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viernes, 8 de marzo de 2019

Cuando el machismo también 'asfixia' la salud de la mujer.

Las mujeres han estado hasta los 90 excluidas de la investigación y de los ensayos clínicos de nuevos medicamentos, lo que ha causado graves errores en el tratamiento de enfermedades.

ULISES CULEBRO

Bernardine Patricia Haley describió por primera vez el síndrome de Yentl en 1991. La definición, que apareció publicada en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine no hacía, sin embargo, referencia a ninguna enfermedad física. Era mucho más que eso: era la constatación de la invisibilidad las mujeres en muchos aspectos de la Medicina.

En concreto, Haley, que fue la primera mujer que dirigió los Institutos de Salud de EEUU, denunciaba el hecho probado de que las mujeres estaban siendo excluidas en la investigación, prevención y diagnóstico de los trastornos cardiovasculares. Y, en consecuencia, esto estaba afectando negativamente al pronóstico y abordaje de la enfermedad.

Haley puso el foco sobre los trastornos del corazón, pero, en realidad, el síndrome estaba mucho más extendido.

«Tradicionalmente, las mujeres han estado excluidas de la investigación biomédica», explica María Teresa Ruiz Cantero, que, como especialista en Epidemiología y Salud Pública en la Universidad de Alicante, ha estudiado a fondo el fenómeno.

«Siempre se ha considerado que el varón representaba al ser humano de ambos sexos, que era la medida, por lo que no se consideraba necesario estudiar a las mujeres, excepto en lo que se refiere a la especificidad reproductiva», coincide Eulalia Pérez Sedeño, profesora de investigación en Ciencia, Tecnología y Género en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC y autora, junto a S. García Dauder de la obra Las 'mentiras' científicas sobre las mujeres ( Catarata).

De hecho, en 1977 el organismo que regula la investigación y aprobación de fármacos en EEUU -FDA por sus siglas en inglés-, rechazó explícitamente la participación de mujeres en edad fértil de los estudios clínicos bajo el pretexto de proteger a una posible descendencia de los efectos de fármacos en estudio.

«Suena bonito y ético, porque parece que se está protegiendo la salud materno-infantil. Pero la realidad es que esos medicamentos cuyos efectos no se han probado en mujeres, sí se prescriben a mujeres. Y esto tiene consecuencias», subraya Ruiz Cantero.
EL ANALGÉSICO QUE TUVO QUE SER RETIRADO

Por ejemplo, que aparezcan más efectos secundarios o que las dosis del tratamiento no sean efectivas o adecuadas. «Entre otras diferencias, las mujeres tenemos una variabilidad hormonal que no tienen los hombres, lo que puede afectar al metabolismo de los fármacos», aclara la especialista, quien añade que además de la infrarrepresentación en la investigación, también se ha producido una ceguera específica en cuanto al impacto de los fármacos en las mujeres.

Como ejemplo de esta ceguera, Ruiz Cantero cita el caso de Vioxx, el analgésico que tuvo que ser retirado del mercado por sus riesgos vasculares. Los resultados de los ensayos realizados con el medicamento no especificaron el impacto en ambos sexos ni consideraron la variabilidad hormonal. Sin embargo, explica, después se comprobó que el 78% de las reacciones adversas reportadas en España correspondía a mujeres.

Otro ejemplo es la apnea del sueño. Hasta hace poco, se consideraba un trastorno mayoritariamente masculino. Pero cada vez hay más evidencias de que, en realidad, la enfermedad en mujeres ha permanecido oculta a los ojos de la ciencia.

«El conocimiento que generamos cometiendo sesgos de género no se adecua bien a la realidad de gran parte de la población. Eso también explica, por ejemplo, que hasta hace bien poco no se diferenciaran bien los síntomas de un infarto de miocardio en hombres y mujeres», añade Sara Menéndez Espina, doctora en Psicología e investigadora del Grupo Workforall de la Universidad de Oviedo.

La decisión de la FDA permaneció vigente hasta 1993, cuando las nuevas guías recomendaron evaluar las diferencias en función del sexo en los ensayos clínicos. Pero, según las expertas citadas, eso tampoco solucionó el problema.

