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viernes, 21 de septiembre de 2018

El curioso caso de unos “refugiados” que piden a su gobierno que los regresen a su país.



Hoy estamos viviendo una tragedia con los desplazados que están hoy llegando a Colombia. Necesitamos la ayuda de la comunidad internacional.
En Venezuela hay de 4 a 5 millones de colombianos.
Si solamente se desplazan esos colombianos de nuevo a nuestro país, ya tenemos una tragedia como la que estamos viviendo”
Andrés Pastrana Arango, expresidente de Colombia


Carlos E. Lippo


Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), institución intergubernamental asociada a la ONU que se ocupa del fenómeno de las migraciones a nivel planetario, un migrante es cualquier persona que se desplaza o se ha desplazado a través de una frontera internacional o dentro de un país, fuera de su lugar habitual de residencia; siendo esa condición de migrante totalmente independientemente de: su situación jurídica; el carácter voluntario o involuntario del desplazamiento; las causas del desplazamiento; y la duración de su estancia.

Considero que de las varias categorías que engloba el término migrante revisten particular gravedad, debido al terrible drama humano asociado a ellas, la categoría de los refugiados y la de los desplazados internos.

La categoría de los refugiados, porque con arreglo al estatuto de refugiados de la ONU, ellos son personas que se han visto obligadas a abandonar el país del que son originarias o en el que han residido habitualmente debido a un temor fundamentado de persecución por razones de etnia, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opiniones políticas, y que no pueden o no quieren reclamar la protección de su país para poder volver.

Los desplazados internos, porque se trata de personas que se han visto forzadas a dejar su hogar, aunque manteniéndose dentro de las fronteras de su país por causas que normalmente son: la violencia generalizada, los conflictos armados y las violaciones masivas a los derechos humanos; dándose el caso de que algunas veces son amparadas por su gobierno, pero en otros es el mismo gobierno el causante de su desplazamiento.

Con arreglo a una reciente investigación (1) de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), nuestra vecina Colombia se encuentra detentando por segundo año consecutivo el más alto sitial mundial en lo que a desplazados internos se refiere, con 7,7 millones de habitantes desplazados dentro de su territorio, cifra cercana al 20 % de su población total. Algo que resulta totalmente contradictorio es que tan espeluznante cifra, sustancialmente mayor de la de Siria que padece desde 2011 una cruenta guerra promovida por el imperio y sus aliados de la OTAN, ha sido alcanzada durante el primer año completo de implementación de los acuerdos de paz con las FARC, a cuyo accionar había venido atribuyendo tendenciosamente el gobierno la existencia de la mayor parte de los desplazados. La creciente cantidad de asesinatos de líderes sociales y defensores de los derechos humanos así como los de ex miembros de las FARC registrada durante el mismo período (2), da pie para pensar que la cantidad de desplazados habrá de aumentar durante 2018 y que la causa fundamental de los desplazamientos no era precisamente el accionar de esta fuerza insurreccional.

Así mismo, en lo que respecta a migrantes totales, la cantidad alcanzada por Colombia, unos 12 millones de personas, cerca del 30 % de su población, según estimaciones divulgadas recientemente por el Presidente Maduro (3), le asegura un primer lugar en esa categoría en el ámbito de la región suramericana, siendo así mismo, y con mucho, el país suramericano que menos migrantes acoge dentro de sus fronteras.

De esa inmensa cantidad total de migrantes colombianos, unos 5,6 millones (46,66 %) viven en Venezuela según las mismas estimaciones divulgadas por el Presidente Maduro. A aquellos que puedan considerar exagerada esta cifra debería bastarles con el hecho de que Andrés Pastrana Arango, expresidente de Colombia durante el período 1998-2002 y uno de los más aviesos detractores de la Revolución Bolivariana, poseedor de un extenso prontuario de acciones injerencistas ejecutadas en nuestro propio territorio ha admitido con singular desparpajo en diferentes oportunidades, la más reciente de ellas en la entrevista de la cual se extrajo la cita que da inicio a este artículo (4), que en Venezuela viven entre 4 y 5 millones de sus compatriotas.

