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miércoles, 15 de mayo de 2019

La humanidad acelera la extinción de millones de especies.


La actividad humana estaría acelerando una histórica extinción masiva de especies, solo comparable con la extinción de los dinosaurios. Un informe científico global difundido en París esta semana, revela que más de un millón de especies entre mamíferos y anfibios se encuentra en proceso de extinción.
Por José Díaz
Como habíamos anunciado a inicios de mayo, París (Francia) fue sede durante unos días de la reunión de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBS). De este encuentro de científicos se ha dado a conocer un documento que espera ser la hoja de ruta de la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático.
Sin embargo, como era de esperarse, los resultados de este informe no han sido nada alentadores. De acuerdo con el documento que agrupa el impacto de la actividad humana en la biodiversidad, existen más de un millón de especies en peligro de extinción. Esto pondría al planeta Tierra frente a la posibilidad de una extinción masiva histórica, solo comparable con la que acabó con los dinosaurios.
El informe detalla que más de un tercio de los mamíferos en el mundo se encuentran en peligro de extinción. Mientras tanto, el 40% de las especies anfibias y el 33% de los corales están amenazados por el impacto de la actividad humana sobre la naturaleza. La demanda de comida y combustible son las principales causas de la degradación de la biodiversidad.
Según el análisis hecho por más de 400 científicos de diversos países, la tasa de extinción de animales ha incrementado a casi cien veces más en los últimos 10 millones de años. De hecho, hasta el momento el 75% de los ecosistemas terrestres y el 66% de los espacios marinos, ya se encuentran “gravemente alterados”.

Impacto detallado

Pese a que el mismo informe reconoce que en los últimos años ha habido un incremento en la toma de consciencia para demandar políticas ambientales, esta sigue siendo una cuenta pendiente. Sin duda alguna, la deforestación se ha convertido en uno de los problemas más álgidos de los últimos pues la pérdida de bosque acelera la emisión de gases de efectos invernadero.
En total, se estima que se han perdido 100 millones de hectáreas de bosque tropical. Las áreas tropicales del mundo son una de las más impactadas por la reducción de la biodiversidad. En América Latina la ganadería es la principal razón de deforestación mientras que en Asia Oriental el cultivo de palma aceitera se ha convertido en la mayor preocupación.

Una de las actividades humanas más visibles en materia de impacto de la naturaleza, es la contaminación. Lo alarmante es que el informe publicado en París revela que desde 1980 el nivel de contaminación ha incremento 10 veces. Más de 400 toneladas de metales pesados, tóxicos y otras formas de desperdicio se vierten sobre los océanos.  
Por último, otra de las actividades que ha sido fuertemente cuestionada por su impacto ambiental es el turismo. Según este informe, que será utilizado en el marco de la próxima COP25 a celebrarse en Santiago de Chile, entre el 2009 y 2013 la actividad turística global incrementó su huella de carbono en un 40%.

Fuente: servindi.org

viernes, 29 de marzo de 2019

Propuestas para salvar el planeta.


Ecologistas en Acción presenta sus propuestas para los partidos políticos ante las próximas elecciones generales del 28 de abril.
Ante las evidencias que se acumulan sobre la degradación ambiental y el aumento de la injusticia social, es hora de que la protección del medio ambiente, junto con las propuestas de equidad propias del ecologismo social, tengan la prioridad necesaria para evitar o reducir situaciones futuras mucho más difíciles que las actuales.

Hay un cúmulo de estudios y evidencias científicas que indican con nitidez que el camino que sigue nuestro modelo socioeconómico capitalista financiero nos conduce a situaciones muy adversas para la mayor parte de la humanidad y el resto de seres vivos que habitamos el planeta.

Aunque en ciertos ámbitos aumenta la conciencia sobre estos problemas y también los discursos sobre la necesidad de atajarlos, lo cierto es que los grandes indicadores muestran que vamos a peor. Sin ir más lejos, el último y reciente estudiodel Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente de marzo de 2019 deja claras dinámicas muy negativas en lo referido a la disponibilidad de agua, la contaminación química de suelos y aguas, la acumulación de plásticos y residuos en los mares, la sobrepesca, la pérdida de biodiversidad, la pérdida de suelos o el rápido avance del cambio climático. Son tendencias globales, pero en las que el Estado español está plenamente inmerso.

El ritmo de degradación es tal que ya no es que estemos poniendo en riesgo el bienestar de las generaciones futuras, sino que si no modificamos drásticamente nuestro rumbo estamos abocados a cambios muy fuertes y negativos en el corto plazo. Y todas estas alteraciones ambientales se producen al mismo tiempo que se incrementa la injusticia en el reparto de la riqueza, tanto a escala global como dentro de los países, y en particular en el Estado español.

Por este motivo, las propuestas que realiza Ecologistas en Acción a los partidos políticos para que sean recogidas en sus programas y propuestas de actuación atienden más a las urgencias y necesidades mucho tiempo desatendidas que a la limitada visión posibilista que a menudo impregna la acción política de los partidos.

Entre las medidas más relevantes de este listado de quince ámbitos de actuación, la organización ecologista destaca:
Biodiversidad: un plan de emergencia para detener la pérdida de biodiversidad.
Agua: ajustar el regadío a la disponibilidad hídrica menguante.
Mares: acabar con la sobrepesca, en especial en el Mediterráneo.
Agroecología: apoyar la ganadería extensiva y abandonar la ganadería industrial.
Energía y clima: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a razón del 7 % anual.
Transporte: reducir drásticamente sus emisiones y establecer una moratoria a las grandes infraestructuras.
Residuos: implantar la recogida selectiva de la fracción orgánica de los residuos municipales.
Contaminación química: desarrollar un plan de medio ambiente y salud que contemple medidas como la reducción del uso de plaguicidas en un 50 % en 2023.
Contaminación electromagnética: aplicar el principio de precaución, en especial ante el previsto despliegue del 5G.
Calidad del aire: creación de Zonas de Bajas Emisiones en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes.
Urbanismo: evitar el urbanismo especulativo y fomento decidido del alquiler social.
Educación: formar prioritariamente para la principal tarea a la que se tendrán que enfrentar las nuevas generaciones: la transición ecológica y justa.
Consumo: aplicar criterios de sostenibilidad y justicia social a la compra pública responsable.
Ecofeminismo: trabajar por la equidad entre géneros y la redistribución de los cuidados.
Globalización: regulación de la actividad de las empresas transnacionales con normativas nacionales e internacionales jurídicamente vinculantes sobre medio ambiente y derechos humanos.

Ecologistas en Acción es consciente de que estas propuestas son tan necesarias y urgentes como, en gran medida, ajenas a las prioridades de la mayor parte de los partidos políticos. Pero no por ello se deben ocultar o relegar, sino todo lo contrario, porque nuestro futuro depende de que se ponga cuanto antes el mantenimiento de la vida en el centro de la acción política y de que los liderazgos políticos se basen en la justicia social y ambiental y en el bien común. Algo que sí que parece que están entendiendo las generaciones más jóvenes.


viernes, 30 de junio de 2017

Cambio climático: negocio, seguridad y militarización.


“Cómo el poder [corporativo y militar] está moldeando un mundo de privilegiados y desposeídos ante la crisis climática”. El subtítulo del libro colectivo ’Cambio climático S.A.’, editado por Nick Buxton y Ben Hayes, nos muestra cuál es el plan trazado por las grandes empresas transnacionales y los gobiernos de las economías centrales en relación al cambio climático.

Quita la máscara construida con la Responsabilidad Social Corporativa de las compañías, los departamentos de marketing, los medios de comunicación masivos y los discursos retóricos de los gobiernos que evitan por todos los medios asumir responsabilidades y medidas que supongan cuestionar y frenar la acumulación de poder y riqueza por una elite. Plantea de forma clara y directa que el plan que tienen las empresas transnacionales y los gobiernos de las potencias económicas es exactamente el mismo que el que nos ha llevado a esta situación.

En cada capítulo va analizando de forma muy bien documentada cómo las empresas transnacionales, con tal de sostener su tasa de ganancia, van a exprimir hasta la última gota de combustibles fósiles que les sea rentable (por la demanda y consumo o por la especulación financiera) y, además, mercantilizar y enriquecerse con el negocio creado en torno a los efectos del cambio climático. Los gobiernos de las potencias económicas, por su parte, dirigen sus políticas a garantizar que las grandes corporaciones y la elite económica sigan sosteniendo un alto nivel de beneficios. Para ello, ponen a su disposición el aparato del Estado, ya sea en la puesta en marcha de políticas, leyes, diplomacia o la seguridad y el ejército. Este es, por cierto, un valioso aporte del libro, centrar la atención no sólo en las causas y efectos de la crisis ecológica que vivimos, sino también en las estrategias para gestionar las repercusiones sobre la población, entre las que se encuentran la creciente militarización y política del miedo.