«Para empezar, la agencia homóloga europea, la EMA, no tomó la misma determinación y si bien recomienda un análisis diferenciado, sus guías también reconocen que esto solo puede hacerse si la muestra es lo suficientemente representativa», señala Ruiz Cantero, quien añade que sobre todo en las primeras fases de la investigación, la infrarrepresentación del sexo femenino sigue siendo patente.

Además, hoy en día se siguen dando otros sesgos de género en la investigación. «Por ejemplo a la hora de determinar cuáles son las prioridades científicas; en los modelos teóricos y las preguntas de investigación; en el planteamiento de hipótesis y definición de las variables; en los diseños y muestras empleadas; en la recogida de datos; en la interpretación de resultados y también en su publicación», apunta Pérez Sedeño.

«Un sesgo clásico es el uso de las muestras», coincide Menéndez. «Podemos encontrar estudios con 300 hombres y 300 mujeres que sacan resultados para toda la población, en una especie de ceguera de género».

Para Pérez Sedeño la solución al problema no sólo pasa por proponer protocolos que incluyan a más mujeres en los ensayos clínicos -algo que ya se ha hecho-, «sino en cambiar el modelo estrictamente biomédico por otro biopsicosocial que atienda a otros factores que pueden afectar a la salud de las mujeres, como la etnia, la clase social o el entorno en el que viven».

Fuente: elmundo.es

miércoles, 8 de marzo de 2017

8 de marzo. Un largo camino de luchas entre olvidos y esperanzas.


Manuel Humberto Restrepo Domínguez

Los imperdonables olvidos

Las significativas revoluciones de 1776 en América y de 1789 en Europa, dejaron conscientemente por fuera de las declaraciones de derechos a los esclavos y a las mujeres. El levantamiento del pueblo de Virginia, se selló en el parlamento, (creado a instancias del pacto de Bill Of Rigths, que limitó la potestad del rey en materia de impuestos, confiscaciones y asesinato), con una declaración de derechos del pueblo contra la dominación Británica. El principio fundamental de la declaración fue que todas las personas tenían derechos naturales inherentes y por tanto merecían su libertad e independencia, pero olvidaron a los cerca de 600.000 esclavos, que virtud de las leyes de sometimiento, continuaron siendo simples mercancías. Los propietarios según la ley no tenían límite de compra y venta de esclavos y poseían de 10 a 12 cada uno, a quienes continuaron tratando como animales sin alma, raptados del continente africano. Al pueblo de Virginia llegaron justamente los primeros 19 esclavos en 1619 traídos por comerciantes holandeses como parte de un botín de más de 12 millones de estas mercancías humanas que enriquecieron a América. Fue gracias a los levantamientos contra tal barbarie y no en virtud de leyes de abolición que obtuvieron su libertad.

En la Europa de las guerras y de la lucha por la libertad de cultos, fue sellado en las calles de Paris, el primer gran pacto de clases antagónicas, para reconocerse humanos, iguales y libres, dejando cada una para si la mejor parte de su poder. La una dejó la propiedad privada y la otra su derecho de resistencia y rebelión ante la tiranía. La declaración de derechos del hombre y del ciudadano de 1789, dejó en el centro la figura masculina del varón y propietario. Allí también quedaron en el olvido los esclavos y las mujeres. En 1794 fue abolida la esclavitud en Francia y apenas en 1926 declarada para todo el mundo, por la Sociedad de Naciones, como una práctica ilegal. Las mujeres que estuvieron en las luchas de parís, se levantaron rápidamente en rebeldía a cuestionar el texto de la declaración de derechos personales y universales, que la dejaba por fuera y formularon su propia declaración de derechos de la mujer y la ciudadana, en 17 artículos, leídos en 1791 en la tribuna pública, por Olimpe de Gouges, que por tal acto de sublevación enseguida fue guillotinada y algunas de sus compañeras como Rosa Locombe, encerradas en hospicios acusadas de locura.

