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lunes, 1 de julio de 2019

ONU: La humanidad se dirige hacia un "apartheid climático".

Fuente de la imagen: Sitio web Cambio climático y pobreza


América Latina figura entre las regiones más afectadas. Por su parte, los más ricos se reservan un lugar menos expuesto a los efectos del cambio climático, que en gran medida fueron provocados por ellos.

La humanidad se dirige hacia "un escenario de apartheid climático, donde los ricos pagan para escapar del sobrecalentamiento, el hambre y los conflictos, mientras que el resto del mundo tiene que sufrir".

Esa fue la visión de un "desastre inminente" que ha presentado esta semana en un informe el relator especial de la ONU para la pobreza extrema y los derechos humanos, Philip Alston.

En su opinión, los organismos a favor de los derechos humanos se ocupan de asuntos insignificantes en comparación con la escala de problemas en aumento. 

Las medidas adoptadas han sido "evidentemente inadecuadas" y "totalmente desproporcionales a la urgencia y la magnitud de la amenaza". Además, la metodología es "lamentablemente insuficiente", aseveró.

Philip Alston

Cientos de millones de pobres y desplazados

Alston advirtió que en este siglo XXI, cientos de millones de personas se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, la migración forzada y a enfermedades.

Para 2050, el cambio climático podría desplazar a 140 millones de personas en África subsahariana, Asia del Sur y América Latina. 

Habrá también cerca de 250.000 muertes adicionales al año como consecuencia de la malnutrición, la malaria, la diarrea y la hipertermia.

El mayor riesgo lo corren los más pobres, aseguró el relator de la ONU. Aquellos que pertenecen a las naciones menos responsables de la contaminación por dióxido de carbono y sus consecuencias, experimentarán el impacto más grave.

No obligatoriamente se trata de aquellos que actualmente viven en la pobreza. Según sus estimaciones, más de 120 millones de personas pasarán a formar parte de esa categoría para 2030. Incluso en los países desarrollados, muchas familias de clase media se volverán pobres, agregó.
Los más ricos, "mejor ubicados"

"Las personas en situación de pobreza suelen vivir en áreas más susceptibles al cambio climático y en viviendas menos resistentes. Pierden relativamente más cuando se ven afectadas, tienen menos recursos para mitigar los efectos y reciben menos apoyo de las redes de seguridad social o del sistema financiero para prevenir o recuperarse del impacto", reza el informe.

"Ciertas personas y países se han hecho increíblemente ricos mediante las emisiones sin pagar los costos", afirmó el autor. Los más ricos, responsables de gran parte de los gases de efecto invernadero emitidos y que más se han beneficiado de ellos, quedarán "mejor ubicados para hacer frente al cambio climático".

No obstante, según la estimación de Alston, si la economía mantiene su rumbo actual, "no preservará el crecimiento a largo plazo" y no habrá "ningún tipo de futuro envidiable", sino un "desastre".

El informe urge a realizar "cambios estructurales profundos" en la economía mundial, con el fin de hacerla más verde y sostenible. Al mismo tiempo, insta a desarrollar una red de seguridad justa y estable para los trabajadores que perderán sus puestos de trabajo.
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Datos adicionales

Acceda al informe del relator con un clic en el siguiente enlace:

Philip Alston fue nombrado Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos en junio de 2014, por el Consejo de Derechos Humanos. Nacido y educado en Australia (Derecho y Economía) y con un doctorado de la Universidad de California, es un académico de derecho internacional y profesional de los derechos humanos. 

Es profesor de derecho John Norton Pomeroy en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York y ha enseñado anteriormente en varias escuelas de derecho de todo el mundo, entre ellas la Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher, la Facultad de Derecho de Harvard, la Universidad Nacional de Australia y el Instituto Universitario Europeo.

El profesor Alston también ha servido a las Naciones Unidas en diversas funciones desde los años ochenta. Fue el primer Relator del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas desde 1987 hasta 1990, y luego presidió el Comité durante ocho años hasta fines de 1998. Durante este período, desempeñó un papel central en los esfuerzos para reformar y racionalizar el sistema de órganos de tratados de las Naciones Unidas y, como experto independiente nombrado por el Secretario General de las Naciones Unidas, informó a la Asamblea General sobre las medidas para garantizar la eficacia a largo plazo de los órganos de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas (informes en 1989, 1993 y 1997). Entre 2002 y 2007, se desempeñó como Asesor Especial del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y entre 2004 y 2010, como Relator Especial sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias.

Fuente: servindi.org

jueves, 20 de junio de 2019

Si la pobreza tiene rostro de mujer, la teología no puede no tenerlo.


Duele. Y aunque muchas veces -tanto mujeres como hombres- quisiéramos pretender que esa realidad no existe, ser mujer significa, tarde o temprano, verse enfrentada a la violencia. Violencia verbal, psicológica, económica, sexual, física. Muchas veces la pobreza tensa aún más la situación: ¡cuánto más difícil es para las mujeres pobres encontrar caminos, oportunidades y apoyo para hacer frente a la violencia! En realidad, ¡la pobreza femenina es, en sí misma, una de estas violencias! El Papa puso el dedo en la llaga cuando en Colombia, ante los obispos de ese país y del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), denunció el clericalismo, diciendo: “las mujeres no pueden ser siervas de nuestro clericalismo” (Colombia, 2017). Permítanme ser aún más clara: siendo el clero masculino, el clericalismo es la forma eclesial del machismo. No concibo opción preferente por los pobres si no significa también una opción preferente por la mujer. Incluso, y particularmente, en la teología y dentro de la Iglesia.

Los datos hablan por sí solos. En Chile, según la CASEN 2015, el porcentaje de mujeres jefas de hogar casi se duplicó entre 1990 (20,2%) y 2015 (39,5%). En el primer decil, este porcentaje llega hasta el 52,8%, mientras en el décimo decil (la población más rica) representa un no despreciable 30%. Por otra parte, más del 77% de las mujeres jefas de hogar conforman hogares monoparentales, según la misma encuesta. Con respecto al índice de pobreza por ingresos, éste es de 12,9% para mujeres jefas de hogar, mientras que para los hombres llega solo a un 8,8%.

Si bien ha bajado considerablemente desde 2006, la brecha de ingresos entre hombres y mujeres era aún de 24,6 puntos en 2015. Además, se evidencia una diferencia considerable en el trabajo no remunerado de cuidado (hijas e hijos, padres, parientes con discapacidad): Según un informe mundial del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las mujeres trabajan 2,5 veces más que los hombres en tareas no remuneradas en el hogar (cuidado)[1]. Tanto hombres como mujeres padecen un peakde pobreza cuando alcanzan la edad de jubilar, pero éste es considerablemente más alto en las mujeres que en los hombres (32,4% vs 28,3%)[2]. Finalmente, según la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, 65 mujeres fueron víctimas de femicidio en Chile durante el 2016[3], ¡en un país de solo 17 millones de habitantes! Una de cada tres mujeres (68%) ha sufrido acoso[4]. De hecho, el 88,9% de las mujeres en Chile afirma que es verdad que “la mayoría de las mujeres es acosada sexualmente alguna vez en su vida”[5].

La exhortación apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco, publicada en 2015, reconoce estas realidades que son semejantes en todo el mundo (AL 242). Menciona también las distintas categorías de pobreza y violencia que sufrimos las mujeres (AL 54), y la dificultad que la pobreza significa especialmente para las mujeres jefas de hogar. ¡Peor aun cuando se encuentran encarceladas! Como escuchamos, conmovid@s, a Jeannette Zurita, durante la visita del Papa al Centro Penitenciario Femenino de Santiago.

Las mujeres somos las que damos vida a las parroquias y a muchas obras sociales. En labores voluntarias, completamente gratis, o con trabajo muchas veces mal pagado. Pero, ¿recibimos la atención, como mujeres, que debiéramos recibir? ¿Cuestionamos nuestra propia mirada hacia cómo se hacen las cosas, tratando de reflejar que la “pobreza tiene rostro de mujer”?[6] Me preocupa especialmente, pensando que los discursos crean y mantienen las realidades: ¿cómo las mujeres podemos participar en el discurso y diálogo teológico si estamos muchas veces en condiciones que limitan nuestro empoderamiento, nuestra dignidad, nuestra igualdad con los varones?


