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domingo, 20 de abril de 2014

Los 529 'pobres cristos' de Egipto.


Redacción de Atrio, 18-Abril-2014

Esta tarde, antes de empezar los oficios en la Iglesia de la Abadía Fiesolana en Florencia, donde solía celebrar y predicar Ernesto Balducci,un pionero de la cultura de la paz y de la lectura laica del cristianismo, con quien me unió una estrecha amistad, se leerá y firmará una petición por el indulto a 529 condenados a muerte en Egipto. El actual director de la revista, Severino Saccardi, nos explica el sentido del acto, al que me uno. AD.

El “mundo cristiano”, en sus diversas formas, ya se encuentra inmerso en la atmósfera y en los ritos de la Semana Santa. Incluso los no creyentes viven la atmósfera especial de la fiesta y las fiestas que se acercan. Hay un pequeño detalle que tal vez no se enfatiza lo suficiente: no hay resurrección sin pasión. La pasión no es un accesorio o como un momento de transición. Es la dimensión constante de la condición humana, que tiene muchos aspectos hermosos y brillantes, pero que también tiene el “lado oscuro” del sufrimiento y de la muerte.

Específicamente, vale la pena recordar que la Pasión, cuya memoria las iglesias cristianas conmemoramos, es una condena a de muerte de hace DOS MIL AÑOS. Una pregunta surge: ¿qué hacen hoy las iglesias cristianas, además de celebrar sus ritos y honrar la memoria de acontecimientos antiguos de gran evocación simbólica, por los CONDENADOS A MUERTE DE NUESTRO TIEMPO? ¿Qué hacen los cristianos y no cristianos en el mundo occidental para erradicar la vergüenza de la pena de muerte, que vergonzosamente se sigue aplicando hoy en día lo mismo que en la época de Jesús? ¿Y qué es lo que hacen –esta es la pregunta básica– las Iglesias cristianas y los no creyentes demócratas por sus “hermanos musulmanes”?

La imagen y definición que den de sí mismos dependerá de lo que hagan al respecto, aunque esta acción favorezca hoy a la mayoría del mismo mundo islámico más fundamentalista, oscurantista y lejana a nosotros; pero eso no importa. Hay que cultivar la cultura de los derechos más aún cuando se trata de nuestros adversarios políticos, y por eso hacemos aquí una petición en favor de los CONDENADOS A MUERTE EN EGIPTO, quinientos (529) “pobres diablos”, quizás criminales, culpables tal vez, sin duda políticamente indeseables en Egipto. ¿Cuándo mejor para hacer esta petición que en el umbral del viernes que evoca precisamente los tormentos de un hombre condenado a muerte por la clase política, religiosa y militar de su tiempo?

Y al hablar del actual caso de EGIPTO, estamos también CONTRA LA PENA DE MUERTE EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO(China, Irán, donde ahorcan por decenas, mientras que el mundo permanece en silencio, y en muchos de los tan democráticos EE.UU.) y también estamos en contra APLICACIÓN DE HECHO DE LA PENA DE MUERTE CON OTRA MANERA de persecución religiosa, cuando decenas de personas mueren o son voladas por su mera adhesión a un credo en lugar de otro. Es una pena. ¿Por qué no nos rebelamos? “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? “, gritó Jesús de forma tan humana desde la Cruz. Y cuándo mejor que en este viernes, en vísperas de Pascua, para que cristianos y laicos hagamos un examen de conciencia sobre todo esto? ¿Nada tiene que decir el papa Francisco, que me encanta, sobre los condenados a muerte en Egipto y en el resto del mundo?)

Mientras recordamos la historia de un hombre condenado a muerte, del que nos dijeron que había resucitado para darnos la esperanza, ¿vamos a limitarnos a comer los dulces tradicionales de Pascua y brindar con la copa de cava con amigos y familiares? Entonces todo sigue como antes. Las ceremonias serán una reminiscencia de la Pasión como episodios folklóricos y los condenados a muerte en el mundo continuarán en la angustiosa espera de su inminente destino. ¿Qué decir, amigos? Os felicito las pascuas. Os quiero. Pero me gustaría hoy brindar, sobre todo, para que por fin alguien se ocupe de los condenados a muerte (inocentes o culpables, comunes y políticos) y realmente trabaje para erradicar esta vergüenza del mundo. ¡NUNCA MÁS PENA DE MUERTE! Y recuerden todos que el Viernes Santo y la Pascua no es un rito, sino una memoria real. El mundo es a menudo crudo, oscuro y es difícil que la luz de la Pascua penetre en él.

Saccardi Severino, director de Testimonianze.

PD: Renuevo la invitación a todos los amigos a firmar la petición por la salvación de las personas condenadas a muerte en Alejandría, Egipto lanzada por la revista Testimonianze , dando a los miembros infotestimonianze@gmail.com [Enviar a esta dirección de correo un breve texto: "Ma adhiero a la petición de Testimonianze por la salvación de los 529 condenados en Egipto"].


Fuente: ATRIO

viernes, 15 de noviembre de 2013

“La re-invención religiosa del encierro” presos convertidos a Cristo.


Reinvención religiosa del encierro.  

Pabellones evangélicos en Argentina, orden entre el caos.

Un tercio de los 27.000 reclusos en cárceles de Buenos Aires se considera evangélico pentecostal. Dos sociólogos han investigado los “pabellones evangélicos” bonaerenses.

