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jueves, 13 de junio de 2019

El decrecimiento vs capitalismo verde: cómo afrontar la emergencia climática.

Una protesta de Greenpeace en contra de las políticas actuales contra el cambio climático en Berlín (Alemania). EFE/ Felipe Trueba

Si el planeta tiene recursos limitados, no se puede crecer hasta el infinito. Es una idea sencilla pero que reta al corazón del sistema capitalista en el que vivimos. Quizá por eso el Producto Interior Bruto (PIB) se mida en algunas páginas salmón como el único indicativo de progreso, mientras en la sección de sociedad de los mismos periódicos se alerta de que el planeta podría colapsar en 2030. Frente a esto, las recetas son múltiples.

Pensadores como el economista francés Serge Latouche o el politólogo español Carlos Taibo llevan décadas hablando de la necesidad de decrecimiento. «Es simplemente recordar una evidencia ecologista de los años setenta: quien piensa que se puede crecer de forma infinita en un planeta finito es un loco o un economista», asegura el eurodiputado de Equo, Florent Marcellesi.

Esta propuesta política ha vuelto a los medios españoles gracias al estudio Is Green Growth Possible? (¿Es posible el crecimiento verde?), publicado en la revista New Political Economy. Sus autores ponen en cuestión las políticas verdes y hablan ya del decrecimiento como pilar para un cambio de modelo. Pero esta teoría tiene mucha solera. Se debate desde los 70, con más o menos éxito, en los círculos especializados. Basa su raíz intelectual en la idea de que, con unos recursos limitados, no se puede crecer de manera ilimitada.


Esta propuesta política se resume en el deseo de vivir bien, con todo lo que esa expresión conlleva en términos de igualdad y seguridad para el planeta. Los defensores del decrecimiento apuntan al doble problema que adolecen hoy las sociedades: «Nos estamos quedando sin planeta y aumentan las desigualdades sociales. El crecimiento económico en vez de ser una solución, se ha convertido en un problema«, resume el eurodiputado. Como buen político, sabe que la primera batalla es la semántica: «El crecimiento es hoy un dogma, además totalmente inoperante frente a la doble crisis ecológica y social».

Luis González, portavoz de Ecologistas en Acción, coincide en atacar la utopía capitalista de que se puede crecer infinitamente. Para él el decrecimiento es ya inevitable y la elección solo está en que llegue aumentando las desigualdades o aprovechando las oportunidades de redistribución que brinda: «El decrecimiento justo tiene dos patas. Reducir el consumo material y energético de las poblaciones y avanzar en niveles de mayor justicia social. Esto que hace décadas se desarrolló como propuesta política ahora va a llegar sí o sí, porque ya estamos chocando contra los límites ambientales».

La propuesta del decrecimiento empezó a cobrar fuerza en los 80 y 90, cuando el neoliberalismo comenzó a campar a sus anchas, tal y como explica José Ramón Moreno, profesor en la Facultad de Economía y Empresa de Universidad de Zaragoza: «En estas décadas se empieza a percibir que los conceptos de desarrollo del capitalismo no están dando los resultados esperados en continentes como Latinoamérica o África. También se empiezan a escuchar los primeros discursos ecologistas en países como Francia, que hablan de la incompatibilidad de la vida y el modelo capitalista, que prometía leche y miel para todos». En cualquier caso, el profesor es tajante: «El capitalismo no es verde».

Otra forma de medir el desarrollo

La promesa capitalista funcionó con mayor vigor en la «edad de oro» de este sistema, cuando el desarrollo económico tras la Segunda Guerra Mundial permitió a las familias vivir mejor e instalarse en la clase media. Tras la crisis de 2008, los españoles han visto como los cuatro últimos años de aumento del PIB no se ha traducido en un empleo de mayor calidad o en poder comprar una vivienda más amplia para su familia.

Aún así, el «crecimiento económico» no ha perdido su buen nombre. Ante los intentos de convertir el ecologismo en «capitalismo verde», los expertos avisan: si no hay freno en el consumo voraz de los países desarrollados, no habrá sostenibilidad, lo que no significa que disminuya la calidad de vida, sino que se la dé más espacio en las estadísticas: «Cuando se habla de decrecimiento también hablamos de mejorar la vida, las relaciones sociales, la calidad del trabajo o la felicidad».

En los titulares aún sigue equiparándose «desarrollo económico» con el crecimiento materializado en el Producto Interior Bruto (PIB). El expresidente francés Nicolás Zarkozy, poco sospechoso de ser un izquierdista, apuntó en 2008 a la necesidad de «refundar» las bases éticas del capitalismo y constituyó un grupo de expertos, entre los que estaba el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, para identificar datos que permitieran medir mejor que el PIB la calidad de vida de los ciudadanos.

Las fuentes consultadas apuestan por cambiar el concepto y ampliar el foco, citando, por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que manejan 17 metas entre las que también destacan el «trabajo decente», la calidad de la educación o la acción por el clima.

La propuesta del decrecimiento es una idea de máximos, pero se expresa en pequeñas acciones que se han visto en ciudades como Madrid o Barcelona y que apuntan en la buena dirección, en opinión del ecologista González. La crisis no ha barrido el nuevo impulso de las cooperativas de trabajo, de vivienda o de compra colectivas de energía.
Green New Deal: ¿la receta definitiva?

La creciente preocupación social por el cambio climático, fruto de la urgencia medioambiental y el tesón de los activistas han hecho que este año el debate estalle en España. Lo que se traduce en movilizaciones como los Fridays for Future o las acciones del colectivo Extinction Rebellion en las calles madrileñas. «Quizá ellos no hablen del decrecimiento como leitmotiv, pero sí expresan que el decrecimiento es inevitable», explica el portavoz de Ecologistas en acción.

Con ayuda del marketing, el capitalismo tiende a asimilar cualquier movimiento social y servírselo al ciudadano como un elemento más de consumo. Por eso, a la vez que los ecologistas celebran la repercusión mediática de sus reivindicaciones alertan de las trampas. Una fruta traída de otro continente y envuelta en plástico nunca puede ser tildada de «ecológica», ni la producción de Zara será ética por mucho que anuncie que un 10% de sus prendas se hacen con tejidos sostenibles.

Sin embargo, la actualidad política sí ofrece discusiones interesantes. La celebérrima senadoraAlexandria Ocasio-Cortez y su Green New Deal han hecho correr ríos de tinta, algunos de ellos, cristalizados en el libro ‘Decrecimiento vs Green New Deal’, de la editorial Traficantes de Sueños. «El Green New Deal tiene una fortaleza. Reconoce que los temas ambientales han dejado de ser secundarios y adyacentes y plantea cómo nos organizamos a nivel económico», explica el portavoz de Ecologistas en Acción. Sin embargo, en algunos de sus planteamientos cae en la misma trampa, al aspirar a desarrollar las industrias verdes y eléctricas para seguir creciendo y sin plantear medidas radicales en el consumo.

El profesor Moreno también comparte la idea de que la propuesta de la senadora estadounidense supone «lavado de cara» al no afrontar algunos problemas fundamentales: «Si el problema fundamental es el capitalismo, ¿cuál es la solución?«.

El europarlamentario es más pragmático en la valoración de la propuesta: «Ante la emergencia climática y las desigualdades sociales, toda nuestra máquina económica tiene que orientarse hacia reorientar las actividades económicas y los empleos hacia la economía verde, baja en carbono, que respete los límites del planeta y que sea útil socialmente«, explica. No tener la pata social conlleva mayor conflictividad social.
En cualquier caso, la discusión sobre cómo abordar la emergencia climática salta al debate nacional, abre debates y enseña sus aristas.


miércoles, 22 de mayo de 2019

La ciencia y la consciencia.


por Jaime Richart, Antropólogo y jurista

La Ciencia, como la Divinidad, es cuestión de fe. El ser humano, en sociedad, y más allá de la percepción del yo, está compelido a la fe constantemente. A su fe en la Ciencia como en los científicos, en la Religión como en sus pastores, en la Información como en los periodistas, en la Justicia como en los juristas, en la Política como en los políticos, en la Economía como en los economistas, en la Medicina como en sus doctores. Y así sucesivamente. Y ello pese a que entre sí discrepen los científicos, los teólogos, los periodistas, los economistas, los políticos, los juristas y los médicos, y el objeto de la fe sea el resultado del acuerdo de unas minorías…

Allá por los años treinta empezó a difundirse la, al parecer, falsa idea atribuida a Albert Einstein de que en el estado de vigilia normal de la conciencia sólo una décima parte del cerebro está en actividad. Idea que, de haber sido cierto que fue expresada por Einstein, fue desautorizada por la ciencia neurológica posterior.

