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miércoles, 8 de enero de 2020

Sacrificarán a 10 mil camellos y caballos salvajes de Australia.

Este miércoles iniciaron los disparos desde helicópteros a las manadas que se encuentran en puntos críticos de las tierras AP


La zona de Anangu Pitjantjatjara Yankunytjatjara (APY) al sur de Australia se convertirá en una zona de sacrificio ya que a partir de este miércoles 8 de enero y hasta el domingo 10 mil camellos y caballos salvajes serán asesinados.

¿La razón? La falta de alimento y agua han provocado que lleguen a otros lugares de la zona y, a su vez, dañado infraestructuras, viviendas, activos económicos, naturales y culturales, según informa la Junta Ejecutiva de Administración de las Tierras APY.

El pasado 11 de diciembre se llegó a esta resolución para controlar a la población de ejemplares salvajes, por lo que ya comenzaron los disparos desde helicópteros

El pasado 11 de diciembre se celebró una reunión en la que se abordó el impacto de este tipo de animales salvajes para las comunidades por lo que se determinó como resolución el sacrificio de los ejemplares salvajes.

De acuerco con el gerente de APY, Richard King, los propietarios tradicionales reconocieron la necesidad de que se manejen las poblaciones de los animales salvajes, aunque esta acción representa un conflicto espiritual para algunos grupos indígenas.

“Existe una presión extrema sobre las comunidades aborígenes remotas en las Tierras APY y sus operaciones pastorales mientras los camellos buscan agua”, explicó.

Por su parte, Marita Baker, miembro de la Junta Ejecutiva de APY, dijo que “están deambulando por las calles buscando agua. Estamos preocupados por la seguridad de los niños pequeños; piensan que es divertido perseguir a los camellos pero, por supuesto, es muy peligroso”.ca


Fuente: tvazteca.com

jueves, 12 de abril de 2018

"Radiografía del Agua" alerta sobreexplotación del recurso hídrico.

Fuente: Chile Sustentable

El informe “Radiografía del Agua: Brecha y Riesgo Hídrico en Chile” advierte sobre la escasez del recurso hídrico al norte en el país chileno. Esto debido a la sobreexplotación del agua y al cambio climático.

La publicación, dada a conocer en el marco de la 5.ª versión de Water Week Latinoamérica 2018, es una radiografía de la situación del recurso hídrico a partir de la información extraída de diversas fuentes oficiales y otorgada por instituciones, tanto del Estado como privadas, universidades nacionales e internacionales, centros de investigación y estudios.

De acuerdo al informe realizado por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, 2015), Chile está ubicado dentro de los 30 países con mayor riesgo hídrico en el mundo al año 2025.

En la actualidad la brecha del agua, que comprende recursos disponibles en ríos, aguas subterráneas y la almacenada en el suelo o la vegetación, llegará a un punto crítico.
La problématica del agua.

Chile tiene una marcada desigualdad hídrica. Mientras que la zona sur de su territorio dispone de una mayor oferta del recurso hídrico, en la zona norte del país se presenta una menor oferta de aguas para el abastecimiento de las principales actividades que allí se desarrollan. 

La metodología de investigación se aplicó a 25 cuencas de las 101 existes en Chile, las cuales contaban con datos suficientes y comparables. La información obtenida se clasificó en cuatro categorías de BH: bajo, moderado, medio y alto.

El informe reveló que de las 25 cuencas analizadas, 9 presentan una brecha hídrica alta. Es decir, una fuerte presión sobre el recurso hídrico, consumiendo 40 por ciento o más del agua disponible y cuya baja disponibilidad resulta contraproducente para la sostenibilidad y el desarrollo económico.

Además, el informe señala que Chile ha venido transitando por una sequía meteorológica, la cual se ha acentuado en los últimos años por la disminución de precipitaciones y el aumento en la sequedad del aire por incremento en la temperatura.

El informe alerta que de seguir la falta de precipitaciones y el aumento de la temperatura resultaría imposible la sostenibilidad de la producción en los sectores agrícolas y energéticos.

Al respecto, las zonas de producción localizadas en torno a los causes de los ríos Los Choros, la Ligua, Limarí, Petorca y San José, al norte de Chile, serían los más afectados.






Ulrike Broschek: “La Radiografía del agua aborda brecha -relación oferta y demanda- y riesgo hídrico, que analiza la posibilidad de ocurrencia de un daño. Éste se mide en déficit, exceso y calidad de agua”. #WaterWeek2018


Cabe mencionar que el informe es la primera publicación de Escenarios Hídricos 2030, organismo en la que participan más de 40 instituciones y gremios chilenos y tiene como finalidad identificar los territorios con potencial falta de recurso hídrico y posibilidad de sufrir daño social, ambiental y/o económico.

Puedes ver el Resumen estratégico Radiografía del Agua - Fundación Chile, clic aquí.

Fuente: Servindi.org

martes, 11 de abril de 2017

Los crucificados de hoy y el Crucificado de ayer.


