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jueves, 27 de febrero de 2020

Rescatan a 24 bebés y 4 adolescentes embarazadas de una "fábrica de bebés" en Nigeria.


Un grupo de niñas en un colegio de Nigeria, en 2018. ALBERTO ROJAS


La policía nigeriana liberó a 24 bebés y a cuatro adolescentes embarazadas de una maternidad ilegal en la ciudad petrolera de Port-Harcourt (sur de Nigeria), según anunció un portavoz de la policía.
"Durante una operación de infiltración llevada a cabo el martes, nuestros hombres descubrieron una organización dedicada a la trata de bebés en Port-Harcourt, donde 24 bebés de uno a dos años y cuatro adolescentes embarazadas fueron rescatados", afirmó el portavoz Nnamdi Omoni, en declaraciones a AFP.


Otras "fábricas de bebés" del mismo tipo han sido descubiertas en los últimos años por la policía nigeriana. En algunos casos, los bebés pueden sufrir rituales de magia negra.

Los bebés varones son generalmente vendidos por 500.000 nairas, unos 1.250 euros, mientras que las niñas lo son a unas 300.000 nairas (750€), según datos de la policía relativos a casos precedentes.


Nigeria, país petrolero, posee una de las mayores economías de África, pero es también uno de las naciones del mundo con mayor número de habitantes que viven en una pobreza extrema.

La Unesco sitúa el tráfico de seres humanos en tercer lugar de los crímenes más frecuentes cometidos en Nigeria, tras la corrupción y el tráfico de drogas.

Fuente: elmundo.es

lunes, 18 de enero de 2016

Niños que pasan hambre.



Estos últimos años ha ido creciendo la estadística sobre el número de niños que pasan hambre en nuestro país (España). Esta es una herida importante de nuestra sociedad, que les afecta a ellos y a mucha más gente: padres, hermanos, familiares y educadores. No les hace ninguna gracia que sus hijos o alumnos pasen hambre. Es un dolor escondido a medias, un sufrimiento de mucha gente y un gran escándalo social.

Sí, es un notable escándalo social; aún más: una vergüenza que debería afectar a todos los ciudadanos, porque por otro lado constatamos que vivimos en medio de un notable lujo, que tenemos tiendas entre las mejores de Europa y los costes del nivel de vida de una parte importante de los ciudadanos van subiendo. Aumenta de forma escandalosa la distancia entre los más ricos y los más pobres. Cada vez se hace más abismal.

No vale el recurso a las obras e instituciones de caridad, comedores populares, ayudas de todo tipo, bancos de alimentos. Todas estas instituciones y servicios, muchos de ellos de iniciativa social y otros administrativa, son como unos bomberos que acuden a apagar el fuego. Su misión es loable y son necesarios en los momentos que vivimos. Pero lo que importa no es apagar el fuego, sino que no haya fuego.

Comer bien es un derecho humano. Que un niño coma bien es un doble derecho humano, el derecho de la persona y el derecho que tiene por ser niño o niña. Cuando pasan hambre es un flagrante delito de toda la sociedad, y en especial de los responsables sociales y políticos.

Este hambre infantil y todo lo que supone para los familiares y educadores muestra el fracaso de nuestro sistema liberal capitalista. También el de los gobiernos y responsables del sistema fiscal y de la administración social. Como ha dicho el Papa Francisco, hasta ahora no se ha demostrado en la práctica que el sistema liberal capitalista sea capaz, con la creación de riqueza mediante los estímulos subjetivistas y el afán del dinero, de solucionar los grandes problemas básicos de la humanidad. Es cierto. Parece mentira que haya dinero paraarmamento, para viajes planetarios, para fiestas nacionales, para inyectar créditos en la gran banca, y todavía más dinero escondido en los paraísos fiscales, otro dinero fruto de la corrupción etc., y no lo haya para alimentar a todos los niños.

Sencillamente, el problema es que no se quiere solucionar el problema. Se encienden los fuegos, y que las entidades caritativas acudan a apagarlos. Mientras tanto, las grandes fortunas van aumentando sus ganancias y a los más pequeños e indefensos les falta un plato caliente en su mesa.