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sábado, 9 de febrero de 2019

Escandalosa desigualdad en el mundo. El Papa Francisco y el capitalismo.


Comentario al Evangelio 10 de febrero de 2019 
Las 26 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que media humanidad más necesitada. 
El Papa Francisco y el capitalismo. 

"La gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios. Estaba él a orillas del lago de Genesaret y vio dos barcas junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la aparta¬ra un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuan¬do acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro y echad las redes para pescar». Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bre¬gando y no hemos cogido nada; pero por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventa¬ba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador». Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas: desde ahora, serás pescador de hombres». Ellos sacaron las bar¬cas a tierra y, dejándolo todo, le siguieron.

La desigualdad entre ricos y pobres está creciendo sin parar, afectando especialmente a las mujeres y niñas.

Según el informe 2019 de la ONG Oxfam Internacional, en la actualidad tan solo 26 personas poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.

Menos manos con más y más manos con menos: la riqueza está cada vez más concentrada en menos manos, pues hace dos años había 43 milmillonarios, mientras que ahora son solo 26 los que poseen tantos bienes, porque estos 26 tienen aún mucho más de lo que tenían. Son menos, pero aún más ricos. Los 5 mayores del mundo son los siguientes:

Jeff Bezos: 126.200 millones de $

Bill Gates: 91.3000 millones de $

Warren Buffet: 87.000 millones de $

Bernard Arnault: 75.000 millones de $

Mark Zuckerberg: 73.200 millones de $ 


Entre los 5 suman 452.700 millones de $


Gobierno del mundo: Realmente es el dinero quien gobierna el mundo, pues los gobernantes y parlamentarios siempre legislan a favor de los que más tienen, con grandes beneficios fiscales a favor de las grandes empresas y mayores fortunas, así como consintiendo los paraísos fiscales o las SICAV, dejando de recaudar miles de millones que dejan de entrar en las arcas del Estado para salud, educación, servicios sociales, atención a inmigrantes, investigación, etc.

La riqueza de los más ricos: Tan es así que la riqueza de los más ricos de los cinco continentes en último año se incrementó en 900.000 millones de dólares, lo que equivale a 2466 millones al día; y por el contrario los pobres han visto reducidos sus bienes un 11 %, perjudicando a algo más de la mitad de la humanidad, la más pobre y necesitada, sobre todo en Africa, Hispanoamérica, la India y Bangladés, de tal manera que la extrema pobreza está aumentando, sobre todo en Africa Subsahariana, una de las causas más importantes de la emigración africana.

Consecuencias: Un mundo en el que el 1% de la humanidad controla tanta riqueza como el 99% restante nunca será estable. Siempre habrá conflictos, violencia, intentos o declaraciones de guerra, emigrantes forzosos, campos de refugiados, los Indices de Fragilidad Estatal (IFE) irán en aumento: en 29 países de Africa se da el IFE más alto del mundo, que a su vez sufren un Indice de Desarrollo Humano (IDH) muy pobre, por debajo de 0,500, lo que indica un porcentaje muy alto de empobrecidos, incluso muchos por debajo de 1 euro al día, lo que entre otras muchas consecuencias hace que el 20 % de los niños mueran antes de los 5 años. No es que Africa sea pobre; al contrario, posee inmensas riquezas, pero casi todas en manos de las multinacionales de los países ricos.

Desánimo: Ante esta situación, incluso personas muy luchadoras y comprometidas con los más empobrecidos, se sienten impotentes y desanimadas, porque les parece imposible revertir esta situación. Ese desánimo embargaba a los discípulos de Jesús: "toda la noche bregando sin coger nada", pero se fiaron de Su palabra: "en tu nombre, dijo Pedro, echaré las redes". El resultado fue una redada tan grande que reventaba la red, hasta el punto de tener que pedir ayuda a otra barca, y llenaron de peces las dos. 


¿Qué hace falta?: Hoy no hace falta una pesca milagrosa para cambiar este mundo: basta tan solo fiarse del mensaje de Jesús y ponerlo en práctica: hoy hay bienes de sobra para que toda la humanidad pueda vivir dignamente, y aun hay medios para mucho más, pero lo que no hay es voluntad política, ni social, ni religiosa para caminar en esa dirección, pues ni los Estados con sus Gobiernos, ni las religiones, ni gran mayoría de la sociedad apuestan por ese camino. 


Pero este mundo puede y tiene que mejorar:. No depende de Dios, depende de nuestro compromiso, pero hay que trabajar y bregar por ello como hicieron, durante toda la noche, los pescadores del lago, que se vieron muy bien compensados por Jesús, pues cuando el hombre responde, Dios no falla. Si hiciéramos un reparto justo de los bienes que hay en el mundo y no consumiéramos más de lo necesario, nos bastaría trabajar muchas menos horas y dedicar más tiempo a actividades culturales (el que lee conduce su vida, el que no lee será conducido), sociales, artísticas, recreativas, deportivas, de convivencia, humanitarias, etc., porque habría de sobra para todos. Pero la fiebre de tener nos hace a todos esclavos: unos de producir y otros de consumir, y a todos de tener y tener cada vez más, en vez de ser cada vez más: ser personas justas, trabajadoras, responsables, solidarias, honradas, leales, fraternales, cuidadoras, colaboradoras, respetuosas con la dignidad del ser humano y de toda la creación. El camino está claro, pero hay que hacerlo al andar. Es el camino que conduce a la meta final de la liberación integral del hombre y de la creación. 


El Papa Francisco y el Capitalismo: Bastantes Papas, desde 1891 en las encíclicas sociales de los papas León XIII, Pio XI, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, se fueron aproximando cada vez más a la condena del capitalismo, pero ninguno lo hizo con tanta aproximación como lo está haciendo el Papa Francisco, como en los siguientes párrafos de la Exhortación “La Alegría del Evangelio”. Dice esto:


“Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta”.

“Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad —local, nacional o mundial— abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz”.

Pues bien, a pesar de que dice que el sistema es injusto en su raíz, sin embargo no llega a condenarlo. En este sentido Jesús en el Evangelio va más lejos, como cuando dice: “no podéis servir a Dios y al dinero”, o “Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”. Ver también la parábola del rico y el pobre Lázaro, o el canto de María de Nazaret cuando dice: “Dios actúa con todo su poder: deshace los planes de los orgullosos, derriba a los reyes de sus tronos y exalta a los humildes. Llenará de bienes a los hambrientos y despedirá a los ricos con las manos vacías”. Hay otro texto muy contundente en la Carta del Apóstol Santiago, donde echa en cara a los ricos haber explotado a los pobres que segaron sus campos 


El Papa convoca de los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en el Vaticano: La reunión, de carácter privado, tendrá lugar en el Vaticano entre el 21 y el 24 de febrero de 2019, para tratar con rigor el gravísimo problema de la pederastia en la Iglesia, y condenarla con total rotundidad. Ojalá se corte de raíz para siempre. 


Pero nos gustaría que también se hiciera una convocatoria igual para abordar el problema de los millones de pobres y muy pobres que hay en el mundo, pues la pobreza está matando diariamente de muerte injusta a unas 24.000 personas de las cuales 8.490 son niños. El neoliberalismo capitalista es la causa. El neoliberalismo capitalista mata, mata a diario, y mata mucho. 


Por eso nos gustaría que también condenaran el sistema capitalista, y más aun, que convocaran un Concilio para retomar la renovación integral de la Iglesia para devolverla a la plena coherencia con el Evangelio, también en el tema de la riqueza, para despojarla de tantos bienes como le sobran y ponerlos al servicio de los más empobrecidos de la tierra, los únicos por los cuales nos va a preguntar Jesucristo al final de los días de nuestra vida. 


Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino 

faustino.vilbrille@gmail.com

faustino@faustinovilabrille.es

jueves, 8 de febrero de 2018

La súper concentración de riqueza, “imparable”

La policía suiza reforzó los trabajos de vigilancia en los alrededores del centro de conferencias de Davos, a un día de que comience el Foro Económico MundialFoto Ap

Periódico La Jornada
Afp, Dpa y de la Redacción

Davos

La desigualdad en el ingreso siguió en aumento el año pasado. Sólo ocho empresarios, todos varones, poseen una riqueza que equivale al ingreso de 3 mil 600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad, reveló la organización humanitaria Oxfam, en un reporte publicado a propósito de la realización, esta semana, del Foro Económico Mundial, que reúne en esta ciudad a la élite de la política y los negocios del mundo.

