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lunes, 13 de junio de 2016

Convivencia social herida gravemente.


Por: Marco Antonio Velásquez

En el presente se vive una aguda crisis de la convivencia social en Chile, donde parecieran conjungarse todas las violencias de la historia. Una larga lista de acontecimientos revelan un proceso de violentamiento creciente, que se va instalando con diversas manifestaciones de intolerancia y que expresan frustración, impotencia y rebeldía.

Nada justifica la violencia. Sin embargo, al contemplar los hechos con perspectiva histórica, queda en evidencia una concatenación de circunstancias, que conducen a una acumulación de causas desatendidas y desoídas que son las violencias primigenias. No verlo, es hipocrecía social.

Ahí está esa violenta pacificación de la Araucanía, con la que el poder político institucional se volvió y se vuelve contra el pueblo originario de la patria.

Ahí está esa tradición terrateniente y minera, que multiplicó masas inmensas de proletarios, empobrecidos en largas décadas de injusticia social estructural.

Ahí están esas páginas sombrías de la historia, oscurecidas por la violación sistemática de los derechos humanos en dictadura.

Ahí está la imposición de un sistema económico que transformó el alma ciudadana, haciendo de la codicia y la competitividad el eje rector de la conducta humana.

Ahí están la imposición de una constitución política ajena, que impide ser fuente de unidad y consenso fundamental en la sociedad chilena.

Así entonces, Chile entero parece gritar en el presente. Grita el ciudadano traicionado por sus dirigentes; el consumidor abusado inescrupulosamente; el obrero despojado de sus derechos laborales; los estudiantes frustrados en sus sueños; la vida humana vulnerada en su potencia; la mujer disminuida cobardemente.

Así como la tierra, los bosques y los mares, los ríos y la naturaleza tantas veces expoliada.

Gritan también los políticos, los empresarios, las fuerzas policiales, los comunicadores, los jueces y los clérigos.

En medio de un griterío social, que denota incapacidad de diálogo, un conjunto de hechos recientes conforman una voz de alerta que no puede ser desoída.

La quema de templos en la Araucanía; la masiva movilización en la Isla de Chiloé; la muerte de Eduardo Lara en Valparaíso el 21 de Mayo; la publicación de graves infundios contra la presidenta de la República en un medio de prensa; la furia social desatada contra un enfermo que se introdujo en el zoológico de Santiago, obligando al sacrificio de dos animales; la irresponsabilidad empresarial que desbordó el río Mapocho, junto a las movilizaciones estudiantiles, que concluyeron con la impresionante profanación de un templo histórico y la destucción de una imagen de Jesucristo crucificado.

Mientras algunos rasgan sus vestiduras eclesiales y “pastoriles” por el daño infligido a una imagen de Jesús en la cruz, viene a la memoria el silencio cómplice de aquellos mismos que jamás levantan su voz por tantas violencias primigenias.

Así también, viene a la memoria las palabras del querido cardenal del pueblo, don Raúl Silva Henríquez, que con motivo del asesinato del padre André Jarlán, dijo:“Me parece que como han muerto tantos, que muera un sacerdote también está bien. Nosotros debemos morir con el pueblo".

Con ese mismo espíritu, con motivo de la destrucción de la imagen de Jesucristo, en el templo de la Gratitud Nacional, habría que decir, que en medio del absurdo y del caos que se vive en Chile, donde prima una rebeldía sin sentido; en medio del violentismo de un país desestructurado social y políticamente, es necesario que Cristo vuelva a morir, porque para eso vino al mundo, a compartir la misma suerte de los humillados.

Sólo así, muriendo -una y otra vez- el Hijo de Dios podrá traer consigo la esperanza de la resurrección para una nación que clama con urgencia: rumbo, unidad y paz.

viernes, 10 de junio de 2016

Fanatismo chileno: encapuchados saquean una iglesia y destrozan un crucifijo.


Iglesia y Gobierno condenan el ataque, dentro de las protestas estudiantiles
Encapuchados saquean una iglesia y destrozan un crucifijo en las calles de Santiago de Chile
Ezzati: "Matemos el odio antes que el odio mate el alma de Chile"

Redacción, 10 de junio de 2016 

"Estamos de acuerdo con las manifestaciones pacíficas, pero no podemos tolerar tanta violencia" dicen los salesianos


Encapuchados, en el crucifijo por las calles de Santiago


Un grupo de encapuchados entró por la fuerza en la iglesia de la Gratitud Nacional,en el centro de Santiago de Chile, donde destruyó diversos objetos, además de robar artículos religiosos, entre ellos un gran crucifijo que fue destrozado en la vía pública.

Entre 10 y 15 sujetos entraron en la iglesia tras forzar las puertas, extrajeron imágenes religiosas y un crucifijo, que después destruyeron totalmente en plena Alameda de Santiago. Parlamentarios de diferentes sectores han condenado el hecho y han afirmado que no está relacionado con las demandas de los estudiantes. Según destaca el intendente David Morales, "en el último tiempo (no se ha producido) una marcha con los niveles de violencia como la marcha del día de hoy", informa el portal BioBioChile.

Bajo las consignas "Chile se cansó" y "A cambiar la mala educación", las principales organizaciones de estudiantes de Chile encabezaron el llamado a la movilización este jueves, lo que se suma a la lista de acciones emprendidas en las últimas semanas. "Educación pública, gratuita y de calidad" ha sido el principal motor que ha impulsado a los estudiantes en Chile a retomar las calles de Santiago.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, condenó hoy el ataque realizado por un grupo de encapuchados a una iglesia de Santiago, en medio de una manifestación estudiantil, y anunció acciones legales en contra de quienes resulten responsables.

