Mostrando entradas con la etiqueta planeta tierra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta planeta tierra. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de junio de 2019

El decrecimiento vs capitalismo verde: cómo afrontar la emergencia climática.

Una protesta de Greenpeace en contra de las políticas actuales contra el cambio climático en Berlín (Alemania). EFE/ Felipe Trueba

Si el planeta tiene recursos limitados, no se puede crecer hasta el infinito. Es una idea sencilla pero que reta al corazón del sistema capitalista en el que vivimos. Quizá por eso el Producto Interior Bruto (PIB) se mida en algunas páginas salmón como el único indicativo de progreso, mientras en la sección de sociedad de los mismos periódicos se alerta de que el planeta podría colapsar en 2030. Frente a esto, las recetas son múltiples.

Pensadores como el economista francés Serge Latouche o el politólogo español Carlos Taibo llevan décadas hablando de la necesidad de decrecimiento. «Es simplemente recordar una evidencia ecologista de los años setenta: quien piensa que se puede crecer de forma infinita en un planeta finito es un loco o un economista», asegura el eurodiputado de Equo, Florent Marcellesi.

Esta propuesta política ha vuelto a los medios españoles gracias al estudio Is Green Growth Possible? (¿Es posible el crecimiento verde?), publicado en la revista New Political Economy. Sus autores ponen en cuestión las políticas verdes y hablan ya del decrecimiento como pilar para un cambio de modelo. Pero esta teoría tiene mucha solera. Se debate desde los 70, con más o menos éxito, en los círculos especializados. Basa su raíz intelectual en la idea de que, con unos recursos limitados, no se puede crecer de manera ilimitada.


Esta propuesta política se resume en el deseo de vivir bien, con todo lo que esa expresión conlleva en términos de igualdad y seguridad para el planeta. Los defensores del decrecimiento apuntan al doble problema que adolecen hoy las sociedades: «Nos estamos quedando sin planeta y aumentan las desigualdades sociales. El crecimiento económico en vez de ser una solución, se ha convertido en un problema«, resume el eurodiputado. Como buen político, sabe que la primera batalla es la semántica: «El crecimiento es hoy un dogma, además totalmente inoperante frente a la doble crisis ecológica y social».

Luis González, portavoz de Ecologistas en Acción, coincide en atacar la utopía capitalista de que se puede crecer infinitamente. Para él el decrecimiento es ya inevitable y la elección solo está en que llegue aumentando las desigualdades o aprovechando las oportunidades de redistribución que brinda: «El decrecimiento justo tiene dos patas. Reducir el consumo material y energético de las poblaciones y avanzar en niveles de mayor justicia social. Esto que hace décadas se desarrolló como propuesta política ahora va a llegar sí o sí, porque ya estamos chocando contra los límites ambientales».

La propuesta del decrecimiento empezó a cobrar fuerza en los 80 y 90, cuando el neoliberalismo comenzó a campar a sus anchas, tal y como explica José Ramón Moreno, profesor en la Facultad de Economía y Empresa de Universidad de Zaragoza: «En estas décadas se empieza a percibir que los conceptos de desarrollo del capitalismo no están dando los resultados esperados en continentes como Latinoamérica o África. También se empiezan a escuchar los primeros discursos ecologistas en países como Francia, que hablan de la incompatibilidad de la vida y el modelo capitalista, que prometía leche y miel para todos». En cualquier caso, el profesor es tajante: «El capitalismo no es verde».

Otra forma de medir el desarrollo

La promesa capitalista funcionó con mayor vigor en la «edad de oro» de este sistema, cuando el desarrollo económico tras la Segunda Guerra Mundial permitió a las familias vivir mejor e instalarse en la clase media. Tras la crisis de 2008, los españoles han visto como los cuatro últimos años de aumento del PIB no se ha traducido en un empleo de mayor calidad o en poder comprar una vivienda más amplia para su familia.

