Mostrando entradas con la etiqueta monsanto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta monsanto. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de septiembre de 2018

El mito de los agroquímicos inocuos.

Foto: ecoosfera.com

Cuando glifosato rima con aspirina y sustentología con astrología

Por Eduardo Gudynas

Las polémicas sobre los riesgos y efectos de uno de los herbicidas más usados en el planeta, el glifosato, no cesan. Cobraron un nuevo empuje al conocerse el veredicto de culpabilidad contra su más conocido productor, Monsanto, en un juicio entablado por un jardinero de 46 años que padece cáncer terminal. La corporación deberá pagar US$ 289 millones. Hay otras ocho mil demandas en marcha.

En los días siguientes el valor de mercado de la alemana Bayer, que acaba de adquirir a Monsanto, se derrumbó a su más bajo valor en cinco años, con pérdidas por US$ 18 mil millones, y sólo ahora se está recuperando. Si los próximos juicios siguen el mismo camino, la empresa deberá enfrentar indemnizaciones por US$ 5 mil millones. Paralelamente, países como Francia, Alemania e Italia anuncian que revisarán sus posturas frente al glifosato.

Todo esto también tuvo efectos en los países de América del Sur que usan intensivamente el glifosato, especialmente en los monocultivos de soja transgénica (Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay). Muchos grupos ciudadanos utilizaron aquel veredicto de Estados Unidos para reforzar sus críticas a ese herbicida. En esas naciones, el uso del herbicida y la soja transgénica habían recrudecido por razones tales como intentar superar los problemas económicos aumentando esas exportaciones.

Defendiendo el glifosato

En todos esos países, las defensas del glifosato parten de un amplio conjunto que incluye a gobierno y académicos, o agricultores y empresas de insumos agrícolas. Argumentan que es una sustancia inocua, sin riesgos si es bien usada, y proclaman que eso es una verdad “científica”. Agregan que las críticas y advertencias serían expresiones de charlatanes o ignorantes. Por ejemplo, en Argentina, el ministro de ciencia y tecnología ha comparado al glifosato con agua con sal, y en Uruguay desde el Ministerio de Ganadería y Agricultora se afirma que sería como una aspirina (1).

Desde el bando académico aparecieron slogans tales como sostener que el glifosato es menos tóxico que la cafeína, tal como sostiene un biotecnólogo español desde el suplemento Rural del diario Clarín de Buenos Aires (2). Esa imagen es poderosa: si el glifosato es como el café, no debería tener ninguna regulación, justamente como se vende una aspirina en cualquier farmacia.

De la mano de esa campaña, los empresarios rurales argentinos lanzan ahora la idea de la “sustentología” (3). Ese concepto se lo presenta como la fusión de ciencia, tecnología y sustentabilidad – un término que evoca el cuidado ambiental. Esta es una estrategia que sigue la misma lógica que la empleada por las corporaciones mineras con la llamada “minería sostenible”.

Estamos por lo tanto frente a dos argumentaciones: una que sostiene que el herbicida glifosato es inocuo, y que ello está demostrado científicamente; y la otra, como consecuencia, es posible tener una agricultura “sostenible”, la “sustentología”, que utilice ese agroquímico. Es necesario abordar estas concepciones para dejar en claro que no sólo son falsas, sino que además son peligrosas.
Herbicida y café: una comparación sin sentido

Las comparaciones del glifosato con café o aspirina a pesar de ser usada desaprensivamente por algunos académicos, en realidad no provienen del ámbito científico sino de las propias corporaciones. Desde hace años, tanto por Monsanto como los portales que apoya, como Genetic Literacy Project, han presentado esas comparaciones.

Formalmente es cierto que el café es más “tóxico” que el glifosato, pero esa imagen es una simplificación y deformación tan extrema que se vuelve imposible (4). Aclaremos en primer lugar que el glifosato no se “sirve” solo, sino que el “herbicida” es realmente un compuesto que incorpora otras sustancias tales como surfactantes, cada una con sus riesgos específicos y con efectos complementarios entre ellas. El estudio de los impactos debe considerar todo ese conjunto.

Una segunda cuestión clave, es que la comparación con el café se basa solamente en la toxicidad aguda y de ese modo desaparecen por un lado la toxicidad crónica, y por el otro lado la carcinogénesis, o sea, la responsabilidad de la sustancia en la ocurrencia de cáncer. No puede extrañar que esas referencias al café o al agua con sal sean calificadas por algunos toxicólogos como comparaciones “estúpidas”; es como plantear que el cigarrillo es poco tóxico ya que es muy difícil morir asfixiado por su humo, ocultando así que aumenta la incidencia de ciertos carcinomas en el fumador y en quienes le rodean.

Un tercer error es la ceguera frente a la diversidad de ámbitos afectados. No sólo están los efectos directos del herbicida sobre quienes los aplican, sino que también cuentan los impactos indirectos, como por ejemplo sobre los vecinos fumigados, y más allá de ellos, lo que sucede con todas las personas que consumen alimentos o bebidas contaminados por esos químicos.

Una cuarta consideración es que tampoco puede excluirse las discusiones sobre los impactos ecológicos de estos herbicidas, incluyendo la fauna y la flora.

El mito ante las alertas científicas

Paralelamente se insiste en que no existe evidencia científica sólida sobre efectos crónicos o cancerígenos sobre la salud. Es cierto que algunos estudios indican eso. Pero no lo que no se dice es que hay muchos otros reportes científicos que señalan impactos concretos o posibles en la salud, sean por observaciones directas como por ensayos en laboratorios. Se indican desde daños renales a alteraciones en el funcionamiento endócrino y hepático, aunque la mayor preocupación está en que sea cancerígeno, otros que incluso plantean que es teratogénico (induce malformaciones en recién nacidos), y finalmente que algunas consecuencias se expresarán no necesariamente en el sujeto afectado sino en su descendencia (5).

Por ello, cuando el biotecnólogo José Mulet afirma en Clarín que “el debate científico no existe” al defender su inocuidad, está profundamente errado. La controversia científica es enorme, muy intensa, y ahora se admite que las regulaciones actuales están basadas en una ciencia anticuada y que por ellos son necesarios nuevos estudios epidemiológicos y nuevos estándares (6).