Mi deseo es que el anuncio del Evangelio y la teología tomen en cuenta (¡y en serio!) los signos de los tiempos en relación a la realidad de nosotras, las mujeres. Si la pobreza tiene rostro de mujer, una teología de los signos de los tiempos no puede no tenerlo. La verdad sobre la pobreza material y eclesial, que también tienen rostro de mujer, nos hará libres, a mujeres y hombres.

¿Cómo participar en la teología en una Iglesia donde hay discriminación estructural contra las mujeres? Es una Iglesia donde las monjas, según una denuncia de L’Osservatore Romano, muchas veces trabajan en situaciones de “servidumbre”, sufren abuso de poder, y no se les permite desarrollar sus dones (especialmente, intelectuales) a causa de una comprensión misógina de “humildad” que solo se aplica a las mujeres y no a los hombres[7]. Es una Iglesia donde el Vaticano acaba de vetar a tres conferencistas mujeres, invitadas al encuentro Voces de Fe, convocado para el 8 de marzo de 2018, por sus posturas sobre la homosexualidad: la ex presidenta de Irlanda, una activista lesbiana de Uganda, y una teóloga polaca. Los organizadores no vieron otra opción que realizar la conferencia fuera del Vaticano para mantener las tres conferencistas[8].

Una teología y el anuncio del Evangelio ante la “pobreza con rostro de mujer” no es posible sin una real y verdadera participación de la mujer en la teología misma y en la toma de decisiones en la Iglesia. Así se lograría que no sea una teología sobre nosotras, sino una teología hecha por nosotras y con nosotras, y concebida especialmente, paralas que más sufren de violencia y pobreza.

Ivone Gebara, teóloga feminista brasilera, indica que incluso la Teología de la Liberación ha tenido sus sesgos y cegueras machistas. No ha visto el sesgo de la educación diferenciada para varones y niñas, no está consciente de su error al asumir que para la liberación femenina sería necesario lo mismo que para la liberación “del hombre”. La Teología de la Liberación no ve, concluye, la necesidad de la liberación femenina en la Iglesia[9]. Este sesgo se puede percibir también en Amoris Laetitia, aunque el Papa, en un paso sorprendente para muchos, reconoce explícitamente las contribuciones del feminismo “cuando no pretende la uniformidad” (AL 173). No está completamente claro lo que ha querido señalar con esta condicionalidad, pero es la primera vez que un Papa reconoce algún valor positivo al feminismo.

Es necesario promover una relectura de la Teología de la Liberación desde la perspectiva femenina, que se ha ido desarrollando desde los años 90 en América Latina, Estados Unidos y Alemania: una relectura que no se quede en los rincones de los congresos de mujeres teólogas, sino que permee las prédicas dominicales, las facultades de Teología y las listas de lectura de sus ramos principales. Una relectura, además, que no se quede en una sola versión de cómo ver a la mujer, sino que admita y busque la pluralidad de visiones que tenemos las mujeres, así como la diversidad de posturas que tienen las teólogas. Ciertamente, ha habido un debate teológico en varias de estas facultades, sin embargo, no han sido debates que hayan tenido mayor eco en la jerarquía, ni replicados entre el pueblo de Dios.

Creo que nadie podrá dudar seriamente de la capacidad femenina de participar en la reflexión teológica en distintos ámbitos, conociendo su desempeño en las otras ciencias. Además, tenemos una segunda fuente que justifica nuestra participación: nuestra igual dignidad, nuestras experiencias de fe, nuestro conocimiento. Finalmente, y como sugiere Martha Zechmeister cj: “José Batista Metz (tal como Ignacio Ellacuría) habla mucho sobre la autoridad de los que sufren, que Dios nos habla en las situaciones de sufrimiento y, a partir de ahí, debemos determinar nuestra praxis”[10]. Ciertamente, ¡ésta es una propuesta polémica para muchas mujeres! ¡Que no sea solamente desde su calidad de víctimas que hable la mujer! Sin embargo, que también hable desde allí, que pueda gritar sus sufrimientos invisibilizados, su sufrimiento en y por la Iglesia, pero que no sea tampoco lo único que se le permita decir. Las mujeres también gozamos, queremos hablar de nuestra dignidad, de nuestra fuerza en la superación de la pobreza y otras tantas dificultades… en fin, de nuestra experiencia de Dios.

Mi deseo es que el anuncio del Evangelio y la teología tomen en cuenta (¡y en serio!) los signos de los tiempos en relación a la realidad de nosotras, las mujeres. Si la pobreza tiene rostro de mujer, una teología de los signos de los tiempos no puede no tenerlo. La verdad sobre la pobreza material y eclesial, que también tienen rostro de mujer, nos hará libres, a mujeres y hombres.



[3] Véase por la diferencia de esta cifra con las cifras oficiales de SERNAMEG, ADN Radio, http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/organizaciones-de-mujeres-contradicen-cifras-oficiales-de-femicidios-en-chile/20180108/nota/3683162.aspx, 8 de enero de 2018.

[4] Véase Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) y el Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC Chile), “Jóvenes y acoso sexual callejero: opiniones y experiencias sobre violencia de género en el espacio público”, 2015.


[6] Para las muchísimas referencias a esta expresión, véase en presentación, CEPAL, XIII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, Montevideo, 26 de octubre de 2016.

[7] Revista Donne, Chiesa, Mundo, Marzo 2018, resumido en BBC, Monjas pizza, http://www.bbc.com/mundo/noticias-43254029.


[9] Entrevista con Ivone Gebara, por Hugo José Suárez: “Ivone Gebara, teóloga y feminista”, disponible en http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2062.

[10] Entrevista con Martha Zechmeister, religiosa y teóloga, evaluando el papel de la mujer en la Iglesia en el pontificado de Francisco. Por Cristina Fontenele, 17 de febrero de 2016, www.evangelizadorasdelosapostoles.wordpress.com.




HACE UN AÑO

Alemana, vive en Chile y es miembro de la CVX adultos. Cientista Político por la universidad Johannes Gutenberg, de Mainz, Alemania, y Doctora en Derecho por la universidad de Essex, Reino Unido. Académica, especialista en derecho internacional y derechos humanos.

Fuente: territorioabierto

domingo, 16 de junio de 2019

Complejidad del mundo de los pobres.



Gustavo Gutiérrez

La teología de la liberación ha procurado desde el comienzo no reducir la pobreza al aspecto económico, por importante que éste sea.
Así, se describió al pobre como el «insignificante», como aquél que es considerado como un «no-persona», a quien, de hecho, no se le reconocen sus derechos como ser humano. Los Situación y tareas de la teología…Los pobres son personas sin peso social, que cuentan poco en la sociedad y en la Iglesia. Es así como son vistos, o más bien no vistos.

Pues, como excluidos, resultan invisibles en el mundo actual. Los motivos son diversos: por supuesto los de orden económico, pero además el color de la piel, ser mujer, pertenecer a una cultura despreciada o apreciada sólo por su exotismo, que viene a ser lo mismo. Al hablar, desde decenios, de los «derechos de los pobres» nos referíamos a todas esas dimensiones de la pobreza.

Una segunda perspectiva, presente también desde los comienzos, fue la de ver al pobre como «el otro» de una sociedad que se construye contra sus derechos más elementales, ajena a sus valores. Así resulta que la historia leída desde ese «otro», por ej. a partir de la mujer, se convierte en otra historia. Pero ese re-leer la historia se convertiría en pura especulación si no incluyese el re-hacerla. En ese orden de cosas y pese a los obstáculos y limitaciones que se oponen a ello, es firme el convencimiento de que son los mismos pobres los que deben asumir su destino. Al respecto habría que retomar el hilo de la historia desde que un hombre y teólogo -Bartolomé de las Casas- se planteaba ver las cosas «como si fuese indio». Sólo liberando nuestra mirada de prejuicios y de inercias podremos descubrir al «otro».

