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martes, 5 de mayo de 2020

Enfrentaremos peores pandemias si no protegemos la naturaleza.

Imagen: Shutterstock.com

por Josef Settele, Sandra Díaz, Eduardo Brondizio y Dr. Peter Daszak. 

Los humanos son la única especie responsable de la pandemia de COVID-19, aseguran prestigiosos científicos.

NHM, 3 de mayo, 2020.- Un artículo describe cómo el abuso del mundo natural por parte de la humanidad ha causado una "tormenta perfecta", permitiendo que patógenos mortales se propaguen por todo el mundo.

El documento publicado por la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), advierte que podría haber algo aún peor en camino: enfrentarnos a pandemias más frecuentes a menos que abordemos las causas profundas de ésta, que ya ha afectado a millones de personas en todo el mundo.

Nuestra mala relación con la naturaleza

La IPBES es un grupo global que estudia la biodiversidad o la variedad de vida en la Tierra. Respaldada por las Naciones Unidas, examina cómo interactúan los humanos y la naturaleza y hace recomendaciones a los gobiernos sobre cómo ambos pueden prosperar.

Varios científicos del Museo trabajan junto a expertos de la IPBES, que incluso en un informe histórico en 2019 advirtió que los humanos enfrentaremos graves consecuencias si continuamos ejerciendo presión sobre los recursos naturales.

Se descubrió que la salud de los ecosistemas de los que todos dependemos se está deteriorando más rápidamente que nunca debido a cómo los humanos explotan y contaminan la naturaleza.


Uno de los mayores problemas que enfrentamos es la cantidad de superficie de la Tierra destinada a la producción de alimentos. Más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce ahora se dedican a la producción agrícola o ganadera, lo que reduce los lugares silvestres de la Tierra y presiona a las especies nativas. 

Ahora, los colegas han dado seguimiento aquella advertencia anterior y han echado la culpa de la crisis del COVID-19 a la puerta de los sistemas capitalistas globales que priorizan el dinero sobre el bienestar humano.

Según el informe de 2020 de cuatro investigadores líderes en biodiversidad, "enfermedades como COVID-19 son causadas por microorganismos que infectan nuestros cuerpos, con más del 70% de todas las enfermedades emergentes que afectan a las personas originadas en la vida silvestre y los animales domésticos".

Sin embargo, las pandemias son causadas por actividades que ponen en contacto directo a un número creciente de personas y, a menudo, entran en conflicto con los animales que portan estos patógenos.

"La deforestación desenfrenada, la expansión incontrolada de la agricultura, la agricultura intensiva, la minería y el desarrollo de infraestructura, así como la explotación de especies silvestres han creado una 'tormenta perfecta' para la propagación de enfermedades desde la vida silvestre a las personas".

Uno de los mayores problemas que enfrentamos es la cantidad de superficie de la Tierra destinada a la producción de alimentos. Más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce ahora se dedican a la producción agrícola o ganadera, lo que reduce los lugares silvestres de la Tierra y presiona a las especies nativas. 

También obliga a los animales salvajes a acercarse aún más a los humanos, por lo que es cada vez más probable que las enfermedades hagan el salto entre los dos.


Sin embargo, los científicos advierten que, incluso a medida que se reactiven las economías, las regulaciones ambientales deben ser prioritarias en todas las listas de prioridades de los gobiernos. 

El pensamiento actual es que es probable que el comercio no regulado de animales salvajes haya sido el catalizador de la pandemia de COVID-19, que comenzó en un mercado de animales vivos. 

Los científicos aún no están seguros de qué especie transmitió el virus a los humanos, pero es cierto que la forma en que tratamos a los animales juega un papel importante en cómo comienzan y se propagan las enfermedades contagiosas.
La amenaza permanece

El COVID-19 puede ser solo el comienzo, ya que el informe advierte que "es probable que las futuras pandemias ocurran con mayor frecuencia, se propaguen más rápidamente, tengan un mayor impacto económico y maten a más personas si no tenemos mucho cuidado con los posibles impactos de las elecciones que tenemos que hacer hoy".

Los gobiernos de todo el mundo ya están considerando cómo reparar parte del daño que el COVID-19 ha causado.

Sin embargo, los científicos advierten que, incluso a medida que se reactiven las economías, las regulaciones ambientales deben ser prioritarias en todas las listas de prioridades de los gobiernos. 

Sostienen que en lugar de apresurarse a entregar paquetes de rescate a industrias perjudiciales, los gobiernos deberían encontrar una manera de equilibrar el crecimiento económico y mantener a sus ciudadanos a salvo de daños.

Se sugiere un enfoque de "una sola salud", en el que los gobiernos reconocen que la salud de la humanidad depende de un medio ambiente saludable.

Y concluye: "Podemos reconstruir mejor y salir de la crisis actual más fuertes y resistentes que nunca, pero hacerlo significa elegir políticas y acciones que protejan la naturaleza, para que la naturaleza pueda ayudar a protegernos.

Lea el artículo completo en el sitio web de IPBES. Fue escrito por Josef Settele, Sandra Díaz, Eduardo Brondizio (copresidentes del Informe de Evaluación Global IPBES 2019 sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas) y el Presidente de EcoHealth Alliance, Dr. Peter Daszak. Los científicos del Museo de Historia Natural no estuvieron involucrados.
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miércoles, 12 de febrero de 2020

¿Qué papel va a jugar la psicología en la lucha contra el cambio climático?

Foto: Contrainformación

Todas las causas justas necesitan darse la mano, reconocerse y caminar juntas. ​Y es que todas esas luchas tienen un objetivo común: cuidar la vida en general y mejorar la calidad de vida de todas las personas y su convivencia en la casa común.

Por Helena Vidal*

Contrainformación, 12 de febrero, 2020.- Cada vez más, desde distintos sectores de la Psicología, surge la pregunta de cómo ésta va a ser útil socialmente como ciencia aplicada, ante el urgente reto que tendrá que afrontar la civilización para asegurar su supervivencia. Así pues, para empezar con esta lectura, es necesario recoger cómo podemos relacionar estos dos temas: psicología y cambio climático.

En primer lugar, podemos comenzar hablando de las consecuencias biopsicosociales que tiene el cambio climático en las personas: enfermedades, pobreza, conflictos, así como los consecuentes desplazamientos masivos de refugiadas por las condiciones climáticas extremas que generan, entre otros, malestares psicológicos por la exposición a situaciones vitales estresantes como pueden ser trauma, ansiedad o depresión.

En segundo lugar, de forma indirecta, la contaminación del aire o las temperaturas extremas tienen un mayor impacto en personas de grupos más vulnerables como la infancia, mayores, con enfermedades crónicas y afectadas en salud mental.

Un ejemplo de ello es el efecto que tienen los cambios de temperatura en los ciclos del sueño o el estado de ánimo, convirtiéndose estos cambios en un factor de riesgo en casos de suicidio.

En relación con esto último, está aumentando la investigación e interés en la psicología ambiental, que estudia la relación entre las personas y su entorno (natural o creado por el ser humano). Para reflejar esta influencia bidireccional, el activista y filósofo Glenn Albretch describe que la percepción de la destrucción de la biodiversidad del planeta y la insostenibilidad de la vida humana genera ecoansiedad, descrita esta como miedo crónico a la destrucción medioambiental.

Por otro lado, el duelo ligado a la destrucción del medio ambiente lo denominó solastagia, un sentimiento que cada vez sienten más personas, especialmente aquellas que tienen una mayor sensibilidad, cercanía y contacto con esos espacios naturales donde la pérdida de biodiversidad es más evidente.

De esta manera, el autor recoge el dolor que siente un gran número de personas, muchas de ellas acuden a consulta con esta sintomatología. En el lado opuesto, podemos encontrar personas para las que la perspectiva de un cambio climático a nivel global es tan aterradora que activan defensas psicológicas como la negación, es decir, no aceptar el suceso, que afrontarlo de forma más proactiva.

Asimismo, el psicólogo Juan Antonio Corraliza explica que aparecen actitudes de ecofatiga, ecosaturacion, ecofatalismo o ecoindefensión, todas ellas expresiones de negación.

