejo de Derechos Humanos de la ONU el 10 de septiembre del presenta año (5); informe en el cual el citado experto además de señalar que dicha crisis no es en nada comparable con las verdaderas crisis humanitarias existentes actualmente en países como Yemen, Libia, Siria, Irak, Haití, Malí, la República Centroafricana, Sudán, Somalia o Myanmar, sostiene además que las sanciones económicas contra Venezuela, de la naturaleza y el alcance de las ordenadas desde Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, causa fundamental de la crisis a juicio nuestro, “contravienen el espíritu y la letra de la Carta de las Naciones Unidas” porque “afectan a poblaciones inocentes”.

Como es natural, por efecto de esa crisis se ha venido produciendo un flujo migratorio hacia los países de la región que, tal como ya señalásemos en un trabajo anterior (6) con apoyo en recientes informes de la OIM y ACNUR, dista mucho de tener las dimensiones que le han venido atribuyendo tendenciosamente los gobiernos de dichos países y está motivado por razones económicas, factor que muy poco o nada tiene que ver con la condición de “refugiados” que se ha intentado proyectar hacia el mundo.

Un reciente informe de ENCOVI (Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana, proyecto desarrollado por un equipo multidisciplinario de alto nivel perteneciente a tres de las universidades más importantes del país: USB, UCV y UCAB, todas ellas de tendencia fuertemente opositora a la Revolución Bolivariana) (7), al mostrar que el 72 % de la población migrante venezolana corresponde a los estratos sociales económicamente más favorecidos (clases alta, media alta y media), pone en evidencia que tal migración no debe representar una carga económica de mucha consideración para los países receptores, que por el contrario se tienen que haber visto favorecidos por un inusitado ingreso de divisas fuertes y una mano de obra que en su gran mayoría es altamente calificada. Este hecho aunado a que según el mismo informe sólo un 3 % de los migrantes dicen haber migrando por razones de orden político debería ser más que suficiente para demostrar que no se trata de refugiados, como los gobiernos de los países receptores han querido hacer ver con el doble propósito de agradar al imperio, al intentar convalidar la tesis de que Venezuela representa una amenaza para la seguridad regional debido a la avalancha de “refugiados” que estaría volcando sobre ellos y al mismo tiempo procurarse una buena porción de los recursos financieros ofrecidos por los Estados Unidos y la Unión Europea para ayudar a paliar la presunta “crisis humanitaria”.

Es oportuno y necesario señalar que esta emigración también ha sido estimulada mediante una campaña mediática de terror, por medio de la cual se ha hecho ver a Venezuela como un país en el que no se puede vivir por múltiples razones, entre las cuales se encuentran el aumento sostenido de los precios, la inseguridad o las pocas posibilidades de ascenso social, al mismo tiempo que se ha intentado hacer creer que cualquier destino fuera de nuestras fronteras, representa una mejor alternativa de vida. Esta campaña aunada a otra denunciada por el presidente Maduro y el vicepresidente de comunicación, cultura y turismo, Jorge Rodríguez, según la cual desde varios países de la región como Colombia, Chile y Perú, se hicieron ofertas engañosas de empleos de baja calificación pero bien remunerados, ha debido ser la causa de que buena parte de ese otro 28 % de personas pertenecientes a los sectores menos favorecidos de nuestra población, de los que habla el mismo informe, tomasen la decisión de emigrar.

Una parte de este grupo de conciudadanos son aquellos cuyo destino laboral se ha visto relacionado con la venta de comida en las calles y labores agrícolas temporales, o han tenido que solicitar ayuda de otros nacionales o hasta dedicarse a la mendicidad, factores por los cuales han sido objeto de explotación laboral y de mafias que se dedican a la trata de personas y en muchos casos han sido víctimas de ataques de xenofobia en países como Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, cuyos nacionales migrantes reciben y han recibido siempre un trato digno y considerado dentro de nuestras fronteras, motivo por el cual no han optado por abandonar masivamente el país sino que aún permanecen entre nosotros compartiendo las dificultades derivadas de la crisis económica.

Desde que el 28 de agosto pasado casi un centenar de conciudadanos fueron repatriados del Perú como parte de una operación totalmente financiada por el gobierno venezolano, como corresponde a un gobierno responsable y presto a resolver los problemas de sus ciudadanos dentro y fuera de las fronteras (8), se cuentan ya por miles (unos 2.780 al 11/09/2018) (9), los compatriotas que han regresado voluntariamente de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, en el marco del “Programa Vuelta a la Patria”, destinado a la atención de los migrantes venezolanos que, encontrándose en situación de vulnerabilidad en alguno de los países de la región, decidan regresar voluntariamente. Son precisamente ellos, parte de los protagonistas de ese curiosísimo caso de unos mal llamados refugiados que, contrariando todos los supuestos, piden ayuda a su gobierno para regresar a su país.

El total desmontaje de la despreciable patraña urdida sobre la existencia de una crisis humanitaria en Venezuela por vía de mecanismos diplomáticos como la presentación del ya señalado informe De Zayas en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, importante instancia de la cual Estados Unidos se ha retirado recientemente, aunado al palmario desmentido del infundio de que nuestros migrantes eran unos refugiados, logrado por vía de los hechos ante el nutrido grupo de compatriotas migrantes que ha regresado voluntariamente al país a pesar de la crisis y el más nutrido aún que trata de regresar, han tenido el nada desestimable efecto de hacer bajar sustancialmente la intensidad y el tono de las campañas mediáticas desplegadas sobre estos temas por el imperio y los gobiernos cipayos de la región, con el insano propósito de hacer aparecer a Venezuela como una amenaza para la seguridad regional y justificar de esa forma su intervención militar. Sin embargo, como era de esperarse no lograron el efecto de detener las acciones injerencistas representadas durante la semana que hoy termina por acciones como: una reunión oficiosa del Consejo de Seguridad de la ONU y una visita del secretario Almagro a Colombia.