"La violencia, con o sin capucha, es inaceptable, por lo tanto nosotros vamos a tomar las medidas que correspondan respecto a la gente que hace este tipo de actos vandálicos", señaló la mandataria.

El episodio fue uno de los más violentos que dejó este jueves la protesta estudiantil, que congregó a unas 150.000 personas, según sus organizadores, y terminó con un saqueo a la Iglesia de la Gratitud Nacional, ubicada en la Alameda, la principal avenida de la capital chilena.

El ministro del Interior, Mario Fernández, visitó en horas de la tarde el monumento nacional afectado y confirmó a los periodistas que el Gobierno interpondrá una querella por los daños ocurridos.

El arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati lamentó el ataque que sufrió la Iglesia Gratitud Nacional, ocurrido en medio de una movilización estudiantil.

"Reafirmo una preocupación profunda. La preocupación por reconstruir el diálogo y la paz en nuestra sociedad actual (...) Estos hechos violentos -que lastimosamente se hacen cada vez más frecuentes- evidencian una crisis de la conciencia nacional. Por ello quiero volver a repetir las palabras que en otro tiempo pronunció mi predecesor, el cardenal Raúl Silva Henríquez: 'Matemos el odio antes que el odio mate el alma de Chile'". expresó.

En ese sentido, el líder de la iglesia católica añadió que "con humildad y serenidad pido a quienes están realizando estos tipos de actos, que reflexionen sobre la necesidad de que exista respeto entre todos nosotros".

Ezzati expresó su intención de hacer un "llamado amplio, a toda la comunidad nacional, a que nos detengamos y pensemos seriamente: ¿Cuáles son las causas más profundas de este desencanto y de este clima de violencia?"

"Ciertamente hay causas profundas. Tenemos que saber escucharlas y discernirlas. En el Chile de hoy hay serias situaciones de injusticia social, que no deberían existir. Hagamos el esfuerzo de volver a dialogar sobre nuestra vida en comunidad".

Por último, dijo que "esta invitación es también para el movimiento estudiantil. Estos días he podido escuchar sus demandas. Entiendo profundamente sus aspiraciones, y los animo a no apagarlas. Pero al mismo tiempo, me pregunto si sería posible que estas aspiraciones se concreten cada vez más en acciones de diálogo, que faciliten mayormente un camino de progreso".


Finalmente, la comunidad Salesianos Alameda condenó duramente los daños que encapuchados provocaron al interior de la Iglesia de la Gratuidad Nacional en el marco de una nueva marcha convocada por la Confech en el centro de Santiago.

Esto, luego que un grupo de encapuchados forzara una de las entradas para posteriormente robar y destruir una serie de imágenes religiosas, entre ellas un crucifijo.

Ante este escenario, el párroco de la Iglesia de la Gratitud Nacional, condenó el robo y la destrucción de imágenes que sufrieron por parte de encapuchados en el marco de la marcha convocada por la Confech en el centro de Santiago.

"Estamos de acuerdo con las manifestaciones pacíficas, pero no podemos tolerar tanta violencia. Condenamos con mucha fuerza este tipo de situaciones, los sucesos que se repiten semanalmente en el centro de Santiago, uno no puede estar de acuerdo con lo que está pasando", sentenció.


viernes, 9 de enero de 2015

El terror contra la libertad.


Editorial diario el país de Uruguay

El brutal ataque contra el semanario satírico francés "Charlie Hebdo" por dos personas armadas con fusiles de asalto Kalashnikov es una agresión directa contra los valores fundamentales de la libertad de pensamiento y de la libertad de expresión en todo el mundo.

Como opinó Le Monde, es necesario luchar contra la ignorancia, la intolerancia, el oscurantismo y mantenernos fieles al principio esencial de que la libertad de prensa no se negocia.

Los sospechosos son dos ciudadanos franceses de ascendencia argelina, uno de 32 años y el otro de 34. El motivo de su acción habría sido vengar al Profeta, quien, consideraban, habría sido ofendido por el irreverente humor del semanario. Uno de los sospechosos fue arrestado en el 2005, acusado de pertenecer a un grupo yihadista que reclutaba voluntarios que luego viajaban al Medio Oriente con el fin de participar en la guerra civil en Irak.

Lo sucedido es una instancia extrema de agresión contra un medio de prensa o personas en occidente que critican aspectos del Islam. Este camino tiene antecedentes y comenzó en 1989, cuando el ayatollah Khomeini, líder espiritual de Irán, emitió un decreto religioso reclamando la ejecución allí donde se le encuentre del escritor Salman Rushdie, autor de "Los Versos Satánicos", por haber cometido una blasfemia contra el Islam. Desde entonces, el autor hindú-británico ha vivido a escondidas y protegido por la policía. Han habido otras instancias de publicaciones en medios de prensa que, de una forma u otra, despertaron una reacción violenta en parte del mundo islámico. El semanario ya había sido atacado con bombas incendiarias en noviembre de 2011.

La intolerancia religiosa, parte del género más amplio de la intolerancia en todas sus formas, es un mal que persiste con singular énfasis aun en países europeos (basta pensar en los enfrentamientos, hasta hace poco tiempo, entre católicos y protestantes, en Irlanda del Norte, o en los conflictos que acompañaron la disolución de Yugoslavia) y en otros lugares del mundo.