Define los términos anteriores de la siguiente forma: la ecoindefensión como sensación que aparece por la valoración de que la acción individual no tendrá ninguna influencia sobre el problema; el ecofatalismo, que se produce cuando se considera que el problema es tan desmesurado que la solución no depende de las acciones particulares, el entorno se percibe incontrolable; la actitud de ecofatiga, que implica atribuir la responsabilidad a otros como estados o empresas, negando de esta forma la importancia de nuestras propias decisiones; y, por último, la ecosaturación, que lleva a la persona a no querer saber ni hablar de todo aquello que tenga que ver con las consecuencias del cambio climático.

Sin embargo, este psicólogo explica que lo sano, lo coherente y lo terapéutico es actuar; a esto me gustaría añadir y especificar no solo actuar en el plano individual, sino que es preciso organizarnos colectivamente.

Una vez dicho todo esto y habiendo establecido algunas de las relaciones que podemos encontrar entre Psicología y cambio climático, aparece en escena un dilema que abordar: la comunidad científica y los movimientos ecologistas piden un cambio de sistema precisamente porque es un sistema incompatible con la sostenibilidad de la vida.

Es ante este dilema que desde la Psicología necesitamos admitir que la ciencia no está exenta de valores, pues tenemos que decidir si formamos parte de quienes individualizan y responsabilizan a todas las personas al mismo nivel de la influencia de la humanidad sobre el cambio climático, la destrucción de la biodiversidad y de hacer peligrar la sostenibilidad de la vida humana, o nos ponemos de frente junto a la sociedad organizada, apoyamos sus movilizaciones y señalamos directamente al sistema como principal responsable.

Y es que, por un lado, si no nos concienciamos de que el cambio climático, y lo que va a suponer, es cosa de todas, no vamos a tener suficiente fuerza para poder exigir ningún cambio de sistema. Pero por otro, es necesario hablar con claridad y honestidad, es decir, si 100 personas (CEO) emiten el 70% de los gases de efecto invernadero, no podemos responsabilizarnos todas las personas por igual.

Atención, quiero resaltar que estos dos puntos no se excluyen mutuamente si no que se retroalimentan: necesitamos que la sociedad en su conjunto exija esos cambios a las instituciones y para ello necesitamos una sociedad concienciada y dispuesta a cambiarlo todo.

Ese cambio del que hablamos supone un cambio de visión del mundo, de una visión antropocéntrica a otra ecocéntrica (sistema de valores centrado en la naturaleza) y sistémica (más que las individualidades, importan las relaciones de interdependencia).

Comprendí la trascendencia que este cambio puede tener a todos los niveles gracias a Grian A. Cutanda, psicólogo y activista medioambiental, promotor de Extincion Rebellion España. Estamos hablando de aprender a apreciar el valor intrínseco de la vida porque como se dice en las movilizaciones de Extinction Rebellion, “No estamos defendiendo la Naturaleza, somos la naturaleza defendiéndose a sí misma”.

Pues si desde la Psicología facilitamos ese “darse cuenta” de que la naturaleza no es la Otredad, sino que somos todas las personas, todo ser vivo de este planeta y sus interrelaciones podremos tomar esa conciencia para pasar a la acción y al cambio.

Retomando el papel que tiene la Psicología en este tema, el pasado mes de noviembre se celebró en Lisboa la I Cumbre sobre Psicología y Salud Global donde el Consejo General del Colegio de Psicología (CGCOP), la American PsychologicalAssociation, la British Psychological Society o la Ordem dos PsicologosPortugueses, entre otras organizaciones. En ella, estas entidades firmaron una declaración dirigida a emprender acciones específicas en favor de la lucha contra el cambio climático.

El CGCOP, concretamente, reconoce que se han dedicado esfuerzos insuficientes para conocer la relación entre el cambio climático y la salud (como continuum bienestar-malestar psicológico), que desde la psicología se puede ayudar a modificar los comportamientos humanos que provocan el cambio climático o que es necesario tener en cuenta a todas las partes implicadas a la hora de estabilizar las emisiones con soluciones viables, entre otras cuestiones.

Todo esto suena a buenas noticias, sin embargo, me pregunto si vamos a ser lo suficientemente valientes como para mojarnos y ponernos manos a la obra buscando soluciones eficaces que vayan a la raíz del problema, o vamos a estar más en las medias tintas y en cuestiones superficiales.

Quiero finalizar este artículo reflexionando. En números anteriores, escribía mi compañero Carlos Blanquer sobre la necesidad de que el ecologismo y el antiespecismo “se enamoraran”. En mi opinión, añadiría que todas las causas justas necesitan darse la mano, reconocerse y caminar juntas.

Y es que todas esas luchas tienen un objetivo común: cuidar la vida en general y mejorar la calidad de vida de todas las personas y su convivencia en la casa común.

Por eso mismo, el ecologismo necesita al feminismo (ecofeminismo) al igual que necesita sumarse al resto de luchas: contra el racismo, la LGTBIQfobia, el clasismo, el fascismo, el capacitismo (discriminación y prejuicios hacia las personas con discapacidad), el colonialismo (ideología que apoya la dominación y explotación de un estado extranjero a otro u otros) y el especismo (discriminación basada en la pertenencia a una especie, representada habitualmente en el antropocentrismo moral).

En definitiva, necesitamos organizarnos para alcanzar un sistema social, económico y cultural que ponga la vida y los cuidados en el centro. Quiero pensar que es ahí donde las y los profesionales de la Psicología vamos a estar.

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*Helena Vidal es coportavoz de Equo Región de Murcia y activista de la Red Equo Joven. Graduada en Psicología, especializada en Intervención social y Mediación.
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domingo, 23 de junio de 2019

La dieta perfecta para salvar el planeta y la salud del ser humano.

Un grupo de agricultores, en la provincia china de Guizhou. LONG YI (GETTY IMAGES) / VÍDEO: EPV

Una comisión internacional de científicos urge a un cambio en la alimentación y la agricultura para evitar 11 millones de muertes prematuras y sortear la catástrofe ambiental

Reducir el consumo mundial de carnes rojas y azúcar; duplicar la ingesta de frutas, verduras y legumbres; que el sector agrícola y ganadero deje de emitir dióxido de carbono y reduzca drásticamente la contaminación de nitrógeno y fósforo; limitar el empleo de agua y no aumentar más el uso de tierras; reducir un 50% el desperdicio alimenticio... Estas son algunas de las recetas que se necesitan para preservar la “salud planetaria”. Bajo ese término la revista científica The Lancet engloba la “salud de la civilización humana y el estado de los sistemas naturales de los que dependen”.


El planeta tiene un problema: el insostenible modelo de consumo que el ser humano empezó a desarrollar a partir de la II Guerra Mundial. “Se necesita urgentemente una transformación radical del sistema alimentario global”, advierte un panel internacional de 37 expertos de 16 países —agrupados en la comisión EAT-Lancet— que durante tres años ha trabajado para elaborar un modelo de dieta saludable para el ser humano y para el planeta, y cuyas conclusiones se conocen ahora.

Nada menos que de la necesidad de una “nueva revolución agrícola” habla Johan Rockström, uno de los coordinadores de la comisión y miembro del Instituto Potsdam para la Investigación del Cambio Climático. “La producción mundial de alimentos amenaza la estabilidad climática y la resilencia de los ecosistemas”, alerta la comisión EAT-Lancet. Y si ahora —con más de 7.000 millones de habitantes en el planeta— se necesita “urgentemente” una transformación “radical” del sistema, más acuciante será con el aumento proyectado de la población para las próximas décadas. El informe pone en el punto de mira el año 2050, para cuando se espera que en la Tierra habiten 10.000 millones de personas. La buena noticia es que esos expertos aseguran que se podrá alimentar a todos esos habitantes, pero se tendrán que aplicar cambios profundos en la dieta y en el modelo de producción si se quiere cumplir con acuerdos como el de París contra el cambio climático. Esas transformaciones en la dieta podrían evitar 11 millones de muertes prematuras al año relacionadas con la alimentación.