Toda esta situación se vuelve más complicado al saberse que Monsanto operó sobre la comunidad científica para defender a su producto, simultáneamente atacar a las personas y reportes que advertían sobre sus efectos negativos, y actuar incluso sobre técnicos de la agencia de protección ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) (7). Esto debe generar una enorme preocupación en los países del sur, ya que es común que se tomen como referencia a las decisiones de la EPA para los propios controles.

Los promotores de la mitología del glifosato inocuo no son científicos. Ellos no dudan y lo saben todo, una actitud muy distinta del científico, que siempre duda. Es por ello una retórica más propia de un tecnólogo que defiende su herramienta preferida. Eso no puede extrañar ya que Monsanto al fin de cuentas es una proveedora de tecnologías.

En tanto promotores tecnológicos tampoco comprenden las implicaciones en las políticas públicas. Una vez más, la comparación entre café y glifosato desnuda esa limitación. Es que al fin de cuentas, la decisión de tomar café siempre es personal, y la cantidad de tazas que se tomen determinarán las consecuencias tóxicas en el propio cuerpo. Pero en el sector agroalimentario, las empresas y los gobiernos no han despojado de esa capacidad de decidir a cada uno de nosotros sobre los tipos de alimento o bebida que preferimos, ya que casi todo está contaminado por glifosato. Por todo esto, la imagen que compara glifosato con café o agua con sal, sólo sirve para calmar a la ciudadanía frente a una imposición autoritaria de una tecnología que es incapaz de contenerse a sí misma y contamina todo lo que tiene a su alrededor. Simultáneamente, se erosiona una ciencia que sirva para alimentar un debate democrático.

Sustentología: astrología para los agroquímicos

En ese contexto es que se inserta la idea de la “sustentología”, como síntesis de la ciencia, tecnología y sustentabilidad. Como ya vimos arriba, el componente “ciencia” si es tomado en serio, requeriría retirar al glifosato de la agricultura intensiva. Del mismo modo, las ideas originales de sustentabilidad provienen de las ciencias ambientales, incluyendo las tempranas denuncias contra los agroquímicos por sus impactos en los ecosistemas. Por ello, si ese componente se toma en serio, se convierte en otra razón para impedir el uso del glifosato. En cambio, la “sustentología” lanzada desde Argentina es usada en sentido contrario, para justificar a los agroquímicos y los monocultivos.

De un modo u otro, queda en evidencia que estamos ante creencias, que más allá de las intenciones o sinceridad de cada uno, es casi una religión. Nos alejamos de la ciencia en sentido estricto pero se la usa en sentido inverso, asignándole toda la carga de la prueba a aquellos que perciben los riesgos de ser contaminados por el glifosato u otros químicos, debiendo demostrar la peligrosidad de esos productos. Cuando alguno puede hacerlo ya es demasiado tarde, tal como el caso del jardinero que demandó a Monsanto, quien solo tiene una esperanza de vida de dos años según los médicos.

El mito del glifosato más inocuo que el café nos sumerge en un campo que es más propio de lo que podría ser una astrología agropecuaria productivista. A esos creyentes, que no dudan en decir que glifosato rima con aspirina, les respondo que sustentología rima con astrología.

Notas

(1) Sobre el caso argentino ver Ministros de los agrotóxicos, por D. Aranda, Página 12, Buenos Aires, 6 agosto 2018; sobre el de Uruguay Agroquímicos como aspirinas: maniobrando contra la agroecología, por E. Gudynas, Montevideo Portal, 15 julio 2018.

(2) El glifosato es seguro, por José M. Mulet, Clarín Rural, Buenos Aires, 23 mayo 2018. El autor es profesor en la Universidad de Valencia, y según los registros públicos patenta productos con la corporación BASF (disponibles en https://patents.justia.com/inventor/jose-miguel-mulet-salort).

(3) El XXVI Congreso de Aapresid. La Nación, Buenos Aires, 18 agosto.

(4) Aclaro que no tengo nada en contra de usar imágenes, metáforas e incluso slogans, y de hecho las aprovecho para denunciar problemas ambientales. Pero ese recurso debe servir para brindar nueva información y no para ocultarla, debe desentrañar complejidades y no simplificar, y debe alentar a un pensamiento crítico propio y no a una aceptación pasiva.

(5) Tan sólo como ejemplo ver Teratogenic effects of glyphosate-based herbicides: divergence of regulatory decisions from scientific evidence, por M. Antonious y colaboradores, Environmental Analytical Toxicology S4, 2012.

(6) Concerns over use of glyphosate-based herbicides and risks associated with exposures: a consensus statement, por J.P. Myers y colaboradores, Environmental Heatl, 15, 2016.

(7) Estas y otras acciones de Monsanto sobre académicos, sus instituciones y sus revistas, se ilustran en los Monsanto Papers; una selección en castellano disponible en el sitio web http://monsantopapers.lavaca.org/

---
*Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), en Montevideo. Más informaciones sobre esta polémica en www.agropecuaria.org Twitter: @EGudynas
----
Fuente: Publicado el 28 de agosto 2018 en el portal de ALAI: https://www.alainet.org/es/articulo/194980

viernes, 16 de junio de 2017

Megafusiones agrícolas: quién decidirá lo que comemos.

Imagen: Tami Canal

Por Silvia Ribeiro*

ALAI, 15 de junio, 2017.- Definitivamente, el futuro de la alimentación no es lo que era. Al menos en lo que agricultura industrial se refiere. Monsanto, el villano más conocido de la agricultura transgénica, podría pronto desaparecer del escenario con ese nombre, si se autoriza su compra por parte de Bayer –aunque sus intenciones serán las mismas. Las fusiones Syngenta-ChemChina y DuPont-Dow siguen también bajo escrutinio de las autoridades anti-monopolio en muchos países. Si se concretan, las tres empresas resultantes controlarán 60 por ciento del mercado mundial de semillas comerciales (incluyendo casi 100 por ciento de semillas transgénicas) y 71 por ciento de los agrotóxicos a nivel global, niveles de concentración que superan ampliamente las reglas antimonopolio de cualquier país.

