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miércoles, 2 de agosto de 2017

Decadencia.



Jaime Richart, Antropólogo y jurista

Enseñanza, política, periodismo. Tres superestructuras fundamentales que en la sociedad española resultan la­mentables…
En la mayor parte de los países occidentales la enseñanza está acabada y resuelta desde hace mucho tiempo, o si acaso en fase de perfeccionamiento. En España no. En Es­paña, la resistencia presentada a la laicidad constitucional por el todavía muy vivo espíritu de la religión mayoritaria con la intolerancia propia de lo dogmático a cuestas, hace débiles por confusos los fundamentos necesarios para im­partir una educación cívica homogénea como la que luce la mayoría de los países de la vieja Europa.

Pues una cosa es la enseñanza privada al gusto (en la que la educación está decantada) elegida por posibilidades económicas fami­liares o personales, y otra tener que participar por falta de recursos de una educación pública civil imprecisa o inexistente asociada a la enseñanza propiamente dicha; enseñanza en la que la educación es la que imparte cada hogar, si es que la imparte, pues el papel del profesor por sí mismo no es educar; una educación que, en todo caso es vacilante y desvencijada por la desorientación de las autori­dades académicas que, curso tras curso, pugnan con las religiosas o con los valedores del espíritu religioso para decidirlo. Incluso la transversalidad interpretada como subjetivismo educativo aplicado del educador destila, por la propia naturaleza subjetiva, heterogeneidad. Con lo que la educación española acaba siendo sumamente desigual, a diferencia de países como Francia, por ejemplo, que sub­sume los valores cívicos y humanos en la simple y a la vez grande noción de “la República” no sólo como concepto político sino también como modelo de convivencia…

Lo que explica que tras cinco planes de enseñanza a lo largo de cuarenta años, nadie conozca bien en España y menos fuera de España, cuáles sean los rasgos principales de la educación básica del español medio. Y esto lo nota mucho el extranjero. Cualquiera que visite España por primera vez y sea observador se sentirá incapaz de distinguir el tipo de educación predominante o propio de este país: si la que todavía es resultado de retazos de autoritarismo ca­duco tallada a base de los absolutos, si es el fruto de la permisividad extrema cuyo límite está sólo en el código pe­nal, o si es ninguna de las dos, esto es, la ineducación… Y en cuanto a la metodología de la enseñanza propia­mente dicha, parece claro que ha perdido el norte. Dudan sus mentores año tras año cuál deba ser el objeto de su in­terés. No saben si ha de ser el trivium y el quatrivium me­dievales actualizados, u orientarla hacia el pragmatismo puro anglosajón aunque sea a costa del espíritu que sólo puede inspirarse, adquirirse y cultivarse a través de las Humanidades. Y es evidente que por el momento ha ga­nado éste, y probablemente por mucho tiempo. Pero éste es otro cantar…

Pero es que a la política, tan protagonista hoy día y no pre­cisamente por verse como oficio de prestigio, por un lado, y al periodismo, tan activo hasta no dar abasto, por otro, hay que tratarlos muy aparte. Dos limbos que inva­den todo el espacio mental y psicológico de la población, frente a los que hemos de protegernos para no aturdirnos ni estragarnos… Lo que, con otra serie de concausas relacio­nadas con las nuevas tecnologías, supone el aban­dono paulatino del proverbial escaso interés desde siem­pre en España por las artes liberales, la elocuencia y la filo­sofía. Porque si la política, aparte de haber sido prosti­tuida por un ejército de más o menos ventajistas a lo largo de cuarenta años ocupa la atención prioritaria en parte por razón de un ayuno forzoso de la misma durante un pe­riodo anterior similar, el periodismo se ha erigido en azote suyo como otrora el clero lo fué para la conciencia de la gente. Y además con tics de corruptela, pues los dueños de los medios están más atentos en conjunto a lograr la sub­vención o a evitar perderla que al rigor informativo, a la neutralidad y a la deontología periodística. Y eso que el pe­riodismo español aprovecha hasta el detritus la política como alimento suculento de su tarea. Tanto intenta aprove­charla, que a menudo se inventa la noticia o la de­forma. Pues en la abundancia de la conducta escandalosa se hacen más tentadores la mentira, la tergiversación y el sensacionalismo…

Parece haber estado Kapucinsky pen­sando especialmente en el periodismo españoltanto como en el estadounidense al decir que: “cuando se descubrió que la información era un negocio, dejó de tener importan­cia la verdad”. Desde luego la precariedad y la in­estabilidad en España, además de ocasionar el desem­pleo de promociones de periodistas acarrean con frecuen­cia comportamientos indeseables revestidos de legitimi­dad también en la carrera periodística.

El caso es que, entre una enseñanza y una educación defi­cientes; una política infecta de desvalijamientos, de im­posturas, de conspiración y de nepotismo; y un perio­dismo manifiestamente amarillista; envuelto todo ello por una ominosa injusticia social, la sociedad española parece caminar con paso firme hacia una Era sombría y turbia de grave involución cultural en la que prima la disonancia so­bre la armonía, la mentira sobre la verdad, la zafiedad so­bre la delicadeza, la noche sobre la aurora, lo orgiástico sobre lo apolíneo…

Total, que sin haber precedido nunca el esplendor, ni en la enseñanza ni en la muy corta experiencia política ni en el periodismo, si ajustamos el lienzo de estos tres fracasos al marco sociológico de una justicia parcial según quien sea el reo, una desigualdad social oprobiosa y un mundo del trabajo cercano al que tenían los siervos de la gleba, el cuadro resultante es el de una España de una vida pública caótica en una fase histórica de franca decadencia…


lunes, 16 de enero de 2017

Mujeres ganan terreno en el periodismo de Bangladesh.


Dictámenes sociales y ambientes laborales hostiles hacen que el número de mujeres en los medios sea ínfimo. Pero, a pesar de ello, la nueva generación apuesta por el periodismo.

Por Mahfuzur Rahman

IPS, 16 de enero, 2017.- El periodismo es una profesión que atrae a ambos sexos, pero dictámenes sociales y ambientes laborales hostiles hacen que el número de mujeres en los medios de Bangladesh sea ínfimo. Pero una nueva generación de reporteras avanza con el apoyo de sus colegas.

Un informe divulgado en octubre por la periodista Shahnaz Munni, del canal privado de televisión News 24, señala que solo hay cinco por ciento de mujeres trabajando en los medios impresos y 25 por ciento en los electrónicos en este país asiático.

A pesar de las dificultades y de los obstáculos, cada vez se incorporan más jóvenes recién recibidas a la profesión. Wahida Zaman es una de ellas, y se acaba integrar al servicio informativo United News of Bangladesh (UNB) como subeditora en formación.

“A diferencia de muchos de mis compañeros de clase, tanto hombres como mujeres, yo elegí estudiar periodismo. Antes era fotógrafa. Nada me emociona más que pensar en que el periodismo puede darme todas estas oportunidades en un solo paquete”, indicó Zaman a IPS.


A pesar de las dificultades y de los obstáculos, cada vez se incorporan más jóvenes recién recibidas a la profesión. 

“Puedo viajar, conocer nuevas personas, enterarme de nuevas historias, tanto de personas exitosas como otras que no lo son y, por supuesto, tomar muchas fotografías. Así comenzó a florecer mi sueño de ser periodista”, relató.

Pero ser mujer y periodista a la vez no es tan fácil. “Debes de hacer frente a algunos obstáculos, a verdaderos desafíos. Y comienzan en tu casa”, observó Zaman. La familia se muestra reticente porque quieren que las mujeres estén “seguras”, acotó.

“Primero, debes convencer a tu familia de que el periodismo no es para nada una profesión de ‘riesgo’”, se lamentó.

“En nuestra sociedad, a menudo te perjudican por ser mujer. No puedes llegar lejos porque eres mujer, no puedes mudarte sola porque eres mujer, no puedes trabajar tarde en la noche porque eres mujer, no puedes ser lo suficientemente valiente para hacer periodismo de investigación porque eres mujer, y así siguen apareciendo las excusas”, subrayó.

La periodista Nadia Sharmeen, del canal privado Ekattor TV, fue víctima de una agresión en 2013, cuando cubría una manifestación organizada por Hefazat-e-Islam para Ekushey Television, en Daca.