Sobre la reunión oficiosa del Consejo celebrada el día 10, un auténtico aquelarre diurno protagonizado por Nikki Haley en su condición de presidenta temporal de esa instancia, además de comentar su nada diplomática e infundada acusación a Diosdado Cabello, presidente de nuestra Asamblea Nacional Constituyente de ser responsable de una red de narcotráfico que lleva cargamentos de droga desde Venezuela a Europa (10), sólo cabría reseñar la presentación de Miguel Ángel Martín (11), un desconocido jurista que preside el írrito TSJ en el exilio, a quien el imperio estaría promoviendo como presidente de un eventual gobierno venezolano en el exilio que sea capaz de solicitar la intervención.

En cuanto a la gira de Almagro, motivada por el interés de ponerle la mano a la mayor cantidad de los recursos financieros que fuesen aportados para paliar la inexistente crisis migratoria, sólo valdría la pena reseñar una visita suya a la ciudad fronteriza de Cúcuta, en donde con aires de “mariscal de campo” caído en desgracia se atrevió a decir, como si estuviese pasando revista a la fuerza militar multilateral, que la intervención de Venezuela era una de las opciones a considerar para defenestrar al Presidente Maduro (12).

Al concluir estas notas debo señalar con particular beneplácito que habiendo ya concluido las Maniobras Navales UNITAS LIX no se produjo, por razones que habremos de analizar en detalle en próximos artículos, la intervención militar asociada a ellas que fuese pronosticada en artículos anteriores; no obstante, hechos como los dos señalados en los párrafos anteriores desafortunadamente nos demuestran que la amenaza de invasión está muy lejos de haber sido conjurada.

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(1) https://www.telesurtv.net/news/colombia-ranking-desplazados-internos-refugiados-acnur-20180620-0061.html

(2) https://www.nodal.am/2018/07/colombia181-lideres-sociales-y-67-exmiembros-de-farc-asesinados-en-los-ultimos-dos-anos-segun-fiscalia/

(3) http://albaciudad.org/2018/09/maduro-venezuela-exigira-indemnizacion-a-colombia-por-56-millones-de-sus-ciudadanos-viviendo-en-el-pais/

(4) http://reporteconfidencial.info/noticia/3312650/ex-presidente-andres-pastrana-la-paz-de-colombia-pasa-por-la-democracia-en-venezuela/

(5) http://albaciudad.org/2018/09/informe-alfred-de-zayas-experto-onu-sobre-venezuela/

(6) https://www.alainet.org/es/articulo/195221

(7) https://www.ucab.edu.ve/wp-content/uploads/sites/2/2018/02/Presentaci%C3%B3n-Emigraci%C3%B3n-ENCOVI-2017-1.pdf

(8) https://www.voanoticias.com/a/venezolanos-que-huyeron-a-per%C3%BA-regresan-en-vuelo-pagado-por-gobierno-de-maduro/4563859.html

(9) https://www.telesurtv.net/news/Plan-Vuelta-a-la-Patria-desmonta-tesis-de-crisis-humanitaria-en-Venezuela-20180910-0036.html

(10) https://www.voanoticias.com/a/consejo-de-seguridad-de-la-onu-trata-situaci%C3%B3n-en-venezuela/4564690.html

(11) http://talcualdigital.com/index.php/2018/09/10/eeuu-opta-por-formula-arria-en-crisis-venezolana-para-evitar-veto-de-rusia/

(12) https://actualidad.rt.com/actualidad/288692-almagro-no-descartar-intervencion-militar-venezuela

Caracas, septiembre 16 de 2018

lunes, 30 de julio de 2018

Los migrantes latinoamericanos, en la mira de las redes de trata.


María Reina Gutiérrez viajaba de su natal Bolivia a la capital de Argentina junto con su pareja y su cuñado, los tres “contratados” por un taller textil ilegal, cuando el bus volcó, los dos hombres perdieron la vida y ella una pierna. La obligaron a trabajar en silla de ruedas en condiciones esclavas y finalmente la echaron. Ahora gracias a una cooperativa solidaria, cose “ropa limpia” de trata de personas y sabe defender sus derechos laborales y humanos. Crédito: Fabiana Frayssinet / IPS 

Por Fabiana Frayssinet

El rescate este mes de julio de 12 venezolanas y tres colombianas de una red de prostitución que reclutaba migrantes en Perú, es una muestra de los complejos entramados donde la migración y la trata de personas tienen muchas veces como protagonistas a víctimas del trabajo forzado y la explotación sexual.

La red de trata sexual que reclutaba migrantes fue desbaratada el 4 de julio por la policía peruana. Tres de las mujeres eran menores de edad.

Según las autoridades del país sudamericano, las víctimas habrían sido captadas en Bogotá, se les pagó el pasaje a Lima y allí se las obligó a prostituirse para cancelar un pago de 1.000 dólares.

”En algunos casos los tratantes ofrecen oportunidades en otros lugares. Esto tiene el fin también de alejar a las personas de sus redes de apoyo para que no sepan a dónde acudir para pedir ayuda. Este efecto de desarraigo se intensifica cuando uno va a otro país y no conoce bien la cultura y el idioma”: Rosilyne Borland.