LA DIETA DIARIA SOSTENIBLE




Fuente: Comisión EAT-Lancet. EL PAÍS


Aunque exista una “brecha dietética” en función del país y del área geográfica —en Indonesia y África occidental, por ejemplo, se consumen cantidades muy reducidas de carne y lácteos, a diferencia de en Norteamérica—, el informe de los expertos detecta que de media en el mundo la ingesta de carne roja, vegetales almidonados —como la patata— ricos en hidratos y huevos es demasiado alta. La comisión plantea una dieta ideal —basada en 2.500 kilocalorías diarias— y sugiere que solo 30 de ellas procedan de carnes distintas de las aves, lo que equivaldría, por ejemplo, a consumir una hamburguesa de ternera pequeña a la semana. El objetivo global es doblar el consumo de frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos, y reducir a la mitad el de carne roja y el azúcar. Actualmente, y fundamentalmente en Occidente, el consumo de carne roja y de alimentos procesados y refinados es excesivo, lo que acarrea riesgos para la salud, mayores que los causados por el sexo no seguro, el alcohol, la droga y el tabaco juntos, detalla el informe.
Grandes cambios

“Existe una desviación entre lo que la gente come y lo que debería comer”, resume Francisco Botella, vocal de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Explica que una dieta saludable conseguiría, por un lado, reducir la tasa de obesidad y patologías asociadas, como diabetes, problemas arteriales o colesterol elevado, y, por el otro, disminuir el riesgo de algunos tipos de cáncer, como los que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asociado a la carne roja y procesada. “¿Qué tenemos que potenciar? Pescado, vegetales, legumbres secas, cereales integrales, promocionar el consumo de frutos secos como alternativa, y, en la práctica, reservar la carne para ocasiones especiales”, resume el endocrinólogo, muy favorable al planteamiento del estudio. Sin embargo, advierte de las dificultades de cambiar los hábitos: “Es más difícil cambiar de dieta que de religión”.

Paralelamente, los expertos proponen cambios para reducir los impactos medioambientales de la agricultura y la ganadería, como ponerle freno al aumento del uso del suelo para la alimentación y los fertilizantes, y la eliminación de los combustibles fósiles en este sector.

Sonja Vermeulen, una de las expertas de la comisión EAT-Lancet y miembro del Centro Hoffmann y de WWF, se muestra optimista: “Hemos visto enormes cambios en la dieta mundial en el pasado, así que es posible un cambio en el futuro”. Y pone como ejemplo el éxito que en México han tenido los “impuestos para reducir el consumo de refrescos azucarados”. Esta especialista cree que los cambios en las dietas pueden resultar más “complejos” que los que se tienen que acometer en el modelo de producción de los alimentos. “Muchos agricultores están interesados en explorar maneras de optimizar la producción, por ejemplo utilizando con más precisión los fertilizantes o el riego, porque mejora también sus beneficios”, detalla Vermeulen.

“Necesitamos la colaboración de todos los actores, incluidos los ciudadanos, los Gobiernos y los agentes económicos”, apunta Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y Desarrollo de la OMS y miembro también de la comisión EAT-Lancet. Y para ello se deben utilizar, según Branca, herramientas como “los incentivos económicos, o la eliminación de estos incentivos, información a los consumidores...”. Los gobiernos, añade, deben realizar cambios “en las inversiones públicas en investigación e infraestructuras y en las subvenciones a los agricultores”. Y aprobar regulaciones sobre el uso de la tierra, el agua y los fertilizantes, concluye Branca.


EL OLVIDADO MENÚ DE LA CUENCA MEDITERRÁNEA 


Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y Desarrollo de la Organización Mundial de la Salud, se muestra optimista cuando mira al pasado. “Tenemos experiencias concretas sobre la viabilidad de estas dietas en muchas partes del mundo. En Europa, la dieta consumida en los años sesenta alrededor de la cuenca del Mediterráneo era en gran parte similar a lo que ahora estamos describiendo como una dieta sana y sostenible”.

Branca es uno de los expertos que han formado parte de la comisión EAT-Lancet responsable del informe publicado ahora. “En la actualidad, hemos aumentado nuestro consumo de carne roja, grasas saturadas y azúcar y disminuido el consumo de legumbres”, añade este experto, que confía en que se pueda revertir esta tendencia empleando, por ejemplo, incentivos económicos. Jesús Román, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, en la misma línea, incide en que la propuesta de los expertos no es otra cosa que la tan alabada dieta mediterránea. Román alerta sin embargo que incluso en países como el nuestro existe un problema de aplicación: “La dieta mediterránea la conocemos de oídas: en España vivió su momento cumbre desde los años cincuenta hasta los setenta, después la gente empezó a tener más dinero y a comer más productos envasados”. Fuente: elpais


Fuente: elpais.com


miércoles, 22 de mayo de 2019

La ciencia y la consciencia.


por Jaime Richart, Antropólogo y jurista

La Ciencia, como la Divinidad, es cuestión de fe. El ser humano, en sociedad, y más allá de la percepción del yo, está compelido a la fe constantemente. A su fe en la Ciencia como en los científicos, en la Religión como en sus pastores, en la Información como en los periodistas, en la Justicia como en los juristas, en la Política como en los políticos, en la Economía como en los economistas, en la Medicina como en sus doctores. Y así sucesivamente. Y ello pese a que entre sí discrepen los científicos, los teólogos, los periodistas, los economistas, los políticos, los juristas y los médicos, y el objeto de la fe sea el resultado del acuerdo de unas minorías…

Allá por los años treinta empezó a difundirse la, al parecer, falsa idea atribuida a Albert Einstein de que en el estado de vigilia normal de la conciencia sólo una décima parte del cerebro está en actividad. Idea que, de haber sido cierto que fue expresada por Einstein, fue desautorizada por la ciencia neurológica posterior.

La ciencia… ¿pero qué ciencia? ¿la que cierra filas para relatar al mundo los descubrimientos y verdades que cuadran con lo que interesan a unos cuantos por razones varias? ¿o la Ciencia no vertebrada, la de humanos aislados, genios o no, conocidos o anónimos, que descubren lo que a menudo niega la Ciencia bajo control? 

En todo caso, cada vez que me llega una noticia científica en portada o en suelto, o simplemente veo de una revista científica, pienso: bien, ya veremos qué dice al respecto dentro de quince o veinte años. Pues estoy cansado de haber ido asistiendo a lo largo de mi vida observadora, al ridículo espectáculo del decir y desdecirse de la ciencia, la médica incluida, que no es muy diferente de lo que hacen los políticos españoles en campaña y fuera de ella. Ello, con independencia de que ciertos fundamentos y principios sean útiles permitiendo funcionar sistemas enteros, incluida la cosmología. Pero una cosa es que una verdad sea útil, y otra que sea certera y para siempre. Principios y fundamentos, por cierto, que a menudo desplazan a otros que quedan en evidencia. Lo que me hace recordar esta otra inconcusa frase precisamente del Einstein ya muy entrado en años: “dos y dos son cuatro hasta nueva orden”. O lo que le dijo una noche a un compañero de paseo: “¿dejará de existir la luna cuando dejemos de mirarla?”. Esto, aparte de lo sabido acerca de muchos descubrimientos y experimentos a lo largo de la historia de la alquimia y luego de la ciencia que son rechazados porque trastocarían los razonamientos establecidos.

El caso es que tres personajes de las laderas de la Ciencia: Gurdjieff, Abellio y Meyrinck nos ponen en guardia. Gurdjieff, al decir que hemos de soñar despiertos. Abellio, que hemos de procurar la percepción de mi percepción, la transfiguración, la llave que nos hará dueños de la naturaleza interior. Y Meyrinck, que velar lo es todo…

Tengo pocas convicciones. Se nota. Quizá solo ésta: no tenemos una sola inteligencia. Tenemos varias. Y si sostenemos que sólo tenemos una, ésa será un promedio de las demás. Howard Gardner distingue ocho tipos de inteligencia. Hay quien habla de doce. Pues bien, combinando todos los datos, podríamos establecer estas premisas: quizá tengamos activado todo el cerebro según teorías actuales, pero es innegable que, para cualquier observador medio los niveles de consciencia -al menos de consciencia permanente- varían mucho entre unos individuos y otros. Yo diría que varían más que los evanescentes grados de inteligencia y el cociente intelectual que, útiles para medir ciertas capacidades el empleador para elegir al empleado, al igual que otras verdades científicas y tecnológicas, tienen un valor mucho más relativo en otros órdenes que no pertenezcan a la neurología y a la psicología…

En todo caso, cuando hablamos de un genio o de un superinteligente, de alguien con un cociente intelectual elevado nos referimos a un individuo con una o más de esas inteligencias que afirmo, hipertrofiada. De modo que, aparte otros factores, si el nivel de consciencia más o menos habitual, normal, está en el 1, en muchos individuos es letárgico y está por debajo del 1, y en otros casos está por encima del 1, sin que sea preciso tener a estos últimos por más inteligentes pero sí más lúcidos, estos están cuanto menos en el nivel 2.

