Mostrando entradas con la etiqueta cambio de conciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambio de conciencia. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de marzo de 2016

Amenazas a la Madre Tierra y cómo hacerles frente.



Leonardo Boff

Hay cuatro amenazas que pesan sobre nuestra Casa Común y que exigen de nosotros especial cuidado.
La primera es la visión pobre de los tiempos modernos de la Tierra sin vida y sin propósito: objeto de la explotación despiadada con vistas al enriquecimiento. Tal visión, que ha traído beneficios innegables, ha acarreado también un desequilibrio en todos los ecosistemas que ha provocado la actual crisis ecológica generalizada. Con ese afán fueron eliminados pueblos enteros, como en América Latina, se devastó la selva atlántica y, en parte, el cerrado.

En enero de 2015, 18 científicos publicaron en la famosa revista Science un estudio sobre “Los limites planetarios: una guía para un desarrollo humano en un planeta en mutación”. Enumeraron 9 aspectos fundamentales para la continuidad de la vida. Entre ellos estaban el equilibrio de los climas, el mantenimiento de la biodiversidad, la preservación de la capa de ozono, el control de la acidificación de los océanos. Todos estos aspectos se encuentran en estado de erosión. Pero dos, que ellos llaman los “límites fundamentales”, son los más degradados: el cambio climático y la extinción de las especies. La quiebra de estas dos fronteras fundamentales puede llevar a nuestra civilización al colapso.

En este contexto, cuidar la Tierra significa que al paradigma de la conquista, que devasta la naturaleza, debemos oponer el paradigma del cuidado, que protege la naturaleza. Este cura las heridas pasadas y evita las futuras. El cuidado nos lleva a convivir amigablemente con todos los demás seres y a respetar los ritmos de la naturaleza. Debemos producir lo que necesitamos para vivir, pero con cuidado, dentro de los limites soportables de cada región y con la riqueza de cada ecosistema.

La segunda amenaza consiste en la máquina de muerte de las armas de destrucción masiva: armas químicas, biológicas y nucleares. Estas armas, que ya están montadas, pueden destruir toda la vida del planeta de 25 formas diferentes. Como la seguridad nunca es total tenemos que cuidar que no sean usadas en guerras y que los mecanismos de seguridad sean cada vez más estrictos.

A esta amenaza debemos oponer una cultura de paz, de respeto a los derechos de la vida, de la naturaleza y de la Madre Tierra, la distensión y el diálogo entre los pueblos. En vez del gana-pierde, vivir el gana-gana, buscando convergencias en las diversidades. Esto significa crear equilibrio y generar el cuidado.

La tercera amenaza es la falta de agua potable. De toda el agua que existe en la Tierra solo el 3% es agua dulce, el resto es salada. De este 3%, el 70% va a la agricultura, el 20% a la industria y solamente un 10% va al uso humano. Es un volumen irrisorio, lo que explica que más de mil millones de personas vivan con insuficiencia de agua potable.

Tenemos que cuidar el agua de la Tierra y cuidar los bosques y las selvas, pues son las protectoras naturales de todas las aguas. Cuidar del agua exige velar para que las nacientes estén rodeadas de árboles y todos los ríos tengan su vegetación de ribera, pues esta alimenta las nacientes. Sucede que más de la mitad de las selvas húmedas han sido deforestadas, alterando los climas, secando ríos o disminuyendo el agua de los acuíferos. Lo que mejor podemos hacer siempre es reforestar.

La cuarta gran amenaza está representada por el calentamiento creciente de la Tierra. Es propio de la geofísica del planeta que este conozca fases de frío y fases de calor que siempre se alternan. Pero este ritmo natural ha sido alterado por la excesiva intervención humana en todos los frentes de la naturaleza y de la Tierra. El dióxido de carbono, el metano y otros gases del proceso industrialista han creado una nube que rodea toda la Tierra y retiene el calor aquí abajo. Estamos cerca de los 2 grados centígrados. Con esta temperatura todavía se pueden administrar los ciclos de la vida.

