Mostrando entradas con la etiqueta migrantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta migrantes. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de diciembre de 2018

Momento decisivo para los migrantes de la Caravana .


Los treinta migrantes se escondieron bajo un árbol en una noche fría mientras un helicóptero del gobierno estadounidense sobrevolaba, la luz de búsqueda pasaba por las ramas del árbol y la tierra alrededor de él. Desde el lugar donde se pusieron en cuclillas, los hombres, mujeres y niños podían ver el territorio estadounidense a solo unos metros, del otro lado de la alta valla fronteriza que separa a México de Estados Unidos.

Viajaron para brincar la valla. Sin embargo, muchas cosas los dejaron perplejos.

¿Y si los atrapaban? Si los atrapaban, ¿podrían solicitar asilo? ¿Los hijos serían separados de sus padres? ¿Sería posible correr hacia San Diego? ¿Quién estaba en el vehículo de la Patrulla Fronteriza en el otro lado de la valla? ¿Los guardias fronterizos tienen permiso para dispararles?

Un largo y arduo recorrido desde sus hogares en Centroamérica, desde donde viajaron como parte de una gran caravana, seguido por más de dos semanas languideciendo en un refugio para migrantes en Tijuana abarrotado y cada vez con un olor más fétido había llegado a este punto: un trayecto nocturno a la valla fronteriza y tal vez un intento desesperado de cruzar.

“Vamos por un mejor futuro para nuestro hijo, en un lugar que es seguro”, dijo Samuel García, de 30 años, un hondureño que estaba en cuclillas junto a su esposa y a su hijo de 5 años. “Aquí”, dijo en referencia a México, “nunca tuve la intención de construir mi casa”.

García señaló con la cabeza hacia la valla y las cada vez más intensas fortificaciones de una nación cuyo presidente no quiere que él ingrese.

“Tiene que haber un punto débil”, dijo.

Muchos de los migrantes que llegaron a la frontera norte de México en caravanas en las últimas semanas habían partido de su país de origen con una idea diferente de cuál sería el resultado.

El presidente estadounidense, Donald Trump, los calificó de ser una horda invasora de oportunistas que busca manipular el sistema migratorio estadounidense. Sin embargo, muchos se aferraron a la creencia de que cuando llegaran a la frontera, el corazón del mandatario se conmovería y las puertas mágicamente se abrirían.

En los últimos días, han visto cómo sus sueños casi se hacen añicos contra el frío, la impasible realidad de la frontera y la política estadounidense.

El viaje para más de seis mil migrantes llegó a su fin aquí en Tijuana a mediados de noviembre. Durante semanas, la mayoría vio pasar horas y días en un complejo deportivo municipal que fue convertido en refugio. Los alimentos eran escasos; la privacidad no existía; las enfermedades respiratorias se propagaron.

Si algunos migrantes todavía pensaban que Trump podría conmoverse con su difícil situación, se desilusionaron hace una semana, cuando cientos se separaron de una marcha pacífica y corrieron hacia la frontera estadounidense, de la que fueron repelidos por guardias fronterizos de Estados Unidos que lanzaron gas lacrimógeno: muchos migrantes fueron arrestados por las autoridades mexicanas.

Varios días después, una gran tormenta llegó a la ciudad que convirtió al complejo deportivo en un pantano y aumentó así las tragedias que enfrentan los migrantes.

A raíz de los eventos de la semana pasada y de la retórica dura de Trump, los migrantes, cada vez más frustrados y desesperados, han comenzado a reevaluar sus opciones.

Cientos se han dado por vencidos y aceptaron ser repatriados voluntariamente a sus países de origen.

Muchos otros han decidido que la mejor decisión es aceptar la oferta del gobierno mexicano de brindarles visas humanitarias de un año que les permitirán quedarse y trabajar en México, incluso cuando, para algunos, es solo el tiempo de espera en el que pueden intentar ingresar a Estados Unidos.

Más de dos mil han buscado citas han con funcionarios migratorios estadounidenses para solicitar asilo, aunque Trump ha dificultado más el proceso, y los tiempos de espera para una entrevista ahora son de más de dos meses.

No obstante, otros migrantes han llegado a una conclusión diferente: su mejor opción ahora, ellos creen, es intentar cruzar la frontera de manera ilegal. Algunos han buscado ingresar por rutas clandestinas, al contratar a polleros que les muestren los puntos ciegos a lo largo de la frontera y que los guíen a través de ellos, aunque pocos tienen los recursos para pagar por ello.

En noches recientes, otros migrantes de las caravanas han emprendido viajes sin guías a la porción más occidental de la frontera, en donde la alta valla fronteriza metálica pasa a través de colinas soleadas y a lo largo de comunidades residenciales en el oeste de Tijuana para emerger en la playa y sumergirse en el océano Pacífico.

Algunos se han lanzado a las aguas frías y peligrosas del océano y han intentado nadar alrededor de la valla a Estados Unidos, solo para ser sacados por las autoridades.

Esta parte de la frontera es una de las más resguardadas y analizadas. Sin embargo, para algunos, eso es parte del cálculo: al impacientarse mientras aguardan por sus citas para solicitar asilo, tienen la esperanza de acelerar las cosas al ser atrapados y solicitar asilo en el momento, una provisión de la ley a la que Trump está intentando ponerle fin.

Estas son las personas bien informadas.

Otros migrantes no tienen idea de qué están haciendo. Están a la deriva en un mar de rumores y desinformación sobre las leyes migratorias estadounidense y mexicana, así como sus derechos y opciones. Al estar cerca de la frontera, todo lo que pueden ver es territorio estadounidense a través de los agujeros de la valla metálica y las oportunidades que parece prometerles.

Así que el 1 de diciembre por la mañana, los treinta migrantes escondidos bajo las ramas del árbol miraron la frontera e hicieron sus cálculos.

El grupo había caminado o tomado taxis desde el inundado complejo deportivo y dejaron atrás la mayoría de sus posesiones. Ahora, los guardias fronterizos de Estados Unidos del otro lado de la valla estaban tan cerca de los migrantes que podían escuchar sus risas.

“Parece un momento difícil para llegar al otro lado”, murmuró García.

Dijo que había intentado obtener una cita para solicitar asilo en Estados Unidos, pero que policías mexicanos le dijeron que ya no podía hacerlo, lo que lo confundió. Se quedó con la creencia de que Trump había puesto fin al sistema de asilo estadounidense.

Si él y su familia lograban cruzar la valla, dijo, no tenía la intención de entregarse. La deportación parecía una certeza. “Los estadounidenses no son de fiar”, dijo.

En cambio, la familia estaba pensando en correr. García había empacado 2 litros de agua en su mochila, en caso que lograran avanzar hasta San Diego, a unos 32 kilómetros.

De repente, otro hombre que apenas se había unido al grupo se paró, corrió hacia la valla y comenzó a trepar. Un guardia fronterizo estadounidense sentado en un vehículo en la parte alta de una ladera del otro lado gritó: “¡Bájate!”.

Sin desalentarse, el migrante se impulsó por encima de la barrera, se dejó caer del otro lado y levantó los brazos como un acto para rendirse, aparentemente con la intención de buscar asilo. Fue rodeado de agentes de la Patrulla Fronteriza, subido a una camioneta y se lo llevaron.

Los otros migrantes observaron en silencio, finalmente decidieron irse por esa noche y caminaron hacia la playa, donde se asomaron a través de la valla bañada por los reflectores.

Esa misma noche, unas horas antes, dos jóvenes salvadoreños habían llegado para explorar esa misma área de la valla fronteriza.

“Mi destino es cruzar al otro lado”, dijo uno de los hombres, César Jovel, de 18 años. “Hemos estado sufriendo y ahora solo queremos cruzar”.

Jovel y su amigo, Daniel Cruz, también de 18 años, dijeron que huyeron de El Salvador debido a las amenazas de las pandillas.

Los hombres decidieron que su mejor opción era excavar.

Se ubicaron en un punto a lo largo de un área oscura de la frontera y, usando sus manos, excavaron una zanja poco profunda por debajo de la valla. Jovel pasó primero, apretando su delgado cuerpo por debajo de la barrera y después agachándose detrás de vegetación abundante. Cruz rápidamente lo siguió.

No obstante, un vehículo de la Patrulla Fronteriza apareció repentinamente. Un agente les gritó y ambos saltaron a la zanja y se deslizaron de regreso a México.