Estas megafusiones tendrán muchas repercusiones negativas a corto plazo: aumento notable de precios de insumos agrícolas, más disminución de innovación y de variedades a disposición del mercado, mayores limitaciones al fitomejoramiento público y aumento de agrotóxicos en los campos 

Estas megafusiones tendrán muchas repercusiones negativas a corto plazo: aumento notable de precios de insumos agrícolas, más disminución de innovación y de variedades a disposición del mercado, mayores limitaciones al fitomejoramiento público y aumento de agrotóxicos en los campos —y por tanto en alimentos;para poder seguir vendiendo semillas transgénicas, aunque hayan provocado resistencia en decenas de plantas invasoras y haya que subir dosis y agregar mezclas con agroquímicos aún más tóxicos. Para esas empresas, su mayor negocio es vender veneno, o sea que si no se lo impiden, este será el curso de acción.

Las fusiones tendrán también fuertes impactos sobre las economías campesinas y de agricultores familiares, aunque estos en su mayoría usan sus propias semillas y pocos o ningún insumo químico, porque el poder de presión de estas megaempresas frente a gobiernos e instancias internacionales aumentará con su tamaño y por monopolizar los primeros eslabones de la cadena agroalimentaria. Aumentarán la presión para obtener leyes de propiedad intelectual más restrictivas; para restringir o ilegalizar los intercambios de semillas entre campesinos —por ejemplo con normas “fitosanitarias” y obligación de usar semillas registradas—; para que los programas para el campo y los créditos agrícolas sean condicionados al uso de sus insumos y semillas patentadas; para que los gastos en infraestructura y otras políticas agrícolas beneficien a la agricultura industrial y desplacen a los campesinos.

Lo que está en juego a mediano plazo es quién controlará los 400,000 millones de dólares (mdd) de todos los insumos agrícolas 

Como si no fuera suficiente, hay otros factores muy preocupantes. La ronda de fusiones no finalizará con esos movimientos, sino que apenas empieza. Lo que está en juego a mediano plazo es quién controlará los 400,000 millones de dólares (mdd) de todos los insumos agrícolas. Actualmente, el valor conjunto del mercado comercial global de semillas y agrotóxicos es de 97,000 mdd. El resto, tres veces mayor, está controlado por empresas de maquinaria y fertilizantes, que también se están consolidando. Las cuatro empresas de maquinaria más grandes (John Deere, CNH, AGCO, Kubota) ya controlan el 54 por ciento de ese sector.

El sector maquinaria ya no son simples tractores: han adquirido un alto grado de automatización, integrando GPS y sensores agrícolas a sus máquinas, drones para riego y fumigación, tractores no tripulados, así como un acúmulo masivo de datos satelitales sobre suelos y clima. A su vez, Monsanto y compañía, las seis grandes “gigantes genéticas”, también se han digitalizado y controlan una enorme base de datos genómicos de cultivos, microorganismos y plantas de agro-ecosistemas, además de otras bases de datos relacionados.

Ya existen entre ambos sectores contratos de colaboración y hasta empresas compartidas para la venta de datos climáticos y seguros agrícolas. Monsanto, por ejemplo, adquirió en 2012 la empresa Precision Planting, de instrumentos y sistemas de monitoreo para “agricultura de precisión”, desde siembra a riego y administración de agroquímicos. En 2013, compró The Climate Corporation, para registro y venta de datos climáticos. John Deere acordó posteriormente comprarPrecision Plantinga Monsanto, pero las oficinas antimonopolio de Estados Unidos y luego Brasil, objetaron la compra, por considerar que John Deere pasaría a controlar un porcentaje monopólico del sector. Aunque finalmente la venta se canceló en 2017, es una muestra de la tendencia. Existen varias otras empresas de base digital-instrumental (Precision Hawk, Raven, Sentera, Agribotix) compartidas o en colaboración entre las transnacionales de maquinaria agrícola con las de semillas-agrotóxicos. Ver al respecto el documento “Software contra Hardware” del grupo ETC (http://tinyurl.com/y9dnpano).

Todo indica que las grandes empresas de maquinaria se moverán para comprar a los gigantes genéticos, luego de finalizada la primera ronda de fusiones. Esta segunda ronda tiene el objetivo de imponer una agricultura altamente automatizada, con muy pocos trabajadores, que ofrecerá a los agricultores un paquete que no podrán rechazar 

Todo indica que las grandes empresas de maquinaria se moverán para comprar a los gigantes genéticos, luego de finalizada la primera ronda de fusiones. Esta segunda ronda tiene el objetivo de imponer una agricultura altamente automatizada, con muy pocos trabajadores, que ofrecerá a los agricultores un paquete que no podrán rechazar: desde qué semillas, insumos, maquinaria, datos genómicos y climáticos hasta qué seguros tendrá que comprar, además de que buscarán que se condicionen los créditos agrícolas a la adquisición de este nuevo paquete, así como ahora ya se hace con semillas y agroquímicos.

Es fundamental entender y denunciar los impactos de las megafusiones desde ya. Muchas organizaciones se han movilizado para protestar en Estados Unidos, Europa, China, y varios países de África y América Latina, incluso ante las oficinas anti-monopolio, lo que al menos ha retrasado su aprobación. De fondo se trata de impedir que los agronegocios se apropien de todo el campo y la alimentación, también una forma de proteger la producción campesina y agroecológica, la única forma para poder comer sano y para la soberanía alimentaria.
----
*Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC www.etcgroup.org
----

Fuente: Servindi

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Transgénicos 2.0: hora de parar.


