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miércoles, 5 de junio de 2019

La subversión de la Vida.

Por: Marcelo Barros

Cada año, la ONU consagra el 05 de junio como día internacional del ambiente. Por eso, en todo el mundo, si hacen conferencias y encuentros sobre el cuidado con la Tierra, el Agua y la naturaleza. Todos saben: la vida en la Tierra se encuentra amenazada. 

En todo el mundo, una multitud de personas y la misma vida en el planeta se encuentran en riesgo. En América Latina y Caribe, el sistema económico dominante produce destrucción de florestas, contaminación de ríos y calentamiento del clima. En Brasil, en esa semana anterior à la fiesta de Pentecostés, cristianos y ministros de seis Iglesias se reúnen en la oración por la unidad. En ese año, el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas propuso que las oraciones sean en solidaridad à las víctimas de las minerías y por los ríos de la región contaminados con residuos tóxicos. 

Sin embargo, en medio de toda esa realidad trágica, la madre Tierra y la naturaleza muestran que la Vida es siempre subversiva. Sea como sea, encuentra fuerza para resistir y reafirmarse presente, mismo en escenarios de muerte. Diversas organizaciones sociales buscan cambios de camino para el mundo. Comunidades indígenas latinoamericanas proponen el Bien-vivir, como paradigma de civilización para la humanidad. 

Para octubre próximo, el papa Francisco convoca un Sínodo extraordinario de obispos. En Roma, durante tres semanas, representantes de episcopados de todo el mundo si ocuparán de la Amazonia. Verán cómo apoyar à los pueblos indígenas y habitantes de las margines del grande río. Tratarán del cuidado con la selva y el bioma amazónico. En esa semana, el papa envió al Brasil, el Monseñor Bruno Marie Duffé, como su representante para visitar la comunidad de Brumadinho, MG, donde una represa si explotó y mató más de 200 personas sepultadas bajo el lodo tóxico. El papa mandó su cruz pectoral como signo de su preocupación y su amor à la comunidad. Es un pequeño signo, pero que nos invita a una actitud de acción de gracias por la subversión de la Vida que irrumpe obstinada, donde ni siquiera se podría más esperar. Al mismo tiempo, somos llamados/as a tomar posición en defesa de la Tierra y de la naturaleza amenazadas. Los cristianos que, en el próximo domingo, celebrarán la fiesta de Pentecostés, contemplarán la presencia del Espíritu Divino en el universo y en nosotros. El es esa Vida que vence las fuerzas de la muerte. En el inicio de las celebraciones, cantarán un verso inspirado en el libro de la Sabiduría que dice: El Espírito del Señor abraza todo el universo y asume todo en su amor, aleluia! (Cf. Sb 1, 7).

Imagen: https://www.milenio.com/cultura/dia-mundial-del-medio-ambiente-que-es-y-por-que-se-celebra-el-5-de-junio E

viernes, 24 de noviembre de 2017

El Caribe también se hunde.


Los nativos de Isla Cangrejo, en Panamá, decidieron mudarse al continente antes de que el mar termine por sumergirlos. Serán el primer pueblo del mundo en abandonar oficialmente sus tierras por el cambio climático
Por Maximiliano Monti
DW, 23 de noviembre, 2017.- En una noche de cataclismo, cuenta el célebre mito de Platón, los dioses enviaron un batallón de incendios y terremotos tan intenso que el reino utópico de la Atlántida se hundió para siempre en el océano. La sublimación platónica, inspiración para la mitología marina por más de 2.300 años, podría ser el espejo de otros futuros sumergidos: Tuvalu, las Islas Marshall, las Maldivas y las Fiyi, esta última a cargo de la presidencia de la Conferencia Mundial del Clima en Bonn (COP 23, por sus siglas en inglés).
Acompañando el destino de estos estados-islas del Pacífico que están desapareciendo por el aumento del nivel del mar, en el Caribe, la pequeña comunidad panameña de Gardi Sugdub, asentada en la Isla Cangrejo, acordó el mes pasado con el gobierno de Panamá mudar sus habitantes al continente.

“A través de intensas gestiones iniciadas en 2010, se ha decidido el traslado de su población a 300 viviendas que se van a hacer en el continente para 1500 personas. El gobierno nacional dispuso un presupuesto de casi 10 millones de dólares para ese traslado porque la isla se está achicando y la población está creciendo”, dice a Deutsche Welle (DW) Anelio Merry, jefe de la Secretaría de Información y Comunicación del Congreso Guna, entidad rectora de las comunidades indígenas que viven en el archipiélago de San Blas, oficialmente conocido como Guna Yala.

Los recursos se agotan



Esta comarca habitada por más de 30.000 nativos de la etnia Guna, una colección de 365 pequeñas islas e islotes de exuberantes paisajes, tiene su capital en El Porvenir, pequeña isla-ciudad en la que coexisten la agricultura de subsistencia, la pesca en barca, la producción de artesanías y el turismo. Llegan diariamente a sus breves pistas de aterrizaje avionetas para llevarse pescados, langostas, cangrejos, calamares y pulpos a los restaurantes de Ciudad de Panamá. Tan efímero es el espacio disponible que varias islas de la región están completamente urbanizadas. La ecuación es irrefutable: la población aumenta, el territorio desaparece, los recursos se agotan y los isleños, para mal peor, arrancan el coral de los arrecifes para crear diques naturales en un esfuerzo por salvar sus costas.
“Al punto de que tuvimos que adelantar un mes nuestras asambleas –dice Merry–, que se hacían en noviembre, por la amenaza de la marea y los fuertes vientos. En la comunidad de Hernando Lupi, que está asentada en una isla alargada, en ambos lados del territorio empezó a entrar el agua. A finales de los 90 ya la comunidad de Ugupseni había planteado la necesidad de su traslado al continente, un proyecto que se llamó ‘Ugupseni 2000’, pensando que para entonces la gente de esa isla ya se habría mudado. Pero hasta el sol de hoy eso no ocurrió.”

Refugiados climáticos


El caso de Gardi Sugdub es aun más emblemático. Su diminuto territorio, capaz de ser recorrido en cuatro minutos de punta a punta, fue el primer lugar del mundo en aplicarse una legislación internacional vinculada a los llamados refugiados climáticos. Una misión de la organización Displacement Solutions (DS), con sede en Ginebra, Suiza, y especializada en el desplazamiento forzado de personas, visitó la región de Guna Yala en marzo de 2014 para aplicar los “Principios de Península sobre el Desplazamiento Climático dentro de los Estados”, el primer instrumento jurídico internacional para proteger los derechos de los desplazados climáticos reconocido por Naciones Unidas.
El análisis resultante, llamado “Informe de misión” y publicado en agosto de 2015, adelantaba ya por entonces la voluntad de la propia población de escapar del hacinamiento, de la erosión de la tierra y la desaparición de tierras agrícolas. Sin embargo,  explica la organización citando a los miembros del Comité de la Barriada, una minoría de ancianos “no quieren mudarse (porque) allí han vivido toda su vida y allí quieren morir”.