La historia oficial ha hecho caso omiso de estos hechos en un estratégico y consciente olvido, ejercitado desde unas estructuras elitistas de poder, que a pesar de las innumerables declaraciones y conquistas, se resiste a entender que ser iguales y libres implica construir el poder político y distribuir la riqueza social en colectivo, sin ventajas, sin ansias de dominación, colonización, explotación, ni sometimiento de unos por otros. De la esclavitud del siglo XVIII, se pasó a la Trata de Personas o moderna esclavitud, del Siglo XXI, con cifras de más de 70 millones de personas en esta condición. De la mujer el silencio se mantuvo hasta 1972, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas, después de múltiples revueltas y grandes movilizaciones a lo largo de los siglos XIX y XX, declaró a 1975 como el año de la mujer y al 8 de marzo como el día internacional de la mujer trabajadora, que ratificó en 1977 instando a los estados del mundo a reconocer conforme a sus costumbres y tradiciones un día de reconocimiento a los derechos de la mujer y la paz internacional.

La larga carrera de lucha por el derecho a ser reconocidas humanas

La larga carrera de lucha social, de grupos, colectivos, comunas y activistas en el camino de humanización encontró al final del Siglo XVIII, a una Francia convertida en potencia política, a Inglaterra victoriosa en sus guerras civiles contra el absolutismo y a Holanda trazando un camino de tolerancia religiosa y política. Este marco de triunfos contra el oscurantismo, de derrota de la era feudal y de compuertas abiertas para redefinir al ser humano libre de humillaciones y crueldad, afianzó las condiciones para que las mujeres levantaran su voz en las tribunas, anunciaran controversias con sus escritos y se dispusieran a enfrentar el olvido provocado por el capitalismo naciente que se resistía a abandonar las prácticas de sumisión y enajenación del modelo patriarcal. Las mujeres pusieron a prueba toda su capacidad de lucha y de expresiones de libertad para proponer y promover el reconocimiento de la mujer en los derechos.

De entre esa multiplicidad de ejemplos, me referiré brevemente a una mujer: Mary Wollstonecraff. De clase media, filosofa y escritora Británica, que se enfrentó al poder reinante a través de sus escritos, señalando que ninguna mujer es inferior en nada a un hombre y que es la falta de oportunidades de una falsa educación que se le ofrece la que la desiguala y le permite a los hombres mantener la sumisión y tratarlas como seres subordinados y no como parte de la especie humana. Su libro llamado Vindicación de los derechos de la mujer, pregunta ¿por qué sí las mujeres no son una manada de seres frívolos y efímeros, se les mantiene en la ignorancia bajo el engañoso nombre de inocencia? Cuestiona a Rousseau, -de quien su obra si fue ampliamente difundida-, reprochándole que sus escritos insistan en una educación para el hombre que lo capacite para el logro de sus prácticas de virtud y de independencia y otra para la mujer que la prepare para los quehaceres de la casa y para dar placer a sus esposos. Pone en conocimiento que a las niñas se les enseñaba a llevar una casa, manejar técnicas de conversación y de arreglo personal que les sirviera para ser institutrices como mucho. En el ensayo sobre la educación de las hijas de 1887, convoca a entender que la educación debe comenzar en el pecho materno, lo que resultaba profundamente revolucionario, porque las clases privilegiadas consideraban desde la antigüedad que las mujeres eran solo hembras que no debían amamantar a sus críos si no dejar que el instinto los distanciara de su animalidad, mientras que el cuerpo del bebe era atado a tablas rígidas para que logrará la posición erecta.

Wollstonecraff, considera que las clases altas son infantiles y se opone a aceptar que sea normal que su padre maltrate a su madre y que las mujeres de los sectores populares apenas existan en la condición de servidumbre, expuestas al maltrato. La naciente clase media le ofrecía a las mujeres la posibilidad de acceder a oficios como costureras, modistas o dependientas, mientras que el foro político, los negocios, la economía, la administración, el derecho, la marina o el ejército eran cosa de hombres. Ellas no podían tener sueños, ni hacer públicos sus deseos e inconformidades, menos aún trazar por cuenta propia su propio destino, su realización como mujeres solo se podía obtener en la casa, con un marido, unos hijos y guardando un eterno silencio. Wollstonecraff de manera personal renuncia a casarse, intenta abrir una escuela, lee a Locke y a Rousseau y participa como testiga directa de la revolución francesa y de las movilizaciones de mujeres en rebeldía, que estuvieron en la conquista del primer gran pacto de derechos que aun así las dejo afuera.