Por Silvia Ribeiro

Cuando el Convenio sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas (CDB) instale su conferencia global (COP 13) del 4 al 17 de diciembre en Cancún, con delegados de 194 países, tendrá en su mesa una serie de temas de enorme relevancia, algunos muy polémicos y muchos que reclaman atención urgente. (http://tinyurl.com/zl976jn)

Un punto que reúne todas esas condiciones es la biología sintética y, dentro de ella, los llamados impulsores genéticos: nuevas formas de ingeniería genética para manipular especies silvestres, que podrían eliminar o afectar seriamente poblaciones enteras, con impactos transfronterizos e impredecibles en los ecosistemas. (http://tinyurl.com/zkz86hg)

Monsanto, DuPont y muchas otras trasnacionales agrícolas, farmacéuticas y de energía tienen gran interés e inversiones en esto. En el caso de Monsanto, los dueños de la patente de la tecnología base (CRISPR-Cas9) le hicieron firmar que no la usará para desarrollar impulsores genéticos, por los altos riesgo que implican. (http://tinyurl.com/gnao5vq)

La biología sintética abarca una serie de nuevas biotecnologías para la construcción artificial de secuencias genéticas, la alteración del metabolismo de microorganismos para hacerlos producir sustancias como principios activos farmacéuticos o cosméticos y hasta la construcción de organismos vivos completamente sintéticos, que el CBD llama organismos sintéticamente modificados (OSM).

Conlleva nuevos impactos ambientales, a la salud y socio-económicos, ya que la mayoría de las sustancias que se busca sustituir con biología sintética –como vainilla, azafrán, vetiver, patchouli, aceite de coco, stevia, artemisina– son producidas por comunidades campesinas e indígenas en países del Sur.


La industria de la biología sintética amenaza sus pequeñas fuentes de ingreso [de comunidades campesinas e indígenas] que les permiten sobrevivir y seguir cuidando la biodiversidad de campos y bosques. 

La industria presenta sus sustancias, que son excretadas por microbios manipulados, alimentados en tanques con azúcares transgénicas y de trabajo semi-esclavo, como naturales.

Los consumidores no tienen idea de qué se trata, pero al etiquetar naturales las industrias obtienen mejor precio y de paso compiten, no con las versiones sintéticas baratas de fragancias y saborizantes, sino con las verdaderamente naturales producidas por campesinos.

El CBD alberga el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad (que regula movimientos transfronterizos de transgénicos) y el Protocolo de Nagoya sobre acceso a recursos genéticos y participación en los beneficios derivados de su uso.

Ambos protocolos deben revisar sus normas, porque la biología sintética plantea impactos y temas no previstos. Por ejemplo, que con biología sintética se reproduzcan secuencias de plantas u otros organismos, cuya información genética se bajó de Internet, sin pasar por ninguna autorización de acceso.


el Convenio en totalidad debe pronunciarse sobre los impactos socio-económicos y sobre cómo seguir considerando el tema de la biología sintética, incluyendo la papa caliente de los impulsores genéticos, 

Además, el Convenio en totalidad debe pronunciarse sobre los impactos socio-económicos y sobre cómo seguir considerando el tema de la biología sintética, incluyendo la papa caliente de los impulsores genéticos, con altos riesgos e intencionalmente diseñados para tener alcances transfronterizos y globales.

Los impulsores construidos con ingeniería genética (gene drives por su nombre en inglés) son tan nuevos, que no existían cuando el CDB sostuvo su conferencia anterior en 2012. Se trata de una forma de engañar a las leyes de la herencia de las especies de cruzamiento sexual, sean plantas, insectos, animales o humanos. Normalmente, cada progenitor trasmite 50 por ciento de la información genética a su descendencia. Con impulsores genéticos, la meta es que el gen transgénico pase a 100 por ciento de la progenie, y que se distribuya mucho más rápido a toda la población.

La idea de asegurar que toda la herencia de un organismo mantenga una alteración genética existía desde antes, pero sólo con CRISPR-Cas9 se pudo hacer realidad. Se conocen pocos experimentos en laboratorio, con mosquitos, moscas y ratones, de dos equipos de investigadores de Estados Unidos.


Kevin Esvelt, uno de los científicos que crearon los impulsores genéticos, ha advertido repetidamente que no se deben liberar al medio ambiente, porque su impacto intencional o accidental pueden ser catastrófico (...) cualquier liberación accidental podría comportarse, en palabras de otro de sus inventores, como una reacción mutagénica en cadena. 

Kevin Esvelt, uno de los científicos que crearon los impulsores genéticos, ha advertido repetidamente que no se deben liberar al medio ambiente, porque su impacto intencional o accidental pueden ser catastrófico. Incluso para investigación, no existen instalaciones ni protocolos adecuados, ya que cualquier liberación accidental podría comportarse, en palabras de otro de sus inventores, como una reacción mutagénica en cadena.

La tecnología CRISPR-Cas9 es como un GPS con un par de tijeras. El GPS está diseñado para encontrar una secuencia genética y las tijeras (Cas9) para cortarla. Pero esas tijeras siguen activas en el organismo, por eso cuando se cruzan, cortan la información del otro progenitor y la sustituyen con la manipulada.

Si se diseña para eliminar los genes que determinan el sexo femenino (es la intención en la mayoría de experimentos conocidos), quedarían sólo machos y la especie podría extinguirse. Esto no tiene en cuenta la complejidad dinámica de la naturaleza y las especies y puede ser que no funcionen como prevén las empresas. Pero sin duda causarán, como mínimo, graves problemas de desarreglos genéticos en poblaciones.

¿Se puede dejar una tecnología tan poderosa en manos de Monsanto y afines? ¿Quién puede tomar la decisión de eliminar –o intentar hacerlo– una especie entera? Por ejemplo, para Monsanto, el amaranto es una plaga. El tema es tan grave que está incluso en la agenda de la Convención sobre Armas Biológicas. Ahora está en manos del CBD asumir el principio de precaución que está en su constitución y evitar que esta tecnología se pueda liberar. Más información sobre este y otros temas durante la COP 13: www.etcgroup.org

---
Silvia Riberiro es Investigadora del Grupo ETC.
----

lunes, 1 de junio de 2015

“No quiero comer veneno”, clamor en manifestaciones de 48 países.


Periódico La Jornada
Río de Janeiro.