¿Una futura Atlántida?



El proceso se hará, de acuerdo a lo planificado, en casi 20 hectáreas del continente, donde también está prevista la construcción de una gran escuela pública, otra razón que urge a los Gardi Sugdub a abandonar la tierra de sus ancestros. “La gente ahora empieza a tomar en serio el cambio climático –explica Marry–, pero ni siquiera desde el Departamento Panameño de Vivienda se ha llevado información científica a la población para entender cómo el aumento del nivel del mar nos va a afectar gravemente en 20 o 30 años”.
Han sido muchos quienes desde hace siglos plantearon teorías sobre dónde quedaba exactamente la Atlántida: en el Mediterráneo, el Atlántico, el Oceáno Índico. Pero quizá no se trata sólo de la leyenda de una ciudad hundida, sino de una profecía con valor autocumplido. Cuando el último habitante de Isla Cangrejo abandone el lugar, en uno o dos años, atrás habrá fundado la primera Atlántida moderna.
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Fuente: DW: http://m.dw.com/es/el-caribe-tambi%C3%A9n-se-hunde/a-41332429

Fuente: Servindi

viernes, 31 de marzo de 2017

La alimentación escolar transforma su receta en América Latina.


Tito Díaz, coordinador subregional de la FAO en Mesoamérica, durante su exposición en uno de los paneles del encuentro “La Alimentación Escolar como estrategia para el alcance de los Objetivos de Desarrollo, que se celebró en San José de Costa Rica del 20 al 22 de marzo. Crédito: Diego Arguedas Ortiz/ IPS

IPS, 29 de marzo, 2017.- Sunita Daniel recuerda claramente cómo eran los programas de alimentación escolar en su natal Santa Lucía hasta hace un par de años: menús con comidas procesadas, productos importados y poca integración con las comunidades cercanas.

Todo esto cambió después de que la santalucense visitó Brasil, en 2014, y conoció el sistema brasileño que prioriza una atención continua, dietas balanceadas e integración con la agricultura familiar de cada localidad.

“Cuando regresé, le dije a mi gobierno: este es un buen ejemplo de algo que podemos hacer nosotros”, dijo Daniel, quien entonces era jefa de planificación del Ministerio de Agricultura de su país.

Ahora, el pequeño Estado insular del Caribe prioriza las compras a productores locales, especialmente aquellos dedicados a la agricultura familiar, y trabaja en mejorar las dietas que reciben los escolares en los diferentes centros.

El caso de Santa Lucía no es único. Una nueva generación de programas de alimentación escolar que combinan nutrición saludable, compras públicas a agricultura familiar e integración social está transformando comedores y comunidades por la región de América Latina y el Caribe.

Estos proyectos toman como referencia la experiencia del Programa Nacional de Alimentación Escolar de Brasil, un amplio programa estatal que maduró por años y ahora se ubica en el corazón de un proyecto regional, impulsado por el gobierno brasileño.

Actualmente, el proyecto regional busca fortalecer la alimentación escolar en 13 países latinoamericanos y caribeños, mediante la cooperación triangular Sur-Sur que recibe el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Delegados de los países participantes en la iniciativa, de la FAO y del gobierno brasileño se dieron cita en la capital costarricense entre el lunes 20 y el miércoles 22 para participar en el encuentro “La Alimentación Escolar como estrategia para el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, los ODS, y compartir sus experiencias.

“Este tipo de talleres fortalecen a todos. Al propio programa de Brasil, fortalece a los países y a los gobiernos. De verdad, funciona como una retroalimentación para inspirar el cambio”, explicó Najla Veloso, coordinadora regional del Proyecto de Fortalecimiento de los Programas de Alimentación Escolar en América Latina y el Caribe.

El sistema brasileño centra su atención en garantizar la cobertura de la alimentación escolar de manera continua y con alimentos de calidad. Los menús utilizan alimentos producidos por agricultores locales y huertas escolares en los propios centros educativos.

“(En Brasil), estamos hablando de ofrecer comida saludable y de manera continua todos los días del ciclo lectivo, alineado con educación alimentaria y nutricional y compras a agricultores familiares”, detalló Veloso a IPS durante el encuentro.

En un país de 208 millones de habitantes, más de 41 millones de estudiantes brasileños reciben una o más comidas en comedores de centros educativos, explicó Veloso, mediante una coordinación del gobierno federal, las autoridades de cada Estado y los representantes municipales.

“En ningún país del mundo se tiene esto”, aseguró la especialista brasileña.


Alumnas de una escuela en una aldea indígena del occidente de Honduras, en el huerto pedagógico donde cultivan y aprenden a la vez sobre la importancia de la alimentación nutritiva y saludable. Honduras tiene desde 2016 una ley que regula un programa de alimentación de nueva generación, donde la nutrición saludable, agricultura familiar de cada localidad y los huertos escolares se dan la mano. Crédito: Thelma Mejía/IPS

Con este caso de éxito como referencia, el proyecto de cooperación técnica regional comenzó en 2009 con cinco países, llegó a trabajar con 17 y ahora se mantiene el respaldo a 13 programas de nueva generación, en una iniciativa que está planificado que concluya este año.

Según dijo Veloso, más de 68 millones de escolares de la región, además de los brasileños, se han beneficiado con los innovados comedores, pero además ha potenciado la articulación con comunidades y agricultores locales.

En la actualidad, el proyecto está presente en Belice, Costa Rica, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Paraguay, Perú, República Dominicana, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas.

El proyecto ha rendido diferentes frutos, ha seguido procesos diferentes en cada país y asume diferentes formatos, según las experiencias intercambiadas en San José.

En el caso de Santa Lucía, por ejemplo, las autoridades se aliaron con el sector privado para recaudar fondos y lograron así proveer comida a entre 8.000 y 9.000 escolares de entre 5 y 12 años, dijo Daniel.

En Honduras catalizó un trabajo desde las bases que permitió una articulación orgánica desde los municipios y las escuelas, compartió durante el encuentro Joselino Pacheco, coordinador del programa de Merienda Escolar.

“Nosotros no teníamos una ley de alimentación escolar hasta el año pasado, pero eso no nos detuvo porque nuestro trabajo viene desde la base”, explicó el delegado hondureño.

La ley, promulgada en septiembre de 2016, construyó sobre lo que venía trabajando un programa estatal fundado en 1998, y se respalda en organizaciones sociales que apoyan el proceso y que en parte son respaldadas por el proyecto regional, dijo Pacheco a IPS

Junto a Honduras, también Bolivia, Brasil y Paraguay cuentan en la región con una ley específica para regular la alimentación escolar.

En el caso del anfitrión Costa Rica, el país ya tenía un programa de alimentación escolar extendido y que brindaba atención continua, por lo que las autoridades decidieron enfocarse en expandir sus capacidades incluyendo los elementos innovadores a favor de la seguridad alimentaria de la nueva generación de iniciativas.