La COP21 de Paris a finales del 2015 creó un consenso entre los 192 países con el fin de hacer todo lo posible para no llegar a los 2 grados centígrados, y tender a 1,5 grados centígrados, el nivel de la sociedad preindustrial. Si sobrepasamos este nivel, la especie humana estará peligrosamente amenazada.

No sin razón los científicos han creado una nueva palabra para calificar nuestro tiempo: el antropoceno. Este configuraría una nueva era geológica, en la cual la gran amenaza a la vida, el verdadero Satán de la Tierra, es el propio ser humano con su irresponsabilidad y falta de cuidado.

Otros lanzan la hipótesis según la cual la Madre Tierra no nos querría mas viviendo en su Casa y buscaría la manera de eliminarnos, ya fuera mediante un desastre ecológico de proporciones apocalípticas o por alguna superbacteria poderosísima e inatacable, permitiendo así que las otras especies ya no se sientan amenazadas por nosotros y puedan continuar con el proceso evolutivo.

Contra el calentamiento global debemos buscar fuentes alternativas de energía, como la solar y la eólica, pues la fósil, el petróleo, el motor de nuestra civilización industrial, produce en gran parte dióxido de carbono. Tenemos que poner en páctica las distintas erres (r) de la Carta de la Tierra: reducir, reusar y reciclar, reforestar, respetar y rechazar las llamadas al consumo. Todo lo que pueda contaminar el aire debe ser evitado para impedir el calentamiento global.

* Leonardo Boff es columnista del JB online y escribió Los derechos del corazón, Paulus 2016.

Traducción de MJ Gavito Milano

lunes, 8 de abril de 2013

Seis pasos, ¡estúpidos!, para reconstruir el Mundo.


Por Ricardo Natalichio*
8 de abril, 2013.- En seis pasos simples, simples por lo estúpidos y no porque fuera fácil realizarlos, el trágico final que nos acecha, podría cambiar rápidamente. Ningún genial invento, ningún milagro es necesario. Bastaría con usar los conocimientos que tenemos. Hacer, lo que todos ya sabemos que hay que hacer.
Estos pasos no pretenden ser una guía, y seguramente no son los mejores ni los ideales, sino que sólo intentan mostrar que la crisis social y ambiental en la que estamos inmersos, podría finalizar solamente tomando la decisión de que así fuera.

Paso 1. Las armas y las guerras

De todas las cosas ridículamente autodestructivas del mundo, las armas se encuentran en la posición de honor. Los recursos económicos destinados al negocio de las armas son tan enormes que se gasta 200 veces más que en alimentos. Los recursos naturales utilizados y la contaminación generada para su fabricación, su traslado y por supuesto el combustible y la energía malgastados en su utilización, son tan inmensos como innecesarios.
En el primer Paso de la reconstrucción del mundo, deberían desaparecer las armas. Reutilizarse las miles de millones de toneladas de hierro y otros materiales para otros fines, para cubrir otras necesidades. Deberían los cientos de millones de personas que conforman los ejércitos del mundo, comenzar dedicarse a otras tareas constructivas y no destructivas, como la agricultura, las ciencias, la salud, la educación, la reforestación de los bosques, etc.

Paso 2. La tierra

Durante las últimas décadas, la frontera agrícola-ganadera ha ido rápida y constantemente ganando espacio a costa principalmente de los bosques. La propiedad de la tierra viene siendo concentrada por grandes grupos económicos, que han suplantado la diversidad de cultivos y la utilización de técnicas tradicionales, por inmensos desiertos verdes donde monocultivos transgénicos como la soja, el maíz o la palma, son fumigados cada día con miles de millones de litros, de los más tóxicos y contaminantes venenos químicos.
En el segundo Paso, los campesinos y agricultores deberían volver al campo, a trabajar la tierra y a producir alimentos sanos y diversos. No debería quedar sobre el planeta un solo monocultivo, ni un solo terrateniente. Pero además, deberíamos establecer claramente que tierra se destina a la agricultura y cual debe volver a ser bosque, o monte.

