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martes, 13 de noviembre de 2018

El odio y la guerra en Estados Unidos.


Alejandro Nadal

Donald Trump y Barack Obama advirtieron en repetidas ocasiones que las elecciones legislativas de este pasado martes en Estados Unidos serían las de mayor consecuencia en la historia de ese país. Tenían razón. Pero cuando se apuntó que los comicios serían una especie de referéndum nunca se dijo que el tema más profundo, el de la guerra y la paz, estaría ausente de esta jornada electoral.

Unos días antes de las votaciones para renovar el Poder Legislativo en Estados Unidos, el economista Paul Krugman señaló que el odio estaría en las boletas electorales. Ganador del Premio Nobel de Economía, Krugman tiene una columna en el New York Times y es una de las voces más influyentes en su país. Sin duda tenía razón, pero paradójicamente le faltó agregar que las guerras de su país no tienen cabida en el debate electoral. Ese hecho revela que en la sociedad estadunidense el patriotismo se ha convertido en una enfermedad que ha infectado a demócratas y republicanos por igual.

En el más reciente informe sobre operaciones bélicas dado a conocer por la Casa Blanca, se señala que las fuerzas armadas de Estados Unidos están peleando siete guerras. (El informe). Las operaciones van desde Afganistán e Irak, hasta Siria, Yemen, Somalia, Libia y Níger. Esas intervenciones se llevan a cabo bajo la Autorización para el empleo de la fuerza armada, promulgada en 2002, a unos meses de los atentados contra las Torres Gemelas. Según la Casa Blanca, las operaciones se llevan a cabo en contra de Al Qaeda, las fuerzas del Estado islámico (ISIS), Al-Shabaab y, por último, la red de fuerzas fieles al talibán. Las hostilidades ocupan todo el territorio de lo que la administración Obama definió como el arco de inestabilidad.

Al día de hoy, las bajas militares sufridas por las fuerzas estadunidenses en Afganistán (desde que se inició esa guerra en 2001), llegan a 2 mil 415. En Irak las bajas alcanzan 4 mil 497 muertes y más de 32 mil heridos. Los decesos de civiles iraquíes ascienden a 1 millón 455 mil 590. No existe una cifra confiable sobre las muertes de civiles en Afganistán, pero esa guerra es ya la de mayor duración en la historia de Estados Unidos. Y según cualquier indicador que quiera usarse, Washington no está ganando la guerra en Afganistán. Habría que decir que ya nadie sabe bien lo que significaría una victoria en ese conflicto.

Pero cuidado con dirigir algo que se parezca a una crítica a estas operaciones bélicas, porque en Estados Unidos el tema del patriotismo y los jóvenes en uniforme es sacrosanto. El pueblo simplemente ha sido acondicionado para adorar a los héroes que llevan el uniforme. Basta observar el fervor patriotero en cualquier encuentro deportivo para darse cuenta. Hasta la sátira política de Comedy Central y Saturday Night Live, tan aguda como irreverente, se cuida mucho de criticar el despliegue militar del imperio para no despertar la furia del público.

