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domingo, 10 de diciembre de 2017

Libia: El Estado creado por Occidente donde vuelve la esclavitud.


A cinco años de la invasión a Libia, la hipocresía de Europa y Estados Unidos se muestra una vez más, respecto a las motivaciones para intervenir y luego destruir un Estado considerado, por los propios organismos internacionales como el país que tenía los mejores indicadores de desarrollo humano de África.

Julian Assange, el fundador de WikiLeaks (que lleva años asilado en la embajada de Ecuador en Londres, aseguraba hace un año que “Hillary Clinton fue la figura clave en la destrucción del Estado de Libia”.

Según Assange, los correos electrónicos de Clinton revelaban un plan maestro, nacido meses antes de la intervención de Occidente en Libia en marzo de 2011, para convertirla en el tema principal de su mandato como secretaria de Estado y en un podio desde el cual pudiera cumplir sus sueños presidenciales. “Libia […] fue la guerra de Hillary Clinton”, recalcó el fundador de WikiLeaks.

Además, afirmó que la destitución del entonces presidente libio Muamar el Gadafi y la destrucción del Estado libio era “algo que ella utilizaría para presentar en las elecciones generales presidenciales”.

A consecuencia de la intervención norteamericana con apoyo occidental, alrededor de 40.000 personas perdieron la vida en Libia. Pudimos ver a Hillary festejando el asesinato de Gadafi y después de la masacre instalaron a los yihadistas y el Estado Islámico en el poder. Todo esto ha desatado la crisis europea de los y las refugiadas de hoy.

Ahora se rasgan las vestiduras en la ONU y otros organismos porque la esclavitud ha vuelto en Libia. En un video de la cadena del poder imperial norteamericano CNN se difundió cómo se negocia con personas de la zona subsahariana, de la misma forma cruel que se hacía en tiempos del esclavismo.

Se conocía la existencia de esta trata de personas pero esta vez se corrobora con imágenes. Numerosas ONGs han denunciado que este es uno de los tantos negocios inhumanos que proliferan en este Estado creado por las potencias occidentales, para robar sus recursos.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo de la ONU, ya ha alertado de esta situación en varias ocasiones y documentado casos con testimonios de personas que han logrado escapar de su cautiverio en Libia y regresar a sus países de origen. A principios de este mes, Mohammed Abdiker, director de Operaciones y Emergencias de la OIM visitó Trípoli y afirmó que “la situación es grave”. “Cuanto más se involucra la OIM en Libia, más constatamos que es un valle de lágrimas para muchos migrantes. Algunos informes son realmente espeluznantes y los últimos informes sobre el mercados de esclavos” de migrantes se suman a una larga lista de atropellos”, aseguró.

Según los testimonios recogidos por la OIM, tras el viaje hasta Libia por el desierto del Sáhara, las personas que logran sobrevivir son recluidos en centros de detención masificados, en condiciones deplorables y sometidos a torturas, malos tratos, vejaciones constantes. Muchas veces, ni siquiera son recluidos en estos centros sino en casas particulares o garajes donde hacinan a cientos de personas que posteriormente serán vendidos como esclavos, utilizados para exigir dineros a sus familiares, lanzados al Mediterráneo en embarcaciones precarias o simplemente ejecutados si no obtienen de ellos más beneficios económico.

Todo esto está sucediendo con la anuencia de la Unión Europea que ha ido implantando acuerdos con las tribus que imperan en el país para que Libia sea un muro de contención en la ruta migratoria que llega desde el sur. Ha destinado cientos de millones de euros para equipar a las guardia costera libia, para mantener y construir más campos de detención y “otros proyectos relacionados con la migración que afectan a Libia”, según la declaración que los Estados de UE firmaron el pasado febrero en una cumbre en Malta.

La situación también ha sido denunciada por el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, quien este martes calificó de “inhumana” la cooperación de la UE con este país. También ha puesto sobre la mesa las “condiciones horribles” en los centros de detención de inmigrantes y refugiados en Libia.

“El sufrimiento de los inmigrantes detenidos en Libia es una atrocidad para la conciencia humana”, afirmó Zeid en un comunicado en el que se refirió a la asistencia de la UE a la Guardia Costera para interceptar en el Mediterráneo y devolver a Libia a los inmigrantes y refugiados, donde, según la ONU y varias ONGs, son retenidos en condiciones inhumanas.


miércoles, 10 de julio de 2013

Nueva ética imperial… ¡Cuidado! Nos espían!


“Los teólogos no producen las crisis, simplemente las señalan” - Hans Küng

por  Ángel Manzo Montesdeoca

Probablemente era un “secreto a voces”, sin embargo eran necesarias las voces que evidenciaran la realidad de este delito y atentado a la intimidad y soberanía de los pueblos. ¿Quién peca más, los que espían o los que denuncian el espionaje? Primero fue Julian Assange con sus denuncias al espionaje y a las injerencias estratégicas de los EE.UU en diversos países por medio de los cables o pasquines publicados por Wikileaks. Ahora es Edward Snowden, ex funcionario del servicio especializado de los EE.UU, quien lo da a conocer al mundo a través de las comunicaciones de millones de estadunidenses y diversos países, como muestran las recientes revelaciones en cuanto a la sede de la ONU, Alemania y la Unión Europea, amigos y aliados de los EEUU. Si esto sucede con los “amigos” podemos imaginarnos qué podrá suceder con aquellos que se consideren “enemigos”.