Paso 3. El agua

Actualmente el derroche y la contaminación innecesaria del agua potable anulan toda posibilidad de supervivencia futura sobre el planeta. Malgastamos ese vital elemento de todas las formas imaginables y lo contaminamos con una irresponsabilidad terrorífica.
Estamos agotando rápidamente el elemento de la naturaleza más necesario para conservar la vida. La ecuación es simple, sin agua, no hay vida.
En el Paso 3 de la reconstrucción del mundo, deberían suspenderse todas las actividades humanas que consuman o contaminen el agua potable de forma innecesaria.

Paso 4. La energía

Utilizamos una cantidad de energía extremadamente superior a la que producimos de forma sustentable. Tenemos los conocimientos necesarios para revertir esa ecuación, sin embargo los intereses económicos lo evitan. Aun sigue siendo más rentable la producción de energía sucia, contaminante. Como así también, continúa siendo un buen negocio para algunos el derroche de esa energía.
Reduciendo el consumo a lo verdaderamente necesario, e invirtiendo fuertemente en energías renovables, el colapso energético podría evitarse.
En el cuarto Paso, deberían retirarse todos los subsidios a los hidrocarburos, apagarse las marquesinas, dejar de realizarse espectáculos públicos sin luz natural. Desconectar de la red eléctrica todo aparato que no estemos utilizando. Apagar las centrales eléctricas que funcionan con hidrocarburos y las atómicas y reemplazarlas por fuentes de energía renovables. Sea o no sea un negocio económicamente hablando, el mejor negocio es preservar la vida.

Paso 5. Las grandes ciudades

No es sano, ni para las personas ni para el planeta que existan grandes ciudades. No hay posibilidad alguna de que sean sustentables. El sólo hecho de tener que abastecer de alimentos, agua y energía a una ciudad con millones de habitantes, la convierte en un vampiro insaciable de recursos naturales.
Los medios de transporte necesarios para el movimiento interno de sus habitantes y de los que entran y salen cada día. El transporte de alimentos y demás productos desde otros sitios, ya que una gran ciudad no puede autoabastecerse. La concentración de efluentes cloacales. Las escaleras mecánicas, los elevadores, las bombas de agua, la iluminación de las calles, los semáforos, son sólo una pequeña muestra de la insustentabilidad de una gran ciudad.
En el quinto Paso, la población humana debería ser redistribuida. Establecerse en cada bioregión un número máximo de habitantes para que una población pueda autoabastecerse en cuanto a sus necesidades básicas de forma sustentable y en base a eso repoblar el mundo. Las grandes ciudades sólo deben ser utilizadas para reutilizar los materiales con los que están construidas.

Paso 6. La reeducación, una nueva conciencia

En la actualidad, la gran mayoría de nosotros, hemos sido educados bajo los preceptos de una sociedad capitalista-consumista, exacerbando el egoísmo y la competencia. Hemos sido educados para la búsqueda del éxito individual, por sobre el beneficio colectivo.
De tal forma, sin un cambio de mentalidad, que ubique la búsqueda del bien común como premisa fundamental de cada individuo, a través de la cooperación, de la solidaridad, de la comprensión de que debemos pensar como especie y no como individuos aislados y egoístas, volveremos a caer rápidamente en los mismos errores que nos trajeron hasta este punto crítico en la historia de la humanidad.
Habiendo resuelto los puntos anteriores, es necesario un cambio de conciencia para que el Nuevo Mundo, además de ser sustentable ambiental y socialmente, sea sostenible y así perdure en el tiempo.
En el sexto paso será necesario transmitir a los niños una escala de valores que sea sana para la vida, socialmente justa y ambientalmente sustentable.
—
*Ricardo Natalichio es director de Ecoportal.net
—-
Fuente: El presente texto es el editorial de Ambiente y Sociedad, boletín electrónico semanal y gratuito, año 13 Nº 548, correspondiente al 8 de abril de 2013:http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Desarrollo_Sustentable/Seis_pasos_!estupidos!_para_reconstruir_el_Mundo

* Ricardo Natalichio es director de Ecoportal.net. El presente texto es el editorial de Ambiente y Sociedad, boletín electrónico semanal y gratuito, año 9 Nº 376, correspondiente al 18 de febrero de 2009.

Otras noticias:

Fuente: Servindi