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viernes, 27 de diciembre de 2013

La reinvención de Latinoamérica.


Por Luis Hernández Navarro *

ALAI, 26 de diciembre, 2013.- Hace 75 años, en 1958, el historiador mexicano Edmundo O’Gorman publicó un libro titulado La invención de América, con el que sacudió la historiografía dedicada a documentar y explicar el descubrimiento y la conquista americana. Inventar, significa, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua, hallar o descubrir algo nuevo o no conocido.En su texto, O’Gorman explica, de manera novedosa para su tiempo, la forma en la que el relato sobre la historia y el devenir del “nuevo continente” fue construido. Hoy, retomando esa imagen, podemos decir que América Latina se está reinventando.

El concepto América Latina tiene tras de sí una larga historia. Muchos años antes de que O’Gorman publicara su obra, en 1857, el escritor colombiano José María Torres escribió en su poema Las dos Américas las claves del nuevo imaginario regional: “Mas aisladosse encuentran, desunidos/Esos pueblos nacidos para aliarse:/La unión es su deber, su ley amarse:/Igual origen tienen y misión;/ La raza de la América latina,/ Al frente tiene la sajona raza,/ Enemiga mortal que ya amenaza”. Poco antes, en 1856, el filósofo chileno Francisco Bilbao, había usado durante una conferencia, el mismo término.

La región está en un proceso de reinvención porque su visión de sí misma, su destino como territorio y su relación con las grandes potencias, especialmente con Estados Unidos, se está transformando radicalmente. Si, hasta ahora, su inserción con el resto del mundo ha estado condicionada por la presencia de las potencias imperiales (España, Portugal, Inglaterra, Francia y Estados Unidos), con el nuevo siglo ha comenzado a construirse como un conglomerado de naciones con procesos de integración crecientemente soberanos.

Se trata de un proceso complejo, ambiguo, en ocasiones contradictorio, que no avanza en línea recta, en el que no todo está definido y cuyo destino final no está aún escrito. Un proceso en el que sus riquezas naturales, como la abundancia de agua dulce (alrededor de la mitad del planeta), sus reservas de petróleo y gas, sus recursos minerales y la riqueza de su biodiversidad, desempeñan un papel central.

Como señas distintivas de esta reinvención se encuentran, entre otras, la refundación de varios Estados nacionales a partir de Asambleas Constituyentes; la ruptura con el Consenso de Washington; la recuperación de su soberanía petrolera, de sus recursos naturales y bienes estratégicos; la puesta en práctica de políticas de inclusión social, redistribución de la renta y reconocimiento de la diversidad cultural; la existencia de poderosos movimientos sociales emancipatorios, y la firma de acuerdos de integración regional guiados por la idea de la cooperación, la complementación económica y la ayuda mutua.

Esta reinvención de América Latina implica, obligadamente, una nueva redefinición de su lugar en el orbe, en el que abandone su lugar como “patio trasero” de Estados Unidos. Un nuevo rol internacional en el que tiene como herramientas medulares, la construcción de foros y entidades regionales sin presencia de Washington –Mercosur, Unasur, Alba y Celac– y la diversificación de las relaciones económicas, comerciales y tecnológicas con naciones que, en otras zonas del planeta, hacen contrapeso geopolítico a Washington, como China, Rusia e Irán.
El fin de la Doctrina Monroe

El pasado 18 de noviembre, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), el secretario de Estado, John Kerry, anunció el fin de la era de la Doctrina Monroe, y la decisión de Estados Unidos de compartir responsabilidades con los otros países del continente y tomar decisiones como compañeros en el marco de una relación de iguales.

Sin embargo, tan pronto como fue proclamado, ese supuesto fin del viejo enunciado colonialista redactado por John Quincy Adams y enunciado por primera vez por el presidente James Monroe –América para los americanos–, fue desmentido por el jefe de la diplomacia estadunidense. Contradiciendo sus palabras, marcó la agenda de su país para la región: promover la democracia, mejorar la educación, adoptar nuevas medidas de protección ambiental y desarrollar el mercado energético. Y, ya encarrerado, criticó a los gobiernos deCuba y Venezuela.