Como Wollstonecraff son decenas, cientos y miles de mujeres olvidadas y negadas por la historia, que en pasado y en presente, mantienen la memoria de que los derechos no caen del cielo, ni se deben a los gobernantes, ni son simples leyes de garantía, definidas por expertos de oficina. La gran conquista humana en términos de derechos es el reconocimiento pleno de la existencia política de la mujer como ser humano, dueña de sus conductas, de su destino, de su cuerpo y de sus sueños, rebelde y libre para construir nuevos mundos sin sumisiones, ni dominaciones.

El guardado patriarcal de la sumisión

Las declaraciones iniciales de derechos humanos, Americana de 1776 y del hombre y ciudadano de 1789, guardaron muy adentro de sus contenidos algunas inconcebibles explicaciones expuestas por hombres liberales ilustrados de la época que dijeron cosas como que: La mujer debe dedicarse a las ocupaciones domésticas, tiene escasa instrucción, su único poder que puede ejercer sobre el hombre es el de su sexo y sus conflictos solo pueden ser domésticos (Bentham, condecorado como ciudadano honorario por la naciente república francesa). El dominio del hombre sobre la mujer está por fuera del ámbito político como también lo están la subordinación conyugal, la autoridad del varón y la sumisión de la mujer (Locke). Hay dos esferas en la sociedad, una publica para los hombres y otra privada para las mujeres y; a un monarca le puede resultar indiferente reinar sobre hombres o mujeres con tal que obedezcan, pero en una república se necesitan hombres en la base de sus constituciones (Rousseau). La educación de las mujeres es el mayor absurdo de la época (Stendhal). Solo eran ciudadanas las que servían mejor a la republica quedándose en casa y dejando hacer la revolución a los hombres (Proudhom, Louis).

En el seno de la revolución francesa con este espíritu de que la subordinación de la mujer es un asunto natural, normal y legítimo, 4 mujeres fueron llevadas al cadalso el 30 de octubre de 1793, acusadas de ser malas mujeres, pretender hacer cosas de hombres y de abandonar tareas propias de su sexo. Ese mismo día fueron prohibidas todas las organizaciones femeninas. J. Sieyès, uno de los teóricos principales de la constitución francesa, definió que la diferencia entre ciudadanos activos y pasivos era que los primeros eran varones y los otros eran niños, sirvientes, extranjeros y mujeres.

En el fondo de la letra y el contenido se mantuvo en estas declaraciones el espíritu del principio constituyente de que en la familia el hombre es la protección y la mujer la obediencia, que sigue ahí convertido en la barrera infranqueable del poder para limitar el acceso a los bienes materiales y simbólicos indispensables para realizar a plenitud sus derechos a trabajar, actuar, disponer de dinero y tomar sus propias decisiones sin intermediación de los hombres y sin la injerencia de la sociedad, que desde el siglo XIX le confirió el poder absoluto al varón consagrado a través de la familia.

Colorario de homenaje

El 8 de marzo es un día cuyo significado y sentido hace parte de las conquistas humanas por el reconocimiento de los seres humanos como tales y sobre todo para las mujeres que exigen respeto por parte de las estructuras del poder excluyente y discriminatorio que se empeñan en impedir la realización de su dignidad en igualdad de condiciones y libertades como parte de la civilización y no solo como encargadas de parir y ser objeto de deseo. El 8 de marzo es un día para hacer memoria, seguir buscando la verdad de los olvidos y las manipulaciones y sumando fuerzas para derribar los muros que impiden la emancipación, tanto del sistema patriarcal y sus estructuras de poder autoritario, como del capitalismo indolente que todo lo convierte en mercancía.


P.D. Bienvenidas las mujeres que se alzaron en armas y hoy ponen sus esperanzas en la rebelión desarmada; Bienvenidas las mujeres víctimas de la guerra evitable que nunca se evitó; Bienvenidas las mujeres que convierten las celdas de venganza en trincheras de esperanzas; Bienvenido otro 8 de marzo de esperanzas...Feliz día a las mujeres incansables en sus luchas... mis estudiantes y mis colegas...

Fuente: alainet.org

martes, 7 de marzo de 2017

Estas mujeres no podrán celebrar su día el 8 de marzo.

