Fuga de documentos del Vaticano según el padre Federico Lombardi SJ. |
Federico Lombardi SJ es Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. En su función emitió un comunicado exponiendo su versión de la fuga de documentos vaticanistas. Su contenido fue difundido por Radio Vaticano el lunes 14. Es un texto que al mismo tiempo que intenta defender al Vaticano no puede evitar corroborar lo que los medios denunciaron sobe la fuga de documentos- Dada esa importancia lo reproducimos en su totalidad. La versión es la que publicó la agencia de noticias Zenit.
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Hoy debemos tener todos los nervios templados porque nadie se puede asombrar de nada. La administración estadounidense ha tenido wikileaks, el Vaticano tienen ahora sus leaks, sus fugas de documentos que tienden a crear confusión y desconcierto y a facilitar una visión negativa del Vaticano, del gobierno de la Iglesia y más ampliamente de la misma Iglesia.
Por tanto, calma y sangre fría, y mucho uso de la razón, cosa que no todos los medios tienden a hacer. Son documentos de naturaleza y peso diversos, nacidos en tiempos y situaciones diversas: unos son las discusiones sobre la mejor gestión económica de una institución con muchas actividades materiales como el Gobernatorado; otros son apuntes sobre cuestiones jurídicas y normativas en curso de discusión y sobre los cuales es normal que haya opiniones diversas; otros son memoriales delirantes que nadie con la cabeza en su sitio ha considerado serios, como uno reciente sobre el complot contra la vida del Papa. Pero tanto da; poner todo junto ayuda a crear confusión.
Una información seria debería saber distinguir las cuestiones y comprender su diferente significado. Es obvio que las actividades económicas del Gobernatorado deben ser gestionadas sabiamente y con rigor; está claro que el IOR y las actividades financieras deben integrarse correctamente en las normas internacionales contra el lavado de dinero. Estas son evidentemente las indicaciones del Papa. Mientras que es evidente que la historia del complot contra el Papa, como dije inmediatamente, es un delirio, una locura, y no merece ser tomada en serio.
Ciertamente hay algo triste en el hecho de que se pasen con deslealtad documentos del interior al exterior para crear confusión. Existe responsabilidad de una y otra parte. Sobre todo por parte de quien proporciona este tipo de documentos, pero también de quien se ocupa en usarlos para fines que no son ciertamente amor a la verdad. Por ello debemos resistir y no dejarnos absorber por el abismo de la confusión, que es lo que los malintencionados desean, y permanecer capaces de razonar.
En cierto sentido –es una antigua observación de la sabiduría humana y espiritual- la existencia de ataques más fuertes es signo de que está en juego algo importante.
A la gran serie de ataques a la Iglesia sobre el tema de los abusos sexuales respondió justamente un empeño serio y profundo de renovación clarividente. No una respuesta de corto alcance, sino de purificación y renovación. Ahora hemos asumido la situación y desarrollamos una fuerte estrategia de curación, renovación y prevención para el bien de toda la sociedad. Al mismo tiempo, se sabe que está en curso un empeño serio para garantizar una verdadera transparencia del funcionamiento de las instituciones vaticanas también desde el punto de vista económico.
Se han publicado nuevas normas. Se han abierto canales de relaciones internacionales para el control. Ahora, varios de los documentos recientemente difundidos tienden precisamente a desacreditar este empeño. Paradójicamente, esto es una razón más para proseguirlo con decisión sin dejarnos impresionar. Si tantos se ensañan, se ve que es importante. Quien piensa desanimar al Papa y a sus colaboradores en este empeño se equivoca y se engaña.
En cuanto a la cuestión de las pretendidas luchas de poder ante el próximo cónclave, invito a observar que los pontífices elegidos en este siglo han sido todos personalidades de altísimo e indiscutido valor espiritual. Está claro que los cardenales han buscado y buscan elegir a alguien que merezca el respeto del pueblo de Dios y pueda servir a la humanidad de nuestro tiempo con gran autoridad moral y espiritual.
La lectura en clave de luchas de poder internas depende en gran parte de la tosquedad moral de quien la provoca y de quien la hace, que a menudo no es capaz de ver otra cosa. Quien cree en Jesucristo por fortuna sabe que –al margen de lo que se diga o escriba hoy en los periódicos- las verdaderas preocupaciones de quien tiene la responsabilidad en la Iglesia son más bien los problemas graves de la humanidad de hoy y de mañana. No por nada creemos y hablamos también de asistencia del Espíritu Santo.