“Las migraciones, tanto internas como internacionales encuentran sus raíces en las desigualdades, las vulneraciones a los derechos humanos y otras causas estructurales vinculadas a los procesos socioeconómicos y culturales”, analizó a IPS la investigadora Cécile Blouin, del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En un diálogo desde Lima, la experta dijo que “en algunos contextos, la migración puede constituir desde un principio una situación de trata, por ejemplo se recluta a la persona para fin de explotación sexual desde el país de origen”.

“En otros casos, el proceso migratorio puede darse sin que haya reclutamiento ni contrato previo para una forma de explotación, sin embargo llegando al país de destino o luego de un tiempo se da una situación de trata de personas por una serie de factores vinculados a desigualdades, vulneraciones de derechos, condicione socioeconómicas y etcétera”, planteó.

Según el último informe del Ministerio Público (fiscalía) de Perú, entre 2014 y 2017 las víctimas extranjeras de la trata representan algo más de 10 por ciento de las víctimas y provienen en su mayoría de Colombia, delante de Ecuador y República Dominicana.

La debacle socioeconómica en Venezuela ha originado una nueva oleada de migrantes de ese país a Perú, unos 280.000 hasta mayo, pero no hay cifras sobre los casos de trata vinculados a su inmigración.

El 30 de julio se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas, un delito vinculado en muchas ocasiones con la migración y también con el tráfico ilícito de migrantes, como señala la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD).

“Si uno se fija en los flujos migratorios grandes, particularmente los que tienen personas en situación irregular, o desplazados, es probable que haya un cantidad de personas dentro del flujo que caen en las manos de las redes de tratantes”, señaló Rosilyne Borland, de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

La especialista temática regional de protección y asistencia a los migrantes citó el caso del masivo flujo migratorio de Venezuela como ejemplo. “Se puede imaginar que dentro del flujo podemos encontrar un grupo de personas que pueden caer en los manos de los criminales. Y eso hemos visto en la actualidad”, señaló.

La ONUDD, más conocida por su sigla en inglés UNODC, define la trata de personas como el traslado de seres humanos de un lugar a otro dentro de las fronteras de un mismo país o hacia el exterior con fines de explotación, en su mayoría sexual, laboral o en la mendicidad.

Pero la trata no está necesariamente vinculada a la migración, porque las personas pueden ser víctimas del delito en su propio país, destacó Borland desde su oficina en San José de Costa Rica.


Carteles con niñas y niños víctimas de trata y tráfico de personas en México, durante una manifestación contra estos delitos en México. Este año, el Día Internacional contra la Trata de Personas, el 30 de julio, está enfocado en “la respuesta a la trata de niños y jóvenes”. Crédito: CIMAC

“Aclarado eso, sabemos que muchas víctimas de la trata de personas sí migraron en algún momento. Lo que buscan las redes criminales es la posibilidad de atrapar una persona y someterla a una situación de explotación, sea para fines de trabajo forzado o para la explotación sexual. Y a veces la migración forma parte del proceso”

Según Borland, muchas veces los tratantes engañan a sus víctimas con falsas promesas de trabajo u otras oportunidades ficticias.

”En algunos casos los tratantes ofrecen oportunidades en otros lugares. Esto tiene el fin también de alejar a las personas de sus redes de apoyo para que no sepan a dónde acudir para pedir ayuda. Este efecto de desarraigo se intensifica cuando uno va a otro país y no conoce bien la cultura y el idioma”, analizó.

ONUDD estima en 2,5 millones el número de migrantes víctimas de la trata en el mundo. Pero recuerda que por cada víctima de la trata identificada existen otras 20 no registradas, lo que elevaría el número a 50 millones.

Las dos terceras partes de las víctimas detectadas son mujeres, 79 por ciento de ellas sometidas a explotación sexual. El resto se vinculan a la explotación laboral, trabajos o servicios forzados.

De las víctimas de trata detectadas en Europa Central, 13 por ciento proceden de América del Sur, mientras de las detectadas dentro de América Latina, 66 por ciento son mujeres, 13 por ciento niñas, 12 por ciento hombres y nueve por ciento niños.

Los principales países de destino para la explotación sexual de víctimas suramericanas de la trata son España, Italia, Portugal, Francia, Países Bajos, Alemania, Austria y Suiza, siempre según datos de la ONUDD.

Sobre los migrantes latinoamericanos víctimas de la trata, no hay cuantificaciones de cuantos son migrantes a otras partes del mundo o entre países latinoamericanos y dentro de sus mismos territorios.

Pero según Borland es posible identificar como sectores donde hay víctimas de ese delito los de agricultura, minería, construcción y textil, “que en algunos contextos están asociados con flujos de trabajadores migrantes, internos o de otros países”. 

“Sabemos que las víctimas de trata típicamente tienen peores condiciones, horarios más extensos y enfrenten mucha violencia además de los riesgos a su bienestar de las condiciones de donde viven y trabajan, en comparación con otros personas en el sector que no son víctimas”, observó la especialista senior de la OIM.

María Antonia Chávez, de la División de Estudios Políticos y Sociales de la Universidad de Guadalajara, de México, que integra el Observatorio Latinoamericano Sobre Trata y Tráfico de Personas (ObservaLATrata), explicó a IPS que existen dos causas estructurales para el cruce entre migración y trata.

