Mostrando entradas con la etiqueta siria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta siria. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de febrero de 2020

La ONU alerta del mayor éxodo de civiles sirios desde el principio de la guerra.

Varios niños subidos en un camión, en plena huida de la zona norte de Alepo, el 15 de febrero. En vídeo, declaraciones del portavoz de la oficina de Derechos Humanos de la ONU, Rupert Colville. IBRAHIM YASOUF (AFP) | REUTERS


La ofensiva del Gobierno de Damasco contra el último reducto de la oposición en Idlib ha desencadenado el mayor éxodo de civiles en una guerra que cumple nueve años de horrores. Dos meses después del inicio de los ataques del Ejército, coordinados con la aviación aliada de Rusia, más de 900.000 personas (el 80% mujeres y niños) han tenido que abandonar sus hogares en medio del frío, la nieve y la lluvia y entre bombardeos que arrasan hospitales y escuelas. Ante hostilidades en las que han muerto cerca de 300 no combatientes, la ONU ha alertado de una tragedia letal si no se alcanza un alto el fuego.


La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, denunció el martes los “indiscriminados” e “inhumanos” ataques sufridos por la población en el noroeste de Siria, y urgió a las partes a facilitar corredores humanitarios para la evacuación de los civiles. De acuerdo con un comunicado difundido en Ginebra, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha constatado la muerte de al menos 298 civiles en Idlib y en la vecina provincia de Alepo desde el 1 de enero (al menos un centenar de las víctimas se han registrado en la primera quincena de febrero). El 93% de las muertes de civiles se debe a los ataques del Gobierno sirio y sus aliados. Entre las víctimas mortales figuran 112 niños, según la ONG Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que cuenta con informadores sobre el terreno.

Visiblemente afectado, el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock, ha denunciado que hay bebés y niños de muy corta edad que están “muriendo a causa del frío” en medio de “una ola de violencia ciega”. Así lo constata la ONG Save the Children, que ha documentado varios casos de menores desplazados fallecidos en uno de los inviernos más inclementes de los últimos años en Oriente Próximo. El desplazamiento masivo de población se está produciendo entre oleadas de temporales de nieve y lluvia, y con temperaturas inusualmente bajas este año con toda su crudeza que agravan la situación de los desplazados en sus improvisados campamentos.


Despliegue de fuerzas en el norte de Siria

Fuerzas Democráticas Sirias (milicia kurdo-árabe)

Gobierno sirio y aliados

Fuerzas turcas y rebeldes aliados

Grupos afines a Al Qaeda


TURQUÍA

Qamishli

Manbij

Al Hol

Hasaka

Raqa

Alepo

Idlib

Deir Ezzor


SIRIA

50 km

Fuente: Liveuamap y elaboración propia.

EL PAÍS

Unicef ha tenido que cerrar los dos últimos hospitales infantiles operativos en la zona a causa de los combates, mientras la Organización Mundial de la Salud describe con crudeza el colapso del sistema de salud en la región, causado por una ofensiva del régimen que ha reducido a la mitad el número de centros sanitarios.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha confirmado que al menos 10 instalaciones médicas y 19 centros educativos se han visto afectados por los bombardeos. Los ataques también han alcanzado a los campos donde se han instalado los desplazados internos. Para esta división de Naciones Unidas, las acciones armadas contras este tipo de instalaciones civiles son constitutivas de crímenes de guerra.

“Familias enteras, algunas de las cuales han cruzado Siria de una punta a otra en la última década, se encuentran de forma trágica con que las bombas son parte de su vida diaria mientras huyen de los enfrentamientos”, lamentó Bachelet antes de preguntarse “cómo pueden justificarse este tipo de ataques indiscriminados e inhumanos” contra civiles. La mitad de los tres millones de habitantes de Idlib son desplazados procedentes de otras provincias sirias a lo largo de la guerra.

Rupert Colville, portavoz de Derechos Humanos de la ONU, acusó desde Ginebra a Siria y a Rusia de los ataques contra civiles y edificios protegidos según el derecho internacional. “Tantos bombardeos a hospitales, centros de salud y colegios no puede ser algo accidental”, advirtió Colville, quien apuntó a la presunta comisión de delitos contra la humanidad en la ofensiva desencadena por el régimen del presidente Bachar el Asad.

Bachelet reclamó el cese inmediato de hostilidades, así como la apertura de vías para que los civiles puedan escapar con seguridad de las zonas en conflicto y las organizaciones humanitarias puedan distribuir ayuda. La alta comisionada se mostró también “alarmada” por el “fracaso de la diplomacia”, que “debería anteponer la protección de los civiles a cualquier victoria política y militar”.
Bloqueo de rusos y turcos

Rusia, que respalda al régimen, y Turquía, que apoya a los rebeldes, fracasaron de nuevo el martes en el intento de frenar un enfrentamiento directo entre las tropas de Ankara y las fuerzas sirias en la provincia rebelde. Turquía ha desplegado 5.000 soldados y 1.200 vehículos militares al otro lado de su frontera con Siria en previsión de que la marea de desplazados se desborde hacia el norte.

Cuando se aproxima el noveno aniversario del inicio de la guerra, a comienzos del próximo mes de marzo, el Gobierno de Damasco está dando decididos pasos militares para hacerse con el control del noroeste del país. En las últimas semanas ha recuperado amplias áreas en torno a Alepo, entre las que se incluyen el aeropuerto y la autopista que enlaza con la capital siria.

Moscú, que suscribió en 2018 un pacto con Ankara para desmilitarizar el perímetro provincial de Idlib, parece dejar hacer al Ejército sirio mientras da largas a Turquía, a la que responsabiliza de permitir la expansión de milicias yihadistas como Hayat Tahrir al Sham, que se han enseñoreado del último bastión rebelde.

Fuente: elpais.com

viernes, 11 de enero de 2019

Siria: la guerra que no nos han querido contar .

El conflicto en el país de Oriente Próximo se sustenta en mentiras: las grandes potencias defienden sus intereses políticos y económicos. El pueblo es lo de menos.

ALBERTO RODRÍGUEZ

En Siria no hubo en 2011 ninguna revolución. La guerra de Siria es el resultado de un conflicto entre dos sistemas; el secularismo socialista del Partido Baaz frente al islamismo liberal en lo económico de los Hermanos Musulmanes. Se trata de un enfrentamiento que lleva desangrando Siria desde los años sesenta, cuando los baazistas tomaron el poder por primera vez, y que en 2012 se recrudeció cuando islamistas de todo el mundo acudieron a la llamada de la yihad hasta provocar el conflicto que, entre disputas de poder y fuego cruzado, ha convertido a Siria en un puzzle de cientos de milicias, organizaciones e intereses que se sostienen sobre la muerte.

Desde el principio, la guerra se sustentó en mentiras. Estados Unidos busca mantener la hegemonía de sus aliados en la región para que sus empresas sigan operando en el mercado de los recursos. Junto a Estados Unidos, Francia, Qatar y Arabia Saudí necesitaban encuadrar la opinión pública a su favor para que ésta respaldase una intervención directa dentro de Siria dando apoyo logístico, militar y financiero a los rebeldes. En ningún momento se planteó qué porcentaje de población local estaba a favor de su gobierno y qué porcentaje de población estaba a favor de derrocarlo porque, sencillamente, no importaba.

Rusia por su parte, bajo la excusa de defender Siria, decidió involucrarse en el conflicto para proteger tanto su estratégica salida al Mediterráneo en el puerto de Tartús como sus intereses comerciales y políticos. Con la Siria de Bashar al-Assad, Putin sabe que sus enemigos regionales no podrán construir un gaseoducto desde Qatar hacia Europa pasando por Siria, por lo que los rusos se aseguran ser los únicos que suministren gas natural a Alemania y países vecinos a través del mar Báltico. Al beneficio económico se le añade la ventaja política de poder chantajear con recursos básicos.

Irán, Israel, Turquía y Arabia Saudí están enfrascados en una disputa por la dominación regional, algo en lo que Estados Unidos juega un papel vital a favor de su principal aliado Israel.