Desalentados, comenzaron a caminar los 8 kilómetros de regreso al refugio para migrantes. Usaron las luces de sus celulares para iluminar las tuberías del desagüe; habían escuchado rumores de túneles y puntos de cruce secretos.

Cruz dijo que estaba analizando varias opciones para la siguiente parte de su viaje.

Un familiar había prometido contratar a un pollero para que lo cruzara, pero ese trato se había perdido. Una visa humanitaria en México era su opción de respaldo si no podía ingresar a Estados Unidos.

A pesar de su fallido primer intento para cruzar ilegalmente, los dos amigos no se desalentaron.

“Voy a tratar de cruzar”, prometió Jovel. “Llegué aquí con un sueño”.

Maya Averbuch / Kirk Semple – Tijuana / México

The New York Times

Fuente: Servindi

viernes, 23 de noviembre de 2018

Caravana Migrante. Trump aprobó uso de “fuerza letal” en su frontera sur.


Por David Brooks

Viernes 23 de noviembre de 2018, Nueva York. El presidente Donald Trump señaló que aprobó el uso de “fuerza letal” de sus militares contra migrantes en la frontera sur de Estados Unidos y amenazó con ordenar el cierre de toda la línea limítrofe si México no controla el flujo migratorio de centroamericanos.

El comandante en jefe afirmó que las tropas que desplegó en la frontera con México para enfrentar la supuesta amenaza de las caravanas podrán abrir fuego contra inmigrantes. “Si necesitan hacerlo van a emplear fuerza letal. He otorgado el ok; espero que no lo tengan que hacer”.

A la vez, advirtió que está dispuesto a sellar toda la frontera con México, y “si encontramos que es incontrolable, si encontramos que llega a un nivel donde vamos a perder control y donde la gente puede ser dañada, cerraremos la entrada al país por un periodo de tiempo hasta lograr ponerlo bajo control: la frontera entera”.

En mensaje directo del mandatario a México, afirmó que cuando ellos pierden el control de la frontera del lado de México, nosotros sólo la cerraremos.

Eso implicaría, aseguró, daños a la economía mexicana, e indicó que, por ejemplo, México no podrá exportar automóviles a Estados Unidos durante ese tiempo.

Trump –cuyos comentarios surgieron ayer en llamadas telefónicas a varios oficiales militares estadunidenses alrededor del mundo con motivo del Día de Acción de Gracias, junto con comentarios a periodistas en Mar-a-Lago, su exclusivo club de golf en Florida– acusó una vez más, sin pruebas, que en las caravanas de migrantes centroamericanos que llegan a la frontera hay criminales peligrosos.

Repitió la afirmación de su secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen (quien trata de salvar su chamba después de que Trump la criticó públicamente de ser débil al aplicar las medidas antimigrantes), de que hay “un mínimo de 500 criminales serios” en las caravanas.

Señaló incidentes violentos que supuestamente ocurrieron entre algunos integrantes de las caravanas en Tijuana, Baja California, donde “hay peleas a puñetazos por todas las calles”, y que los responsables “no son como gente normal e inocente”. Agregó que “esta es gente que cuando les hablas, ellos inician una pelea a puñetazos. No quiero eso en este país”.

Aseveró que después de que la gente de Tijuana les dio la bienvenida, ahora “se están volviendo locos tratando de sacarlos”.

El gobierno estadunidense se ha rehusado a responder cómo identificó a estos criminales ni qué delitos han cometido.

Una orden firmada por el jefe de gabinete, John Kelly, el martes permite que tropas en la frontera puedan participar de algunas funciones de seguridad pública y usar fuerza letal si es necesario, reportó Military Times. La orden incluye actividades militares de protección de agentes fronterizos, incluyendo “muestra o uso de fuerza (incluyendo fuerza letal, donde sea necesario), control de multitudes, detención temporaria y revisión rápida”.

Sin embargo, el miércoles el secretario de Defensa, Jim Mattis, informó que estaba “evaluando” la orden de la Casa Blanca y que por ahora había autorizado a sus tropas en la frontera mayor capacidad para proteger a oficiales fronterizos, pero aseguró que no estarían armados.

La ley estadunidense prohíbe el uso de las fuerzas armadas para operaciones policiacas y de seguridad pública en el país. La llamada Ley Posse Comitatus (promulgada en 1878) podría ser violada por esta clase de actividad, indicaron expertos legales, pero eso podría tener que ser abordado ante tribunales, ya que esta función en la frontera es nueva.

Hoy día hay aproximadamente 5 mil 900 militares activos desplegados en la frontera con México a un costo, hasta la fecha, de 72 millones de dólares, informó el Pentágono esta semana. Sobre el mismo tema y retomando su promesa de campaña de construir un muro fronterizo, Trump amenazó ayer de nuevo con la clausura de operaciones del gobierno federal si los legisladores se rehúsan a aprobar parte del gasto (5 mil millones) para la construcción de su proyecto favorito.

También continuó su extraordinaria disputa pública con el Poder Judicial, pues después de que un juez federal suspendió temporalmente la medida impulsada por Trump hace unos días, que señala que los inmigrantes solicitantes de asilo sólo podían hacerlo en un punto de entrada oficial de este país, el presidente lo acusó de vulnerar la seguridad de la nación y de ser un juez de Barack Obama.

En una declaración pública, el jefe de la Corte Suprema defendió el sistema judicial y afirmó que no hay jueces que sirvan a intereses políticos. Trump respondió que eso no era cierto, en una disputa pública sin precedente en las décadas recientes, y ayer de nuevo consideró como “una desgracia” que un juez se atreva a decirle cómo proteger mejor una frontera.

Mientras tanto, el gobierno de Trump está por anunciar nuevas medidas de un plan llamado Permanezca en México, por el que ordenará que los centroamericanos que lleguen a la frontera de Estados Unidos para solicitar asilo tendrán que esperar en México mientras se evalúan sus casos, reveló The Washington Post el miércoles.

Anoche, el secretario de Estado, Mike Pompeo, reiteró la posición de su gobierno: “A las caravanas no se les permitirá ingresar a Estados Unidos”.

Todo esto en el llamado Día de Acción de Gracias, cuyo origen festeja la sobrevivencia de los primeros inmigrantes en este país gracias al apoyo y generosidad de los indígenas.

* Fuente: LA JORNADA

domingo, 18 de noviembre de 2018

No hay migrante ilegal.


por Pedro Pierre

Ese es el lema a favor de los migrantes frente a las calificaciones de indocumentados, ilegales, extranjeros, refugiados: “¡Ningún migrante es ilegal!” Pues la tierra y sus bienes son de todos. Desde que nuestros primeros antepasados salieron de África, todos somos el resultado de migraciones que nunca han parado a lo largo de la historia de nuestro planeta. Estados Unidos es el ejemplo más recién: el territorio de lo que es hoy América del Norte ha sido invadido hace apenas 250 años por migrantes europeos -a veces de la peor calaña- que eliminaron a físicamente sus ocupantes milenarios.

Ahora se nos habla de 4 caravanas de migrantes centroamericanos que viajan a Norte América huyendo del hambre, la miseria, la violencia, los asesinatos estatales, la falta de seguridad, de empleo, de condiciones mínimas de vida digna… situación provocada por los mismos Estados Unidos, por gobiernos apoyados por ellos, por un sistema capitalista impuestos por el imperio norteamericano. Estos migrantes van a buscar en Estados Unidos lo que se les robó, en definitiva lo que es de ellos… En las Américas en particular, las fronteras han sido inventadas para separar los pueblos, oponerlos los unos a los otros, asegurar la dominación de unos pocos sobre los demás, organizar la explotación por parte de las multinacionales e instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), OMC (Organización Mundial del Comercio), BM (Banco Mundial), BID (Banco Internacional de Desarrollo), etc.

Acaba de darse en México el 8° Foro Social Mundial de las Migraciones frente al actual desastre humanitario de dimensiones nunca vistas antes. Su lema era: “Migrar, resistir, construir y transformar”. Dentro de un mes la ONU (Organización de las Naciones Unidas) está convocando a los países del planeta para lograr un ‘Pacto Mundial’ que promueva una migración “segura, ordenada y regular”. Al Foro Social de las Migraciones, el papa Francisco ha enviado un mensaje particularmente frontal.

