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domingo, 6 de noviembre de 2016

¿Quién controla y financia los medios de comunicación que nos informan?



¨Cuídate de los medios de comunicación porque vas a acabar odiando al oprimido y amando al opresor¨

Malcolm X

Leigh Blackall (CC)

Julio Fernández | El Salmón Contracorriente | 26 octubre 2016


Nadie pone en duda que los medios de comunicación son el cuarto poder del Estado, por no decir que en muchos casos debería ser considerado el primero: más poderoso que el poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Saber de dónde viene la información debería ser tan importante como la información en sí, ya que de este modo el receptor de la información podría en muchos casos estimar la intención, o los intereses que puede haber detrás de todos esos datos proporcionados.

Supongo que mucha gente en algún momento se habrá hecho dicha pregunta, pero apuesto que muy poca gente realmente lo sabe, entre otras cosas, porque dicha información no es en absoluto fácil de obtener, ni para nada transparente.

De hecho, solo hay dos países en Europa que tienen la obligación de proporcionar dicha información a la sociedad, según lo exigido en sus legislaciones. Austria y Croacia. Todos los demás países no tienen esa obligación, por tanto el saber y conocer estos datos implica un arduo trabajo de investigación y análisis para saber quién está detrás de las corporaciones que controlan la información que recibimos en el momento en que encendemos la televisión, o sintonizamos la radio.

Han sido las nuevas tecnologías y plataformas como Internet las que permiten a día de hoy obtener información alternativa y no sujeta a ningún poder fáctico que la pueda manipular en virtud a sus intereses, como por ejemplo periódicos y publicaciones online que tienen una financiación independiente, o blogs alternativos como este. ¨Muy probablemente este artículo no hubiese podido ser publicado si hubiésemos tenido que depender de los medios de comunicación mayoritarios¨.

¿Quieren por tanto saber quién nos proporciona y controla la información que recibimos todos los días?.
Propaganda política y opinión pública


No hace demasiado tiempo que se empezó a utilizar la propaganda y el control de la información proporcionada a la sociedad, con el fin de controlar la opinión pública, e intentar generar un entorno de pensamiento único, tan necesario para los gobiernos. De hecho, la primera campaña seria que se elaboró para ello, fue exactamente hace un siglo en los EE UU en 1916 bajo el mandato de Woodrow Wilson. Por aquel entonces, Europa se veía inmersa en la Primera Guerra Mundial, y la sociedad estadounidense no veía con ningún interés una guerra que estaba ocurriendo tan lejos de casa. El presidente Wilson partidario de involucrarse en la guerra europea, intentó cambiar el modo de pensar de la sociedad a través de una campaña propagandística llamada ¨ComisiónCreel¨.

Los resultados fueron extraordinarios, ya que en seis meses se pasó de una sociedad pacifista totalmente desinteresada por la guerra en Europa, a una sociedad plenamente enfurecida por el fenómeno bélico y totalmente contraria a los alemanes. La estrategia es muy fácil de entender, el gobierno primero intentaba convencer a los intelectuales de prestigio del país, a través de datos y ´pruebas´ de lo que los alemanes hacían, apoyados por otros sectores económicos interesados en que el país entrara en guerra. Por ejemplo, imágenes de alemanes mutilando niños belgas, y otras atrocidades generadas por el Ministerio de propaganda británico (primeros interesados en que U.S.A. se unieran a la guerra), y remitidas al gobierno estadounidense. Posteriormente se supo que fueron generadas por los británicos de forma deliberada. Las pruebas eran facilitadas a estos intelectuales y periodistas influyentes con poder mediático para que extendieran la información a lo largo y ancho del país. La campaña fue más que efectiva, y la estrategia se ha utilizado a lo largo de los años hasta nuestros días, no solo en U.S.A sino en todo el mundo.


Cuatro holdings de comunicación que controlan el 96% total del negocio a nivel mundial


Años más tarde y durante la segunda Guerra Mundial, Joseph Goebbels Ministro de propaganda Nazi, hizo suyo el método de propaganda ideado por sus enemigos aliados en la Primera Guerra Mundial, e incluso lo mejoró con sus principios de propaganda y máximas tales como, ¨una mentira repetida mil veces, se convierte en una realidad¨. Hizo de la propaganda política y el control de la opinión de la sociedad un arte en sí mismo.

