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domingo, 27 de enero de 2019

Mercenarios rusos ya estarían en Venezuela para proteger a Maduro.


El gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó durante un discurso en el Tribunal Supremo de Justicia el 24 de enero de 2019 que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, le mostró todo su apoyo durante una conversación telefónica. 

Mercenarios que ejecutan misiones secretas para Rusia llegaron a Venezuela para reforzar la seguridad del gobernante Nicolás Maduro, reportó la agencia de noticias Reuters citando dos personas cercanas a círculos militares rusos.

En declaraciones a la agencia, el líder del capitulo local del grupo paramilitar conocido como los Cosacos, Yevgeny Shabayev, dijo que había escuchado que podrían ya haber 400 mercenarios en Venezuela.

La tarea de los llamados contratistas es brindar protección a Maduro de algún intento de detenerlo por parte del naciente gobierno interino de Juan Guaidó o por cualquier unidad del estamento militar del país.

“Nuestra gente está allí principalmente para su protección”, dijo Shabayev en declaraciones a Reuters.


Shabayev dijo que el contingente partió hacia Venezuela a inicios de esta semana, uno o dos días antes que comenzaran las protestas en Venezuela, reportó Reuters.


Agregó que viajaron en dos vuelos charter que aterrizaron en La Habana y que desde allí tomaron vuelos comerciales con destino a Venezuela.

El embajador ruso en Caracas, Vladimir Zaemsky, nego el viernes el reporte de la agencia Reuters.

“No tengo idea de ninguna compañía militar privada en Venezuela. Es otro engaño”, indicó a la agencia rusa RIA Novosti.


If the military & security forces are so loyal to Maduro then why did he have to hire mercenaries linked to Putin to provide for his personal security? https://t.co/LwmpgBQDlr— Marco Rubio (@marcorubio) January 25, 2019

por VTV vía Youtube



El gobernante venezolano Nicolás Maduro se dirige a la Asamblea Constituyente en Caracas el 14 de enero del 2019.ARIANA CUBILLOSAP

viernes, 11 de enero de 2019

Siria: la guerra que no nos han querido contar .

El conflicto en el país de Oriente Próximo se sustenta en mentiras: las grandes potencias defienden sus intereses políticos y económicos. El pueblo es lo de menos.

ALBERTO RODRÍGUEZ

En Siria no hubo en 2011 ninguna revolución. La guerra de Siria es el resultado de un conflicto entre dos sistemas; el secularismo socialista del Partido Baaz frente al islamismo liberal en lo económico de los Hermanos Musulmanes. Se trata de un enfrentamiento que lleva desangrando Siria desde los años sesenta, cuando los baazistas tomaron el poder por primera vez, y que en 2012 se recrudeció cuando islamistas de todo el mundo acudieron a la llamada de la yihad hasta provocar el conflicto que, entre disputas de poder y fuego cruzado, ha convertido a Siria en un puzzle de cientos de milicias, organizaciones e intereses que se sostienen sobre la muerte.

Desde el principio, la guerra se sustentó en mentiras. Estados Unidos busca mantener la hegemonía de sus aliados en la región para que sus empresas sigan operando en el mercado de los recursos. Junto a Estados Unidos, Francia, Qatar y Arabia Saudí necesitaban encuadrar la opinión pública a su favor para que ésta respaldase una intervención directa dentro de Siria dando apoyo logístico, militar y financiero a los rebeldes. En ningún momento se planteó qué porcentaje de población local estaba a favor de su gobierno y qué porcentaje de población estaba a favor de derrocarlo porque, sencillamente, no importaba.

Rusia por su parte, bajo la excusa de defender Siria, decidió involucrarse en el conflicto para proteger tanto su estratégica salida al Mediterráneo en el puerto de Tartús como sus intereses comerciales y políticos. Con la Siria de Bashar al-Assad, Putin sabe que sus enemigos regionales no podrán construir un gaseoducto desde Qatar hacia Europa pasando por Siria, por lo que los rusos se aseguran ser los únicos que suministren gas natural a Alemania y países vecinos a través del mar Báltico. Al beneficio económico se le añade la ventaja política de poder chantajear con recursos básicos.

