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miércoles, 20 de enero de 2016

Homosexualidad, Biblia y cultura.


ESCRITO POR PEDRO ÁLAMO

El libro sagrado

Partimos de la base de que la Biblia es un libro sagrado que no tiene la intención de dictar normas o leyes que anulen la libertad del individuo, sino orientarlo a la convivencia, a la paz, al amor, a la fraternidad, a la concordia…, a la vida, de forma especial para los más desfavorecidos.

Sacar un texto fuera de contexto y usarlo como arma arrojadiza para aquellos que no se ajustan a la norma establecida sería un atentado a la intención de Jesús de Nazaret, porque eso era precisamente lo que hacían los fariseos en su tiempo. Mantener una determinada posición o conclusión a partir de una serie de términos bíblicos confusos, sin atender al entorno sociocultural en el que se escribió un texto es más que peligroso.

El libro sagrado se escribió en un contexto determinado, con unos componentes culturales específicos y en una terminología que, a veces, es difícil de entender. Jesús era judío y vivió en una sociedad judía, en la que la Toráh influía sobremanera en la forma de entender la vida y la espiritualidad.

Así las cosas, si nuestra orientación es la letra de la ley, podremos encontrar sentencias muy graves hacia muchas prácticas cotidianas que para nosotros son normales. Por ejemplo, la Toráh explicita que si alguno tenía un hijo rebelde, su padre y su madre lo debían llevar a los ancianos de la ciudad y debía ser apedreado (Dt 21.18-21); lo importante era el orden establecido, la autoridad patriarcal… Era la ley. En nuestro contexto sociocultural esto es una aberración.

Sin embargo, si nuestra orientación no es la letra, sino es el espíritu de la ley, podemos intentar explicar textos como el que acabamos de citar para comprender la cultura de la época y el interés en preservar el orden establecido en una sociedad patriarcal, pero ajeno a nuestra cultura y, por lo tanto, no normativo; por ello, erigir prácticas religiosas y normas morales sin atender a estos elementos imprescindibles en la hermenéutica, empuja directamente hacia el fanatismo, el integrismo y fundamentalismo farisaico.

Según sea el concepto que tengamos del libro sagrado nuestra comprensión de la religiosidad y la espiritualidad estará condicionada. Letra o espíritu, esa es la cuestión.

Los textos bíblicos

Los textos más importantes en el Antiguo Testamento sobre la homosexualidad aparecen en la Toráh, más concretamente, en el código levítico orientado a la santidad. Lo importante era diferenciarse de los demás pueblos para dar a conocer al Dios de Israel, un Dios santo.

Levítico 18 comienza con una exhortación al pueblo de Dios para que no se comporte como los que vivían en Egipto, ni como los que habitaban en Canaán (v.3). Todo el capítulo 18 está orientado a las relaciones sexuales dentro de la familia patriarcal; es decir, la clave para interpretar este pasaje lleno de prohibiciones es el parentesco. Así, habla de relaciones sexuales con parienta próxima (v.6), padre o madre (v.7), la mujer del padre (v.8), la hermana (v.9), la nieta (v.10), la hermana del padre o de la madre (v.12-13), la tía (v.14), la nuera (v.15), la cuñada (v.16), la sobrina (v.17)… Además, en todas estas relaciones sexuales, aunque sean de parentesco, se daba una situación de dominancia del varón respecto a la mujer, tema no menor en la sociedad de la época.

En este contexto menciona las relaciones con varón como con mujer (v.22) y se concluye que es abominación. En el verso 24 se dice que ese tipo de prácticas correspondía a la corrupción de las naciones que el Señor iba a echar delante de ellos. Además, se advierte que cualquiera que hiciere esas cosas, era abominación y debería ser cortado del pueblo (v.29). Lo mismo tenemos en el capítulo 20, reiterando la prohibición de tener relaciones sexuales con parientes.

En este sentido, no podemos obviar el contexto de estas relaciones, ya que la prohibición se da en el seno de la familia patriarcal. Por ello, llama la atención que entre los 2 capítulos que hablan de las relaciones sexuales prohibidas en los grados de parentesco de la familia (Lev 18 y 20), el redactor intercala las leyes de la santidad y la justicia (capítulo 19) poniendo el énfasis en las normas que permitían la convivencia en el pueblo de Dios y, de forma expresa, la renuncia a la venganza, exhortando al amor al prójimo como a uno mismo (19.18). Por lo tanto, podemos deducir que las leyes de la santidad en lo que afectan a las relaciones dentro de la familia estaban para proteger de la violencia o venganza a los miembros de esa familia. En este sentido, las relaciones sexuales entre varones dentro de una familia estaban prohibidas de la misma manera que lo estaban otras relaciones de parentesco para evitar la venganza y favorecer la convivencia en el pueblo de Dios.

El trasfondo histórico-religioso también arroja luz sobre la intencionalidad del redactor bíblico ya que en Canaán se practicaban orgías sexuales en honor a Baal. Por eso, los hebreos asociaban la homosexualidad a la idolatría; esto apoyaría el que en Levítico 18, después de hablar de las relaciones de parentesco prohibidas desde el punto de vista sexual, se mencione el ritual sacrificial de ofrecer al hijo por fuego a Moloc (v.21) y a continuación habla de las relaciones homosexuales. Seguramente, también Deuteronomio 23.17-18, donde se dice que “no haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel”, se esté refiriendo a personas dedicadas a la prostitución ritual en los templos paganos.

En resumen, cuando la Toráh habla de homosexualidad se prohíbe dentro de una misma familia, en situaciones de dominación, idolatría, violencia, prostitución, ritos paganos…

En el Nuevo Testamento llama la atención el hecho de que Jesús no habla de la homosexualidad. Esto solo es un argumento de silencio y, por lo tanto, poco concluyente; Jesús tampoco habla en contra de la esclavitud y, sin embargo, en las sociedades modernas en las que vivimos y en la cosmovisión religiosa actual, consideramos la esclavitud como una aberración superada en la Declaración Universal de los Derechos humanos en cuyo artículado expresa: “Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas” (art. 4).

Con el apóstol Pablo sí que se introducen textos que tratan de regular las relaciones interpersonales dentro del seno de la Comunidad y de forma expresa habla de relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Veamos algunos textos.

Rom 1.18,ss. En esta sección se habla de la rebeldía del ser humano y, de forma más concreta, los versos 26-27 hablan de las mujeres que dejaron “el uso natural por el que es contra naturaleza” y de los hombres que, “dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres”. La palabra lascivia (orexis) es un término genérico para hablar de todo tipo de deseos. Lo llamativo aquí es que la relación sexual de hombres con hombres es calificada de “hechos vergonzosos” (asjëmosúnë); este término significa “vergüenza, desnudez”, y está en correlación con los textos del Antiguo Testamento que insisten en no descubrir la desnudez de los parientes.

La expresión “contra naturaleza” aplicado a las mujeres en este texto de Romanos, también llama la atención. El texto griego usa“parà phúsin”, y esta misma expresión aparece en 11.24 donde se habla del olivo silvestre y el injerto que se describe como “contra naturaleza” (parà phúsin), misma expresión. El hecho de que la rama injertada no sea original no significa que no tenga vida, que no crezca, que no dé fruto o que sea mala en sí misma, todo lo contrario, es diferente. La preposición “pará” con acusativo significa “al lado de”, “junto a”; usamos la expresión “paranomal” para hablar de aquello que no se ajusta a ciertos patrones generales, como una experiencia que está al lado de otra, que se parece, pero es diferente… En este sentido, ¿qué es natural y antinatural?, ¿cómo determinamos eso? Por ejemplo, volar es “antinatural” para un ser humano, pero cogemos un avión, nos divertimos haciendo parapente, saltamos en paracaídas… También es antinatural cortarse el cabello, llevar gafas, construir carreteras, devolver bien por mal, llevar ropa… Que no sea “según la naturaleza” no significa que sea malo en sí mismo; sencillamente, es diferente. Por ejemplo, ir en bañador en una playa es normal, pero caminar así por la ciudad no lo es. Es el contexto en el que nos movemos lo que determina la “normalidad” de las cosas.