El fin de la Doctrina Monroe tiene, como telón de fondo, una pérdida relativa de la influenciade Washington en la región, no como producto de una decisión de la superpotencia, sino como resultado de las luchas de los movimientos sociales y la elección de gobiernos progresistas que reivindican la recuperación de la soberanía, la ruptura con el neoliberalismo y la integración latinoamericana. Estos proyectos han modificado el esquema de relación con Estados Unidos.

Sin embargo, este cambio no ha implicado, ni mucho menos, el fin del dominio estadunidense en la región. El Imperio está muy lejosde ser un tigre de papel. A pesar de los problemas que enfrenta en todo el mundo y del surgimiento de nuevos ejes de poder, su supremacía militar, el vigor de sus empresas e inversiones, su capacidad para condicionar los flujos comerciales a su favor, la hegemonía semántica de sus industrias culturales y la fortaleza de sus agroindustrias lo convierten en la única potencia estratégica global.

Estados Unidos es el país con mayores gastos militares en el mundo. En 2011, su presupuesto para este rubro representó el 40 por ciento de los gastos totales en el planeta, seguido, muy de lejos, por China y Rusia. Es, también, el principal fabricante y exportador de armamento. Este predominio tiene tras de sí una poderosa base productiva. Lockheed Martin, Boeing y BAE Systems lideran la industria militar mundial. Las dos primeras son estadunidenses.

Su poderío y superioridad bélica se complementan con las 827 bases militares en el mundo, 27 de ellas en América Latina. En abril de 2008, restableció el funcionamiento de su IV Flota, responsable de las operaciones en el Caribe, América Central y América del Sur.

A pesar de sus dificultades, la economía estadounidense sigue siendo la de mayor magnitud del planeta. Su PIB nominal representa una cuarta parte del PIB nominal mundial. De las 500 empresas más grandes del mundo, 133 tienen su sede en Estados Unidos, el doble del total de cualquier otro país. Por ventas, 8 de las 10 principales compañías del orbe son estadounidenses; por valor, 9 de cada 10, por tecnologías de la información y comunicación, 3 de las 4 primeras. Ese Imperio conserva, a pesar de las relocalizaciones, un relevante y competitivo sector industrial, especializado en alta tecnología, que elabora el 20 por ciento de la producción manufacturera de la tierra. Su mercado financiero es el más grande.

Para la Casa Blanca la comunicación y las nuevastecnologías asociadas a ellas, han sido, desde la década de los 50 del siglo XX, asunto de Estado. Sabe que quien conduzca la revolución informática será quien dispondrá del poder en el futuro. Los artículos culturales y de entretenimiento son una de sus principales generadoras de divisas. Su presencia rebasa la esfera exclusivamente mercantil: sus productos venden un estilo de vida, son parte de una hegemonía semántica.

Estados Unidos es el mayor exportador agrícola mundial y manda la mitad de su trigo y soya y, tres cuartas partes de su cosecha de algodón, a compradores internacionales. China es el principal destino de las ventas en este terreno.

La presencia de Washington en América Latina en todos estos rubros es notable. Es el principal abastecedor de armas a la región, a pesar de la creciente exportación rusa y china. De lejos, es la potencia militar más influyente en el área. Es, también, el principal inversor extranjero directo. Todo tipo de empresas de ese país hacen negocios en el hemisferio.