Advierte el papa que no nos podemos limitar a denunciar las injusticias y sus responsables sin promover medidas que las van contrarrestando y superando: todos somos cómplices, directa o indirectamente, de estas migraciones que hoy se vuelven inmensas caravanas de decenas de miles de gentes y familias enteras. Hace notar el papa que “migrantes, refugiados y desplazados son ignorados, explotados, violados y abusados en el silencio culpable de muchos… La ‘cultura del descarte’ se ha vuelto una enfermedad ‘pandémica’ del mundo contemporáneo… Hay maldades que extirpar, injusticias que arrasar, discriminaciones que destruir, privilegios que derrocar, dignidades que reconstruir y valores que plantar”. Recuerda el papa que las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos populares, están invitados “a comprometerse para promover una repartición de responsabilidades más equitativa en la asistencia de los solicitantes de asilo y refugiados”.

En este tiempo en que ya los grandes almacenes nos manipulan para hacer una Navidad de derroche, ¿qué vamos a hacer, individual y organizadamente, para que nos solidaricemos tanto con migrantes como con las y los que son demasiados pobres para migrar…?

Fuente: redescristianas.net

viernes, 21 de septiembre de 2018

El curioso caso de unos “refugiados” que piden a su gobierno que los regresen a su país.



Hoy estamos viviendo una tragedia con los desplazados que están hoy llegando a Colombia. Necesitamos la ayuda de la comunidad internacional.
En Venezuela hay de 4 a 5 millones de colombianos.
Si solamente se desplazan esos colombianos de nuevo a nuestro país, ya tenemos una tragedia como la que estamos viviendo”
Andrés Pastrana Arango, expresidente de Colombia


Carlos E. Lippo


Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), institución intergubernamental asociada a la ONU que se ocupa del fenómeno de las migraciones a nivel planetario, un migrante es cualquier persona que se desplaza o se ha desplazado a través de una frontera internacional o dentro de un país, fuera de su lugar habitual de residencia; siendo esa condición de migrante totalmente independientemente de: su situación jurídica; el carácter voluntario o involuntario del desplazamiento; las causas del desplazamiento; y la duración de su estancia.

Considero que de las varias categorías que engloba el término migrante revisten particular gravedad, debido al terrible drama humano asociado a ellas, la categoría de los refugiados y la de los desplazados internos.

La categoría de los refugiados, porque con arreglo al estatuto de refugiados de la ONU, ellos son personas que se han visto obligadas a abandonar el país del que son originarias o en el que han residido habitualmente debido a un temor fundamentado de persecución por razones de etnia, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opiniones políticas, y que no pueden o no quieren reclamar la protección de su país para poder volver.

Los desplazados internos, porque se trata de personas que se han visto forzadas a dejar su hogar, aunque manteniéndose dentro de las fronteras de su país por causas que normalmente son: la violencia generalizada, los conflictos armados y las violaciones masivas a los derechos humanos; dándose el caso de que algunas veces son amparadas por su gobierno, pero en otros es el mismo gobierno el causante de su desplazamiento.

Con arreglo a una reciente investigación (1) de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), nuestra vecina Colombia se encuentra detentando por segundo año consecutivo el más alto sitial mundial en lo que a desplazados internos se refiere, con 7,7 millones de habitantes desplazados dentro de su territorio, cifra cercana al 20 % de su población total. Algo que resulta totalmente contradictorio es que tan espeluznante cifra, sustancialmente mayor de la de Siria que padece desde 2011 una cruenta guerra promovida por el imperio y sus aliados de la OTAN, ha sido alcanzada durante el primer año completo de implementación de los acuerdos de paz con las FARC, a cuyo accionar había venido atribuyendo tendenciosamente el gobierno la existencia de la mayor parte de los desplazados. La creciente cantidad de asesinatos de líderes sociales y defensores de los derechos humanos así como los de ex miembros de las FARC registrada durante el mismo período (2), da pie para pensar que la cantidad de desplazados habrá de aumentar durante 2018 y que la causa fundamental de los desplazamientos no era precisamente el accionar de esta fuerza insurreccional.

Así mismo, en lo que respecta a migrantes totales, la cantidad alcanzada por Colombia, unos 12 millones de personas, cerca del 30 % de su población, según estimaciones divulgadas recientemente por el Presidente Maduro (3), le asegura un primer lugar en esa categoría en el ámbito de la región suramericana, siendo así mismo, y con mucho, el país suramericano que menos migrantes acoge dentro de sus fronteras.

De esa inmensa cantidad total de migrantes colombianos, unos 5,6 millones (46,66 %) viven en Venezuela según las mismas estimaciones divulgadas por el Presidente Maduro. A aquellos que puedan considerar exagerada esta cifra debería bastarles con el hecho de que Andrés Pastrana Arango, expresidente de Colombia durante el período 1998-2002 y uno de los más aviesos detractores de la Revolución Bolivariana, poseedor de un extenso prontuario de acciones injerencistas ejecutadas en nuestro propio territorio ha admitido con singular desparpajo en diferentes oportunidades, la más reciente de ellas en la entrevista de la cual se extrajo la cita que da inicio a este artículo (4), que en Venezuela viven entre 4 y 5 millones de sus compatriotas.

Siendo oportuno señalar que esa inmensa cantidad de ciudadanos colombianos que han recibido refugio en Venezuela, representando casi el 20 % de nuestra población actual, tienen acceso a empleo remunerado, atención de salud gratuita, educación gratuita para sus hijos y vivienda propia a ser pagada con arreglo a sus posibilidades económicas en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela. Pero no sólo colombianos viven entre nosotros, ya que en nuestro territorio hemos acogido nacionales de todos los países de la región y del mundo, que sumados alcanzan cerca del 30 % de nuestra población. Venezuela es pues, aún en medio de la severa crisis económica que estamos padeciendo, uno de los países de la región con mayor cantidad de inmigrantes.

Ha de servir esta extensa introducción para dejar plenamente establecido: que no todo aquel que emigra de su país es un refugiado; que la élite gobernante de Colombia que es, y con mucho, la que más denigra de nosotros en la región a causa de nuestros migrantes, carece totalmente de autoridad moral sobre el tema por ser la responsable de que ese país ocupe el primer lugar en el mundo en materia de desplazados internos y sea el de mayor cantidad de migrantes de la región suramericana; y que aun en medio de la crisis económica por la que estamos atravesando seguimos acogiendo una importante cantidad de inmigrantes procedentes de la región así como de todos los rincones del mundo.

Entrando de lleno en el tema central de estas notas es necesario comenzar diciendo que si bien no nos encontramos en medio de una crisis humanitaria, tal como el imperio y sus aliados han pretendido establecer apoyándose en su gigantesco aparato propagandístico, si estamos padeciendo una crisis económica señalada entre otros por el experto independiente de la ONU Albert de Zayas, en un informe presentado ante la Consejo de Derechos Humanos de la ONU el 10 de septiembre del presenta año (5); informe en el cual el citado experto además de señalar que dicha crisis no es en nada comparable con las verdaderas crisis humanitarias existentes actualmente en países como Yemen, Libia, Siria, Irak, Haití, Malí, la República Centroafricana, Sudán, Somalia o Myanmar, sostiene además que las sanciones económicas contra Venezuela, de la naturaleza y el alcance de las ordenadas desde Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, causa fundamental de la crisis a juicio nuestro, “contravienen el espíritu y la letra de la Carta de las Naciones Unidas” porque “afectan a poblaciones inocentes”.

Como es natural, por efecto de esa crisis se ha venido produciendo un flujo migratorio hacia los países de la región que, tal como ya señalásemos en un trabajo anterior (6) con apoyo en recientes informes de la OIM y ACNUR, dista mucho de tener las dimensiones que le han venido atribuyendo tendenciosamente los gobiernos de dichos países y está motivado por razones económicas, factor que muy poco o nada tiene que ver con la condición de “refugiados” que se ha intentado proyectar hacia el mundo.