CON LA SIRIA DE BASHAR AL-ASSAD, PUTIN SABE QUE SUS ENEMIGOS REGIONALES NO PODRÁN CONSTRUIR UN GASEODUCTO DESDE QATAR HACIA EUROPA

Entre las manifestaciones legítimas por reformas de 2011 y quienes querían derrocar al gobierno, hay una gama de grises que, tanto los Hermanos Musulmanes en el exilio como las Estados Unidos, Arabia Saudí, Francia y aliados supieron explotar, y que las organizaciones yihadistas aprovecharon para hacerse un hueco dentro de Siria.

Éstos países ya tenían en 2011 un objetivo claro: pedir una intervención para salvar al pueblo sirio, pero sin preguntar al pueblo sirio.

“Esta revolución es por dignidad”, “la ‘primavera árabe’ tumba a tres dictadores y otros tres permanecen en el poder” o “la primavera árabe se marchita”, titulaban algunos medios, la gran mayoría refiriéndose a la primavera árabe como un movimiento democratizador homogéneo; como una receta que podía aplicarse en cualquier país.

Las revueltas de Bahrein estaban lideradas por la oposición chií, mientras que en Túnez el movimiento islamista suní Ennahda buscaba aprovechar las protestas contra la dictadura para hacerse con el poder. Del mismo modo, Siria siguió un camino distinto que desembocó en la guerra que los Hermanos Musulmanes, un partido ilegalizado y responsable de varios intentos de golpe de Estado y magnicidio, llevaba deseando iniciar desde hacía tres décadas.

Lejos de lo que decían los titulares de prensa, la Siria presidida por Bashar al-Assad no era un país de partido único. Si bien hasta la reforma constitucional de 2012 el Partido Baaz Árabe Socialista gozaba de una posición privilegiada como partido del Estado, también son legales el Movimiento Socialista Árabe, Unión Socialista Árabe de Siria, Partido Comunista Sirio, Partido Comunista Sirio (unificado), Unionistas Socialdemócratas, Unionistas Socialistas, Partido de Unión Árabe Democrática, Partido Unionista Socialista Democrático, Movimiento de Pacto Nacional, Partido Social Nacionalista Sirio y Nasseristas.

Para entender el conflicto irreconciliable entre el Estado sirio y los Hermanos Musulmanes hay que conocer la base ideológica de ambos.

El Partido Baaz surge tras la descolonización y tiene como base ideológica el secularismo y el socialismo no marxista. Su ideología nacionalista árabe busca unir a una población desarraigada y sin identidad tras el Imperio Otomano y la colonización francesa, al tiempo que hace frente al panislamismo. Para ello apuesta por la construcción de un estado secular y anti-imperialista que reconozca todas las etnias y confesiones que conforman el país más diverso de Oriente Medio.


Los Hermanos Musulmanes, en cambio, buscan recuperar la identidad islámica de los países árabes y son liberales en lo económico y conservadores en lo social. Aunque se presentan como una organización islamista moderada, los Hermanos Musulmanes tienen un largo historial de violencia en Oriente Medio y el Norte de África. En los años 40 asesinaron al primer ministro de Egipto Mahmud Pasha, en los años 50 intentaron asesinar al presidente egipcio Gamal Abdul Nasser, y en 1988 se unieron al Frente Islámico de Salvación en Argelia, en un alzamiento islamista que provocó una guerra civil en la que murieron más de 200.000 personas.

La hermandad bebe del deobandismo, una corriente integrista del islam que busca volver a los orígenes del mismo para vivir como en los tiempos del profeta Mahoma y que también comparten los talibanes. Esta escuela persigue eliminar cualquier vestigio cultural, social y político que no tenga raíces islámicas.

En Siria no tardaron en convertirse en la principal fuerza de oposición sectaria al secularismo del Baaz, y desde que este llegase al poder en los años 60, han intentado derrocar al gobierno en múltiples ocasiones.

Además del rechazo que sienten los HHMM hacia las ideologías claramente seculares y “occidentalizadas” como la del Baaz (Renacer), hay que añadir que Bashar al-Assad es alauita, una minoría dentro del chiísmo. Según las escuelas jurídicas que engloban el integrismo suní, los chiíes son herejes a los que hay que eliminar, lo cual lleva la lucha política también al ámbito religioso sectario.

Hay que matizar que los HHMM no representan a todas las corrientes integristas que actualmente combaten en Siria, ya que, a pesar de compartir raíz ideológica, cada una busca aplicar la ley islámica de su escuela jurídica. Por ejemplo, los principales clérigos salafistas han declarado fatwas contra la hermandad porque consideran la actividad política un peligro para la da’wa y su objetivo final de instaurar la sharía destruyendo las instituciones previas.


SIRIA NO ES UN PAÍS MUSULMÁN SINO MULTICONFESIONAL Y MULTIÉTNICO

El problema de ideologías pan-islamistas como la de los Hermanos Musulmanes reside en que Siria no es un país musulmán sino multiconfesional y multiétnico. Un Estado gobernado por la sharía llevaría inevitablemente a limpiezas étnicas y el exterminio de la mitad de la población.


Cuando Bashar al-Assad llegó al poder en el año 2000, hizo reformas que limitaban el control del Estado sobre la población. Esto provocó que la oposición islamista contase cada vez con menos base social, lo que se tradujo en que fracasasen todos sus intentos de golpe de Estado, por lo que se vieron forzados a buscar apoyos en el exterior; principalmente británico, francés y de EEUU. Poco antes de que estallase el conflicto, la oposición ligada a los Hermanos Musulmanes y asentada en Londres creó Barada TV, el medio de referencia que se utilizó para pedir el derrocamiento de Bashar al-Assad e informar en Europa de forma parcial y propagandística sobre las protestas sirias.

Según Barada TV, cientos y hasta miles de personas eran asesinadas por “las fuerzas de Assad” cuando protestaban contra el estado de emergencia, situación que vivía Siria desde hacía más de cincuenta años debido a los constantes golpes de Estado y la guerra con Israel, que lejos de haber terminado se mantiene con la ocupación israelí de los Altos del Golán. Según cables difundidos por Wikileaks, desde 2006 y tras congelar sus relaciones con Siria en 2005, los Estados Unidos entregaron a Barada TV más de 6 millones de dólares para operar el canal y financiar “actividades de la oposición” dentro de Siria. La financiación no terminó tras el mandato de Obama, sino que continuó con la administración Trump. Se estima que, entre 2005 y 2010, Estados Unidos introdujo en Siria unos 12 millones de dólares para financiar a grupos insurgentes opositores al Gobierno de Al-Assad antes de que estallase la guerra, una cifra que aumentaría exponencialmente durante la guerra hasta alcanzar los 12.000 millones.

Las diversas injerencias muestran que el conflicto se forzó desde el exterior, principalmente de la mano de potencias extranjeras y del entorno de los Hermanos Musulmanes en Europa, donde cuentan con 500 asociaciones ligadas a la Federación de Organizaciones Islámicas en Europa (FOIE), entre las que destaca el Movimiento para la Justicia y el Desarrollo, que entró en Siria –donde estaba ilegalizado– durante la guerra.


EL CONFLICTO SE FORZÓ DESDE EL EXTERIOR, PRINCIPALMENTE DE LA MANO DE POTENCIAS EXTRANJERAS Y DEL ENTORNO DE LOS HERMANOS MUSULMANES EN EUROPA

La demonización de Siria permitió justificar políticas como la de sanciones impuestos por parte de EE.UU., que tenían como objetivo debilitar la economía y agravar una crisis acentuada por la corrupción y el aperturismo económico que trajo por ejemplo consigo la retirada de algunos subsidios en zonas rurales afectadas por una sequía que en 2011 cumplía su quinto año. Estas políticas llevaron la economía al límite, acentuaron la desigualdad en un país más equitativo que Rusia, EE.UU. o España según el índice GINI y buscaron provocar una debilidad con la cual forzar el conflicto social.

Aprovechando el contexto de las protestas de 2011, los islamistas pudieron infiltrarse entre las masas e introducir combatientes extranjeros para derrocar al Gobierno o, de no lograrlo, iniciar la guerra. El plan había funcionado.