Debemos recordar que la mayoría de las víctimas de la intolerancia en los países islámicos se encuentran entre los propios habitantes de esos países. Así sucede con las persecuciones y masacres que comete el ISIS en Irak, contra chiitas, yazidis, kurdos y cristianos. También es cierto que dentro de las naciones islámicas se realizan esfuerzos para construir puentes con las demás comunidades religiosas. Casi en el mismo momento en que se producía el atentado, el presidente de Egipto, en un gesto de conciliación, visitaba la catedral cristiana copta en El Cairo para participar en su misa de Nochebuena.

No es aceptable el relativismo moral, por el cual aceptamos, o toleramos en silencio, las atrocidades cometidas en regiones distantes porque, opinan algunos, son el producto de otras culturas o circunstancias históricas diferentes. Como si la situación de la mujer, por ejemplo, deba aceptarse como una simple expresión (libre) de una manera de pensar distinta.



Lo que acaba de suceder en la capital francesa, uno de los centros de nuestra cultura occidental, demuestra que en nuestro mundo globalizado aquellas distancias no existen y que el terrorismo es una amenaza para todos.

Pero, en este caso concreto, el problema fundamental no es religioso. El problema fundamental es una cuestión de poder político.

El terrorismo es un medio que puede ser esgrimido al servicio de las causas más diferentes. El terrorista utiliza en forma fría y racional la violencia extrema e indiscriminada para imponer su voluntad sobre la mayoría de la sociedad. No lo hace con argumentos, sino que utiliza la amenaza y el miedo. Para ello debe comenzar por destruir las libertas de pensamiento y de expresión, sus enemigos más eficaces.

El ataque a Charlie Hebdo fue el atentado más grave producido en Francia desde 1961, cuando un grupo de ultra-derecha, que pretendía mantener a Argelia francesa, puso una bomba en un tren y mató 28 personas. Cambian las organizaciones y las excusas políticas, ideológicas o religiosas, pero el terrorismo es el mismo y su mensaje de sangre y muerte no cambia. Siempre es un grupo mi- núsculo, decidido, con armas y capaz de ejercer fríamente la máxima violencia, que pretende imponernos su dictadura mediante el terror.

Ante esta amenaza, el deber de todos es cultivar la tolerancia y defender el derecho de cada persona de tener y expresar sus opiniones con total libertad y de practicar, o de no hacerlo, una religión elegida con total libertad.

Fuente: elpais.com.uy

viernes, 21 de marzo de 2014

El papel de los dirigentes en la lucha contra el racismo y la discriminación racial.



- Tema del 2014 en el Día Internacional contra la Eliminación de la Discriminación Racial que se celebra el 21 de marzo.

ONU, 21 de marzo, 2014.- La Declaración y el Programa de Acción de Durban aprobadas en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, celebrada el 8 de septiembre de 2001, destaca el papel fundamental que los dirigentes y los partidos políticos pueden y deben desempeñar en la lucha contra el racismo y la intolerancia.


Descargue folleto con un clic en el enlace


En la Conferencia Mundial y en la posteriorConferencia de Examen, los Estados también reconocieron que la promoción de un mayor respeto y confianza entre los diferentes grupos dentro de la sociedad debe ser una responsabilidad compartida, a la vez que diferenciada, de las instituciones de gobierno, de los dirigentes y partidos políticos, de las organizaciones de la sociedad civil y de los ciudadanos.

El tema de este año fue elegido por laOficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos con el objetivo de resaltar el papel fundamental que juegan los dirigentes en la movilización de la voluntad política para combatir el racismo y la discriminación racial.

Un mesa redonda sobre el tema tendrá lugar en la Sede de las Naciones Unidasen Ginebra, el viernes 21 de Marzo, a las 13:15 horas. Para inscribirse, por favor, póngase en contacto con nosotros a través de registry@ohchr.org.

El mismo día, en la sede de la ONU en Nueva York, la Asamblea General celebrará una sesión extraordinaria para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, según lo dispuesto por la resolución 68/151 de la Asamblea General.

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial nos recuerda nuestra responsabilidad colectiva de promover y proteger los ideales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo primer artículo afirma que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos».

El Secretario General de las Naciones Unidas declaró: “Hago un llamamiento a todos, en particular a los líderes políticos, civiles y religiosos, para que condenen los mensajes y las ideas que se basen en el racismo, la superioridad racial o el odio, así como los que inciten al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia.”

Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, 21 de marzo de 2014


Este año, el mundo conmemora por primera vez el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial desde el fallecimiento de Nelson Mandela, ex-Presidente de Sudáfrica.

Este triste hecho nos recuerda al mismo tiempo su lucha contra el apartheid y su triunfo ejemplar sobre los poderes racistas que lo tuvieron encarcelado durante 27 años.

La Asamblea General, con el fin de solidarizarse con el movimiento antiapartheid, decidió instituir este día para conmemorar la masacre de Sharpeville de 1960, en la que murieron 69 personas y otras muchas resultaron heridas cuando la policía abrió fuego contra una manifestación pacífica que protestaba por las deplorables leyes de pases de Sudáfrica.

La trayectoria de Nelson Mandela del confinamiento a la presidencia fue la victoria de una persona extraordinaria sobre las fuerzas del odio, la ignorancia y el miedo, y demuestra cómo la valentía, la reconciliación y el perdón son capaces de sobreponerse a la injusticia de la discriminación racial.