A pesar de la creciente presencia china, los consumidores latinoamericanos compran en sus países una vasta variedad de mercancías con el sello “Made in USA”. Las exportacionesde automóviles, computadoras, maíz, trigo, series de televisión, carnes, películas, jugos y frutas congeladas, celulares, juguetes, cosméticos, combustibles y aeronaves no cesan. De los 20 acuerdos de libre comercio que EstadosUnidos tiene con diversos países en el mundo, la mitad de ellos fueron firmados con naciones latinoamericanas y del Caribe. En 2011 las exportaciones de productos estadounidenses a los países de este subcontinente alcanzaron los 347 mil millones de dólares. El aumento de 54 por ciento en las exportaciones a la región, es mayor a la tasa promedio de crecimiento de exportaciones con el resto del mundo. Aproximadamente, el 85 por ciento de los bienes que comercia Washington entran libres de impuestos en Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México, Panamá y Perú.

Por si fuera poco, como lo señaló Julian Assange, el 98 por ciento de las telecomunicaciones desde América Latina hasta el resto del orbe pasan por Estados Unidos, incluidos mensajes de texto, llamadas telefónicas, correos electrónicos. Ese país tiene a la mano la información de cómo se comporta la región, la ruta que siguen las transacciones económicas, el comportamiento y las opiniones de los principales actores políticos.

Aunque formalmente declare el fin de la Doctrina Monroe, su intervencionismo en la región es evidente, a través de temas como el narcotráfico, el terrorismo y la migración, además de su participación “discreta” en golpes blandos como los registrados en Honduras y Paraguay. Su influencia se hace sentir, también, en la apuesta por la Alianza del Pacífico, como contrapeso a los otros procesos de integración de América Latina.
El dragón chino

La actual bonanza económica de América Latina está estrechamente asociada a la entradade China en el hemisferio. El dragón asiático es un voraz consumidor de los alimentos, minerales y metales, y combustibles que se producen en la región. La inversión de ese país fue central en permitirle al área enfrentar sin grandes descalabros la recesión económica de 2009.

La presencia china en el hemisferio aumenta aceleradamente en todos los rubros: intercambios comerciales, inversiones directas, financiamiento e, incluso, actividades culturales. Salvo un declive en el crecimiento o graves conflictos políticos en la nación asiática, nada parece indicar que esta tendencia vaya a desaparecer.

Las inversiones de la patria de Mao Tsetung en América Latina aumentaron de 15 mil millonesde dólares en 2000, a 200 mil millones en 2012. En 2017 podría alcanzar la cifra de 400 mil millones. El volumen de comercio de este país con Brasil, Chile y Perú, superó al que estas naciones tuvieron con Estados Unidos. El gigante oriental fue, también, el segundo destino comercial de Argentina, Costa Rica y Cuba. El 40 por ciento de las exportaciones agropecuarias de la región van a este país(1).

Las inversiones directas de China en el área en 2011 superaron los 8 mil 500 millones de dólares.Y, entre 2005 y 2011, concedió préstamos a países del hemisferio por 75 mil millones de dólares. Se trata de inversiones y préstamos no condicionados a la aceptación de dogmas de desarrollo, consideraciones ideológicas o criterios estrictamente políticos. Ellos hablan siempre de cooperación y apoyo mutuo.

Según reporta el periódico El País, la dependencia de la economía de América Latina con China es tan grande, que por cada 1 por ciento que crece el PIB en el país asiático, aumenta un 0.4 por ciento en la región; por cada 10 por ciento que crece el dragón asiático, se incrementa las exportaciones del hemisferio en un 25 por ciento.

La creciente presencia China en un área que tradicionalmente ha sido zona de influencia estadunidense, no se ha topado con la animadversión de Washington. El Imperio ha buscado contener y administrar el impacto de la potencia oriental, y circunscribirlo a la esfera estrictamente económica. A su vez, Pekín ha actuado con cautela y ha dejado claro que su intención es ampliar sus fronteras económicas.