El texto de Romanos nos habla de un deseo que surge en la persona y que le lleva a una situación que socialmente es aceptada como diferente y/o vergonzosa. En este sentido, el entorno cultural es tremendamente importante. Por ejemplo, en la cultura con tradición musulmana, la mujer ha de ir cubierta íntegramente y, de forma especial, la cabeza; lo contrario representa una gran afrenta que avergüenza a su marido. Pero en las tradiciones occidentales, incluidas las religiosas, la mujer es igual al varón en capacidad, dignidad y derechos, no representando ninguna vergüenza ni afrenta el hecho de que vaya con la cabeza descubierta; ¿qué es natural que la mujer lleve un velo sobre su cabeza o que no lo lleve?; la cultura es lo que lo determina. Por ello, parece ser que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, en la cultura romana y judía representaban una “desviación”, siendo una práctica vergonzosa en ciertos contextos, según veremos más adelante.

1ª Cor 6.9: Habla de que los injustos no heredarán el reino de Dios y menciona expresamente a los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los afeminados y los que se echan con varones. Continúa la lista en el verso 10 con los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes y los estafadores. Aquí tenemos 2 términos que hemos de considerar: “afeminados” y “los que se echan con varones”. La palabra “afeminados” (malakós) solo aparece 3 veces en el NT (Mat 11.8; Luc 7.25; 1 Cor 6.9); los 2 primeros se refieren al tipo de vestido y nuestro texto de Corintios que traduce “afeminados” en la versión Reina y Valera 1960, pero puede tener otras connotaciones como persona libertina o inmoral. Ahora bien, ¿quién determina lo que es moralmente aceptable en una sociedad? Esto nos da pistas para pensar que hay conductas que están aceptadas o rechazadas en función de la cultura en la que se den.

La otra expresión a considerar, “los que se echan con varones”, traduce el griegoarsenokoítës que se usa solamente aquí y en 1 Tim 1.10; este término se compone de 2 palabras griegas: koíte (cama) y ársen (varón) y es un tanto inseguro identificarlo con la homosexualidad ya que había otros términos griegos para ello y que no son usados aquí. Lo más probable es que se trate de aquellas personas que estaban dedicadas a la prostitución masculina sagrada en los cultos paganos de Corinto y podrían ser identificadas como “corruptoras de jóvenes”. Con esto concuerda el texto que estamos viendo (1 Cor 6.9) cuando comienza hablando de fornicación y, a continuación, habla de “idólatras”… Todas las conductas aquí descritas en este texto se practicaban en la prostitución pagana; de nuevo tenemos aquí un entorno cultural peculiar.

Por otro lado, hemos de recordar que la ciudad de Corinto fue destruida por los romanos en el año 146 a.C., y sus ciudadanos fueron ejecutados o vendidos como esclavos y se prohibió reconstruir la ciudad. Fue Julio César, un siglo más tarde, quien fundó la nueva ciudad, como una colonia romana y se convirtió a partir del año 26 a.C. en sede del procónsul y capital de la provincia senatorial de Acaya. Entre sus habitantes había soldados romanos retirados; según Estrabón, muchos eran libertos romanos (estaban un escalón por encima de los esclavos), también había judíos, algunos griegos, pero eran los romanos los que dominaban la ciudad con su cultura y leyes, por lo que se sostiene que Corinto era una ciudad más romana que griega.

En el mundo griego la relación sexual entre personas del mismo sexo no representaba una aberración; es más, se entendía como el amor ideal y “perfecto”. Entre los romanos, en los inicios de la república la homosexualidad estaba absolutamente prohibida y no fue hasta finales de la república y comienzos del Imperio que hubo un cambio, las costumbres griegas se fueron asimilando y las relaciones homosexuales se iban normalizando, aunque se mantenían ciertas diferencias respecto a los griegos. Entre los romanos la relación homosexual principal se daba entre un hombre adulto libre y un joven esclavo, lo que nos puede dar indicios para pensar en una relación de dominación entre ambos (amo/siervo).

Así las cosas, si el trasfondo de estos textos del Nuevo Testamento es la prostitución sagrada masculina en los templos paganos y las relaciones de dominación y abuso hacia los jóvenes varones esclavos se daba en un contexto más romano que griego, podría ser entendible la orientación paulina condenatoria sobre este tipo de práctica sexual, a partir de los componentes culturales.

1 Tim 1.10 nos habla de que la ley fue dada para los pecadores…, y dice expresamente que fue dada para los fornicarios (pórnois), para los sodomitas (arsenokoítais), para los secuestradores (andrapodistaïs)… Los 3 términos usados parecen formar una unidad en este texto. El término “sodomitas” está enmarcado entre “fornicarios” y “secuestradores” o más bien, tratantes o traficantes de esclavos; esto nos da a entender que estamos en el meollo del negocio de la prostitución tanto femenina como masculina. Ropero apunta:

Según los últimos estudios del término “cama-varón(es)” (arsenokoítai), parece indicar relaciones sexuales abusivas en el contexto de explotación y opresión, probablemente relacionadas con la compra/robo de muchachos para emplearlos en tales menesteres, tanto en medios profanos como sacros. Quizá se estaría aludiendo aquí a los sacerdotes de los templos donde se practicaba esta abominación, descalificados así como “proxenetas” (Alfonso Ropero, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, Clie, 2013, pág. 1201).

Con ello concuerda el final del verso 10: “cuanto se oponga a la sana doctrina”, en referencia a las prácticas degradantes que se hacían con el ser humano en la sociedad civil y religiosa pagana. El apóstol Pablo habla de una línea de conducta que se aleje de esas prácticas degradantes para caminar a la luz del evangelio de Cristo (sana doctrina), donde las relaciones interpersonales se dan desde el respeto al ser humano (independientemente de su orientación sexual), desde la igualdad, desde la fraternidad y el amor.

A modo de cierre…

Creo que es pertinente introducir aquí el concepto de pecado. Las prácticas citadas en muchos textos bíblicos se identifican cuando representa una maldad contra otro ser humano, pero aquello que no es una maldad contra otra persona no puede ser catalogado como pecado. El mal no está en la relación sexual entre 2 hombres (o mujeres) cuando ambos consienten, sino en el abuso, la obligación, la dominación, la violencia que uno puede ejercer sobre el otro, la prostitución, la promiscuidad, el parentesco, el tráfico con seres humanos… Sería conveniente y necesario contestar a la pregunta: ¿Qué maldad está cometiendo una pareja del mismo sexo que consciente y libremente ha tomado la decisión de desarrollar un proyecto común? Yo no soy homosexual, y mi respuesta a esta pregunta es que no está cometiendo ninguna maldad; eso me basta. Sin embargo, sí veo maldad en algunas relaciones heterosexuales, matrimonios consagrados en los que uno de los dos está subyugado, tiene miedo, padece violencia de género, está dominado por el dinero del otro…, y la parte débil ha de “aguantar” porque no ve una salida. La maldad no está en la relación sexual entre dos personas del mismo sexo, sino en la dominación y control que una persona ejerce sobre la otra.

Por otro lado, las sociedades modernas occidentales han aceptado y regulado las uniones entre individuos del mismo sexo, desde el respeto a la dignidad de la persona. ¿Por qué la iglesia, tantas veces a remolque de la sociedad, ha de poner cortapisas abanderando el literalismo bíblico y la intransigencia mal entendidos y peor gestionados? Ya es hora de que la iglesia levante la voz para protestar por el abuso de poder, por la estrechez de miras que impera en los gobernantes respecto a los que sufren y se dedique a proclamar el evangelio de buenas noticias de salvación para todo ser humano independientemente de su condición social, económica o sexual. El apóstol Pedro tuvo que aprender que Dios no hace acepción de personas, pero la iglesia señala con el dedo a los que no se ajustan al estándar de calidad típico del cristianismo tradicional, a los que son “contra natura” por el hecho de ser simplemente diferentes.