PreNot 9838
120216
Fuente: Ecupres
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Blog personal de Juan Carlos Urquhart de Barros - Arzobispo Primado de la Iglesia Católica Episcopal Antigua en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.-
domingo, 19 de febrero de 2012
Filtraciones de documentos y lucha de poder en el Vaticano.
martes, 24 de enero de 2012
Prohíben los símbolos religiosos y políticos en las escuelas.
martes, 17 de enero de 2012
Los medios ¿están presionados por la Iglesia Católica Romana?
lunes, 25 de julio de 2011
Declinación de la iglesia-institución.

Por Domingo Riorda.
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| Una reciente declaración del sociólogo Fortunato Mallimaci, publicada en Telam, afirma que “el fenómeno religioso sigue ocupando un lugar destacado en la vida social y cultural de la sociedad argentina”, al revelar que "9 de cada 10 personas cree en Dios", aunque la mayoría se relaciona "por su cuenta" y no a través de las instituciones religiosas. |
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Tal afirmación la hizo al exponer sobre “Las creencias y religiones en la Argentina”, en la megamuestra Tecnópolis, en Villa Martelli, provincia de Buenos Aires, donde detalló que, según una encuesta realizada en 2008, "el 93,6 por ciento de las mujeres y el 88,3 por ciento de los hombres" dijo creer en dios, entres los cuales el 96,7% son mayores de 65 años y el 85,1% los jóvenes de 18 y 29 años. Mallimaci aclaró que “El 61,1% dijo hacerlo por su propia cuenta, el 23,1% a través de alguna iglesia, el 4%, a través de una grupo o comunidad, el 11% restante dijo no tener relación con dios y el 0,5% no contestó (NS/NC) opinando que “estamos frente a complejos procesos de desinstitucionalización religiosa y de individuación de creencias”. En un reciente despacho de PE/Ecupres (PreNot 9623 del 110719) bajo el título Iglesia-Institución, poco creíble en Uruguay, presenta un panorama similar en el país hermano. Se refiere a un estudio, originalmente comentado por Cristianet, sobre Religión y religiosidad en Uruguay, presentado en el Congreso Nacional de Sociología, en el que se concluye “la poca credibilidad que tienen los uruguayos en la Iglesia como institución en términos generales”. Datos similares se pueden recogerse en todo el continente latinoamericano con la diferencia contextual de que, mientras en ellos la raigambre católico romano es muy fuerte, en Uruguay se trata de una país laico. Si en diferentes situaciones la gran mayoría cree en Dios al mismo tiempo que no utiliza la Iglesia-Institución para la práctica de su creencia, cabe la pregunta del por qué ocurre tal fenómeno marcando la declinación de la Iglesia-Institución. La oferta que viene desde la Iglesia Católica Romana se trasforma en una práctica preferentemente ritual, inclinada hacia la derecha política, excepto las agrupaciones cuestionadora de las directivas emanadas desde el Vaticano. Esta centralidad desde el exterior, Roma, permite que se tomen medidas diversas para que los y las cuestionadoras queden al margen o fuera de la institución. Es la prédica de un evangelio que no se introduce en la vida contemporánea y por lo tanto en las necesidades del ser humano que no reniega de su creencia en Dios, pero no puede practicarla en su iglesia de presunto origen. La propuesta de las iglesias evangélicas tuvo su auge hasta la mitad del siglo pasado para luego pasar a ser una más entre otras, excepto alguna de ellas que recuperó su calor y se introdujo en la temática local recuperando cierto sesgo de izquierda, que en su inicio era referida como socialista, o de izquierda, y que mantiene a medias hasta el presente. Una parte de esas iglesias se asociaron a las denominadas protestantes fortaleciendo sus estructuras de origen europeo. Aún las que no son producto de la inmigración poco a poco se fueron transformando como si las fueran. Algunas de sus marcas son su celo por mantener su membresía con poco avance en la incorporación de gente nueva, distinta, y una progresiva desatención de la problemática social al mismo tiempo que crece la tendencia por la unidad institucional que, lograda, fortalece las estructuras heredadas. En esa reestructuración aparece como necesidad suprema el interés por la buena convivencia. Ella se hizo evidente unos meses atrás con la bienvenida al documento emitido por