“Desde el año 2015 se ha desarrollado un programa de apertura de comedores durante el receso de mitad de período y al inicio y final del curso lectivo”, explicó la primera dama costarricense, Mercedes Peñas, una reconocida experta en el tema de desarrollo municipal.

En ese primer año se hizo un plan piloto en 121 comedores ubicados en los 75 distritos más vulnerables y para el 2016, el país amplió la cantidad de comedores y sirvió unos 200.000 platos en los primeros 40 días del curso escolar.

Estas son inversiones que ven frutos en el corto plazo, con una mejor alimentación de los niños, pero también tienen un impacto en la salud pública por décadas, dijo Ricardo Rapallo, coordinador técnico del programa Mesoamérica sin Hambre.

“Todo lo que no trabajemos sobre buenos hábitos alimentarios desde niños, es más complicados cambiarlos después”, apuntó Rapallo.

Lo que pase en los comedores escolares es fundamental para lograr un desarrollo económico, social y ambiental en América Latina, coincidieron los expositores, quienes ven este eje como un vehículo fundamental para alcanzar varios de los 17 ODS, que deben cumplirse para 2030.

“La experiencia de un programa de alimentación escolar, aunado a un programa de compras públicas a agricultura familiar, hace posible la agenda al 2030”, dijo Tito Díaz, coordinador subregional para Mesoamérica de la FAO, durante uno de los paneles del encuentro de tres días.

Un caso icónico emergió del testimonio de Daniel. En Belle Vue, una localidad al suroeste de Santa Lucía, el comedor escolar inspiró a las mujeres de la comunidad y ellas empezaron su propio huerto.

“Ellas llegaron al comedor escolar y dijeron que querían producir. Muchos de ellas tienen niños en las escuelas”, apuntó Daniel, quien ahora ejerce como directora del programa de alimentación escolar en Santa Lucía y como enlace en la materia entre la FAO y la Organización de Estados del Caribe Oriental.

La escuela instaló una guardería para atender a los hijos de las madres que aún no estaban en edad escolar y así ellas pudieron dedicarse al huerto. Gracias a ello, unas 30 madres reciben ahora un ingreso fijo.

Veloso explicó que si bien el proyecto de fortalecimiento cierra este año, están analizando qué necesidades y oportunidades existen para valorar si lanzan una segunda etapa.
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IMPORTANTE: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

lunes, 27 de junio de 2016

Hacia una nueva gobernanza de los recursos naturales


La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) comparte el libro“Hacia una nueva gobernanza de los recursos naturales en América Latina y el Caribe” que contribuye al debate sobre el desarrollo, en particular sobre uno de sus retos más grandes, la gobernanza de los recursos naturales.

El documento de 258 páginas publicado en mayo de 2016 fue elaborado por Hugo Altomonte y Ricardo J. Sánchez, ex-Director y Oficial a Cargo, respectivamente, de la División de Recursos Naturales e Infraestructura de la CEPAL.

El libro sostiene que la región requiere una nueva gobernanza de los recursos naturales que asegure que los beneficios de su explotación sean sostenibles, que haga un aporte concreto al desarrollo pleno y que contribuya a disminuir las desigualdades existentes.

Observa que la gobernanza vigente de los recursos naturales no ha logrado llevar a la región a un proceso virtuoso para el aprovechamiento sostenible de esa riqueza.

Considera que el desafío del desarrollo en América Latina y el Caribe es trascendental, por las diferentes dimensiones que lo componen, sus objetivos e instrumentos y los obstáculos que lo condicionan. 

En el caso de los recursos naturales no renovables, el desafío de la gobernanza es aún mayor, debido a su propia naturaleza de recursos agotables, que exige un tratamiento en extremo cuidadoso, que atienda a los criterios más apreciados del desarrollo sostenible y considere las necesidades de las generaciones futuras como un componente esencial de las decisiones.

El libro contiene un prólogo e introducción y cuatro capítulos: I. La importancia de los recursos naturales y su gobernanza en América Latina y el Caribe. II. El auge de los precios internacionales de las materias primas. III. La experiencia regional en el uso de las rentas de los recursos naturales. IV. Conflictos relacionados con los recursos naturales.

En seguida reproducimos el prólogo de la publicación escrito por Alicia Bárcena, ​Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL):
Prólogo

La gobernanza de los recursos naturales emerge hoy como uno de los desafíos cruciales del desarrollo en América Latina y el Caribe.

Los recursos naturales han desempeñado un rol clave para la región. En muchos de nuestros países están en la base del impulso del bienestar, el progreso y el crecimiento. Al mismo tiempo, han sido también la plataforma principal de la formación de las élites asociadas a la generación de rentas extraordinarias y la fuente habitual de escenarios conflictivos en el seno de las comunidades, los pueblos indígenas y los diversos grupos de la sociedad civil, así como el fundamento de la preservación y la conservación del medio ambiente.

A lo largo de América Latina y el Caribe, los recursos naturales irrumpen en el territorio de lo simbólico, y su huella permea la constitución de identidades, idearios políticos e imaginario social. Comunidades enteras, a escala nacional y local, cifran en la existencia y diversidad de dichos recursos expectativas auspiciosas de futuro económico y movilidad social, recrean el relato de un pasado de esplendor e imaginan un futuro preñado por la abundancia restaurada.

La preocupación por los recursos naturales ha estado presente, desde la perspectiva de la teoría económica, ya desde los economistas clásicos, incluidos los fisiócratas, que medían la riqueza de las naciones en términos del valor de las tierras, el agua y los productos agrícolas, entre otros factores.

América Latina y el Caribe cuenta con una importante dotación de recursos naturales, tanto renovables como no renovables, y en el caso de estos últimos resalta el posicionamiento internacional de sus reservas y su producción de minerales metálicos y de hidrocarburos.

La historia de la administración de esa riqueza dibuja algunos de los rasgos más acusados del rostro actual de nuestras naciones. En el recorrido de los últimos cinco siglos, podemos reconocer algunas fases características. Así, observamos cómo en la etapa colonial, pero también en otros momentos posteriores, regía el patrón de la extracción de los metales y su envío a la metrópolis.

Durante el siglo XX, algunos países de la región hicieron un aprovechamiento de ciertos recursos naturales como base para su industrialización. Sin embargo, en los últimos decenios se ha ido retornando a una gobernanza más elemental, caracterizada sobre todo por la provisión de recursos naturales para el resto del mundo basada en exportaciones sin mayor procesamiento y una administración de las rentas orientada principalmente a financiar el gasto de corto plazo.

En efecto, salvo escasas excepciones, las rentas provenientes de los recursos naturales se han incorporado a los presupuestos públicos de los países, cuyo habitual destino es cubrir las necesidades corrientes de la administración.

A partir de la década de 1970, se observaron ocasionales intentos de establecimiento de fondos de estabilización o aplicación de políticas anticíclicas que permitieran reducir la volatilidad de los precios internacionales de las materias primas. No obstante, no fue sino en la década de 2000 cuando algunos países de la región, a través de la implementación de leyes y normas, crearon fondos soberanos de inversión de largo plazo, financiados con las rentas provenientes de los recursos naturales. Buscaban así ahorrar una proporción de las rentas y canalizarlas hacia inversiones estratégicas, como el mejoramiento de infraestructura y programas específicos de educación y capacitación, así como acumulación de capacidades tecnológicas e innovación.