Siendo oportuno señalar que esa inmensa cantidad de ciudadanos colombianos que han recibido refugio en Venezuela, representando casi el 20 % de nuestra población actual, tienen acceso a empleo remunerado, atención de salud gratuita, educación gratuita para sus hijos y vivienda propia a ser pagada con arreglo a sus posibilidades económicas en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela. Pero no sólo colombianos viven entre nosotros, ya que en nuestro territorio hemos acogido nacionales de todos los países de la región y del mundo, que sumados alcanzan cerca del 30 % de nuestra población. Venezuela es pues, aún en medio de la severa crisis económica que estamos padeciendo, uno de los países de la región con mayor cantidad de inmigrantes.

Ha de servir esta extensa introducción para dejar plenamente establecido: que no todo aquel que emigra de su país es un refugiado; que la élite gobernante de Colombia que es, y con mucho, la que más denigra de nosotros en la región a causa de nuestros migrantes, carece totalmente de autoridad moral sobre el tema por ser la responsable de que ese país ocupe el primer lugar en el mundo en materia de desplazados internos y sea el de mayor cantidad de migrantes de la región suramericana; y que aun en medio de la crisis económica por la que estamos atravesando seguimos acogiendo una importante cantidad de inmigrantes procedentes de la región así como de todos los rincones del mundo.

Entrando de lleno en el tema central de estas notas es necesario comenzar diciendo que si bien no nos encontramos en medio de una crisis humanitaria, tal como el imperio y sus aliados han pretendido establecer apoyándose en su gigantesco aparato propagandístico, si estamos padeciendo una crisis económica señalada entre otros por el experto independiente de la ONU Albert de Zayas, en un informe presentado ante la Consejo de Derechos Humanos de la ONU el 10 de septiembre del presenta año (5); informe en el cual el citado experto además de señalar que dicha crisis no es en nada comparable con las verdaderas crisis humanitarias existentes actualmente en países como Yemen, Libia, Siria, Irak, Haití, Malí, la República Centroafricana, Sudán, Somalia o Myanmar, sostiene además que las sanciones económicas contra Venezuela, de la naturaleza y el alcance de las ordenadas desde Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, causa fundamental de la crisis a juicio nuestro, “contravienen el espíritu y la letra de la Carta de las Naciones Unidas” porque “afectan a poblaciones inocentes”.

Como es natural, por efecto de esa crisis se ha venido produciendo un flujo migratorio hacia los países de la región que, tal como ya señalásemos en un trabajo anterior (6) con apoyo en recientes informes de la OIM y ACNUR, dista mucho de tener las dimensiones que le han venido atribuyendo tendenciosamente los gobiernos de dichos países y está motivado por razones económicas, factor que muy poco o nada tiene que ver con la condición de “refugiados” que se ha intentado proyectar hacia el mundo.

Un reciente informe de ENCOVI (Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana, proyecto desarrollado por un equipo multidisciplinario de alto nivel perteneciente a tres de las universidades más importantes del país: USB, UCV y UCAB, todas ellas de tendencia fuertemente opositora a la Revolución Bolivariana) (7), al mostrar que el 72 % de la población migrante venezolana corresponde a los estratos sociales económicamente más favorecidos (clases alta, media alta y media), pone en evidencia que tal migración no debe representar una carga económica de mucha consideración para los países receptores, que por el contrario se tienen que haber visto favorecidos por un inusitado ingreso de divisas fuertes y una mano de obra que en su gran mayoría es altamente calificada. Este hecho aunado a que según el mismo informe sólo un 3 % de los migrantes dicen haber migrando por razones de orden político debería ser más que suficiente para demostrar que no se trata de refugiados, como los gobiernos de los países receptores han querido hacer ver con el doble propósito de agradar al imperio, al intentar convalidar la tesis de que Venezuela representa una amenaza para la seguridad regional debido a la avalancha de “refugiados” que estaría volcando sobre ellos y al mismo tiempo procurarse una buena porción de los recursos financieros ofrecidos por los Estados Unidos y la Unión Europea para ayudar a paliar la presunta “crisis humanitaria”.