Irán, Israel, Turquía y Arabia Saudí están enfrascados en una disputa por la dominación regional, algo en lo que Estados Unidos juega un papel vital a favor de su principal aliado Israel.


CON LA SIRIA DE BASHAR AL-ASSAD, PUTIN SABE QUE SUS ENEMIGOS REGIONALES NO PODRÁN CONSTRUIR UN GASEODUCTO DESDE QATAR HACIA EUROPA

Entre las manifestaciones legítimas por reformas de 2011 y quienes querían derrocar al gobierno, hay una gama de grises que, tanto los Hermanos Musulmanes en el exilio como las Estados Unidos, Arabia Saudí, Francia y aliados supieron explotar, y que las organizaciones yihadistas aprovecharon para hacerse un hueco dentro de Siria.

Éstos países ya tenían en 2011 un objetivo claro: pedir una intervención para salvar al pueblo sirio, pero sin preguntar al pueblo sirio.

“Esta revolución es por dignidad”, “la ‘primavera árabe’ tumba a tres dictadores y otros tres permanecen en el poder” o “la primavera árabe se marchita”, titulaban algunos medios, la gran mayoría refiriéndose a la primavera árabe como un movimiento democratizador homogéneo; como una receta que podía aplicarse en cualquier país.

Las revueltas de Bahrein estaban lideradas por la oposición chií, mientras que en Túnez el movimiento islamista suní Ennahda buscaba aprovechar las protestas contra la dictadura para hacerse con el poder. Del mismo modo, Siria siguió un camino distinto que desembocó en la guerra que los Hermanos Musulmanes, un partido ilegalizado y responsable de varios intentos de golpe de Estado y magnicidio, llevaba deseando iniciar desde hacía tres décadas.

Lejos de lo que decían los titulares de prensa, la Siria presidida por Bashar al-Assad no era un país de partido único. Si bien hasta la reforma constitucional de 2012 el Partido Baaz Árabe Socialista gozaba de una posición privilegiada como partido del Estado, también son legales el Movimiento Socialista Árabe, Unión Socialista Árabe de Siria, Partido Comunista Sirio, Partido Comunista Sirio (unificado), Unionistas Socialdemócratas, Unionistas Socialistas, Partido de Unión Árabe Democrática, Partido Unionista Socialista Democrático, Movimiento de Pacto Nacional, Partido Social Nacionalista Sirio y Nasseristas.

Para entender el conflicto irreconciliable entre el Estado sirio y los Hermanos Musulmanes hay que conocer la base ideológica de ambos.

El Partido Baaz surge tras la descolonización y tiene como base ideológica el secularismo y el socialismo no marxista. Su ideología nacionalista árabe busca unir a una población desarraigada y sin identidad tras el Imperio Otomano y la colonización francesa, al tiempo que hace frente al panislamismo. Para ello apuesta por la construcción de un estado secular y anti-imperialista que reconozca todas las etnias y confesiones que conforman el país más diverso de Oriente Medio.


Los Hermanos Musulmanes, en cambio, buscan recuperar la identidad islámica de los países árabes y son liberales en lo económico y conservadores en lo social. Aunque se presentan como una organización islamista moderada, los Hermanos Musulmanes tienen un largo historial de violencia en Oriente Medio y el Norte de África. En los años 40 asesinaron al primer ministro de Egipto Mahmud Pasha, en los años 50 intentaron asesinar al presidente egipcio Gamal Abdul Nasser, y en 1988 se unieron al Frente Islámico de Salvación en Argelia, en un alzamiento islamista que provocó una guerra civil en la que murieron más de 200.000 personas.