Mandela eligió Sharpeville para firmar la histórica Constitución sudafricana de 1996. En aquella ocasión, el Presidente Mandela dijo: «De los muchos Sharpevilles que jalonan nuestra historia ha surgido la determinación inquebrantable de consagrar el respeto a la vida, la libertad y el bienestar del ser humano como derechos que ningún poder tenga en su mano restringir».

Hoy, evocamos el recuerdo de Sharpeville como símbolo del terrible fruto de la discriminación racial y rendimos homenaje a quienes perdieron la vida en aquella masacre. Al mismo tiempo, recordamos que el Presidente Mandela inmortalizó el legado de Sharpeville con su resolución irrenunciable de proteger la dignidad y los derechos de todo el mundo.

La experiencia de Sudáfrica y su férrea defensa de la igualdad ante «los muchos Sharpevilles» que hay en su historia se pueden aplicar a cualquier parte del mundo, no solo como respuesta ante las expresiones de racismo organizado e institucional, sino también en cualquier lugar donde se presente este pernicioso problema, incluidas las relaciones interpersonales.

Hago un llamamiento a todos, en particular a los líderes políticos, civiles y religiosos, para que condenen los mensajes y las ideas que se basen en el racismo, la superioridad racial o el odio, así como los que inciten al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia. En este Día, admitamos que la discriminación racial sigue constituyendo una peligrosa amenaza y comprometámonos a hacerle frente mediante el diálogo, inspirados por la demostrada capacidad individual de respetar, proteger y defender la rica diversidad de la familia humana.


Otras noticias:


Fuente: Servindi

lunes, 18 de noviembre de 2013

Intolerantes, fundamentalistas y delincuentes.


Por Washington Uranga

Llama la atención la reiteración de hechos similares: manifestaciones de sectarismo, de intolerancia, profanaciones de templos y expresiones que denotan que a pesar de los grandes avances en materia de vigencia de derechos, en la Argentina subsisten personas y grupos intransigentes. Desde las declaraciones de Jaime Duran Barba elogiando a Hitler, y los atentados a templos protestantes y católicos, hasta el violento episodio ocurrido el martes pasado cuando un grupo católico ultraconservador irrumpió en la catedral de Buenos Aires cuando se celebraba un acto interreligioso en recordación de la llamada Noche de los Cristales, punto de partida del Holocausto judío a manos del nazismo.

La lista de los hechos es larga. Y habrá que aceptar que, según los distintos casos, han sido obra de intolerantes, fundamentalistas o delincuentes. Algunos episodios tendrán que ser investigados. En otros los motivos están a la vista.

El 27 de septiembre un templo de la Iglesia Metodista Argentina (IEMA), la Iglesia Norte, de Rosario, “fue ferozmente incendiado quedando consumidos por las llamas los bancos, el piso de pinotea, el altar, el piano y produciendo la rotura de puertas y ventanas” según lo denunció en su momento el obispo Frank de Nully Brown. En el mismo local funcionaba la sede rosarina del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH). La totalidad de la biblioteca del MEDH fue destruida en la misma oportunidad. La Iglesia Metodista es una de las comunidades cristianas más comprometidas en la defensa de los derechos humanos.

Dos días antes del hecho relatado en Rosario, un grupo de estudiantes secundarios entró en la iglesia San Ignacio de Loyola, en Buenos Aires, y produjo destrozos que afectaron el patrimonio religioso y cultural.

El 27 de octubre personas aún no identificadas ingresaron en la catedral católica de Mar del Plata, y según el comunicado del obispado de aquella ciudad, el altar donde habitualmente se celebra la misa “fue utilizado como baño, su mantel como elemento de aseo”, la imagen de la Virgen fue dañada y “se pudo comprobar el robo de algunos elementos significativos con reliquias de los santos”.

El sábado 9 de noviembre el blanco volvió a ser la Iglesia Metodista. En el templo histórico situado sobre la calle Corrientes, en pleno centro de Buenos Aires, “se produjeron destrozos, profanación de su altar y serios daños a su tradicional órgano de significativo valor”, según señala el comunicado oficial de la IEMA. La Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) evaluó el hecho como un atentado “contra la libertad y diversidad religiosa, contra el compromiso social de los cristianos, contra el patrimonio cultural y contra nuestra historia nacional”.

El martes 12 ocurrió el episodio ya señalado en la catedral metropolitana. Al día siguiente, miércoles 13 noviembre, en la capilla católica de la casa de espiritualidad “La Asunción” de la arquidiócesis de Bahía Blanca, se profanó el sagrario y se robaron hostias consagradas “que se conservaban bajo llave en el tabernáculo de mármol y bronce”, según informó la agencia católica AICA. Esta semana, también en la capilla católica San Antonio de Padua, en Capilla del Monte, se robaron hostias y una custodia del Santísimo Sacramento. Según denunció el obispo Santiago Olivera también se destruyó una imagen de Cristo, se produjeron destrozos y se intentó incendiar un confesionario.

¿Todos los hechos tienen la misma raíz? Seguramente no. Mientras no se encuentren elementos que permitan demostrar lo contrario, lo lógico sería descartar una trama que suponga coordinación entre todos estos episodios. Y es poco serio y falto de responsabilidad hablar –como titulan algunos– de una “ola de atentados” que afectan a las instituciones religiosas o a las comunidades de fe. Así llame la atención la seguidilla de delitos contra los templos y las instituciones religiosas. No todos los hechos son iguales. Algunos parecen tener objetivos políticos, otros motivos religiosos relacionados con enfrentamientos internos dentro de la Iglesia Católica. Varios parecen más vinculados a hechos delictivos que también afectan a la totalidad de los ciudadanos y que, en este caso, se perpetraron contra edificios que son sede de diferentes cultos. En determinadas situaciones no es tampoco descartable la combinación de más de un propósito. Pero en general, iglesias y líderes religiosos de todos los credos manifiestan preocupación y alarma por la reiteración de sucesos similares dirigidos a blancos religiosos.