La criminalización de la protesta social, la militarización de los territorios para blindar el acceso y transporte de los recursos energéticos y materiales, cada vez más inaccesibles y limitados, la eliminación de los derechos fundamentales de la población empobrecida afectada por los efectos del cambio climático y el abordaje de los “desastres” ambientales desde una lógica exclusivamente centrada en la seguridad, son muestras clara de esta estrategia. Las ganancias presentes y futuras de una elite económica se van a seguir garantizando a través de la violación sistemática de los derechos humanos.

El panorama, desde luego, es desalentador. Por eso se agradece que los últimos capítulos se dediquen enteramente a los movimientos sociales y sindicales que están enfrentando esta lógica de la acumulación. En ellos se dan a conocer las luchas de diferentes comunidades por recuperar la soberanía popular y decidir con criterios de justicia, democracia y cuidado de la naturaleza el modo en el que nos relacionamos.

En definitiva, la traducción y edición realizada por Fuhem Ecosocial ha permitido que dispongamos de una muy buena herramienta para el debate, para la necesaria construcción de un discurso contrahegemónico que señale responsables y responsabilidades en cuanto al cambio climático y para la elaboración de estrategias de denuncia, regulación y alternativas frente al actual capitalismo global y sus crisis.

- Cambio climático, S.A. es un trabajo del Transnational Institute que ahora FUHEM Ecosocial publica en castellano.


martes, 21 de marzo de 2017

Matar en nombre de la conservación.



Gaonbura Kealing, un joven indígena con serias dificultades de aprendizaje, fue abatido a tiros tras entrar en el Parque Nacional de Kaziranga cuando, al parecer, buscaba una vaca perdida.


Desde Survival estamos protestando enérgicamente contra el terrible coste humano que provoca la conservación militarizada a través de nuestra campaña "Guardianes de la naturaleza": por todo el planeta indígenas afrontan arrestos y palizas, tortura y muerte en nombre de la conservación de la naturaleza.

El Parque Nacional de Kaziranga en la India es el mayor ejemplo más infame de esta tendencia inhumana... al menos 50 personas han sido asesinadas en los últimos tres años en esta zona protegida, incluidos indígenas inocentes.


Las organizaciones conservacionistas son cómplices de estas violaciones de los derechos humanos; proporcionan la formación y el equipamiento a los guardaparques y nunca se pronuncian para condenar la violencia.

Las ejecuciones extrajudiciales son injustificables y no deberían darse bajo ningún concepto. El derecho internacional y las directrices de la ONU son claras al respecto.

Alertada por nuestras denuncias, la BBC encargó una investigación. En este vídeo puedes ver lo que descubrieron...

Te pedimos que, por favor, veas y compartas el vídeo para visibilizar la situación límite que afrontan estas personas.

Este sobrecogedor reportaje supone un paso gigantesco para llamar la atención mundial sobre esta crisis humanitaria que pasa tan sumamente desapercibida. Te pedimos que, por favor, veas y compartas el vídeo para visibilizar la situación límite que afrontan estas personas.

Los pueblos indígenas y tribales no son enemigos de la fauna salvaje, ¡sino todo lo contrario! Han dependido y cuidado de sus entornos durante milenios. Son los mejores conservacionistas y guardianes del mundo natural.

Si, como a nosotros, te preocupan el medioambiente y los derechos de los pueblos indígenas ayúdanos a poner fin a estos horribles abusos de los derechos humanos. Por los pueblos indígenas, por la naturaleza, por toda la humanidad.

Niños indígenas han sido disparados y se han perdido vidas inocentes en nombre de la conservación de la naturaleza.

Nuestro más sincero agradecimiento,

Survival International

Envía un mensaje preparado

Si el botón no funciona, escribe tu propio mensaje con los datos que aparecen abajo. Si tienes tiempo de redactar o adaptar el mensaje, ¡mejor!: tendrá aún más impacto.

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Para: anil.dave@sansad.nic.in

Cc: jualoram@hotmail.com, jualoram@nic.in, dir.kaziranganp@gmail.com,ms-ntca@nic.in, RaviSingh@wwfindia.net, mlambertini@wwfint.org

Bcc: difunde@survival.es (opcional, pero importante para nuestro seguimiento)

Asunto: Detengan la cruel política de disparar en el acto

Estimado ministro Anil Dave:

Me preocupa enormemente el coste humano de la conservación militarizada de la naturaleza en el Parque Nacional de Kaziranga. Indígenas inocentes están siendo disparados, incluso asesinados, como resultado directo de la política del parque de "disparar en el acto". Estas son ejecuciones extrajudiciales que no se deberían tolerar.

También me alarman los planes, anunciados por su predecesor, de introducir esta política en reservas de tigres de toda la India. Los pueblos indígenas están siendo engañados, amenazados y acosados por funcionarios forestales para que abandonen sus hogares en la selva.

Armar a los guardas provocaría todavía más violencia contra las tribus de la India y todavía más expulsiones ilegales y forzosas.

Por favor, promulgue la prohibición inmediata de las políticas de disparar en el acto en zonas protegidas y garantice que no habrá más expulsiones sin el consentimiento legítimo de los pueblos indígenas.

Atentamente,

________


Survival


Fuente: Biodiversidadenamérica

martes, 14 de marzo de 2017

Biodiversidad para erradicar la pobreza en Latinoamérica.


Fuente de la imagen: Deutsche Welle 

Cientos de asistentes participaron esta semana en Bonn en la quinta sesión plenaria de la IPBES. Varios expertos creen que una gestión eficaz de la biodiversidad es vital para erradicar la pobreza en América Latina.

El uso sustentable de los bosques, la pérdida de especies, la gestión del agua, el crecimiento de las ciudades, el deshielo de los glaciares debido al cambio climático, la presión de los humedales, así como la gran diversidad de la región son algunos de los retos que debe afrontar América Latina en materia de biodiversidad, puntualizó Diego Pacheco, representante del GRULAC (Grupo Regional de América Latina y el Caribe) y viceministro de Planificación y Coordinación de Bolivia, en el marco de la quinta sesión plenaria de la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) que se llevó a cabo esta semana en Bonn (Alemania).


“Hay que lograr resolver la pobreza pero avanzar en la protección de la biodiversidad y generar modelos productivos que sean sustentables en el tiempo” consideró Pacheco recordando que hay “una fuerte presión de los recursos naturales”. 


Bonn Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services ( IISD/ENB|Sean Wu) 

Para Almonte, la biodiversidad puede ser un medio para combatir la pobreza en República Dominicana.


Se trata de una visión compartida por José Rafael Almonte, asesor del viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad de la República Dominicana. “La biodiversidad es un medio importante para combatir la pobreza” en el caso de su país “que tiene limitaciones económicas importantes”. “El PIB sigue creciendo pero los niveles de deuda social y las necesidades humanas satisfechas son muy altas”, añadió. 


Ambos expertos participaron durante esta semana en la quinta sesión plenaria de la IPBES, un organismo intergubernamental independiente que tiene como objetivo elaborar información científica sobre el estado de la biodiversidad mundial y de los servicios eco sistémicos que proporciona a la sociedad que sirvan de apoyo para la toma de decisiones políticas en materia de conservación y uso sustentable de la biodiversidad. “Políticos y científicos nos sentamos para aprender de todos, para dar opciones de cómo podemos entender los beneficios de la naturaleza hacia la sociedad”, aclaró Ana María Hernández, jefa de la Oficina Política y Asuntos Internacionales del Instituto Alexander von Humboldt de Colombia.


Considerada como el equivalente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en materia de biodiversidad, la plataforma estableció un plan de trabajo para los años 2014-2018 en el que se acordó la elaboración de varios documentos entre los que se encuentran la creación de herramientas, evaluaciones temáticas, cinco evaluaciones regionales (Américas, Europa, Asia, África y Oceanía) y una evaluación global.


Bonn Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services ( IISD/ENB|Sean Wu ) 

Benítez recordó que el organismo tiene pendiente elaborar informes sobre temas específicos de vital importancia para la región.