Un reciente informe de ENCOVI (Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana, proyecto desarrollado por un equipo multidisciplinario de alto nivel perteneciente a tres de las universidades más importantes del país: USB, UCV y UCAB, todas ellas de tendencia fuertemente opositora a la Revolución Bolivariana) (7), al mostrar que el 72 % de la población migrante venezolana corresponde a los estratos sociales económicamente más favorecidos (clases alta, media alta y media), pone en evidencia que tal migración no debe representar una carga económica de mucha consideración para los países receptores, que por el contrario se tienen que haber visto favorecidos por un inusitado ingreso de divisas fuertes y una mano de obra que en su gran mayoría es altamente calificada. Este hecho aunado a que según el mismo informe sólo un 3 % de los migrantes dicen haber migrando por razones de orden político debería ser más que suficiente para demostrar que no se trata de refugiados, como los gobiernos de los países receptores han querido hacer ver con el doble propósito de agradar al imperio, al intentar convalidar la tesis de que Venezuela representa una amenaza para la seguridad regional debido a la avalancha de “refugiados” que estaría volcando sobre ellos y al mismo tiempo procurarse una buena porción de los recursos financieros ofrecidos por los Estados Unidos y la Unión Europea para ayudar a paliar la presunta “crisis humanitaria”.

Es oportuno y necesario señalar que esta emigración también ha sido estimulada mediante una campaña mediática de terror, por medio de la cual se ha hecho ver a Venezuela como un país en el que no se puede vivir por múltiples razones, entre las cuales se encuentran el aumento sostenido de los precios, la inseguridad o las pocas posibilidades de ascenso social, al mismo tiempo que se ha intentado hacer creer que cualquier destino fuera de nuestras fronteras, representa una mejor alternativa de vida. Esta campaña aunada a otra denunciada por el presidente Maduro y el vicepresidente de comunicación, cultura y turismo, Jorge Rodríguez, según la cual desde varios países de la región como Colombia, Chile y Perú, se hicieron ofertas engañosas de empleos de baja calificación pero bien remunerados, ha debido ser la causa de que buena parte de ese otro 28 % de personas pertenecientes a los sectores menos favorecidos de nuestra población, de los que habla el mismo informe, tomasen la decisión de emigrar.

Una parte de este grupo de conciudadanos son aquellos cuyo destino laboral se ha visto relacionado con la venta de comida en las calles y labores agrícolas temporales, o han tenido que solicitar ayuda de otros nacionales o hasta dedicarse a la mendicidad, factores por los cuales han sido objeto de explotación laboral y de mafias que se dedican a la trata de personas y en muchos casos han sido víctimas de ataques de xenofobia en países como Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, cuyos nacionales migrantes reciben y han recibido siempre un trato digno y considerado dentro de nuestras fronteras, motivo por el cual no han optado por abandonar masivamente el país sino que aún permanecen entre nosotros compartiendo las dificultades derivadas de la crisis económica.

Desde que el 28 de agosto pasado casi un centenar de conciudadanos fueron repatriados del Perú como parte de una operación totalmente financiada por el gobierno venezolano, como corresponde a un gobierno responsable y presto a resolver los problemas de sus ciudadanos dentro y fuera de las fronteras (8), se cuentan ya por miles (unos 2.780 al 11/09/2018) (9), los compatriotas que han regresado voluntariamente de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, en el marco del “Programa Vuelta a la Patria”, destinado a la atención de los migrantes venezolanos que, encontrándose en situación de vulnerabilidad en alguno de los países de la región, decidan regresar voluntariamente. Son precisamente ellos, parte de los protagonistas de ese curiosísimo caso de unos mal llamados refugiados que, contrariando todos los supuestos, piden ayuda a su gobierno para regresar a su país.

El total desmontaje de la despreciable patraña urdida sobre la existencia de una crisis humanitaria en Venezuela por vía de mecanismos diplomáticos como la presentación del ya señalado informe De Zayas en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, importante instancia de la cual Estados Unidos se ha retirado recientemente, aunado al palmario desmentido del infundio de que nuestros migrantes eran unos refugiados, logrado por vía de los hechos ante el nutrido grupo de compatriotas migrantes que ha regresado voluntariamente al país a pesar de la crisis y el más nutrido aún que trata de regresar, han tenido el nada desestimable efecto de hacer bajar sustancialmente la intensidad y el tono de las campañas mediáticas desplegadas sobre estos temas por el imperio y los gobiernos cipayos de la región, con el insano propósito de hacer aparecer a Venezuela como una amenaza para la seguridad regional y justificar de esa forma su intervención militar. Sin embargo, como era de esperarse no lograron el efecto de detener las acciones injerencistas representadas durante la semana que hoy termina por acciones como: una reunión oficiosa del Consejo de Seguridad de la ONU y una visita del secretario Almagro a Colombia.

Sobre la reunión oficiosa del Consejo celebrada el día 10, un auténtico aquelarre diurno protagonizado por Nikki Haley en su condición de presidenta temporal de esa instancia, además de comentar su nada diplomática e infundada acusación a Diosdado Cabello, presidente de nuestra Asamblea Nacional Constituyente de ser responsable de una red de narcotráfico que lleva cargamentos de droga desde Venezuela a Europa (10), sólo cabría reseñar la presentación de Miguel Ángel Martín (11), un desconocido jurista que preside el írrito TSJ en el exilio, a quien el imperio estaría promoviendo como presidente de un eventual gobierno venezolano en el exilio que sea capaz de solicitar la intervención.

En cuanto a la gira de Almagro, motivada por el interés de ponerle la mano a la mayor cantidad de los recursos financieros que fuesen aportados para paliar la inexistente crisis migratoria, sólo valdría la pena reseñar una visita suya a la ciudad fronteriza de Cúcuta, en donde con aires de “mariscal de campo” caído en desgracia se atrevió a decir, como si estuviese pasando revista a la fuerza militar multilateral, que la intervención de Venezuela era una de las opciones a considerar para defenestrar al Presidente Maduro (12).

Al concluir estas notas debo señalar con particular beneplácito que habiendo ya concluido las Maniobras Navales UNITAS LIX no se produjo, por razones que habremos de analizar en detalle en próximos artículos, la intervención militar asociada a ellas que fuese pronosticada en artículos anteriores; no obstante, hechos como los dos señalados en los párrafos anteriores desafortunadamente nos demuestran que la amenaza de invasión está muy lejos de haber sido conjurada.

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(1) https://www.telesurtv.net/news/colombia-ranking-desplazados-internos-refugiados-acnur-20180620-0061.html

(2) https://www.nodal.am/2018/07/colombia181-lideres-sociales-y-67-exmiembros-de-farc-asesinados-en-los-ultimos-dos-anos-segun-fiscalia/

(3) http://albaciudad.org/2018/09/maduro-venezuela-exigira-indemnizacion-a-colombia-por-56-millones-de-sus-ciudadanos-viviendo-en-el-pais/

(4) http://reporteconfidencial.info/noticia/3312650/ex-presidente-andres-pastrana-la-paz-de-colombia-pasa-por-la-democracia-en-venezuela/

(5) http://albaciudad.org/2018/09/informe-alfred-de-zayas-experto-onu-sobre-venezuela/

(6) https://www.alainet.org/es/articulo/195221

(7) https://www.ucab.edu.ve/wp-content/uploads/sites/2/2018/02/Presentaci%C3%B3n-Emigraci%C3%B3n-ENCOVI-2017-1.pdf

(8) https://www.voanoticias.com/a/venezolanos-que-huyeron-a-per%C3%BA-regresan-en-vuelo-pagado-por-gobierno-de-maduro/4563859.html

(9) https://www.telesurtv.net/news/Plan-Vuelta-a-la-Patria-desmonta-tesis-de-crisis-humanitaria-en-Venezuela-20180910-0036.html

(10) https://www.voanoticias.com/a/consejo-de-seguridad-de-la-onu-trata-situaci%C3%B3n-en-venezuela/4564690.html

(11) http://talcualdigital.com/index.php/2018/09/10/eeuu-opta-por-formula-arria-en-crisis-venezolana-para-evitar-veto-de-rusia/

(12) https://actualidad.rt.com/actualidad/288692-almagro-no-descartar-intervencion-militar-venezuela

Caracas, septiembre 16 de 2018

lunes, 30 de julio de 2018

Los migrantes latinoamericanos, en la mira de las redes de trata.


María Reina Gutiérrez viajaba de su natal Bolivia a la capital de Argentina junto con su pareja y su cuñado, los tres “contratados” por un taller textil ilegal, cuando el bus volcó, los dos hombres perdieron la vida y ella una pierna. La obligaron a trabajar en silla de ruedas en condiciones esclavas y finalmente la echaron. Ahora gracias a una cooperativa solidaria, cose “ropa limpia” de trata de personas y sabe defender sus derechos laborales y humanos. Crédito: Fabiana Frayssinet / IPS 

Por Fabiana Frayssinet

El rescate este mes de julio de 12 venezolanas y tres colombianas de una red de prostitución que reclutaba migrantes en Perú, es una muestra de los complejos entramados donde la migración y la trata de personas tienen muchas veces como protagonistas a víctimas del trabajo forzado y la explotación sexual.