Pues bien, en este nivel de la consciencia nos encontramos quienes escribimos en estos soportes digitales de absoluta libertad de expresión: tal es la intensidad y orden de nuestro raciocinio, tal es nuestra voluntad de objetividad y los esfuerzos por lograrla, tales son las combinaciones sintácticas y logísticas similares a los cálculos del jugador de ajedrez medio, antes de dar jaque mate a los aletargados, a los dormidos y a los pardillos… ¿Y sabéis por qué?, porque estamos despiertos y en nuestros análisis tomamos la distancia precisa para no dejarnos afectar por el ruido, por el griterío, por la tontuna de políticos y periodistas, ni tampoco por el empaque de la Justicia. Ni tampoco embaucados por la rotundidad que se imprime a las noticias salidas de la Ciencia. Desde luego, si la cristiandad vivió 1.600 años equivocada manteniendo el geocentrismo, qué fuerza moral nos obliga a creer que no vivimos equivocados negando la tierra plana o la tierra hueca, por ejemplo. A fin de cuentas, el verdadero progreso de la humanidad no viene por la precisión de los aparatos medidores, si no por las intuiciones, el ingenio y las habilidades del individuo aislado. En definitiva, por vías del espíritu… Y quien diga lo contrario es porque, como digo al principio, cree en la ciencia. Allá él. Nada gana ni nada pierden, tanto quienes afirman como quienes niegan. Al final, cuestión de fe… Detrás de toda la complejidad de que se rodea a la fabricación de la bomba atómica hay que saber que la liberación de la energía atómica se consigue disolviendo sal de uranio en agua pesada. Y el agua pesada se obtiene destilando el agua ordinaria durante 25 o 100 años. Un individuo eventualmente combinado con otro, la obtendría fácilmente.

Debieran saberlo los políticos antes de hablar y de rendirse en la intimidad a esta verdad, para evitar decir y hacer ese sinfín de necedades a que, en España, nos tienen acostumbrados. Y debiera saberlo también la Ciencia, la Ciencia en equipo, esa Ciencia que no pocas veces carece de conciencia…

martes, 14 de mayo de 2019

Más de 100 científicos estiman que la Tierra se halla en el inicio de una nueva «extinción masiva»


Comunidad Biológica

ALAI-ALAINET


Más de 100 científicos de 50 países estiman que la Tierra se halla en el inicio de una nueva «extinción masiva» marcada por la desaparición de especies a un ritmo alarmante, principalmente debido a la acción del hombre
Pero no es la primera: En los últimos 500 millones de años, el planeta vivió cinco episodios en los que al menos la mitad de los seres vivos fueron erradicados en un abrir y cerrar de ojos, bajo la perspectiva de la historia geológica.
En total, más del 90% de los organismos que un día caminaron, nadaron, volaron o reptaron han desaparecido.

Gobiernos y científicos se reunirán la próxima semana en París para alertar sobre el estado de los ecosistemas del planeta, golpeados como el clima por la acción del hombre. Esta evaluación mundial es la primera en casi 15 años: 150 expertos de 50 países trabajaron durante tres años, reuniendo miles de estudios sobre biodiversidad.

Su informe de 1.800 páginas será sometido a partir del lunes a los 130 Estados miembros -entre los que se encuentra el Perú- de la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), que discutirán punto por punto.

IPBES es un organismo intergubernamental independiente establecido para fortalecer la interfaz ciencia-política de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, el bienestar humano a largo plazo y el desarrollo sostenible. Se encuentra bajo los auspicios de cuatro entidades de las Naciones Unidas: el PNUMA, la UNESCO, la FAO y el PNUD y es administrada por el PNUMA. El Perú es miembro de la organización desde 2012, siendo el representante nacional José Alvarez Alonso.

«El patrimonio medioambiental mundial -la tierra, los océanos, la atmósfera y la biosfera-, del que depende la humanidad está siendo alterado a un nivel sin precedentes, con impactos en cascada sobre los ecosistemas locales y regionales», indica el borrador del resumen del informe obtenido por la AFP, susceptible de ser modificado.

Agua potable, aire, insectos polinizadores, bosques que absorben el CO2… La constatación sobre estos recursos es tan alarmante como el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que el año pasado subrayó la brecha creciente entre las emisiones de gases de efecto invernadero y el objetivo de limitar el cambio climático y sus efectos catastróficos.

El texto relaciona además la pérdida de biodiversidad con el calentamiento, en la medida en que ambos fenómenos están acentuados en parte por los mismos factores, como las prácticas agrícolas y la deforestación, responsables de alrededor de un cuarto de las emisiones de CO2 pero también de graves daños a los ecosistemas.

La explotación de tierras y de recursos (pesca, caza) son las mayores causas de la pérdida de biodiversidad, seguidas del cambio climático, la contaminación y las especies invasivas.

Sexta extinción masiva

El resultado es «una aceleración rápida, inminente del nivel de extinción de especies», según el borrador. De los 8 millones de especies estimadas en el planeta – de las cuales 5,5 millones son de insectos -, «entre medio millón y un millón estarán amenazadas de extinción, muchas de ellas en las próximas décadas».

Estas proyecciones corresponden a las advertencias de numerosos científicos que estiman que la Tierra está al principio de la «sexta extinción masiva» y la primera desde que el hombre habita el planeta.

Pero varias fuentes próximas a las negociaciones lamentaron que el proyecto de síntesis no sea tan claro y no mencione esta extinción masiva.

«No hay duda de que nos dirigimos hacia la sexta extinción masiva, y la primera causada por el hombre», declaró recientemente a la AFP el presidente del IPBES, Robert Watson. «Pero no es algo que el público pueda ver fácilmente».

Para que haya una toma de conciencia, «hay que decirles que perdemos insectos, bosques, especies carismáticas».

También «los gobiernos y el sector privado deben empezar a tomarse en serio la biodiversidad, tanto como el calentamiento», insistió este científico.

Un año antes de la esperada reunión en China de los Estados miembros del Convenio de la ONU sobre Diversidad Biológica (COP15), muchos expertos esperan que el informe del IPBES sea una etapa crucial hacia un acuerdo de envergadura como el firmado en París en 2015 contra el cambio climático.

«Si queremos un planeta sostenible en 2050, debemos contar con una meta muy agresiva para 2030», indicó Rebecca Shaw, científica en jefe de la ONG. «Debemos cambiar de trayectoria en los próximos 10 años, como con el clima».

Pero dado que los remedios al calentamiento global que implican cambios mayores en el sistema productivo y de consumo suscitan ya grandes resistencias, ¿qué sucederá con la biodiversidad?

«Será todavía más difícil, porque la gente es menos consciente de los problemas de biodiversidad», afirma Jean-François Silvain, presidente de la Fundación francesa para la Investigación sobre la Biodiversidad. «Habrá que ser lúcidos».

Estas son las cinco extinciones masivas registradas.

Extinción del Ordovícico:

Cuando: hace unos 445 millones de años

Desaparición de especies: 60-70%

Causa probable: periodo glaciar corto pero intenso

En este periodo, la vida se hallaba principalmente en los océanos. Los expertos estiman que la formación rápida de glaciares congeló la mayor parte del agua del planeta, provocando la caída del nivel del mar. Los organismos marinos como las esponjas y las algas fueron las principales afectadas, así como los moluscos, cefalópodos primitivos y peces sin mandíbula llamados ostracodermos.

Extinción del Devónico:

Cuando: hace entre 360 y 375 millones de años

Desapariciones de especies: hasta 75%

Causa probable: agotamiento del oxígeno en los océanos

Los organismos marinos vuelven a ser los más afectados. La fluctuación del nivel de los océanos, el cambio del clima o el impacto de un asteroide son considerados como posibles responsables. Una de las teorías estima que la proliferación de vegetales terrestres habría conducido a una anoxia (falta de oxígeno) en las aguas de superficie. Los trilobites, artrópodos del fondo de los océanos, habrían sido las principales víctimas.

Extinción del Pérmico:

Cuando: hace unos 252 millones de años

Desapariciones de especies: 95%

Causas probables: impactos de asteroides, actividad volcánica

Calificada como la «madre de todas las extinciones», esta crisis biológica devastó los océanos y las tierras. También es la única en la que prácticamente desaparecieron todos los insectos. Algunos científicos estiman que se produjo durante un periodo de millones de años, otros solo durante 200.000 años.