Miles de personas salieron a las calles de 48 países para manifestarse contra el gigante de la biotecnología Monsanto y crear conciencia sobre los peligros de los alimentos genéticamente modificados de la compañía estadunidense.
En más de 400 ciudades de los cinco continentes activistas exigieron etiquetar los alimentos genéticamente modificados y reducir los químicos cancerígenos utilizados en la agricultura industrial.
Con carteles de “bioterrorismo”, cantos y baile, unos 250 manifestantes protestaron en Río de Janeiro contra el grupo de biotecnología agrícola estadunidense.

Es la tercera marcha que se convoca contra Monsanto. La primera movilización se llevó a cabo el 25 de mayo de 2013, y ese mismo año, el 10 de octubre, se realizó la segunda actividad contra la comercializadora de productos transgénicos.
“Monsanto Bioterrorista”, decían algunos carteles de los manifestantes, quienes se desplazaron y terminaron el encuentro hacia el anochecer. La protesta fue convocada por medio de redes sociales.
Cerca de mil personas marcharon en Santiago para pedir la retirada de Monsanto de Chile y el fin de la producción de alimentos transgénicos.

“No queremos transgénicos en nuestros platos”, dijo Iván Santandreu, presidente del movimiento Chile Sin Transgénicos, durante la protesta que comenzó con disfraces y al son de los tambores en la plaza Italia y luego abrió paso por la Alameda. Con carteles con leyendas como “no quiero comer veneno”, la marcha demandó al gobierno de Michelle Bachelet que expulse del país a la transnacional y deje de producir sus semillas.
Los sudafricanos se unieron a la manifestación contra Monsanto. Activistas pidieron boicot permanente a los organismos genéticamente modificados y otros productos agroquímicos nocivos que son elaborados principalmente por la multinacional.

Hubo protestas similares en Francia, Suiza, Argentina, Perú, Venezuela y Burkina Faso, entre otras naciones.
Ambientalistas han denunciado que ingerir derivados y productos transgénicos de forma regular puede producir cáncer, enfermedades del riñón, trastornos cerebrales y pérdida de las funciones reproductivas. A ello se suma la más reciente alerta emitida por la OMS, de que el químico herbicida Roundup de Monsanto, conocido como glifosato, es “probablemente cancerígeno para los seres humanos”, según informó la cadena de noticias Telesur.

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

lunes, 24 de marzo de 2014

Alimentos transgénicos y el valor de la prueba experimental.




Julio Muñoz Rubio

Una de las características generalmente admitidas del llamado método científico es la capacidad de corroboración (o falsación) de las hipótesis postuladas para explicar tal o cual fenómeno, mediante el experimento. El experimento es la prueba clara de la veracidad o falsedad de toda hipótesis y –postulan las posiciones cientificistas– proporciona evidencia pura, está más allá de intereses o ideologías, provee de los datos necesarios e indispensables para aceptarla o rechazarla.

Quienes han construido esta concepción cartesiano-positivista hegemónica en ciencia parten también de presupuestos como estos:

La ciencia es una sola y dentro de cada problema que formula hay un solo un camino para ofrecer pruebas a favor o en contra.

La ciencia se encuentra fuera de todo tipo de intereses externos a ella (políticos, económicos, ideológicos).

La ciencia es superior a toda otra forma o tradición de conocimiento.

Podemos refutar estos presupuestos si dejamos de concebir abstractamente a la ciencia y en cambio la situamos en su contexto social. Para empezar, debe considerarse que la ciencia no es una actividad homogénea, igualmente practicada por cualquier integrante de una comunidad, sustrayéndose al carácter de las teorías, metodologías y concepciones del mundo que sostiene y apartándose de su ubicación dentro del entramado de relaciones de poder y de clase. El criterio de evidencia a favor o en contra de una teoría no puede desprenderse de estas relaciones e intereses.

Parte del debate acerca de los alimentos transgénicos ha sido dilucidar si se trata de un debate científico opolítico. En este contexto, la posición cientificista ha sido sostenida principalmente por los partidarios de la comercialización de estos alimentos. Quienquiera que se oponga a comercializar estos alimentos debe mostrar la prueba, la evidencia universal de su peligrosidad. Mientras esto no se haga los transgénicos son inocuos por decreto (no por evidencia científica).

Surgen aquí varias preguntas: ¿cuándo se podrían mostrar las pruebas definitivas que den o quiten la razón a un punto de vista u otro acerca de los efectos de la liberación de alimentos transgénicos? ¿Cuáles son las pruebas científicas válidas y cuáles no? ¿Se puede decidir esto por fuera de las relaciones de poder?

El cientificismo manejado desde las oficinas y laboratorios de Monsanto, Syngenta o Du Pont está mañosamente anclado en una obsoleta concepción de lo que es la ciencia y sus objetos de estudio. Es la que a estas empresas les conviene sostener aunque no tenga valor de verdad alguno. Es una concepción propia de los siglos XVII y XVIII, de la física newtoniana, no de una ciencia de los sistemas complejos: seres vivos, ecosistemas, sociedades y culturas.

Fuente: La Jornada

miércoles, 23 de octubre de 2013

¿Es posible derrotar a Monsanto?


Raúl Zibechi

Una de las mayores multinacionales del mundo está siendo asediada por diversos movimientos y múltiples acciones, programadas y espontáneas, a través de denuncias, movilizaciones de todo tipo que convergen contra una empresa que representa un serio peligro para la salud de la humanidad. Constatar la variedad de iniciativas existentes y aprender de ellas puede ser un modo de comprender un movimiento de nuevo tipo, transfronterizo, capaz de articular activistas de todo el mundo en actividades concretas.

El campamento en las puertas de la planta de semillas que Monsanto está levantando en Malvinas Argentinas, a 14 kilómetros de Córdoba, es uno de los mejores ejemplos de la movilización en curso. La multinacional planifica instalar 240 silos de semillas de maíz transgénico con el objetivo de llegar a 3.5 millones de hectáreas sembradas. La planta usará millones de litros de agroquímicos para el curado de semillas y una parte de los efluentes “se liberarán al suelo y al agua, provocando un grave perjuicio”, como sostiene Medardo Ávila Vázquez de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.

