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domingo, 11 de diciembre de 2016

Transnacionales y Derechos Humanos.


ALAI pone a disposición la revista N° 520 correspondiente al mes de diciembre cuyo tema central es el debate en las Naciones Unidas para la creación de un tratado sobre derechos humanos y empresas, y que ofrece una oportunidad para enfrentar “el poder corporativo”.

La publicación busca contribuir a la reactivación del activismo anti-neoliberal, que, entre otras iniciativas, impulsa la “Campaña Global para Desmantelar el poder Corporativo y poner fin a su impunidad”.

Contenido

- "Golpes mortales al poder corporativo" por Brid Brennan y Gonzalo Berrón.

- "Naciones Unidas: Transnacionales y DD.HH. Avanza construcción de instrumento vinculante" por María Fernanda Espinosa Garcés.

- "El escudo de las empresas transnacionales. El régimen de comercio e inversión" por Raffaele Morgantini.

- "Un instrumento internacionalmente vinculante sobre empresas y DD.HH.: La pieza faltante del rompecabezas" por Daniel Uribe Terán.

- "El Tribunal Internacional para el control de las ETN y los DD.HH."! por Juan Hernández Zubizarreta.

- "TIC, Internet, DD.HH. y ETN" por Richard Hill, Parminder Jeet Singh.

- "Estados y regulación a las empresas transnacionales" por Rolf Zünnemann.

- "De la tierra nacen semillas, pero también derechos" por Tchenna Fernandes Maso.

- "Vacío jurídico en el derecho internacional y abuso corporativo - Caso Chevron" por Pablo Fajardo Mendoza-

- "Perspectiva sindical. La lucha contra las transnacionales y el tratado vinculante" por Iván González Alvarado.

Acceda a la revista completa haciendo clic en el siguiente enlace.

- Revista N° 520 Transnacionales y Derechos Humanos (versión PDF, español, 34 páginas)

Fuente: Servindi

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Transgénicos 2.0: hora de parar.


Por Silvia Ribeiro

Cuando el Convenio sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas (CDB) instale su conferencia global (COP 13) del 4 al 17 de diciembre en Cancún, con delegados de 194 países, tendrá en su mesa una serie de temas de enorme relevancia, algunos muy polémicos y muchos que reclaman atención urgente. (http://tinyurl.com/zl976jn)

Un punto que reúne todas esas condiciones es la biología sintética y, dentro de ella, los llamados impulsores genéticos: nuevas formas de ingeniería genética para manipular especies silvestres, que podrían eliminar o afectar seriamente poblaciones enteras, con impactos transfronterizos e impredecibles en los ecosistemas. (http://tinyurl.com/zkz86hg)

Monsanto, DuPont y muchas otras trasnacionales agrícolas, farmacéuticas y de energía tienen gran interés e inversiones en esto. En el caso de Monsanto, los dueños de la patente de la tecnología base (CRISPR-Cas9) le hicieron firmar que no la usará para desarrollar impulsores genéticos, por los altos riesgo que implican. (http://tinyurl.com/gnao5vq)

La biología sintética abarca una serie de nuevas biotecnologías para la construcción artificial de secuencias genéticas, la alteración del metabolismo de microorganismos para hacerlos producir sustancias como principios activos farmacéuticos o cosméticos y hasta la construcción de organismos vivos completamente sintéticos, que el CBD llama organismos sintéticamente modificados (OSM).

Conlleva nuevos impactos ambientales, a la salud y socio-económicos, ya que la mayoría de las sustancias que se busca sustituir con biología sintética –como vainilla, azafrán, vetiver, patchouli, aceite de coco, stevia, artemisina– son producidas por comunidades campesinas e indígenas en países del Sur.


La industria de la biología sintética amenaza sus pequeñas fuentes de ingreso [de comunidades campesinas e indígenas] que les permiten sobrevivir y seguir cuidando la biodiversidad de campos y bosques. 

La industria presenta sus sustancias, que son excretadas por microbios manipulados, alimentados en tanques con azúcares transgénicas y de trabajo semi-esclavo, como naturales.

Los consumidores no tienen idea de qué se trata, pero al etiquetar naturales las industrias obtienen mejor precio y de paso compiten, no con las versiones sintéticas baratas de fragancias y saborizantes, sino con las verdaderamente naturales producidas por campesinos.

El CBD alberga el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad (que regula movimientos transfronterizos de transgénicos) y el Protocolo de Nagoya sobre acceso a recursos genéticos y participación en los beneficios derivados de su uso.

