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miércoles, 22 de abril de 2020

Día de la Tierra: sin agua de calidad, suelo fértil y aire limpio no hay vida.

Foto: @minagriperu/ Twitter

El COVID-19, que ahora nos afecta y el Día Internacional de la Pachamama, deben motivarnos a tener una reflexión personal para entender que, sin agua de calidad, sin suelos productivos, sin un aire limpio y sin un ambiente equilibrado no hay vida. Por lo tanto, los recursos naturales, los diversos ecosistemas, la diversidad biológica deben ser respetados y ciertamente, deben ser nuestros aliados.

El Día de la Pachamama.

Por Juan Gil Mora*

21 de abril, 2020.- Arribamos al 22 de abril, en medio de una pandemia generalizada que afecta a más de 200 países en el orbe y con más de dos millones de personas afectadas, paralizada la economía, especialmente el sector servicios y con claras muestras que el sistema sanitario de países como el nuestro, ha sido colapsado debido a su precariedad y falta de previsión; se está pagando la poca atención al sector salud y su casi privatización por decenas de años; igual ocurre con la educación.

El día de la Tierra, establecido el 22 de abril como Día Internacional de la Tierra, mediante Resolución 63/278 de la ONU, reconociendo que la Tierra y sus ecosistemas constituyen el almacén de nuestros recursos para satisfacer nuestras demandas de alimentación, medicinas, energía, recursos para el desarrollo y, que actualmente, se halla deteriorada, contaminada, agredida por las diversas actividades de expoliación sin límites y utilizando tecnologías no ambientalmente compatibles.

La resolución de la ONU reconoce a la Tierra, los productos y recursos que nos ofrece como nuestro hogar; por lo tanto, debemos ser nosotros los que debemos de administrar con sensatez y encontrar el equilibrio entre las formas de satisfacer las necesidades económicas, sociales y ambientales que nuestros pueblos requieren.

Este equilibrio solo se podrá alcanzar desarrollando acciones que promuevan la armonía del hombre con la naturaleza; así lo demanda nuestra legislación y los principios del desarrollo sostenible.

Este Día Internacional, que, en nuestro contexto andino, lo asociamos y debido a nuestra racionalidad heredada desde nuestros ancestros, los Incas, lo denominamos como el Día de la Pachamama.

En efecto, utilizaron diversas tecnologías y herramientas para conservar el suelo, el agua, el bosque; construyeron andenes y canales de riego para hacer estas tierras más productivas; no invadían el cauce de los ríos, respetaron lo que actualmente denominamos como faja marginal.

Sabían bien que la conservación de los bosques era un requisito para la generación de fuentes de agua; los suelos debían ser conservados, porque de ellos depende la productividad y seguridad alimentaria; en razón a todo ello, la Pachamama, es y ha sido respetada, conservada y adecuadamente gestionada y manejada.

El 22 de abril, no es un día para celebrarlo, sino que es propicio para la reflexión sobre el cuidado de la Tierra y los diversos problemas ambientales e incluso daños que hemos ocasionado; considero, que el Día de la Pachamama, es más bien una fecha para promover que todos los sectores de la sociedad (empresarios, inversionistas, el hombre del campo, intelectuales, autoridades, adultos y niños) reflexionemos respecto de lo que tenemos en nuestros ecosistemas, lo que hemos perdido en razón a la sobreexplotación y deterioro generado sobre nuestros recursos naturales y, sobre qué tecnologías debemos de utilizar para el uso sostenible en beneficio de las grandes mayorías que aún, en el Perú, no tienen satisfechas las necesidades básicas. Reflexionemos juntos, para recordar que el planeta y sus ecosistemas nos dan la vida y el sustento.

Existen problemas de diversa índole que han afectado a los ecosistemas terrestres, marinos y dulceacuícolas, como la pérdida de biodiversidad, desertificación, cambio climático, erosión de suelos, deforestación, contaminación, mala gestión de residuos sólidos, la interrupción de ciclos naturales, etc. que pueden ser enumerados como los costos del hombre y de los estilos de desarrollo implantados en menoscabo de los recursos que la naturaleza y sus ecosistemas nos brindan.

Existe información relevante respecto de los diversos impactos negativos que el hombre en sus diversas actividades ha generado sobre los ecosistemas, que los resumo brevemente:

Según Nature (2016), la destrucción del hábitat, la explotación y el cambio climático están causando la pérdida de la mitad de la población de las especies silvestres del mundo.

Oxford Academic (2012), especifica que, en todo el mundo, más de 650,000 mamíferos marinos son capturados o heridos de gravedad por los artes de pesca cada año.

The Guardian (2018). Manifiesta que el número de animales que viven en la tierra ha disminuido en un 40% desde 1970.

Foto: @RedRadioVe/ Twitter

Smithsonian National Museum of Natural History, (2018), estima que los humanos han impactado el 83% de la superficie terrestre de la Tierra, lo que ha afectado a muchos ecosistemas, así como al rango en el que solían existir especies específicas de vida silvestre.

Pero las cifras indicadas, no son las únicas; pues en los ecosistemas de agua dulce, más de 126,000 especies de peces, reptiles, moluscos, plantas, insectos y mamíferos que habitan en ríos, lagos y humedales, se han visto gravemente amenazados por la acción humana (National Geographic, 2018); de estos, un 83 % han disminuido desde 1970, según el último Informe Planeta Vivo de la WWF, siendo la mayor extinción de vertebrados a nivel mundial.

Dicho índice, que mide los niveles de biodiversidad, señala que las especies de vertebrados en todo el mundo evidencian una disminución general del 60% desde 1970, siendo los principales factores de esta pérdida la sobreexplotación y la agricultura (ambos como resultado del crecimiento del consumo humano).

De otro lado, y aún en el contexto del análisis global, las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera alcanzaron, en 2018, concentraciones que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) considera como niveles récord.

En efecto, el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera, en las estaciones de Mauna Loa (Hawaii) e Izaña (Canarias), superan las 415 ppm (partes por millón) en 2018. La información de la OMM, especifica que el dióxido de carbono (CO2) aumentó un 147%, el metano (CH4) un 259%, y el óxido nitroso (N2O) un 123%.

Estos incrementos hacen que el cambio climático sea más agudo, que las temperaturas suban y que los fenómenos meteorológicos extremos se agudicen.

El CO2 es particularmente dañino en un contexto de calentamiento global porque permanece en la atmósfera durante siglos y en los océanos por más tiempo, además de acidificar los océanos.

Aun cuando (como señalamos en un artículo anterior) el impacto visible y positivo del coronavirus, ya sea a través de la mejora de la calidad del aire o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, no es más que temporal, ya que se debe a la desaceleración económica, la pausa de las industrias y el parque automotor y, el confinamiento de los habitantes a causa de la pandemia.

En el caso del Perú, las repercusiones de la actividad económica tienen características particulares; el Perú tiene escasas tierras agrícolas, alrededor del 6% del territorio nacional (Perú posee una superficie de 128.5 millones de hectáreas, de las cuales solo 7.6 millones tienen capacidad para cultivos agrícolas; MINAG, 2020).

En esta extensión, se produce un permanente deterioro de los suelos debido tanto a factores naturales, deforestación, incendios y quemas y, las inadecuadas técnicas utilizadas en la agricultura y ganadería.

Esta degradación de los suelos afecta las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, generando que los suelos productivos tengan un bajo rendimiento en los cultivos y sea costoso en su mantenimiento.

La pérdida de suelos por erosión hídrica en el Perú es un grave problema ambiental que afecta y pone en riesgo la seguridad hídrica y seguridad alimentaria.

Este proceso erosivo, es más crítico en zonas altoandinas que son proveedoras de importantes servicios ecosistémicos, como la generación del agua y, constituye el escenario donde se desarrolla la actividad agrícola para la provisión de alimentos a las ciudades de sierra, selva y costa.

Por otro lado, al ser la precipitación el principal agente que contribuye al proceso de erosión hídrica, la generación de sedimentos y sólidos de arrastre produce la colmatación de cauces, represas, canales de riego, embalses que tiene altos costos de mantenimiento.

Según estudios de SENAMHI (Atlas de erosión de suelos, 2017). En la cuenca Vilcanota-Urubamba, los niveles de erosión anual para esta cuenca, alcanza una tasa promedio de 58.2 TM/ha/año, valor que califica un grado de erosión Alta, según clasificación FAO. Es decir, que la erosión, se lleva millones de toneladas de suelo productivo y no productivo de nuestra Región.