La iglesia ha de abrir sus puertas a todo ser humano de la misma forma que Jesús acogió en su Comunidad de seguidores a todo tipo de personas; uno de sus más íntimos, que luego le traicionaría, era ladrón, sustraía de la bolsa (Juan 12.6), pero Jesús en ningún momento le expulsó del grupo. Iglesias acogedoras, integradoras es lo que necesita nuestra sociedad y no inquisidores que busquen pecadores o culpables porque, sencillamente, todos lo somos.

Recordemos que no hace demasiado tiempo las mujeres (sí, nuevamente las mujeres) tenían prohibido hablar en las iglesias evangélicas, bajo pena de disciplina y excomunión y se fundamentaba en la claridad de los textos bíblicos que, ni estaban tan claros, ni se interpretaban correctamente; un poco antes ni siquiera podían votar en unas elecciones democráticas y no tenían derechos sobre los hijos… ¿No estaremos acaso, también en estos momentos, ante un fenómeno similar con el tema de la homosexualidad? Cada uno ha de responder a esta pregunta desde la honestidad y conciencia a la luz del evangelio de Jesús de Nazaret.

jueves, 20 de marzo de 2014

LGBT y textos sagrados: la cuestión hermenéutica.


JOANA ORTEGA RAYA

Este texto se basa en un taller ofrecido en Madrid, en febrero de 2013, sobre el libro “Lo que la Biblia realmente dice sobre la homosexualidad”, de Daniel A. Helminiak, Ed. Egales, 2003. El taller estaba dividido en dos sesiones. En la primera sesión se reflexionaba acerca de las cuestiones hermenéuticas; en la segunda sesión se trabajaba sobre el texto bíblico.

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para aprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre [y la mujer] de Dios sean perfectos, equipados para toda buena obra.” (2Tim. 3,16-17).

Para abordar un tema tan sensible como la homosexualidad y su relación con el texto sagrado (la Biblia), se hace necesario plantear ciertas cuestiones hermenéuticas que deberían constituirse en algo así como puntos de partida preliminares que nos permitirán tratar dicha cuestión con la seriedad y la sensibilidad que se merece.

Podemos comenzar con una pregunta: ¿Por qué la Biblia se ha mantenido como un libro de cabecera de generación en generación? Aventuremos un par de respuestas: 1) Por su capacidad de responder preguntas y de plantear nuevas, independientemente de los cambios sociales, políticos, culturales y religiosos a los que la Historia ha asistido hasta este momento; 2) Porque actúa como un sujeto con en el que se puede establecer un diálogo real, de acuerdo con el primer punto. Sin embargo, nos encontramos con un problema, lo que se ha dado en llamar “la doble autoría”.

La “doble autoría” tiene que ver con que, en el caso de la Biblia, nos encontramos con un autor divino y muchos autores humanos. ¿Cómo debemos abordar, entonces, nuestra lectura de la Biblia, como un libro sólo divino o como un libro sólo humano, o como ambas cosas a la vez? Si nos enfrentamos a la lectura del texto como algo divino y humano, no tenemos más remedio que decidir qué significan conceptos como “inspiración”, “inerrancia”, “palabra de Dios”, etc. ¿Estamos ante un texto cuyos autores humanos han sido anulados por una especie de daimon que secuestra su manera de entender e interpretar su mundo? ¿O más bien nos encontramos ante una obra que utiliza una determinada cosmovisión para ofrecer una forma alternativa de afrontar y confrontar cuestiones universales?

Otra cuestión a la que debemos atender se relaciona con el problema de la comprensión. ¿Qué significa comprender? De acuerdo con Hans Georg Gadamer, comprender significa “ponerse de acuerdo con la cosa”. Esto quiere decir que la comprensión no es algo que se dé de forma inmediata, sino que se necesita un ejercicio personal importante que, sin duda, implica una determinada actitud de apertura total que hará posible dicha comprensión.

Todo lo que se ha expresado hasta ahora está íntimamente relacionado con la acción lectora. En la mayoría de los casos, presuponemos que al leer estamos entendiendo exactamente lo que el autor o autores quisieron transmitir exactamente. Sin embargo, eso no es del todo cierto, porque todo ejercicio lector supone un cierto grado de interpretación, y esto sucede porque vamos a los textos con nuestras propias anticipaciones y expectativas, las cuales no podemos dejar de imponer a los mismos.

Por otro lado, es muy común pretender que en nuestra lectura de los textos, simplemente entendemos, como ya se ha expresado, de forma clara y distinta exactamente lo que dicen. Pero, esa creencia de accesibilidad a los textos como si fuéramos una tabula rasa es del todo equivocada, ya que debemos tener en cuenta el papel de los prejuicios o preconceptos en nuestra comprensión del texto. En este sentido, debemos aclarar que los prejuicios o preconceptos son absolutamente necesarios para comprender el mundo en el que nos movemos y somos, el cual incluye los textos que leemos. Por ejemplo, nuestra comprensión responde a una determinada lengua, a una cultura específica, a un simbólico que hemos ido elaborando de acuerdo con la educación que hemos recibido, etc. La cuestión es que debemos aprender a discriminar entre los prejuicios que nos ayudan a comprender y los que interfieren en dicha comprensión: “Una comprensión llevada a cabo desde una conciencia metódica intentará siempre no llevar a término directamente sus anticipaciones sino más bien hacerlas conscientes para poder controlarlas y ganar así una comprensión correcta desde las cosas mismas… no significa pues en modo alguno juicio falso, sino que está en su concepto el que pueda ser valorado positivamente o negativamente.” (Gadamer, H. G., Verdad y Método, pp. 336-337, Ed. Sígueme).

Si tenemos en cuenta todo lo que se ha expresado hasta este momento, debemos afirmar la importancia de cultivar el arte del diálogo o de la conversación. Dialogar o conversar significa, sobre todo y ante todo, entrar en la dinámica de preguntas y respuestas, lo cual supone y presupone la apertura total e incondicional a la argumentación del sujeto que nos interpela y que tenemos enfrente, en este caso la Biblia. En palabras de Gadamer: “La forma literaria del diálogo devuelve lenguaje y concepto al movimiento originario de la conversación. Con ello la palabra se protege de cualquier abuso dogmático.” y “Lo que caracteriza a la conversación frente a la forma endurecida de las proposiciones que buscan su fijación escrita es precisamente que el lenguaje realiza aquí en preguntas y respuestas, en el dar y tomar, en el argumentar en paralelo y en ponerse de acuerdo, aquella comunicación de sentido cuya elaboración como arte es la tarea de la hermenéutica frente a la tradición literaria. Por eso cuando la tarea hermenéutica se concibe como un entrar en diálogo con el texto, esto es algo más que una metáfora, es un verdadero recuerdo de lo originario.” (Gadamer, H. G., op. cit. P. 446).

No cabe duda de que en el tema que nos ocupa –como en tantos otros que se han presentado como conflictivos- nos encontramos con un problema de comprensión, o lo que es lo mismo con un problema hermenéutico. Los métodos de interpretación de los textos sagrados han ido cambiando a lo largo de la historia. Por ejemplo, la tradición judía y la iglesia cristiana hasta el siglo XIX mantenían diferentes formas de acceso a la comprensión de los textos. En el siglo XIX surge de la mano de Schleiermacher, entre otros, lo que se ha dado en llamar el sistema gramático-histórico-literal, en el cual se pretende ir más allá de “la literalidad de las palabras y su sentido objetivo” para atender también a “la individualidad del hablante o del autor.” (Gadamer, H. G., op.cit., p. 239). Sin embargo, dicho sistema presenta ciertas limitaciones en el quehacer hermenéutico y surgen los métodos histórico-críticos que, combinando diferentes disciplinas intentan llegar al “verdadero sentido” de los textos.