Obviamente, se había descubierto un arma muy poderosa para el control de las masas, cambiando la opinión pública en virtud de los intereses políticos. Arma que sigue existiendo en nuestros días de forma más que habitual. Pero, ¿quién controla la industria de la comunicación a nivel mundial en la actualidad?.

Las cifras ponen de manifiesto que son cuatro los holdings de comunicación que controlan el 96% total del negocio a nivel mundial, y paradójicamente esos cuatro holdings multinacionales, están dirigidos por lobbies judíos. Vayamos un poco más allá, y analicemos el hecho con más detalle.

Estos conglomerados empresariales son Walt Disney, Time Warner Inc, Viacom/CBS controlados por la familia de banqueros judíos Rosthchild, y 21st Century Fox (con su subsidiaria News Corporation liderada hasta 2012 por el carismático Rupert Murdoch, hasta que dejara la empresa por las escuchas a grandes personalidades a través de su medio ¨News of the World¨). 21st Century Fox está dirigida por lobbies sionistas y el sector bancario (JP Morgan, Elliot Associates L.P., Invesco Ltd, Waddell & Reed Financial Inc. y Deutsche Bank AG).


Todos esos medios de comunicación engloban en sus estructuras empresariales todo tipo de canales de televisión, radio, publicaciones, etc…. Pueden hacer una lectura rápida del hecho en este link]. Merece la pena echar un vistazo.

No menos controvertida y conocida es la frase de la portavoz israelí, Tzipora Menache, sobre el poder de dichos lobbies judíos en la información en U.S.A., y por ende, en el resto del mundo. Dicho comentario es debido a un bombardeo de Israel en la franja de Gaza en 2009, que impactó sobre bases de la ONU, y sobre la posible respuesta que Barack Obama tendría al respecto. La frase toma especial relevancia en los tiempos actuales, en plena carrera electoral en E.E.U.U. entre Hillary Clinton y Donald Trump.

“Ustedes saben muy bien, y los estúpidos americanos saben igualmente bien, que nosotros controlamos su gobierno, independiente de quién se sienta en la Casa Blanca. Ustedes ven, yo sé esto y ustedes lo saben que ningún presidente americano puede estar en una posición de desafiarnos aun cuando nosotros hacemos lo inconcebible. ¿Qué pueden ellos (los americanos) hacernos a nosotros? Nosotros controlamos el congreso, nosotros controlamos los medios de comunicación, nosotros controlamos el espectáculo, y nosotros controlamos todo en América. En América usted puede criticar a Dios, pero usted no puede criticar Israel” (Tzipora Menache).

Existen otros casos curiosos y que no dejan de ser paradigmáticos de las dinámicas del sector de la información internacional, como empresas que siendo de sectores no relacionados con el de la comunicación, entran en el negocio a través de la adquisición de empresas de dicho sector, siendo éstas industrias bastante controvertidas, más si se vinculan a la industria de la información. Como es el caso de los grupos armamentísticos franceses Lagardère o Dassault Aviation, las empresas de armamento más grandes del país, y siendo Francia el cuarto exportador de armas del mundo, por detrás de U.S.A, Rusia y China. Paradójicamente, dichas empresas controlan dos de los periódicos más importantes de Francia, Le Monde y Le Figaro. ¿No les parece curioso?.
¿Quién controla los medios de comunicación en España?



Una vez hecho un análisis previo sobre quién controla los medios de comunicación a nivel global, no menos interesante sería saber quién controla los más poderosos medios de comunicación en España, como Grupo Prisa, Grupo planeta, Mediaset, Vocento, etc…

Como he dicho, no es fácil encontrar información al respecto. Los datos obtenidos hacen referencia al 2012, aunque siguen siendo una base a día de hoy. Ha habido cambios en algunos casos, como por ejemplo el cambio del accionario del grupo Prisa debido a sus problemas económicos, que permitió que muchos de sus acreedores del sector bancario pasaran a ser socios del grupo, haciendo que la familia Polanco pasara de tener el 71% de la compañía a menos de un 20%.

Tómense su tiempo para ver el gráfico en este link, y así saber quién está detrás de cada unos de los medios de comunicación que nos informan en este país. Las conclusiones obtenidas no pasan desapercibidas.