Aún así, el «crecimiento económico» no ha perdido su buen nombre. Ante los intentos de convertir el ecologismo en «capitalismo verde», los expertos avisan: si no hay freno en el consumo voraz de los países desarrollados, no habrá sostenibilidad, lo que no significa que disminuya la calidad de vida, sino que se la dé más espacio en las estadísticas: «Cuando se habla de decrecimiento también hablamos de mejorar la vida, las relaciones sociales, la calidad del trabajo o la felicidad».

En los titulares aún sigue equiparándose «desarrollo económico» con el crecimiento materializado en el Producto Interior Bruto (PIB). El expresidente francés Nicolás Zarkozy, poco sospechoso de ser un izquierdista, apuntó en 2008 a la necesidad de «refundar» las bases éticas del capitalismo y constituyó un grupo de expertos, entre los que estaba el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, para identificar datos que permitieran medir mejor que el PIB la calidad de vida de los ciudadanos.

Las fuentes consultadas apuestan por cambiar el concepto y ampliar el foco, citando, por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que manejan 17 metas entre las que también destacan el «trabajo decente», la calidad de la educación o la acción por el clima.

La propuesta del decrecimiento es una idea de máximos, pero se expresa en pequeñas acciones que se han visto en ciudades como Madrid o Barcelona y que apuntan en la buena dirección, en opinión del ecologista González. La crisis no ha barrido el nuevo impulso de las cooperativas de trabajo, de vivienda o de compra colectivas de energía.
Green New Deal: ¿la receta definitiva?

La creciente preocupación social por el cambio climático, fruto de la urgencia medioambiental y el tesón de los activistas han hecho que este año el debate estalle en España. Lo que se traduce en movilizaciones como los Fridays for Future o las acciones del colectivo Extinction Rebellion en las calles madrileñas. «Quizá ellos no hablen del decrecimiento como leitmotiv, pero sí expresan que el decrecimiento es inevitable», explica el portavoz de Ecologistas en acción.

Con ayuda del marketing, el capitalismo tiende a asimilar cualquier movimiento social y servírselo al ciudadano como un elemento más de consumo. Por eso, a la vez que los ecologistas celebran la repercusión mediática de sus reivindicaciones alertan de las trampas. Una fruta traída de otro continente y envuelta en plástico nunca puede ser tildada de «ecológica», ni la producción de Zara será ética por mucho que anuncie que un 10% de sus prendas se hacen con tejidos sostenibles.

Sin embargo, la actualidad política sí ofrece discusiones interesantes. La celebérrima senadoraAlexandria Ocasio-Cortez y su Green New Deal han hecho correr ríos de tinta, algunos de ellos, cristalizados en el libro ‘Decrecimiento vs Green New Deal’, de la editorial Traficantes de Sueños. «El Green New Deal tiene una fortaleza. Reconoce que los temas ambientales han dejado de ser secundarios y adyacentes y plantea cómo nos organizamos a nivel económico», explica el portavoz de Ecologistas en Acción. Sin embargo, en algunos de sus planteamientos cae en la misma trampa, al aspirar a desarrollar las industrias verdes y eléctricas para seguir creciendo y sin plantear medidas radicales en el consumo.

El profesor Moreno también comparte la idea de que la propuesta de la senadora estadounidense supone «lavado de cara» al no afrontar algunos problemas fundamentales: «Si el problema fundamental es el capitalismo, ¿cuál es la solución?«.

El europarlamentario es más pragmático en la valoración de la propuesta: «Ante la emergencia climática y las desigualdades sociales, toda nuestra máquina económica tiene que orientarse hacia reorientar las actividades económicas y los empleos hacia la economía verde, baja en carbono, que respete los límites del planeta y que sea útil socialmente«, explica. No tener la pata social conlleva mayor conflictividad social.
En cualquier caso, la discusión sobre cómo abordar la emergencia climática salta al debate nacional, abre debates y enseña sus aristas.


domingo, 9 de junio de 2019

Ya hemos destruido el 90 por ciento de los pastizales de la Tierra.