La hermandad bebe del deobandismo, una corriente integrista del islam que busca volver a los orígenes del mismo para vivir como en los tiempos del profeta Mahoma y que también comparten los talibanes. Esta escuela persigue eliminar cualquier vestigio cultural, social y político que no tenga raíces islámicas.

En Siria no tardaron en convertirse en la principal fuerza de oposición sectaria al secularismo del Baaz, y desde que este llegase al poder en los años 60, han intentado derrocar al gobierno en múltiples ocasiones.

Además del rechazo que sienten los HHMM hacia las ideologías claramente seculares y “occidentalizadas” como la del Baaz (Renacer), hay que añadir que Bashar al-Assad es alauita, una minoría dentro del chiísmo. Según las escuelas jurídicas que engloban el integrismo suní, los chiíes son herejes a los que hay que eliminar, lo cual lleva la lucha política también al ámbito religioso sectario.

Hay que matizar que los HHMM no representan a todas las corrientes integristas que actualmente combaten en Siria, ya que, a pesar de compartir raíz ideológica, cada una busca aplicar la ley islámica de su escuela jurídica. Por ejemplo, los principales clérigos salafistas han declarado fatwas contra la hermandad porque consideran la actividad política un peligro para la da’wa y su objetivo final de instaurar la sharía destruyendo las instituciones previas.


SIRIA NO ES UN PAÍS MUSULMÁN SINO MULTICONFESIONAL Y MULTIÉTNICO

El problema de ideologías pan-islamistas como la de los Hermanos Musulmanes reside en que Siria no es un país musulmán sino multiconfesional y multiétnico. Un Estado gobernado por la sharía llevaría inevitablemente a limpiezas étnicas y el exterminio de la mitad de la población.


Cuando Bashar al-Assad llegó al poder en el año 2000, hizo reformas que limitaban el control del Estado sobre la población. Esto provocó que la oposición islamista contase cada vez con menos base social, lo que se tradujo en que fracasasen todos sus intentos de golpe de Estado, por lo que se vieron forzados a buscar apoyos en el exterior; principalmente británico, francés y de EEUU. Poco antes de que estallase el conflicto, la oposición ligada a los Hermanos Musulmanes y asentada en Londres creó Barada TV, el medio de referencia que se utilizó para pedir el derrocamiento de Bashar al-Assad e informar en Europa de forma parcial y propagandística sobre las protestas sirias.

Según Barada TV, cientos y hasta miles de personas eran asesinadas por “las fuerzas de Assad” cuando protestaban contra el estado de emergencia, situación que vivía Siria desde hacía más de cincuenta años debido a los constantes golpes de Estado y la guerra con Israel, que lejos de haber terminado se mantiene con la ocupación israelí de los Altos del Golán. Según cables difundidos por Wikileaks, desde 2006 y tras congelar sus relaciones con Siria en 2005, los Estados Unidos entregaron a Barada TV más de 6 millones de dólares para operar el canal y financiar “actividades de la oposición” dentro de Siria. La financiación no terminó tras el mandato de Obama, sino que continuó con la administración Trump. Se estima que, entre 2005 y 2010, Estados Unidos introdujo en Siria unos 12 millones de dólares para financiar a grupos insurgentes opositores al Gobierno de Al-Assad antes de que estallase la guerra, una cifra que aumentaría exponencialmente durante la guerra hasta alcanzar los 12.000 millones.

Las diversas injerencias muestran que el conflicto se forzó desde el exterior, principalmente de la mano de potencias extranjeras y del entorno de los Hermanos Musulmanes en Europa, donde cuentan con 500 asociaciones ligadas a la Federación de Organizaciones Islámicas en Europa (FOIE), entre las que destaca el Movimiento para la Justicia y el Desarrollo, que entró en Siria –donde estaba ilegalizado– durante la guerra.