La red de trata sexual que reclutaba migrantes fue desbaratada el 4 de julio por la policía peruana. Tres de las mujeres eran menores de edad.

Según las autoridades del país sudamericano, las víctimas habrían sido captadas en Bogotá, se les pagó el pasaje a Lima y allí se las obligó a prostituirse para cancelar un pago de 1.000 dólares.

”En algunos casos los tratantes ofrecen oportunidades en otros lugares. Esto tiene el fin también de alejar a las personas de sus redes de apoyo para que no sepan a dónde acudir para pedir ayuda. Este efecto de desarraigo se intensifica cuando uno va a otro país y no conoce bien la cultura y el idioma”: Rosilyne Borland.

“Las migraciones, tanto internas como internacionales encuentran sus raíces en las desigualdades, las vulneraciones a los derechos humanos y otras causas estructurales vinculadas a los procesos socioeconómicos y culturales”, analizó a IPS la investigadora Cécile Blouin, del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En un diálogo desde Lima, la experta dijo que “en algunos contextos, la migración puede constituir desde un principio una situación de trata, por ejemplo se recluta a la persona para fin de explotación sexual desde el país de origen”.

“En otros casos, el proceso migratorio puede darse sin que haya reclutamiento ni contrato previo para una forma de explotación, sin embargo llegando al país de destino o luego de un tiempo se da una situación de trata de personas por una serie de factores vinculados a desigualdades, vulneraciones de derechos, condicione socioeconómicas y etcétera”, planteó.

Según el último informe del Ministerio Público (fiscalía) de Perú, entre 2014 y 2017 las víctimas extranjeras de la trata representan algo más de 10 por ciento de las víctimas y provienen en su mayoría de Colombia, delante de Ecuador y República Dominicana.

La debacle socioeconómica en Venezuela ha originado una nueva oleada de migrantes de ese país a Perú, unos 280.000 hasta mayo, pero no hay cifras sobre los casos de trata vinculados a su inmigración.

El 30 de julio se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas, un delito vinculado en muchas ocasiones con la migración y también con el tráfico ilícito de migrantes, como señala la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD).

“Si uno se fija en los flujos migratorios grandes, particularmente los que tienen personas en situación irregular, o desplazados, es probable que haya un cantidad de personas dentro del flujo que caen en las manos de las redes de tratantes”, señaló Rosilyne Borland, de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

La especialista temática regional de protección y asistencia a los migrantes citó el caso del masivo flujo migratorio de Venezuela como ejemplo. “Se puede imaginar que dentro del flujo podemos encontrar un grupo de personas que pueden caer en los manos de los criminales. Y eso hemos visto en la actualidad”, señaló.

La ONUDD, más conocida por su sigla en inglés UNODC, define la trata de personas como el traslado de seres humanos de un lugar a otro dentro de las fronteras de un mismo país o hacia el exterior con fines de explotación, en su mayoría sexual, laboral o en la mendicidad.

Pero la trata no está necesariamente vinculada a la migración, porque las personas pueden ser víctimas del delito en su propio país, destacó Borland desde su oficina en San José de Costa Rica.


Carteles con niñas y niños víctimas de trata y tráfico de personas en México, durante una manifestación contra estos delitos en México. Este año, el Día Internacional contra la Trata de Personas, el 30 de julio, está enfocado en “la respuesta a la trata de niños y jóvenes”. Crédito: CIMAC

“Aclarado eso, sabemos que muchas víctimas de la trata de personas sí migraron en algún momento. Lo que buscan las redes criminales es la posibilidad de atrapar una persona y someterla a una situación de explotación, sea para fines de trabajo forzado o para la explotación sexual. Y a veces la migración forma parte del proceso”

Según Borland, muchas veces los tratantes engañan a sus víctimas con falsas promesas de trabajo u otras oportunidades ficticias.

”En algunos casos los tratantes ofrecen oportunidades en otros lugares. Esto tiene el fin también de alejar a las personas de sus redes de apoyo para que no sepan a dónde acudir para pedir ayuda. Este efecto de desarraigo se intensifica cuando uno va a otro país y no conoce bien la cultura y el idioma”, analizó.

ONUDD estima en 2,5 millones el número de migrantes víctimas de la trata en el mundo. Pero recuerda que por cada víctima de la trata identificada existen otras 20 no registradas, lo que elevaría el número a 50 millones.

Las dos terceras partes de las víctimas detectadas son mujeres, 79 por ciento de ellas sometidas a explotación sexual. El resto se vinculan a la explotación laboral, trabajos o servicios forzados.

De las víctimas de trata detectadas en Europa Central, 13 por ciento proceden de América del Sur, mientras de las detectadas dentro de América Latina, 66 por ciento son mujeres, 13 por ciento niñas, 12 por ciento hombres y nueve por ciento niños.

Los principales países de destino para la explotación sexual de víctimas suramericanas de la trata son España, Italia, Portugal, Francia, Países Bajos, Alemania, Austria y Suiza, siempre según datos de la ONUDD.

Sobre los migrantes latinoamericanos víctimas de la trata, no hay cuantificaciones de cuantos son migrantes a otras partes del mundo o entre países latinoamericanos y dentro de sus mismos territorios.

Pero según Borland es posible identificar como sectores donde hay víctimas de ese delito los de agricultura, minería, construcción y textil, “que en algunos contextos están asociados con flujos de trabajadores migrantes, internos o de otros países”. 

“Sabemos que las víctimas de trata típicamente tienen peores condiciones, horarios más extensos y enfrenten mucha violencia además de los riesgos a su bienestar de las condiciones de donde viven y trabajan, en comparación con otros personas en el sector que no son víctimas”, observó la especialista senior de la OIM.

María Antonia Chávez, de la División de Estudios Políticos y Sociales de la Universidad de Guadalajara, de México, que integra el Observatorio Latinoamericano Sobre Trata y Tráfico de Personas (ObservaLATrata), explicó a IPS que existen dos causas estructurales para el cruce entre migración y trata.

Entre ellas, destacó desde la ciudad mexicana de Guadalajara, está el endurecimiento de las exigencias migratorias que propicia la contratación de intermediarios ilegales.

“Es en este proceso donde aparece la posibilidad del tráfico de personas en interrelación con la trata de personas como un riesgo para las personas que desean conseguir una mejor oportunidad de vida o que desean reunirse con sus familiares en otro país y no cubren los requisitos para una visa”, sostuvo.

Por el otro cuando los “tratantes” apelan a artimañas y engaños” para trasladar personas de un país a otro con el fin específico de explotar su trabajo o sus servicios.

“Aun cuando la trata de personas es un delito fundamentalmente distinto, al tráfico de personas puesto que implica el traslado de personas con fines de explotar su trabajo o sus servicios, existe una inmensa mayoría de víctimas de la trata que son trabajadores migrantes atrapados en la explotación laboral, sexual o con alguna otra modalidad de los fines de la trata de personas”, dijo Chávez.

México, como país de origen, tránsito y destino de migrantes en condición legal e irregular, ocupa según Chávez el segundo lugar en el mundo como proveedor de víctimas de trata a Estados Unidos, y como principal consumidor mundial de personas en condición de explotación.

Pero la trata conectada con la migración se produce también dentro de América Latina, dijo la experta.

Un ejemplo es el de víctimas colombianas de trata con fines principalmente de explotación sexual y trabajo forzado. El mayor número de casos se han reportado en China (23 %) y Argentina (18 %), seguidos de México (9 %), Corea del Sur (9 %), Ecuador (7 %) e Indonesia (7 %).

Otro caso es el de Argentina, donde “se ha potencializado la explotación sexual y explotación laboral” en este último caso en el ámbito de la industria textil, con personas mayoritariamente de Bolivia o Perú, ejemplificó Chávez.

---

Edición: Estrella Gutiérrez
----

Fuente: Servindi.org

sábado, 14 de julio de 2018

Por una cultura y una sociedad dispuestas a acoger a las personas migrantes y refugiadas.

“Yo no veo musulmanes, judíos o cristianos, africanos, asiáticos o europeos, yo veo, por encima de todo, seres humanos”.
(Franz Van der Lugt, 50 años en Hons, Siria).