“Las amenazas y la intimidación forman parte de esta profesión para las mujeres”. 

Sharmeen, quien obtuvo el Premio Internacional para Mujeres con Valor, del Departamento de Estado de Estados Unidos, en 2015, dijo a IPS que en este país la población femenina debe hacer frente a muchos desafíos en los más diversos ámbitos. “Las amenazas y la intimidación forman parte de esta profesión para las mujeres”, observó.

Shameen, originaria de Bagerhat, un alejado distrito del sudoeste de Bangladesh, comentó que su familia la apoya en su profesión de periodista.

Por su parte, Sanchita Sharma, editora de noticias de Boishakhi Television, señaló que el ambiente para las mujeres es mejor que nunca en Bangladesh y que cada vez son más, aunque todavía no es satisfactorio.

Uno de los problemas, precisó Sharma, es que las mujeres siguen inclinándose por ser presentadoras de noticias, más que reporteras o editoras, lo que podría permitirles ascender en su trabajo.


Sanchita Sharma, de Boishakhi Television. Crédito: Cortesía de Sanchita Sharma.



Además de los problemas sociales, las periodistas deben hacer frente a dificultades en sus hogares y en el trabajo. “Es un doble problema para ellas”, subrayó.

Sharma también señaló que en el Club de la Prensa Nacional de Bangladesh, los hombres que dominan el comité ejecutivo son renuentes al ingreso de mujeres. “Es muy lamentable que solo hayan 54 entre los 1.218 miembros”, observó.

Rashada Akhter Shimul, una de las editoras de noticias de Somoy TV, coincidió y comentó que los periodistas malinterpretan el éxito y las mejoras laborales de sus compañeras inventando historias jugosas.

Los jefes se ponen más estrictos con las reporteras, comentó. “Podrían fácilmente ahorrarnos los turnos nocturnos si no hay una emergencia, pero no lo hacen. Por eso muchas jóvenes prometedoras terminan abandonando la profesión”, indicó.

Toda profesión tienen sus dificultades, pero en el periodismo es especialmente desalentador, y en particular para las mujeres. “La situación mejora, pero lentamente”, observó.

Shimul comentó que sus jefes también menoscaban a las periodistas y las ignoran a la hora de cubrir noticias difíciles e importantes, como delitos y la oficina del primer ministro.

Shahiduzzaman, editor de la Red de Noticias, una organización sin fines de lucro y de apoyo a los medios, señaló que el ambiente en Bangladesh para las periodistas todavía está lejos del ideal.

La Red de Noticias fue la primera que en la década de los años 90 ofreció capacitación periodística para las universitarias mediante programas de becas, indicó Shahiduzzaman, representante y asesor de IPS para Asia meridional.

Además, su organización capacitó a casi 300 jóvenes y futuras periodistas con apoyo de Diakonia, Free Press, Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Fundación Ford, la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo, la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional, el Banco Mundial y el Banco Janata, una institución pública local.

El programa resultó muy positivo con 60 por ciento de las participantes trabajando en grandes medios de este país. “Sanchita y Shimul son dos de ellas”, precisó.

Sobre la importancia de la igualdad de género en los medios de Bangladesh, Shahiduzzaman señaló que muy pocas del cinco por ciento de mujeres periodistas en medios impresos están en cargos de decisión, lo que es necesario para lograr cambios profundos.

Por último, se lamentó de que apenas haya periodistas locales trabajando a escala de distrito, y subrayó que se necesitan programas de capacitación para alentar a más jóvenes recién graduadas a dedicarse al periodismo profesionalmente.

“Estaríamos mucho mejor si consiguiéramos el apoyo de donantes como en otros tiempos”, observó.

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Traducido por Verónica Firme
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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

jueves, 14 de abril de 2016

No hay corrupción, la corrupción es el sistema.



15M Serranía de Ronda

El Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ) ha difundido en España con la Sexta y El Confidencial “Los Papeles de Panamá”, unas filtraciones sobre una maraña de sociedades de personalidades de todo el mundo en paraísos fiscales. Más de 1.200 sociedades y más de 500 accionistas con dirección postal española contrataron al bufete panameño para ocultar sus bienes, 140 políticos de 50 países en 21 paraísos fiscales, Jefes de Estados, sus socios más cercanos, ministros y altos cargos, todo ello ocultos en 11,5 millones de documentos secretos. Así, no es extraño que la fuga de capital español a paraísos fiscales creciera un 2000% en 2014.

No nos debería sorprender esta información de “Los Papeles de Panamá” cuando Europa, por ejemplo, elige como presidente de la Comisión, al primer ministro de Luxemburgo Juncker, que se hinchó de firmar acuerdos secretos con multinacionales para permitirles tributar al 1%. ¿Alguien en su sano juicio podría llegar a pensar que el caballero en cuestión impulsaría una cruzada contra los evasores fiscales?
Intermón Oxfam estima que cada año los países en desarrollo pierden al menos 100.000 millones de dólares por abusos fiscales de grandes transnacionales, tanto por la evasión y evitación o minimización del pago fiscal como por los incentivos discrecionales concedidos a algunas grandes empresas.

La Unión Europea deja de recaudar cada año por la evasión y la evitación o minimización del pago fiscal, un billón de euros, el equivalente a dos veces el gasto público en salud de sus 508 millones de habitantes. En España, el fraude fiscal anual es superior a todo el presupuesto público en sanidad. (Intermón Oxfam)

El Financial Times calculaba recientemente que siete de las principales tecnológicas (Apple, Google, Microsoft, Amazon, EBay, Yahoo y Facebook) facturaron en el Reino Unido 7.700 millones de euros en 2012 pero tan solo pagaron 43,75 millones de euros en el Impuesto de Sociedades, cuando podrían haberse recaudado 400 millones de euros más.

La recaudación que podría generarse al gravar los rendimientos de los capitales que los ricos latinoame-ricanos esconden en paraísos fiscales sería más que suficiente para que 32 millones de latinoamericanos salieran de la pobreza. Es decir, todas las personas que viven en pobreza en Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador y Perú juntos. (Intermón Oxfam)

Hacer la vista gorda, a la hora de hacer sus pagos fiscales, a unos pocos, significan mayores impuestos para todas las demás personas. En el contexto actual de crisis/estafa, estas prácticas generan una inmensa frustración social. La ciudadanía no entiende que mientras se recortan derechos o se exige un mayor esfuerzo a quienes menos tienen, los gobiernos no sean implacables a la hora de frenar las fugas injustas y desleales de recursos.

Toda esta corrupción tiene un coste en vidas humanas y amenaza la capacidad de los Estados a la hora de poner en marcha políticas que reduzcan la desigualdad, luchen contra la pobreza y garanticen la dignidad de las personas. Los privilegios de unos pocos son sacrificios para el resto de la ciudadanía.

Pero no se trata solo de algunas manzanas podridas. Es todo un sistema el que está enfermo, y los tratamientos son todavía insuficientes. La corrupción hunde sus raíces en el propio sistema capitalista que tiene como una de sus leyes fundamentales la búsqueda del máximo beneficio por todos los medios. Y está especialmente inscrita en el ADN del capitalismo monopolista de Estado, en el ADN de los monopolios y la banca.

Por eso, la lucha contra la corrupción, es también una lucha por la soberanía y debe ser tratada, como crimen organizado, en el que hay que perseguir y llevar ante los tribunales no sólo a los truhanes de turno y políticos corruptos, sino a los auténticos “padrinos” de la mafia, a los bancos, monopolios y multinacionales nacionales y extranjeros que están en la base de todas las tramas de corrupción.
Es evidente que existen recursos suficientes en el planeta para lograr la erradicación de la pobreza. Pero estos no llegan a las manos adecuadas porque el entramado financiero internacional impide que los países tengan recursos que genuinamente les corresponden: quienes más tienen y más beneficios obtienen, grandes empresas y grandes fortunas, son quienes menos aportan a las arcas del Estado en todo el mundo.

EN POCAS PALABRAS
DESMONTANDO MENTIRAS Nº 22

http://www.facebook.com/15MRonda Abril 2016

jueves, 12 de septiembre de 2013

La muerte del periodismo (y otras falacias).