No basta, pues, con tener conciencia de esa complejidad. Hay que advertir su fuerza interpeladora y hay que considerar la condición del pobre como «otro» en toda su desafiante realidad. Gracias a que nos hemos comprometido con el mundo de la pobreza, en ese proceso nos encontramos con la vivencia -de un modo u otro- de la fe cristiana. La reflexión teológica se nutre de esa experiencia cotidiana y, a su vez, la enriquece.

Hoy se está trabajando arduamente en algunos aspectos importantes de esa complejidad. En esta línea se sitúan los esfuerzos por pensar la fe a partir de la situación secular de despojo y marginación de los diversos pueblos indígenas de nuestro continente y de la población negra incorporada violentamente a nuestra historia desde hace siglos. Hemos sido testigos del vigor que adquiere la voz de estos pueblos, de la riqueza cultural y humana que son capaces de aportar, así como de las facetas del mensaje cristiano que nos permiten descubrir. Sin contar con el diálogo con otras concepciones religiosas que pudieron sobrevivir y que, pese a ser hoy minoritarias, son igualmente respetables, pues son seres humanos los que están comprometidas con ellas y que, sin recrearlas artificialmente, las conservan en su propio acerbo cultural y religioso.

Son también particularmente exigentes y nuevas las reflexiones teológicas que provienen de la inhumana y, por consiguiente, inaceptable condición de la mujer en nuestra sociedad, en especial la que pertenece a los estratos sociales y étnicos a los que acabamos de referirnos. Dichas reflexiones son realizadas sobre todo por mujeres, pero nos cuestionan a todos, en especial cuando se hace una relectura bíblica desde la condición femenina. No se trata, como algunos acaso piensen, de defender antiguas culturas fijadas en el tiempo y que el devenir histórico habría superado. La cultura es creación permanente. Lo vemos en nuestras ciudades, crisol de razas y culturas en sus niveles más populares, pero a la vez espacio de crueles y crecientes distancias entre los diferentes sectores sociales que las habitan. Este universo en proceso, que en gran parte arrastra y transforma los valores de las culturas tradicionales, condiciona la vivencia de la fe y constituye un punto de partida histórico para la reflexión teológica.

No obstante, el discurso sobre la fe no debe perder de vista el terreno común del que parte y en el que discurre nuestra reflexión teológica: el de los «insignificantes », el de su liberación integral y el de la buena nueva de Jesús dirigida preferentemente a ellos. Hay que evitar que la necesaria y urgente atención a los sufrimientos y esperanzas de los pobres dé lugar a búsquedas ineficaces de cotos teológicos privados, que sería fuente de exclusividades y desconfianzas. En lo esencial, se trata del combate cotidiano por la vida, la justicia y los valores culturales y religiosos de los desposeídos. También por su derecho a ser iguales y al mismo tiempo diferentes.

No todas las corrientes teológicas que vienen de esa situación caben bajo el mismo epígrafe. Pero los evidentes lazos históricos entre ellas, así como el horizonte común del complejo mundo del pobre dentro del que se mueven, nos permite verlas como expresiones fecundas de las tareas actuales de la reflexión teológica desde los desheredados del continente.

Globalización y pobreza
Decía Paul Ricoeur: «No estamos con los pobres si no estamos contra la pobreza», o sea, si no rechazamos la condición que abruma a una parte tan importante de la humanidad. No se trata de un rechazo meramente emocional. Hay que conocer lo que motiva la pobreza a nivel social, económico y cultural. Esto no se puede hacer sin los instrumentos de análisis de las ciencias humanas. Pero, como toda ciencia, ellas trabajan con hipótesis que pretenden explicar la realidad. Lo cual significa que han de cambiar ante fenómenos nuevos. Es lo que hoy sucede con el neoliberalismo que llega aupado por una economía cada vez más autónoma de la política (y, por supuesto, de la ética) gracias al fenómeno de la globalización.

Aunque proviene del mundo de la información, la globalización repercute en el terreno económico y social, y en otros campos de la actividad humana. El término es engañoso. Nos hace creer que nos encaminamos hacia un mundo único, cuando en realidad actualmente entraña la exclusión de una parte de la humanidad del Situación y tareas de la teología… 11 circuito económico y de los beneficios de la sociedad del bienestar. Millones de personas son convertidas así en inservibles o desechables después de uso: todas las que han quedado fuera del ámbito de la información. Con el agravante de que esta polarización se produce por el modo como estamos viviendo hoy un fenómeno como la globalización que no tiene por qué tomar necesariamente el curso actual de una desigualdad creciente. Y sabemos que sin igualdad no hay justicia.

El neoliberalismo postula un mercado sin restricciones, que se regule por sí mismo. Y acusa a la solidaridad social no sólo de ineficaz frente a la pobreza, sino de ser una de sus causas. Nos encontramos ante un rechazo de principio que deja a la intemperie a los desposeídos de la sociedad. Una de las más duras consecuencias de esa ideología es la deuda externa, que tiene maniatadas a las naciones pobres y que creció desmesuradamente gracias a las tasas de interés fijadas por los mismos acreedores. La condonación de la deuda externa constituye el punto más importante propuesto por Juan Pablo II para celebrar, en todo su profundo sentido bíblico, el jubileo del año 2000.

La deshumanización de la economía que tiende a convertirlo todo, incluso las personas, en mercancías ha sido denunciada por una teología que señala el carácter idolátrico, en sentido bíblico, de este hecho. Curiosamente asistimos hoy a un intento de justificación teológica del neoliberalismo que compara, por ej., las multinacionales con el siervo de Yahvé: ellas serían atacadas y vilipendiadas, cuando de ellas vendría la justicia y la salvación. Se impone, pues, una reflexión teológica a partir de los pobres. Si ella ha de tener en cuenta la autonomía propia de la disciplina económica, no puede olvidar su relación con el conjunto de los seres humanos y, por consiguiente, las exigencias éticas. No hay que perder de vista que el rechazo más firme a las posiciones neoliberales se da por razón de los contrasentidos de una economía que olvida cínicamente y, a la larga, suicidamente al ser humano y, en especial, a los que carecen de defensa en este campo, o sea, a la mayoría de la humanidad. Está en juego la ética que exige descubrir los mecanismos perversos que distorsionan desde dentro esa actividad humana que llamamos economía y que no tiene por qué causar estragos en la humanidad.
A este capítulo pertenecen también las perspectivas abiertas por las corrientes ecológicas ante la destrucción, suicida también, del medio ambiente. Ellas nos han hecho más sensibles a todas las dimensiones del don de la vida y nos han ayudado a ampliar el horizonte de la solidaridad, que comprende un respectuoso vínculo con la naturaleza.

Profundización en la espiritualidad

Desde sus primeros pasos, la espiritualidad ocupó siempre un primer plano en la teología de la liberación. Albergamos la profunda convicción, alentada por la obra de M.D. Chenu, de que, detrás de toda inteligencia de la fe, hay una manera de seguir a Jesús. Los Evangelios hablan de seguir a Jesús y ser discípulos suyos. Es en el seguimiento y en el discipulado en lo que consiste la auténtica espiritualidad. Éste es uno de los puntos centrales de la comprensión de la teología como reflexión sobre la praxis, que es el corazón del discipulado. Tiene imbricadas dos grandes dimensiones: la oración y el compromiso histórico. Nos lo recuerda el Evangelio cuando afirma que no basta con decir «Señor, Señor» si no se hace «la voluntad del Padre » (Mt 7,21). Cobra así sentido la afirmación de que «nuestra metodología es nuestra espiritualidad ».

Recientemente asistimos a un florecimiento de una espiritualidad de la liberación. Es que, en medio de un proceso histórico que sabe de logros y tropiezos, la experiencia espiritual del pueblo pobre ha madurado. Esto no significa un repliegue respecto a opciones de orden social, lo cual sería desconocer la radicalidad de ir al fondo de las cosas, allí donde se anudan amor a Dios y amor al prójimo. Es en esa hondura donde se sitúa la espiritualidad. Tenía razón Rilke cuando decía que Dios se encuentra en nuestras raíces.