"La violencia contra las mujeres y las niñas es una violación de los derechos humanos, una pandemia de salud pública y un serio obstáculo para el desarrollo sostenible", denunció el exsecretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Crédito: Belinda Mason.
Por Baher Kamal
IPS, 6 de marzo, 2017.- 
Esta es una historia que no debería tener que escribirse – la de cientos de millones de dadoras de vida cuya producción y productividad han sido sistemáticamente cuantificadas en pormenorizadas estadísticas, pero cuya abnegación, sufrimiento humano y denegación de derechos solo son objeto de palabras. 
Es la historia de las mujeres que ven a sus hijos e hijas morir mientras huyen de las guerras, o que son secuestradas para vender sus órganos, o que fueron reclutadas como niñas combatientes.
Es la historia de esas mujeres que caen presas de traficantes que las venden como esclavas sexuales. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito informa que las mujeres y las niñas constituyen 71 por ciento de las víctimas de trata de personas.
De mantenerse la tendencia actual, las mujeres tardarán 170 años en conseguir la misma remuneración que los hombres. 
 
Y es la historia de esas mujeres y niñas que se convierten en víctimas de violencia abominable perpetrada por sus familiares varones. De aquellas cuyos empleadores violan continuamente sus derechos como trabajadoras, y que incluso son asesinadas por sus parejas. En algunos países, siete de cada 10 mujeres serán golpeadas, violadas, abusadas o mutiladas durante su existencia, según denunció ONU Mujeres.
También es la historia de millones de jóvenes que se ven obligadas a contraer matrimonio y quedar embarazadas de forma precoz, y de aquellas sometidas a mutilación genital femenina (MGF).
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce esta práctica como una violación de los derechos humanos, tortura y una forma extrema de violencia. La MGF le niega a las mujeres y las niñas su dignidad y causa dolor y sufrimiento innecesarios, con consecuencias que perduran para toda la vida e incluso pueden ser fatales, recuerda el secretario general del foro mundial, Antonio Guterres.
África y la región árabe se encuentran entre los lugares donde se practica la MGF. La Unión Africana considera que es una práctica sumamente dolorosa que viola los derechos humanos básicos.
Su impacto sobre las niñas y las mujeres es multifacético y afecta a diversos aspectos de sus vidas, incluido su bienestar físico, psicológico y social, y las cicatrices persisten durante el resto de sus vidas.
Es la historia de millones de niñas sin acceso a la educación, y cuando pueden acceder, la mayoría abandona por la falta de servicios sanitarios. Un estudio realizado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos entre 2009 y 2014 confirmó miles de ataques contra escuelas en 70 países al menos, muchos de los cuales recibieron represalias por defender la educación de las niñas.
Es la historia de casi dos tercios de los habitantes del mundo, que sufren una insuficiencia en el acceso a los servicios de salud reproductiva y de maternidad.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas hace hincapié en que el acceso universal a la salud reproductiva afecta a muchos aspectos de la vida. Tiene que ver con las relaciones más íntimas de las personas, incluida la negociación y la toma de decisiones dentro de esas relaciones, y con la interacción con los proveedores de salud con respecto a las opciones anticonceptivas.
También es la historia de muchachas muy jóvenes que son secuestradas por grupos terroristas para saciar brutalmente sus apetitos sexuales, como ha sido el caso de Boko Haram en Nigeria.
Y es la historia de las mujeres indígenas que cuidan de lo que queda de sus tierras, que custodian 80 por ciento de la biodiversidad del planeta , pero cuyos derechos y conocimientos ancestrales son ignorados e incluso desdeñados.
Es la historia de las mujeres agricultoras que producen hasta 80 por ciento de los alimentos, pero no tienen derecho a poseer sus tierras, insumos agrícolas, recursos ni pequeños créditos.
Y de esos millones de trabajadoras domésticas cuyos derechos recién empezaron a reconocerse, aunque no se apliquen lo suficiente.
Y es la historia de una creciente desigualdad. La organización no gubernamental Oxfam calcula que, de mantenerse la tendencia actual, las mujeres tardarán 170 años en conseguir la misma remuneración que los hombres, por no hablar de que la mitad de la riqueza del planeta se encuentra en los bolsillos de apenas ocho personas, todos ellos hombres.
El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo con el lema “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030.”
La ONU asegura que será “un momento para reflexionar sobre los progresos realizados, considerar cómo acelerar la Agenda 2030, impulsar la aplicación efectiva de los objetivos de la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas”.