Jorge Tirzo

La compra del Washington Post por parte de Jeff Bezos ha incentivado la discusión sobre el futuro del periodismo. Hay quien incluso se ha preguntado si esto significa el final del periodismo impreso.

La cuestión es difícil: si un medio tan reconocido como el que dio a conocer el caso Watergate atraviesa una crisis económica tan fuerte, ¿qué les espera a los medios menos populares y con menos renombre?

La polémica es interesante, pero ha estado cargada de falacias, argumentos que parecen válidos pero no lo son. Muchas veces se habla de las “empresas periodísticas” y del “periodismo” como si fueran lo mismo. Aunque de golpe todas las empresas mediáticas desaparecieran, el periodismo seguiría ahí. Todavía más: aunque la industria del periodismo impreso quebrara por completo, el periodismo seguiría ahí. ¿Por qué? Porque el periodismo es una actividad humana que se seguirá haciendo con o sin empresas que lo sustenten.

10 falacias sobre el periodismo

Los siguientes argumentos falaces suelen dificultar el análisis de lo que realmente está pasando.

1. Para que haya buen periodismo debe haber empresas periodísticas con buenas finanzas: Claro que una empresa con finanzas sanas es más proclive a producir buenos contenidos. Sin embargo, cada vez más labores periodísticas se realizan sin remuneración, sin fines de lucro, o de manera altruista. Hay blogs con contenidos valiosos que no han reportado un ingreso a su creador. Hay gente ganando premios periodísticos por trabajos no remunerados. Aun en condiciones adversas el periodismo sobrevive. No es lo más deseable, pues un periodista merece un sueldo digno, pero sucede. (Por el contrario, hay empresas mediáticas con finanzas sanas que producen periodismo basura).

2. El periodismo impreso es más profundo que el televisivo o el de internet: A menudo se generaliza un estereotipo trillado. En México, donde Televisa domina el mercado televisivo, muchas veces se da por sentado que las noticias que pasan en la televisión están manipuladas o mal investigadas. El prejuicio sobre internet alcanza a los medios digitales tachándolos de inexactos. Sin embargo, incluso en Televisa, programas como Los Reporteros reivindican la investigación profunda. En la red, medios como ProPublica hacen lo mismo. Por el contrario, abundan los periódicos impresos con información chatarra, sensacionalismo y banalidades. En todos los formatos hay buen y mal periodismo.

3. Internet ha impuesto un modelo de periodismo vertiginoso en detrimento de la calidad: El periodismo digital no es propicio para el periodismo de “largo aliento”: Si bien es cierto que muchos medios digitales han apostado al “minuto por minuto” o a la “última hora”, también hay interesantes propuestas de largo aliento. El Faro y Anfibia publican extensas crónicas, reportajes e investigaciones que no cabrían en ningún periódico de papel. Internet ha permitido que el espacio disponible no sea una limitación para el periodismo.

4. La pérdida de espacio en los periódicos para secciones como cultura va en detrimento del periodismo especializado: Lo he escuchado principalmente para el periodismo cultural, pero vale para otros. ¿Vale la pena quejarse de que no hay espacio en un periódico impreso en tiempos en que armar un blog sale gratis? Si el objetivo es además crear un medio rentable, hay alternativas en la red. Ejemplos como Círculo de Poesía o Replicante son ejemplos de revistas culturales especializadas que han encontrado un espacio en la web.

5. Un “amateur” no puede hacer el trabajo de un periodista profesional. La proliferación de contenidos “amateur” en blogs y redes sociales va en detrimento de la calidad informativa: Para empezar habría que recordar que por muchas décadas, siglos incluso, el periodismo no fue un oficio para el que se tuviera que cursar una licenciatura. Grandes maestros como García Márquez o Kapuscinski no estudiaron ni periodismo ni comunicación. Fueron, de alguna manera, “amateurs” que ganaron maestría ejerciendo el oficio. La proliferación de contenidos “amateur” debería verse como un insumo más del periodismo y no como una competencia. ¿Acaso los médicos se ven amenazados si los que no estudiamos medicina tomamos un curso de primeros auxilios?

6. Los medios tradicionales son más fiables que los medios digitales. Twitter y Facebook no pueden ser consideradas como fuentes fidedignas: ¿De verdad hay quien crea que por estar impreso es más confiable? Muchos periódicos se han ido a la imprenta con falsas primicias y erratas menores. Ni el papel ni los bits son garantía de profesionalidad. Sin importar el formato, el periodismo debe aumentar sus estándares de calidad, verificación de datos y transparencia. ¿Que las redes sociales no son fuentes confiables? Para empezar ni siquiera son fuentes. ¿O alguien cita “la tv” como fuente? Las fuentes son los usuarios que emplean dichos canales. ¿Acaso @Eponiatowska no es una fuente confiable? ¿Y @JuanVilloro56? Claro que hay muchos usuarios de los que no hay que fiarse. Pero así ha sido siempre. Un buen periodista debe saber distinguir quién es una fuente que vale la pena citar.

7. En Twitter no se puede hacer buen periodismo por la limitación de los 140 caracteres: Pensar que Twitter se limita a esos caracteres, es como suponer que un periódico se termina en la primera plana. La famosa red de microblogging permite publicar una sucesión prácticamente infinita de tuits. Eso permite que los periodistas publiquemos enlaces a notas, imágenes, audios, vídeos, etcétera. El periodismo en Twitter no se expresa solamente a través de tuits individuales, sino que es más rico cuando se observa como un flujo informativo a través de hashtags, listas de usuarios y un monitoreo intensivo. Twitter limita a 140 caracteres por tuit, pero nadie te limita el número de tuits a publicar. Además… ¿Cuántos titulares tienen más de 140 caracteres? El periodismo está acostumbrado a decir las cosas de forma “precisa y concisa”. ¿O no?

8. En el papel se lee mejor que en una pantalla: Tengo una pregunta para quien tenga esa opinión: ¿Alguna vez ha tenido frente a sus ojos un Kindle, el e-book de Amazon? Si bien es cierto que las pantallas LCD cansan la vista (a fin de cuenta son un montón de focos parpadeando frente a tus ojos), en el corto plazo la cuestión quedará solventada con pantallas de tinta electrónica. Los lectores electrónicos especializados ya son una solución real para leer textos extensos sin cansancio. Muy pronto tendremos pantallas de tinta electrónica flexible, luego a color y luego quién sabe. El cansancio provocado por las pantallas tiene sus días contados.

9. El periodismo digital aún no es relevante pues sólo una minoría de la población lo consume: Un estudio de Francisco Vidal Bonifaz arroja luz sobre este mito. Alrededor del 2% de los mexicanos leen periódicos de papel (2 millones de ejemplares en 2008). Si se compara, por ejemplo, con el número de usuarios de Facebook en México (38 millones) o con los 5.2 millones de usuarios únicos que recibe El Universal al mes; es fácil saber que hay más lectores de periodismo en la red que en el papel.

10. La llegada de los robots al periodismo es una jugada en detrimento de la calidad del periodismo y del trabajo de los periodistas: Estoy de acuerdo en que hay labores intelectuales para las que es totalmente necesario un ser humano. Pero también es cierto que el periodismo actual se ha llenado de prácticas que son más bien mecánicas. ¿Se necesita estudiar cinco años la universidad para transcribir conferencias de prensa o para hacer copy/paste de las notas de agencia?

Esas son labores que un robot podría cumplir a cabalidad de una forma incluso más eficiente que los seres humanos. ¿Y qué hacer con todos esos humanos? Aprovecharlos en labores periodísticas que realmente necesiten el intelecto: investigación profunda, análisis, crónicas, etcétera. La llegada de robots al periodismo permitirá que los humanos dejen de hacer tareas robóticas.

El periodismo probablemente deje de llamarse periodismo (y eso es bueno). ¿Tiene sentido seguir llamándole “periodismo” a un oficio que ya no es necesariamente periódico? No me refiero al “periódico” como objeto de papel, sino a “periódico” como una actividad que se realiza cada cierto tiempo. internet no sólo ha librado al periodismo de la limitación de caracteres, sino también de los horarios de trabajo estrictos.

Si antes existía un cierre de edición era porque imprimir tomaba su tiempo. Ahora que publicar toma unos cuantos segundos, esa presión deja de existir en muchos casos.

