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miércoles, 30 de mayo de 2012

Declaración de la Misión de Solidaridad con el Pueblo de Haití.




La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – La Vía Campesina, con su principio internacionalista, en el marco de las reuniones políticas, realizadas en la Escuela de Formación Mamá Tingó de CONAMUCA, en Republica dominicana, con participación de los y las dirigentes de las regiones de México, Centroamérica, Caribe, andina y cono sur, conformó la misión internacional de solidaridad con el pueblo de Haití y sus luchas.
La misión fue coordinada en Haití por las organizaciones de CLOC VC: MPP, Tet Kole, MPNKP, comenzando por una reunión con dirigentes campesinos del país, realizada en Hinché, Paypaye, en la sede del MPP. Luego un recorrido por los campamentos de refugiados y una reunión con organizaciones sociales, de derechos humanos y la brigada de solidaridad con Haití de la Vía Campesina, con posterior conferencia de prensa en la sede de Tet Kole en Puerto Príncipe.
Como conclusión de la misión:
- Denunciamos que el pueblo Haitiano está viviendo un proceso de Neocolinización, el gobierno de EEUU aprovechando maliciosamente la destrucción que ocasiono el terremoto, desarrolla un plan de acción en función de los intereses del capital extranjero principalmente norteamericano y provocando la violación sistemática de los DDHH del pueblo de Haití.
LA MINUSTHA (fuerza de ocupación de naciones unidas, principalmente compuesta por soldados latinoamericanos) es la fuerza que garantiza este proceso, militarizando Haití, controlando la protesta social y provocando violaciones de DDHH, pestes, violaciones de niñas y niños, ocupando los mejores edificios e instalaciones y gastando 800 millones de dólares al año en presupuesto militar extranjero. 10 mil soldados ocupan Haití e impiden el desarrollo de la democracia.
- La autoridad que define el uso de los recursos que vienen para Haití recae en el “Comité Internacional para la Reconstrucción de Haití”, el cual está presidido por Bill Clinton, y en la cual el gobierno Haitiano no tiene injerencia más que poder vetar alguna propuesta. De esta manera las obras que se encaminan no tienen relación con las necesidades del pueblo Haitiano, sino con las intenciones coloniales e imperialistas de EEUU. El 85% del presupuesto es ejecutado a través de empresas extranjeras. La sociedad Haitiana no tiene información a que se destinan estos recursos.
- Se vive un proceso de concentración y acaparamiento de tierras, desplazando a campesinos y campesinas y localizando zonas francas donde operan empresas transnacionales.
- Además luego del terremoto, operan en Haití más de 10 mil ONG extrajeras, varias de las cuales ejecutan anualmente más de 200 millones de dólares, sin contar con mecanismos de participación del pueblo haitiano, con escasas excepciones, estas ONG son otro mecanismo colonial de reconstruir de Haití en función de intereses extranjeros y a espaldas del su pueblo.
De los 1.5 millones de refugiados por el terremoto, las autoridades celebran el paso a 500 mil haitianos en los campamentos de refugiados en condiciones realmente infrahumanas y existe un 80% de población desocupada.
El gobierno de los EEUU a través de CNN y otras cadenas han desvirtuado la realidad mostrando al pueblo haitiano como violento y salvaje. Sin embargo Haití fue la primera nación de América que logró su independencia, abolió la esclavitud y forjo la democracia. El pueblo haitiano es pacífico, alegre y solidario.
Las experiencias solidarias de movimientos sociales de la región demuestran que cuando no se utilizan armas, es posible distribuir ayuda humanitaria y desarrollar trabajos de reconstrucción sin ningún conflicto.
La transnacional MONSANTO a través de ONGs norteamericanas ha introducido de manera clandestina semillas de maíz transgénico, las organizaciones sociales de Haití con una movilización de 20 mil campesinos, repudia la operación. La movilización fue fuertemente intimidada por la MINUSTAH que con tanques y ametralladoras mantuvo rodeada a la multitud.
Ante este panorama, hacemos un llamado a nuestras organizaciones y aliados:
A denunciar y difundir la situación de Haití y la injerencia del gobierno de EEUU y sus transnacionales bajo la protección de la MINUSTAH
- A difundir que la única forma de que la ayuda humanitaria y solidaria llegue la pueblo de Haití es a través de las organizaciones y movimientos sociales Haitianos
- A exigir que se cumpla el principio de autodeterminación de los pueblos y se permita que Haití construya un verdadero proceso democrático.
- A movilizar y presionar a los gobiernos latinoamericanos y embajadas para que urgentemente sean retiradas las tropas de Haití.
“Contra el saqueo del capital y del imperio
Por la Tierra y la soberanía de nuestros pueblos
América Lucha”

Lunes 21 de Mayo de 2012
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JUBILEO SUR/AMERICAS
secretaría regional a/c PACS
Políticas Alternativas para el Cono Sur

Oficina regional:
Rua Evaristo da Veiga 47, sala 702
CEP 20.031-040, Centro
Río de Janeiro, RJ, Brasil
telefax: (55) (21) 2210-2124
jubileosur@gmail.com
www.jubileosuramericas.org
www.jubileosur.org

viernes, 2 de marzo de 2012

Mundo: Llamado para el 17 de abril: Día Internacional de las luchas campesinas.