La ciencia… ¿pero qué ciencia? ¿la que cierra filas para relatar al mundo los descubrimientos y verdades que cuadran con lo que interesan a unos cuantos por razones varias? ¿o la Ciencia no vertebrada, la de humanos aislados, genios o no, conocidos o anónimos, que descubren lo que a menudo niega la Ciencia bajo control? 

En todo caso, cada vez que me llega una noticia científica en portada o en suelto, o simplemente veo de una revista científica, pienso: bien, ya veremos qué dice al respecto dentro de quince o veinte años. Pues estoy cansado de haber ido asistiendo a lo largo de mi vida observadora, al ridículo espectáculo del decir y desdecirse de la ciencia, la médica incluida, que no es muy diferente de lo que hacen los políticos españoles en campaña y fuera de ella. Ello, con independencia de que ciertos fundamentos y principios sean útiles permitiendo funcionar sistemas enteros, incluida la cosmología. Pero una cosa es que una verdad sea útil, y otra que sea certera y para siempre. Principios y fundamentos, por cierto, que a menudo desplazan a otros que quedan en evidencia. Lo que me hace recordar esta otra inconcusa frase precisamente del Einstein ya muy entrado en años: “dos y dos son cuatro hasta nueva orden”. O lo que le dijo una noche a un compañero de paseo: “¿dejará de existir la luna cuando dejemos de mirarla?”. Esto, aparte de lo sabido acerca de muchos descubrimientos y experimentos a lo largo de la historia de la alquimia y luego de la ciencia que son rechazados porque trastocarían los razonamientos establecidos.

El caso es que tres personajes de las laderas de la Ciencia: Gurdjieff, Abellio y Meyrinck nos ponen en guardia. Gurdjieff, al decir que hemos de soñar despiertos. Abellio, que hemos de procurar la percepción de mi percepción, la transfiguración, la llave que nos hará dueños de la naturaleza interior. Y Meyrinck, que velar lo es todo…

Tengo pocas convicciones. Se nota. Quizá solo ésta: no tenemos una sola inteligencia. Tenemos varias. Y si sostenemos que sólo tenemos una, ésa será un promedio de las demás. Howard Gardner distingue ocho tipos de inteligencia. Hay quien habla de doce. Pues bien, combinando todos los datos, podríamos establecer estas premisas: quizá tengamos activado todo el cerebro según teorías actuales, pero es innegable que, para cualquier observador medio los niveles de consciencia -al menos de consciencia permanente- varían mucho entre unos individuos y otros. Yo diría que varían más que los evanescentes grados de inteligencia y el cociente intelectual que, útiles para medir ciertas capacidades el empleador para elegir al empleado, al igual que otras verdades científicas y tecnológicas, tienen un valor mucho más relativo en otros órdenes que no pertenezcan a la neurología y a la psicología…

En todo caso, cuando hablamos de un genio o de un superinteligente, de alguien con un cociente intelectual elevado nos referimos a un individuo con una o más de esas inteligencias que afirmo, hipertrofiada. De modo que, aparte otros factores, si el nivel de consciencia más o menos habitual, normal, está en el 1, en muchos individuos es letárgico y está por debajo del 1, y en otros casos está por encima del 1, sin que sea preciso tener a estos últimos por más inteligentes pero sí más lúcidos, estos están cuanto menos en el nivel 2.

Pues bien, en este nivel de la consciencia nos encontramos quienes escribimos en estos soportes digitales de absoluta libertad de expresión: tal es la intensidad y orden de nuestro raciocinio, tal es nuestra voluntad de objetividad y los esfuerzos por lograrla, tales son las combinaciones sintácticas y logísticas similares a los cálculos del jugador de ajedrez medio, antes de dar jaque mate a los aletargados, a los dormidos y a los pardillos… ¿Y sabéis por qué?, porque estamos despiertos y en nuestros análisis tomamos la distancia precisa para no dejarnos afectar por el ruido, por el griterío, por la tontuna de políticos y periodistas, ni tampoco por el empaque de la Justicia. Ni tampoco embaucados por la rotundidad que se imprime a las noticias salidas de la Ciencia. Desde luego, si la cristiandad vivió 1.600 años equivocada manteniendo el geocentrismo, qué fuerza moral nos obliga a creer que no vivimos equivocados negando la tierra plana o la tierra hueca, por ejemplo. A fin de cuentas, el verdadero progreso de la humanidad no viene por la precisión de los aparatos medidores, si no por las intuiciones, el ingenio y las habilidades del individuo aislado. En definitiva, por vías del espíritu… Y quien diga lo contrario es porque, como digo al principio, cree en la ciencia. Allá él. Nada gana ni nada pierden, tanto quienes afirman como quienes niegan. Al final, cuestión de fe… Detrás de toda la complejidad de que se rodea a la fabricación de la bomba atómica hay que saber que la liberación de la energía atómica se consigue disolviendo sal de uranio en agua pesada. Y el agua pesada se obtiene destilando el agua ordinaria durante 25 o 100 años. Un individuo eventualmente combinado con otro, la obtendría fácilmente.

Debieran saberlo los políticos antes de hablar y de rendirse en la intimidad a esta verdad, para evitar decir y hacer ese sinfín de necedades a que, en España, nos tienen acostumbrados. Y debiera saberlo también la Ciencia, la Ciencia en equipo, esa Ciencia que no pocas veces carece de conciencia…

jueves, 3 de enero de 2019

Mentes sumisas, mentalidad sumisa.


José María García Mauriño

Por mentalidad entendemos esa capacidad que tiene todo ser humano para pensar sobre unos determinados contenidos. Puede ser también el conjunto de creencias y costumbres que conforman el modo de pensar, enjuiciar la realidad y actuar de un individuo o de una colectividad. O bien, es una “cultura y modo de pensar que caracteriza a una persona, a un pueblo, a una generación”. La mentalidad sumisa, o mentes sumisas, siempre hacen referencia a modos de pensar de personas individuales o colectivos o pueblos. Mentalidad es el abstracto del concreto “mentes”.
Aquí vamos a tratar del poder que el sistema capitalista ejerce sobre las mentes de las personas, individual o colectivamente.

Una pregunta inicial, ¿pensamos por nosotros mismos o pensamos con los valores propios del sistema? Porque el poder del sistema ya no es tanto un “poder opresor”, que no soportamos, cuanto un “poder seductor”, que nos complace y estamos a gusto conviviendo con él, hasta hacernos ver la vida como realmente no es. Es la cultura capitalista la que se nos impone. Se trata de la mentalidad sumisa a un ideario ya sea político, jurídico o religioso. Sumisión a un ideario que responde a intereses ocultos y quizá inconfesables. Pero, sobre todo, sumisión sin condiciones porque sabemos por experiencia que la sumisión nos da seguridad. Y bien sabemos que la satisfacción de nuestros intereses y la seguridad en nuestra posición, esas dos cosas, tienen más fuerza para determinar nuestra conducta, que los ideales éticos por más elementales o más sublimes que sean.

Partimos de esta constatación; vivimos inmersos en una sociedad regida por los valores del sistema capitalista, El capitalismo tiene dos objetivos claros: la acumulación de beneficios, de riquezas, y la dominación del mundo, Es un poder que domina y que crea sumisión, en personas, instituciones y pueblos. La mayoría de las personas viven sometidas a los dictámenes del sistema, en su pensamiento y en su proceder, pero sobre todo en su pensar. Hay muchos grados de sumisión, y en lo más alto se sitúa la alienación.

