Mostrando entradas con la etiqueta aladi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aladi. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de noviembre de 2016

Seis puntos para entender la elección de Donald Trump.


La crisis económica, la ideología enraizada, la desconfianza en las instituciones, el Partido Demócráta, la ausencia de una Izquierda y los medios de comunicación son algunas razones que explican el triunfo de Trump.

Así lo considera Stephanie Weatherbee, mexicana radicada en los Estados Unidos y militante del Movimiento Sindical en California en un artpiculo difundido por la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI).

"Aquellos que somos inmigrantes sentimos que se viene un periodo largo de inseguridad" y no sabemos qué podemos esperar de un presidente que nos hizo ver como responsables de muchos de los problemas por los que pasa el país, afirma Weatherbee.

"Pero tenemos un papel histórico y un llamado a enfrentar esta crisis no con miedo sino con propuestas y con unidad (...) Podemos "tomar este momento para cambiar de camino, estimular la unidad y responder al odio que nace de la desesperación, con verdadera solidaridad de clase" concluye la activista social.

Seis puntos para entender la elección de Donald Trump en Estados Unidos

Por Stephanie Weatherbee Brito*

1. Crisis económica

Ya son más de tres décadas que la calidad de vida de la clase trabajadora en Estados Unidos va empeorando. Esto solo se agravó con la crisis económica del 2008 en la cual aún más familias se sumergieron en la pobreza extrema. La juventud que hoy vive en los Estados Unidos es la primera generación en más de 50 años para la cual su prospecto económico es peor que el de sus padres. Esta condición fue producto de las políticas neoliberales y de globalización tanto de administraciones del partido Republicano como Demócrata.

La des-industrialización que se llevó a cabo en ciudades y estados que dependían económicamente de aquellas industrias que NAFTA permitió salir en busca de mano de obra más barata, dejaron atrás miles de comunidades deprimidas económicamente y éstas son precisamente, en muchos casos, las que salieron con fuerza a apoyar a Donald Trump.

Como si la falta de posibilidades económicas no fuera suficiente, las fábricas ahora ausentes dejaron atrás en muchas de estas comunidades altos niveles de sustancias tóxicas que contaminan tanto el agua como la tierra, así creando ciudades fantasma con familias en condiciones de pobreza y serios problemas de salud.
2. Ideología enraizada

Durante su historia, en los Estados Unidos, se construyó la poderosa ideología del “excepcionalismo americano”. Ella dice que este es el país en el cual la prosperidad no tiene límites y en el cual se le ha desarrollado el nivel más avanzado y privilegiado de democracia y libertad. Entre otras cosas, enfatiza que no hay otra sociedad mejor y más avanzada que ésta y que el pueblo americano es superior y un ejemplo de desarrollo para el mundo entero.

Sin embargo, las condiciones de vida en años recientes no apoyan este discurso. Durante los años 1930 hasta 1970 la clase media del país era grande y crecía cada año, contaba con una calidad de vida cómoda y con seguridad económica, fruto de tanto una economía en crecimiento y un movimiento sindical fuerte, como también políticas públicas del estado de bienestar. Con el desgaste de todo aquello, vino abajo la calidad de vida de los trabajadores pero aun así los políticos y los medios de comunicación continuaron estimulando la ideología del “excepcionalismo”.

Sin embargo, el pueblo no come ideas, sino comida y lo que la combinación de esta ideología y las condiciones objetivas que no la sustentan ha creado es un fuerte resentimiento e ira en el seno del pueblo americano, particularmente de raza Anglo-Sajona. Y como ya se ha repetido en muchas ocasiones en la historia, esta ira que tiene fundamentos reales en las condiciones materiales de la gente, es fácil de manipular y convertir en odio en contra migrantes y otras minorías que parecen en el último periodo haberse beneficiado- aunque tampoco lo fueron.
3. Pérdida de confianza en las instituciones de la elite

La guerra en Irak, los tratados de libre comercio, la crisis económica del 2008 y la subsecuente decisión del Presidente Obama de rescatar a los bancos de la quiebra, han creado una desconfianza desde el pueblo a las instituciones que lo gobiernan. El voto por Trump, más que por las políticas que el promovía, se basaba en un rechazo iracundo por aquellas instituciones. Esto se evidencia por las muchas declaraciones de manifestantes en los llamados “Trump rallies”. Decían apoyarlo por no ser político, por ser alguien que hablaba la verdad sin tapujos, por ser enemigo del poder establecido y de los medios de comunicación. Fue casi como decir, el enemigo de mi enemigo, es mi amigo. Trump supo muy bien (a pesar de nunca ser tomado en serio) proyectar esa falsa imagen de campeón de los pobres, enemigo del status quo.