En el núcleo de la opción preferencial por el pobre hay un elemento espiritual de experiencia del amor gratuito de Dios. El rechazo a la injusticia y a la opresión está anclada en nuestra fe en el Dios de la vida. Por esto no sorprende que esta opción haya sido rubricada, como en el caso de Mons. Romero y de muchos otros cristianos y cristianas en América Latina, por «el signo martirial». En realidad, hay muchas maneras de vivencias de la cruz que marcan la vida cotidiana del continente.

Es maravilloso el itinerario espiritual de un pueblo que vive su fe y mantiene su esperanza, en medio de una vida cotidiana hecha de pobreza y exclusiones, pero también de proyectos y de una mayor conciencia de sus derechos. Los pobres de América Latina han emprendido la ruta de la afirmación de su dignidad de hijos e hijas de Dios, en la que se da el encuentro con el Señor, crucificado y resucitado. Estar atento a esa experiencia espiritual, recoger sus versiones orales y escritas se convierte en una tarea primordial de nuestra reflexión teológica. Usando una expresión de San Bernardo, llamamos a ese momento «Beber del propio pozo». Sus aguas nos permitirán constatar la profundidad de la fe de los pueblos pobres de nuestro continente. Esto confirma lo que decíamos al comienzo: el pueblo latinoamericano es, mayoritariamente, pobre y a la vez creyente.

En el corazón de una situación que los excluye y maltrata y de la que quieren liberarse, los pobres creen en el Dios de la vida. Como decían en nombre de los Situación y tareas de la teología… 13 pobres del Perú nuestros amigos Víctor (hoy fallecido) e Irene a Juan Pablo II durante su visita al país (1985): «Con el corazón roto por el dolor, vemos que nuestras esposas gestan en la tuberculosis, nuestros niños mueren, nuestros hijos crecen débiles y sin futuro», y añadían: «pero, a pesar de todo esto, creemos en el Dios de la vida».

Para concluir: aunque hemos puesto el acento en la interpelación que viene del mundo de la pobreza, pensamos que la reflexión teológica del mundo cristiano tiene que enfrentar los tres retos mencionados e incluso hacer ver sus relaciones mutuas. Para ello hay que evitar la tentación de encasillarse asignando dichos desafíos a los diversos continentes: el de la modernidad al mundo occidental, el de la pobreza a América Latina y África y el del pluralismo religioso a Asia. Naturalmente hay énfasis propios, según las diversas áreas de la humanidad. Pero, en la actualidad, estamos llamados a una tarea teológica que emprenda nuevas rutas y mantenga con mano firme tanto la particularidad como la universalidad de la situación que vivimos. Ese cometido no podrá llevarse a cabo sin una gran sensibilidad a las diversas interpelaciones y con un diálogo -respectuoso y abierto- que asuma como punto de partida las condiciones de vida y la dignidad de los seres humanos, en particular, la de los pobres y excluidos.

Ellos son para nosotros, cristianos, reveladores de la presencia de Dios en Jesucristo, en medio de un mundo que es fruto del amor de Dios.

P. Gustavo Gutiérrez, OP
Publicado en Revista “Reflexión y Liberación” n° 112
Santiago de Chile

sábado, 9 de febrero de 2019

Escandalosa desigualdad en el mundo. El Papa Francisco y el capitalismo.


Comentario al Evangelio 10 de febrero de 2019 
Las 26 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que media humanidad más necesitada. 
El Papa Francisco y el capitalismo. 

"La gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios. Estaba él a orillas del lago de Genesaret y vio dos barcas junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la aparta¬ra un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuan¬do acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro y echad las redes para pescar». Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bre¬gando y no hemos cogido nada; pero por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventa¬ba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador». Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas: desde ahora, serás pescador de hombres». Ellos sacaron las bar¬cas a tierra y, dejándolo todo, le siguieron.

La desigualdad entre ricos y pobres está creciendo sin parar, afectando especialmente a las mujeres y niñas.

Según el informe 2019 de la ONG Oxfam Internacional, en la actualidad tan solo 26 personas poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.

Menos manos con más y más manos con menos: la riqueza está cada vez más concentrada en menos manos, pues hace dos años había 43 milmillonarios, mientras que ahora son solo 26 los que poseen tantos bienes, porque estos 26 tienen aún mucho más de lo que tenían. Son menos, pero aún más ricos. Los 5 mayores del mundo son los siguientes:

Jeff Bezos: 126.200 millones de $

Bill Gates: 91.3000 millones de $

Warren Buffet: 87.000 millones de $

Bernard Arnault: 75.000 millones de $

Mark Zuckerberg: 73.200 millones de $ 


Entre los 5 suman 452.700 millones de $


Gobierno del mundo: Realmente es el dinero quien gobierna el mundo, pues los gobernantes y parlamentarios siempre legislan a favor de los que más tienen, con grandes beneficios fiscales a favor de las grandes empresas y mayores fortunas, así como consintiendo los paraísos fiscales o las SICAV, dejando de recaudar miles de millones que dejan de entrar en las arcas del Estado para salud, educación, servicios sociales, atención a inmigrantes, investigación, etc.

La riqueza de los más ricos: Tan es así que la riqueza de los más ricos de los cinco continentes en último año se incrementó en 900.000 millones de dólares, lo que equivale a 2466 millones al día; y por el contrario los pobres han visto reducidos sus bienes un 11 %, perjudicando a algo más de la mitad de la humanidad, la más pobre y necesitada, sobre todo en Africa, Hispanoamérica, la India y Bangladés, de tal manera que la extrema pobreza está aumentando, sobre todo en Africa Subsahariana, una de las causas más importantes de la emigración africana.

Consecuencias: Un mundo en el que el 1% de la humanidad controla tanta riqueza como el 99% restante nunca será estable. Siempre habrá conflictos, violencia, intentos o declaraciones de guerra, emigrantes forzosos, campos de refugiados, los Indices de Fragilidad Estatal (IFE) irán en aumento: en 29 países de Africa se da el IFE más alto del mundo, que a su vez sufren un Indice de Desarrollo Humano (IDH) muy pobre, por debajo de 0,500, lo que indica un porcentaje muy alto de empobrecidos, incluso muchos por debajo de 1 euro al día, lo que entre otras muchas consecuencias hace que el 20 % de los niños mueran antes de los 5 años. No es que Africa sea pobre; al contrario, posee inmensas riquezas, pero casi todas en manos de las multinacionales de los países ricos.

Desánimo: Ante esta situación, incluso personas muy luchadoras y comprometidas con los más empobrecidos, se sienten impotentes y desanimadas, porque les parece imposible revertir esta situación. Ese desánimo embargaba a los discípulos de Jesús: "toda la noche bregando sin coger nada", pero se fiaron de Su palabra: "en tu nombre, dijo Pedro, echaré las redes". El resultado fue una redada tan grande que reventaba la red, hasta el punto de tener que pedir ayuda a otra barca, y llenaron de peces las dos. 


¿Qué hace falta?: Hoy no hace falta una pesca milagrosa para cambiar este mundo: basta tan solo fiarse del mensaje de Jesús y ponerlo en práctica: hoy hay bienes de sobra para que toda la humanidad pueda vivir dignamente, y aun hay medios para mucho más, pero lo que no hay es voluntad política, ni social, ni religiosa para caminar en esa dirección, pues ni los Estados con sus Gobiernos, ni las religiones, ni gran mayoría de la sociedad apuestan por ese camino. 