A) Sometidos al poder del Sistema
El poder puede definirse de modo muy general como la posibilidad de imponer la propia voluntad sobre la conducta de otros (Max Weber). Se trata, pues, de un dominio que impone sumisión. El sistema no soporta a personas libres, las persigue y si puede las elimina. Quiere personas, hombres y mujeres, sometidas a sus normas y valores. El sistema no tolera los Derechos Humanos. Porque los DH son un canto a la libertad, empezando por el art, 1 “Todos los SH nacen libres e iguales…”

Los instrumentos del poder son tres:
1) La capacidad de intimidar, que usa la violencia y la coacción, y además amenaza con el castigo.
2) La capacidad de recompensar, que compra la adhesión con la promesa de estima, riquezas y honores; para eso se sirve de la ambición de los otros y su deseo de seguridad.
3) La capacidad de persuadir, que inculca una ideología que exalta el poder y presenta la obediencia y la sumisión como un bien deseable; se aureola de autoridad en el saber y en obrar, y explota la ignorancia o la falta de criterio y espíritu crítico.

Los efectos propios del poder tienen este común denominador de crear la sumisión:
a) la sumisión por temor hace cobardes;
b) la sumisión por ambición hace despreciables;
c) la sumisión por ignorancia o falta de espíritu crítico, hace infantiles, gregarios.
Los tres instrumentos se combinan de maneras muy diversas. El gran triunfo del poder está en hacerse venerar e incluso amar por aquellos que oprime. Se trata de la “servidumbre voluntaria””: ser sumisos, más o menos esclavos del sistema, a quien servimos a gusto porque nos da seguridad.

B) La alienación:
En la cota máxima de la sumisión está la Alienación, Se trata de lo siguiente: Yo no soy yo, estoy alienado, enajenado, soy un ser ajeno a mí mismo, yo no me conozco a mí mismo, yo no pienso por mi mismo, soy un producto del sistema, el sistema lo abarca todo, lo penetra todo, pensamientos, sentimientos, modas, costumbres, lo económico, lo laboral, lo jurídico, lo social, etc. es el orden establecido, por eso, en mi pensar, en mi sentir, en mi proceder, yo no soy yo, es el sistema el que actúa por mí. Es posible que no seamos conscientes del todo, de ese tremendo poder de persuasión que tiene el sistema. Nos parece lo “más natural”, es el aire que respiramos. Es una lucha constante, larga y dura. Si queremos vivir dignamente hay que vivir al margen del sistema. al menos en lo referente al modo de pensar. Es difícil, pero es posible. Hay que estar muy atentos para que no se nos “cuele” alguna norma o valor o costumbre propio del sistema. El sistema es perverso y no existe un “capitalismo de rostro humano”, que es una invención del pensamiento conservador para amortiguar los trazos duros e implacables del sistema. .

También la religión produce mentes sumisas, Porque la religión es jerarquía y obediencia y produce desigualdad y sumisión.

Para no ser sumisos, para ser medianamente libres, hay que liberarse del sistema. Es preciso mantener siempre vivo el espíritu de rebeldía frente al sistema, para poder pensar distinto que el sistema, y llegar a actuar independiente del “orden establecido”.

Y espíritu crítico frente a la religión para liberarse del dogmatismo católico.

¿Algún comentario?

miércoles, 26 de diciembre de 2018

¿Son conceptos antinómicos Escuela y Sociedad?



Germán Gorráiz López, analista

Análisis de los elementos racionales que intervienen en el proceso educacional y su evidente falta de interconexión, plasmada en las endémicas tasas de fracaso escolar.
El insuficiente apoyo institucional y ausencia de la necesaria flexibilidad laboral en las empresas para lograr la conciliación de la vida laboral y familiar ha favorecido la proliferación de guarderías infantiles públicas y privadas en las que el niño deberá pasar años decisivos para la formación de su personalidad y afectividad, lo que coadyuvará al desarraigo afectivo de los niños y tendrá implicaciones negativas en su posterior desarrollo psicológico agravado por la falta de tiempo de los progenitores para supervisar su proceso madurativo.

A ello se añadiría la inadecuada adquisición de hábitos básicos para la maduración personal del niño o incluso ausencia total de ellos en los casos más extremos: Citaremos la necesidad de unos horarios reglados; adecuada alimentación; motivación a la lectura; valoración del esfuerzo personal como vehículo de satisfacción y superación individual así como el fomento del ahorro ante el futuro mediato.

Todo ello conlleva la aparición de niños superconsentidos e hiperprotegidos con fácil tendencia a la frustración ante el menor revés o dificultad, aunado con los problemas de concentración e interiorización de los contenidos escolares como consecuencia del uso abusivo de todo tipo de medios audiovisuales en su entorno familiar. En consecuencia, los menores viven en mundos virtuales y sólo se motivan por estímulos audiovisuales, quedando así reducidos los soportes tradicionales de transmisión del saber (comprensión lectora, producción escrita y razonamiento lógico-matemático) a la mera condición de rutina tediosa y monopolio exclusivo de la escuela anquilosada que deberá actualizar sus recursos didácticos para convertirse en un aula virtual.

¿Son conceptos antinómicos Escuela y Sociedad?

Asimismo, hay que adjuntar el adelanto e intensificación de los rasgos típicos de la adolescencia ( pasotismo y rebeldía) fruto de la imagen transmitida por la publicidad y los medios de comunicación que intentan acelerar la llegada de nuevos consumidores y la silenciosa revolución conocida como “Golpe de mano incruento” por parte de los adolescentes, convirtiéndose en muchos de los casos en vulgares déspotas y basando su actuación en la ley del mínimo esfuerzo y máximo provecho refrendado con la obtención de todo tipo de caprichos materiales.

Así, es evidente la asintonía entre los idearios de la escuela y el resto de la sociedad, apareciendo la escuela como apéndice molesto de la sociedad al intentar transmitir valores en desuso, como la necesidad del diálogo y comunicación interpersonal para resolver conflictos y la valoración del esfuerzo personal para lograr metas concretas, utopías que se hacen añicos al contacto con la cruda realidad de la vida diaria. A ello sumaremos la agudización del fenómeno de la inmigración, que conlleva la necesidad de ingentes medios materiales y humanos y el consiguiente aumento de las partidas presupuestarias que no siempre se materializan lo que ha provocado que la enseñanza pública se ha convertido en la mayoría de los casos en guetos de inmigrantes y los centros concertados y privados han quedado como refugio de la excelencia educativa y las clases económicamente solventes, lo cual acelerará la previsible fractura social en un futuro próximo.

Todo ello tendría su reflejo en las raquíticas tasas de población escolar (19%) que alcanzan el nivel de Secundaria Pos-obligatoria (Bachillerato y FP de Grado medio) como consecuencia de la aplicación de sucesivas reformas educativas (LOGSE, LOCE, LOE ) que basándose en la falacia de la promoción automática o semiautomática, falta de valoración del esfuerzo personal y pérdida vergonzante de la autoridad del profesor han conseguido tasas de fracaso escolar muy superiores a la media europea (10%), jóvenes que no conseguirán la titulación mínima exigida para la incorporación al mundo laboral y que les llevará a convertirse en mano de obra no cualificada y fácilmente explotable al estar lastrada España por una tasa de paro juvenil cercana al 40%, quedando Euskadi y Navarra (tasas de abandono del 7% y 11% respectivamente) como islas en un océano de naufragios.

Revitalización de la FP

La Formación Profesional siempre ha sido la gran Cenicienta de nuestro obsoleto sistema educativo con una tasa de alumnos inscritos del 34%, muy lejos de la media europea del 48%, por lo que resulta imperioso un Redescubrimiento de la Formación Profesional por parte de la Sociedad y Autoridades Educativas y para lograrlo, deberá contar con las necesarias inversiones en equipamiento y material humano y estar interconexionada con empresas punteras en I+D, para así conseguir profesionales que puedan afrontar los retos de la vertiginosa revolución tecnológica de la sociedad virtual y global en que vivimos.

Asimismo, es vital evitar la proliferación irracional de Universidades públicas y privadas con escasa o nula vinculación con grupos empresariales innovadores que estarían ya sufriendo un descenso acusado de la tasa de población universitaria y que quedarán en la mayoría de los casos reducidas a meras expendedoras de títulos que conducirán al futuro licenciado a contratos seiscieneuristas e interinidad vitalicia, excepción hecha del funcionariado público y las élites universitarias. Por todo ello, es evidente la necesidad urgente de un Pacto educativo a tres bandas: (Asociaciones de Padres, Profesorado y Autoridades Educativas) para consensuar los valores que se deben transmitir y los mínimos educativos que se deben lograr así como establecer el calendario de aplicación de dicho pacto y la cuantificación económica del incremento de la inversión educativa, intentando que en breve plazo de tiempo se logre salir del furgón de cola educativo de Europa.

domingo, 30 de septiembre de 2018

El eclipse de la ética en la actualidad.