Una Europa "fortaleza" prevalece sobre una Europa acogedora, al menos para los políticos. ¡Una vergüenza! Antes que, “africanos, asiáticos o europeos, musulmanes, cristianos, judíos o agnósticos”, debemos ver primero: seres humanos.

Los líderes europeos siguen politizando el trato a los refugiados, según sus intereses partidistas. Exigimos una nueva política europea, no basada en temores irracionales o intereses egoístas, sino en valores humanos auténticos.

El miedo a la migración ha llevado a los líderes de la UE a centrarse en un mayor control fronterizo y la externalización de las políticas de asilo y migración de la Unión. Los líderes de la UE no han podido avanzar sustancialmente en los acuerdos sobre la solidaridad intracomunitaria y el reparto de responsabilidades.

Las propuestas de los líderes de la UE se basen en temores irracionales más que en hechos. Mientras tanto, las necesidades de protección en todo el mundo nunca han sido más altas: 68,5 millones de personas se vieron obligadas a abandonar su hogar en 2017, lo que equivale a 44.400 personas vulnerables por día.

Una política migratoria justa y humana

El 85% de los refugiados están alojados en países en desarrollo. Por tanto, lo justo y racional sería que los líderes de la UE asumieran un liderazgo mundial para promover un sistema justo y humano de migración y asilo, para los que llegan a nuestras fronteras.

La creación de centros de procesamiento, fuera de las fronteras de la UE, sería claramente injusta y pisotearía la dignidad y derechos humanos de los refugiados. La UE quiere intensificar la cooperación con terceros países en la lucha contra la migración irregular, particularmente Libia, Marruecos y Argelia. El abandono de 13.000 inmigrantes en el desierto de Sahara, en Argelia, es una señal de advertencia para todos.

Invertir en la creación de oportunidades en los países de origen

Al mismo tiempo, la UE debería invertir, no tantos billones en control migratorio, sino en la creación de oportunidades en los países de origen de los refugiados.

Se necesita un audaz giro en la UE, en fidelidad a sus valores y principios fundacionales, y que han hecho que la Unión haya sido tan atractiva hasta ahora. La Europa "fortaleza" no es ninguna solución salvadora.

Las políticas migratorias humanitarias a largo plazo y una Europa acogedora son hoy más necesarias que nunca, sin olvidar que el fondo del problema, es siempre: sanar las raíces del mal y las causas que obligan a millones de personas africanas a buscar refugio fuera de su patria.

jueves, 22 de marzo de 2018

Prosiguen conversaciones hacia pacto mundial sobre migraciones.

Migrantes en la isla italiana de Lampedusa. Crédito: IPS

Las crisis humanitarias no desaparecen y el número de personas muertas va en aumento, lo que convierte la vida de refugiados y migrantes en una pesadilla total en el mundo.

Por Thalif Deen

Las crisis humanitarias no desaparecen y el número de personas muertas no hace más que aumentar, lo que ha convertido a la vida de refugiados y migrantes en una pesadilla total en todas partes del mundo.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) apuesta a resolver la crisis actual con el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.

El documento de 24 páginas trata sobre varios asuntos como derechos laborales, acceso a asistencia legal, fronteras abiertas, protección consular, transferencia de remesas más barata y reintegración de migrantes y refugiados a las sociedades.

Las actuales negociaciones, en el marco de las cuales hubo una ronda de conversaciones que terminó el 15 de este mes y habrá otra en julio, culminarán con una conferencia intergubernamental sobre migraciones, que se realizará en Marruecos en diciembre de este año, con el fin de que los 193 miembros del foro mundial adopten el pacto mundial.

El proceso de negociaciones requerirá más debates sobre varios asuntos importantes, como la distinción entre migración regular e irregular, entre migrantes y refugiados, la implementación del pacto y la construcción de capacidades, así como el seguimiento y la revisión, indicó el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric.

Matthew Reading-Smith, oficial de comunicaciones de la alianza de la sociedad civil Civicus, con sede en Johannesburgo, dijo a IPS que en el mundo hay 250 millones de migrantes y refugiados, y que más de 5.000 murieron el año pasado en sus peligrosas travesías.

El riesgoso contexto llevó a la ONU a tomar medidas, precisó, refiriéndose a que el pacto buscará proteger los derechos de las personas desplazadas y ayudará a atender las raíces económicas, ambientales y sociales que obligan a las personas a abandonar sus comunidades y países.

Civicus señaló en un blog que un área en la que los documentos no logran cumplir su objetivo es en la atención de las causas subyacentes que obligan a las personas a buscar nuevos horizontes.

El texto apunta a “mitigar los factores estructurales adversos que impiden que las personas construyan y mantengan estilos de vida sostenibles en sus países de origen”, indicó.

Sin embargo, carece de compromisos viables para controlar las numerosas fuerzas, creadas por los seres humanos y que subyacen a las migraciones masivas.

“Las razones son diferentes para cada migrante y cada diáspora, pero sabemos que los desastres naturales son la causa número uno de los desplazamientos internos e internacionales”.

“Con el aumento del nivel del mar, la desertificación y los eventos climáticos extremos, la acción climática debe formar parte de cualquier acuerdo significativo”, añadió.

Por su parte, Emele Duituturaga, director ejecutivo de la Asociación de Organizaciones no Gubernamentales de las Islas del Pacífico, señaló: “el desplazamiento a causa del clima está entre nosotros. Se evacúan y se relocalizan comunidades costeras en todo el mundo”.

“En los países rodeados de mar del océano Pacífico, la desaparición de nuestros hogares insulares es inminente”, advirtió.

Para poder proteger a los migrantes climáticos, un punto de partida del pacto mundial es reafirmar la importancia del Acuerdo de París sobre cambio climático, suscrito en diciembre de 2015 en la capital francesa.

Además de acelerar los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados como máximo, en vez del objetivo más conservador y ambiguo de mantenerlo por debajo de los dos grados, respecto de los niveles registrados en la era preindustrial.

De no alcanzarse alguno de esos objetivos, millones de personas quedarán desplazadas, subrayó Duituturaga.

En un foro internacional realizado en enero en París, el director general de la Organización Internacional de las Migraciones, William Lacy Swing, destacó que la realización del evento fue oportuna y señaló que estamos en una nueva era de las migraciones que es una megatendencia de nuestro tiempo.

Y mencionó dos hitos, primero, el reconocimiento formal de las migraciones como una fuerza para el desarrollo humano sostenible, con la inclusión formal de objetivos vinculados al fenómeno en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En segundo lugar, mencionó la histórica adopción de la Declaración de Nueva York sobre Refugiados y Migrantes y las consultas resultantes que formarán la base de las negociaciones formales que conducen a la adopción del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.

Sarnata Reynolds, asesora en materia de migraciones y desplazamiento de Oxfam, dijo a IPS que la organización, en general, aplaude la mayor parte del contenido del pacto.

“Reconoce de forma consistente que todos los migrantes tienen derechos humanos, incluso el derecho a ser tratado con dignidad y a respetar su derecho de acceso a la educación, la salud, el debido proceso y la justicia ante la ley”, apuntó.

El borrador se escribió desde la perspectiva de los Estados, más que de la experiencia de los sujetos de derecho.

El proceso encabezado por los Estados, requiere que los gobernantes se pongan de acuerdo en el contenido del pacto, pero la implementación no será posible ni creíble si las experiencias de los migrantes, sus familias y sus comunidades no se integran del todo.

A medida que avanzan las negociaciones, Oxfam urge a los estados a que se comprometan a mejorar la seguridad en la circulación de los migrantes ofreciendo oportunidades laborales, educación, reunificación familiar y visas que cubran las necesidades de las familias y la industria, así como asistencia vital cuando los migrantes están en situación de crisis.

En particular, la experiencia de las mujeres como migrantes y, a menudo, principales encargadas de las familias, debe integrarse a todos los programas y enfoques para garantizar su capacidad de ejercer agencia y promover la obtención de un empleo justo y seguro.

Otra prioridad que señala Oxfam es la del reconocimiento legal y la protección de migrantes obligados a cruzar fronteras por desastres y/o los efectos del cambio climático.

“El pacto mundial es una oportunidad significativa y crítica que no podemos dejar pasar”, subrayó Kate Gough, investigadora del Centro para el Desarrollo Global, con sede en Washington.

