Mostrando entradas con la etiqueta movilizaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta movilizaciones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de octubre de 2013

¿Es posible derrotar a Monsanto?


Raúl Zibechi

Una de las mayores multinacionales del mundo está siendo asediada por diversos movimientos y múltiples acciones, programadas y espontáneas, a través de denuncias, movilizaciones de todo tipo que convergen contra una empresa que representa un serio peligro para la salud de la humanidad. Constatar la variedad de iniciativas existentes y aprender de ellas puede ser un modo de comprender un movimiento de nuevo tipo, transfronterizo, capaz de articular activistas de todo el mundo en actividades concretas.

El campamento en las puertas de la planta de semillas que Monsanto está levantando en Malvinas Argentinas, a 14 kilómetros de Córdoba, es uno de los mejores ejemplos de la movilización en curso. La multinacional planifica instalar 240 silos de semillas de maíz transgénico con el objetivo de llegar a 3.5 millones de hectáreas sembradas. La planta usará millones de litros de agroquímicos para el curado de semillas y una parte de los efluentes “se liberarán al suelo y al agua, provocando un grave perjuicio”, como sostiene Medardo Ávila Vázquez de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.

El movimiento contra Monsanto consiguió victorias en Ituzaingó, un barrio de Córdoba cercano al lugar donde se pretende instalar la planta de semillas de maíz. Allí nacieron una década atrás las Madres de Ituzaingó que descubrieron que 80 por ciento de los niños del barrio tienen agroquímicos en la sangre y que es una de las causas de las muertes y malformaciones de sus familiares. En 2012 ganaron por primera vez un juicio contra un productor y un fumigador condenados a tres años de prisión condicional sin cárcel.

El campamento en Malvinas Argentinas ya lleva un mes, sostenido por la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida. Consiguieron ganar el apoyo de buena parte de la población: según encuestas oficiales 87 por ciento de la población quiere una consulta popular y 58 por ciento rechaza la instalación de la multinacional, pero 73 por ciento tiene miedo de opinar en contra de Monsanto por temor a salir perjudicado (Página 12, 19/09/13).

Los acampantes resistieron un intento de desalojo del sindicato de la construcción (UOCRA) adherido a la CGT, el acoso policial y de las autoridades provinciales, aunque cuentan con el apoyo del alcalde, sindicatos y organizaciones sociales. Recibieron apoyo del Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo. Consiguieron paralizar la construcción de la planta al impedir el ingreso de camiones.

El asedio a Monsanto llegó hasta un pequeño pueblo turístico del sur de Chile, Pucón, en el lago Villarrica, donde 90 ejecutivos de la trasnacional provenientes de Estados Unidos, Argentina, Brasil y Chile llegaron hasta un lujoso hotel para realizar una convención. Grupos ambientalistas, cooperativas y colectivos mapuche de Villarrica y Pucón se dedican estos días a “escrachar” la presencia de Monsanto en el país ( El Clarín, 13/10/13).

Son apenas dos de las muchas acciones que se suceden en toda la región latinoamericana. A mi modo de ver, las variadas movilizaciones en más de 40 países nos permiten sacar algunas conclusiones, desde el punto de vista del activismo antisistémico:

En primer lugar, las acciones masivas en las que participen decenas de miles son importantes, pues permiten mostrar al conjunto de la población que la oposición a empresas como Monsanto, y por tanto a los transgénicos, no es cuestión de minorías críticas. En este sentido, jornadas mundiales, como la del 12 de octubre, son imprescindibles.

Las movilizaciones de pequeños grupos, decenas o cientos de personas, como las que suceden en Pucón y en Malvinas Argentinas, así como en varios empendimientos mineros en la cordillera andina, son tan necesarias como las grandes manifestaciones. Por un lado, es un modo de estar presentes en los medios de forma permanente. Por encima todo, es el mejor camino para forjar militantes, asediar a las multinacionales y difundir críticas a todas sus iniciativas empresariales.

Es en los pequeños grupos donde suele aflorar el ingenio y en su seno nacen las nuevas formas de hacer capaces de innovar la cultura política y los métodos de protesta. Allí es donde pueden nacer vínculos comunitarios, vínculos fuertes entre personas, tan necesarios para profundizar la lucha. Después de un mes acampando en Malvinas Argentinas, los manifestantes “comenzaron a levantar paredes de adobe, construyeron un horno de barro y armaron una huerta orgánica a la vera de la ruta” (Día a Día de Córdoba, 13 de octubre de 2013).

En tercer lugar, es fundamental sustentar las denuncias con argumentos científicos y, si fuera posible, involucrar autoridades en la materia. El caso del biólogo argentino Raúl Montenegro, premio Nobel Alternativo en 2004 (Right Livelihood Award), quien se comprometió con la causa contra Monsanto y con las Madres de Ituzaingó, muestra que el compromiso de los científicos es tan necesario como posible.