Es necesario enraizar en aquellos valores específicamente humanos para que todos puedan asumir una nueva ética donde primen el cuidado, la solidaridad, la responsabilidad universal y la justicia.

Entre el 10 y el 13 de julio de 2018 se celebró en Belo Horizonte un congreso internacional organizado por la Sociedad de Teología y Ciencias de la Religión (SOTER) en torno a los temas religión, ética y política. Las exposiciones fueron de gran actualidad y de nivel superior. Voy a referirme solamente a la discusión sobre El eclipse de la ética que me tocó introducir.

A mi modo de ver, dos factores han alcanzado el corazón de la ética: el proceso de globalización y la mercantilización de la sociedad.

La globalización ha mostrado los diferentes tipos de ética, según las diferencias culturales. Se ha relativizado la ética occidental, una entre tantas. Las grandes culturas de Oriente y las de los pueblos originarios han revelado que podemos ser éticos de forma muy diferente.

Por ejemplo, la cultura maya centra todo en el corazón, ya que todas las cosas nacieron del amor de los dos grandes corazones del Cielo y de la Tierra. El ideal ético es crear en todas las personas corazones sensibles, justos, transparentes y verdaderos. O la ética del “bien vivir y convivir” de los andinos, asentada en el equilibrio de todas las cosas, entre los humanos, con la naturaleza y con el universo.

Tal pluralidad de caminos éticos ha tenido como consecuencia una relativización generalizada. Sabemos que la ley y el orden, valores de la práctica ética fundamental, son los prerrequisitos para cualquier civilización en cualquier parte del mundo. Lo que observamos es que la humanidad está cediendo ante la barbarie rumbo a una verdadera era mundial de las tinieblas, tal es el descalabro ético que estamos viendo.


La economía especulativa dicta los rumbos de la política y de la sociedad actual como un todo

Poco antes de morir en 2017, advertía el pensador Sigmund Bauman: “O la humanidad se da las manos para salvarnos juntos o, si no, engrosaremos el cortejo de los que caminan rumbo al abismo”. ¿Cuál es la ética que nos podrá orientar como humanidad viviendo en la misma casa común? El segundo gran impedimento a la ética es la mercantilización de la sociedad, lo que Karl Polanyi llamaba ya en 1944 “la gran transformación”. Es el fenómeno del paso de una economía de mercado a una sociedad puramente de mercado. Todo se transforma en mercancía, cosa ya prevista por Karl Marx en su texto La miseria de la filosofía de 1848, cuando se refería al tiempo en el que las cosas más sagradas como la verdad y la conciencia serían llevadas al mercado; sería el “tiempo de la gran corrupción y de la venalidad universal”. Pues estamos viviendo ese tiempo. La economía, especialmente la especulativa, dicta los rumbos de la política y de la sociedad como un todo. La competición es su marca registrada y la solidaridad prácticamente ha desaparecido.

¿Cuál es el ideal ético de este tipo de sociedad? La capacidad de acumulación ilimitada y de consumo sin límites, que genera una gran división entre un pequeñísimo grupo que controla gran parte de la economía mundial y las mayorías excluidas y hundidas en el hambre y la miseria. Aquí se revelan rasgos de barbarie y de crueldad como pocas veces en la historia.

Tenemos que volver a fundar una ética que se enraíce en aquello que es específico nuestro como humanos y que, por eso, sea universal y pueda ser asumida por todos.

Estimo que en primerísimo lugar está la ética del cuidado, que según la fábula 220 del esclavo Higinio, bien interpretada por Martin Heidegger en Ser y tiempo,constituye el sustrato ontológico del ser humano, aquel conjunto de factores sin los cuales jamás surgirían el ser humano y otros seres vivos. Por pertenecer el cuidado a la esencia de lo humano, todos pueden vivirlo y darle formas concretas, conforme a sus culturas. El cuidado presupone una relación amigable y amorosa con la realidad, de mano extendida para la solidaridad y no de puño cerrado para la dominación. En el centro del cuidado está la vida. La civilización deberá ser biocentrada.

Otro dato de nuestra esencia humana es la solidaridad y la ética que de ella se deriva. Sabemos hoy por la bioantropología que fue la solidaridad de nuestros ancestros antropoides la que permitió dar el salto de la animalidad a la humanidad. Buscaban los alimentos y los consumían solidariamente. Todos vivimos porque existió y existe un mínimo de solidaridad, comenzando por la familia. Lo que fue fundacional ayer, lo sigue siendo todavía hoy.


Las culturas de Oriente y los pueblos originarios han revelado que podemos ser éticos de forma muy diferente

Otro camino ético ligado a nuestra estricta humanidad es la ética de la responsabilidad universal: o asumimos juntos responsablemente el destino de nuestra casa común o vamos a recorrer un camino sin retorno. Somos responsables de la sostenibilidad de Gaia y de sus ecosistemas para que podamos seguir viviendo junto con toda la comunidad de vida.

El filósofo Hans Jonas que fue el primero en elaborar El principio deresponsabilidad, le agregó la importancia del miedo colectivo. Cuando este surge y los humanos empiezan a darse cuenta de que pueden conocer un fin trágico e incluso llegar a desaparecer como especie, irrumpe un miedo ancestral que los lleva a una ética de supervivencia. El presupuesto inconsciente es que el valor de la vida está por encima de cualquier otro valor cultural, religioso o económico.

Por último, es importante rescatar la ética de la justicia para todos. La justicia es el derecho mínimo que tributamos al otro de que pueda continuar existiendo y recibiendo lo que le toca como persona. Las instituciones especialmente deben ser justas y equitativas para evitar los privilegios y las exclusiones sociales que tantas víctimas producen, particularmente en nuestro país, uno de los más desiguales, es decir, más injustos del mundo. De ahí se explica el odio y las discriminaciones que desgarran a la sociedad, venidos no del pueblo sino de las élites adineradas, que siempre viven del privilegio y no aceptan que los pobres puedan subir un peldaño en la escala social. Actualmente, vivimos bajo un régimen de excepción en el que tanto la Constitución como las leyes son pisoteadas mediante el Lawfare (la interpretación distorsionada de la ley que el juez practica para perjudicar al acusado).

La justicia no vale solo entre los humanos sino también con la naturaleza y con la Tierra, que son portadoras de derechos y por eso deben ser incluidas en nuestro concepto de democracia socioecológica.

Estos son algunos parámetros mínimos para una ética válida para cada pueblo y para la humanidad, reunida en la casa común. Debemos incorporar una ética de la sobriedad compartida para lograr lo que decía Xi Jinping, jefe supremo de China: “Una sociedad moderadamente abastecida”. Esto significa un ideal mínimo y alcanzable. En caso contrario, podremos conocer un armagedón social y ecológico.

Leonardo Boff es teólogo. Es autor de Cómo cuidar de la casa común (Vozes).

Traducción de María José Gavito Milano.

Fuente: elpais.com

sábado, 9 de diciembre de 2017

La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación.

Imagen: La haine
La gente está imbuida hasta tal extremo en el sistema establecido, que es incapaz de concebir alternativas a los criterios impuestos por el poder.
Por Fernando Navarro
La Haine, 9 de diciembre, 2017.- Para conseguirlo, el poder se vale del entretenimiento vacío, con el objetivo de abotagar nuestra sensibilidad social, y acostumbrarnos a ver la vulgaridad y la estupidez como las cosas más normales del mundo, incapacitándonos para poder alcanzar una conciencia crítica de la realidad.
En el entretenimiento vacío, el comportamiento zafio e irrespetuoso se considera valor positivo, como vemos constantemente en la televisión, en los programas basura llamados “del corazón”, y en las tertulias espectáculo en las que el griterío y la falta de respeto es la norma, siendo el fútbol espectáculo la forma más completa y eficaz que tiene el sistema establecido para aborregar a la sociedad.
En esta subcultura del entretenimiento vacío, lo que se promueve es un sistema basado en los valores del individualismo posesivo, en el que la solidaridad y el apoyo mutuo se consideran como algo ingenuo. En el entretenimiento vacío todo está pensado para que el individuo soporte estoicamente el sistema establecido sin rechistar. La historia no existe, el futuro no existe; sólo el presente y la satisfacción inmediata que procura el entretenimiento vacío. Por eso no es extraño que proliferen los libros de autoayuda, auténtica bazofia psicológica, o misticismo a lo Coelho, o infinitas variantes del clásico “cómo hacerse millonario sin esfuerzo”.
En última instancia, de lo que se trata en el entretenimiento vacío es de convencernos de que nada puede hacerse: de que el mundo es tal como es y es imposible cambiarlo, y que el capitalismo y el poder opresor del Estado son tan naturales y necesarios como la propia fuerza de gravedad. Por eso es corriente escuchar: “es algo muy triste, es cierto, pero siempre ha habido pobres oprimidos y ricos opresores y siempre los habrá. No hay nada que pueda hacerse”.
Por eso es corriente escuchar: “es algo muy triste, es cierto, pero siempre ha habido pobres oprimidos y ricos opresores y siempre los habrá. No hay nada que pueda hacerse”.
 
