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lunes, 19 de mayo de 2014

Mercenarios de la información.


Cómplices del crimen.

Antonio San Román Sevillano

Sólo bestias feroces no se horrorizarían viendo lo que se ha hecho a personas inocentes. Pearl S. Buck, La estirpe del dragón. 

La película Matrix nos presenta un futuro en el que, tras una guerra, casi todos los seres humanos han sido esclavizados por máquinas e inteligencias artificiales. Éstas los tienen en suspensión, con las mentes enchufadas a una simulación social que representa el final del siglo XX. Realmente viven en el siglo XXII. Millones de personas viven férreamente conectadas alrededor de una ilusión colectiva conocida como La Matrix. Están siendo cultivadas para poder dar energía a las máquinas. Es un mundo que ha sido puesto ante los ojos humanos para ocultarles la verdad. El programa Matrix es el opresor. El ser humano es el oprimido. Morfeo, Trinity, Neo y el resto de rebeldes ejemplifican al ser humano que defiende la capacidad de decisión, la libertad de decidir, de elegir. Sin embargo la mayoría de los humanos utiliza su libertad para elegir la esclavitud. El creador de Matrix, el Arquitecto, consiguió crear una realidad artificial parecida a la verdadera, que era necesaria para que los humanos sobrevivieran a la simulación que los esclavizaba.

Matrix sólo es una película. ¿Sólo? 

Necesitamos información para vivir nuestra vida. La necesitamos para relacionarnos con los amigos y los enemigos, para buscarnos las fuentes de supervivencia –alimenticias y sociales. Cuando carecemos de vías de información, carecemos de conocimientos para hacer frente a la pelea por la conservación que nos plantea la actual sociedad. La información/formación que recibimos en la sociedad en la que coexistimos es la que nos sirve de orientación para guiarnos en esta sociedad en la que habitamos.

Las diferentes grandes cadenas de radio, prensa y televisión –pertenecientes a los mismos emporios económicos-, son quienes proporcionan la única información a miles de millones de personas en todo el mundo.

7 empresas controlan el 70% de de los medios de comunicación mundiales. Es decir, 7 empresas controlan la TV, los satélites, las agencias de información, las redes de cable, las revistas, los radios, los diarios, las editoriales, la producción cinematográfica, la conexión a Internet, la distribución de películas… TODOS los medios. […]Las 7 empresas son: Fox News, Time Warner, Disney, Sony, Bertelsmann, Viacom y General Electric. 7 empresas que se conocen entre todas ellas, controlan un porcentaje gigantesco de lo que la gente llega a conocer. (Jerry Mander -Director del Internacional Forum on Globalization).

Estas 7 empresas pertenecen a grandes fortunas, todas relacionadas y formando parte del 1% que gobierna el mundo. Controlan la información/formación internacional. El periodismo mundial, casi en su totalidad, depende de ellas. Sólo pequeñas publicaciones en internet apenas pueden mantener su independencia. Irónicamente, contra lo que sucede en la película, forman la pequeña y divida resistencia del ser humano que se opone al esclavismo de nuestra Matrix-Media.

Cuanta más libertad de mercado exige el neoliberalismo, más se concentra todo el entramado socio-económico en unos pocos grupos megafinancieros.

Esta globalización de los medios de prensa es el mecanismo con el que los poderes económicos organizan una falsa realidad, que nos sirven y consumimos a través de los media –prensa, radio, televisión-, y diversos artificios, llamados redes sociales, de Internet.

Millones de personas vivimos conectados a este gobierno de la información. Una ilusión colectiva conocida como La Sociedad Libre de la Información. Las mentes de todo el mundo estamos siendo cultivadas para poder dar energía a Los Mercados, las grandes fortunas banco-financieras fabricantes de medios de información (Serge Halimi).

En nuestro país, el grueso de las acciones de los principales medios, aquellos que dominan el mercado, pertenece a alguno de estos emporios financieros internacionales.

Continuamente, en estos mismos instantes, millones de personas vivimos conectados a un mundo que determina nuestras vidas con los medios de comunicación, fundamentalmente la televisión e internet-ordenador. Cuando se camina por la calle, hay que ir esquivando zombis que van inmersos tecleando en sus pequeños celulares. El mundo brilla a su alrededor. No importa. La pequeñísima pantalla los mantiene en suspensión. Unos –tv- y otros –móviles- viven sus vidas conectados a la simulación social de sus pantallas de plasma. Son el principal sistema de comunicación y conocimiento en el día de hoy. Un mundo puesto ante nuestros ojos para ocultarnos la verdad.

Quienes poseen el poder económico también ejercen el poder político. Sus medios masivos no están para mostrarnos la verdad. Crean y amoldan la opinión pública a lo que exige el orden económico social que alimenta su nuevo orden mundial (George Bush, padre). Cualquiera que tenga mucho dinero es libre de divulgar su ideología-intereses a través de un gran medio de masas. ¿Lo es usted? Tal vez pueda opinar en un rinconcito de internet, en una carta al director de su periódico favorito, una llamada telefónica –previamente filtrada- de su emisora. Si se lo permiten es porque no les hace daño. Pero no lo rechace. Forma parte de la ilusión. Acaso sea una grieta en la ilusión colectiva inducida por la Matrix-Media. Quizá otras personas no se sientan tan solas cuando lo lean, lo escuchen.