Por Sergio Parra

Xataka Ciencia, 7 de junio, 2019.- Los pastizales y matorrales templados, es decir, las praderas y estepas, conforman un bioma cuyos ecosistemas predominantes lo constituyen gramíneas, juncales, pastos o césped. La mayoría de las praderas han sido alteradas extensamente y ahora son las principales regiones mundiales de producción de cereales como trigo, maíz y otros granos.

Los seres humanos ya han destruido más del 90 por ciento de ellos, la mayor parte para producir nuestra comida: el pastoreo solo ocupa una cuarta parte de toda la tierra. Lo que queda es muy frágil porque la estacionalidad de los pastizales los hace vulnerables a los cambios en la precipitación y la temperatura.

Solo el 5 por ciento de los prados restantes de la Tierra se conservan, lo que los convierte en el bioma menos protegido. Estos son los lugares que todavía se protegen:
El Serengueti (Tanzania)

El Parque nacional Serengueti es un parque nacional de grandes proporciones (13.000 km²) en Tanzania, África. Es famoso por las migraciones anuales de miles de ñúes. El pueblo Masái ya criaba a sus animales en las "planicies sin fin" de la región 200 años antes de la llegada de los primeros exploradores europeos.

Esta sabana es uno de los ecosistemas más antiguos de la Tierra. Los ecólogos creen que el clima, la flora y la fauna de la zona apenas han cambiado en los últimos millones de años.

Aunque la llanura está bien protegida por el Parque Nacional del Serengeti y el Área de Conservación de Ngorongoro, la mano humana se está colando en los márgenes. El ganado se adentra en las áreas protegidas, y los cazadores furtivos intrusos matan ilegalmente a grandes mamíferos cuyos excrementos ayudan a abonar la tierra.



Zebras Serengeti Savana Plains Tanzania


Banni Grasslands Reserve (India)

La reserva de los pastizales de Banni o los pastizales de Banni forman un cinturón de ecosistemas de pastizales áridos en el extremo sur del desierto de las marismas de Rann of Kutch en el distrito de Kutch, estado de Gujarat, India.

Son conocidos por su rica vida silvestre y biodiversidad y se extienden por un área de 3,847 kilómetros cuadrados. Actualmente están legalmente protegidos bajo el estado de bosque protegido o de reserva en la India.

En la década de 1960 hubo dos cambios importantes comenzaron a destruir el ecosistema. Primero, el gobierno plantó Prosopis juliflora para amortiguar las salinas pantanosas en el norte, pero el arbusto invasor terminó asfixiando las plantas nativas.

En la misma década, los humanos represaron ríos para redirigir la hidratación hacia los cultivos. Sin esos flujos para diluir el agua de mar, aproximadamente la mitad del suelo en Banni es ahora salado e infértil.



Banni Grasslands Reserve Ba67f3a2 1d0b 46d1 9447 087ec4fcef8 Resize 750


Estepa de Mongolia

Se extienden desde el noreste de China hasta Siberia. La sequía y la minería ya están reduciendo la estepa, y un impulso hacia la privatización ha acelerado el desastre.

Los agricultores han reemplazado el ganado tradicional nómada, que no afecta a la flora, con rebaños más grandes en parcelas más pequeñas. La creciente demanda de cachemira también ha impulsado un aumento en las cabras domesticadas, que comen raíces, lo que dificulta la regeneración de las plantas.


Grandes Llanuras (Norteamérica)

Las Grandes Llanuras es una alta y amplia meseta que se extiende al este de las Montañas Rocosas, en el continente americano, y cubre el estado mexicano de Coahuila, los estadounidenses de Nuevo México, Texas, Oklahoma, Colorado, Kansas, Nebraska, Wyoming, Montana, Dakota del Sur y Dakota del Norte. En Canadá, se extienden por las provincias canadienses de Alberta, Saskatchewan y Manitoba.