¿Qué decían los jóvenes, entre los que se encontraban dos sacerdotes, que ingresaron en la catedral? Mientras rezaban la oración del “Padre nuestro” a los gritos, los manifestantes entregaron un volante en el que se podía leer: “Fuera adoradores de dioses falsos del templo santo... si entran en el templo del Dios vivo y presente, doblen su rodilla, abandonen su idolatría, y adoren al Dios verdadero...”. Y en directa alusión a los asistentes (católicos, cristianos, judíos, miembros de organizaciones defensoras de los derechos humanos) agregaba: “Y vos que asistís a este acto de profanación, rezá el rosario en desagravio. Resistí. Que no te engañen”.

¿Contra quién fue la violenta irrupción de los ultraconservadores católicos en la catedral? El sacerdote Fernando Ginnetti, unos de los concelebrantes del acto interreligioso presidido por el arzobispo porteño Mario Poli, dijo ante varios medios de comunicación que “esto es contra Francisco” en alusión al papa Jorge Bergoglio.

Christian Bouchacourt, el superior en la Argentina de la llamada Fraternidad Sacerdotal San Pío X, también conocidos como lefebvristas en recuerdo de su fundador, el arzobispo francés Marcel Lefebvre, admitió conocer “a varios” de los que irrumplieron en la catedral, justificó el hecho como “un modo de protestar pacífico” en busca de “guardar la tradición católica” y agregó que “nosotros únicamente queríamos manifestar nuestro amor a la Iglesia Católica”. Vale recordar que el 9 de febrero de 2009 el gobierno argentino expulsó del país al obispo lefebvrista Richard Williamson, que había negado la existencia del Holocausto judío.

Bouchacourt también habló de Bergoglio. “Que el Papa rece en una sinagoga nos parece totalmente anormal.” Tampoco se privó de agregar que “el Papa hace cosas que no podemos explicar”.

Todo en directa consonancia con la línea de conducta de quien ha sido el inspirador de lo orden. Lefebvre, fallecido en 1991, había sido excomulgado por Juan Pablo II en 1988. En ese momento sostuvo que “Roma ya no es católica. Los males que nosotros condenamos, como el comunismo, el socialismo, el modernismo y el sionismo, han sido adoptados por Roma”. Hoy, Francisco es el blanco de los ataques de los ultraconservadores que antes de su arribo al pontificado habían iniciado una aproximación, ahora frustrada, con Benedicto XVI. El actual superior mundial de la Fraternidad San Pío X, Bernard Fellay, opina que “la situación de la Iglesia es un verdadero desastre y el actual Papa la está haciendo diez mil veces peor. Va a dividir la Iglesia, está provocando rabia”.

Aunque en esferas distintas, el episodio ocurrido en el mayor templo católico del país guardó relación con los dichos del asesor macrista Jaime Duran Barba, quien en un reportaje concedido a la revista Noticias sostuvo que “Hitler era un tipo espectacular. Era muy importante en el mundo”.

Los repudios se sumaron tras lo sucedido en la catedral. El propio arzobispo de Buenos Aires, en la continuidad del acto interreligioso, se dirigió a los judíos participantes para decirles que “su presencia aquí no desacraliza un templo de Dios. Hagamos en paz este encuentro que lo quiere el papa Francisco”. Se conoce que desde que llegó al Vaticano, Bergoglio está haciendo gestiones reservadas para promover una iniciativa mundial conjunta de las grandes religiones en favor de la paz, de la justicia y en contra de la pobreza. Propuesta que también tiene resistencias dentro y fuera de la Iglesia Católica.

Fuente: Pagina 12

domingo, 10 de marzo de 2013

Malos tiempos para el cristianismo.




Decía Carl Sagan que nunca se podrá convencer de nada a un creyente, ni con los más sabios razonamientos ni con las pruebas más contundentes, porque su creencia no está basada en ninguna evidencia, sino en su profunda necesidad de creer.
Y decía la periodista y escritora Lydia María Child: “Es imposible exagerar el mal que la teología le ha hecho al mundo”.