Los trilobites que habían sobrevivido a las dos primeras extinciones desaparecieron por completo, así como algunos tiburones y peces con huesos. En la tierra, los moshops, réptiles herbívoros de varios metros de largo, también se desvanecieron.

Extinción del Triásico:

Cuando: hace unos 200 millones de años

Desapariciones de especies: 70-80%

Causas probables: múltiples, el debate sigue abierto

La misteriosa extinción del Triásico eliminó muchas grandes especies terrestres, la mayoría arcosaurios, ancestros de los dinosaurios y de quienes descienden los pájaros y cocodrilos actuales. La mayoría de los grandes anfibios también desaparecieron.

Una teoría baraja erupciones masivas de lava durante la fragmentación de la Pangea, último supercontinente, con erupciones acompañadas de volúmenes enormes de dióxido de carbono que provocaron un calentamiento climático galopante. Otros científicos apuntan a los asteroides, pero por ahora no se identificó ningún cráter correspondiente.

Extinción del Cretácico:

Cuando: hace unos 66 millones de años

Desapariciones de especies: 75%

Causa probable: impacto de un asteroide

El hallazgo de un inmenso cráter de lo que es hoy en día la península mexicana de Yucatán corrobora la hipótesis de que el impacto de un asteroide fue responsable de la desaparición de los dinosaurios no aviarios como los T-Rex y los triceratops.

Pero la mayoría de los mamíferos, tortugas, cocodrilos, ranas y pájaros sobrevivieron, así como la vida marina. Sin los dinosaurios, los mamíferos proliferaron, conduciendo al nacimiento del homo sapiens, especie responsable de una probable sexta extinción.

08 de mayo de 2019 –

https://www.alainet.org/es/articulo/199729

viernes, 29 de marzo de 2019

Propuestas para salvar el planeta.


Ecologistas en Acción presenta sus propuestas para los partidos políticos ante las próximas elecciones generales del 28 de abril.
Ante las evidencias que se acumulan sobre la degradación ambiental y el aumento de la injusticia social, es hora de que la protección del medio ambiente, junto con las propuestas de equidad propias del ecologismo social, tengan la prioridad necesaria para evitar o reducir situaciones futuras mucho más difíciles que las actuales.

Hay un cúmulo de estudios y evidencias científicas que indican con nitidez que el camino que sigue nuestro modelo socioeconómico capitalista financiero nos conduce a situaciones muy adversas para la mayor parte de la humanidad y el resto de seres vivos que habitamos el planeta.

Aunque en ciertos ámbitos aumenta la conciencia sobre estos problemas y también los discursos sobre la necesidad de atajarlos, lo cierto es que los grandes indicadores muestran que vamos a peor. Sin ir más lejos, el último y reciente estudiodel Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente de marzo de 2019 deja claras dinámicas muy negativas en lo referido a la disponibilidad de agua, la contaminación química de suelos y aguas, la acumulación de plásticos y residuos en los mares, la sobrepesca, la pérdida de biodiversidad, la pérdida de suelos o el rápido avance del cambio climático. Son tendencias globales, pero en las que el Estado español está plenamente inmerso.

El ritmo de degradación es tal que ya no es que estemos poniendo en riesgo el bienestar de las generaciones futuras, sino que si no modificamos drásticamente nuestro rumbo estamos abocados a cambios muy fuertes y negativos en el corto plazo. Y todas estas alteraciones ambientales se producen al mismo tiempo que se incrementa la injusticia en el reparto de la riqueza, tanto a escala global como dentro de los países, y en particular en el Estado español.

Por este motivo, las propuestas que realiza Ecologistas en Acción a los partidos políticos para que sean recogidas en sus programas y propuestas de actuación atienden más a las urgencias y necesidades mucho tiempo desatendidas que a la limitada visión posibilista que a menudo impregna la acción política de los partidos.

Entre las medidas más relevantes de este listado de quince ámbitos de actuación, la organización ecologista destaca:
Biodiversidad: un plan de emergencia para detener la pérdida de biodiversidad.
Agua: ajustar el regadío a la disponibilidad hídrica menguante.
Mares: acabar con la sobrepesca, en especial en el Mediterráneo.
Agroecología: apoyar la ganadería extensiva y abandonar la ganadería industrial.
Energía y clima: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a razón del 7 % anual.
Transporte: reducir drásticamente sus emisiones y establecer una moratoria a las grandes infraestructuras.
Residuos: implantar la recogida selectiva de la fracción orgánica de los residuos municipales.
Contaminación química: desarrollar un plan de medio ambiente y salud que contemple medidas como la reducción del uso de plaguicidas en un 50 % en 2023.
Contaminación electromagnética: aplicar el principio de precaución, en especial ante el previsto despliegue del 5G.
Calidad del aire: creación de Zonas de Bajas Emisiones en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes.
Urbanismo: evitar el urbanismo especulativo y fomento decidido del alquiler social.
Educación: formar prioritariamente para la principal tarea a la que se tendrán que enfrentar las nuevas generaciones: la transición ecológica y justa.
Consumo: aplicar criterios de sostenibilidad y justicia social a la compra pública responsable.
Ecofeminismo: trabajar por la equidad entre géneros y la redistribución de los cuidados.
Globalización: regulación de la actividad de las empresas transnacionales con normativas nacionales e internacionales jurídicamente vinculantes sobre medio ambiente y derechos humanos.

Ecologistas en Acción es consciente de que estas propuestas son tan necesarias y urgentes como, en gran medida, ajenas a las prioridades de la mayor parte de los partidos políticos. Pero no por ello se deben ocultar o relegar, sino todo lo contrario, porque nuestro futuro depende de que se ponga cuanto antes el mantenimiento de la vida en el centro de la acción política y de que los liderazgos políticos se basen en la justicia social y ambiental y en el bien común. Algo que sí que parece que están entendiendo las generaciones más jóvenes.


viernes, 8 de marzo de 2019

Cuando el machismo también 'asfixia' la salud de la mujer.

Las mujeres han estado hasta los 90 excluidas de la investigación y de los ensayos clínicos de nuevos medicamentos, lo que ha causado graves errores en el tratamiento de enfermedades.

ULISES CULEBRO

Bernardine Patricia Haley describió por primera vez el síndrome de Yentl en 1991. La definición, que apareció publicada en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine no hacía, sin embargo, referencia a ninguna enfermedad física. Era mucho más que eso: era la constatación de la invisibilidad las mujeres en muchos aspectos de la Medicina.

En concreto, Haley, que fue la primera mujer que dirigió los Institutos de Salud de EEUU, denunciaba el hecho probado de que las mujeres estaban siendo excluidas en la investigación, prevención y diagnóstico de los trastornos cardiovasculares. Y, en consecuencia, esto estaba afectando negativamente al pronóstico y abordaje de la enfermedad.

Haley puso el foco sobre los trastornos del corazón, pero, en realidad, el síndrome estaba mucho más extendido.

«Tradicionalmente, las mujeres han estado excluidas de la investigación biomédica», explica María Teresa Ruiz Cantero, que, como especialista en Epidemiología y Salud Pública en la Universidad de Alicante, ha estudiado a fondo el fenómeno.

«Siempre se ha considerado que el varón representaba al ser humano de ambos sexos, que era la medida, por lo que no se consideraba necesario estudiar a las mujeres, excepto en lo que se refiere a la especificidad reproductiva», coincide Eulalia Pérez Sedeño, profesora de investigación en Ciencia, Tecnología y Género en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC y autora, junto a S. García Dauder de la obra Las 'mentiras' científicas sobre las mujeres ( Catarata).

De hecho, en 1977 el organismo que regula la investigación y aprobación de fármacos en EEUU -FDA por sus siglas en inglés-, rechazó explícitamente la participación de mujeres en edad fértil de los estudios clínicos bajo el pretexto de proteger a una posible descendencia de los efectos de fármacos en estudio.

«Suena bonito y ético, porque parece que se está protegiendo la salud materno-infantil. Pero la realidad es que esos medicamentos cuyos efectos no se han probado en mujeres, sí se prescriben a mujeres. Y esto tiene consecuencias», subraya Ruiz Cantero.
EL ANALGÉSICO QUE TUVO QUE SER RETIRADO

Por ejemplo, que aparezcan más efectos secundarios o que las dosis del tratamiento no sean efectivas o adecuadas. «Entre otras diferencias, las mujeres tenemos una variabilidad hormonal que no tienen los hombres, lo que puede afectar al metabolismo de los fármacos», aclara la especialista, quien añade que además de la infrarrepresentación en la investigación, también se ha producido una ceguera específica en cuanto al impacto de los fármacos en las mujeres.