Vivimos en aglomeraciones urbanas con una atmósfera asfixiante de injusticia, miedo, violencia, inseguridad y corrupción estructurados dentro de los niveles sociales del nuevo orden político. Un mundo de delincuencia y criminalidad organizada, producto de esta sociedad capitalista. Un mundo en el que triunfa la violencia de la emigración económica, los negocios sucios, drogas, prostitución. Fuera de las grandes familias financieras, prosperan bandas organizadas supeditadas y consentidas por el poder. Trafican –drogas, armas, medicinas, seres humanos- amparándose en la actitud corrupta de sus socios en las instituciones políticas, de sus accionistas en la administración –miembros del gobierno, del parlamento, dirigentes de los partidos políticos, alcaldes, jueces, policías, eclesiásticos-, que son sobornados por una comunidad financiera poderosa. Todos ellos forman parte del sector social organizado para delinquir. Son seres con ansia de poder, envidia, odio, codicia, lujuria, etc., que nos muestran el deterioro ético social de la clase que controla el poder.

Los autores de la novela realista del siglo XIX prestaban una especial atención al entorno social en que se desenvolvía la realidad de sus protagonistas, así como a las relaciones sociales y económicas en la sociedad histórica que trataban de describir. El autor daba por sentado que su lenguaje y el de su lector se fundaba en la misma realidad que ambos vivían.

No lo hacen así los periodistas, escritores, intelectuales, divulgadores que se han amoldado a las directrices del sistema. Crean un nuevo lenguaje, con el que tratan de convencernos de las buenas razones de este proyecto capitalista para una globalización del mundo en lo neoliberal. Debemos conformarnos con la depauperación de los pueblos –incluidos nosotros mismos-. Resignarnos a trabajar en un régimen de neo-esclavitud. A sentirnos culpables de que las cosas vayan mal, aunque hayan sido ellos y sus señores quienes han ejecutado planes para arruinarnos a nosotros.

Los periodistas, y el resto de intelectuales que participan del sistema, que trabajan en los grandes medios de masas han dejado de lado los conceptos éticos de su profesión. Han aceptado el papel de ser simples transmisores de informaciones preconcebidas. La progresiva concentración de los grandes medios –en España tres, cuatro grupos, incluso endogámicos- los convierte en instrumentos de las políticas globalizadoras del neoliberalismo. El objetivo es institucionalizar una sola verdad, la élite de EEUU y las de sus satélites europeos industrializados. ¿Nos han informado los grandes medios sobre las negociaciones y lo que significa el tratado de Libre Comercio entre EEUU la UE? (El ascenso al poder ilimitado de las multinacionales. Seattle to Brussels Network, http://www.attac.es/wp-content/uploads/2014/02/TTIP-El-ascenso-al-poder-ilimitado-de-las-multinacionales.pdf)

Crean falsas imágenes sobre los dirigentes de naciones donde hay materias primas que interesan a multinacionales de EEUU y UE. Utilizan elementos reales de tales países y personas para caricaturizarlos. Si es preciso, incluso si tuvieran alguna virtud, la tergiversan de tal modo que la tornan en cualidad negativa. El idioma español es muy rico en descalificaciones sin necesidad del insulto grosero. O, directamente, mienten inventando falsas acusaciones, que el usuario de los grandes medios no tiene posibilidad de contrastar.

Proyectan imágenes a favor de guerras contra tales dirigentes. La justificación es liberar al pueblo e institucionalizar la democracia occidental en tales territorios. Irak, Afganistán Libia, ahora Siria. Recordemos tanto país africano olvidado –Nigeria, Liberia, Sudán, etc. Ese continente para el que TVE tiene una sola corresponsal, mientras para la ciudad de Roma tiene dos. Todos siguen en guerra. La sociedad desestructurada. La economía destrozada. Sólo funciona aquello donde las multinacionales petroleras y mineras han plantado su industria extractiva. Y, por supuesto, el tráfico de armas, de personas. Cuantos más miserables haya en el mundo, más exilados económicos, más mano de obra neo-esclava. A través del impacto directo de la información de los medios masivos, que llega a las grandes mayorías, más bien despolitizadas y pasivas (Blanche Petrich), más miedo para los trabajadores y parados de la Europa neoliberal.

Esta política del poder neoliberal de Los Mercados está provocando una violación permanente de los derechos humanos. Un crimen persistente y continuado contra el género humano. Son millones de seres humanos los que mueren cada año como consecuencia de esta política. Un darwinismo despojado de toda ética humana. Lynndie England, la soldado estadounidense cuyas imágenes torturando a los presos de la cárcel de Abu Ghraib dieron la vuelta al mundo, no hace mucho ha vuelto a justificar su conducta en que Ellos eran los malos. Una idea-visión del mundo inculcada por sus superiores, por supuesto. Pero también a través de la educación de los matrix-media de su país –Fox, CNN, Washington Post, etc. -, que son referentes para nuestros grandes medios. Ser los malos justifica que nos torturen y nos asesinen.

Medios, la voz de su amo, que nos quieren convencer de que este modelo de mundo económico es correcto y el único posible. Un modelo basado en un crecimiento desigual. En el que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Un crecimiento insostenible para nuestro planeta. Un modelo de crecimiento para los Mercados. Un mundo de neo-esclavitud para los más necesitados: los pensionistas, los parados, los estudiantes, los enfermos. Que se agrava si además perteneces a una minoría: mujer, no blanco, no cristiano, sin formación académica… Medios que nos quieren convencer de que el crimen de lesa humanidad que cometen sus amos es el apropiado para construirnos un mundo de futura felicidad global. Y a través de esos medios, quienes nos adoctrinan, son los comunicadores que prestan su imagen, su fiabilidad a sus amos. A cambio de un salario más o menos suculento. Despojos.

Al igual que para Lynndie England, pueden que estén convencidos de las bondades de las ideas de sus señores. Pero estar convencidos de unas ideas no implica olvidar el propósito principal del periodismo: El propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos. (Bill Kovach y Tom Rosenstiel, Los elementos del periodismo).