Entrevistado por El País, Daniel P. Erikson, asesor de la Oficina para Occidente del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo, cauteloso, que la creciente economía del país asiático le obliga a buscar nuevos mercados, una necesidad que también comparte AméricaLatina por los mismos motivos.
El oso ruso y las mineras canadienses

Impulsada por las crecientes ventas de armamento a América Latina, Rusia ha comenzado a redibujar su presencia en la región. Entre los quinquenios 1999-2003 y 2004-2008, las exportaciones de armamento del oso al hemisferio se incrementaron en un 900 por ciento. Se trata de su nuevo mercado de productos bélicos más relevante. Rusia abastece equipo militar a la región en mejores condiciones de pago y de entrega, también sin condicionamientos políticos. Con Venezuela ha realizado maniobras militares conjuntas.

Sus negocios en la región, sin embargo, van más allá de este asunto. El antiguo imperio de los zares invierte en el área, también, en petróleo, metalurgia, vivienda, hidroeléctrica y fabricación de autobuses.

La principal carta de presentación de Canadá en América Latina son sus empresas mineras. Según datos del 2008 las empresas canadienses controlan aproximadamente el 37% de la producción minera. Actualmente están activas 286 empresas y mil 500 proyectos, aunque aún no todos en explotación(2). Todas ellas han dejado una cauda de evasión fiscal, saqueo, contaminación masiva, problemas de salud pública, corrupción, desposesión, violencia contra opositores.

Canadá es la principal potencia minera del mundo. El 75 por ciento de las mineras del orbe se registran en Canadá y el 60 por ciento emiten sus acciones en la Bolsa de Valores de Toronto. Muchas de ellas son sólo formalmente canadienses porque, en realidad, son compañías con capitales australianos, suecos, israelíes, belgas y estadounidenses.

La legislación minera canadiense es flexible y en su régimen impositivo generoso con los inversionistas. Ellos son favorecidos en su financiamiento y en el terreno diplomático y judicial. Las empresas que cotizan en la Bolsa, pueden poner en valor yacimientos potenciales. De hecho, algunas sacan sus ganancias de la especulación bursátil en torno a yacimientos potenciales.

En todos los países de América Latina en el que operan mineras canadienses a cielo abierto se han producido severos conflictos comunitarios. Esa es hoy la marca distintiva de lasrelaciones establecidas entre América Latina y su otro vecino del norte.
La reinvención

América Latina está en un proceso de reinvención como hemisferio. Su futuro no está aún definido, su destino final no está escrito. El hemisferio está redefiniendo su inserción en el mundo.

En la última década, la región ha obtenido ingresos extraordinarios por la venta de materias primas, y capitales para la inversión de valores, exacerbados por liquidez abundante provista por los bancos centrales del mundo y tasas de interés históricamente bajas. Pero hoy, ese ciclo, apunta a su fin. Por ello, su reinvención implica necesariamente, una redefinición de su inserción en un mundo multipolar, en el que modifique su actual rol de proveedor de materias primas, que lo coloca en una situación frágil y vulnerable, para buscar un tipo de industria con tecnología de punta y el desarrollo de las manufacturas, al tiempo que desarrolla su mercado interno con equidad y justicia. Sino lo logra, sus sueños de integración e independencia, anunciados por José María en su poemaLas dos Américas, serán muy difíciles de realizar.

Notas:


(2) Ver: “La minería canadiense en América Latina.Un panorama contemporáneo”, de Arthur Phillips,Mary Roberts, Alix Stoicheff y Saviken Studnicki-Gizbert.
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*Luis Hernández Navarro es coordinador de Opinión y articulista de La Jornada, de México.
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Fuente: Alainet: http://www.alainet.org/active/70117. Este texto es parte de la revista América Latina en Movimiento, 490-491, correspondiente a noviembre – diciembre de 2013, que recoge intervenciones y artículos de los participantes en el Encuentro Latinoamericano “Democratizar la palabra en la integración de los pueblos”. http://alainet.org/publica/490.phtml.
Otras noticias:

Fuente: Servindi

domingo, 4 de agosto de 2013

¿Está Edward Snowden a bordo de este avión?