De otro lado, la deforestación en Perú es preocupante, habida cuenta que es un factor que genera erosión de los suelos, en 2019, según reporte del MINAM, se deforestaron 147,000 hectáreas de bosques.

El incremento del proceso de deforestación en el Perú es alarmante, pues, según el informe de Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) hasta el año 2017 el Perú ha perdido un total de 7.7 millones de hectáreas de bosque natural, de los cuales el 60% estuvo concentrada en los departamentos de Ucayali, Madre de Dios, Huánuco y Loreto (Informe Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina -MAAP).

Todos conocemos las principales causas de la devastación de bosques en el Perú; sin embargo, las causas principales son: la minería ilegal, monocultivos, tala ilegal, agricultura migratoria, urbanización y construcción de carreteras; empero, la responsabilidad en su control no debe recaer sólo en el gobierno nacional y sectores, sino en los gobiernos regionales y locales.

Foto: @RedRadioVe/ Twitter

Pues éstos últimos se hallan de cara a la población y administran el territorio jurisdiccional respectivo y deben de contar con planes y proyectos para el control de estos dos procesos: la erosión y deforestación.

De acuerdo con un análisis de la Universidad de Maryland, publicado en Global Forest Watch, 2020; la selva del Perú perdió 140,185 hectáreas de bosques primarios en 2018, lo que ubica al país como el sétimo con mayor deforestación de este tipo a nivel mundial.

Es preciso señalar que los bosques primarios poseen especies forestales que pueden tener cientos o miles de años, y almacenan más carbono que otros bosques.

La deforestación de estos bosques hace que el carbono almacenado sea liberado, contribuyendo, no sólo al calentamiento global, sino a la pérdida del suelo por erosión.

El Día Internacional de la Pachamama, sirva para sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existen problemas sin resolver, como los comentados y otros que los gobiernos deben considerar en sus políticas de desarrollo.

Además, todos los ciudadanos seamos exigentes con quienes en este momento y a futuro administran la gestión pública y consideren la variable ambiental en las políticas de desarrollo.

Sin duda, en este Día Internacional de la Madre Tierra, requerimos un importante viraje hacia una economía más sostenible, más socialmente justa, más equitativa y que funcione tanto para las sociedades como para los ecosistemas del planeta. Es hora de promover y plantear acciones para la armonía del hombre con la naturaleza.

Hoy vivimos semanas de preocupación, debido a la pandemia; no obstante, habría sido distinto en nuestro país y en muchos otros, que millones de ciudadanos hagan frente a esta pandemia, conociendo que tienen una estructura de saneamiento adecuada, con agua de calidad potable que no genere enfermedades transmitidas por el agua, sabiendo que tenemos suelos productivos y no erosionados que garanticen una dieta equilibrada en vitaminas y minerales, que tengamos en nuestras ciudades aire no contaminado, que poseamos una minería con tecnologías no deteriorantes, que los residuos sólidos que todos generamos sean adecuada y sanitariamente gestionados, contemos con ríos no contaminados y aguas residuales tratados, de modo que tengamos una calidad de vida acorde a nuestros tiempos.

El COVID-19, que ahora nos afecta y el Día Internacional de la Pachamama, deben motivarnos a tener una reflexión personal para entender que, sin agua de calidad, sin suelos productivos, sin un aire limpio y sin un ambiente equilibrado no hay vida.

Por lo tanto, los recursos naturales, los diversos ecosistemas, la diversidad biológica deben ser respetados y ciertamente, deben ser nuestros aliados.

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*Juan Gil Mora es consultor Ambiental. Registro SENACE y doce nte en la Escuela de Posgrado en la Universidad Andina del Cusco.

Fuente: Servindi.org

lunes, 10 de junio de 2019

Semana del medio-ambiente: garantizar el futuro de la vida y de la Tierra.


Leonardo Boff

En el mundo entero y también entre nosotros se celebra con eventos y discusiones ecológicas la Semana del Medio-Ambiente. Lógicamente, el medio-ambiente no nos satisface, pues queremos el ambiente entero.

El Papa en su encíclica “Sobre el cuidado de la Casa Común” (2015) superó este reduccionismo y propuso una ecología integral que abarca lo ambiental, lo social, lo político, lo mental, lo cotidiano y lo espiritual. Como han dicho grandes exponentes del discurso ecológico: con este documento, dirigido a la humanidad y no solo a los cristianos, el Papa Francisco se coloca a la cabeza de la discusión ecológica mundial. En su detallada exposición sigue el guión metodológico de la Iglesia de la Liberación y de su teología: ver, juzgar, actuar y celebrar.

Fundamenta sus afirmaciones (el ver) con los datos más seguros de las ciencias de la Tierra y de la vida; somete a un riguroso análisis crítico (juzgar) lo que él llama “paradigma tecnocrático” (n.101), productivista, mecanicista, racionalista, consumista e individualista cuyo “estilo de vida sólo puede desembocar en catástrofes” (n.161). El juzgar implica una lectura teológica donde el ser humano emerge como cuidador y guardador de la Casa Común (todo el capítulo II). Coloca como hilo conductor la tesis básica de la cosmología, de la física cuántica y de la ecología: el hecho de que “todo está relacionado y, todos nosotros, seres humanos, caminamos juntos como hermanos y hermanas en una peregrinación maravillosa… que nos une también con tierno afecto al hermano Sol, a la hermana luna, al hermano río y a la Madre Tierra” (n.92). Propone prácticas alternativas (actuar) pidiendo con urgencia una “radical conversión ecológica” (n.5) en nuestro modo de producir y de consumir, “alegrándonos con poco” (n.222) “con sobriedad consciente” (n.223), “en la convicción de que cuanto menos, tanto más” (n.222). Destaca la importancia de “una pasión por el cuidado del mundo”, “una verdadera mística que nos anima” (el celebrar) para asumir nuestras responsabilidades ante el futuro de la vida.

Actualmente se libra una batalla feroz entre dos visiones con respecto a la Tierra y a la naturaleza que afectan nuestra comprensión y nuestras prácticas. Esas visiones están presentes en casi todos los debates.

La visión predominante, que constituye el núcleo del paradigma de la modernidad, ve la naturaleza como algo que ha sido destinado para nosotros, cuyos bienes y servicios (el sistema prefiere llamarlos “recursos”, los andinos “bondades de la naturaleza”) están disponibles para nuestro uso y bienestar. El ser humano está en la posición adánica de quien se considera “maestro y señor” (Descartes) de la naturaleza, fuera y por encima de ella. Considera a la Tierra una realidad sin propósito (res extensa), una especie de baúl lleno de bienes y servicios infinitos que sostienen un proyecto de desarrollo/crecimiento también infinito. De esta actitud de “dominus” (dueño) surgió el mundo científico-técnico que tantos beneficios nos ha traído, pero que al mismo tiempo ha creado una máquina de muerte que, con armas químicas, biológicas y nucleares, nos puede destruir a todos y poner en peligro la biosfera.

La otra visión, contemporánea, que tiene más de un siglo de vigencia pero que nunca logró hacerse hegemónica, entiende que somos parte de la naturaleza y que la Tierra está viva y se comporta como un superorganismo vivo, auto-regulado, combinando los factores físico-químicos y ecológicos de forma tan sutil y articulada que siempre mantiene y reproduce la vida. El ser humano es parte de la naturaleza y aquella porción de la Tierra que en un proceso de altísima complejidad comenzó a sentir, a pensar, a amar y a venerar. Nuestra misión es cuidar de este gran “Ethos” (en griego significa casa) que es la Casa Común. Somos el “frater” (hermano) de todos. Debemos producir para atender las demandas humanas pero en consonancia con los ritmos de cada ecosistema, cuidando siempre de que los bienes y servicios puedan ser usados con una sobriedad compartida, con vistas a las futuras generaciones.

En una mesa redonda con representantes de varios saberes, se discutían formas de protección de la naturaleza. Había un cacique pataxó del sur de Bahía que habló por último y dijo: “no entiendo el discurso de ustedes, todos quieren proteger a la naturaleza; yo soy la naturaleza y me protejo”. Aquí está la diferencia: todos hablaban sobre la naturaleza como quien está fuera de ella, nadie sintiéndose parte de ella. El indígena se sentía naturaleza. Protegerla es protegerse a sí mismo que es naturaleza.

