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sábado, 22 de febrero de 2020

Los talibán firmarán un acuerdo de paz con Estados Unidos el 29 de febrero.

Los insurgentes indicaron que el acuerdo "estructurará un camino" para el inicio de conversaciones de paz entre los afganos, vistas como un paso clave para acabar con dos décadas de guerra Ex miembros de los talibán entregan las armas durante una ceremonia de reconciliación en Jalalabad. (Afganistán). GHULAMULLAH HABIBI EFE


Los talibán anunciaron este viernes que firmarán un acuerdo con Estados Unidos el próximo 29 de febrero, tras más de un año de negociaciones en Qatar, una información confirmada casi simultáneamente por el Departamento de Estado estadounidense.

"Tras las largas negociaciones entre el Emirato Islámico (como se autodenominan los talibán) de Afganistán y los Estados Unidos de América, ambas partes han acordado firmar el acuerdo en presencia de observadores internacionales" el sábado 29 de febrero, afirmaron los insurgentes en un comunicado.

Ambas partes "crearán una situación de seguridad adecuada" e invitarán a "numerosos" representantes de diferentes países y organizaciones internacionales a la firma del acuerdo, según los talibán.

Los insurgentes y Washington avanzarán además hacia "la liberación de prisioneros" y la "retirada de todas las fuerzas extranjeras", de acuerdo con el comunicado.

La retirada de tropas estadounidenses, que mantienen en el país entre 12.000 y 13.000 efectivos, era una de las peticiones clave de los talibán e igualmente un objetivo electoral del presidente de EEUU, Donald Trump, que había prometido reducir al máximo la presencia militar en la nación asiática.

Los talibán indicaron que el acuerdo "estructurará un camino" para el inicio de conversaciones de paz intraafganas, vistas como un paso clave para acabar con dos décadas de guerra en Afganistán. Sin embargo, el comunicado no menciona en ninguna ocasión al Gobierno afgano y asegura que las conversaciones de paz serán "con varios partidos políticos del país".

Los talibán tampoco hicieron referencia a su compromiso de reducir la violencia en Afganistán durante siete días, que comienza a partir de la medianoche de este viernes, según anunció hoy el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) afgano.
HACIA UNA "PAZ DURADERA"

"Esto podría allanar el camino para unas negociaciones entre los afganos, una paz duradera, y garantizar que el país nunca más sea un refugio seguro para los terroristas", indicó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg en un comunicado.

El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, anunció también en un comunicado que la firma del acuerdo será el día 29, aunque remarcó que está condicionada a la "implementación exitosa" del periodo de reducción de la violencia.

Estos siete días de hostilidades reducidas son vistas como una prueba para verificar si los talibán están realmente comprometidos con la paz, así como para probar si la cúpula insurgente tiene autoridad sobre sus soldados desplegados en el terreno.

Las negociaciones entre los afganos empezarán tras la firma del acuerdo, y "se impulsarán en este paso fundamental para llegar a un alto el fuego completo y permanente", indicó Pompeo.

Además, Pompeo recurrió a la red social Twitter para afirmar que "tras décadas de conflicto, hemos llegado a un entendimiento con los talibán sobre una reducción significativa de la violencia en Afganistán".

"Este es un paso importante en la larga ruta hacia la paz, y pido a todos los afganos que aprovechen esta oportunidad", dijo Pompeo.


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jueves, 30 de enero de 2020

Los regímenes árabes abandonan a los palestinos frente al gran Israel.

  

Si lo que pretendían anteayer Donald Trump y Beniamin Netanyahu era poner en evidencia la orfandad de los palestinos y la inconsistencia del mundo árabe, lo han conseguido. Los regímenes antaño defensores de la causa palestina han reaccionado con unánime tibieza ante el “plan de paz” atribuido al yerno de Trump. En realidad, una capitulación en toda regla que dejaría a los árabes con una sexta parte de la Palestina histórica, sin Jerusalén, sin soberanía, sin agua y sin futuro.
Omán, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos (EAU) se anti­ciparon al mandar a sus embajadores a la puesta de largo en Washington, como coartada árabe de un plan en el que los palestinos ni siquiera fueron consultados. Ayer, estos y otros gobiernos afines reaccionaron de forma no menos contemporizadora. Egiptoaseguró que “estudiará a fondo el proyecto”. Arabia Saudí celebró el plan y hasta la Liga Árabe apreció “los esfuerzos”. Pero también los saludó Qatar, que aun acogiendo la mayor base aérea de EE.UU.en la región, ha pagado hasta hora un alto precio por sus posturas propalestinas.

Riad, El Cairo o Dubái ya pueden apoyar que Palestina sea reducida a un bantustán sin temor a la calle

La única nota árabe discordante es la Siria de Bashar el Asad, cuya supervivencia no estaba prevista. Los demás regímenes de socialismo retórico pero laicismo real –como el Irak baasista o la Libia de Gadafi– han sido borrados del mapa y, con ellos, el nacionalismo panarabista del que la causa palestina era ingrediente esencial.
Cierto, Jordania es cautelosa, porque la mitad de su población es de origen palestino, pero los recientes acuerdos con Israel sobre el gas tapan bocas. Y Líbano e Irak, bastante tienen con lo suyo.
Así que la más sonora oposición al proyecto de Gran Israel, en el mundo musulmán, no llega del campo árabe, para escarnio de este, sino de Irán y Turquía.
“Es un plan que nace muerto”, han dicho los gobernantes turcos, cuyos ancestros administraron Palestina durante cuatro siglos. Más tajante ha sido Jamenei, líder supremo iraní, aliado de Hamas y Yihad Islámica de Hamas.
“Es el bofetón del siglo y acabará en el basurero de la historia”, ha sentenciado el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas. Mientras que el jefe de los negociadores palestinos, Saeb Erekat, lo rechaza también desde Ramala como “un corta y pega del proyecto de Netanyahu y los colonos israelíes. Anexión y apartheid”.
Jared Kushner, el judío ortodoxo en casa de cuyos padres se hospedaba el joven Netanyahu cuando visitaba Nueva York, se encoge de hombros: “No se pueda decir que los líderes palestinos sean negociadores muy competentes, harán lo que han hecho siempre, que es fastidiarlo todo”.
DigDiga lo que diga el yerno de Trump, ningún dirigente palestino –ni siquiera el más corrupto que los actuales– firmará jamás la renuncia a sus derechos po­líticos, a cambio de inversiones. “Jerusalén no se vende”, repiten. De modo que todo seguirá igual, lo que explica que no haya habido una explosión de ira. De mo­mento.

Dicho de otro modo, Israel seguirá violando la legalidad internacional, con la única diferencia de que ahora EE.UU. será un cómplice todavía más explícito.

Pero para la ONU nada ha cambiado. Dan fe las innumerables resoluciones a favor de la creación de dos estados soberanos, con base en las fronteras de 1967.

A medio plazo, las componendas de Israel con los regímenes árabes más alérgicos al sufragio universal sólo agrandarán la imagen poco ejemplar de Turquía e Irán –y sus adláteres– entre los palestinos. Convertidos en ciudadanos de segunda en su propia tierra –dentro o fuera de Israel– y sedientos de democracia.

Para más inri, un juzgado holandés desestimó ayer la demanda de un ciudadano palestino-neerlandés contra el candidato a primer ministro Benny Gantz, por la pérdida de seis familiares en el bombardeo de Gaza ordenado por este en el 2014, cuando era jefe del Estado Mayor israelí.

martes, 28 de enero de 2020

Trump presenta su plan de paz para Oriente Próximo.

Donald Trump y Benjamin Netanyahu, este martes en la Casa Blanca. En vídeo, señal en directo. KOBI GIDEON/GOVERNMENT PRESS OFFICE/DPA

El llamado 'Acuerdo del siglo' nace marcado por el rechazo de los dirigientes palestinos

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha presentado este martes en la Casa Blanca el llamado Acuerdo del siglo para Oriente Próximo, un nombre grandilocuente para un plan de paz que nace herido de muerte, pese a los tres años que lleva en elaboración. En los últimos días, diferentes medios estadounidenses han avanzado que la propuesta incluye el redibujo del mapa de Cisjordania y Jerusalén y una lluvia de 50.000 millones de dólares (45.420 millones de euros) en inversiones para fomentar la prosperidad, pero eso no acaba de convencer a las autoridades palestinas.