Hacia un nuevo orden mundial: la guerra ha reinventado las Relaciones Internacionales

Desde 2011 Siria se ha convertido en una especie de tablero de ajedrez en el que cada país tiene su pieza. El eje Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí, Jordania y Emiratos Árabes Unidos está enfrentado a Rusia, Irán y China. Qatar y Turquía se mueven entre dos aguas, y países como Corea del Norte llegan a acuerdos con Siria sin hacer demasiado ruido. En medio, se encuentra la población siria, que solo anhela la paz y que todo vuelva a la normalidad.

¿Pero por qué terceros países iban a querer invertir millones de dólares en una guerra que no es la suya? En unos casos lo que persiguen no son más que acuerdos comerciales y el dominio de una región que conecta Asia con Europa. En otros, se trata de sobrevivir.


LA SUPERVIVENCIA ES LO QUE MUEVE A ISRAEL Y ARABIA SAUDÍ, QUE SE SIENTEN BAJO ASEDIO

La supervivencia es lo que mueve a Israel y Arabia Saudí, que se sienten bajo asedio. Tras la guerra de 2006 en la que Hezbollah se impuso a Israel en el sur de Líbano, el Eje de Resistencia formado por Hezbollah, Siria, Irán y Palestina se popularizó enormemente en el mundo árabe. Esto suponía un riesgo para la monarquía de los Saud, con una inestabilidad interna –acentuada por la minoría chií fuertemente reprimida– que el Estado nunca llega a controlar y un riesgo para Israel, que no podía ver fortalecidos a los enemigos con los que comparte frontera. Además, Israel es una potencia emergente con problemas demográficos debido al gran número de población judía de todo el mundo que acoge, por lo que mantener su política de asentamientos y el territorio ocupado del Golán se ha convertido en una necesidad. Todo apunta a que tras la guerra de Siria, habrá un recrudecimiento de las tensiones con el sur de Líbano donde hay una importante reserva de gas natural.

Las protestas de 2011 fueron una gran oportunidad para descabezar el Eje de Resistencia al intentar aislar Líbano, Siria y Palestina de Irán. Para ello, Israel y Arabia Saudí se valieron de compartir un objetivo común con los integristas suníes que buscaban eliminar el eje ante el temor de una dominación chií y pro-iraní en todo Oriente Medio.

Irán, al igual que Arabia Saudí, sabe que su supervivencia está en juego. La disolución de la Media Luna Chiíta (Irán, Irak, Siria y Líbano) haría que el país persa quedase completamente aislado y a merced de sus enemigos regionales e internacionales. Irán se ha involucrado en la guerra de tal modo que anualmente invierte miles de millones de dólares en dar apoyo a Siria tanto a nivel militar como logístico, entregando petróleo y ayuda humanitaria. Las cifras varían según las fuentes entre los seis mil millones y los veinte mil millones de dólares. Además del gasto monetario, los iraníes han perdido más de un millar de soldados en suelo sirio.

Este enfrentamiento entre Arabia Saudí e Irán ha afectado a las relaciones de los saud con Qatar, que es un importante aliado de los iraníes, desembocando en una crisis política en 2017 con bloqueos a Qatar por parte de Arabia Saudí y el cese de las relaciones diplomáticas de Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Bahrein y Arabia Saudí con Qatar. Durante unas semanas se llegó a hablar de una invasión saudí, pero eso jamás sucedió ya que en la capital de Qatar, Doha, Estados Unidos cuenta con una de sus mayores bases en la región, al-Udeid, con 11.000 efectivos y 100 aviones operativos.



Datos hasta mediados de diciembre. 



Rusia no ha entrado en Siria por solidaridad internacionalista. Siria proporciona actualmente a Rusia la baza estratégica de la salida al mar Mediterráneo, por esta razón intervino militarmente para salvar del colapso al gobierno sirio cuando los rebeldes se encontraban más fuertes –antes de las luchas de poder que les han sentenciado–.

Los rusos no entraron a Siria hasta 2015. Durante los primeros años de la guerra, el Kremlin mostró cierta disposición a colaborar con EE.UU. en propuestas como la destrucción del arsenal químico sirio en 2013, pero vetaba constantemente las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra el gobierno de Bashar al-Assad. Hasta 2015 sus bases de Tartous, Latakia y Hmeymim se encontraban en zonas relativamente estables controladas por el Gobierno sirio. En 2015, sin embargo, el Gobierno se encontraba en una posición muy frágil y Rusia veía peligrar su salida al Mediterráneo. Es entonces cuando el Kremlin decide atender la petición del parlamento sirio y entrar con fuerza en Siria.

Otro interés central de Rusia es el tráfico de gas natural, que juega un papel fundamental en sus relaciones internacionales. Los rusos venden su gas a Alemania y países vecinos por el mar báltico, a través de Gazprom, a unos precios contra los que Estados Unidos no puede competir. Por ello, cuando hay una crisis diplomática Rusia siempre puede amenazar, como hizo durante la crisis en Ucrania, con cortar los suministros de gas. Evitando que Estados Unidos venda gas natural catarí a través de un gaseoducto que tendría que pasar por Siria, Rusia consigue mantener su dominio diplomático del centro de Europa y mitiga el efecto de las sanciones impuestas por EE.UU.

Estados Unidos que busca mantener la hegemonía de sus aliados en la región para que sus empresas sigan operando en el mercado de los recursos, ha invertido al menos 500 millones de dólares según los datos oficiales solo en entrenar a los rebeldes. Sin contar el gasto de sus dos ataques con misiles Tomahawk en 2017 y 2018 contra múltiples posiciones sirias. Solo entre 2014 y 2018 reconocen haber invertido 12 mil millones de dólares en Siria para crear nuevas fuerzas de seguridad en territorios de la oposición, entregarles armamento, estabilizar localidades, organizar operaciones militares y civiles… según el exembajador de EE.UU. en Damasco.


ESTADOS UNIDOS HA INVERTIDO AL MENOS 500 MILLONES DE DÓLARES SEGÚN LOS DATOS OFICIALES SOLO EN ENTRENAR A LOS REBELDES

Una de las razones que alega Estados Unidos para justificar su inversión y apoyo a los rebeldes son los crímenes que atribuye al Gobierno sirio, entre los que juegan un papel clave ante la opinión pública los ataques químicos. Sin embargo, su atribución al gobierno de Al Assad es controvertida, ya que la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), respaldada por Naciones Unidas, sigue sin encontrar evidencias que inculpen al Gobierno sirio y organismos como Médicos Suecos por los Derechos Humanos o Theodore Postol del Instituto Tecnológico de Massachusets la cuestionan.

Los supuestos ataques químicos son claves para lograr la demonización de Siria y el desgaste de la imagen de Rusia ante la opinión y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Erdogan, desde Turquía, busca convertirse en el máximo referente entre la comunidad suní a nivel mundial. A pesar de liderar un gobierno declaradamente hostil al de Damasco, el intento de golpe de estado que sufrió Erdogan en 2016 supuso un punto de inflexión en sus Relaciones Internacionales, por lo que se acercó cada vez más a Irán y Rusia. Esto ha repercutido en las negociaciones trilaterales de Ankara sobre el proceso de paz en Siria, haciendo que Erdogan esté más dispuesto a negociar un final de la guerra favorable para Assad.

La actual crisis económica que amenaza a Turquía tras las sanciones impuestas por Estados Unidos ha hecho que un indeciso Erdogan se aleje aún más de la OTAN para intentar buscar un lugar al amparo de la economía rusa y el BRICS, un mercado común compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

-------------------------------------------

La próxima semana publicaremos la segunda parte de este análisis, titulada La democracia era la excusa; la guerra, el objetivo.

Alberto Rodríguez es periodista independiente, activista y amante de la fotografía. Escribe sobre Siria.

AUTOR

Alberto Rodríguez


Fuente: ctxt.es

jueves, 19 de abril de 2018

El bombardeo de Siria no ha sido un acto de justicia.



La historia se repite en Siria. Y, en Oriente Medio, es una cadena de repeticiones tramposas cubiertas con el hipócrita envoltorio de la justicia y el humanitarismo. La política internacional tiene muy poco ver que la moral. Sea cual sea la escuela o doctrina que se invoque: realista o idealista, intervencionista o aislacionista. Son los intereses los que determinan las decisiones.