Es oportuno y necesario señalar que esta emigración también ha sido estimulada mediante una campaña mediática de terror, por medio de la cual se ha hecho ver a Venezuela como un país en el que no se puede vivir por múltiples razones, entre las cuales se encuentran el aumento sostenido de los precios, la inseguridad o las pocas posibilidades de ascenso social, al mismo tiempo que se ha intentado hacer creer que cualquier destino fuera de nuestras fronteras, representa una mejor alternativa de vida. Esta campaña aunada a otra denunciada por el presidente Maduro y el vicepresidente de comunicación, cultura y turismo, Jorge Rodríguez, según la cual desde varios países de la región como Colombia, Chile y Perú, se hicieron ofertas engañosas de empleos de baja calificación pero bien remunerados, ha debido ser la causa de que buena parte de ese otro 28 % de personas pertenecientes a los sectores menos favorecidos de nuestra población, de los que habla el mismo informe, tomasen la decisión de emigrar.

Una parte de este grupo de conciudadanos son aquellos cuyo destino laboral se ha visto relacionado con la venta de comida en las calles y labores agrícolas temporales, o han tenido que solicitar ayuda de otros nacionales o hasta dedicarse a la mendicidad, factores por los cuales han sido objeto de explotación laboral y de mafias que se dedican a la trata de personas y en muchos casos han sido víctimas de ataques de xenofobia en países como Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, cuyos nacionales migrantes reciben y han recibido siempre un trato digno y considerado dentro de nuestras fronteras, motivo por el cual no han optado por abandonar masivamente el país sino que aún permanecen entre nosotros compartiendo las dificultades derivadas de la crisis económica.

Desde que el 28 de agosto pasado casi un centenar de conciudadanos fueron repatriados del Perú como parte de una operación totalmente financiada por el gobierno venezolano, como corresponde a un gobierno responsable y presto a resolver los problemas de sus ciudadanos dentro y fuera de las fronteras (8), se cuentan ya por miles (unos 2.780 al 11/09/2018) (9), los compatriotas que han regresado voluntariamente de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, en el marco del “Programa Vuelta a la Patria”, destinado a la atención de los migrantes venezolanos que, encontrándose en situación de vulnerabilidad en alguno de los países de la región, decidan regresar voluntariamente. Son precisamente ellos, parte de los protagonistas de ese curiosísimo caso de unos mal llamados refugiados que, contrariando todos los supuestos, piden ayuda a su gobierno para regresar a su país.

El total desmontaje de la despreciable patraña urdida sobre la existencia de una crisis humanitaria en Venezuela por vía de mecanismos diplomáticos como la presentación del ya señalado informe De Zayas en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, importante instancia de la cual Estados Unidos se ha retirado recientemente, aunado al palmario desmentido del infundio de que nuestros migrantes eran unos refugiados, logrado por vía de los hechos ante el nutrido grupo de compatriotas migrantes que ha regresado voluntariamente al país a pesar de la crisis y el más nutrido aún que trata de regresar, han tenido el nada desestimable efecto de hacer bajar sustancialmente la intensidad y el tono de las campañas mediáticas desplegadas sobre estos temas por el imperio y los gobiernos cipayos de la región, con el insano propósito de hacer aparecer a Venezuela como una amenaza para la seguridad regional y justificar de esa forma su intervención militar. Sin embargo, como era de esperarse no lograron el efecto de detener las acciones injerencistas representadas durante la semana que hoy termina por acciones como: una reunión oficiosa del Consejo de Seguridad de la ONU y una visita del secretario Almagro a Colombia.