La súper concentración de riqueza sigue imparable. El crecimiento económico sólo beneficia a los que más tienen, denunció.

Las cifras mostradas en el reporte revelan que el uno por ciento más rico de la población posee más que el restante 99 por ciento. Esa minoría registró además 82 por ciento del crecimiento patrimonial global el año pasado. La lista de multimillonarios aumentó más que nunca entre 2016 y 2017.

La desigualdad social es una traba para la eliminación de la pobreza en el mundo, advirtió Jörn Kalinski, de Oxfam Alemania. Es veneno para nuestra sociedad, agregó. Oxfam alabó los avances en la lucha contra la pobreza extrema. Según datos del Banco Mundial, la cifra de personas que cuentan con menos de 1.9 dólares al día se redujo a la mitad entre 1990 y 2010, y bajó todavía más desde entonces. Aun así, la creciente desigualdad de ingresos impide que el número de personas que salen de la extrema pobreza sea más elevado. La ONG también criticó la reciente reforma fiscal de Estados Unidos.

A pesar de que los líderes mundiales se hayan comprometido con el objetivo de reducir la desigualdad, la brecha entre los más ricos y el resto de la población se amplía, señaló Oxfam. Investigaciones de la ONG revelan que, en los pasados 25 años, el uno por ciento más rico de la población ha percibido más ingresos que el 50 por ciento más pobre de la población en su conjunto.

“El boom de los multimillonarios no es signo de una economía próspera, sino un síntoma del fracaso del sistema económico”, afirmó la directora de Oxfam, Winnie Byanyima. Desde 2010, es decir, en plena crisis tras el estallido de la burbuja financiera en 2008, la riqueza de la élite económica aumentó como media de 13 por ciento por año, precisó.

El pico se alcanzó entre marzo de 2016 y marzo de 2017, periodo en el que se produjo el mayor aumento en la historia del número de personas cuya fortuna sobrepasa los mil millones de dólares, a un ritmo de nueve nuevos multimillonarios cada año.

Oxfam basa sus cálculos en datos del banco Credit Suisse y de la revista estadounidense Forbes.

Las mil 810 personas con una fortuna superior a mil millones de dólares estadounidenses que integran la lista Forbes de 2016 poseen en conjunto 6.5 billones (millones de millones) de dólares, la misma riqueza que 70 por ciento de la población más pobre de la humanidad.

Si los milmillonarios mantienen su nivel de rentabilidad, dentro de 25 años ya tendremos el primer billonario en el mundo, alguien con una fortuna de al menos 1 billón de dólares (aproximadamente, el equivalente al PIB de España).

En América Latina, la riqueza de los multimillonarios creció en 155 mil millones de dólares el año pasado. Dicha cantidad de riqueza sería suficiente para acabar casi dos veces con toda la pobreza monetaria por un año en la región, de acuerdo con Oxfam.

Para la organización, las mujeres obreras son las que se encuentran en lo más bajo de la pirámide. En todo el mundo, ellas ganan menos que los hombres y están sobrerrepresentadas en los empleos peor pagados y los más precarios.

En América Latina las mujeres laboran casi el doble de horas que los hombres en trabajos no remunerados.

Lunes 22 de enero de 2018

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

jueves, 26 de mayo de 2016

¡Qué difícil es que los ricos entren en el Reino de Dios!.



Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

El tema del dinero, las riquezas, los bienes materiales es, según un pastor luterano al que oí en la tele, es el tema que más se repite en el Antiguo y el Nuevo Testamento, (AT y NT). Según él, que escribió un libro sobre ello, casi el doble del tema que le sigue en reiteración. Pero, desde el siglo IV, este tema no se ha ganado ni el primer, ni uno de los primeros puestos en la reflexión teológica, ni en la pastoral de la Iglesia. Solo a partir del Concilio Vaticano II, muy iluminado por las Teologías de América Latina, no solo la de la Liberación, que marcarían las asambleas del CELAM, sobre todo las de Medellín (1968), y la Puebla (27 de Enero – 13 de Febrero de 1979), que fueron celebradas con total lealtad y consonancia con el Concilio. En las que se habló, por primera vez, con esta expresión, de la “Opción preferencial por los pobres”. Por fin unas conclusiones sinodales y conciliares hacían memoria, y justicia, a textos como el de la misa de hoy, lunes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario.

Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arodillándose ante él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿ qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.» El, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.» Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.» Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!»

Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.» 26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?» 27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.» (Marcos 10:17-27)

El joven rico pregunta sinceramente a Jesús qué es lo que tiene que hacer para “heredar la vida eterna”. En el fondo, se ve un poco de autocomplacencia y seguridad en los valores que hasta ese momento ha mantenido en su vida. A lo que Jesús responde en una perspectiva moral, recordándole los diez mandamientos, y animándole a ser, al cumplirlos, una buena persona y un buen ciudadano. Entonces el joven se crece y comunica al Maestro que eso tan elemental lo ha cumplido desde niño. Es el momento en que Jesús reconoció la honradez y la buena talla ética del joven, y le propone otro nivel, otra perspectiva, para valorar y enjuiciar su vida. Ya no es el horizonte ético, moral, implemente humano, sino le ofrece la oportunidad de ser “otra cosa”, es decir, seguidor de Jesús, creyente, cristiano. Y el texto nos deja bien claro y diáfano cómo se adentrará por ese camino nuevo, proponiéndole un camino nuevo, y un nievo tesoro, “en los cielos”, claro. Después, solo después de que haga el test del dinero, y de su libertad o esclavitud ante los bienes, “luego, ven, y sígueme”.

No se trata, como algunos han afirmado, apropiándose indebidamente de la totalidad de la experiencia cristiana, los que solo constituyen una pequeña minoría, de que el Señor adelante, en un caso flagrante de anacronismo, una experiencia que so9lo siglos después aparecerá en al Iglesia, como es la Vida Religiosa, hoy llamada “Vida consagrada”. No, no se trata de eso, de una invitación a un grado superior de “vida cristiana”. Es una invitación a todo el que quiera seguir los pasos de Jesús, Y que no se trata de un texto que se puede entender discrecionalmente, es decir, al pie de la letra, o no, nos lo demuestra la experiencia de la Iglesia primitiva. Hoy día ya no caben muchas dudas de que los Evangelios sean una colección de catequesis, y esta orientación es muy apropiada para entenderlos bien, y realizar una exégesis acertada. Sabemos que la renuncia a los bienes, y su puesta al servicio de los responsables de la comunidad cristiana, era un requisito indispensable para que los catecúmenos pudieran ser aceptados al Bautismo. Y ésta es la mejor y más clara exégesis que podemos hacer de la necesidad cristiana de n o ser, de verdad, esclavos del dinero. No se trata, pues, de algo discrecional, que depende de la voluntad y exigencia personal de pasar de un estado raso de pertenencia a la Iglesia, a otro de mayor y más alta cualificación. No. En ese rechazo al servicio del dinero, todos en la Iglesia somos iguales: no se trata de una experiencia de los más perfectos, decididos y generosos, sino de todos miembros de la comunidad eclesial, por igual.

A los que oponen la idea de que con la con un cambio tan radical de los modelos sociales, hoy es imposible vivir la relación con el dinero con la intensidad de la Iglesia primitiva, habrá que responderles con dos realidades constatadas: 1ª), la situación social, jurídica y económica de la comunidad de los primeros siglos, era incomparablemente peor, y más insegura que la de hoy. 2ª), nunca la comunidad cristiana fue, hacia dentro y hacia fuera, más fuerte, psicológica y económicamente tan compacta, y , progresivamente, socialmente tan reconocida y considerada como en aquellos tiempos. Se trataría, actualmente, no de negar a priori de esa posibilidad, sino de buscar las condiciones, y sentar las bases para que la invitación del Señor, que tan buenos réditos produjo a los primeros cristianos, siguiera siendo oída, creída y puesta en práctica en los días que corren. En mi opinión, esa era una de la intenciones “revolucionarias” del Concilio Vaticano II. Es claro que no sería posible ponerla a funcionar sin una severa, agresiva y violenta oposición de la sociedad globalizada y capitalista actual.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Textos de los santos padres sobre la riqueza y la pobreza.



SAN CIPRIANO (C.200-258): “Cuando los ricos no llevan a la misa lo que los pobres necesitan, no celebran la Eucaristía del Señor”.