Resulta muy difícil de tragar, para quienes llevamos informando décadas sobre los conflictos internacionales, que el reciente bombardeo contra supuestas instalaciones sirias relacionadas con su arsenal químico se presente como una acción reparadora o justiciera de un crimen contra la humanidad. Los escrúpulos selectivos no se sostienen.

PRESTIGIO DE LAS ARMAS, DESPRESTIGIO DE LA CONFIANZA

No se puede pretender que se ha actuado en Siria por un móvil de humanidad, como afirmó Theresa May en el Parlamento el pasado lunes, mientras se ha hecho la vista gorda (por no decir ciega) ante la monstruosidad que se lleva cometiendo desde hace años en Yemen.

No se puede pretender que se castiga al “animal” Assad, mientras el presidente-hotelero apenas ha consentido albergar en EEUU a 44 desplazados sirios en los últimos seis meses o poco más de 3.000 durante todo el año pasado, cinco veces menos que en el último año de Obama (1).

No se puede pretender que hay un sentimiento de compasión por esas víctimas, cuando el adalid del American first hace gala de desprecio por la suerte de ese o de otros países torturados, en una actitud pasivo-agresiva, como alguien ha definido con agudeza (2).

No se puede pretender estar del lado de los perseguidos cuando el justiciero de gatillo fácil protege, justifica, sostiene y ensalza a quienes cometen atropellos groseros continuados contra los derechos humanos en Egipto, Filipinas, Arabia Saudí o Palestina

No se puede pretender que se ha respetado la legalidad internacional, cuando se acudió a las armas antes de que se hubiera acreditado que, efectivamente, hubo un ataque con armas químicas en Duma y que el responsable fue el régimen sirio, por muy fundadas que estuvieran nuestras sospechas.

No se puede pretender que la precipitación en la respuesta militar respondió al convencimiento de que Rusia vetaría la legitimación del ataque cuando eso es lo que Estados Unidos (y en menor medida Francia y Gran Bretaña) suelen hacer cuando a la mesa del Consejo de Seguridad llegan denuncias sobre violaciones groseras del derecho internacional por parte de regímenes protegidos por Occidente (2).

No se puede pretender que los bombardeos sirven para algo más que exhibir una archiconocida superioridad bélica occidental, completamente inútil, por lo demás, para evitar la carnicería en la que lleva décadas sumida la región de Oriente Medio, pero sí para engrosar los arsenales de tiranos y las cuentas corrientes u ocultas de los fabricantes de armamento.

No se puede pretender que se puedan repartir certificados de buena y mala conducta en función de la docilidad o la resistencia que dictadores de uno u otro signo o naturaleza (presidente o reyes) demuestran ante la estrategia occidental en la región.

No se puede pretender que unas víctimas civiles merecen más reparación que otras según el tipo de armas con que son masacradas, ya sean químicas, biológicas, convencionales o de alta precisión, o según quién provoca la matanza.

No se puede pretender, con invocaciones grandilocuentes (Macron o May) o vulgares (Trump), que se imparte justicia cuando sólo se castigan los abusos o crímenes de los dictadores que no nos obedecen o que buscan protección, tutela o escondite en otras grandes potencias tan hipócritas como las nuestras, aunque menos sujetas el escrutinio público interno, como es el caso de Siria con Irán o Rusia.

No se puede pretender que una operación militar aislada, propagandista, de dudosa legalidad (o claramente ilegal) pueda sustituir a una estrategia fallida, en Siria y en el conjunto de la región más atribulada del planeta, como ha intentado hace el presidente Macron, fiel seguidor de sus antecesores en el Eliseo cuando, conscientemente o por inercia institucional, evidencia el reflejo colonial en algunas de sus decisiones internacionales.

No se puede pretender que el bombardeo de un país se acepte como una operación de prestigio o como un ejercicio moral cuando es un puro acto de fuerza, y en este caso, sin propósito a medio o largo plazo, desconectado de una estrategia sólida y verificable, tras cinco años de martirio espeluznante, que relata detalladamente el especialista Andrew Tabler (3)

LA MENTIRA COMO SISTEMA

En fin, no se puede pretender, después de Argelia, de Vietnam, de las dictaduras militares iberoamericanas, de Afganistán, de la guerra sucia en Centroamérica, de la antigua Yugoslavia, de Irak, de Palestina, de Yemen, y de todas las “guerras de baja intensidad” pero de alto sufrimiento humano que se nos dice por lo general la verdad, cuando se ha comprobado con lacerante asiduidad que se nos miente por sistema.

Hace unos días, Stephen Walt, profesor de Relaciones Internacionales de un instituto de Harvard, por quien este humilde comentarista siente confesada admiración, afirmaba en su último artículo para una publicación especializada que “ya no se podía confiar en América” (4).

Esta sentencia, como se pueden imaginar, estaba relacionada con escaso apego a la verdad del principal inquilino de la Casa Blanca, a quien, en sus primeros diez meses de mandato, se le detectaron seis falsedades por cada una imputada a Obama a lo largo de sus ocho años de presidencia.

En realidad, la mentira ya formaba parte del decorado del despacho oval y de otros despachos del mundo antes de que el recordman mundial del embuste se instalara en él.

Pero el riesgo consiste en que nos resignemos -esto es opinión de quien escribe, no del profesor de Harvard-; no tanto a que se mienta desde el poder, sino a que sólo se mienta. Ya sea para demostrar (Macron o May) que, a golpe de gatillo, conservamos intacta nuestra reputación de poderosos, como afirma mi compañero Rafael Díaz Arias (5), o para presumir de una exhibición de fuerza con lenguaje de adolescente adicto a los videojuegos de guerra (no hace falta indicar a quién me refiero).

NOTAS

(1) “Trump and the rest of the world offer a little hope for Syrian refugees”. ISHAAN THAROOR. THE WASHINGTON POST, 18 de abril.
(2) “More Mayhem in the Middle East”. BRIAN KATULIS y DANIEL BENAIM. FOREIGN POLICY, 16 de abril.
(3) “Despite the Trump’s bluster, it’s unclear what the Syria strikes accomplished”. THE GUARDIAN, 15 de abril. 
(4) “How Syria came to this”. ANDREW TABLER. THE ATLANTIC, 15 de abril.
(5) “America can’t be trusted anymore”. STEPHEN M. WALT. FOREIGN POLICY, 10 de abril. 

domingo, 12 de febrero de 2017

Refugiados: paremos la guerra de frontera.



Europa no vive una crisis de refugiados ni una crisis humanitaria: lo que está en crisis es la capacidad de los estados de controlar sus fronteras y sobre todo el derecho fundamental de la gente a moverse por el planeta para encontrar un lugar seguro donde pueda construirse un futuro. Más allá del sentimiento de solidaridad que nos remueve al ver las catastróficas imágenes de hombres, mujeres y criaturas jugándose la vida en el Mediterráneo o muriéndose de frío en los Balcanes, esta crisis tiene una raíz política y unos responsables mucho claros que tenemos que señalar y combatir si de verdad queremos encontrar soluciones.

Lejos de la imagen de un alud humano inabarcable, lo cierto es que más de la mitad de demandantes de asilo llegados el año pasado a Europa proviene sólo de cinco países: Siria, Afganistán, Irak, Nigeria y Eritrea. Cinco crisis concretas, con sus respectivos responsables. No podemos entender el problema de los refugiados en Europa sin preguntarnos qué está pasando en Siria, principal expulsor de población del planeta, sin analizar el proceso político y social reciente del país.

Los refugiados sirios

A menudo el movimiento de solidaridad ve los refugiados sólo como individuos que necesitan ayuda, cuando la realidad es que son uno de los resultados de una revolución popular masacrada por la dictadura de Bashar Al-Assad y sus aliados. Y hasta que no se aborde esta causa continuarán llegando refugiados en Europa. Muchos de los activistas que han sido la base de este movimiento popular acabaron teniendo que huir a los países vecinos y a Europa por la magnitud de la violencia del régimen: y continúan hoy siendo parte de esta revolución. Y lo que esperan es que les reconozcamos como tales, no sólo como receptores de nuestra ayuda humanitaria. El ritmo y las oleadas de los flujos responde perfectamente a la dinámica del conflicto y también de los choques entre diferentes comunidades.