Este propósito ha sido olvidado, de buen grado, por los populares comunicadores, presuntos periodistas, de los grandes medios. Esos que encabezan los telediarios, las cabeceras de los grandes periódicos, las vocingleras tertulias del Tintorro Party español. Son los conectores de las grandes mayorías despolitizadas y pasivas a la Gran Matrix-Media.

Si los dueños del Gran Mercado neoliberal son los promotores de este crimen contra la humanidad, si los técnicos suelen ser los políticos y los ejecutores la banca, los instructores de la masa –los sargentos de tant@s soldad@s lynndies englands- son los directores de los media. Y los conectores a esta Matrix-Media global son esos populares comunicadores que todos conocemos. Escogen las noticias. Optan por las que benefician la ideología de sus señores. Esconden las que no les convienen. Manipulan imágenes falseando la realidad de las mismas. Culpan a las víctimas de los crímenes ejecutados por los sicarios de sus amos. Ocultan la verdad.

Todo este engranaje político mediático, que defiende los intereses económicos y estratégicos de las oligarquías dominantes, es un mecanismo bien engrasado, que comparte las estrategias políticas del gobierno. Actúa de conformidad con los principios goebelianos de la propaganda: desinformación, ocultación de los hechos o censura, falsificación de los mismos, concentración informativa sobre el objetivo que se presenta como enemigo, simplificación del mismo, exageración y desfiguración, “cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.(http://www.escolar.net/MT/archives/2007/03/los_principios.html). Y, para que esto funcione, debe haber homogeneidad en las distintas versiones de los diferentes medios de comunicación. El objetivo de los predicadores eclesiásticos medievales no era educar a las poblaciones. Era dominarlos. Para ello, lo mejor era que los hechos no se interpusieran en el camino de la ortodoxia político-religiosa.

Este es el comportamiento cotidiano de los grandes medios de comunicación. Y sus rostros y voces son los populares comunicadores de los telediarios, noticieros de la radio, programas matinales y vespertinos generalistas, incluso deportivos.

En esta lucha de clases entre los oligarcas y el resto de la Humanidad, estos iconos mediáticos guerrean en un ejército enemigo por cierto estipendio. 3ª acepción de mercenario: Sirven por un estipendio monetario o en especie. Sustituyen a sus señores por el salario que se les da. Son mercenarios de la información. Cómplices del crimen contra el género humano que perpetran sus señores.

Cómplice: Persona que, sin ser autora de un delito, participa en el mismo (Julio Casares).

Los grandes medios nos presentan las imágenes del deseo (Walter Benjamin). Nos ocultan la realidad entre mercancías. Buscan hacernos caer en el sueño de la irrealidad transmitida por una Matrix ante la que apenas tenemos herramientas defensivas. Se siguen endureciendo las leyes impidiendo la protesta del pueblo hasta alcanzar medidas totalitarias. Miembros de la Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, así como numerosos jueces, obedecen sus mandatos políticos, lo que les excluye como servidores de un estado democrático. Las grandes corporaciones nacionales, tras colocar en sus consejos a expresidentes y exministros, diseñan la agenda económica del gobierno, en el que han colocado como ministros a miembros de sus consejos. Todo esto, y otros condicionantes socio-políticos, nos son ocultados o debidamente tergiversados por los medios de comunicación, que pertenecen a estos grandes emporios económicos.

Apaga la televisión, apaga su radio, no compres su prensa.

Busca en la red esos rebeldes contra esta Matrix-Media neoliberal fascista.

Busca otros medios de conocimiento. Únete a otros que también luchan por su dignidad. El camino está lleno de dificultades. Precisamos mucha entereza. Tenemos que luchar y luchar y luchar… Podemos, claro que podemos.

Fuente: ApiaVirtual

jueves, 8 de mayo de 2014

Medios internacionales respaldan estado de terror impuesto por fascistas en Ucrania.


Después del golpe de Estado contra el presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich, el gobierno fascista implantado por Estados Unidos ha instaurado en ese país un régimen de terror, con el uso de tropas militares y bandas de ultraderecha contra los manifestantes que se le oponen.

El terror desatado en el este y sur de Ucrania vio su punto más álgido el pasado viernes, cuando en la región de Odessa un grupo de extrema derecha, bajo la mirada de los cuerpos de seguridad, atacó un edificio en el que se encontraban decenas de personas. El hecho terminó con 46 personas muertas y alrededor de 200 heridas.

A pesar de las contundentes evidencias de terrorismo y represión, para Estados Unidos, la operación militar criminal que se desarrolla en Ucrania es “proporcionada y razonable”, tal como expresó la embajadora estadounidense Samantha Power.
Represión y persecución

Tras el golpe de Estado, las primeras medidas tomadas por los complotados fueron la derogación de la constitución nacional, el acercamiento inmediato a los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea y el regreso a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

El Parlamento ucraniano aprobó la decisión del autoproclamado presidente del país de admitir la presencia de tropas militares extranjeras en su territorio, con la entrada, este año, de 7 mil efectivos militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan).

Sin embargo, el gobierno impuesto por Estados Unidos carece del apoyo de muchos sectores, como se ha hecho evidente en localidades donde la población ha decidido romper el silencio que intenta imponer el régimen de terror.

Crimea y Sebastapol convocaron a un referendo en el que se aprobó la adhesión de estos territorios a la Federación Rusa. En Donetsk, Jarkov y Odessa sus ciudadanos proclamaron a estas regiones como Repúblicas Populares y anunciaron la convocatoria a referendo para consultar a la población el cambio de estatus.

En estas regiones, a las que se suma Lugansk, se registran protestas que han sido violentamente reprimidas por el gobierno golpista, con tropas militares y bandas terroristas.

