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lunes, 27 de febrero de 2017

Francisco anuncia que estudia un viaje, junto a Justin Welby, a Sudán del Sur.


Por primera vez, un Obispo de Roma visita la iglesia anglicana de la Ciudad Eterna

El ecumenismo "es un camino"; el Papa propone a los seminaristas europeos viajar a las iglesias del Sur

Jesús Bastante

El obispo anglicano y el católico de allá trabajan juntos. Y cuando la gente no puede ir a la celebración católica, va a la anglicana, y los anglicanos a la católica, porque no pueden pasar sin una celebración. Y Doctrina de la Fe.

Era una ocasión histórica. Por primera vez, un Papa visitaba una iglesia anglicana en Roma. Y Francisco quiso celebrarlo con un anuncio que, de confirmarse, supondría un acercamiento único en la historia del Ecumenismo. En la respuesta a un seminarista nigeriano, Bergoglio anunció que "estamos estudiando la posibilidad de un viaje a Sudán del Sur.... mío y del arzobispo Justin Welby".

La razón, tan sencilla como rotunda. "Porque vinieron juntos los obispos anglicano, presbiteriano y católico, a pedirnos que fuéramos". "Sólo de una iglesia joven puede surgir esta creatividad", apuntó el Papa, quien precisó que "estamos pensando en esta posibilidad. Es difícil, porque la situación es difícil allí, pero los tres obispos juntos trabajan por la paz".

Antes, Francisco había sido invitado a bendecir un icono en la iglesia de Todos los Santos, que ha firmado un acuerdo de "hermanamiento" con la parroquia cristiana del mismo nombre. Un ejemplo más de ese ecumenismo real, que "ya es un camino", y que, pese a los que quieren contraponerlo, es compatible con el diálogo teológico.

Tras un breve servicio de lectura del Evangelio, Francisco ofreció un discurso en el que apuntó cómo "en el pasado anglicanos y católicos nos mirábamos con sospecha y hostilidad, mientras que ahora nos reconocemos como lo que somos: hermanos y hermanas en Cristo, como amigos y peregrinos deseamos caminar juntos, seguir juntos a nuestro señor Jesucristo", y pidió gastarse en la reconciliación.

"Si reconocemos nuestra pobreza, la misericordia de Dios será visible hacia afuera", afirmó el Papa, quien proclamó que "una comunión verdadera y sólida crece y se hace más fuerte cuando se trabaja juntos para los necesitados. A través del testimonio unido de la caridad, el rostro misericordioso de Jesús se hace presente en nuestra comunidad, en nuestra ciudad".



"Animémonos los unos a los otros para convertirnos en discípulos siempre más libres y dispuestos a rezar con y por los otros", concluyó el Papa, antes de las tres preguntas que distintos fieles anglicanos habían preparado, y del acto de hermanamiento entre las dos iglesias.

La primera cuestión fue planteada por Margarita, estudiante de Historia del Arte en La Sapienza. "¿Qué diría usted de la relación entre anglicanos y católicos?". Francisco comenzó leyendo el papel que tenía preparado pero, pronto, lo dejó. "Las relaciones son buenas. Nos queremos como hermanos", destacó, aun reconociendo que "en la Historia hay cosas feas por los dos lados". Así recordó cómo muchos santos son comunes, y narró la vida de un jesuita argentino, el padre Furlon, de familia inglesa católica y que, sin embargo, "fue monaguillo en Rosario en el funeral de la Reina Victoria de la iglesia anglicana".

"Las relaciones son relaciones no sé si históricamente se puede decir, pero una figura que nos ayuda a pensar. Un paso adelante, y medio paso atrás. Otra cosa que ha mantenido fuerte nuestra relación son los monjes, sean católicos o anglicanos, que son una gran fuerza espiritual de nuestras tradiciones", respondió el papa. "Las relaciones se van mejorando cada vez más, y eso es bueno. Pero no hagamos todas las cosas iguales. Caminamos juntos. Como dice el Evangelio, cada día su propia preocupación".



En segundo lugar, Jane, una profesora australiana, le preguntó por unas palabras del Papa Benedicto, en las que daba prioridad a la teología frente al trabajo común en el debate ecuménico. Francisco no quiso entrar en el fondo, pues "no conozco el contexto en el que el Papa dijo esto, y cómo lo dijo". Sí dio su opinión: "Para mí las dos cosas son importantes". Recordando la anécdota de Atenágoras a Pablo VI ("Hagamos nosotros la unidad, y pongamos a todos los teólogos en una isla para que piensen"), Francisco indicó que "lo que dice Benedicto es que se debe buscar el diálogo teológico sobre los sacramentos, sobre tantas cosas que no estamos de acuerdo. Pero esto no se puede hacer en un laboratorio. Se debe hacer caminando".

"Nosotros estamos en camino, y en camino tenemos estas discusiones. Mientras tanto, nos ayudamos unos a otros, en nuestras necesidades, en nuestra vida, también espiritualmente nos ayudamos (...). No se puede hacer diálogo ecuménico detenidos. El diálogo ecuménico se hace en camino, porque el diálogo es un camino".