Servindi, 2 de marzo, 2012.- Reproducimos la convocatoria de La Vía Campesina para llevar a cabo actividades por el 17 de abril, Día Internacional de las luchas campesinas en contra del acaparamiento de tierras.
¡Acabemos con el acaparamiento de tierras!
¡La tierra para quienes la trabajan!
El 17 de abril es el Día Internacional de las Luchas Campesinas, que conmemora la masacre de 19 campesinas y campesinos que luchaban por tierra y justicia en Brasil en 1996. Cada año se celebra este día en todo el mundo, en defensa de las campesinas y los campesinos que luchan por sus derechos.
Durante los últimos años hemos padecido la aplicación de nuevas políticas y de un nuevo modelo de desarrollo basado en la expansión y expropiación de terrenos, conocido como acaparamiento de tierras.
El acaparamiento de tierras es un fenómeno impulsado por inversores y personas con poder a escala local, nacional e internacional, con la connivencia de gobiernos y autoridades locales, para controlar los recursos más preciados del mundo.
El acaparamiento de tierras ha provocado la concentración de la tierra y recursos naturales en manos de grandes inversores, dueños de plantaciones, empresas madereras, hidroeléctricas y mineras, desarrolladres turísticos e inmobiliarios, autoridades portuarias y de infraestructuras, etc.
La consecuencia ha sido el desalojo y desplazamiento de poblaciones locales —generalmente campesinos y campesinas—, la violación de derechos humanos y de la mujer, el aumento de la pobreza, la fractura social y la contaminación ambiental.
El acaparamiento de tierras trasciende las estructuras imperialistas Norte-Sur: las corporaciones transnacionales involucradas están basadas en Estados Unidos, Europa, Chile, México, Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Tailandia, Malasia, Indonesia y Corea del Sur, entre otros.
Las instituciones financieras, como los bancos privados, los fondos de pensiones y otros fondos de inversión, se han convertido en agentes poderosos en el acaparamiento de tierras, mientras se siguen emprendiendo guerras para tomar el control de las riquezas naturales.
El Banco Mundial y algunos bancos regionales de desarrollo están facilitando el acaparamiento de tierras y agua mediante la promoción de medidas y legislaciones que favorecen a las corporaciones, como el suministro de capital y garantías para inversores corporativos y el fomento de un modelo económico de desarrollo destructivo y extractivo.
En el interín, el Banco Mundial y otras instituciones han propuesto siete principios para la Inversión Agrícola Responsable (IAR) que deberían prevenir los abusos, pero que en realidad dan legitimidad al acaparamiento de tierras por parte de inversores públicos y privados. La Vía Campesina, junto con aliadas y alidos claves, ha protestado en contra de esta iniciativa durante los últimos dos años.
El acaparamiento de tierras es un fenómeno global basado en la dominación corporativa de la agricultura a través del control de la tierra, el agua, las semillas y otros recursos. Muchos gobiernos y gabinetes estratégicos la justifican aduciendo que la agroindustria modernizará las prácticas agrícolas atrasadas y garantizará la seguridad alimentaria para todos. Sin embargo, por muy difundidas que sean estas aduciones, se ha demostrado que son completamente falsas en el mundo real.
Los agentes clave detrás del acaparamiento de tierras dan prioridad a las ganancias ganancias por encima del bienestar de las personas: producen agrocombustibles si ello resulta más rentable que la producción de alimentos; y exportan su producción alimentaria si ello resulta más lucrativo que venderla en el mercado local.
En esta carrera por lucrar, la agro-indústra está aumentando su control de los sistemás de producción de alimentos, monopolizando recursos y dominando en los procesos de toma de decisiones. Los grupos de presión corporativos poseen una fuerte inflencia política que a menudo embarga a las instituciones democráticas. Además, actúan con la complicidad de la clase dirigente local y nacional (comerciantes, políticos y líderes de comunidades), que no protegen a su propio pueblo del saqueo.
El acaparamiento de tierras ha desposeído a campesinas y campesinos y pueblos indígenas, especialmente a mujeres y jóvenes, de sus recursos y medios de sustento. También está dañando el medio ambiente. Los pueblos indígenas y las minorías étnicas se ven expulsados de sus territorios por fuerzas armadas, lo que aumenta su vulnerabilidad y en ciertos casos ocasiona incluso la esclavitud. Las falsas soluciones al cambio climático, basadas en el mercado, como el concepto en boga de la “economía verde”, están logrando separar para siempre a las comunidades locales de sus recursos agrícolas y naturales.
Así pues, La Via Campesina realiza un llamamiento a todas y todos sus miembros y aliados, movimientos de pescadores, organizaciones de trabajadores agrícolas, grupos de estudiantes y medioambiente, movimientos a favor de la justicia social, para organizar acciones en todo el mundo el dia 17 de abril para ejercer una masiva demostración de resistencia popular al acaparamiento de tierras y destacar la lucha contra el control corporativo sobre los recursos agrícolas y naturales.