Pero este mundo puede y tiene que mejorar:. No depende de Dios, depende de nuestro compromiso, pero hay que trabajar y bregar por ello como hicieron, durante toda la noche, los pescadores del lago, que se vieron muy bien compensados por Jesús, pues cuando el hombre responde, Dios no falla. Si hiciéramos un reparto justo de los bienes que hay en el mundo y no consumiéramos más de lo necesario, nos bastaría trabajar muchas menos horas y dedicar más tiempo a actividades culturales (el que lee conduce su vida, el que no lee será conducido), sociales, artísticas, recreativas, deportivas, de convivencia, humanitarias, etc., porque habría de sobra para todos. Pero la fiebre de tener nos hace a todos esclavos: unos de producir y otros de consumir, y a todos de tener y tener cada vez más, en vez de ser cada vez más: ser personas justas, trabajadoras, responsables, solidarias, honradas, leales, fraternales, cuidadoras, colaboradoras, respetuosas con la dignidad del ser humano y de toda la creación. El camino está claro, pero hay que hacerlo al andar. Es el camino que conduce a la meta final de la liberación integral del hombre y de la creación. 


El Papa Francisco y el Capitalismo: Bastantes Papas, desde 1891 en las encíclicas sociales de los papas León XIII, Pio XI, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, se fueron aproximando cada vez más a la condena del capitalismo, pero ninguno lo hizo con tanta aproximación como lo está haciendo el Papa Francisco, como en los siguientes párrafos de la Exhortación “La Alegría del Evangelio”. Dice esto:


“Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta”.

“Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad —local, nacional o mundial— abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz”.

Pues bien, a pesar de que dice que el sistema es injusto en su raíz, sin embargo no llega a condenarlo. En este sentido Jesús en el Evangelio va más lejos, como cuando dice: “no podéis servir a Dios y al dinero”, o “Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”. Ver también la parábola del rico y el pobre Lázaro, o el canto de María de Nazaret cuando dice: “Dios actúa con todo su poder: deshace los planes de los orgullosos, derriba a los reyes de sus tronos y exalta a los humildes. Llenará de bienes a los hambrientos y despedirá a los ricos con las manos vacías”. Hay otro texto muy contundente en la Carta del Apóstol Santiago, donde echa en cara a los ricos haber explotado a los pobres que segaron sus campos 


El Papa convoca de los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en el Vaticano: La reunión, de carácter privado, tendrá lugar en el Vaticano entre el 21 y el 24 de febrero de 2019, para tratar con rigor el gravísimo problema de la pederastia en la Iglesia, y condenarla con total rotundidad. Ojalá se corte de raíz para siempre. 


Pero nos gustaría que también se hiciera una convocatoria igual para abordar el problema de los millones de pobres y muy pobres que hay en el mundo, pues la pobreza está matando diariamente de muerte injusta a unas 24.000 personas de las cuales 8.490 son niños. El neoliberalismo capitalista es la causa. El neoliberalismo capitalista mata, mata a diario, y mata mucho. 


Por eso nos gustaría que también condenaran el sistema capitalista, y más aun, que convocaran un Concilio para retomar la renovación integral de la Iglesia para devolverla a la plena coherencia con el Evangelio, también en el tema de la riqueza, para despojarla de tantos bienes como le sobran y ponerlos al servicio de los más empobrecidos de la tierra, los únicos por los cuales nos va a preguntar Jesucristo al final de los días de nuestra vida. 


Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino 

faustino.vilbrille@gmail.com

faustino@faustinovilabrille.es

martes, 11 de diciembre de 2018

De la culpa a la responsabilidad.


José Arregi

¿Quién es el culpable de los males del mundo, de la emisión en aumento del CO2, del cambio climático, del exterminio animal, de la guerra del Yemen, de la desigualdad creciente, de las supremas amenazas de las biotecnologías e infotecnologías, del dominio abusivo de Google, Facebook, Apple o Amazon, y de que el futuro pueda quedar pronto fuera del control humano? El culpable no es nadie. O es Nadie el culpable, pero ¿quién es Nadie?

Sí, lo sabemos, es la economía neoliberal del sálvese quien pueda, esa “libre” competición universal y desigual, responsable de que cada vez menos gente se enriquezca cada vez más y cada vez más gente gane cada vez menos para vivir. ¿Pero quién es “la economía neoliberal”, el sistema ciego y depredador que asfixia la vida en el planeta? Somos todos, unos más que otros, pero en el fondo nadie.

¿Quién es el culpable de las doctrinas asesinas, de las guerras de banderas, de las violaciones, de la violencia de género, de la marginación de la mujer, de la homofobia?
Son los prejuicios, la cultura, las creencias, las ideologías, las instituciones. Nadie.
¿Quién es el culpable de nuestros odios, celos, codicias, envidias, miedos y angustias, causa de casi todos los males de la Tierra? Nadie lo es. Son los genes, la educación recibida, los abusos y las carencias sufridas en la infancia, la exclusión, la miseria, el abandono. Son las neuronas, las hormonas, la falta de serotonina, el déficit de dopamina. Es la bioquímica. Los algoritmos. O el azar. O la necesidad. O, simplemente, no sabemos. Una cosa es segura: nadie hemos elegido aquello que en última instancia nos hace ser lo que somos y hacer lo que hacemos.

¿Y entonces? ¿Nos quedaremos donde estamos, haciendo lo que hacemos? ¿Dejaremos la historia a su deriva, desistiendo de otro futuro? No. No basta con decir “Yo no he sido, soy inocente”, ni con buscar al culpable y castigarlo, ni dejarlo todo como está porque nadie es culpable. ¿Queda algo? Queda la responsabilidad más allá de la culpa, más allá de los tribunales, por necesarios que sean, más allá de sentencias absolutorias o condenatorias, más allá de penas y castigos que a nadie humanizan.
Cuenta el libro bíblico del Génesis que Adán y Eva, es decir, “Tierra” y “Viviente”, fueron creados por Dios inmaculados, indemnes e inmortales, y fueron puestos en un paraíso de armonía donde no les faltaba de nada.

Solamente, Dios les prohibió comer el árbol del conocimiento del Bien y del Mal, es decir, creerse el criterio o el dueño absoluto del bien y del mal, porque eso les llevaría a matar y a morir, como sigue sucediendo. Pero de pronto, sin explicación alguna, una serpiente (que es como decir “Nadie” o “No sabemos ni quién ni por qué”) los sedujo, y comieron. Y todo se malogró: se vieron desnudos, se avergonzaron el uno ante el otro, empezaron a exculparse y a inculpar: “Yo no he sido”, “Ha sido Eva”, “Ha sido la serpiente”. Podrían haber dicho “Ha sido Dios”, si Dios fuera el Señor Supremo que se ha imaginado, el que habría creado a la serpiente y luego les habría expulsado del paraíso. Dios ha sido llamado tanto “Todo” como “Nadie”. Dios es la Voz que te dice: “No eres culpable, ni Dios o Nadie te castigará, pero tampoco te castigues tú ni castigues a nadie, a Nadie. Cuídate, cuida al prójimo, cuida la Tierra, la Vida. Responde del daño, sé responsable”.

Es un hermoso mito que. Lo malo es que los mitos se vuelvan dogmas que hay que creer a la letra. Por ejemplo, el dogma del pecado original que se impuso con San Agustín (ss. IV-V). Dice este dogma que todos nacemos con la culpa y el castigo de Adán y Eva, y por ello sufrimos y morimos. Que somos culpables de hacer el mal que no queremos y de no hacer el bien que queremos, y de que vaya el mundo como va. Que todos nacemos culpables y condenados, menos una: María de Nazaret, la madre de Jesús. Que solo ella por singular favor divino, fue concebida y nació inmaculada, sin culpa ni castigo, sin “pecado original”.

Los católicos lo celebramos ayer, Fiesta de la Inmaculada Concepción. ¿Pero qué celebramos? No lo que dice a la letra este dogma, tan absurdo como el del pecado original y todos los demás. El dogma de la Inmaculada, en su literalidad, resalta nuestra culpabilidad universal y, muy en particular, la culpabilidad de la mujer: hace de María la mujer ideal, perfecta, la mujer irreal e inalcanzable, Nueva Eva desencarnada; ante ella, la mujer real, de carne y hueso, se siente indigna y culpable, merecidamente sometida, vieja Eva pecadora, Eva tentadora, Pandora de todos los males.
No, amigos, no es eso lo que celebramos. En la figura de María nos celebramos en nuestra realidad carnal, contradictoria, abierta. No somos culpables ni estamos condenados. El Ángel de la Vida te dice como a María: “No, tú no eres culpable, nadie te ha de castigar. Eres bendito, eres tierra frágil y bendita, llena de gracia. Cuida la gracia de tu ser. Y aunque no seas culpable, hazte responsable del daño que haces, del bien que no haces y hasta del mal que padeces. Tú puedes, como María, sin ser perfecto ni inmaculado, como tampoco lo fue María”.