¨En España, los grandes holdings de la información en la mayoría de los casos están controlados por el sector bancario, multinacionales y constructores (muchos de ellos involucrados en tramas de corrupción). Por aristócratas, la conferencia episcopal y el Opus Dei.¨

A tenor de la la información recibida, no es difícil pensar que la información recibida por los medios de comunicación públicos, ya sea en España o internacionalmente, están siendo tratados con un sesgo que obedece a los intereses de los grupos empresariales que hay detrás, y de la necesidad de controlar la opinión pública de forma concreta y en su provecho. Piénsenlo, cualquier medio de comunicación tiene intenciones claras y definidas. ´No olvide que saber quién le informa es saber lo que le quieren decir, y saber lo que nunca le van a contar´.

lunes, 19 de mayo de 2014

Mercenarios de la información.


Cómplices del crimen.

Antonio San Román Sevillano

Sólo bestias feroces no se horrorizarían viendo lo que se ha hecho a personas inocentes. Pearl S. Buck, La estirpe del dragón. 

La película Matrix nos presenta un futuro en el que, tras una guerra, casi todos los seres humanos han sido esclavizados por máquinas e inteligencias artificiales. Éstas los tienen en suspensión, con las mentes enchufadas a una simulación social que representa el final del siglo XX. Realmente viven en el siglo XXII. Millones de personas viven férreamente conectadas alrededor de una ilusión colectiva conocida como La Matrix. Están siendo cultivadas para poder dar energía a las máquinas. Es un mundo que ha sido puesto ante los ojos humanos para ocultarles la verdad. El programa Matrix es el opresor. El ser humano es el oprimido. Morfeo, Trinity, Neo y el resto de rebeldes ejemplifican al ser humano que defiende la capacidad de decisión, la libertad de decidir, de elegir. Sin embargo la mayoría de los humanos utiliza su libertad para elegir la esclavitud. El creador de Matrix, el Arquitecto, consiguió crear una realidad artificial parecida a la verdadera, que era necesaria para que los humanos sobrevivieran a la simulación que los esclavizaba.

Matrix sólo es una película. ¿Sólo? 

Necesitamos información para vivir nuestra vida. La necesitamos para relacionarnos con los amigos y los enemigos, para buscarnos las fuentes de supervivencia –alimenticias y sociales. Cuando carecemos de vías de información, carecemos de conocimientos para hacer frente a la pelea por la conservación que nos plantea la actual sociedad. La información/formación que recibimos en la sociedad en la que coexistimos es la que nos sirve de orientación para guiarnos en esta sociedad en la que habitamos.

Las diferentes grandes cadenas de radio, prensa y televisión –pertenecientes a los mismos emporios económicos-, son quienes proporcionan la única información a miles de millones de personas en todo el mundo.

7 empresas controlan el 70% de de los medios de comunicación mundiales. Es decir, 7 empresas controlan la TV, los satélites, las agencias de información, las redes de cable, las revistas, los radios, los diarios, las editoriales, la producción cinematográfica, la conexión a Internet, la distribución de películas… TODOS los medios. […]Las 7 empresas son: Fox News, Time Warner, Disney, Sony, Bertelsmann, Viacom y General Electric. 7 empresas que se conocen entre todas ellas, controlan un porcentaje gigantesco de lo que la gente llega a conocer. (Jerry Mander -Director del Internacional Forum on Globalization).

Estas 7 empresas pertenecen a grandes fortunas, todas relacionadas y formando parte del 1% que gobierna el mundo. Controlan la información/formación internacional. El periodismo mundial, casi en su totalidad, depende de ellas. Sólo pequeñas publicaciones en internet apenas pueden mantener su independencia. Irónicamente, contra lo que sucede en la película, forman la pequeña y divida resistencia del ser humano que se opone al esclavismo de nuestra Matrix-Media.

Cuanta más libertad de mercado exige el neoliberalismo, más se concentra todo el entramado socio-económico en unos pocos grupos megafinancieros.

Esta globalización de los medios de prensa es el mecanismo con el que los poderes económicos organizan una falsa realidad, que nos sirven y consumimos a través de los media –prensa, radio, televisión-, y diversos artificios, llamados redes sociales, de Internet.

Millones de personas vivimos conectados a este gobierno de la información. Una ilusión colectiva conocida como La Sociedad Libre de la Información. Las mentes de todo el mundo estamos siendo cultivadas para poder dar energía a Los Mercados, las grandes fortunas banco-financieras fabricantes de medios de información (Serge Halimi).

En nuestro país, el grueso de las acciones de los principales medios, aquellos que dominan el mercado, pertenece a alguno de estos emporios financieros internacionales.