En Kramatorsk, en la región de Donetsk, la resistencia ha sido atacada por los órganos de represión , dejando al menos 10 muertos y decenas de heridos.

Bandas ultraderechistas, totalmenta armadas y organizadas, han arremetido contra quienes desde la resistencia luchan por la democracia y por retomar el hilo constitucional.
Mirada cómplice

A diferencia de las llamadas protestas iniciadas en noviembre de 2013, para los medios de comunicación no existe el envío de tropas militares por parte de Kiev y sus aliados paramilitares contra la población civil en el sureste del país.

El ejemplo más reciente es el de Odessa, donde la extrema derecha incendió un edificio, tomado por la población que se opone al régimen de facto, causando la muerte de 46 personas.

Las empresas internacionales de comunicación, lejos de informar sobre el crimen cometido por grupos neonazis en la Casa de los Sindicatos de Odessa, esconden la responsabilidad de los autores de la masacre, tal como reseña un informe presentado por RT.

Estas cadenas de “información” se dedicaron sólo a difundir la versión ofrecida por integrantes de la tropa de choque neofascista.

La noticia fue abordada de manera que el público pudiera interpretar “que el edificio se incendió solo”.

Fox News reportó que “el choque entre manifestantes nacionalistas y los anti Kiev provocó un fuego en el que murieron al menos 31 personas (que aumentó a 46)”, sin aclarar cómo se generó el incendio ni mencionar que el grupo de extrema derecha bloqueó las salidas de emergencia para que las personas no pudieran salir del edificio en llamas.

El artículo de ‘El País’, el diario de mayor difusión de España, reseñó que un foco de violencia “arrasó un edificio en Odessa”.

En el portal de CNN, la muerte de estas 46 personas fue sustituida por otra información acerca de “la liberación de los observadores militares de la Osce (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa)”.
Preludio violento

La violencia en Ucrania comenzó en noviembre de 2013, cuando el gobierno de Yanukóvich decidiera soberanamente no firmar un acuerdo de asociación parcial con la Unión Europea (UE).

La “toma de las calles”, convocadas por grupos de ultraderecha organizados, financiados y protegidos por EEUU y sus aliados, se intensificó en diciembre y enero. El motivo de las acciones ya era otro: los llamados manifestantes pacíficos no reclamaban la firma del acuerdo con la UE, sino que denunciaban la supuesta represión por parte del gobierno de Yanukóvich, utilizando un esquema evidentemente similar al que aplica la ultraderecha en Venezuela.

Las jornadas violentas de los fascistas ucranianos se caracterizaron por ataques con petardos, piedras, botellas incendiarias -bombas molotov- y neumáticos en llamas contra los agentes antidisturbios, que dejaron centenares de heridos. Asimismo, se evidenció la presencia de francotiradores, que posteriormente se conoció que fueron contratados por los opositores para generar caos y justificar un golpe de Estado.

Pese a la magnitud de los actos terroristas de la ultraderecha de Ucrania, los medios de comunicación internacionales acusaban al Gobierno de Yanukóvich de represor y tirano.

A finales de enero, el Parlamento aprobó una ley de amnistía para los detenidos en actos terroristas, que entró en vigor el 17 de febrero. Cinco días después se perpetró el golpe.

Desde la puesta en vigencia de la ley de amnistía hasta el 21 de febrero, la ultraderecha asesinó a más de 80 personas. El golpe de Estado se concretó el 22 de febrero.
Guión ucraniano en Venezuela

Luego del golpe de Estado contra el pueblo ucraniano, la ultraderecha venezolana hizo público que aplicaba ese mismo modelo para intentar derrocar al Presidente Nicolás Maduro.

Desde el inicio de la Revolución Bolivariana, Estados Unidos ha dirigido y financiado todos los intentos de la derecha para derogar la constitución, minar la soberanía y recuperar su control sobre el petróleo venezolano.

El guión que EEUU y la UE pusieron en marcha en Ucrania también se ejecuta en Venezuela, donde grupos terroristas han perpetrado actos que han provocado el asesinato de 41 personas, cientos de heridos y cuantiosas pérdidas a instalaciones públicas y privadas.

El pasado 2 de mayo, el ministro para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, informó que han sido apresadas en el país 58 personas de otras nacionalidades, por estar involucradas en actos terroristas. ”El método de lucha implica la contratación de mercenarios”, dijo; una cuestión que se asemeja a la contratación de francotiradores en Ucrania.

Los medios de comunicación internacionales, al igual que en Ucrania, omiten informar sobre actos violentos y terroristas cometidos por la ultraderecha, mientras atizan una campaña de descrédito para minar la decidida actuación en favor de la paz que ha caracterizado el accionar del Gobierno venezolano.

AVN
Fuente: LibreRed

domingo, 27 de abril de 2014

La manipulación mediática.





Controlar los medios es controlar las mentes y controlar las mentes es controlar las conductas de las gentes.

Si algo caracteriza a la época que estamos viviendo es el bombardeo mediático a que está sometido el pueblo. Nos llegan muchísimas más noticias de las que podemos atender, indagar y reflexionar. La mente no da para tanto y quizá por esa razón, o quizá porque pensar es cansado y aun peligroso, la gente se traga lo que le echan y lo digiere bien porque se lo dan aliñado con toda clase de entretenimientos.

Los medios de difusión se convirtieron durante el pasado siglo XX en el principal instrumento de manipulación mental de los pueblos. A los tradicionales carteles publicitarios, cuyos ancestros encontramos ya en el arte representativo de la antigüedad y más cercanamente en las pinturas murales de los templos medievales, se le sumó la palabra escrita y más tarde la voz a través de la radio y posteriormente la imagen en pantalla. Hoy son incontables los instrumentos de que dispone el poder para difundir su ideología.