No olvidemos la imagen de aquellos luchadores por la libertad y la revolución que el año 1939 llegaban a Francia por Le Pertus, después de haber dejado atrás muchos muertos y el futuro al última y en vez de acogida y solidaridad se encontraron campos de concentración y el desprecio en Argelès. Mientras un sector importante de la izquierda se niega todavía a reconocer que el máximo responsable de esta catástrofe es el régimen de Bashar Al-Assad el relato de los refugiados es perfectamente coherente: un 90% asegura que huyó por la persecución del régimen y sus aliados. Si no entendemos Siria, no entendemos nada de nada y quedamos atrapados en la retórica del alud y del antiterrorismo que fomentan los gobiernos europeos. En Afganistán y en Irak, se vive la inestabilidad que han dejado el imperialismo después de la invasión de ambos países.

La distribución geográfica de los refugiados

Tampoco Europa es el principal receptor de la gente que huye. Sumadas todas las rutas, el año pasado llegaron al continente 362.000 personas. Desde 2011, cuando empezaron las revueltas y revoluciones en el mundo árabe que hicieron saltar por los aires regímenes como el de Gaddafi, que convenientemente financiado por Italia hacía de tapón a los migrantes subsaharianos, han llegado a Europa menos de 1,8 millones de personas. Una cifra perfectamente asumible para un continente con 500 millones de habitantes, con algunos de los países más ricos del mundo y que además necesita mano de obra joven. Sólo Turquía -que en el ranking de PIB per cápita ocuparía el lugar 27 de los 28 países de la UE- acoge más de 3,5 millones de refugiados. El Líbano, un pequeño país de sólo 4 millones de habitantes ha superado el millón. Esto sin contar los 8 millones de desplazados internos que han tenido que dejar casa suya y continúan dentro de Siria bajo las bombas. No, la crisis de refugiados y humanitaria no está en Europa: está en Siria y en los países vecinos.

La hipocresía de la UE

Los aspavientos de la UE y los estados miembros ante el muro y el veto migratorio de Trump son pura hipocresía. Hace un año Alemania y Bruselas habían cerrado la puerta a los refugiados con el acuerdo de la vergüenza con Turquía, por el cual el gobierno de Recep Tayip Erdogan, en plena deriva autoritaria, se ha convertido en un muro para los quién intentan llegar a Europa. A cambio de seis mil millones de euros y el silencio europeo en su guerra contra los kurdos, contra la izquierda y contra la libertad de prensa para conseguir poderes ejecutivos ilimitados.

Las quejas de la UE contra Trump son palabrería, después de que la política de blindaje de las fronteras haya convertido el Mediterráneo en un gran cementerio. Más de cinco mil muertos registrados el 2016 (nadie sabe cuántos de son de verdad porque muchos cuerpos se los traga el mar sin dejar rastro o son devueltos, arrastrados a su punto de partida): más muertos que nunca.

La guerra de frontera contra los refugiados

Técnicamente se habla de “guerra” cuando un conflicto supera los mil muertos en un año. Lo que pasa en el Mediterráneo, pues, es una auténtica guerra contra la migración: la única diferencia es que las víctimas son todas del mismo bando. Es una guerra en tierra que se practica con vallas, muros, trincheras, centros de detención…. Y cuando también utilizando el mar como un foso de los cocodrilos, (que son los barcos de la OTAN ) o el dispositivo de Frontex, la agencia europea de vigilancia de fronteras. Los soldados son policías, ejércitos y grupos paramilitares. Y , como siempre, hay que hacen negocio: toda una industria de la guerra de frontera, que va desde empresas españolas que se enorgullecen ser fabricantes en exclusiva de alambradas de cuchillas hasta las compañías de seguridad privada a las cuales se subcontrata la vigilancia de los centros de detención.

Hay que recordar que España ha sido el mal modelo que ahora emulan los socios europeos: las vallas de Ceuta y Melilla, los 14 asesinatos de la playa del Tarajal a manos de la Guardia Civil que continúan impunes (la ex-director general y máximo responsable del cuerpo, Arsenio Fernández de Mesa acaba de ser convenientemente recompensado con un lugar en el Consejo de Administración de Red Eléctrica de España). Y sobre todo la política de externalitzación del control fronterizo hacia estados africanos sin ningún tipo de garantías democráticas porque –con cargo a los fondos destinados a cooperación- para frenen los inmigrantes antes de que se acerquen en las fronteras europeas.

Las causas de la política europea hacia los refugiados

Contraviniendo sus propias leyes y y los tratados internacionales que han subscrito, los estados europeos pisa el derecho de asilo y responde con la guerra de fronteras… la frontera más desigual del mundo: un continente viejo, rico y en paz, rodeado de un mundo joven, empobrecido y en guerra. Además, la frontera no es sólo un espacio físico: son barreras legales, policiales prejuicios… un golpe han superado la trinchera la mayoría van con “la frontera” sobre sus hombros cada vez que tienen que salir de casa, enfrentándose al racismo institucional, a los controles policiales racistas en el metro, a la discriminación en el acceso a los servicios públicos, a la vivienda o al trabajo.

Lo que hay detrás de estas políticas no es frenar la inmigración (todo el mundo sabe que es imposible) sino sobre todo tres cosas. En primer lugar una nueva justificación para los recortes: “aquí no cabe todo el mundo, nuestra capacidad de acogida es limitada, los servicios públicos tienen un tope” es el nuevo mantra y de nada sirven todos los estudios y la experiencia que demuestran que la inmigración, de siempre, ha aportado más riqueza de la que consume. En segundo lugar, el mantenimiento de una capa de mano de obra sin derechos (en el caso de los sin papeles, como los miles de subsaharianos que están trabajando a la agricultura italiana) y vulnerable a la sobreexplotación. Y finalmente el retroceso de derechos y libertades que se ampara en el pretexto de la lucha antiterrorista y que se traduce en medidas como la ley mordaza en el estado Español o el estado de emergencia permanente en Francia.

Estas leyes, y no la llegada de refugiados en sí misma, son las que explican el crecimiento de la extrema derecha en Europa, que no se hace fuerte allá donde hay más crisis o más refugiados sino donde se impone este discurso político, a menudo, como pasa en Francia de la mano de un gobierno que se llama de izquierdas y que ha traído Marine Le Pen a las puertas de ganar las presidenciales de esta primavera. Envalentonada por el triunfo de Trump, y reforzada por Putin, la extrema derecha está en condiciones de imponerse también en Holanda, mientras que en Alemania triplicaría resultados el septiembre.

Es por eso que la defensa de los derechos de los refugiados no es sólo un problema humanitario, ético o moral. No es sólo una cuestión de solidaridad y empatía. En esta lucha se juega el futuro de todos y todas.

Fuente: Rebelión

lunes, 26 de diciembre de 2016

La inseguridad alimentaria es un agente de conflictos violentos.

Agricultoras de la aldea de Nshi-o-doh en Ndu, en la Región del Noroeste de Camerún. Crédito: Monde Kingsley Nfor/IPS

Por Dominique Von Rohr

IPS, 23 de diciembre, 2016.- Unas 2.000 millones de personas viven en países donde la violencia, los conflictos y la fragilidad de las instituciones son comunes; una inestabilidad política a menudo relacionada con la inseguridad alimentaria. La escalada de enfrentamientos en Siria, Yemen y Sudán del Sur deja a un número creciente de personas en situaciones imposibles.
y
“Los conflictos dejaron a unas 56 millones de personas a situación de crisis o de emergencia en materia de inseguridad alimentaria”, se lamentó Kimberly Flowers, directora de Global Food Security Project, en la Conferencia John McGovern, convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Pero desde la crisis por el precio de los alimentos de 2007-2008, cuando el número de personas con hambre aumentó a 1.000 millones de personas, que afectó a uno de cada seis habitantes del planeta, las autoridades comenzaron a prestar atención al problema a este problema.