"Hace muchos, muchos años, decenios y siglos, que buscamos la paz en Oriente Próximo. Y esta es una oportunidad", enfatizó Trump este lunes, tras recibir al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, así como a su opositor, el centrista Benny Gantz. “Es lo más cerca que hemos estado nunca de un acuerdo”, añadió el republicano.

Para Trump, la presentación de un plan tan ambicioso como este constituye una suerte de colofón a sus últimos movimientos en política exterior. En el transcurso de semanas, ha logrado que el Congreso apruebe la reformulación del acuerdo comercial con México y Canadá, ha firmado un principio de acuerdo con China para dejar atrás la guerra comercial y ha matado a un poderoso general iraní acusado por Washington de colaboración con el terrorismo, Qasem Soleimani, sin que la operación haya desembocado, al menos hoy por hoy, en una escalada bélica. Todo, en un momento más que complicado en la política nacional, en pleno impeachment por el escándalo de las presiones a Ucrania.

También a Netanyahu le ayuda, pues está acusado en tres casos de corrupción, además de la elección a la que se enfrenta el próximo mes. Este martes, el fiscal general de Israel ha solicitado el procesamiento del primer ministro por corrupción. En el Washington de Trump, ha encontrado un firme aliado, empezando por el hecho de que la persona a la que el republicano ha confiado este espinoso caso no es otro de Jared Kushner, yerno del presidente y amigo personal de Netanyahu.

Fuente: elpais.com

viernes, 17 de enero de 2020

Repensando la conservación de la naturaleza.

Koala, de Australia. Foto: Holgi / Pixabay.

Si coincidimos que conservar la naturaleza implica abrir el espectro de la conservación esto implica conservar tanto lo silvestre, como lo domesticado y al propio ser humano. Esto conlleva incorporar principios de genuina sostenibilidad, democracia, justicia, equidad y paz lo que implica repensar la forma cómo hemos venido promoviendo el desarrollo y la forma cómo hemos venido haciendo la conservación de manera convencional. 

Repensando la conservación de la naturaleza

Por Rodrigo Arce Rojas*

14 de enero, 2020.- Se lee, se escucha, se conversa cada vez con mayor frecuencia e intensidad sobre los efectos del cambio climático, los incendios forestales antrópicos, la deforestación, la tala ilegal, el tráfico y comercio ilegal de fauna silvestre, la minería ilegal y una larga lista de problemas ambientales-ecológicos que están causando la pérdida y el exterminio de la diversidad biológica. Un mayor acceso a la información está provocando que cada vez haya más personas con conciencia ambiental, aunque no necesariamente los políticos.

Frente a la alteración y degradación de los ecosistemas por causas antrópicas la conservación de la naturaleza surgió como la propuesta política, científica y técnica correcta para el cuidado del planeta. Con éxitos, fracasos y dudas eso era lo que estaba marcando la historia moderna de la humanidad. La conservación de la naturaleza no estuvo exenta de ataques por parte de sectores desarrollistas que acusaban a los ambientalistas y ecologistas de ser obstáculos para el progreso. Incluso estas tensiones se trasladaron a funcionarios públicos y privados quienes en nombre de sus funciones y competencias reclamaban (y aún reclaman) que no debería mezclarse la producción con la conservación “por tratarse de cosas totalmente distintas”. Una solución de compromiso es aquella que habla de “conservación productiva” que todavía está ganada por una perspectiva utilitaria que plantea que “aquello que no tiene valor por el mercado no se conserva”. La conservación de la naturaleza no tiene por qué necesariamente verse desde ángulos estrictamente económicos o utilitarios. La vida tiene un valor intrínseco más allá de cualquier interés humano.


La conservación de la naturaleza no estuvo exenta de ataques por parte de sectores desarrollistas que acusaban a los ambientalistas y ecologistas de ser obstáculos para el progreso 

En torno a la conservación de la naturaleza ha habido una gran movilización tanto en términos de la sociedad civil como de los Estados y de las Agencias de Cooperación Internacional. Existen grandes organizaciones internacionales de conservación, que desde diferentes perspectivas, han contribuido a una mayor sensibilidad sobre la conservación de la naturaleza. También es importante señalar el aporte de los medios de comunicación que tanto desde los medios escritos como audiovisuales han aportado su cuota para que se conozca más sobre la vida silvestre en el planeta tanto en los ecosistemas terrestres como los ecosistemas marinos. Paradójicamente, estos programas refuerzan la idea de separación del hombre de la naturaleza o que solo las áreas silvestres “prístinas” son dignas de conservación. Otra forma de decirlo, es que “no se puede conservar todo”.

Hay que tener en cuenta que la naturaleza no es romántica ni idílica. La cadena trófica hace posible manifestaciones de sufrimiento y dolor. Este aspecto es muy sensible pero forma parte de la dinámica natural lo que no quiere decir que sea un fenómeno trasladable a la vida humana (lo que exige al menos movilizar nuestra compasión), que siendo naturaleza también tiene una supranaturaleza conformada por el mundo de las ideas, la moral y la intencionalidad. La bioética trata de regular la calidad de nuestras relaciones con la naturaleza. 

La conservación de la naturaleza cuenta con una sólida base científica desde la biología de la conservación, el desarrollo de la ecología y otras disciplinas conexas como las ciencias informáticas y el desarrollo de tecnologías de información geográfica. No obstante, todo el desarrollo de la conservación de la naturaleza no está impidiendo los grandes procesos de exterminio de especies, entonces cabe preguntarse cuáles son las razones que estarían llevando a la limitada efectividad de las políticas de conservación de la naturaleza.

La conservación de la naturaleza se forjó bajo las siguientes premisas:
El ser humano y la naturaleza son dos entidades totalmente distintas.
Existe una naturaleza prístina que es necesario proteger para las generaciones futuras.
Hay que proteger a la naturaleza de la intervención humana.
La conservación de la naturaleza es un proceso científico que no debe mezclarse con la política.

Estas premisas iniciales pronto fueron cambiando, aunque no de manera uniforme (Corcuera y Ponce, 2004). Algunas organizaciones se mantuvieron en un papel purista de la conservación con interés por los aspectos biofísicos y otras se abrieron a la complejidad de la realidad y empezaron a reconocer que no era posible trabajar la conservación de la naturaleza solo desde la orientación biofísica. Es necesario señalar que también desde la ecología se podía apreciar una explosión de perspectivas que cada vez se salían de la jaula con mayor determinación. Así se pudo apreciar que partiendo de la ecología se generaron las propuestas de la ecología social hasta llegar a la ecología política.

Es hora de pasar revista a las premisas fundacionales de la conservación de la naturaleza:
El ser humano y la naturaleza son dos entidades totalmente distintas: El movimiento de conservación de la naturaleza se gestó bajo la ontología de separación entre el ser humano y la naturaleza y era algo incuestionable. Actualmente ya no lo es tanto porque hemos reconocido que los humanos también somos naturaleza y aunque tenemos algunos atributos supranaturales eso no significa que rompamos con nuestra esencia natural. Muchos de los atributos señalados como exclusivamente humanos como la cultura, inteligencia, la conciencia, la política sabemos que no lo son tanto porque también hay expresiones de estas cualidades en los animales superiores, aunque con diferencias de grados.