Ambos protocolos deben revisar sus normas, porque la biología sintética plantea impactos y temas no previstos. Por ejemplo, que con biología sintética se reproduzcan secuencias de plantas u otros organismos, cuya información genética se bajó de Internet, sin pasar por ninguna autorización de acceso.


el Convenio en totalidad debe pronunciarse sobre los impactos socio-económicos y sobre cómo seguir considerando el tema de la biología sintética, incluyendo la papa caliente de los impulsores genéticos, 

Además, el Convenio en totalidad debe pronunciarse sobre los impactos socio-económicos y sobre cómo seguir considerando el tema de la biología sintética, incluyendo la papa caliente de los impulsores genéticos, con altos riesgos e intencionalmente diseñados para tener alcances transfronterizos y globales.

Los impulsores construidos con ingeniería genética (gene drives por su nombre en inglés) son tan nuevos, que no existían cuando el CDB sostuvo su conferencia anterior en 2012. Se trata de una forma de engañar a las leyes de la herencia de las especies de cruzamiento sexual, sean plantas, insectos, animales o humanos. Normalmente, cada progenitor trasmite 50 por ciento de la información genética a su descendencia. Con impulsores genéticos, la meta es que el gen transgénico pase a 100 por ciento de la progenie, y que se distribuya mucho más rápido a toda la población.

La idea de asegurar que toda la herencia de un organismo mantenga una alteración genética existía desde antes, pero sólo con CRISPR-Cas9 se pudo hacer realidad. Se conocen pocos experimentos en laboratorio, con mosquitos, moscas y ratones, de dos equipos de investigadores de Estados Unidos.


Kevin Esvelt, uno de los científicos que crearon los impulsores genéticos, ha advertido repetidamente que no se deben liberar al medio ambiente, porque su impacto intencional o accidental pueden ser catastrófico (...) cualquier liberación accidental podría comportarse, en palabras de otro de sus inventores, como una reacción mutagénica en cadena. 

Kevin Esvelt, uno de los científicos que crearon los impulsores genéticos, ha advertido repetidamente que no se deben liberar al medio ambiente, porque su impacto intencional o accidental pueden ser catastrófico. Incluso para investigación, no existen instalaciones ni protocolos adecuados, ya que cualquier liberación accidental podría comportarse, en palabras de otro de sus inventores, como una reacción mutagénica en cadena.

La tecnología CRISPR-Cas9 es como un GPS con un par de tijeras. El GPS está diseñado para encontrar una secuencia genética y las tijeras (Cas9) para cortarla. Pero esas tijeras siguen activas en el organismo, por eso cuando se cruzan, cortan la información del otro progenitor y la sustituyen con la manipulada.

Si se diseña para eliminar los genes que determinan el sexo femenino (es la intención en la mayoría de experimentos conocidos), quedarían sólo machos y la especie podría extinguirse. Esto no tiene en cuenta la complejidad dinámica de la naturaleza y las especies y puede ser que no funcionen como prevén las empresas. Pero sin duda causarán, como mínimo, graves problemas de desarreglos genéticos en poblaciones.

¿Se puede dejar una tecnología tan poderosa en manos de Monsanto y afines? ¿Quién puede tomar la decisión de eliminar –o intentar hacerlo– una especie entera? Por ejemplo, para Monsanto, el amaranto es una plaga. El tema es tan grave que está incluso en la agenda de la Convención sobre Armas Biológicas. Ahora está en manos del CBD asumir el principio de precaución que está en su constitución y evitar que esta tecnología se pueda liberar. Más información sobre este y otros temas durante la COP 13: www.etcgroup.org

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Silvia Riberiro es Investigadora del Grupo ETC.
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domingo, 14 de diciembre de 2014

Tercera guerra mundial: es la guerra de las multinacionales de los ricos contra los pobres, que son el hombre y la tierra.



Fastino Vilabrille

Hay 700.000 hogares españoles donde no entra un solo euro al mes.
La mitad de los parados de Asturias carece de cualquier tipo de subsidio de desempleo.

Juan 1,6-8: Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinie­ran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz… “Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”.

La amenaza más grande que tiene la humanidad actual son las COMPAÑIAS MULTINACIONALES de los países ricos, que son la causa de la pobreza de muchos millones de pobres y de la misma Madre Tierra. Las Multinacionales están declarando la guerra a la humanidad porque, en connivencia con los gobiernos, la policía y los militares de países pobres, están arrasando con las materias primas de naciones enteras en Latinoamérica, en Africa y la India, sumiendo en la extrema pobreza a millones de personas, incluidos, con la crisis que deliberadamente provocaron, los pobres de los países desarrollados. Hay multinacionales Petroleras, Farmacéuticas, Bancarias, Industriales, de Alimentación, de Ropa, de Comunicaciones, etc. y Militares que sin ser multinacionales como tales están al servicio de estas.