organizaciones eclesiásticas europeas, con maquillaje internacional, denominado “Testimonio cristiano en un mundo de pluralismo religioso. Recomendaciones sobre la práctica del testimonio” Fue emitido en la “Tercera Consulta (entre cristianos)” que se reunió en Bangkok, Tailandia, del 25 al 28 de enero de 2011. En ese evento se deliberó sobre los análisis efectuados por “el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (PCDI), el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y, a invitación del CMI, la Alianza Evangélica Mundial (AEM)” que “se reunieron varias veces durante un período de cinco años” El pomposo título se diluye como la cebolla que a medida que se extraen sus capas se encuentra la nada, sin corazón, como se ilustra en la novela La Piel de Zapa de Balzac. Se repite la importancia del testimonio, pero no existe ninguna referencia a las situaciones vivenciales del ser humano, ni individuales ni sociales. La problemáticas nacionales e internacionales, ausentes. El producto final es un manual de buenas costumbres que necesitó tres Consultas para ser confeccionado, sin saberse cuantas reuniones extras, de las que se llaman preparatorias. El vigor y el entusiasmo del evangelio en un mundo de pluralismo religioso es la nada. En el panorama religioso continental se encuentran las iglesias evangelistas, carismáticas, y otras similares, con un estilo al que algunas iglesias evangélicas se sienten atraídas porque juntan mucha gente. Su estructura de trabajo proviene de las “evangelicales” de Estados Unidos. Ellas son los motores de ese gran movimiento. Obvio, también son las formas y contenidos de sus mensajes y prácticas, generalmente inclinadas hacia la derecha política y a la ética católico romana. Su raíz y modelo provienen desde el exterior continental. En este punto son ilustrativas las notas y comentarios que arroja la agencia Pulso Cristiano. En su reciente edición, número 189 del 21 de julio de 2011, David Kohler se refiere a Guatemala, con una guerra civil que duro “más de 30 años y que se llevó la vida de 200 mil personas, le siguió otra de bandas ligadas al crimen organizado que se perpetúa en un clima de inseguridad y violencia para los guatemaltecos” con “7 mil muertes promedio anual ocurridas en la última década” Kohler comenta que “Paradójicamente, es también uno de los países con mayor número de evangélicos: más del 25 por ciento. Pero la fe en Cristo no parece haber servido para traer la paz a sus doloridos habitantes, muchos de ellos indígenas. Si bien es gravísimo, lo que ocurre en Guatemala no es una excepción. El crecimiento explosivo de las iglesias evangélicas de las últimas décadas no ha servido para transformar las estructuras de violencia, de miseria y de corrupción en América latina” El articulista se pregunta “¿Por qué los evangélicos no influimos en nuestras sociedades? Algunos dicen que cuando las personas cambian las sociedades también. No parece ser éste el caso. ¿O será que los cambios no han sido profundos en las vidas de las personas y por eso los males subsisten, incluso dentro de las iglesias? Otros piensan que las iglesias se han hecho las distraídas ante los grandes temas de las sociedades y educaron a sus miembros para un evangelio individualista. ¿Somos iglesias integradoras o "pasatistas", como planteó Pulso Cristiano a sus lectores en la edición 188?” En la misma edición de Pulso Cristiano, César Dergarabedian desarrolla el tema Cultura de paz en las iglesias señalando que existe un “escenario (es) conocido y sufrido por muchos cristianos” con “Iglesias divididas, amistades de años hechas añicos y aun familias distanciadas. Contamos los que ingresan por la puerta de adelante pero no los que salen por la de atrás. La puerta giratoria, las iglesias que crecen a costa de los éxodos de otras, las divisiones de iglesias `ordenadas por Dios´ y el agradecimiento al Señor porque está haciendo `limpieza´ cuando se van los hermanos problemáticos, son todas lamentables y frecuentes situaciones que van cercenando el cuerpo de la Iglesia de Jesucristo” refiriéndose mayoritariamente a las comunidades evangelistas. Comenta que para algunos la solución es simplemente "tener más amor" o "poner en práctica el amor que decimos tener", pero se pregunta si “¿alcanza con intentar amar más o mejor? ¿Qué hacemos con los conflictos inevitables que surgen en cualquier grupo