La existencia de fondos soberanos de inversión es aún escasa en la región y no configura todavía un cambio paradigmático en la administración de las rentas originadas en la explotación de los recursos naturales. Por el contrario, la mayoría de nuestros países han mantenido inalteradas sus políticas de administración de las rentas, al mismo tiempo que se han enfocado en tratar de captar montos mayores, a través de nuevos instrumentos fiscales.

En este marco, resalta el sector minero que, no obstante, su habitual régimen de tributación especial —impuestos sobre la renta y regalías—, hasta ahora no cuenta con instrumentos fiscales basados en el principio de progresividad, como los que existen en el caso del sector petrolero, a través de impuestos sobre las utilidades extraordinarias y otros impuestos.

Esta condición se hizo evidente durante el auge de precios que tuvo lugar entre 2003 y 2008, período en el que los países ricos en hidrocarburos, en general, captaron tanto mayores ingresos fiscales como mayores rentas, mientras que los países mineros, con la excepción de Chile, presentaron un gran aumento de rentas que no estuvo acompañado de mayores ingresos fiscales.

El modelo más extractivista de explotación de los recursos naturales ha estado acompañado hasta hoy por un modelo de gobernanza preponderantemente cortoplacista, incluso en los períodos de mayor bonanza relacionados con el auge de precios de los productos básicos. El uso tradicional de las rentas orientado al corto plazo resulta contradictorio con la propia naturaleza de los recursos en que se basan las actividades extractivas, ya que se trata por definición de dotaciones no renovables.

Por el contrario, se debería esperar que las rentas originadas por dichos recursos contribuyeran efectivamente, a través de la inversión pública en proyectos de largo plazo con alto retorno social, a generar condiciones más sostenibles para el desarrollo y para el bienestar de las generaciones futuras.

Esto demanda una gobernanza que tienda a reproducir el capital natural no renovable para convertirlo en un acervo de capital renovado, sostenible y de largo plazo, a través de la acumulación de capacidades productivas, tecnológicas y de innovación, basada en mejoras constantes de una educación pública de calidad, de la infraestructura y de los sistemas nacionales de promoción de la productividad en todos los segmentos industriales (por ejemplo, en las microempresas, las pymes y las grandes empresas).

Los países de América Latina y el Caribe han tenido dificultades para convertir los períodos de bonanza exportadora de sus recursos naturales en procesos de desarrollo económico de largo plazo.

Como resultado de una gran dotación de recursos y del extraordinario aumento de los precios registrado entre 2003 y 2013 —a pesar de su caída durante la crisis financiera internacional de 2008 y 2009—, se generó un incremento considerable de los ingresos de los países productores. Esto implicó desafíos para las autoridades económicas, enfrentadas a flujos crecientes de divisas provenientes de las exportaciones y a la necesidad de favorecer un impacto positivo de los ingresos fiscales.

Para los países productores y exportadores de productos primarios se reabrió así un debate internacional sobre el manejo adecuado de los excedentes generados y sobre el uso de estos recursos, ya sea a través del presupuesto central o del gasto descentralizado por medio de los gobiernos subnacionales, tema directamente relacionado con los procesos de descentralización fiscal. Al mismo tiempo, se elaboró una amplia literatura relacionada con el manejo macroeconómico de los flujos de rentas extraordinarias derivadas de la explotación de los recursos naturales para evitar sus efectos negativos, que conforman lo que se ha llamado una “maldición de los recursos naturales”.

Algunas de las manifestaciones de esta maldición se vinculan con la apreciación del tipo de cambio, que afecta a los productores nacionales (la denominada enfermedad holandesa), y también con el llamado rentismo (o pereza fiscal), consistente en que el sistema tributario tiende a depender de manera creciente de la renta volátil proveniente de las actividades extractivas, en lugar de procurar ampliar las bases tributarias internas y hacer el esfuerzo de instalar sistemas impositivos progresivos que aseguren la estabilidad de las finanzas públicas independientemente de la coyuntura de los precios internacionales.

Los impactos de dicha maldición producirían, en aquellos países que no cuentan con la capacidad institucional requerida para manejarlos, dos resultados: tasas de crecimiento económico menores que las de aquellos países que no poseen recursos naturales y una tendencia a la distribución desigual del ingreso nacional, lo que acentuaría la desigualdad social. De esta forma, frente a la llamada maldición de estos recursos han surgido diversos enfoques críticos —entre ellos el de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)— que enfatizan el rol clave de las instituciones en los países ricos en recursos naturales. Así, se afirma que no existe un problema de maldición, sino de mala gobernanza de los recursos naturales,

directamente relacionado con la deficiente calidad, en distintos grados, de las instituciones de algunos Estados en sus diferentes poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y en la coordinación entre sus distintos niveles (nacional y subnacional), así como entre los diversos organismos públicos involucrados en la regulación y en el seguimiento y monitoreo de normas y políticas.

En el presente libro se contrastan los lugares comunes que desde la ortodoxia y el dogmatismo se refieren a la relación entre la dotación de recursos naturales y el crecimiento económico, en una apuesta por desarticular viejos estereotipos y prejuicios en torno a la sustancia y el vínculo existente entre los recursos naturales y el progreso económico.

A lo largo de sus páginas, se argumenta sobre la importancia de institucionalizar el empleo de fondos de estabilización y de inversión, reglas macrofiscales y acumulación de reservas, y los variados mecanismos de ahorro destinados a atenuar los posibles efectos nocivos de la apreciación cambiaria sobre el resto de la economía en los períodos de auge y, paralelamente, acumular la holgura fiscal necesaria para mitigar el impacto en los períodos de precios bajos.

En un futuro cercano, nuestros países enfrentarán nuevamente el reto de captar e invertir de manera eficiente las rentas generadas como resultado del ciclo de precios —los que registran un nivel actual todavía superior al promedio histórico de los años ochenta, si bien su crecimiento se estancó— para lograr sus metas de desarrollo sostenible e inclusivo. Dicho desafío exige construir los acuerdos sociales y los consensos políticos necesarios para que los Estados puedan canalizar estas rentas efectivamente hacia nuevas inversiones en capital humano, infraestructura, innovación, ciencia y tecnología, y otras inversiones de largo plazo, resistiendo las presiones políticas de consumir los recursos extraordinarios en el presente.

Algunos países como el Brasil y Trinidad y Tobago, entre otros, han intentado aplicar diversos mecanismos de distribución de la renta de las industrias extractivas en que los recursos no son invertidos o gastados directamente por el gobierno central, como son los fondos de ahorro de largo plazo o fondos intergeneracionales, los programas de transferencias monetarias directas o inversión en capital humano y la distribución descentralizada o asignación directa de una parte de estas rentas a los gobiernos subnacionales, las municipalidades, las universidades o los institutos de investigación, entre otras modalidades. Otros países, como es el caso de Chile, han orientado una parte de las rentas a mecanismos instrumentales, como los fondos de estabilización y el Fondo de Innovación para la Competitividad.

