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lunes, 1 de septiembre de 2014

Noruega deja de financiar a la iglesia.


PERICO ECHEVARRÍA 

La unión iglesia - estado ha llegado a su fin hoy en Noruega, tras una inesperada enmienda aprobada en el Parlamento durante una sesión que debate la modificación de la Constitución nacional. La iglesia tendrá que financiarse por sus propios medios y el país se convierte e una nación secular sin religión oficial.

En un movimiento que ha tomado a todos por sorpresa, el Parlamento noruego ha aprobado la separación de Iglesia y Estado en el transcurso de una modificación de su Constitución. La nación se convertirá en secular y sin religión oficial, y el Gobierno ya no participará, como hasta ahora en el nombramiento de la jerarquía eclesiástica.

La Iglesia de Noruega se formó después de la Reforma luterana en 1536, y se llamó oficialmente Iglesia Estatal Luterana. La realidad en los últimos años es que, además de financiar sus gastos, el Estado entraba muy pocos en los asuntos de la organización, aunque seguía ratificándolos nombramientos de su jerarquía y hacía de intermediario para sofocar los disturbios y pequeños escándalos que en algunos momentos salpicaban a los sacerdotes.

La idea de romper el tradicional lazo de unión entra iglesia y estado surgió ya en los años setenta del siglo pasado, tras constatarse que la estructura religiosa se beneficiaba del dinero de los impuestos de los noruegos, siendo la suya una sociedad de poco sentimiento religioso. Los últimos estudios realizados estiman que sólo un 2 % de los noruegos asisten a oficios religiosos, y que un 72 % ni siquiera cree en un “dios personal”.

Desde hoy, Noruega es formalmente un estado laico, sin iglesia ni religión oficial.

jueves, 5 de enero de 2012

Noruega: Biblia, bestseller de 2011.


 Jueves, 5 de enero de 2012


A pesar de llevar cientos de años disponible, los noruegos hicieron largas colas en las librerías durante 2011 por conseguir un ejemplar del llamado libro de los libros: la Biblia.
Cual nueva campaña de Apple o película de Harry Potter, el lanzamiento cultural más esperado del 2011 en Noruega provocó colas en las librerías, embargos en los medios, y ventas millonarias.
Ni el iPad ni Daniel Radcliffe han despertado tanta fascinación, ni ahora ni a lo largo de la historia, como la Biblia.
La última versión en noruego de las sagradas escrituras fue el libro más leído en el país escandinavo en 2011, vendiendo más de 80.000 copias y manteniéndose en lo más alto de las listas de ventas casi todas las semanas desde su publicación, en octubre, hasta final de año.
En la nueva edición, la última traducción de la Biblia al noruego en los últimos 30 años, varios autores y académicos se encargaron de adaptar la forma bíblica a los nuevos tiempos. Famosos autores como Karl Ove Knausgard y Jon Fosse contribuyeron en un intento de hacer el libro más fácil de leer para la audiencia.

El valor de una buena campaña de márketing

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Varias de las razones de la buena acogida fueron la enorme publicidad que tuvo, la popularidad de los autores de ficción envueltos en el proyecto y la organización de eventos estilos Harry Potter"
Ingunn Økland, columnista del diario noruego Aftenposten
Según los editores, se calculó que en principio unas 25.000 copias serían suficientes, pero en tan solo dos meses se vendieron casi 80.000 ejemplares.
"Normalmente solemos vender unas 60.000 copias cada año, pero en 2011 fueron casi 80.000", dijo a BBC Mundo Dag Smeno, de la Sociedad Noruega de la Biblia y encargado del lanzamiento de la nueva edición. "Solo tuvimos presupuesto para poner a la venta 25.000 en un principio, así que nos quedamos cortos", añadió.
"No teníamos mucho dinero para marketing pero decidimos usarlo bien. Conseguimos que los medios a los que entregamos copias no desvelaran nada del libro hasta su lanzamiento, y así creamos expectativa", dijo Smeno, quien está de acuerdo en que no deja de resultar paradójico que el embargo funcionara con un libro que lleva disponible miles de años.
"Varias de las razones de la buena acogida fueron la enorme publicidad que tuvo, la popularidad de los autores de ficción envueltos en el proyecto y que han participado en la promoción, y la organización de eventos estilo Harry Potter, que provocaron que los jóvenes hiciesen cola en las librerías", señaló a BBC Mundo vía correo electrónico Ingunn Økland, columnista del diario noruego Aftenposten.