humano, incluyendo la iglesia? ¿Los ignoramos, los escondemos, los potenciamos o los solucionamos? Si no podemos solucionarlos, ¿pedimos ayuda de personas con los dones y aptitudes adecuados?” Ambos comentarios apoyan otros análisis que describen a las iglesias evangelistas, que concentran mucha gente y funcionan con grandes eventos, como que no tienen una vida práctica que sea acorde a sus propias proclamaciones sino que se debaten en cuestiones de competencias empresariales, o cercanas a ellas, pero sin el impacto que ellos mismos dicen tener sobre la vida ciudadana. Como ocurre con toda generalización, esta presentación de tres grandes tendencias de las iglesias cristianas puede ser injusta para grupos eclesiásticos que, en cada una de ellas, tienen comportamientos distintos, pero es esclarecedora para ver que las tres responden a estructuras provenientes del exterior continental y que provienen de centros de poder económicos y colonizadores como son Estados Unidos y Europa, incluida Roma. El armado de tales estructuras no pueden menos que responder a la impronta de los países donde se formularon acompañados de los rictus de la lucha por el poder, la ideología sobre las cuales se conformaron y la concreción de propuestas que, tal vez, sirvan a esos centros de poder pero no al continente latinoamericano. Hay que repensar el cristianismo desde la óptica latinoamericana teniendo en cuenta sus diferencias regionales y/o nacionales. Dada la mención del panorama en Argentina y Uruguay es necesario ese repensamiento teniendo en cuenta la historia rioplatense, incluidas las tendencias sociales que acompañaron a las iglesias evangélicas y el abordar tópicos escondidos, como el proyecto artiguista de la República Oriental, abortado por la discusión de los puertos Montevideo/Buenos Aires en el que triunfó el poder económico asentado en el segundo. Es fundamental examinar la organización de las iglesias y producir nuevas estructuras que respondan a las necesidades de ambos países de forma que aflore la pertinencia del evangelio para la vida contemporánea mediante instituciones eclesiásticas que sirvan al pueblo y dejen de servirse a sí mismas. Algo similar a lo que hizo el apóstol Pablo que, sin faltarle el respeto a su historia, dejó atrás las tradiciones que encerraban al nuevo movimiento que surgía en ese tiempo y se abrió a la inconmensurable tarea de predicar y practicar el evangelio al mundo que lo rodeaba. Las iglesias rioplatenses tienen personas capaces, idóneas, lúcidas, para realizar esa tarea. Deben agregar la disposición para desalojar de sus mentes y corazones los dogmas institucionales y tener coraje para realizar el desafío que se les presente. Coraje que en el lenguaje del evangelio es depender sola y exclusivamente del Señor Crucificado y Resucitado para el beneficio de todos y todas.+ (PE) PreNot 9632 110725 Notas de referencia PreNot 9633 y PreNot 9634 del 110725. Fuente: |
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jueves, 30 de junio de 2011
Juicios en Bahía Blanca. Acto metodista supera expectativas.

Si bien la calidad de los panelistas impulsaban a no desaprovechar la oportunidad pues estuvieron el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, el obispo (e) Aldo Etchegoyen, el sociólogo Fortunato Mallimaci; el presidente de la Comisión por la Memoria de Buenos Aires, Dr. Hugo Cañón y la queridísima Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, no debe dejarse de lado que las tres centenas y media de participantes pareciera que sintieron la necesidad de crear un espacio cálido, acogedor, comprometido y de esperanza cierta que se logró con creces y que como bien apuntó Hugo Cañón al comentar con el público que “Pareciera que aquí hay una corriente especial que nos moviliza”
La génesis del acto comenzó en la Junta Directiva de Central, pero poco a poco pasó la frontera de la iglesia local para ser un evento compartido con otras personas logrando que se plasmara la propuesta de hacerlo en el Templo como símbolo cierto de la correlación de fe- participación social.
Bien lo resumió Etchegoyen al decir que “Aquí estamos, sentados alrededor de la mesa de comunión, donde ayer domingo comimos el pan y tomamos el vino y hoy hablamos de Derechos Humanos” refiriéndose a que los panelistas utilizaban la mesa de la celebración de la Santa Cena, con la gran cruz del Templo a sus espaldas.