Entre ellas, destacó desde la ciudad mexicana de Guadalajara, está el endurecimiento de las exigencias migratorias que propicia la contratación de intermediarios ilegales.

“Es en este proceso donde aparece la posibilidad del tráfico de personas en interrelación con la trata de personas como un riesgo para las personas que desean conseguir una mejor oportunidad de vida o que desean reunirse con sus familiares en otro país y no cubren los requisitos para una visa”, sostuvo.

Por el otro cuando los “tratantes” apelan a artimañas y engaños” para trasladar personas de un país a otro con el fin específico de explotar su trabajo o sus servicios.

“Aun cuando la trata de personas es un delito fundamentalmente distinto, al tráfico de personas puesto que implica el traslado de personas con fines de explotar su trabajo o sus servicios, existe una inmensa mayoría de víctimas de la trata que son trabajadores migrantes atrapados en la explotación laboral, sexual o con alguna otra modalidad de los fines de la trata de personas”, dijo Chávez.

México, como país de origen, tránsito y destino de migrantes en condición legal e irregular, ocupa según Chávez el segundo lugar en el mundo como proveedor de víctimas de trata a Estados Unidos, y como principal consumidor mundial de personas en condición de explotación.

Pero la trata conectada con la migración se produce también dentro de América Latina, dijo la experta.

Un ejemplo es el de víctimas colombianas de trata con fines principalmente de explotación sexual y trabajo forzado. El mayor número de casos se han reportado en China (23 %) y Argentina (18 %), seguidos de México (9 %), Corea del Sur (9 %), Ecuador (7 %) e Indonesia (7 %).

Otro caso es el de Argentina, donde “se ha potencializado la explotación sexual y explotación laboral” en este último caso en el ámbito de la industria textil, con personas mayoritariamente de Bolivia o Perú, ejemplificó Chávez.

---

Edición: Estrella Gutiérrez
----

Fuente: Servindi.org

domingo, 29 de julio de 2018

«Fui extranjero y me acogisteis»


Ramiro Pàmpols. 

Tengo dos deseos que me gustaría que pudieran ser realidad con motivo de nuestra acogida a las personas que llegan a nuestro país en busca de refugio, asilo, o simplemente para sobrevivir.

El primero y más fuerte es que, en igualdad de condiciones, sean las familias o personas más vulnerables, o más necesitadas de ayuda inmediata, las que ocupen el primer lugar a la hora de ser atendidas.

Entiendo que todo el mundo necesita ser acogido y tiene derecho a ello, pero hay situaciones familiares o personales por las que esta necesidad de acogida se hace más evidente.

Lo digo al ver a los grupos humanos instalados a lo largo de las cercas de alambre o caminando por senderos que no se acaban nunca, mientras buscan algún boquete que les permita cruzar la frontera deseada. Me impresiona ver cómo introducen a sus niños por alambradas rotas inverosímiles y buscan al fin ser ellos mismos los que realizan el milagro de traspasar el muro físico, más allá del cual se adivina poder vivir como seres humanos. Las concertinas de Ceuta y Melilla son el ejemplo paradigmático.

Pongo el acento sobre estas imágenes al lado de otras que permiten a personas más dotadas de medios económicos y/o culturales, para las que a pesar de ser duras también para ellas las condiciones para llegar a buen puerto, no lo son en la misma medida que afectan a las personas y familias que he descrito… Entristece pensar en dos clases de “rechazables”: los que lo son radicalmente, sin ningún matiz, y otros que por sus estudios o conocimiento de lenguas, tienen la capacidad de hacerse entender y desenvolverse mejor…

Lo dejo como un interrogante a resolver de la manera más razonable, aunque lo más “razonable” sea ¡resolverlo bien para todos!

El segundo deseo puede parecer utópico a primera vista, aunque bien mirado, sería la manera de colaborar a resolver con el paso del tiempo el problema de las grandes migraciones…

Hablo de cuál debe ser nuestro acompañamiento a los refugiados y migrantes que llegan a nuestro país. Dicho de una manera clara: cómo contribuir mientras están con nosotros compartiendo hogar y alimentación, para que adquieran una sensibilidad social y ciudadana que les permita ser agentes de cambio, me atrevo a decir de cambio “político”, si en algún momento deciden volver a su país.

Sería, tal vez, la contrapartida a una especie de “fuga de cerebros” y de “brazos jóvenes”, que pueden tener la capacidad de impulsar a su país de origen hacia transformaciones que resuelvan la pobreza endémica que los tiene atrapados.

La primera gran lección que reciben es la sabiduría que da el sufrimiento, los retos a superar, la creatividad de que deberán dotarse para salir bien parados de unos tiempos difíciles, como son los del asilo, el refugio y la nueva pobreza a combatir.

Con todo esto quiero decir que no basta con acoger a unas personas en nuestro país, ser cariñosos con ellas, etc., sino que hay que sentirnos de alguna manera responsables de que se vayan dotando de conocimientos y experiencias que les “marquen” positivamente. Que lleguen a apreciar de verdad algunas prácticas de democracia que, traducidas a su entorno humano y cultural, les serán de una ayuda preciosa a la hora de mejorar, e incluso cambiar, realidades de su país. Este “sueño” es bastante motivador como para ayudarnos mutuamente a ir más allá de un provecho personal, y adquirir a través de conversaciones, propuestas sencillas, desafíos apasionados…, una ciudadanía nueva, una voluntad democrática incipiente, un deseo de búsqueda del bien común para los millones de seres humanos que siguen esperando que quienes “marcharon” se lo devuelvan, como respuesta a los sacrificios hechos comunitariamente cuando se despidieron de noche junto a una barca, o en medio de un camino infinito y arriesgado, con un abrazo que nunca ha sido olvidado.

sábado, 14 de julio de 2018

Por una cultura y una sociedad dispuestas a acoger a las personas migrantes y refugiadas.