Sobre la reunión oficiosa del Consejo celebrada el día 10, un auténtico aquelarre diurno protagonizado por Nikki Haley en su condición de presidenta temporal de esa instancia, además de comentar su nada diplomática e infundada acusación a Diosdado Cabello, presidente de nuestra Asamblea Nacional Constituyente de ser responsable de una red de narcotráfico que lleva cargamentos de droga desde Venezuela a Europa (10), sólo cabría reseñar la presentación de Miguel Ángel Martín (11), un desconocido jurista que preside el írrito TSJ en el exilio, a quien el imperio estaría promoviendo como presidente de un eventual gobierno venezolano en el exilio que sea capaz de solicitar la intervención.

En cuanto a la gira de Almagro, motivada por el interés de ponerle la mano a la mayor cantidad de los recursos financieros que fuesen aportados para paliar la inexistente crisis migratoria, sólo valdría la pena reseñar una visita suya a la ciudad fronteriza de Cúcuta, en donde con aires de “mariscal de campo” caído en desgracia se atrevió a decir, como si estuviese pasando revista a la fuerza militar multilateral, que la intervención de Venezuela era una de las opciones a considerar para defenestrar al Presidente Maduro (12).

Al concluir estas notas debo señalar con particular beneplácito que habiendo ya concluido las Maniobras Navales UNITAS LIX no se produjo, por razones que habremos de analizar en detalle en próximos artículos, la intervención militar asociada a ellas que fuese pronosticada en artículos anteriores; no obstante, hechos como los dos señalados en los párrafos anteriores desafortunadamente nos demuestran que la amenaza de invasión está muy lejos de haber sido conjurada.

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(1) https://www.telesurtv.net/news/colombia-ranking-desplazados-internos-refugiados-acnur-20180620-0061.html

(2) https://www.nodal.am/2018/07/colombia181-lideres-sociales-y-67-exmiembros-de-farc-asesinados-en-los-ultimos-dos-anos-segun-fiscalia/

(3) http://albaciudad.org/2018/09/maduro-venezuela-exigira-indemnizacion-a-colombia-por-56-millones-de-sus-ciudadanos-viviendo-en-el-pais/

(4) http://reporteconfidencial.info/noticia/3312650/ex-presidente-andres-pastrana-la-paz-de-colombia-pasa-por-la-democracia-en-venezuela/

(5) http://albaciudad.org/2018/09/informe-alfred-de-zayas-experto-onu-sobre-venezuela/

(6) https://www.alainet.org/es/articulo/195221

(7) https://www.ucab.edu.ve/wp-content/uploads/sites/2/2018/02/Presentaci%C3%B3n-Emigraci%C3%B3n-ENCOVI-2017-1.pdf

(8) https://www.voanoticias.com/a/venezolanos-que-huyeron-a-per%C3%BA-regresan-en-vuelo-pagado-por-gobierno-de-maduro/4563859.html

(9) https://www.telesurtv.net/news/Plan-Vuelta-a-la-Patria-desmonta-tesis-de-crisis-humanitaria-en-Venezuela-20180910-0036.html

(10) https://www.voanoticias.com/a/consejo-de-seguridad-de-la-onu-trata-situaci%C3%B3n-en-venezuela/4564690.html

(11) http://talcualdigital.com/index.php/2018/09/10/eeuu-opta-por-formula-arria-en-crisis-venezolana-para-evitar-veto-de-rusia/

(12) https://actualidad.rt.com/actualidad/288692-almagro-no-descartar-intervencion-militar-venezuela

Caracas, septiembre 16 de 2018

lunes, 18 de diciembre de 2017

Se desmorona la industria petrolera de Venezuela.


El complejo refinador de Paraguaná, en el noroeste de Venezuela, uno de los mayores del mundo pues puede procesar un millón de barriles por día, trabajaría solo a un tercio de su capacidad instalada. Crédito: Pdvsa


Por Humberto Márquez

IPS, 17 de diciembre, 2017.- La corrupción en la estatal industria petrolera de Venezuela, denunciada por el propio gobierno y con exministros y altos gerentes tras las rejas, es la más reciente evidencia de que, en el país con las mayores reservas de petróleo en el planeta, el sector del que depende su economía se está desmoronando.