Durante el gobierno del presidente Barack Obama, Estados Unidos invirtió 6.600 millones de dólares en “Alimentar el futuro”, un programa de desarrollo de largo plazo para reducir la pobreza y el hambre. La iniciativa procura enseñar a los agricultores de países en desarrollo nuevas técnicas agrícolas, formas de aumentar la productividad y mejorar la nutrición.

Flowers subrayó que en ese país, el enfoque de la seguridad alimentaria no varía de un partido a otro. El Congreso legislativo aprobó la Ley de Seguridad Alimentaria Global en el verano boreal pasado, que garantiza que el hambre y la pobreza seguirán siendo una prioridad en materia de política exterior.

“La seguridad alimentaria es real y basada en la evidencia. El Congreso comprende la importancia de atender este asunto”, observó.

La incertidumbre instalada tras la elección de Donald Trump en muchos terrenos, no cambiará el hecho de que la ley de Seguridad Alimentaria Global garantiza que las inversiones continuarán por dos años más.

Por primera vez, los servicios de inteligencia estadounidenses reconocieron la relación entre inestabilidad política e inseguridad alimentaria, y estimaron que el riesgo que plantea a muchos países, aumentará en los próximos 10 años por las perturbaciones que la producción, el transporte y el mercado ocasionarán a la disponibilidad de alimentos a escala local.

“La inseguridad alimentaria es tanto causa como consecuencia de conflictos”, dijo Flowers en la conferencia, antes de considerarla un “imperativo para la seguridad nacional”.

La falta de acceso a los alimentos puede servir como instrumento estratégico para la guerra.

“Las poblaciones hambrientas tienen más probabilidades de expresar su frustración con las autoridades en problemas, perpetuando un ciclo de inestabilidad política y socavando el desarrollo económico a largo plazo”, explicó.

Los autores de un informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), señalaron que la inseguridad alimentaria eleva el riesgo de quiebres democráticos, conflictos civiles, protestas, enfrentamientos y disputas comunitarias.

En Siria, el presidente Bashar al Assad y el Estado Islámico emplean los alimentos o su falta como tácticas de guerra, impidiendo la llegada de asistencia humanitaria a la población u ofreciendo alimentos a cambio de que se unan a sus filas.

Además, la guerra devastó a la agricultura y le costó al país 35 años de desarrollo. La producción alcanzó un mínimo histórico, y los agricultores apenas si pueden quedarse en sus tierras, cuanto menos cultivarlas.

En Nigeria, la inseguridad alimentaria aumenta por la inestabilidad política y, en especial, afecta a las áreas donde opera Boko Haram.

Sus acciones “impiden la producción de alimentos; colocaron minas en tierras cultivables, roban ganado y expulsan a la población civil, que deja tierras sin cultivar”, indicó Flowers. Eso hace que algunas zonas se queden sin su cosecha, y en las que quedan alimentos, los precios se disparan.

En Venezuela, la inseguridad alimentaria se relaciona con la mala gestión económica, pues “90 por ciento de los venezolanos se quejan de que los alimentos son demasiado caros”, apuntó Flowers.

Otrora un país rico con un autoridades fuertes, la dependencia de Venezuela en los ingresos del petróleo dejó a la economía al borde del colapso tras la caída pronunciada de los precios de los combustibles fósiles. Además, la respuesta del gobierno a una población que cada vez tiene más hambre, fue autoritaria y represiva.

En Sudán del Sur, los conflictos entre el gobierno y los grupos de oposición tuvieron tal impacto en la economía que los precios de los alimentos se dispararon.

La falta de alimentos y de asistencia alimentaria desempeñó un papel en la lucha contra la insurgencia. Alrededor de 95 por ciento de la población sursudanesa depende de la agricultura para vivir, “pero no hay infraestructura estatal de respaldo”, añadió Flowers.

“La peligrosa combinación de conflicto armado, infraestructura frágil y alza de precios de los alimentos básicos puede derivar en condiciones de hambruna”, observó.

Los dos primeros de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, adoptados por la comunidad internacional en 2015, apuntan a erradicar la pobreza y el hambre, aunque queda la duda de si podrán lograrse en un contexto de inestabilidad política y de conflictos permanentes.

“Los ODS subestiman las dificultades de ayudar a más de 1.000 millones de personas a recuperar el camino sostenible del crecimiento económico y reconstruir un tejido social roto en un plazo de 15 años”, remarcó Flowers.

Creer que es posible eliminar por completo el hambre y la pobreza dentro de los próximos 14 años no es realista. Pero el esfuerzo de poner en práctica los ODS tendrá un impacto sostenible en los países que necesitan ayuda.

Por ejemplo, en lo que respecta a la seguridad alimentaria, se pronostica que “el número de personas que la sufren disminuirá de forma significativa, 59 por ciento para 2026”, indicó.

Flowers detalló que las variables más importantes para disminuir la inseguridad alimentaria son un gobierno fuerte y priorizar la agricultura en la agenda de desarrollo.

---
Traducido por Verónica Firme
----

Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net


Fuente: Servindi

jueves, 21 de abril de 2016

Franciscanos se mantienen en Alepo (Siria) atendiendo a pobres y enfermos cristianos que no pueden escapar.

Un puñado de irreductibles franciscanos se mantienen en Alepo (Siria) atendiendo a pobres y enfermos cristianos que no pueden escapar.
 
By  |

El padre Ibrahim es uno de los trece franciscanos que aún permanecen en la castigada ciudad de Alepo, (Siria) y que ha contado en directo, vía videoconferencia como se vive en esta ciudad casi destruida por la guerra y dónde quedan muy pocos cristianos que no hayan huido de las matanzas del Daesh. “Los cristianos en Alepo somos cada vez menos, pero dispuestos a resistir”: Fray Ibrahim.

VoxTempli – 150416.- Según informa el digital Religión Confidencial, una pequeña comunidad de franciscanos se enfrenta en Alepo al terror de la guerra y a sus consecuencias más nefastas. “No tenemos agua, llevamos cuatro días sin electricidad. No tenemos comida. Los bombardeos habían cesado pero han vuelto con fuerza”, ha relatado durante la clausura del Encuentro Madrid.

El franciscano ha afirmado que su misión es permanecer en un lugar en el que “los únicos que quedan son los pobres y los enfermos que no pueden escapar. Nosotros hemos decidido permanecer aquí y ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a los afectados por la guerra. Permanecer aquí es testimoniar a Cristo”.

Estos trece franciscanos de Alepo se centra en tres necesidades: el agua, la salud y la compañía. “Hemos abierto nuestro pozo que se ha convertido en un oasis en mitad del desierto: a él acuden niños y ancianos, hombres y mujeres, musulmanes y cristianos. Hemos conseguido traer medicinas, pero lo más importante que tenemos que ofrecer es nuestra paz”.

El problema es el islam que promueve un sistema político

Para Martino Diez, director científico de la Fundación Oasis, “el mayor conflicto se encuentra en la concepción del Islam: no es sólo una cuestión religiosa, sino que promueve un sistema político”.

Diez es un gran conocedor del mundo árabe, especialmente de Siria, y ha estudiado en profundidad los movimientos de las primaveras árabes. “Cuando comenzaron las revoluciones, había dos teorías sobre quién las llevaba a cabo: la primera dice que eran personas favorables a la democracia que querían acabar con los regímenes dictatoriales (por ejemplo, Siria); la segunda dice que eran, en realidad, terroristas, fundamentalistas, que querían implantar el Estado Islámico. La verdad está a medio camino entre ambas teorías”, afirma.

En septiembre de 2011 este movimiento de protesta se convirtió en un movimiento armado, y por lo tanto ha comenzado lo que es claramente una guerra civil en Siria. Este devenir histórico y la post-revolución ha provocado que existan más de 60 millones de desplazados forzosos en el mundo y que seis de ellos sean sirios, explicó en el encuentro Pablo Llano, director de la ONG Cesal.

Desde Cesal, que trabaja especialmente en los 26 campos de refugiados existentes en el Líbano, se han centrado en dos puntos: en la educación, “para que pueda existir un futuro”, y en la creación depuestos de trabajo, “porque la gente necesita volver a sentirse útil, pensar que puede construir su propio futuro”.