Continuamente, en estos mismos instantes, millones de personas vivimos conectados a un mundo que determina nuestras vidas con los medios de comunicación, fundamentalmente la televisión e internet-ordenador. Cuando se camina por la calle, hay que ir esquivando zombis que van inmersos tecleando en sus pequeños celulares. El mundo brilla a su alrededor. No importa. La pequeñísima pantalla los mantiene en suspensión. Unos –tv- y otros –móviles- viven sus vidas conectados a la simulación social de sus pantallas de plasma. Son el principal sistema de comunicación y conocimiento en el día de hoy. Un mundo puesto ante nuestros ojos para ocultarnos la verdad.

Quienes poseen el poder económico también ejercen el poder político. Sus medios masivos no están para mostrarnos la verdad. Crean y amoldan la opinión pública a lo que exige el orden económico social que alimenta su nuevo orden mundial (George Bush, padre). Cualquiera que tenga mucho dinero es libre de divulgar su ideología-intereses a través de un gran medio de masas. ¿Lo es usted? Tal vez pueda opinar en un rinconcito de internet, en una carta al director de su periódico favorito, una llamada telefónica –previamente filtrada- de su emisora. Si se lo permiten es porque no les hace daño. Pero no lo rechace. Forma parte de la ilusión. Acaso sea una grieta en la ilusión colectiva inducida por la Matrix-Media. Quizá otras personas no se sientan tan solas cuando lo lean, lo escuchen.

Vivimos en aglomeraciones urbanas con una atmósfera asfixiante de injusticia, miedo, violencia, inseguridad y corrupción estructurados dentro de los niveles sociales del nuevo orden político. Un mundo de delincuencia y criminalidad organizada, producto de esta sociedad capitalista. Un mundo en el que triunfa la violencia de la emigración económica, los negocios sucios, drogas, prostitución. Fuera de las grandes familias financieras, prosperan bandas organizadas supeditadas y consentidas por el poder. Trafican –drogas, armas, medicinas, seres humanos- amparándose en la actitud corrupta de sus socios en las instituciones políticas, de sus accionistas en la administración –miembros del gobierno, del parlamento, dirigentes de los partidos políticos, alcaldes, jueces, policías, eclesiásticos-, que son sobornados por una comunidad financiera poderosa. Todos ellos forman parte del sector social organizado para delinquir. Son seres con ansia de poder, envidia, odio, codicia, lujuria, etc., que nos muestran el deterioro ético social de la clase que controla el poder.

Los autores de la novela realista del siglo XIX prestaban una especial atención al entorno social en que se desenvolvía la realidad de sus protagonistas, así como a las relaciones sociales y económicas en la sociedad histórica que trataban de describir. El autor daba por sentado que su lenguaje y el de su lector se fundaba en la misma realidad que ambos vivían.

No lo hacen así los periodistas, escritores, intelectuales, divulgadores que se han amoldado a las directrices del sistema. Crean un nuevo lenguaje, con el que tratan de convencernos de las buenas razones de este proyecto capitalista para una globalización del mundo en lo neoliberal. Debemos conformarnos con la depauperación de los pueblos –incluidos nosotros mismos-. Resignarnos a trabajar en un régimen de neo-esclavitud. A sentirnos culpables de que las cosas vayan mal, aunque hayan sido ellos y sus señores quienes han ejecutado planes para arruinarnos a nosotros.

Los periodistas, y el resto de intelectuales que participan del sistema, que trabajan en los grandes medios de masas han dejado de lado los conceptos éticos de su profesión. Han aceptado el papel de ser simples transmisores de informaciones preconcebidas. La progresiva concentración de los grandes medios –en España tres, cuatro grupos, incluso endogámicos- los convierte en instrumentos de las políticas globalizadoras del neoliberalismo. El objetivo es institucionalizar una sola verdad, la élite de EEUU y las de sus satélites europeos industrializados. ¿Nos han informado los grandes medios sobre las negociaciones y lo que significa el tratado de Libre Comercio entre EEUU la UE? (El ascenso al poder ilimitado de las multinacionales. Seattle to Brussels Network, http://www.attac.es/wp-content/uploads/2014/02/TTIP-El-ascenso-al-poder-ilimitado-de-las-multinacionales.pdf)

Crean falsas imágenes sobre los dirigentes de naciones donde hay materias primas que interesan a multinacionales de EEUU y UE. Utilizan elementos reales de tales países y personas para caricaturizarlos. Si es preciso, incluso si tuvieran alguna virtud, la tergiversan de tal modo que la tornan en cualidad negativa. El idioma español es muy rico en descalificaciones sin necesidad del insulto grosero. O, directamente, mienten inventando falsas acusaciones, que el usuario de los grandes medios no tiene posibilidad de contrastar.

