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martes, 16 de julio de 2013

Crónicas de la hospitalidad en América Latina: El caso de Haití.


Wooldy Edson Louidor


Cuando ocurrió el terremoto en Haití el 12 de enero de 2010, las jefas y jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) expresó, en una declaración conjunta el 9 de febrero del mismo año, su solidaridad en virtud de los vínculos históricos de amistad con la primera república libre de la región.

En un discurso histórico que pronunció el 13 de enero de 2010, un día después de la tragedia, el presidente mexicano de entonces, Felipe Calderón, subrayó que “los entrañables lazos históricos, culturales, de amistad que unen al pueblo de México con el pueblo haitiano, nos hacen sentir como propias las pérdidas que han ocurrido en esta nación”.

En virtud de esos lazos, Calderón pidió al Gobierno Federal, a la Cruz Roja Mexicana, a todas las fuerzas vivas de la nación azteca y al pueblo en general, que brinden de inmediato “todo el apoyo necesario para ayudar a esa Nación hermana”.

Son numerosos los ejemplos de jefas y jefes de Estado y Gobierno en América Latina que, luego del terremoto del 12 de enero de 2010, se dieron a sí mismos el imperioso deber de solidarizarse con Haití no sólo por sentimientos de compasión o caridad por “el país más pobre del Hemisferio”, sino en virtud de los “lazos históricos, culturales, de amistad, solidaridad” que se han entretejido con la primera Nación libre de la región.

Una gran tradición de hospitalidad y solidaridad entre Haití y América Latina

La tragedia que ocurrió en Haití hizo que América Latina recordara la gran tradición de hospitalidad y solidaridad de este pequeño país del Caribe.

En su lucha por liberar Sud América de España, el libertador Simón Bolívar solicitó en dos ocasiones la hospitalidad y la solidaridad del presidente de Haití para continuar esta lucha.

La historia cuenta que Alexandre Pétion, presidente de Haití (1806-1818), recibió a Bolívar entre diciembre de 1815 y enero de 1816 en Puerto Príncipe y le brindó toda clase de auxilios para que lanzara la “Expedición de los Cayos” contra la Costa Firme (antiguo nombre de la zona que comprenden Venezuela, el Istmo de Panamá y parte de los territorios deColombia).

La expedición que inició en la Isla de Margarita en mayo de 1816 culminó en una derrota; por lo que Bolívar salió exiliado de Venezuela y tuvo que solicitar una segunda vez la hospitalidad y la solidaridad de Pétion. Efectivamente Bolívar fue acogido en Haití en diciembre de 1816 y recibió otra vez municiones, soldados y otras ayudas para organizar la expedición de Jacmel (sureste de Haití) en diciembre de 1816.

La carta que le mandó Pétion a Bolívar para animar al Libertador a seguir luchando por la liberación de la Gran patria luego de tantos intentos fracasados habla del profundo afecto del presidente haitiano por la causa sudamericana: “…Si la fortuna inconstante ha burlado por segunda vez las esperanzas de V E., en la tercera puede serle favorable; yo al menos tengo ese presentimiento, y si yo puedo de algún modo disminuir la pena y sentimiento de V E. puede desde luego contar con cuanto consuelo de mí depende”.

El presentimiento de Pétion se cumplió, ya que esa última Expedición le permitió al libertador consolidar sus triunfos militares en Venezuela e iniciar la campaña de liberación de los demás países sudamericanos.

Con la hospitalidad y la solidaridad todo es posible porque abren las fronteras de las luchas de liberación, crean lazos, vínculos entre pueblos y dan razones para creer y esperar, incluso contra toda esperanza. El primer país libre de América Latina y el Caribe dio también el primer ejemplo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

El reto de la protección de los flujos haitianos en América Latina y el Caribe.



Wooldy Edson Louidor

La protección de los flujos haitianos en la región de América Latina y del Caribe constituye un reto fundamental para el próximo año 2012.
Decenas de miles de migrantes haitianas y haitianos en la región de América Latina y del Caribe terminan este año 2011 en una grave situación de desprotección y de vulnerabilidad.

A continuación hacemos un recorrido de algunos hechos que marcan recientemente la vida de las y los migrantes haitianos en algunos países de la región.
Repentina muerte de Sonia Pierre en República Dominicana
En República Dominicana la comunidad de los haitianos de nacimiento y de origen sigue llorando la muerte de una de los más acérrimos defensores de sus derechos, la militante dominico-haitiana Sonia Pierre. La incontestable líder de la causa haitiana en República Dominicana falleció el pasado 4 de diciembre a la edad de 48 años, a causa de problemas cardíacos.