“Los Estados miembro tienen la oportunidad de abordar la gobernanza de las migraciones, de acuerdo con las realidades migratorias actuales y futuras”, destacó.

Además, recordó los beneficios de las migraciones como la contribución significativa y positiva a los países a los que llegan y los que dejan; pero para maximizar el impacto positivo se necesitan políticas que permitan esos aportes, y no que los ahoguen.

Gough se refirió al retorno tan debatido en la actualidad, lo que es entendible por el grado de arribos, pero dijo que podía resultar contraproductivo, pues los esfuerzos en ese sentido no van a disuadir a las personas de no emigrar.

Las realidades demográficas indican las migraciones continuarán, y serán fundamentales nuevos caminos legales para los migrantes para gestionar las presiones migratorias, observó.

“La conversación sobre los retornos es válida y relevante, pero no debería ser la única parte del debate. De hecho, nuevos canales migratorios legales, aparejados con mejores fuerzas de control podría ser una herramienta de gestión migratoria efectiva”, opinó.

---
Traducción: Verónica Firme
----

viernes, 8 de diciembre de 2017

Trump rompe con Pacto Mundial de ONU para proteger a migrantes y refugiados.


Estados Unidos anunció ayer su retiro de un Pacto Mundial de la ONU sobre protección de migrantes y refugiados por considerarlo “incompatible” con su política migratoria.
“Hoy, la misión estadounidense ante la ONU informó a su secretario general que Estados Unidos terminará con su participación en el Pacto Mundial sobre la Migración”, señaló la representación de Washington en un comunicado.

Los 193 miembros de la Asamblea General de la ONU aprobaron en setiembre de 2016 la Declaración de Nueva York con el propósito de mejorar la protección y gestión de los movimientos de migrantes y refugiados.
“El enfoque mundial de la Declaración de Nueva York es incompatible con la soberanía estadounidense”, dijo Nikki Halley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU.
La declaración de Nueva York le concedió un mandato al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados para proponer a la Asamblea General en 2018 un pacto mundial que tendría dos ejes: definiciones de respuestas ante el problema y un programa de acción.

“La declaración de Nueva York abarca muchas disposiciones que son incompatibles con las políticas estadounidenses de inmigración y refugiados y con los principios dictados por la administración Trump en materia de inmigración”, dice el comunicado de la misión estadounidense ante la ONU.
“En consecuencia el presidente Trump decidió detener la participación de Estados Unidos en la preparación del pacto que apunta a obtener un consenso en la ONU en 2018″, se añade.
Las autoridades de la ONU no respondieron de inmediato a los pedidos de comentarios ante la decisión estadounidense.

“Ningún país hizo más que Estados Unidos y nuestra generosidad perdurará”, dijo Haley.
“Pero nuestras decisiones sobre las políticas de inmigración deben ser tomados por los estadounidenses y solo por los estadounidenses. Nosotros decidiremos la mejor forma de controlar nuestras fronteras y quien será autorizado a entrar en nuestro país”, remarcó.
Durante la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos ya rompió varios compromisos asumidos durante la era de Barack Obama, entre ellos el Acuerdo de París sobre el clima.
Más recientemente, Trump retiró a Estados Unidos de la Unesco, organización a la que acusó de tener prejuicios contra Israel.

La retirada de Estados Unidos del proyecto de pacto sobre migración ocurre cuando nueve países europeos y africanos, la ONU, la Unión Europea y la Unión africana acaban de decidir emprender “en los próximos días o semanas acciones urgentes de evacuación” de migrantes que son víctimas de traficantes en Libia
Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

martes, 5 de septiembre de 2017

El viaje de Abraham como modelo de un cristianismo inter y multicultural.





El fenómeno actual de la migración, representa un desafío para los gobiernos, las ONG y también para la fe cristiana. El propósito del presente artículo es propiciar algunas reflexiones en torno a la necesidad de pensar un cristianismo inter y multicultural. La migración es una experiencia de cruces y entrecruces de culturas distintas que conviven en un determinado espacio. Para ello, asumiremos un motivo teológico específico, a saber, el viaje del patriarca Abraham el cual será definido como modelo de un cristianismo intercultural. La tesis central es que la coexistencia con otros grupos humanos, con los extranjeros, los migrantes, los distintos, no representa una amenaza. Al contrario, dicha convivencia está en la base misma de la Alianza que ofrece el Dios de Biblia, Dios de Abraham y Padre de Jesús.

1. Sal de tu tierra y convive con otras culturas

En Teología Fundamental, se reconoce cómo la fe de Abraham posee un carácter de aventura, sorpresa y peregrinación. Es la fe que se hace camino y que se realiza caminando. La fe no puede sino ser una actitud dinámicamente vital. Y el caso del Patriarca es bastante atrayente. Vive en Ur de Caldea (Cf. Gn 11,31), un país y una cultura politeísta, es decir, donde había un panteón de varios dioses. Pero en esa historia llena de dioses, Yahvé, el Dios único y verdadero, dirige su palabra a Abraham (Cf. Gn 12,1). La historia de la salvación y el comienzo de Israel como pueblo de Dios comienza con la audición de la Palabra de Dios. El Dios de la Biblia es el Creador de una relación dialógica con sus creaturas. Y esa palabra primera está sustentada en una promesa, en una Alianza y en una bendición (tierra, descendencia y amistad con Dios Cf. Gn 12,2-3).

El filósofo francés Paul Ricoeur (2006), refiriéndose a la memoria y a las promesas (pasado y futuro), dirá que la promesa hecha por Dios a Abraham fundan todas las promesas. Nosotros los cristianos, así como los judíos y los musulmanes (las tres religiones monoteístas), somos hijos y herederos de la fe de nuestro padre Abraham que se puso en camino siguiendo al Dios que caminaba con él. Con ello, la promesa es también interreligiosa. Todos y todas entramos en el corazón misericordioso de Dios.

Y Abraham es un extranjero. Así lo han hecho notar autores como M. Van Treek (2014), quien reconoce que en la historia del patriarca, tal y como la relata el Génesis 12 hasta el capítulo 25, reconocemos indicaciones teológicas, antropológicas, sociales y culturales de cómo ha de ser la coexistencia del ser humano con otros grupos culturales. Y esto porque en la Alianza que Dios pacta con Abraham cabemos todos. Todos estamos representados en Abraham y participamos de su amistad con Dios. Por lo tanto, podemos sostener sin miedo a equivocarnos que la acción de Dios en la historia es intercultural y multicultural. Su acción salvífica es sinfónica (muchos interpretan la misma melodía) y llena de color. Es una acción que se abre y se expande, nunca se cierra, porque la gracia de Dios es dinámica, envolvente, poética, ética y estética. Crea un espacio nuevo de convivencia dominado por la hospitalidad, por la acogida y por el amor. Lo anterior se entiende en la palabra del mismo Yahvé que dice a Abraham: “bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan” (Gn 12,3).

El caminar de Abraham se abre en las fronteras y en el contacto vivencial con otras culturas. Un episodio paradigmático está contenido en Génesis 18, en la conocida manifestación de Yahvé a Abraham en la encina de Mambré. Anteriormente (Espinosa Arce, “La hospitalidad en el ciclo de Abraham”, 2016) habíamos hecho notar que la hospitalidad representa un elemento propio y necesario en la dinámica de la Alianza que Dios pacta con Abraham y en él con las generaciones que vendrán, en el sentido de que la hospitalidad implica cuidado, respeto, fraternidad, inclusión y la acogida mutua entre distintos grupos humanos. De esta manera se evidencia cómo la Alianza lejos de ser una legitimación de un interés nacionalista busca ser una apertura novedosa hacia todos los pueblos especialmente hacia los extranjeros.

Si el Ciclo de Abraham se escribe en un contexto de coexistencia de Israel con pueblos extranjeros, la narración de la hospitalidad practicada por el pariente ancestral (Abraham) para con Dios vendría a legitimar la práctica de la misma de manera de comprenderla como un aspecto positivo que es bendecido por Dios. Ello, y en una época marcada por la migración y la convivencia con extranjeros, debe constituir una responsabilidad ética y creyente por cuanto podemos ver al mismo Dios que pasa por nuestra tienda de vida pidiendo ser acogido como otro legítimo. Los migrantes y los extranjeros no representan una amenaza a nuestros intereses nacionales, como algunos teóricos y líderes han hecho notar. Abraham es extranjero, camina como un migrante. La migración tiene una imagen clave en su travesía. Y la hospitalidad practicada con Dios ha de representar el modelo de una sana coexistencia en la diferencia. Con ello, debe seguir resonando lo que la Carta a los Hebreos nos dice: “No olviden la hospitalidad. Por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” (Heb 13,2).