La ONU apuesta a un mundo en el que todas las mujeres y niñas tengan igualdad de oportunidades y derechos para 2030. Crédito: ONU Mujeres.

El organismo mundial fijó varios objetivos clave de la Agenda 2030:
Para el año 2030, asegurar que todas las niñas y niños completen una educación primaria y secundaria gratuita, equitativa y de calidad.
Para 2030, asegurar que todas las niñas y niños tengan acceso a una atención, cuidado y educación preescolares de calidad para prepararlos para la educación primaria.
Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y niñas de todo el mundo.
Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y niñas en las esferas pública y privada, incluida la trata y la explotación sexual y de otros tipos.
Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, el matrimonio prematuro y forzado y la mutilación genital femenina

La ONU también señala que el mundo laboral está en transformación, con importantes consecuencias para las mujeres.

“Tenemos la globalización, la revolución tecnológica y digital y las oportunidades que estas traen, y por otro lado, la creciente informalidad del trabajo, medios de subsistencia e ingresos inestables, nuevas políticas fiscales y comerciales e impactos ambientales, todo lo cual debe abordarse en el contexto del empoderamiento económico de las mujeres”, añade.

Todas estas palabras y buenos deseos suenan geniales.

Sin embargo, el Día Internacional de la Mujer representará, ante todo, otra bofetada en el rostro de la humanidad que todavía no puede – ¿o no quiere? – honrar debida y efectivamente a aquellas que son las dadoras de vida.

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Traducido por Álvaro Queiruga
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Fuente: Inter Press Service: http://www.ipsnoticias.net/2017/03/estas-mujeres-no-podran-celebrar-su-dia-el-8-de-marzo/

IMPORTANTE: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

martes, 8 de marzo de 2016

Felices las mujeres…


por Miguel Ángel Mesa Bouzas

Felices las mujeres que se dejan seducir por los sueños, que tienen la sensibilidad, la fortaleza y el ánimo a flor de piel, que disfrutan creando, poniéndose hermosas para salir de fiesta, divirtiéndose, aprendiendo, compartiendo, amando.

Felices las mujeres que intentan crecer en humanidad, que se esfuerzan por alcanzar nuevas metas personales, de formación, profesionales, optando por la cooperación con todos y todas y rechazando, en este empeño, el seguir las pautas competitivas que la sociedad patriarcal impone.

Felices las mujeres que se sienten plenas desde su hondón personal; que necesitan vivir con la solidaridad por bandera, para poder sentirse una parte activa de la humanidad; que gritan y se enfurecen contra cualquier abuso de poder; que caminan erguidas, dichosas de ser como son.

Felices las mujeres que se sienten a gusto con su propio cuerpo, que no se agobian cuando suben de talla, que se sienten orgullosas de la edad que tienen, que les gusta lo que ven cada vez que se miran al espejo.

Felices las mujeres que llevan a cabo las actividades con las que más se realizan personalmente, que disfrutan del camino que recorren cada día, que se encuentran contentas cuando están en casa, en el trabajo o tomando una copa con los amigos.

Felices las mujeres que tienen verdaderos amigos y amigas con las que poder compartir todo lo que les pasa en la vida, las dificultades cotidianas, las lágrimas amargas, las alegrías y las esperanzas, los momentos de satisfacción y de tristeza.

Felices las mujeres que se comprometen por conseguir los derechos negados y la dignidad de todas las mujeres del mundo, en especial de las más oprimidas y excluidas; contra la violencia y los asesinatos machistas; para poner su granito de arena en la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y fraterna.

Felices las mujeres que son fértiles siempre que dan a luz una más honda amistad; cuando crean alternativas; cuando son fieles a sus principios y creencias; cuando generan vida de cualquier forma a su alrededor: con la justicia, el amor, la cercanía; cuando alumbran semillas de liberación para sí mismas, para sus compañeras de camino y luchas, para los hombres, para la sociedad.