En el libro se revisan las tendencias de precios y se abordan diversas interrogantes respecto al ciclo que afectó a los productos primarios, en particular el petróleo y los productos de la minería. Además de analizar los mecanismos que permiten asegurar la inversión eficiente de las rentas para sentar las bases de un proceso de desarrollo sostenible, se revisan también las tensiones que pueden producirse entre distintos ejes de dicho desarrollo.

La región demanda un cambio en el actual paradigma de explotación de los recursos naturales, mediante una gobernanza compatible con la sostenibilidad y la igualdad, a través de pactos sociales de amplia base en torno a objetivos que involucren a múltiples actores y que se desarrollen en un marco de equidad y transparencia.

América Latina y el Caribe precisa de una nueva gobernanza de los recursos naturales, que apoye exitosamente la puesta en marcha de un proceso de desarrollo sostenible, con igualdad. Para ello, se requiere la construcción de una visión común sobre la gobernanza, así como la discusión y el logro de un consenso en torno a un pacto por la gobernanza de los recursos naturales. Respaldar esa discusión, elaborar los argumentos que la funden, reconocer las lecciones que surgen de nuestras trayectorias previas y alimentar el debate público que la haga posible son los propósitos que animan el presente trabajo.

Alicia Bárcena
Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

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Acceda al libro con un clic en el siguiente enlace:


Fuente: Servindi

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Si quieres conservar la biodiversidad protege América Latina.

Una familia navega en el río San Juan, uno de los sitios de gran biodiversidad en la frontera de Costa Rica y Nicaragua. Crédito: Germán Miranda/IPS

- Panamá, Costa Rica, Ecuador, el norte de Perú y las islas del mar Caribe son lugares que urge proteger si se quiere cumplir la meta global de conservación para 2020, afirma un nuevo estudio.

Por Stephen Leahy

Tierramérica / IPS, 9 de setiembre, 2013.- Un equipo de científicos que analizó la riqueza de fauna y flora del planeta llegó a la conclusión de que en América Latina se concentran los ecosistemas que hay que proteger de inmediato, si se quiere cumplir en 2020 la meta de conservación del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

El sistema natural que brinda a la humanidad aire, agua y alimentos funciona gracias a 8,7 millones de especies de plantas, peces, insectos y otros animales. Pero esos seres vivos se están extinguiendo a un ritmo acelerado, amenazando gravemente el futuro del género humano, coinciden científicos.

En respuesta a esta amenaza, casi todos los países del mundo acordaron, en el marco delConvenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CBD), proteger 17 por ciento de las áreas terrestres del planeta y conservar 60 por ciento de las especies vegetales para el año 2020.

Estos objetivos, incluidos en las 20 Metas de Aichi, solo podrán cumplirse si se protegen adecuadamente muchas más tierras en el Caribe, América Central y el norte de América del Sur, según un nuevo estudio publicado el 6 de este mes en la revista Science.

La investigación “Achieving the Convention on Biological Diversity’s Goals for Plant Conservation”(Cumpliendo los objetivos del CBD para la conservación de las plantas), analiza la distribución de 110.000 especies vegetales y determina que 67 por ciento de ellas se encuentran en 17 por ciento de su área terrestre, principalmente en regiones tropicales y subtropicales.

“Nuestro artículo expone las áreas prioritarias para la protección, de acuerdo a su riqueza de especies”, dijo a Tierramérica uno de los coautores, Stuart Pimm, de la Duke University, en el oriental estado estadounidense de Carolina del Norte.

Esas áreas prioritarias incluyen Panamá, Costa Rica, Ecuador, el norte de Perú y las islas del Caribe, agregó.

Costa Rica posee casi 800 especies endémicas, que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo. Canadá, con una superficie casi 200 veces mayor al pequeño país centroamericano, tiene apenas 70 especies únicas, dispersas en su área terrestre de nueve millones de kilómetros cuadrados.

El motivo de este desequilibrio es el clima frío de Canadá y la última Era del Hielo, que hace 10.000 años enterró todo su territorio bajo una capa helada de varios kilómetros de profundidad.

El estudio concluye que menos de la sexta parte de las regiones prioritarias están protegidas. Aunque Costa Rica protege por lo menos 20 por ciento de su área terrestre, mucho más que casi cualquier otro país, no hay suficiente información para saber si eso alcanza, dijo Pimm.

“En lo relativo a las plantas no tenemos datos para determinar cuánto debería protegerse en cierto país o dónde deberían estar esas áreas” dentro del mismo, planteó.

En cambio, hay mucha más información sobre aves y otros animales, y se la usó para identificar los “puntos calientes de la biodiversidad”.

Este nuevo estudio confirma la existencia de la mayoría de esos lugares, pero lleva el análisis más lejos con una mejor metodología. Hay una correlación entre la diversidad de plantas y la de otras especies, pero también abundan las excepciones. Un bosque tropical puede tener muchos anfibios, mientras que una isla tropical con una cantidad similar de plantas puede no tener ninguno, explicó Pimm.

La mayoría de los parques nacionales y áreas protegidas existentes están a menudo en zonas remotas, áridas o inhóspitas. Con estos nuevos datos es más fácil determinar zonas ricas en biodiversidad para protegerlas.

“La cruel realidad es que la mayoría de las áreas prioritarias que necesitan protección generalmente están en países pobres, como Madagascar o Ecuador”, dijo a Tierramérica otro coautor del estudio, Clinton Jenkins, ecologista y experto en conservación de la North Carolina State University que además trabaja para una organización no gubernamental brasileña.

“Costa Rica tiene que proteger una porción más grande de su superficie que Canadá si queremos detener la marea de extinciones”, sostuvo Jenkins.

Movilizar apoyo internacional para proteger la biodiversidad en otros países ha sido muy difícil. En el marco del Plan Estratégico de la CBD para cumplir estos objetivos en 2020, los países industrializados acordaron duplicar la ayuda destinada a la biodiversidad para 2014 y mantener esos niveles hasta el último año del plan.

“Esto es clave para lograr cualquier objetivo”, dijo David Ainsworth, portavoz de la CBD, en diálogo con Tierramérica.
“Hay una correlación entre la diversidad de plantas y la de otras especies, pero también abundan las excepciones. Un bosque tropical puede tener muchos anfibios, mientras una isla tropical con una cantidad similar de plantas puede no tener ninguno”. – Stuart Pimm


Ecuador propuso proteger 10.000 kilómetros cuadrados de su región amazónica para evitar la perforación petrolera mediante la iniciativa Yasuní-ITT, destinada a dejar en el subsuelo el crudo del parque amazónico homónimo a cambio de una compensación económica internacional estimada en unos 3.500 millones de dólares, recordó Jenkins.