Tanto el sistema histórico-gramático-literal como los métodos histórico-críticos, aunque muy útiles y dignos de ser tenidos en cuenta, no han sido capaces de dar respuesta a la cuestión principal: la comprensión. Y, en este sentido una vuelta de tuerca a la hermenéutica podría proporcionarnos una posible solución. ¿Por qué no aplicar un modelo deconstructivista? En mi opinión, este modelo aporta la consideración y asunción de la diferencia como algo valioso. Su protesta contra lo tradicional y su preocupación por poner de manifiesto que las instituciones pretenden eternizarse a costa de la vida, tienen una clara aplicación: la diferencia no debe ser un principio de marginación o discriminación; las instituciones no están por encima de la vida (en palabras de Jesús, el sábado fue hecho por causa de las personas y no las personas por causa del sábado).

Por otro lado, otra de sus grandes aportaciones es la idea de que cada nuevo contexto necesita nuevas lecturas. Lecturas actualizadas que transformen las vidas actuales de los lectores. Es necesaria una cierta flexibilidad y creatividad en la interpretación que posibiliten la destrucción de viejas estructuras y la creación de otras que respondan a las necesidades actuales de individuos y colectividades.

¿Qué conexión podemos establecer entre las cuestiones hermenéuticas y las de identidad sexual en su relación con los textos bíblicos? Para empezar, la identidad sexual es algo que no se plantea en ningún momento en dichos textos, ya que que la sexualidad humana se consituye en objeto de reflexión sólo a partir del planteamiento de uno de los filósofos de la sospecha: Sigmund Freud (1856-1939). Por tanto, resulta del todo anacrónico imponer al texto una problemática ajena al mismo. Esto quiere decir que deberíamos ser capaces de entender que, en los pocos textos en los que tradicionalmente hemos entendido una condena de la homosexualidad, lo que nos encontramos más bien es con una regulación de la homogenitalidad, íntimamente relacionada con la penetración (masculina) como impureza (ver los Códigos de Santidad en Levítico).

Por otro lado, y en el tema que nos ocupa, como en otros de índole parecida (el papel de la mujer, el divorcio, las relaciones fuera del matrimonio, el aborto, etc.) hacemos de los textos bíblicos un uso deshonesto. Apelamos a ellos únicamente para dar valor a lo que sólo es una opinión personal poco contrastada, sin ningún tipo de argumentación –o con una muy débil y poco sostenible- y que tiene que ver con una supuesta literalidad mal aplicada y bastante parcial, todo sea dicho. Creo que las ciencias bíblicas, como cualquier otra disciplina, deben ser aplicadas con todo rigor, y no se trata de renunciar al libre examen de las Escrituras, sino simplemente de reconocer nuestros propios límites, ser algo más humildes y no pensar que somos teólogos o biblistas sin serlo en realidad. De hecho, pretendemos hacer del mundo que nos rodea y de sus practicas algo sagrado de acuerdo con nuestra propia “interpretación” de eso “sagrado”, y sin embargo debemos reconocer que, a partir del cristianismo, de los textos del Nuevo Testamento y de la oferta de salvación que hace la iglesia, el mundo no es más que “este mundo” (H. G. Gadamer, op. cit., p. 200), así que ¿cómo vamos a hacernos cargo de él? ¿cómo vamos a pensarlo? ¿cómo vamos a entenderlo? ¿a través de la exclusión y la marginación de ciertos colectivos? ¿vulnerando los derechos humanos? ¿ignorando las enseñanzas y las prácticas del Maestro?

Puede que muchas personas crean que la homosexualidad es pecado, y que estén convencidas de que dicha creencia está basada estrictamente en las Escrituras, pero ello, si fuera verdad, no les legitima para privar a las personas de su derecho a vivir con dignidad y en libertad. Se cuenta que en una ocasión una mujer fue llevada ante Jesús acusada de adulterio; los que la acusaban (de forma injusta y de mala fe) estaban dispuestos a ejecutarla, e iban a hacerlo sin ninguna dilación ni misericordia, hasta que Jesús dijo: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.”

Una pregunta final: ¿No será que nuestros prejuicios o anticipaciones negativas están privando al texto bíblico de aportar en nuestro tiempo y en nuestra cultura alternativas reales de soluciones reales en situaciones reales?

jueves, 23 de enero de 2014

La sexualidad como presunta deficiencia.


Jaime Richart

¿De dónde se sacan estos prelados tan rotundas afirmaciones desprovistas de todo rigor cuando afirman que la homosexualidad es una deficiencia? Porque si se fundan en pasajes evangélicos o bíblicos o en ocurrencias de santos, todo el mundo sabe a estas alturas que en esos textos hay de todo y para todo, y que sirven tanto para apoyar un principio o su contrario…

Cuando se habla de normalidad, se parte de una referencia que es el número de cantidad que sirve de modelo. Por el contrario, deficiencia es privación congénita o mutilación posterior de un atributo presente en el ser “normal” o completo, medida su completitud por el número mayor conocido de “normales”. De modo que o todos los seres son incompletos o todos son completos. Si no fuese así, podríamos llegar a decir, por ejemplo, que el macho padece de incomplentitud, de una deficiencia respecto a la hembra habida cuenta la incapacidad o “deficiencia” del macho para alumbrar seres a la vida.

Por ello la aportación del semen a la fabricación de vida no es suficiente como para arrogarse el macho el derecho a pronunciarse sobre el asunto, y menos para coaccionar a la hembra a hacer o a no hacer lo que no quiera hacer con “su” embrión. A fin de cuentas el semen es prácticamente impersonal, puede ser de cualquiera, mientras que el vientre que aloja al ser por venir sólo puede ser “ése”. De aquí el aserto irrefutable latino “mater certa est”, la madre siempre es cierta, el padre no. De lo que no hay es razón suficiente para negar que, como muchos pensamos, todos somos ónticamente perfectos en nuestra precisa mismidad, y que los defectos o deficiencias que se predican son sólo sociales, de costumbres o doctrinarios…

Pues en la naturaleza hay de todo. Sentenciar como normalidad o anormalidad lo que existe, sólo puede explicarse por el número de los seres iguales y el número de los seres desiguales a ellos. Y no hay datos fiables del número de los homosexuales en cada sociedad y en el mundo. Cualquier cuantificación o módulo de valoración está abocado a ser falso o cuanto menos lo suficientemente impreciso como para no permitir pronunciamientos que equivalgan a preferencias personales. Porque aun la heterosexualidad muta a menudo en la naturaleza según condiciones y coyunturas.

Otra cosa es la perversión: lo que abandona su ser para convertirse en otro “ser” que no es conforme a su “natural” naturaleza. Pues bien la perversión abunda tanto o más que la supuesta anormalidad de los desiguales. Y en este sentido, una suerte de perversión es, por ejemplo, el celibato. La decisión de abstenerse de relación sexual por una idea previa pretendidamente “superior”, sublimada y sin revocación, es una deficiencia mental. Celibato es consagrar la vida a una hipótesis: la de la existencia de un dios antropomórfico, haciendo caso omiso de paso y en último término de su consejo de que “no es bueno que el hombre esté solo”. Y más deficiencia todavía, si el sacrificio de la sexualidad natural lo fuese a otra hipótesis: la de un dios que pueda ser simplemente una ecuación aritmética o un principio dinámico o en reposo pero en cualquier caso filosófico de la existencia toda de este mundo y del universo…

domingo, 7 de julio de 2013

Creer en Dios y ser sexualmente diverso.


Christian Rea Tizcareño

La homosexualidad, bisexualidad o transgeneridad no se contraponen con la espiritualidad. Hay personas de la diversidad sexual que consideran importante llevar una vida religiosa, que les provea de la paz y la guía que precisan. Para esta tarea existen en México cada vez más grupos derivados de las religiones monoteístas con más adeptos en el mundo, pero que dan una lectura diferente a sus textos sagrados para dar cabida a la feligresía no heterosexual.