“Yo no veo musulmanes, judíos o cristianos, africanos, asiáticos o europeos, yo veo, por encima de todo, seres humanos”.
(Franz Van der Lugt, 50 años en Hons, Siria).


Una Europa "fortaleza" prevalece sobre una Europa acogedora, al menos para los políticos. ¡Una vergüenza! Antes que, “africanos, asiáticos o europeos, musulmanes, cristianos, judíos o agnósticos”, debemos ver primero: seres humanos.

Los líderes europeos siguen politizando el trato a los refugiados, según sus intereses partidistas. Exigimos una nueva política europea, no basada en temores irracionales o intereses egoístas, sino en valores humanos auténticos.

El miedo a la migración ha llevado a los líderes de la UE a centrarse en un mayor control fronterizo y la externalización de las políticas de asilo y migración de la Unión. Los líderes de la UE no han podido avanzar sustancialmente en los acuerdos sobre la solidaridad intracomunitaria y el reparto de responsabilidades.

Las propuestas de los líderes de la UE se basen en temores irracionales más que en hechos. Mientras tanto, las necesidades de protección en todo el mundo nunca han sido más altas: 68,5 millones de personas se vieron obligadas a abandonar su hogar en 2017, lo que equivale a 44.400 personas vulnerables por día.

Una política migratoria justa y humana

El 85% de los refugiados están alojados en países en desarrollo. Por tanto, lo justo y racional sería que los líderes de la UE asumieran un liderazgo mundial para promover un sistema justo y humano de migración y asilo, para los que llegan a nuestras fronteras.

La creación de centros de procesamiento, fuera de las fronteras de la UE, sería claramente injusta y pisotearía la dignidad y derechos humanos de los refugiados. La UE quiere intensificar la cooperación con terceros países en la lucha contra la migración irregular, particularmente Libia, Marruecos y Argelia. El abandono de 13.000 inmigrantes en el desierto de Sahara, en Argelia, es una señal de advertencia para todos.

Invertir en la creación de oportunidades en los países de origen

Al mismo tiempo, la UE debería invertir, no tantos billones en control migratorio, sino en la creación de oportunidades en los países de origen de los refugiados.

Se necesita un audaz giro en la UE, en fidelidad a sus valores y principios fundacionales, y que han hecho que la Unión haya sido tan atractiva hasta ahora. La Europa "fortaleza" no es ninguna solución salvadora.

Las políticas migratorias humanitarias a largo plazo y una Europa acogedora son hoy más necesarias que nunca, sin olvidar que el fondo del problema, es siempre: sanar las raíces del mal y las causas que obligan a millones de personas africanas a buscar refugio fuera de su patria.

sábado, 30 de junio de 2018

Argelia abandona a su suerte a 13.000 migrantes en desierto del Sahara.


Assamaka, Níger - Argelia ha abandonado a su suerte a más de 13,000 migrantes en el desierto del Sahara en los últimos 14 meses, entre ellos una mujer embarazada y niños, tras expulsarlos sin agua ni comida y obligarlos a caminar bajo un sol ardiente, a veces amedrentándolos con armas de fuego. Algunos no sobreviven. 

Es posible divisar a los cientos de migrantes expulsados en el horizonte, donde parecen manchas a la distancia, bajo temperaturas elevadas de hasta 118 grados Fahrenheit. 

En Níger, hacia donde van la mayoría, los afortunados cruzan nueve millas por un territorio desolado y llegan rengueando hasta la aldea fronteriza de Assamaka. Otros vagan sin rumbo durante días hasta que un equipo de rescate de Naciones Unidas pueda encontrarlos. Un número desconocido perece. De casi 25 sobrevivientes entrevistados por The Associated Press, casi todos relataron que personas de sus grupos simplemente desaparecieron en el Sahara. 


“Había cadáveres de mujeres, hombres... Otras personas se extravían en el desierto, porque no conocen el camino”, dijo Janet Kamara, que estaba embarazada en ese momento. “Todos iban a su suerte”. 

Con una voz casi insensible, Kamara contó haber pasado al menos dos noches en el desierto antes de que su grupo fuera rescatado, aunque señaló haber perdido la noción del tiempo. 

“Perdí a mi hijo, mi bebé”, dijo Kamara, que es liberiana. 

Una mujer de veintitantos años también dio a luz y perdió a su bebé, agregó. 

Desde 2017, Argelia ha incrementado las expulsiones de personas a gran escala después de que la Unión Europea (UE) renovara sus exigencias a los países del norte de África de que impidan a migrantes dirigirse a Europa por el mar Mediterráneo o por las barreras de los enclaves españoles. 

Un portavoz de la Unión europea dijo que el bloque está enterado de las acciones de Argelia, pero señaló que los “países soberanos” pueden expulsar a migrantes si cumplen con el derecho internacional. A diferencia de Níger, Argelia no obtiene recursos de la UE para enfrentar la crisis por las migraciones, aunque recibió una asistencia europea de 111.3 millones de 2014 a 2017. 