SAN BASILIO (C.330-379): “Abrid de par en par las puertas de vuestros graneros, dad salida a vuestras riquezas en todas las direcciones. Dime, ¿qué es lo que te pertenece?, ¿de dónde trajiste nada a la vida?, ¿de quién lo recibiste? Así son los ricos: se apoderan los primeros de lo que es de todos y se lo apropian, sólo porque se han adelantado a los demás... Si cada uno se contentase con lo indispensable para atender a sus necesidades y dejara lo superfluo a los indigentes, no habría ricos ni pobres”.

“Ea, pues, reparte de modo vario tu riqueza, sé ambicioso y magnífico en gastar en favor de los necesitados. No vendas a altos precios, aprovechándote de la necesidad. No aguardes a la carestía de pan para abrir entonces tus almacenes. No esperes, por amor al oro, a que venga el hambre, ni por hacer negocio privado la común indigencia. No seas traficante de las calamidades humanas. Tú miras el oro, y no miras a tu hermano: reconoces el cuño de la moneda y disciernes la genuina de la falsa, y desconoces de todo punto a tu hermano en el tiempo de necesidad.”

“¿Y qué es lo que dice el rico? ‘Alma mía, tienes muchos bienes en reserva, come, bebe, banquetea diariamente' (Luc. 12, 19). ¡Oh insensatez! Si tuvieras alma de cerdo, ¿qué otras buenas noticias le dieras? ¿Tan bestial eres, tan poco entiendes de bienes del alma, que le ofreces los manjares de la carne y, lo que ha de parar en el retrete, eso presentas como regalo de tu alma?”

“La mayor parte de los ricos no pone tanto afán en tener dinero por razones de comida y vestido, sino que el diablo se ha dado buenas mañas en sugerir a los ricos infinitos pretextos para gastar; de modo que se busca lo inútil como necesario y nada les basta para sus necesidades imaginarias. [...] [Pero] las riquezas nos han sido dadas para administrarlas, no para gastarlas en placeres y quien se desprende de ellas ha de alegrarse como quien devuelve lo ajeno [...]. ¿Qué responderás al Juez tú que revistes las paredes y dejas desnudos a seres humanos? ¿Tú que adornas a los caballos y ni siquiera te dignas mirar a tu hermano cubierto de harapos? (Homilía contra los ricos, PG 31, 280ss)”

SAN GREGORIO DE NISA (C.330-394): “Por lo tanto, si alguien desea convertirse en el amo de toda la riqueza, poseerla y excluir a sus hermanos, incluso a la tercera o cuarta generación, tal desgraciado no es un hermano sino un tirano bárbaro y cruel, una best­ia feroz cuya boca siempre está abierta dispuesta a devorar pa­ra su uso personal la comida de los otros hermanos”.

“Considera quiénes son los pobres y descubrirás su dignidad: el Señor, por su bondad, les restó su propia persona a fin de que conmuevan a los que son duros de corazón y enemigos de los pobres que son los despenseros de los bienes que esperamos, los porteros del reino de los cielos, los que abren a los buenos y cierran a los malos. Ellos son, a la vez, duros acusadores y excelentes defensores. Y defienden y acusan no por lo que dicen sino por el hecho de ser vistos por el Juez. [...] Mientras hay todos esos lujos en tu casa, ahí a la puerta están tendidos mil Lázaros [...] y si llegan a molestar un poco más en las puertas, salta de cualquier rincón un portero canallesco del amo cruel y los echa a palos o llama a los perros [...]. Y así, los amigos de Cristo tienen que marcharse llevándose de propina insultos y golpes, ellos que son el resumen de todos los mandamientos”. (Homilía sobre el amor a los pobres)

SAM AMBROSIO (C.340-397): ”¡Ay ricos! ¿Hasta dónde pensáis llevar vuestra codicia insensata? ¿Es que sois acaso los únicos habitantes de la tierra? ¿Por qué expulsáis de vuestras posesiones a los que tienen vuestra misma naturaleza y reivindicáis para vosotros solos la posesión de toda la tierra? [...] Cuanto más tie­nes más deseas. Y aunque lo adquirieras todo seguirías siendo un indigente: pues la avaricia se inflama con el lucro en lu­gar de extinguirse. El rico es más tolera­ble cuanto menos tiene [...] lo que dios hi­zo nacer para muchos por medio de ti, tú te lo reservas para ti solo o, mejor dicho, lo pierdes para ti solo. Muchos ricos de­cís que no debemos bendecir al que dios maldice y quiere que pase necesidad. Pero yo te digo que los pobres no son malditos. [...] La tierra es de todos, no sólo de los ricos. Pero son muchos más los que no go­zan de ella que los que la disfrutan. Lo que das al necesitado te aprovecha también a ti. [...] (Porque) es el propietario el que debe ser dueño de la propiedad y no la propiedad señora del propietario. (Libro de Nabot el israelita, PL 14, 765ss). Los misterios de la fe no requieren oro. Y lo que no se puede comprar con el oro tam­poco se dignifica más con el oro. (Sobre los deberes de los ministros de la Iglesia, PL 16,6”

“Cuando alguien roba los vestidos a un hombre, decimos que es un ladrón. ¿No debemos dar el mismo nombre a quien pudiendo vestir al desnudo no lo hace? El pan que hay en tu despensa pertenece al hambriento; el abrigo que cuelga, sin usar, en tu guardarropa pertenece a quien lo necesita; los zapatos que se están estropeando en tu armario pertenecen al descalzo; el dinero que tú acumulas pertenece a los pobres”. (San Ambrosio de Milán. Libro de Nabot Yizreelita).

"¿Quieren en verdad honrar el cuerpo de Cristo? No consientan que esté desnudo. No lo honren en el templo con manteles de seda mientras afuera lo dejan pasar frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: 'Este es mi cuerpo', y con su palabra afirmó nuestra fe, dijo también: 'Me vieron hambriento y no me dieron de comer'. Y: 'Lo que no hicieron con uno de mis hermanos más pequeños, tampoco lo hicieron conmigo'... ¿Qué le aprovecha al Señor que su mesa esté llena de vasos de oro, si Él se consume de hambre? Sacien primero su hambre y luego, con lo que les sobra, adornen también su mesa"[7]

“Es un homicidio negar a un hombre el salario que le es necesario para su vida”.

"La naturaleza suministra su riqueza a todos los hombres en común. Dios ha creado todas las cosas para que todos los seres vivientes las gocen en común, y para que la tierra se convierta en una posesión común a todos. La propia naturaleza es la que ha creado el derecho de la comuni­dad, y es la usurpación injusta la que ha creado el derecho a la propiedad privada".

SAN JERÓNIMO (C.340-420): ““Si quieres ser perfecto vende, no parte de tus bienes, sino todos. Y cuando los vendas, ¿qué debes hacer después? Dáselos a los pobres. No a los ricos ni a nuestros parientes, ni para la lujuria, sino para remediar las necesidades de los demás... Algunos emplean su fortuna en edificar iglesias y revestir sus muros de bajorrelieves de mármoles, alzan columnas inmensas y decoran sus capiteles con adornos preciosos, enriquecen las puertas con plata y marfil y hacen que en sus altares brillen el oro y las piedras preciosas. No lo reprendo ni me pongo a ello. Cada uno obre según su juicio. Mejor es hacer esto que amontonar avariciosamente las riquezas. Pero a ti se te proponen otros caminos; vestir a Cristo en los pobres, visitar a los enfermos, dar de comer a los que tienen hambre, acoger en tu casa a los que carecen de hogar, y especialmente a los de tu misma fe, auxiliar a los monasterios de las vírgenes, y tener cuidado de los siervos de Dios y de los pobres de espíritu”.

“Con razón habla el evangelio de rique­za injusta, pues todas las riquezas no tie­nen otro origen que la injusticia y no se puede uno hacer dueño de ellas a no ser que otro las pierda o se arruine. [...] Por tanto, si tienes más de lo que necesitas pa­ra vestir, distribúyeselo a los que no tie­nen y reconoce que eres deudor de ello”. (Carta a Hebidia)

SAN JUAN CRISÓSTOMO (347-407: Quien no ayuna para el pobre engaña a Dios. El que ayuna y no distribuye lo aho­rrado sino que lo guarda, demuestra que ayuna por codicia, no por Cristo. Por tan­to, hermanos míos, cuando ayunemos co­loquemos nuestro sustento en la mano del pobre para que ella nos guarde lo que he­mos quitado a nuestro estómago. {Sermón 8, PL 52, 209)

"No pensemos que basta para nuestra salvación presentar al altar un cáliz de oro y pedrería después de haber despojado a viudas y huérfanos. ¿Queréis de verdad honrar el cuerpo de Cristo? No consintáis que esté desnudo. No le honréis en el templo con vestidos de seda y fuera le dejéis perecer de frío y desnudez.