El primer trabajo: ‘Evaluación de los polinizadores, polinización y la producción de alimentos’ ya está siendo tomada en consideración por la FAO, según apuntó Hesiquio Benítez, director general de Cooperación Internacional e Implementación de de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad de México. No obstante, “hay tres evaluaciones que tendrían que terminarse en 2018: uso sustentable de la diversidad biológica, especies exóticas y valoración de la biodiversidad de manera multidimensional, no sólo desde el punto de vista monetario ya que de ahí dependen las comunidades locales e indígenas”.
¿Quien paga, manda?


El hecho que todavía no se haya empezado a trabajar en dichos informes ha provocado un “desencanto general en el conjunto de los países del GRULAC”, manifestó Pacheco. “La expectativa del trabajo de la plataforma no corresponde con las posibilidades reales de promover las propuestas que están en el plan del trabajo. Hay una preocupación grande porque se prioriza las evaluaciones de un grupo de países que contribuyen con recursos de financiación para la promoción de “su” interés y no del conjunto”, lamentó.


En este sentido, José Luis Echevarría, director de la Oficina Nacional Biodiversidad (Consejo Nacional de Áreas Protegidas) de Guatemala, apuntó que los principales beneficiarios de la evaluación de los polinizadores son Europa y Estados Unidos y criticó el hecho que dicho informe “es un estudio sobre abejas, no se menciona a los murciélagos. En Guatemala tenemos más de 100 especies de murciélagos más que en Europa”.


Bonn Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services ( IISD/ENB|Sean Wu ) 

Pacheco criticó que solo se hayan elaborado evaluciones que benefician los intereses de los países que han contribuido económicamente al organismo.


Aunque Almonte consideró que tal información es de utilidad para toda la comunidad, Pacheco recordó que desde el GRULAC se está promoviendo que se lleve a cabo la evaluación sobre el uso sostenible de la diversidad biológica, así como del resto de evaluaciones que son de vital importancia para la región. “Para nosotros, los países en vías de desarrollo y con alta biodiversidad, el de especies exóticas es muy relevante. En Guatemala, el 80 por ciento de los peces para pescarse son exóticos, pero pueden ser tóxicos”, aseguró Echevarría.


La plataforma se mantiene gracias a las aportaciones económicas voluntarias que realizan un cierto número de países. No obstante, éstas no son suficientes para llevar a cabo todas las acciones previstas. “El escaso dinero ha ido a los productos que se consideran una prioridad para los países que más aportan”, lamentó el asesor del viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad de la República Dominicana, quien solicitó que en el futuro las evaluaciones “no estén atadas a productos, sino que obedezcan a las expectativas y necesidades de todos los miembros de la plataforma”.


Mexiko UN-Artenschutzkonferenz in Cancún zu Ende (picture alliance/Photoshot/M. Collado) 
Cancún albergó la Conferencia sobre Biodiversidad de la ONU el pasado mes de diciembre.


Aporte latino


A pesar de que los recursos económicos limitados de la región impiden que ésta pueda contribuir al organismo, América Latina “ha manifestado su apoyo abierto y decidido en el marco de su propia particularidad”, puntualizó Almonte. De esta manera, la aportación de la región pasa por recursos técnicos y expertos de países como México, Brasil, Argentina y Colombia, entre otros. En el caso de México, Benítez detalló que hay 25 científicos mexicanos en el Panel de Expertos Multidisciplinarios y recordó el hospedaje de la Conferencia de sobre Biodiversidad de Naciones Unidas (COP13), el pasado mes de diciembre en Cancún.


Por otro lado, el experto mexicano también destacó “el aporte de Bolivia en el fomento y reconocimiento del conocimiento tradicional desde el inicio”. Un hecho del que se ha congratulado Onel Masadurle, director ejecutivo de la Fundación para la promoción del conocimiento indígena. “Se van a tomar en cuenta a los expertos indígenas (los sabios), es un avance teniendo en cuenta que esto es un espacio científico”, recordó.


Para Ana María Hernández, “la región está aportando no solo en experiencia y conocimiento” sino con auspicios. En este sentido, subrayó que en el caso de Colombia, el país hospeda la sede de la Unidad de Soporte Técnico de la evaluación de las Américas.


Aunque todavía habrá que esperar hasta el próximo año para conocer los detalles del estado de la biodiversidad del continente, Pacheco avanzó que se han hecho progresos tras un primer borrador. “Era muy precario, no se detallaban los problemas socio-ecológicos. Tenía una visión muy simplista”, consideró. 


El informe, que empezó a elaborarse el año pasado, cuenta con un segundo borrador en marcha que debe ser comentado por los gobiernos durante este año y aprobarse en la próxima sesión plenaria que también albergará Colombia, concretamente en Medellín en marzo de 2018. Las evaluaciones regionales servirán de apoyo para elaborar la evaluación mundial, que está prevista que se inicie el próximo año. Aunque “las evaluaciones regionales son muy importantes, también es que la evaluación mundial esté lista para 2019 porque en 2020 termina el Convenio sobre la Diversidad Biológica”, concluyó Benítez.
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Fuente: Servindi

viernes, 16 de diciembre de 2016

¿Biodiversidad sintética?


Imagen: http://olca.cl

Para sus promotores, agresivos y muy bien financiados por la Fundación Gates o trasnacionales, se trata de pequeños cambios, apenas una edición genética.

Por Silvia Ribeiro*

La biología sintética, una actualización de la ingeniería genética que viabiliza nuevas construcciones transgénicas y otras alteraciones en seres vivos, ha atravesado las discusiones en la conferencia global del Convenio de Biodiversidad (CDB) de Naciones Unidas, reunido desde el 4 al 17 de diciembre en Cancún, México.

Desde nuevos riesgos al ambiente y la salud, enormes desafíos de bioseguridad, hasta el tema de la nueva biopiratería digital, pasando por la posibilidad de extinguir especies o construir armas biológicas, nadie se pudo quedar al margen del debate. Para sus promotores, agresivos y muy bien financiados por la Fundación Gates o trasnacionales, se trata de pequeños cambios, apenas una edición genética, casi como cambiar una palabra en un texto, pero prometen resolver (¡otra vez!) desde el hambre hasta el cambio climático y las enfermedades. Los más osados quieren manipular especies silvestres y hacer ingeniería de ecosistemas, prometen terminar la malaria y hasta revivir mamuts. Curioso que las propuestas de esta nueva raza de conservacionistas sea extinguir especies, pero las que ellos decidan que no es preciso conservar.

Apenas comenzada la conferencia, más de 170 organizaciones de todo el mundo, incluidas las mayores redes globales de campesinos, como la Vía Campesina, ambientalistas como Amigos de la Tierra y otras sindicales, sociales y de consumidores demandaron al CDB detener la tecnología de extinción de especies, refiriéndose a los impulsores genéticos. Se trata de una nueva aplicación de ingeniería genética, que está dirigida a alterar especies silvestres, desde insectos a plantas o animales, para forzar la permanencia de un carácter transgénico a través de generaciones, lo cual podría llevar a la extinción de una especie, dependiendo del carácter que se inserte (http://tinyurl.com/zcrp6c3). El llamado tuvo repercusión en varias delegaciones, principalmente el grupo de países de África, que planteó la necesidad de aplicar un estricto principio de precaución ante estos nuevos riesgos. El tema sigue en consideración.

Según explicó la doctora Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos de Alemania, mientras que los transgénicos aplicados a cultivos están construidos para expresarse en semillas que hay que plantar (aunque a través del polen se crucen con cultivos no transgénicos, contaminándolos) con los impulsores genéticos, el objetivo es que se diseminen agresivamente en el ambiente y que persistan a través de muchas generaciones. Cuando la alteración es para que las especies solamente tengan machos en su descendencia, el objetivo es eliminar una población completa. Y aunque no funcione como afirman sus promotores, el desequilibrio genético podría llevar a cambios imprevistos. Eliminar una especie –o una población de ésta– tendrá una cascada de repercusiones en todo el ecosistema: todas las especies son parte de un conjunto complejo de co-evolución y co-adaptación, parte de las cadenas alimentarias y otros procesos. Incluso aquellas que algunos consideran plagas (como ratones o malezas) o que son vectores de enfermedades (como mosquitos), surgen y se desarrollan porque ese sistema crea un nicho para ellas por alguna razón.