Proyectan imágenes a favor de guerras contra tales dirigentes. La justificación es liberar al pueblo e institucionalizar la democracia occidental en tales territorios. Irak, Afganistán Libia, ahora Siria. Recordemos tanto país africano olvidado –Nigeria, Liberia, Sudán, etc. Ese continente para el que TVE tiene una sola corresponsal, mientras para la ciudad de Roma tiene dos. Todos siguen en guerra. La sociedad desestructurada. La economía destrozada. Sólo funciona aquello donde las multinacionales petroleras y mineras han plantado su industria extractiva. Y, por supuesto, el tráfico de armas, de personas. Cuantos más miserables haya en el mundo, más exilados económicos, más mano de obra neo-esclava. A través del impacto directo de la información de los medios masivos, que llega a las grandes mayorías, más bien despolitizadas y pasivas (Blanche Petrich), más miedo para los trabajadores y parados de la Europa neoliberal.

Esta política del poder neoliberal de Los Mercados está provocando una violación permanente de los derechos humanos. Un crimen persistente y continuado contra el género humano. Son millones de seres humanos los que mueren cada año como consecuencia de esta política. Un darwinismo despojado de toda ética humana. Lynndie England, la soldado estadounidense cuyas imágenes torturando a los presos de la cárcel de Abu Ghraib dieron la vuelta al mundo, no hace mucho ha vuelto a justificar su conducta en que Ellos eran los malos. Una idea-visión del mundo inculcada por sus superiores, por supuesto. Pero también a través de la educación de los matrix-media de su país –Fox, CNN, Washington Post, etc. -, que son referentes para nuestros grandes medios. Ser los malos justifica que nos torturen y nos asesinen.

Medios, la voz de su amo, que nos quieren convencer de que este modelo de mundo económico es correcto y el único posible. Un modelo basado en un crecimiento desigual. En el que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Un crecimiento insostenible para nuestro planeta. Un modelo de crecimiento para los Mercados. Un mundo de neo-esclavitud para los más necesitados: los pensionistas, los parados, los estudiantes, los enfermos. Que se agrava si además perteneces a una minoría: mujer, no blanco, no cristiano, sin formación académica… Medios que nos quieren convencer de que el crimen de lesa humanidad que cometen sus amos es el apropiado para construirnos un mundo de futura felicidad global. Y a través de esos medios, quienes nos adoctrinan, son los comunicadores que prestan su imagen, su fiabilidad a sus amos. A cambio de un salario más o menos suculento. Despojos.

Al igual que para Lynndie England, pueden que estén convencidos de las bondades de las ideas de sus señores. Pero estar convencidos de unas ideas no implica olvidar el propósito principal del periodismo: El propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos. (Bill Kovach y Tom Rosenstiel, Los elementos del periodismo).

Este propósito ha sido olvidado, de buen grado, por los populares comunicadores, presuntos periodistas, de los grandes medios. Esos que encabezan los telediarios, las cabeceras de los grandes periódicos, las vocingleras tertulias del Tintorro Party español. Son los conectores de las grandes mayorías despolitizadas y pasivas a la Gran Matrix-Media.

Si los dueños del Gran Mercado neoliberal son los promotores de este crimen contra la humanidad, si los técnicos suelen ser los políticos y los ejecutores la banca, los instructores de la masa –los sargentos de tant@s soldad@s lynndies englands- son los directores de los media. Y los conectores a esta Matrix-Media global son esos populares comunicadores que todos conocemos. Escogen las noticias. Optan por las que benefician la ideología de sus señores. Esconden las que no les convienen. Manipulan imágenes falseando la realidad de las mismas. Culpan a las víctimas de los crímenes ejecutados por los sicarios de sus amos. Ocultan la verdad.