En este sentido, ambos ponentes han expresado que “la religión, como punto de encuentro entre personas, forma parte de la solución, no del problema”.

Fuente: voxtempli

lunes, 18 de enero de 2016

El tráfico de personas ya genera tanto dinero como el narcotráfico.



El aumento de migraciones a nivel global, sobre todo de refugiados desde Siria, ha fortalecido a las mafias, según Europol.

Las mafias que se ocupan del tráfico de personas están generando un movimiento de dinero similar al del narcotráfico, según los cálculos realizados por Rob Wainwright, el jefe de Europol, en una entrevista con The Independent. 

En Europa, el aumento en el volumen de personas que huyen de sus países ha disparado económicamente a las mafias, que suelen cobrar entre 3.000 y 6.000 euros por llevarlos desde un lugar de origen o de paso -Turquía, Siria, Irak, Líbano o Jordania- hasta suelo europeo.

Según encuestas realizadas a 1.500 refugiados, un 90% afirmó haber pagado a un grupo criminal para llegar a Europa. 

“Si realizamos cálculos sencillos, en 2015 el volumen de dinero osciló entre 3.000 y 6.000 millones de euros: se trata de un negocio multimillonario que pronto podría superar al narcotrafico”, añadió Rob Wainwright. 

Las redes de trata de personas, en las que están involucradas decenas de miles de personas, se extienden desde África hasta los países nórdicos. Estos delincuentes gestionan pasaportes falsos para sus clientes y les ayudan a cruzar la frontera.

“En 2015, el desarrollo de la venta de personas, sobre todo con destino a Europa, fue crucial”, añadió el jefe de Europol, organismo que el año pasado identificó a 10.700 sospechosos de cometer delitos relacionados con esa actividad.


EL CONFLICTO EN SIRIA, EL PRINCIPAL MOTOR


En un comunicado realizado por las agencias de la ONU para los refugiados, el Coordinador de Ayuda Humanitaria de Emergencia y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, han puesto el foco nuevamente en el conflicto en Siria como la causa de la mayor crisis de refugiados en la actualidad.

“Mientras el flujo de refugiados hacia Europa ha conseguido por fin llamar la atención del mundo sobre la crisis siria y las enormes cotas de sufrimiento humano que produce, la mayor carga con diferencia recae en las comunidades y gobiernos de la región”, declaró el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi. 

“Tenemos que parar esta corriente que arrastra cada vez más profundamente a los refugiados sirios hacia la pobreza extrema, alentar la esperanza en su propio futuro y el de su país, así como hacer más por aquellos que los acogen”, añadió Grandi. 


PRÓXIMA CONFERENCIA INTERNACIONAL EN LONDRES


“Comenzamos 2016 con millones de personas necesitadas de ayuda dentro de Siria, y alrededor de 400.000 que se encuentran sitiadas por las facciones en conflicto, y a las que se impide de manera efectiva recibir cualquier tipo de ayuda humanitaria. Después de casi seis años de brutal conflicto y parálisis política, la población siria necesita nuestra ayuda más que nunca”, manifestó Stephen O’Brien, Coordinador de Ayuda Humanitaria de Emergencia de la ONU.

“La conferencia sobre Siria del 4 de febrero será una oportunidad para poner el foco en el impacto humanitario del conflicto, particularmente en mujeres, niñas y jóvenes. Allí se recabará apoyo para la rendición de cuentas sobre los abusos contra civiles y el fracaso a la hora de protegerlos. Urjo a los Estados miembros a enviar líderes experimentados a Londres para mostrar al mundo que esta crisis cuenta con nuestra máxima atención y compromiso pleno”, añadió O’Brien. 

domingo, 6 de julio de 2014

Niños refugiados sirios: serán recibidos por Hermanos Maristas Uruguayos.

Campamento improvisado de refugiados sirios en Líbano.

HERMANOS MARISTAS RECIBIRÁ AL PRIMER CONTINGENTE DE REFUGIADOS.

Escapando del fantasma de la guerra.

"Alepo, la segunda ciudad de Siria y capital económica está muriendo (…). Uno corre el riesgo de ser capturado y matado. La gente tiene miedo (…). Falta el pan, electricidad, la gasolina y medicinas. Lo único que no falta es el fantasma de la guerra".

VIVIANA RUGGIERO dom. jul 6 2014

Así describía en julio de 2012 la situación en Siria Georges Sabé, un religioso de la Congregación Hermanos Maristas que aún hoy sobrevive a la guerra. Sabé decidió resistir en el país junto a otros católicos, con los que acompaña a familias que debieron abandonar sus casas, pero que permanecen en Siria. Cada vez que los sistemas de comunicación se lo permiten, se encarga de contar cómo es la vida en un país devastado y con 10 millones de personas afectadas.

"La vida en Alepo resulta carísima. La gente no sabe cómo aprovisionarse. Hay un miedo terrible que reina en el país", escribió en agosto de 2013.

En una de sus últimas cartas, que envió en mayo de este año, aseguraba que los rebeldes habían cortado el agua y que llevaban más de 10 días sin una sola gota.

Sus relatos son seguidos por los Hermanos Maristas uruguayos, que cuando escucharon que el gobierno de José Mujica se proponía traer al país refugiados sirios no dudaron en ponerse a las órdenes. "Estamos muy sensibilizados con el problema que viven, entonces pensamos que no podíamos quedar ajenos y nos pusimos a disposición del gobierno", comentó a El País un miembro de la congregación que pidió no revelar su nombre.

Así es que esta semana los Maristas y el gobierno firmarán un acuerdo para que los primeros 40 sirios que lleguen a Uruguay en septiembre se alojen en la casa de retiro de los religiosos, en el kilómetro 16 de Camino Maldonado, en Villa García.

"Tuvimos un par de reuniones y en seguida surgió la posibilidad de la casa, para nosotros es una manera de colaborar y para el gobierno la facilidad de tener dónde hospedarlos. En un momento se manejó llevarlos a Anchorena, pero queda lejos y hay que montar todo una estructura que acá está pronta", explicó.

La construcción, ubicada en el medio de un complejo de 15 canchas, tiene capacidad para 108 personas: hay una zona de habitaciones para dos, tres y cuatro personas, cada una con un baño, además de dos cuartos grandes que tienen lugar para 30 personas cada uno. La casa tiene, además, grandes salones y una capilla. Actualmente viven allí los caseros y la congregación la usa para retiros, campamentos y jornadas con alumnos de distintos colegios.

PREPARACIÓN. 

En el acuerdo que firmarán en los próximos días el gobierno se comprometerá a hacerse cargo de todos los gastos de la casa mientras esté al servicio de los sirios.

"Nosotros colaboramos sin ninguna contrapartida pero tampoco podemos asumir costos extra, o sea es el Estado quien se haría cargo de los gastos de la casa", afirmó el integrante de la congregación.

Además de la casa, los Hermanos Maristas pusieron a disposición sus educadores.

"Nosotros en educación, recreación y acompañamiento somos expertos, el problema es el idioma, que es una barrera importantísima que tenemos que resolver. Culturalmente es un desafío también porque hay que ver cómo manejamos la comida, los horarios, las costumbres", aseguró.

El gobierno comenzó, según supo El País, las coordinaciones con diversas instituciones para garantizar traductores que estén con ellos las 24 horas, vigilancia en la zona de la casa, equipos sanitarios así como diversos técnicos que estén a su disposición.
Buenos ojos.

La iniciativa del gobierno uruguayo es vista con buenos ojos por las agencias internacionales que brindan ayuda humanitaria en los refugios sirios. Najwa Mekki, la portavoz de Unicef en Nueva York, que trabajó en refugios en Jordania y Turquía, dijo a El País que la situación es "tan horrible" que todos los gobiernos "deberían hacer algo".

El conflicto en Siria comenzó hace más de tres años. Hay 10 millones de personas afectadas y 6,4 millones de desplazados de sus hogares. Casi 3 millones viven como refugiados en países cercanos.