Argelia mantiene el hermetismo en torno a las cifras de expulsiones involuntarias. Sin embargo, el número de personas que cruzan hasta Níger va en aumento desde que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) comenzó un conteo en mayo de 2017, con 135 personas abandonadas, y 2,888 en abril de 2018. En total, según la OIM, 11,276 hombres, mujeres y niños han sobrevivido a la marcha. 

Por lo menos otros 2,500 migrantes fueron obligados a dirigirse en circunstancias similares a la vecina Mali y se desconoce cuántos sucumbieron en el trayecto. 

Los migrantes con los que conversó la AP relataron que los tuvieron detenidos por centenares, luego los apiñaron en camiones de carga para trasladarlos durante horas hasta un lugar conocido como Punto Cero, donde los abandonaron en el desierto en dirección a Níger. A veces tuvieron que emprender la marcha amedrentados por armas de fuego. 

“Había gente que ya no podía. Se sentaron y los dejamos. Sufrían demasiado”, dijo Aliou Kande, un senegalés de 18 años.

Fuente: elnuevodia.com

sábado, 3 de febrero de 2018

Europa, nuevo Pilato.



Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”. Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, Madrid, 2017)

Continúo la reflexión del artículo anterior sobre “El Mediterráneo: de mar abierto a fosa común de muertos del Sur”, afirmando que, a los ojos de Europa, las vidas de las personas migrantes y refugiadas carecen de valor. O al menos eso se deduce de su comportamiento inmisericorde. Muchas mueren antes de tiempo anegadas en las aguas del Mediterráneo por falta de solidaridad, de hospitalidad, abandonados a su suerte por mor del capitalismo salvaje, que se sustenta en una ideología inhumana: el neoliberalismo, que niega a las mayorías empobrecidas el derecho fundamental a la vida y solo reconoce el derecho de propiedad.

Hay casos realmente sangrantes, como el de las quince personas procedentes del África subsahariana que, el seis de febrero de 2014, en un intento por llegar a territorio español, murieron en el Tarajal, playa ubicada en Ceuta, una de las dos ciudades que con Melilla forman la frontera terrestre entre África y Europa. Las muertes se produjeron, según los testimonios de las víctimas supervivientes, por el uso de materiales antidisturbios de la Guardia Civil española quien, amén de las quince personas muertas, produjo numerosas heridas. Así lo relata E. de Camerún:
“Aquella mañana queríamos intentar llegar al agua en un grupo grande. Mujeres y hombres, todos llevábamos flotadores. Unos cien fuimos controlados por las fuerzas marroquíes antes de llegar al agua, el resto lo logramos. Entramos en agua española y aquello se convirtió en un infierno: la Guardia Civil comenzó a tirar botes de humo y a dispararnos con pelotas de goma a los flotadores y al cuerpo. El agua se convirtió en un infierno”.
Esas y otras muchas muertes son cínicamente lamentadas, pero no sentidas ni lloradas por las “fuerzas del orden” (¿?), los poderes políticos y económicos europeos sin entrañas de misericordia ni espíritu compasivo.

La mayoría de los dirigentes europeos tienen los ojos secos y endurecidos. Por eso no pueden llorar. Solo tienen intereses que defender, y los defienden a costa de la vida de hombres y mujeres, niños y niñas que se arriesgan a navegar en inseguras embarcaciones, solos ante el peligro. Unos intereses que protegen cerrando sus fronteras por tierra, mar y aire a cal y canto y poniendo diques al mar –en el sentido literal- para evitar la entrada de los “bárbaros” en un continente “civilizado”. En el fondo, es el miedo a los “bárbaros” lo que lleva a los gobiernos europeos a actuar de manera tan insolidaria y, en definitiva, criminal, cuando nosotros somos los bárbaros, como intentaré mostrar en el artículo siguiente.

Chadli Klibi, ex secretario general de la Liga Árabe, afirma, creo que con razón, que “Europa mira a los países de la ribera del Sur del Mediterráneo de forma humillante y arrogante, lo que se traduce en una valoración negativa de la civilización islámica-árabe”. El juicio de Chadli Klibi no solo se dirige a la Europa política, sino también a la “Europa cristiana” Un ejemplo son las afirmaciones insolidarias del cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de València, para con los inmigrantes y refugiados en un desayuno informativo del Fórum Europa-Tribuna Mediterránea de València celebrado en octubre de 2015.

Ante el numeroso público que le escuchaba atónito, se preguntó en voz alta y en actitud culpabilizadora si “esta invasión de emigrantes y refugiados es todo trigo limpio o tiene mucha mezcla”. Afirmó que la acogida puede ser una actitud que queda muy bien, “pero realmente es el caballo de Troya dentro de las sociedades europeas y, en concreto, la española”. Se atrevió a decir que son muy pocos los que vienen a Europa porque sean perseguidos.

Por eso llamó a ser “lúcidos” y a no dejar pasar todo, a no jugar con la historia y con la identidad de los pueblos. Se preguntó finalmente con tono alarmista cómo quedará Europa dentro de unos años con lo que está viniendo ahora. En esa misma comparecencia relativizó las consecuencias negativas de la crisis económica en nuestro país, ya que dijo no ver “a más gente pidiendo en la calle o viviendo bajo un puente que antes”.

El cardenal Cañizares parece haber olvidado la legislación hospitalaria hebrea recogida en la Biblia judía, que pide no maltratar ni oprimir a los inmigrantes, “porque migrantes fuisteis vosotros en el país de Egipto” (Éxodo 22,20) y la identificación de Jesús con ellos: “Era inmigrante y me acogisteis” (Evangelio de Mateo 25,36). Son dos textos fundantes de la ética judeo-cristiana de la hospitalidad como una de las principales aportaciones a la ética de la solidaridad. Ambos textos, empero, se olvidan con frecuencia en el cristianismo y en el judaísmo.