Los impulsores genéticos no toman en cuenta ninguna de estas relaciones, solamente pretenden eliminar lo que sus promotores definen como problema, sin tocar las causas, las condiciones ambientales –muchas veces ambientes degradados por otras tecnologías, megaproyectos y alto uso de agrotóxicos– ni las condiciones de salud y socio-económicas de las personas afectadas, que en la mayoría de casos son los principales factores que favorecen lo que se define luego de plaga o epidemia.

Pese a que quizá ni siquiera funcione, los intereses comerciales y la guerra de patentes sobre estas tecnologías son enormes y principalmente para sus aplicaciones en agricultura, pero tratando de evitar el rechazo que tuvieron los transgénicos, sus promotores han tomado otras vías para lograr su aceptación: las presentan como técnicas para enfermedades o conservación.

Por otro lado, la industrialización de la biología sintética plantea toda otra serie de temas. Colocar en Internet los mapas genómicos de muchas especies vegetales, animales, microbianas, permite que las empresas y quienes tengan acceso a las herramientas adecuadas, puedan descargar la información genética y construir artificialmente principios activos y otros genes, para su uso a nivel industrial. Pero también para otros usos, inclusive usos hostiles, como fabricar ciertos virus y bacterias, que pueden dañar cosechas, animales domésticos y hasta humanos. El tema es complejo y la alineación de gobiernos es esperada: la mayoría de países de Norte, que tienen las herramientas, las patentes y son sede de las trasnacionales, no quieren ninguna nueva norma ni discusión, alegan que de esa forma se promueve la ciencia porque todos pueden acceder a la información. Si bien este principio sería bueno si se aplicara a todo, no proponen acompañar este supuesto interés público de una prohibición al patentamiento, privatización y lucro de resultados que ellos pueden obtener al usar la información. Al contrario, se parece mucho a la biopiratería de siempre, pero digitalizada y con un espectro de usos e impactos mucho mayores.

Por eso, entre los llamados Premios del Capitán Garfio 2016, que se entregaron en el marco del CDB se incluyó a Canadá y Honduras (representado por una profesora mexicana de biotecnología), que en estas negociaciones han estado entre los más aguerridos defensores de la industria de la biología sintética.

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* Investigadora del Grupo ETC
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Fuente: Servindi

viernes, 11 de noviembre de 2016

La biodiversidad amenazada; el capital va por la vida.


La realización de la COP 13 en México visibiliza las batallas por la biodiversidad. La biodiversidad es escenario de enfrentamientos entre conservacionistas en alianza con la ciencia, los capitalistas y los pueblos indígenas

Por Víctor M. Toledo

Regeneración, 10 de noviembre, 2016.- Desde hace al menos una década las fuerzas descomunales del capital corporativo se han movido de manera coordinada para hacer efectiva una economía verde que rompa los candados levantados por el conservacionismo y el ambientalismo, y permita acceder lo más libremente posible sobre la variedad de la vida (biodiversidad), concebida como un depósito de mercancías potenciales. La vida, visualizada no solamente como un conjunto de organismos, sino sus genes y sustancias químicas, y las masas forestales y aún los paisajes que forman más los servicios que ofrece. Privatizar la biodiversidad y convertirla en un inmenso supermercado es el objetivo final de esta nueva andanada. ¿Lo están logrando?

Los defensores de la naturaleza lograron a partir de la cumbre de Río en 1992 promulgar un Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), que es un tratado internacional jurídicamente vinculante, signado por 193 países, que establece tres objetivos claves: la conservación de la diversidad biológica, el uso sustentable (no destructivo) de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos. Los componentes de la diversidad biológica son todas las formas de vida que hay en la Tierra, incluidos ecosistemas, animales, plantas, hongos, microorganismos y genes. En años subsecuentes el CDB gestó a su vez otros dos acuerdos torales:

(a) El Protocolo de Cartagena, que busca salvaguardar la vida ante las innovaciones de la biotecnología, es decir, asegurar la manipulación, transporte y uso seguro de los organismos vivos; y

(b) el Protocolo de Nagoya, que tiene como objetivo compartir de manera justa y equitativa los beneficios derivados de los recursos genéticos.

Ambos tratados surgen en respuesta a los problemas y conflictos generados por la voracidad corporativa (principalmente farmacéuticas y biotecnológicas) y los riesgos que desencadenaron sus innovaciones tecnológicas. Como respuesta a lo anterior, las empresas organizadas han estado intentando influenciar los principales foros internacionales (como la Cumbre de Johanesburgo y la de Río+20) y de introducir una visión que justifique y facilite la mercantilización de la vida.

En diciembre próximo México será sede nada menos que de la decimotercera conferencia de las partes, que es la asamblea de la CDB, donde se toman las grandes decisiones. Ahí de nuevo este foro internacional (COP 13) será el escenario de cruentas batallas acerca de cómo hacer efectivas las tres encomiendas centrales sobre la biodiversidad del planeta. Alcanzo a ver al menos tres posiciones de manera nítida. Una es la de los conservacionistas y ambientalistas, sustentada en general por las tesis y aportes derivados de la investigación científica, que es la que ha logrado construir acuerdos vinculantes en estos 25 años.

La segunda es la que surge desde las esferas de los negocios y las corporaciones basadas en ideas como las de la economía verde y el capital natural. Y una tercera que comienza a ganar presencia que proviene de quienes conforman los pueblos y culturas que por miles e incluso decenas de miles de años han sobrevivido y (co-)evolucionado en íntima conexión con la biodiversidad que les circunda. No es casual que en la COP 13 habrá justamente grandes foros dedicados a la ciencia, los negocios y los pueblos indígenas (ver: cop13.mx/cop-13/).

Dos acontecimientos han comenzado a calentar el ambiente. El pasado 17 de octubre se constituyó la Alianza Mexicana por la Biodiversidad y los Negocios, formada por 27 entidades nacionales y globales, entre las que destacan (por sus acciones depredadoras y otros abusos) empresas como Bimbo, Cemex, Nestlé, Grupo México, Walmart, Fundación Televisa, Syngenta (líder mundial en el mercado de semillas y agroquímicos), y el gigantesco corporativo químico alemán BASF, dedicado a producir insecticidas, fungicidas, herbicidas, sustancias contra plagas urbanas, biotecnología agrícola y 757 productos químicos en decenas de ramas. BASF es la corporación más poderosa de la industria química mundial, con presencia en 80 países y un largo historial de contaminación por sustancias tóxicas. El segundo es la propuesta hecha por el Partido Verde en el Senado de la República para promulgar una nueva Ley General sobre Biodiversidad, contenida en 75 páginas. Más allá de las buenas intenciones y de sus claroscuros, esta propuesta comete dos faltas graves: no ha realizado una consulta suficiente, amplia y legítima a los actores sociales, expertos e instituciones involucradas (ni siquiera a la Conabio), y pretende ser aprobada fast track en tres semanas.

La realización de la COP 13 en México da la oportunidad de develar el entramado profundo de las batallas por la biodiversidad que hasta ahora han permanecido ocultas, sumergidas por los discursos superficiales, la autocensura, los acuerdos secretos y una visión maniquea del tema. La razón es que la biodiversidad mexicana ha sido motivo de cruentos enfrentamientos entre tres fuerzas: los conservacionistas en alianza con la ciencia, los capitalistas y los pueblos indígenas, lo cual se expresa en la política pública.

Cuatro décadas de realizar investigación sobre el tema me permiten arribar a tres principales y significativas conclusiones:

(a) Si algo impide alcanzar los objetivos de la CDB, esta es la lógica o racionalidad del capitalismo, basada en la generación masiva de una sola mercancía que entra en contradicción inmediata con la diversidad de la vida, además de su incapacidad para detener la voracidad derivada de sus procesos de acumulación;

(b) Que el conservacionismo + ambientalismo y ciencia han sido gradualmente cooptados y/o penetrados por los valores mercantiles y los afanes de control y dominio sobre la naturaleza, que es la ideología de la modernidad capitalista y tecnocrática; y

(c) Que si algún sector de la sociedad ha sido y sigue siendo el único capaz de llevar a la práctica los tres objetivos del CDB, este es el de las culturas rurales no modernas (pueblos indígenas, campesinos, pescadores artesanales, afrodescendientes). En una próxima entrega ofreceré abundantes ejemplos que confirman plenamente estas tesis.
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Fuente: Servindi

martes, 23 de agosto de 2016

El efecto de la agricultura agroquímica sobre las aguas subterráneas.

Imagen: worms


Worms, 23 de agosto, 2016.- La agricultura industrial moderna es fuente de graves intoxicaciones humanas y destrucción de la biodiversidad que sustenta todo el ciclo biológico mundial.