El presupuesto militar en Estados Unidos, aprobado en agosto, es de 717 mil millones de dólares (mmdd). Es el más importante en la historia de ese país y nadie dice nada sobre este tema. Aun recortándolo a la mitad, ese gasto militar sería superior al de Rusia, China, Irán y Corea del Norte juntos. Solamente el incremento de 200 mmdd autorizado por Trump podría garantizar educación pública gratuita a nivel universitario a toda la población escolar de Estados Unidos. Los principales beneficiarios son las grandes compañías, como Raytheon, Boeing, Northrop-Grumman, Lockheed-Martin y General Dynamics. El desvío de recursos hacia la industria militar ha contribuido en el pasado a la pérdida de competitividad de la industria estadunidense, pero a nadie se le ocurre cuestionar la política exterior de Washington basada en la idea de un estado de guerra permanente.
Al electorado estadunidense le preocupa primordialmente el régimen de acceso a la salud, los impuestos y los migrantes. Aquí es donde Trump ha echado leña a la hoguera, infundiendo miedo con el espectro de una caravana de unos 5 mil migrantes centroamericanos que lentamente se abre paso a través del territorio mexicano rumbo a la frontera con Estados Unidos. El delirante Donald no escatima recursos retóricos y habla de hordas y hasta de una invasión que amenazaría la integridad de la frontera sur de su país. Su desplante electorero de enviar entre 5 mil y 15 mil efectivos armados a la frontera sur puede llegar a costar más de un centenar de millones de dólares. Pero la preocupación de los demócratas fue más por el efecto sobre las elecciones que sobre el tema del empleo del ejército, no fuera a ser que el electorado llegara a pensar que están criticando a los chicos y chicas en uniforme que luchan por la patria.
Los dirigentes del Partido Demócrata han criticado a Trump por promover el odio y por sus políticas que provocan mayor división. Pero nadie critica las guerras del imperio. Pueden criticar el odio, pero no la guerra.
Twitter: @anadaloficial

sábado, 12 de noviembre de 2016

Seis puntos para entender la elección de Donald Trump.


La crisis económica, la ideología enraizada, la desconfianza en las instituciones, el Partido Demócráta, la ausencia de una Izquierda y los medios de comunicación son algunas razones que explican el triunfo de Trump.

Así lo considera Stephanie Weatherbee, mexicana radicada en los Estados Unidos y militante del Movimiento Sindical en California en un artpiculo difundido por la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI).

"Aquellos que somos inmigrantes sentimos que se viene un periodo largo de inseguridad" y no sabemos qué podemos esperar de un presidente que nos hizo ver como responsables de muchos de los problemas por los que pasa el país, afirma Weatherbee.

"Pero tenemos un papel histórico y un llamado a enfrentar esta crisis no con miedo sino con propuestas y con unidad (...) Podemos "tomar este momento para cambiar de camino, estimular la unidad y responder al odio que nace de la desesperación, con verdadera solidaridad de clase" concluye la activista social.

Seis puntos para entender la elección de Donald Trump en Estados Unidos

Por Stephanie Weatherbee Brito*

1. Crisis económica

Ya son más de tres décadas que la calidad de vida de la clase trabajadora en Estados Unidos va empeorando. Esto solo se agravó con la crisis económica del 2008 en la cual aún más familias se sumergieron en la pobreza extrema. La juventud que hoy vive en los Estados Unidos es la primera generación en más de 50 años para la cual su prospecto económico es peor que el de sus padres. Esta condición fue producto de las políticas neoliberales y de globalización tanto de administraciones del partido Republicano como Demócrata.

La des-industrialización que se llevó a cabo en ciudades y estados que dependían económicamente de aquellas industrias que NAFTA permitió salir en busca de mano de obra más barata, dejaron atrás miles de comunidades deprimidas económicamente y éstas son precisamente, en muchos casos, las que salieron con fuerza a apoyar a Donald Trump.

Como si la falta de posibilidades económicas no fuera suficiente, las fábricas ahora ausentes dejaron atrás en muchas de estas comunidades altos niveles de sustancias tóxicas que contaminan tanto el agua como la tierra, así creando ciudades fantasma con familias en condiciones de pobreza y serios problemas de salud.
2. Ideología enraizada

Durante su historia, en los Estados Unidos, se construyó la poderosa ideología del “excepcionalismo americano”. Ella dice que este es el país en el cual la prosperidad no tiene límites y en el cual se le ha desarrollado el nivel más avanzado y privilegiado de democracia y libertad. Entre otras cosas, enfatiza que no hay otra sociedad mejor y más avanzada que ésta y que el pueblo americano es superior y un ejemplo de desarrollo para el mundo entero.