De las 100 unidades económicas más grandes del planeta, 49 son países y 51 corporaciones multinacionales, que ya están pasando por encima de los Estados. Las corporaciones multinacionales son la fuerza que toma las decisiones hoy en día. No están preocupadas por los derechos humanos, ni por la vida, ni por la gente que trabaja para ellas. Solo les preocupa acaparar cada vez más poder económico y con él el político para ponerlo al servicio de su economía. Los gobiernos deciden cada vez menos pero gobiernan cada vez más al servicio de ellas, en función de lo que ellas les piden, pues algunas tienen un presupuesto más grande que algunos Estados. Así General Motors y otras compañías automovilísticas venden más que el PIB de Turquía, Tailandia o Noruega; los almacenes Walmart van por delante de Arabia Saudí, Grecia, Portugal, Venezuela o Filipinas; Ford más que Sudáfrica, IBM más que Venezuela, Nestlé más que Egipto.

De las 200 multinacionales más grandes del mundo, el mayor número está en EE.UU. Le siguen por este orden: Inglaterra, Japón, Alemania y Francia. Y de las 50 más grandes del mundo, el 70 % (35) son Norteamericanas. Suponen el peligro más grande para la humanidad, porque no solo arrasan con el hombre sino también con la naturaleza. Los transgénicos de multinacional Monsanto cada vez invaden más el mundo adulterando la composición primigenia de la naturaleza, que no sabemos a dónde nos conducirá. Destruir o adulterar un árbol, una planta, una semilla, una especie, es adulterar a toda la comunidad que los rodea.

Después de nacer, el primer alimento que necesitamos es el aire y a continuación el agua. Veamos, pues, lo que está pasando y pasará con las multinacionales del agua viendo las declaraciones del Presidente de la Multinacional NESTLÉ:

Fecha: 6-11-14.- “El presidente de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, aseguró que las grandes empresas del mundo deben privatizar el agua del planeta y comercializarla. Señaló que la población no debería disfrutar de ella si no la paga y “cuanto más agua consumas, mayor debe ser el precio”.

Según Corporate Watch, una organización de investigación sin fines de lucro, Nestlé tiene inmensas ganancias por la venta de botellas de agua, lo cual causa graves daños al medio ambiente. “Con la producción de agua mineral Nestlé implica un abuso de los recursos hídricos vulnerables. En la región de Serra da Mantiqueira de Brasil, el bombeo excesivo ha provocado daños y agotamiento a largo plazo”.

No es la primera vez que Brabeck-Letmathe hace esta polémica declaración. Además, el encargado de la mayor fabricante de productos alimenticios del mundo también defendió la seguridad de los productos químicos de Monsanto y aseguró que nunca ha habido “enfermedad alguna” causada por el consumo de organismos genéticamente modificados. ¿Por qué lo dice? Ver respuesta bien clara en archivo adjunto.

Natural Society, una organización informativa sobre salud, afirmó que Monsanto “está trabajando duro para asegurarse de afianzar su monopolio sobre nuestros cultivos básicos y más allá”.

Pero volvamos al agua: “Nestlé es el líder mundial en la venta de agua embotellada, la cual representa el 8 por ciento de sus ingresos totales, que en el 2011 ascendieron hasta los 68.580 millones de euros (unos 85.000.000.000 (ochenta y cinco mil millones de dólares)”.

Coca Cola, Pepsi Cola, Danone, Nestlé…. quieren tener cada vez mayor acceso a los recursos hídricos, para lo cual están impulsando la privatización tanto de los cursos de agua como los acuíferos a nivel mundial.

El marco en el que opera y obtiene justificación la industria del agua embotellada se circunscribe a la consideración del agua como una mercancía digna de apropiación y mercantilización. Esta consideración del agua como un producto de propiedad privada es promovida por organizaciones internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), fomentando y manteniendo el poder de las grandes corporaciones que quieren privatizar el agua del planeta, frente a las demandas sociales que plantean la necesidad imperiosa de considerar el agua como un Derecho Humano.

El consumo de agua embotellada está creciendo a un ritmo del 12 % anual, cuyos envases son una enorme plaga para el medio ambiente. El mercado de agua embotellada se estima en 288 mil millones de litros vendidos en 2011 (Ver VII Congreso Ibérico sobre Gestión y Planificación del Agua 16-19 febrero 2011). La estimación actual se aproxima a los 350 mil millones.