Claro que seguirá existiendo la nota de actualidad, pues siempre existirán sucesos que irrumpan en la agenda. Pero el diarismo no es todo el periodismo. Habrá reportajes multimedia que tomen meses en desarrollar y no importe cuándo se publiquen. Habrá proyectos informativos que se construyan conforme llegue la información (como los que permite la plataforma Ushahidi). El periodismo ya no será necesariamente periódico.

Fuente: ApiaVirtual

viernes, 22 de marzo de 2013

Carta a los medios de comunicación sobre el nuevo Papa.


por José Ignacio González Faus
Teólogo

Tengo mis quejas contra los medios de comunicación: me han traicionado algunas veces, creo que también ellos son servidores del Capital y que, por tanto, el buen titular o la defensa de la propia ideología pasarán por delante de la verdad; lo que engresca les gustará más que lo que construye; y muchas veces compiten indignamente porque parece que más importante que comunicar una verdad es ser el primero en hacerlo, o darla en exclusiva.

Pero: creo que los medios tienen sus derechos que debo respetar, conozco mucha gente honrada y encantadora que trabaja en ellos y que son también conscientes de lo que digo. Y además, aunque no pretendo compararme con Casillas, suelo decirme que al que no le marcan goles o no se lesiona, es señal de que no juega. Y el juego de construir la historia (el “poema de Dios” que dice la carta a los efesios) es uno de los más dignos, más apasionantes y más cristianos.

Dicho esto pido perdón porque estos días he procurado rehuir el aluvión mediático. Simplemente necesitaba tiempo para interiorizar, situarme y aclararme yo mismo. Ahora, si alguien quiere saber algo de mi opinión, lo encontrará en estas páginas que van dirigidas a todos sin exclusivas ni derechos de propiedad privada. Y aquel a quien no le interese (que sería lo más lógico) ya puede pasar a otra cosa.

Cuenta uno de los primeros biógrafos de Ignacio de Loyola que cuando, en una sobremesa, se enteró del nombramiento como papa de Pablo IV, se le demudó la cara y se puso pálido (Ignacio y Caraffa habían tenido antes más de dos pequeños encontronazos; y Pablo IV hizo muy difícil la vida a la naciente Compañía de Jesús). Discretamente Ignacio salió de la sala; y al cabo de un cuarto de hora regresó sonriente y con el rostro pacificado. Se supone que había ido a rezar.

Cuento la anécdota tanto para los que ayer se quedaron pálidos como para los que irradiaban alegría: que los hay de las dos clases por lo que ahora diré. Y aprovecho para decir a ambos grupos que ni hay que desengañarse del Espíritu Santo ni hay que buscar en él unas seguridades que son mucho más supersticiosas que creyentes. Dios sólo interviene en la historia respetando nuestra libertad y contando con nuestra respuesta libre. Y esa respuesta sabemos de sobra por dónde ha de ir: por el respeto mutuo dialogante, por el amor fraterno y por negar la primacía al propio interés. Sin el empeño en ir por ahí, no habrá Espíritu que sople (o soplará un espíritu no precisamente santo).

Casi no conozco personalmente a Bergoglio. He oído infinidad de cosas sobre él, positivas y negativas. He esperado a ver qué saben los medios de él, y he visto que prácticamente todo lo que yo pudiera decir ya es conocido. Lo cual me confirma que es muy sabia la frase de Jesús que tanto molesta a muchos eclesiásticos: “lo que oís en los oídos predicadlo sobre los tejados” porque, a la larga, “no hay nada tan encubierto que no acabe conociéndose” (Mt, 10,27.26).

Por eso resumiré, un poco simplificadamente, diciendo que los temores vienen de su época de jesuita y las esperanzas de su época de arzobispo. Sus relaciones con el antiguo general Kolvenbach fueron muy tirantes, dividió la provincia argentina en dos bandos aún no del todo reconciliados: dicen que es un hombre con una increíble capacidad de seducción, pero con una pasión de poder que le vuelve terriblemente duro con los que no van por su línea. El jesuita húngaro-argentino Franz Jalic ha escrito cosas que, precisamente por el enorme respeto con que están escritas sin citar nunca su nombre (habla sólo de ”una persona”) y por el inmenso sufrimiento que comportaron, no pueden ser pasadas por alto. También porque, según me contaron, la única vez que volvieron a verse los dos después de todo aquello, muchos años después y en Alemania, se fundieron en un largo abrazo donde no faltaron lágrimas.

Yo no puedo garantizar como testigo ocular la verdad de todas esas críticas y otras parecidas; pero creo que si el papa Francisco toma en serio lo que tan bien dijo ayer: “antes de bendeciros os pido que me bendigáis vosotros a mí”, aceptará también que “antes de hablaros yo quiero escucharos a vosotros”: porque saber lo que se piensa de uno, puede ser un dato muy útil a la hora de actuar, en vez de pensar que la verdad sobre mí es sólo aquello que yo pienso de mí.

Y así pasamos a lo positivo: han corrido por ahí todos esos datos del arzobispo que viajaba siempre en metro o en autobús, que cuando tenía un cura enfermo iba él a visitarle, le preparaba a veces la comida o le suplía en trabajos parroquiales, que tronó contra la injusticia y la miseria del mundo. Y es cierta la anécdota de que, la misma noche en que fue nombrado arzobispo de Buenos Aires, sonó el teléfono (supongo que de alguien que querría felicitarle) y al descolgar dijo más o menos: “perdone que ahora me estoy haciendo la cena, si fuera tan amable de llamar media hora más tarde”.

Y las positividades continúan en su presentación de ayer: ya he evocado lo de “antes de bendeciros habéis de bendecirme vosotros a mí” que, lógicamente, debe ser extendido más allá de la plegaria. Pequeño detalle, pero indicio de sensibilidad, fue el dirigirse al pueblo como hermanos “y hermanas”, cuando la congregación de liturgia todavía pretende que digamos que Jesús entregó su vida sólo por todos “los hombres”, sin enterarse de cómo ha cambiado el significado de esta palabra. Significativo teológicamente el designarse por dos veces sólo como “obispo de Roma”… Y añadamos el potencial simbólico del nombre: porque Francesco no fue sólo el que, en los albores del capitalismo naciente, se quitó la ropa ante su padre negociante y el arzobispo, para “seguir desnudo al Jesús desnudo”. Fue también el que, en la era en que la Iglesia hacía cruzadas “contra los moros”, se embarcó alocadamente como pudo para ir a dialogar con el sultán.

Y fue finalmente el que, ante la visión de una ermita casi en ruinas, siente la llamada de Dios que le dice “repara mi Iglesia que se cae”. Si el nombre de Francisco incluye las tres cosas, no puede estar mejor elegido.

Vamos pues a tener una paciencia esperanzada: dejando para otros momentos nuestra necesidad de aplaudir y aclamar (porque las multitudes, ya se sabe, son idólatras por naturaleza y así se falsifica la comunidad), y dejando para otros momentos nuestras desesperanzas. Vamos también a ver si, aprovechando estos episodios, los católicos abandonamos la papolatría (o el papa-natismo): Jesús escogió a un Pedro, intuitivo y con innegable madera de líder según parece, pero cargado de defectos que los evangelios nunca ocultaron. Y le mantuvo aunque Jesús tenía más derecho que nosotros a decepcionarse. Porque si la Iglesia necesita (como yo creo) un ministerio de unidad, es precisamente porque todos somos solidariamente responsables de ella y en ella. De lo contrario, si no hubiera más que un responsable, no haría falta ningún ministerio de unidad.

No sé decir más, y perdonen aquellos a quienes he dado carpetazo. Uno también necesita su tiempo.


Fuente: sicsemanal

lunes, 4 de junio de 2012

Por qué los medios de comunicación ya no somos imprescindibles.

