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domingo, 28 de octubre de 2018

Seguridad alimentaria afecta a Latinoamérica.


La ONU muestra preocupación por cifras de población subalimentada en la región. Bolivia, Nicaragua y Guatemala lideran el ranking regional de población subalimentada, además de ser países vulnerables a situaciones de cambio climático. También preocupa situación de Venezuela donde la crisis política ha incrementado la inseguridad alimentaria.

Por José Díaz

En medio de un proceso de cambios y crisis políticas en la mayoría de sus países, Latinoamérica afronta un problema que parecía ya desterrado: la seguridad alimentaria. Según el director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva la desaceleración económica en la región ha generado el resurgimiento del hambre como un problema continental.

Según las cifras de la ONU, el hambre en Latinoamérica y el Caribe pasó de afectar a 38,9 millones de personas en 2016 a 39,3 millones en 2017, el 6,1 % de la población, debido a la desaceleración económica en Sudamérica. El caso más dramático es el de Venezuela donde la inseguridad alimentaria incrementó en los últimos 10 años de 10,5% a 11,7%.

Aunque Da Silva destacó que durante los años de “bonanza económica” se crearon algunos programas de seguridad alimentaria para sectores como los comedores escolares y los jubilados, en los últimos años la falta de crecimiento económico ha desprotegido a parte de la población. Solo en Brasil existen 7 millones de personas que no tienen ningún tipo de asistencia por lo que su alimentación depende directamente de la caridad.

Una de las principales preocupaciones de la FAO para Latinoamérica es el caso de la ola migratoria de venezolanos. Esto debido a que las condiciones alimenticias en las que se encontrarían serían de precariedad extrema.


Hambre y cambio climático

Otro factor que interviene en este ámbito es el cambio climático. Tres de los países más vulnerables en términos ambientales son también los que lideran el ranking de población subalimentada en la región: Bolivia(18,9%), Nicaragua (16,2%) y Guatemala (15,8%). Estos números han generado preocupación en las instituciones oficiales como la ONU y el Programa Mundial de Alimentación (PMA).

“Tienen una gran cantidad de población rural e indígena, son muy vulnerables a los efectos climáticos y tienen dificultades para acceder a servicios públicos básicos necesarios para la seguridad alimentaria”, declaró hace poco el oficial de Seguridad Alimentaria de la FAO para la región, Ricardo Rapallo.

No obstante, es necesario aclarar que, pese a que Bolivia sigue liderando el ranking de países con población subalimentada, es también uno de los que más redujo este índice en los últimos años. Mientras que en los casos de Nicaragua y Guatemala las cifras van en aumento en las crisis políticas y humanitarias que afrontan estos países.

Fuente: Servindi

sábado, 15 de septiembre de 2018

El hambre en el mundo, flagelo que condena a 821 millones de personas.


“No vamos por el buen camino para erradicar el hambre de aquí a 2030”
Las personas subalimentadas o con falta crónica de alimentos, aumentaron estos últimos tres años a nivel planetario: 821 millones contra 804 millones en 2016. Se cae, así, a los niveles de una década atrás, en lo que constituye ya un retroceso civilizatorio preocupante. Una de cada 9 personas en el mundo se confronta a este flagelo que golpea directamente, también, a 150 millones de niñas y niños que presentan ya síntomas de atraso en su crecimiento. La situación, empeora en particular en América del Sur y en África.

De ese total, 256 millones de personas se encuentran en África; 515 millones en Asia; 39 millones en América Latina y el Caribe; 2.8 millones en Oceanía y un poco menos de 28 millones en América septentrional y Europa.

Así lo afirma el último Informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo – con cifras actualizadas hasta 2017- presentado el martes 11 de septiembre por la Organización de las Naciones Unidas y elaborado en colaboración por la FAO -organización para la Alimentación y la Agricultura-, el Programa Mundial de Alimentos, UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y el Fondo Internacional de Desarrollo de Alimentos (FIDA). El mismo lleva como subtítulo: Fomentando la resiliencia climática en aras de la seguridad alimentaria y la nutrición.