Por el otro lado, Hillary Clinton representaba de manera contundente el statu quo. Desde tiempo ha sido una candidata muy poco popular que parece representar lo peor de la corrupción profunda del sistema político. Es interesante mencionar que a pesar de que se reduce a ‘racismo’ el apoyo a Trump, muchos condados que hace 8 años votaron por Obama, ahora votaron por Trump. Esto es porque en su momento Obama parecía ser ese candidato que no representaba el poder establecido de las instituciones que el pueblo rechazaba. Por el mismo motivo, Bernie Sanders, político de Izquierda y odiado por la elite política del país, arrasó con tanta popularidad en las elecciones primarias del partido Demócrata.
4. Partido Demócrata

En las últimas horas, desde que se declara la victoria de Trump se ha especulado sobre la posibilidad de que Bernie Sanders hubiera tenido más capacidad de derrotar a Trump. No se puede saber a ciencia cierta, pero lo que sí es claro es que el partido Demócrata no supo entender el descontento del pueblo especialmente en el interior del país. Se obstinó por apoyar con lealtad a la máquina política Clinton, sin importar el bajísimo nivel de popularidad que carga por mucho tiempo. Aún más que eso, el partido que en algún momento representaba (con sus límites) la defensa de los derechos laborales, el apoyo a políticas públicas de inclusión social y las reformas que buscaban manejar o controlar el capital financiero para evitar abuso, no es el mismo.


Bernie Sanders contó con apoyo popular precisamente porque dialogaba sobre el problema explosivo de la desigualdad social. 

El partido Demócrata ha venido cambiando lentamente durante los últimos 40 años en los cuales ha optado por apoyar la globalización y el neoliberalismo, defender el poder concentrado del capital financiero y los bancos y administrar la crisis en vez de ofrecer propuestas para salir de ella. Se ha definido entonces por su discurso sobre la diversidad, promoviendo el acceso de minorías a la meritocracia, buscando reformas que permitan la incorporación de ellos/ellas al sistema Capitalista. La diversidad y las políticas que buscan hacer frente a la desigualdad en base a raza, género y etnia son importantes y necesarias. Sin embargo esta postura también busca evitar entrar en discusión sobre la creciente desigualdad de clase que cada vez es más aguda e innegable. Bernie Sanders contó con apoyo popular precisamente porque dialogaba sobre el problema explosivo de la desigualdad social. Aun con Obama como Presidente, la riqueza de los mega ricos ha aumentado y la pobreza solo crece. Clinton, como defensora del statu quo y de las elites que se han beneficiado de este orden, evitó hasta verse obligada a hacerlo, a tocar este tema. Sin embargo, Trump, aunque con un discurso a base de mentiras y fundado en odio, si tocó el tema de la desigualdad.
5. La ausencia de una Izquierda

La izquierda de los Estados Unidos aun no construye un proyecto que, a la vez que reúna a la clase trabajadora, ofrezca propuestas para salir de la crisis. Junto con el partido Demócrata, muchas figuras y espacios de organización de la Izquierda se han enfocado en el tema de la diversidad y el acceso a oportunidad para mujeres, afro-descendientes y otros grupos minoritarios. Es sumamente problemático que existe dentro de la misma izquierda un rechazo y odio en contra de la clase trabajadora de raza Anglo-Sajona. Esta división es histórica y tiene mucho que ver con la manera como el pobre de raza Anglo ha sido manipulado con discurso racista, para mantener una sociedad de clases.

Durante el movimiento por los Derechos Civiles, especialmente, se fomentó un odio por todo lo que no es Anglo y esto ha servido hasta el día de hoy para dividir a la clase trabajadora. Desafortunadamente, inclusive la Izquierda en muchos casos no ha tenido la capacidad de ver que el enemigo no es el trabajador en condiciones de pobreza, sino la desigualdad real que el sistema ha creado y los intereses políticos que buscan manipularlo.