Porque el mismo que dijo: "Esto es mi cuerpo", dijo también: "Me visteis hambriento y no me disteis de comer"; "cuando no lo hicisteis con uno de esos más pequeños, tampoco conmigo lo hicisteis".

“Forzosamente, el principio y raíz de tus riquezas proceden de la injusticia. Porque Dios, al principio, no hizo al uno rico y al otro pobre, sino que dejó a todos la misma tierra. ¿De dónde, pues, siendo la tierra común tienes tú tantas yugadas de tierra y tu vecino ni un palmo de terreno?”

“El Señor añadió que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos”

“Si las riquezas producen pobreza en lugar de resolverla, no son riquezas, sino armas de destrucción de aquello que por la naturaleza es el ser humano”.

“Precisamente por ser pobre puedes señaladamente practicar la limosna. Y es así que el rico, embriagado por la abundancia de su dinero, sólo piensa en acrecentar lo que tiene; el pobre, empero, libre que está de esa enfermedad, se desprende más fácilmente de lo que tiene. Lo que da su carácter a la limosna no es la cantidad de bienes, sino la cantidad de intención o espíritu. Sí, la viuda del Evangelio sobrepasó a los que nadaban en riqueza, y la otra viuda dio hospedaje al profeta y para ninguna de las dos fue obstáculo la pobreza.”

“Y así es que el no dar parte de lo que se tiene es ya linaje de rapiña. Reprendiendo Dios a los judíos por boca del profeta, dice: ‘La tierra ha producido sus frutos y no habéis traído los diezmos, sino que la rapiña del pobre está en vuestras casas'...

“¿Acaso es tuyo lo que tienes? Se te han encomendado los bienes de los pobres, aun cuando esos bienes los hayas adquirido por herencia paterna, aun cuando provengan de tu legítimo trabajo. Porque ¿acaso no podía Dios quitártelos? Si no lo ha hecho es porque quiere que puedas mostrarte generoso con los necesitados... No porque Dios te haya mandado como si dieras de lo tuyo pienses que es efectivamente tuyo. Te lo prestó para que con ello alcances gloria. No pienses, pues, que es tuyo, cuando le das lo suyo.”

“Salimos de la iglesia y contemplamos hileras de pobres que forman como murallas a ambos lados. Y pasamos de largo sin conmovernos como si viéramos columnas y no cuerpos humanos. Apretamos el paso como si viéramos estatuas sin alma en lugar de hombres que respiran.[...] «Es que vamos con hambre» me decís. Pues preci­samente el hambre os habría de persuadir a deteneros porque, como dice el refrán: «vientre lleno desconoce al hambriento»; sólo el que pasa gana reconoce la necesi­dad ajena por la suya propia. [...] Y des­pués de tanta inhumanidad nos atrevemos a levantar las manos al cielo y pedir a Dios misericordia [...]. No pensemos que bas­ta para nuestra salvación traer a la iglesia un cáliz de oro y pedrería después de ha­ber despojado a viudas y huérfanos. [...] Si tu alma sigue siendo peor que el plomo o una teja ¿de qué vale entonces el cáliz de oro? En la Última Cena no era de pla­ta la mesa ni la copa en que el Señor dio a sus discípulos su propia sangre. [..,] Porque Dios no tiene necesidad de vasos de oro sino de almas de oro; y la iglesia no es un museo de oro y plata sino una reunión de ángeles. [...]Os digo acaso que lo tiréis todo? No. Disfruta de lo tuyo pero una vez hayas cu­bierto tu necesidad haz algo necesario con lo inútil y superfluo y distribúyelo entre los que se mueren de hambre y tiritan de frío. [...] Tu Señor anda por ahí muerto de hambre y tú dándote a la gula. [... ] Que no sea todo nuestro afán acumular rique­zas a toda costa y más que nadie. Piensa lo que serías tú en su lugar. ¿Qué querrías entonces que hicieran los demás por tí? [...] Si nos avergonzamos de quienes Cristo no se avergüenza, nos avergonza­mos del mismo Cristo. [...] Un esclavo no teme a su amo ausente, pero el rico lleva por todas partes a su propio tirano”.

“Dios no ha hecho nada malo; todo es bueno y muy bueno. También las riquezas a condición de que no dominen a quienes las poseen y remedien la pobreza. Una luz que no desterrara las riquezas sino que las aumentara nos sería luz: de modo seme­jante no es verdadera riqueza la que no destierra la pobreza sino que la aumenta. Me diréis «ya estás otra vez metién­dote con los ricos». [...] Pero yo os digo: ¡ya estáis otra vez vosotros contra los po­bres! [...] No estoy hablando contra los ri­cos sino a favor de los ricos: porque te quiero librar del pecado, te saco de tu rapiña y te .hago amigo de todos y amable a todos. ¿Es eso aborrecerte o más bien amarte? No te persigo a ti sino a tu pasión. [...] El no dar parte de lo que se tiene ya es un género de rapiña (porque) el princi­pio y raíz de toda riqueza es siempre for­zosamente la injusticia: porque al princi­pio Dios no hizo rico a uno y pobre a otro. Y, si miramos las cosas hasta el fondo, el mayor placer está en la sobriedad. (Selección de varias homilías).

SAN AGUSTÍN (354-430): “Investiga las cosas que son necesarias y verás cuán pocas son. Ved que no sólo es poco lo que os es suficiente, sino que ni siquiera Dios os exige mucho. Pide lo que te dio, de ello quita lo que te sea necesario; los demás bienes, que son superfluos para ti, a otros son necesarios. Los bienes superfluos de los ricos son necesarios a los pobres. Posees lo ajeno cuando posees lo superfluo.”

“Las riquezas son injustas o porque las adquiriste injustamente o porque ellas mismas son injustas ya que tú tienes y otro no tiene, tú abundas y otro vive en la mi­seria. [...] El oro y la plata pertenecen só­lo a aquel que sabe usarlos. [...] Uno es digno de poseer cuando lo usa bien. Y quien no usa justamente no posee legíti­mamente [...] y si se proclama dueño de algo no será esta palabra de poseedor jus­to sino de usurpador sinvergüenza”

SAN CIRILO DE ALEJANDRIA (C.370-444): “¡Oh cuántas almas asesinadas cuelgan de los collares de las matronas enjoyadas! Si vendieras una sola de tus joyas, distribuyendo su precio entre los pobres, conocerías por las necesidades remediadas cuántos sufrimientos vale tu ornato!”

SAN PEDRO CRISOLOGO (400-450): “Quien no ayuna para el pobre engaña a Dios. El que ayuna y no distribuye lo aho­rrado sino que lo guarda, demuestra que ayuna por codicia, no por Cristo. Por tan­to, hermanos míos, cuando ayunemos co­loquemos nuestro sustento en la mano del pobre para que ella nos guarde lo que he­mos quitado a nuestro estómago”. {Sermón 8, PL 52, 209)

SAN ASTERIO AMASENO (siglo IV): “Necesita, pues el que quiera vivir con placer, ante todo, una casa lujosa adornada como una novia, de baldosas piedras y oro y convenientemente situada, de acuerdo con los cambios de las estaciones del año... Después de eso es menester también vestidos preciosos, con que se cubran los escaños, los lechos, camas y puertas, pues entre esas gentes se viste y recubre todo, aun las cosas más inanimadas, mientras los pobres van lastimosamente desnudos. Añade los vasos de oro y plata, los graves gastos para comer faisanes y beber vino de Fenicia, que las viñas de Tiro producen abundante y caro para los ricos... Después de eso considera el múltiple cortejo que acompaña a la mesa: los que la ponen, los coperos, los despenseros, los músicos que les preceden, las cantoras, bailarinas, flautistas, bufones, aduladores... Para adquirir todo eso, ¡qué de iniquidades no se cometen con los pobres, a cuántos huérfanos no se abofetea, cuántas viudas no han de llorar largamente”.

Faustino Vilabrille

Fuente: feadulta.com

domingo, 1 de julio de 2012

Francisco Asensi: ¿Cómo se puede predicar la pobreza desde la inmensidad de riqueza y poder del Vaticano?