La primera baja “está en la producción de crudo, una merma de un millón de barriles (de 159 litros) por día”, señaló a IPS el docente universitario Luis Oliveros, pues en diciembre de 2013 se produjeron 2.894.000 barriles diarios contra 1.837.000 en noviembre de 2017, según cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

En 2018 la producción podría disminuir otros 250.000 barriles por día, al ritmo actual, y Venezuela, cofundador de la OPEP en 1960, cuando era el mayor exportador mundial de crudo, se convierte en un actor casi irrelevante en el mercado global, apuntó Oliveros, especialista en economía.

Ello a pesar de que tiene el mayor depósito conocido de hidrocarburos líquidos, la sudoriental Faja Petrolífera del Orinoco, de 55.000 kilómetros cuadrados bajo los que habría 1,4 billones (millones de millones) de barriles de crudos, sobre todo extrapesados, de los cuales Venezuela considera reservas probadas 270.000 millones de barriles.


El petróleo es casi el único producto de exportación, la fuente de 95 por ciento de los ingresos de divisas, y a mediados de esta década representaba más de 20 por ciento del producto interno bruto 

El petróleo es casi el único producto de exportación, la fuente de 95 por ciento de los ingresos de divisas, y a mediados de esta década representaba más de 20 por ciento del producto interno bruto. La mayor parte del negocio está en manos de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que tiene algunas asociaciones con trasnacionales.

El presidente Nicolás Maduro lanzó una purga el 28 de noviembre dentro de PDVSA, en medio de la madeja de denuncias e investigaciones de corrupción, y pidió a los nuevos mandos, encabezados por un general que debuta en la industria, Manuel Quevedo, que trabajen para elevar la producción en un millón de barriles por día.

Un objetivo inmediato sería cubrir la cuota asignada por la OPEP para 2017-2018, que alcanza a 1.970.000 barriles por día, planteó el asesor presidencial Alí Rodríguez.

“Solo para sostener la actual producción de 1,85 millones de barriles por día -no hablemos de incrementarla- se requiere inyectar a la industria entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, y la evidencia es que ese dinero no está allí”, dijo Alberto Cisneros, presidente de la firma de asesoría petrolera Global Business Consultants.

Con su economía dislocada por una inflación de cuatro dígitos, control cambiario con varias paridades para una moneda que se deprecia a diario, escasez de alimentos, medicinas e insumos esenciales y una deuda externa de más de 100.000 millones de dólares, Venezuela no dispone de recursos suficientes para inyectarle a la industria, observó a IPS.

En ese entorno, la actividad petrolera “se resiente además por problemas de gerencia desde que PDVSA en 2003, tras una huelga contra el gobierno, despidió a 18.000 empleados, la mitad de su plantilla”, recordó a IPS el ex viceministro de Energía (1999-2002) Víctor Poleo.

Y la corrupción quedó espectacularmente visibilizada este diciembre, cuando la Fiscalía General envió a la cárcel, por delitos que van desde falsificación de cifras de producción hasta peculado y atentado a la soberanía del país, a 67 directivos y gerentes de PDVSA.

Están incluidos dos exministros de Petróleo del presidente Nicolás Maduro, en el poder desde 2013, Eulogio del Pino y Nelson Martínez, quienes además fueron presidentes de PDVSA y de su filial estadounidense, Citgo, a la que habrían perjudicado al renegociar deudas.

Más aún, la Fiscalía investiga penalmente a Rafael Ramírez, ministro de Petróleo y presidente de PDVSA entre 2002 y 2014, y hasta noviembre último embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, por su posible imbricación en operaciones de lavado de dinero a través de la entidad Banca Privada de Andorra.



Petromonagas, una sociedad de PDVSA con la compañía rusa Rosneft, extrae crudo de la Faja Petrolífera del Orinoco, en el sureste de Venezuela, considerada el mayor depósito de hidrocarburos líquidos del planeta. Crédito: Pdvsa.

Según el diario español El País, que reivindica acceso a informes que trabaja la jueza andorrana Canólic Mingorance, allegados a Ramírez cobraron al menos 2.000 millones de euros (2.360 millones de dólares) en comisiones ilegales entre 1999 y 2013.