Tenemos que reconocer que nosotros mismos somos naturaleza. Somos simbiontes y las bacterias y los virus hacen posible la vida humana. Es decir, somos ecosistemas caminantes y vociferantes. No todas estas bacterias y virus son patógenos y forman parte integral de la vida humana. El secreto es saber conservar el equilibrio dinámico para que se exprese a plenitud el componente humano del simbionte.
Existe una naturaleza prístina que es necesario proteger para las generaciones futuras: Esta posición remite al mito moderno de la naturaleza intocada (Diegues, 2000). Ahora sabemos que no toda la naturaleza es prístina y que muchos ecosistemas han sido modelados por la intervención humana. Los paisajes son expresiones de coevolución en los que el ser humano ha transformado la naturaleza y la naturaleza ha transformado al ser humano. Como lo reseña Apffel-Marglin (2013, 22) el descubrimiento de grandes superficies de tierra negra en la Amazonia de origen antrópico demuestran:

… un extraordinario pasado precolombino, con civilizaciones de alto nivel cultural, de culturas complejas y obras estupendas […] Estos suelos creados por la humanidad amazónica precolombina se destacan como evidencia de la agricultura más fértil y sostenible en el mundo entero…
Hay que proteger a la naturaleza de la intervención humana: Como se ha señalado en la premisa anterior el hombre ha cumplido un rol transformador de la naturaleza tanto en su versión negativa alterando y degradando los ecosistemas pero también en un rol modelador. La idea de áreas naturales sin presencia humana no es muy cierto para América Latina en la que existen poblaciones indígenas.
La conservación de la naturaleza es un proceso científico que no debe mezclarse con la política: La conservación de la naturaleza es un proceso complejo que requiere el concurso de todos los sectores, actores y disciplinas.

La conservación de la naturaleza no escapa del marco de la economía neoliberal y por lo tanto muchas de sus propuestas apelan a mecanismos de mercado. En primer lugar se sigue hablando de recursos naturales que da cuenta de la vigencia de una visión cosificadora y utilitarista de la naturaleza. Según esta visión lo que es recurso (actual o potencial) merece conservarse, lo que no es recurso podría desaparecer. En segundo lugar la solución para la conservación de la naturaleza, siempre desde esta perspectiva, es hacer que estos recursos ingresen a la economía, es decir que tengan precios, sean transables y que exista un mercado. Lo paradójico es que los problemas de conservación de la naturaleza se tratan de solucionar con la misma receta que es justamente la que los provoca.


Lo paradójico es que los problemas de conservación de la naturaleza se tratan de solucionar con la misma receta que es justamente la que los provoca. 

Cuando en los 80 del siglo pasado se generó la estrategia mundial de conservación se buscó proteger las especies, los ecosistemas y los recursos genéticos. Aunque se pudo haber hecho alusión a la vida como tal, en todas sus manifestaciones, no se hizo explícitamente. Por ello, las políticas de conservación, en mayor o menor grado, están subordinadas a los intereses económicos de los poderes públicos y privados.

La alteración y degradación de ecosistemas naturales, sean protegidos o no, tiene sus raíces en un sistema económico urgido de crecimiento. En este proceso se conjuga tanto la necesidad como la codicia de mayores e infinitas ganancias económicas. El problema es que esta ideología del crecimiento ilimitado coincide con sectores de los Estados que juegan el doble papel de protectores de la naturaleza y de promotores de extracción de los recursos “para promover el desarrollo”. Manifestaciones de esta realidad se aprecian cuando se debilitan las regulaciones ambientales o no existe una voluntad decidida para atacar los problemas de ilegalidad que afectan la naturaleza porque “quieren que la economía se mueva”. Pragmatismo puro que se pone de manifiesto en la conversión de bosques a otros usos y se provoca el exterminio de la biodiversidad

Un enfoque de conservación orientada a la celebración de la vida en todas sus manifestaciones genera nuevos retos. Cierto es que la población sigue creciendo en el mismo sentido de las necesidades de todo tipo. Cierto es que las poblaciones necesitan alimentos e insumos para el desarrollo de sus diversas actividades productivas. Una mirada actual de la conservación de la naturaleza requiere reconocer explícitamente su complejidad y por tanto desarrollar enfoques desde la perspectiva de los sistemas adaptativos complejos. Los temas controversiales no se niegan ni se subestiman, hay que trabajar con ellos. En algún momento de la historia de la conservación este reconocimiento llevó a trabajar los Proyectos Integrales de Conservación y Desarrollo pero parece que el balance no fue muy plausible por lo que se regresó a una visión convencional. Pero está claro que la alteración y degradación de los ecosistemas no puede resolverse solo atacando las causas directas sino que también se requiere trabajar los temas estructurales.


La conservación de la naturaleza no se circunscribe a las Áreas Naturales Protegidas sino que incluye todas las áreas donde está presente la vida. 

La celebración de la vida en todas sus manifestaciones no niega la importancia de las áreas naturales protegidas pero si las resignifica. La conservación de la naturaleza no se circunscribe a las Áreas Naturales Protegidas sino que incluye todas las áreas donde está presente la vida. Implica considerar que las áreas naturales protegidas son como núcleos de sistemas anidados por lo que siempre habrá interacciones con las diferentes escalas del entorno. Implica considerar que desde la chacra, desde el huerto, desde el jardín o el parque también es posible contribuir a la conservación de la naturaleza. Por eso se llama la atención sobre el uso de agroquímicos en la agricultura intensiva que está afectando ostensiblemente la fauna silvestre (aves e insectos por ejemplo), ello sin contar los impactos sobre microorganismos tanto a nivel de ecosistemas terrestres como de ecosistemas acuáticos.

Nosotros hemos creado artificialmente dos categorías de animales: los animales silvestres y los animales domésticos. Cuando se habla de conservación se alude tradicionalmente a los animales silvestres (además de las plantas por supuesto) pero los animales domésticos también merecen ser conservados. La amenaza a la conservación no solo se restringe a la flora y fauna silvestre sino también a la doméstica. Merece también especial atención la conservación de los parientes silvestres de los cultivos que hacen posible contar con las reservas necesarias para el mejoramiento genético. Pero más allá de cualquier utilidad humana se trata del respeto profundo a la vida en todas sus manifestaciones.

Poner la vida en el centro no implica una posición contra el ser humano ni tampoco un fundamentalismo biocéntrico una de cuyas tergiversaciones lo constituye el ecoterrorismo el cual no compartimos en absoluto. Es claro que apostar por la vida en todas sus manifestaciones nos pone en dilemas porque algunas expresiones de vida entran en competencia con la vida humana. Es parte del juego de la vida y nos lleva en ocasiones a la situación en la que tenemos que privilegiar la vida humana. Una de esas situaciones problema refiere a la incorporación de animales en nuestra dieta. Aunque no todo el mundo está obligado a ser vegano o vegetariano sí es posible asumir una actitud más respetuosa y compasiva con la vida de los animales con los cuales nos alimentamos. Dramático también es el caso de la autorización de caza de animales introducidos por exceso de población. En todo caso, es una necesidad imprescindible de manejo que no corresponde a la lógica de la caza con fines deportivos, por más que se diga que es una actividad que ayuda a la conservación o que es fuente generadora de ingresos económicos.

Si coincidimos que conservar la naturaleza implica abrir el espectro de la conservación eso implica conservar tanto lo silvestre, lo domesticado y al propio ser humano. Significa entonces incorporar principios de genuina sostenibilidad, democracia, justicia, equidad y paz lo que implica repensar la forma cómo hemos venido promoviendo el desarrollo y la forma cómo hemos venido haciendo la conservación de manera convencional. La conservación por tanto necesita de nuevos abordajes desde el Biodesarrollo, la Bioética, la Biopolítica y la Bioeconomía, en general desde las ciencias de la vida. Solo así es posible entender la necesidad de una moral ampliada y de una ciudadanía ampliada. Conservación reconociendo los derechos de la naturaleza.

Referencias bibliográficas:

- Apffel-Marglin, Fréderique. (2013). Desde los aires, una urpay… En: Varese, Stefano; Apffel-Marglin, Apffel; Rumrrill, Róger. (Coord.). Selva vida. De la destrucción de la Amazonia al paradigma de la regeneración. Lima, Perú, Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas, Programa Universitario México Nación Multicultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, Fondo Editorial Casa de las Américas. 278 p.

- Corcuera, Pablo, & Ponce de León G., Leticia (2004). Tendencias de los movimientos conservacionistas y el surgimiento de la Eco-Ética. Sociológica, 19(56) ,199-211. [Fecha de Consulta 14 de Enero de 2020]. ISSN: 0187-0173. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=3050/305026636008

- Diegues, Antonio Carlos. (2000). El mito moderno de la naturaleza intocada. 1a. Edición en Ediciones Abya-Yala. Hombre y Ambiente Nº 57-58. 179 p.

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*Rodrigo Arce Rojas es Doctor en Pensamiento complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. Correo electrónico: rarcerojas@yahoo.es

Fuente: Servindi

sábado, 22 de junio de 2019

Guerras olvidadas, “sufrimientos sin titulares”.