Palabras, palabras, palabras

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Nos gastamos unos 3 millones de libras en el proyecto, que duró 12 años y que envolvió a unos 60 traductores expertos y a unos 15 novelistas y poetas noruegos"
Dag Smeno, miembro de la Sociedad Noruega de la Biblia
La anterior edición en noruego de la Biblia fue publicada en 1978. "Creemos que cada generación debe tener su propia traducción. Hay que renovarla cada 25 años más o menos, porque el lenguaje cambia, y la sociedad también", explica Smeno.
"Nos gastamos unos 3 millones de libras en el proyecto, que duró 12 años y que involucró a unos 60 traductores expertos y a unos 15 novelistas y poetas noruegos. Los traductores hicieron el trabajo de cálculo digamos, y los poetas se sentaron con ellos a jugar con las palabras", añade.
Muchos consideran que otra de las razones del éxito fue el esfuerzo puesto en el lenguaje. "Una de las diferencias de esta edición es que el lenguaje está más cuidado desde el punto de vista literario", dijo a BBC Mundo Gabriel Moro, editor jefe de la revista literaria noruega Bokvennen.
"Nuestra anterior edición fue más idiomática, no tanto palabra por palabra sino tratando de traducir el sentido general. Esta fue más literal, pero intentamos elegir mejor las palabras, por eso está escrita en un noruego tan actual", asegura Smeno.
La nueva edición es más fácil de leer y está dividida en tres tomos escritos en una sola columna (la versión original es en dos), sin comentarios ni anotaciones.
"Aunque no todos son religiosos, muchos autores en Noruega se inspiran en la Biblia, y eso les habrá llevado a querer involucrarse en un proyecto de este estilo. Aún así sé que hubo muchas discusiones en torno al lenguaje utilizado y algunos escritores dejaron el proyecto antes de que concluyese", añade Moro.

La religión y la tragedia de Utøya

Se calcula que casi un 80% de los casi 5 millones de habitantes de Noruega son cristianos, pertenecientes a la iglesia de Noruega, de fe luterana. De acuerdo a una encuesta de la firma Gallup, tan solo el 20% de los noruegos considera la religión como algo importante en sus vidas, lo que convierte al país escandinavo en uno de los más laicos del mundo.

Noruega
Flores en la iglesia Domkirke de Oslo, semanas después del atentado que costó la vida a decenas de personas en la masacre de Utoya.
"En Noruega el estado todavía tiene una religión, pero al mismo tiempo muy poca gente cree en los dogmas. Esto puede parecer paradójico pero de alguna forma tiene sentido: al ser la iglesia controlada por el poder político, durante los años ha ido haciéndose cada vez más moderna y liberal, por lo que consigue llegar muy bien la gente. Un 80% de los noruegos son miembros", señaló Ingunn Økland.
"Creo que en los últimos años ha habido un renovado interés en la biblia. En las ultimas décadas han llegado inmigrantes de muy distintas religiones, y al ser ellos muy abiertos en cuanto a su religión, muchos noruegos los han copiado y han querido revisar sus propios libros sagrados" afirma Smeno.
Algunos expertos han querido ver conexiones entre el furor bíblico y la masacre ocurrida en Oslo en julio de 2011, en la que el extremista Anders Breivik asesinó a 69 personas.
"Creo que los acontecimientos de Utøya han tenido parte de culpa. La gente está en la búsqueda de valores, creo que puede necesitar respuestas a todas las cosas malignas que hemos visto este año" señala Dag Smemo, aunque no todos están de acuerdo.
Para Økland "es difícil conectar los eventos de Utøya con el éxito de la Biblia, pero lo que sí es verdad es que la iglesia fue la organizadora de muchos eventos tras la tragedia. Miles de rosas fueron colocadas frente a la Domkirken (la iglesia principal de Oslo) en las semanas que siguieron a la tragedia, e incluso el Partido de los Trabajadores (actualmente en el poder y principal objetivo de Anders Breivik) eligió usar la iglesia en muchas de sus ceremonias, a pesar de tu tradición laica. Así que aunque la Biblia en sí no salió reforzada por los ataques, la iglesia en su conjunto si que lo hizo".
En un año especialmente difícil para uno de los países más pacíficos del mundo, sea por culpa del marketing o por la necesidad de refugiarse en la fe, los noruegos encontraron motivos suficientes para volcarse en su libro más sagrado.

viernes, 29 de julio de 2011

Leo Boff: Todavía el fundamentalismo.