En el lavado de cerebro que ese bombardeo mediático representa podemos sin duda hallar respuesta a la pregunta que se hace el sociólogo López-Aranguren en el vídeo cuyo enlace ofrecemos al pie [1] cuando dice: “¿Cómo puede ser que ocho millones de trabajadores en nuestro país voten PP?”.

Esa base ideológica inconsciente que late en las mentes de la población es el caldo de cultivo que hace fecundas la manipulación de noticias y las mentiras que los medios propagan, las cuales no tendrían ni de lejos el mismo efecto sin ese embotamiento mental programado que las custodia.

Es innecesario que señalemos los innumerables casos de ocultación y falsedad que transmiten prensa, radio y TV, pero como ejemplo podemos dar lo que el profesor Vicenç Navarro dice en el escrito cuyo enlace ofrecemos [2].

Esta manipulación mental que señalamos no sería posible sin la colaboración inconsciente de las personas manipuladas. El engaño es posible porque la persona engañada goza soñando las maravillas que el timador le ofrece, lo cual hace que renuncie de antemano a cualquier reflexión o análisis que pueda llevarle a rechazar eso que tanto le satisface. La gente busca el placer que envuelve a las mentiras, lo cual hace que los medios de difusión sean objetos de negocio tan codiciados como indica el escrito de Ignacio Ramonet [3].

Pero la población mundial no está formada tan solo por esa masa amorfa de mentes obstruidas sino que hay por fortuna en ella cantidad ingente de seres pensantes. Y por fortuna también esas mentes tienen a su disposición medios de comunicar sus conocimientos y reflexiones. Ahí están Facebook, Twitter, YouTube, blogs personales, etc., los cuales son fruto a la vez de la desmesurada necesidad que los opresores tienen de hacer negocio. A través de esas redes, las mentiras del poder van cayendo día a día [4]. Cabe pensar que dentro de un tiempo los poderosos habrán encontrado la forma de establecer filtros censores en esos grandes medios, pero de momento no les queda otra sino batirse en ellos con el pueblo.

En esta guerra sin cuartel que el capitalismo tiene declarada al mundo entero, son muchos los campos de batalla. Además de los medios de comunicación recién vistos tenemos los tradicionales, es decir las acciones personales directas, tales como manifestaciones, huelgas, etc. y la prensa veraz impresa y digitalizada. Prueba de ello nos la dan las múltiples publicaciones existentes que el gran capital no controla y que se sustentan por el esfuerzo de quienes las realizan. Entre tantos encomiables esfuerzos nos complace citar en el día de hoy el de la revista digital e impresa CAFEAMBLLET.COM, que ahora nos llega en edición impresa gracias a la financiación de aportaciones personales de sus lectores y a la tenacidad de quienes la realizan.

Una sola cosa es necesaria para poder dar la batalla en esta guerra: creer en aquello por lo cual luchamos. Creer en la posibilidad de vivir con justicia, en la igualdad de derechos y deberes para todo ser humano, en que podemos y debemos colaborar con el resto de la humanidad en hacer ese mundo de libertad y paz que anhelamos.

Solamente con una clara y bien reflexionada fe en los principios que señalamos podremos dar con alguna posibilidad de éxito la batalla. Mantengamos, pues, despierta la mente y abierto el corazón para que el espíritu que nos alienta nos sostenga.

NOTAS

[1] Manipulacion medios de comunicacion


[2] Las falsedades de los mayores medios españoles en su cobertura de Ucrania


[3] Ignacio Ramonet, “Todos bajo control”


[4] Thierry Meyssan, “Hacia el fin de la propaganda estadounidense”


[5] Revista “cafèambllet.com”


Pep Castelló

Nacido en Barcelona el 12 de febrero de 1935, vivió y padeció la Guerra Civil Española y su posguerra. Maestro de Enseñanza Primaria Especialista en Educación Musical, cursó Electrotecnia en la Escuela Industrial, música en el Conservatorio Municipal y Pedagogía Musical en el Instituto Willems de Educación Musical con el Maestro Jacques Chapuis. Colabora en KAOSENLARED.NET desde mayo de 2004 y en ECUPRES desde setiembre de 2009.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los medios de comunicación social.



Editorial de “Noticias Obreras”-Diciembre 2.013


Refiriéndose a los medios de comunicación social, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia dice: «la cuestión esencial es si el actual sistema informativo contribuye a hacer a la persona humana realmente mejor, es decir, más madura espiritualmente, más consciente de su dignidad humana, más responsable, más abierta a los demás, en particular a los más necesitamos y a los más débiles» (n. 415). Si los miramos desde esta perspectiva, es más que dudoso que nuestros medios de comunicación sean lo que deberían ser.

En cómo son los medios de comunicación tenemos un problema importante, vinculado al hecho de que, en muchos casos, no responden como debieran a un criterio fundamental para su servicio a la sociedad: «Es necesario que toda comunicación se ajuste a la ley primordial de la sinceridad, de la honradez y de la verdad» (Pontificia Comisión para los Medios de Comunicación, «Communio et progressio» 17). Y ello en lo que se refiere tanto a los medios privados como públicos, porque ese principio vale para todos.