El movimiento contra Monsanto consiguió victorias en Ituzaingó, un barrio de Córdoba cercano al lugar donde se pretende instalar la planta de semillas de maíz. Allí nacieron una década atrás las Madres de Ituzaingó que descubrieron que 80 por ciento de los niños del barrio tienen agroquímicos en la sangre y que es una de las causas de las muertes y malformaciones de sus familiares. En 2012 ganaron por primera vez un juicio contra un productor y un fumigador condenados a tres años de prisión condicional sin cárcel.

El campamento en Malvinas Argentinas ya lleva un mes, sostenido por la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida. Consiguieron ganar el apoyo de buena parte de la población: según encuestas oficiales 87 por ciento de la población quiere una consulta popular y 58 por ciento rechaza la instalación de la multinacional, pero 73 por ciento tiene miedo de opinar en contra de Monsanto por temor a salir perjudicado (Página 12, 19/09/13).

Los acampantes resistieron un intento de desalojo del sindicato de la construcción (UOCRA) adherido a la CGT, el acoso policial y de las autoridades provinciales, aunque cuentan con el apoyo del alcalde, sindicatos y organizaciones sociales. Recibieron apoyo del Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo. Consiguieron paralizar la construcción de la planta al impedir el ingreso de camiones.

El asedio a Monsanto llegó hasta un pequeño pueblo turístico del sur de Chile, Pucón, en el lago Villarrica, donde 90 ejecutivos de la trasnacional provenientes de Estados Unidos, Argentina, Brasil y Chile llegaron hasta un lujoso hotel para realizar una convención. Grupos ambientalistas, cooperativas y colectivos mapuche de Villarrica y Pucón se dedican estos días a “escrachar” la presencia de Monsanto en el país ( El Clarín, 13/10/13).

Son apenas dos de las muchas acciones que se suceden en toda la región latinoamericana. A mi modo de ver, las variadas movilizaciones en más de 40 países nos permiten sacar algunas conclusiones, desde el punto de vista del activismo antisistémico:

En primer lugar, las acciones masivas en las que participen decenas de miles son importantes, pues permiten mostrar al conjunto de la población que la oposición a empresas como Monsanto, y por tanto a los transgénicos, no es cuestión de minorías críticas. En este sentido, jornadas mundiales, como la del 12 de octubre, son imprescindibles.

Las movilizaciones de pequeños grupos, decenas o cientos de personas, como las que suceden en Pucón y en Malvinas Argentinas, así como en varios empendimientos mineros en la cordillera andina, son tan necesarias como las grandes manifestaciones. Por un lado, es un modo de estar presentes en los medios de forma permanente. Por encima todo, es el mejor camino para forjar militantes, asediar a las multinacionales y difundir críticas a todas sus iniciativas empresariales.

Es en los pequeños grupos donde suele aflorar el ingenio y en su seno nacen las nuevas formas de hacer capaces de innovar la cultura política y los métodos de protesta. Allí es donde pueden nacer vínculos comunitarios, vínculos fuertes entre personas, tan necesarios para profundizar la lucha. Después de un mes acampando en Malvinas Argentinas, los manifestantes “comenzaron a levantar paredes de adobe, construyeron un horno de barro y armaron una huerta orgánica a la vera de la ruta” (Día a Día de Córdoba, 13 de octubre de 2013).

En tercer lugar, es fundamental sustentar las denuncias con argumentos científicos y, si fuera posible, involucrar autoridades en la materia. El caso del biólogo argentino Raúl Montenegro, premio Nobel Alternativo en 2004 (Right Livelihood Award), quien se comprometió con la causa contra Monsanto y con las Madres de Ituzaingó, muestra que el compromiso de los científicos es tan necesario como posible.

La cuarta cuestión es la importancia de las opiniones de la gente común, difundir sus creencias y sentimientos sobre los transgénicos (o cualquier iniciativa del modelo extractivo). La subjetividad de las personas suele mostrar rasgos que no contemplan los más rigurosos estudios académicos, pero sus opiniones son tan importantes como aquellos.

Por último, creo que es necesario poner en la mira no sólo a una multinacional como Monsanto, una de las más terribles de las muchas que operan en el mundo. En realidad, ésta es apenas la parte más visible de un modelo de acumulación y desarrollo que llamamos extractivismo y que gira en torna a la expropiación de los bienes comunes y la conversión de la naturaleza en mercancía. En este sentido, es importante destacar lo que hay en común entre los monocultivos transgénicos, la minería y la especulación inmobiliaria que es el modo que asume el extractivismo en las ciudades. Si derrotamos a Monsanto, podemos vencer a las otras multinacionales.

sábado, 19 de octubre de 2013

Conceden a Nestlé patentes de miles de componentes que produce el cuerpo humano.


No solo Monsanto patenta componentes de la naturaleza, como semillas, orientando a los agricultores a comprar sólo aquellas certificadas, sino que Nestlé ahora está patentando componentes propios del ser humano, como la leche materna y otros elementos corporales. Advierten que "es una locura" que se conceda a compañías patentes que se relacionan a la leche materna, células y fluidos




La Organización Netzfrauen destacó que el hecho que los productos naturales, ya sean humanos o del mundo vegetal, como las semillas de las plantas, estén siendo patentadas y pasen a ser propiedad de grandes corporaciones es un gran cambio de gestión, que permite sólo a ellos su poder y dominio.


Netzfrauen criticó el hecho que la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE.UU. defina a las células humanas como un fármaco, de manera que puedan entrar en competencia de los productos registrados.


“Los pechos son de las mujeres y la leche que ellas producen les pertenece”.


“La personas tienen sus células madre y sus fluidos tisulares. Una compañía que concede patentes que se relacionan con la leche materna es sólo locura”, destacó en su reporte.


El ser humano cuenta con estos productos propios para poder defender el cuerpo de posibles virus y bacterias y otras enfermedades.


La leche materna cuenta con proteínas, lactosa, carbohidratos, triglicéridos y la grasa de la leche. Contiene el ácido oleico, que elimina las células tumorales grasos, además de los ácidos grasos insaturados y los ácidos grasos insaturados.


Con la lactancia, que en tiempos modernos se redujo a unos seis meses, y que en el pasado llegaba a los dos años, los bebés se mantienen sanos hasta que forman su propio sistema inmunitario y defensas que perdurarán en la vida.