Relatar la historia del daño irreparable de las religiones a la humanidad sería tarea ardua y no ha lugar; pero sólo con recordar algunas de sus actuaciones históricas tenemos datos suficientes para evaluar que sus supuestas bondades están muy lejos de ser la realidad: guerras, genocidios, quema de libros (y de sus autores), torturas, sometimientos físicos y psíquicos, y, en general, inducción al odio al diferente, a la irracionalidad, a la intolerancia, al fanatismo, al desprecio a las mujeres, a los homosexuales, a los discapacitados, veto a la ciencia y al progreso, desprecio a la vida animal… En tiempos más cercanos en el tiempo, recordemos su estrecha alianza con los tiranos de las dictaduras europeas y latinoamericanas del siglo XX, su papel protagonista en el franquismo, tráfico con la vida de niños, su protección sistemática de la pederastia, su alianza con las fuerzas políticas de extrema derecha, su injerencia en las políticas de los países democráticos, veto a las leyes que buscan el desarrollo y el progreso de las personas, etc., etc.
Algunos argumentarán, lo cual suele ser lo normativo en adeptos que dicen alejarse de la jerarquía pero seguir creyendo en sus idearios, que hacen algo positivo: han custodiado la cultura durante siglos, y llevan a cabo una gran labor social. Habría que precisarles la incalculable cantidad de dinero que las iglesias obtienen de los Estados para esa supuesta labor social, quizás basada sólo en el proselitismo, y no en la ayuda real, porque yo lo que veo es la increíble perpetuidad de la miseria y la precariedad humana. En cuanto a la labor de custodia de la cultura, evidentemente atesorar y filtrar la cultura es una buena manera de alejarla del pueblo y de acumular mucho poder, porque, por contra, se le atribuye al cristianismo la pérdida de mil años de conocimiento cuando, en el siglo IV, quemó la Biblioteca de Alejadría, y a la científica Hipatia dentro, todo hay que decirlo.
Esta parrafada, que no desvela nada nuevo a quienes hayan leído, de fuentes objetivas, un poco de historia, viene a cuento de la gran indignación que está sintiendo en la actualidad una parte de la sociedad ante las noticias que nos han estado llegando desde la semana pasada sobre El Vaticano. Es una indignación comprensible, pero no es nada nuevo bajo el sol. El caso es que en los últimos días, desde que anunció su dimisión el actual Papa, están saliendo a la luz numerosos datos que desvelan una enorme corrupción en el seno de la jerarquía de la Iglesia , y unos sucesos dignos de la más cruenta novela negra, sacados a la luz por el diario La Reppublica y que asustarían a cualquier psicópata : prostitución, chantajes, pederastia, orgías, lobby gay, tráfico de influencias, lavado de dinero negro… “Bin Laden podría tener dinero en el IOR, y también las mafias, y los políticos que cobran comisiones. Es una enorme lavadora, el vientre oscuro de los intereses personales” afirma ese diario italiano.
Ante este panorama, insisto, hay que estar muy adoctrinado y muy abducido, o ser lelo de remate, para seguir buscando la moral y el remanso espiritual en una organización que actúa de manera radicalmente contraria a las bondades y virtudes que falsamente predica. Absolutamente defensora de la libertad de conciencia y de pensamiento, respeto cualquier creencia a nivel personal. Respeto a los cristianos y a los católicos (procedo de una familia de honda tradición católica –en España, como casi todas-) tanto como a los budistas, a los protestantes o a los sintoístas o a los ateos. La cuestión es que las creencias religiosas, inofensivas a nivel privado, se financian con dinero público y sustentan la injerencia de las iglesias que las representan en la política, y esa injerencia política revierte en todas las cuestiones públicas, que no sólo afectan a los creyentes en mitos y religiones, sino a todos.
En la actualidad el Partido Popular, el que nos gobierna, es, supuestamente, directa o indirectamente, el brazo político de la Iglesia católica en España. Y estamos evidenciando cómo, mientras que ministros y altos cargos tienen por hábito rezar e invocar a los “santos” para que nos saquen de la crisis, la empeoran, y destruyen sin un atisbo de compasión derechos sociales y ciudadanos. Quizás no sea de extrañar ante las referencias morales que comparten: patriotas que sacan sus fortunas de la patria y las llevan al extranjero, familias reales, de costumbres más cortesanas que democráticas, que piden austeridad al pueblo, y dogmas obsoletos que alejan a las personas de la espiritualidad natural y humana, que no es otra que la que propugna la tolerancia, la libertad, la fraternidad, y el amor y el respeto profundo a los demás, al mundo, a uno mismo y a la vida, en todas sus manifestaciones.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Xenofobia y Odio en Internet.



Esteban Ibarra

Las webs y el discurso de la intolerancia se expanden por internet. Es un hecho. Un paseo por los blogs y webs racistas y podremos comprobar cómo las organizaciones neonazis usan internet para la negación del Holocausto, la distribución de su propaganda y la incitación al delito de odio. La conexión entre el discurso de la intolerancia y los crímenes de odio es una evidencia y hoy día podemos observar como se ha consolidado un clima de intolerancia en webs, blogs, foros, chats o en “newsgroups”. Un clima que legitima la violencia y el crimen hacia inmigrantes, judíos, homosexuales, musulmanes, gitanos, afro-descendientes y de todo ser humano que no encaje en la perspectiva “aria” y del supremacismo blanco. Hay dos razones del interés neofascista por Internet. Si la población mundial alcanza ya los 7.000 millones de personas, los usuarios que se conectan a internet están próximos a los 2.000 millones. Esa es una poderosa razón. La otra la impunidad con que se mueve su odio, prácticamente sin limitación legal en muchos países.

Más en concreto, la actividad neonazi en internet busca denodadamente conectar con los más jóvenes y para ello se centra en las “redes sociales” que precisamente su expansión, junto a YouTube, ha posibilitado que la red 2.0 sea un refugio de la intolerancia extremista, desde el terrorismo yihadista hasta la violencia neonazi. Observemos este dato, si el 78% de los internautas españoles está inscrito en alguna red social, en el caso de los jóvenes de 15 a 20 años, la proporción es del 98%, según diversos análisis al respecto. No olvidemos que en facebook están dados de alta 250 millones de personas de todo el mundo. Esta es una red social con gran cantidad de grupos y páginas de odio insertadas, con denominaciones tipo: “Mata a los negros”, con la imagen de un negro colgando de una soga, “Odio a las gitanos”, “contra la invasión inmigrante”, “Rudolf Hess vive”, “Mata gays”, “Hay que legalizar la violación”, “Odio a los maricones, las putas y los policías” y centenares de páginas donde se incita al odio, la discriminación o la violencia hacia colectivos vulnerables.