“La Iglesia como institución encarna todos los defectos que criticó Jesús en la religión de su pueblo”
José Manuel Vidal, RD, 28 de junio de 2012 a las 08:10

Juan Pablo II y Benedicto XVI, que no son tontos, han visto que por la línea del Vaticano II se acababa la Iglesia institución

(José Manuel Vidal)- Francisco Asensi es un novelista consagrado especializado en novelas, muchas de ellas de temática religiosa. Hoy nos presenta Sangre (ADGN), que aborda temas de suma actualidad: desde las intrigas del Vaticano hasta misterios más cercanos a nosotros como el Opus Dei o la sangre de San Pantaleón del convento de la Encarnación de Madrid.

¿Sobre qué trata la novela “Sangre”?

Yo creo que el subtítulo que le han dado a la versión alemana la define muy bien: “El sagrado experimento del Opus Dei”.

¿Cuál es la tesis central de la obra?

Precisamente, es el experimento que hacen los del Opus Dei sobre Jesucristo. No me puedo explicitar mucho para no descubrir la novela.

¿Pero usted considera que el Opus Dei es un experimento eclesial o religioso?

Ellos quieren hacer un experimento sobre la doctrina de Jesús. Y, en el caso del libro, sobre la misma persona de Jesús. Un experimento que hasta el momento no se había hecho, que causa una expectación enorme por lo que podría significar.

La novela es policial y de intriga, pero, ¿hay sangre?

Exactamente. Hay sangre en muchos sentidos. Porque hay muertos, y por el experimento que van a hacer. Y desde luego que la razón de verter estas cuestiones religiosas en una novela es porque creo que es un modo mucho más fácil de leer, de distraerse y pasarlo bien; y al mismo tiempo para detenerse y reflexionar sobre las cuestiones que se plantean. Tanto el creyente como el no creyente.

¿Son temas que interesan?

Yo creo que sí. Nos tiene que interesar porque, queramos o no, la Iglesia es un peso específico en Occidente.

Muchos tenemos una educación cristiana que hemos mamado de nuestras familias.

Claro. Ésa es nuestra cultura. Y lo interesante, a mi modo de ver, es reflexionar sobre hasta qué punto esa cultura que hemos vivido es cristiana, o es una ideologización que nos ha dado la Iglesia. También es importante plantearse si esta Iglesia es la de Jesús, o no tiene nada que ver con él.

¿Y usted qué piensa? ¿La Iglesia actual es la Iglesia de los Evangelios de Jesús?

Rotundamente no. No tiene nada que ver.

¿Por qué?

Pues, porque si cogemos los Evangelios y vamos cotejando lo que predica Jesús con lo que predica la Iglesia, no se parecen en absoluto. ¿Cómo desde la inmensidad deriqueza y de poder del Vaticano se puede predicar la pobreza? ¿Cómo podemos hablar desde allí de la Iglesia de los pobres? ¿Cómo, desde el punto de vista de esa autoridad tan omnímoda que detentan el Papa y los obispos, podemos hablar del Pueblo de Dios? Es todo contradictorio. Y la prueba está en que, en el momento en que la Iglesia quiso, con Juan XXIII, plantearse una reflexión sobre sí misma, duró muy poco. Porque, de haber seguido reflexionando en esa línea del Concilio, el tinglado se hubiese venido a tierra.

¿O sea que usted cree que el aggiornamento del Vaticano II se ha venido abajo, se ha traicionado, o se ha quedad a medias?

Totalmente. Juan Pablo II y Benedicto XVI, que no son tontos, han visto que por esa línea se acababa con la Iglesia institución (no con el Evangelio ni con el mensaje cristiano). De tal manera que yo creo que los teólogos de hoy, lo que están haciendo de una manera suave (otros más agresiva) es desmontar todo ese tinglado. Es decir, los teólogos de todos los tiempos montaron esta Iglesia, y ahora intentan desmontarla. De ahí el interés de los últimos papas de la Santa Sede de descabezar toda la Teología de la Liberación, que está más cerca del Evangelio que de la ideología eclesial.

¿Pero toda esta corriente (la Iglesia de base, las parroquias, la gente que se entrega a los demás…) es tan Iglesia como el Vaticano? ¿Pueden compatibilizarse esas dos caras de la institución?

Yo creo que no. Una cosa es la Iglesia oficial, de los obispos, y otra cosa es la Iglesia carismática de las comunidades de base. Una Iglesia es la que sigue al Evangelio y que no tiene más orientación que el Evangelio, y otra es la que ha creado el poder como lo definía Tertuliano.

¿O sea que el gran pecado de la Iglesia jerárquica es el poder?

Totalmente. Y el poder está reñido de manera consustancial con el Evangelio. El Evangelio es la condena del poder, del poder religioso sobre todo.

¿Eso es lo que se está escenificando en estos momentos, a su juicio, con todo el escándalo de las filtraciones?

A mí lo que me llama la atención de las filtraciones es que nadie habla del Evangelio. Se han olvidado de Jesús. ¿Qué pensaba él, qué diría si hoy se encarnase, si estuviese aquí?

¿Usted qué cree?

Seguramente diría lo mismo que dijo hablando del templo de su tiempo: “Es una cueva de ladrones”. O raza de víboras. Suena muy fuerte, pero a mí me parece que nuestra manera de leer el Evangelio está ya tan condicionada por esa cultura cristiana que hemos dicho, que nos resulta impensable que Jesús pudiera decir de sus jerarcas, del Vaticano concretamente, que es una escuela de ladrones. Hoy es impensable que Jesús pudiese decir: “De esta Iglesia no quedará piedra sobre piedra”, pero lo dijo sobre la religión judía, cuando él era judío.

¿Se ha traicionado entonces radicalmente el espíritu de Jesús?

Como institución sí. Los santos padres de la Iglesia siempre han dicho que la Iglesia es santa y prostituta. Juan Pablo II decía que no, que son los hombres los que son pecadores. Yo lo diría de otra manera: la Iglesia es una institución per sé perversa, que tiene buenos hombres. No al revés (ella santa y los hombres pecadores). No. La institución como tal es mala, como es malo el poder (porque hay que distinguir entre poder y autoridad).
La Iglesia como institución encarna todos los defectos que criticó Jesús en la religión de su pueblo.

Y sin embargo, ese poder encarnado en el Papa sigue teniendo autoridad moral e influencia planetaria.

Sí. Sin embargo, esto también contrasta con lo que Jesús pensó que era su mensaje y los que le seguían. Él dijo: “Vosotros sois la luz del mundo, pero sois a penas una cerilla encendida, sois la levadura, sois un poquito de sal….”. Y la sal, la levadura y la luz ahora son un poder enorme. Jesús no creo que tuviese intención en absoluto de crear una Iglesia, sino un movimiento. Un movimiento de buena personas. Él no intentó crear una religión más.

Pero hay quien dice que para salvar la libertad de ese movimiento se necesitan estructuras humanas. No somos ángeles, necesitamos mediaciones. En ese sentido, ¿no se necesita un Estado para que el Vaticano sea libre de todos los poderes?

Ésa posiblemente sea la trampa en la que cae el mismo Vaticano. Me ha llamado la atención, entre esos documentos que han aparecido, un informe que presenta a Tedeschi (el ex banquero del Papa) como el poder económico del Vaticano. Y presenta este poder como una de las columnas que sostiene a la Iglesia. ¡Yo creía que eran la fe y el Evangelio! Pero resulta que lo que está sosteniendo a la Iglesia es la economía.
Y la misma Iglesia hace una reflexión de futuro, porque sabe que Occidente, que es quien la sustentaba, va hacia una economía más débil, y los cristianos encima son ahora menos creyentes.

¿Creen que tienen un flanco desguarnecido?

Exactamente. Sin embargo, los países que no son cristianos tienen la economía más saneada y no creen en nada. En el fondo, yo creo que la Iglesia no ha tenido nunca fe en sí misma, en su mensaje. Cuando Juan XXIII convocó el Concilio le criticaron porque “estaba echando tierra a su propio tejado”. Pero, si yo creo en el mensaje del Evangelio, tengo que seguirlo caiga quien caiga.

Pero, si ese intento de cambio fue posible en aquella época, ¿no podríamos esperar algo parecido con otro Papa, en otra situación?