Se ve en esta elección, también, una aguda división entre las ciudades de las costas Este y Oeste y el interior del país. Esta división regional no es solo de raza (siendo que las ciudades tienden a contar con más diversidad por raza y etnia) sino de clase. La gran concentración de pobreza existe en estas comunidades del interior, que no se ven representadas por una Izquierda que, salvo algunas excepciones, no ha buscado dialogar con ellas.
6. Medios de comunicación

Los medios de comunicación, bajo el control casi total de las elites que han creado la desigualdad que azota el país, tienen poco vínculo con la realidad. A través de los años, con algunas excepciones, se han negado a reportar sobre la condición económica que se vive en Estados Unidos, repitiendo más bien la ideología del gran capital. Para esto, se ha aferrado en culpar a los pobres de raza Anglo por sus posturas “nacionalistas”, “atrasadas” y “racistas” por los problemas que el país ha enfrentado. Esta dinámica se dio también en el Reino Unido también durante el llamado “Brexit”. También, los mismos medios contribuyeron a que Trump no se tomara en serio como candidato lo cual le permitió de cierta manera sorprender al país con los resultados de esta semana.

Sin duda alguna la elección de Donald Trump para Presidente de los Estados Unidos es motivo de rabia y desilusión entre muchos. Aquellos que somos inmigrantes sentimos que se viene un periodo largo de inseguridad; no sabemos qué podemos esperar de un nuevo presidente que nos hizo ver como responsables de muchos de los problemas por los que pasa el país, que promovió el odio en contra de nuestras comunidades que sin embargo también fueron afectadas por las políticas que realmente crearon los problemas que se viven el día de hoy.

Pero tenemos un papel histórico y un llamado a enfrentar esta crisis no con miedo sino con propuestas y con unidad. Un proceso de auto-critica es necesario y debemos evaluar si responder al odio con más odio nos ayuda en algo. Podemos continuar cayendo en la división histórica de la clase que este país ha usado para gobernar o podemos tomar este momento para cambiar de camino, estimular la unidad y responder al odio que nace de la desesperación, con verdadera solidaridad de clase.

---
*Stephanie Weatherbee Brito es mexicana, radicada en EUA, militante del Movimiento Sindical en California y participa de la Articulación de los Movimientos Sociales hacia el ALBA.
----

Fuente: Servindi
imagen: Variety Latino

domingo, 11 de diciembre de 2011

CELAC: Latinoamérica para los latinoamericanos.