Este debate todavía está en curso. El futuro apunta a la segunda visión, la de mirar a la Tierra como Gaia, Pachamama, Gran Madre y Casa Común. Lentamente vamos tomando conciencia de que somos naturaleza y defenderla significa defendernos a nosotros mismos y a nuestra propia vida. De lo contrario, la primera visión, la de la Tierra y la naturaleza como un baúl de “recursos infinitos”, nos puede llevar a un camino sin retorno.


*Leonardo Boff ha escrito: ”Cómo cuidar de la Casa Común”, Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

martes, 30 de octubre de 2018

La guerra del hombre contra la tierra. Ganar es perder todo.

Foto: salvalaselva.org

Por Ricardo Natalichio*

Existe una guerra que el hombre lucha desde hace varios cientos de años. Es una guerra silenciosa —o mejor dicho silenciada— en la que contradictoriamente, ganar significa perder. Esta guerra se viene librando a escala mundial, pero sus mayores batallas se viven cada día en el hemisferio norte.

Su inicio, podríamos decir que fue entre los años 1760 y 1780 en Inglaterra, donde comienza a buscarse la mecanización de la producción con el fin de conseguir que esta sea mas rápida y abundante. Para eso eran necesarias grandes máquinas y el carbón era la fuente de energía utilizada por excelencia.

A partir de ese momento cientos de miles de pequeñas batallas dan forma a la “Cruzada mundial del Hombre contra la Tierra”, una guerra de autodestrucción contra su propio hábitat en la que ataca y destruye sus fuentes de alimentos naturales, de producción de oxígeno y de reservas de agua potable necesarios para la vida.

Esta es una guerra de la que todos somos parte, en la que a diario utilizamos nuestras propias armas de destrucción masiva, tan masiva que están destruyendo a todo ser vivo sobre la Tierra.

El automóvil, la heladera o el equipo de aire acondicionado, con las tecnologías que se han aplicado hasta ahora y solo por citar algunos ejemplos, sumados al consumismo desmedido e irresponsable, provocan un efecto negativo en el ecosistema del planeta.

Claro que esas no son las únicas armas con las que contamos, como dignos seres superiores hemos perfeccionado nuestro poder de fuego para que no haya posibilidad de que perdamos (ganemos) esta guerra.

Tenemos y usamos la mejor tecnología para crear nuestras bombas ecológicas, como los derrames de petróleo, la minería a cielo abierto, la centrales nucleares, las megarrepresas; incluso estamos perfeccionando desde hace algún tiempo la forma de modificar genéticamente de forma directa o por contagio, todo lo que sobreviva para que no vaya a creer, esta insolente Naturaleza que algo se nos puede escapar.

Como si esto fuera poco, Estados Unidos y sus aliados temporales, se empeñan por acelerar este proceso de autodestrucción arrasando pueblos enteros solo para satisfacer sus supuestas necesidades económicas, geopolíticas o estratégicas como lo hicieron con Vietnam y otros tantos países, como hoy mismo lo hacen en Irak y como mañana lo harán en alguno de nuestros países.

Debemos detener esa guerra que lamentablemente estamos ganando (perdiendo) y la única forma de hacerlos es dar un vuelco muy grande en el rumbo que el desarrollo humano ha tomado, porque si éste no es ambientalmente sustentado, si no tenemos la precaución de utilizar sin extinguir, de producir sin contaminar, de consumir de forma responsable; si no terminamos con las guerras de misiles, bombas y uranio empobrecido, si no utilizamos
fuentes de energía limpias, el fin de la guerra se ve próximo y lo peor del caso es que nuestra victoria será terminante.

En EcoPortal estamos en contra de todas las guerras y sobre todo de la que mas víctimas ha causado hasta el momento, de la que mas daños ha causado, la guerra del Hombre contra la Tierra.

Seamos disidentes, debemos convertirnos en la resistencia organizada, porque nosotros también somos la Tierra, porque la destrucción de la Tierra, sería nuestra última batalla.

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*Ricardo Natalichio es director de www.EcoPortal.net
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Fuente: Servindi

lunes, 22 de enero de 2018

Patriarcado, Madre Tierra y feminismos.


Raúl Zibechi


Cuidar el medio ambiente o la Madre Tierra es cosa de mujeres, según un reciente estudio de la revista de divulgación Scientific American publicado a fines de diciembre, donde se destaca que las mujeres han superado a los hombres en el campo de la acción ambiental; en todos los grupos de edad y países(goo.gl/yW6U3v).

El artículo titulado Los hombres resisten el comportamiento verde como poco masculino, llega a esa conclusión luego de haber realizado una amplia encuesta entre 2 mil hombres y mujeres estadunidenses y chinos. El estudio afirma que para los varones actitudes tan elementales como utilizar bolsas de lona para hacer las compras en vez de las de plástico es considerado poco masculino.

El trabajo está enfocado en el marketing, con el objetivo de conseguir que los varones se sientan masculinos aún comprando artículos verdes, con lo que llega a conclusiones penosas como que los hombres que se sienten seguros en su hombría se sienten más cómodos comprando verde.

Sin embargo, consigue rastrear algunos comportamientos que permiten ir algo más allá, en el sentido de comprender cómo el patriarcado es una de las principales causas del deterioro ambiental del planeta. Donald Trump no es una excepción, al negar el cambio climático y alentar actitudes destructivas, desde las guerras hasta el consumismo.

Propongo tres miradas que pueden ser complementarias y que afectan al mundo de los varones, no para que adoptemos actitudes políticamente correctas (con sus dosis de cinismo y doble discurso), sino para aportar al proceso de emancipación colectiva de los pueblos.

La primera se relaciona con el capitalismo de guerra o acumulación por despojo/cuarta guerra mundial que sufrimos actualmente. Este viraje del sistema, que se ha acelerado en la última década, no sólo provoca más guerras y violencias sino un profundo cambio cultural: la proliferación de los machos alfa, desde los mandamases de los grandes y poderosos estados, hasta los machos altaneros de las barriadas que pretenden marcar sus territorios y, por supuesto, a sus dominados y, sobre todo, dominadas.

Sacar músculo geopolítico permite posicionarse en este periodo de decadencia del imperio hegemónico. Que se complementa con la aparición de infinidad de machitos alfa en los territorios de los sectores populares, donde narcos y paramilitares pretenden sustituir al cura, al comisario y al padre de familia en el control de la vida cotidiana de los de abajo.

La segunda mirada viene insinuada en el estudio citado, cuando concluye que las mujeres tienden a vivir un estilo de vida más ecológico, ya que desperdician menos, reciclan más y dejan una huella de carbono más pequeña (goo.gl/yW6U3v).

Esto se relaciona directamente con la reproducción, que es el punto ciego de las revoluciones, empeñadas en un productivismo a ultranza para, supuestamente, sobrepasar a los países capitalistas. La producción fabril y el obrero industrial han sido piezas centrales en la construcción del mundo nuevo, desde Marx en adelante. En paralelo, la reproducción y el papel de las mujeres han sido siempre desconsiderados.


No podemos combatir el capitalismo ni el patriarcado, ni cuidar del medio ambiente ni de nuestros hijos e hijas, sin instalarnos en la reproducción que es, precisamente, el cuidado de la vida. Entiendo que la reproducción puede ser también cuestión de varones, pero eso requiere una política explícita en esa dirección, como señalan las comandantas que convocan el encuentro de mujeres en el caracol Morelia.

Como dice el comunicado de convocatoria del Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de las Mujeres que Luchan, los varones zapatistas se encargarán de la cocina y de limpiar y de lo que se necesite(goo.gl/MeFoUU).

¿Acaso esas tareas son menos revolucionarias que estar parado en un templete bajando línea (como decimos en el sur)? Nos dan menos visibilidad, pero son las tareas oscuras que hacen posible las grandes acciones. Para involucrarnos en la reproducción, los varones necesitamos un fuerte ejercicio para limitar nuestro ego, más aún si se trata de un ego revolucionario.

La tercera es quizá la más importante: ¿qué podemos aprender los varones heterosexuales y de izquierda de los movimientos feministas y de mujeres?

Lo primero sería reconocer que las mujeres avanzaron mucho más que nosotros en las últimas décadas. O sea, ser un poco más humildes, escuchar, preguntar, aprender a hacernos a un lado, a guardar silencio para que se escuchen otras voces. Una de las cuestiones que podemos aprender es cómo ellas se han puesto de pie sin vanguardias ni aparatos jerárquicos, sin comités centrales y sin necesidad de ocupar el gobierno estatal.