No queremos decir con esto que todos los medios de comunicación sean iguales en este sentido, ni que en bastantes casos no estén aportando cosas positivas a la sociedad, que sí lo hacen. Queremos decir que necesitamos una reflexión profunda sobre lo que está ocurriendo en ellos y con ellos, y un debate social abierto que nos pueda llevar a que mejoren sustancialmente lo que hoy ofrecen y asuman mucho mejor la responsabilidad social que tienen. Necesitamos este debate social para afrontar, entre otros, un problema que ha alcanzado niveles muy preocupantes: muchos medios de comunicación social se caracterizan hoy por ser muy poco, o nada, plurales, por defender posturas marcadamente partidistas, por incitar más las posturas viscerales que la capacidad de razonar y dialogar, por practicar un muy escaso respeto a la verdad…, en función de los intereses ideológicos, mercantiles o partidistas que defienden. Parece que todo vale con tal de que predomine el propio y particular interés y punto de vista, incluido el faltar a la verdad. Este es un mal muy extendido en nuestra sociedad, que muchos medios de comunicación en lugar de combatir multiplican. Es grave que esto ocurra en medios privados, pero aún lo es más que ocurra en medios públicos.

El caso de la Radio Televisión Valenciana es un ejemplo de lo que no es tolerable en este sentido. Un ejemplo que es noticia estos días pero que, por desgracia, no es el único caso entre los medios públicos. Se trata de una radio y televisión públicas regidas desde hace muchos años por un mismo partido en el gobierno autonómico. En esos años se ha convertido en un aparato de propaganda del partido, pagado con dinero público, hasta extremos aberrantes. En función de ese interés partidista se ha hecho una gestión económica escandalosamente desastrosa y despilfarradora, acumulándose una deuda enorme. Cuando la situación se ha hecho insostenible, el mismo gobierno ha optado por despedir trabajadores y lo ha hecho, según los tribunales de justicia, de forma ilegal y por ello han sentenciado la obligación de readmitir a los despedidos. Entonces el gobierno ha decretado el cierre de este servicio público. De buscar diálogo y consenso para reformarlo, tanto para su viabilidad económica como para una orientación de verdadero servicio público, nada. De asumir responsabilidades, nada. Lo de siempre: falta de diálogo y falta de honradez.

Es legítimo, necesario y bueno, que existan medios de comunicación con distintas orientaciones ideológicas (que en la realidad tampoco son tantas por la concentración en muy pocas manos de la mayoría de medios, lo cual es otro gran problema). Es bueno que esto sea así desde la iniciativa privada. Pero ninguna orientación ideológica ni interés particular puede justificar la falta de respeto a la verdad, que tanto daño hace a la sociedad. Es necesario que desde la iniciativa pública se ofrezca un servicio público, con medios de comunicación públicos que se caractericen por su pluralidad, su ser abiertos, participativos, ejemplo de respeto a la diversidad social en todos los sentidos. Pero que sean, sobre todo, ejemplo de honradez y veracidad, de búsqueda de la verdad desde la diversidad, de diálogo… Solo así se podrá colaborar a crear una opinión pública crítica, informada y formada…, cosas esenciales para el bien común.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Jesús y los medios de comunicación.


Hoy, los medios de comunicación de masas han relegado a Jesús de Nazaret a la mera anécdota. No habrá que esperar ayuda de ellos. Basta con ver o escuchar los ámbitos en los que se habla de él: programas radiofónicos de misterio, revistas esotéricas o emisiones televisivas dedicadas a lo paranormal. En estos espacios se puede ver, escuchar, o leer los argumentos de un catedrático en historia del cristianismo primitivo, a favor o en contra de la historicidad de Jesús de Nazaret y acto seguido, sin solución de continuidad, ser testigos de un encendido debate sobre abducciones extraterrestres, de un reportaje sobre un psicópata criminal, de una crónica sobre lluvia de peces en un recóndito lugar, de la adivinación del futuro por parte de un tarotista famoso, o del avistamiento de un yeti en Nepal.

Al mismo tiempo, los espacios de comunicación considerados “serios” suelen fijar su atención en Jesús de Nazaret sólo cuando aparecen informaciones que pueden generar una cierta polémica. Titulares como: “Encontrados en una tumba de Jerusalén los restos de Jesús de Nazaret”, o “Jesús pidió a Judas que lo traicionara”, o incluso “¿Clonar a Jesús de Nazaret con sangre de la Síndone de Turín?” son algunos ejemplos.

¿A qué se debe esta atracción, casi morbosa, por los aspectos más polémicos de la figura de Jesús? Por una parte, sin duda, a la insaciable voracidad de “contenido excitante” que manifiesta la llamada sociedad de la comunicación global. Es tal el cúmulo de información que una persona puede recibir hoy, que los medios de comunicación necesitan llamar la atención sobre su producto —informando o desinformando-— a base de truculencia y morbosidad. Mientras que la noticia sobre el descubrimiento de la ciudad de Belén pasa prácticamente desapercibida, ya que no genera esa “excitación” exigida por la audiencia para discriminarla del resto de la información, un debate sobre la presunta progenie de Jesús y María Magdalena sí lo hace. Un mundo mediático lleno de colores demanda luz fosforescente para atrapar su atención. Y los medios de comunicación de masas están dispuestos a hacerlo a toda costa.

Buena parte de mi formación proviene del ámbito de la comunicación, así que no seré yo quien tire a matar. Son empresas que realizan un servicio, pero que también venden un producto y esperan que el cliente lo compre. Si estuviese dispuesto a comprar otra cosa cambiarían su estrategia. Pero no es así. Una considerable parte de nuestra sociedad, aletargada y embotada —a veces por los propios medios de comunicación, cerrándose así el círculo vicioso— ya no se conforma con la información seria y contrastada, y exige espectáculo. Sin embargo, es interesante que ese show se realice en torno a Jesús de Nazaret, muerto hace ya dos mil años, y no alrededor de Sócrates, Tiberio o Buda. ¿Por qué?