La capital de Venezuela vistió sus mejores galas para acoger, durante los dos primeros días de diciembre, el nacimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un acontecimiento que podría marcar un antes y un después en la historia del subcontinente.
Para la fundación del bloque acudieron a la capital venezolana los gobernantes de 32 países de América Latina y El Caribe, quienes -con el presidente Hugo Chávez-, dieron forma y contenido real al sueño del Libertador, Simón Bolívar, de formar una sola nación desde México hasta la Patagonia.
Pero el Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar para 1826 en Panamá fue frustrado, por las potencias europeas y por Estados Unidos, y por no pocos de sus adalides en nuestras tierras, y el panamericanismo promovido por Washington encontró terreno fértil para asentarse y florecer.
La CELAC es un punto de llegada después de 200 años de batalla, pero también es un punto de partida, señaló el presidente Chávez, durante una conversación con periodistas en el Palacio de Miraflores.
Es un paso adelante para lograr mayor autonomía, para que los latinoamericanos no tengan que ir a Washington para resolver sus propios problemas, dijo por su parte el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, a su llegada a Caracas.
“Es hora de un foro más propio, más nuestro, más cercano a nuestra realidad, sin los sesgos en favor de Norteamérica; sin los atavismos históricos que tiene el sistema interamericano actual”, señaló Correa.
Una larga gestación
Heredera del acervo acumulado por el Grupo de Río y por las cumbres de América Latina y El Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), la CELAC es el resultado de muchas reuniones y trabajos previos desde que los países de la región decidieron su creación el pasado año en Cancún, México.
Todos esos esfuerzos, animados por una voluntad común de concertación y de búsqueda de la unidad, dejando a un lado las diferencias, se concretaron el sábado 3 de diciembre con la adopción por consenso, por los 33 dignatarios, de los acuerdos que dieron vida a la nueva organización regional.
En su esencia, la CELAC es un mecanismo de diálogo y concertación que, “conforme al mandato originario de nuestros libertadores”, está llamado a avanzar en “el proceso de integración política, económica, social y cultural, haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos”.
Único mecanismo de diálogo y concertación que agrupa a los 33 países de América Latina y El Caribe, la CELAC “es la más alta expresión de nuestra voluntad de unidad en la diversidad”, expresa la Declaración de Caracas, aprobada por los dignatarios latinoamericanos y caribeños.
Asimismo, los mandatarios se manifestaron convencidos de que “la unidad e integración política, económica, social y cultural de América Latina y el Caribe constituye, además de una aspiración fundamental de los pueblos, una necesidad para enfrentar con éxito los desafíos que se nos presentan como región”.
Los documentos aprobados
Además de la Declaración de Caracas, los gobernantes reunidos en la capital venezolana aprobaron también el Plan de Acción para 2012 y los estatutos y los Procedimientos para el funcionamiento orgánico del bloque.
En relación con los procedimientos, el presidente Hugo Chávez aclaró, al someterlos a la aprobación del resto de los mandatarios, que durante las jornadas previas no se pudo llegar a acuerdo sobre uno de sus puntos.
El documento establece que la CELAC adoptará sus decisiones por consenso en todas sus instancias, pero Ecuador propuso se añadiera la posibilidad de que, en caso de que no se lograra, se pudiera llegar a un acuerdo por una mayoría calificada de cuatro quintas partes de los miembros del bloque.
La delegación ecuatoriana argumentó que se debía impedir que decisiones importantes para la mayoría de países no pudieran ser adoptadas por la discrepancia de una o varias naciones, como ocurre -por ejemplo- en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Al respecto, las opiniones estuvieron divididas y, finalmente se acordó -por consenso- que el tema pasara a la troika para que continúe su análisis y lo presente en citas posteriores del bloque.
Previamente se había conformado esa troika por Venezuela, como país saliente, Chile, que asume a partir de ahora la presidencia pro tempore de la CELAC, y Cuba, designada por aclamación y consenso como sede de la cumbre de 2013.
También quedó en manos de esa troika la propuesta formulada por el presidente panameño, Ricardo Martinelli, de crear una secretaría general de la CELAC, para lo cual ofreció a su país como sede.
Asimismo, deberá analizar la propuesta de la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, de incorporar a ese trío un representante de los 14 países caribeños de habla inglesa y francesa, integrantes de CELAC.
Finalmente, fueron aprobados también 18 comunicados especiales, sobre temas referidos a las islas Malvinas, seguridad alimentaria y nutricional, especulación financiera y precios de los alimentos, derechos humanos de los inmigrantes, solidaridad con Haití y la estrategia de seguridad en Centroamérica.
Otros aluden a la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, y contra el bloqueo estadounidense a Cuba.
Latinoamérica para los latinoamericanos
En relación con la CELAC, Carlos Álvarez, secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), opinó que su creación marca “el principio del fin de una etapa de la historia de América Latina”.
“Empezamos a pensar el mundo y Latinoamérica con nuestros propios ojos, dejamos de ser pensados por otros y empezamos a ser nosotros mismos y a pensar en nuestro propio desarrollo y nuestro propio devenir”, señaló.
El funcionario internacional resaltó la inclusión de los países caribeños, algo que calificó de imprescindible para lograr la efectividad de un nuevo modelo de integración.
“Dejamos de ser el patio trasero de un mundo dominado por las súper potencias o por algún poder hegemónico y esto determina que hay ahora un mundo muy multipolar y multilateral y ahora somos sujetos de la historia y no objeto” precisó el secretario general de Aladi.
A su juicio, con la CELAC se deja atrás la doctrina Monroe de 1820, y su lema “América para los Americanos” y se instaura una nueva era de “Latinoamérica para los Latinoamericanos”.
Con ese criterio coincidió la Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, quien opinó que esa sentencia surgida en 1823, atribuida al entonces presidente de Estados Unidos James Monroe, tenía la supuesta intención de impedir intromisiones europeas en el continente americano.
Sin embargo -explicó-, la cruda realidad revelaría que el ominoso eslogan sería el justificativo de la nación norteña para intervenir mayormente en perjuicio de los países que decía defender, al punto de pretender imponer siempre la última palabra en las decisiones de los Estados americanos.
La creación de la CELAC, dijo la Fiscal, marca el principio del fin de esa hegemonía, porque se trata de una organización cuyos principios están fundados en la concertación política y la integración en pro de paz, justicia y dignidad, lo que para muchos constituye la realización del sueño del Libertador Simón Bolívar.
Es “un hecho histórico, firme y decidido, hacia la realización del sueño de una comunidad unida, solidaria, realmente grande, lo que celebramos porque estamos conscientes de que ahora Latinoamérica y el Caribe serán solo para los latinoamericanos y los caribeños”, afirmó Luisa Ortega.
Por primera vez en la historia, vamos a tener una organización de nuestra América, había dicho poco antes el presidente de Cuba, Raúl Castro, a su llegada a Caracas para asistir a la cumbre fundacional del bloque.
Si funciona y si tiene éxito (pues no se trata solo de crearla y ponerle nombre, dijo), se puede considerar el más grande acontecimiento de los últimos 200 años, afirmó el jefe de Estado cubano.