Bajo la nube de acusaciones de corrupción, impericia y manejos dolosos aparece lacerada PDVSA, surgida de la nacionalización de la industria en 1975 y que durante años se ufanó de pertenecer al quinteto de las principales compañías petroleras del mundo.

La producción “declina por falta de inversión y mantenimiento, comenzando por la vetusta cuenca del noroccidental lago de Maracaibo, que no entrega más de 450.000 barriles por día”, señaló Cisneros. Desde 1914 se han perforado allí más de 13.000 pozos, y hasta comienzos de este siglo la cuenca del lago produjo más de un millón de barriles diarios.


Cifras oficiales

PDVSA se presentó, en sucesivos informes anuales, como la quinta empresa petrolera mundial, detrás de Aramco (Arabia Saudita), NIOC (Irán), CNPC (China) y Exxon (EEUU) con base en estas cifras que sostuvo oficialmente hasta el pasado noviembre:
Reservas probadas de crudo: 302.250 millones de barriles: Extra pesado: 261.253 millones, pesado 18.217, mediano 9.538, liviano 10.743, otros 2.499 millones de barriles.
Reservas probadas de gas 202.698 millones de pies cúbicos.
Producción de crudo y líquidos de gas natural (2016): 2.571.000 barriles diarios (b/d).
Producción de gas natural: 7.926 millones de pies cúbicos diarios
Oleoductos: 3.055 kilómetros.
Yacimientos: 4.310. 
Pozos activos: 18.566
Capacidad de refinación en Venezuela: 1.303.000 b/d.
Capacidad de refinación en el exterior (propietaria o socia de refinerías en Estados Unidos y Europa): 1.188.000 b/d.
Exportaciones (2016): 1.818.000 b/d de crudo y 371.000 b/d de productos
Ventas de líquidos al mercado interno: 510.000 b/d.
Fuerza laboral petrolera: 110.648 personas en Venezuela y 4.535 en el exterior.
Ingresos (2016): 48.000 millones de dólares. Costos y gastos: 46.000 millones. Patrimonio: 87.100 millones. Deuda financiera: 41.000 millones de dólares.


Los campos del oriente, relativamente nuevos, aportan el resto de la producción, pero la cifra de 1,3 millones de barriles diarios extraídos en la Faja del Orinoco, indicada por del Pino a mediados de año, ha quedado desautorizada por la investigación penal.

Las exportaciones, destaca el experto venezolano Francisco Monaldi, de la estadounidense Universidad Rice en Texas, ya están por debajo de 1,4 millones de barriles diarios (pasaban de 2,5 millones a comienzos de siglo) y a Estados Unidos, se despacharon en noviembre menos de 500.000 barriles diarios.

Estados Unidos fue durante un siglo el mayor destino de las ventas, que alcanzaron1,5 millones de barriles por día, y es actualmente la principal fuente de ingresos, pues las exportaciones a China, que pasan de 600.000 barriles por jornada, se usan para amortizar deudas.

En refinación “se está quizá aún peor” según Cisneros, pues las destilerías venezolanas, instaladas para procesar 1,3 millones de barriles diarios, “trabajaban hace unos años a 90 o 95 por ciento de su capacidad y ahora a un tercio, 30 o 35 por ciento. Ni siquiera abastecemos nuestras necesidades de gasolina”, que parte debe importarse, advirtió.

A la merma en la producción de gasolinas, lubricantes y otros derivados, se agregan los problemas de distribución a las 1.650 estaciones de servicio en este país de casi un millón de kilómetros cuadrados, 31 millones de habitantes y cuatro millones de vehículos.

Una base del problema está en el absurdo precio de la gasolina en el país, la más barata del mundo. Un litro cuesta un bolívar, que a un tipo de cambio oficial puede equivaler a 10 centavos de dólar, pero a la tasa del mercado negro equivale a un milésimo de centavo: con un billete verde se podrían comprar 100.000 litros.