Solo la mitad de los 720 millones de acres originales de la llanura del medio oeste es todavía salvaje. La desaparición de la pradera comenzó cuando los colonos del siglo XIX mataron de 30 a 50 millones de bisontes estadounidenses, un mamífero que pasta y fertiliza la flora nativa.

Al mismo tiempo, los agricultores convirtieron rápidamente el mar de pastos en campos de trigo y maíz. A diferencia de las hojas resistentes, estos cultivos no pueden soportar la sequía.

Great Plains Nebraska U S 1


La Pampa (Argentina)

Como su nombre lo indica, gran parte del territorio de la provincia forma parte de la extensa llanura pampeana, sin embargo, existen importantes variaciones de relieve.

Gracias al suelo fértil en el este de Argentina, el cultivo de trigo, maíz y soja se intensificó a finales de los años 80 y principios de los 90. Hoy, impulsada por la creciente demanda mundial, la soja se ha convertido en el cultivo dominante, en detrimento de la tierra.

Los campos absorben nitrógeno, fósforo y potasio del suelo más rápido de lo que los agricultores pueden reemplazarlos. Las personas también están ocupando espacio: más de la mitad de los argentinos residen en grandes ciudades como Buenos Aires, que solía ser una pradera salvaje.

Llanurapampeana


----

miércoles, 18 de marzo de 2015

Leonardo Boff analiza la coyuntura del planeta Tierra.



por Sergio Ferrari

Leonardo Boff analiza la coyuntura del planeta Tierra

“El Foro Social Mundial encarna la resistencia la búsqueda de alternativas, la esperanza”


“La rebeldía planetaria creó una caja de resonancia en los Foros Sociales Mundiales”
A escasos días de una nueva edición del Foro Social Mundial (FSM) que se realizará en Túnez entre el 24 y el 28 de marzo próximos, el valor de este espacio altermundialista aparece como un interrogante central. Tan importante como el diagnóstico mismo del planeta tierra. Ambos temas constituyen la columna vertebral de esta entrevista con el teólogo brasilero Leonardo Boff, uno de los padres fundadores de la Teología de la Liberación en los años setenta y principal promotor de la nueva “Teología ecológica”. Si la modernidad propugna el progreso ilimitado, choca contra el muro de un planeta con recursos limitados. De allí la necesidad de integrar indignación, rebeldía y propuestas alternativas, para salvar a la “Madre Tierra” de una tragedia anunciada, sentencia Boff.


“La tierra padece la enfermedad capitalista”

P: ¿Cuál es su análisis sobre la “coyuntura” del planeta Tierra a inicios del 2015?
Leonardo Boff: Una situación compleja producto de la crisis social y del modo de producción fundado en la ilimitada explotación de la naturaleza. El proyecto de la modernidad propugna el progreso ilimitado. Pero la Tierra, en tanto planeta con recursos limitados, no soporta ese proyecto ilimitado. La Tierra se tornó insostenible. Hemos tocado sus límites físicos. Ella necesita un año y medio para reponer lo que le sacamos durante un año. Por otra parte, nos confrontamos a una crisis mental, es decir, nuestra mente está contaminada por el antropocentrismo. El ser humano se entiende como el centro de todo y los demás seres tienen valor, solamente, en la medida en que se adecuan a ser utilizados por el ser humano. Esta comprensión es muy dañina para el equilibrio de la Tierra, porque no reconoce el valor intrínseco de cada ser, independientemente del uso humano. Lo que lleva al irrespeto del otro.