Pero en cinco años, el fondo destinado a reunir esos recursos no obtuvo más de 13,3 millones de dólares, y ahora Ecuador se prepara para permitir las perforaciones.

Según Jenkins, ya se está construyendo una nueva carretera que atraviesa la región.

Inevitablemente, las carreteras traen deforestación, con impactos negativos también sobre las comunidades indígenas locales, planteó. Los pueblos originarios tagaeri y taromenane viven en aislamiento voluntario en esa región.

Si se emplea la perforación direccional de largo alcance se pueden minimizar los daños, porque no son necesarias las carreteras. Esta no implica forzosamente más costos, pero no todas las empresas dominan la tecnología, dijo.

“Si se va a extraer petróleo, le corresponde al gobierno ecuatoriano asegurarse de que las empresas causen el mínimo impacto”, opinó Jenkins.

Algunas regiones del mundo son sencillamente más importantes para la biodiversidad. El Yasuní es una de ellas. “O se protege las especies de la extinción o estas desaparecen para siempre, y nadie las volverá a ver jamás”, enfatizó. “Es inmoral permitirlo”.
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Fuente: Este artículo fue publicado originalmente por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica. Reproducido de IPS: http://www.ipsnoticias.net/2013/09/si-quieres-conservar-la-biodiversidad-protege-america-latina/

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Fuente: Servindi

martes, 18 de junio de 2013

Los organismos ecuménicos latinoamericanos y caribeños: entre la crisis y el desafío.




por Carmelo Álvarez

Escribo esta reflexión a escasos días de la culminación de la 6ta. Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) celebrada en La Habana, Cuba. He asistido ininterrumpidamente a todas las asambleas del CLAI desde 1978 en Oaxtepec, México. Allí pronuncié una de las ponencias bajo el tema, “La iglesia en América latina: entre la crisis y el desafío”. Fue una gran oportunidad para exponer mi visión sobre lo que acontecía en Latinoamérica y el Caribe en aquellos tiempos. Eran momentos cruciales de dictaduras militares en Suramérica y con guerras cruentas en Centroamérica. Ocupaba la cátedra de historia de la iglesia en el Seminario Bíblico Latinoamericano en San José, Costa Rica. Había sido elegido rector de la institución en julio de 1978, y se me invitó a compartir mis preocupaciones y sueños.

Mi lectura teológica y misional en aquellos días estaba entrecruzada por la urgencia de defender la vida y discernir las señales de los tiempos. Eran tiempos aciagos y con grandes incertidumbres, pero cargados de mucha expectación y esperanza. Buscábamos respuestas y derroteros que nos abrieran horizontes. No podemos ocultar que vivíamos angustiados sobre todo porque muchos hermanos y hermanos eran torturados, desaparecidos y asesinados. Tenían nombre y apellido, los conocíamos en persona. Ello se añadía a nuestra zozobra.

A 35 años de aquella asamblea donde decidimos iniciar el proceso hacia “el CLAI en formación”, el horizonte ha cambiado, porque tenemos otras expectativas y quizás otras angustias. Sin embargo, seguimos creyendo que aquél proyecto era viable y debe seguir siendo viable. Por otro lado, nos percatamos de que los entusiasmos de aquél momento se han disipado. Quizás estemos ante la presencia de agotamientos y fatigas propios de organismos ecuménicos que pueden estar perdiendo vigencia. El CLAI no es el único organismo ecuménico regional o internacional que padece esta crisis.

En los días que estuvimos en la Asamblea del CLAI en La Habana escuchamos sobre la seria crisis financiera y estructural que padece la Conferencia de Iglesias del Caribe, organismo contemporáneo del CLAI, fundado en aquella década de los 70 del siglo XX. Una situación lamentable para una organización que ha cumplido un papel fundamental en la vida ecuménica del Caribe.

Lo que apuntamos sobre la Conferencia de Iglesias del Caribe lo podemos señalar en la Conferencia Cristiana de Asia y el Consejo de Iglesias de África. Además, el propio Consejo Mundial de Iglesias ha ido erosionando su vigencia e impacto, en medio de un mundo más globalizado, plural, y por ende, más complejo. Loy y las que hemos participado por mucho tiempo de la vida del CMI notamos la disminución de su convocatoria y proyección en tiempos de mayor efervescencia de diversidad de movimientos religiosos en el mundo con agendas más conservadoras y en muchos casos fundamentalistas. El Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de Estados Unidos padece una crisis muy similar. Incluso, su papel como instancia de diálogo y espacio de encuentro ha sido silenciado o co-optado por otras fuerzas sociales y políticas que controlan la agenda pública, en un ambiente más secularizado y culturalmente menos influido por el otrora dominio liberal sobre la cultura dominante norteamericana. Hay muchas voces, muchas veces en una confusión de lenguajes como en la torre de Babel, que impide descifrar cuáles son los caminos apropiados para salir de la confusión.

La intención de mi análisis no pretende dar lecciones, ni siquiera ofrecer soluciones definitivas en tiempos de transición. No obstante, creo que puedo atisbar algunos derroteros y rumbos que nos podrían ayudar. Cuando estuvimos en Oaxtepec, México, el CLAI en formación expresó que debíamos responder a los sectores postergados u olvidados. Ello incluía a los sectores indígenas, las mujeres y los niños y jóvenes. Aunque esas categorías siguen vigentes hoy más que nunca hay que seguir expandiendo a los sujetos marginados e invisibilizados, y responder con la mayor claridad posible a los asuntos ecológicos y económicos. El futuro de la especie humana y del planeta están en juego, y con carácter de emergencia.

La diversidad de movimientos religiosos en Latinoamérica y el Caribe amerita no postergar por más tiempo plantearnos qué implica ser iglesias hoy y cómo ofrecer espacios de encuentro. No se trata sólo de conocer sociológicamente el asunto de la identidad eclesial, es saberse responsables, con fuerza ética, de nuestra respuesta a los acuciantes problemas que afectan a nuestro pueblo latinoamericano y ofrecer una alternativa coherente desde la fe. Si se quiere, es pasar de la justificación por la fe, sin negarla, a la justicia para todos y todas, incluyendo toda la creación (Elsa Tamez).

Por lo tanto, es un llamado a la conversión. He aprendido con humildad con las iglesias pentecostales, que si nos postramos ante Dios contritos y auténticamente humillados, el Espíritu nos guiará a la verdad. Y la verdad que es Jesucristo siempre la necesitamos.

Percibí en la 6ta. Asamblea del CLAI un ambiente de ambición por el poder como nunca antes lo había experimentado. Debo ser sincero, me pareció hasta a ratos, enfermizo. No soy ingenuo, la ambición en la vida tiene su lugar, y en la vida cristiana debe ser fuente que disponga para el servicio y la solidaridad. Pero si nos agotamos en la búsqueda del poder por el poder no somos fieles al llamado de Jesús para luchar por el reinado de Dios y no para nuestras agendas particulares. La hora de Latinoamérica y el Caribe lo exige.

En medio de esta crisis dejemos que el Espíritu nos guie.