13 DE NOVIEMBRE DE 2013, BUENOS AIRES
La presencia de reclusos convertidos en fieles de las iglesias evangélicas en las cárceles fue cubierta por los medios masivos mientras los números de este grupo de feligreses crecían, aunque el tema fue dejándose de lado con el paso del tiempo ya que los llamados pabellones evangélicos pasaron a ser algo común.

Dos sociólogos, Rodolfo Brardinelli y Joaquín Algranti, se ocuparon del fenómeno trabajando en un proyecto de investigación desarrollado en la Universidad Nacional de Quilmes.

El estudio se ha convertido en el libro “La re-invención religiosa del encierro”(ed. C.C. de la Cooperación) y tiene como centro de su estudio el sistema penitenciario de la provincia de Buenos Aires, donde una tercera parte del total de los reclusos es miembro de diferentes denominaciones pentecostales.


Según los autores, los presos están abiertos a escuchar y ser escuchados, muy lejos de aquellas imágenes que los retratan como personas hurañas e impenetrables.

Existían trabajos anteriores en los cuales explicaban el crecimiento evangélico en las prisiones como producto de estados de alienación y manipulación. “Nos intrigó el fenómeno y nos fuimos metiendo porque era una realidad que no conocíamos lo suficiente. También quisimos desmitificar esa especie de vulgata aceptada de que el pentecostalismo en la cárcel era una solución. Un refugio dentro de un mar de violencia y guerras internas que el periodismo estatuyó”.

Para agosto de 2011, unos 814 pastores estaban registrados y autorizados para visitar el sistema carcelario (además de presos que han abrazado la fe evangélica y se convierten en “pastores presos”), a lo hay que añadir oficiales pentecostales. En la actualidad y según datos del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, 9.000 presos –un 33 por ciento– son nominalmente evangélicos pentecostales. 

La relación entre los pastores y los capellanes católicos según los autores es de cierta competencia. “En el caso de los católicos, están mucho más institucionalizados. En cambio, el pentecostal es un modelo de liderazgo emergente que tiene relación con lo que les pasa a los presos y hay una lucha por la institucionalización de esa realidad”.

La pregunta sobre el número de reincidentes en el delito tras el alta carcelaria es importante.Para los pastores consultados en el libro, el porcentaje de presos evangélicos reincidentes tras salir de la cárcel no supera el cinco por ciento.

La otra duda se centra en si los presos continúan yendo a la iglesia cuando salen a la calle, pero ese dato no existe, aunque en teoría deberían contactar con el pastor de su barrio para ser acogidos en su nueva vida.

MASIFICACIÓN CARCELARIA Y NECESIDAD ESPIRITUAL

Desde 1996 y hasta 2011 la población carcelaria pasó de 5.000 a 27.861 –de los cuales unos 2.000 estaban alojados en comisarías– en un sistema de sólo 15.500 plazas que cumplían con la pauta métrica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El aumento del número de detenidos en la provincia coincidió con la disminución de su edad.

En ese contexto, los pastores evangélicos ya sea externos o miembros del servicio de prisiones vieron aumentar su tarea desde mediados de los años ’80 y en la década siguiente.

“La particularidad que tienen los presos evangélicos es que no rompen, no se amotinan, no maltratan a las autoridades, no les faltan el respeto, están limpitos, cuidando su puesto de trabajo, toman cursos en los talleres, van a la escuela”, aseguró un oficial penitenciario en el libro.

Por ello las organizaciones evangélicas y los agentes del sistema, aceptaron que muchos de sus pabellones estuvieran regidos por líderes de fe evangélica, que influyeron a su vez en que se fuesen convirtiendo a su fe uno a uno un número creciente de internos. Su tarea en el mundo carcelario intervino sobre la estructura institucional, sobre los mecanismos formales e informales de poder y sobre pautas de relación social internas.

ORDEN EN MEDIO DEL CAOS

Rodolfo Brardinelli: –Desde una mirada institucional, puede decirse que en un ámbito caótico, superpoblado y descontrolado como es la cárcel hoy, los presos de fe evangélica (mayoritariamente pentecostales) brindan un espacio de autogestión, orden y control. 

Siempre hubo los llamados pabellones de autodisciplina, de presos que no necesitan ser controlados diariamente, pero son pocos.

Dentro de los pabellones evangélicos los pastores ponen en práctica diversas formas de trabajo: estrategias de supervivencia, el conservar la salud y la vida, las soluciones espirituales, el lenguaje religioso, las capacidades expresivas, los procesos de liderazgo y la circulación de recursos.

Pero una cosa es estar convencido y otra muy distinta estar convertido, y eso lo saben los propios presos y pastores, ya que hay de todo en los pabellones evangélicos y así son aceptados siempre que se sometan al orden y normas del pabellón.

“Yo no estoy convertido, porque yo fumo, tengo mente podrida. Convertido estás cuando uno deja esas cosas, vas a la iglesia, deja las vanidades, cuando dejás todas las cosas que vos querés, las cosas carnales”, testimonió un preso. “No hay una sola forma de ser evangélico –explica Algranti–. Una manera de pertenecer es renegociando muchas de las reglas. Hay distintos grados de pertenencia, los que se comprometen completamente y los que las negocian”.


Fuentes: Infonews

Editado por: Protestante Digital 2013