Es la fiesta de Pentecostés en la Iglesia de la Reconciliación. Los fieles le cantan a la Espíritu Santa. Oran a Madre y Padre en un templo litúrgicamente ataviado de rojo. Al fondo, hay un vitral que narra la historia de la salvación. Del Génesis a Jesucristo con un resplandor arcoíris. Alcatraces y girasoles adornan el altar; en el techo hay ángeles entre nubes y pétalos de rosas, y en sus asientos, los feligreses proclaman a un Dios trinitario que ama sin discriminación.

Desde hace 31 años, homosexuales, lesbianas, bisexuales, travestis, transexuales, transgéneros, intersexuales y heterosexuales comparten el servicio de adoración dominical en la primera iglesia incluyente de la diversidad sexual en América Latina.

Entre los feligreses está Tere, una mujer heterosexual que recuerda con emoción al reverendo Jorge Sosa, el fundador de la iglesia. Lo conoció en un grupo de autoayuda y tras su muerte, en 2009, ella siempre lleva consigo las frases de su pastor: “Si amas a alguien para cambiarlo, es igual que asesinarlo”.

El Dios que ella reconoce no es un ser castigador ni vengativo, sino una fuerza amorosa que le da la libertad a las personas de hacerse responsables de sus propios actos.

Olga, Lupita y Conchita también extrañan a Jorge, a quien califican como un hombre carismático, con gran sentido del humor, que siempre las hizo sentir en familia y cada que podía, les reiteraba: “las iglesias tienen una deuda histórica con las mujeres”.

Ana se integró a la iglesia en 1992, después de que la hermana de su entonces novia la invitara a una boda gay. “En ese tiempo hasta daba miedo salir porque pasaban personas amedrentando, gritando insultos completamente homofóbicos, pero esto ha disminuido mucho con el paso de los años”.

La homilía en este templo busca ser lúdica y didáctica. La grey rememora, por ejemplo, los sermones de Jorge Sosa, su Ángel de Amor, enaltecidos con fragmentos de ópera. En esta ocasión, Alejandro González, el pastor, invita a escuchar El Farolero, del compositor Rafael Pérez Botija, y Omhaidakhandi, en sánscrito, para reflexionar sobre la homofobia y los dones de la Espíritu Santa.

Juan Manuel, profesor de educación básica jubilado, llegó a la iglesia hace 27 años, prácticamente la mitad de su vida, pues en este sitio encontró la “paz espiritual” que necesitaba para resistir la violencia homofóbica.

El reverendo Rodolfo Albarrán, quien fue la pareja de Jorge Sosa, cuenta que a más de tres décadas, cerca de 700 parejas del mismo y diferente género han celebrado la Santa Unión en un lugar de puertas abiertas, donde nadie hace “separaciones entre hijos (de Dios) de primera y de segunda clase”.

Los sustantivos impresos en las hojitas dominicales terminan en “@”, para remarcar la igualdad de género. Saludos de paz, ofrendas y plegarias al rostro femenino de la primera persona de la Santísima Trinidad. El sacramento de la comunión se recibe solo, acompañado o en familia, y no se consagra vino, para incluir a las personas en recuperación del alcoholismo.

En Reconciliación, se busca a la divinidad con un afán ecumenista, es decir, la convivencia de diferentes credos cristianos sin el predominio de uno sobre otro, sin códigos de vestimenta y bajo la cálida advertencia que se encuentra en la fachada del templo: “Dios te ama como eres”.

¿Musulmanes y judíos homosexuales?

Las tres grandes tradiciones monoteístas, es decir, el cristianismo, el judaísmo y el islamismo, han calificado la actividad sexual entre personas del mismo género como un hecho pecaminoso, por lo que miembros de estas denominaciones religiosas han salido de sus comunidades de fe para exiliarse en espacios alternativos.

Tal es el caso de la asociación Homosexuales Musulmanes de Francia, fundada en 2010 por el franco-argelino Ludovic Lotfi Mohamed Zahed, quien se casó con otro hombre y abrió en París la primera mezquita gay y feminista de Europa en 2012, a contracorriente de las versiones más radicales del islam, que en otros países del mundo aplauden la pena capital contra los homosexuales.

En la Universidad del Sur de California, Estados Unidos, Eli Nassau fundó Jewish Alliance for GLBTs and Straights, y hace un año, impulsó con otros judíos en México el grupo Guimel, como la letra número 3 del alfabeto hebreo, pues se trata de la tercera organización creada en el país para integrar la diversidad sexual y esta tradición religiosa.

El activista comenta que la homosexualidad, así como el uso del condón y la masturbación, son rechazados en el judaísmo porque no abonan a la reproducción de la especie, “como las estrellas del cielo y la arena a la orilla del mar”.

Eli tiene 26 años, es el primogénito de la casa, se considera una persona espiritual, trabaja en una productora y dirige teatro en sus ratos libres. Cuando sus padres se enteraron de su homosexualidad, “tuvieron que revalorar sus expectativas. En vez de tener una esposa, voy a tener un hombre, y además, sí quiero tener hijos. Eso les cayó muy bien a mis papás”.

Considera que la homosexualidad no está peleada con las tradiciones y valores judíos aprendidos desde la infancia, como el sentido de pertenencia y comunidad, además del precepto de hacer el bien al mundo.

Guimel –que tiene como antecedente el extinto grupo Shalom Amigos, creado en 1994– da apoyo a los judíos no heterosexuales, a sus familias y busca sensibilizar a la sociedad mexicana, “pues una persona que se siente aceptada es feliz, plena y puede aportar mucho más a los demás”, enfatiza Nassau.

Evangélicos contra la “homofobia religiosa”

“No hay acepción de personas para Dios” (Romanos 2:11). Octavio Parra resume así la misión de Puertas Abiertas: Una iglesia cristiana interdenominacional liderada por jóvenes homosexuales, lesbianas y transexuales.

Atribuye las frases condenatorias de la homosexualidad a traducciones erróneas de La biblia, cree en Jesús de Nazaret desde hace 15 años y confiesa que enfrentó tanto la homofobia como el rechazo de su padre hacia las iglesias protestantes. “Imagínate: hijo gay y cristiano. Sí le costó trabajo, pero un día me dijo: ‘te acepto tal y como eres’”.

Hace tiempo, Tavo decidió participar en un congreso de Exodus Latinoamérica –organización cristiana enfocada a “sanar, superar, liberar y redimir” a los gays–, donde habló de un joven que había dejado de ser homosexual por asistir a este tipo de reuniones, y les reveló el motivo con crudeza: “¡Se suicidó por la homofobia religiosa!”, frase ante la cual, se enfriaron las loas y aplausos en la sala de testimonios.

Otra de las integrantes de la agrupación evangélica es Daniela, cuyos padres se preparan para ser pastores en una iglesia cristiana donde hicieron todo lo posible para revertir la lesbiandad de su hija, y al no tener éxito, la corrieron de la casa, pues “para nosotros ya estás muerta”.

Isael Zamora, también servidor de esta comunidad, se inició con su madre en el cristianismo por un diagnóstico de cáncer, pero “en la iglesia donde iba sí se hablaba de la sodomía, de la ‘abominación de varón que se echa con varón’. Llegué a llorar amargamente porque la gente ora para que tu orientación cambie, pero después descubrí que Dios es incluyente, te ama de manera irrevocable, y que todo lo escrito en La biblia tiene un contexto histórico y social”.

Según Octavio, además de la homofobia en las iglesias, los cristianos homosexuales también son blanco de la discriminación de otros gays, quienes critican su relación espiritual con Dios bajo el argumento de que es incoherente asumir un credo que siempre los ha rechazado, pero reitera: “sí se puede ser sexualmente diverso y cristiano”.

En México, hay más de una veintena de ministerios cristianos a favor de la diversidad sexual, cinco de los cuales están en la capital del país, y Puertas Abiertas también mantiene una hermandad con iglesias similares en Estados Unidos, Latinoamérica y África.