¿Cómo lo hicieron? Pues organizándose entre ellas, entre iguales. Trabajando al patriarca interior: al padre, al dirigente bien hablado, al caudillo. Esto es bien interesante, porque las mujeres que luchan no están reproduciendo los mismos roles que combaten, ya que no se trata de sustituir un opresor por una opresora, ni un opresor de derecha por un opresor de izquierda. Por eso digo que avanzaron mucho.

La segunda cuestión que podemos aprender es que la política, en grande, en escenarios bien iluminados y mediáticos, con programas, estrategias y discursos grandilocuentes, no es más que la reproducción del sistema dominante. Ellas han politizado la vida cotidiana, el cocinar, la cocina, el cuidar a los hijos e hijas, las artes de tejer y de sanar, entre tantas otras. Creer que todo esto es poco importante, que existen jerarquías entre unas y otras dimensiones, es similar a seguir buscando machos alfa que nos emancipen.

Seguramente hay muchas otras cuestiones que podemos aprender de los movimientos de mujeres, que ignoro o que aún debemos descubrir. Lo que importa no es tener la respuesta ya preparada, sino tallarnos en sencillez y humildad para aprender de este maravilloso movimiento de mujeres que está cambiando el mundo.


martes, 2 de agosto de 2016

Día de la Pachamama: el noroeste celebra a la Madre Tierra.

Foto: Infobae

Infobae

Todos los 1° de agosto se le agradece a la Tierra por todo aquello que le provee al hombre

Los pueblos originarios de América Latina celebrarán durante todo el día una de las fechas más significativas para los seres humanos: el Día de la Pachamama, la Tierra Madre. Como todos los 1° de agosto, habrá festivales con música, bailes tradicionales y el ritual ancestral que consiste en encender caña y ruda y enterrar comida como agradecimiento por el alimento que la tierra provee.

Jujuy, Salta, Formosa, Catamarca y Tucumán son algunas de las provincias que ya están preparadas para recibir y celebrar esta creencia que se ha extendido en el tiempo pese a la colonización española. Los indígenas agradecen al universo ("Pacha") toda la cosecha que la tierra les ofrece para vivir enterrando comida a modo de ofrenda y gratitud.

"Seguimos haciendo este ritual porque consideramos que la Pachamama nos ha parido, nos alimenta y es ella quien nos va a recoger en su seno cuando muramos. Hay que andar bien con la madre tierra", explicó a La Nación Toqo, director del Museo Indígena de Salta.



Se cavan pozos en la tierra donde se dejan las ofrendas a modo de agradecimiento./ Foto: Infobae.



En la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy, estarán los festejos más destacados con música, platos tradicionales, bailes, alcohol y otras actividades. En San Antonio de los Cobres, en Salta, también se espera un gran despliegue regional con coplas para consolidar la relación del humano con la Tierra.

Para los pueblos originarios, todo lo esencial viene de la tierra. Sin ella, los seres humanos serían incapaces de producir absolutamente nada para su supervivencia. La materia prima, la vida misma, tiene su origen en la "Pacha", a la cual "el hombre le pertenece porque es ella la fuerza germinadora de la naturaleza".

Además, la creencia sostiene que como la Tierra cobija al hombre, también siente hambre y sed, por eso la ceremonia consiste en darle de comer. Para eso, se cavan profundos pozos en los que se dejan alimentos y bebidas, mientras que se invocan a los dioses. De acuerdo con los creyentes, la Pachamama es generosa con la gente buena, pero "no tolera a los ingratos".

Entre las ofrendas que se le hacen a la Tierra en su día hay hojas de coca, alcohol, cigarrillos, comida, chicha y hasta se prenden sahumerios para ahuyentar los males que quieran atentarla. En el mientras tanto, se arma un círculo en el que los creyentes se toman de la mano y rezan oraciones.
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Fuente: Servindi

domingo, 13 de marzo de 2016

Amenazas a la Madre Tierra y cómo hacerles frente.



Leonardo Boff

Hay cuatro amenazas que pesan sobre nuestra Casa Común y que exigen de nosotros especial cuidado.
La primera es la visión pobre de los tiempos modernos de la Tierra sin vida y sin propósito: objeto de la explotación despiadada con vistas al enriquecimiento. Tal visión, que ha traído beneficios innegables, ha acarreado también un desequilibrio en todos los ecosistemas que ha provocado la actual crisis ecológica generalizada. Con ese afán fueron eliminados pueblos enteros, como en América Latina, se devastó la selva atlántica y, en parte, el cerrado.

En enero de 2015, 18 científicos publicaron en la famosa revista Science un estudio sobre “Los limites planetarios: una guía para un desarrollo humano en un planeta en mutación”. Enumeraron 9 aspectos fundamentales para la continuidad de la vida. Entre ellos estaban el equilibrio de los climas, el mantenimiento de la biodiversidad, la preservación de la capa de ozono, el control de la acidificación de los océanos. Todos estos aspectos se encuentran en estado de erosión. Pero dos, que ellos llaman los “límites fundamentales”, son los más degradados: el cambio climático y la extinción de las especies. La quiebra de estas dos fronteras fundamentales puede llevar a nuestra civilización al colapso.

En este contexto, cuidar la Tierra significa que al paradigma de la conquista, que devasta la naturaleza, debemos oponer el paradigma del cuidado, que protege la naturaleza. Este cura las heridas pasadas y evita las futuras. El cuidado nos lleva a convivir amigablemente con todos los demás seres y a respetar los ritmos de la naturaleza. Debemos producir lo que necesitamos para vivir, pero con cuidado, dentro de los limites soportables de cada región y con la riqueza de cada ecosistema.

La segunda amenaza consiste en la máquina de muerte de las armas de destrucción masiva: armas químicas, biológicas y nucleares. Estas armas, que ya están montadas, pueden destruir toda la vida del planeta de 25 formas diferentes. Como la seguridad nunca es total tenemos que cuidar que no sean usadas en guerras y que los mecanismos de seguridad sean cada vez más estrictos.

A esta amenaza debemos oponer una cultura de paz, de respeto a los derechos de la vida, de la naturaleza y de la Madre Tierra, la distensión y el diálogo entre los pueblos. En vez del gana-pierde, vivir el gana-gana, buscando convergencias en las diversidades. Esto significa crear equilibrio y generar el cuidado.

La tercera amenaza es la falta de agua potable. De toda el agua que existe en la Tierra solo el 3% es agua dulce, el resto es salada. De este 3%, el 70% va a la agricultura, el 20% a la industria y solamente un 10% va al uso humano. Es un volumen irrisorio, lo que explica que más de mil millones de personas vivan con insuficiencia de agua potable.

Tenemos que cuidar el agua de la Tierra y cuidar los bosques y las selvas, pues son las protectoras naturales de todas las aguas. Cuidar del agua exige velar para que las nacientes estén rodeadas de árboles y todos los ríos tengan su vegetación de ribera, pues esta alimenta las nacientes. Sucede que más de la mitad de las selvas húmedas han sido deforestadas, alterando los climas, secando ríos o disminuyendo el agua de los acuíferos. Lo que mejor podemos hacer siempre es reforestar.

La cuarta gran amenaza está representada por el calentamiento creciente de la Tierra. Es propio de la geofísica del planeta que este conozca fases de frío y fases de calor que siempre se alternan. Pero este ritmo natural ha sido alterado por la excesiva intervención humana en todos los frentes de la naturaleza y de la Tierra. El dióxido de carbono, el metano y otros gases del proceso industrialista han creado una nube que rodea toda la Tierra y retiene el calor aquí abajo. Estamos cerca de los 2 grados centígrados. Con esta temperatura todavía se pueden administrar los ciclos de la vida.

La COP21 de Paris a finales del 2015 creó un consenso entre los 192 países con el fin de hacer todo lo posible para no llegar a los 2 grados centígrados, y tender a 1,5 grados centígrados, el nivel de la sociedad preindustrial. Si sobrepasamos este nivel, la especie humana estará peligrosamente amenazada.

No sin razón los científicos han creado una nueva palabra para calificar nuestro tiempo: el antropoceno. Este configuraría una nueva era geológica, en la cual la gran amenaza a la vida, el verdadero Satán de la Tierra, es el propio ser humano con su irresponsabilidad y falta de cuidado.

Otros lanzan la hipótesis según la cual la Madre Tierra no nos querría mas viviendo en su Casa y buscaría la manera de eliminarnos, ya fuera mediante un desastre ecológico de proporciones apocalípticas o por alguna superbacteria poderosísima e inatacable, permitiendo así que las otras especies ya no se sientan amenazadas por nosotros y puedan continuar con el proceso evolutivo.