Es sabido de los graves daños sufridos en la historia moderna por los operarios que trabajaron en contacto con los primeros agroquímicos, tanto como los afectados en zonas aledañas a fumigaciones y asperjados con esos productos.

Plaguicidas y herbicidas han sido los principales destructores de fauna y flora desplazada de los campos agrícolas, tanto como de enfermedades y lesiones a humanos.


…desde hace muchos años se ha comprobado el grave efecto de los fertilizantes de base nitrogenada y fosfatada aplicados en gran escala… 

Sin embargo ya desde hace muchos años se ha comprobado el grave efecto de los fertilizantes de base nitrogenada y fosfatada aplicados en gran escala durante períodos prolongados, los cuales van alterando la fisicoquímica de los suelos y modificando los ciclos climáticos e hidrológicos, tanto como el fenómeno de eutrofización de las aguas superficiales aledañas a campos de cultivo.

Las imágenes satelitales de los grandes lagos de norteamérica tanto como la muerte del mar Aral en Rusia son ejemplos dramáticos de ese efecto.

Sin embargo, los daños no terminan en eso.

Recientemente se ha aceptado oficialmente a través de la OMS el poder tóxico y probablemente cancerígeno en humanos del herbicida más usado, el glifosato. Una sustancia que se rocía casi como lluvia en nuestro país sin que se aplique control alguno más que la famosa “receta agronómica” y las buenas prácticas que dependen casi exclusivamente de la buena voluntad del agricultor.

Sólo hace muy poco tiempo se fueron dictando ordenanzas de exclusión para el rociado de ese producto cerca de zonas urbanas, aunque existan estudios que demuestran la capacidad de deriva y difusión atmosférica de esa sustancia a distancias mayores de las actualmente aceptadas como seguras.

Y otro efecto aún no considerado oficial y masivamente es el lixiviado por percolación, en donde varios agentes son arrastrados desde la superficie por el agua hacia las napas subterráneas al filtrarse.

El nitrato, componente primordial de los fertilizantes sintéticos como la urea y sustancia peligrosa para la salud humana por su capacidad de variación a nitrito, un agente de conocido poder carcinogénico, ha demostrado una capacidad enorme de lixiviación, principalmente por su solubilidad en agua y otras características electroquímicas.


Las napas inferiores y aledañas a campos de cultivo están impregnadas de nitratos luego de decenios de exageradas y crecientes aplicaciones. 

Las napas inferiores y aledañas a campos de cultivo están impregnadas de nitratos luego de decenios de exageradas y crecientes aplicaciones.

Hay que recordar que la urea es un fertilizante por exceso, es decir, agrega cantidades exorbitantes de nitrato al suelo de las cuales las plantas sólo pueden absorber y aprovechar una porción muy pequeña, quedando el resto para su acumulación.

Se aplica aún con ese efecto simplemente porque es barata, extrayéndose por reformado del gas natural.

El concepto de “barato” que nos hace dependientes de recursos fósiles no renovables. Barato mientras hay, hasta que se acaba. Por tanto, sin importar como se mire, estos fertilizantes no constituyen una fuente estable de recursos sino precaria.

Sin embargo, otra sustancia esencialmente soluble en agua, por tanto pasible de lixiviación es el mismísimo glifosato, el asesino de lo vegetal que demuestra ya ser tóxico para animales y hombres.

Sus productores aseguran que no genera percolación sino que su poder tóxico queda sólo en suelos y ventea al aire, como extraño consuelo a nuestra preocupación. Sin embargo, no hay ningún estudio de campo que demuestre tal postulado teórico con seguridad.

De hecho, existen ya múltiples positivos en análisis de contenido de glifosato de aguas de pozo de consumo en nuestro país y en todo el mundo.

Uno de ellos es el caso de la escuela “Paso a paso” de la localidad de Almada, en Pehuajó Norte, cuya directora María Cristina De Zan solicitó el estudio luego de observar variaciones importantes en la salud y capacidades de niños y docentes, en diciembre de 2015.

El estudio fué realizado por el Laboratorio PRINARC, de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral de la ciudad de Santa Fe, y dio como resultado una concentración de 3+/-1 ng/ml, siendo el límite máximo tolerable (?) un valor de 0.6 ng/ml.

La escuela se encuentra lindante con campos de cultivo de soja y el pozo de agua tiene una profundidad de 52 m, algo bastante poco compatible con una contaminación superficial y sí con un proceso de percolado. Casos similares se han encontrado en EEUU y en España.

En estos momentos hay cientos de ciudades y pueblos de campo en nuestro país cuyas aguas de consumo son extraídas de pozos alimentados por napas en similares condiciones de exposición.
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Fuente: Servindi

lunes, 15 de agosto de 2016

Veinte años de lucha contra el libre comercio en América Latina.


 

Algunas reflexiones para las nuevas campañas

"Si algo nos ha permitido la globalización es poder reconocer al capital en toda su crudeza: como una relación social global de explotación y dominación. Queda en las organizaciones sociales, así como en la academia, pensar las alternativas desde este novedoso contexto global, poniendo en el centro del análisis los peligros que el libre comercio puede significar para la vida humana y el medio ambiente, pero sin oponer a éste la idea de que cerrando las fronteras comerciales nos podemos salvar como Estado-nación individual."


Por Luciana Ghiotto


En 1989 se firmó el primer tratado de libre comercio (TLC) del continente americano entre EEUU y Canadá. Desde entonces hemos sido testigos del avance de la agenda de liberalización comercial, en una época marcada por el desplome de la Unión Soviética, la victoria del “pensamiento único” y los múltiples fines: de la historia, de la lucha de clases, de las ideologías, etc. Este contexto de derrota se presentaba como absoluto y definitivo. Sin embargo, de un modo antagonista a estas prácticas y discursos, se hicieron visibles diversas organizaciones sociales de las Américas que instalaron la idea de que el libre comercio era antagonista a la construcción de una sociedad más igualitaria, y que por ello debía ser discutido y enfrentado. Estas organizaciones también reinstalaron el debate acerca de las alternativas políticas: la construcción de prácticas de unser-otro, tal como lo hicieron los zapatistas, pero ahora en el contexto de la “cuarta guerra mundial”.


Hay un acuerdo general de que esta nueva historia la comenzaron los zapatistas. Pero también es cierto que a partir de allí, ya a fines de los años noventa, fue la generalidad de la organización social (campesinos, indígenas, sindicatos, organizaciones ambientalistas, feministas, movimientos territoriales urbanos, piqueteros, entre tantos otros), la que identificó a los TLC como uno de los ejes de la reorganización capitalista contemporánea. Cada organización desde su agenda, orientada por el anti-neoliberalismo, o el bolivarianismo, o el neo-desarrollismo, o el autonomismo, logró introducir el proyecto ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) entre las prioridades de su activismo político. En este sentido, en 1997 nació la Alianza Social Continental (ASC) como un espacio de articulación frente a la desorganización y desesperanza que significaba la derrota de los años noventa. La ASC dio sus frutos: entre 1998 y 2005, se convirtió en un espacio de referencia continental y global de lucha contra el libre comercio. En ese marco, los Encuentro Hemisféricos contra el ALCA que se realizaban anualmente en La Habana se convirtieron en un epicentro de constitución de estrategia política continental. Pero lo que articulaba era el rechazo: el No al ALCA se puso por encima de las especificidades temáticas y cosmovisiones políticas de las organizaciones. Luego del 2005, lo que el espanto al ALCA había unido, fue desunido por los posicionamientos frente a los gobiernos progresistas y por la priorización de las agendas sectoriales. Así, lo que primó fue la desarticulación y la ASC fue lentamente perdiendo su peso político y representatividad.


Exploremos qué sucedió. Resultaba bastante simple identificar al ALCA como el “imperialismo yanqui”, como aquello que no se quiere bajo ningún concepto: 34 países negociando bajo la órbita de la Organización de Estados Americanos (OEA), con el objetivo de generar un mercado abierto para los productos norteamericanos. El ALCA implicaba armar un área de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego, lo cual beneficiaba esencialmente a las corporaciones norteamericanas con posibilidad de exportar capital y de relocalizar parte de su producción hacia economías con mano de obra más barata que la de EEUU. Sin embargo, el escenario de las negociaciones del ALCA no es el mismo que hoy existe en el continente. Esto no quiere decir que EEUU haya perdido su gravitación. El proyecto del Acuerdo Transpacífico (TPP) lo demuestra, donde este país compite con China por liderar la región Pacífico. Los movimientos ubicados en los países que firmaron este tratado (Chile, Perú, México, Canadá y EEUU) han identificado al TPP como una suerte de nuevo “gran monstruo”, por la crudeza de algunas de sus cláusulas, especialmente en la exigencia de “coherencia regulatoria”, inversiones y propiedad intelectual. Además, la vocación de sus impulsores podría ser la de intentar expandir el alcance de esas cláusulas a nuevos acuerdos comerciales que se firmen en la región.