El acto terrorista perpetrado en Noruega de forma calculada por un extremista noruego de 32 años ha puesto de nuevo sobre el tapete la cuestión del fundamentalismo. Los gobiernos occidentales y los medios de comunicación han inducido a la opinión pública mundial a asociar el fundamentalismo y el terrorismo casi exclusivamente con sectores radicales del islamismo. Barack Obama de Estados Unidos y David Cameron del Reino Unido se apresuraron a solidarizarse con el gobierno de Noruega y reforzaron la idea de dar batalla mortal al terrorismo, presuponiendo que sería un acto de Al Qaeda. Prejuicio. Esta vez era un nativo, blanco, de ojos azules, con nivel superior y cristiano, aunque The New York Times lo presente como «sin cualidades y fácil de olvidar».

Además de rechazar decididamente el terrorismo y el fundamentalismo debemos tratar de entender el por qué de este fenómeno. Ya he abordado algunas veces en esta columna el tema, que resultó en un libro Fundamentalismo, Terrorismo, Religión y Paz: desafío del siglo XXI (Vozes 2009). Ahí refiero, entre otras causas, el tipo de globalización que ha predominado desde el principio, una globalización fundamentalmente de la economía, de los mercados y de las finanzas. Edgar Morin llama a la actual «la edad de hierro de la globalización». No fue seguida, como pedía la realidad, por una globalización política (un gobierno global de los pueblos), una globalización ética y educacional. Me explico: con la globalización inauguramos una fase nueva de la historia del Planeta vivo y de la humanidad misma. Estamos dejando atrás los estrechos límites de las culturas regionales con sus identidades y la figura del estado-nación para adentrarnos cada vez más en el proceso de una historia colectiva de la especie humana, con un destino común, ligado al destino de la vida y, en cierta forma, al de la propia Tierra. Los pueblos se pusieron en movimiento, las comunicaciones pusieron en contacto a todos con todos y, por distintos motivos, empezaron a circular multitudes por el mundo.

Esta transición no fue preparada, puesto que prevalecía una confrontación entre dos formas de organizar la sociedad: el socialismo estatal de la Unión Soviética y el capitalismo liberal de Occidente. Todos debían alinearse con una de estas alternativas. Al desmontarse la Unión Soviética no surgió un mundo multipolar sino el predominio de Estados Unidos como la mayor potencia económico-militar del mundo, que comenzó a ejercer un poder imperial, haciendo a todos alinearse con sus intereses globales. Más que globalización en sentido amplio, se dio una especie de occidentalización del mundo. Funcionó como un rodillo compresor, que pasó por encima de respetables tradiciones culturales. Esto se vio agravado por la arrogancia típica de Occidente de sentirse portador de la mejor cultura, de la mejor ciencia, de la mejor religión, de la mejor forma de producir y de gobernar.

Esta uniformización global generó fuerte resistencia, amargura y rabia en muchos pueblos, que veían erosionarse su identidad y sus costumbres. En situaciones así surgen normalmente fuerzas identitarias que se alían con sectores conservadores de las religiones, guardianes naturales de las tradiciones. De aquí se origina el fundamentalismo que se caracteriza por dar valor absoluto a su punto de vista. Quien afirma de manera absoluta su identidad está condenado a ser intolerante con los diferentes, a despreciarlos y, en el límite, a eliminarlos.

Este fenómeno es recurrente en todo el mundo. En Occidente, grupos significativos de corte conservador se sienten amenazados en su identidad por la penetración de culturas no-europeas, especialmente el islamismo. Rechazan el multiculturalismo y cultivan la xenofobia. El terrorista noruego estaba convencido de que la lucha democrática contra la amenaza de los extranjeros en Europa estaba perdida. Tomó entonces una solución desesperada: realizar un gesto simbólico de eliminación de los «traidores» multiculturales.

La respuesta del gobierno y del pueblo noruego ha sido sabia: respondieron con flores y con la afirmación de más democracia, es decir, de más convivencia con las diferencias, más tolerancia, más hospitalidad y más solidaridad. Este es el camino que garantiza una globalización humana, en la cual será más difícil que semejantes tragedias vuelvan a repetirse.

Fuente: Koinonia

martes, 26 de julio de 2011

Noruega.: Un silencio que nos aturde.


Por William Quinteros.Los hechos.

El viernes 22 de julio apenas pasadas las tres de la tarde, mientras mirábamos el Tour de France (la vuelta ciclista de Francia) se interrumpió la trasmisión para dar la noticia que se había producido una explosión en la zona de la ciudad de Oslo donde se concentran varios ministerios y la propia oficina del ministro de estado.

Esperamos unos minutos para al cabo de los cuales nos fuimos enterando de que la explosión era resultado de una bomba de gran poder, cuya onda expansiva había causado daños en varias cuadras a la redonda.

Poco a poco fuimos viendo imágenes que para nosotros estaban asociadas a regiones lejanas como Medio Oriente, Afganistán o Pakistán. Vimos personas heridas con pedazos de maderas incrustados en el cuerpo, personas sangrando a causa de las heridas producidas por los vidrios que la explosión había reventado y expulsado como proyectiles.