Cada vez lo veo más difícil. Juan Pablo II se dedicó a desmontarlo, y no digamos Benedicto XVI. Del Concilio Vaticano II no queda absolutamente nada. Las iglesia de base, la teología de la liberación… todo eso es positivo, pero está al margen de la jerarquía. Hay una confusión que me parece que Rouco Varela explota bien, y es identificar a Cáritas con la jerarquía. ¿Cáritas es Rouco Varela, o es el pueblo que continúa creyendo en el Evangelio de Jesús? Ése no es el Jesús que predica Rouco Varela, si es que predica alguno. Por eso decía antes que lo que la Iglesia predica es una ideología. Todos citan las cartas de Benedicto XVI, pero, ¿quién lee los evangelios? Ya no se predica el Evangelio, sino lo que dice Benedicto XVI.

¿No leen los obispos el Evangelio cada domingo, y hacen su homilía sobre él?

Sí, pero eso es manipulación del Evangelio.

Ettore Gotti Tedeschi, del que hablaba antes, es muy cercano al Opus Dei.

Bueno, siempre ha habido mucho secretismo. No se sabe quién pertenece a qué.

¿Su novela es un alegato contra el Opus Dei?

No. Yo no voy contra nadie. Sólo quiero reivindicar el Evangelio de Jesús, que está siendo maltratado por los mismos que tenían que ser sus defensores: la Iglesia oficial.

¿Y por qué ha escogido para su novela a un sector de la Iglesia, que es esta organización?

Porque creo que es bastante representativa de la manipulación del Evangelio.

¿Y de la búsqueda del poder por el poder?

Sí, a cualquier precio. Lo que posiblemente me motivó a escribir este libro fue el testimonio de María del Carmen Tapia, una ex numeraria del Opus Dei que escribió algún libro sobre su experiencia. Ella estuvo muy metida en los primeros años de la Obra, y aseguró que hoy en día los esfuerzos e intereses del Opus Dei no son el apostolado, ni mucho menos el apostolado con los pobres, ni los problemas serios de la humanidad en general: “Su objetivo es manejar todos los instrumentos a su alcance del poder político, religioso y económico”, dice textualmente. Eso es el Opus.
A este respecto, quiero hacer constancia de que mi novela, que habla del Opus (de los que están dentro y de los que están fuera) está muy inspirada en sus propios testimonios. Hay una página web que es opuslibros.com donde hablan los “ex” del Opus.

¿Calificaría al Opus Dei como una secta?

No lo califico yo, sino Alberto Moncada (un sociólogo que también perteneció a la Obra). Si yo hablo de secta es porque otros, con mayor autoridad que yo, ya lo han dicho.

Su libro está excelentemente documentado. ¿Tiene usted mucha información actual sobre la Obra? ¿Sigue teniendo tanto poder político y religioso como se dice?

Bueno, yo no sabría calibrar eso exactamente, pero seguro que lo tiene. Sobre todo, dentro de la Iglesia. El Vaticano en estos momentos se apoya en las fuerzas del Opus, los Legionarios de Cristo, Comunión y Liberación y “los kikos” de Argüello.
A mí me parece que los kikos tienen más futuro del que los vaticanistas les dan, porque son una masa. Tiene los seminarios llenos. Ellos serán los misioneros que irán por ahí a ver si levantan el cristianismo. O, más que el cristianismo, la Iglesia. La Iglesia jerárquica.

¿O sea que ese cristianismo de los movimientos es el que, a su juicio, tiene futuro?

Bueno, de momento es el que llena todas las plazas.

¿Y el cristianismo de las comunidades de base, en cambio, está de capa caída?

Pero es que nunca podrá llegar a tener el poder. Jesucristo ya lo dijo: “Vosotros sois una pequeña semilla. Sois los que fermentaréis, pero nunca por número”. El verdadero cristianismo no tiene por qué etiquetarse. También los demonios creen.
La verdadera religión, como dice Santiago en su carta, es visitar a las viudas y acordarse de los huérfanos. ¿Cómo puedes decir que crees en Dios, a quien nunca has visto, si al hermano que tienes ahí no le haces caso? La lección no es escalar poder, buscar las universidades y los ministerios como hace el Opus, codearse con la CIA como Juan Pablo II, dominarlo todo. No. Jesucristo condenó precisamente todo eso.

Pero, ¿no podrían también las élites entrar por ese camino de salvación y fraternidad?

Efectivamente, siempre que no renunciasen al Evangelio o lo perjudicasen.

¿Las élites se dejan evangelizar? ¿Podrían convertirse?

Lo que cambia es la propia convicción del que es cristiano. ¿Quién va a Roma para ser santo? ¡Desde casa podía serlo! Van a Roma a escalar.

Pero todos los obispos dicen que se hacen obispos para servir al Pueblo de Dios.

Ahí está la equivocación. En el Jueves Santo Jesús se arrodilló y se hizo esclavo de todos. Los obispos no sirven al Pueblo de Dios: se han puesto delante y encima. Y a Jesucristo lo han hecho Dios para echarlo bien lejos y que no moleste.

¿No hay esperanza de que la Iglesia pueda cambiar y ser más evangélica?

Yo no creo en eso. Cuando hablan de un Vaticano III estamos hablando de la institución, y la institución es perversa en sí. Es Jesucristo condenando al templo. No hay salvación para la religión como dominación. La religión (que no la religiosidad) es un poder, y todo poder es malo. Porque se utiliza a Dios. Un ejemplo es la infalibilidad: no pienses por tu cuenta, que yo te diré lo que me dice Dios. Eso es crear una antropología deficiente, una cabeza que sólo sirva para peinarse el pelo (si lo tengo). Te dicen que para pensar ya están ellos. Mientras que los evangelios de la Iglesia primitiva decían que Dios es eterno silencio. Si Dios no ha hablado nunca, ¿cómo hablas tú en nombre de Dios? Cada quien tiene que escuchar a Dios en su conciencia, sin interpretación de otro.

Pero eso sería tanto como acabar con la actual estructura eclesiástica.

Eso es. Con la estructura nunca se podrá terminar, pero yo creo que cuando Jesucristo criticó tanto la religión de su pueblo, lo que vino a decir fue eso: que el Reino está dentro de cada uno, y es ahí donde hay que buscar. En cambio, lo que dice la estructura es “haced lo que ellos dicen, pero no lo que ellos hacen”. Al igual que tenemos las Bienaventuranzas, tenemos las maldiciones de Jesús hacia los sumos sacerdotes. Eso pasó entonces, pero sigue pasando hoy y pasará mañana. Si todo poder es malo, el poder religioso es todavía peor, porque te mete el miedo y la coacción en tu propia conciencia. Te controla desde dentro.

¿Eso es lo que está dando lugar a la situación que usted llama la “apostasía silenciosa” de los muchos católicos que se van hacia la indiferencia?

Claro. Pero que se vayan de la Iglesia no quiere decir que dejen de ser cristianos. Posiblemente porque se creen cristianos tienen que renunciar a esa pertenencia a una Iglesia que no cree en Dios y que lo que quiere es dominar el mundo, y quitarnos la alegría y la libertad que Jesús nos dio. Una Iglesia que a través de los tiempos nos ha metido en la cabeza la angustia y el pecado.

¿En esa dinámica se inscriben las condenas eclesiales tan rotundas de la homosexualidad, como el caso de Monseñor Reig?

Claro. El Evangelio es un mensaje de comprensión y de amor. “Ama y haz lo que quieras”. No hay mayor ley que ésa. ¿Cómo, desde esa perspectiva el señor Reig puede condenar a las personas? Moisés dijo que a la adúltera hay que apedrearla pero, ¿qué hizo Jesús? ¡Jesús desautorizó a Moisés! Lo mismo con el sábado: “El hombre no está hecho para el sábado, sino el sábado para el hombre”. Esto, que parece una frase vulgar, sin mayor trascendencia, se estaba cargando todo lo que es la Biblia. Porque al séptimo día Dios descansó. Eso es un dogma enorme del judaísmo. Y Jesús se lo carga. Por eso lo mataron, claro. Posiblemente no se cargó sólo la religión de su pueblo, sino toda religión, todo poder. Porque cuando él habla de su movimiento pone la parábola del samaritano. Y lo curioso es que pase un levita, que es representación de una clase eclesiástica, y sin embargo sea un samaritano, un ateo, quien se acerca al prójimo. Ése es el mensaje que predica Jesús.

¿La gente española confía hoy en día en la Iglesia? ¿Tiene buena imagen, o ha perdido su autoridad moral?