Inició su activismo a muy temprana edad, desde los trece años cuando fue arrestada por ser la vocera de una protesta de braceros haitianos (cortadores de caña de azúcar) en el pueblo de Altagracia, al sureste de la República Dominicana. Desde entonces, su vida ha sido una constante lucha a favor de los derechos humanos de los haitianos y los dominicanos de ascendencia haitiana en República Dominicana.
Aprovechamos la ocasión para recordar las innumerables persecuciones de las que Sonia Pierre fue víctima en República Dominicana. Por ejemplo, en 2007 las autoridades de la Junta Central Dominicana (JCE) amenazaron con anular su acta de nacimiento y quitarle la nacionalidad dominicana.
“A finales del pasado mes de marzo, la Junta Central Electoral dominicana (JCE) anunció que solicitaría a la Justicia dominicana la anulación del acta de nacimiento de la activista de Derechos Humanos Sonia Pierre, porque, según las autoridades de dicha institución del Estado dominicano, ‘hubo irregularidad en la emisión de este documento, expedido en 1963’”(1), habíamos escrito en un artículo publicado en abril de 2007.
Las persecuciones contra Sonia Pierre en República Dominicana siguieron hasta el día de su muerte. 
“La repentina muerte de Sonia Pierre ocurre en un momento en que en su contra se había desatado un asedio por su firme defensa de los derechos de quienes como ella eran dominicanos de origen haitiano y por su denuncia a los maltratos de inmigrantes de Haití que realizan labores en República Dominicana”(2), reveló el periódico dominicano Diario Digital.

21 haitianos sin casa en Estación Central en Santiago de Chile
Veintiún haitianos perdieron su casa en Estación Central, una de las zonas con mayor concentración de haitianos en la capital chilena, Santiago de Chile. El hecho ocurrió el pasado 27 de octubre tras un incendio que hizo arder en llamas la casa donde vivían los migrantes.

Este deplorable hecho ayudó a visibilizar la situación de la comunidad haitiana en Santiago de Chile que se enfrenta a una serie de dificultades para regularizar su situación migratoria, obtener fuentes de empleo, tener acceso a los servicios sociales de base y, sobre todo, “han sido segregados y discriminados”(3) a causa de su color, su estatus migratorio y su condición económica, como lo reconocen algunos medios de comunicación chilenos.
Los haitianos se han concentrado en algunas zonas de la capital chilena tales como Quilicura, Estación Central, San Bernardo, Independencia y Recoleta, donde la mayoría de ellos viven hacinados y en condiciones de vida infrahumanas.
Cerca de cien haitianos varados en la frontera peruana
Desde los inicios del pasado mes de abril(4), cerca de cien haitianos se han encontrado varados en la región amazónica peruana, más precisamente en la frontera con Brasil, al no poder ingresar al territorio brasileño. Las autoridades brasileñas les han cerrado la frontera, impidiéndoles el paso, por lo que los haitianos llevan meses en la región peruana de Madre de Dios al borde de una crisis humanitaria.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) pidió el pasado 4 de diciembre “una solución humanitaria para cerca de un centenar de haitianos varados en la región amazónica peruana, cerca de la frontera con Brasil”(5).

Más de mil haitianos varados en Tabatinga, en la Amazonía brasileña
Las difíciles condiciones de vida de los haitianos en la comarca brasileña de Tabatinga, ubicada en la Amazonía, empeoran cada vez más, ya que actualmente son más de mil (más del doble que hace cuatro meses)(6) que esperan una decisión de las autoridades brasileñas sobre su situación migratoria. Mientras tanto, están al borde de una crisis humanitaria, ya que no tienen garantizados sus derechos humanos fundamentales tales como el derecho a la alimentación, a la vivienda, a la salud durante su larga espera en esta zona aislada de Brasil.

Luego de pagar una gran suma de dinero a las redes de traficantes (entre 2.500 y 5 mil dólares americanos) y otros gastos para su periplo desde Haití a Tabatinga pasando por varios países de tránsito (República Dominicana, Ecuador, Perú, o incluso Chile y Bolivia), la mayoría de las y los haitianos llegan al territorio brasileño sin un centavo. Sus familiares y amigos en Haití y en Estados Unidos de América ya no pueden enviarles más dinero, ya que hicieron una gran inversión para poder costear sus onerosos viajes.
Difíciles condiciones de vida de los haitianos en Ecuador
Gran parte de los haitianos que llegan a Brasil huyen de las difíciles condiciones de vida, de la estigmatización, de la discriminación y, sobre todo, de la falta de oportunidades para estudiar y trabajar en Ecuador.