Contra el calentamiento global debemos buscar fuentes alternativas de energía, como la solar y la eólica, pues la fósil, el petróleo, el motor de nuestra civilización industrial, produce en gran parte dióxido de carbono. Tenemos que poner en páctica las distintas erres (r) de la Carta de la Tierra: reducir, reusar y reciclar, reforestar, respetar y rechazar las llamadas al consumo. Todo lo que pueda contaminar el aire debe ser evitado para impedir el calentamiento global.

* Leonardo Boff es columnista del JB online y escribió Los derechos del corazón, Paulus 2016.

Traducción de MJ Gavito Milano

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Alimentación: ¿Calidad de Vida o Sumaq Kawsay?


Fiambre comunitario en el Primer Parlamento Aymara. Foto: Servindi

"El Sumaq Kawsay, se sustenta en la concepción vital del cosmos, en la complementariedad proporcional y recíproca en el modo de vida, en el trabajo y en el uso de los materiales que la Madre Tierra nos brinda, para producir bienes y servicios para vivir en armonía. El Sumaq Kawsay, comienza por que las personas tengan una buena alimentación (funcional, variada, saludable y segura)."


– La tecnologia alimentaria andina, una alternativa para el buen vivir o sumaq kawsay.

Por Julio Eduardo Torres Pallara*

La literatura científica indica que “alimento es cualquier sustancia diariamente ingerida por los seres vivos con fines nutricionales y psicológicos”.

“La finalidad nutricional, tiene que ver con la regulación del anabolismo y mantenimiento de las funciones fisiológicas. La finalidad psicológica, tiene que ver con la satisfacción y obtención de sensaciones gratificantes”.

La vida de los seres humanos depende de los alimentos que la Madre Tierra nos proporciona. En los alimentos, las sustancias de las cuales depende la vida son los nutrientes.

Sobre la alimentación, la Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su Artículo 25 inciso 1, declara: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, (…)”

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala: “existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana”.

Además considera: “un hogar está en una situación de seguridad alimentaria cuando sus miembros disponen de manera sostenida de alimentos suficientes en cantidad y calidad según las necesidades biológicas”.


Por su parte la Ley Marco Derecho a la Alimentación, Seguridad y Soberanía Alimentariaaprobada en la XVIII Asamblea Ordinaria del Parlamento Latinoamericano, en diciembre de 2012 en Panamá, precisa: “Seguridad Alimentaria y Nutricional, se define como la garantía de que los individuos, las familias y la comunidad en su conjunto, accedan en todo momento a suficientes alimentos inocuos y nutritivos, principalmente producidos en el país en condiciones de competitividad, sostenibilidad y equidad, para que su consumo y utilización biológica les procure óptima nutrición, una vida sana y socialmente productiva, con respeto de la diversidad cultural y preferencias de los consumidores.

Y, Soberanía Alimentaria se entiende como el derecho de un país a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos, que garanticen el derecho a la alimentación sana y nutritiva para toda la población, respetando sus propias culturas y la diversidad de los sistemas productivos, de comercialización y de gestión de los espacios rurales”.

A pesar de estas declaraciones y definiciones, desgraciadamente, en el mundo gran parte de la población humana padece de hambre, como consecuencia de las invasiones, la apropiación de tierras, las políticas económicas (deuda externa, privatización, comercio injusto, TLC, etc.), las catástrofes naturales, todas causantes de la pobreza.

En este contexto, el Perú de haber sido un país con soberanía alimentaria, hoy somos un país dependiente alimentariamente.

Y en el caso concreto de nuestra región altiplánica de ser la despensa de alimentos para otras regiones del país, hoy, además de ser una región dependiente y con patrones alimentarios modificados, infortunadamente somos una región subsidiada y con déficit alimentario, lo que se evidencia con los elevados índices de desnutrición y anemia que presentan en especial nuestra niñez y juventud, así como las diversas enfermedades que padecemos los adultos como consecuencia de una deficiente dieta alimentaria.

Frente a esta situación los pobladores del altiplano del Lago Titicaca, no podemos seguir esperando que las ONG y “expertos” ajenos sigan interpretándonos.

Es tiempo de explicarnos por nosotros mismos las causas que han ocasionado tal realidad y las características manifiestas de la misma. Y en este devenir plantear y debatir alternativas de solución.

Para explicar las causas, debemos remontarnos históricamente al fatídico instante en que nuestro continente Abya Yala y nuestra patria el Tawantinsuyo, fueron invadidos por las hordas occidentales.

Los invasores, no sólo tomaron nuestro territorio provocando el más grande genocidio de la humanidad, sino que irrumpieron con perversidad y con propósito destructivo en contra de todas las manifestaciones culturales construidas hasta entonces por la cultura Inka.

Entre toda esa barbarie, arremetieron en contra de la ciencia y la tecnología agrícola-alimentaria, al extremo de prohibir el consumo por ejemplo de la quinua.

Más adelante, con la república criolla, la situación en términos generales no cambió; más bien, desde los últimos decenios del siglo pasado y en estos primeros quince años del presente siglo, con la imposición de políticas económicas por los organismos internacionales según los intereses del orden mundial imperante y la sumisión de los gobiernos de turno del Estado peruano, el problema alimentario del país y de manera específica de la región altiplánica se ha complicado aún más.

Para ser más concretos, nos referimos al modelo económico neoliberal impuesto en el Perú de manera radical y dogmática por la dictadura de Fujimori y Montesinos, e implementada por los gobiernos de Paniagua, Toledo, García y Humala.

Las características en materia alimentaria de esta realidad (exceptuando a la población que se encuentra en la condición de extrema pobreza) se explica, reconociendo que la mayoría de las personas; niños, jóvenes y adultos, mujeres y varones, vivimos encandilados por la modernidad, por todo aquello que simplifica la manera de vivir, y los cambios que estos hacen experimentar.

Se prefiere la comida rápida, la comida chatarra, las comidas y bebidas de moda, en especial los que tienen etiqueta de importada.

Se vive obsesionado con todo aquello que la “modernidad”, el mercado, la economía y muchas veces la vanidad pueden permitir, de modo que al tenerlo nos enajenamos; y si no lo tenemos, anhelamos tenerlo.

En ese trance extraño, poco interesa saber: con qué, cómo, dónde lo han producido; y cuáles son los beneficios o daños que genera el consumo del producto.

Entonces, tenemos que preguntarnos: ¿Qué es lo que nos impulsa a tener esta actitud de consumo?

Consumimos todo aquello que el mercado nos ofrece, en función de los patrones de consumo determinados y posicionados por la manipulación mediática en nuestro cerebro, reforzada por el marketing, la avalancha publicitaria, el aparente buen trato al cliente y las facilidades crediticias.

En ese escenario establecido, los defensores del sistema pregonan que esta forma de vida y consumo es lograr Calidad de Vida.

Calidad de vida que se define como la disponibilidad de determinadas condiciones materiales de vida y la satisfacción experimentada por la persona con dichas condiciones, las mismas que son apreciadas y medidas por una escala de valores establecidos por los progenitores y apologistas del orden imperante.

Conceptuada y valorada de ese modo la Calidad de Vida tiene una acepción eminentemente cuantitativa y materialista, para vivir sólo el presente, que se sustenta en el crecimiento desmedido, la competitividad, elegibilidad, cuyo propósito es la acumulación de riqueza para comprar bienes y servicios para “vivir bien” en el sentido occidental (con lujo y derroche), lo que en realidad genera individualismo y egoísmo, diferenciación y exclusión, consumismo y contaminación.

Por lo tanto el concepto de calidad de vida o vivir bien, en un país con marcadas diferencias y exclusiones, está predestinada sólo para el estrato privilegiado que puede acceder a esas condiciones materiales de vida.

Sin embargo y pesar de ello, los que acceden a esas condiciones y los que no accedemos a las mismas, no logramos satisfacer plenamente nuestras necesidades nutricionales básicas, lo que implica que nuestro organismo no funciona de manera armónica, con repercusiones negativas en la salud, en el vínculo familiar, comunitario y con la madre Tierra.

De ese modo el concepto de Calidad de Vida, está lejos de corresponder incluso a lo que la FAO define como Seguridad Alimentaria; y está en contraposición a la posibilidad de lograr vivir plenamente.

Entonces, ¿existe alguna alteridad? Claro que sí. Ahí está, el Sumaq Kawsay (Buen Vivir), objetivo estratégico de vida de nuestros antepasados los Inkas y sus antecesores los Pukara, Puquinas o Tiwanacos, cultura que se originó aquí en el altiplano del Lago Titicaca.