(Publicado en DEIA y en los Diarios del Grupo NOTICIAS el 9 de diciembre de 2018)

miércoles, 24 de octubre de 2018

La Caravana y la política migratoria que México necesita.

La Caravana de migrantes centroamericanos es uno de los muchos ejemplos de que las políticas migratorias actuales no funcionan.

23 octubre 2018

Un grupo de miles de personas salió de San Pedro Sula, Honduras el 12 de octubre, huyendo de la pobreza, la violencia y la marginación, dispuestos a caminar 4,000 kms hasta llegar a Estados Unidos. En palabras de algunas mujeres que forman parte del grupo se dirigen “a cualquier lugar en el que podamos trabajar y darle una vida digna a nuestros hijos”. La Caravana ha estado en el centro de la atención de los medios nacionales e internacionales, no solo por su tamaño (se estima que son ya cerca de cinco mil personas, incluyendo personas de nacionalidad guatemalteca y salvadoreña que se han sumado en el trayecto) sino por las amenazas del gobierno de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos dijo que no se le permitirá la entrada a la Caravana, y que si los gobiernos centroamericanos no la detienen, cancelará los fondos de apoyo para esos países. En el caso de México, el presidente estadounidense advirtió que si el gobierno de Peña Nieto no detiene la Caravana, Estados Unidos cerrará su frontera sur, enviará al Ejército a contener al grupo de desplazados y revisará el acuerdo comercial firmado recientemente.

La instrucción de Peña Nieto de enviar a la Policía Federal a la frontera con Guatemala e impedir la entrada a quienes no tuvieran una visa o hicieran una solicitud formal de asilo en los puntos de entrada—lo cual generó actos de violencia y represión que incluyó el uso de gases lacrimógenos por parte de la Policía– recibió una felicitación por parte del gobierno de Trump. Sin embargo, para la comunidad internacional y la sociedad civil mexicana que trabaja a favor de los derechos de las personas en contextos de movilidad, la respuesta del gobierno mexicano volvió a poner en evidencia la falta de visión, coherencia, congruencia y sentido de humanidad de su política migratoria. Una política integral y enfocada en derechos humanos tendría que recibir con permisos temporales a las personas que forman parte de la Caravana en albergues y otros espacios seguros que incluyan comedores, servicios de salud y, con apoyo de la ACNUR y voluntarios expertos, facilitar los trámites para el reconocimiento de la condición de refugiados.

Honduras, Guatemala y El Salvador, entre otros países de Centroamérica, se encuentran desde hace décadas en una compleja situación económica, política y social. Las personas que emprenden el riesgoso y doloroso viaje hacia el norte lo hacen porque huyen de la violencia y la precariedad. Algunos de ellos son personas deportadas que, en muchos casos, están separados de sus familias en Estados Unidos y que no han encontrado condiciones para tener una vida digna y segura en sus países de origen y. Son, en buena medida, hombres, mujeres, niñas y niños que requieren protección internacional conforme a los tratados y compromisos internacionales que México tiene, que ha defendido arduamente en el ámbito multilateral y que se reflejan en nuestro marco legal: la Constitución, la Ley de Migración y la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político.

México lleva ya muchos años sin responder de manera integral y con apego a este marco legal ante la llegada de miles de migrantes en tránsito y solicitantes del reconocimiento de la condición de refugiadas. Sin embargo, la visibilidad de la Caravana, como otras similares en años anteriores, pone en el centro la pregunta: ¿México tiene la responsabilidad de acoger a migrantes centroamericanos y de otras regiones? ¿El país tiene la capacidad para hacerlo? ¿Cómo, si en México también existen condiciones de pobreza extrema y violencia de las que también huyen miles de mexicanos?

La respuesta a estas preguntas es compleja, pero a la vez simple. Sí, México tiene la responsabilidad de brindar protección internacional y de cumplir con los principios enunciados en la Ley de Migración (Art. 2) para su política migratoria. Entre ellos se enumeran: el “respeto irrestricto de los derechos humanos de las personas migrantes, nacionales y extranjeras”; “la congruencia” entre los derechos que el Estado garantiza a las personas extranjeras en México y los que reclama para sus connacionales en el exterior; y “el enfoque integral”, bajo la cual México debe reconocerse como país de destino y no sólo de tránsito, origen y retorno, considerando las causas estructurales de la migración y sus consecuencias inmediatas y futuras. Destaca también en este caso el principio de hospitalidad y solidaridad internacional con las personas que requieren de un nuevo lugar de residencia debido a las condiciones en su país de origen.

No obstante la existencia de este marco legal, las declaraciones del gobierno mexicano se enmarcan dentro del discurso de una migración regular, segura y ordenada que, al igual que Estados Unidos, se limita a garantizar que recibirá a las personas que sigan el proceso por las vías legales. Pero la urgencia de alimentar a un hijo, de sobrevivir, de huir de la persecución y de la violencia, de las amenazas de pandillas y otros grupos de crimen organizado, no se apega a los tiempos ni a los procesos burocráticos y por ello se requieren medidas que reconozcan esta realidad.

México tiene amplios lazos de cooperación con Centroamérica en diversos ámbitos y nuestra política de apoyo y hospitalidad hacia las personas refugiadas de esa región es un referente histórico. Sin embargo, la capacidad de respuesta ante el incremento de solicitudes de reconocimiento ha sido limitada y, en gran medida, ha dependido del apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Actualmente la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) tiene pendiente de resolver 7,719 mil de las 14,596 mil solicitudes recibidas durante 2017. Es evidente que México carece de un sistema que permita dar respuesta rápida e integral a este tipo de emergencias, más allá del énfasis en la seguridad y la represión que esto conlleva y con un enfoque de corto y largo plazo. La COMAR está prácticamente colapsada. Con un presupuesto anual que no ha pasado de los 25 millones de pesos en la última década, tiene poca capacidad operativa. Durante todo el sexenio, además, careció de liderazgo para impulsar nuevas prácticas institucionales. Si no fuera por el trabajo del ACNUR, que ha financiado puestos y brindado apoyo, la situación sería todavía más grave para los solicitantes de reconocimiento de la condición de refugiado.

Mientras vemos los efectos de una política migratoria enfocada en el control y la seguridad que el gobierno saliente ha mantenido, a costa de los derechos humanos de las personas, la próxima Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ha declarado que a partir del 1º de diciembre volveremos a ser un país de refugio y acogida. El presidente electo se ha comprometido a dar trabajo a las personas migrantes que lleguen a México y a promover el crecimiento económico para que nadie se vea obligado a emigrar como única opción. En sus recientes declaraciones, Marcelo Ebrard, presunto Secretario de Relaciones Exteriores, ha enfatizado la necesidad de un enfoque en políticas de desarrollo regionales que creen oportunidades de empleo en México y en Centroamérica. Esta visión refleja un cambio importante con respecto a la estrategia que ha seguido el gobierno mexicano en las últimas décadas, retomando parte de nuestra tradición como país de asilo y refugio, así como un enfoque de largo plazo para atender las causas estructurales de la emigración.

Para lograr que esta visión se traduzca en cambios reales, de corto y largo plazo, es clara la necesidad de un cambio fundamental en nuestras instituciones. Tenemos un marco legal sólido, y un Programa Especial de Migración (2014-2018) (PEM) en los que se han planteado ya los principios de lo que debe ser una política migratoria integral, transversal y congruente con lo que pedimos para los mexicanos en el exterior. El PEM marcó un hito porque por primera vez se llevó a cabo un proceso de consulta pública con amplios sectores de la sociedad civil y el gobierno para establecer las prioridades de la política migratoria, con programas y acciones específicas que incluyen a las 35 dependencias de la administración pública federal encargadas de temas relacionados con la movilidad de personas, desde temas de justicia hasta empleo.