Historia de 


Siempre repito a mis alumnos que los periodistas no vendemos patatas, nosotros trabajamos con la vida. Contamos historias, explicamos cosas, contextualizamos realidades complejas, relacionamos hechos a los que otros no ven relación. Según ese razonamiento la vida es algo dinámico, cambiante, en constante movimiento, y como nosotros trabajamos con la vida, debemos movernos con ella. Les insisto en que el trabajo del periodista debe tener ante todo humildad para ser consciente de que hay mucho por aprender y dinamismo para adaptarse a los cambios. Temo haber llegado demasiado tarde.
Estamos a mediados de 2012. La crisis empezó en otoño de 2007. En estos cinco años miles de periodistas hemos sido despedidos. La gran mayoría por motivos económicos, otros con los motivos económicos como excusa perfecta. Sin embargo cada año salen al mercado miles de nuevos licenciados. Echando un cálculo rápido en España hay unas treinta facultades de periodismo, a razón de cien licenciados anuales salen tres mil nuevos parados por promoción. Conozco casos de gente que, con los treinta cumplidos, ha empalmado prácticas con becas y, a día de hoy, acumula títulos y méritos académicos sin haber firmado un solo contrato.
En estos años hemos vivido el cierre de múltiples medios de comunicación. Incluso en la Red, esa plataforma llamada a reconvertir nuestro sector. Hemos visto morir Soitu, ADN, Metro, CNN+, Público y un montón más. Y los que quedan. En foros más o menos públicos los que se supone que entienden de todo esto, señores que llevan años gestionando equipos, que escriben sesudas columnas sobre el futuro y el presente, discuten acerca de las causas de la situación. Se habla mucho del “modelo de negocio”. Se habla de “pago por contenidos”. De que “lo gratis” pone en peligro el trabajo periodístico. De “intrusismo” profesional. De la “amenaza” del periodismo ciudadano. De que si “la democracia se resentirá” si siguen cerrando medios.
Pero ¿qué pasa en realidad mientras cierran periódicos, salen a la calle miles de licenciados y señores entendidos debaten sobre problemas más que sobre soluciones? Lo que pasa en realidad es que prácticamente todos hacemos lo mismo. Casi todos los medios montan redacciones reducidas y cargadas de redactores jóvenes con el objetivo de hacer “un medio generalista”. Traducido: montar un medio con escasísimos recursos y dedicarse a hacer última hora retocando vagamente teletipos que llegan de agencias. Agencias a las que, por cierto, se paga tanto o más que al equipo que se ha contratado. ¿Valor añadido? Escaso, si es que hay alguno.
La pregunta es ¿quién va a entrar entonces a tu medio a leer lo mismo que cuenta el otro? ¿Dónde está la distinción? La distinción está en “el enfoque”, dicen. He trabajado en medios que no publicaban noticias críticas con el partido de turno. En medios que no publicaban noticias de toros. Hay medios que, por principios, no hablan de boxeo. En medios que no publicaban nada que hablara mal de la iglesia o que tratara temas como el aborto o la homosexualidad. He trabajado en medios que no han hablado de estrenos cinematográficos importantísimos porque el director de la película no caía bien al responsable de turno. Ese es el enfoque: someter un producto supuestamente informativo a las filias y fobias del que manda o, peor aún, intentar construir una realidad a medida en la que los temas que incomodan a los dueños de tu empresa no salgan, como si así fueran a dejar de existir.
Ser el primero
Mientras, allí fuera se libra la batalla. El objetivo es ser el primero. Lanzar el primero la alerta, aunque sea por nada. Publicar al instante el número de parados, aunque sin explicar por qué se da. Ser el primero en anunciar un atentado aunque digamos que alguien ha muerto y luego resulte que no es cierto. Llevar el titular más grande con la palabra ‘apocalipsis’, aunque al final no pase nada. Y todos estos ejemplos son ciertos. Yo mismo he llegado a publicar la muerte de un escolta en un atentado de ETA que no fue. He llegado a enviar una alerta con la muerte de un deportista que no se confirmó hasta pasada media hora. Y conmigo, muchos más.
La pelea ya no se centra en los lectores, sino en las máquinas. Poner titulares repetitivos, redundantes, con combinaciones artificiales de palabras para que posicionen mejor y aparezcan primero en Google. Programar tuits y actualizaciones de Facebook cada cinco minutos anulando toda conversación con tus lectores. Algunos ven como bueno someterles a una ráfaga continua de la metralleta informativa. Todo rápido, todo teletipos retocados, nada de contexto, nada de explicación.
Abres el periódico y vas a la sección de Cultura para comprobar que sólo hablan de los libros cuyas editoriales pertenecen a tu grupo. Ves en la contraportada una entrevista con la factura del obscenamente caro desayuno que se han tomado a tu salud. Ves la fotografía del director del medio o el columnista estrella hasta tres veces en un mismo ejemplar. Al hablar de audiencias todos ganan siempre, aunque realmente pierden fuerza cada mes que pasa. Pero nunca encontrarás noticias de determinadas empresas que subvencionan a medios de distinto espectro.
Cuando dicen “enfoque” quieren decir “ideología”. Porque de eso se trata. Sólo sobreviven gigantes ya establecidos o diarios nacidos a la sombra de una idea, vendiendo para un público al que, en muchas ocasiones, se ve que le gusta que le digan lo que tiene que pensar. O eso piensan los gestores del periódico y siguen haciéndolo. Porque se ven imprescindibles. He visto empresas despedir con contratos millonarios y a los pocos meses empezar a recortar plantilla. He visto a un periódico acabar cerrando porque la empresa se quedó sin blanca pagando el sueldazo de un directivo que apenas pasó unos meses en la empresa. He visto sueldos de cinco ceros mientras se dejaba de renovar contratos a personas que eran la mitad de una sección (sección de dos personas, por supuesto, que tenía que cubrir toda la información).
El contenido
Y ahora vienen los disgustos. Los medios siguen cerrando y siguen despidiendo a gente. El escaso porcentaje de energías que se destinaba a crear contenido propio se reduce aún más. Y hablo del contenido propio de verdad, de historias de las que sólo tiene uno, no “enfoques”, “análisis” o “refritos” de cosas que ya han publicado otros. Se produce sólo aquello que se vaya a consumir. Si hay que hablar del gato más gordo del mundo, se hace. Si hay que poner “el increíble vídeo que ha revolucionado internet” en dos piezas cada semana, se hace. Telediarios y digitales hechos a golpe de YouTube y doodle. Diarios deportivos con mujeres en ropa interior o, cuanto menos, con fotos de hinchas atractivas en las gradas del estadio acompañando la crónica del partido. Promociones como única forma de vender periódicos. Creer que un ‘trending topic’ es noticia.
La gente leerá tu periódico, claro, pero luego olvidará qué periódico era. Porque todos eran iguales. Luego intentarás hacer algo serio, hablando con gente importante, o intentarás tener fuentes que te cuenten cosas y descubrirás que no te toman en serio. Audiencia millonaria, sí, pero nula credibilidad. Y a fin de cuentas de eso va la historia.
Los disgustos llegan hasta a los grandes. Cinco años después del inicio de la crisis los dos principales periódicos del país van a despedir a más de un centenar de personas por barba. Y es ahora, a estas alturas del cuento, cuando se percatan de la crisis que los más pequeños llevan años sufriendo. En sus páginas no encontrarás publicado el comunicado de sus trabajadores rechazando las medidas de la empresa, pero sí verás publicada la noticia que cuenta el ERE de la competencia. Casi parece que los despidos están esperando a que sea el rival el primero en despedir. No importa siquiera la gente, ni los equipos, sino la apariencia.
Al menos los grandes son grandes por algo. Llevan años sobreviviendo, contando historias, saliendo a la calle, haciendo periodismo. Posiblemente tengan estructuras desmedidas, con cargas salariales indecentes. Pero lo realmente indecente es montar un medio pequeño y que el sueldo de un puñado sea mayor que el del resto de la plantilla que, oh sorpresa, es la que acabarás recortando. O que haya más jefes que trabajadores. O que se contrate a jefes estando en pérdidas para que a los meses se empiece a recortar por abajo. O que cuando se despida a jefes se hable de “reforzar” la plantilla. Y estas cosas no las he visto una sola vez.
Contar historias
En los foros siguen hablando de lo mismo. De “modelo de negocio”, de “lo gratis”, de la “amenaza” del periodismo ciudadano, de todas esas cosas. De lo “imprescindibles” que son los medios. Los medios cuentan cosas importantísimas que cada vez importan a menos personas. Sólo hay que ver las cifras de ventas. Pero las reales, no las que enmascaran hablando de difusión regalando periódicos en universidades o instituciones públicas. A la vez repiten que sin ellos, sin los medios, esta democracia es menos democrática. Recuerda, los medios son imprescindibles. Y lo dicen algunos mientras ponen la mano para pedir dinero. Porque es precisamente la publicidad institucional la que muchas veces hace que los proyectos periodísticos sobrevivan. La independencia, como el periodismo de calle, tampoco se estila ya. Y eso sin hablar de los medios públicos.
Mientras todo esto pasa ahí fuera la gente sigue informándose. No irá a tu periódico porque no aporta nada: haces lo que otros hacían desde antes, y encima lo hacen mejor. Algunos se sorprenden porque intentan competir con su grupo de infantería contra grandes portaaviones que tienen ejércitos más numerosos y preparados. El resultado es una sangría. De dinero, de talento y de horas de trabajo perdidas.
La cuestión quizá sea esa. No ir a por todo, sino centrarte en un tema. No intentar compararte con nadie, sino hacer tu producto sin preocuparte de lo que otros han publicado. No vender como realidad las filias o las fobias de tu jefe. Olvidarte de contar lo que todos y salir a la calle a contar cosas que sólo tú puedas contar. Dejar de escribir para buscadores y contar historias que interesen a la gente. Olvidarte del click fácil en temas sensacionalistas e intentar hacer algo que sea útil y te haga necesario. Que te haga imprescindible.
Quién sabe si, al final, dé igual que tu producto sea digital o impreso, televisivo o radiofónico. Quién sabe si va a dar igual si posicionas mejor o peor, si cobras por contenido o si lo das gratis. Incluso si das las últimas noticias ya o las das más tarde. Quién sabe, pero quizá al final el único modelo de negocio posible para el periodismo sea, precisamente, volver a hacer periodismo y olvidarse de hacer negocios. De hecho, quizá sea imprescindible para que los medios puedan sobrevivir. Porque, aunque no lo queramos asumir, el producto que ahora hacemos la mayoría es bastante prescindible.