El TPP entra por el lado Pacífico, especialmente vía el bloque de la Alianza del Pacífico. Por el lado Atlántico el tema se vuelve más complejo. Allí está Mercosur, que hasta hace poco sostenía una agenda más orientada a la industria local y al fortalecimiento de la “burguesía nacional” con eje en el sector automotriz, y presentándose como una región más anti-norteamericana. No obstante, desde 2012, Brasil, de la mano de sus grupos económicos “nacionales”, empezó a apurar la firma de un tratado con la Unión Europea, y el nuevo gobierno en Argentina le permite ahora avanzar en ese sentido (apoyado también por Uruguay y Paraguay). Las negociaciones entre los bloques del Mercosur y la UE se desarrollaron a la par que el ALCA, pero tuvieron menos marketing que aquel. Con la UE aparece otro actor sobre el escenario. Aquí hay que abrir un paréntesis. Mientras que el bloque de la Alianza del Pacífico es usualmente identificado con los intereses norteamericanos, también se trata de países que firmaron hace varios años Acuerdos de Asociación con la UE.


En un tercer plano, los países bolivarianos del ALBA hasta ahora se resistían a la firma de algún TLC. Sin embargo, la caída del precio de las commodities ha apurado nuevas definiciones más claramente pragmáticas. Hace dos años Ecuador adhirió al Acuerdo de Asociación[1]con la UE que ya habían firmado Colombia y Perú (adhesión aún no ratificada por la Asamblea Nacional). Sin embargo, el discurso del propio Rafael Correa sigue sosteniendo que lo que se firmó con la UE “no es un TLC”.


¿Y China? Claramente, otro actor que aparece sobre el escenario, este más novedoso e interesante porque cruza a varios de los países que clasificamos en grupos en los párrafos anteriores. Desde 2012 China ha desplegado una estrategia de inserción de sus empresas estatales en el continente americano, especialmente vía contratos con los Estados en sectores extractivos y de infraestructura, pero también con Inversión Extranjera Directa en la industria automotriz y de telecomunicaciones, entre otros. También el gobierno chino ha sido el salvataje de última instancia para los países atados al vaivén del precio de las commodities, como Venezuela y Ecuador con el petróleo, o Brasil y Argentina con el poroto de soja. En su interés en América Latina, China lleva firmados TLC con Chile y con Perú, y hoy Argentina también se incluye en la lista de los interesados.


Esta descripción del escenario reciente muestra que la firma de TLC no es sólo una estrategia norteamericana. También lo es de la Unión Europea, de China, de Japón, y de todas las grandes o medianas potencias. De hecho, diferentes países de la región (Perú, Chile, México, Colombia) ya tienen TLC con estos otros países o bloques. En realidad, el impulso de los TLC responde a los nuevos modos de internacionalización del capital y a la división internacional del trabajo estructurada a partir de la constitución de las empresas-red, es decir, de las corporaciones transnacionales. Todas las empresas de los países más industrializados compiten entre sí y deben garantizarse bajos costos de producción y mercados para el consumo de sus productos. Se trata de producir barato y vender, o morir, es decir, quebrar como capitalista individual. EEUU impulsa tratados en tanto modo de garantizar las mejores condiciones para la competencia de “sus” empresas, así como lo hacen los otros Estados. Todos los Estados, así sean grandes, medianos o incluso si se trata de pequeñas economías, se ven beneficiados por el hecho de que a sus empresas les vaya bien, ya que con eso se garantizan la entrada de dinero vía pago de impuestos, la generación de empleo, y con ello, la gobernabilidad interna. Por eso, la experiencia de los últimos cuarenta años nos permite dejar de identificar a “los malos” del libre comercio detrás de una u otra bandera: con el libre comercio las empresas más poderosas compiten entre sí y garantizan su ganancia.


Volver a poner sobre la mesa la discusión sobre alternativas


Cuando derrotamos el ALCA teníamos ante nosotros una tarea clara, aunque no sencilla: construir la integración alternativa. Pero mientras nosotros desmantelábamos virtualmente la ASC, discutíamos si la integración era de los Estados, de los pueblos o de las comunidades; si debía hacerse usando el dólar, o con trueque o con una moneda regional; si primero había que tomar el Estado o si se debía construir poder popular; si el capitalismo nacional es un paso hacia el socialismo o si se puede construir espacios socialistas al interior del capitalismo, la agenda librecambista avanzó con una Ferrari Testarossa. Nosotros nos movimos a 10 km/hora, ellos a 200. No hemos podido o sabido construir las alternativas. Claro que imaginar y realizar sociedades alternativas en el marco de las relaciones sociales capitalistas, que nos atraviesan como sujetos, no es tarea fácil. Pero a pesar de la urgencia, no hemos estado a la altura del momento histórico que heredamos de las luchas de los años noventa y de los estallidos sociales regionales de principios del siglo XXI.


Hoy la idea que gana terreno es que el libre comercio es la única opción. En pocos casos se ve con tanta claridad como en la Argentina en los últimos meses: hay que firmar TLC “para integrarnos al mundo”, “para que lleguen inversiones”, “para garantizar mercados a nuestras exportaciones”. No hay alternativas, nada se discute, no hay análisis posibles. Otra vez se nos impone el discurso único. Los Estados que discutían profundizar las relaciones comerciales de complementariedad y crear una arquitectura financiera regional que disputara el poder del dólar, hoy compiten entre sí para colocar sus exportaciones. El resultado de la desintegración es la competencia, y la exacerbación de los nacionalismos. Ahora continúa libremente la carrera por la desregulación y la liberalización, parte esencial de la reproducción del capitalismo.


Los próximos años mostrarán una tendencia al aislamiento (económico y financiero) de los países que no firmen TLC, con presiones para que se sumen a los procesos liberalizadores. En este contexto, los movimientos hacemos lo que sabemos hacer: resistir. La defensiva es siempre un lugar cómodo, donde muchos estamos de acuerdo. Volvemos a decir No al libre comercio, porque sabemos los efectos que éste tiene. Pero, en ese contexto, ¿seremos capaces de continuar los debates sobre las alternativas políticas?


La concentración e internacionalización del capital de los últimos cuarenta años ponen en tensión la idea de desarrollar una construcción política alternativa desde una óptica estado-céntrica. Cada vez se hace más notorio que los Estados no son entes autárquicos, que el objetivo de construir un “capitalismo nacional” o un “capitalismo con rostro humano” ha resultado ser una quimera. Los Estados se mueven al vaivén de la reconfiguración capitalista mundial, y no pueden cerrarse sobre sí mismos. No podían hacerlo hace sesenta años, tampoco hoy. Si algo nos ha permitido la globalización es poder reconocer al capital en toda su crudeza: como una relación social global de explotación y dominación. Queda en las organizaciones sociales, así como en la academia, pensar las alternativas desde este novedoso contexto global, poniendo en el centro del análisis los peligros que el libre comercio puede significar para la vida humana y el medio ambiente, pero sin oponer a éste la idea de que cerrando las fronteras comerciales nos podemos salvar como Estado-nación individual. Hoy está más claro que nunca que, o nos salvamos todos, o no se salva nadie. La discusión no puede reproducir ciegamente viejas fórmulas que tenían que ver con pactos de gobernabilidad (o más crudamente, con la paz de clases). El nuevo contexto, las nuevas agendas, nos proponen la urgencia de pensar no desde la óptica de los Estados, sino desde la crítica de lo existente.


- Luciana Ghiotto es Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Es investigadora de FLACSO/RRII. Es miembro de ATTAC Argentina y de la Asamblea “Argentina mejor sin TLC”. Ha participado activamente en la Campaña Continental contra el ALCA. Colaboradora de Transnational Institute (TNI).