Autor/a: Carmelo Álvarez


Carmelo Álvarez, misionero y profesor de la historia del cristianismo. Es conferencista y asesor teológico como consultor en educación teológica en Latinoamérica y el Caribe, nombrado por la Junta de Ministerios Globales de la Iglesia Cristian (Discipulos de Cristo) y la Iglesia Unida de Cristo en Estados Unidos.

Fuente: Lupa Protestante

    martes, 9 de octubre de 2012

    Cambio climático: La guerra del Caribe.



    Por Peter Richards
    Sus discursos en la ONU no ocuparon titulares, como el del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ni fueron polémicos, como el del mandatario iraní Mahmoud Ahmadineyad. No obstante, los líderes caribeños esperan que su furibunda declaración de guerra al cambio climático tenga eco en todo el mundo.
    Durante el 67 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), que acaba de concluir, los líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom) formaron un frente unido contra el recalentamiento planetario y llamaron a tomar más en serio los problemas de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS, por sus siglas en inglés).
    “Las islas de nuestro planeta están en guerra contra el cambio climático, el aumento de las temperaturas y el incremento del nivel del mar”, dijo a los delegados el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves.
    “Esta guerra no es algo que ocurrirá en el futuro, sino algo presente y en marcha. La supervivencia de nuestras islas está en juego”, añadió.
    La Caricom espera que, para cuando la comunidad internacional se reúna en la Tercera Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los SIDS, haya progresos en varias de las recomendaciones que, por ejemplo, emergieron de la cumbre de Río+20, realizada a comienzos de este año.
    “El fracaso registrado hasta la fecha en alcanzar un resultado legalmente vinculante en materia de cambio climático es de grave preocupación”, dijo el embajador de Dominica, Vince Henderson. “Mientras el debate continúa, los desafíos de nuestras islas se hacen cada vez mayores”.
    Datos divulgados por el Centro sobre Cambio Climático de la Caricom muestran que, en la última década, los daños causados por eventos meteorológicos extremos le costaron a la región medio billón de dólares.
    “En términos reales, las amenazas a las posibilidades de desarrollo de la región del Caribe son severas, y ahora se reconoce que la adaptación requerirá de una importante y sostenida inversión de recursos”, dijo el ministro de Ambiente y Cambio Climático de Jamaica, Roberts Pickersgill, durante un taller el martes 2 en Kingston.
    Por su parte, la especialista en manejo de recursos ambientales Sandra Prescod Dalrymple coincidió en que la comunidad internacional debía sentir la obligación de apoyar al Caribe, pero señaló que los países del Norte industrializado estaban “cada vez menos dispuestos” a hacerlo.
    “La región necesita aprovechar sus propios recursos y buscar innovadores esfuerzos de financiamiento en materia de cambio climático. Está claro que estamos siendo impactados por el recalentamiento planetario y que nuestros sectores económicos sufren”, señaló a IPS.
    El primer ministro de Antigua y Barbuda, Baldwin Spencer, acaba de participar de la cumbre de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), en la que afirmó: “No podemos esperar a que nuestras tierras desaparezcan”.
    “Debemos actuar ahora y responder a la crisis del cambio climático, asegurando que ni un solo país sea sacrificado, no importa cuán pequeño sea”, afirmó.
    “Se está produciendo un blanqueamiento de corales en nuestras costas, y los huracanes se hacen cada vez más severos y recurrentes”, alertó.
    “El anhelo de mi gobierno es que esta egoísta falta de acción se acabe en Doha, y que un resultado positivo de las negociaciones sobre cambio climático traiga nuevas esperanzas para la humanidad y compasión para nuestro planeta”.
    En la capital de Qatar se realizará la 18 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 18).
    Por su parte, el primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Denzil Douglas, lamentó que los países que más contribuyen con gases invernadero, causantes del recalentamiento planetario, aún no asuman sus responsabilidades por la degradación costera, el blanqueamiento de los corales, los daños de la infraestructura y la pérdida de vidas.
    “Es enorme la carga física, mental y financiera que el uso energético de otras naciones ha colocado sobre países como el mío, arrastrándonos a una mayor deuda y frustrando severamente nuestros esfuerzos para cumplir los Objetivos de Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas para el Milenio”, dijo en la Asamblea General.
    “Si bien un cambio a las energías renovables no solucionará inmediatamente la miríada de problemas causados por la economía global, basada fundamentalmente en combustibles fósiles, la adopción de una economía verde, de hecho, ayudará a frenar el espiral descendente en el que va nuestro planeta”, agregó.
    Por su parte, el presidente de Guyana, Donald Ramotar, quien firmó un acuerdo multimillonario con Noruega para implementar un plan contra la deforestación, dijo que, “a pesar de los fuertes argumentos científicos y económicos a favor de una acción, la respuesta global a la crisis climática se queda corta, tanto en escala como urgencia”.
    Ramotar dijo que las reducciones de gases invernadero proyectadas son mucho más pequeñas de lo necesario, y subrayó que los científicos han advertido consecuencias catastróficas si no se frenan las emisiones.
    “Algunos estados ya afrontan una extinción inminente. Para añadir insulto a la injuria, la promesa de una financiación de trámite rápido hecha en Copenhague hace unos años no se ha materializado”, agregó, en referencia a la conclusión de la COP 15, celebrada en la capital danesa en 2009.
    Pero Prescod Dalrymple cree que el Caribe debería seguir concentrándose en desarrollar capacidad de resistencia y encontrar nuevas vías de acceder a los recursos necesarios.
    “La responsabilidad no solo debe ser de los gobiernos, sino que también el sector privado debe estar completamente comprometido. Necesitamos tecnología, capacitar a nuestra mano de obra y usar nuestra gran población de jóvenes que buscan oportunidades y trabajo decente”, dijo a IPS.
    “Yo apoyo las asociaciones con el sector privado, y desearía que la región avanzar para establecer estándares y procedimientos obligatorios”, añadió.
    Los países del Caribe también subrayaron la importancia de extender y reformar el Protocolo de Kyoto antes de que pierda vigencia a fines de este año.
    La ministra de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior de Barbados, Maxine McClean, dijo que su país celebraba la decisión adoptada el año pasado en la COP 17, en Durban, de lanzar negociaciones sobre un nuevo acuerdo legalmente vinculante que entre en vigor a partir de 2020.
    Pero, señaló, un acuerdo para después de 2020 carece de significado “si no se toman acciones ambiciosas para reducir las emisiones globales y proveer financiamiento y tecnología a los países en desarrollo vulnerables”.
    “Esto es esencial si queremos adaptarnos a los cada vez más graves impactos del cambio climático”, añadió.
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    Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

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    Fuente: Servindi

    domingo, 11 de diciembre de 2011

    CELAC: Latinoamérica para los latinoamericanos.