EN POCAS PALABRAS
Un paseo por el mundo

Entre el año 1989 y 2000 se produjeron 111 conflictos armados en 74 lugares del mundo. En el año 2000 seguían activos 33 y la media es de 30 al año. En general se trata de guerras civiles que se definen por el enfrentamiento armado entre dos o más actores, uno de ellos el Estado, que se enfrentan por el poder político o el territorio y donde se producen al menos 1.000 muertes violentas al año. Se estima que más de cinco millones de personas murieron en este tipo de conflicto durante los años noventa, casi seis millones huyeron a otros países, y entre once y quince millones se convirtieron en desplazados internos, mientras gobiernos corruptos, señores de la guerra y empresarios sin escrúpulos obtenían beneficios de miles de millones de dólares.

Mientras los titulares de los medios de comunicación internacionales cubren la guerra de Siria, Afganistán, Turquía, Nigeria…, decenas de conflictos en otras partes del mundo se cobraban la vida de cientos de miles de personas. Este “sufrimiento sin titulares”, en palabras de Amnistía Internacional, lejos de la mirada del mundo y, muchas veces, del escrutinio de los organismos internacionales es el pan de cada día para muchas personas, una realidad siempre cruel y casi siempre sin una solución fácil. Las “guerras olvidadas” afectan a todos los continentes y, generalmente saltan a las primeras páginas sólo cuando la violencia de cada día en esos países se convierte en genocidio. La población que vive en zonas de conflicto permanente sufre por la violencia y además por una situación de pobreza endémica en algunos casos.

El balance de víctimas del año 2016, estimado por la Escuela de Cultura de la Paz, es abrumador, especialmente en Siria (50.000-60.000 muertes), Irak (más de 16.000 civiles perdieron la vida) y Afganistán (más de 9.000 muertes, incluidas casi 3.500 de civiles y más de 5.000 en las fuerzas de seguridad) durante ese año se registraron 33 conflictos armados, 13 de ellos en África, 10 en Asia, 6 en Oriente Medio, 3 en Europa y 1 en América.
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos completa ese trágico escenario al señalar que el 90% de las víctimas mortales se producen en 10 países con conflictos de elevada intensidad. Entre ellos incluye a México (23.000 muertes en 2016), que vive una situación de grave violencia relacionada con el narcotráfico, pero no un conflicto armado propia-mente dicho, que por definición implica la persecución de “objetivos diferenciables de los de la delincuencia común”, como demandas identitarias y de autodeterminación, oposición al sistema político y socioeconómico del Estado, control de recursos o territorio, etcétera.

Siria encabeza además, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la lista de países emisores de población refugiada, con 5,5 millones de personas que han cruzado la frontera para escapar del conflicto armado; le siguen Afganistán (2,5 millones), Sudán del Sur (1,4 millones), Somalia (1 millón), Sudán (650.000), República Democrática del Congo (537.000), República Centro Africana (491.000), Myanmar (490.000), Eritrea (459.000) y Burundi (408.000).

El último informe de ACNUR elevó hasta 65,6 millones las personas desplazadas, de las que 40,3 millones lo son dentro del propio país, 22,5 millones son refugiadas en otros Estados y 2,8 millones solicitantes de asilo. En cuanto a los desplazamientos internos, Colombia registra la mayor cifra (7,4 millones), seguida de Siria (6,3 millones) e Irak (3,6 millones).

Otras graves consecuencias de los conflictos armados son la violencia sexual, los ataques contra infraestruc-turas sanitarias y personal médico y el terrible impacto sobre la población menor de edad de prácticas como el secuestro y el reclutamiento forzado.

El contexto internacional está marcado por diversas tendencias que promueven los enfrentamientos sociales. Aunque la renta mundial ha registrado un crecimiento notable en las últimas décadas, la globalización ha promovido un visible empeoramien-to en la distribución de la riqueza, y la pobreza sigue afectando a la mitad de la humanidad. Esta tendencia está directamente vinculada a la inestabilidad política a la crisis del Estado, a las tensiones étnico-culturales, a las presiones migratorias y a la vulnerabilidad a los desastres, constituyendo una de las más importantes fuentes de conflictos y de violencia a gran escala en el futuro inmediato.

15-M RONDA Junio 2019 Nº23

domingo, 7 de abril de 2019

La vigencia de las ideas de Martin Luther King.



En el 51º Aniversario del asesinato de Martin Luther King, su utopía condensada en la icónica frase “I have a dream” (Tengo un sueño) sigue siendo inalcanzable en la distópica sociedad estadounidense del siglo XXI.
El reverendo Wright en un sermón pronunciado en el 2001 en la parroquia de la United Church of Christ de Chicago expresó la necesidad de una metanoia colectiva de la sociedad estadounidense “que transforme las guerras militares imperiales en guerras políticas internas contra el racismo y las injusticias de clase”, para lo que propuso una redistribución fundamental de la riqueza a través de la reasignación del presupuesto público.

Citando el “regalo de la Administración de George W. Bush de 1.300 billones de dólares en exenciones de impuestos para los ricos”, replicó con una propuesta de financiación pública de asistencia médica universal y de reconstrucción del sistema educativo para ponerlo al servicio de los pobres. Asimismo, en una conferencia pronunciada en la Universidad Howard (Washington) en el 2006 afirmó: “Este país se fundó y está dirigido según un principio racista (…) Creemos en la superioridad blanca y en la inferioridad negra (…) más que en el propio Dios”, según un extracto publicado por The Wall Street Journal.

Asimismo, el ex-Presidente Obama, hijo espiritual del Reverendo Wright y deudor del título de su libro “La Audacia de la Esperanza,” en su libro “Los Sueños de mi padre” habla sobre la actitud vital de la población afroamericana , marcada por el estigma generacional de “una segregación racial que ha caracterizado el devenir norteamericano” según sus palabras, herida sin cicatrizar que posiblemente vuelva a estallar en el mandato de Donald Trump tras los incidentes protagonizados por los supremacistas en Virginia y que contará con la firme réplica de la organización de extrema izquierda Antifa así como de grupos latinos,judíos, musulmanes y de las Fraternidades Negras.

Los supremacistas y el retorno del “White Power”

Según el Pew Research Center, la clase media ( con unos ingresos anuales de 73.400 $) ya no sería el segmento poblacional dominante en la sociedad estadounidense actual al sufrir una lenta pero progresiva caída en las últimas 4 décadas. Así, según el Pew, en 1971, la clase media representaba el 61% de la población (unos 80 millones de habitantes) mientras que en la actualidad no alcanzaría el listón del 50% (49,9%) debido a la crisis de las subprime, estallido de la burbuja inmobiliaria y posterior crash bursátil del 2008.

Conviene resaltar que entre los “perdedores de la crisis” además de afroamericanos y latinos aparecen por primera vez jóvenes universitarios endeudados y adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido que tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumido en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadición y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del “sueño americano”, lo que habría tenido como efecto colateral la desafección de dichos segmentos de población blanca respecto del establishment tradicional demócrata y republicano.

Así, según una encuesta de la NBC, el 54% de la población blanca estaría “enfadada con el sistema”, frente al 43 % de los latinos y el 33% de los afroamericanos que siguen confiando en el sueño americano, lo que habría llevado a los votantes blancos a apoyar las posiciones políticamente incorrectas y refractarias a los dictados del estabishment tradicional republicano de Donald Trump, simbolizado en el apoyo de los indignados blancos mayores de 45 años a Trump y de los partidos neonazis y supremacistas blancos que siguen controlado los ámbitos de poder de la “América profunda” , simbolizado en el firme apoyo a su candidatura de David Duke, ex-líder del KKK.

Los posteriores nombramientos de Sebastian Gorka,( miembro de la organización de extrema derecha húngara Vitézi Rand) como asesor de contraterrorismo y de Stephen Bannon, (director de la página web Breitbart News, de ideología populista y ultraderechista) como Jefe de Estrategia simbolizaron la llegada de los supremacistas blancos a la Casa Blanca con el objetivo inequívoco de inastaurar el “White Power” en una sociedad en la que la evolución demográfica provocará que la población blanca será minoritaria en el escenario del 2.043. Así, según la Oficina del Censo de EEUU, hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana que aumentaría de 53,3 millones en la actualidad a 128,8 millones en 2060 y la afroamericana, que pasaría los 41,2 millones actuales a los 61,8 millones previstos por las proyecciones.