El Sumaq Kawsay, es una concepción cualitativa, pensado no sólo en la vida personal y para vivir el presente, sino está pensado para la convivencia en armonía entre los miembros de una comunidad y de la comunidad con su medio ambiente, sobre todo advirtiendo el bienestar de las futuras generaciones frente a los cataclismos socio-culturales y climatológicos (Pachakutis), como los que estamos confrontando por casi 500 años y el cambio climático que estamos empezando a experimentar.

El Sumaq Kawsay, se sustenta en la concepción vital del cosmos, en la complementariedad proporcional y recíproca en el modo de vida, en el trabajo y en el uso de los materiales que la Madre Tierra nos brinda, para producir bienes y servicios para vivir en armonía.

El Sumaq Kawsay, comienza por que las personas tengan una buena alimentación (funcional, variada, saludable y segura). Sólo así una persona podrá lograr armonía en sus funciones vitales, que le permitan:

– Construir sus saberes a partir de su plena vincularidad con el cosmos y sus vivencias comunitarias: Allin Yachay.

– Tener autoestima, amor por su familia, su comunidad y la madre Tierra: Allin Munay.

– Hacer bien su trabajo y realizarse como ser humano: Allin Ruay.

Es a partir de ese objetivo estratégico que nuestros padres los Inkas, construyeron su sabiduría agro-alimentaria, heredad que está a nuestra disposición, si investigamos bajo los principios y propósitos de forjar el Sumaq Kawsay.

En astronomía establecieron un extraordinario calendario agrario, a partir del conocimiento que lograron sobre el ciclo de los solsticios y equinoccios, del ángulo del eje de rotación de la tierra y de la trayectoria de las estrellas en la inmensidad del cosmos. En este tiempo, retomar esa sabiduría nos permitiría precisar los periodos agrícolas.

En geología e hidráulica, construyeron los andenes, waruwarus y q’ochas para gestionar de manera excepcionalmente eficiente el agua y contar con tierras de cultivo en espacios tan difíciles como el altiplano. Ahora que hacen falta tierras de cultivo seguro y se avizora escasez de agua, bien se puede recuperar toda esa infraestructura abandonada y construir donde sea necesario.

En biotecnología, en su vinculación con la naturaleza, identificaron una gran cantidad de bioindicadores en la flora y fauna, pronosticando las variaciones del periodo de lluvias, inundaciones y sequías. Este conocimiento hoy nos hace falta para fechar los cultivos y cosechas.

En genética están todas las variedades y la diversidad de alimentos, que la ciencia y tecnología alimentaria actual vienen reconociendo su valía, aunque muchas se están perdiendo y los pocos que se conocen se promocionan sólo con fines comerciales y utilitarios. Ahora que la producción agro-alimentaria enfrenta grandes riesgos y la población demanda alimentos con alto valor nutritivo, ahí tenemos todas esas variedades de alimentos resistentes a las adversidades climáticas y con alto valor nutritivo.

En conservación de alimentos, están las tecnologías aún inexplicadas del chuño, el charqui y la infraestructura de almacenamiento: las Pirwas y Qolcas. Estas tecnologías utilizan el frío de las heladas, la energía solar y la brisa del viento respectivamente, por tanto son una excelente alternativa para conservar y prolongar la vida útil de los alimentos en tiempos en que el costo de la energía está por las nubes.

En conclusión, si en occidente la aspiración máxima de su existencia es alcanzar, o mejor comprar, calidad de vida; aquí en este otro lado del mundo, en el continente Abya Yala y en nuestra patria el Tawantinsuyo antes de la llegada de los invasores e inmigrantes, existió una cultura cuyo objetivo estratégico fue alcanzar el Sumaq Kawsay o vivir plenamente en armonía, que en estos tiempos de globalización y pluriculturalidad, frente a la crisis alimentaria que se avecina, es un reto que nos propone el desafío de asumir y promover estos principios básicos refundando las escuelas de los Qapaq Kuna por la ruta de la sabiduría Inka del Qapaq Ñan.

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*Julio Eduardo Torres Pallara, es ingeniero químico, natural de Juliaca Puno.

Fuente: Servindi

miércoles, 14 de octubre de 2015

Medidas para salvar el planeta.



– En Bolivia, cerró la Cumbre Mundial en Defensa de la Madre Tierra. Organizaciones sociales del mundo acordaron un paquete de mandamientos que llevarán a la Conferencia sobre Cambio Climático de París. Una propuesta es crear un Tribunal Internacional de Justicia Climática, algo similar a La Haya.

Por Sebastián Ochoa

Página 12, desde Tiquipaya, Bolivia. La segunda Cumbre Mundial en Defensa de la Madre Tierra concluyó con un paquete de mandamientos que las organizaciones sociales deberán llevar a la Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (la COP 21), a realizarse en diciembre en Francia.

En los tres días de reunión desarrollados en Cochabamba participaron el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; de Ecuador, Rafael Correa; además de Evo Morales, entre otros. Tenga que ver o no, este encuentro estuvo atravesado por la exigencia de que Bolivia recupere su acceso al mar, expresado por las y los participantes venidos de todo el mundo, así como por las autoridades de la región.


“Cuidar a la Madre Tierra es una cuestión moral, sobre todo en cuanto al desafío del cambio climático. Ya no podemos darnos el lujo de aspirar a la prosperidad, tenemos que transformar nuestras economías y aprovechar las oportunidades de un futuro con una baja emisión de carbono. No hay un plan B, porque no hay un planeta B”, dijo el secretario general de las Naciones Unidas en la Cumbre.

El presidente venezolano habló con la prensa en el aeropuerto Jorge Wilstermann. “Sólo el fortalecimiento de la capacidad de acción unitaria, con una propuesta de los movimientos sociales, nos podrá llevar a establecer una opinión pública mundial más consciente de las amenazas que ya estamos viviendo”. “Llevamos 523 años cambiando espejitos de colores por tierra, por soberanía. Ya basta. Vamos a ir a París a dar batallar y buscar un buen resultado para los pueblos”, aseguró Maduro.

En este sentido, el canciller de Francia, Laurent Fabius, dijo que “las decisiones que tomen en Tiquipaya serán transmitidas en la COP 21 y los participantes tomarán conocimiento de las mismas”.

“Los latinoamericanos, de cualquier clase social, deberíamos ser antiimperialistas. Vemos que los guerrilleros de antes ahora son presidentes, vicepresidentes. Por lo tanto, no estaban equivocados. Este proceso continuará pese a las políticas de amedrentamiento. Por ahora, solamente debatimos un problema que nos deja el capitalismo: la crisis climática, el calentamiento global. Porque ¿de dónde viene? Del capitalismo”, dijo Evo Morales en el cierre de esta Cumbre.

Otra propuesta que se llevará a la COP 21 es la de crear un Tribunal Internacional de Justicia Climática, algo similar a La Haya. “Es nuestra voluntad política que la ONU apruebe la Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza. Su derecho principal debiera ser que la Naturaleza pueda seguir existiendo, también ofreciendo los medios de vida necesarios para que la sociedad pueda vivir con Sumaj Kausay (vivir bien). Para el capitalismo mercantil, lo que no tiene precio no existe. El capitalismo tradicional no puede solucionar este problema desde su lógica. Pero creemos que se puede solucionar desde nuestra propuesta, que es prestada de los pueblos ancestrales”, dijo Correa.

“Sumaj Kausay no significa ‘vivir mejor cada día’, sino que significa vivir en armonía con uno mismo, con la naturaleza, con las demás culturas. Por eso, la lógica capitalista ortodoxa no va a poder resolver el tema del cambio climático. Es necesario que haya justicia ambiental. Cuando haya justicia ambiental a nivel planetario, los grandes contaminadores se responsabilizarán por los daños causados al planeta. Compensarán a quienes sufren. En ese momento, cuando se les obligue a pagar, esta agresión a la naturaleza se verá limitada”, aseguró el presidente de Ecuador.

De esta segunda Cumbre, realizada en la Universidad del Valle, participaron 7000 personas, según datos del Gobierno. Muchas de ellas enviaron sus propuestas por Internet. La declaración completa se encuentra en el sitio web jallalla.bo

“La colonización atmosférica con la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, producto de la excesiva e irracional industrialización de los países desarrollados, ha quebrado el equilibrio en la Madre Tierra. Si la temperatura se incrementa más allá de los 1,5 grados centígrados estaremos viviendo una catástrofe planetaria”, dice uno de los puntos del documento final, de 30 páginas.