Nota


[1] La UE no firma TLC, firma Acuerdos de Asociación (AdA), debido a la propia estructura de negociaciones de la UE. No obstante, las cláusulas de un Acuerdo de este tipo son similares a las que se incluyen en los TLC, mismo si no incorpora capítulo de solución de diferencias ni remite al arbitraje internacional. De todos modos, la UE ha empezado a renegociar sus AdA, por ejemplo con México y Chile, con el objetivo de incluir estos capítulos.


Fuente: ALAI, 10 de agosto, 2016

martes, 26 de julio de 2016

Cuando los premios Nobel se equivocan.


por Julio Muñoz Rubio

Una de las concepciones más erradas que existen sobre la ciencia y que ha tenido consecuencia muy nocivas sobre la sociedad es que se trata de un conocimiento completo y tendiente inexorable e ineluctablemente a la verdad; que la ciencia siempre está produciendo y verificando verdades y que el error siempre es corregido a tiempo. Cuando menos esa es la visión que el neófito tiene acerca de la ciencia.

Una segunda concepción errada y nociva es la que la ciencia es una actividad propia de mentalidades especialmente talentosas y brillantes, las cuales están especialmente capacitadas para no admitir la intromisión de subjetividades en la investigación. Así las cosas, sólo los pocos que posean esas cualidades pueden elaborar conocimiento científico, es decir, objetivo.

Ambas ideas son falsas.

La ciencia, por una parte, está plagada de errores. El acierto y la verdad en ciencia sólo se pueden alcanzar en contraste con el error y la equivocación; la duda está siempre presente en la ciencia. Los científicos se han equivocado muchas más veces de las que han acertado a lo largo de la historia y sólo en función de eso han podido llegar a determinar verdades, las cuales muchas veces son desmentidas como tales después de algún tiempo, revelando nuevos errores. Por otra parte, el encumbramiento que se hace de los científicos como poseedores de inteligencias poderosas e inalcanzables para quienes no pueden serlo se ha utilizado como una herramienta de poder, muy frecuentemente defensora de deshonrosas causas como el racismo, la misoginia, la homofobia, el clasismo, la destrucción ambiental o tecnologías de alto poder destructivo, como las militares y, dentro de ellas, la energía nuclear.

Más aún, dentro de la comunidad científica existe una jerarquización según la cual quienes poseen un status más alto, curriculum más voluminoso o premios, están rodeados por un aura de infalibilidad y de brillantez. Su palabra es irrebatible.

Todo esto es de gran relevancia a la luz del documento firmado por cerca de un centenar de premios Nobel que se pronuncian a favor de la producción de alimentos transgénicos.

Se busca impactar en la opinión pública mediante un ardid publicitario en el que gran cantidad de poseedores del máximo galardón intelectual (no siempre científico), al tomar partido por los alimentos transgénicos, parecen dar, con su galardón un mentís definitivo a la oposición a la agrobiotecnología.

Pero el hecho de que sean premios Nobel no implica que de entrada tengan razón. Pensar que la tienen por poseer ese reconocimiento es construir un razonamiento falaz. Un sujeto cualquiera tiene la razón cuando sus proposiciones, enunciados, argumentos, corresponden a la realidad, a la verdad, o al menos cuando trazan un camino hacia ella. Si no ocurre así, no tiene razón, por mucho que sea un científico célebre y hasta galardonado con un premio Nobel.

Si se quiere hacer una evaluación del documento que los mencionados Premios Nobel redactaron en defensa de los alimentos transgénicos, lo que se tiene que hacer es leerlo de arriba abajo y de izquierda a derecha, y sólo al acabar de leerlo y analizarlo, proceder a avalarlo o rechazarlo. El peor error que se puede cometer es comenzar por las firmas y, una vez que se constata que lo firman varios premios Nobel, entonces proceder a leerlo, ya convencidos de que personajes de este nivel no pueden equivocarse.

Ahora bien, sean lo que sean los signatarios del multicitado documento, redactado en contra de diversos puntos de vista de Greenpeace sobre los alimentos transgénicos, lo cierto es que se posicionan a favor de una de las más erradas formas de argumentación científica de los últimos tiempos, atrasada más de cuatro décadas en sus bases científicas (sobre todo de biología molecular) y más de tres siglos en cuanto a su metodología (ateniéndose a los métodos de ciencia de sistemas simples, propia de la física de los siglos XVI al XVIII).

En vez de utilizar su poder como premios Nobel para apoyar los intereses de grandes empresas trasnacionales como Monsanto, Syngenta o Du Pont, con todos sus negros historiales de contaminadoras y destructoras del ambiente y de la salud, estos intelectuales bien podrían dedicarse, como parte de la defensa de principios éticos elementales, a fomentar un discurso crítico y por tanto a la búsqueda de verdades en la ciencia, promoviendo en todo caso los debates intelectuales y ayudar a ampliar las libertades para el género humano y por último, defender a la naturaleza de los insaciables asedios de aquellas empresas y el sistema que las sostiene.

Julio Muñoz Rubio, Investigador de la UNAM, miembro de la UCCS.

Fuente: La Jornada

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Alimentación: ¿Calidad de Vida o Sumaq Kawsay?


Fiambre comunitario en el Primer Parlamento Aymara. Foto: Servindi

"El Sumaq Kawsay, se sustenta en la concepción vital del cosmos, en la complementariedad proporcional y recíproca en el modo de vida, en el trabajo y en el uso de los materiales que la Madre Tierra nos brinda, para producir bienes y servicios para vivir en armonía. El Sumaq Kawsay, comienza por que las personas tengan una buena alimentación (funcional, variada, saludable y segura)."


– La tecnologia alimentaria andina, una alternativa para el buen vivir o sumaq kawsay.

Por Julio Eduardo Torres Pallara*

La literatura científica indica que “alimento es cualquier sustancia diariamente ingerida por los seres vivos con fines nutricionales y psicológicos”.

“La finalidad nutricional, tiene que ver con la regulación del anabolismo y mantenimiento de las funciones fisiológicas. La finalidad psicológica, tiene que ver con la satisfacción y obtención de sensaciones gratificantes”.

La vida de los seres humanos depende de los alimentos que la Madre Tierra nos proporciona. En los alimentos, las sustancias de las cuales depende la vida son los nutrientes.

Sobre la alimentación, la Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su Artículo 25 inciso 1, declara: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, (…)”

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala: “existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana”.

Además considera: “un hogar está en una situación de seguridad alimentaria cuando sus miembros disponen de manera sostenida de alimentos suficientes en cantidad y calidad según las necesidades biológicas”.


Por su parte la Ley Marco Derecho a la Alimentación, Seguridad y Soberanía Alimentariaaprobada en la XVIII Asamblea Ordinaria del Parlamento Latinoamericano, en diciembre de 2012 en Panamá, precisa: “Seguridad Alimentaria y Nutricional, se define como la garantía de que los individuos, las familias y la comunidad en su conjunto, accedan en todo momento a suficientes alimentos inocuos y nutritivos, principalmente producidos en el país en condiciones de competitividad, sostenibilidad y equidad, para que su consumo y utilización biológica les procure óptima nutrición, una vida sana y socialmente productiva, con respeto de la diversidad cultural y preferencias de los consumidores.

Y, Soberanía Alimentaria se entiende como el derecho de un país a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos, que garanticen el derecho a la alimentación sana y nutritiva para toda la población, respetando sus propias culturas y la diversidad de los sistemas productivos, de comercialización y de gestión de los espacios rurales”.

A pesar de estas declaraciones y definiciones, desgraciadamente, en el mundo gran parte de la población humana padece de hambre, como consecuencia de las invasiones, la apropiación de tierras, las políticas económicas (deuda externa, privatización, comercio injusto, TLC, etc.), las catástrofes naturales, todas causantes de la pobreza.

En este contexto, el Perú de haber sido un país con soberanía alimentaria, hoy somos un país dependiente alimentariamente.

Y en el caso concreto de nuestra región altiplánica de ser la despensa de alimentos para otras regiones del país, hoy, además de ser una región dependiente y con patrones alimentarios modificados, infortunadamente somos una región subsidiada y con déficit alimentario, lo que se evidencia con los elevados índices de desnutrición y anemia que presentan en especial nuestra niñez y juventud, así como las diversas enfermedades que padecemos los adultos como consecuencia de una deficiente dieta alimentaria.

Frente a esta situación los pobladores del altiplano del Lago Titicaca, no podemos seguir esperando que las ONG y “expertos” ajenos sigan interpretándonos.

Es tiempo de explicarnos por nosotros mismos las causas que han ocasionado tal realidad y las características manifiestas de la misma. Y en este devenir plantear y debatir alternativas de solución.