Sin embargo, las condiciones de vida en años recientes no apoyan este discurso. Durante los años 1930 hasta 1970 la clase media del país era grande y crecía cada año, contaba con una calidad de vida cómoda y con seguridad económica, fruto de tanto una economía en crecimiento y un movimiento sindical fuerte, como también políticas públicas del estado de bienestar. Con el desgaste de todo aquello, vino abajo la calidad de vida de los trabajadores pero aun así los políticos y los medios de comunicación continuaron estimulando la ideología del “excepcionalismo”.

Sin embargo, el pueblo no come ideas, sino comida y lo que la combinación de esta ideología y las condiciones objetivas que no la sustentan ha creado es un fuerte resentimiento e ira en el seno del pueblo americano, particularmente de raza Anglo-Sajona. Y como ya se ha repetido en muchas ocasiones en la historia, esta ira que tiene fundamentos reales en las condiciones materiales de la gente, es fácil de manipular y convertir en odio en contra migrantes y otras minorías que parecen en el último periodo haberse beneficiado- aunque tampoco lo fueron.
3. Pérdida de confianza en las instituciones de la elite

La guerra en Irak, los tratados de libre comercio, la crisis económica del 2008 y la subsecuente decisión del Presidente Obama de rescatar a los bancos de la quiebra, han creado una desconfianza desde el pueblo a las instituciones que lo gobiernan. El voto por Trump, más que por las políticas que el promovía, se basaba en un rechazo iracundo por aquellas instituciones. Esto se evidencia por las muchas declaraciones de manifestantes en los llamados “Trump rallies”. Decían apoyarlo por no ser político, por ser alguien que hablaba la verdad sin tapujos, por ser enemigo del poder establecido y de los medios de comunicación. Fue casi como decir, el enemigo de mi enemigo, es mi amigo. Trump supo muy bien (a pesar de nunca ser tomado en serio) proyectar esa falsa imagen de campeón de los pobres, enemigo del status quo.

Por el otro lado, Hillary Clinton representaba de manera contundente el statu quo. Desde tiempo ha sido una candidata muy poco popular que parece representar lo peor de la corrupción profunda del sistema político. Es interesante mencionar que a pesar de que se reduce a ‘racismo’ el apoyo a Trump, muchos condados que hace 8 años votaron por Obama, ahora votaron por Trump. Esto es porque en su momento Obama parecía ser ese candidato que no representaba el poder establecido de las instituciones que el pueblo rechazaba. Por el mismo motivo, Bernie Sanders, político de Izquierda y odiado por la elite política del país, arrasó con tanta popularidad en las elecciones primarias del partido Demócrata.
4. Partido Demócrata

En las últimas horas, desde que se declara la victoria de Trump se ha especulado sobre la posibilidad de que Bernie Sanders hubiera tenido más capacidad de derrotar a Trump. No se puede saber a ciencia cierta, pero lo que sí es claro es que el partido Demócrata no supo entender el descontento del pueblo especialmente en el interior del país. Se obstinó por apoyar con lealtad a la máquina política Clinton, sin importar el bajísimo nivel de popularidad que carga por mucho tiempo. Aún más que eso, el partido que en algún momento representaba (con sus límites) la defensa de los derechos laborales, el apoyo a políticas públicas de inclusión social y las reformas que buscaban manejar o controlar el capital financiero para evitar abuso, no es el mismo.


Bernie Sanders contó con apoyo popular precisamente porque dialogaba sobre el problema explosivo de la desigualdad social. 

El partido Demócrata ha venido cambiando lentamente durante los últimos 40 años en los cuales ha optado por apoyar la globalización y el neoliberalismo, defender el poder concentrado del capital financiero y los bancos y administrar la crisis en vez de ofrecer propuestas para salir de ella. Se ha definido entonces por su discurso sobre la diversidad, promoviendo el acceso de minorías a la meritocracia, buscando reformas que permitan la incorporación de ellos/ellas al sistema Capitalista. La diversidad y las políticas que buscan hacer frente a la desigualdad en base a raza, género y etnia son importantes y necesarias. Sin embargo esta postura también busca evitar entrar en discusión sobre la creciente desigualdad de clase que cada vez es más aguda e innegable. Bernie Sanders contó con apoyo popular precisamente porque dialogaba sobre el problema explosivo de la desigualdad social. Aun con Obama como Presidente, la riqueza de los mega ricos ha aumentado y la pobreza solo crece. Clinton, como defensora del statu quo y de las elites que se han beneficiado de este orden, evitó hasta verse obligada a hacerlo, a tocar este tema. Sin embargo, Trump, aunque con un discurso a base de mentiras y fundado en odio, si tocó el tema de la desigualdad.
5. La ausencia de una Izquierda