Noam Chomsky, La Jornada, México, 3 de agosto 2013

El 9 de julio, la Organización de Estados Americanos (OEA) realizó una sesión especial para discutir la escandalosa conducta de los estados europeos que se negaron a permitir que el avión gubernamental del presidente boliviano Evo Morales entrara en su espacio aéreo.

Morales volaba a su país después de asistir a una reunión cumbre en Moscú el 3 de julio. En una entrevista allá, comentó que estaba abierto a ofrecer asilo político a Edward J. Snowden, ex contratista de la agencia estadunidense de espionaje, a quien Washington busca por cargos de espionaje y quien se encontraba en el aeropuerto de Moscú.

La OEA expresó solidaridad con Morales, condenó los actos que violan las reglas y principios del derecho internacional, tales como la inviolabilidad de los jefes de Estado, e hizo un firme llamadoa los gobiernos europeos –Francia, Italia, Portugal y España– a explicar sus acciones y disculparse por ellas.

Una reunión de emergencia de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) denunció la flagrante violación de los tratados internacionales por las potencias europeas.

También jefes de Estado latinoamericanos se sumaron. La presidenta Dilma Rousseff, de Brasil, expresó indignación y condena a la situación impuesta al presidente Evo Morales por algunos países europeos y advirtió que esta grave falta de respeto a la ley compromete el diálogo entre los dos continentes y las posibles negociaciones entre ellos.

Los comentaristas fueron menos reservados. El politólogo argentino Atilio Borón llamó a Europa la puta de Babilonia, que se inclina ante el poder.

Con virtualmente idénticas reservas, dos estados rehusaron firmar la resolución de la OEA: Estados Unidos y Canadá. Su creciente aislamiento en el hemisferio, a medida que América Latina se libera del yugo imperial luego de 500 años, tiene significación histórica.

El avión de Morales, que acusaba problemas técnicos, recibió autorización de aterrizar en Austria. Bolivia afirma que registraron la nave para descubrir si Snowden iba a bordo. Austria responde que no hubo una inspección formal. Cualquier cosa que haya ocurrido, se hizo atendiendo advertencias de Washington. Más allá, la historia es borrosa.

Washington ha dejado en claro que cualquier país que se niegue a extraditar a Snowden enfrentará duro castigo. Estados Unidos lo perseguirá hasta el confín de la Tierra, advirtió el senador Lindsey Graham.

Sin embargo, voceros del gobierno estadunidense aseguraron al mundo que Snowden recibirá plena protección de las leyes estadunidenses. Se refieren a esas mismas leyes que han mantenido al soldado Bradley Manning (quien entregó un vasto archivo de documentos militares y diplomáticos a Wikileaks) en prisión durante tres años, gran parte de ellos en confinamiento solitario bajo condiciones humillantes. Hace mucho tiempo que se perdió la noción arcaica de un proceso expedito ante un jurado de iguales: el 30 de julio, un consejo de guerra encontró a Manning culpable de cargos que podrían conducir a una sentencia máxima de 136 años en prisión.

Al igual que Snowden, Manning cometió el crimen de revelar a los estadundiense –y a otros– lo que hace su gobierno. Es una grave ruptura de la seguridad en el sentido operativo del término, familiar a quien haya estudiado alguna vez documentos desclasificados. Típicamente, seguridad significa proteger a los funcionarios gubernamentales de la mirada del pueblo ante el cual son responsables… en teoría.

Los gobiernos siempre han argüido la seguridad como excusa: en el caso de Snowden, seguridad ante un ataque terrorista. Este pretexto viene de un gobierno que realiza una gran campaña terrorista internacional, con drones y fuerzas de operaciones especiales, que produce terroristas potenciales a cada paso.

Su indignación no conoce fronteras ante la idea de que alguien perseguido por Estados Unidos reciba asilo en Bolivia, que tiene un tratado de extradición con Washington. Algo que extrañamente falta en el tumulto es el hecho de que la extradición funciona en los dos sentidos… en teoría, una vez más.

