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lunes, 5 de febrero de 2018

¿Son las religiones fuente de violencia e intolerancia?


Ignacio Sepúlveda del Río

Si hiciéramos una encuesta preguntando sobre si las religiones tienden a la violencia e intransigencia, ¿qué respuesta obtendríamos? ¿Positiva o negativa? La historia de la humanidad está llena de ejemplos en que las religiones han tendido hacia la violencia y la intolerancia: las Cruzadas, la Inquisición, las guerras religiosas en Europa durante los siglos XVI y XVII, las quemas de brujas en Europa Central… Los ejemplos de violencia e intolerancia, en las distintas religiones, son abrumadores.

En la memoria reciente tenemos las noticias de los atentados islamistas en Barcelona y en Egipto; por otra parte, en Myanmar, recientemente visitada por el papa Francisco, hemos sido testigos de la violencia ejercida contra los rohingya, una etnia musulmana que ha debido huir a Bangladesh en busca de refugio. Al igual que en la historia pasada, los ejemplos actuales de violencia e intolerancia de las religiones pareciera que siguen estando tristemente presentes en nuestras sociedades.

Frente a la violencia e intransigencia de las religiones, no es de extrañar que autores como Richard Dawkins (El Espejismo de Dios), Daniel Dennett (Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon), Sam Harris (El Fin de la Fe) y Christopher Hitchens (God Is Not Great: How Religion Poisons Everything) afirmen con vehemencia que las religiones son un peligro para la sociedad, por lo cual convendría deshacerse de ellas (a este respecto, la campaña de Dawkins contra la creencia en Dios ha sido muy controvertida).

Frente a la, aparentemente, abrumadora evidencia pareciera que la respuesta a nuestra pregunta inicial debiera ser positiva: sí, las religiones tienden a la violencia e intolerancia y (ampliando la respuesta) sería conveniente que tuvieran la menor influencia posible en las personas y en las sociedades. Pero ¿esto es realmente verdad? ¿No se nos estará escapando algo con esta afirmación?

En el año 2009, el profesor de teología William Cavanaugh publicó El Mito de la Violencia Religiosa. En su obra, intenta desentrañar la cuestión de si la religión es realmente violenta o esto más bien es un mito. El primer punto que enfrenta el autor es la pregunta sobre qué es la religión. ¿Hay una sola definición de religión? El gran problema de aquellos que asumen que la religión es fuente de violencia e intolerancia es que las definiciones que dan de religión, cuando las dan, tienden a ser muy amplias y, a veces, poco claras. Las consecuencias prácticas de esto no son menores, pues dentro de las variadas definiciones de religión pueden caber múltiples actividades humanas e ideologías: desde las religiones tradicionales, hasta el capitalismo, marxismo o el deporte (tal como ha firmado Danièle Hervieu-Léger).

Según Cavahaugh, las grandes críticas a las religiones como fuente de violencia e intolerancia se pueden agrupar en tres grandes grupos: las religiones son absolutistas, son disgregadoras y que tienden a la irracionalidad. Según algunos autores, la razón por la que las religiones tienden a la violencia es porque cada una de ellas afirma conocer la “verdad absoluta”. Esto genera una sensación de seguridad y de superioridad sobre el resto de las personas, lo que fácilmente puede desembocar en violencia. La segunda crítica que se hace a las religiones es que tienden a ser disgregadoras, pues tienden a distinguir entre el “ellos” y el “nosotros”, separando y dividiendo a la comunidad. Por último, varios autores entienden que la violencia e intolerancia de las religiones está asociada a su falta de racionalidad, pues tienden a potenciar “pasiones no racionales” que devienen en violencia.

¿Cómo responder a cada una de estas tres críticas? Evidentemente las religiones han caído –y aún lo hacen- en cada una de estas “trampas” del absolutismo fundamentalista, la capacidad disgregadora del “nosotros” y “ellos” y en las justificaciones irracionales de muchos hechos. Ahora bien, no hay razón para suponer que otras ideologías, tales como el nacionalismo, el patriotismo, el capitalismo, el marxismo y el liberalismo, por poner algunas, no tengan la misma inclinación que las religiones hacia el absolutismo, la disgregación y la irracionalidad. Pareciera que el ser humano tiene cierta inclinación -¿natural?- hacia los fundamentalismos que afirman tener la “verdad absoluta” o a dividir entre el “nosotros” y “los otros”. En este sentido, habría que preguntarse qué lleva a que distintas ideologías puedan caer, con relativa facilidad, en actitudes violentas e intolerantes y cómo hacer para evitarlas.



viernes, 10 de junio de 2016

Fanatismo chileno: encapuchados saquean una iglesia y destrozan un crucifijo.