Porque la persona y la forma de ser del maestro galileo siguen generando una enorme fascinación en una sociedad que anda necesitada de referentes existenciales, como siempre. No dejan de ser atractivos, pese al paso del tiempo, sus gestos de acogida incondicional, su valentía frente a los poderosos que oprimían a los más débiles, su desobediencia civil ante las leyes injustas, su disponibilidad sin horarios, su lucha por la dignidad de los despreciados, su capacidad de perdón a todos y en cualquier circunstancia, su voluntad de sembrar alegría y esperanza en la vida de los más sufrientes, su insobornable búsqueda de la verdad, su decisión de enfrentar la muerte antes que ceder a las amenazas (Caifás) o a los atajos morales (Pilato) de los opresores.

Los medios de comunicación de masas son conscientes del poder de atracción de Jesús de Nazaret, y lo explotan cuando pueden. Saben que una portada con su imagen vestida de extraterrestre venderá miles de revistas; que un reportaje sobre sus reliquias aumentará la audiencia; que un libro sobre su falsa muerte en la cruz y su posterior vida y muerte en Cachemira será un éxito de ventas; que una película sobre su descendencia merovingia generará una ingente cantidad de dinero. Porque su recuerdo, por espuria que sea la manipulación, sigue provocando admiración.

Y es que en el núcleo de tantas capas de fosforescencia se encuentra un hombre real que atrae, una vida que subyuga, una compromiso que invita al seguimiento, una entereza que contagia el afán de coherencia, un sacrificio que renueva la esperanza. ¿Cuándo nos daremos cuenta los cristianos de que Jesús es nuestro más precioso tesoro? ¿Cuándo seremos capaces de ponerlo todo, cultos, dogmas, credos y normas, detrás de él, en segundo plano? ¿Cuándo seremos cristianos de verdad, portadores como él de Buenas Noticias a la humanidad entera?

Hemos de colocar a Jesús por delante y por encima de todo lo demás. Quizá haya que cambiar muchas cosas en nuestras comunidades religiosas, pero el resultado brillará con una luz inapagable. Además de reavivamiento y reforma, además de renovación, necesitamos innovación: interiorizar la novedad de Jesús, que nos entre dentro, que forme parte de nuestro ADN espiritual. Sólo así podremos llamarnos cristianos de verdad todos los que tanto nos gusta hablar de la verdad.


Juan Ramón Junqueras


Estudió Teología en Francia y ha sido pastor cristiano adventista en Suiza y en España. Se especializó en medios de comunicación. Dirigió durante seis años el programa de radio ONGente. Actualmente es empresario. Su gran pasión es escribir sobre Jesús de Nazaret, e intentar que su mensaje conecte con la mentalidad posmoderna.

Fuente: Lupa Protestante

viernes, 22 de marzo de 2013

Carta a los medios de comunicación sobre el nuevo Papa.


por José Ignacio González Faus
Teólogo

Tengo mis quejas contra los medios de comunicación: me han traicionado algunas veces, creo que también ellos son servidores del Capital y que, por tanto, el buen titular o la defensa de la propia ideología pasarán por delante de la verdad; lo que engresca les gustará más que lo que construye; y muchas veces compiten indignamente porque parece que más importante que comunicar una verdad es ser el primero en hacerlo, o darla en exclusiva.

Pero: creo que los medios tienen sus derechos que debo respetar, conozco mucha gente honrada y encantadora que trabaja en ellos y que son también conscientes de lo que digo. Y además, aunque no pretendo compararme con Casillas, suelo decirme que al que no le marcan goles o no se lesiona, es señal de que no juega. Y el juego de construir la historia (el “poema de Dios” que dice la carta a los efesios) es uno de los más dignos, más apasionantes y más cristianos.

Dicho esto pido perdón porque estos días he procurado rehuir el aluvión mediático. Simplemente necesitaba tiempo para interiorizar, situarme y aclararme yo mismo. Ahora, si alguien quiere saber algo de mi opinión, lo encontrará en estas páginas que van dirigidas a todos sin exclusivas ni derechos de propiedad privada. Y aquel a quien no le interese (que sería lo más lógico) ya puede pasar a otra cosa.

Cuenta uno de los primeros biógrafos de Ignacio de Loyola que cuando, en una sobremesa, se enteró del nombramiento como papa de Pablo IV, se le demudó la cara y se puso pálido (Ignacio y Caraffa habían tenido antes más de dos pequeños encontronazos; y Pablo IV hizo muy difícil la vida a la naciente Compañía de Jesús). Discretamente Ignacio salió de la sala; y al cabo de un cuarto de hora regresó sonriente y con el rostro pacificado. Se supone que había ido a rezar.

Cuento la anécdota tanto para los que ayer se quedaron pálidos como para los que irradiaban alegría: que los hay de las dos clases por lo que ahora diré. Y aprovecho para decir a ambos grupos que ni hay que desengañarse del Espíritu Santo ni hay que buscar en él unas seguridades que son mucho más supersticiosas que creyentes. Dios sólo interviene en la historia respetando nuestra libertad y contando con nuestra respuesta libre. Y esa respuesta sabemos de sobra por dónde ha de ir: por el respeto mutuo dialogante, por el amor fraterno y por negar la primacía al propio interés. Sin el empeño en ir por ahí, no habrá Espíritu que sople (o soplará un espíritu no precisamente santo).

Casi no conozco personalmente a Bergoglio. He oído infinidad de cosas sobre él, positivas y negativas. He esperado a ver qué saben los medios de él, y he visto que prácticamente todo lo que yo pudiera decir ya es conocido. Lo cual me confirma que es muy sabia la frase de Jesús que tanto molesta a muchos eclesiásticos: “lo que oís en los oídos predicadlo sobre los tejados” porque, a la larga, “no hay nada tan encubierto que no acabe conociéndose” (Mt, 10,27.26).