La respuesta de la Casa Blanca por medio de sus voceros, ha sido facilitar toda la información, pero que sin duda, en nombre “de la seguridad nacional” se transparentará todos los procesos del espionaje. De nuevo nos encontramos ante el debate de la vieja máxima de que “el fin justifica los medios”. ¿Será que nos encontramos ante nuevas formas de imperialismos tecnológicos propios del siglo 21? Es probable que antiguas prácticas de espionaje sigan presentes por medio de las novedosas tecnologías al servicio de estos fines, contribuyendo al sistema de control y la “prevención de cualquier atentado contra la nación”, para lo cual, se justifica el abuso e intromisión a la soberanía de otras naciones.

Sin esperarlo, por esas cosas del destino y paradójicamente, mientras el Ecuador, establece una Ley de Comunicación que ha esperado más de un año y que entró en vigencia para promover una regulación y responsabilidades ante la comunicación como derecho social y la promoción nacional, nos llegan amenazas e intimidaciones de los EE.UU, en caso de dar asilo a Edward Snowden. El antiguo dicho que quien pone el dinero pone la mesa es muy real en países latinoamericanos, que a costa de sus necesidades o por ingenuidad, ceden a este tipo de chantaje bajo la figura de “cooperación”, “ayudas”, “ONG”, entre otras metáforas sociales que condicionan las decisiones de una nación o sirven de informantes como ya lo reveló Wikileaks.

Nuestro país, rechazó este tipo de prácticas por parte de los imperios y constantemente las ha denunciado al mundo, así como decidió renunciar a los beneficios mercantiles de EE.UU, que son usados como medidas de “estímulos conductistas” y mecanismos de control para incidir en las decisiones soberanas de una nación. El presidente Rafael Correa anunció la renuncia “unilateral e irrevocable” a las preferencias otorgadas por EE.UU, en el marco de la ley ATPDEA[1], frente a lo que consideró una “amenaza, insolencia y prepotencia de ciertos sectores estadounidenses que han presionado para negar esos beneficios comerciales por el caso Snowden”. En fin, ¿se trata de soberanía o de ATPDA, como lo expresó un titular de prensa, o tal vez, de no “vender nuestra alma al diablo”, en términos del popular Hugo Chávez?

Ante estas formas posmodernas de imperialismos, que atentan contra la vida, el derecho y la soberanía de los pueblos me pregunto desde el imaginario bíblico: ¿Qué nos dirían Isaías y Jeremías ante las alianzas con países extranjeros que intentan pactar desde condiciones de desigualdad y prostituirnos con sus prácticas? ¿Qué nos diría Jesús ante su sentencia de “Devolver al César lo que es del César y a Dios lo que le corresponde”, en el contexto político y social de la Palestina de su época, conquistada por el imperio Romano y sumida en la pobreza? Nuestras comunidades de fe, ante cualquier atropello y atentado a la dignidad, ¿acaso deberían levantar su voz y censurar toda forma de inmoralidad internacional que se legitima desde un capitalismo que sacrifica la vida de millones de seres humanos? ¿Hasta qué punto la hegemonía de los imperios y sus vecinos participan como cómplices, convirtiéndose en defensores de los derechos según sus intereses? ¿A qué nos mueve y convoca la espiritualidad cristiana frente a nuevas formas de control y falta de respeto a nuestros pueblos?

Me he preguntado si, para algunas generaciones, especialmente jóvenes poseídos por el espíritu de la Primavera Árabe, indignados y comprometidos con otro orden de cosas, Assange y Snowden aparecen como símbolos de resistencia y de denuncia ante este tipo de orden, donde los poderosos juegan al gato y al ratón para justificar sus acciones desde intereses particulares.

Una teología apasionada por la vida, por lo humano como lugar teológico, no puede rechazar contribuir con la denuncia profética y con la militancia activa desde sus espacios por la libertad y la justicia para todos, asi como también con el señalamiento de aquéllos que sostienen un sistema de poder para sus beneficios en nombre de la caridad y el servicio social hacia los más necesitados.

Es cierto, como dijo Hans Küng: “Los teólogos no producen las crisis, simplemente las señalan”; pero como también diría Sobrino, siguiendo a Ellacuría, además los teólogos debemos “aprehender la realidad y enfrentarse con ella” desde cuatro actitudes: hacerse cargo de la realidad, cargar con la realidad, encargarse de la realidad, y dejarse cargar por la realidad [2].

[1] Tratado de Preferencias Arancelarias (ATPDEA) con Estados Unidos. Según el secretario de Comunicación, Fernando Alvarado: “Las preferencias fueron otorgadas a los países andinos como compensación a su lucha contra las drogas, pero pronto se volvieron un nuevo instrumento de chantaje. En consecuencia, Ecuador renuncia de manera unilateral e irrevocable a dichas preferencias”, agregó en conferencia de prensa el jueves 27 de junio de 2013.


[2] Jon Sobrino, Fuera de los pobres no hay salvación-Pequeños ensayos utópicos-proféticos, Editorial Trotta, Madrid, España, 2007, pág. 18.
Autor/a: Ángel Manzo Montesdeoca


Ángel Manzo es ecuatoriano, Pastor de la Iglesia TEAMO de la ACyM en Guayaquil, ministerio que dirige con su esposa Dolores, y sus hijos: Samantha, Andrés, Cristopher y Madelaine. Expositor del programa radial Reflexiones de Actualidad que se transmite por HCJB2, por más de 10 años al aire. Licenciado en Ciencias