Dado el hecho de que el agua del grifo está considerada como mejor para el usuario que la variedad embotellada y sujeta a unos controles de seguridad más estrictos y que en España, en concreto, este porcentaje de la calidad del agua se sitúa en el 99,6%, según esto, ¿por qué insistimos en comprar algo que cuesta hasta 1.000 veces más? Sencillamente porque somos víctimas de la propaganda, de la ingenuidad, de la falta más elemental de conciencia crítica para analizar la realidad. En una palabra: somos víctimas del neoliberalismo para el que todos y todo somos pura y simple mercancía que quiere que trabajemos cada vez más por menos dinero y aceptemos las condiciones más viles de trabajo.

REFLEXIONES FINALES:

PRIMERA: Si la política y la economía son los dos principales pilares en que se apoya el mundo, y teóricamente deba ser la política la que gobierne la economía porque es la que representa la voluntad popular, sin embargo muchas veces no es así porque detrás de la pantalla de los gobiernos, incluso salidos de las urnas, son los poderes económicos, los que en la sombra rigen los destinos de los pueblos: el poder económico DE LOS GRANDES BANCOS (Ver archivo adjunto), las multinacionales y los grandes financieros, con el apoyo explícito del BM, el FMI y la OMC. Con frecuencia un número importante de parlamentarios y gobernantes estuvieron a están vinculados, antes o después a grandes bancos, compañías o multinacionales, como en Alemania a la Bayer, y en España mismo tenemos claros ejemplos de ex presidentes de gobierno, ministros y parlamentarios, que salieron de ellas o a ellas fueron a parar.

Hasta ahora la gran mayoría de los ciudadanos no estamos políticamente maduros, porque la política de un pueblo políticamente maduro no puede consentir que el poder económico-financiero castigue a los pueblos, sobre todo del Tercer Mundo, de la manera tan cruel y salvaje como lo está haciendo en este momento. Pero, no solo en el T.M.: también entre nosotros, porque ese poder tiene en sus manos la llave para provocar crisis y cerrar miles de empresas en las que millones de personas realizan su vida y de las que dependen miles y miles de familias.

SEGUNDA.- Todo ser humano y más los cristianos por seguir a Jesucristo debemos ser testigos, como Juan, de la luz de Jesucristo para cada momento histórico en el que nos toca vivir, como Jesús lo fue para las gentes de su tiempo. De lo contrario no estaríamos respondiendo a la misión que nos corresponde cumplir en coherencia con Jesús de Nazaret.

Debemos ser capaces de diagnosticar las causas y los causantes de lo que está pasando en el mundo, sobre todo los sufrimientos, angustias y males que sufren millones de seres humanos y la naturaleza, víctimas de otros seres humanos, y ser desde ahí mismo conciencia crítica y política capaz de abrir los ojos de todos, porque solo todos juntos seremos capaces de hacer frente a un poder tan grande de las multinacionales que nos están introduciendo en una tercera guerra mundial, poniendo en peligro el futuro de la humanidad. El neoliberalismo nos moldea la conciencia y la voluntad a su gusto, incluso jugando con nuestros instintos más primarios, como si fuéramos un amasijo de barro en manos de un alfarero. No nos destruye porque le hacemos falta como consumidores pero destruye nuestra voluntad y nuestra capacidad de decisión y elección, nos anula, nos animaliza, nos impide decidir para imponernos sus decisiones, y lo hace de tal forma que nos hace creer que somos libres, pero nos manipula como a una masa informe. Ejemplo: A las multinacionales farmacéuticas, aunque puedan, no les interesa producir medicamentos que curen, sino que cronifiquen la enfermedad para asegurarse consumidores de por vida.

El neoliberalismo es una máquina de matar. Por tanto es evidente que tenemos que deshacernos del neoliberalismo, sino nos lo quitará todo, incluida nuestra libertad y capacidad de decisión, dejando a muchos millones de personas caídas en la cuneta de la vida, víctimas de una muerte injusta y prematura, contraria a la dignidad del hombre y por tanto contraria a Dios.

Las religiones deberían ser la conciencia crítica de la sociedad humana mundial, pero se han convertido en profesionales de la religión, en vez de ser testigos de la luz para la liberación integral de todos y de todo, allanando los caminos de Dios, como pide Juan, para que todo ser humano y toda la creación pueden vivir dignamente.

Un cordial saludo.-Faustino

viernes, 15 de agosto de 2014

Redes sociales, instrumentos de las transnacionales.