Para explicar las causas, debemos remontarnos históricamente al fatídico instante en que nuestro continente Abya Yala y nuestra patria el Tawantinsuyo, fueron invadidos por las hordas occidentales.

Los invasores, no sólo tomaron nuestro territorio provocando el más grande genocidio de la humanidad, sino que irrumpieron con perversidad y con propósito destructivo en contra de todas las manifestaciones culturales construidas hasta entonces por la cultura Inka.

Entre toda esa barbarie, arremetieron en contra de la ciencia y la tecnología agrícola-alimentaria, al extremo de prohibir el consumo por ejemplo de la quinua.

Más adelante, con la república criolla, la situación en términos generales no cambió; más bien, desde los últimos decenios del siglo pasado y en estos primeros quince años del presente siglo, con la imposición de políticas económicas por los organismos internacionales según los intereses del orden mundial imperante y la sumisión de los gobiernos de turno del Estado peruano, el problema alimentario del país y de manera específica de la región altiplánica se ha complicado aún más.

Para ser más concretos, nos referimos al modelo económico neoliberal impuesto en el Perú de manera radical y dogmática por la dictadura de Fujimori y Montesinos, e implementada por los gobiernos de Paniagua, Toledo, García y Humala.

Las características en materia alimentaria de esta realidad (exceptuando a la población que se encuentra en la condición de extrema pobreza) se explica, reconociendo que la mayoría de las personas; niños, jóvenes y adultos, mujeres y varones, vivimos encandilados por la modernidad, por todo aquello que simplifica la manera de vivir, y los cambios que estos hacen experimentar.

Se prefiere la comida rápida, la comida chatarra, las comidas y bebidas de moda, en especial los que tienen etiqueta de importada.

Se vive obsesionado con todo aquello que la “modernidad”, el mercado, la economía y muchas veces la vanidad pueden permitir, de modo que al tenerlo nos enajenamos; y si no lo tenemos, anhelamos tenerlo.

En ese trance extraño, poco interesa saber: con qué, cómo, dónde lo han producido; y cuáles son los beneficios o daños que genera el consumo del producto.

Entonces, tenemos que preguntarnos: ¿Qué es lo que nos impulsa a tener esta actitud de consumo?

Consumimos todo aquello que el mercado nos ofrece, en función de los patrones de consumo determinados y posicionados por la manipulación mediática en nuestro cerebro, reforzada por el marketing, la avalancha publicitaria, el aparente buen trato al cliente y las facilidades crediticias.

En ese escenario establecido, los defensores del sistema pregonan que esta forma de vida y consumo es lograr Calidad de Vida.

Calidad de vida que se define como la disponibilidad de determinadas condiciones materiales de vida y la satisfacción experimentada por la persona con dichas condiciones, las mismas que son apreciadas y medidas por una escala de valores establecidos por los progenitores y apologistas del orden imperante.

Conceptuada y valorada de ese modo la Calidad de Vida tiene una acepción eminentemente cuantitativa y materialista, para vivir sólo el presente, que se sustenta en el crecimiento desmedido, la competitividad, elegibilidad, cuyo propósito es la acumulación de riqueza para comprar bienes y servicios para “vivir bien” en el sentido occidental (con lujo y derroche), lo que en realidad genera individualismo y egoísmo, diferenciación y exclusión, consumismo y contaminación.

Por lo tanto el concepto de calidad de vida o vivir bien, en un país con marcadas diferencias y exclusiones, está predestinada sólo para el estrato privilegiado que puede acceder a esas condiciones materiales de vida.

Sin embargo y pesar de ello, los que acceden a esas condiciones y los que no accedemos a las mismas, no logramos satisfacer plenamente nuestras necesidades nutricionales básicas, lo que implica que nuestro organismo no funciona de manera armónica, con repercusiones negativas en la salud, en el vínculo familiar, comunitario y con la madre Tierra.

De ese modo el concepto de Calidad de Vida, está lejos de corresponder incluso a lo que la FAO define como Seguridad Alimentaria; y está en contraposición a la posibilidad de lograr vivir plenamente.

Entonces, ¿existe alguna alteridad? Claro que sí. Ahí está, el Sumaq Kawsay (Buen Vivir), objetivo estratégico de vida de nuestros antepasados los Inkas y sus antecesores los Pukara, Puquinas o Tiwanacos, cultura que se originó aquí en el altiplano del Lago Titicaca.

El Sumaq Kawsay, es una concepción cualitativa, pensado no sólo en la vida personal y para vivir el presente, sino está pensado para la convivencia en armonía entre los miembros de una comunidad y de la comunidad con su medio ambiente, sobre todo advirtiendo el bienestar de las futuras generaciones frente a los cataclismos socio-culturales y climatológicos (Pachakutis), como los que estamos confrontando por casi 500 años y el cambio climático que estamos empezando a experimentar.

El Sumaq Kawsay, se sustenta en la concepción vital del cosmos, en la complementariedad proporcional y recíproca en el modo de vida, en el trabajo y en el uso de los materiales que la Madre Tierra nos brinda, para producir bienes y servicios para vivir en armonía.

El Sumaq Kawsay, comienza por que las personas tengan una buena alimentación (funcional, variada, saludable y segura). Sólo así una persona podrá lograr armonía en sus funciones vitales, que le permitan:

– Construir sus saberes a partir de su plena vincularidad con el cosmos y sus vivencias comunitarias: Allin Yachay.

– Tener autoestima, amor por su familia, su comunidad y la madre Tierra: Allin Munay.

– Hacer bien su trabajo y realizarse como ser humano: Allin Ruay.

Es a partir de ese objetivo estratégico que nuestros padres los Inkas, construyeron su sabiduría agro-alimentaria, heredad que está a nuestra disposición, si investigamos bajo los principios y propósitos de forjar el Sumaq Kawsay.

En astronomía establecieron un extraordinario calendario agrario, a partir del conocimiento que lograron sobre el ciclo de los solsticios y equinoccios, del ángulo del eje de rotación de la tierra y de la trayectoria de las estrellas en la inmensidad del cosmos. En este tiempo, retomar esa sabiduría nos permitiría precisar los periodos agrícolas.

En geología e hidráulica, construyeron los andenes, waruwarus y q’ochas para gestionar de manera excepcionalmente eficiente el agua y contar con tierras de cultivo en espacios tan difíciles como el altiplano. Ahora que hacen falta tierras de cultivo seguro y se avizora escasez de agua, bien se puede recuperar toda esa infraestructura abandonada y construir donde sea necesario.

En biotecnología, en su vinculación con la naturaleza, identificaron una gran cantidad de bioindicadores en la flora y fauna, pronosticando las variaciones del periodo de lluvias, inundaciones y sequías. Este conocimiento hoy nos hace falta para fechar los cultivos y cosechas.

En genética están todas las variedades y la diversidad de alimentos, que la ciencia y tecnología alimentaria actual vienen reconociendo su valía, aunque muchas se están perdiendo y los pocos que se conocen se promocionan sólo con fines comerciales y utilitarios. Ahora que la producción agro-alimentaria enfrenta grandes riesgos y la población demanda alimentos con alto valor nutritivo, ahí tenemos todas esas variedades de alimentos resistentes a las adversidades climáticas y con alto valor nutritivo.

En conservación de alimentos, están las tecnologías aún inexplicadas del chuño, el charqui y la infraestructura de almacenamiento: las Pirwas y Qolcas. Estas tecnologías utilizan el frío de las heladas, la energía solar y la brisa del viento respectivamente, por tanto son una excelente alternativa para conservar y prolongar la vida útil de los alimentos en tiempos en que el costo de la energía está por las nubes.

En conclusión, si en occidente la aspiración máxima de su existencia es alcanzar, o mejor comprar, calidad de vida; aquí en este otro lado del mundo, en el continente Abya Yala y en nuestra patria el Tawantinsuyo antes de la llegada de los invasores e inmigrantes, existió una cultura cuyo objetivo estratégico fue alcanzar el Sumaq Kawsay o vivir plenamente en armonía, que en estos tiempos de globalización y pluriculturalidad, frente a la crisis alimentaria que se avecina, es un reto que nos propone el desafío de asumir y promover estos principios básicos refundando las escuelas de los Qapaq Kuna por la ruta de la sabiduría Inka del Qapaq Ñan.

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*Julio Eduardo Torres Pallara, es ingeniero químico, natural de Juliaca Puno.

Fuente: Servindi