jueves, 5 de abril de 2012

Enrique Meneses: “El futuro son los bloggers”



Posted by Yolanda Gándara


Es imposible hablar de Enrique Meneses (1929) sin hablar de su ascenso a Sierra Maestra como si de un Himalaya del periodismo se tratara. Sus reportajes de Castro y Che, de Martin Luther King, de Kennedy, de la guerra del Canal de Suez, son una parte de la crónica histórica que nos lega. Pero Enrique también es actualidad. Integrado en las redes sociales, los blogs y la comunicación digital, representa como pocos el pasado y presente del periodismo: “De la generación Magnum al 2.0” como acertadamente define su trayectoria el documental de Georgina Cisquella Oxígeno para vivir. Hablar con Meneses es recibir una clase magistral no ya de periodismo, sino de optimismo y pasión por la vida y por el oficio. A sus 82 años sigue levantándose cada mañana para trabajar en su ordenador y dar forma a grandes o pequeñas historias que el ojo entrenado del reportero detecta en lo más cercano, como su reciente visita al hospital que relataba con humor en su blog en el momento de nuestra llegada.
Tu biografía está tan íntimamente ligada al periodismo que es difícil imaginar que pudieras hacer otra cosa. ¿Qué ha supuesto para ti tu trabajo?
Mi trabajo es mi vida. Si yo hubiese sido rico me hubiera arruinado con el periodismo. Creo que todo el que se dedique a esta profesión sin vocación va de culo. Una  pregunta que me han hecho mil veces: en el caso de la niña que se está muriendo en África y que tiene un buitre esperando su muerte, ¿tú qué harías en esa situación? Yo haría la foto, que es una centésima de segundo, luego cojo a la niña y la llevo donde pueda salvarla, pero una centésima de segundo me permite que la gente sepa lo que es la hambruna, que la gente sepa lo que es África, lo que está pasando. El primer mundo gasta más dinero en adelgazantes que en dar de comer a los niños de Somalia. Mi filosofía es bastante sencilla aunque un poco burra; he protestado toda mi vida cuando sale el locutor en televisión diciendo “les advertimos que hemos omitido imágenes por su dureza”. O sea, hay un señor que se está jugando la vida en Bagdad o en Afganistán para hacer esas fotografías y llegan los colegas y se las escamotean. ¿Es que no se pueden enseñar las cosas como son?
Pero el fotógrafo también puede manipular mostrando un determinado instante del contexto, aunque sea real. Por ejemplo, la fotografía de la niña y el buitre que mencionas tiene una historia controvertida. [N.de la R. Fotografía de Kevin Carter, premio Pulitzer en 1994]
¿Pero qué manipulación? La niña está ahí. A mí lo que me revienta es que se proteja la digestión de la gente. Los niños que están viendo la televisión en cuanto acaben de comer se van a poner a matar marcianitos o a ver películas de las que mueren mil indios. Están acostumbrados a una especie de muerte artificial, falsa. La muerte es la muerte, después no te levantas y haces otra película. Eso no hay que metérselo en la cabeza a los niños, lo que hay que enseñarles es la realidad.
¿Siempre es necesario mostrar las imágenes impactantes? En el caso del tsunami de Japón, entre las miles de imágenes que nos llegaron, se mostraron muy pocas de muertes. ¿Habrían aportado algo?
Sin imagen no hay nada. Yo no he utilizado jamás ni flash ni trípode porque no quiero falsear las cosas, destruyes la realidad. La realidad es bastante más oscura, no se ve casi nada en algunos sitios y  si sueltas un buen golpe de luz la gente cree que estás en el baile de la ópera de Berlín. Otra cosa que no hago jamás es pedirle a una persona que pose. Lo odio, no soy retratista de estudio, soy un cazador en ese sentido. Voy a cazar el instante y no voy a cambiarlo por comodidad.
¿A qué has tenido que renunciar dedicándote al periodismo?
No he renunciado a nada. Bueno, mi padre quería que fuera diplomático y tuve que hacer tres años de Derecho en Salamanca, pero dije ¿por qué tengo que hacer lo que mi padre quiera?
¿Y qué compensaciones has tenido?
Todas.
¿Económicas también?
Llevo 63 años haciendo de freelance, me manejo muy bien. Ha habido veces que he perdido 2000 dólares en hacer un reportaje. Nunca he querido estar en nómina. He hecho los reportajes que me gusta hacer, no los que me dice el redactor jefe, que muchas veces es el sobrino del dueño del periódico o un enchufado y no tiene ni idea de lo que es fotografía. Si no haces algo que te gusta, nunca te saldrá bien. Yo fui a Cuba siguiendo a una chica  que me plantó y dije, bueno, una derrota, es cojonudo porque es la mejor manera de reaccionar. ¿Qué es lo que puedo hacer? Primero, para sobrevivir, escribir para Bohemia, para Caretas, para la prensa local; segundo, preparar el salto a la Sierra que todavía nadie ha conseguido subir porque el General Chaviano les intercepta en el aeropuerto de Santiago. A mí no me va a interceptar este. Mandé mis cámaras en una caja de whisky al bar Windsor de Santiago, que era propiedad de una aragonesa, y me las guardó hasta que yo llegué. Luego me metí por una carretera construida por los españoles en el s. XVI, totalmente inutilizada desde hacía siglos; pero los hombres que rodeaban la sierra estaban en la autovía. Tienes que hacer las cosas con inteligencia. Con el reportaje de sierra Maestra me esperaban siete millones y medio de pesetas en París, el 50 por ciento era para París Match y el otro 50 para mí. He vendido también la película, porque no soy de los que dice “soy fotógrafo pero no escribo” o al revés; tienes que ser como un tanque, tienes que trabajarlo todo. ¿Qué hace Gervasio Sánchez? Trabaja parala SER, trabaja para el Heraldo de Aragón, para Blume (el editor de sus libros). Tienes que sacar todo el jugo de ti mismo, no tener un jefe que te diga: “Váyase a la puerta de La Moncloa para sacar la foto de cuando se den la mano”. Qué colección de fotos tiene que haber de los treinta últimos años de gente dándose la mano sin mirarse a los ojos, mirando a las cámaras. Y todavía hay algunos que dicen: “Por favor, dense la mano otra vez que no me ha salido bien la foto”. ¿De dónde sale ese tipo de garrulo? Es tremendo. Y ahora hay 20.000 licenciados que han salido de la universidad, que no vale absolutamente para nada.