Contralinea

Promocionadas como herramientas garantes de la “libertad”, las redes sociales son propiedad de corporaciones y, por tanto, no están libres de intereses, opina el periodista Carlos Miguélez. En entrevista, el coordinador del Centro de Colaboraciones Solidarias –con sede en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid– reflexiona que aun sin acuerdos como SOPA, PIPA o ACTA los gobiernos de Estados Unidos y Europa ya controlan los flujos de información a través de internet y espían indiscriminadamente a los ciudadanos del mundo. Además, recuerda, esas mismas trasnacionales y gobiernos determinan los contenidos de los medios masivos de información

Madrid, España. “A las redes sociales las controlan grandes corporativos, no son libres de intereses”, explica en entrevista Carlos Miguélez Monroy, periodista y coordinador del español Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS). Su crítica responde a las campañas que las promocionan como garantes de la libertad y que, incluso, las identifican como herramientas libertadoras de sociedades oprimidas. Nada más alejado de la realidad.

En algunos casos, esos intereses trasnacionales han derivado en una estrecha cooperación con servicios de inteligencia y espionaje, como ocurrió con Google, Microsoft, Yahoo, Apple, YouTube, Skype, Facebook y las estadunidenses Agencia de Seguridad Nacional y Agencia Central de Inteligencia, según revelaciones hechas por Edward Snowden en junio de 2013. Cooperación que implicó el espionaje masivo e indiscriminado de los usuarios de esos servicios.

Miguélez Monroy reflexiona que “para comunicarnos tenemos que hacerlo por redes que no controlamos: Faceebok, Twitter, Google. El funcionamiento de Google, lo que aparece, lo que no aparece [en las búsquedas] es brutal. El peligro de todo esto es creer que somos más libres de lo que realmente somos: parece que puedes decir lo que quieras en las redes sociales pero lo importante es quién te va a leer”.

No obstante lo anterior, los ciudadanos sí deben y pueden hacer uso de esas herramientas: “Sabiendo las limitaciones y que no somos tan libres como creemos, sí hay que aprovechar las redes sociales que, aunque no son perfectas y alguien las controla, al menos nos permiten dar a conocer algunos temas. [Ellos] no nos controlan del todo”.

Gobiernos hegemónicos e información

Los obstáculos de comunicación para las mayorías no se reducen a los intereses que entrañan servicios virtuales como Twitter y Facebook. El flujo de información en internet depende en gran medida de redes que físicamente están asentadas en Estados Unidos y en Europa, observa Miguélez Monroy.

Nacido en México pero radicado en España desde hace 1 década, el periodista de 33 años de edad refiere que los gobiernos y las empresas que tienen a su alcance esa tecnología deciden qué se comunica y qué no en función de sus intereses nacionales y de seguridad. “Y para ello tienen carta blanca, por [medio de] edictos presidenciales, para espiar”.

Respecto de las iniciativas que buscan limitar o regular el uso de internet –como la Stop Online Piracy Act, la Protect IP Act y el Anti-Counterfeiting Trade Agreement–, Carlos Miguélez opina que quienes promueven esos acuerdos internacionales –tanto mandatarios y políticos como compañías trasnacionales– no van a controlar ahora las redes sociales y la información, sino que ya lo hacían y lo hacen de tiempo atrás.

Sobre los motivos que tienen, indica que “les preocupa que circule la información, porque una ciudadanía crítica e informada no va a apoyar una guerra en Irak, no va a apoyar ciertas decisiones, y va a cuestionar el poder del gobierno, de las multinacionales, los tratados de libre comercio como el de Estados Unidos con Europa, del que casi nadie habla, ni siquiera el Parlamento de la Unión Europea. Ellos controlan la información porque controlan los canales de información: tanto el gobierno como las grandes corporaciones”.

Muchos acontecimientos han dejado al descubierto el doble discurso de los regímenes que se autonombran defensores de las libertades y derechos –en particular de los de expresión e información– cuando invaden países que consideran tiranías: esos poderosos Estados integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte limitan y violan esas libertades y derechos no sólo de sus sociedades, sino de las del resto del mundo.

Sobre este tema, Carlos Miguélez opina que “a estos países que se autodenominan ‘campeones’ de la libertad de expresión hay que reconocerles en el día a día que han conquistado un alto grado de libertad; no reconocerlo sería engañarnos”. No obstante, dice que para ellos lo que prima, sobre todo con los últimos gobiernos de Estados Unidos, es la seguridad nacional.