“Los pueblos, por intermedio de sus organizaciones sociales y comunitarias, deben tomar el poder político, económico y militar, construyendo nuevas formas estatales plurinacionales para gobernarnos a nosotros mismos, creando nuestras herramientas de cambio y transformación”, dice el texto final. En esta declaración se metió también “el tema del mar”, expresado en propuestas como esta: “Impulsar el acceso soberano al mar del pueblo boliviano, apoyando la demanda marítima en la Corte Internacional de la Haya para generar el espacio de diálogo que resuelva los temas pendientes entre los hermanos países de Bolivia y Chile”.

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Fuente: Publicado en Página 12 el 13 de octubre de 2015:http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-283686-2015-10-13.html

Fuente: Servindi

martes, 4 de agosto de 2015

Desafío permanente: cuidar de sí mismo.



Adital

Al asumir la categoría "cuidado” en nuestra relación con la Madre Tierra y con todos los seres, el Papa Francisco reforzó no sólo una virtud sino un verdadero paradigma que representa una alternativa al paradigma de la modernidad, que es el de la voluntad de poder que tantos daños ha producido.

Debemos cuidar de todo, también de nosotros mismos, pues somos el más próximo de nuestros próximos y, al mismo tiempo, el más complejo y más indescifrable de los seres.

¿Sabemos quiénes somos? ¿Para qué existimos? ¿Hacia dónde vamos? Reflexionando sobre estas preguntas ineludibles vale recordar la consideración de Blas Pascal (+1662) tal vez la más verdadera.
¿Qué es el ser humano en la naturaleza? Una nada delante del infinito, y un todo delante de la nada, un eslabón entre la nada y el todo, pero incapaz de ver la nada de donde proviene y el infinito hacia donde va (Pensées § 72).

Verdaderamente, no sabemos quiénes somos. Solamente desconfiamos, como diría Guimarães Rosa. En la medida en que vamos viviendo y sufriendo, vamos descubriendo lentamente quien somos. En último término somos expresiones de aquella Energía de fondo (¿imagen de Dios?) que sustenta todo y dirige todo.

Junto con lo que de realmente somos, existe también aquello que potencialmente podemos ser. Lo potencial pertenece también a lo real, tal vez, a nuestra mejor parte. A partir de este trasfondo, cabe elaborar claves de lectura que nos orienten en la búsqueda de aquello que queremos y podemos ser.
En esta búsqueda el cuidado de sí mismo desempeña una función decisiva. No se trata, primeramente, de un mirar narcisista sobre el propio yo, que lleva generalmente a no conocerse a sí mismo sino a identificarse con una imagen proyectada de sí mismo y, por eso, falsa y alienante.

Michel Foucault con su minuciosa investigación Hermenéutica del sujeto (2004) intentó rescatar la tradición occidental del cuidado del sujeto, especialmente en los sabios del siglo II/III como Séneca, Marco Aurelio, Epicteto y otros. El gran motto era el famoso ghôti seautón, conócete a ti mismo. Ese conocimiento no es algo abstracto sino muy concreto: reconócete en aquello que eres, procura profundizar en ti mismo para descubrir tus potencialidades; intenta realizar aquello que realmente puedes.

En este contexto se abordaban las distintas virtudes, tan bien discutidas por Sócrates. Él advertía evitar el peor de los vicios, que para nosotros se ha vuelto común: la hybris. Hybris es sobrepasar los límites y buscar ser especial, por encima de los otros. Tal vez el mayor impasse de la cultura occidental, de la cultura cristiana, especialmente de la cultura estadounidense con su imaginado Destino Manifiesto (sentirse el nuevo pueblo elegido por Dios) sea la hybris: el sentimiento de superioridad y de excepcionalidad, imponiendo a los otros nuestros valores, sancionados por Dios.

Lo primero que hay que afirmar es que el ser humano es un sujeto y no una cosa. No es una sustancia, constituida de una vez por todas, sino un nudo de relaciones siempre activo que mediante la cadena de relaciones está construyéndose continuamente, como lo hace el universo. Todos los seres del universo, según la nueva cosmología, son portadores de cierta subjetividad porque tienen historia, viven en interacción e interdependencia de todos con todos, aprenden intercambiando y acumulando informaciones. Este es un principio cosmológico universal. Pero el ser humano realiza una modalidad propia de este principio que es el hecho de ser un sujeto consciente y reflejo. Sabe que sabe y sabe que no sabe y, para ser completos, no sabe que no sabe.

Este nudo de relaciones se articula a partir de un Centro alrededor del cual organiza las relaciones con todos los demás. Ese yo profundo nunca está sólo. Su soledad es para la comunión. Reclama un tú. O mejor, según Martin Buber, es a partir del tú que el yo despierta y se forma. Del yo y del tú nace el nosotros.

El cuidado de sí mimo implica, en primerísimo lugar, acogerse a uno mismo, tal como se es con sus aptitudes y sus límites. No con amargura, como quien quiere modificar su situación existencial, sino con jovialidad. Acoger el propio rostro, cabello, piernas, senos, la apariencia y modo de estar en el mundo, en fin su cuerpo (Vea Corbin y otros, O corpo, 3 vol. 2008). Cuanto más nos aceptemos menos clínicas de cirugías plásticas existirán. Con las características físicas que tenemos, debemos elaborar nuestro modo de ser en el mundo.

Nada más ridículo que la construcción artificial de una belleza moldeada en disonancia con la belleza interior. Es el intento vano de hacer un "photoshop” de la propia imagen.

El cuidado de sí mismo exige saber combinar las aptitudes con las motivaciones. No basta tener aptitud para la música si no sentimos motivación para ser músico. De la misma forma, no nos ayudan las motivaciones para ser músico si no tenemos aptitud para ello. Desperdiciamos energías y recogemos frustraciones. Quedamos siendo mediocres, lo que no engrandece.

Otro componente del cuidado para consigo mismo es saber y aprender a convivir con la dimensión de sombra que acompaña a la dimensión de luz. Amamos y odiamos. Estamos hechos con esas contradicciones. Antropológicamente se dice que somos al mismo tiempo sapiens y demens, gente de inteligencia y junto con ello gente de rudeza. Somos el encuentro de esas oposiciones.

Cuidar de sí mismo es poder crear una síntesis donde las contradicciones no se anulan, pero predomina el lado luminoso.

Cuidar de sí mismo es amarse, acogerse, reconocer nuestra vulnerabilidad, poder llorar, saber perdonarse y desarrollar la resiliencia, que es la capacidad de dar la vuelta por encima y aprender de los errores y contradicciones. Entonces escribimos derecho a pesar de las líneas torcidas.


columnista del Jornal do Brasil y filósofo


Traducción de Mª José Gavito Milano


Leonardo Boff



Twitter @LeonardoBoff

Fuente: Adital


miércoles, 18 de marzo de 2015

Leonardo Boff analiza la coyuntura del planeta Tierra.



por Sergio Ferrari

Leonardo Boff analiza la coyuntura del planeta Tierra

“El Foro Social Mundial encarna la resistencia la búsqueda de alternativas, la esperanza”


“La rebeldía planetaria creó una caja de resonancia en los Foros Sociales Mundiales”
A escasos días de una nueva edición del Foro Social Mundial (FSM) que se realizará en Túnez entre el 24 y el 28 de marzo próximos, el valor de este espacio altermundialista aparece como un interrogante central. Tan importante como el diagnóstico mismo del planeta tierra. Ambos temas constituyen la columna vertebral de esta entrevista con el teólogo brasilero Leonardo Boff, uno de los padres fundadores de la Teología de la Liberación en los años setenta y principal promotor de la nueva “Teología ecológica”. Si la modernidad propugna el progreso ilimitado, choca contra el muro de un planeta con recursos limitados. De allí la necesidad de integrar indignación, rebeldía y propuestas alternativas, para salvar a la “Madre Tierra” de una tragedia anunciada, sentencia Boff.


