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viernes, 6 de julio de 2018

Católicos y anglicanos apuestan por dar "voz y voto" a los laicos en la toma de decisiones.

Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra

Cameron Doody

La Iglesia católica puede aprender de la anglicana cómo garantizar la "consulta y deliberación" de las iglesias particulares en la toma de decisiones generales, y la anglicana de la católica cómo preservar la "unidad a los niveles trans-locales y universales" por encimas de las diferencias locales.

Son las principales conclusiones del primer informe en trece años de la Comisión Internacional Anglicano-Católica (ARCIC III), que también sugiere que "la Iglesia católica romana puede aprender de la cultura de debate abierto y franco que existe en todos los niveles de la Comunión Anglicana".

El nuevo informe de dicha Comisión -la más importante sobre el diálogo católico-anglicano- tiene como título "Recorriendo juntos en el camino: Aprendiendo a ser la Iglesia - local, regional y universal". Aunque sus principales promotores -Bernard Longley, arzobispo católico de Birmingham (Inglaterra), y David Moxon, hasta hace poco representante del arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede- quisieron enfatizar que el documento está pensado más como documento de diálogo que una "declaración" de las Iglesias, sí ha contado en su redacción con la participación de ocho prelados y teólogos de ambas tradiciones.

Tras declaraciones en años pasados sobre temas tales como la eucaristía, la ordenación o la salvación, el nuevo informe se centra en una discusión de las cuestiones de la autoridad y la eclesiología de la comunión. El propósito del documento, según sus redactores, es evaluar de forma "sincera" hasta qué punto los instrumentos diseñados para mantener la comunión en ambas Iglesias "nos sirven y mantienen de verdad la unidad en la diversidad que la comunión implica". Y eso, como también dicen, desde una óptica valiente "de mirarnos honestamente y aprender una Iglesia de la otra".



El Papa, con miembros de la ARCIC


Y si bien es cierto que hay diferencias de "entendimiento y estructuras"eclesiales que separan a las dos Iglesias, también lo es que ambas están aquejados por una tensión "entre la capacidad de respuesta a las demandas de contextos específicos y la necesidad de mover juntos". En el caso particular de la Iglesia católica, por ejemplo, los redactores del documento de ARCIC observan que el "instinto por la unidad y participación en el conjunto más grande" puede conducir, a veces, a una suposición de que "la Iglesia entera siempre ha de moverse como una en todo, con la consecuencia de que se suprimen hasta diferencias culturales y regionales legítimas".

Como remedio a esta tendencia al centralismo -criticada también en repetidas ocasiones por el Papa Francisco- los autores del informe ARCIC proponen, por ejemplo, que la Iglesia católica aprenda de la práctica anglicana y dote de los Sínodos de Obispos o incluso las conferencias episcopales nacionales un papel deliberativo, y no solo consultivo, una posibilidad ya prevista en la ley canónica.

"Aunque hay tensiones reconocidas en la Comunión Anglicana", apunta el informe en este sentido, "la Iglesia católica romana podría aprender de forma fructífera de la práctica anglicana de diversidad provincial y el reconocimiento asociado de que en algunas cuestiones diferentes partes de la Comunión pueden hacer competentemente diferentes discernimientosinfluenciados por la propiedad cultural y contextual".

Otra propuesta del informe de la ARCIC va más allá incluso, y sugiere que se explore la posibilidad de que los laicos tengan voz y voto en los sínodos y conferencias episcopales católicos. Y de hecho, según los redactores una mayor participación de los laicos en la toma de decisiones de ambas Iglesias es una de las claves para mantener un equilibrio óptimo entre la unidad y la diversidad, ya que los laicos también "participan plenamente en el oficio triple de Cristo de profeta, sacerdote y rey".



El arzobispo anglicano de Canterbury, Justin Welby, bendice al Papa Francisco

sábado, 15 de junio de 2013

Camino de acercamiento y fraternidad.


La reunión privada, que duró unos 32 minutos con la presencia de un intérprete, fue el primer encuentro entre ambos personajes desde que iniciaron sus respectivos ministerios, en los primeros meses de este año. En su discurso, pronunciado en italiano, el Papa Franciscoreconoció que Justin Welby, junto al arzobispo católico de Westminster, Vincent Nichols, pidieron a las autoridades encontrar una solución pacífica al conflicto sirio, que lleva más de dos años.
Una solución que garantice también la seguridad de toda la población, incluidas las minorías, entre las que figuran las antiguas comunidades cristianas locales, sostuvo. "Nosotros los cristianos llevamos la paz y la gracia como un tesoro para donar al mundo, pero estos dones pueden dar fruto solamente cuando los cristianos viven y trabajan juntos en armonía", dijo el Papa.
"Será así más fácil contribuir a construir relaciones de respeto y convivencia pacífica con los que pertenecen a otras tradiciones religiosas y también con los no creyentes", agregó.
Identificó otros puntos de coincidencia, como la promoción de los valores cristianos ante una sociedad que parece poner en tela de juicio algunas de las bases de la convivencia, como el respeto por la sacralidad de la vida humana o la solidez del instituto de la familia fundada en el matrimonio.
El pontífice destacó que ambos líderes religiosos tienen un compromiso "por una mayor justicia social, por un sistema económico que se ponga al servicio del ser humano y en favor del bien común". Y también "el dar voz al grito de los pobres para que no sean abandonados a la ley de una economía que parece a veces considerar al ser humano sólo como un consumidor", apuntó.
Francisco recordó que la historia de las relaciones entre la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia de Roma no ha estado exenta de momentos dolorosos, pero señaló que las últimas décadas se han caracterizado por un camino de acercamiento y fraternidad.
Al término del coloquio Welby presentó al Papa Francisco la delegación que lo acompañaba, encabezada por su esposa Caroline (ya que los anglicanos pueden casarse) y luego se pasó a un intercambio de regalos. Welby regaló a Francisco una estampa con el lema pontificio de Bergoglio "Miserando atque eligendo", que está tomado del santo anglosajón, Beda el venerable.
A cambio recibió una impresión del siglo XVIII con una vista de la Plaza de San Pedro y las medallas de la sede vacante. La señora Welby regaló al pontífice un rosario y le dijo: "This is for you. Pray for me" (esto es para usted, rece por mí). Al final todos los presentes pasaron a la Capilla Redemptoris Mater para un momento de oración común.