Como ejemplo de esta ceguera, Ruiz Cantero cita el caso de Vioxx, el analgésico que tuvo que ser retirado del mercado por sus riesgos vasculares. Los resultados de los ensayos realizados con el medicamento no especificaron el impacto en ambos sexos ni consideraron la variabilidad hormonal. Sin embargo, explica, después se comprobó que el 78% de las reacciones adversas reportadas en España correspondía a mujeres.

Otro ejemplo es la apnea del sueño. Hasta hace poco, se consideraba un trastorno mayoritariamente masculino. Pero cada vez hay más evidencias de que, en realidad, la enfermedad en mujeres ha permanecido oculta a los ojos de la ciencia.

«El conocimiento que generamos cometiendo sesgos de género no se adecua bien a la realidad de gran parte de la población. Eso también explica, por ejemplo, que hasta hace bien poco no se diferenciaran bien los síntomas de un infarto de miocardio en hombres y mujeres», añade Sara Menéndez Espina, doctora en Psicología e investigadora del Grupo Workforall de la Universidad de Oviedo.

La decisión de la FDA permaneció vigente hasta 1993, cuando las nuevas guías recomendaron evaluar las diferencias en función del sexo en los ensayos clínicos. Pero, según las expertas citadas, eso tampoco solucionó el problema.

«Para empezar, la agencia homóloga europea, la EMA, no tomó la misma determinación y si bien recomienda un análisis diferenciado, sus guías también reconocen que esto solo puede hacerse si la muestra es lo suficientemente representativa», señala Ruiz Cantero, quien añade que sobre todo en las primeras fases de la investigación, la infrarrepresentación del sexo femenino sigue siendo patente.

Además, hoy en día se siguen dando otros sesgos de género en la investigación. «Por ejemplo a la hora de determinar cuáles son las prioridades científicas; en los modelos teóricos y las preguntas de investigación; en el planteamiento de hipótesis y definición de las variables; en los diseños y muestras empleadas; en la recogida de datos; en la interpretación de resultados y también en su publicación», apunta Pérez Sedeño.

«Un sesgo clásico es el uso de las muestras», coincide Menéndez. «Podemos encontrar estudios con 300 hombres y 300 mujeres que sacan resultados para toda la población, en una especie de ceguera de género».

Para Pérez Sedeño la solución al problema no sólo pasa por proponer protocolos que incluyan a más mujeres en los ensayos clínicos -algo que ya se ha hecho-, «sino en cambiar el modelo estrictamente biomédico por otro biopsicosocial que atienda a otros factores que pueden afectar a la salud de las mujeres, como la etnia, la clase social o el entorno en el que viven».

Fuente: elmundo.es

sábado, 1 de diciembre de 2018

La Tierra bate récord de emisión de gases.


Informe de la OMM revela que la Tierra acumula una cantidad histórica de gases concentrados en su atmósfera. Dióxido de carbono y metano son dos de los elementos más presentes y tendrían consecuencias en el cambio climático. Informe se debatirá en la COP24 que se iniciará en los próximos días.

Por José Diaz

Servindi, 30 de noviembre, 2018.- A poco de iniciarse la Conferencia de las Partes (COP24) en Polonia, una nueva noticia negativa aparece en el panorama ambiental. Se trata de la información difundida por el último boletín de la Organización Metereológica Mundial (OMM) que señala que la propagación de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra ha batido récord en la actual era geológica.

Según el informe de la OMM la concentración media de CO2 pasó de 400,1 partes por millón (ppm) en 2015 a 403,3 ppm en 2016 y a 405,5 ppm el año pasado. La última vez que la Tierra ha acumulado esa cantidad de partículas en la atmósfera fue hace, aproximadamente, 3 o 5 millones de años. El resultado de aquel fenómeno fue un incremento de la temperatura de hasta 3° Celsius y de los niveles del mar de hasta 20 metros.

“No hay indicios de inversión en esta tendencia, que está desencadenando un cambio climático a largo plazo, la subida del nivel del mar, la acidificación de los océanos y un mayor número de fenómenos meteorológicos extremos”, explica el documento.

Todas las partículas examinadas por la OMM atrapan el calor en la atmósfera y generan como consecuencia el fenómeno del calentamiento global y su consecuente cambio climático. Además del dióxido de carbono (CO2), las otras partículas con altas concentraciones son el metano y el óxido nitroso, dos elementos que atacan directamente a la capa de ozono.


Decisiones urgentes

La información que ha proveído el sector científico global en los últimos años es clara. Desde 1990 la fuerza de las radiaciones solares ha incrementado en 41%, una consecuencia directa del aumento de los gases de efecto invernadero. El elemento más responsable de este fenómeno es el CO2, la misma partícula que este año ha batido su récord de emisiones.

“La ciencia es clara: si no reducimos rápidamente las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero, el cambio climático tendrá efectos cada vez más destructivos e irreversibles en la vida en la Tierra. Nuestras oportunidades de actuación están a punto de agotarse”, afirmó preocupado el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Este informe de la OMM se une al ya difundido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sobre la disparidad de las emisiones de gases y las políticas públicas sobre este caso. Ambos documentos buscan establecer el principio científico más sólido para fijar como meta de calentamiento global el 1.5° Celsius, algo que se debatirá (y quizá se defina) en los próximos días durante la COP24 de Katowice (Polonia).

Fuente: Servindi




lunes, 15 de octubre de 2018

El discurso teológico no puede ignorar la epistemología de la ciencia.

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Por Leandro Sequeiros

La filosofía y la teología cristiana postulan no solo la necesidad, sino también la oportunidad y la posibilidad de tender puentes de diálogo entre dos grandes ámbitos de conocimiento, entre dos grandes concepciones del mundo que para mucha gente en nuestro mundo parecen irreconciliables: entre la ciencia y la religión, entre la visión científica del mundo y la visión teológica del mundo, entre la razón y la fe, entre la experiencia religiosa y la construcción social científica y tecnológica. ¿Es posible tender puentes entre ambas fronteras? Ciencia y Teología, ¿son visiones del mundo alternativas? En un artículo reciente de FronterasCTR hacíamos una recapitulación de la moderna epistemología de la ciencia. Creemos que, para la teología, el problema de fondo es de tipo epistemológico. ¿Cómo se sitúa la teología en el marco de las exigencias epistemológicas de la ciencia? la respuesta depende de la concepción que se tenga de la naturaleza, las fronteras y las posibilidades del conocimiento humano. Entre las muchas tradiciones epistemológicas actuales, que mencionábamos en nuestro anterior artículo, se postula aquí que la tradición de los programas de investigación de Imre Lakatos puede ser un territorio común de diálogo y de encuentro entre científicos y teólogos.


REPENSAR LA TEOLOGÍA DESDE OTROS SUPUESTOS EPISTEMOLÓGICOS

El problema que se plantea hoy es este: ¿es posible reconstruir el edificio de la teología desde unos supuestos de la modernidad? ¿Es posible una espiritualidad que hunda sus raíces en una cultura impregnada por la mentalidad científico-técnica?

Desde diversas instancias, se niega esa posibilidad. Pero para algunos grupos religiosos se abre la posibilidad. Para los seguidores de las epistemologías de la no-dualidad, la moderna filosofía de la ciencia lleva a un callejón sin salida y postulan otro modo de construir ciencia y de elaborar nuestras experiencias espirituales.

Sin negar que tienen una parte de razón, si es claro que su postura hoy es marginal en la reflexión filosófica y que, incluso, caen en lo que hemos denominado la “falacia” de postularse como la única alternativa. Hoy caben muchas otras epistemologías que pueden resultar fructíferas para elaborar una teología y una espiritualidad que integre los logros de las ciencias asumidas por las comunidades científicas.

El paradigma teológico actual se supone lo suficientemente abierto para que pueda ser interlocutor válido para los científicos a la hora de poder establecer puentes entre ambos, dialogar, discutir y lograr lenguajes válidos comprensibles para ambos.
El modelo epistemológico de Imre Lakatos puede ayudar a tener puentes entre Ciencias y Teología

Desde estas páginas – y sin poder descender a detalles – sugerimos la posibilidad de que la incorporación en la formación de los futuros teólogos de las propuestas epistemológicas de Imre Lakatos se nos antojan las más fecundas para poder formular, reelaborar, reconstruir, reflexionar y dotar de base filosófica a los puentes cognoscitivos entre Ciencia y Teología.