El entretenimiento vacío ha conseguido la proeza extraordinaria de hacer que los valores del capitalismo sean también los valores de los que se ven esclavizados por él. Esto no es algo reciente, La Boétie, en aquel lejano siglo XVI, lo vió claramente, expresando su estupor en su pequeño tratado Sobre la servidumbre voluntaria, en el que constata que la mayor parte de los tiranos perdura únicamente debido a la aquiescencia de los propios tiranizados.

Imagen: La haine

El sistema establecido es muy sutil, con sus estupideces forja nuestras estructuras mentales, y para ello se vale del púlpito que todos tenemos en nuestras casas: la televisión. En ella no hay nada que sea inocente, en cada programa, en cada película, en cada noticia, siempre rezuma los valores del sistema establecido, y sin darnos cuenta, creyendo que la verdadera vida es así, nos introducen sus valores en nuestras mentes.
...y para ello se vale del púlpito que todos tenemos en nuestras casas: la televisión. En ella no hay nada que sea inocente, en cada programa, en cada película, en cada noticia, siempre rezuma los valores del sistema establecido, y sin darnos cuenta, creyendo que la verdadera vida es así, nos introducen sus valores en nuestras mentes.
 
El entretenimiento vacío existe para ocultar la evidente relación entre el sistema económico capitalista y las catástrofes que asolan el mundo. Por esto es necesario que exista el espectáculo vacuo: para que mientras el individuo se autodegrada revolcándose en la basura que le suministra el poder por la televisión, no vea lo obvio, no proteste y continúe permitiendo que los ricos y poderosos aumenten su poder y riqueza, mientras las oprimidos del mundo siguen padeciendo y muriendo en medio de existencias miserables.
Si seguimos permitiendo que el entretenimiento vacío continúe modelando nuestras conciencias, y por lo tanto el mundo a su antojo, terminará destruyéndonos. Porque su objetivo no es otro que el de crear una sociedad de hombres y mujeres que abandonen los ideales y aspiraciones que les hacen rebeldes, para conformarse con la satisfacción de unas necesidades inducidas por los intereses de las élites dominantes. Así los seres humanos quedan despojados de toda personalidad, convertidos en animales vegetativos, siendo desactivada por completo la vieja idea de luchar contra la opresión, atomizados en un enjambre de egoístas desenfrenados, quedando las personas solas y desvinculadas entre ellas más que nunca, absortas en la exaltación de sí mismas.
Así, de esta manera, a los individuos ya no les queda más energía, para cambiar las estructuras opresoras (que además no son percibidas como tales), ya no les queda fuerza ni cohesión social para luchar por un mundo nuevo.
No obstante, si queremos revertir tal situación de enajenamiento a que estamos sometidos, solo queda como siempre la lucha, solo nos queda contraponer otros valores diametralmente opuestos a los del espectáculo vacuo, para que surja una nueva sociedad. Una sociedad en que la vida dominada por el absurdo del entretenimiento vacío sea tan solo un recuerdo de los tiempos estúpidos en que los seres humanos permitieron que sus vidas fueran manipuladas de manera tan obscena.
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Fuente: La Haine: https://www.lahaine.org/mundo.php/la-idiotizacion-de-la-sociedad

viernes, 1 de septiembre de 2017

Ternura y dinero.


J. I. González Faus. 

Si hay algo que nos realice y nos dé plenitud como seres humanos es eso que llamamos ternura. No una ternura simplona, sentimental y momentánea, sino eso que en tantas lenguas se designa con alusión a lo más visceral de nosotros: a lo que llamamos “ser entrañable”, con un término puesto audazmente en circulación por el Primer Testamento bíblico, para hablar de Yahvé.

Por otro lado, la experiencia nos habrá hecho ver en algún momento, que es ahí donde encontramos la más seria y más legítima afirmación de nosotros mismos. Pero a la vez: si hay algo que nos impida desplegar esa ternura y que la agoste en nosotros, es la pasión por el dinero: esa pasión nos lleva a buscar otra afirmación de nosotros mismos, falsa en este caso, siempre jadeante y siempre insatisfecha.


Creo percibir que esas dos dimensiones envuelven casi toda nuestra atmósfera actual. Por fortuna quedan aún suficientes gestos de ternura (otras veces he hablado de estrellas en la noche) que nos dan fuerzas para seguir viviendo. Cuando el pasado atentado de Manchester fue espontánea la oferta de familias y taxistas que se ofrecieron a hospedar en su casa o llevar gratis a dónde hiciera falta, a niños y adolescentes que habían perdido el contacto con sus padres, en el caos subsiguiente a la explosión. Y ahí está el heroísmo reciente de Iñaki Echeverría en Londres. Uno siente ganas de aplaudir, pero a la vez se pregunta por qué esos gestos no son más frecuentes en este panorama desolador que nos envuelve de atentados socioeconómicos cotidianos: en esas normativas de “austeridad para los pobres, crecimiento para los ricos”, o de “bienestar para los de casa e internamiento para los de fuera” (donde Gran Bretaña ocupa un lugar alto en la clasificación de inhumanidad); o ante esas leyes de terrorismo laboral, llamadas hipócritamente de “reforma”…


Y la respuesta me parece clara: es el dios dinero el que ahoga eso mejor de nosotros que la otra barbarie terrorista hace aflorar de vez en cuando. ¡Qué pena que sólo sepamos ser verdaderamente humanos cuando la inhumanidad nos golpea salvajemente! Evocando otra vez a A. Camus: “en el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio”; pero ¿por qué será que esos trazos admirables sólo se dibujan cuando estalla la peste?


En una de las obras más importantes del siglo pasado (Lo pequeño es hermoso) E. Schumacher tiene un capítulo titulado “paz y permanencia”, donde critica esa ideología dominante de que “el camino de la paz es el camino de la riqueza”: que cuando todos seamos ricos se acabarán las guerras. Esa ideología llevó a la atrocidad de Keynes (tan meritorio en otros campos) de que “debemos pasar todavía cien años simulando ante nosotros mismos que lo bello es sucio y lo sucio es bello: porque resulta que lo bello es inútil y lo sucio no lo es… La avaricia, la usura y la precaución deben ser nuestros dioses por un poco más de tiempo”. Han pasado ya 87 años desde que se escribieron esas palabras y lo único que ha sucedido es que nos hemos vuelto todos más cínicos y unos pocos mucho más ricos, pero no que la paz esté más cerca. Porque (concluye Schumacher) “si los vicios humanos tales como la desmedida ambición y la envidia son cultivados sistemáticamente, el resultado inevitable es nada menos que un colapso de la inteligencia: un hombre dirigido por la ambición y la envidia pierde el poder de ver las cosas tal como son”. Y concluye citando a Dorothy Sayers “no pensemos que las guerras son catástrofes irracionales: las guerras ocurren cuando formas erróneas de pensar y de vivir conducen a situaciones intolerables”. Y situación intolerable es la de miles de millones de personas en nuestro mundo, mientras nosotros creemos ser felices celebrando, por ejemplo, un campeonato de liga ganado, en última instancia, a golpes de talonario. Así de estúpidos nos han vuelto.