El negacionismo también tiene un lugar en las redes sociales y en las webs del odio. Según los neonazis el Holocausto no existió y los campos de exterminio eran un modelo de convivencia. El odio racial es otro de los platos fuertes de internet. Hay centenares de sitios, foros, redes sociales que tienen como motivación la xenofobia y, para ser más precisos, una supuesta supremacía blanca. Barack Obama y su familia son objetivo preferente pues no soportan que un negro haya llegado a la Casa Blanca. Los judíos siguen siendo una comunidad a la que quieren exterminar y el resto de las razas o minorías, seres destinados a esclavos o tareas inferiores. Existen webs neonazis en todos los países occidentales y en varios asiáticos, incluido Japón o Corea. Rusia se perfila como un gran productor de nuevos nazis que, en todos los casos, recuperan la simbología del III Reich adaptándola al presente. Muchos servidores están en los Estados Unidos donde encuentran grandes facilidades legales. Sin olvidar a los ultras del futbol a nivel mundial que también tienen su espacio, donde los principales grupos españoles como Ultras Sur (Real Madrid), Boixos Nois (Barcelona) o Brigadas Blanquiazules (Español) se encuentran en facebook, además de tener sus propias webs con mensajes y proclamas, en muchos casos amenazantes. También desde internet se distribuyen materiales, se comercializa la música del odio, prendas de vestir impulsando modas neonazis e incluso en algunas webs se comercializan armas de diverso tipo.

Según el último estudio anual de la Fundación Simon Wiesenthal se estima que unas 10.000 webs promueven el odio a nivel internacional y en España, el Informe RAXEN de Movimiento contra la Intolerancia, afirma que hay más de 200 y otras tantas en redes sociales, con especial incidencia en el mundo hispanohablante. Así Internet es utilizado como medio difusor y organizador de grupos racistas y xenófobos en todas las comunidades autónomas, desde donde se han difundido más de un centenar de conciertos de música neofascista en los últimos cinco años, se estimulan agresiones motivadas por el odio racista y confluyen más de 10.000 ultras y neonazis organizados en distintas redes. Esta es la siembra de la intolerancia que no para de crecer al calor de la crisis económica y que utilizan quienes esperan que se convierta, pronto, en una crisis social que acabe con la democracia, sus valores y los derechos humanos.

La lucha contra el CiberOdio

Fue desde un principio que los grupos racistas, neonazis, supremacistas, ultras, neofascistas y en general todos los que se oponen al avance democrático de los derechos humanos, observaron esta oportunidad abierta en Internet para el activismo cibernético. Ya en 1995, STORMFRONT, el primer portal internacional del neonazismo, generaría una referencia internacional que sería continuada en España por el portal NuevOrden y por miles de web en todo el mundo, una opción complementada con cientos de miles de imágenes del odio, de millones de comentarios racistas y de otras las manifestaciones del poliedro maligno de la intolerancia. Además, este uso nefasto de la red incluía en el haber del horror cibernético su utilización para agresiones a los diferentes, para difundir la propaganda hitleriana y fascista, para convocar y organizar conciertos neonazis, para reclutar adeptos y difundir música racista, para la difamación de personas y organizaciones, para divulgación de textos del horror y de propaganda de negación del Holocausto, incluso venta de armas, fabricación de explosivos y difusión de manuales para terroristas solitarios.

Mientras los grupos racistas y neofascistas se apresuraban en utilizar la nueva herramienta de internet, la respuesta de las instituciones era tardía e incluso se encontraría con dificultades objetivas. El llamamiento realizado en 2001 durante la Conferencia de Durban (Sudafrica), sobre la necesidad de intervenir en este ámbito no se vería en estos años correspondido con la eficacia. Sería la Liga Antidifamación en los Estados Unidos e INACH en Europa las ONG más activas contra lo que se ha venido a denominar el ciberodio, noción que se aplica a cualquier uso de las comunicaciones electrónicas de la información para diseminar mensajes o informaciones antisemitas, racistas, intolerantes, extremistas o terroristas. Estas comunicaciones electrónicas incluyen Internet ( páginas webs, redes sociales, “web 2.0”, contenidos generados por los usuarios, páginas de contactos, blogs, juegos on–line, mensajería instantánea y e–mail), así como otras tecnologías basadas en ordenadores y móviles (cómo mensajes de texto y teléfonos móviles). Otro de los nuevos problemas relacionados con las tecnologías de información y comunicación es el ciberacoso que aunque está relacionado, es diferente del ciberodio y se suele producir sobre todo en un contexto escolar.

Este peligro que emana de la extensión del odio en Internet, es reconocido por la comunidad internacional y ha llevado a plantear institucionalmente como enfrentarse al desafío de combatir los delitos de odio en ese ámbito. La importante declaración suscrita desde Estrasburgo, Varsovia y Viena, en marzo de 2010, por Janez Lenarcic, director de la Oficina de la OSCE para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (ODIHR) , Morten Kjaerum, director de la Agencia de la Unión Europea para los Derechos Fundamentales (FRA) y Nils Muiznieks, miembro de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), manifestaba y reclamaba que los gobiernos deberían investigar y perseguir los hechos criminales de odio, discriminación y de violencia basados en prejuicios raciales, étnicos, religiosos o de cualquier otro tipo y utilizar en su totalidad los instrumentos legales, además deberían establecer o promover programas educativos destinados a niños y jóvenes acerca de las expresiones motivadas en prejuicios racistas, xenófobos, anti-semitas o de cualquier otro tipo que ellos podrían encontrar en Internet, e incluir entre los planes de estudio de las escuelas formación acerca del lenguaje de los medios de comunicación.