¿Hacia una nueva Marcha sobre Washington?

La persistencia de la violencia policial contra la población afroamericana y la práctica impunidad de la policía aunado con la visibilidad mediática de los supremacistas blancos que contarían con “la fraternal comprensión” de Donald Trump, podría hacer oscilar en sus valores la otrora monolítica actitud de las Fraternidades negras de permanecer al margen de las protestas violentas al constatar la certeza de las palabras del visionario Martin Luther King, Premio Nobel de la Paz (“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”). Así, no es descartable que fraternidades negras como Omega Psi Phi, Alpha Phi Alpha y Beta Phi Sigma y las hermandades Zeta Phi Beta y Gamma Sigma Rho hagan un llamamiento a sus miembros para que acudan a una nueva gran marcha pacífica sobre Washington (rememorando a la de Martin Luther King, 1.963) en la que se escuchará la oposición de la “América Progresista” a “todas las formas de racismo y sexismo, así como a las políticas de la Administración Trump contra la inmigración y los musulmanes”.

Asimismo, no sería descartable una posterior reedición de los violentos disturbios raciales del verano de 1963 que podría hacer que las áreas metropolitanas con altas tasas de población latina y afroamericana ( New Orleans, Washington, St-Louis, Los Ángeles, Atlanta, Cleveland y Chicago) estallen en violentos disturbios callejeros donde se entremezclarán las demandas sociales con las de segregación racial, olvidando las enseñanzas de Martin Luther King (“La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”) y quedando postergado “sine die” su sueño de ver “sentados en misma mesa a los hijos de blancos y negros en las praderas de Georgia”.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

viernes, 11 de enero de 2019

Siria: la guerra que no nos han querido contar .

El conflicto en el país de Oriente Próximo se sustenta en mentiras: las grandes potencias defienden sus intereses políticos y económicos. El pueblo es lo de menos.

ALBERTO RODRÍGUEZ

En Siria no hubo en 2011 ninguna revolución. La guerra de Siria es el resultado de un conflicto entre dos sistemas; el secularismo socialista del Partido Baaz frente al islamismo liberal en lo económico de los Hermanos Musulmanes. Se trata de un enfrentamiento que lleva desangrando Siria desde los años sesenta, cuando los baazistas tomaron el poder por primera vez, y que en 2012 se recrudeció cuando islamistas de todo el mundo acudieron a la llamada de la yihad hasta provocar el conflicto que, entre disputas de poder y fuego cruzado, ha convertido a Siria en un puzzle de cientos de milicias, organizaciones e intereses que se sostienen sobre la muerte.

Desde el principio, la guerra se sustentó en mentiras. Estados Unidos busca mantener la hegemonía de sus aliados en la región para que sus empresas sigan operando en el mercado de los recursos. Junto a Estados Unidos, Francia, Qatar y Arabia Saudí necesitaban encuadrar la opinión pública a su favor para que ésta respaldase una intervención directa dentro de Siria dando apoyo logístico, militar y financiero a los rebeldes. En ningún momento se planteó qué porcentaje de población local estaba a favor de su gobierno y qué porcentaje de población estaba a favor de derrocarlo porque, sencillamente, no importaba.

Rusia por su parte, bajo la excusa de defender Siria, decidió involucrarse en el conflicto para proteger tanto su estratégica salida al Mediterráneo en el puerto de Tartús como sus intereses comerciales y políticos. Con la Siria de Bashar al-Assad, Putin sabe que sus enemigos regionales no podrán construir un gaseoducto desde Qatar hacia Europa pasando por Siria, por lo que los rusos se aseguran ser los únicos que suministren gas natural a Alemania y países vecinos a través del mar Báltico. Al beneficio económico se le añade la ventaja política de poder chantajear con recursos básicos.

Irán, Israel, Turquía y Arabia Saudí están enfrascados en una disputa por la dominación regional, algo en lo que Estados Unidos juega un papel vital a favor de su principal aliado Israel.


CON LA SIRIA DE BASHAR AL-ASSAD, PUTIN SABE QUE SUS ENEMIGOS REGIONALES NO PODRÁN CONSTRUIR UN GASEODUCTO DESDE QATAR HACIA EUROPA

Entre las manifestaciones legítimas por reformas de 2011 y quienes querían derrocar al gobierno, hay una gama de grises que, tanto los Hermanos Musulmanes en el exilio como las Estados Unidos, Arabia Saudí, Francia y aliados supieron explotar, y que las organizaciones yihadistas aprovecharon para hacerse un hueco dentro de Siria.

Éstos países ya tenían en 2011 un objetivo claro: pedir una intervención para salvar al pueblo sirio, pero sin preguntar al pueblo sirio.

“Esta revolución es por dignidad”, “la ‘primavera árabe’ tumba a tres dictadores y otros tres permanecen en el poder” o “la primavera árabe se marchita”, titulaban algunos medios, la gran mayoría refiriéndose a la primavera árabe como un movimiento democratizador homogéneo; como una receta que podía aplicarse en cualquier país.

Las revueltas de Bahrein estaban lideradas por la oposición chií, mientras que en Túnez el movimiento islamista suní Ennahda buscaba aprovechar las protestas contra la dictadura para hacerse con el poder. Del mismo modo, Siria siguió un camino distinto que desembocó en la guerra que los Hermanos Musulmanes, un partido ilegalizado y responsable de varios intentos de golpe de Estado y magnicidio, llevaba deseando iniciar desde hacía tres décadas.

Lejos de lo que decían los titulares de prensa, la Siria presidida por Bashar al-Assad no era un país de partido único. Si bien hasta la reforma constitucional de 2012 el Partido Baaz Árabe Socialista gozaba de una posición privilegiada como partido del Estado, también son legales el Movimiento Socialista Árabe, Unión Socialista Árabe de Siria, Partido Comunista Sirio, Partido Comunista Sirio (unificado), Unionistas Socialdemócratas, Unionistas Socialistas, Partido de Unión Árabe Democrática, Partido Unionista Socialista Democrático, Movimiento de Pacto Nacional, Partido Social Nacionalista Sirio y Nasseristas.

Para entender el conflicto irreconciliable entre el Estado sirio y los Hermanos Musulmanes hay que conocer la base ideológica de ambos.

El Partido Baaz surge tras la descolonización y tiene como base ideológica el secularismo y el socialismo no marxista. Su ideología nacionalista árabe busca unir a una población desarraigada y sin identidad tras el Imperio Otomano y la colonización francesa, al tiempo que hace frente al panislamismo. Para ello apuesta por la construcción de un estado secular y anti-imperialista que reconozca todas las etnias y confesiones que conforman el país más diverso de Oriente Medio.


Los Hermanos Musulmanes, en cambio, buscan recuperar la identidad islámica de los países árabes y son liberales en lo económico y conservadores en lo social. Aunque se presentan como una organización islamista moderada, los Hermanos Musulmanes tienen un largo historial de violencia en Oriente Medio y el Norte de África. En los años 40 asesinaron al primer ministro de Egipto Mahmud Pasha, en los años 50 intentaron asesinar al presidente egipcio Gamal Abdul Nasser, y en 1988 se unieron al Frente Islámico de Salvación en Argelia, en un alzamiento islamista que provocó una guerra civil en la que murieron más de 200.000 personas.

La hermandad bebe del deobandismo, una corriente integrista del islam que busca volver a los orígenes del mismo para vivir como en los tiempos del profeta Mahoma y que también comparten los talibanes. Esta escuela persigue eliminar cualquier vestigio cultural, social y político que no tenga raíces islámicas.

En Siria no tardaron en convertirse en la principal fuerza de oposición sectaria al secularismo del Baaz, y desde que este llegase al poder en los años 60, han intentado derrocar al gobierno en múltiples ocasiones.