No es este el lugar para justificar esta propuesta, por lo que aquí nos limitamos a resumir algunas de las intuiciones epistemológicas de Lakatos.

Imre Lakatos (1922-1974) falleció tempranamente y húngaro de nacimiento. De joven se distinguió por su oposición al nazismo en Hungría, siendo miembro activo del partido comunista. Sin embargo, fue detenido en 1950 por sus ideas tachadas de “revisionistas”. Fue juzgado y estuvo encarcelado durante tres años. Tras la revuelta húngara en 1956, se exilió en Viena y luego marchó al Reino Unido donde trabajó en Cambridge en su tesis doctoral. Después desarrolló una fecunda labor como profesor en laLondon School of Economics and Political Science (donde Karl Popper ejercía su magisterio y del que fue alumno y amigo) hasta su temprana muerte en 1974.

Partiendo de las teorías sobre la falsaciónpopperiana, Lakatos inicia un acercamiento a las posturas de Kuhn, sin llegar a aceptar sus postulados. La mayor parte de sus libros [una buena bibliografía puede encontrarse en: I. LAKATOS (1993) La metodología de los programas de investigación. Alianza Universidad, Madrid, páginas 300-302] contienen recopilaciones de sus propios trabajos que fueron editadas por sus alumnos después de su fallecimiento cuando contaba solamente 52 años.

De entre estos libros (sobre todo los traducidos al español) destacamos los siguientes: Pruebas y refutaciones(1963-64) (Traducción de 1978, Alianza Universidad); Historia de la Ciencia y sus reconstrucciones racionales(1971) (en español, Tecnos, Madrid, 1974); La metodología de los programas de investigación(recopilación de trabajos, desde 1970 a 21976; en español, 1983, Grijalbo, Barcelona); “Metodologías rivales de la ciencia: las construcciones racionales como guía de la historia”. 1971. Traducción en Teorema, (en español, 1974); Matemáticas, Ciencia y Epistemología. (1978) (Traducción de 1981, Alianza Universidad).

Fue editor, junto a Alan Musgrave, de las actas del famoso seminario de Bedford College, de 1965. El tomo IV de estas actas lleva como título: LAKATOS, I. Y MUSGRAVE, A. edit. (1970) Criticism and the growth of knowlewdge. Cambridge university Press. (En español, 1975: La Crítica y el desarrollo del Conocimiento. Grijalbo, Barcelona). En este volumen se incluye uno de sus trabajos más citados: “La falsación y la metodología de los programas de investigación científica”.

Cuando Lakatos escribió este trabajo, Kuhn ya había publicado La Estructura de las Revoluciones Científicas. A Lakatos le preocupa encontrar el “modelo de cambio científico”, cómo se modifican, se sustituyen y desaparecen las teorías. Está convencido (como Kuhn) que el único modo de contrastarlo es acudiendo a la historia de las ciencias. De este modo, la introducción de la dimensión histórica de la construcción social de los grandes relatos de la Teología puede ser un buen camino para tender puentes entre Ciencia y Teología.
Imre Lakatos como mediador epistemológico entre Ciencias y Teología

La reflexión sobre las diversas propuestas epistemológicas emergentes desde el siglo XVI, nos hacen converger hacia el racionalismo crítico. Las comunidades científicas parecen inclinarse desde mediados del siglo XX hacia estas propuestas. Sobre ellas hemos discutido en nuestro ensayo “Teorías de la Ciencia”. Pero ¿cuál de las escuelas epistemológicas dentro del marco del racionalismo crítico puede ser más fecunda para tender puentes entre Ciencias y Teología?

Desde este ensayo apostamos por Imre Lakatos como filósofo de la ciencia cuyas propuestas pueden acercar las orillas de la Ciencia y la Teología. Los que asumen sus propuestas, tanto científicos como teólogos, pueden tener un lenguaje común que facilita el necesario diálogo. No negamos el valor de otros filósofos, como Popper y Kuhn, pero creeemos que Lakatos puede ser un mejor facilitador.

Nuestra propuesta es que el modelo de los programas de investigación de Lakatos puede ser el más fecundo en esta tarea. El que falsacionismo ingenuo de Popper tuviera muchos puntos débiles, no pasó desapercibido a muchos de sus contemporáneos. Lakatos, diplomáticamente critica a Popper sus “experimentos cruciales”, su noción ingenua de refutación y la mentada su falta de contextualización que ofrecía el universo idílico de Karl Popper, tan lejos de las realidades humanas y mundanas.

Del mismo modo, Lakatos introduce una fuerte componente historiográfica al reprochar tácitamente (con razón) a Karl Popper, que cuando se diseña un experimento crucial con vistas a determinar entre dos teorías que rivalizan por el dominio de un área determinada del conocimiento científico cual es mejor, los científicos parecían estar equipados de una “racionalidad instantánea” que les permitía precisar las posibles implicaciones que se derivan de tal experimento.

Lakatos considera que tal modo de proceder es pura y llanamente imposible (excepto en la mente de Popper). Más aún defiende que tales experimentos pueden ser valorados como cruciales en un momento dado, pero podrán no ser contemplados de la misma manera tiempo después. Se requiere pues de un tiempo para destilar o separar el grano de la paja.

Imre Lakatos intentó mediar entre Popper y Kuhn, reinterpretando los conceptos de racionalidad de ambos, acuñando el término de “programa de investigación” (research programme). Lo que caracteriza a este esfuerzo científico lakatosiano, para salvar la historia de la ciencia y la racionalidad popperiana, es la propuesta siguiente: la reflexión humana lleva a elaborar unos “programas de investigación” (similares a los paradigmas kuhnianos) dotados de un núcleo duro (hard core), que son los supuestos básicos e innegociables de toda investigación. Con el fin de preservarlo, está un cinturón protector constituido por hipótesis auxiliares (auxiliary hypothesis) que resguardan el núcleo duro con datos experimentales. Lakatos ha logrado dibujar un cuadro más persuasivo que el de Popper, pero la pregunta de cómo se logra dar con el programa de investigación sigue abierto.

Dicho de otro modo, es la historia la que dicta sentencia. Los investigadores no son unos iluminados, ya que se requiere tomar una cierta perspectiva, como suele ocurrir en la vida cotidiana, a la hora de reflexionar sobre muchos temas. El choque entre conjeturas y refutaciones, diría Lakatos, ni se da en el vacío, ni lo abordan de motu propio los científicos que defienden una teoría. Del mismo modo, alega que las conjeturas no aparecen “espontáneamente” en escena sino que son parte de una tradición de ideas, de concepciones acerca del mundo, es decir de la cosmología imperante en un momento dado de la historia de la sociedad, de la cual la ciencia forma parte. 
Lakatos y la metodología de la investigación: la Teología como programa de investigación

De acuerdo con nuestra propuesta, una lectura lakatosiana del quehacer la teología y de la ciencia como “programas de investigación” que pueden converger, nos parece muy fecunda y consideramos la propuesta de Imre Lakatos con más poder explicativo y más urdimbre interdisciplinar que la referencia clásica a Raymond Popper o a Thomas S. Kuhn.

Después de haberlo reflexionado mucho, me inclino por la perspectiva lakatosiana, especialmente por su concepto de “programas de investigación”, no solo por su mayor coherencia y equidistancia entre Popper y Kuhn, sino por su mayor poder explicativo en la problemática del conflicto Ciencia-Teología.

Pero hay que reconocer que, en algunos aspectos, el concepto dinámico de la ciencia como un gran programa de investigaciónque se desarrolla y crece gradualmente a lo largo de la historia del pensamiento científico es, cuanto menos seductor.

Ahora se pregunta: ¿Cuál es la metodología de investigación? ¿Cómo se desarrolla, crece, se transmite y cambian los contenidos y el método de las ciencias y de la teología? En definitiva, ¿qué lugar epistemológico ocupan los programas de investigación? La expresión clásica de Lakatos es que la producción del conocimiento humano no es otra cosa que un inmenso programa de investigación.