Esta situación se acrecienta por lo que Miguélez Monroy llama la “paranoia del terrorismo”: “Ellos han creado un clima de terror para justificar precisamente el espiar a los ciudadanos, el no cubrir ciertas informaciones. El periodista que hable de estos temas de alguna manera es un traidor de la patria. Se ha creado ese clima y sí ha habido un retroceso, porque en el fondo hay personas que no creen en estos derechos: se autoproclaman defensores de esos derechos pero no creen en ellos, porque la pluralidad de ideas los amenaza”.

Para el periodista, así como hay fuerzas y personas que se oponen a la libertad de expresión, también hay gente muy valiosa que quiere que se conozcan las cosas. “Es una lucha diaria: siempre va a haber gente del entorno militar o del gobierno que no va a querer que se publiquen ciertas cosas”.

Ejemplifica con el caso del ataque de Israel contra Gaza. “El gobierno israelí ha puesto en marcha una maquinaria en redes sociales impresionante. No hay más que ver en Facebook lo qué circula y qué no se atiene a la realidad”.

Pero no sólo eso, objeta Miguélez Monroy, pues medios corporativos tergiversan la realidad sobre ese conflicto: sus coberturas no distinguen entre información y propaganda. Por eso, indica, es bueno fomentar una ciudadanía crítica que sepa distinguir.

Medios de comunicación, en crisis

En efecto, uno de los ámbitos informativos en el que inciden de forma decisiva los poderes oficiales y fácticos, e incluso de una manera más clara, es el de los medios masivos tradicionales. Por esta razón, Miguélez Monroy observa que los intereses corporativos tienen un impacto cada vez mayor en la forma en que se hace periodismo.

Especializado en temas internacionales, derechos humanos, medios de comunicación, movimientos sociales, solidaridad y medio ambiente, el periodista considera que la crisis no está en el periodismo, sino en la empresa que controla los medios de información.

Ejemplo de la concentración de medios informativos y de la industria del entretenimiento son las trasnacionales The Walt Disney Company, Time Warner, Fox Broadcasting Company, Viacom, Sony Corporation, Bertelsmann y General Electric Company, a quienes se les atribuye controlar el 70 por ciento de los medios en el mundo.

“Hay una concentración de medios; y además son las grandes empresas, lo que [a su vez] está vinculado con el tema de la publicidad, las que en realidad impiden el ejercicio del derecho a la información. Esto ocurre en todo el mundo: hay temas de los que no se puede hablar claramente porque hay empresas, por ejemplo, que pagan la publicidad. Aquí el fondo del asunto es quiénes son los que mantienen las empresas periodísticas y la publicidad. Eso es lo que hace que los medios no puedan hablar de ciertos temas y no puedan ofrecer una visión crítica”, expone Miguélez Monroy.

El presupuesto de los medios debería provenir del público y no de las empresas: “El periodismo hay que pagarlo: no se puede tener buen periodismo sin que la gente pague por el servicio. No necesariamente se trata de pagar grandes cantidades, pero si no se vive de los suscriptores, quienes seguirán manteniendo a los medios son las corporaciones”.

En este contexto de crisis del modelo, Miguélez Monroy advierte que la labor periodística se ha precarizado. “Como hay menos ingresos en el mercado, muchos anunciantes retiran la publicidad y eso ha hecho que las redacciones adelgacen su personal. Entonces cada vez tienen a menos periodistas haciendo más trabajo de forma más precaria. Eso perjudica al derecho a la información”.

Además, dice que en los medios corporativos el periodista casi no tiene margen para proponer temas de interés para los lectores. Esta situación se da porque cada vez hay más distancia entre los directores de los grandes medios y la sociedad.

Por ello habla de uno de los valores más apreciados en esta profesión, que es la independencia: sólo los periodistas independientes y sensibles con su realidad social pueden hablar de aquello que tiene impacto sobre las personas.

Pero, dice, “no existe la independencia total en el periodismo, porque hay una cosa que se llama autocensura. Todos los periodistas tenemos temas que autocensuramos. Entonces la independencia total casi no existe, salvo cuando se trata de un periodista consagrado; pero eso es difícil”.

La labor del CCS

En ese contexto dominado por medios masivos y redes sociales corporativas se desenvuelve un proyecto del que Carlos Miguélez Monroy es pieza fundamental: el Centro de Colaboraciones Solidarias. Se trata de un servicio de comunicación en defensa de derechos humanos, políticos y sociales para todos, dirigido a profesionales de los medios de comunicación y a las organizaciones de la sociedad civil, de acuerdo con su perfil publicado en el sitio www.ccs.org.es.

Con el apoyo de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, el proyecto nació en 1999. Miguélez Monroy explica que es una iniciativa del profesor y periodista José Carlos García Fajardo.