Denunciar siempre

La preocupación por los contenidos de odio en la red, ya sea antisemita, homofóbico, racista o islamófobo, llevó en mayo de 2010, al director del Centro Simon Wiesenthal de Israel, Efraim Zuroff y al director para América Latina, Sergio Widder, a exigir que se ponga límites a las páginas y grupos que promueven el odio y el racismo en internet, en particular en las redes sociales. También alertaron sobre la existencia de juegos en internet que no tienen especial atractivo visual o gráfico pero que tienen una concepción perversa, como que un jugador es un terrorista suicida que gana vidas cuanto más gente mata u otro en el que el jugador debe disparar contra los mexicanos que pasan la frontera a Estados Unidos ilegalmente. Desde el Centro Wiesenthal aconsejaron una forma de combatirles, observando si violan los términos del servicio de internet en el que están insertos, y procediendo a denunciarles al propio servicio, iniciativa que puede hacer cualquier persona dentro de la propia red social. En casos de flagrante delito se puede recurrir a la justicia, aunque la dificultad muchas veces es ubicar dónde se originó y quién posteó el mensaje y también depende de las legislaciones de cada país, pero lo que se necesita “es crear conciencia, que se pueda transmitir que estar en determinados grupos no es gracioso ni inocuo”.

Una de las redes más activas en Europa de denuncia del CiberOdio es INACH que agrupa a numerosas ONG en la red de internet. Sin embargo las respectivas legislaciones nacionales condicionan el alcance de sus acciones. En muchas ocasiones, los foros, videos o web 2.0 y páginas neonazis transnacionales están albergados en servidores en el extranjero y esto impone la necesidad de buscar soluciones transnacionales encaminadas a la lucha contra el odio, a la promoción de la tolerancia, de apoyo a comunidades, además de dirigirse a los proveedores de servicios de internet, en muchos casos, deseosos de eliminar contenidos racistas y discriminatorios.

En 2006, las entidades miembro de INACH conseguimos que se cerraran cerca de 1000 páginas. En muchos países, ya sea gracias a la que cuentan con buenas legislaciones, o condiciones de servicio de las compañías proveedoras, el éxito en está en constante crecimiento, aunque en muchos casos, ni siquiera se apliquen. INACH consiguió que el odio en la red pasara a integrar la agenda política de la Unión Europea y la OSCE. En varias conferencias y encuentros de expertos, hizo público sus resultados y propuso métodos eficaces para confrontar el problema, además de presionar para que haya una armonización de las leyes contra el odio en internet. En abril de 2007, los ministros de justicia de la Unión Europea alcanzaron el acuerdo político de adoptar una decisión marco para combatir el racismo y la xenofobia y en breve, la incitación a la violencia y al odio, así como la negación y la trivialización del genocidio, será sancionable en toda la UE porque los Estados miembros tendrán que convertir en ley nacional las líneas generales de esa decisión.

En España también han surgido diversas iniciativas de respuesta. Un ejemplo es la página creada en Facebook, con el título “Yo también denuncio las páginas racistas, intolerantes y discriminatorias”, dinamizada por varios activistas de los derechos humanos de forma autónoma, hartos del odio, no sin que sufrieran todo tipo de amenazas. Agrupa a 15.000 personas en contra del racismo y la intolerancia. Sin embargo, grave fue constatar una incesante comisión de delitos de odio y racismo en la red, lo que nos llevó de manera inmediata a poner en funcionamiento una Oficina de Denuncias en Internet (denunciamci@gmail.com) asistida por un letrado de Movimiento contra la Intolerancia que canaliza hacia las Fiscalías de delitos de odio y discriminaciónrecién creadas en Barcelona, Madrid y Audiencia Nacional las denuncias recogidas de los usuarios de internet por incitación al odio, discriminación y violencia por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión, situación familiar, pertenencia a una etnia, origen nacional, sexo y orientación sexual o cualquier otro motivo discriminatorio, como se está haciendo en la actualidad. Solo se espera que progresen los procedimientos judiciales.

También una de las formas de protección contra la xenofobia, el antisemitismo, la islamofobia, el racismo, la homofobia y toda forma de discriminación es dotar a niños y adolescentes de sabiduría tecnológica, desde una perspectiva no solo técnica sino también de capacidad crítica sobre los contenidos en la red. Formarles para que comprendan la retórica del odio es de la máxima importancia, si queremos prevenirles de la desinformación, adoctrinamiento y reclutamiento por parte de organizaciones racistas y neo-nazis. Este es el motivo por el que los esfuerzos educativos para la promoción de la tolerancia y la no discriminación son un indispensable complemento en la lucha contra la intolerancia en internet.

En cualquier caso, la lucha contra el odio es necesaria. ¿Qué hacer por tanto, frente a su mundialización en la red, frente al maremoto xenófobo en internet? La respuesta ha de hacerse educando y denunciando, porque conviene no olvidar aplicar este principio: “lo que es ilegal fuera de la red, también lo es en Internet”, con resolución y firmeza para que sus autores puedan ser puestos a disposición judicial.

Fuente: Del blog de Esteban Ibarra

Punto de Encuentro Contra la Intolerancia

Fuente: Chacatorex
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