El costo de oportunidad perdido al rematar de esa manera medio millón de barriles de combustibles cada día representa para PDVSA una pérdida de ente 12.000 y 15.000 millones de dólares anuales.

Adicionalmente, se genera un problema de “contrabando de extracción” hacia Colombia, Brasil y el Caribe, que el Estado contiene parcialmente con controles y racionamiento que originan escasez y enormes colas de vehículos ante expendios de gasolina en las fronteras.

PDVSA ha pagado con atrasos este año intereses por los bonos de su deuda y Sinopec, una firma estatal de China -aliado que ha aportado a Caracas créditos por más de 50.000 millones de dólares-, llegó a querellarse contra la empresa estatal venezolana, ante un tribunal estadounidense, por 21,5 millones de dólares en compromisos no honrados.

Finalmente, Estados Unidos impuso sanciones sobre Venezuela que dificultan la renegociación de las acreencias del país y de PDVSA.

“Las sanciones y el default (cese de pagos) técnico hacen más difícil que los socios inviertan en las empresas mixtas. La industria petrolera venezolana parece haber entrado en la espiral de la muerte”, dijo Monaldi.

Cisneros cree que una recuperación de la industria “es posible con otro esquema organizativo, como el argentino, con una empresa de papel, Enarsa, y una operadora, YPF (51 por ciento del Estado, 49 por ciento cotizada en bolsa)”.

Para llegar allí “hay dos posibilidades; una es que el actual régimen reaccione en materia económica y petrolera, y otro es que se produzca un cambio político y el país se vuelque a un aprovechamiento de sus recursos humanos, económicos y petroleros”, concluyó.

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Editado por Estrella Gutiérrez
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IMPORTANTE: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

sábado, 1 de julio de 2017

Atentado contra instituciones públicas en Venezuela: cinco claves.


Misión Verdad

1. ¿Cómo empezó?

Este martes pasadas las 6 pm se reportó en redes sociales una serie de detonaciones contra la sede principal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Rápidamente en Twitter aparecieron, a través de cuentas de periodistas de sucesos, vídeos de un helicóptero del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) como el responsable de estas detonaciones.

Inmediatamente después fue divulgado un video de Instagram en el que Óscar Pérez de la Brigada de Acción Especial (BAE) del Cicpc se declaraba en desobediencia civil y llamaba a un golpe de Estado contra el presidente Nicolás Maduro, "junto a un grupo de militares y policías" que no fueron especificados.

Los detalles del video exponen la puesta en escena del mensaje de Pérez, pues se aprecia la existencia de dos personas, incluyéndolo, junto a lo que parecen ser tres muñecos que permanecen estáticos durante la filmación.


2. Los hechos en crudo: el ataque a dos instituciones públicas con civiles adentro

Casi una hora después, el ministro de Comunicación Ernesto Villegas consultó al jefe de Estado, Nicolás Maduro, sobre el hecho público y notorio, tiempo después de que se registrara un video donde el helicóptero se veía aterrizando encima de un edificio privado presuntamente en La Trinidad, Caracas.

"Efectivamente en el día fue secuestrado un helicóptero, destinado a realizar tareas policiales en protección del pueblo, que lanzó granadas contra el Tribunal Supremo de Justicia y antes atacó la sede del Ministerio de Interior, Justicia y Paz", afirmó el Presidente desde el Palacio de Miraflores durante la entrega del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

El primer mandatario nacional explicó que "una de las granadas no explotó y que además se efectuó una serie de disparos contra este edificio donde en ese momento se desarrollaba una actividad social, pudiendo derivar en una tragedia". Un acto válido de catalogarlo como terrorismo si se analiza desde su naturaleza y efectos que buscaba producir: coacción psicológica (usando las redes como aliciente), atemorización de la población y pérdidas humanas debido al armamento utilizado contra civiles.