    La capital de Venezuela vistió sus mejores galas para acoger, durante los dos primeros días de diciembre, el nacimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un acontecimiento que podría marcar un antes y un después en la historia del subcontinente.
    Para la fundación del bloque acudieron a la capital venezolana los gobernantes de 32 países de América Latina y El Caribe, quienes -con el presidente Hugo Chávez-, dieron forma y contenido real al sueño del Libertador, Simón Bolívar, de formar una sola nación desde México hasta la Patagonia.
    Pero el Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar para 1826 en Panamá fue frustrado, por las potencias europeas y por Estados Unidos, y por no pocos de sus adalides en nuestras tierras, y el panamericanismo promovido por Washington encontró terreno fértil para asentarse y florecer.
    La CELAC es un punto de llegada después de 200 años de batalla, pero también es un punto de partida, señaló el presidente Chávez, durante una conversación con periodistas en el Palacio de Miraflores.
    Es un paso adelante para lograr mayor autonomía, para que los latinoamericanos no tengan que ir a Washington para resolver sus propios problemas, dijo por su parte el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, a su llegada a Caracas.
    “Es hora de un foro más propio, más nuestro, más cercano a nuestra realidad, sin los sesgos en favor de Norteamérica; sin los atavismos históricos que tiene el sistema interamericano actual”, señaló Correa.
    Una larga gestación
    Heredera del acervo acumulado por el Grupo de Río y por las cumbres de América Latina y El Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), la CELAC es el resultado de muchas reuniones y trabajos previos desde que los países de la región decidieron su creación el pasado año en Cancún, México.
    Todos esos esfuerzos, animados por una voluntad común de concertación y de búsqueda de la unidad, dejando a un lado las diferencias, se concretaron el sábado 3 de diciembre con la adopción por consenso, por los 33 dignatarios, de los acuerdos que dieron vida a la nueva organización regional.
    En su esencia, la CELAC es un mecanismo de diálogo y concertación que, “conforme al mandato originario de nuestros libertadores”, está llamado a avanzar en “el proceso de integración política, económica, social y cultural, haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos”.
    Único mecanismo de diálogo y concertación que agrupa a los 33 países de América Latina y El Caribe, la CELAC “es la más alta expresión de nuestra voluntad de unidad en la diversidad”, expresa la Declaración de Caracas, aprobada por los dignatarios latinoamericanos y caribeños.
    Asimismo, los mandatarios se manifestaron convencidos de que “la unidad e integración política, económica, social y cultural de América Latina y el Caribe constituye, además de una aspiración fundamental de los pueblos, una necesidad para enfrentar con éxito los desafíos que se nos presentan como región”.
    Los documentos aprobados
    Además de la Declaración de Caracas, los gobernantes reunidos en la capital venezolana aprobaron también el Plan de Acción para 2012 y los estatutos y los Procedimientos para el funcionamiento orgánico del bloque.
    En relación con los procedimientos, el presidente Hugo Chávez aclaró, al someterlos a la aprobación del resto de los mandatarios, que durante las jornadas previas no se pudo llegar a acuerdo sobre uno de sus puntos.
    El documento establece que la CELAC adoptará sus decisiones por consenso en todas sus instancias, pero Ecuador propuso se añadiera la posibilidad de que, en caso de que no se lograra, se pudiera llegar a un acuerdo por una mayoría calificada de cuatro quintas partes de los miembros del bloque.
    La delegación ecuatoriana argumentó que se debía impedir que decisiones importantes para la mayoría de países no pudieran ser adoptadas por la discrepancia de una o varias naciones, como ocurre -por ejemplo- en el Consejo de Seguridad de la ONU.
    Al respecto, las opiniones estuvieron divididas y, finalmente se acordó -por consenso- que el tema pasara a la troika para que continúe su análisis y lo presente en citas posteriores del bloque.
    Previamente se había conformado esa troika por Venezuela, como país saliente, Chile, que asume a partir de ahora la presidencia pro tempore de la CELAC, y Cuba, designada por aclamación y consenso como sede de la cumbre de 2013.
    También quedó en manos de esa troika la propuesta formulada por el presidente panameño, Ricardo Martinelli, de crear una secretaría general de la CELAC, para lo cual ofreció a su país como sede.
    Asimismo, deberá analizar la propuesta de la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, de incorporar a ese trío un representante de los 14 países caribeños de habla inglesa y francesa, integrantes de CELAC.
    Finalmente, fueron aprobados también 18 comunicados especiales, sobre temas referidos a las islas Malvinas, seguridad alimentaria y nutricional, especulación financiera y precios de los alimentos, derechos humanos de los inmigrantes, solidaridad con Haití y la estrategia de seguridad en Centroamérica.
    Otros aluden a la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, y contra el bloqueo estadounidense a Cuba.
    Latinoamérica para los latinoamericanos
    En relación con la CELAC, Carlos Álvarez, secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), opinó que su creación marca “el principio del fin de una etapa de la historia de América Latina”.
    “Empezamos a pensar el mundo y Latinoamérica con nuestros propios ojos, dejamos de ser pensados por otros y empezamos a ser nosotros mismos y a pensar en nuestro propio desarrollo y nuestro propio devenir”, señaló.
    El funcionario internacional resaltó la inclusión de los países caribeños, algo que calificó de imprescindible para lograr la efectividad de un nuevo modelo de integración.
    “Dejamos de ser el patio trasero de un mundo dominado por las súper potencias o por algún poder hegemónico y esto determina que hay ahora un mundo muy multipolar y multilateral y ahora somos sujetos de la historia y no objeto” precisó el secretario general de Aladi.
    A su juicio, con la CELAC se deja atrás la doctrina Monroe de 1820, y su lema “América para los Americanos” y se instaura una nueva era de “Latinoamérica para los Latinoamericanos”.
    Con ese criterio coincidió la Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, quien opinó que esa sentencia surgida en 1823, atribuida al entonces presidente de Estados Unidos James Monroe, tenía la supuesta intención de impedir intromisiones europeas en el continente americano.
    Sin embargo -explicó-, la cruda realidad revelaría que el ominoso eslogan sería el justificativo de la nación norteña para intervenir mayormente en perjuicio de los países que decía defender, al punto de pretender imponer siempre la última palabra en las decisiones de los Estados americanos.
    La creación de la CELAC, dijo la Fiscal, marca el principio del fin de esa hegemonía, porque se trata de una organización cuyos principios están fundados en la concertación política y la integración en pro de paz, justicia y dignidad, lo que para muchos constituye la realización del sueño del Libertador Simón Bolívar.
    Es “un hecho histórico, firme y decidido, hacia la realización del sueño de una comunidad unida, solidaria, realmente grande, lo que celebramos porque estamos conscientes de que ahora Latinoamérica y el Caribe serán solo para los latinoamericanos y los caribeños”, afirmó Luisa Ortega.
    Por primera vez en la historia, vamos a tener una organización de nuestra América, había dicho poco antes el presidente de Cuba, Raúl Castro, a su llegada a Caracas para asistir a la cumbre fundacional del bloque.
    Si funciona y si tiene éxito (pues no se trata solo de crearla y ponerle nombre, dijo), se puede considerar el más grande acontecimiento de los últimos 200 años, afirmó el jefe de Estado cubano.