Unámonos y luchemos:

  • Para detener el acaparamiento de tierras y reclamar la tierra tomada. ¡La tierra debería estar en manos de quienes la trabajan!
  • Para aplicar una reforma agraria integral a fin de llevar justicia social a las zonas rurales.
  • Para acabar con el control de la vida de miles de millones de personas, ejercido por unos pocos inversores y empresas transnacionales.
  • Para oponernos a los principios de las “inversiones agrícolas responsables” (IAR) propuestas por el Banco Mundial, ya que nunca puede ser “responsable” el hecho de que inversores y empresas acaparen tierras agrícolas.
  • Para reforzar el sistema de producción agrícola basado en la agricultura campesina y la soberanía alimentaria.
Invitamos a organizaciones, movimientos y agrupaciones y personas a que el 17 de abril organicen una acción directa, una proyección de vídeo, un mercado campesino , una ocupación de tierras, un debate, una protesta, una exposición de arte, o cualquier otra acción que destaque el mismo objetivo.

Otras noticias:


Fuente: Servindi

jueves, 27 de octubre de 2011

Campesinas y campesinos pueden alimentar al mundo.


Comité de Seguridad Alimentaria Mundial: Campesinas y campesinos pueden alimentar al mundo

La Vía Campesina - Comunicado de Prensa
(Roma, 19 de octubre) Una delegación de campesinas y campesinos de La Vía Campesina presente en la 37a reunión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA), organizó una conferencia de prensa para presentar sus propuestas. La delegación da la bienvenida a la participación estructural de organizaciones de la sociedad civil en los debates. Este es un paso positivo hacia una mayor democracia y la inclusión de los grupos principalmente afectados por los fallos del sistema alimentario dominante.
Sin embargo, las declaraciones del gobierno aún no conducen a decisiones políticas concretas. Los gobiernos parecen estar dispuestos a analizar los daños creados por las políticas neoliberales, pero hay una falta de voluntad política para hacer frente a las causas y proponer soluciones reales.
“En las directrices voluntarias de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques, acogemos de buen grado los progresos realizados en las negociaciones, pero la adopción de las directrices debería ocurrir tan pronto como sea posible. Las campesinas y los campesinos están siendo expulsados ​​de sus tierras en este mismo momento. Los Estados deben reconocer la urgencia y tomar medidas para poner fin a esto de forma inmediata. Por otro lado, las iniciativas para legitimar la toma de posesión masiva de la tierra, tales como los principios de la inversión agrícola responsable (IAR), promovida por el Banco Mundial, deberían dejarse al margen de una vez por todas. Debe quedar claro que las grandes adquisiciones de tierras no son una inversión en la agricultura. Esto es avaricia corporativa en detrimento de los más vulnerables “, así nos lo recuerda Ibrahim Coulibaly, un campesino de Malí.
“Está claro que la volatilidad de los precios es un síntoma del sistema agrícola dominante y financiero. Con el fin de hacerle frente, deben ponerse en marcha mercados públicos y mecanismos de regulación de la producción a todos los niveles, así como la prohibición de especular con los alimentos”, afirma Javier Sánchez, un campesino español de Aragón presente en la conferencia de prensa de la Vía Campesina.
Por otro lado, es importante que el análisis y las posiciones adoptadas en el CSA sean coherentes con las políticas regionales y nacionales. “Las políticas agrícolas deben garantizar la regulación de los mercados y la producción, así como precios remunerativos para los productores. La actual propuesta de Política Agrícola Común que es objeto de discusión en estos momentos en Europa y el proyecto de ley agrícola de EE.UU. estan enormemente orientados a la exportación y por lo tanto sostiene un modelo de producción industrial. Las externalizaciones negativas de este modelo industrial son altas y afectan a todas las personas. No incluye ninguna regulación ni precios remunerativos para los campesinos”, afirma Xavier Delwarte, un representante de los campesinos belgas.
“Campesinas y campesinos, pescadores y otros productores de alimentos a pequeña escala son la solución para alimentar al mundo. Las políticas públicas basadas en la soberanía alimentaria son la única manera de salir de la crisis sistémica. Las políticas neoliberales apoyan a las empresas transnacionales, mientras que ahora es el momento de apoyar a los productores y consumidores de alimentos”, nos recuerda Henry Saragih, coordinador general de Vía Campesina
Contactos de prensa en Roma
Annelies Schorpion: +393319209210 , a.schorpion @ eurovia.org
Laura Genga: +393807067441 , L.genga @ aiab.it