P: Con consecuencias preocupantes…
LB: Si no se logra modificar este paradigma, podemos ser condenados a repetir el destino ya conocido de los dinosaurios, que luego de vivir 133 millones de años sobre la Tierra desaparecieron rápidamente a causa de una catástrofe ecológica. Hay que producir para dar respuesta a las necesidades humanas pero respetando los ritmos de la naturaleza y teniendo en cuenta la capacidad de tolerancia de cada ecosistema para que no sea dañado irreversiblemente. El consumo debe estar regulado por una sobriedad compartida: podemos ser más con menos.
Para volver a la pregunta sobre las consecuencias de esta visión. Como lo explicamos en la introducción de la Carta de la Tierra, estamos delante de un momento crítico en la historia planetaria, en una época en que la humanidad tiene que elegir su futuro…La elección de fondo: se promueve una alianza global para cuidar la Tierra – y para cuidarnos los seres humanos los unos a los otros- o bien corremos el riesgo de una doble destrucción. La nuestra y la de la diversidad de la vida. Esta vez no habrá un Arca de Noé. O nos salvamos todos o todos correremos el mismo y trágico destino.

Propuestas de esperanza

P: A pesar de esta situación difícil se percibe todo un concierto de respuestas políticas. Incluidos gobiernos progresistas, democráticos, en América Latina, que tratan de promover otro tipo de redistribución de la riqueza. Sin olvidar que en Europa se da un nuevo fenómeno de fuerzas políticas, como Syriza en Grecia o Podemos en España, con visiones críticas hacia los paradigmas dominantes…

LB: Dos países latinoamericanos, Bolivia y Ecuador, están en la punta del nuevo paradigma que consiste en dar centralidad a la vida y entender todos los seres, incluso los humanos, como interdependientes y por eso solidarios en el mismo destino. Ellos han inaugurado, por la primera vez en nuestra historia, el constitucionalismo ecológico. Es decir, han incluido en sus Constituciones la articulación entre el contrato social y el contrato natural. La Tierra y la naturaleza son sujetos de derechos. Por eso deben ser respetados. La categoría central de la cultura andina, el “buen vivir”, implica una relación de inclusión de todos, un equilibrio con todos los elementos y una relación respetuosa hacia la Tierra, denominada Pacha Mama o Madre Tierra. Principios incluidos, insisto, en sus constituciones. Otros países no han desarrollado una conciencia ecológica semejante, aunque hayan promovido una “ecología social” que ubica a los pobres y maginados como primeros destinatarios de las políticas públicas del Estado. Es el caso de Brasil, bajo el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y de Dilma Rousseff, que ha integrado en la ciudadanía y sacado de la miseria extrema a más de 40 millones de personas, casi la misma cantidad que todos los habitantes de Argentina.

El fundamental desarrollar la conciencia de que así como están las cosas ya no se puede continuar. Hay que cambiar. Las desigualdades son escandalosas, especialmente en Estados Unidos de Norteamérica, en donde el 1% de población posee lo mismo que el otro 99%. Las democracias son de baja intensidad y pocos se sienten representados en el Parlamento y por los Gobiernos. La emergencia de los Occupies en USA; de los Indignados en España – ahora trasformados en el movimiento político Podemos- y la victoria de Syriza en Grecia son las primeras señales de que otra democracia es posible y otra forma de relaciones económicas entre los países son urgentes. Para que no se imponga la visión perversa y dominante de los capitales especulativos, cuyo objetivo cruel es acumular sin medida a costa de la miseria de la gran mayoría de la población de un país.

“La globalización, rumbo excluyente e inhumano”

P: Muchos de esos nuevos actores políticos latinoamericanos y europeos tienen raíces en una visión anti-globalización/ indignación muy cercana a la promovida desde el 2001 por el Foro Social Mundial…
LB: La insatisfacción generalizada por el sistema vigente tiene sus raíces en la “victoria” del capitalismo sobre el “socialismo” real con la derrota de la URSS. Como consecuencia, tanto bajo Ronald Reagan como Margaret Thatcher ganó un impulso antes nunca visto la lógica del capital y su cultura de la exaltación del individuo, de la propiedad privada, de la riqueza, de la competición desenfrenada y del Estado mínimo.
La política fue difamada como antro de corrupción, y el Estado como ineficiente. Esta estrategia de difamación buscaba entregar todo a las grandes corporaciones privadas que iban a organizar el mundo a nivel global. Los valores, que el socialismo había desarrollado, como el internacionalismo, la solidaridad entre los pueblos, la centralidad de lo social sobre lo individual, fueron desmoralizados y abandonados.