"Este es el tipo de escalada armada y goteo militar que vengo denunciando. Llamo al Ministerio Público a tomar cartas en el asunto y a la oposición a desmarcarse de estos actos de terrorismo", culminó Maduro su intervención respecto a este tema luego de comunicar la pronta captura de los responsables de estos hechos y la activación de un grupo especial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para garantizar la tranquilidad del país.

Minutos después la periodista de Telesur Madeleine García informó que contra el TSJ fueron lanzadas cuatro granadas. Según su reporte, dos fueron fragmentarias, una de las cuales no explotó, otra fue una aturdidora y una última se desconoce dónde efectivamente cayó.

3. El perfil de Óscar Pérez

Óscar Pérez es alto funcionario del Cicpc y es conocido por haber protagonizado la película Muerte Suspendida, destinada a propagandizar la acción de este cuerpo policial en los jóvenes de los barrios venezolanos, según declaró en una entrevista al diario Panorama del 25 de octubre de 2015 en el marco de la presentación de este largometraje en el que fue fotografiado junto a celebridades de la farándula venezolano.

De acuerdo a este testimonio al diario Panorama, Pérez es "miembro de la Brigada de Acciones Especiales de la institución y jefe de Operaciones Aéreas en la División Aérea".

Su cuenta de Instagram muestra, por otro lado, una profusa producción y galería de videos en distintas locaciones mostrando sus virtudes "en combate", manejo de helicópteros y armamento de guerra, mezclando su "carrera artística" con las labores habituales de un efectivo de las fuerzas especiales del Cicpc. Pérez es también apoderado de la Fundación GV Moral y Luces, donde ampliamente se proyecta su figura en actos de beneficencia.

El dato clave que vincula a Pérez con la trama política actual y lo identifica con sectores abiertamente antigubernamentales lo dio el presidente Maduro: Pérez fue piloto del ex ministro Miguel Ángel Rodríguez Torres, quien reconociera horas antes del hecho haber tenido contactos con la CIA mientras reclamaba "el rescate del Estado de Derecho en Venezuela", en sincronía con los principales dirigentes de la oposición venezolana.

Tras un allanamiento realizado por el Sebin a la vivienda de Óscar Pérez encontraron uniforme militares, según lo informado por la periodista Madelein García.


4. Versión preliminar de los hechos al cierre


Diez minutos antes de las 11 pm, el ministro Ernesto Villegas informó al país la versión preliminar de los acontecimientos adelantados por el presidente Maduro.

De acuerdo al informe oficial reportado por Villegas, el helicóptero conducido por Pérez fue secuestrado de la Base Aérea Generalísimo Francisco Miranda de La Carlota, ubicada en Caracas, y luego dirigido hacia la sede del Ministerio de Interior, Justicia y Paz.

"Dirigido hacia el Ministerio de Interior efectuó 15 disparos contra la terraza de esta sede, donde 80 personas participaban de un agasajo a los periodistas en su día, sin que hubiesen heridos por este ataque", remarcó Villegas.

Luego el helicóptero se trasladó al edificio del TSJ, lugar donde lanzó cuatro granadas en el contexto de un enfrentamiento contra los guardias que resguardaban esta sede cuando sesionaba la Sala Constitucional y trabajadores del organismo desarrollaban sus actividades, señaló el comunicado.

De las granadas lanzadas a los guardias destacó la fabricación de origen colombiano e israelí.


5. Apoyos inmediatos al terrorismo

Pese a esto y los registros audiovisuales de los hechos, los medios internacionales intentaron encapsular el hecho como una denuncia del presidente Maduro difícil de comprobar buscando evitar alguna condena sobre este episodio.

Sin embargo, los casos más extremos no fueron estos sino la calificación de este acto de terrorismo como un paso más en lucha contra el Gobierno que podría derivar en un golpe de Estado, según varios dirigentes, activistas y periodistas de la oposición venezolana.

Contra todo esto, Villegas, al final de su alocución, informó que el presidente Maduro se encuentra "adelante del equipo de gobierno trabajando en función de detener la escalada insurrección armada contra el país".

Junio 28 de 2017


http://www.alainet.org/es/articulo/186452

Fuente: alainet.org