Además del rechazo que sienten los HHMM hacia las ideologías claramente seculares y “occidentalizadas” como la del Baaz (Renacer), hay que añadir que Bashar al-Assad es alauita, una minoría dentro del chiísmo. Según las escuelas jurídicas que engloban el integrismo suní, los chiíes son herejes a los que hay que eliminar, lo cual lleva la lucha política también al ámbito religioso sectario.

Hay que matizar que los HHMM no representan a todas las corrientes integristas que actualmente combaten en Siria, ya que, a pesar de compartir raíz ideológica, cada una busca aplicar la ley islámica de su escuela jurídica. Por ejemplo, los principales clérigos salafistas han declarado fatwas contra la hermandad porque consideran la actividad política un peligro para la da’wa y su objetivo final de instaurar la sharía destruyendo las instituciones previas.


SIRIA NO ES UN PAÍS MUSULMÁN SINO MULTICONFESIONAL Y MULTIÉTNICO

El problema de ideologías pan-islamistas como la de los Hermanos Musulmanes reside en que Siria no es un país musulmán sino multiconfesional y multiétnico. Un Estado gobernado por la sharía llevaría inevitablemente a limpiezas étnicas y el exterminio de la mitad de la población.


Cuando Bashar al-Assad llegó al poder en el año 2000, hizo reformas que limitaban el control del Estado sobre la población. Esto provocó que la oposición islamista contase cada vez con menos base social, lo que se tradujo en que fracasasen todos sus intentos de golpe de Estado, por lo que se vieron forzados a buscar apoyos en el exterior; principalmente británico, francés y de EEUU. Poco antes de que estallase el conflicto, la oposición ligada a los Hermanos Musulmanes y asentada en Londres creó Barada TV, el medio de referencia que se utilizó para pedir el derrocamiento de Bashar al-Assad e informar en Europa de forma parcial y propagandística sobre las protestas sirias.

Según Barada TV, cientos y hasta miles de personas eran asesinadas por “las fuerzas de Assad” cuando protestaban contra el estado de emergencia, situación que vivía Siria desde hacía más de cincuenta años debido a los constantes golpes de Estado y la guerra con Israel, que lejos de haber terminado se mantiene con la ocupación israelí de los Altos del Golán. Según cables difundidos por Wikileaks, desde 2006 y tras congelar sus relaciones con Siria en 2005, los Estados Unidos entregaron a Barada TV más de 6 millones de dólares para operar el canal y financiar “actividades de la oposición” dentro de Siria. La financiación no terminó tras el mandato de Obama, sino que continuó con la administración Trump. Se estima que, entre 2005 y 2010, Estados Unidos introdujo en Siria unos 12 millones de dólares para financiar a grupos insurgentes opositores al Gobierno de Al-Assad antes de que estallase la guerra, una cifra que aumentaría exponencialmente durante la guerra hasta alcanzar los 12.000 millones.

Las diversas injerencias muestran que el conflicto se forzó desde el exterior, principalmente de la mano de potencias extranjeras y del entorno de los Hermanos Musulmanes en Europa, donde cuentan con 500 asociaciones ligadas a la Federación de Organizaciones Islámicas en Europa (FOIE), entre las que destaca el Movimiento para la Justicia y el Desarrollo, que entró en Siria –donde estaba ilegalizado– durante la guerra.


EL CONFLICTO SE FORZÓ DESDE EL EXTERIOR, PRINCIPALMENTE DE LA MANO DE POTENCIAS EXTRANJERAS Y DEL ENTORNO DE LOS HERMANOS MUSULMANES EN EUROPA

La demonización de Siria permitió justificar políticas como la de sanciones impuestos por parte de EE.UU., que tenían como objetivo debilitar la economía y agravar una crisis acentuada por la corrupción y el aperturismo económico que trajo por ejemplo consigo la retirada de algunos subsidios en zonas rurales afectadas por una sequía que en 2011 cumplía su quinto año. Estas políticas llevaron la economía al límite, acentuaron la desigualdad en un país más equitativo que Rusia, EE.UU. o España según el índice GINI y buscaron provocar una debilidad con la cual forzar el conflicto social.

Aprovechando el contexto de las protestas de 2011, los islamistas pudieron infiltrarse entre las masas e introducir combatientes extranjeros para derrocar al Gobierno o, de no lograrlo, iniciar la guerra. El plan había funcionado.


Hacia un nuevo orden mundial: la guerra ha reinventado las Relaciones Internacionales

Desde 2011 Siria se ha convertido en una especie de tablero de ajedrez en el que cada país tiene su pieza. El eje Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí, Jordania y Emiratos Árabes Unidos está enfrentado a Rusia, Irán y China. Qatar y Turquía se mueven entre dos aguas, y países como Corea del Norte llegan a acuerdos con Siria sin hacer demasiado ruido. En medio, se encuentra la población siria, que solo anhela la paz y que todo vuelva a la normalidad.

¿Pero por qué terceros países iban a querer invertir millones de dólares en una guerra que no es la suya? En unos casos lo que persiguen no son más que acuerdos comerciales y el dominio de una región que conecta Asia con Europa. En otros, se trata de sobrevivir.


LA SUPERVIVENCIA ES LO QUE MUEVE A ISRAEL Y ARABIA SAUDÍ, QUE SE SIENTEN BAJO ASEDIO

La supervivencia es lo que mueve a Israel y Arabia Saudí, que se sienten bajo asedio. Tras la guerra de 2006 en la que Hezbollah se impuso a Israel en el sur de Líbano, el Eje de Resistencia formado por Hezbollah, Siria, Irán y Palestina se popularizó enormemente en el mundo árabe. Esto suponía un riesgo para la monarquía de los Saud, con una inestabilidad interna –acentuada por la minoría chií fuertemente reprimida– que el Estado nunca llega a controlar y un riesgo para Israel, que no podía ver fortalecidos a los enemigos con los que comparte frontera. Además, Israel es una potencia emergente con problemas demográficos debido al gran número de población judía de todo el mundo que acoge, por lo que mantener su política de asentamientos y el territorio ocupado del Golán se ha convertido en una necesidad. Todo apunta a que tras la guerra de Siria, habrá un recrudecimiento de las tensiones con el sur de Líbano donde hay una importante reserva de gas natural.

Las protestas de 2011 fueron una gran oportunidad para descabezar el Eje de Resistencia al intentar aislar Líbano, Siria y Palestina de Irán. Para ello, Israel y Arabia Saudí se valieron de compartir un objetivo común con los integristas suníes que buscaban eliminar el eje ante el temor de una dominación chií y pro-iraní en todo Oriente Medio.

Irán, al igual que Arabia Saudí, sabe que su supervivencia está en juego. La disolución de la Media Luna Chiíta (Irán, Irak, Siria y Líbano) haría que el país persa quedase completamente aislado y a merced de sus enemigos regionales e internacionales. Irán se ha involucrado en la guerra de tal modo que anualmente invierte miles de millones de dólares en dar apoyo a Siria tanto a nivel militar como logístico, entregando petróleo y ayuda humanitaria. Las cifras varían según las fuentes entre los seis mil millones y los veinte mil millones de dólares. Además del gasto monetario, los iraníes han perdido más de un millar de soldados en suelo sirio.

Este enfrentamiento entre Arabia Saudí e Irán ha afectado a las relaciones de los saud con Qatar, que es un importante aliado de los iraníes, desembocando en una crisis política en 2017 con bloqueos a Qatar por parte de Arabia Saudí y el cese de las relaciones diplomáticas de Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Bahrein y Arabia Saudí con Qatar. Durante unas semanas se llegó a hablar de una invasión saudí, pero eso jamás sucedió ya que en la capital de Qatar, Doha, Estados Unidos cuenta con una de sus mayores bases en la región, al-Udeid, con 11.000 efectivos y 100 aviones operativos.



Datos hasta mediados de diciembre. 



Rusia no ha entrado en Siria por solidaridad internacionalista. Siria proporciona actualmente a Rusia la baza estratégica de la salida al mar Mediterráneo, por esta razón intervino militarmente para salvar del colapso al gobierno sirio cuando los rebeldes se encontraban más fuertes –antes de las luchas de poder que les han sentenciado–.