Sin embargo, parte de lo que ha impedido una implementación de las leyes y políticas existentes es la falta de capacidad institucional y de voluntad política del más alto nivel desde el Ejecutivo para trabajar de manera coordinada desde instancias federales, estatales y municipales, y entre las distintas secretarías de Estado a nivel federal. Un esquema nuevo que incluya, por ejemplo, un Consejo de Gobierno en materia de migración, asilo, refugio y retorno serviría para diseñar, coordinar, implementar, monitorear y evaluar la política en todos estos ámbitos. Asimismo, tendría la capacidad para desplegar grupos de respuesta rápida interinstitucionales, con participación de sociedad civil y con el apoyo de agencias de Naciones Unidas para atender emergencias, a la par de las estrategias y acciones de mediano y largo plazo que incluyan de manera activa a diferentes actores de la sociedad civil (incluyendo a organizaciones de migrantes en México y en el exterior). Existen otras experiencias en el mundo, como el Consejo de Atención al Migrante de Guatemala (CONAMIGUA) o la Junta Nacional de Migración de Uruguay, que sirven de referencia para crear esta figura y dar la vuelta por fin a una serie de políticas fallidas que ven a las personas como amenazas y reflejan una visión de corto plazo enfocada en el control de las fronteras.

En este caso, una respuesta integral e interinstitucional a la situación de la frontera sur significaría no llevar a las personas que solicitan protección internacional a una estación migratoria, cuando existe la posibilidad legal de documentarlos con una condición de estancia por razones humanitarias que les otorga permiso para trabajar. Implica que tanto COMAR como el Instituto Nacional de Migración (INM) compartan una visión que anteponga los derechos y la seguridad de las personas, así como una adecuada coordinación entre ambas instituciones para evitar la detención innecesaria, sobre todo tratándose de niñas, niños y adolescentes, ya sea que viajen solos o en familia. A su vez, las Secretarías de Educación, Salud y Trabajo, entre otras, participarían en procesos para apoyar con servicios y apoyos para las personas migrantes que permanezcan temporal o permanentemente en el país, vinculando esta agenda con los proyectos de desarrollo económico más amplios en México y en la región.

La Caravana es uno de los muchos ejemplos de que las políticas actuales no funcionan: no han detenido los flujos de personas desde el sur ni hacia el norte, no han respondido a sus causas estructurales, y en cambio han generado condiciones de mayor riesgo para quienes no tienen otra opción más que dejar su hogar para buscar otra vida posible. La nueva visión que plantea el gobierno entrante necesariamente tiene que ir acompañada de una estructura institucional y un presupuesto que demuestre la prioridad que tiene el tema y que desarrolle los mecanismos necesarios que atiendan las condiciones inmediatas desde una perspectiva de derechos humanos, a la par de una estrategia de política económica y social de largo plazo nacional y regional para que migrar sea realmente una decisión no forzada.

martes, 16 de octubre de 2018

Mujeres rurales garantizan la seguridad alimentaria de sus comunidades.

oto SGP-GEF-UNDP Perú/Enrique Castro-Mendívil.

En el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, celebrada cada 15 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que las mujeres rurales garantizan la seguridad alimentaria de sus comunidades y las ayudan a prepararse frente al cambio climático.

Por su parte, António Guterres, secretario general de la ONU, declaró que "el empoderamiento de las mujeres y las niñas rurales es esencial para construir un futuro próspero, equitativo y pacífico para todos en un planeta sano".

A pesar de que las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43 por ciento de la mano de obra agrícola, de acuerdo con la organización, ellas sufren de manera desproporcionada “múltiples aspectos de la pobreza” en comparación con los hombres.

Asimismo, “no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor” ni acceden de manera equitativa a servicios públicos como la educación y la asistencia sanitaria.

“Las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares”, afirma la ONU.

La ONU también sostiene que la labor que realizan las mujeres rurales es invisible y no remunerada, pese a que las tareas aumentan y se endurecen debido a la migración de los hombres.

“Mundialmente, con pocas excepciones, todos los indicadores de género y desarrollo muestran que las campesinas se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo y que las mujeres urbanas”, señala la organización.

Fuente: Servindi.org

sábado, 17 de febrero de 2018

Premiar el trabajo, no la riqueza.

Imagen de la portada del libro
Informe mundial indica que el 82 % de la riqueza generada el 2017 fue a parar a manos del 1 %; mientras que la riqueza del 50 % más pobre no aumentó lo más mínimo.
"Premiar el trabajo, no la riqueza" es el titulo de una nueva publicación de Oxfam dedicada a las personas de todo el mundo que luchan contra la desigualdad y las injusticias, incluso a costa de ponerse en peligro a sí mismas.
El 2017 el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones alcanzó su máximo histórico, con un nuevo millonario cada dos días.
El incremento podría haber terminado con la pobreza extrema en el mundo hasta siete veces.
El 82 por ciento de la riqueza generada durante el último año fue a parar a manos del 1 por ciento más rico; mientras que la riqueza del 50 por ciento más pobre no aumentó lo más mínimo.
La riqueza extrema de unos pocos se erige sobre el trabajo peligroso y mal remunerado de una mayoría.
Mientras las mujeres ocupan mayoritariamente los empleos más precarios, prácticamente todos los súper ricos son varones.
Los Gobiernos deben favorecer la creación de una sociedad más igualitaria a base de dar prioridad a los trabajadores y a los pequeños productores agrarios en vez de a los más ricos y poderosos, indica el informe de Oxfam.
Acceda al informe completo haciendo clic en el siguiente enlace.
"Premiar el rabajo, no la riqueza" (versión PDF, español, 92 páginas)
A continuación el resúmen de la publicación

Resumen

En 2016, el grupo Inditex, al que pertenece la cadena de tiendas de moda Zara, repartió dividendos por valor de cerca de 1 300 millones de euros al cuarto hombre más rico del mundo, Amancio Ortega.(1) Stefan Persson, hijo del fundador de H&M(2) y que ocupa el puesto 43 en la lista Forbes de las personas más ricas del mundo, recibió 658 millones de euros en concepto de dividendos el año pasado.(3) 
Anju vive en Bangladesh y trabaja confeccionando ropa para la exportación. Suele trabajar 12 horas al día hasta muy tarde. A menudo tiene que saltarse comidas porque no ha conseguido suficiente dinero. Gana poco más de 900 dólares al año. (4) 
El año pasado, el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones alcanzó su máximo histórico, con un nuevo milmillonario cada dos días. En este momento hay 2 043 milmillonarios (en dólares) en todo el mundo, de los que nueve de cada diez son hombres.(5) La riqueza de estos milmillonarios también experimentó un enorme crecimiento, lo suficiente como para poder terminar con la extrema pobreza en el mundo hasta siete veces. El 82% del crecimiento de la riqueza mundial durante el último año fue a parar a manos del 1% más rico, mientras que la del 50% más pobre de la población mundial no aumentó lo más mínimo.(6) 
“Cuando me quedé embarazada me dejaron trabajar en el almacén. Estaba lleno de cajas de zapatos, y mi trabajo consistía en ponerles un sello. Aquellos zapatos le hubieran venido muy bien a mi hijo, eran muy bonitos. Me gustaría que mi hijo tuviera unos zapatos como aquellos, pero no puede ser. Creo que le gustarían y lo siento por él. Los zapatos son preciosos. Usted sabe que un par de zapatos de los que hacemos aquí valen más que todo mi sueldo de un mes.”
 