Sin embargo, fue en la tercera pregunta, la de Ernest, seminarista nigeriano que será ordenado pastor de la Iglesia anglicana, donde se produjo el anuncio. Ernest le preguntó sobre qué podrían aprender las iglesias europeas de las iglesias del Sur. Y ahí, el primer Papa del "fin del mundo", reconoció cómo "las iglesias jóvenes tienen una vitalidad diversas, porque son jóvenes".

"Las iglesias jóvenes tienen la necesidad fuerte de colaborar. Mis colaboradores están estudiando la posibilidad de un viaje al Sur Sudán, ¿por qué? Porque vinieron juntos los obispos anglicano, presbiteriano y católico, para pedirme que venga, aunque sea una jornada, pero que no vaya solo, sino con Justin Welby. De esta Iglesia joven ha venido esta creatividad. Estamos pensando la posibilidad, la situación es fea allí, pero los tres juntos quieren la paz y los tres trabajan juntos por la paz".


Al tiempo, explicó cómo cuando Pablo VI beatificó a los mártires de Uganda, se dio cuenta de que "entre los mártires todos eran catequistas, jóvenes, y algunos eran católicos y otros anglicanos. Todos fueron martirizados por el mismo rey, en odio a la fe (...). Pablo VI se encontró con una dificultad, porque pensó que tenía que beatificar a todos, pero en ese momento no era posible beatificar también a los anglicanos. Pero esa iglesia joven, hoy, los celebra juntos. También Pablo VI en la misa de beatificación, quiso nombrar a los catequistas anglicanos mártires de la fe, al mismo nivel de los católicos. Las iglesias jóvenes tienen coraje como todos los jóvenes, más que nosotros, no tan jóvenes".

También recordó el Papa la experiencia de los obispos de las Misiones del Norte de Argentina, con los aborígenes. "El obispo anglicano y el católico de allá trabajan juntos. Y cuando la gente no puede ir a la celebración católica, va a la anglicana, y los anglicanos a la católica, porque no pueden pasar sin una celebración. Y la Congregación para la Doctrina de la Fe lo sabe: los dos obispos trabajan juntos, y las comunidades son amigas. Esto es una riqueza que las iglesias jóvenes pueden llevar a Europa".

Es más: "Creo que hoy nos haría bien, a las iglesias de Europa, enviar a seminaristas a hacer experiencias pastorales en las iglesias jóvenes. Se aprende tanto... Luego que vengan a estudiar a Roma, pero enviarlos también a aprender de las iglesias jóvenes". ¿Una propuesta de futuro?




sábado, 15 de junio de 2013

Camino de acercamiento y fraternidad.


La reunión privada, que duró unos 32 minutos con la presencia de un intérprete, fue el primer encuentro entre ambos personajes desde que iniciaron sus respectivos ministerios, en los primeros meses de este año. En su discurso, pronunciado en italiano, el Papa Franciscoreconoció que Justin Welby, junto al arzobispo católico de Westminster, Vincent Nichols, pidieron a las autoridades encontrar una solución pacífica al conflicto sirio, que lleva más de dos años.
Una solución que garantice también la seguridad de toda la población, incluidas las minorías, entre las que figuran las antiguas comunidades cristianas locales, sostuvo. "Nosotros los cristianos llevamos la paz y la gracia como un tesoro para donar al mundo, pero estos dones pueden dar fruto solamente cuando los cristianos viven y trabajan juntos en armonía", dijo el Papa.
"Será así más fácil contribuir a construir relaciones de respeto y convivencia pacífica con los que pertenecen a otras tradiciones religiosas y también con los no creyentes", agregó.
Identificó otros puntos de coincidencia, como la promoción de los valores cristianos ante una sociedad que parece poner en tela de juicio algunas de las bases de la convivencia, como el respeto por la sacralidad de la vida humana o la solidez del instituto de la familia fundada en el matrimonio.
El pontífice destacó que ambos líderes religiosos tienen un compromiso "por una mayor justicia social, por un sistema económico que se ponga al servicio del ser humano y en favor del bien común". Y también "el dar voz al grito de los pobres para que no sean abandonados a la ley de una economía que parece a veces considerar al ser humano sólo como un consumidor", apuntó.
Francisco recordó que la historia de las relaciones entre la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia de Roma no ha estado exenta de momentos dolorosos, pero señaló que las últimas décadas se han caracterizado por un camino de acercamiento y fraternidad.
Al término del coloquio Welby presentó al Papa Francisco la delegación que lo acompañaba, encabezada por su esposa Caroline (ya que los anglicanos pueden casarse) y luego se pasó a un intercambio de regalos. Welby regaló a Francisco una estampa con el lema pontificio de Bergoglio "Miserando atque eligendo", que está tomado del santo anglosajón, Beda el venerable.
A cambio recibió una impresión del siglo XVIII con una vista de la Plaza de San Pedro y las medallas de la sede vacante. La señora Welby regaló al pontífice un rosario y le dijo: "This is for you. Pray for me" (esto es para usted, rece por mí). Al final todos los presentes pasaron a la Capilla Redemptoris Mater para un momento de oración común.