Los rusos no entraron a Siria hasta 2015. Durante los primeros años de la guerra, el Kremlin mostró cierta disposición a colaborar con EE.UU. en propuestas como la destrucción del arsenal químico sirio en 2013, pero vetaba constantemente las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra el gobierno de Bashar al-Assad. Hasta 2015 sus bases de Tartous, Latakia y Hmeymim se encontraban en zonas relativamente estables controladas por el Gobierno sirio. En 2015, sin embargo, el Gobierno se encontraba en una posición muy frágil y Rusia veía peligrar su salida al Mediterráneo. Es entonces cuando el Kremlin decide atender la petición del parlamento sirio y entrar con fuerza en Siria.

Otro interés central de Rusia es el tráfico de gas natural, que juega un papel fundamental en sus relaciones internacionales. Los rusos venden su gas a Alemania y países vecinos por el mar báltico, a través de Gazprom, a unos precios contra los que Estados Unidos no puede competir. Por ello, cuando hay una crisis diplomática Rusia siempre puede amenazar, como hizo durante la crisis en Ucrania, con cortar los suministros de gas. Evitando que Estados Unidos venda gas natural catarí a través de un gaseoducto que tendría que pasar por Siria, Rusia consigue mantener su dominio diplomático del centro de Europa y mitiga el efecto de las sanciones impuestas por EE.UU.

Estados Unidos que busca mantener la hegemonía de sus aliados en la región para que sus empresas sigan operando en el mercado de los recursos, ha invertido al menos 500 millones de dólares según los datos oficiales solo en entrenar a los rebeldes. Sin contar el gasto de sus dos ataques con misiles Tomahawk en 2017 y 2018 contra múltiples posiciones sirias. Solo entre 2014 y 2018 reconocen haber invertido 12 mil millones de dólares en Siria para crear nuevas fuerzas de seguridad en territorios de la oposición, entregarles armamento, estabilizar localidades, organizar operaciones militares y civiles… según el exembajador de EE.UU. en Damasco.


ESTADOS UNIDOS HA INVERTIDO AL MENOS 500 MILLONES DE DÓLARES SEGÚN LOS DATOS OFICIALES SOLO EN ENTRENAR A LOS REBELDES

Una de las razones que alega Estados Unidos para justificar su inversión y apoyo a los rebeldes son los crímenes que atribuye al Gobierno sirio, entre los que juegan un papel clave ante la opinión pública los ataques químicos. Sin embargo, su atribución al gobierno de Al Assad es controvertida, ya que la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), respaldada por Naciones Unidas, sigue sin encontrar evidencias que inculpen al Gobierno sirio y organismos como Médicos Suecos por los Derechos Humanos o Theodore Postol del Instituto Tecnológico de Massachusets la cuestionan.

Los supuestos ataques químicos son claves para lograr la demonización de Siria y el desgaste de la imagen de Rusia ante la opinión y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Erdogan, desde Turquía, busca convertirse en el máximo referente entre la comunidad suní a nivel mundial. A pesar de liderar un gobierno declaradamente hostil al de Damasco, el intento de golpe de estado que sufrió Erdogan en 2016 supuso un punto de inflexión en sus Relaciones Internacionales, por lo que se acercó cada vez más a Irán y Rusia. Esto ha repercutido en las negociaciones trilaterales de Ankara sobre el proceso de paz en Siria, haciendo que Erdogan esté más dispuesto a negociar un final de la guerra favorable para Assad.

La actual crisis económica que amenaza a Turquía tras las sanciones impuestas por Estados Unidos ha hecho que un indeciso Erdogan se aleje aún más de la OTAN para intentar buscar un lugar al amparo de la economía rusa y el BRICS, un mercado común compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

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La próxima semana publicaremos la segunda parte de este análisis, titulada La democracia era la excusa; la guerra, el objetivo.

Alberto Rodríguez es periodista independiente, activista y amante de la fotografía. Escribe sobre Siria.

AUTOR

Alberto Rodríguez


Fuente: ctxt.es

jueves, 27 de diciembre de 2018

2019: un nuevo capítulo de la disputa por el futuro.


Por Javier Tolcachier*

Por estas épocas del año suelen oírse llamados a la concordia y la convivencia fraterna. Haciendo a un lado la hipocresía de quienes conciben la “paz social” como mecanismo para blindar la injusticia, no hay duda que los pueblos en estas fechas se desean honestamente un período de mayor calidez, de cercanía y humanidad. Del mismo modo que expresan con sinceridad de corazón, augurios de un año mejor.

Pasada la tregua, la ilusión de fin de año se desvanece, dejando ver que ninguno de los conflictos ha desaparecido verdaderamente. Lo que encalló a las orillas del nuevo año ahí está, a la espera de la nueva marea de sucesos, de un oleaje que traiga consigo transformación. Oleaje en el que corremos peligro de ser arrastrados, de no ser capaces de reflexionar, ver con mayor claridad y sentar postura frente a los principales conflictos.

Esto vale del mismo modo para quienes pretenden sostener posiciones de presunta “imparcialidad”, cercana en muchos casos a la fuga o al descompromiso, al cinismo, la indiferencia y ¿cómo no? también al temor, la decepción, la amenaza, la segregación, el chantaje o la persecución. Aún fundada, la pasividad, la no elección, tienen como consecuencia convertirse en objeto y no en sujeto de las circunstancias por venir.
Los conflictos 

Los conflictos existentes son polaridades, campos de “magnetismo social”, alrededor de los cuales se agregarán los grandes conjuntos humanos en el y los años venideros. Del potencial que cada polaridad acumule, dependerá la dirección que tomen los acontecimientos.

Las problemáticas están íntimamente entrelazadas, conformando una estructura en la que unas piezas engarzan con otras. Sin embargo pueden ser observadas en detalle sin adjudicarles prelación, linealidad o jerarquías.


Igualdad de oportunidades vs exclusión social

El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos enuncia que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”

70 años después de haber sido consagrada esta Declaración, la realidad es bien distinta. Según el informe “Premiar el trabajo, no la riqueza” (Oxfam Internacional, 2018)(1) el 1% más rico sigue acumulando más riqueza que el resto de la humanidad. Citando distintas fuentes, el mismo informe señala que “cerca del 43% de la población joven activa no tiene trabajo o, si trabaja, sigue viviendo en la pobreza. Más de 500 millones de jóvenes sobreviven con menos de 2 dólares al día.”

En América Latina y el Caribe, en 2017 el 10% más rico de la población concentró el 68% de la riqueza total, mientras que el 50% más pobre contó solamente con un 3.5% para sobrevivir, agrega la citada fuente.

Por otra parte, 821 millones de personas padecen hambre en el mundo -una de cada nueve- y más de 150 millones de niños sufren retraso del crecimiento, indicó la ONU en un informe dado a conocer el pasado Septiembre en Roma. (2) Lejos de retroceder, el hambre ha aumentado en los últimos tres años, volviendo a los niveles de diez años atrás.

Ante esta barbarie, los esfuerzos políticos por paliar la desigualdad y el hambre son arteramente combatidos por quienes generan el problema -la banca y las corporaciones de negocios- en una espiral irracional de violencia económica que arroja a los grandes conjuntos a la asfixia y la desesperación.

La escala del agravio corresponde a un genocidio social que se parapeta detrás de la “inviolabilidad” de la propiedad privada, o sea, de la acumulación ilimitada. Frente a tamaño atropello, la articulación de las mayorías bajo las banderas de la inclusión social y la desmercantilización de la subsistencia digna es históricamente inevitable, pero debe acelerarse.

Autodeterminación, cooperación, integración vs unilateralismo y nacionalismo

La posibilidad de relacionamiento paritario entre naciones, muchas de ellas recién emancipadas del colonialismo luego de la Segunda Guerra Mundial, fue sepultada por la confrontación de bloques primero y por la globalización después, arrollando toda posible autodeterminación. Ante esta nueva dependencia los países del Sur global determinados a hacer valer su autonomía, amplificaron sus relaciones bilaterales y construyeron mecanismos multilaterales diversos. El objetivo de integrar virtudes y debilidades fue hacer fuerza común frente a la usurpación de facto. Al mismo tiempo, actores como China, India y Rusia emergieron o resurgieron en el tablero mundial, socavando la potestad única de EEUU (y de Occidente) en la esfera internacional.