¡Cuánta razón tenían Buda y Jesús de Nazaret! El primero pone de relieve la inmensa mentira de ese ego al que intentamos alimentar a base de dinero, y siempre sigue pidiendo más y más porque, en realidad, no se alimenta sino que se consume, ya que ni siquiera tiene verdadera realidad. El segundo con su sencilla radicalidad usual: “no podéis servir a Dios y al dinero”. Que para nuestro tema de hoy significa (¡oigamos bien!): “No podéis servir a la ternura y al dinero”.


Así estamos hoy por haber querido servir al segundo: faltos, totalmente carentes de esa ternura que sería la fuente de nuestra verdadera paz y de la única posible felicidad. Y así vuelven a cobrar enorme relieve aquellas palabras de Ignacio Ellacuría mártir precisamente por pensar de ese modo: nuestro mundo del s. XXI sólo puede tener solución en “una civilización de la sobriedad compartida”. Si no, acaba pasando que, mientras el dinero intenta acomodarnos en una “banalidad” del mal, la guerra reaparece para recordarnos la intolerabilidad del mal.


martes, 20 de junio de 2017

El papel de la mujer en la sociedad.


Laila Sant


Es difícil subrayar tanto como merece la importancia que tiene la incorporación de la mujer a todas las esferas sociales para avanzar hacia una sociedad donde las relaciones humanas estén caracterizadas por la cooperación, la reciprocidad y el apoyo mutuo. La esfera de la gobernanza es quizá uno de los ámbitos más importantes donde este fenómeno habría de darse para lograr un progreso significativo.


La incorporación de la mujer


Es un hecho consabido que la mujer ha estado históricamente excluida de la vida pública y, a pesar de que durante las últimas décadas su incorporación se ha promovido desde muchos frentes y de que se han creado mecanismos para acelerarla, esta incorporación aún es insuficiente.


A modo de ejemplo, en el ámbito laboral, según la OIT, a escala mundial, la participación de las mujeres en el mercado laboral es de 27 puntos porcentuales menor que la de los hombres. También la OCDE informa que la media, a nivel mundial, de las mujeres que realizan trabajos no remunerados es de 4,5 horas diarias; más del doble que los hombres. Cuando el tiempo de trabajo no remunerado de la mujer se reduce a alrededor de 3 horas diarias, su participación en el mundo laboral aumenta un 20 por ciento. En el ámbito político, a fecha de junio de 2016, sólo un 22,8 por ciento de los parlamentarios nacionales eran mujeres, según ONU Mujeres.


Existen dos aspectos de la incorporación de la mujer que merecen ser destacados relacionados con la gobernanza: el propósito y repercusiones de la incorporación de la mujer a las estructuras y mecanismos de la gobernanza, y su presencia en los espacios de toma de decisiones.


Algunas corrientes feministas destacan la diferencia entre la incorporación de la mujer a espacios otrora dominados por los hombres y la adopción de ciertos comportamientos masculinos para estar en esos espacios. Sírvannos de ejemplo la política y la economía. En ambas esferas sociales el domino masculino ha hecho que la competición, la fuerza, el individualismo, la agresividad del carácter e incluso la insensibilidad caractericen el desempeño de funciones políticas y económicas.


En cierto sentido, acceder a esos espacios pasa por adoptar esas mismas cualidades y comportamientos. Las mujeres, por tanto, para poder acceder, también han tenido que desarrollarlas. Pero ¿qué ocurre cuando esas mismas cualidades y principios rectores del comportamiento se tornan insuficientes para afrontar los desafíos de gobernanza de una sociedad compleja, global e interconectada? Es aquí donde los análisis del comportamiento histórico de las mujeres cobran mayor sentido.


Cualidades y principios característicos de las mujeres


Ya sea por diferencias biológicas o por un larguísimo proceso de socialización desde los primeros grupos humanos hasta nuestros días, parece que las mujeres han desarrollado más la empatía, la capacidad de llegar a consensos, de trabajar en equipo y de utilizar el poder de maneras cooperativas. También han logrado desarrollar otras formas de racionalidad y de inteligencia que van más allá de la simple búsqueda instrumental de beneficios y de minimización de pérdidas, teniendo en cuenta otros aspectos más sutiles pero fundamentales y percatándose de otras sensibilidades, aspectos sumamente necesarios para lograr el bien común.


Estudios realizados avalan la correlación entre la igualdad de género y el avance económico, social y político. El acceso de mujeres a la fase de producción agrícola parece estar vinculado al aumento la productividad de hasta un treinta por ciento, así como la reducción de la pobreza en la zona. Según ONU Mujeres, el liderazgo de las mujeres en los procesos políticos y de toma de decisiones mejora dichos procesos, ya que procuran trabajar de forma inclusiva en las propias filas de los partidos políticos y tienden a la defensa de cuestiones de relevancia social, como son la igualdad de género, la eliminación de la violencia de género o la cobertura del cuidado infantil.


Esas cualidades y principios, parecen corresponderse con los cambios en los principios organizativos que la política debía experimentar para adaptarse a un mundo entrelazado y global. La línea que se desprende de todo esto entonces es doble: el acceso de la mujer a todos los espacios sociales y la difusión de ciertas cualidades vitales históricamente relacionadas con el comportamiento femenino.


El papel de la mujer en el mantenimiento de la paz


Hasta la fecha, los espacios donde se tomaban las decisiones acerca de la pertinencia de hacer la guerra eran exclusivos de hombres. La tendencia parece haber cambiado un poco, aunque todavía el porcentaje de mujeres en ellos es minúsculo.


Si los planteamientos anteriores son ciertos, y si se tiene en cuenta que la mujer históricamente ha desempeñado un papel más destacado en la educación de las nuevas generaciones que los hombres, la utilización de medios diplomáticos y pacíficos en los conflictos sociales se incrementaría sustancialmente con la incorporación de las mujeres a esos procesos. Tanto por sus capacidades de llegar a consensos, de cooperar, de trabajar en equipo, de mirar la realidad holísticamente, como por la mayor sensibilidad que ha podido suscitar el hecho de ser madre, la mujer puede tener un papel singular en el establecimiento de la paz.


Un claro ejemplo del papel destacado que tiene la mujer en los procesos de paz es la Resolución 1325/2000 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde se establece el mandato de participación de las mujeres en la construcción de la paz. Según ONU Mujeres, la participación de mujeres en los procesos de paz está íntimamente relacionado con la resolución de los conflictos, así como la duración en el tiempo de los acuerdos alcanzados, aumentando hasta un 20% la probabilidad de la continuidad de la misma en los primeros dos años.


Incorporación de la mujer en espacios de poder


Un último comentario sobre la incorporación de la mujer a todas las esferas de la vida social y, en particular, a los espacios que tradicionalmente se asocian con el poder. La sociedad en que vivimos enfrenta muchos desafíos, uno de los cuales y de los más sobresalientes, sin duda, es su gobernanza. Por ello, la incorporación en plenitud de la mujer a la vida social, política y económica, vendría bien que se viera desde la óptica de estar en igualdad de condiciones con el hombre para trabajar en colaboración en pos de un mundo mejor para todos.


Los planteamientos divisorios a veces relacionados con los movimientos de emancipación de las mujeres o con los programas de empoderamiento femeninos no tienen cabida. Crear una sociedad global, unida, pacífica, justa y próspera exige que todos los segmentos de la sociedad –el 50% de la cual somos mujeres– puedan trabajar por ese fin.

jueves, 1 de junio de 2017

La buena voluntad que falta en el Brasil de hoy.



Leonardo Boff

En la sociedad brasileña actual existe una ola de odio, de rabia y de desgarramiento que rara vez hemos tenido en nuestra historia. Hemos llegado a un punto en que la mala voluntad generalizada impide cualquier convergencia hacia una salida de la abrumadora crisis que afecta a toda la sociedad.
Immanuel Kant (1724-1804), el más riguroso pensador de la ética en el Occidente moderno, en su Fundamentación para una metafísica de las costumbres (1785) hizo una afirmación de importantes consecuencias: No es posible pensar algo que, en cualquier lugar en el lugar del mundo e incluso fuera de él, pueda ser tenido estrictamente como bueno sino la buena voluntad (der Gute Wille). Kant reconoce que cualquier proyecto ético tiene defectos.

Sin embargo, todos los proyectos tienen algo común que es la buena voluntad. Traduciendo su difícil lenguaje: la buena voluntad es el único bien que es solamente bueno y para el que no cabe hacer ninguna restricción. La buena voluntad o es solo buena o no es buena voluntad.