Demoramos mas en saber que sí, que el atentando había cobrado víctimas fatales. ¿Cuántas? aun imposible de precisar. Los daños en los edificios fueron casi totales. Pero aun faltaba lo peor.

Una hora después en una isla en un lago en las cercanías de Oslo donde se reúnen todos los años la juventud del Partido de los Trabajadores, para celebrar su reunión social y política anual. Se trata de un campamento con más de quinientos participantes de todo el país. Hasta allí llegó un individuo disfrazado de policía y armado comenzó a disparar indiscriminadamente sobre estos muchachos y muchachas de entre 16 y 20 años.

Lo hizo durante una hora, los iba ejecutando de manera indiscriminada y con total sangre fría. El pánico fue indescriptible, los jóvenes corrían en diferentes direcciones tratando de buscar refugios, algunos se tiraron al mar y trataron de nada a la otra orilla a más de 800 metros de distancia, aparecieron algunas pequeñas embarcaciones de vecinos que empezaron a salvar a los muchachos mientras la policía tomaba cuentas de la situación.

El criminal fue detenido casi inmediatamente por la policía. Se trataba de un solo individuo. El mismo había sido el responsable de la bomba en el centro de la ciudad.

¿Quién era? Para la policía se trataba de una persona desconocida, sin antecedentes. Perteneciente a una familia de buenos recursos. Vivía con su madre. Es noruego. No tenia cómplices aparentemente, la bomba había sido fabricada con el viejo y conocido recurso de usar abonos químicos.

Poco a poco nos fuimos enterando de más cosas. Que se trataba de una persona con pensamientos de ultra derecha, que había sido miembro del partido ultra derechista de Noruega hasta hace dos años atrás. Que es una persona aparentemente normal, bien dotada y de recursos. Que no había recibido instrucción militar, pero que era miembro de club de tiro de pistola y era dueño de varias armas cortas. Que había sido miembro de la masonería. Que es contrario a la política multicultural noruega y que profesa una forma de cristianismo ultraconservador.

Hoy, unos días después nos enteramos que una hora antes del atentado puso en un sitio de internet un documento de mil quinientas páginas donde exponía sus ideas y fundamentaba su acción como el único camino para lograr cambiar la sociedad noruega, por otra basada en un modelo autoritario y conservador.

El saldo hasta el momento en que escribo esto de 93 víctimas y más de 100 heridos algunos muy graves y algunos (no se sabe cuántos aun) desaparecidos. La inmensa mayoría (84) se trata de jóvenes. No cabe la menor duda de que el ataque tenía un muy bien definido objetivo, el Partido de los Trabajadores. Que había sido planificado durante mucho tiempo, teniendo en cuenta hasta los mínimos detalles, por ejemplo, la bomba explotó en el momento de hacer el cambio de guardia un viernes al final de la jornada laboral.

Es muy difícil explicar con palabras el dolor y el desconcierto de este acto terrorista. Durante años esta sociedad como el resto de Europa se ha estado preparando para un ataque terrorista de los más variados y exóticos orígenes, pero nadie pensaba que la bestia estaba entre nosotros, que era como nosotros, que comía, dormía y vivía como nosotros, y lo peor, no era extranjero ni de color oscuro, era blanca y hablaba en más fino dialecto noruego de lado “rico” de Oslo.

La reflexión

Durante muchos años hemos trabajado para que esta sociedad noruega fortalezca los niveles de tolerancia, para poner resistencia a las ideas y manifestaciones racistas y extremistas que tratan de polarizar la sociedad para crear enfrentamientos. Hemos trabajado para evitar la estigmatización de grupos de emigrantes, de quienes profesan otras religiones y a quienes mantienen una sexualidad alternativa.

¿Cuánto hemos logrado? Este casi centenar de víctimas nos cuestiona profundamente. No puede hacernos dudar de que lo nuestro es el camino cierto, pero nos cuestiona y nos dicen estas víctimas que no hemos hecho lo suficiente.

Convivimos con un racismo estructural, muchas veces tan adherido a nuestra practica social que lo toleramos sin reaccionar. Hoy esa falta de conciencia sobre nuestra propia condición nos hace que lloremos ha estos jóvenes (casi niños) que se habían reunido para pensar y obrar por una sociedad justa, democrática, tolerante y solidaria. Han pagado con su sangre y es esa sangre de ellos la que hoy nos compromete a redoblar esfuerzos en la lucha por un mundo mejor. + (PE/Eco de Flores).

Fuente: ApiaVirtual