En septiembre pasado Estados Unidos rechazó una petición formulada por Bolivia en 2008 para extraditar al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, Goni, con el fin de que enfrentara cargos de genocidio y crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, sería un error comparar la solicitud boliviana con la de Washington, aun en el supuesto de que ambos casos tuvieran mérito comparable.


[Edward Snowden, ex contratista de la NSA. La imagen pertenece al certificado de asilo temporal que le dio el gobierno ruso. Foto Reuters]

La razón fue proporcionada porSan Agustín en su cuentoacerca del pirata a quien Alejandro Magno preguntó:¿Cómo te atreves a molestar al mar? El pirata respondió:¿Cómo te atreves tú a molestar al mundo entero? A mí, que lo hago con un pequeño barco, me llaman ladrón; a ti, que lo haces con una gran armada, te llaman emperador.

San Agustín consideraelegante y excelente la respuesta del pirata. Pero ese antiguo filósofo, obispo en el África romana, es sólo una voz del sur global, que se puede fácilmente hacer a un lado. Las mentes refinadas modernas comprenden que el emperador tiene derechos a los que personas pequeñas como los bolivianos no pueden aspirar.

Goni es sólo uno de muchos a los que el emperador prefiere no extraditar. Otro caso es el de Luis Posada Carriles, descrito por Peter Kornbluh, analista del terrorismo en América Latina, comouno de los terroristas más peligrosos de la historia reciente.

Posada es buscado en Venezuela y Cuba por su responsabilidad en el ataque con bomba a un avión comercial de Cubana de Aviación, en el que perecieron 73 personas. La CIA y la FBI lo identificaron como sospechoso. Pero cubanos y venezolanos carecen también de las prerrogativas del emperador, quien organizó y respaldó el reino de terror al que los cubanos han estado sujetos desde su liberación.

El fallecido Orlando Bosch, socio de Posada en el terrorismo, también se benefició de la benevolencia del emperador. El Departamento de Justicia y la FBI solicitaron su deportación por ser una amenaza a la seguridad estadunidense, acusándolo de docenas de actos terroristas. En 1990 el entonces presidente George H.W. Bush anuló la orden de deportación, y Bosch pasó felizmente el resto de su vida en Miami, sin que lo inquietaran las peticiones de extradición formuladas por Cuba y Costa Rica, dos simples piratas.

Otro pirata insignificante es Italia, que ahora busca la extradición de 23 operativos de la CIA convictos por el secuestro de Hassán Mustafá Osama Nasr, clérigo egipcio en Milán, a quien remitieron a Egipto para responder a cargos por tortura (más tarde se le halló inocente). Buena suerte, Italia.

Hay otros casos, pero el crimen de remisión a otro Estado nos devuelve al asunto de la independencia latinoamericana. El Instituto Sociedad Abierta publicó en fecha reciente un estudio titulado Globalización de la tortura: detención secreta y remisión extraordinaria por la CIA. En él se hace un recuento de la participación global en este delito, que es muy amplia, incluso entre países europeos.

El académico latinoamericano Greg Grandin señaló que una región está ausente de esa lista de vergüenza: América Latina. Esto es doblemente notable. América Latina ha sido durante mucho tiempo el confiable patio trasero de Estados Unidos. Si cualquiera de los locales hubiera asomado la cabeza, habría sido decapitado por el terrorismo o por un golpe militar. Mientras estuvo en control de Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo pasado, América Latina fue una de las capitales mundiales de la tortura.

Ya no es así. Estados Unidos y Canadá están siendo virtualmente expulsados del hemisferio.

El libro más reciente de Noam Chomsky es Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Conversations with David Barsamian. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachussetts en Cambridge, Mass.

© 2013, Noam Chomsky. Distributed by New York Times Syndicate.

Traducción: Jorge Anaya

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Fuente: ATRIO