Con sus pronunciamientos tan poco acordes con la actitud de misericordia con las personas sufrientes, el cardenal Cañizares va en dirección contraria al Papa Francisco que en reiteradas ocasiones ha demostrado una especial sensibilidad y solidaridad para con las personas migrantes, refugiadas o desplazadas. La primera salida de Roma, pocos después de su elección papal, fue para visitar la isla italiana de Lampedusa tras el naufragio en el que perdieron la vida setecientas personas. Allí habló por primera vez de la “globalización de la indiferencia”, de la pérdida de la experiencia del llanto y del olvido del “padecer con” (=com-pasión). Ante dicha tragedia dijo indignado: “Me viene la palabra vergüenza. ¡Es una vergüenza!” y exigió no construir muros, sino puentes, no cerrar puertas, sino abrirlas.

Memorable fue, por sus palabras y su acción hospitalaria, el viaje de Francisco a la isla griega de Lesbos, donde visitó el campo de refugiados de Moria. En el discurso pronunciado allí recordó que “Europa es la patria de los derechos humanos” para luego exigir que “cualquiera que ponga pie en suelo europeo debería poder experimentarlo. Así será más consciente de deberlo, a su vez, respetar y defender”. Volviendo en el avión confesó a los periodistas que tras lo que habían visto, “daban ganas de llorar”.

Pero su viaje no se quedó en declaraciones, sino que predicó con el ejemplo, llevándose en el avión a tres familias sirias formadas por seis personas adultas y seis niños y niñas, cuya atención corrió a cargo de la Comunidad de San Egidio y la acogida y manutención a cargo del Vaticano. Ejemplo que ha continuado con la acogida de familias de refugiados en el Vaticano y con la petición a obispados, parroquias, comunidades religiosas y santuarios de que acojan a migrantes y refugiados.
Siendo insolidaria con las personas refugiadas, Europa está demostrando haber perdido sus valores fundacionales. En su visita al Parlamento Europeo en noviembre de 2014 Francisco calificó a Europa de envejecida, cansada y pesimista. Citando a los padres fundadores del proyecto europeo recordó a los parlamentarios que Europa ha perdido sus valores fundacionales.

Poco tienen que ver las declaraciones del cardenal Cañizares con la actitud de otros “purpurados” hermanos suyos como el cardenal Antonio María Vegliò, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes, quien ha comparado el comportamiento de Europa hacia los refugiados con la actitud indiferente de Pilato en el proceso contra Jesús de Nazaret. A su juicio, la mejor manera de luchar contra el drama de la inmigración forzada es ayudar a los países de origen de los migrantes y recibirlos con los brazos abiertos, porque devolver a una persona siria a su país no le parece el modo más humano y cristiano de comportarse.

No ha seguido el ejemplo del Papa el obispo de Cádiz-Ceuta (España), Rafael Zornoza Boy, cuya diócesis tiene numerosos pisos y edificios deshabitados. Desatendiendo la petición del Grupo de Reflexión-Acción de dicha diócesis, formado por militantes de diferentes colectivos cristianos (HOAC, Justicia y Paz, Comunidades Cristianas Populares, Moceop, Comunidades laicas marianistas etc.), comprometidos en el trabajo por la justicia y solidarios con los sectores más vulnerables de la ciudad, se ha negado a destinar algunos de esos pisos vacíos o semivacíos (como el Seminario diocesano) para acoger a las personas sin techo, refugiadas, inmigrantes, familias desahuciadas, etc.

¡Mal ejemplo para las cristianas y los cristianos gaditanos, que no entienden el comportamiento antievangélico del obispo Zornoza y de sus colaboradores de la curia diocesana y peor ejemplo todavía para la ciudadanía gaditana, que poco a poco vuelve la espalda a la Iglesia episcopal!
El descontento con el obispo lo tienen también numerosos sacerdotes de la diócesis, que, en cartas al Papa y al Nuncio, le acusan de actuar con autoritarismo, arrogancia y desprecio hacia ellos y de que su único afán es el dinero. Afán que está en las antípodas de la incompatibilidad que establece Jesús entre Dios y el Dinero: “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero” (Evangelio de Mateo 6,24).

martes, 30 de enero de 2018

La era Trump desafía al movimiento proinmigrante a reinventarse.


por José Cárdenas

Donald Trump cumplió su primer año en la Casa Blanca con el gobierno colapsado y el motivo fue la inmigración. El presidente Trump propuso un trueque: que el Congreso le permita destinar mayores recursos a las medidas de seguridad en la frontera entre México y Estados Unidos como condición para mantener la protección contra la deportación para 800.000 personas que llegaron al país siendo niños. Millones de dólares en control fronterizo a cambio de los dreamers.

La inmigración ha estado en el centro del discurso político de Trump; en buena medida lo ayudó a llegar a la presidencia. Su campaña electoral fue un atado de promesas aislacionistas y xenófobas: construir un muro, renegociar el TLCAN, expulsar a ciertos migrantes. En suma, mantener al margen a los “países de mierda”. En menos de cien días de gobierno trató de imponer un veto de viaje a siete países de mayoría musulmana. En los siguientes 200 días anunció que no se renovará el Estatus de Protección Temporal (TPS) a los haitianos, nicaragüenses y salvadoreños y no ha dejado de amenazar la protección a los dreamers, su moneda de cambio favorita. Este ha sido el primer año de Trump.