Sí, la ha perdido. La gente no confía ya en la Iglesia. La auctoritas es incompatible con el poder. La autoridad moral es ponerme a ti mismo como ejemplo haciendo lo que predicas. ¿Cómo dice el señor Rouco Varela que si la Iglesia tiene que pagar el IBI a lo mejor Cáritas se resiente? Desde un punto de vista cristiano, eso no se pude ni plantear. La Iglesia tendría que haber sido la que, ante estas circunstancias, hubiera vendido sus casas para dar de comer a los pobres.
Ya en el Concilio de Nicea se vio la intención de separar el mensaje del Evangelio (Jesús hombre) del Jesús Dios. Se hizo Dios al hombre para ponerlo bien lejos y hablar en su nombre. El Jesús samaritano no interesa.

Pero ese Jesús samaritano sigue llamando la atención. ¿No puede seguir conectando con las aspiraciones y las esperanzas de la gente de hoy?

Gracias a Dios, tenemos la Teología de la Liberación, que es la Iglesia de los pobres. Díaz Alegría, que en paz descanse, dijo “Jesucristo sólo está en los pobres, y en ninguna parte más”. Criticó que estamos en una Iglesia de ritos y ceremonias. Que las monjas se callen, obedezcan, y se dediquen a los pobres y a la oración. Se ha perdido el mensaje del samaritano. La jerarquía nos atemoriza. Y en cambio, Jesús vino a curar a los enfermos, a dar de comer a los hambrientos, y a predicar la alegría y el gozo.
Esas luchas intestinas por el poder que vemos ahora en el Vaticano estaban ya en los Evangelios. Cuando la madre de los Zebedeos le pregunta a Jesús si sus hijos se pueden sentar uno a su derecha y otro a su izquierda, es que no ha entendido nada.

Algunos titulares
Debemos reflexionar sobre hasta qué punto nuestra cultura es cristiana, o es una ideologización que nos ha dado la Iglesia
Debemos plantearnos si esta Iglesia es la de Jesús, o no tiene nada que ver con él
Si cogemos los Evangelios y vamos cotejando lo que predica Jesús con lo que predica la Iglesia, no se parecen en absoluto
¿Cómo desde la inmensidad de riqueza y de poder del Vaticano se puede predicar la pobreza?
¿Cómo, desde el punto de vista de esa autoridad tan omnímoda que detentan el Papa y los obispos, podemos hablar del Pueblo de Dios?
Juan Pablo II y Benedicto XVI, que no son tontos, han visto que por la línea del Vaticano II se acababa la Iglesia institución
El poder está reñido de manera consustancial con el Evangelio
La Iglesia es una institución per sé perversa
La Iglesia como institución encarna todos los defectos que criticó Jesús en la religión de su pueblo
Jesús no tuvo intención en absoluto de crear una Iglesia, sino un movimiento de buenas personas
En el fondo, yo creo que la Iglesia no ha tenido nunca fe en sí misma, en su mensaje
Rouco Varela explota muy bien la confusión que identifica a Cáritas con la jerarquía
Ya no se predica el Evangelio, sino lo que dice Benedicto XVI
El Evangelio de Jesús está siendo maltratado por los mismos que tenían que ser sus defensores: la Iglesia oficial
El verdadero cristianismo no tiene por qué etiquetarse
¿Cómo puedes decir que crees en Dios, a quien nunca has visto, si al hermano que tienes ahí no le haces caso?
Los obispos no sirven al Pueblo de Dios: se han puesto delante y encima
A Jesucristo lo han hecho Dios para echarlo bien lejos y que no moleste
No hay salvación para la religión como dominación
Si Dios no ha hablado nunca, ¿cómo hablas tú en nombre de Dios?
Al igual que tenemos las Bienaventuranzas, tenemos las maldiciones de Jesús hacia los sumos sacerdotes
Si todo poder es malo, el poder religioso es todavía peor, porque te mete el miedo y la coacción en tu propia conciencia
¿Cómo dice el señor Rouco Varela que si la Iglesia tiene que pagar el IBI a lo mejor Cáritas se resiente? Desde un punto de vista cristiano, eso no se pude ni plantear
Se hizo Dios al hombre para ponerlo bien lejos y hablar en su nombre
Gracias a Dios, tenemos la Teología de la Liberación

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Para ver y oír a Paco Asensi: Vídeo de la entrevista.

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Fuente: ATRIO

sábado, 3 de marzo de 2012

Los obispos españoles y el dinero.



Cuando hablo aquí de los obispos españoles, me refiero a todos. A los que hablan de este asunto. Y a los que no dicen nada de esto. A los que están en activo. Y a los jubilados. Porque en esta cuestión, y tal como están las cosas, el silencio es complicidad. El silencio de los obispos y de quienes no somos obispos.

Y es que, lo que está en juego, es el hambre y el sufrimiento –y la ejemplaridad ante ese espantoso problema– de millones de españoles. En este caso, quedarse con los brazos cruzados es hacerse responsable del padecimiento de las víctimas. Y además, eso es fomentar todavía más el descrédito de la Iglesia, la burla, la mofa y la risa de tantas gentes ante las cosas que hacen y dicen que se presentan ante la sociedad española como los “sucesores de los Apóstoles”.

Pues bien, hablando de los “Apóstoles”, sabemos que, cuando Jesús los mandó a predicar el Evangelio, lo primero que hizo fue prohibirles severamente que llevaran o que manejaran dinero: “ni oro, ni plata, ni calderilla…” (Mt 10, 9…). Es decir, Jesús se dio cuenta de que, para transmitir el Evangelio, el dinero, no sólo no ayuda, sino que (sobre todo) es un estorbo, es un impedimento. Cuando Jesús dijo esto, lo que en realidad estaba afirmando es que la condición indispensable para transmitir el Evangelio es la ejemplaridad, la claridad y la transparencia de la propia vida. El que no tiene dinero, no tiene nada que ocultar. Y el que oculta (lo que sea) en asuntos de dinero, lo mejor que hace es dedicarse a cualquier otra cosa, que no sea el Evangelio. ¿Cómo va a explicar las Bienaventuranzas, el Sermón del Monte, las numerosas parábolas de los evangelios, que desentrañan la maldad que lleva consigo la codicia por el dinero, si eso lo hace un individuo o una institución que mantiene buenas relaciones con los “mercados” ésos de los que tanto se habla ahora?

Sin duda alguna, quien mejor se dio cuenta del peligro, que representa el dinero, para anunciar el Evangelio de Cristo, fue san Pablo. La solución que él encontró fue tajante: no vivir de su “apostolado”, sino de su “trabajo”. Y así lo proclamó a los cuatro vientos: “Recordad si no, hermanos, nuestros sudores y fatigas; trabajando día y noche para no ser una carga para nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios” (1 Tes 2, 9). Pablo insiste en esta misma idea una y otra vez (1Tes 4, 10 ss; 2 Tes 3, 6-12; 1 Cor 4, 12; 9, 4-18; 2 Cor 11, 7-12; 12, 13-18; Hech 20, 33-35; 18, 1-4). Y conste que Pablo era consciente de que quien se dedica a una tarea religiosa, apostólica, tiene derecho a ser recompensado por aquellos que se benefician de esa tarea. Por supuesto, jamás se le ocurrió a san Pablo que los poderes públicos, o la ciudadanía en general, tuvieran que mantener a los predicadores o catequistas de una determinada confesión religiosa. ¿Cómo se le iba a ocurrir a Pablo semejante disparate? Pero es que Pablo llegó hasta el fondo del asunto: aunque sabía tener derecho a beneficiarse de su apostolado, afirma con toda claridad: “nunca hemos hecho uso de ese derecho; al contrario, todo lo soportamos para no crear obstáculo alguno al Evangelio de Cristo” (1 Cor 9, 12). Por tanto, Pablo sabía que hay “derechos” (no hablo de “privilegios”) que pueden constituir –y de hecho lo constituyen– un serio impedimento para que mucha gente acepte el mensaje del Evangelio.

Lo grave de la postura, que ha asumido la Conferencia Episcopal Española, está en que, en el caso de la España actual, los obispos no están dispuestos a renunciar a un derecho, sino ni siquiera a un privilegio. Este punto capital ha sido analizado al detalle por expertos que saben bien de lo que hablan. Hace más de diez años, el profesor Julio Jiménez Escobar defendió una excelente tesis doctoral, en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA), de Córdoba: “Los beneficios fiscales de la Iglesia Católica” (editada por Desclée, Bilbao, 2002), en la que, entre otras cuestiones de importancia, defiende y demuestra que la Iglesia española goza ahora mismo de más privilegios económicos que los que obtuvo con el concordato del año 1952, en tiempos de Franco.