Esta es una verdad con serias consecuencias: Si la buena voluntad no es la actitud previa a todo lo que pensamos y hacemos, será imposible crear una base común que nos envuelva a todos. Si malicio todo, si todo lo pongo bajo sospecha y ya no confío en nadie, será imposible construir algo que congregue a todos. Dicho positivamente: sólo contando con la buena voluntad de todos puedo construir algo bueno para todos. En momentos de crisis como el nuestro, la buena voluntad es el factor principal de unión de todos para una respuesta viable que supere la crisis.

Estas reflexiones valen tanto para el mundo globalizado como para el Brasil actual. Si no hay buena voluntad en la gran mayoría de la humanidad, no vamos a encontrar una salida a la desesperante crisis social que desgarra a las sociedades periféricas, ni una solución para la alarma ecológica que pone en peligro el sistema-Tierra. Sólo en la COP 21 de París en diciembre de 2015 se llegó a un consenso mínimo en el sentido de contener el calentamiento global. Ni aún así las decisiones fueron vinculantes. Dependían de la buena voluntad de los gobiernos, cosa que no ocurrió, por ejemplo, con el parlamento norteamericano que solamente apoyó algunas medidas del presidente Obama.

En Brasil, si no contamos con la buena voluntad de la clase política, en gran parte corrompida y corruptora, ni con la buena voluntad de los órganos jurídicos y policiales jamás superaremos la corrupción que se encuentra en la estructura misma de nuestra débil democracia. Si esta buena voluntad no está también en los movimientos sociales y en la gran mayoría de los ciudadanos que con razón se resisten a los cambios anti-populares, no habrá nada, ni gobierno, ni ningún lider carismático, que sea capaz de plantear alternativas esperanzadoras.

La buena voluntad es la última tabla de salvación que nos queda. La situación mundial es una calamidad. Vivimos en permanente estado de guerra civil mundial. No hay nadie, ni las dos santidades, el Papa Francisco y el Dalai Lama, ni las élites intelectuales mundiales, ni la tecnociencia que proporcionen una clave de solución global. Exceptuando a los esotéricos que esperan soluciones extraterrestres, en realidad, dependemos únicamente de la buena voluntad de nosotros mismos.

Brasil reproduce en miniatura la dramaticidad mundial. La llaga social producida en quinientos años de descuido con las cosas del pueblo significa una sangría desatada. Nuestras élites nunca pensaron una solución para Brasil como un todo, sino sólo para sí. Están más empeñadas en defender sus privilegios que en garantizar derechos para todos. Aquí está la razón del golpe parlamentario que ha sido sostenido por las élites opulentas que quieren continuar con su nivel absurdo de acumulación, especialmente el sistema financiero y los bancos cuyos beneficios son increíbles.

Por eso, los que sacaron a la Presidenta Dilma del poder con artimañas político-jurídicas, se atrevieron a modificar la constitución en cuestiones fundamentales para la gran mayoría del pueblo, como la legislación laboral y la seguridad social. Han pretendido, en último término, desmontar los beneficios sociales de millones de personas, integradas en la sociedad por los dos gobiernos anteriores, y permitido un traspaso fabuloso de riqueza a las oligarquías adineradas, absolutamente despegadas del sufrimiento del pueblo con su egoísmo pecaminoso.

Al contrario del pueblo brasileño, que ha mostrado históricamente una inmensa buena voluntad, estas oligarquías se niegan a saldar la hipoteca de buena voluntad que deben al país.

Si la buena voluntad es tan decisiva, entonces urge suscitarla en todos. En momentos de peligro, en el caso del barco-Brasil hundiéndose, todos, hasta los corruptores se sienten obligados a ayudar con lo que les queda de buena voluntad. Ya no cuentan las diferencias partidistas, sino el destino común de la nación que no puede caer en la categoría de un país fallido.

En todos existe un capital inestimable de buena voluntad que pertenece a nuestra naturaleza de seres sociales. Si cada uno quisiese de hecho que Brasil saliera adelante, con la buena voluntad de todos seguramente lo conseguiría.

*Leonardo Boff es teólogo y filósofo y articulista del JB on line.

Traducción de Mª José Gavito Milano

jueves, 26 de enero de 2017

Alarmante aumento de amenazas y ataques a defensores de DD. HH.

Foto: Paulina Avevedo

Estudio elaborado por el Centro de Información sobre Empresas y DDHH considera casos de violencia y criminalización contra de defensores y defensoras, líderes y lideresas comunitarias, sindicalistas y organizaciones, en un contexto de conflictos sociales en escalamiento. Destaca entre las causas la competencia por la explotación de recursos naturales, la ausencia de espacios de participación e incidencia para las comunidades y pueblos afectados y la falta de acceso a la información ambiental.

Por Paulina Acevedo*

25 de enero. En el marco de un desayuno con distintas organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación, fueron presentados los resultados del Informe “Foco sobre Defensores/as de Derechos Humanos bajo amenazas y ataques en América Latina”, elaborado por el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos, organización internacional con sede en Londres, que monitorea de acuerdo a lineamientos internacionales las afectaciones a derechos humanas por parte de empresas y corporaciones a lo largo del mundo.

Este es el segundo informe que produce dicha organización bajo el mecanismo de respuesta de las empresas, las que son requeridas por ésta ante denuncias de vulneración a estos derechos fundamentales. Desde este modo, desde septiembre 2013 hasta diciembre de 2016, el Centro contactó en 156 ocasiones a empresas respecto que reportaban abusos contra de defensores y defensoras, respondiendo el 43.8% del total.

El informe subraya que una de las problemáticas más serias de la región en el ámbito de empresas y derechos humanos en los últimos años son los ataques a las libertades civiles y a las y los defensores de derechos humanos. Experimentando América Latina un alarmante aumento en el número de casos de violencia y criminalización en contra de defensores y defensoras, líderes y lideresas comunitarias, sindicalistas y organizaciones. Como evidenció el informe de 2016 de Global Witness, que reporta 185 casos de activistas ambientales asesinados durante 2015, dos tercios de ellos en América Latina.

El informe fue presentado por Amanda Romero, investigadora y Representante para Suramérica del Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos y Karen Hudlet, investigadora y Representante para México, Centroamérica y el Caribe del mismo Centro. Contándose además con comentarios a los resultados y alcances del informe, por parte de José Aylwin, director del Observatorio Ciudadano.

Siguiendo los lineamientos de los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de la ONU (2010), y los estándares fijados en la Declaración de los defensores de los derechos humanos (1998), ambos de Naciones Unidas, donde este último reconoce como defensor a toda persona que defiende derechos propios o de terceros, basado en los instrumentos de derechos humanos, y que no recurre a la violencia, el informe evidencia que el mayor número de casos de vulneración produce en los sectores energético (41%), minero (27%), construcción (13%) y agrícola, alimentos y bebidas (12%), incluyendo muertes (36), desalojos (34) y golpizas o diferentes formas de violencia (27), siendo los países de mayor ocurrencia Colombia, México, Guatemala, Honduras y Brasil.

Comentarios y conclusiones

Tras la presentación del informe, Amanda Romero recalcó que este “aumento radical en los ataques y amenazas, en la mayoría de los casos se da en sectores donde hay conflicto por los recursos naturales. Ataques que incluyen también el uso de la herramienta penal para la persecución de los defensores”. Asimismo, sostuvo que es común el uso de la intimidación o medidas directas de los gobiernos, como por ejemplo procesos de expropiación u órdenes de desalojo, “para imponer un proyecto de inversión en razón del desarrollo”.

En cuanto al proceso recolección de información y de consulta a las empresas en el marco del informe, la investigadora Karen Hudlet destacó que “en general no existen códigos de conducta en la mayor parte de las empresas, y que la primera reacción de estas al ser requeridas frente a los hechos que se denuncian, es negar cualquier involucramiento, y en los casos en que esto es evidente, siempre negando participación en la transgresión, responden que condenan el hecho”. Por eso, afirma Hudlet, “garantizar la libertad de expresión es fundamental para la visibilidad de estos hechos”, apuntando a las amenazas de las que son víctimas también periodistas y comunicadores que dan cobertura a estos hechos.