EL CONFLICTO SE FORZÓ DESDE EL EXTERIOR, PRINCIPALMENTE DE LA MANO DE POTENCIAS EXTRANJERAS Y DEL ENTORNO DE LOS HERMANOS MUSULMANES EN EUROPA

La demonización de Siria permitió justificar políticas como la de sanciones impuestos por parte de EE.UU., que tenían como objetivo debilitar la economía y agravar una crisis acentuada por la corrupción y el aperturismo económico que trajo por ejemplo consigo la retirada de algunos subsidios en zonas rurales afectadas por una sequía que en 2011 cumplía su quinto año. Estas políticas llevaron la economía al límite, acentuaron la desigualdad en un país más equitativo que Rusia, EE.UU. o España según el índice GINI y buscaron provocar una debilidad con la cual forzar el conflicto social.

Aprovechando el contexto de las protestas de 2011, los islamistas pudieron infiltrarse entre las masas e introducir combatientes extranjeros para derrocar al Gobierno o, de no lograrlo, iniciar la guerra. El plan había funcionado.


Hacia un nuevo orden mundial: la guerra ha reinventado las Relaciones Internacionales

Desde 2011 Siria se ha convertido en una especie de tablero de ajedrez en el que cada país tiene su pieza. El eje Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí, Jordania y Emiratos Árabes Unidos está enfrentado a Rusia, Irán y China. Qatar y Turquía se mueven entre dos aguas, y países como Corea del Norte llegan a acuerdos con Siria sin hacer demasiado ruido. En medio, se encuentra la población siria, que solo anhela la paz y que todo vuelva a la normalidad.

¿Pero por qué terceros países iban a querer invertir millones de dólares en una guerra que no es la suya? En unos casos lo que persiguen no son más que acuerdos comerciales y el dominio de una región que conecta Asia con Europa. En otros, se trata de sobrevivir.


LA SUPERVIVENCIA ES LO QUE MUEVE A ISRAEL Y ARABIA SAUDÍ, QUE SE SIENTEN BAJO ASEDIO

La supervivencia es lo que mueve a Israel y Arabia Saudí, que se sienten bajo asedio. Tras la guerra de 2006 en la que Hezbollah se impuso a Israel en el sur de Líbano, el Eje de Resistencia formado por Hezbollah, Siria, Irán y Palestina se popularizó enormemente en el mundo árabe. Esto suponía un riesgo para la monarquía de los Saud, con una inestabilidad interna –acentuada por la minoría chií fuertemente reprimida– que el Estado nunca llega a controlar y un riesgo para Israel, que no podía ver fortalecidos a los enemigos con los que comparte frontera. Además, Israel es una potencia emergente con problemas demográficos debido al gran número de población judía de todo el mundo que acoge, por lo que mantener su política de asentamientos y el territorio ocupado del Golán se ha convertido en una necesidad. Todo apunta a que tras la guerra de Siria, habrá un recrudecimiento de las tensiones con el sur de Líbano donde hay una importante reserva de gas natural.

Las protestas de 2011 fueron una gran oportunidad para descabezar el Eje de Resistencia al intentar aislar Líbano, Siria y Palestina de Irán. Para ello, Israel y Arabia Saudí se valieron de compartir un objetivo común con los integristas suníes que buscaban eliminar el eje ante el temor de una dominación chií y pro-iraní en todo Oriente Medio.

Irán, al igual que Arabia Saudí, sabe que su supervivencia está en juego. La disolución de la Media Luna Chiíta (Irán, Irak, Siria y Líbano) haría que el país persa quedase completamente aislado y a merced de sus enemigos regionales e internacionales. Irán se ha involucrado en la guerra de tal modo que anualmente invierte miles de millones de dólares en dar apoyo a Siria tanto a nivel militar como logístico, entregando petróleo y ayuda humanitaria. Las cifras varían según las fuentes entre los seis mil millones y los veinte mil millones de dólares. Además del gasto monetario, los iraníes han perdido más de un millar de soldados en suelo sirio.

Este enfrentamiento entre Arabia Saudí e Irán ha afectado a las relaciones de los saud con Qatar, que es un importante aliado de los iraníes, desembocando en una crisis política en 2017 con bloqueos a Qatar por parte de Arabia Saudí y el cese de las relaciones diplomáticas de Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Bahrein y Arabia Saudí con Qatar. Durante unas semanas se llegó a hablar de una invasión saudí, pero eso jamás sucedió ya que en la capital de Qatar, Doha, Estados Unidos cuenta con una de sus mayores bases en la región, al-Udeid, con 11.000 efectivos y 100 aviones operativos.



Datos hasta mediados de diciembre. 



Rusia no ha entrado en Siria por solidaridad internacionalista. Siria proporciona actualmente a Rusia la baza estratégica de la salida al mar Mediterráneo, por esta razón intervino militarmente para salvar del colapso al gobierno sirio cuando los rebeldes se encontraban más fuertes –antes de las luchas de poder que les han sentenciado–.

Los rusos no entraron a Siria hasta 2015. Durante los primeros años de la guerra, el Kremlin mostró cierta disposición a colaborar con EE.UU. en propuestas como la destrucción del arsenal químico sirio en 2013, pero vetaba constantemente las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra el gobierno de Bashar al-Assad. Hasta 2015 sus bases de Tartous, Latakia y Hmeymim se encontraban en zonas relativamente estables controladas por el Gobierno sirio. En 2015, sin embargo, el Gobierno se encontraba en una posición muy frágil y Rusia veía peligrar su salida al Mediterráneo. Es entonces cuando el Kremlin decide atender la petición del parlamento sirio y entrar con fuerza en Siria.

Otro interés central de Rusia es el tráfico de gas natural, que juega un papel fundamental en sus relaciones internacionales. Los rusos venden su gas a Alemania y países vecinos por el mar báltico, a través de Gazprom, a unos precios contra los que Estados Unidos no puede competir. Por ello, cuando hay una crisis diplomática Rusia siempre puede amenazar, como hizo durante la crisis en Ucrania, con cortar los suministros de gas. Evitando que Estados Unidos venda gas natural catarí a través de un gaseoducto que tendría que pasar por Siria, Rusia consigue mantener su dominio diplomático del centro de Europa y mitiga el efecto de las sanciones impuestas por EE.UU.

Estados Unidos que busca mantener la hegemonía de sus aliados en la región para que sus empresas sigan operando en el mercado de los recursos, ha invertido al menos 500 millones de dólares según los datos oficiales solo en entrenar a los rebeldes. Sin contar el gasto de sus dos ataques con misiles Tomahawk en 2017 y 2018 contra múltiples posiciones sirias. Solo entre 2014 y 2018 reconocen haber invertido 12 mil millones de dólares en Siria para crear nuevas fuerzas de seguridad en territorios de la oposición, entregarles armamento, estabilizar localidades, organizar operaciones militares y civiles… según el exembajador de EE.UU. en Damasco.


ESTADOS UNIDOS HA INVERTIDO AL MENOS 500 MILLONES DE DÓLARES SEGÚN LOS DATOS OFICIALES SOLO EN ENTRENAR A LOS REBELDES

Una de las razones que alega Estados Unidos para justificar su inversión y apoyo a los rebeldes son los crímenes que atribuye al Gobierno sirio, entre los que juegan un papel clave ante la opinión pública los ataques químicos. Sin embargo, su atribución al gobierno de Al Assad es controvertida, ya que la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), respaldada por Naciones Unidas, sigue sin encontrar evidencias que inculpen al Gobierno sirio y organismos como Médicos Suecos por los Derechos Humanos o Theodore Postol del Instituto Tecnológico de Massachusets la cuestionan.

Los supuestos ataques químicos son claves para lograr la demonización de Siria y el desgaste de la imagen de Rusia ante la opinión y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Erdogan, desde Turquía, busca convertirse en el máximo referente entre la comunidad suní a nivel mundial. A pesar de liderar un gobierno declaradamente hostil al de Damasco, el intento de golpe de estado que sufrió Erdogan en 2016 supuso un punto de inflexión en sus Relaciones Internacionales, por lo que se acercó cada vez más a Irán y Rusia. Esto ha repercutido en las negociaciones trilaterales de Ankara sobre el proceso de paz en Siria, haciendo que Erdogan esté más dispuesto a negociar un final de la guerra favorable para Assad.

La actual crisis económica que amenaza a Turquía tras las sanciones impuestas por Estados Unidos ha hecho que un indeciso Erdogan se aleje aún más de la OTAN para intentar buscar un lugar al amparo de la economía rusa y el BRICS, un mercado común compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

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La próxima semana publicaremos la segunda parte de este análisis, titulada La democracia era la excusa; la guerra, el objetivo.

Alberto Rodríguez es periodista independiente, activista y amante de la fotografía. Escribe sobre Siria.

AUTOR

Alberto Rodríguez


Fuente: ctxt.es

jueves, 22 de junio de 2017

Putin y la Guerra Fría 2.0.


Germán Gorráiz López, analista

La irrupción mediática de Edward Snowden, ex-técnico de Booz Allen, sub-contrata de la CIA, confesando ser el autor material de las filtraciones a The New York Times y The Guardian sobre el programa PRISM (espionaje de las telecomunicaciones a cargo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), habría desatado todas las alarmas en la CIA ante el peligro evidente de destapar los secretos inconfesables de los sótanos secretos del establishment. Putin habría jugado con maestría sus bazas y tras conceder a Snowden el asilo temporal, apareció ante el Mundo como adalid de la defensa de los Derechos Humano, aunque consciente de la nueva dinámica acción-reacción propia de escenarios de Guerra Fría en la que verán envueltas las relaciones ruso-estadounidenses a partir de este momento (Guerra Fría 2.0).

La guerra híbrida como elemento diferencial de la Guerra Fría 2.0

La nueva doctrina geoestratégica conocida como “Guerra Híbrida” sería atribuible al Jefe de Estado Mayor de las FF.AA. Rusas, Valery Gerasimov quien afirmó que “ cada vez es más frecuente que se dé prioridad a un uso conjunto de medidas de carácter no militar, políticas, económicas, informativas y de otro tipo que estarían sustentadas en la fuerza militar. Son los llamados métodos híbridos”, concepto que se habría puesto en práctica por primera vez con ocasión de las recientes Elecciones Presidenciales en EE.UU. Así, en la web de investigación “Mother Jones” apareció una versión reducida del informe de los servicios de inteligencia de EEUU en el que acusaban directamente al Gobierno de Putin de estar detrás de “supuestos ataques cibernéticos de hackers rusos para desequilibrar la campaña electoral de Hilary Clinton e inclinar la balanza a favor del supuesto submarino ruso, Donald Trump”.

Retorno a la Doctrina Bréznev

Putin habría restaurado la Doctrina Brézhnev (también llamada doctrina de la soberanía limitada), doctrina que instauró que “Rusia tiene derecho a intervenir (incluso militarmente) en asuntos internos de los países de su área de influencia” y conjugando hábilmente la ayuda a minorías étnicas rusas oprimidas (Crimea, Ossetia. Akjasia) ,el chantaje energético, la amenaza nuclear disuasoria, la intervención militar quirúrgica, la desestabilización de gobiernos vecinos “non gratos” y el ahogamiento de la oposición política interna, procederá a situar bajo su órbita a la mayoría de los países desgajados de la extinta URSS integrados en la futura Unión Euro-Asiática como alternativa económica y militar al proyecto de Obama de crear una Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), pieza central de EEUU en su política de reafirmación del poder económico y militar en la región del Pacífico. Asimismo, Putin estableció como prioridad tras su primer nombramiento como Presidente en el año 2000, la Modernización de las Fuerzas Armadas, Infraestructuras de Transporte y Energéticas y el Desarrollo de Nuevas Tecnologías,(aeroespacial; robótica; bio-medicina; bio-combustibles y nano-tecnología) aprovechando la exuberante liquidez proporcionada por los ingresos del petróleo y con un presupuesto hasta el 2020 que alcanzaría la cifra ionosférica de 410.000 millones de euros.


Conferencia de Ginebra y partición de Siria y Ucrania

La nueva geopolítica rusa en Oriente Próximo pasaría pues por un decidido apoyo al régimen sirio de Al-Assad y a Irán con el objetivo de fijar su posición como colaborador ineludible en la búsqueda de un acuerdo global para todo el Oriente PROME y consciente de que jugaba con ventaja ante la incapacidad de EE UU y sus aliados europeos de marcar la iniciativa en los conflictos de Oriente Medio y Próximo (Egipto, Siria, Palestina e Irán), Putin aprovechó la gran oportunidad que se le presentó de recuperar la influencia internacional que Rusia había perdido en los últimos años. Así, la jugada maestra de Putin convenciendo a Assad para que entregue todo su arsenal de armas químicas y el escaso apoyo internacional recibido por Obama para iniciar su operación militar contra Siria, forzará a las partes implicadas a una nueva Conferencia de Ginebra que levantará acta de la división “de facto” de Siria en tres partes ( rememorando la Guerra de Laos y los Acuerdos de Ginebra de 1.954 con Jruschov).

Así, tendremos la Siria alawita, protectorado ruso que abarcaría desde la costa mediterránea hasta Alepo, el Kurdistán sirio tutelado por EEUU y la zona sunita del sur sirio que se englobaría en el nuevo Sunistán sirio-iraquí. con lo que la crisis siria se limitaría de momento a una puesta en escena en la que los actores participantes usarán el escenario sirio como banco de pruebas para un posterior conflicto a gran escala que englobará a Israel y Egipto y que podría reeditar la Guerra de los Seis Días en el horizonte del próximo quinquenio. Como contrapartida, asistiremos a la división de Ucrania en dos mitades casi simétricas y separadas por el meridiano 32 Este, quedando el Sur y Este del país (incluida Crimea) bajo la órbita rusa mientras el Centro y Oeste de la actual Ucrania navegarán tras la estela de la UE, episodio que significará “de facto” el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría Rusia-EEUU.

¿Nueva Guerra en Oriente Medio?

El Plan Biden-Gelb, aprobado por el Senado de EEUU en el 2007 y rechazado por Condolezza Rice, Secretaria de Estado con George W. Bush, preveía la instauración en Irak de un sistema federal con el fin de evitar el colapso en el país tras la retirada de las tropas estadounidenses y proponía separar Irak en entidades kurdas, chiíes y sunitas, bajo un gobierno federal en Bagdad encargado del cuidado de las fronteras y de la administración de los ingresos por el petróleo. Así, asistiremos a la aparición del Kurdistán Libre presidido por Masoud Barzani con capital en Kirkust y que incluiría zonas anexionadas aprovechando el vacío de poder dejado por el Ejército iraquí como Sinkar o Rabia en la provincia de Ninive, Kirkuk y Diyala así como todas las ciudades de etnia kurda de Siria (excepto Hasaka y Qamishli) ocupadas por la insurgencia kurda del BDP.