La cuarta cuestión es la importancia de las opiniones de la gente común, difundir sus creencias y sentimientos sobre los transgénicos (o cualquier iniciativa del modelo extractivo). La subjetividad de las personas suele mostrar rasgos que no contemplan los más rigurosos estudios académicos, pero sus opiniones son tan importantes como aquellos.

Por último, creo que es necesario poner en la mira no sólo a una multinacional como Monsanto, una de las más terribles de las muchas que operan en el mundo. En realidad, ésta es apenas la parte más visible de un modelo de acumulación y desarrollo que llamamos extractivismo y que gira en torna a la expropiación de los bienes comunes y la conversión de la naturaleza en mercancía. En este sentido, es importante destacar lo que hay en común entre los monocultivos transgénicos, la minería y la especulación inmobiliaria que es el modo que asume el extractivismo en las ciudades. Si derrotamos a Monsanto, podemos vencer a las otras multinacionales.

lunes, 23 de mayo de 2011

Chile:un nuevo escenario con movilizaciones sociales, delincuentes disfrazados de anarquistas y un presidente de vacaciones.


La imagen de un joven golpeando cobardemente a un carabinero con una patineta marcó la jornada donde lo más importante era el medio ambiente y los derechos de los trabajadores y los estudiantes, no los empujones de los políticos en el Congreso.

Mayo de 2011 será recordado como la fecha donde volvieron las protestas masivas al país luego de muchos años de movilizaciones subdivididas por sectores, léase secundarios, universitarios, trabajadores, pueblos originarios, ambientalistas, ciclistas, minorías sexuales y partidos políticos.


El motor principal fue la causa ecológica gatillada por la aprobación de la central Barrancones (en Punta de Choros, IV Región), que provocó que el Presidente Sebastián Piñera revocara la medida pasando por alto la institucionalidad medioambiental, y que tuvo su renacer con el visto bueno del proyecto energético HidroAysén el pasado lunes 9.


Ese día se realizaron marchas en Santiago y en las principales ciudades del territorio nacional y, además, se comprobó in situ que la autoridad reaccionó con inusitada violencia y represión ante el clamor de la ciudadanía.


El uso excesivo de la fuerza, lejos de amilanar los ánimos, impulsó a los estudiantes secundarios y universitarios a reivindicar el derecho a proteger el medio ambiente, como también la lucha por los derechos propios a la educación, por lo demás, estipulados en la Constitución reformada de 1980.


Así se llegó al 21 de mayo, jornada plagada de movilizaciones en las calles de Valparaíso, donde llegaron más de 20 mil personas provenientes de distintos gremios para manifestarse en contra del gobierno de Piñera y que en la previa tuvo en el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, al paladín de la voltereta al anunciar a inicios de semana la prohibición del uso de las bombas lacrimógenas, medida que anuló por la presión impuesta por los partidos de la Alianza el viernes 20, aduciendo estudios efectuados por el ministerio de Salud.


El problema vino ese mismo día en el que la multitudinaria protesta que comenzó en Plaza Baquedano, terminó con la cobarde agresión de una parte minoritaria de la turba hacia Carabineros, donde el golpe con el skate a un efectivo policial dio la vuelta al mundo, al igual que la patada voladora que por la espalda que recibió otro uniformado. Acá la autoridad optó por destacar estos hechos aislados, que igual de graves, no ensombrece para nada la masiva manifestación que tuvo a familias completas reclamando su descontento.


¿Qué decir frente a los enfrentamientos del 21 de mayo? Que el gobierno adoptó una postura de represión y mano dura que muchos pensaban que se había erradicado con el retorno a la democracia, pero que tienen como fundamento a una porción de la juventud que confunde el derecho a la opinión libre en las calles con el desgobierno, la anarquía y el caos.


Lo positivo después de todo lo que se dijo tras la marcha, es que la mecha quedó encendida y con muchas personas con ganas de emular las protestas sociales que tienen convulsionado a Madrid, donde se cuestiona el modelo económico que tantas víctimas ha dejado en cuanto a cesantía y deudas.


La pregunta es si los partidos serán capaces de canalizar este descontento ahora que se va a aprobar la inscripción automática y el voto voluntario. También habrá que ver si el gobierno será capaz de responder ante los requerimientos de la ciudadanía sin llegar al uso de la fuerza. Por lo menos, en lo inmediato, Chile amaneció esta nueva semana con el presidente Piñera de vacaiones en Paris.


Como para pensar en el modelo de eficiencia que tan en boga está en nuestros días.