“La tierra padece la enfermedad capitalista”

P: ¿Cuál es su análisis sobre la “coyuntura” del planeta Tierra a inicios del 2015?
Leonardo Boff: Una situación compleja producto de la crisis social y del modo de producción fundado en la ilimitada explotación de la naturaleza. El proyecto de la modernidad propugna el progreso ilimitado. Pero la Tierra, en tanto planeta con recursos limitados, no soporta ese proyecto ilimitado. La Tierra se tornó insostenible. Hemos tocado sus límites físicos. Ella necesita un año y medio para reponer lo que le sacamos durante un año. Por otra parte, nos confrontamos a una crisis mental, es decir, nuestra mente está contaminada por el antropocentrismo. El ser humano se entiende como el centro de todo y los demás seres tienen valor, solamente, en la medida en que se adecuan a ser utilizados por el ser humano. Esta comprensión es muy dañina para el equilibrio de la Tierra, porque no reconoce el valor intrínseco de cada ser, independientemente del uso humano. Lo que lleva al irrespeto del otro.

P: Con consecuencias preocupantes…
LB: Si no se logra modificar este paradigma, podemos ser condenados a repetir el destino ya conocido de los dinosaurios, que luego de vivir 133 millones de años sobre la Tierra desaparecieron rápidamente a causa de una catástrofe ecológica. Hay que producir para dar respuesta a las necesidades humanas pero respetando los ritmos de la naturaleza y teniendo en cuenta la capacidad de tolerancia de cada ecosistema para que no sea dañado irreversiblemente. El consumo debe estar regulado por una sobriedad compartida: podemos ser más con menos.
Para volver a la pregunta sobre las consecuencias de esta visión. Como lo explicamos en la introducción de la Carta de la Tierra, estamos delante de un momento crítico en la historia planetaria, en una época en que la humanidad tiene que elegir su futuro…La elección de fondo: se promueve una alianza global para cuidar la Tierra – y para cuidarnos los seres humanos los unos a los otros- o bien corremos el riesgo de una doble destrucción. La nuestra y la de la diversidad de la vida. Esta vez no habrá un Arca de Noé. O nos salvamos todos o todos correremos el mismo y trágico destino.

Propuestas de esperanza

P: A pesar de esta situación difícil se percibe todo un concierto de respuestas políticas. Incluidos gobiernos progresistas, democráticos, en América Latina, que tratan de promover otro tipo de redistribución de la riqueza. Sin olvidar que en Europa se da un nuevo fenómeno de fuerzas políticas, como Syriza en Grecia o Podemos en España, con visiones críticas hacia los paradigmas dominantes…

LB: Dos países latinoamericanos, Bolivia y Ecuador, están en la punta del nuevo paradigma que consiste en dar centralidad a la vida y entender todos los seres, incluso los humanos, como interdependientes y por eso solidarios en el mismo destino. Ellos han inaugurado, por la primera vez en nuestra historia, el constitucionalismo ecológico. Es decir, han incluido en sus Constituciones la articulación entre el contrato social y el contrato natural. La Tierra y la naturaleza son sujetos de derechos. Por eso deben ser respetados. La categoría central de la cultura andina, el “buen vivir”, implica una relación de inclusión de todos, un equilibrio con todos los elementos y una relación respetuosa hacia la Tierra, denominada Pacha Mama o Madre Tierra. Principios incluidos, insisto, en sus constituciones. Otros países no han desarrollado una conciencia ecológica semejante, aunque hayan promovido una “ecología social” que ubica a los pobres y maginados como primeros destinatarios de las políticas públicas del Estado. Es el caso de Brasil, bajo el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y de Dilma Rousseff, que ha integrado en la ciudadanía y sacado de la miseria extrema a más de 40 millones de personas, casi la misma cantidad que todos los habitantes de Argentina.

El fundamental desarrollar la conciencia de que así como están las cosas ya no se puede continuar. Hay que cambiar. Las desigualdades son escandalosas, especialmente en Estados Unidos de Norteamérica, en donde el 1% de población posee lo mismo que el otro 99%. Las democracias son de baja intensidad y pocos se sienten representados en el Parlamento y por los Gobiernos. La emergencia de los Occupies en USA; de los Indignados en España – ahora trasformados en el movimiento político Podemos- y la victoria de Syriza en Grecia son las primeras señales de que otra democracia es posible y otra forma de relaciones económicas entre los países son urgentes. Para que no se imponga la visión perversa y dominante de los capitales especulativos, cuyo objetivo cruel es acumular sin medida a costa de la miseria de la gran mayoría de la población de un país.

“La globalización, rumbo excluyente e inhumano”

P: Muchos de esos nuevos actores políticos latinoamericanos y europeos tienen raíces en una visión anti-globalización/ indignación muy cercana a la promovida desde el 2001 por el Foro Social Mundial…
LB: La insatisfacción generalizada por el sistema vigente tiene sus raíces en la “victoria” del capitalismo sobre el “socialismo” real con la derrota de la URSS. Como consecuencia, tanto bajo Ronald Reagan como Margaret Thatcher ganó un impulso antes nunca visto la lógica del capital y su cultura de la exaltación del individuo, de la propiedad privada, de la riqueza, de la competición desenfrenada y del Estado mínimo.
La política fue difamada como antro de corrupción, y el Estado como ineficiente. Esta estrategia de difamación buscaba entregar todo a las grandes corporaciones privadas que iban a organizar el mundo a nivel global. Los valores, que el socialismo había desarrollado, como el internacionalismo, la solidaridad entre los pueblos, la centralidad de lo social sobre lo individual, fueron desmoralizados y abandonados.

Se impuso el concepto de “la ganancia es buena”. La globalización hegemonizada por esta visión, prometía tiempos de paz, de seguridad para todos y de bienestar colectivo. Nada de esto ocurrió porque esto no está en la agenda del capital cuya lógica es crecer de forma ilimitada y deslegitimar todo lo que impide esta tendencia. Al predominar este rumbo, altamente excluyente e inhumano, empezó a dominar la frustración y la depresión personal y colectiva. Lentamente las personas se fueron dando cuenta de la perversidad del genio capitalista que no se preocupa por el ser humano sino solamente en su capacidad de producción y de consumo. Para él no importa nada que no sea la acumulación privada aun cuando produzca pobreza social y devastación de la naturaleza.

Dentro de esta lógica se destruyeron las condiciones para realizar las promesas de paz, seguridad y bienestar colectivo. Por el contrario: se fue perjudicando la sociedad con la destrucción lenta pero intencionada del Estado social. La frustración y la decepción más o menos colectivas han dado origen a la resignación o bien a la protesta y la rebeldía. Esa rebeldía que está predominando creó una caja de resonancia con los Foros Sociales Mundiales cuyo lema subraya: “Otro mundo es posible, otro mundo es necesario”.

“El Foro, un lugar de esperanza”
P: ¿Vuelvo a la pregunta anterior…En ese marco casi apocalíptico, cual es el papel del Foro Social Mundial?
LB: Representa lo inverso del sistema globalizado. Ya no se trata de resignación, sino de la acción contraria y de una muestra de la insatisfacción de gran parte de la humanidad ante el curso actual del mundo. Así no puede continuar. Tenemos que proyectar nuevos sueños y utopías y articular alternativas viables si queremos sobrevivir como civilización y como especie. El sistema y la cultura del capital son homicidas, “biocidas”, “ecocidas” y genocidas. Dejado a su libre curso este sistema hegemónico puede llevar la humanidad entera al abismo. El Foro Social Mundial interpreta la actual situación no como una tragedia anunciada sino como una crisis generalizada de nuestro modo de vivir, de tratar la Tierra y de relacionarnos con los demás humanos.

Esta crisis purifica y nos hace madurar. Por eso el Foro es un lugar de esperanza que permite hacer crecer el sentimiento de pertinencia. Los alter-mundialistas no están solo soñando, sino que indican que por todas partes del mundo se está reaccionando y ensayando nuevas formas de vivir, de producir, de distribuir y de consumir. Los que participan en el FSM no van tanto para escuchar charlas de celebridades mundiales, sino para intercambiar experiencias y ver como las cosas pueden ser hechas de otra forma distinta a la manera perversa impuesta por el capitalismo. Por más dificultades que pueda haber, los foros tienen este alto significado de resistencia, de proposición de alternativas y de esperanza. Al borde del abismo vamos a crear alas y volar rumbo a un nuevo mundo diferente, en el cual será menos difícil vivir humanamente y más fácil amarnos los unos a los otros.

P: Recreando el concepto de solidaridad humana e internacional…. 
LB: La solidaridad pertenece a la esencia del ser humano. Y estoy convencido que solamente la solidaridad mundial acompañada por la compasión y por la percepción de que todos tenemos un destino común, como hermanos y hermanas que somos, nos pueden salvar. La vida vale más que el lucro y el amor más que la codicia. La solidaridad más que el individualismo.

*Sergio Ferrari, colaboración de prensa de E-CHAN