Cada vez hay más haitianos en Ecuador que no han podido regularizar su situación migratoria ante la negativa del gobierno de este país de otorgarles una visa humanitaria o el estatuto de refugiados. Sin su regularización migratoria, los haitianos son más vulnerables a los abusos laborales. Muchos de ellos han preferido emigrar a Brasil.
Olas de repatriaciones de los haitianos por países del Caribe
Finalmente, los países del Caribe, tales como la República Dominicana, las Bahamas y las Islas Turcos y Caicos, continúan repatriando y retornando a migrantes haitianos a su país de origen, pese al llamado del ACNUR y de la OACNUDH (Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos) a los gobiernos del mundo entero a “no deportar a los haitianos por razones humanitarias”(7).
La protección de los migrantes haitianos en la región, el gran reto para el 2012
A cerca de dos años del terremoto del 12 de enero de 2010, Haití está lejos de superar la crisis humanitaria que se ha agravado tras el desastre natural. La Comunidad internacional no ha logrado mejorar sustancialmente la situación humanitaria post-sismo: la epidemia de cólera sigue haciendo estragos en el país, medio millón de desplazados siguen viviendo en campamentos, el acceso a servicios de salud continúa siendo un lujo para la mayoría de la población, las mujeres y los niños son las categorías más vulnerables y desprotegidas.

Por su parte, el nuevo gobierno haitiano no ha logrado aún devolverle a la población, principalmente a las y los jóvenes, las razones de esperar en un futuro mejor para Haití. Los conflictos entre el poder ejecutivo y el Parlamento en torno a asuntos más bien personales y partidistas, sin trascendencia para el interés común, han tenido un efecto desmoralizador sobre la población que se ha cansado de tanto esperar.
El sangrado de la migración haitiana, que hemos presenciado a lo largo del año 2011 en la región, principalmente en Sur América, seguirá en el próximo año 2012, ya que la mayoría de los haitianos, principalmente los jóvenes, no gozan de su derecho a vivir de manera digna en su propio país. Además, la floreciente industria de la trata y del tráfico de los haitianos hacia Sur América se fortalece y goza de cierta impunidad.
La protección de los migrantes haitianos, tanto por parte de la representación consular haitiana en los diferentes países de Latinoamérica y del Caribe como de los gobiernos, de la sociedad civil de la región y de los organismos regionales tales como la Unión de las Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Organización de los Estados Americanos (OEA), seguirá siendo el reto fundamental para el 2012.
Concluiremos con dos preguntas que hicimos en otro texto, respecto al carácter ético del reto de la protección de los migrantes haitianos en la región:
“¿Qué significa para países que dicen ser solidarios con Haití “negar” la hospitalidad a migrantes haitianos que necesitan asistencia humanitaria y protección internacional en sus propios territorios? ¿Ser hospitalarios con los extranjeros que están en situación de dificultad no debería de ser considerado algo incondicional, es decir, un imperativo que va más allá de todas las consideraciones o condiciones legales, políticas… en torno a la migración y al refugio?”(8)
Notas:
(1) Wooldy Edson Louidor, El “caso de Sonia Pierre”, 16 de abril de 2007, Agencia Latinoamericana de Información (ALAI). Enlace: http://alainet.org/active/16915
(2) Diario Digital, Muerte de Sonia ocurre en medio de feroz campaña en su contra, 4 de diciembre de 2011, Santo Domingo, ver: http://www.diariodigital.com.do/articulo.php?id=13961
(3) Cristian Pacheco, Comunidad haitiana en Chile levanta la voz contra la discriminación, Radio Universidad de Chile, 4 de diciembre de 2011. Ver: http://radio.uchile.cl/noticias/131828/
(4) Ver: Cyntia Campos, Más de cien haitianos varados en Madre de Dios, 1ro de abril de 2011, Periódico La República. Enlace: http://www.larepublica.pe/01-04-2011/mas-de-cien-haitianos-varados-en-madre-de-dios

(5) Prensa Latina, Solución humanitaria para haitianos ilegales pide Acnur, 4 de diciembre de 2011. Ver: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=456506&Itemid=1
(6) Ver artículo del SJR LAC: Wooldy Edson Louidor, Los haitianos en Tabatinga: relato de un periplo, 10 de agosto de 2011. Enlace: http://sjrlac.org/noticias/los-haitianos-en-tabatinga-relato-de-un-periplo
(7) Ver Carta de llamamiento de ACNUR-OACNUDH a los gobiernos para no deportar a los haitianos por razones humanitarias; carta publicada el 18 de febrero de 2010 y actualizada el 9 de junio de 2011.
(8) Wooldy Edson Louidor, L’Amérique Latine : pôle d’attraction de la migration haïtienne, in Vivre ensemble, Bulletin de liaison en Pastorale Interculturelle, Centre Justice et Foi, Montréal, Québec, Volume 19, No 63, Automne 2011, pp. 7-11x

Coordinador Regional Incidencia y Comunicación para Haití - Servicio Jesuita a Refugiados para Latinoamérica y el Caribe (SJR LAC)