De importancia es también, agrega Romero, “no olvidar considerar los contextos de conflictividad social y de desigualdad en que se producen estos hechos, donde las empresas no pueden beneficiarse de la conflictividad social que tienen sus proyectos para imponerlos”. Señala, por lo mismo, que es “vital que los gobiernos actúen para salvaguar los derechos de las personas que son vulnerados, no sacándolas de sus territorios para resguardarlas, pues ello las aleja de sus demandas y comunidad”, puntualizó.

José Aylwin, director del Observatorio Ciudadano, quien comentó los resultados del informe, destacó que este: “llega al país en un momento muy significativo, donde la situación de los defensores de Derechos Humanos ha llegado a un estado crítico”. Como permite ver un informe reciente del Observatorio de Defensores de la OMCT-FIDH sobre tierras, así como un estudio de OCMAL (2015) en el cual se registran 161 casos de conflictos relacionados con la minería, principal producto de exportación del país, y el mapeo de conflictos socioambientales realizado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), donde la mayor parte de los 102 casos catastrados corresponden al sector energético, 40 de los cuales involucran a pueblos indígenas y 90 están vinculados al derecho al agua.

Aylwin resaltó a su vez el impacto que tienen los acuerdos comerciales y de inversión en la generación de estos escenarios de conflictividad, ya que “detrás de esto hay una región abierta a la inversión externa, también entre países de América Latina, siendo varios los países que mantienen inversiones fuera de sus fronteras”. De hecho, cerca del 80% de las inversiones chilenas fuera de fronteras, “destacando el caso de Codelco, con situaciones de denuncias por vulneración de derechos en Ecuador, o la empresa Arauco, acusada de impactar al pueblo Guaraní, en Misiones, Argentina, como dio cuenta un informe del Comité DESC”.




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*Paulina Acevedo es periodista y coordinadora del Área de Comunicaciones del Observatorio Ciudadano en Chile. Correo: pacevedo@observatorio.cl Telef. +569 89006510.

Fuente: Servindi

lunes, 16 de enero de 2017

Mujeres ganan terreno en el periodismo de Bangladesh.


Dictámenes sociales y ambientes laborales hostiles hacen que el número de mujeres en los medios sea ínfimo. Pero, a pesar de ello, la nueva generación apuesta por el periodismo.

Por Mahfuzur Rahman

IPS, 16 de enero, 2017.- El periodismo es una profesión que atrae a ambos sexos, pero dictámenes sociales y ambientes laborales hostiles hacen que el número de mujeres en los medios de Bangladesh sea ínfimo. Pero una nueva generación de reporteras avanza con el apoyo de sus colegas.

Un informe divulgado en octubre por la periodista Shahnaz Munni, del canal privado de televisión News 24, señala que solo hay cinco por ciento de mujeres trabajando en los medios impresos y 25 por ciento en los electrónicos en este país asiático.

A pesar de las dificultades y de los obstáculos, cada vez se incorporan más jóvenes recién recibidas a la profesión. Wahida Zaman es una de ellas, y se acaba integrar al servicio informativo United News of Bangladesh (UNB) como subeditora en formación.

“A diferencia de muchos de mis compañeros de clase, tanto hombres como mujeres, yo elegí estudiar periodismo. Antes era fotógrafa. Nada me emociona más que pensar en que el periodismo puede darme todas estas oportunidades en un solo paquete”, indicó Zaman a IPS.


A pesar de las dificultades y de los obstáculos, cada vez se incorporan más jóvenes recién recibidas a la profesión. 

“Puedo viajar, conocer nuevas personas, enterarme de nuevas historias, tanto de personas exitosas como otras que no lo son y, por supuesto, tomar muchas fotografías. Así comenzó a florecer mi sueño de ser periodista”, relató.

Pero ser mujer y periodista a la vez no es tan fácil. “Debes de hacer frente a algunos obstáculos, a verdaderos desafíos. Y comienzan en tu casa”, observó Zaman. La familia se muestra reticente porque quieren que las mujeres estén “seguras”, acotó.

“Primero, debes convencer a tu familia de que el periodismo no es para nada una profesión de ‘riesgo’”, se lamentó.

“En nuestra sociedad, a menudo te perjudican por ser mujer. No puedes llegar lejos porque eres mujer, no puedes mudarte sola porque eres mujer, no puedes trabajar tarde en la noche porque eres mujer, no puedes ser lo suficientemente valiente para hacer periodismo de investigación porque eres mujer, y así siguen apareciendo las excusas”, subrayó.

La periodista Nadia Sharmeen, del canal privado Ekattor TV, fue víctima de una agresión en 2013, cuando cubría una manifestación organizada por Hefazat-e-Islam para Ekushey Television, en Daca.


“Las amenazas y la intimidación forman parte de esta profesión para las mujeres”. 

Sharmeen, quien obtuvo el Premio Internacional para Mujeres con Valor, del Departamento de Estado de Estados Unidos, en 2015, dijo a IPS que en este país la población femenina debe hacer frente a muchos desafíos en los más diversos ámbitos. “Las amenazas y la intimidación forman parte de esta profesión para las mujeres”, observó.

Shameen, originaria de Bagerhat, un alejado distrito del sudoeste de Bangladesh, comentó que su familia la apoya en su profesión de periodista.

Por su parte, Sanchita Sharma, editora de noticias de Boishakhi Television, señaló que el ambiente para las mujeres es mejor que nunca en Bangladesh y que cada vez son más, aunque todavía no es satisfactorio.

Uno de los problemas, precisó Sharma, es que las mujeres siguen inclinándose por ser presentadoras de noticias, más que reporteras o editoras, lo que podría permitirles ascender en su trabajo.


Sanchita Sharma, de Boishakhi Television. Crédito: Cortesía de Sanchita Sharma.



Además de los problemas sociales, las periodistas deben hacer frente a dificultades en sus hogares y en el trabajo. “Es un doble problema para ellas”, subrayó.

Sharma también señaló que en el Club de la Prensa Nacional de Bangladesh, los hombres que dominan el comité ejecutivo son renuentes al ingreso de mujeres. “Es muy lamentable que solo hayan 54 entre los 1.218 miembros”, observó.

Rashada Akhter Shimul, una de las editoras de noticias de Somoy TV, coincidió y comentó que los periodistas malinterpretan el éxito y las mejoras laborales de sus compañeras inventando historias jugosas.

Los jefes se ponen más estrictos con las reporteras, comentó. “Podrían fácilmente ahorrarnos los turnos nocturnos si no hay una emergencia, pero no lo hacen. Por eso muchas jóvenes prometedoras terminan abandonando la profesión”, indicó.

Toda profesión tienen sus dificultades, pero en el periodismo es especialmente desalentador, y en particular para las mujeres. “La situación mejora, pero lentamente”, observó.

Shimul comentó que sus jefes también menoscaban a las periodistas y las ignoran a la hora de cubrir noticias difíciles e importantes, como delitos y la oficina del primer ministro.

Shahiduzzaman, editor de la Red de Noticias, una organización sin fines de lucro y de apoyo a los medios, señaló que el ambiente en Bangladesh para las periodistas todavía está lejos del ideal.

La Red de Noticias fue la primera que en la década de los años 90 ofreció capacitación periodística para las universitarias mediante programas de becas, indicó Shahiduzzaman, representante y asesor de IPS para Asia meridional.

Además, su organización capacitó a casi 300 jóvenes y futuras periodistas con apoyo de Diakonia, Free Press, Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Fundación Ford, la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo, la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional, el Banco Mundial y el Banco Janata, una institución pública local.

El programa resultó muy positivo con 60 por ciento de las participantes trabajando en grandes medios de este país. “Sanchita y Shimul son dos de ellas”, precisó.

Sobre la importancia de la igualdad de género en los medios de Bangladesh, Shahiduzzaman señaló que muy pocas del cinco por ciento de mujeres periodistas en medios impresos están en cargos de decisión, lo que es necesario para lograr cambios profundos.

Por último, se lamentó de que apenas haya periodistas locales trabajando a escala de distrito, y subrayó que se necesitan programas de capacitación para alentar a más jóvenes recién graduadas a dedicarse al periodismo profesionalmente.

“Estaríamos mucho mejor si consiguiéramos el apoyo de donantes como en otros tiempos”, observó.

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Traducido por Verónica Firme
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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi