Mostrando entradas con la etiqueta libia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libia. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de junio de 2019

Los refugiados han estado 140 días sin rumbo en el mar desde que Italia cerró sus puertos.

Desembarco del barco Aquarius en Valencia./ MSF


Durante el último año, 2.443 hombres, mujeres y niños han quedado varados en el mar mientras “los líderes de la UE debatían su futuro”, denuncia MSF
Al menos 1.151 hombres, mujeres y niños han muerto en el Mediterráneo Central, mientras más 10.000 han sido obligados a regresar a la fuerza a Libia


140 días en el mar o, lo que es lo mismo, casi cuatro meses en el Mediterráneo sin puerto al que acudir. Esa es la suma de días que han pasado vagando por el mar los barcos de rescate de refugiados, con mujeres y niños vulnerables a bordo, desde que hace un año Italia tomó la decisión de cerrar sus puertos a las embarcaciones con migrantes a bordo. El “no” de Matteo Salvini al barco Aquarius el 10 de junio de 2018 daba comienzo al bloqueo.

Aunque las informaciones sobre el barco Aquarius inundaron los telediarios hasta que España admitió y permitió el desembarco en el puerto de Valencia, las embarcaciones con refugiados rescatados en el Mediterráneo Central han sido rechazadas en este año desde Europa hasta en 18 ocasiones, según información de Médicos Sin Fronteras (MSF) facilitada a este medio.

La mayor parte de estas embarcaciones son de las ONG, pero también en julio del año pasado Italia pasó la pelota de nuevo a Malta para que recibiera a dos barcos de Frontex con 450 personas a bordo. Tras un día de incertidumbre, el Gobierno italiano cedió y admitió el desembarco en su puerto. Entre las embarcaciones bloqueadas que más personas han llevado a bordo se encuentra el Open Arms, que el pasado 21 de diciembre estuvo vagando por el Mediterráneo con 311 personas a bordo durante siete días hasta que finalmente pudo desembarcar en España.


Estos 18 rescates dificultados por el cierre de los puertos italianos este último año han sido realizados por ONG como la alemana Sea Watch o SOS Mediterranée, pero también por barcos pesqueros como Nuestra Madre Loreto o militares como Trenton. La mayoría de los desembarcos han terminado produciéndose en Malta (7), país que también restringe los desembarcos de los rescatados. Italia ha acabado aceptando un buen número de ellos (6), mientras en un menor número de ocasiones España (2) y Tunez (2) han acabado ofreciendo también sus puertos.

En estos momentos, el barco petrolero Maridive, con 75 personas rescatadas, lleva bloqueado en alta mar durante más de 10 días mientras Túnez, Malta e Italia echan un pulso político para decidir quién acude a su rescate. Según destaca MSF, situaciones de bloqueo como estas son “la nueva normalidad” en el Mediterráneo, mientras la respuesta de los Gobiernos europeos al drama humanitario que se vive en el mar alcanza “nuevos mínimos desoladores”. Solo durante el último año, 2.443 hombres, mujeres y niños vulnerables han quedado varados en el mar mientras “los líderes de la UE debatían su futuro”, han denunciado.
Tabla de embarcaciones con personas refugiadas a bordo que han sido bloqueadas este año./ M.S.F.

Más de mil personas muertas en el Mediterráneo Central

La imagen de los barcos varados en el mar es solo una de las caras del prisma del drama humanitario. Al menos 1.151 hombres, mujeres y niños han muerto en el Mediterráneo Central, mientras más 10.000 han sido obligados a regresar a la fuerza a Libia, de donde los inmigrantes han huido por estar expuestos a las detenciones, trabajos forzados y toda clase de vejaciones. Según recogió Acnur en su informe publicado a inicios del año pasado, cuando los refugiados se suben a un bote en la costa libia “muchos han sido torturados, violados y vieron a mucha gente morir a su alrededor”.

Estas muertes, a las que apenas nos podemos aproximar por una cifra que seguramente sea mucho mayor, tienen causas. Según MSF y SOS Mediterranée estos fallecimientos son el resultado del “fracaso de las políticas migratorias europeas” y de “un sistema de asilo europeo roto”. La negociación del reglamento de Dublín, para que los países a las puertas de Europa no sean los únicos en gestionar el proceso migratorio, es un debate estancado en la UE. Por el contrario, no deja de aumentar el presupuesto destinado al incremento de seguridad en las fronteras. En el reciente presupuesto de la Comisión Europea presentado este mes, se anuncia un incremento del 34,6% hasta los 420,6 millones de euros para la Agencia Europea de Guardia de Fronteras y Costas (Frontex).

Mientras tanto y en esta situación de bloqueo en la respuesta de los países miembro, “la criminalización” de las organizaciones que realizan rescates en el Mediterráneo pasa factura. El “castigo” que se impone a los barcos que rescatan refugiados “erosiona el principio mismo de la prestación de auxilio” a quienes están en peligro en el mar. Según las ONG, las embarcaciones comerciales, e incluso los militares, son cada vez más reacias a responder a las peticiones de socorro debido al alto riesgo de quedar bloqueados en alta mar y de que se les niegue un lugar seguro para desembarcar a las personas rescatadas.

El director de Operaciones de SOS Méditerranée, Frédéric Penard, considera que la falta de buques de rescate en el Mediterráneo debería “poner fin a las infundadas acusaciones de un ‘efecto llamada’. “La realidad es que aun cuando cada vez hay menos embarcaciones humanitarias, las personas con pocas alternativas continúan emprendiendo la ruta mortal independientemente de los riesgos. La única diferencia es que hoy tienen casi cuatro veces más probabilidades de morir, en comparación con el año pasado”, concluye.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Libia: El Estado creado por Occidente donde vuelve la esclavitud.


A cinco años de la invasión a Libia, la hipocresía de Europa y Estados Unidos se muestra una vez más, respecto a las motivaciones para intervenir y luego destruir un Estado considerado, por los propios organismos internacionales como el país que tenía los mejores indicadores de desarrollo humano de África.

Julian Assange, el fundador de WikiLeaks (que lleva años asilado en la embajada de Ecuador en Londres, aseguraba hace un año que “Hillary Clinton fue la figura clave en la destrucción del Estado de Libia”.

Según Assange, los correos electrónicos de Clinton revelaban un plan maestro, nacido meses antes de la intervención de Occidente en Libia en marzo de 2011, para convertirla en el tema principal de su mandato como secretaria de Estado y en un podio desde el cual pudiera cumplir sus sueños presidenciales. “Libia […] fue la guerra de Hillary Clinton”, recalcó el fundador de WikiLeaks.

Además, afirmó que la destitución del entonces presidente libio Muamar el Gadafi y la destrucción del Estado libio era “algo que ella utilizaría para presentar en las elecciones generales presidenciales”.

A consecuencia de la intervención norteamericana con apoyo occidental, alrededor de 40.000 personas perdieron la vida en Libia. Pudimos ver a Hillary festejando el asesinato de Gadafi y después de la masacre instalaron a los yihadistas y el Estado Islámico en el poder. Todo esto ha desatado la crisis europea de los y las refugiadas de hoy.

Ahora se rasgan las vestiduras en la ONU y otros organismos porque la esclavitud ha vuelto en Libia. En un video de la cadena del poder imperial norteamericano CNN se difundió cómo se negocia con personas de la zona subsahariana, de la misma forma cruel que se hacía en tiempos del esclavismo.

Se conocía la existencia de esta trata de personas pero esta vez se corrobora con imágenes. Numerosas ONGs han denunciado que este es uno de los tantos negocios inhumanos que proliferan en este Estado creado por las potencias occidentales, para robar sus recursos.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo de la ONU, ya ha alertado de esta situación en varias ocasiones y documentado casos con testimonios de personas que han logrado escapar de su cautiverio en Libia y regresar a sus países de origen. A principios de este mes, Mohammed Abdiker, director de Operaciones y Emergencias de la OIM visitó Trípoli y afirmó que “la situación es grave”. “Cuanto más se involucra la OIM en Libia, más constatamos que es un valle de lágrimas para muchos migrantes. Algunos informes son realmente espeluznantes y los últimos informes sobre el mercados de esclavos” de migrantes se suman a una larga lista de atropellos”, aseguró.

Según los testimonios recogidos por la OIM, tras el viaje hasta Libia por el desierto del Sáhara, las personas que logran sobrevivir son recluidos en centros de detención masificados, en condiciones deplorables y sometidos a torturas, malos tratos, vejaciones constantes. Muchas veces, ni siquiera son recluidos en estos centros sino en casas particulares o garajes donde hacinan a cientos de personas que posteriormente serán vendidos como esclavos, utilizados para exigir dineros a sus familiares, lanzados al Mediterráneo en embarcaciones precarias o simplemente ejecutados si no obtienen de ellos más beneficios económico.

Todo esto está sucediendo con la anuencia de la Unión Europea que ha ido implantando acuerdos con las tribus que imperan en el país para que Libia sea un muro de contención en la ruta migratoria que llega desde el sur. Ha destinado cientos de millones de euros para equipar a las guardia costera libia, para mantener y construir más campos de detención y “otros proyectos relacionados con la migración que afectan a Libia”, según la declaración que los Estados de UE firmaron el pasado febrero en una cumbre en Malta.

La situación también ha sido denunciada por el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, quien este martes calificó de “inhumana” la cooperación de la UE con este país. También ha puesto sobre la mesa las “condiciones horribles” en los centros de detención de inmigrantes y refugiados en Libia.

“El sufrimiento de los inmigrantes detenidos en Libia es una atrocidad para la conciencia humana”, afirmó Zeid en un comunicado en el que se refirió a la asistencia de la UE a la Guardia Costera para interceptar en el Mediterráneo y devolver a Libia a los inmigrantes y refugiados, donde, según la ONU y varias ONGs, son retenidos en condiciones inhumanas.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Nuevo libro del pensador Noam Chomsky: ‘¿Quién domina el mundo?’.



El lingüista, filósofo, ensayista e intelectual de izquierdas empieza con una pregunta: ¿Quién gobierna el mundo? Decimos los Estados, pero esto puede engañarnos. Los estados tienen culturas complejas y las decisiones las toman los que acumulan poder interno. La población es marginada. No hay que olvidar a los “amos de la humanidad”, que decía Adam Smith. “Todo para nosotros y nada para los demás” es la máxima de los amos. Hoy los “amos de la humanidad” serían los conglomerados de empresas multinacionales, las grandes instituciones financieras o los imperios comerciales.


Están son las ideas centrales del libro de Chomsky:

> Las grandes corporaciones tienen enorme poder dentro de los Estados de los cuales dependen.

Las instituciones de los “amos de la humanidad” tienen enorme poder tanto en el país como internacionalmente. Acuerdos internacionales como los derechos de inversión garantizados son llamados “Acuerdos de libre comercio”.

> La toma de decisiones se ha trasladado a la burocracia de Bruselas. Esto ha socavado la democracia.

Hay descontento ciudadano al ver que el poder real pasa de los políticos nacionales al “mercado” (instituciones de la UE) y a las corporaciones de acuerdo con la política neoliberal.

> Los ciudadanos se niegan a aceptar el papel de espectadores que les asigna la teoría democrática liberal.

El desprecio de las élites hacia las clases más bajas ha adoptado distintas formas. La actual es la llamada a la pasividad y obediencia por parte de los liberales que no quieren la democratización popular de los años sesenta.

> El apoyo a la Guerra de Irak apenas llegaba al 10% según encuestas internacionales.

Se desencadenaron protestas en todo el mundo, como en EEUU, tal como se hacía en 1967 contra la Guerra de Vietnam.

> La invasión de Irak podría haber sido peor sin la oposición ciudadana.

Las protestas contra la guerra originó que Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz o George Bush no pudiesen adoptar medidas más destructivas.

> Desde el final de la Guerra Fría el abrumador poder de las fuerzas armadas de EE UU ha sido la realidad central de la política internacional.

Esto se ha manifestado en tres regiones:

1. Asia Oriental. La armada americana trata al Pacífico como un lago de EEUU.

2. Europa. Desde la OTAN, es decir, EEUU (ya que paga tres cuartas partes de los gastos) garantiza la integridad de los estados miembros.

3. Oriente Medio. Las enormes bases navales y aéreas de EEUU “existen para asegurar las alianzas e intimidar a los rivales”. Aunque se encuentran en entredicho por la intervención de Rusia en Ucrania y Siria y por China que patrulla por sus cercanas aguas del Pacífico.

> La Organización de Cooperación de Shangai, liderada por China, podría convertirse en un equivalente a la OTAN.

En 2015 China estableció el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras. En ello participaron 56 naciones. El nuevo banco podría ser un competidor del FMI y el BM.

> Estadistas estadounidenses definieron la expansión de la OTAN como un error político de proporciones históricas.

En 1991 había dos ideas de Europa. Una de la ampliación de la UE al este, y la otra la de “Gran Europa” desde Lisboa a Vladivostok.

> Gorvachow era partidario de una Gran Europa de Lisboa a Vladivostok.

Al hundimiento de la URSS, la OTAN inició su expansión más allá de Alemania, hacia las fronteras con Rusia. Es preocupante en Rusia si se expande hasta Ucrania. Putin consideró una amenaza directa a los intereses fundamentales de Rusia.

> No hace falta observar los movimientos y motivos de Putin con buenos ojos para entender la lógica detrás de ellos.

¿Qué pasaría si los países latinoamericanos se uniesen al Pacto de Varsovia?

> La guerra contra el terrorismo original se ha eliminado silenciosamente de la historia.

Cuando empezó era en una pequeña parte de Afganistán. Las negociaciones para que entregaran a Bin Laden se sustituyeron por la violencia a gran escala, no para destruir a los talibanes, sino por el desprecio de EE UU a ellos.

> Negociaciones políticas serias con los talibanes podrían haber puesto en manos estadounidenses a los sospechosos del 11S.

Los bombardeos de EEUU en octubre de 2001 fueron condenados por muchos opositores, pero Bush dijo “No me importa lo que digan las leyes internacionales. Vamos a patearles el culo”.

> La invasión de Irak sin pretexto verosímil es el mayor crimen del siglo XX.

Murieron cientos de miles de personas. Generó millones de refugiados. Destruyó el país. Creó el conflicto sectario: Se la llama la “liberación de Irak”.

También se ha intervenido en Libia. Ahora base para la expansión yihadista en África y envía refugiados a Europa. Algunas crónicas le llaman “Intervención humanitaria”.



Resumiendo.

Magnífica exposición de Chomsky, sin tapujos, descarnado, muy documentado. Denuncia lo que hacen los poderosos. Crítico contra la política exterior de EE UU y el peligro que supone para los bienes del orbe una guerra nuclear. Explica como se ha llegado a ser imperio. Lo que no dicen los políticos americanos: La población americana es llevada al consumismo y al odio al débil, mientras a los poderosos se les deja hacer lo que quieran.

EE UU debe ser controlado. Analizar porque tiene un poder tan fuerte. Hay que salvaguardar la seguridad mundial.

Fuente: mundiario.com

viernes, 12 de junio de 2015

La nueva geopolítica del petróleo.


La Jornada

¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a mediano plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y amenazar su hegemonía solitaria a escala planetaria. Por ello Washington instauró secretamente, desde principio de 2000, una “desconfianza estratégica” respecto de Pekín.

El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior estadunidense considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la guerra fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra “superpotencia”, la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: “Un solo planeta, una sola superpotencia”.

En consecuencia, Washington no cesa de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia oriental para intentar contener a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples “conflictos de los islotes” con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas… Y por la poderosa presencia de la séptima flota de Estados Unidos. Paralelamente, la diplomacia estadunidense refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y Birmania.

Esta política prioritaria de atención hacia el Este extremo y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de oriente próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres campos. Primero, en el militar: Washington está implicado en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la organización Estado Islámico. Segundo, en el diplomático, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Tercero, el de la solidaridad, especialmente respecto de Israel, para el cual Estados Unidos sigue siendo una especie de “protector en última instancia”.

Esta sobreimplicación directa de Washington en la región (particularmente después de la guerra del Golfo, en 1991) mostró los “límites de la potencia americana”, que no ha podido realmente ganar ninguno de los conflictos en los cuales se implicó fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un costo astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.
Actualmente Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance planetario. Por tanto, la alternativa es la siguiente: o continúa implicándose en el pantanal de oriente próximo en conflictos típicos del siglo XIX o se concentra en la urgente contención de China, cuyo impulso fulgurante podría anunciar la decadencia a medio plazo de Estados Unidos.

La decisión de Obama es obvia: debe enfrentar el segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de oriente próximo.
Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en oriente próximo hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la guerra fría? Para esta pregunta la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo.

Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en petróleo, a finales de los años 40, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en “obsesión estratégica” estadunidense. Ello explica parcialmente la “diplomacia de los golpes de Estado” de Washington, especialmente en oriente medio y en América Latina.

En el cercano oriente, en los años 50, en la medida en que el viejo imperio británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el imperio americano lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus hombres. Sobre todo en Arabia Saudita e Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadunidense en la época.

Hasta hace poco la dependencia de Washington del petróleo y del gas de oriente próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse del cercano oriente? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado fracking aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo costo es más elevado que el del petróleo tradicional) fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos, que en promedio superaron 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.

Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por tanto, puede ahora por fin considerar la posibilidad de retirarse del cercano oriente. A condición de cauterizar rápidamente varias heridas que a veces datan de más de un siglo.
Por esa razón Obama retiró casi la totalidad de sus tropas de Irak y Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia. Y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marcha forzada un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear. Y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes del cercano oriente para pasar a otra cuestión (China) y olvidar las pesadillas de oriente próximo.

Todo este escenario se desarrolló perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, a alrededor de 100 dólares por barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares por barril).

Aquí es donde Arabia Saudita decidió intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire del cercano oriente, sobre todo si antes Washington establece un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán. Acuerdo que los sauditas consideran demasiado favorable a Irán y que, según la monarquía wahabita, expondría a los sauditas y más generalmente a los sunnitas, a convertirse en víctimas de lo que llaman “el expansionismo chiíta”. Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos sauditas se encuentran en zonas de población chiíta.
Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudita decidió usar el crudo para sabotear la estrategia estadunidense. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de crudo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo los precios del petróleo bajaron 50 por ciento. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente, hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).

Esta política dio un duro golpe al fracking. La mayoría de los grandes productores estadunidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario estadunidense, que había generosamente ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas off shore. Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar por no ser rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.

Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudita son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera de permitir un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente). Pero sin que superen los límites que permitirían al fracking y a los yacimientos marítimos a gran profundidad recomenzar la producción. De este modo Riad se convirtió en el árbitro absoluto en materia de precio del crudo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países, entre los cuales figuran Rusia, Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etcétera).

Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del fracking podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos y, por tanto, el regreso a la dependencia del cercano oriente (también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?
Datos incorrectos sobre producción de

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

miércoles, 16 de julio de 2014

Noam Chomsky: "Estados Unidos es el líder mundial en cometer los mayores crímenes"


RT

Estados Unidos es el líder mundial en hacer guerras de agresión, el mayor crimen internacional según los Juicios de Núremberg, y ha utilizado su "martillo" en América Latina y Oriente Próximo, dice el politólogo Noam Chomsky.

Los Juicios de Núremberg que siguieron a la Segunda Guerra Mundial sentenciaron que "iniciar una guerra de agresión (...) no es solo un crimen internacional, es el mayor crimen internacional, diferenciándose de los otros crímenes en que contiene en sí mismo la perversidad acumulada de los otros". Pero hoy en día "la agresión ya no es el mayor crimen internacional", "no se puede comparar con la destrucción de las vidas de las generaciones futuras para garantizar mayores bonos mañana", escribe Chomsky.

Recuerda que la invasión británico-estadounidense de Irak fue un ejemplo clásico de agresión. "Los agresores destruyeron "la identidad nacional iraquí y la reemplazaron con identidades sectarias y étnicas" cuando Estados Unidos instaló un Consejo de Administración sobre la base de la identidad sectaria, "una novedad para Irak", recuerda el experto, citado por el portal AlterNet.

El politólogo subraya que ahora los chiíes y los suníes en Irak son los peores enemigos "gracias al martillo manejado por Donald Rumsfeld y Dick Cheney [respectivamente secretario de Defensa de Estados Unidos y vicepresidente durante el gobierno de George W. Bush] y otros como ellos que no entienden nada más allá de la violencia y el terror y que han ayudado a crear conflictos que ahora están destrozando la región".

"El martillo fue luego recogido por el presidente Obama para destruir Libia. El resultado es que Libia está ahora desgarrada por la guerra entre milicias, mientras que el terror yihadista se ha desatado en gran parte de África, junto con una avalancha de armas que llega también a Siria", afirma Chomsky.

El académico recuerda que las consecuencias del "terrorismo de Estado de Estados Unidos" se sienten en todo el mundo, pero "más cerca de casa es más difícil hacerles caso omiso". El politólogo menciona la avalancha de menores que huyen a Estados Unidos desde América Central: "'The Washington Post' informa de que fluyen 'en su mayoría de Guatemala, El Salvador y Honduras', pero no de Nicaragua. ¿Por qué? ¿Podría ser porque cuando el martillo de Washington azotaba la región en la década de 1980, Nicaragua fue el único país que tenía un Ejército para defender a la población contra los terroristas dirigidos por Estados Unidos, mientras que en los otros tres países los terroristas que devastaban estos países eran grupos equipados y entrenados por Washington?".

martes, 30 de julio de 2013

Iglesia ortodoxa alerta de posible extinción de los cristianos en Siria.

Vladinir Putin con los representanes de las Iglesias Ortodoxas.

“Sería una catástrofe de la civilización”, dicen las quince Iglesias ortodoxas de todo el mundo en un comunicado.

Las Iglesias ortodoxas de todo el mundo emitieron una declaración en la que alertan sobre la amenaza de desaparición de los cristianos en Siria, escenario de un crudo conflicto armado desde principios de 2011.

“Actualmente, debido a la tragedia que tiene lugar en Siria, existe el peligro de que desaparezca la presencia cristiana en ese país”, afirmó Kiril, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR), citado por las agencias locales.

Kiril anunció que los representantes de las quince Iglesias ortodoxas de todo el mundo reunidos para celebrar el 1.025 aniversario de la cristianización de la histórica Rus de Kiev han decidido llamar la atención del mundo con una declaración conjunta.

“No debemos permitir la desolación de Oriente Medio desde el punto de vista de la presencia de la cristiandad. Eso sería una catástrofe de la civilización. Nuestros orígenes están allí, de allí proviene nuestra fe”, dijo.

El patriarca ruso recordó que en el pasado ya hubo otros casos en los que los cristianos ortodoxos fueron expulsados de esa región de mayoría musulmana. Y advirtió que lo que ocurra con la comunidad cristiana en ese país árabe influirá en la suerte de los cristianos en todo Oriente Medio.

La IOR mantiene que los conflictos de los últimos años en Siria, Irak, Libia y Egipto amenazan la misma existencia de la cristiandad en esos países y la concordia religiosa forjada durante siglos en Oriente Medio y el Norte de África.

Los ortodoxos conmemorarán el domingo en Kiev el 1.025 aniversario de la cristianización de esta zona del mundo, adonde, según reza la tradición, hace dos mil años llegó en misión evangelizadora el primer apóstol, Andrés.

Fuentes: Efe

Editado por: Protestante Digital 2013

lunes, 13 de agosto de 2012

Para Siria se repite el silencio que hubo con Libia.



Rómulo Pardo Silva

¿Cuántos manifiestan su apoyo al pueblo sirio mientras es atacado? Muchos menos de los que deberían.

Lo que predomina es lo que producen los medios de Estados Unidos y sus aliados occidentales: Assad es culpable y es bueno que se vaya o muera. Eso se dice con palabras y mayoritariamente con silencios.

Hay fascistas que no se ocultan, pero un alto porcentaje de intelectuales, políticos e interesados en la política ‘progresistas’ piensan o simulan pensar a la manera que dicta Washington.

Enarbolan los principios de democracia, derechos humanos, libertad, consumo, como los definen los norteamericanos y occidentales ricos. Se oponen junto al Pentágono a las dictaduras.

Se esmeran por aparecer sin doble estándar. Si lucharon y sufrieron las dictaduras latinoamericanas, española, griega, italiana… no pueden apoyar a ninguna otra. Ni Assad o Gaddafi, tampoco Cuba, Venezuela, Ecuador…

Entre Hitler y Stalin en 1940 se hubieran mantenido lejos de los comunistas para constancia de su transparencia política.

En la realidad esa conducta se debe a que les es útil en las condiciones actuales. Hay un poder económico militar que ejerce la supremacía mundial y la generalidad de la población cree lo que difunden los grandes medios resultando inconveniente contradecirla.

Además un elevado número de estos defensores de la integridad ética antes apoyaron violencias revolucionarias derrotadas y necesitan ahora probar que su conversión fue sincera y son confiables para los poderosos.

Ellos no ignoran que su postura es un apoyo a la estrategia de dictadura global. A lo contrario de su discurso.

Aceptan y respaldan la dominación planetaria de Estados Unidos y sus socios en expansión armada, Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia, Siria, por el momento.

Saben que el poder de Occidente es por definición antidemocrático, son los pueblos norteamericano, español, griego, quienes distinguen entre el 1% y el 99%; que no respeta los derechos humanos de negros, latinos, orientales; que masacraron por odio o para demostrar su fuerza a la población civil de Hiroshima, Nagasaki, Dresden; que por interés geopolítico utilizaron armas químicas en Vietnam; que hicieron matar, desaparecer, torturar, expatriar a miles de socialistas en América Latina.

No han olvidado sus lecturas de hace unos años.

El régimen independiente sirio es hoy el objetivo del plan nazi con disfraz democrático de apoderamiento de los recursos naturales del planeta. El futuro de la humanidad depende de su derrota. De la victoria de Siria, Irán, Venezuela, Cuba, China, Rusia. Hay que decirlo.

El silencio sirio de muchos progresistas es una afirmación hipócrita.

Fuente: ApiaVirtual

jueves, 20 de octubre de 2011

Gadafi murió, terminó la guerra civil en Libia.



Escrito por AFP 


Trípoli.-El coronel Muamar Gadafi murió en la batalla de Sirte, último reducto de sus fuerzas, anunciaron las nuevas autoridades libias, que se aprestan a proclamar formalmente la "liberación" total del país norafricano tras ocho meses de un sangriento conflicto civil.
"Le anunciamos al mundo que Gadafi murió a manos de los revolucionarios", dijo el portavoz del Consejo Nacional de Transición (CNT), Abdel Hafez Ghoga. "Es un momento histórico, es el fin de la tiranía y de la dictadura. Gadafi cumplió su destino", agregó.
El CNT "proclamará hoy a más tardar la liberación del país y dará detalles sobre la muerte de Gadafi", dijo el jefe ejecutivo de ese organismo, Mahmud Jibril.
Un alto responsable militar del CNT, Jalifa Haftar, anunció la caída de Sirte (este), cuna de Gadafi, que desde hacía más de un mes resistía a la ofensiva rebelde.
Uno de los hijos del ex dictador, Muatasim, también fue hallado muerto en la ciudad, informó Mohamed Leith, comandante de las fuerzas del nuevo régimen.
"Lo hemos encontrado muerto. Hemos colocado su cuerpo, así como el de (el ex ministro de Defensa) Abubakr Yunes Jaber en una ambulancia para llevarlos a Misrata", dijo el oficial.
La AFP obtuvo y difundió una foto de Gadafi herido tras su captura, con el rostro y la ropa cubiertos de sangre. La imagen fue captada con un teléfono celular.
Las primeras versiones señalaban que el coronel de 69 años, que durante 42 años gobernó Libia con mano de hierro, había sido capturado gravemente herido.
"Gadafi fue arrestado. Está gravemente herido, pero todavía respira", había declarado Leith.

Portaba un revolver de oro

Un combatiente del CNT, Mohamed Lahuaib Shaban, dijo que había asistido al arresto de Gadafi y que le había sacado su arma, un revólver de oro.
Alrededor del hospital de campaña de Sirte, el anuncio de la captura fue recibido por un concierto de bocinas, disparos y gritos de alegría, indicó una periodista.
También en Trípoli los habitantes celebraron con bocinazos y disparos al aire.
La rebelión libia se inició hace ocho meses en el este. Las fuerzas de Gadafi reconquistaron parte del territorio, pero fueron repelidas con ayuda de bombardeos de la OTAN, en virtud de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó en marzo a actuar para proteger a la población civil.
Francia y Gran Bretaña, que tuvieron un papel preponderante en el impulso de esa resolución, se congratularon por el fin de la era de Gadafi.
"La desaparición de Muamar Gadafi es un gran paso en la lucha llevada adelante desde hace más de ocho meses por el pueblo libio para liberarse del régimen dictatorial y violento que le fue impuesto durante más de 40 años", sostuvo el presidente francés, Nicolás Sarkozy, en un comunicado.
El primer ministro británico, David Cameron, llamó a "recordar a todas las víctimas" del régimen de Gadafi, incluidas las 270 del atentado contra un avión de la compañía estadounidense PanAm que estalló sobre la localidad escocesa de Lockerbie en diciembre de 1988.

Transición histórica

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que la noticia de la muerte de Muamar Gadafi marca una "transición histórica", pero advirtió que aún que quedaban muchos escollos para pacificar totalmente al país.
"Vamos a reconocer inmediatamente que esto es sólo el fin del principio. El camino por delante para Libia y su pueblo será difícil y lleno de desafíos. Ahora es el momento de que todos los libios se unan", dijo Ban.
Gadafi y varios de sus allegados estaban prófugos desde la caída de Trípoli, el 23 de agosto.
Después de más de un mes de asedio, los hombres fieles al régimen se vieron acorralados en un último barrio de Sirte, llamado Nº 2, de menos de 1 km2.
La ciudad costera fue devastada por los combates que dejaron decenas de muertos desde el ataque lanzado por las tropas del CNT el 15 de septiembre. Ningún edificio ha quedado intacto, numerosas calles están totalmente inundadas y las rutas han sido destrozadas.

Un llamado similar al del número Jibril.

"Felicito al pueblo libio por esta jornada histórica y lo llamo en esta ocasión a dejar de lado los rencores y a proclamar con una sola voz 'Libia, Libia, Libia'", agregó.
Ya el miércoles, el número dos del CNT manifestó su temor de que se produzca una "batalla política" por el poder entre tribus y entre regiones, así como entre los islamistas y los liberales del nuevo régimen.
Gadafi es el tercer dictador que cae desde el inicio de las rebeliones árabes en diciembre del año pasado. El primero fue el tunecino Ben Alí en enero y el segundo el egipcio Hosni Mubarak en febrero. AFP
Ocho meses de revuelta constante ayudada por una intervención de la OTAN lo condujeron a huir en agosto tras la toma de la capital Trípoli por el Consejo Nacional de Transición (CNT).
Con 69 años, Gadafi, el más antiguo dirigente árabe y africano, estuvo lanzando hasta último momento llamamientos a "la resistencia" contra los "cruzados" occidentales.
Llamaba también a la victoria sobre los "insurgentes", ligados, según él, a Al Qaida y a quienes calificaba de "ratas".


jueves, 25 de agosto de 2011

¿Libia: sangre, sudor y lágrimas?


Atilio Boron

ALAI AMLATINA, 23/08/2011.- La suerte del régimen libio está echada. A estas horas la única cuestión pendiente es el destino de Muammar Gadafi: ¿se rendirá o luchará hasta el fin?, ¿será Allende o Noriega?, ¿vivo o muerto? y, si vivo, ¿qué le espera? El exilio es altamente improbable: no tiene quien lo reciba y, además, su inmensa fortuna, depositada en bancos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia está bloqueada. Lo más probable será que siga la suerte de Slobodan Milosevic y termine enfrentando las acusaciones del Tribunal Penal Internacional (TPI), que lo acusará por genocida al haber ordenado a sus tropas que disparen contra de su pueblo.

Haciendo gala de una obscena doble moral, el TPI va a acoger una petición de un país, Estados Unidos, que no sólo no ha firmado el tratado y que no le reconoce jurisdicción sobre sus nacionales sino que lanzó una pertinaz campaña en contra del mismo obligando más de un centenar de países de la periferia capitalista a renunciar a su derecho a denunciar ante el TPI a ciudadanos norteamericanos responsables de violaciones semejantes -o peores- que las perpetradas por Gadafi.

Una infamia más de un supuesto “orden mundial” que se está cayendo en pedazos gracias a los continuos atropellos de las grandes potencias. Y una lección para todos aquellos que confían –como en su momento lo hizo la Argentina de los noventas- en que consintiendo las “relaciones carnales” con el imperialismo se gozaría para siempre de su protección. Craso error, como se comprobó en el derrumbe de la Convertibilidad y como hoy lo experimenta en carne propia Gadafi, atónito ante la ingratitud de aquellos de quienes se había convertido en obediente peón.

Siendo esto así, ¿por qué Obama, Cameron, Sarkozy y Berlusconi le soltaron la mano? En primer lugar, por oportunismo. Esos gobiernos, que se habían alineado incondicionalmente con Mubarak en Egipto durante décadas, cometieron el error de subestimar el fervor insurreccional que conmovía a Egipto. Cuando cambiaron de bando, dejando en la estacada a su gendarme regional, su desprestigio ante la revolución democrática se hizo ostensible e irreparable. En Libia tuvieron la ocasión de reparar ese mal paso, facilitado por la brutal represión que Gadafi descargó en las primeras semanas de la revuelta. Esto ofreció el pretexto que estaban buscando para desencadenar la no menos brutal intervención militar de la OTAN -con su funesta secuela de víctimas civiles producto de los “daños colaterales” de sus “bombas inteligentes”- y, por otro lado, dando pie al inicio de las actuaciones del TPI a cuyo fiscal general ni por asomo se le ocurriría citar al comandante de la OTAN para rendir cuentas ante crímenes tanto o más monstruosos que los perpetrados por el régimen libio.

En una entrevista reciente Samir Amin manifestó que toda la operación montada en contra de Gadafi no tiene que ver con el petróleo porque las potencias imperialistas ya lo tienen en sus manos. Su objetivo es otro, y esta es la segunda razón de la invasión: “establecer el Africom (el Comando Militar de Estados Unidos para África) actualmente con sede en Stuttgart, Alemania, dado que los países africanos, no importa lo que se piense de ellos, se negaron a aceptar su radicación en África.”

Lo que requiere el imperialismo es establecer una cabeza de playa para lanzar sus operaciones militares en África. Hacerlo desde Alemania aparte de poco práctico es altamente irritativo, por no decir ridículo. Ahora tratarán de que el régimen lacayo que se instale en Trípoli acepte la amable “invitación” que seguramente le cursará la OTAN. De todos modos, el operativo no será para nada sencillo, entre otras cosas porque el Consejo Nacional de la Transición (CNT) es un precipitado altamente inestable y heterogéneo de fuerzas sociales y políticas débilmente unidos por la argamasa que sólo le proporciona su visceral rechazo a Gadafi, pese a que no son pocos quienes hasta hacía pocos meses se contaban entre sus más obsecuentes y serviles colaboradores.

Hay fundadas sospechas para creer que el asesinato aún no aclarado del ex jefe militar de los rebeldes, Mohammed Fatah Younis, ex ministro del Interior de Khadafy y ex comandante de las fuerzas especiales libias, fue causado por un sector de los rebeldes en represalia por su actuación en el aplastamiento de una revuelta islamista en la década de los noventas.

Otro ejemplo, no menos esclarecedor que el anterior, lo ofrece el mismísimo presidente del CNT. Según Amin, Mustafá Abdel Jalil es “un curioso demócrata: fue el juez que condenó a las enfermeras búlgaras a la muerte antes de ser promovido a Ministro de Justicia por Gaddafi,” cargo en el que se desempeñó desde 2007 hasta 2011.

El CNT, en suma, es un bloque reaccionario y oportunista, integrado por islamistas radicales, socialistas ” (estilo Zapatero o Tony Blair”), nacionalistas (sin nación, porque Libia no lo es) y, como señala el analista internacional Juan G. Tokatlian, “bandidos, empresarios, guerrilleros y ex militares” para ni hablar del faccionalismo tribal y étnico que ha marcado desde siempre la historia de ese territorio sin nación que es Libia. Por eso no existen demasiadas razones para suponer que el CNT inaugurará un período democrático. Sus miembros no tienen mejores credenciales que Gadaffi y pesa sobre ellos la irredimible infamia de haber invitado a las potencias imperialistas a bombardear sus ciudades y aldeas para viabilizar su derrocamiento. Por eso, lo más probable es que una vez derrotado el régimen las sangrientas luchas intestinas y la ingobernabilidad resultante tornen inevitable para las potencias imperialistas entrar en otro pantano, como Irak y Afganistán, para establecer un mínimo de orden que permita organizar su rapiña. Desgraciadamente, lo que le espera a Libia no es la democracia sino un turbulento protectorado europeo-norteamericano y, como dijera Winston Churchill de su país en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, sangre, sudor y lágrimas.

- Dr. Atilio Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina.

Fuente: Apia Virtual

imagen

sábado, 9 de abril de 2011

Gaddafi solicita a Obama suspender ataques contra Libia.


La solicitud la hizo en una carta en la que el hombre fuerte de Libia llama “nuestro hijo” al mandatario estadounidense, y en la que le desea suerte en su reelección presidencial en 2012.


Abr. 06 (teleSUR).- El líder libio Muammar Al Gaddafi solicitó en una carta al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que suspenda los bombardeos que lidera la Organización de Atlántico Norte (OTAN) en su país, tras condenar que estos han propiciado una “guerra injusta”.


Al Gaddafi en el texto le insistió a Obama que detenga la “guerra injusta contra un pequeño pueblo de un país en desarrollo”. “Usted es un hombre que tiene el valor suficiente para anular una acción mala y equivocada”, le escribió Gaddafi a Obama.


El texto, al que tuvo acceso la agencia The Associated Press (AP), fue revelado por un funcionario estadounidense, quien cree que el mensaje de tres páginas es auténtico. En la misiva, el líder libio señaló que su país ha sido afectado más moralmente que físicamente por la campaña militar de la OTAN, y afirmó que sus enemigos son miembros de al-Qaeda.


La carta fue recibida por el Departamento de Estado y enviada inmediatamente a la Casa Blanca, según el funcionario. El secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, confirmó que se había recibido una carta de Gaddafi. “Para servir la paz mundial… Amistad entre nuestros pueblos… Adicionalmente, en aras de la cooperación económica y de seguridad contra el terror, usted está en posición de mantener a la OTAN definitivamente afuera del asunto libio”, señaló Gaddafi en el texto.


Aseguró que no podría construirse una sociedad democrática a través de ataques con misiles y aviones. Al Gaddafi se dirigió a Obama en la carta como “nuestro hijo” y dice esperar que el mandatario estadounidense gane la reelección en 2012. “Nuestro hijo querido, Excelencia, Baraka Hussein Abu oumama, su intervención en nombre de los EE.UU. es obligatoria para que la OTAN se retire finalmente del asunto libio”, escribió Gaddafi. “Libia debe quedar para los libios dentro del marco de la unión africana”.


La misiva está fechada en Trípoli, el 5 de abril de 201, y firmada por “Mu’aumer Qaddaffi, Líder de la Revolución”. El pasado 17 de febrero se inició una rebelión contra el líder libio Muammar Al-Gaddafi. La ciudad de Benghazi, importante enclave petrolero al este del país, fue el foco de la subversión que se tornó armada, y dio lugar a una guerra civil, entre los insurrectos y los leales a Gaddafi.


Cuando el líder libio recuperaba el control en la mayoría de las ciudades del país, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), basado en informes de prensa, aprobó el 17 de marzo con 10 votos a favor, 0 en contra y 5 abstenciones, entre ellas las de Rusia y China, una resolución en la que se autorizó el uso de la fuerza en el país magrebí.


Seguidamente, el 19 de ese mes, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, iniciaron bombardeos contra Libia y justificaron su intervención militar, amparados en la resolución de la ONU. Luego, el domingo 27, la Organización del Atlántico Norte asumió el mando de las operaciones internacionales en ese país del Norte de África. Autoridades libias cifraban cientos de muertos tras los bombardeos de las fuerzas imperialista en Libia.


El pasado viernes un nuevo ataque aéreo en Libia a cargo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), dejó siete civiles fallecidos y otros 25 heridos, entre los que se cuentan varias niñas y adolescentes, en la ciudad de Brega (este), según una fuente médica local.


Fuente: ApiaVirtual


.

lunes, 4 de abril de 2011

Ojalá no tardemos en juzgarlos.


Sara Rosenberg

En Argentina hemos tardado treinta y cinco años –en pie de lucha- para conseguir que las leyes se apliquen a aquellos que nunca las cumplieron. Aquellos que impunemente hicieron del estado una máquina de matar. Los militares argentinos y sus socios civiles -empresarios, jueces, profesionales, banqueros, dueños de los medios- asesinaron a miles de ciudadanos, para después destruir el país saqueándolo y condenándolo al hambre y la miseria. Pero por fin están siendo juzgados y condenados. Ha sido una larga y constante lucha por la justicia. Una lucha que nos ha enseñado que la memoria es un arma contundente, que no se vende tan barata como ellos creen. Nuevas generaciones, los jóvenes, han tomado las banderas en sus manos y exigen hoy paz, justicia y soberanía.

América Latina está en un proceso de enormes cambios, que ya son irreversibles justamente porque la memoria del pueblo no ha sido destruida. Recordamos bien lo que hemos vivido durante siglos de expolio, con dictaduras o con gobiernos civiles. El imperio, sus socios europeos y los gobiernos que los gerenciaban en cada país, no escatimaron esfuerzos –invasiones, atentados, golpes militares- para apoderarse de los recursos naturales y el poder estratégico que necesitaban. La legalidad nunca se contempló. El último golpe de Honduras no es más que la reciente muestra de una cadena de golpes antidemocráticos. Invariablemente apoyados desde Washington, con armas, especialistas, declaraciones, dinero, etc. etc. La legalidad no existe para el imperio: ellos hacen las leyes y los decretos que necesitan para invadir, bombardear y eliminar cualquier ley les impida hacer sus negocios. Y su negocio principal es la guerra. Una industria en alza.

Tienen instituciones como la ONU que responden al mandato de la ilegalidad internacional, y que secreta ordenes que la OTAN enseguida cumple. La guerra, repito, es el negocio y los dividendos son enormes.

Pero ha llegado la hora de decir con claridad que así como el estado argentino -cuando la dictadura- fue un estado terrorista y delincuente, así también hoy las potencias invasoras y guerreras son estados terroristas y delincuentes, asociados y protegidos por una institución que ha perdido su capacidad de hacer cumplir las leyes internacionales para la que fue creada.

Estoy hablando de las leyes de soberanía. Y del sistema jurídico que debería hacerlas cumplir. Pero la ONU no es una institución capaz de defender las leyes que se han votado en sus inmensas y decoradas habitaciones.

Cito:

“18 Mar. 2011 - El canciller libio, Moussa Koussa, rechazó este viernes la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) que permite el uso de la fuerza, porque según explicó consiste en la violación de la soberanía nacional de Libia y al artículo 42 de la Carta del organismo internacional.”

Es evidente que el artículo 42 fue incumplido, porque tal como señalan los artículos 41 y 42, (y cito a ambos porque están relacionados):

Artículo 41

El Consejo de Seguridad podrá decidir qué medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada han de emplearse para hacer efectivas sus decisiones, y podrá instar a los Miembros de las Naciones Unidas a que apliquen dichas medidas, que podrán comprender la interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas, y otros medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas.

Artículo 42

Si el Consejo de Seguridad estimare que las medidas de que trata el Artículo 41 pueden ser inadecuadas o han demostrado serlo, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de Miembros de las Naciones Unidas.

No quiero repetir, pero en Libia sin duda hay problemas internos, que los libios y sólo ellos deben resolver. Los “rebeldes”, los “talibanes”, la “uck”, los “bin laden”, todos los fantasmas que han creado son parte de su estrategia militar y las intervenciones de las tropas imperiales siempre han servido para ampliar la guerra y la desolación. Nunca para la paz. Y la memoria no puede fallarnos.

Por eso resulta preocupante, por no decir peligroso para nuestro planeta, que el organismo encargado de hacer cumplir ciertas leyes internacionales, sólo sirva para violarlas. Resulta preocupante, por no decir peligroso, que en nombre de las leyes se masacre a un pueblo que tiene el absoluto derecho de resolver sus asuntos internos libremente, porque no necesitan de las potencias imperiales que están allí sólo para saquear y destruir. Hablan de democracia y no de negocios. Sería mejor hablar de negocios. Decir la verdad.

No hay democracia en el seno de la ONU y sus decisiones no pueden por lo tanto ser democráticas. En la ONU se sientan hoy los representantes comerciales de las grandes empresas y nunca la voz de los pueblos, supuestamente representados.

Quizás me digan que soy ingenua, pero hay que crear un gran frente por la paz, un inmenso movimiento ciudadano en el mundo capaz de exigir la paz y la soberanía, porque es la única manera de detener este negocio sangriento.

Por una ONU que no esté al servicio de los intereses de las potencias guerreras y de su OTAN. Y que sea capaz de velar efectivamente por la soberanía de cada pueblo del planeta.

Que su representatividad sea cotejada y limitada por el derecho inalienable a la autodeterminación de los pueblos, con igualdad, justicia y libertad.

Por la construcción de un gran movimiento internacional pacifista, capaz de oponerse a las constantes invasiones y destrucción de pueblos y culturas en nombre de la ley de la máxima ganancia.

Es nuestra única posibilidad de supervivencia en este planeta.

Enviada por su autora

Ilustración de Banegas


Fuente: ApiaVirtual
.

sábado, 26 de marzo de 2011

LA VERDAD SOBRE GADDAFI Y LIBIA QUE LOS INVASORES IMPERIALISTAS ESCONDEN


EL LEÓN DEL DESIERTO

Por Julio César Centeno

El coronel Gaddafi nació en una tienda tribal beduina un 3 de septiembre en 1942. Se graduó de abogado a los 21 años de edad. Luego estudio en la Real Academia Militar de Sandhurst, Inglaterra, y en la Academia Militar Helénica de Grecia.

Las acciones revolucionarias de Gaddafi

En 1969, a los 27 años de edad, derrocó al rey Idris, un tirano impuesto por Inglaterra y Francia. Declaró querer ser “el Che Guevara del oriente medio”. Al año siguiente ordenó la expulsión de las bases militares extranjeras de territorio libio. Estableció el llamado “socialismo islámico” por medio del cual se buscaba una democracia directa: el gobierno de las masas a través de consejos populares y comunas. Se creó así la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista.

La Yamahiriya: estado de las masas, es un híbrido de Islam, socialismo y democracia directa, ideología que proclama en su Libro Verde. Se estableció un Congreso General del Pueblo, con Gaddafi como su Secretario General. Nacionalizó las empresas petroleras y expulsó a los funcionarios norteamericanos, británicos e italianos que habían dominado y vejado al país durante décadas. Libia era la sede de la base militar aérea más grande de los Estados Unidos en el norte de África: Wheelus Air Base. El pentágono mantenía una base para el lanzamiento de misiles a sólo 25 kilómetros de Tripoli.

Nunca se lo perdonaron. Fue inmediatamente catalogado como enemigo de los Estados Unidos. Libia fue señalada como un estado paria por defender su derecho a la autodeterminación y la autonomía. Las cosas empeoraron aun mas por el papel protagónico de Gaddafi en el embargo petrolero de 1973 contra los Estados Unidos y por su cooperación con la Unión Soviética. Fue un ferviente seguidor del destacado dirigente egipcio Gamal Abdel Nasser, especialmente en su lucha por la unión de los pueblos árabes en una gran Nación Árabe. Defendió la nacionalización del Canal de Suez por parte de Egipto. Firmó con Nasser la llamada Carta de Trípoli, donde se concretan acuerdos de cooperación militar, estratégica y económica entre Egipto y Libia. Con la muerte por envenenamiento de Nasser en 1970, Gaddafi tomó el liderazgo del pan-arabismo. Dos años después se anuncia la creación de la Federación de Repúblicas Árabes, integrada entonces por Siria, Egipto, Irak y Libia.

Fue también uno de los más destacados líderes de la Organización de Países No-Alineados. Gaddafi ha apoyado sin vacilación la causa Palestina durante décadas. En 1972 anunció que Libia apoyaría, entrenaría y financiaría a cualquier árabe dispuesto a defender la causa Palestina. Fue inmediatamente catalogado como “terrorista”. A partir de entonces llovieron acusaciones sobre su participación o apoyo en numerosos atentados terroristas en Roma, Viena, Berlín, Chad, Filipinas, Egipto. Se le acusó de ser el principal punto de apoyo de uno de los terroristas más connotados de la época: el venezolano Carlos Illich Ramírez, “El Chacal”. Carlos fue capturado en 1994 y cumple desde entonces una condena a cadena perpetua en la prisión La Santé de Paris.

Los ataques y mentiras como reacción del imperio

Como es costumbre después de la segunda guerra mundial, cualquier Jefe de Estado que se rebele contra el orden internacional impuesto por los países en desarrollo, es severamente cuestionado, y gracias a ello a Gadaffi se le acusó de participación en el narcotráfico, de fomentar el terrorismo, de desarrollar armas de destrucción masiva, de apoyar a las FARC en Colombia, al IRA (Ejército Republicano Irlandés), a la ETA en España, a Hizbolla en Líbano, a Hamas y otros “terroristas” palestinos. El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, se refería a él como “el perro rabioso del desierto”.

El gobierno norteamericano trató varias veces de derrocarlo. En agosto de 1981 la revista Newsweek dio a conocer un plan presentado por el director de la CIA al gobierno norteamericano para asesinar a Gaddafi. Días después dos aviones de guerra norteamericanos atacaron dos aviones Sukhoi libios en espacio aéreo libio. Los aviones norteamericanos habían despegado del portaviones John Kennedy, estacionado frente a las costas libias de mar mediterráneo. En 1986 Ronald Reagan ordenó el bombardeo de las principales bases militares y edificios gubernamentales en las ciudades de Trípoli y Benghazi, en un intento por asesinar a Gaddafi e incitar la sublevación popular. Los aviones despegaron desde bases norteamericanas en Inglaterra. En el bombardeo murió una de sus hijas menores, Jana, y docenas de oficiales de su entorno más cercano. El crimen quedó impune.

Libia fue rápidamente convertida en un estado paria. Durante los siguientes 10 años el Coronel Gaddafi se convirtió en el Osama Bin Laden de la época. Libia fue cercada. Se le impuso un embargo comercial para forzar el derrocamiento de Gaddafi, similar al que ha padecido Cuba por más de 50 años. Fue acusado de ordenar la colocación de una bomba en un avión comercial Boeing 747 de la principal línea aérea de los Estados Unidos para entonces: Pan American. El avión explotó en el aire en diciembre de 1988 sobre la población de Lockerbie, Escocia. Murieron 259 personas que viajaban en el avión y 11 ciudadanos de Lockerbie. Luego de un largo proceso de negociación, en 1999 Gaddafi entregó a la justicia escocesa a los dos ciudadanos libios acusados de haber colocado los explosivos. En 1997 Nelson Mandela tuvo la valentía de visitar a Gaddafi en Trípoli, para denunciar la injusticia que se cometía contra ese pueblo por su rebeldía y su intento de decidir su propio destino. Mandela sabía por experiencia propia lo que era ser acusado de crímenes sin que existieran pruebas sobre ellos y sin derecho a la defensa. Había sido liberado de la cárcel 7 años antes, después de 27 años de prisión por su rebeldía ante el régimen discriminatorio de la población negra de Sur África por parte de una minoría blanca de origen europeo. Visitó a Gaddafi siendo el primer presidente de raza negra y el primer presidente electo democráticamente en Sur África.

Su visita fue seguida por la del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, de origen Africano. Libia aceptó cancelar 2.700 millones de dólares en compensación a familiares de víctimas de atentados terroristas de los que se acusaba a ciudadanos libios, aunque sin reconocer culpabilidad de la nación Libia. Se levantaron las sanciones internacionales que pesaban sobre el país.

El apapacho imperialista

En el 2008 el presidente Bush deja sin efecto las sanciones unilaterales que había impuesto Estados Unidos contra Libia, retirándola de la lista de “estados que apoyan el terrorismo”. Las transnacionales petroleras se abalanzaron sobre Libia en busca del control de los gigantescos yacimientos de su codiciado petróleo liviano. Lo mismo hicieron los perros de la guerra, ofreciendo armas, desde sofisticados aviones de combate hasta fusiles, ametralladoras y municiones. Muchos se jactaron de haber finalmente obligado a Gaddafi a ceder en sus posiciones radicales.

Ese mismo año Gaddafi recibió la visita de Condoleezza Rice, secretaria de Estado del gobierno norteamericano. Luego desfilaron por Trípoli los jefes de estado de los países que se proclaman dueños del planeta: el primer ministro británico, Tony Blair, seguido por su remplazo Gordon Bown, el presidente de Francia, Sarkozy, el presidente de Rusia, Vladimir Putin. El rey Juan Carlos de España, y Rodríguez Zapatero se humillaron ante él en el 2009 para venderle 3.500 millones de euros en armas. Gaddafi se convirtió en una especie de vedette política en círculos internacionales. Fue invitado a participar por primera vez en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde fue recibido por el presidente Barak Obama. Fue invitado a visitar Francia, Italia y España, siempre recibido como el “Rey de Reyes” y “el León del Sahara”.

En el 2009 fue electo Secretario General de la Unión Africana. Allí proclamó su determinación a seguir luchando por el establecimiento de la integración de los países africanos y la conformación de los Estados Unidos de África. Su discurso en este foro dejaba en evidencia que sus concepciones radicales y socialistas se mantenían intactas. Los analistas internacionales de las principales empresas de comunicación concluyeron sin embargo que se trataba solo de “retórica populista”. En su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2009, Gaddafi dejó claramente definida su posición. Acusó a Israel del asesinato de John Kennedy; abogó por la solución del conflicto Israelí-Palestino a través de un estado único. Se refirió al Consejo de Seguridad como “el Consejo del Terror”; criticó la validez de la Asamblea General de la ONU por permitir que sus decisiones sean ignoradas por los países más poderosos y rompió la Carta de las Naciones Unidas en el podio de los oradores. En marzo del 2010 uno de sus ocho hijos, Hanibal, fue detenido en Suiza acusado de maltrato a dos empleadas domésticas. Gaddafi suspendió la venta de petróleo y adoptó represalias económicas y comerciales adicionales contra Suiza, llamó a la guerra santa contra ese país y declaró que anhelaba que fuera “barrido del mapa”. La Unión Europea no se apresuró a denunciar semejante amenaza, asumiendo una posición diametralmente opuesta a la tomada contra Irán por presumiblemente aspirar lo mismo sobre el estado de Israel. Por el contrario, la UE se disculpó públicamente por haber prohibido a unos ciudadanos libios la entrada a Europa a raíz del conflicto entre Suiza y Libia.

El comportamiento de Gaddafi ha sido frecuentemente considerado excéntrico. Cuando visitó la ciudad de Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas solicitó autorización para colocar su gigantesca carpa beduina en un parque. Así se hizo. Armó su carpa en los jardines de la mansión del millonario Donald Trump. Allí conducía sus negocios y recibía visitas. Llevó además camellos, para tomar leche fresca al levantarse. Como es su costumbre, viajó acompañado de docenas de jóvenes mujeres guardaespaldas, quienes no sólo lo protegen, sino que se encargan de su cuidado y su alimentación: nunca falta ni el queso de cabra ni los dátiles.

En una reunión cumbre de la Liga Árabe, Gaddafi se puso un guante blanco en su mano derecha. Explicó que trataba de evitar infecciones al estrechar la mano de otros jefes de estado que pudieran haber tenido contacto con funcionarios israelíes. Algo similar ocurrió cuando visitó Paris, por invitación de Nicolás Sarkozy. Fue recibido como un rey. La visita concluyó con negociaciones para la venta de armas de guerra y la inversión de empresas francesas en el negocio petrolero libio. Cuando viajó a Roma, como invitado de honor de Silvio Berlusconi, colocó su carpa en un parque en el centro de la ciudad. No llevó los camellos, sino 200 mujeres guardaespaldas que conforman varios anillos de seguridad, armadas con Kalashnikovs.

Las mujeres que custodian a Gaddafi son expertas en artes marciales, en el uso de armas de fuego y de armas blancas, en pilotear aviones, helicópteros y barcazas; son entrenadas como francotiradoras, en el manejo de explosivos y en actividades de espionaje. Berlusconi lo honró con una cena de lujo para 800 personas, apropiada para un Rey. A pesar de las atenciones y los halagos de Berlusconi, Gaddafi fue particularmente severo con sus anfitriones italianos. Fueron demasiados los crímenes y vejaciones cometidos por Italia durante su ocupación y colonización de Libia desde 1911 hasta 1943. Cuando Berlusconi menos se lo esperaba, Gaddafi se despojó de su ropaje beduino y se vistió de militar. Junto a sus condecoraciones castrenses, se colgó del pecho una fotografía en blanco y negro de 1931. En la fotografía se encuentra, humillado y encadenado, el héroe libio Omar Al-Mukhtar, rodeado de sus captores italianos. Al-Mukhtar liderizó durante veinte años la lucha de los beduinos contra la brutal ocupación italiana. Fue para él que se acuñó el apodo de “el León del Desierto”. Su figura es venerada en Libia. Los fascistas italianos lo ahorcaron en público a los pocos día después de haber tomado y divulgado aquella humillante fotografía. Justo antes de morir exclamó: “Sobreviviré a mis verdugos”. Para entonces Italia se encontraba bajo el dominio de Benito Mussolini.

Cuando le preguntaron porque llevaba esa fotografía en su pecho, Gaddafi, consciente de que el catolicismo es la fe predominante en Italia, proclamó en presencia de Berlusconi: “Para nosotros la imagen de Al-Makhtar es tan sagrada como el crucifijo que llevan algunos de ustedes en el pecho” .

En la lucha por el control del mar de petróleo liviano bajo el suelo libio, durante la segunda guerra mundial el país se convirtió en el campo de batalla entre las fuerzas nazis bajo el mando de Rommel y las fuerzas británicas bajo el mando de Montgomery. Con la derrota de Italia en la segunda guerra mundial, Libia fue repartida cual trofeo de guerra entre Inglaterra y Francia. Las continuas luchas de los beduinos por su independencia condujeron a que en 1951 se declarara una monarquía bajo el rey Idris, una marioneta al servicio de los europeos. Para el momento de su independencia Libia no tenia escuelas y contaba con sólo 16 graduados universitarios, formados en el extranjero. La administración continuó así en manos de ingleses, franceses e italianos. Todo cambió con la llegada de Gaddafi al poder en 1969.

La nueva ofensiva imperialista

Los honores y halagos de que era objeto Gaddafi por parte de los jefes de Estado de Europa hasta finales del 2010 cambiaron súbitamente. Sanguinario, loco, tirano, demente, autócrata, asesino, corrupto, psicópata, perro rabioso. Estos y muchos otros adjetivos son usados hoy contra Gaddafi. Los medios de comunicación de todo el mundo, salvo algunas excepciones, se han ensañado contra su figura. El objetivo parece ser destruirlo ante la opinión pública internacional. Algo similar le ocurrió a Saddam Hussein justo antes de la invasión de Irak por parte de fuerzas militares norteamericanas y británicas en el 2003.