Narra que cuando el doctor en derecho y director del CCS viajó a América Latina notó que muchas redacciones, por falta de recursos, no cubrían información importante relacionada con temas sociales. “No porque no les interesara, sino porque no tenían medios suficientes para darle a esa información el espacio”.

Fue entonces que García Fajardo empezó a mandar artículos a esos medios sin ningún costo: sólo con el compromiso de respetar el contenido y darle el crédito tanto al autor como al Centro.

“Y así se ha mantenido con esa línea durante 15 años: tratar temas que puedan interesar en México, Argentina, Perú, Chile. Buscamos no sólo hablar de España porque entonces pierde interés, sino hablar de temas de derechos humanos con un enfoque global, que pueda servir a cualquier lector de esos países. Es una gran oportunidad para hablar de lo que generalmente los medios no hablan por distintas presiones, por falta de especialización, por falta de apoyo”, dice Miguélez Monroy.

Durante la entrevista, quien coordina el Centro desde 2008 detalla: “No buscamos incurrir en un intrusismo profesional, sino al contrario, convertirnos en una fuente que sirva a los periodistas de distintos países. Nosotros no necesariamente queremos sólo que nos publiquen los artículos, sino que sirva de material de reflexión para nuestros colegas y que sirva para desarrollar otros temas. Nuestro objetivo no sólo es publicar”.

Entre sus objetivos, el CCS busca fortalecer las conquistas sociales, denunciar las injusticias con propuestas alternativas y luchar por otro mundo más humano, más justo y solidario. Por ello, sus colaboradores apuestan por el derecho a una vida digna, a la libertad y al desarrollo de las capacidades mediante la educación, la salud, la alimentación, el trabajo, la participación y la protección del medio ambiente.

En su perfil público, el Centro apunta que sus integrantes luchan “contra el hambre, la exclusión, la marginación, la guerra, los paraísos fiscales, la explotación de unos pueblos y de unos seres por otros. Afirmamos la igualdad radical de los seres humanos, sin racismo, xenofobia, violencia de género o discriminación por creencias, opción sexual, origen, profesión o ideas políticas”.

Agrega que cada semana se envían por correo electrónico y de forma gratuita los artículos editados a su red de medios de comunicación y de organizaciones de la sociedad civil en América Latina. Dichos artículos pueden ser reproducidos libremente citando la fuente. Al respecto, Miguélez Monroy cuenta que se trata de más de 2 mil medios de comunicación a los que les llegan sus materiales informativos.

Periodistas, economistas y profesores de universidad expertos en pobreza, educación, salud, ecología, derechos humanos, política internacional, colaboran con el Centro de Colaboraciones Solidarias y dan vida a esa visión alternativa de la comunicación y el periodismo.

Fuente Contralinea

sábado, 29 de diciembre de 2012

La diversidad como un mal a eliminar: biopiratería.


Babel
La diversidad como un mal a eliminar: biopiratería
Javier Hernández Alpízar

Los procesos de la vida son procesos de diversificación. La diversidad parece ser una estrategia de la vida para perpetuarse, enriquecerse, mejorarse, desplegar su don. Por el contrario, los procesos industriales modernos son procesos de uniformización, homogenización, en combate contra toda diversidad. Y miren que los uniformes y lo militar son casi sinónimos.

La diversidad de la vida se potencia y afirma con la diversidad cultural, sexual, intelectual. Por el contrario, la subcultura del lucro tiene que someter y destruir la diversidad para hacer crecer el negocio: Toda diversidad, incluida ahora la biológica, es para el mercado y la industria que le manufactura mera materia prima “inerte” o un estorbo a destruir, mediante procesos como la guerra, el etnocidio, el genocidio, los monocultivos o la simple expansión de la propiedad privada a los seres vivos, desde sus genes a la “biomasa”, mediante la legislación, impuesta por organismos multilaterales, empresas transnacionales y estados metrópoli, de los “derechos de propiedad intelectual”.

En términos de la vida, las manipulaciones genéticas no aportan nada excepto riesgos, pero expropian el saber de los pueblos del mundo. La biopiratería se “legaliza” mediante el registro de patentes de “derechos de propiedad intelectual” que no son sino la versión moderna del derecho canónico por el cual una bula papal dio “el derecho” a los gobiernos europeos de conquistar, colonizar y saquear las tierras de América, África, Asia y Oceanía.