Fidel Castro en Sierra Maestra, por Enrique Meneses: “La luz es de una vela. Das un minuto de exposición, aguantas la respiración, abres las piernas para hacer de trípode y pones los codos contra el cuerpo”

Recientemente entrevistábamos a Soledad Gallego-Díaz y nos decía que el periodismo no se aprende en las facultades.
Se aprende en la universidad de la calle. Así de sencillo. ¿Pero qué les van a enseñar en la Universidad? Si lo que les enseñan en la facultad es lo que normalmente se enseña en el bachillerato. A mí me decía uno: “leemos mucho a Galdós”. ¿Y qué hacéis con Galdós en el periodismo?
¿Qué requisitos consideras necesarios para ser un buen periodista?
Descubrir la sencillez de la fórmula del periodismo: ir, ver, anotar, grabar, volver y contarlo. Punto.
Sé que no te hace mucha gracia que te llamen “maestro”, así que hablaremos de otros. ¿A quién consideras referente?  
Todos somos maestros. Yo he aprendido mucho de un iraní que se está muriendo ahora en Nueva York gracias a la medicina americana que dice la gente que es tan buena, pero está pagando 15.000 dólares mensuales por el mismo cáncer que yo he curado aquí en La Paz, Sharokh Hatami. Muy bruto, pero muy intuitivo. Es el que hizo las fotos de los ayatolás cuando volvieron a Teherán. Ha habido bastantes, y en estos momentos todavía salen algunos. Está Mayte Carrasco, que es una chica que me encanta porque, entre otras cosas, se ha lanzado. Me he cansado de decirle a los chicos: Tened una idea para sobrevivir. Es una profesión de supervivientes. Yo he dado clases de francés, he doblado películas de documentales de la Pirámides, con 200 librashe llegando a El Cabo. He dado conferencias en ruta hablando del Canal de Suez, algunas veces no hemos tenido que comer, hemos ido a un mercado negro y nos han dado de comer. Mira la que sacó el hashtag #gratisnotrabajo, qué frase tan inteligente, qué valores trae. Esta tendría que ser panadera, pero ¿periodista? Ahora con el tema de la crisis, ¿cómo puede haber gente joven diciendo “vamos a vivir peor que nuestro padres” sin tener ni idea de lo que han vivido sus padres y abuelos? Yo he vivido cinco crisis en mi vida, la gente no se mete en la cabeza que después de la noche viene el día y viceversa. ¿Todo el mundo tiene que entrar en pánico?
Cuando entrevistamos a El Roto nos dijo que algo que consideraba que había perdido la prensa actual eran imágenes de calidad. ¿Estás de acuerdo? ¿Crees que es una faceta que se descuida?
El Roto, que trabajó conmigo en la revista Cosmópolis cuando era Ops, lo que tiene es una cámara en el ojo. Es metaperiodismo lo que hace. Lo primero que leo todas las mañanas es El RotoForgesPeridis y Erlich. Lo que hacen realmente son editoriales. Sabes lo que está pasando solo con ver esas viñetas. La fotografía tiene importancia desde siempre. Hay una fotografía que yo llamo notarial: un señor hace un texto y un fotógrafo que dice “esto ha sido así”. Luego hay otras personas, este es mi caso y el de algunos freelance más, que nos preguntamos por qué hay que escribir con una máquina de escribir o con un ordenador, por qué no se puede escribir con una cámara de fotos, por qué no narrar una historia y construirla. Entonces, tienes el fotógrafo testimonial, que ilustra un texto, y el fotógrafo que cuenta una historia y que el único texto que necesita son los pies de fotos o una entradilla.  Salgado no necesita un texto largo hablando de los niños de las Minas de Potosí. Él se ha metido en las minas con los niños, ha hecho las fotos, ha mostrado su sudor, su sufrimiento, su cansancio, cómo comen, cómo duermen. Tenemos a gente como Gervasio [Sánchez], que ha hecho cosas como las que yo he hecho en Sarajevo, en el escenario de una ciudad sitiada y luego tiene otra faceta, la de documentalista.
Qué es más importante: ¿una buena técnica, una buena cámara o un buen ojo?
Tienes que dejarte llevar por la intuición. El que hace poesía, ¿dónde ha estudiado para hacer versos? Le sale de dentro. Instintivamente sabes equilibrar los volúmenes. Yo no corto mis fotos, las publico tal y como están. Es como el diseño, ¿qué hace Barceló para hacer esas figuras tan elegantes? Si no te sale bien una, la repites. Tengo 15.000 negativos y hay cosas que no publicaría. Muy pocas, porque justamente la austeridad que teníamos con la película no nos permitía desperdiciar. Si llevabas dos cámaras con 72 disparos tenías que aprovechar. Los consejos que doy a la gente que va a la guerra son: en primer lugar nunca mimetizarte con ninguno de los dos bandos, nunca llevar un uniforme. Jean Roy murió en el Canal de Suez a 500 m de donde estaba yo por ir vestido de paracaidista. Segundo, no llevar armas, en Sierra Maestra Raúl Castro me ofreció un rifle para cazar y le dije que yo disparo con la cámara y me proporciona las mismas emociones. Te aseguro que te sube más la adrenalina si te acercas a un león a 400 m. con la cámara que si lo haces  con un rifle de mira telescópica. Es más, a los fotoperiodistas les digo que es menos peligroso acercarte con una cámara de 35 mm. que con un teleobjetivo de 600 mm. Jean Pierre Pedrazzini murió en 1958 en Budapest por llevar un 600 que confundieron con una bazuca. Ya lo dijo Capa: “Si una fotografía no sale bien es porque no te has acercado bastante”. Yo digo: Si quieres evitar riesgos, acércate lo más posible al peligro, no vas a protegerte intentando ponerte más lejos. Y tercero: La bala que te va a matar no la vas a oír, ¿por qué preocuparte protegiéndote de las balas que oyes a tu alrededor?
¿Qué fotografía consideras la más importante de su archivo? ¿A cuál tiene más cariño?
Hay algunas fotografías de África a las que tengo mucho cariño. Alguna sobre el Sudán, de cuando hice el viaje en el año 56. Ahora Hernán Zin, el periodista argentino, quiere hacer el viaje que yo hice: salir de El Cairo y llegar hasta El Cabo.
Javier Espinosa nos decía que África es un continente ignorado.
Totalmente de acuerdo. Es que no nos interesamos por esto. Mandamos más periodistas a los torneos de fútbol que a la revuelta que ha habido en Mali.
¿Nos llega información suficiente para interpretar los conflictos del continente?
Primero: África es el continente más grande; segundo: no está muy poblado. Tú tienes que analizar las grandes diversidades que existen entre los bantúes, los nilóticos, etc. África tiene mucha riqueza y está avanzando más de lo que la gente cree. No estoy totalmente de acuerdo con algunas cosas que ha escrito Espinosa; África está despertando pero, claro, no se hace una revolución de la noche a la mañana. Las revoluciones del norte de África las han hecho los teléfonos,  la gente joven sabe manejar las nuevas tecnologías. Actualmente el norte de África se ha quitado de encima una serie de sátrapas. Cada vez que me preguntan qué pienso de estas revoluciones digo: ¡Me encantan, me encantan! Una de las cosas que me ha llamado la atención es que en todas las manifestaciones que he presenciado en siete años se quemaba la bandera de EEUU enseguida, delante de las cámaras; las mujeres estaban en segundo plano y los hombres en primera fila. De repente, vienen las revoluciones del norte de África y las que están en primera fila son las mujeres, en segunda fila los hombres y detrás las banderas de Egipto, Libia o Argelia. Yo escribí un post que se llama “Túnez y nuestros hijos de puta”. Cuando a Kissinger le preguntaron qué pensaba de Anastasio Somoza, que era un cruel tirano en Nicaragua, dijo: Sabemos que es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta. Nosotros en Europa también hemos tenido nuestros hijos de puta. No queríamos estar discutiendo con parlamentos: si queremos comprar petróleo hablamos con el rey Fahd y punto. Para qué vas a pedir que tenga un parlamento y que el parlamento lo apruebe y se discutan los precios. El precio es el que ponemos nosotros: si me subes el precio del petróleo, yo te subo el de los aviones de guerra. Estábamos comprándoles armas. Cuando se quemó a lo bonzo Mohamed Bouazizi y apenas habían empezado las manifestaciones, Sarkozy pidió que un barco anclado en Marsella cargado de material antidisturbios no zarpase rumbo a Túnez. En Europa nunca hemos estado del lado del pueblo. Por eso nace Al Qaeda. Al Qaeda le dijo a los árabes que no se liberarían de sus tiranos mientras que no dieran un escarmiento al mundo occidental: os está expoliando, os está robando, no os deja ser libres.