Durante siglos, la Iglesia ha podido “justificar” sus posesiones, sus bienes, sus privilegios legales, fiscales, sus abundantes beneficios de todo tipo. No sé si esta situación se va a prolongar mucho tiempo. Sospecho que no. En todo caso, y sea lo que sea de este asunto, confieso que, cuando me entero de las cosas que dicen algunos obispos sobre esta cuestión (recientemente Mons. Martínez Camino), siento vergüenza ajena. Y vergüenza propia. Pienso mucho en el dolor de los que sufren las peores consecuencias de la crisis. Y me da pena de esta Iglesia que, por boca de sus más altos representantes, da señales de haber entrado en un proceso de descomposición que difícilmente va a tener vuelta atrás.

lunes, 14 de marzo de 2011

Antievangélica la próxima visita papal.


En el Parlamento de Londres se sigue discutiendo lo que costó la última visita del Papa en septiembre de 2010. Parece que, entre las diversas administraciones, el Estado pagó 15,5 millones de Euros. De ellos, 2,4 millones se deducirán de la cantidad comprometida con la ONU para la ayuda contra el hambre. Y la Iglesia, que había prometido aportar 8,3 millomes a ese presupuesto, sólo ha aportado 3,4 millones. Al menos, allí se presentan y discuten cuentas claras. De lo que costó (y quién pagó) la visita de 2006 a Valencia no sabemos nada más que lo que aparece en el juicio por el caso Gürtel… ¿Quién presentará las cuentas de lo que costará la Jornada Mundial de la Juventud? Juan Cejudo empieza a alertarnos.

LA JMJ (JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD): UN ACONTECIMIENTO ANTIEVANGÉLICO. Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

El título puede parecer fuerte, pero no lo es.

Lo primero que hizo el Cardenal Arzobispo de Madrid fue buscar financiación para los cuantiosísimos gastos (40-50 millones de euros) que se calculan son necesarios para costear la visita del papa, el “sucesor de Cristo”.
Para ello Monseñor Rouco creó el patronato Madrid Vivo en el que figuran los máximos responsables de las principales empresas españolas que componen el Ibex-35.

Entre ellos están: Iñigo Oriol, ex presidente de Iberdrola –que ejerce como presidente de la fundación-; Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE; Emilio Botín, del Banco Santander; Rodolfo Martín Villa, presidente del Consejo de Administración de Sogecable y de la Fundación Endesa, Catalina Luca de Tena, editora de ABC; Juan Abelló, presidente de Torreal; Arturo Fernández, presidente de CEIM; Isabel Estapé, miembro del consejo de Administración de Criteria Caixa Corp.; el ex ministro de Asuntos Exteriores Marcelino Oreja; Antonio Fernández Galiano, consejero delegado de Unedisa; Felipe Benjumea, presidente de Abengoa; Isidro Fainé, presidente de La Caixa; Francisco Pérez González, consejero de Sogecable y Santiago de Ybarra, de Vocento.

Antonio María Rouco Varela, por su parte, ejerce la presidencia honorífica.

De todos modos, la web oficial de las Jornadas solo recoge, de momento, como patrocinadores oficiales a El Corte Inglés, Telefónica, Santander y Cremades & Calvo Sotelo abogados, mientras que en el apartado de “amigos” incluye “MADrid about you” y a OHL. (Ver “El confidencial)

Creo que la moral más tradicional dice que “el fin no justifica los medios”. Por bueno que pueda parecerles a los obispos españoles que el papa venga a España, si los medios que se utilizan son antievangélicos, la visita no se puede justificar bajo ningún concepto.

A veces uno llega a pensar que nuestros obispos se olvidan de la referencia al Evangelio de Jesús. Y no es que pretenda darles lecciones de nada. Pero sí recordarles que Jesús era pobre. Nació pobre.

Sus amigos eran pobres: pescadores y gente sencilla del pueblo, aunque su mensaje estaba abierto a todos los que quisieran seguirlo.

Él mandó a sus discípulos a evangelizar y “les ordenó que no llevaran nada para el camino fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran con calzado corriente y con un solo manto”. (Mc 6, 8-10)

El diría: “Bienaventurados los pobres“. Jesús nunca se apoyó en la fuerza del dinero para evangelizar. Él vivía como uno más. Se desplazaba de un sitio a otro con los mismos medios que los demás.
Una visita del representante de ese Cristo hoy en el Mundo, que necesita que las autoridades le protejan en su seguridad y otras cuestiones y que necesita el apoyo económico de los empresarios más poderosos del país, no me parece a mí que tenga nada de evangélico.

Ni siquiera esa tienda on-line donde se puede adquirir todo tipo de recuerdos ·”desde camisetas, gorras, fundas para portátiles, ratones de ordenador, llaveros o un libro con historias de aquellos que han vivido una de las 25 JMJ ya celebradas. Hasta un total de 40 productos oficiales que se irán añadiendo en los próximos meses; desde 1 a 30 euros.” me parece una buena idea. Porque sigue estando presente la imagen “comercial” y de afán “recaudatorio”, necesaria para cubrir tantos gastos para ese tipo de visita tan costosa.
Más cuando nadie podrá entender este derroche de dinero en unos momentos en que millones de familias están en el paro por la crisis económica, sufren desahucios de sus viviendas o tienen que buscar ayuda en organizaciones sociales para poder comer cada día ellos y sus hijos. Muchas de esas familias hoy tan necesitadas, han sufrido el despido por parte de esos mismos empresarios que hoy financian la visita del papa.

Además de asto, podemos preguntarnos si esta visita va a servir para algo después de esta pésima imagen que la Iglesia española va a dar ante la sociedad y ante muchísimos cristianos, que con toda razón van a criticarla.

Como muy bien han apuntado desde el Foro de curas de Madrid, este tipo de actos son muy superficiales, fuegos de artificios que duran unos días y luego todo se apaga y se difumina.

Son unos actos pensados no para atraer a la mayoría de la juventud (ausente de nuestras iglesias, como se constata en todas las encuestas y estudios sociológicos que se han hecho), sino sólo a un sector de ella: los que están bajo la influencia de grupos eclesiales de signo muy conservador: kikos, opus, legionarios de Cristo etcétera.

Además el papa vendrá a España en su calidad de Jefe de Estado del Vaticano y se supone será recibido por el Rey y el Jefe del Gobierno de España, aumentando así la confusión de mezcolanza entre poder religioso-poder político, tan lejos de las enseñanzas y ejemplo de Jesús de Nazareth que no se apoyó en ningún poder político ni religioso. Al revés: fue juzgado y condenado por las autoridades políticas y religiosas de su tiempo, sometido a tortura y ajusticiado como un malhechor o bandido.

No estoy en contra de que el papa pueda visitar las iglesias locales sin eso se hace de modo sencillo y sin ese alarde de gastos y apoyo político.

Estoy en contra por lo que he expuesto anteriormente. Y me parece que nuestros obispos debieran tener claro principios básicos:

Son los pobres lugar preferente de la presencia de Dios en el Mundo. Ellos nos reclaman justicia y nos interpelan pidiendo denuncia de su situación y hechos concretos de nuestra Sociedad para solucionar sus problemas. El papa debiera acercarse en sus visitas a ese mundo que sufre marginación y escucharles de cerca.

No se debe poner la fuerza en acontecimientos que son fuegos de artificio, sino ahondar en las causas de la lejanía de la juventud de la Iglesia y actuar en consecuencia con valentía, buscando la participación de la misma juventud en el diagnóstico del problema y la búsqueda de caminos nuevos que faciliten su acercamiento.

Hay que saber renunciar al poder, a la riqueza, al prestigio, al enrocamiento de posiciones numantinas en tantos aspectos de la realidad eclesial para de verdad intentar ganar la confianza de la mayoría de la juventud…

El papa debiera también renunciar a su condición de jefe de Estado y viajar con mayor sencillez de medios, sin tanto aparatosidad que escandaliza y nos aleja a todos.

Por eso me parece tan desafortunadas y antievangélicas este tipo de visitas.

Cádiz, 12 de Marzo de 2011

Fuente: ATRIO

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