Las elecciones legislativas de 2018 en Estados Unidos son una coyuntura ideal para que el movimiento proinmigrante se renueve y se convierta en un actor político de la sociedad estadounidense, sumándose a los otros grupos activistas que tienen redes de mayor alcance en Washington.

La era Trump ha hecho más visible que nunca la vulnerabilidad de los migrantes y, por tanto, también ha hecho más relevante al movimiento proinmigrante. Pero para hacer más efectiva esa relevancia, las organizaciones que trabajan por los derechos de los inmigrantes deben recalibrar las estrategias que han desarrollado en los últimos treinta años —desde la amnistía de 1986, cuando ocurrió la última regularización migratoria— y establecer nuevas alianzas que ayuden a proyectar aún más el alcance de su mensaje.

La parte más joven del movimiento proinmigrante, los chicos dreamers, son un buen ejemplo para las organizaciones veteranas en este campo. Con un diálogo que rebasa la agenda migratoria y gracias a una madurez política adquirida a base de ensayo y error, estos jóvenes han construido redes nacionales con representación étnica, racial y religiosa. Han creado intersecciones con otros movimientos, como el LGBT —acuñando el término undocuqueers— o la población indocumentada de raza negra —el movimiento undocublack—, y en ocasiones se suman a manifestaciones colectivas como #MeToo y Black Lives Matter. Los dreamers se asumen como parte de la sociedad estadounidense en un sentido amplio, más allá de su condición de inmigrantes. Esta es su principal diferencia con el resto del movimiento.

En las últimas décadas los grupos que impulsan la agenda migratoria y los espacios de representación para esta comunidad han adquirido visibilidad mediática y mayor presencia en Washington. Gracias al trabajo de organizaciones como NALEO, que agrupa a latinos en cargos de elección popular, los funcionarios latinos electos que había en Estados Unidos aumentaron de 3063 en 1984 a 4651 en 2004 y a cerca de 6100 en 2014. El voto latino creció casi 50 por ciento entre 2004 y 2012, y hoy los materiales electorales en idiomas diferentes al inglés se distribuyen en un área que incluye a 68 millones de votantes, más del 30 por ciento de los estadounidenses en edad de votar.

Estos avances, sin embargo, no han sido suficientes para lograr algún tipo de regularización migratoria. No solo eso: en los últimos años, el número de personas en centros de detención de inmigrantes operados por empresas privadas y el número de deportaciones ha aumentado, al alcanzar su máximo histórico durante el gobierno de Obama. El movimiento proinmigrante ha obtenido algunas victorias a nivel estatal y local para frenar medidas de persecución, pero ha recibido reveses duros —como la cancelación del TPS— y no ha conseguido apoyo en el Congreso para lograr una solución incluyente y justa en materia de inmigración.

Trump ya no es el desconocido de hace un año. La lección de estos doce meses es que en Estados Unidos no solo están en peligro los derechos de los inmigrantes, sino los derechos civiles. El más reciente reporte anual de Human Rights Watch establece que las políticas del actual gobierno han afectado a refugiados e inmigrantes y han significado un retroceso en los derechos de las mujeres, la comunidad LGBT, la libertad de prensa y la rendición de cuentas. Mientras todo esto ocurre, el activismo proinmigrante más experimentado continúa empujando la misma agenda que hace treinta años, centrada en cabildear una reforma migratoria integral o en al menos conseguir medidas paliativas para evitar las deportaciones y la separación de familias.

Los veteranos del movimiento proinmigrante deben seguir los pasos de los jóvenes dreamers, estableciendo alianzas con otros sectores de la sociedad, compartiendo información y sumando agendas. Más del 70 por ciento de los estadounidenses apoya algún tipo de regularización para los dreamers, pero no para el resto de los inmigrantes. La razón suele ser la falta de conocimiento de las leyes de inmigración y de la comunidad inmigrante: la creencia de que inmigración equivale a ilegalidad (aunque solo una cuarta parte de los inmigrantes son indocumentados); que cualquiera puede recibir una visa o un permiso de trabajo para venir de otro país a Estados Unidos o que los inmigrantes no pagan impuestos.

Crear estrategias de información y desmitificación entre las comunidades que tradicionalmente no hacen cabildeo por los inmigrantes, pero que tienen capacidad de negociar y tener una influencia política, puede ser un buen inicio. Organizar eventos en California, un estado demócrata y proinmigrante, da visibilidad, pero no aumenta la base política. Este año de elecciones legislativas ofrece la oportunidad de llegar a los votantes moderados, abiertos a escuchar, que votan en los estados reñidos en esta elección. Al menos 34 congresistas republicanos y 14 demócratas no buscarán la reelección en 2018, lo que representa una oportunidad para establecer relaciones con nuevos actores y con los grupos políticos y activistas que los impulsan.

La estrategia de información también debe incluir a los medios de comunicación que tradicionalmente no cubrían el tema de inmigración, pero que empiezan a hacerlo a partir de la llegada de Trump a la presidencia. Compartir con sus reporteros y editores los principios básicos del complejo sistema de inmigración es parte importante del impulso a la agenda proinmigrante.

Si las organizaciones activistas que conforman este movimiento no logran ampliar su rango de influencia para convertirse en un actor político de la sociedad estadounidense, y no solo de un sector de ella, poco será su poder de negociación en la renovación del Congreso, un parteaguas para lo que resta de la era Trump.

Fuente: NYTimes