Al mismo tiempo, se teje una red de “legalidad” para invadir Libia y deponer al déspota. En la ONU se toma la decisión de expulsar a Libia del Consejo de Derechos Humanos, mientras que la Corte Penal Internacional declara que actuará con agilidad para condenarlo. En paralelo s estimula y apoya a movimientos opositores a Gaddafi para incitar a la rebelión interna, con el propósito de generar un estado de violencia y caos que contribuya a justificar la intervención de las grandes potencias para “pacificar al país y proteger los derechos humanos de sus ciudadanos”.
El objetivo es claro: invadir Libia, deponer a Gaddafi, tomar control de su codiciada riqueza de petróleo liviano, tal y como ocurrió con Irak y como trató infructuosamente de hacerse en Venezuela en el 2002. Tal y como trata de hacerse con Irán y como años atrás se concretó en Arabia Saudita, Kuwait, Katar y los Emiratos Árabes. Las siguientes presas serán Algeria, Venezuela e Irán. El Gadafi que hoy todos condenan fue recibido y halagado como un gran estadista en la Cumbre del G8 en Italia, invitado por el presidente Barack Obama. Hace sólo unos meses se abrazaba con Sarkozy en Paris, con Tony Blair en Trípoli y con Berlusconi en Roma.

Las causas de esta nueva ofensiva contra Gaddafi

¿Que ocurrió para justificar este cambio tan radical contra Gaddafi? El despertar del pueblo árabe, protestas populares por el aumento en el precio de los alimentos y la pobreza generalizada derrocó en pocos días a Ben Alí en Túnez. Irónicamente, sólo semanas antes Túnez había sido señalado por Hillary Clinton como el modelo de democracia a seguir en el medio oriente. Las protestas se extendieron de inmediato a Egipto, concluyendo con la remoción del poder de Hosni Mubarak, un dictador apoyado por Estados Unidos durante 30 años. Mubarak recibía de Estados Unidos más de 3.000 millones de dólares anuales, la cooperación más alta proveniente de Washington después de la otorgada a su principal aliado de la región: Israel.

Las protestas en Egipto fueron también inicialmente motivadas por aumentos en los precios de los alimentos, los insoportables niveles de pobreza en que se encuentra la mayor parte de la población, la creciente indignación ante la descarada confabulación de Mubarak con el gobierno de Israel en su criminal opresión al pueblo palestino, la falta de libertades fundamentales y los grotescos niveles de corrupción. La fortuna de Hosni Mubarak se estima en 70.000 millones de dólares. Mientras el 40% de los 80 millones de egipcios viven con menos de dos dólares al día. Egipto mantuvo una suspensión de los derechos fundamentales de la población durante todo el período de dominación de Mubarak, a través de una Ley de Emergencia, con el consentimiento y apoyo de Estados Unidos.

Las analogías que se han querido trazar entre las revueltas en Libia con las de Túnez y Egipto lucen ficticias. En Libia se canalizaron enormes inversiones petroleras para financiar servicios públicos y gratuitos de salud, educación y vivienda. Se ha promovido el desarrollo económico y se han reducido sustancialmente las desigualdades sociales. El índice de desarrollo humano es el más alto de África. Los índices de desempleo son tan bajos que se ha tenido que facilitar la entrada de cientos de miles de trabajadores de otros países: Egipto, Túnez, China, Pakistán. El consejo ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió recientemente a Libia por su “ambicioso programa de reformas” y su “fuerte rendimiento macroeconómico y el progreso en el realce del papel del sector privado”.

En marzo del 2007 Anthony Gidden, asesor de Tony Blair, publicó un artículo en The Guardian en el que afirma: “Gadafi parece ser genuinamente popular. Libia será en dos o tres décadas una Noruega del norte de África: próspera, igualitaria y progresista” A diferencia de Túnez o Egipto, Libia es una potencia petrolera. Produce 2 millones de barriles de petróleo liviano cada día, y su producción puede al menos duplicarse. Sin embargo, una buena parte de sus 6 millones de habitantes aún se mantiene en la pobreza. Gaddafi ha sido criticado por haber fomentado el regreso de empresas petroleras europeas y su creciente participación en la actividad petrolera y gasífera. La mayoría de estas empresas operan desde Benghazi desde donde, coincidentemente, se formó el núcleo de la rebelión contra Gaddafi.

También se le ha criticado por haber contribuido, desde su posición como secretario general de la Unión Africana, a la consolidación de un acuerdo con la NATO para ampliar sus operaciones militares en Sudan, Somalia y Etiopía. Ha venido promoviendo también una tratado de cooperación militar entre la NATO y la Unión Africana. Organizaciones radicales dentro y fuera de Libia consideran tales actitudes como traición.

Los que se encuentran detrás de la supuesta insurrección popular contra Gaddafi

A la cabeza de la insurrección se encuentra el Frente Nacional para la Salvación de Libia (NFSL por sus siglas en inglés). Sus líderes son sistemáticamente presentados como los chicos buenos, en una lucha desigual contra la opresión y la barbarie. Poco se destaca que el FNSL se creó en 1981 en Sudan, bajo la protección del coronel Nimieri, un déspota apoyado por Estados Unidos que gobernó ese desdichado país desde el 77 hasta el 85.

El FNSL realizó su “congreso nacional” en los Estados Unidos en el 2007, con el patrocinio de la NED. A la cabeza se encuentra Ibrahim Sahad, quien realiza acusaciones de toda índole contra el “régimen despótico” de Gaddafi, casi siempre sin ofrecer prueba alguna al respecto y sin que los entrevistadores o editores se las soliciten. Sin embargo, sus planteamientos son transmitidos por las principales agencias de información de todo el mundo, presentándolos como información veraz.
La misma realidad virtual se divulga como cierta por internet, facebook, twitter. Significativo es también que los rebeldes de Benghazi hayan bajado la bandera verde de la república de Libia y elevado en su lugar la bandera de tres franjas, roja, blanca y negra, que se usaba durante la monarquía del rey Idris, impuesta por Europa en 1951.

También ha surgido de la nada un presunto Príncipe Senussi, “heredero de la corona”. Fue el rey Idris quien entregó la soberanía nacional al permitir el uso irrestricto de aire, mar y tierra por parte de fuerzas militares británicas. Fue el rey Idris quien firmó el acuerdo para que losEstados Unidos establecieran y administraran sin restricciones la base militar más grande de África: Wheelus Air Base, cerca de Trípoli. El rey Idris firmó además un convenio para exonerar a Italia de todos los daños que pudieran imputársele como consecuencia de los 30 años de brutal colonización, permitiendo además que la comunidad italiana en Trípoli conservara todos sus propiedades, negocios y privilegios.

Los verdaderos objetivos de la invasión contra Libia

Pero la legitimidad o veracidad de los señalamientos contra Gaddafi parecen irrelevantes. Sirven sólo de fachada para alcanzar el objetivo estratégico deseado: la ocupación de Libia. Paul Wolfowitz, quien sirviera como subsecretario de defensa de los Estados Unidos y como presidente del Banco Mundial, arquitecto de la guerra de Irak, publicó una carta abierta al presidente Obama incitándole a convertir a Libia en “un protectorado bajo el control de la OTAN”, en nombre de la “comunidad internacional”.

En su editorial del 23 de Febrero 2011, el Wall Street Journal, vocero de los intereses comerciales de los Estados Unidos, sentencia: “Estados Unidos y Europa deben ayudar a los libios a derrocar el régimen de Gaddafi”. Simultáneamente, se moviliza al mar territorial libio una flota de guerra norteamericana, mientras en Naciones Unidas y en la Corte Penal Internacional se concreta apresuradamente el marco legal que justifique la invasión. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el 25 de Febrero del 2011 una resolución para que se investiguen los posibles crímenes contra la humanidad que pudiera haber cometido Muammar Gaddafi. Pero, sin que tal investigación haya comenzado, ya Gaddafi ha sido condenado.

Es no sólo irónico, sino hipócrita, que haya sido justamente los Estados Unidos quienes hayan promovido la moción para que la ONU eleve el caso de Libia ante la Corte Penal Internacional.

Estados Unidos nunca ha reconocido la jurisdicción de dicha corte. Se opuso además a su creación en 1998, junto con Israel, Irak y Libia. Tales contradicciones parecen pasar desapercibidas para los medios transnacionales de la información. El comandante supremo de la OTAN, Wesley Clark, ya había señalado hace un par de años que Libia estaba en la lista oficial del pentágono para ser dominada después de Irak, junto con Siria y la joya de la corona: Irán. Si se llegara a concretar lo que se ha llamado “La guerra inevitable de la OTAN”, se desatará un movimiento de resistencia por todo el mundo árabe, en virtud a las últimas palabras del León del Desierto:

“SOBREVIVIRÉ A MIS VERDUGOS”.

Marzo de 2011

Fuente: ApiaVirtual
.