El informe divulgado por la FAO subraya que los fenómenos climáticos juegan un impacto esencial en este drama, en particular los cambios meteorológicos extremos como sequías excesivas o inundaciones incontrolables. Sin embargo, los conflictos, las situaciones de guerra y ausencia de paz así como las crisis económicas, con su secuela de pobreza y marginalidad, tienen impactos dramáticos.

Las temperaturas anómalas, con tendencia al aumento, en el periodo 2011-2016, que provocaron periodos más frecuentes de calor; así como el inicio tardío o temprano de las lluvias con sus implicaciones directas en la agricultura, constituyen una causa esencial de la malnutrición.

La desnutrición aguda infantil sigue siendo muy alta en Asia, según las cifras publicadas. Uno de cada 10 menores de cinco años tiene bajo peso en relación con su estatura. Realidad que en América Latina y el Caribe afecta a uno de 100 infantes.

La situación de las mujeres en condiciones de maternidad es calificada como “vergonzosa” por el Informe. Una de cada tres mujeres en edad reproductiva se ve afectada por anemia, con consecuencias tremendas para su propia salud, así como para la de sus hijos. La tasa de lactancia materna en África y Asia es 1.5 veces más alta que en América del Norte donde solo el 26% de los lactantes menores de seis meses recibe exclusivamente leche materna.

Los datos publicados ponen en gran duda la posibilidad de avanzar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por la comunidad internacional, que contemplaban alcanzar el “hambre cero” en el mundo en el año 2030.

En sus recomendaciones, la ONU convoca a la comunidad internacional a “romper el ciclo intergeneracional de la malnutrición”. Priorizando los grupos más vulnerables: lactantes, menos de 5 años, infantes en edad escolar, muchachas adolescentes y mujeres. Llama a “un cambio sostenible” hacia la agricultura atenta a la nutrición y convoca a implementar políticas que promuevan la adaptación y mitigación del cambio climático y la reducción del riesgo de los desastres naturales.

lunes, 6 de febrero de 2017

Mesoamérica: redoblar esfuerzos para lograr el hambre cero.



Foto: http://turismo.perfil.com/wp-content/uploads/2013/08/mercado_mexico-4.jpg


El Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Mesoamérica, que publica la FAO, recoge las políticas, estrategias y buenas prácticas desarrolladas en los países de la región para reducir la prevalencia de subalimentación

Servindi, 6 de febrero, 2017.- La región mesoamericana —conformada por México, Centroamérica, Cuba y República Dominicana— deberá redoblar sus esfuerzos para erradicar el hambre al año 2030 y cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2- Hambre cero.

Ello a pesar que según el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Mesoamérica publicado por la FAO advierte que se redujo el número de personas subalimentadas de 15,7 millones en 1990 a 12,7 en 2016.

“Actualmente, la mayoría de los países de la subregión dispone de marcos normativos y políticas públicas para la seguridad alimentaria y nutricional para hacer frente a la problemática del hambre. Si estos son acompañados por esquemas inclusivos y efectivos de gobernanza podemos esperar buenos resultados en el futuro próximo”, explicó Tito E. Díaz, Coordinador de la FAO para Mesoamérica.

La publicación destaca los avances de algunos países como Costa Rica, Cuba y México que consiguieron reducir su porcentaje de subalimentación a menos del 5 por ciento de su población. Mientras que países como Nicaragua, Panamá y la República Dominicana redujeron a menos de la mitad el porcentaje de personas que sufren hambre.

No obstante, los índices de inseguridad alimentaria en el resto de los países de Mesoamérica aún superan e incluso llegan a doblar el promedio de América Latina y el Caribe.