Por eso resumiré, un poco simplificadamente, diciendo que los temores vienen de su época de jesuita y las esperanzas de su época de arzobispo. Sus relaciones con el antiguo general Kolvenbach fueron muy tirantes, dividió la provincia argentina en dos bandos aún no del todo reconciliados: dicen que es un hombre con una increíble capacidad de seducción, pero con una pasión de poder que le vuelve terriblemente duro con los que no van por su línea. El jesuita húngaro-argentino Franz Jalic ha escrito cosas que, precisamente por el enorme respeto con que están escritas sin citar nunca su nombre (habla sólo de ”una persona”) y por el inmenso sufrimiento que comportaron, no pueden ser pasadas por alto. También porque, según me contaron, la única vez que volvieron a verse los dos después de todo aquello, muchos años después y en Alemania, se fundieron en un largo abrazo donde no faltaron lágrimas.

Yo no puedo garantizar como testigo ocular la verdad de todas esas críticas y otras parecidas; pero creo que si el papa Francisco toma en serio lo que tan bien dijo ayer: “antes de bendeciros os pido que me bendigáis vosotros a mí”, aceptará también que “antes de hablaros yo quiero escucharos a vosotros”: porque saber lo que se piensa de uno, puede ser un dato muy útil a la hora de actuar, en vez de pensar que la verdad sobre mí es sólo aquello que yo pienso de mí.

Y así pasamos a lo positivo: han corrido por ahí todos esos datos del arzobispo que viajaba siempre en metro o en autobús, que cuando tenía un cura enfermo iba él a visitarle, le preparaba a veces la comida o le suplía en trabajos parroquiales, que tronó contra la injusticia y la miseria del mundo. Y es cierta la anécdota de que, la misma noche en que fue nombrado arzobispo de Buenos Aires, sonó el teléfono (supongo que de alguien que querría felicitarle) y al descolgar dijo más o menos: “perdone que ahora me estoy haciendo la cena, si fuera tan amable de llamar media hora más tarde”.

Y las positividades continúan en su presentación de ayer: ya he evocado lo de “antes de bendeciros habéis de bendecirme vosotros a mí” que, lógicamente, debe ser extendido más allá de la plegaria. Pequeño detalle, pero indicio de sensibilidad, fue el dirigirse al pueblo como hermanos “y hermanas”, cuando la congregación de liturgia todavía pretende que digamos que Jesús entregó su vida sólo por todos “los hombres”, sin enterarse de cómo ha cambiado el significado de esta palabra. Significativo teológicamente el designarse por dos veces sólo como “obispo de Roma”… Y añadamos el potencial simbólico del nombre: porque Francesco no fue sólo el que, en los albores del capitalismo naciente, se quitó la ropa ante su padre negociante y el arzobispo, para “seguir desnudo al Jesús desnudo”. Fue también el que, en la era en que la Iglesia hacía cruzadas “contra los moros”, se embarcó alocadamente como pudo para ir a dialogar con el sultán.

Y fue finalmente el que, ante la visión de una ermita casi en ruinas, siente la llamada de Dios que le dice “repara mi Iglesia que se cae”. Si el nombre de Francisco incluye las tres cosas, no puede estar mejor elegido.

Vamos pues a tener una paciencia esperanzada: dejando para otros momentos nuestra necesidad de aplaudir y aclamar (porque las multitudes, ya se sabe, son idólatras por naturaleza y así se falsifica la comunidad), y dejando para otros momentos nuestras desesperanzas. Vamos también a ver si, aprovechando estos episodios, los católicos abandonamos la papolatría (o el papa-natismo): Jesús escogió a un Pedro, intuitivo y con innegable madera de líder según parece, pero cargado de defectos que los evangelios nunca ocultaron. Y le mantuvo aunque Jesús tenía más derecho que nosotros a decepcionarse. Porque si la Iglesia necesita (como yo creo) un ministerio de unidad, es precisamente porque todos somos solidariamente responsables de ella y en ella. De lo contrario, si no hubiera más que un responsable, no haría falta ningún ministerio de unidad.

No sé decir más, y perdonen aquellos a quienes he dado carpetazo. Uno también necesita su tiempo.


Fuente: sicsemanal

viernes, 8 de junio de 2012

El tiempo es de las pantallas.



La estructura del consumo de medios es cada vez más clara: el tiempo se agota en las pantallas. Una revisión de los datos del EGM en un gráfico de Zenith muestra cómo la televisión e internet se van despegando de la prensa en tiempo de consumo y audiencia.


La televisión sigue líder a mucha distancia, con 246 minutos de consumo en mayo y una penetración de casi el 90% en el primer trimestre del año.

Seis de cada diez personas escuchan la radio, revitalizada por internet y con más de dos horas de consumo diario, que crecen con el streaming. Casi uno de cada cinco internautas escucha radio a la carta. Spotify supera los tres millones de usuarios, seguido por Los 40 con 1,5 y MySpaces todavía con 862.000.

Internet se coloca claramente como el segundo medio, a pesar de ser todavía el tercero en ingresos publicitarios.

El consumo llega a los 152 minutos diarios, con los diarios y las redes sociales empatados en unos 12 millones de usuarios diarios.

Las emisoras de radio atraen a cuatro millones de usuarios únicos y la televisión roza los 3,5 millones.

Los diarios son leídos por 14,6 millones de personas (el 36,9% de la población), todavía más audiencia que los diarios digitales, excepto en las grandes cabeceras.
El consumo diario se reduce a menos de media hora en la mayoría y llega a los 40 minutos en el total.


Para los medios, especialmente para la prensa, es urgente la necesidad de convertirse en medios contextuales y multipantalla. Capaces de acompañar a la audiencia en todos los dispositivos y con ofertas diferentes, en contenido y experiencia de usuario, para distintos tipos de consumo.