Desde aquella imagen con Castro en la sierra ha pasado más de medio siglo. Con la salud de Fidel resentida, ¿cómo ves el futuro de la isla?
Fidel tiene tres años más que yo, lo que pasa es que yo no me he pegado la mala vida que se ha pegado él de preocupaciones y de estar todo el tiempo “erre que erre”. En Sierra Maestra no tenía nada que ver con el señor que después ha sido. A Fidel le han robado su revolución. Mira que yo soy de centro-izquierda y me llamabaFraga y nos poníamos a hablar de la transición que va a haber en Cuba. Conozco muy bien los equilibrios de fuerzas que hay en la isla, tienes una población que está perfectamente formada, “excesivamente” formada. Cuando yo llegué a Cuba el país tenía un ocho por ciento de analfabetismo y España el doce. Eran más cultos que nosotros, Uruguay también. Ahora el analfabetismo es cero, cosa que no ocurría en España cuando muereFranco. Tú no necesitas cincuenta años para haber educado al país. Los adversarios del régimen se han ido a Miami, han hecho todos fortuna. Los hispanos han convertido Miami, que era el geriátrico de EEUU, en su propia capital. Hay un antagonismo entre los primeros balseros que salieron de Cuba con una mano delante y otra detrás; hoy en día los descendientes se han casado con americanos y ya casi les cuesta hablar castellano. Los exiliados seguro que van a aportar dinero para la reconstrucción de Cuba, que está un poco destartalada.
¿Qué medios lees?, ¿cómo te informas?
Por la mañana cuando me levanto tengo en el ordenador el New York Times, el Washington PostLe MondeEl PaísEl Periódico de Barcelona, la SER… he cortado ya con los periódicos. Los que me trae la gente los dejo aquí y los uso de mantel. Utilizo El País de mantel mientras veo las noticias.
¿Te informas más por medios internacionales que por los nacionales?
Si hubiesen hecho eso todos los españoles se habrían dado cuenta de muchas cosas.
Por ejemplo, en el caso de la huelga de 29M, los datos de la prensa extrajera difieren de los de la nacional.
Sí, pero hay que tener en cuenta una cosa. Por ejemplo, The Wall Street Journal ha publicado una foto de los antisistema rompiendo las vitrinas en Barcelona. Y eso no ha sido la huelga. No ha habido ningún incidente en Madrid ni en Valencia ni en ningún otro sitio. Solo en Barcelona, donde existe ese núcleo. Entonces, claro, eso se hace dramático, lo que le gusta a una derecha americana que lo que quiere es ley y orden. Los disturbios no han sido una cosa generalizada, lo que pasa es que hay una prensa a la que le encanta sacar el morbo, pero si te informas con tres o cuatro medios distintos tienes la posibilidad de saber la verdad. Se habla ahora de los periodistas esquiroles, ¿qué es eso del periodista esquirol? ¿Se deja la información que viene provocada justamente por la manifestación? Entonces ya no hay nadie que cuente esto, dejamos que sea Esperanza Aguirre la que nos diga cuántos somos. Es inverosímil.
¿Crees que existe la posibilidad de publicar sin una filiación ideológica?
Neutro no existe nada. Yo no soy imparcial. Nunca voy a estar del lado de Israel cuando bombardea Gaza. Lo siento muchísimo. He vivido siete años en Oriente Medio y sé de lo que hablo. Los unos están tirando cohetes americanos y los otros los están fabricando ellos mismos en casa, cuando no reciben alguno procedente de Irán o de Siria. Tienen derecho a su tierra. Te tienes que poner del lado del más débil, el periodista que no sea débil con los débiles y fuerte con los fuertes no está ejerciendo esa profesión; tienes que ser defensor de quien lo necesita.
¿Existe interés en dar un espacio para una información y un análisis pausado en los medios?
Las redacciones de los grandes medios van a cambiar. Eso de 600 redactores en periódicos como en El País, olvidaos de ello. Las redacciones se van a reducir a  50 o 60 grandes periodistas, sobre todo analistas. ¿A qué llamo yo un analista? A una persona que ha vivido seis o siete años en un país, como es mi caso. La información se busca en Google, se copia y pega… ¿pero qué es eso? Buscas las primeras noticias de cualquier tema y es que están hasta igual redactados. Cortar y pegar. No falta información, llega por todas partes, lo único que no hay es gente capacitada para distinguir lo que es importante de lo que no lo es. Que conozcan el terreno, que conozcan la lengua. Con cuarenta o cincuenta analistas así tienes un periódico. Tienes que tener gente que esté trillando la información que llega, pero al mismo tiempo van a depender de una cosa que es importantísima: los blogueros. Tú coges un tío que es entendidísimo en motor y  que sigue toda la Fórmula1, y tienes cubierta esa parte de deportes. Para mí un bloguero es como un lingote de oro. Yo he insistido mucho a Rosa María Calafpara que abra un blog, con diez años que se ha tirado en China y el interés que despierta China. Ella se quejaba de que le daban un minuto para hablar de lo suyo porque había fútbol y no daba tiempo. De forma que a lo mejor habían metido fútbol hasta de tercera y a un trabajo que a ella le había llevado tres días le daban un minuto. Pero todo eso ella lo puede soltar en un blog. Yo estoy soltando todas las experiencias que he tenido en todos mis años de periodismo.
Estás convencido de que el papel va a desaparecer.
Totalmente. Hasta Cebrián lo ha dicho hace poco. Yo llevo más de diez años de bloguero. Rosa Jiménez Canofue quien convenció a Ramón Lobo y a otros veteranos de que abrieran un blog. Ahora Ramón Lobo es un adicto. El futuro son los bloggers. Hasta puedes hacer tu propio periódico. Hay gente que me pregunta cómo he podido adaptarme a esto. Empecé con una  máquina de escribir, ¿por qué no voy a seguir progresando y seguir aumentando conocimientos? La gente está acostumbrada a decir “cualquier tiempo pasado fue mejor”. No es cierto. A mí no me gustaría volver a vivir mi juventud, ya la viví. Cuando Fraga leyó mis memorias, Hasta aquí hemos llegado, me  dijo: “Hay que ver lo que has follado y lo que has bebido”.
Dirigiste la edición española de Playboy, ¿cómo era aquello?
Los españoles estaban empezando con el alfabeto del sexo, cuando piensas en lo que se han convertido… Ahora las chicas españolas asustan a las suecas. Son más lanzadas. De lo cual me alegro. Yo tengo dos hijas y siempre les he dicho que se acuesten con quien quieran y luego decidan quién les viene bien. Antes de Playboy dirigíLui, una versión francesa de Playboy con muy buen gusto. Yo he hecho poco desnudo en fotografía, pero lo poco que he hecho ha sido siguiendo las normas de los fotógrafos franceses, que es mezclar la luz diurna con la luz artificial; la piel queda mucho más bonita que con la crudeza de la luz eléctrica o de la luz de sol que también quema.
Para terminar, define con una frase o un titular a los siguientes personajes:
Juan Luis Cebrián.
Les tengo miedo a todos los que han salido del periodismo para ir ala Academia.
Pues otro de esos tres: Arturo Pérez Reverte.
Una chica me dijo: Acabo de entrevistar a Reverte y dice que te admira mucho. Yo le dije: si le vuelves a ver le dices que yo no le admiro absolutamente nada.
Francisco Umbral.
Un divino snob.
Pedro J.
Se ha puesto los tirantes de Bernstein sin haber hecho su Watergate.
Enrique Meneses.
Un loco que se ha divertido en este mundo y considera que vivir es lo más bonito que hay.
 Fotografía: Guadalupe de la Vallina
Fuente: jotdown.es