Leonardo Boff


Hoy la mayoría de la humanidad vive crucificada por la miseria, por el hambre, por la escasez de agua y por el desempleo. También está crucificada la naturaleza devastada por la codicia industrialista que se niega a aceptar límites. Crucificada está la Madre Tierra, agotada hasta el punto de haber perdido su equilibrio interno, que se hace evidente por el calentamiento global.
El mirar religioso y cristiano ve a Cristo mismo presente en todos estos crucificados. Por haber asumido totalmente nuestra realidad humana y cósmica, él sufre con todos los que sufren. La selva que es derribada por la motosierra son golpes en su cuerpo. En nuestros ecosistemas diezmados y las aguas contaminadas, él continúa sangrando. La encarnación del Hijo de Dios estableció una misteriosa solidaridad de vida y de destino con todo lo que él asumió, con toda nuestra humanidad y todo lo que ella supone de sombras y de luces.


El evangelio más antiguo, el de san Marcos, narra con palabras terribles la muerte de Jesús. Abandonado por todos, en lo alto de la cruz, se siente también abandonado por el Padre de bondad y de misericordia. Jesús grita:
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Y dando un fuerte grito, Jesús expiró” (Mc 15,34.37).
Jesús no murió porque todos morimos. Murió asesinado de la forma más humillante de la época: clavado en una cruz. Pendiendo entre el cielo y la tierra, agonizó en la cruz durante tres horas.

El rechazo humano pudo decretar la crucifixión de Jesús, pero no puede definir el sentido que él dio a la crucifixión que le fue impuesta. El Crucificado definió el sentido de su crucifixión como solidaridad con todos los crucificados de la historia que, como él, fueron y serán víctimas de la violencia, de las relaciones sociales injustas, del odio, de la humillación de los pequeños y del rechazo a la propuesta de un Reino de justicia, de fraternidad, de compasión y de amor incondicional.

A pesar de su entrega solidaria a los otros y a su Padre, una terrible y última tentación invade su espíritu. El gran choque de Jesús ahora que agoniza es con su Padre.
El Padre que él experimentó con profunda intimidad filial, el Padre que él había anunciado como misericordioso y lleno de bondad, Padre con rasgos de madre tierna y cariñosa, el Padre cuyo Reino él proclamara y anticipara en su praxis liberadora, este Padre ahora parece haberlo abandonado. Jesús pasa por el infierno de la ausencia de Dios.

Hacia las tres de la tarde, minutos antes del desenlace final, Jesús gritó con voz fuerte: “Elói, Elói, lamá sabachtani: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Jesús está al ras de la desesperanza. Del vacío más abisal de su espíritu irrumpen interrogaciones pavorosas que configuran la más sobrecogedora tentación sufrida por los seres humanos, y ahora por Jesús, la tentación de la desesperación. Él se pregunta:
¿Será que fue absurda mi fidelidad? ¿Sin sentido la lucha llevada a cabo por los oprimidos y por Dios? ¿No habrán sido vanos los peligros que corrí, las persecuciones que soporté, el humillante proceso jurídico-religioso en el que fui condenado con la sentencia capital: la crucifixión que estoy sufriendo?”
Jesús se encuentra desnudo, impotente, totalmente vacío delante del Padre que se calla y con eso revela todo su Misterio. No tiene a nadie a quien agarrarse.

Según los criterios humanos, Jesús fracasó completamente. Su propia certeza interior desaparece. Pero a pesar de haberse puesto el sol en su horizonte, Jesús continúa confiando en el Padre. Por eso grita con voz fuerte: “¡Padre mío, Padre mío!”. En el auge de su desespero, Jesús se entrega al Misterio verdaderamente sin nombre. Será su única esperanza más allá de cualquier seguridad. No tiene ya ningún apoyo en sí mismo, solo en Dios, que se ha escondido. La absoluta esperanza de Jesús solo es comprensible en el supuesto de su absoluta desesperación. Donde abundó la desesperanza, sobreabundó la esperanza.

La grandeza de Jesús consistió en soportar y vencer esta temible tentación. Esta tentación le propició una entrega total a Dios, una solidaridad irrestricta con sus hermanos y hermanas, también desesperados y crucificados a lo largo de la historia, un total despojamiento de sí mismo, un absoluto descentramiento de sí en función de los otros. Solo así la muerte es muerte y podrá ser completa: la entrega perfecta a Dios y a sus hijos e hijas sufrientes, sus hermanos y hermanas más pequeños.
Las últimas palabras de Jesús muestran esta entrega suya, no resignada y fatal, sino libre: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu” (Lc 23,46). “Todo está consumado” (Jn 19,30).
El viernes santo continúa, pero no tiene la última palabra. La resurrección como irrupción del ser nuevo es la gran respuesta del Padre y la promesa para todos nosotros.

*Leonardo Boff es columnista del JB online y ha escrito: Via sacra para quem quer viver, Vozes 2012.

Traducción de Mª José Gavito Milano