“Oramos por la comunidad LGBTI. Aquí no importa ni la orientación sexual ni la condición social. No necesitas alzar las manos o hablar el don de lenguas para ser aceptado. Aquí no tachamos a nadie, porque el único pastor es Jesucristo”, resume Isael su profesión de fe.

Buda y las uniones del mismo sexo

En el mundo de las doctrinas espirituales, también hay comunidades que no condenan la homosexualidad. El 11 de agosto de 2012, las taiwanesas Fish Huang y You Ya-ting se vistieron de blanco para darse el “sí” delante de la estatua de Buda en el monasterio de Taoyuan, ante cerca de 300 fieles que recitaron sutras en honor a la pareja.

El 11 de septiembre de 2011, el Dalai Lama, líder del budismo tibetano, congregó a cerca de 30 mil mexicanos en el Estadio Azul del DF, donde impartió la conferencia Hallando la felicidad en tiempos difíciles, y entre los seguidores del Premio Nobel de la Paz, había parejas del mismo sexo.

Marco Antonio Karam, director de Casa Tíbet México, sostiene que la tradición budista manifiesta un total respeto hacia las diferentes orientaciones sexuales, mientras éstas se practiquen éticamente, es decir, que no impliquen la deshumanización del individuo, se lastime físicamente al prójimo o se rompa con algún compromiso moral.

La formalización del matrimonio en el budismo no se ve como un sacramento, sino como un acuerdo entre dos personas. El texto que se lee depende de cada tradición, pero aplica tanto para parejas heterosexuales como homosexuales, pues se trata de la expresión de un compromiso, y por lo tanto, de un acto de felicidad, integridad y autenticidad, enfatiza Karam.

Iglesias incluyentes vs “el club de heterosexuales”

Francisco Javier Lagunes Gaitán, capellán laico de la Libre Congregación Unitaria de México, explica que forma parte de una comunidad interreligiosa donde no hay un credo obligatorio, se busca practicar los valores más elevados de la humanidad y se rechaza el proselitismo en la fe, los actos que atropellen la libre conciencia y la discriminación.

De acuerdo con el también activista gay, en la Congregación Unitaria coexisten creyentes y ateos, heterosexuales y homosexuales, hombres y mujeres, en un plano de igualdad, bajo la idea de que la espiritualidad no está en un templo, sino en cómo las personas se ganan la vida, de qué manera se tratan a sí mismas y a los demás.

Dice que desde 1970, la Asociación Unitaria Universalista inició un plan de Congregaciones Aceptantes para la gente LGBTI, por lo que el tema de la homofobia se aborda en esta iglesia desde la infancia y se celebran bodas del mismo y diferente sexo, e incluso poliamorosas.

Lagunes reitera que “como toda comunidad religiosa, la Congregación Unitaria también sirve como un hospital para personas que hayan sido dañadas, pero nuestra vocación es la de una iglesia, ecclesia en griego, que es la asamblea de los fieles y siempre tiene que estar abierta. No puede ser un ‘club cerrado de heterosexuales’ y tampoco ‘un club LGBT’”.

“Las religiones tienen el reto grande de aprender a vivir la modernidad. Vivimos en un mundo cada vez más plural, con diferentes creencias y no creencias, y una libertad de conciencia y de culto”.

Lagunes comenta que si bien se han erigido proyectos de fe en el exilio, bajo un perfil de “sanatorios espirituales”, cada vez hay más religiones históricas que asumen la defensa de los derechos humanos de la diversidad sexual, como los cuáqueros de Inglaterra y las Iglesia Unida de Cristo –la comunidad de creyentes liberales más grande en Estados Unidos, con cerca de millón y medio de miembros–, a la cual se fusionó la Catedral de la Esperanza, que perteneció a la primera denominación abiertamente LGBT, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana.

Fuente: ApiaVrtual

sábado, 19 de mayo de 2012

España: Wert da un giro ideológico a Educación para la Ciudadanía.


El nuevo temario elude la homofobia o las desigualdades

Incorpora la iniciativa privada y la propiedad intelectual

Denuncia el “nacionalismo excluyente”



El objetivo es eliminar las “cuestiones controvertidas y susceptibles de adoctrinamiento ideológico” de la asignatura más polémica de las tres últimas legislaturas: Educación para la Ciudadanía. En la práctica esto implicará menos contenidos sobre los conflictos sociales y las desigualdades, obviar las escasas referencias a la homosexualidad, e incorporar como nuevos temas la defensa de la iniciativa privada y la crítica del “nacionalismo excluyente”.
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, había anunciado nada más llegar al cargo que transformaría la asignatura, que rebautizará como Educación Cívica y Constitucional. La Conferencia Episcopal Española, que ha encabezado la oposición contra la materia desde su implantación en 2006, aplaudió su intervención a la espera de concreciones. El próximo jueves, el Ministerio de Educación propondrá los nuevos contenidos de la asignatura de Ciudadanía que se cursa en 2º o 3º de ESO, dependiendo de la comunidad. La propuesta, a cuyo contenido ha tenido acceso EL PAÍS, elimina la única mención del decreto 1631/2006 a la homosexualidad, uno de los puntos más conflictivos para los opositores a la asignatura y los obispos —se hacía referencia al rechazo a la homofobia—. Borra cuestiones que aluden, de forma más o menos directa, a conflictos o tensiones sociales —como las “actividades sociales que contribuyan a posibilitar una sociedad justa y solidaria”—. E incluye otros conceptos, como nacionalismos excluyentes, terrorismo, el papel de la iniciativa económica privada “en la generación de la riqueza” o el respeto a la propiedad intelectual. En general, el nuevo diseño hace más hincapié en el respeto a los límites legales y constitucionales a los que se han de atener los ciudadanos. En muchos casos, se sustituyen simplemente los contenidos anteriores por referencias mucho más genéricas. “Ninguno de los puntos que se proponen eliminar fueron objeto de controversia durante la negociación de los contenidos de la materia”, en 2006, en la que estuvo presente la patronal de los colegios católicos, asegura el entonces secretario general de Educación, Alejandro Tiana. Sí lo fueron después.
La polémica en torno a esta materia, que los alumnos estudian en clases de una hora semanal, arrancó con mucha fuerza tras su implantación y se fue diluyendo con los años. En 2009 había 114 objetores de conciencia de 800.000 estudiantes, según el último recuento realizado por este periódico. En esa misma fecha, el Tribunal Supremo concluyó, tras centenares de causas judiciales y sentencias dispares en los tribunales autonómicos, que no se puede objetar a esta materia obligatoria, aunque pidió que se controlara el contenido de los manuales.Entonces, las asociaciones de objetores reclamaron diálogo al Gobierno socialista para consensuar unos contenidos en los que debían quedar fuera las referencias a la moral, la afectividad o rechazo a la discriminación de los homosexuales. De hecho, citaban textualmente algún epígrafe que ahora el ministerio propone eliminar, como el que se refiere al racismo, la xenofobia y la homofobia.
El ministerio anunció en enero que intentaría aplicar los cambios “lo antes posible”, en referencia al curso que viene, por lo que ahora se cambiarán los contenidos y el año próximo, el nombre (para esto hace falta cambiar la ley orgánica). Estos son los principales giros de la nueva Educación Cívica y Constitucional en la ESO:
Homosexualidad. Elude la referencia a los afectos y las emociones o a las relaciones entre hombres y mujeres. Borra un párrafo completo sobre el aprendizaje de “la valoración crítica de la división social y sexual del trabajo y de los prejuicios sociales racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos”. La alternativa se centra en “la familia en el marco de la Constitución Española”, la noción de la ciudadanía o “los criterios jurídicos de adquisición de la nacionalidad española”.
Desigualdades. Educación para la Ciudadanía se concibió, entre otros aspectos, para enseñar a los alumnos a argumentar opiniones y juicios de forma razonada “con una actitud de compromiso” para mejorar la realidad. Este entrecomillado se elimina, igual que el que entendía los derechos y deberes humanos “como conquistas históricas inacabadas”. También desaparece la referencia a la “compensación de las desigualdades” o “el rechazo de las discriminaciones provocadas por las desigualdades personales, económicas o sociales”. Frente a ellas, se propone una visión más institucional y genérica, con epígrafes como “el deber de transparencia en la gestión pública”, “el Parlamento”, “las elecciones” o “la opinión pública”. Elimina la referencia a “riqueza y pobreza” o “la falta de acceso a la educación como fuente de pobreza”.
Terrorismo y nacionalismo excluyente. Los alumnos ya no centrarán su aprendizaje en la existencia de un “mundo desigual”, sino que abordarán conflictos del mundo: terrorismo, fanatismo religioso, estados fallidos o los “nacionalismos excluyentes”.
Economía. El bloque que estudia las sociedades democráticas del siglo XXI incluye un epígrafe nuevo sobre “la dimensión económica de la sociedad humana”. Alude a las libertades políticas y económicas y al papel “de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza y el fomento del espíritu emprendedor”.
Propiedad intelectual. Tras la polémica por la llamada Ley Sinde, cuyo reglamento vio la luz con el PP, el temario incluye el concepto de “respeto a la propiedad intelectual”, además de otras propuestas como la gestión de desechos, preservación del patrimonio, la contaminación acústica o los deberes hacia la naturaleza y el medioambiente.