Fuente: Cambio 21
.

domingo, 27 de marzo de 2011

Movilizaciones en el "primer mundo"


Policías antimotines chocan con manifestantes opuestos al plan de ajuste del gobierno británico, ayer en el centro de Londres · Foto Ap


Marchan 400 mil en Londres contra recortes presupuestales


· Exigen la derogación del plan de austeridad de Cameron
· El gobierno quiere hacernos pagar para reparar lo que han hecho los banqueros, expresa un jubilado

La Jornada 27/03/2011

Londres, 26 de marzo. Más de 400 mil personas asistieron hoy a una protesta multitudinaria convocada por los sindicatos y partidos de izquierda británicos contra los duros recortes presupuestarios del gobierno.

Según la prensa local, esta concentración es la más importante de las celebradas en la capital británica desde la efectuada contra la guerra en Irak en 2003, la cual reunió a un millón de personas.

Los organizadores de la manifestación destacaron el éxito de la convocatoria dada la respuesta masiva de la ciudadanía, aunque lamentaron algunos enfrentamientos acontecidos al margen del desfile.

Scotland Yard reportó a la cadena británica Sky News que al menos 14 manifestantes resultaron heridos, dos de gravedad, durante enfrentamientos con policías. Los sindicatos denunciaron, por su parte, 157 detenidos y 35 heridos.

Las fuerzas antimotines reprimieron con bombas de humo a grupos de inconformes que se manifestaban en el centro de la capital e intentaban entrar en la sede del grupo bancario HSBC.

Vigilados por unos 4 mil 500 policías, los manifestantes marcharon delante del Parlamento y de la residencia del primer ministro David Cameron, a quien la muchedumbre abucheó.

El desfile concluyó en Hyde Park, donde hubo una gran concentración en la que hablaron representantes de la confederación de sindicatos británicos, el Trades Union Congress.

Los manifestantes rechazaron los ajustes ordenados por el actual Ejecutivo de coalición, que intenta justificar los recortes con la mala situación económica heredada del anterior gobierno.

Exigieron la derogación del impopular plan de austeridad aprobado por Cameron que contempla, entre otras medidas, la congelación de salarios y la eliminación de alrededor de 300 mil empleos públicos.

Alborotadores, a menudo con la cara tapada y ondeando banderas negras y rojas, atacaron con botes de pintura y botellas de vidrio los escaparates de tiendas y bancos en Oxford Street, una de las principales arterias comerciales de la capital británica.

También lanzaron botellas con amoniaco contra las fuerzas de seguridad, según la policía. Las televisoras mostraron alborotadores que arrojaban proyectiles contra el hotel Ritz.

“Desafortunadamente, hemos tenido un grupo de criminales que, al margen de la marcha, han decidido motu proprio atacar edificios en el centro de Londres y atacar a policías”, lamentó el comandante de Scotland Yard, Bob Broadhurst, que dirigió el dispositivo policial, en el que participaron más de 4 mil 500 agentes. La marcha, propiamente dicha, transcurrió sin incidentes.

Estamos absolutamente satisfechos: hay cientos de miles de personas, probablemente medio millón, se felicitó Paul Nowak, uno de los responsables de la organización de la protesta. La policía no dio cifras de participación.

Esta concentración es la más importante de cuantas se han realizado en Londres desde la convocada contra la guerra en Irak, que reunió a un millón de personas en 2003, y constituye el movimiento de contestación social más importante desde hace décadas, en concreto, desde las movilizaciones que acabaron provocando la caída de la primera ministra Margaret Thatcher.

Los sindicatos han movilizado a sus integrantes desde el pasado otoño y fletaron cientos de vehículos y decenas de trenes para favorecer el traslado de los manifestantes.

En la marcha participaron muchas familias, así como músicos y bailarines que dieron a la manifestación un aire festivo.

La comitiva pasó delante del Parlamento y de la residencia del primer ministro David Cameron, al que la muchedumbre abucheó, antes de llegar a Hyde Park, donde hubo una gran concentración con la que concluyó la protesta.

Estoy aquí porque el gobierno quiere hacernos pagar para reparar lo que han hecho los banqueros. Está construyendo una sociedad donde los ricos lo son cada vez más y los más débiles están cada vez más desamparados, explicó Gillian Siddons, un jubilado de 60 años.

El gobierno ha impuesto al país un plan de austeridad sin precedentes, con la congelación del sueldo de los funcionarios y la eliminación de 300 mil empleos públicos.

La gente concentrada hoy son los portavoces de la Gran Bretaña profunda, expresó el jefe de la oposición laborista, Ed Miliband, a modo de advertencia.

El gobierno de Cameron justifica estas medidas por la mala situación económica heredada de la anterior administración y para equilibrar las cuentas públicas.

Información relacionada:

Alzas, IVA de 20% y declive salarial, el plan en GB

--o-Ø-o--

Protestas pacifistas en EU y antinucleares en Europa

Portugal: Castigar al pueblo para salir de la crisis

--o-Ø-o--

Fuente: Chacatorex

.