Mekki, que entrevistó a decenas de sirios en refugios, contó que la decisión de huir "no es fácil". "Todos dicen que querían aguantar pero después de una situación límite, que en general es que matan a un familiar o bombardean su casa, toman la decisión de abandonar su país", explicó, y contó que cuando cruzan la frontera "están con lo puesto".

En Líbano, que es de donde vendrán las familias sirias a Uruguay, no hay campamentos oficiales sino que la gente se instaló cerca de la frontera. Allí armaron ranchos con cartón, chapas, o lo que encontraron. Según Mekki, no tienen ninguna necesidad cubierta.

"Los que más sufren son los niños porque tenían su casa, iban a la escuela, tenían sus amigos y mascotas. Hay que pensar el impacto psicológico que tiene perder todo y empezar a vivir en la violencia. Yo escuché niños contarme que habían visto en la calle un cuerpo sin cabeza como si fuera lo más normal", relató la mujer.

El trabajo infantil es otro de los problemas que viven los niños sirios. "Terminan trabajando o para apoyar a sus padres o porque cruzaron solos la frontera. Hay casi 8.000 niños que están solos. Las niñas tienen el riesgo, además, del casamiento infantil, que aunque es un hábito que existía en algunas comunidades en Siria, con el desastre y la incertidumbre que se vive uno no sabe si va a vivir al día siguiente, entonces casan a sus hijas porque piensan que estarán más seguras. Los niños, en cambio, el principal riesgo que sufren es el ser reclutados por algún grupo armado. En algunos casos, incluso, a impulso de sus familias".

CLAVES DEL VIAJE DE LOS SIRIOS

¿Quiénes vendrán a Uruguay?

Los ciudadanos sirios que llegarán a Uruguay están actualmente refugiados en el Líbano. Acnur, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, será la encargada de realizar una preselección de las familias y una delegación de uruguayos que viajará al Líbano tendrá la palabra final. Uno de los requisito que pidió Uruguay es que el 60% de las personas que viajen sean niños.

¿Cómo viajarán y cómo vivirán?

El gobierno uruguayo acordó que llegue un primer grupo de 40 personas en el mes de septiembre y un segundo de 80 en febrero de 2015. En total viajarán al país 120 sirios. Arribarán en vuelos comerciales, según la logística aportada por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En una primera instancia serán alojados en la Casa de Retiro San José de los Hermanos Maristas, ubicada sobre el kilómetro 16 de Camino Maldonado, en Villa García. La idea es que luego sean realojados en hogares definitivos, en función de las propuestas que surjan.
¿Qué harán en Uruguay?

La formación en idioma será uno de los principales desafíos que enfrentarán estas familias. Las 120 personas recibirán clases de idioma español y serán educados sobre la sociedad uruguaya. Se buscará que los menores puedan insertarse en las escuelas públicas, aunque hay centros privados que también se pusieron a las órdenes. Otro de los requisitos es que cada núcleo familiar tenga al menos una persona con capacidad de trabajo. La comunidad árabe de Uruguay y otros actores privados ya manifestaron la voluntad de ofrecer puestos de trabajo a los sirios.
¿Pueden volver a su país de origen?

El gobierno, explicó, además, que todos los sirios que lleguen a Uruguay podrán volver a su país cuando quieran. "Es gente libre. Lo que pretendemos es darle la oportunidad para que se inserten en la sociedad uruguaya. Trabajen en nuestro medio, se eduquen, se inserten en nuestros barrios, en nuestros pueblos como un habitante más", dijo el secretario de Derechos Humanos de Presidencia, Javier Miranda.

Fuente: elpais.com.uy

martes, 4 de marzo de 2014

Las tres guerras coetáneas de Washington.



Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info)

"Washington está tratando de llevar a cabo una nueva gran demostración de fuerza: organizar cambios de régimen en tres Estados al mismo tiempo en diferentes regiones del mundo. En las operaciones organizadas contra Siria, Ucrania y Venezuela, la narrativa estadounidense reposa exactamente sobre los mismos principios: acusar a los gobiernos de matar a sus propios ciudadanos, calificar a los opositores de "demócratas", adoptar sanciones contra los "asesinos" y, al final, concretar un golpe de Estado".

Así lo pone de manifiesto enjundioso artículo el periodista y politólogo francés Thierry Meyssan, presidente y fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace, publicado bajo el título de "¿Puede Washington derrotar a tres gobiernos a la vez?"

"El movimiento comienza siempre con una manifestación en la que mueren opositores pacíficos y ambos bandos se acusan mutuamente de los hechos. En realidad, fuerzas especiales o elementos a las órdenes de Estados Unidos o la OTAN, ubicados convenientemente, disparan a la vez contra la multitud y contra la policía. Así sucedió en Deraa (Siria) en 2011, al igual que en Kiev (Ucrania) y en Caracas (Venezuela) en los últimos días."

Meyssan recuerda que, en el caso de Venezuela, las autopsias practicadas demostraron que dos de las víctimas -un manifestante de la oposición y otro favorable al gobierno- fueron baleadas con la misma arma.

Recuérdese que en ese país el 80% de los medios informativos venezolanos están en manos privadas y que en abril de 2002 ellos fueron los realizadores de un golpe de Estado contra el gobierno democrático de Hugo Chávez. Todo empezó del mismo modo: llamados de la oposición a protestar, muertos de ambos lados, condena general de los medios privados, rumores de sublevación de una parte del ejército y ejecución del golpe de Estado.

Calificar a los opositores de "demócratas" es simple retórica. En Siria se trata de takfiristas (una corriente sectaria dentro del Islam sunita que goza del respaldo de una facción de la familia real de Arabia Saudita aliada a Estados Unidos e Israel contra el régimen laico sirio); en Ucrania, son unos cuantos sinceros pro europeístas estimulados por un montón de nazis y, en Venezuela, son jóvenes de familias acomodadas respaldados por estudiantes contestatarios que no son representativos del mundo universitario y milicias a sueldo de dueños de empresas.

Otra coincidencia es que, en todos los casos, en los tres países, está presente la proclamación de su solidaridad con los opositores locales de John McCain, el ex candidato republicano a la presidencia estadounidense, apunta Meyssan.

Del guión para el manejo mediático de los acontecimientos se encarga la National Endowment for Democracy (NED), una agencia financiada por el Congreso de Estados Unidos a la que se presenta como organización no gubernamental (ONG).

Meyssan revela que la NED fue creada por el presidente Ronald Reagan, en asociación con Canadá, Gran Bretaña y Australia. La dirigen el neoconservador Carl Gershman y Barbara Haig, hija del general Alexander Haig (ex comandante supremo de la OTAN y posteriormente secretario de Estado con Reagan).

En este esquema participa otra supuesta ONG, financiada por la OTAN, irónicamente nombrada "Albert Einstein", creada en 1983 por la NED, dedicada a la formación de agitadores profesionales en diversos países.

En todos los casos, dos figuras claves del equipo del Consejo de Seguridad Nacional de Presidente Obama, la consejera de seguridad nacional Susan Rice y la embajadora ante la ONU Samantha Power, han desempeñado destacado protagonismo.

"Las dos son maestras en el uso del lenguaje "democrático" y, durante años, se han especializado en aconsejar la injerencia en los asuntos internos de otros Estados con el pretexto de prevenir genocidios. Ellas adoptan invariablemente la misma pose de justa indignación antes de dictar la adopción de sanciones -a la que rápidamente se suma la Unión Europea- cuando en realidad son ellas mismas quienes se dedican a promover los actos previos de violencia", denuncia Meyssan. Con tan amplias y peligrosas representaciones escénicas en las que los golpes de Estado no siempre llegan a concretarse, Washington busca demostrar al mundo que sigue siendo el amo, según criterio del afamado politólogo y periodista francés.

Para garantizar los resultados -en opinión de Thierry Meyssan- Washington emprendió las operaciones en Ucrania y en Venezuela mientras se desarrollaban los Juegos de Sochi. Contaba garantizar que Rusia no tomaría medidas de respuestas que provocaran algún tipo de atentado por los terroristas islamistas en perjuicio de la fiesta olímpica. Pero los Juegos deportivos de invierno en Sochi ya terminaron. Y ahora le tocaría jugar a Moscú.