Seis años de batalla judicial y política

La ley. Abril de 2006. Se aprueba la Ley Orgánica de Educación. Incluye la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos en 5º o 6º de Primaria y 2º o 3º de ESO. También se introducen contenidos de Ciudadanía en materias que ya existían: Ética de 4º de ESO y Filosofía de 1º de Bachillerato.
La objeción. Junio-julio de 2006. El obispo Antonio Cañizares dice que la materia “es un ataque más a la familia”. El Foro Español de la Familia llama a los padres a la objeción.
La primera sentencia. Marzo de 2008. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) reconoce el derecho de unos padres de Bollullos Par del Condado (Huelva) a la objeción. Luego vendrían otras sentencias en ambos sentidos.
El no del Supremo. Enero- febrero de 2009. El Supremo dice que no se puede objetar.
Los libros de texto. Julio de 2009. El TSJA admite a trámite el recurso de una familia contra un libro de Ciudadanía. En octubre de 2010 se decidió que el libro era adoctrinador, pero, en lugar de prohibirlo, volvió a avalar la objeción del alumno.
El Constitucional. Diciembre de 2010. El abogado del Estado argumenta que la educación no es monopolio exclusivo de los padres ante el primer recurso de amparo sobre la objeción de conciencia, aún pendiente de decisión.
Suspensos. Enero de 2011. Un juzgado de Madrid anula el suspenso impuesto a una niña que no asistió a clase de Educación para la Ciudadanía, pero hizo el examen y lo aprobó.
La eliminación. Enero de 2012. El ministro de Educación, José Ignacio Wert, anuncia que sustituirá la asignatura por otra “libre” de todo punto susceptible de adoctrinar.
Fuente: elpais.com - sociedad

sábado, 25 de junio de 2011

Nueva York aprueba el matrimonio entre homosexuales en una histórica votación.


El Senado de Nueva York aprobó en la tarde del viernes (madrugada del sábado en España), tras una semana de tensas negociaciones, la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo, convirtiéndose así en el sexto Estado de Estados Unidos que permite tales uniones. La legislación fue aprobada por un mínimo margen de cuatro votos -33 a favor y 29 en contra- en una tensa e histórica votación en la que cuatro senadores republicanos secundaron la tesis demócrata a favor de la medida. La decisión ha sido celebrada en la calle hasta altas horas de la madrugada por colectivos gais.

Con este voto, considerado como "histórico" por las organizaciones defensoras de los derechos de los homosexuales, Nueva York se convierte en el Estado más importante y con más población del país en legislar a favor de la igualdad plena en el matrimonio. Solo otros cinco Estados permiten este tipo de matrimonios: Connecticut, Iowa, Massachusetts, New Hampshire y Vermont, así como el distrito de Columbia.

El voto definitivo a favor correspondió al republicano Stephen Saland, quien realizó una emotiva explicación de su voto y señaló a los legisladores que llegar hasta esa posición le había obligado a hacer "un viaje interior", en el que había concluido a favor de la igualdad. "Lo correcto es tratar a todas las personas con igualdad y esa igualdad incluye al matrimonio", ha señalado Saland, que ha indicado a los legisladores que su voto era "de conciencia. Estoy en paz con mi voto, ha sido una lucha y un extraordinario proceso de decisión".

Otro de los senadores republicanos disidentes, Mark Grisanti, también pidió perdón por haberse opuesto en el pasado reciente de manera frontal a los matrimonios gais. "Pido perdón a aquellos que se han sentido ofendidos", ha proclamado Grisanti, antes de añadir: "No puedo negar a una persona, a un ser humano, a un trabajador, a toda la gente que hace de Nueva York un gran Estado los mismo derechos que yo disfruto con mi mujer".

La aprobación por parte del Senado estatal, controlado por los republicanos, supone el último escollo para que esta legislación se convierta en realidad después de ser aprobada la semana pasada por la Asamblea estatal. A medianoche de ayer (hora local) el Gobernador de Nueva York y principal impulsor de la ley, el demócrata Andre Cuomo, estampó su firma sobre el texto recién aprobado por el Senado, por lo que la ley pasará a desplegar todos sus efectos en 30 días, momento en el cual las parejas lesbianas y gais podrán contraer matrimonio en territorio neoyorquino.

"Nueva York ha derribado por fin la barrera que impedía a las parejas del mismo sexo ejercitar la libertad de casarse y recibir las protecciones fundamentales que tantas parejas y familias disfrutan por defecto", ha proclamado Cuomo en un comunicado.

"Orgulloso de ser neoyorquino"

Entre las filas demócratas la legislación ha contado con la única negativa en todas las ocasiones que ha sido propuesta del senador demócrata por El Bronx, el reverendo Rubén Díaz, que durante la explicación de voto señaló su posición en contra. Pero su compañero de partido, el senador Gustavo Rivera, dijo tras la votación sentirse "orgulloso de que Nueva York haya enviado el mensaje alto y claro de que no tolera la desigualdad".

La ley, propuesta la semana pasada por Cuomo y aprobada ya por la Asamblea Legislativa, controlada por los demócratas, necesitaba un mínimo de 32 de los 62 votos del Senado, de mayoría republicana, para ser aprobada.

"Me siento increíblemente orgulloso de ser neoyorquino. El estado que inició los movimientos nacionales en Seneca Falls y Stonewall ha dado un paso histórico para garantizar la igualdad para cada individuo, homosexuales y heterosexuales", señaló el Defensor del Pueblo de Nueva York, Bill de Blasio.

La aprobación de esta medida, que ya fue aprobada en 2009 por la Asamblea Legislativa del estado, pero no había obtenido la luz verde del Senado, ha tenido que superar el escollo de los temores de algunos republicanos indecisos sobre la protección a las instituciones religiosas para evitar que reciban demandas en el futuro por oponerse a celebrar este tipo de uniones.

Los obispos católicos de Nueva York han expresado su negativa al avance legislativo al asegurar que están "profundamente contrariados y preocupados", informa Reuters.

Republicanos indecisos

Algunos republicanos, como el senador Greg Ball, estaban indecisos sobre ese aspecto y al considerar que no quedaban despejadas, votó en contra. "El texto enmendado protege las libertades religiosas sin crear ninguna excepción especial que penalice a las parejas del mismo sexo o que no reciban un trato igualitario", afirmó en un comunicado la organización Neoyorquinos Unidos por el Matrimonio.