Esteprogramatiene unas reglas metodológicas. Unas reglas nos indican qué caminos hay que evitar (heurística negativa), y otros que caminos a recorrer (heurística positiva). En este sentido, Lakatos habla de la heurística negativade un programa de investigación: es decir, el andamiaje intocable de la ciencia, las cosas que no se pueden tocar, los fundamentos epistemológicos, los logros incuestionables, aquella base que no se puede rechazar ni modificar. Ese es el llamado núcleo central(o también el centro firme) del programa de investigación. Los elementos intocables, ya asentados para siempre. Se defiende así del relativismo con el que se acusa a Kuhn.

Pero este núcleo centralnecesita protección. Para ello está lo que Lakatos denomina el cinturón protector. Este está constituido por lo que se denominan las hipótesis auxiliaresque son reglas metodológicas: los procedimientos del trabajo científico que llevan a las formulaciones científicas. Así, la teoría de Newton tiene la ley de la Gravitación como núcleo y las hipótesis auxiliares son mudables con el tiempo.

Por otra parte, en todo programa de investigaciónexiste lo que denomina la heurística positiva: es decir, el conjunto de las líneas maestras que desarrollan el programa de investigación. Laheurística positivapersigue la construcción de un “cinturón protector” de hipótesis que rodean el núcleo, y la relativa autonomía de la ciencia teórica. La heurística positiva es la política o plan de investigación a largo plazo. Es el camino a recorrer.

La heurística especifica el “núcleo” del plan (que es irrefutable por decisión metodológica de sus protagonistas). La heurística positiva consiste en un conjunto parcialmente articulado de sugerencias sobre cómo cambiar y desarrollar las “variables refutables” del programa de investigación, y sobre cómo modificar y completar el cinturón protector. Así, la metafísica cartesiana era como un inmenso reloj y funcionó como principio heurístico. Descartaba la acción a distancia (heurística negativa) y estimula las otras hipótesis auxiliares, como las de las elipses de Kepler (heurística positiva).

Lakatos se pregunta si existe progreso en la ciencia y cómo se produce el progreso. En este sentido, es optimista en sus planteamientos. Para Lakatos, el crecimiento científico se puede medir en términos de transferencias progresivas y degenerativas de problemas en series de teorías científicas. La ciencia progresa expansionando o modificando el cinturón protector, añadiendo nuevas hipótesis. “Solo de una serie de teorías – o un programa de investigación – y no de una teoría aislada, puede decirse que sea científica o acientífica”.

Por otra parte, un programa de investigación puede ser progresivo(expansionarse o ampliarse más) o puede serregresivo(puede ir perdiendo fuerza explicativa hasta desaparecer o degenerar). Un programa que degenera dará lugar a otro rival más progresionista, del mismo modo a que la astronomía ptolemaica dió lugar a la copernicana. En los debates de los años sesenta, el filósofo anarquista Paul Feyerabend acusó a Inre Lakatos de ornamento verbal, de presentarse con mera palabrería, pero sin contenido conceptual.

Aun así, Lakatos fue siempre un profesor polémico. En su intervención en el famoso Simposio de 1965 (del que hablaremos más adelante), ataca a Kuhn acusándolo de irracionalidad y de dar demasiada importancia a elementos extracientíficos. Lakatos está convencido de que existen criterios objetivos que permiten hacer una opción racional entre teorías alternativas. Rechaza el falsacionismo ingenuo y también lo que el mismo Lakatos describe como “el marxismo vulgar” de Kuhn. De igual modo, apoya el llamamiento de Popper a la honestidad intelectual, ya que la ciencia es una empresa racional. Cree que la ética debe ser un atributo esencial en el trabajo del científico. Estas ideas las volveremos a recoger más adelante. Pero será necesario ahora presentar a otros filósofos de las ciencias, uno más de los que hemos denominado provocativamente “los hijos rebeldes” de Popper.


EXPANDIR UN NUEVO TERRITORIO DE DIÁLOGO ENTRE CIENCIA Y TEOLOGÍA

Por eso, “Decir que la creencia religiosa pudo funcionar como premisade la ciencia no implica necesariamente afirmar con contundencia que la ciencia no habría podido despegar nunca sin una teología previa. Pero sí quiere decir que las concepciones particulares de la ciencia sostenidas por sus pioneros estaban a menudo imbuidas de creencias metafísicas y teológicas. Al hablar de las leyes de la naturaleza, esos filósofos no eligieron esa metáfora de forma simplista. Las leyes eran el resultado de la legislación de una divinidad inteligente. René Descartes (1596-1650) sostenía que él estaba descubriendo las “leyes puestas por Dios en la naturaleza”. Posteriormente, Newton declararía que la regulación del sistema solar presuponía el “consejo y el dominio de un ser inteligente y poderoso” [JOHN HEDLEY BROOKE.Ciencia y Religión. Perspectivas históricas. Sal Terrae, Santander, Universidad Comillas, Madrid, 2016, pág. 26].

Como ha escrito John Polkinghorne [Ciencia y Teología. Una introducción. Colección Presencia Teológica número 104, Editorial Sal Terrae, Maliaño, Cantabria 2000, pág. 181], uno de los expertos en éste tema, la ciencia forma parte de la cultura humana, a la vez que influye en ella: pero su factor de control es su encuentro con la realidad del mundo físico. También la teología forma parte de la cultura humana: también ella se ve influida por la cultura general y también ejerce una sensible influencia sobre ella. Pero su factor de control es su encuentro con la realidad de Dios.

Lo que ambas disciplinas tienen en común es el esfuerzo por alcanzar el conocimiento a partir de una creencia fundada. Pero entre ellas también hay diferencias. Una de estas diferencias radica en la naturaleza de sus respectivos factores de control. Los seres humanos somos capaces de trascender el mundo físico y podemos someterlo a prueba experimental. Dios trasciende al ser humano, y ninguna criatura puede someterlo a prueba experimental.

Antes de presentar una crónica, necesariamente incompleta, del quehacer en España de la reflexión entre ciencia y teología, creemos necesarias estas reflexiones.


CONCLUSIÓN: UNA MIRADA HACIA EL FUTURO: LA FORMACIÓN EPISTEMOLÓGICA DE LOS TEÓLOGOS

Afirmamos al inicio de estas páginas que defendemos en este ensayo que el camino para poder establecer puentes entre la Ciencia y la Teología es posible y necesario por el bien de la cultura. Pero los cimientos sobre los que deben establecerse los pilares de estos puentes deben estar asentados sobre un consenso filosófico entre ambas partes. Un consenso que, según nuestra opinión, tiene mucho que ver con el método científico y el método de la filosofía, la reflexión sobre la naturaleza del saber humano. En definitiva, es necesario un consenso epistemológico que fundamente el necesario diálogo y encuentro entre las dos racionalidades: la racionalidad científica y la racionalidad teológica.

Desde un punto de vista muy personal, el problema de fondo de las posibles relaciones entre ciencia y teología no es teológico, sino filosófico. Y más exactamente, epistemológico: ¿cuál es el fundamento racional del conocimiento humano? ¿Qué vías racionales de acceso al saber tienen vigencia en el siglo XXI? Y en nuestro caso: ¿qué presupuestos filosóficos condicionan y facilitan la posibilidad de tender puentes entre Ciencia y Teología?

Se ha intentado mostrar que las propuestas de Imre Lakatos, si son asumidas por ambas partes en diálogo, científicos y teólogos, pueden fundamentar un lenguaje común de comunicación.

Como ha escrito José Manuel Caamaño (a final de noviembre de 2017),director de la Cátedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Comillas: “El Papa Francisco nos invita a no limitarnos a una teología de escritorio, sino a estar en estado permanente de misión, a salir a las fronteras de la vida, a reformar lo que haya que reformar en la comunión eclesial para hacer más visible la buena noticia de Jesús. Y hoy, en un mundo muy plural en donde quizá lo que prima sea lo accesorio, lo relativo, la utilidad, etc., la teología no deja de tener ese carácter revulsivo o contracultural que rompe con la lógica imperante pero que, en el fondo, nos orienta hacia las cuestiones más importantes de la vida, hacia una visión más integral de las personas y del mundo y, en definitiva, también es una forma de trascender aquello que no puede agotar el sentido último de lo que somos y la esperanza que sustenta todo cuanto hacemos. Por todo ello la teología nos ayudará tanto a dar razón de nuestra esperanza como a evitar el naufragio vital que siempre acecha a nuestra existencia”.



Leandro Sequeiros. Doctor en Ciencias Geológicas. Asesor de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión.


Fuente: FronterasCTR