Iglesia y Gobierno condenan el ataque, dentro de las protestas estudiantiles
Encapuchados saquean una iglesia y destrozan un crucifijo en las calles de Santiago de Chile
Ezzati: "Matemos el odio antes que el odio mate el alma de Chile"

Redacción, 10 de junio de 2016 

"Estamos de acuerdo con las manifestaciones pacíficas, pero no podemos tolerar tanta violencia" dicen los salesianos


Encapuchados, en el crucifijo por las calles de Santiago


Un grupo de encapuchados entró por la fuerza en la iglesia de la Gratitud Nacional,en el centro de Santiago de Chile, donde destruyó diversos objetos, además de robar artículos religiosos, entre ellos un gran crucifijo que fue destrozado en la vía pública.

Entre 10 y 15 sujetos entraron en la iglesia tras forzar las puertas, extrajeron imágenes religiosas y un crucifijo, que después destruyeron totalmente en plena Alameda de Santiago. Parlamentarios de diferentes sectores han condenado el hecho y han afirmado que no está relacionado con las demandas de los estudiantes. Según destaca el intendente David Morales, "en el último tiempo (no se ha producido) una marcha con los niveles de violencia como la marcha del día de hoy", informa el portal BioBioChile.

Bajo las consignas "Chile se cansó" y "A cambiar la mala educación", las principales organizaciones de estudiantes de Chile encabezaron el llamado a la movilización este jueves, lo que se suma a la lista de acciones emprendidas en las últimas semanas. "Educación pública, gratuita y de calidad" ha sido el principal motor que ha impulsado a los estudiantes en Chile a retomar las calles de Santiago.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, condenó hoy el ataque realizado por un grupo de encapuchados a una iglesia de Santiago, en medio de una manifestación estudiantil, y anunció acciones legales en contra de quienes resulten responsables.

"La violencia, con o sin capucha, es inaceptable, por lo tanto nosotros vamos a tomar las medidas que correspondan respecto a la gente que hace este tipo de actos vandálicos", señaló la mandataria.

El episodio fue uno de los más violentos que dejó este jueves la protesta estudiantil, que congregó a unas 150.000 personas, según sus organizadores, y terminó con un saqueo a la Iglesia de la Gratitud Nacional, ubicada en la Alameda, la principal avenida de la capital chilena.

El ministro del Interior, Mario Fernández, visitó en horas de la tarde el monumento nacional afectado y confirmó a los periodistas que el Gobierno interpondrá una querella por los daños ocurridos.

El arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati lamentó el ataque que sufrió la Iglesia Gratitud Nacional, ocurrido en medio de una movilización estudiantil.

"Reafirmo una preocupación profunda. La preocupación por reconstruir el diálogo y la paz en nuestra sociedad actual (...) Estos hechos violentos -que lastimosamente se hacen cada vez más frecuentes- evidencian una crisis de la conciencia nacional. Por ello quiero volver a repetir las palabras que en otro tiempo pronunció mi predecesor, el cardenal Raúl Silva Henríquez: 'Matemos el odio antes que el odio mate el alma de Chile'". expresó.

En ese sentido, el líder de la iglesia católica añadió que "con humildad y serenidad pido a quienes están realizando estos tipos de actos, que reflexionen sobre la necesidad de que exista respeto entre todos nosotros".

Ezzati expresó su intención de hacer un "llamado amplio, a toda la comunidad nacional, a que nos detengamos y pensemos seriamente: ¿Cuáles son las causas más profundas de este desencanto y de este clima de violencia?"

"Ciertamente hay causas profundas. Tenemos que saber escucharlas y discernirlas. En el Chile de hoy hay serias situaciones de injusticia social, que no deberían existir. Hagamos el esfuerzo de volver a dialogar sobre nuestra vida en comunidad".

Por último, dijo que "esta invitación es también para el movimiento estudiantil. Estos días he podido escuchar sus demandas. Entiendo profundamente sus aspiraciones, y los animo a no apagarlas. Pero al mismo tiempo, me pregunto si sería posible que estas aspiraciones se concreten cada vez más en acciones de diálogo, que faciliten mayormente un camino de progreso".


Finalmente, la comunidad Salesianos Alameda condenó duramente los daños que encapuchados provocaron al interior de la Iglesia de la Gratuidad Nacional en el marco de una nueva marcha convocada por la Confech en el centro de Santiago.

Esto, luego que un grupo de encapuchados forzara una de las entradas para posteriormente robar y destruir una serie de imágenes religiosas, entre ellas un crucifijo.

Ante este escenario, el párroco de la Iglesia de la Gratitud Nacional, condenó el robo y la destrucción de imágenes que sufrieron por parte de encapuchados en el marco de la marcha convocada por la Confech en el centro de Santiago.

"Estamos de acuerdo con las manifestaciones pacíficas, pero no podemos tolerar tanta violencia. Condenamos con mucha fuerza este tipo de situaciones, los sucesos que se repiten semanalmente en el centro de Santiago, uno no puede estar de acuerdo con lo que está pasando", sentenció.