- Lan, trabajadora textil
 
Para poner fin a la actual crisis de desigualdad, es necesario que todos los trabajadores y trabajadoras del mundo disfruten de salarios y trabajos dignos. En todo el mundo, la economía del 1% más rico se construye a expensas de trabajos mal pagados, a menudo ocupados por mujeres, que reciben salarios miserables sin que se respeten sus derechos fundamentales. Esta economía se erige a costa de trabajadoras como Fatima en Bangladesh, que trabaja en la confección de ropa para la exportación, donde sufre maltratos si no logra alcanzar los objetivos y con frecuencia se enferma por no poder ir al servicio.(7) Se apoya también sobre las espaldas de trabajadoras en las fábricas de carne de pollo en Estados Unidos como Dolores, que padece una discapacidad permanente que le impide coger a sus hijos de la mano.(8) Se construye sobre las espaldas de las inmigrantes que limpian hoteles como el Myint en Tailandia,(9) expuestas a abusos sexuales por parte de los clientes y que a menudo tienen que aguantarlos si no quieren perder su empleo.
Este informe analiza el aumento de la riqueza extrema, y su relación con las personas que, aun trabajando, viven en la pobreza. Analiza las causas de esta situación, y aporta recomendaciones sobre cómo se puede resolver.

Notas:

(1) Cinco Días (2 de noviembre de 2017). Amancio Ortega ingresa 628 millones más por dividendo de Inditex. Disponible en: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2017/11/01/companias/1509550519_653608.html
(2) H&M ha sido de manera constante una de las empresas textiles más progresistas a la hora de abordar el problema de los salarios de pobreza en su cadena de suministro. La empresa cuenta con una hoja de ruta líder en el sector para garantizar un salario digno, publicada en noviembre de 2013. Fue una de las firmantes de la nueva iniciativa ACT en 2015 con la federación sindical global IndustriALL Global Union, con el objetivo de abordar el poder de negociación colectiva del sector en países con salarios bajos en la industria textil, iniciativa que empezó en Camboya.
(3) Cálculo realizado utilizando el S&P Capital IQ y el Financial Times Markets Data.
(4) Durante una entrevista con Oxfam Australia, Anju explicó que gana entre 6 000 y 7 000 takas de media al mes, y que cada día trabaja en promedio tres horas extra. En dólares, sus ingresos medios mensuales son de 78 dólares (1 BDT = 0,012 USD) y en promedio trabaja 286,44 horas al mes (incluidas las horas extra). Esto quiere decir que su salario medio anual es de 78 dólares x 12 = 936 dólares.
(5) Forbes (2017), The World´s Billionaires. 2017 Ranking, https://www.forbes.com/billionaires/list/ Consultado el 7 de septiembre 2017.
(6) Para más información sobre los datos producidos por Oxfam, puede consultar la Nota Metodológica: https://policy-practice.oxfam.org.uk/publications/reward-work-not-wealth-toend-the-inequality-crisis-we-must-build-an-economy-fo-620396
(7) S.N. Emran y J. Kyriacou (2017), What She Makes, power and Prosperity in the Fashion industry, Consultado el 1 de noviembre 2017, en: http://whatshemakes.oxfam.org.au/wpcontent/uploads/2017/10/Living-Wage-Media-Report_WEB.pdf
(8) Oxfam America (2015), Lives on the line: The human cost of cheap chicken, https://www.oxfamamerica.org/livesontheline/#
(9) Oxfam Canada (2017), Tourism's Dirty Secret: The Exploitation of Hotel Housekeepers, Consultado el 15 de octubre 2017, en: https://www.oxfam.ca/sites/default/files/file_attachments/tourisms_dirty_secret_- _oxfam_canada_report_-_oct_17_2017.pdf 

Fuente: Servindi

domingo, 4 de febrero de 2018

¿Es posible la prosperidad sin crecimiento?

Imagen de Alejandro Rodríguez. Fuente: Pressenza


Por Rodolfo Schmal

El reciente Congreso Futuro realizado en nuestro país, que tuvo lugar no solo en Santiago, sino que también en ciudades regionales, entre ellas Talca, con sus grandes y apasionantes temas abordados, incluyó el asociado al crecimiento. En esta charla, de Tim Jackson, destacado académico inglés, sostuvo que no podemos poner el foco en un crecimiento indefinido sin que en algún momento se produzca un impacto tal sobre nuestro planeta, cuyos recursos son finitos, que finalmente afecte nuestra capacidad de sobrevivencia. Jackson nos invita a reflexionar en torno a la posibilidad de una prosperidad sin crecimiento.

Desde tiempos remotos se ha debatido en torno a este tema. A mediados del siglo pasado el temor estuvo centrado en el crecimiento poblacional, particularmente entre los más pobres. Este temor se ha ido conjurando a través de una planificación familiar por medio de la masificación de píldoras anticonceptivas y la promoción del uso de preservativos. El caso extremo se observó en China con la política de limitar el número de hijos a uno solo por familia, política que hoy está en discusión y en vías de relajación.

A comienzos de los 70 el debate se centró en las dificultades para encarar un crecimiento basado en un alto consumo de petróleo, lo que hizo encender las alarmas, presumiéndose un pronto agotamiento de las reservas. Es así como en 1972 se publica el informe titulado “Los límites del crecimiento”, donde se cuestionaba la tesis del crecimiento continuo de la actividad económica dados los límites físicos del planeta. Mal que mal los recursos que se tienen no son infinitos. Fueron los tiempos en que se postulaba la tesis del crecimiento cero.

Estos temores han terminado disolviéndose gracias a los avances científico-tecnológicos que han logrado disminuir la dependencia del petróleo por parte de los distintos países. ¿Significa ello que las preocupaciones eran infundadas? Muy por el contrario, tales reflexiones impulsaron investigaciones, orientaron decisiones de financiamiento por parte de los gobiernos y privados para el logro de una mayor eficiencia en el uso de los recursos, así como hacia la búsqueda de nuevos yacimientos petrolíferos y de nuevas fuentes energéticas.


es claro que no podremos crecer indefinidamente y que la prosperidad tenemos que ser capaces de alcanzarla sin que necesariamente estemos en perpetuo crecimiento. Esto nos lleva a reflexionar en torno a nuestros modos de vida, hábitos y estructuras de consumo 

Con todo, es claro que no podremos crecer indefinidamente y que la prosperidad tenemos que ser capaces de alcanzarla sin que necesariamente estemos en perpetuo crecimiento. Esto nos lleva a reflexionar en torno a nuestros modos de vida, hábitos y estructuras de consumo. Por momentos pareciera que viviéramos en un ecosistema que aguanta todo. Pero no, nuestro ecosistema es frágil, su equilibrio está siendo puesto en jaque como lo prueban los cada vez más frecuentes desastres naturales –aluviones, inundaciones, terremotos-.

Esto pareciera un juego donde creamos problemas y los resolvemos. Al menos hasta la fecha hemos sido capaces de reaccionar y adoptar los cambios correspondientes. El agujero de ozono en la atmósfera que por años estuvo creciendo, ahora parece estar reduciéndose. Sin embargo no debemos bajar la guardia y no nos vendría nada de mal hacer un alto en nuestra existencia para no estar sometiendo a prueba los delicados equilibrios del planeta en que vivimos.

Con el desarrollo científico-tecnológico que hemos alcanzado, es una vergüenza que uno de los problemas mayores que enfrenta la humanidad sea el de la pobreza que aún aflige a millones de personas en el mundo entero, y la creencia que su solución pase por un crecimiento indefinido haciendo la vista gorda respecto de la distribución de sus frutos.

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* Rodolfo Schmal Simon es Ingeniero Civil Industrial de la Universidad de Chile y Magister en Informática de la Universidad Politécnica de Madrid-España. Es profesor de la Escuela de Ingeniería en Informática Empresarial de la Universidad de Talca y profesor del programa de Magister en Política y Gestión Educacional de la misma universidad. Ha sido autor de artículos en revistas como Formación Universitaria, Polis, Cuadernos de Administración, Investigación e Ingeniería, Análisis Político, Información Tecnológica, Ingeniare, Pensamiento Educativo. Además es columnista permanente del Diario El Centro, El Quinto Poder y columnista ocasional de El Mostrador. 
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Fuente: Servindi