Todo este engranaje político mediático, que defiende los intereses económicos y estratégicos de las oligarquías dominantes, es un mecanismo bien engrasado, que comparte las estrategias políticas del gobierno. Actúa de conformidad con los principios goebelianos de la propaganda: desinformación, ocultación de los hechos o censura, falsificación de los mismos, concentración informativa sobre el objetivo que se presenta como enemigo, simplificación del mismo, exageración y desfiguración, “cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.(http://www.escolar.net/MT/archives/2007/03/los_principios.html). Y, para que esto funcione, debe haber homogeneidad en las distintas versiones de los diferentes medios de comunicación. El objetivo de los predicadores eclesiásticos medievales no era educar a las poblaciones. Era dominarlos. Para ello, lo mejor era que los hechos no se interpusieran en el camino de la ortodoxia político-religiosa.

Este es el comportamiento cotidiano de los grandes medios de comunicación. Y sus rostros y voces son los populares comunicadores de los telediarios, noticieros de la radio, programas matinales y vespertinos generalistas, incluso deportivos.

En esta lucha de clases entre los oligarcas y el resto de la Humanidad, estos iconos mediáticos guerrean en un ejército enemigo por cierto estipendio. 3ª acepción de mercenario: Sirven por un estipendio monetario o en especie. Sustituyen a sus señores por el salario que se les da. Son mercenarios de la información. Cómplices del crimen contra el género humano que perpetran sus señores.

Cómplice: Persona que, sin ser autora de un delito, participa en el mismo (Julio Casares).

Los grandes medios nos presentan las imágenes del deseo (Walter Benjamin). Nos ocultan la realidad entre mercancías. Buscan hacernos caer en el sueño de la irrealidad transmitida por una Matrix ante la que apenas tenemos herramientas defensivas. Se siguen endureciendo las leyes impidiendo la protesta del pueblo hasta alcanzar medidas totalitarias. Miembros de la Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, así como numerosos jueces, obedecen sus mandatos políticos, lo que les excluye como servidores de un estado democrático. Las grandes corporaciones nacionales, tras colocar en sus consejos a expresidentes y exministros, diseñan la agenda económica del gobierno, en el que han colocado como ministros a miembros de sus consejos. Todo esto, y otros condicionantes socio-políticos, nos son ocultados o debidamente tergiversados por los medios de comunicación, que pertenecen a estos grandes emporios económicos.

Apaga la televisión, apaga su radio, no compres su prensa.

Busca en la red esos rebeldes contra esta Matrix-Media neoliberal fascista.

Busca otros medios de conocimiento. Únete a otros que también luchan por su dignidad. El camino está lleno de dificultades. Precisamos mucha entereza. Tenemos que luchar y luchar y luchar… Podemos, claro que podemos.

Fuente: ApiaVirtual

lunes, 4 de junio de 2012

Por qué los medios de comunicación ya no somos imprescindibles.