Los técnicas transgénicas son herramientas que permiten la colonización de la vida y los seres vivos, uno de los nuevos negocios de la “economía verde”, otra gran patraña ideológica (recientemente promovida incluso por la Bienal Internacional de Diseño en México, por ejemplo), pero con ella las compañías como Monsanto, aportan tanto a la humanidad como aportaron el agente naranja a los campos de Vietnam o los pesticidas a la salud de los niños en los campos de monocultivo, como la soya en Argentina. Y cuidado porque en México el maíz transgénico amenaza con destruir la base de la cultura mesoamericana y la vida digna de ese nombre de toda Mesoamérica. (Cf: La película El mundo según Monsanto:  
La industrialización y homogenización el mundo es una guerra a la biodiversidad y a toda diversidad, una guerra contra la vida para convertirla en valor de cambio o en valor de uso corrompido solamente como envoltura del valor de cambio monopolizado por el capital.

Así como las primeras oleadas colonizadoras destruyeron cuanto pudieron de los pueblos del mundo, ahora la biodiversidad es destruida y fagocitada por el mecanismo que ellos llaman patentes y derechos de propiedad intelectual pero que técnicamente debería llamarse “biopiratería”. Y moralmente, “robo”.

Estas reflexiones son apenas algunas de las más evidentes que saltan a la vista de una lectura del libro Biopiratería. El saqueo de la naturaleza y el conocimiento, de la física, ecologista, feminista y activista de la resistencia civil pacífica contra la biopiratería y el colonialismo actual Vandana Shiva, libro publicado en español por Icaria- Antrazyt en 1997.

El libro da para muchas reflexiones a todos aquellos que defienden la diversidad: anticapitalistas, anarquistas, ecologistas y ambientalistas, feministas y defensores de la diversidad sexual y de los derechos humanos de los pueblos indígenas del mundo, a todos los opositores a la piratería de los saberes colectivos, sociales y comunitarios expropiados por patentes de “derechos de propiedad intelectual”, a los impulsores el software libre, por ejemplo. Ya que la diversidad es la única forma en que el mundo puede tener futuro, pues el proceso homogenizador de la industria y sus monocultivos es un proceso más bien tanático: la versión moderna del Rey Midas que convierte la diversidad de la vida en dinero: materia muerta y abstractas pero elevadas cifras de la destrucción mostradas como logros.

Defender la agricultura y las semillas criollas o nativas de cada lugar contra los monocultivos es tan importante como defender la diversidad intelectual, filosófica y cultural contra los monocultivos del pensamiento, unidimensionales, hegemonizantes e intolerantes, el fundamentalismo de la técnica y el libre mercado, la industria y la guerra.

No es casual que la estrategia de defensa con la que Vandana Shiva se compromete al lado de los campesinos de la India sea la no violencia gandhiana: defender la vida se hace mediante métodos que buscan preservar la vida, no contestando al fundamentalismo liberal con otros fundamentalismos. La guerra misma es una herramienta del proceso capitalista contra la diversidad, en México ya deberíamos haberlo aprendido. Máxime cuando desde México fue emitido el mensaje “Por un mundo donde quepan muchos mundos”, un programa anticapitalista desde la raíz.

Compartimos unos breves párrafos del capítulo “Hacer las paces con la diversidad” para darnos una idea de la calidad de la reflexión de Vandana Shiva: “En estos tiempos de “limpieza étnica”, a medida que el cultivo de lo uniforme invade la naturaleza y la sociedad, hacer las paces con la diversidad está convirtiéndose en una necesidad imperiosa de supervivencia.

“El cultivo de lo uniforme es un componente esencial de la globalización, que presupone la homogeneidad y la destrucción de la diversidad. El control global de las materias primas y de los mercados exige una uniformidad de culturas y cultivos.

“Esta guerra a la diversidad no es del todo nueva. La diversidad se ha visto amenazada siempre que la diversidad se ha percibido como un obstáculo. La violencia y la guerra tienen sus raíces en el tratamiento de la diversidad como una amenaza, un mal, una perversión, y fuente de desorden. Dado que es imposible someter los sistemas diversos a un control central, la globalización pretendería convertir la diversidad en mal, y en deficiencia.” 

Biopiratería, junto con otros libros como Las guerras del agua y Ecofeminismo (escrito junto con Maria Mies), hacen parte de una verdadera semilla intelectual, moral y de activismo en defensa de la diversidad, la vida y el futuro del planeta, la semilla que aporta desde la India Vandana Shiva. En internet pueden encontrarse videos con entrevistas y conferencias de la autora, algunos de sus escritos se publican en Rebelión: 
Su pensamiento está en consonancia con espacios como las páginas Biodiversidad en América Latina y el Caribe: 
Red en defensa del maíz: http://redendefensadelmaiz.net , 
y con la película Semillas de libertad: http://vimeo.com/49018060#at=0

Fuente: Chacatorex