“El material genético en la leche materna no puede ser patentado para fines comerciales”, señala Netzfrauen, destacando que tampoco puede disponerse "como una factor adicional a sus patentes existentes”.


En el mes de julio, la organización informó que Nestlé tenía 2.000 patentes de componentes de la leche materna.


Venta de productos paralelos


Paralelamente al cuestionamiento ético de la certificación de productos propios del cuerpo humano, en las redes sociales e Internet surgen negocios al margen de la ley donde son mencionados estos componentes.


En fórum femeninos difundidos en Internet, se leen publicidades de productos que se describen como patentados y autorizados por algún Ministerio de Salud y que supuestamente incluyen componentes de la leche materna "patentado".


Estos productos vendidos en redes de comercio marginal, son normalmente ofrecidos para prevenir enfermedades como depresión, Alzheimer, cefalea y otros estados no normales, que pueden ser evitados con una sana alimentación desde la leche materna.

-.-

Fuente: Chacatorex

jueves, 10 de octubre de 2013

12 de octubre: Jornada Mundial de Lucha contra Monsanto.



Servindi, 9 de octubre, 2013.- Tras las manifestaciones del 25 de mayo contra la multinacional Monsanto y que convocó a millones de personas en diversos países, una vez más organizaciones y activistas de todo el mundo anunciaron una nueva jornada de protestas para este 12 de octubre.

A través de las redes sociales, habitantes de numerosas ciudades vienen confirmando su participación. La marcha principal tendrá lugar en la sede mundial de Monsanto en St. Louis, Missouri, en Estados Unidos.

“Nos juntamos a exigir una alimentación libre de agrotóxicos y trabajo esclavo, no queremos tierras regadas con sangre. Le decimos Sí a la Agroecología y la vuelta de las familias al campo. La tierra debe ser para quien la trabaja”.

Con estas palabras los activistas explican en el porqué del rechazo a la transnacional.



Entre las organizaciones que convocan la jornada de protestas figuran el colectivo global Millones contra Monsanto, Asamblea por la libertad de Semillas, la Central de Trabajadores de la Argentina, Weychan (Red independiente de apoyo a los pueblos originarios), entre muchas otras.

Cuestionan que la multinacional busque extender sus operaciones en todo el mundo, pasando por encima de la salud de las personas y de las posibilidades de subsistencia de miles de campesinos y pueblos originarios que son obligados a abandonar sus tierras diariamente.

“Monsanto se ha beneficiado de los subsidios a las empresas y del favoritismo político. Los agricultores orgánicos y pequeños sufren pérdidas, mientras que Monsanto sigue con su monopolio sobre el suministro mundial de alimentos”, explican en el texto de la convocatoria.

Los organizadores argumentan que investigaciones científicas han demostrado que los alimentos genéticamente modificados de Monsanto pueden conducir a problemas graves de salud, como el desarrollo de tumores cancerígenos, infertilidad y defectos congénitos.




Ante esta situación, ellos defienden el consumo de productos orgánicos y que se etiqueten los productos transgénicos para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas.

Exigen también que se realice más investigación científica sobre los efectos en la salud de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG). Asimismo, la derogación de las disposiciones pertinentes de la ley “Monsanto Protection Act.” aprobada el marzo de este año, en EE.UU.





Esta norma niega autoridad a las cortes federales para cesar la plantación y venta de cosechas transgénicas al margen de que representen un riesgo para la salud de los consumidores.

Ciudades de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, México, entre otras, han confirmado su participación.

Compartimos a continuación el programa de Argentina, que tendrá como centro de las protestas las afueras del Congreso.
Programa de Actividades (Argentina)

Charla:
Dr. Andrés Carrasco
Pablo Pimentel (APDH La Matanza)
Nora Cortiñas (a confirmar)
Sofía Gatica (Madre del Barrio Ituzaingó – Córdoba) y
Asambleístas de Malvinas Lucha por la Vida.

Música en vivo:
Paloma del Cerro
Os Picantes
Y músicos amigos…

Intervención artística:
Colectivo Fin de un Mundo

Feria:
“Invasión vegana”, “A contraflecha” y feriantes autoconvocados.
Intercambio de semillas
Pintura de remeras y parches a cargo de la Asamblea por la libertad de semillas.

Radio abierta:
Cobertura con los compañeros de FM Fribuay y “a DESASFALTAR” de Radio Porque.

Proyecciones y muestras:
A cargo de los compañeros de No a la mina.

Talleres:
Taller de Bombas de Semillas. A cargo de Martín Maistrello.
Taller de reproducción de plantas por esquejes. A cargo de la Asamblea por la libertad de Semillas.
Taller “Mesas familiares”: Lectura colectiva de ingredientes de los alimentos industriales de las mesas familiares. A cargo de la Asamblea por la libertad de Semillas.

Colecta:

Para el bloqueo de Monsanto en Malvinas (Córdoba). Se necesitan:
Frazadas, carpas, alimentos no perecederos, sol de noche y linternas, naylons, elementos de botiquín y camping.

Otras noticias:


Fuente: Servindi

jueves, 22 de agosto de 2013

Chile: Senado debe escuchar a ciudadanía y no debe aprobar Ley Monsanto.


Fotografía: Raúl Zamora. Agencia Uno

Servindi, 22 de agosto, 2013.- El biólogo Iván Santandreu, cofundador de Chile sin Transgénicos, sostuvo que el Senado chileno no debe aprobar la Ley Monsanto a fines de este mes y debe escuchar a las organizaciones sociales que marcharon el sábado 17 en once ciudades del país a fin de evitar su aprobación.


En declaraciones a Expreso Biobio sostuvo que la iniciativa legal busca potenciar los cultivos de semillas transgénicas para favorecer a una empresa transnacional en perjuicio de los pequeños agricultores.

Explicó que Monsanto es una empresa “tristemente célebre” por una serie de productos que han dañado y producido la muerte de millones de personas, y que fue la primera empresa en realizar un cultivo transgénico.