Historia de 


Siempre repito a mis alumnos que los periodistas no vendemos patatas, nosotros trabajamos con la vida. Contamos historias, explicamos cosas, contextualizamos realidades complejas, relacionamos hechos a los que otros no ven relación. Según ese razonamiento la vida es algo dinámico, cambiante, en constante movimiento, y como nosotros trabajamos con la vida, debemos movernos con ella. Les insisto en que el trabajo del periodista debe tener ante todo humildad para ser consciente de que hay mucho por aprender y dinamismo para adaptarse a los cambios. Temo haber llegado demasiado tarde.
Estamos a mediados de 2012. La crisis empezó en otoño de 2007. En estos cinco años miles de periodistas hemos sido despedidos. La gran mayoría por motivos económicos, otros con los motivos económicos como excusa perfecta. Sin embargo cada año salen al mercado miles de nuevos licenciados. Echando un cálculo rápido en España hay unas treinta facultades de periodismo, a razón de cien licenciados anuales salen tres mil nuevos parados por promoción. Conozco casos de gente que, con los treinta cumplidos, ha empalmado prácticas con becas y, a día de hoy, acumula títulos y méritos académicos sin haber firmado un solo contrato.
En estos años hemos vivido el cierre de múltiples medios de comunicación. Incluso en la Red, esa plataforma llamada a reconvertir nuestro sector. Hemos visto morir Soitu, ADN, Metro, CNN+, Público y un montón más. Y los que quedan. En foros más o menos públicos los que se supone que entienden de todo esto, señores que llevan años gestionando equipos, que escriben sesudas columnas sobre el futuro y el presente, discuten acerca de las causas de la situación. Se habla mucho del “modelo de negocio”. Se habla de “pago por contenidos”. De que “lo gratis” pone en peligro el trabajo periodístico. De “intrusismo” profesional. De la “amenaza” del periodismo ciudadano. De que si “la democracia se resentirá” si siguen cerrando medios.
Pero ¿qué pasa en realidad mientras cierran periódicos, salen a la calle miles de licenciados y señores entendidos debaten sobre problemas más que sobre soluciones? Lo que pasa en realidad es que prácticamente todos hacemos lo mismo. Casi todos los medios montan redacciones reducidas y cargadas de redactores jóvenes con el objetivo de hacer “un medio generalista”. Traducido: montar un medio con escasísimos recursos y dedicarse a hacer última hora retocando vagamente teletipos que llegan de agencias. Agencias a las que, por cierto, se paga tanto o más que al equipo que se ha contratado. ¿Valor añadido? Escaso, si es que hay alguno.
La pregunta es ¿quién va a entrar entonces a tu medio a leer lo mismo que cuenta el otro? ¿Dónde está la distinción? La distinción está en “el enfoque”, dicen. He trabajado en medios que no publicaban noticias críticas con el partido de turno. En medios que no publicaban noticias de toros. Hay medios que, por principios, no hablan de boxeo. En medios que no publicaban nada que hablara mal de la iglesia o que tratara temas como el aborto o la homosexualidad. He trabajado en medios que no han hablado de estrenos cinematográficos importantísimos porque el director de la película no caía bien al responsable de turno. Ese es el enfoque: someter un producto supuestamente informativo a las filias y fobias del que manda o, peor aún, intentar construir una realidad a medida en la que los temas que incomodan a los dueños de tu empresa no salgan, como si así fueran a dejar de existir.
Ser el primero
Mientras, allí fuera se libra la batalla. El objetivo es ser el primero. Lanzar el primero la alerta, aunque sea por nada. Publicar al instante el número de parados, aunque sin explicar por qué se da. Ser el primero en anunciar un atentado aunque digamos que alguien ha muerto y luego resulte que no es cierto. Llevar el titular más grande con la palabra ‘apocalipsis’, aunque al final no pase nada. Y todos estos ejemplos son ciertos. Yo mismo he llegado a publicar la muerte de un escolta en un atentado de ETA que no fue. He llegado a enviar una alerta con la muerte de un deportista que no se confirmó hasta pasada media hora. Y conmigo, muchos más.
La pelea ya no se centra en los lectores, sino en las máquinas. Poner titulares repetitivos, redundantes, con combinaciones artificiales de palabras para que posicionen mejor y aparezcan primero en Google. Programar tuits y actualizaciones de Facebook cada cinco minutos anulando toda conversación con tus lectores. Algunos ven como bueno someterles a una ráfaga continua de la metralleta informativa. Todo rápido, todo teletipos retocados, nada de contexto, nada de explicación.
Abres el periódico y vas a la sección de Cultura para comprobar que sólo hablan de los libros cuyas editoriales pertenecen a tu grupo. Ves en la contraportada una entrevista con la factura del obscenamente caro desayuno que se han tomado a tu salud. Ves la fotografía del director del medio o el columnista estrella hasta tres veces en un mismo ejemplar. Al hablar de audiencias todos ganan siempre, aunque realmente pierden fuerza cada mes que pasa. Pero nunca encontrarás noticias de determinadas empresas que subvencionan a medios de distinto espectro.