La izquierda de los Estados Unidos aun no construye un proyecto que, a la vez que reúna a la clase trabajadora, ofrezca propuestas para salir de la crisis. Junto con el partido Demócrata, muchas figuras y espacios de organización de la Izquierda se han enfocado en el tema de la diversidad y el acceso a oportunidad para mujeres, afro-descendientes y otros grupos minoritarios. Es sumamente problemático que existe dentro de la misma izquierda un rechazo y odio en contra de la clase trabajadora de raza Anglo-Sajona. Esta división es histórica y tiene mucho que ver con la manera como el pobre de raza Anglo ha sido manipulado con discurso racista, para mantener una sociedad de clases.

Durante el movimiento por los Derechos Civiles, especialmente, se fomentó un odio por todo lo que no es Anglo y esto ha servido hasta el día de hoy para dividir a la clase trabajadora. Desafortunadamente, inclusive la Izquierda en muchos casos no ha tenido la capacidad de ver que el enemigo no es el trabajador en condiciones de pobreza, sino la desigualdad real que el sistema ha creado y los intereses políticos que buscan manipularlo.

Se ve en esta elección, también, una aguda división entre las ciudades de las costas Este y Oeste y el interior del país. Esta división regional no es solo de raza (siendo que las ciudades tienden a contar con más diversidad por raza y etnia) sino de clase. La gran concentración de pobreza existe en estas comunidades del interior, que no se ven representadas por una Izquierda que, salvo algunas excepciones, no ha buscado dialogar con ellas.
6. Medios de comunicación

Los medios de comunicación, bajo el control casi total de las elites que han creado la desigualdad que azota el país, tienen poco vínculo con la realidad. A través de los años, con algunas excepciones, se han negado a reportar sobre la condición económica que se vive en Estados Unidos, repitiendo más bien la ideología del gran capital. Para esto, se ha aferrado en culpar a los pobres de raza Anglo por sus posturas “nacionalistas”, “atrasadas” y “racistas” por los problemas que el país ha enfrentado. Esta dinámica se dio también en el Reino Unido también durante el llamado “Brexit”. También, los mismos medios contribuyeron a que Trump no se tomara en serio como candidato lo cual le permitió de cierta manera sorprender al país con los resultados de esta semana.

Sin duda alguna la elección de Donald Trump para Presidente de los Estados Unidos es motivo de rabia y desilusión entre muchos. Aquellos que somos inmigrantes sentimos que se viene un periodo largo de inseguridad; no sabemos qué podemos esperar de un nuevo presidente que nos hizo ver como responsables de muchos de los problemas por los que pasa el país, que promovió el odio en contra de nuestras comunidades que sin embargo también fueron afectadas por las políticas que realmente crearon los problemas que se viven el día de hoy.

Pero tenemos un papel histórico y un llamado a enfrentar esta crisis no con miedo sino con propuestas y con unidad. Un proceso de auto-critica es necesario y debemos evaluar si responder al odio con más odio nos ayuda en algo. Podemos continuar cayendo en la división histórica de la clase que este país ha usado para gobernar o podemos tomar este momento para cambiar de camino, estimular la unidad y responder al odio que nace de la desesperación, con verdadera solidaridad de clase.

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*Stephanie Weatherbee Brito es mexicana, radicada en EUA, militante del Movimiento Sindical en California y participa de la Articulación de los Movimientos Sociales hacia el ALBA.
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Fuente: Servindi
imagen: Variety Latino