Pérez Esquivel apuntó que la lucha por los DD.HH. comenzó antes del 76, mencionando los golpes de estado en distintos países del continente, como el de Chile, Uruguay, Brasil para aplicar un sistemático plan de rapiña y muerte dirigido desde EE.UU. El Premio Nobel de la Paz no dejó de lado la oportunidad de mencionar lo que escuchó, años atrás, de un orador que preguntó al público “¿Saben porque no hay golpes de estado en Estados Unidos?” Contestándose “Porque allí no tienen una embajada de Estados Unidos”
“Madres de Plaza de Mayo, el pueblo te abraza” fue el canto que recibió el anuncio de que hablaría Nora Cortiñas quien afirmó que el inicio de sus luchas –“nosotros solo íbamos a que nos dijera donde estaban nuestros hijos, nuestras hijas, no fuimos a pelear”- y que a medida que caminaban en esas tristes jornadas aprendieron todo el horror que estaba ocurriendo en Argentina. Cortiñas recordó, emocionada, a su hijo desaparecido y reivindicó el rol de los padres “quienes no aparecían en público pero eran nuestros resguardadores”
Las palabras de Cortiñas fortalecieron el eje de los aportes de los panelistas guiados por la idea de expresar “Vivencias y Testimonios”, que había adquirido un tinte especial en las palabras de Fortunato Mallimaci al rendir homenaje, con emoción, a luchadores y luchadoras, desparecidos y desaparecidas, compañeros y compañeras de él, dado que es oriundo de Punta Alta, a 25 kms. de Bahía Blanca, mencionando sus nombres y apellidos, la mayoría militantes católicos, entre ellos varios sacerdotes.
Hugo Cañón, bahiense, además de traer a la memoria el nombre de algunos desaparecidos, se refirió a su propia vida, su estadía en La Plata, donde cursó Derecho, viviendo las vivencias de aquellos tiempos, y que luego, ejerciendo su profesión en Tres Arroyos, ciudad de la Provincia de Buenos, una noche no pudo mas con su lucha interior y se fue con el auto a la ruta. Allí, entre el silencio de la noche, solo cortado por el pasar de vehículos, no se molestó en detener sus sentimientos y emoción y decidió colocar la abogacía al arriesgado servicio de la defensa de los DD.HH. cumpliendo una destacadísima gestión como Fiscal General en Bahía Blanca.
El pastor de la Iglesia Metodista Central, Aníbal Sicardi, siguiendo el eje de “Vivencias y Testimonio”, invitó a la concurrencia a recordar sus familiares, amigos, amigas, desaparecidos acotando alguna referencia sobre sus vidas. Cada nombre y mención de sus vidas, fue recibido con un fuerte “Presente” y aplausos. Treinta minutos de testimonios, Presentes y aplausos, afianzó el clima emotivo-comprometido de tres centenas y media de corazones que vibraban bajo la consigna de que ellos y ellas estaban allí, en ese Templo, viviendo esa realidad que no se creía posible, la de los juicios en Bahía Blanca.
Ese momento de solidaria vibración humana fue acompañado por una oración a cargo del obispo (e) Aldo Etchegoyen y otra por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, con el público puesto en pie.
Luego de las oraciones, se templaron dos guitarras y un acordeón invitando a cantar el Carnavalito de Andar, una canción habitual en los cultos de las iglesias evangélicas-protestantes cuyas estrofas dicen /Vamos con fe, tenemos un Dios capaz de liberar/ Con la alegría y seguridad de un sol que aún va a brillar/ /“Luchando contra toda injusticia que se va a acabar”/ y su estribillo “Dame tu mano, vamos a andar juntos a caminar”
Después del canto se invitó a los y las participantes a seguir un tradicional gesto en las iglesias, la de darse el abrazo y desearse la Paz, pero que en esta ocasión, junto con el abrazo se exhortaran a luchar “Por la Verdad y la Justicia”
La llegada de la concurrencia al Templo fue recibida con la música y el canto del CD “Tenemos esperanza. Tangos para apostar por la vida” y el encuentro se inició con la lectura en off de una poesía, “Credo sin concilio”, del poeta metodista Pedro Benítez, inserta en su libro “Antología del Ser”, e interpretada por Oscar Pasquale, reconocido locutor bahiense.
La organización del acto estuvo a cargo de la congregación local cuidando cada detalle de la programación y promoción y atención de la concurrencia con el apoyo de un muy buen equipo de sonido. Los comentarios posteriores fueron de unánime reconocimiento a la Iglesia Metodista Central por ese espacio de calor y solidaridad humana.+ (PE)