Cuando dicen “enfoque” quieren decir “ideología”. Porque de eso se trata. Sólo sobreviven gigantes ya establecidos o diarios nacidos a la sombra de una idea, vendiendo para un público al que, en muchas ocasiones, se ve que le gusta que le digan lo que tiene que pensar. O eso piensan los gestores del periódico y siguen haciéndolo. Porque se ven imprescindibles. He visto empresas despedir con contratos millonarios y a los pocos meses empezar a recortar plantilla. He visto a un periódico acabar cerrando porque la empresa se quedó sin blanca pagando el sueldazo de un directivo que apenas pasó unos meses en la empresa. He visto sueldos de cinco ceros mientras se dejaba de renovar contratos a personas que eran la mitad de una sección (sección de dos personas, por supuesto, que tenía que cubrir toda la información).
El contenido
Y ahora vienen los disgustos. Los medios siguen cerrando y siguen despidiendo a gente. El escaso porcentaje de energías que se destinaba a crear contenido propio se reduce aún más. Y hablo del contenido propio de verdad, de historias de las que sólo tiene uno, no “enfoques”, “análisis” o “refritos” de cosas que ya han publicado otros. Se produce sólo aquello que se vaya a consumir. Si hay que hablar del gato más gordo del mundo, se hace. Si hay que poner “el increíble vídeo que ha revolucionado internet” en dos piezas cada semana, se hace. Telediarios y digitales hechos a golpe de YouTube y doodle. Diarios deportivos con mujeres en ropa interior o, cuanto menos, con fotos de hinchas atractivas en las gradas del estadio acompañando la crónica del partido. Promociones como única forma de vender periódicos. Creer que un ‘trending topic’ es noticia.
La gente leerá tu periódico, claro, pero luego olvidará qué periódico era. Porque todos eran iguales. Luego intentarás hacer algo serio, hablando con gente importante, o intentarás tener fuentes que te cuenten cosas y descubrirás que no te toman en serio. Audiencia millonaria, sí, pero nula credibilidad. Y a fin de cuentas de eso va la historia.
Los disgustos llegan hasta a los grandes. Cinco años después del inicio de la crisis los dos principales periódicos del país van a despedir a más de un centenar de personas por barba. Y es ahora, a estas alturas del cuento, cuando se percatan de la crisis que los más pequeños llevan años sufriendo. En sus páginas no encontrarás publicado el comunicado de sus trabajadores rechazando las medidas de la empresa, pero sí verás publicada la noticia que cuenta el ERE de la competencia. Casi parece que los despidos están esperando a que sea el rival el primero en despedir. No importa siquiera la gente, ni los equipos, sino la apariencia.
Al menos los grandes son grandes por algo. Llevan años sobreviviendo, contando historias, saliendo a la calle, haciendo periodismo. Posiblemente tengan estructuras desmedidas, con cargas salariales indecentes. Pero lo realmente indecente es montar un medio pequeño y que el sueldo de un puñado sea mayor que el del resto de la plantilla que, oh sorpresa, es la que acabarás recortando. O que haya más jefes que trabajadores. O que se contrate a jefes estando en pérdidas para que a los meses se empiece a recortar por abajo. O que cuando se despida a jefes se hable de “reforzar” la plantilla. Y estas cosas no las he visto una sola vez.
Contar historias
En los foros siguen hablando de lo mismo. De “modelo de negocio”, de “lo gratis”, de la “amenaza” del periodismo ciudadano, de todas esas cosas. De lo “imprescindibles” que son los medios. Los medios cuentan cosas importantísimas que cada vez importan a menos personas. Sólo hay que ver las cifras de ventas. Pero las reales, no las que enmascaran hablando de difusión regalando periódicos en universidades o instituciones públicas. A la vez repiten que sin ellos, sin los medios, esta democracia es menos democrática. Recuerda, los medios son imprescindibles. Y lo dicen algunos mientras ponen la mano para pedir dinero. Porque es precisamente la publicidad institucional la que muchas veces hace que los proyectos periodísticos sobrevivan. La independencia, como el periodismo de calle, tampoco se estila ya. Y eso sin hablar de los medios públicos.
Mientras todo esto pasa ahí fuera la gente sigue informándose. No irá a tu periódico porque no aporta nada: haces lo que otros hacían desde antes, y encima lo hacen mejor. Algunos se sorprenden porque intentan competir con su grupo de infantería contra grandes portaaviones que tienen ejércitos más numerosos y preparados. El resultado es una sangría. De dinero, de talento y de horas de trabajo perdidas.
La cuestión quizá sea esa. No ir a por todo, sino centrarte en un tema. No intentar compararte con nadie, sino hacer tu producto sin preocuparte de lo que otros han publicado. No vender como realidad las filias o las fobias de tu jefe. Olvidarte de contar lo que todos y salir a la calle a contar cosas que sólo tú puedas contar. Dejar de escribir para buscadores y contar historias que interesen a la gente. Olvidarte del click fácil en temas sensacionalistas e intentar hacer algo que sea útil y te haga necesario. Que te haga imprescindible.
Quién sabe si, al final, dé igual que tu producto sea digital o impreso, televisivo o radiofónico. Quién sabe si va a dar igual si posicionas mejor o peor, si cobras por contenido o si lo das gratis. Incluso si das las últimas noticias ya o las das más tarde. Quién sabe, pero quizá al final el único modelo de negocio posible para el periodismo sea, precisamente, volver a hacer periodismo y olvidarse de hacer negocios. De hecho, quizá sea imprescindible para que los medios puedan sobrevivir. Porque, aunque no lo queramos asumir, el producto que ahora hacemos la mayoría es bastante prescindible.