La posición hecha pública el jueves en Nueva York por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a favor de la igualdad entre las parejas ha supuesto un respaldo definitivo para la medida. Obama, durante un acto para recaudación de fondos para su campaña electoral a la presidencia del próximo año y el primero entre la comunidad gay, dijo que las parejas homosexuales merecen tener "los mismos derechos" que cualquier otra pareja en el país.

"Nuestros legisladores nos han escuchado, han oído la voluntad de una mayoría de casi el 60 % (de los neoyorquinos favorables a la ley)", dijo en un comunicado el director ejecutivo de la organización defensora de los derechos de los homosexuales Empire State Pride Agenda, Ross Levi. La presidenta del Concejo de la ciudad de Nueva York, Christine Quinn, indicó que "es una enorme victoria no solo para la comunidad neoyorquina de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGTB), sino también para todos los neoyorquinos y para todo el país". "Miles de personas han contribuido a este momento, pero estoy especialente orgullosa de los legisladores que son abiertamente LGTB y han trabajado sin descanso a favor de la igualdad de matrimonios", dijo la concejala.

El matrimonio entre personas del mismo sexo tiene una consideración dispar en Estados Unidos pues aunque seis estados las toleran, California, abanderada del movimiento gay, las prohibió después de someter el asunto a referéndum. Las uniones de hecho eran ya legales en la ciudad de Nueva York y San Francisco, al igual que en otras de los estados de California, Colorado, Hawai, Maine, Maryland, Nueva Jersey, Ohio, Oregón, Wisconsin y Washington.

Fuente: Elpais.com

domingo, 6 de marzo de 2011

Carta a un creyente homosexual que quiere seguir un camino bíblico de búsqueda de Dios.


Querido amigo:

Me pides en tu carta un camino bíblico de búsqueda de Dios, de realización de tu vida de acuerdo con el plan de Dios.

Antes de ofrecerte mi reflexión de lectura orante de la Biblia, de la Sagrada Escritura, quiero hacerte unas pequeñas aclaraciones. A veces tendemos a sacralizar las Palabras de la Biblia como si ella fuera un dictado del mismo Dios. Como si lo que se contuvieran en ella fuera dicho “expresis verbis” –decían los antiguos- por boca del mismo Dios. Y con mucha frecuencia olvidamos aquellas palabras de Pedro: hombres como eran hablaron de parte de Dios, movidos por el Espíritu Santo”. 2P 1,21. Por supuesto que la palabra bíblica es Palabra de Dios totalmente, pero es también totalmente palabra del hombre que la pronunció. La Biblia no es un aerolito caído del cielo, sino que nace en una cultura, con unos parámetros de pensamiento, y unas normas dietéticas y morales que la Biblia hace suyas, más bien, no la Biblia, sino el hombre de la Biblia.

Sacralizar la Biblia en su letra, la hace perder la maravillosa humanidad de su historia en camino: su avanzar, a fuerza de tanteos en la oscuridad, de búsqueda en conflicto hacia un rostro cada vez más verdadero de Dios y menos indigno de su amor.

En la Biblia parecen concepciones extraviadas sobre Dios; unas de corte mágico o caprichoso (el dios de los sueños, de las suertes y de la nigromancia), rostros horribles (el dios que manda exterminar a pueblos enteros), interpretaciones dolorosas (el dios que envía la peste, la enfermedad y el castigo). Leídas literalmente, muchas narraciones resultan simplemente intolerables, y los creyentes deberíamos ser mucho más explícitos en el reconocimiento de este hecho y exquisitamente cuidadosos en la interpretación de este tipo de textos.

Dicho esto paso a lo que me pides en respuesta sumamente bíblica a tu miedo a condenarte por ser gay. ¿Qué es lo que te pide Dios? Voy a tratar de responderte a través de la Biblia, porque como dice la Escritura: “Dichoso el que con vida intachable camina en la voluntad de Señor; dichoso el que guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón” Sal 1, 1ss. Tu buscas sabiduría, pero no la sabiduría de este mundo, sino la sabiduría que viene de Dios, por eso Dios te responde: “Dichoso el que encuentra sabiduría, el que alcanza inteligencia: adquirirla vale más que la plata, y su renta más que el oro; es más valiosa que las perlas, ni se le comparan las joyas” Pr 3,13-15.

El mirar de Dios hacia ti, siempre es una mirada de amor, porque el mirar de Dios es amar y hacer dones, “mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues, ¡lo somos!” 1Jn 3,1.

Pero “Señor, ¿Quién puede hospedarse en tu tienda y habitar en tu monte santo? El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua, el que no hace más a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor, el que no retracta lo que juró aun en daño propio, el que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará” Sal 14.

Tu, querido amigo, buscas la voluntad de Dios en tu vida, tu no eres como aquellos de los que habla el Salmo 35: “El malvado escucha en su interior un oráculo del pecado: no tengo miedo a Dios ni en su presencia”

Pero la voluntad de Dios es clara en toda la Escritura: “No hagas a otro lo que a ti no te agrada. Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Pide consejo al sensato y no desprecies un consejo útil. Bendice al Señor Dios en todo momento, y pídele que allane tus caminos” Tb 4, 16-17.19-20

Tienes miedo en tu vida de no cumplir la ley. No es ahora momento de explicar la prohibición que hace san Pablo. La cita de romanos donde condena de forma tan clara la homosexualidad, se puede explicar de muchas maneras. Habla en un contexto de idolatría, la idolatría que se daba en los cultos paganos con la prostitución sagrada masculina y femenina; pero no quiero hablar ahora de eso. ¿Quieres cumplir la ley? Pues escucha: “A nadie le debáis nada más que amor; porque el que ama tiene cumplido el resto de la ley. Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera Rm 13,8-10 Pos eso, querido hermano, ama y haz lo que quieras.

Si quieres vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, si quieres que el día del juicio te vea con misericordia, sigue a Jesucristo, porque “el que me sigue no camina en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida” Jn 8,12. Y en esto sabemos que amamos a Cristo: en que guardamos sus mandamientos. “Quien dice yo le conozco y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en Él. Quien dice que permanece en él, debe vivir como vivió Él 1Jn 2, 3-6.

Pero, ¿cuales son los mandamientos que el texto anterior nos habla? Pues sigamos leyendo:“Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó” 1Jn 3,23 En esto querido amigo, consiste la vida cristiana.

No me quiero alargar mucho más; al final de la vida Dios te va a juzgar en el amor. No te va a preguntar si te gustaban las chicas o los chicos, si te iban mejor las mesas o las sillas, si te acostabas con hombres o con mujeres. Al final Dios te va a Juzgar en el amor. Y esto no lo digo, sino que el mismo Señor lo dice: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme’. Entonces los justos le contestarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?’ Y el rey les dirá: ‘Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis’. Y entonces dirá a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis’. Entonces, también éstos contestarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos?’ Y él replicará: ‘Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo’. Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna” Mt 25, 31-46.

Por eso, querido amigo, si te preocupa la condenación eterna, preocúpate del amor, de amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y al prójimo como a ti mismo. Sólo así alcanzarás la vida. En el momento que te dejes amar por Dios de verdad, sin obstáculo, cunando dejes de ver en Él un ogro que impide tu felicidad, cuando aprendas de Jesús a llamarlo ABBA_ PAPÁ, entonces comenzará una historia de auténtica felicidad para ti.

Y con esto no te estoy diciendo que a partir de ahora hagas lo que te da la gana. El amor es mucho más exigente que esas leyes morales en que hemos convertido muchas veces la vida cristiana. El amor exige una entrega total al hermano hasta dar la vida, exige morir a nosotros mismos; y el amor exige también una forma de vivir la sexualidad no como utilización del otro, sino como entrega mutua. Pero esto no es el tema de ahora.

Espero haberte ayudado en algo. Si es así, Gracias a Dios. Si quieres podemos seguir compartiendo. Escríbeme cuando quieras. Te tengo muy presente en mi oración.

El Diacono

Notas de Diácono Francisco

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