Los nacionalismos surgidos en todo el mundo y gobernantes hoy en muchos países resultan de una reacción al intento de dominación mundial unipolar y la transferencia de poder de los Estados a las corporaciones transnacionales, como resistencia a la centralización fáctica del poder económico contraria a las necesidades populares. Al mismo tiempo, la decadencia del poder occidental pretende defenderse de su ocaso definitivo rompiendo las reglas de juego internacionales en el justo momento en que empieza a perder la partida, intentando imponer una vez más el propio interés como única regla posible.

Frente a la irracionalidad del poder único, la relación solidaria entre pueblos y estados, la cooperación, la autodeterminación de los pueblos y su integración creciente hacia un nuevo paradigma de “nación humana universal”, la lucha por la desconcentración del poder de las corporaciones trasnacionales aparecen como el sendero a transitar.
Guerras o Paz

El interés colonial por monopolizar recursos y mercados, por imponer normas culturales únicas, sigue vigente. Ese interés, junto al gigantesco negocio del armamentismo, continúa siendo el promotor de guerras. Las rivalidades históricas existentes, no son las causantes de las masacres bélicas, sino que son avivadas y propagadas por los poderes para dividir, enfrentar y conquistar.

Frente a ese frenesí destructivo, el estandarte de la paz supone una propuesta y conducta revolucionaria, ya que constituye un escalón de conciencia superior imprescindible para encarar verdaderos desafíos de unidad popular y liberación del sometimiento.
Democracia participativa para derrotar al fascismo

Los esquemas democráticos están severamente dañados. Los pueblos están efectivamente alejados de toda decisión y los funcionarios electos suelen alejarse de sus electores viviendo en espacios autistas, aprovechando además los beneficios de su posición privilegiada. La excepción, aquellos militantes o dirigentes, que en base a un férreo propósito de servicio al pueblo intentan sustraerse a esa pandemia, son atacados por los medios hegemonizados por el capital, juzgados por causas inexistentes y condenados sin pruebas.

El lawfare, la persecución y proscripción política de líderes populares, el macartismo de los gobiernos ultraderechistas, son anticuerpos de la plutocracia del dinero que rechaza así toda “injerencia democrática en sus asuntos internos”, es decir, en sus negocios.

Los personajes de extrema derecha cuentan con el apoyo del capital para reprimir revueltas y garantizar su protección. Pero también concitan la adhesión de una gran parte del pueblo llano, cegada por un rencor manipulado mediáticamente pero también hastiada de una parodia de democracia autorreferente. En la percepción de este amplio sector, la democracia “realmente existente” se ha vuelto estéril, incoherente, mentirosa, envilecida, incapaz de poner fin a la injusticia y dar solución a las urgencias populares.

La futura democracia, tendrá que ser profunda o no podrá reconstituirse. El único modo de regenerar el espíritu democrático, al tiempo de equilibrar el enorme contrapeso antidemocrático del poder económico, será dar amplia participación a los pueblos en las decisiones. La democracia participativa se extenderá, en un aprendizaje de errores y aciertos, para dar finalmente por tierra al “Ancien Régime” de una representación cooptada por el poder real.

Soberanía alimentaria, Buen Vivir y Reforma agraria vs catástrofe climática

Capitalismo es sinónimo de violencia humana y medioambiental. Los recursos comunes del planeta son enajenados por una minoría que saca ventajas de posiciones de fuerza para dominar al resto. La irracionalidad del desperdicio, de la desigual utilización energética entre Norte y Sur, de la permanente extracción y contaminación de suelos, aire, cuencas hídricas, del monocultivo agrario, de la especulación inmobiliaria. La exhalación carbónica de un mundo exaltado, la deforestación, el envenenamiento de los cultivos, el consumo frenético… ¿acaso hay algo sustentable en ello? No existe un “capitalismo sustentable”, ni “tecnología verde” que lo vuelva sustentable, ya que la maximización del beneficio – energía motora del capital – no tolera limitaciones ecológicas. El rédito particular no acepta razones colectivas.

Por tanto, la única salvaguarda real del entorno que posibilita la vida en este planeta pasa por la transformación sistémica hacia un modo de vida que ponga como valor central el reparto de la riqueza como bien finito y común. Un sistema nuevo que consagre el derecho a compartir, desdeñe el consumo desenfrenado como irrelevante para la felicidad y priorice el bienestar colectivo por sobre el egoísmo individual.

Feminismo vs patriarcado

La masiva movilización de mujeres exigiendo el fin de un sistema de dominación patriarcal continuará siendo uno de los temas centrales en la agenda política del nuevo año. El conflicto será uno de los principales ejes de tensión intergeneracional y cobrará una enorme relevancia al poner en discusión hábitos arraigados en las distintas culturas, alcanzando una dimensión global inédita.

Las mujeres serán un factor clave para la re-definición de relaciones de fuerza frente a la reacción conservadora producida por la vorágine de cambios, las incertezas existenciales y la falta de oportunidades de subsistencia y desarrollo humano que presenta el sistema actual.
Ciudadanía Universal vs criminalización y discriminación de migrantes

No habrá muro, valla o ejército que logre contener la migración desesperada, si no se acaba con las guerras, el hambre, la violencia producida por la miseria, la desigualdad local y entre regiones del mundo.

No habrá migración justa y libre, si las empresas insisten en atraer mano de obra precarizada, en situación de ilegalidad, para evadir responsabilidades derivadas del derecho laboral vigente. No desaparecerá la discriminación, mientras se culpe a los inmigrantes por la falta de trabajo, en vez de señalar el vaciamiento productivo del capitalismo usurero y especulativo.

La ciudadanía Universal, la libertad de elegir el lugar de pertenencia y la igualdad de derechos para todo ser humano más allá de su proveniencia, sólo se hará realidad en el marco de un nuevo sistema, como ya se esbozó en apartados anteriores.

Sentido de comunidad y renovado proyecto transformador vs avance retrógrado

Muchos seres humanos se sienten arrastrados por veloces acontecimientos que no dominan, dejando atrás realidades conocidas en el mundo familiar, laboral, profesional y de relación. Vivimos en un mundo acelerado que borra de la faz de la tierra aquel paisaje que creíamos que iba a durar para siempre. En pocos años, poco queda de lo anterior, salvo en la memoria… y los libros de historia.

Ese es uno de los vértices que llevan a añorar un mundo perdido, a idealizar con nostalgia el pasado, a criticar las “nuevas costumbres”, a reclamar la devolución de una realidad irrecuperable. Es uno de los principales factores que motivan la visión retrógrada.

Alimentan esa visión el cúmulo de dificultades sociales presentes ya esbozadas, que presionan por salidas rápidas. La angustia personal y social es multiplicada por la soledad, la fugacidad de lazos de relación y la ruptura de pertenencias que den cobijo en medio del vendaval de inseguridades y violencias. A todo ello se suma la banalidad de un mundo que agota sus opciones en un hedonismo consumista, en un recorrido fatigoso que conduce fatalmente hacia la muerte.

Todo esto explica porqué las opciones eclesiásticas conservadoras avanzan, ofreciendo una oferta atrayente ante el desamparo y exclusión de una civilización acelerada, vacía y violenta.

A esta correntada contrahistórica se debe contraponer un proyecto fuerte y no transigible de transformación social, que además de contemplar las necesidades físicas y biológicas, contenga también las emocionales y las existenciales. Una práctica social que sostenga a cada persona en un tejido de comunidad.

Un proyecto que pondere a los seres humanos sobre toda otra consideración y que en sí mismo, dote de un nuevo sentido a la vida humana. Un sentido de evolución, de crecimiento colectivo, que permita el nacimiento de una especie humana renovada, que dé alas al viejo mito de la Mujer y el Hombre nuevos.

A lo enunciado deberíamos dedicar nuestros esfuerzos, aunar en ello nuestras luchas, hacia ese horizonte hacer converger la bienvenida diversidad.

Que tengan buenos festejos y renueven energías para el año que comienza, un nuevo capítulo en la disputa por el futuro.

Notas.

(1) Informe “Premiar el trabajo, no la riqueza”, Oxfam International (Enero 2018). http://bit.ly/2BeZCV1

(2) El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018, Naciones Unidas

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*Javier Tolcachier es un investigador perteneciente al Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista.
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Fuente: Servindi