Esto es particularmente preocupante en la zona del Corredor Seco Centroamericano, (Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) donde se estima que viven cerca de 10,5 millones de personas, de las cuales 60 por ciento vive en pobreza, 3,5 millones de personas se encuentran en inseguridad alimentaria y 2,8 millones necesitaran asistencia alimentaria.
Gobernanza ampliada y coordinación interinstitucional: claves para la erradicación del hambre

“La solución al problema del hambre en Mesoamérica es convertir la lucha contra el hambre en una prioridad política del más alto nivel,” explicó Tito E. Díaz.

De acuerdo a esta publicación, para que el compromiso político se refleje en mejores resultados, hay tres aspectos claves para optimizar la gobernanza de la seguridad alimentaria y avanzar hacia la erradicación del hambre en Mesoamérica.

El primero es una mejor coordinación interinstitucional, tanto entre distintos sectores y niveles de gobierno como en la participación de múltiples actores sociales, necesaria para fortalecer las capacidades institucionales para implementar las leyes y políticas de seguridad alimentaria.

El segundo es la necesidad de desarrollar y fortalecer los sistemas de información y monitoreo, fundamentales para dar coherencia y seguimiento a los planes locales de erradicación del hambre.

Y el tercero se refiere a la necesidad de otorgar financiamiento sostenible a todas estas acciones, que aseguren la ejecución de los servicios y productos planificados, contribuyendo a la sostenibilidad a largo plazo de las políticas de seguridad alimentaria y nutricional.
Países fortalecen su compromiso con la lucha contra el hambre

De acuerdo al Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Mesoamérica, en los últimos años, Mesoamérica ha dado grandes pasos para fortalecer su lucha contra el hambre.

Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana ya tienen leyes de seguridad alimentaria y nutricional, mientras que el Frente Parlamentario contra el Hambre de Costa Rica, en coordinación con el sector académico, presentó un proyecto de Ley Marco del Derecho Humano a la Alimentación y de la Seguridad Alimentaria y Nutricional.

Panamá, por su parte, se encuentra en proceso de socialización y consulta del nuevo Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional que establece acciones para impulsar la coordinación intersectorial e interministerial.

El Plan Estratégico Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional de El Salvador contempla la participación de 22 actores del sector público y la sociedad civil para mejorar la producción de alimentos, la prevención y atención integral en salud y los sistemas de vigilancia, monitoreo y alerta temprana, entre múltiples otras acciones.

México se encuentra en los últimos pasos de aprobación del proyecto de Ley del Derecho Humano a la Alimentación Adecuada, mientras que nivel local la Ciudad de México cuenta con una Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional desde 2009.

Los países de la subregión no sólo resguardan la seguridad alimentaria de sus propias poblaciones, sino que colaboran en múltiples iniciativas de cooperación mutua, como el programa Mesoamérica sin Hambre, el que se ejecuta con el apoyo de la cooperación mexicana y de la FAO en Belice, Colombia, Costa Rica, el Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Mesoamérica sin Hambre fortalece los marcos institucionales y de políticas para la seguridad alimentaria y nutricional y la agricultura familiar.

Además, todos los países de Mesoamérica han ratificado su compromiso de erradicar el hambre al año 2025, meta principal del Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre 2025 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, el mayor compromiso regional de seguridad alimentaria.
Desnutrición y obesidad infantil: desafío pendiente en la región

La prevalencia en los índices de desnutrición infantil continúa siendo elevada en Guatemala, Honduras y Nicaragua, países donde la desnutrición crónica supone más del doble que el promedio de América Latina y el Caribe.

Según el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Mesoamérica, desde principios de los años noventa, El Salvador, Guatemala y Honduras presentan los mayores incrementos -próximos e incluso superiores al 100 por ciento- en la prevalencia de sobrepeso en niños menores de cinco años.

Asimismo, en todos los países de la subregión al menos dos de cada cinco hombres y 50 por ciento de las mujeres tienen sobrepeso. En cuanto a obesidad, la prevalencia entre las mujeres alcanza cifras próximas o superiores al 40 por ciento en Guatemala, México, Nicaragua y República Dominicana.
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Fuente: Información proporcionada por la FAO: http://www.fao.org/panama/noticias/detail-events/es/

Fuente: Servindi