Felices las mujeres que tienen a su lado hombres que luchan con ellas contra el machismo, por la igualdad de derechos, que sienten y lloran ante sus sufrimientos y se alegran y festejan sus victorias con las sonrisas que iluminan su horizonte común, compartido.

domingo, 8 de marzo de 2015

¡Feliz día Internacional de la mujer!



Dios no había concluido el universo,

y en el sexto día Dios la creó;
la creó Mujer.
Y dijo Dios:
te daré un corazón compasivo;
un espíritu libre
para volar junto a los pájaros;
un cuerpo, para que ofrezcas vida a este mundo.
Y Te daré sabiduría, para conocer grandes verdades;
fuerzas para mover montañas.
Y Te daré delicadeza
para besar la tierra;
pasión para incendiar el mundo;
visión para respetar la tierra que te forma.
Y Te daré naturaleza alegre
para bailar con los nietos;
sonrisas para llenar los valles;
lágrimas para lavar el dolor. 
Y te daré manos para trabajar y amar;
intuición para conocer lo desconocido;
deseos de ser aquello para lo cual fuiste creada.
Y Dios dijo:
¡Mujer yo te creó a mi imagen y semejanza!!

(Autor desconocido)

martes, 12 de marzo de 2013

Perú: Ministerio de Cultura reconoció a mujeres como guardianas de la biodiversidad.


- Asimismo distinguió a dos productoras ecológicas de quinua de la Asociación Nacional de Productores Ecológicos (ANPE Perú).
Servindi, 11 de marzo, 2013.- Bajo el lema “Mujer: Guardiana de la biodiversidad” el Ministerio de Cultura distinguió como “Personalidad Meritoria de la Cultura” a Gladys Rurush y Sebastiana Vilca, productoras ecológicas que cultivan la quinua.
La actividad se efectuó en el Día Internacional de la Mujer y en el marco del Año Internacional de la Quinua, con la finalidad de reconocer la labor de las mujeres campesinas que conservan conocimientos tradicionales, preservan la biodiversidad y de esta manera contribuyen de manera fundamental a la seguridad alimentaria de la población.
La ceremonia fue presidida por el ministro de Cultura, Luis Peirano Falconí, quien estuvo acompañado de la ministra de la Mujer, Ana Jara Velásquez, y el ministro de Agricultura, Milton Von Hesse La Serna.
También participaron el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) en el Perú, John Preissing, y el Alcalde del distrito de Pueblo Libre, Rafael Santos Normand.
La ceremonia se realizó el 08 de marzo en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP), ubicado en la plaza Bolívar de Pueblos Libre, en cuyos exteriores se realizó una exposición-venta de productos andinos y una exposición fotográfica sobre mujer y biodiversidad.
La actividad fue posible gracias al apoyo de instituciones como OXFAM, la FAO, el PRATEC, la Municipalidad de Pueblo Libre, y a la coordinación entre diversas entidades del Estado, entre las que se encuentran el MIMPV, MINAG, PRODUCE y Sierra Exportadora.

Guardianas de la biodiversidad

Gladys Dina Rurush es una campesina de la comunidad Echas Cordillera Negra, ubicado en la provincia de Carhuáz, Ancash y es presidenta de la Asociación Regional de Productores Orgánicos de Áncash (ARPO-ANCASH).
Gran parte de su vida lo dedicó a cultivar granos andinos, y actualmente siembra siete variedades de quinua, además de papas, ocas, ollucos, habas y frutas.
Su labor se orienta a que productos como la quinua se reincorporen a la alimentación local, y a una producción que no maltrate la tierra y mantenga un medio ambiente sano. Todo ello, aporta a la seguridad y soberanía alimentaria.
Sebastiana Cesárea Vilca Huamán es una campesina que proviene de la comunidad de Mañazo, distrito de Atuncolla, región Puno y también viene trabajando con la Asociación Nacional de Productores Ecológicos del Perú (ANPE PERÚ). Actualmente, siembra 15 variedades de quinua, además de kañihua y papa.
Cabe destacar que ambas productoras ya recibieron reconocimientos previos, como el “El Rocoto de Oro” que obtuvieron en Mistura 2012.
Fuente: Servindi