El nuevo Kurdistán contará con las bendiciones de EEUU y dispondrá de autonomía financiera al poseer el 20% de las explotaciones del total del crudo iraquí con la “conditio sine qua non” de abastecer a Turquía, Israel y Europa Oriental del petróleo kurdo a través del oleoducto de Kirkust que desemboca en el puerto turco de Ceyhan . De otra parte, el Sunistán con capital en Mosul y que abarcaría las ciudades suníes de Ramadi, Faluya, Mosul, Tal Afar y Baquba ( triángulo suní), con fuertes conexiones con Arabia Saudí y Emiratos Árabes y que derivará posteriormente hacia un radical movimiento panislamista que utilizará el arma del petróleo para estrangular las economías occidentales en el horizonte del próximo quinquenio. Finalmente, como tercera pata del trípode, tendríamos al Irak chíi con capital en Bagdad que ejercerá de contrapeso al wahabismo saudí y que gravitará en la órbita de influencia de Irán, lo que aunado con el previsible acuerdo iraní en el contencioso nuclear con EEUU, convertirá a Irán en gran potencia regional en clara pugna con Arabia Saudí e Israel.

Sin embargo, tras la aprobación por el Congreso y Senado de EEUU de una declaración preparada por el senador republicano Lindsey Graham y el democráta Robert Menéndez que señala con rotundidad que “si Israel se ve obligado a defenderse y emprender una acción (contra Irán), EEUU estará a su lado para apoyarlo de forma militar y diplomáticamente”, asistiremos al aumento de la presión del lobby pro-israelí de EEUU ( AIPAC) para proceder a la desestabilización de Siria e Irán por métodos expeditivos en la etapa post-Obama. Dicha guerra será un nuevo episodio local que se enmarcaría en el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría EEUU-Rusia e involucrará a ambas superpotencias teniendo como colabores necesarios a las potencias regionales (Israel, Egipto, Arabia Saudí e Irán), abarcando el espacio geográfico que se extiende desde el arco mediterráneo (Libia , Siria y Líbano) hasta Yemen y Somalia y teniendo a Irak como epicentro ( rememorando la Guerra de Vietnam con Lindon B. Johnson (1963-1.969).

Dicho enfrentamiento será aprovechada por EEUU, Gran Bretaña e Israel para proceder a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por dichos países y así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel, siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales (Gran Israel).

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

martes, 30 de julio de 2013

Iglesia ortodoxa alerta de posible extinción de los cristianos en Siria.

Vladinir Putin con los representanes de las Iglesias Ortodoxas.

“Sería una catástrofe de la civilización”, dicen las quince Iglesias ortodoxas de todo el mundo en un comunicado.

Las Iglesias ortodoxas de todo el mundo emitieron una declaración en la que alertan sobre la amenaza de desaparición de los cristianos en Siria, escenario de un crudo conflicto armado desde principios de 2011.

“Actualmente, debido a la tragedia que tiene lugar en Siria, existe el peligro de que desaparezca la presencia cristiana en ese país”, afirmó Kiril, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR), citado por las agencias locales.

Kiril anunció que los representantes de las quince Iglesias ortodoxas de todo el mundo reunidos para celebrar el 1.025 aniversario de la cristianización de la histórica Rus de Kiev han decidido llamar la atención del mundo con una declaración conjunta.

“No debemos permitir la desolación de Oriente Medio desde el punto de vista de la presencia de la cristiandad. Eso sería una catástrofe de la civilización. Nuestros orígenes están allí, de allí proviene nuestra fe”, dijo.

El patriarca ruso recordó que en el pasado ya hubo otros casos en los que los cristianos ortodoxos fueron expulsados de esa región de mayoría musulmana. Y advirtió que lo que ocurra con la comunidad cristiana en ese país árabe influirá en la suerte de los cristianos en todo Oriente Medio.

La IOR mantiene que los conflictos de los últimos años en Siria, Irak, Libia y Egipto amenazan la misma existencia de la cristiandad en esos países y la concordia religiosa forjada durante siglos en Oriente Medio y el Norte de África.

Los ortodoxos conmemorarán el domingo en Kiev el 1.025 aniversario de la cristianización de esta zona del mundo, adonde, según reza la tradición, hace dos mil años llegó en misión evangelizadora el primer apóstol, Andrés.

Fuentes: Efe

Editado por: Protestante Digital 2013