Santandreu afirmó que las grandes empresas son las que quieren apropiarse de las semillas, y lo más grave del proyecto de ley es que los pequeños agricultores no podrán guardar semillas, ya que al próximo año tendrán que volver a comprarlas.

Aseguró que esa medida “no contribuye a la innovación y al bienestar de los pequeños agricultores. Finalmente, lo que hace es poner en riesgo la soberanía y la autonomía alimentaria de un país, haciéndola depender de grandes corporaciones extranjeras”.

En declaraciones recogidas por otros medios de prensa el biólogo activista sostuvo que la aprobación de la norma generaría un escenario similar al que ocurre con la industria farmacéutica.

“Hace no mucho tiempo había muchas farmacias distintas y hoy el mercado está concentrado en tres grandes cadenas de farmacias. Es lo mismo que va a pasar con el mercado de las semillas”, aseguró Santandreu.

Usted puede escuchar una entrevista a Iván Santandreu ingresando al siguiente enlace:

—-


Otras noticias:

Fuente: Servindi

miércoles, 30 de mayo de 2012

Declaración de la Misión de Solidaridad con el Pueblo de Haití.




La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – La Vía Campesina, con su principio internacionalista, en el marco de las reuniones políticas, realizadas en la Escuela de Formación Mamá Tingó de CONAMUCA, en Republica dominicana, con participación de los y las dirigentes de las regiones de México, Centroamérica, Caribe, andina y cono sur, conformó la misión internacional de solidaridad con el pueblo de Haití y sus luchas.
La misión fue coordinada en Haití por las organizaciones de CLOC VC: MPP, Tet Kole, MPNKP, comenzando por una reunión con dirigentes campesinos del país, realizada en Hinché, Paypaye, en la sede del MPP. Luego un recorrido por los campamentos de refugiados y una reunión con organizaciones sociales, de derechos humanos y la brigada de solidaridad con Haití de la Vía Campesina, con posterior conferencia de prensa en la sede de Tet Kole en Puerto Príncipe.
Como conclusión de la misión:
- Denunciamos que el pueblo Haitiano está viviendo un proceso de Neocolinización, el gobierno de EEUU aprovechando maliciosamente la destrucción que ocasiono el terremoto, desarrolla un plan de acción en función de los intereses del capital extranjero principalmente norteamericano y provocando la violación sistemática de los DDHH del pueblo de Haití.
LA MINUSTHA (fuerza de ocupación de naciones unidas, principalmente compuesta por soldados latinoamericanos) es la fuerza que garantiza este proceso, militarizando Haití, controlando la protesta social y provocando violaciones de DDHH, pestes, violaciones de niñas y niños, ocupando los mejores edificios e instalaciones y gastando 800 millones de dólares al año en presupuesto militar extranjero. 10 mil soldados ocupan Haití e impiden el desarrollo de la democracia.
- La autoridad que define el uso de los recursos que vienen para Haití recae en el “Comité Internacional para la Reconstrucción de Haití”, el cual está presidido por Bill Clinton, y en la cual el gobierno Haitiano no tiene injerencia más que poder vetar alguna propuesta. De esta manera las obras que se encaminan no tienen relación con las necesidades del pueblo Haitiano, sino con las intenciones coloniales e imperialistas de EEUU. El 85% del presupuesto es ejecutado a través de empresas extranjeras. La sociedad Haitiana no tiene información a que se destinan estos recursos.
- Se vive un proceso de concentración y acaparamiento de tierras, desplazando a campesinos y campesinas y localizando zonas francas donde operan empresas transnacionales.
- Además luego del terremoto, operan en Haití más de 10 mil ONG extrajeras, varias de las cuales ejecutan anualmente más de 200 millones de dólares, sin contar con mecanismos de participación del pueblo haitiano, con escasas excepciones, estas ONG son otro mecanismo colonial de reconstruir de Haití en función de intereses extranjeros y a espaldas del su pueblo.
De los 1.5 millones de refugiados por el terremoto, las autoridades celebran el paso a 500 mil haitianos en los campamentos de refugiados en condiciones realmente infrahumanas y existe un 80% de población desocupada.
El gobierno de los EEUU a través de CNN y otras cadenas han desvirtuado la realidad mostrando al pueblo haitiano como violento y salvaje. Sin embargo Haití fue la primera nación de América que logró su independencia, abolió la esclavitud y forjo la democracia. El pueblo haitiano es pacífico, alegre y solidario.
Las experiencias solidarias de movimientos sociales de la región demuestran que cuando no se utilizan armas, es posible distribuir ayuda humanitaria y desarrollar trabajos de reconstrucción sin ningún conflicto.
La transnacional MONSANTO a través de ONGs norteamericanas ha introducido de manera clandestina semillas de maíz transgénico, las organizaciones sociales de Haití con una movilización de 20 mil campesinos, repudia la operación. La movilización fue fuertemente intimidada por la MINUSTAH que con tanques y ametralladoras mantuvo rodeada a la multitud.
Ante este panorama, hacemos un llamado a nuestras organizaciones y aliados:
A denunciar y difundir la situación de Haití y la injerencia del gobierno de EEUU y sus transnacionales bajo la protección de la MINUSTAH
- A difundir que la única forma de que la ayuda humanitaria y solidaria llegue la pueblo de Haití es a través de las organizaciones y movimientos sociales Haitianos
- A exigir que se cumpla el principio de autodeterminación de los pueblos y se permita que Haití construya un verdadero proceso democrático.
- A movilizar y presionar a los gobiernos latinoamericanos y embajadas para que urgentemente sean retiradas las tropas de Haití.
“Contra el saqueo del capital y del imperio
Por la Tierra y la soberanía de nuestros pueblos
América Lucha”

Lunes 21 de Mayo de 2012
+++++++++++++++++++++++++++++
JUBILEO SUR/AMERICAS
secretaría regional a/c PACS
Políticas Alternativas para el Cono Sur

Oficina regional:
Rua Evaristo da Veiga 47, sala 702
CEP 20.031-040, Centro
Río de Janeiro, RJ, Brasil
telefax: (55) (21) 2210-2124
jubileosur@gmail.com
www.jubileosuramericas.org
www.jubileosur.org