Se impuso el concepto de “la ganancia es buena”. La globalización hegemonizada por esta visión, prometía tiempos de paz, de seguridad para todos y de bienestar colectivo. Nada de esto ocurrió porque esto no está en la agenda del capital cuya lógica es crecer de forma ilimitada y deslegitimar todo lo que impide esta tendencia. Al predominar este rumbo, altamente excluyente e inhumano, empezó a dominar la frustración y la depresión personal y colectiva. Lentamente las personas se fueron dando cuenta de la perversidad del genio capitalista que no se preocupa por el ser humano sino solamente en su capacidad de producción y de consumo. Para él no importa nada que no sea la acumulación privada aun cuando produzca pobreza social y devastación de la naturaleza.

Dentro de esta lógica se destruyeron las condiciones para realizar las promesas de paz, seguridad y bienestar colectivo. Por el contrario: se fue perjudicando la sociedad con la destrucción lenta pero intencionada del Estado social. La frustración y la decepción más o menos colectivas han dado origen a la resignación o bien a la protesta y la rebeldía. Esa rebeldía que está predominando creó una caja de resonancia con los Foros Sociales Mundiales cuyo lema subraya: “Otro mundo es posible, otro mundo es necesario”.

“El Foro, un lugar de esperanza”
P: ¿Vuelvo a la pregunta anterior…En ese marco casi apocalíptico, cual es el papel del Foro Social Mundial?
LB: Representa lo inverso del sistema globalizado. Ya no se trata de resignación, sino de la acción contraria y de una muestra de la insatisfacción de gran parte de la humanidad ante el curso actual del mundo. Así no puede continuar. Tenemos que proyectar nuevos sueños y utopías y articular alternativas viables si queremos sobrevivir como civilización y como especie. El sistema y la cultura del capital son homicidas, “biocidas”, “ecocidas” y genocidas. Dejado a su libre curso este sistema hegemónico puede llevar la humanidad entera al abismo. El Foro Social Mundial interpreta la actual situación no como una tragedia anunciada sino como una crisis generalizada de nuestro modo de vivir, de tratar la Tierra y de relacionarnos con los demás humanos.

Esta crisis purifica y nos hace madurar. Por eso el Foro es un lugar de esperanza que permite hacer crecer el sentimiento de pertinencia. Los alter-mundialistas no están solo soñando, sino que indican que por todas partes del mundo se está reaccionando y ensayando nuevas formas de vivir, de producir, de distribuir y de consumir. Los que participan en el FSM no van tanto para escuchar charlas de celebridades mundiales, sino para intercambiar experiencias y ver como las cosas pueden ser hechas de otra forma distinta a la manera perversa impuesta por el capitalismo. Por más dificultades que pueda haber, los foros tienen este alto significado de resistencia, de proposición de alternativas y de esperanza. Al borde del abismo vamos a crear alas y volar rumbo a un nuevo mundo diferente, en el cual será menos difícil vivir humanamente y más fácil amarnos los unos a los otros.

P: Recreando el concepto de solidaridad humana e internacional…. 
LB: La solidaridad pertenece a la esencia del ser humano. Y estoy convencido que solamente la solidaridad mundial acompañada por la compasión y por la percepción de que todos tenemos un destino común, como hermanos y hermanas que somos, nos pueden salvar. La vida vale más que el lucro y el amor más que la codicia. La solidaridad más que el individualismo.

*Sergio Ferrari, colaboración de prensa de E-CHAN