2. Un cristianismo intercultural que cruza a la frontera

Hemos venido reflexionando cómo el camino de Abraham, que se mueve en la frontera de los pueblos y coexiste con las culturas representa un motivo teológico, social y político de cómo ha de ser nuestra propia relación con los extranjeros, los migrantes y con todos los distintos. Y ello viene a fundar la vivencia de un cristianismo intercultural que cruza la frontera.

Jesús de Nazaret también vive en el encuentro con los pueblos vecinos de Israel. En el Evangelio de Marcos lo vemos cruzando frecuentemente el lago de Galilea para anunciar el Evangelio en otras tierras y a otras culturas (Cf. Mc 1,9.14.38; 3,8; 4,35;5,1;10,1). Jesús vive metido en medio de los extranjeros. Es el hombre intercultural por excelencia. Es capaz de dar el paso hacia una nueva forma de relacionarse con otros desde la ampliación de la mirada y la escucha. El jesuita francés Michel de Certeau realiza una “apología de la diferencia”, un rescate de la experiencia multicultural. Y gracias a ella reconoce cómo Jesús es el descentrado, el que sale de su lugar. Jesús es, por tanto, “el itinerante, el desnudo y entregado, es decir, sin lugar, sin poder, siempre fuera, herido por el extranjero, convertido en el otro”. Jesús mismo es un extranjero y un migrante (Cf. Mt 25,35-40, fui extranjero y mi acogieron).

Sólo desde esta dinámica del reconocimiento del otro en su distinción podremos generar espacios de acogida de la migración y de la extranjeridad. No podemos atrincherarnos en nuestros centros, sino que hemos de salir a la frontera. La experiencia de Abraham y de su viaje, el continuo ir y venir de Jesús por las orillas del Tiberiades, la invitación a la Iglesia en salida de Francisco, son las claves auténticas para comprender nuestro cristianismo como inter y multicultural. En el proyecto del Reino de Dios, signo de la fraternidad y de la hospitalidad universal, cabemos todos. Porque el corazón de Dios se ensancha invitándonos a creer y a crear en la experiencia del encuentro como unión en la diferencia.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Si no pagas, te tiramos al agua: la tragedia de los migrantes en Europa.


Gabriel Tizón ante una de sus imágenes, captada en la isla de Lesbos, GreciaFoto tomada de la página de Facebook del fotógrafo

Nadie más conmovedor que el fotógrafo Gabriel Tizón, de 44 años, quien, en Paseo de la Reforma, frente a la iglesia de la Votiva, me explica la tragedia de los migrantes que han sido arrojados al mar Mediterráneo. Cada foto, ampliada y muy bien expuesta, es una tragedia en sí misma. Los rostros de quienes esperan subir a una balsa reflejan su esperanza y verlas resulta insoportable. Sólo se puede mirar a los niños, en brazos de su madre o de su padre, cuyos ojos expresan confianza, porque no saben lo que les espera.

“La mirada es mi idioma –me dice Gabriel Tizón– y es a lo que me dedico. Fotografío aquello que me hace sufrir, reflejo también mi indignación y mi dolor.

“Es muy normal que las mafias y los que tienen negocios con los gobiernos no sólo maltraten a los migrantes, sino que hasta la muerte de niños les valga poco o nada. La costa turca es muy complicada, la costa de Libia es terrible, la esclavitud que se vive en este momento es inimaginable. Ahora mismo, una persona no es un ser humano, sino un negocio. Si no paga, lo tiran al agua.


“Las balsas que recorren el Mediterráneo en este momento viven con mucha tensión. Miles de personas aguardan en las costas más cercanas, las de Turquía y Grecia, la isla de Lesbos, la de Kíos, el campo de Idomeni. Son balsas de mentira, de plástico. La mafia les dice a los migrantes que van a subir a la balsa 10 o 12 y de repente hay 70 esperando, muchos tienen miedo y los obligan con pistola. Cada persona de esta balsa paga una media de mil 200 euros por cuatro kilómetros de recorrido en una balsa que no costó más de 300 euros… Hay que considerar que un porcentaje muy alto de los migrantes nunca ha visto el mar, porque vienen del interior, de las montañas de Afganistán, de Iraq, de Irán, no saben lo que les espera, les dan chalecos salvavidas que no son salvavidas de verdad, no sirven, y en el momento en que caen al agua, se ahogan. La mafia tiene el negocio de todo, pone la balsa, vende el chaleco, todo…


El fotógrafo y la escritora y periodista Elena Poniatowska durante un recorrido por la exposición instalada en Paseo de la ReformaFoto Carlos Ramos Mamahua

“Este hombre se suicidó –me dice Gabriel Tizón. Llevaba cerca de un año en una situación de abandono, no es un caso aislado, es el de mucha gente que se desespera, no tiene a dónde volver. Alguno, a veces, decide volver a pesar de que corre peligro. Este hombre que está viendo usted ahora se quemó a sí mismo.

“Aquí, en esta foto, están de pie esperando. Esperan durante meses. La tomé desde el interior de un vagón tan abandonado como los sirios, esa es la paradoja. Familias que tienen lo mínimo pasan meses esperando en estas terribles condiciones y sólo sobreviven gracias a la ayuda comunitaria.

“En Grecia, hasta a los niños los reciben con gases lacrimógenos con tal de que se vayan. En Croacia tomé esta imagen en un momento en que pasaban miles de personas a diario; esta migración sorprendió a toda Europa, porque es la más grande después de la Segunda Guerra Mundial. Pasaban familias y familias, gente sin piernas, casi desnuda, enfermos caídos al borde de la carretera, porque ya no podían ni seguir. Ahí se quedan, porque si los demás se detienen, también los espera el fin.

Imagen proporcionada por el doctor Carlos Martínez Assad

Soy muy crítico de las Naciones Unidas, los delegados de países representados no hacen nada por los refugiados, parecen no importarles un comino; el enfado es general. No sólo tengo la percepción, sino las pruebas en la mano de que no están haciendo nada. Por eso retraté el resplandeciente cubo de vidrio del edificio de las Naciones Unidos al lado del cubo de agua en el que intenta lavarse un niño abandonado. Todas las grandes instancias humanitarias se han desentendido de los migrantes.

Gabriel Tizón cuenta que muchos voluntarios tienen que ir a sacar las cobijas que Naciones Unidas guarda y no distribuye. Ven que la gente está ahí muriendo de frío y no les entregan las frazadas. Los brigadistas llegan tarde a inundaciones y terremotos y colocan tiendas de campaña en los sitios más inhóspitos y más inadecuados.

Gabriel Tizón me señala una foto de los talones abiertos y cubiertos de sangre de un cuerpo tirado sobre la tierra. Es un hombre de Pakistán que caminó durante días. Lo tomé dormido.

Al doctor Carlos Martínez Assad –quien fue director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, de 1983 a 1989, y pertenece no sólo a la academia, sino a la literatura con sus ensayos y novelas, como La casa de las once puertas, Los héroes no le temen al ridículo, Así en la vida como en el cine o su Memoria de Líbano– le indignó la suerte de los migrantes en Europa y nos entrega datos que nos hielan la sangre, cuyo punto más reciente es la tragedia del 9 de agosto pasado, en Yemen, en la que unos migrantes en una balsa fueron arrojados al agua deliberadamente; como en 2016, cuando más de 5 mil hombres, mujeres y niños terminaron ahogados en el Mediterráneo.

Claro que nosotros también tenemos migrantes que mueren en su intento por alcanzar una vida mejor, pero su número es muchísimo menor. En la ruta de México a Estados Unidos, en el llamado corredor de la muerte entre Agua Prieta, Sonora, y Arizona, en lo que va de este 2017, fallecieron 231 personas. A lo largo de 3 mil kilómetros de frontera con el país del norte entraron 1.5 millones de hombres y mujeres entre documentados e indocumentados, de 1993 a 2006. Aunque ahora la migración está a la baja por Trump, nuestro continente –víctima de sus pésimos gobiernos– sigue creyendo que su sobrevivencia está en Estados Unidos.

Fuente: jornada.unax